Club del Lenguaje no Verbal

Por cortesía de la Fundación Universitaria Behavior & Law

¿Ventanas del alma? El contacto visual deliberado en la detección de mentiras. Club del Lenguaje no Verbal.

, ¿Ventanas del alma? El contacto visual deliberado en la detección de mentiras. Club del Lenguaje no Verbal., Club del Lenguaje no Verbal

¿Ventanas del alma? Contacto visual deliberado como señal de engaño. Club del Lenguaje no Verbal.

Estimados suscriptores del Club del Lenguaje no Verbal, el artículo que esta vez presentamos rompe con el tópico de que cuando se miente no se mira a los ojos. Efectivamente, aunque la gente cree que las personas mentirosas evitan el contacto visual, recientes estudios  han demostrado que no existe una relación significativa entre la mirada y el engaño. En el presente experimento, llevado a cabo por Samantha Mann, Aldert Vrij, Sharon Leal, Lara Warmelink, Dave Forresterel, todos pertenecientes al Departamento de Psicología de la Universidad de Portsmouth (UK) y por  Pär Anders Granhag de la Universidad de Gotemburgo (Suecia), se midieron los movimientos oculares de una manera innovadora: se codificó la medida en que los entrevistados establecieron deliberadamente contacto visual con el entrevistador. Los mentirosos pretenden ser convincentes y, por lo tanto, son más propensos a supervisar al entrevistador para determinar si les ha creído. Por lo tanto, los mentirosos contactarán visualmente de manera deliberada con mayor asiduidad que los que dicen la verdad; esta certeza se opone a la creencia estereotipada de que los mentirosos miran habitualmente para otro lado. En esta experiencia, además de la variable contacto visual deliberado, se codificó la cantidad de tiempo que los entrevistados desviaron la mirada del entrevistador. Los mentirosos mostraron un contacto visual más deliberado que las personas que decían la verdad, mientras que la cantidad de desviación de la mirada no difirió entre ambos perfiles.

Los datos se obtuvieron tras un análisis efectuado sobre sujetos pertenecientes a 10 etnias, teniendo en cuenta dos formas diferentes de medir los movimientos oculares (desviación de la mirada y contacto visual deliberado) como variables dependientes. Participantes de Europa Occidental y de Asia Central mostraron relativamente poca desviación de la mirada, pero sus porcentajes se diferenciaron significativamente de los de los participantes de Europa del Este. Se ha comprobado en el pasado que en las interacciones cotidianas la raza blanca caucásica muestra menos desviación de la mirada que los negros afrocaribeños. Los participantes de Europa Occidental muestran menos desviación de la mirada (11,94% del tiempo) frente a los participantes de África Oriental (20,94%). Los mentirosos no exhibieron ni más ni menos desviación de la mirada que los que dijeron la verdad en general, teniendo en cuenta todas las razas a la hora de demostrar este extremo.

En el presente experimento se midió también si los participantes daban la impresión de haber establecido contacto visual deliberado con sus entrevistadores. Como se preveía, los mentirosos lo hicieron con más frecuencia que quienes decían la verdad. Además, se examinó el contacto visual mediante la medición de la cantidad de tiempo que los entrevistados apartaban la mirada del entrevistador y no se encontraron diferencias entre los mentirosos y los que decían la verdad. Como se pudo comprobar, las señales no verbales de engaño a menudo no se encuentran porque no se miden con suficiente precisión.

De todas formas, un único instante de contacto con los ojos no debe utilizarse para inferir el engaño. Lo que el presente trabajo muestra es que los mentirosos dan la impresión de hacer contacto visual más deliberadamente que quienes dicen la verdad. Aunque las diferencias culturales surgieron en la desviación de la mirada, no resultaron relevantes. Ni los participantes de Europa Occidental ni los de África Oriental mostraron excesiva desviación de la mirada. Los participantes fueron miembros de la población que dijo la verdad en general, pero que mintió en un entorno de su vida acerca de un evento concreto. Este experimento se diferencia de otros en que los participantes de éstos suelen ser estudiantes universitarios que hablan de temas que en realidad no están relacionados directamente con ellos, con lo que resulta poco concluyente.

El deseo de ser convincente y la inclinación a controlar a los entrevistadores pueden aumentar entre quienes dicen la verdad cuando los riesgos aumentan, lo que aportaría en esta ocasión un equilibrio entre quienes dicen la verdad y los mentirosos, dando lugar a resultados similares a los reportados en el presente experimento.

