Club del Lenguaje no Verbal

Por cortesía de la Fundación Universitaria Behavior & Law

Uso de señales no verbales de coqueteo en mujeres hispanas. Club del Lenguaje no Verbal.

Señales no verbales de coqueteo en mujeres hispanas. Club el Lenguaje no Verbal.

Señales no verbales de coqueteo en mujeres hispanas. Club del Lenguaje no Verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje no Verbal, en esta ocasión os ofrecemos un resumen del artículo «El uso de señales no verbales de coqueteo en mujeres hispanas» de los autores Jeffrey S. McQuillen, Marcolfa Zamora McQuillen y Rubén D. Garza de la Universidad Panamericana de Texas (EE.UU.) en el que se aborda el interesante tema de la seducción.

Este estudio ha sido diseñado con el fin de identificar las señales no verbales que emplean las mujeres hispanas cuando coquetean. Para lo cual se seleccionó una muestra de 175 sujetos de edades comprendidas entre los 18 y 62 años.

El coqueteo puede definirse como cualquier