En otro experimento reciente, en el que se examinó el comportamiento de participantes sospechosos de delitos graves durante sus entrevistas con la policía, se encontraron patrones de contacto ocular similares a los de anteriores estudios, sin obtener diferencias en la longitud de la desviación de la mirada. La conclusión vuelve a ser que aumenta tanto el deseo de ser convincente como la inclinación a controlar a los entrevistadores más en las personas que dicen la verdad que en los mentirosos.

Otra deducción extraída a raíz de esta experiencia es que es probable que algunos mentirosos hubieran tenido ya una experiencia similar en el pasado y, por lo tanto, confiaran en ella a la hora de ser capaces de construir una mentira. Esto aumenta la validez del experimento, ya que este comportamiento es el que los mentirosos suelen reflejar en la vida real. Al contar sus mentiras, en lugar de fabricar una historia completa, hacen referencia concreta a un hecho específico que realmente han experimentado en el pasado.

El hallazgo de que el contacto visual deliberado proporciona una señal clara para diagnosticar un eventual engaño es un dato muy importante dentro de la investigación sobre el engaño no verbal. Un beneficio adicional de dicho indicio, por encima de otras señales de comportamiento, es que resulta fundamental que pueda codificarse de forma instantánea durante la entrevista, en tiempo real. Dentro de los propios sujetos se hallan herramientas de detección de gran potencial, que logran dominar y percibir las diferencias individuales en el comportamiento y en el lenguaje de las personas. Esto podría suponer uno de los aspectos más interesantes para ser examinado en futuras investigaciones.

Aunque este experimento se ha centrado en el contacto visual deliberado, y así ha quedado plasmado en este artículo, no significa que se recomiende, por ejemplo, que el personal de seguridad en los aeropuertos u otros profesionales se centre de forma única y exclusiva en ello. Los detectores de mentiras deberán fijarse en una variedad de señales mucho más amplia, así que el contacto visual deliberado debe ser incorporado, como una más, al elenco de herramientas predominantemente verbales de detección de mentiras, aunque señalando algunos matices. El contacto visual deliberado es una señal de que existe el engaño y que consigue delatar algunos perfiles mentirosos. Por el contrario, la gran mayoría de las señales verbales discriminan claramente entre quienes dicen la verdad y los mentirosos, tal y como se plantea en la investigación. La obtención de señales verbales depende en gran medida de la calidad y oportunidad de las preguntas que se hacen al sujeto, dentro de una óptima técnica de interrogatorio. Lograr en ello una alta calidad no es algo que surja de modo natural, sino que supone una habilidad especial que debe ser aprendida y practicada. Además, muchos protocolos de entrevista supuestamente eficientes sólo se pueden utilizar en entornos muy específicos. Este artículo subraya que el contacto visual deliberado resulta menos sensible que un buen protocolo de entrevista y que es un elemento que debe ser examinado, antes de aplicarse, teniendo en cuente cada situación y entorno de la investigación pertinente.

Club del Lenguaje no Verbal

Traducción: Nahikari Sánchez

Edición: Belén Alcázar

7 Comentarios

  1. Jimenez Perez Yirsa Tibisay

    21 mayo, 2014 at 12:33

    Hola a todos:

    Genial. La fotografia ademas espectacular. Enhorabuena

  2. Luis Rolando

    21 mayo, 2014 at 15:29

    Excelente la fotografía, hace meritorio el nombre de club de lenguaje no verbal.

  3. Joseluiscañavate

    21 mayo, 2014 at 16:02

    Estupendo, como siempre . Que gustazo poder contar con vuestro trabajo…un lujo amigos que disfruto con agradecimiento

  4. El lujo es tener amigos como tú y todos los miembros del Club.
    Fuerte abrazo

  5. Muchas gracias Luís Ronaldo

  6. Ignacio Pérez

    21 mayo, 2014 at 21:20

    Gracias por este nuevo gran aporte y un saludo cordial a los compañeros de lejos con los que nos resulta complicado vernos.

    Un abrazo.

  7. Orlando Portilla

    22 mayo, 2014 at 6:37

    Les estoy altamente agradecido por el envió de este nuevo artículo que sin duda es de gran interes para quienes estamos interesados en estos temas
    Cordial saludo .

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

*

¿Ventanas del alma? El contacto visual deliberado en la det…

por Rafael Lopez Perez Tiempo de lectura: 5 min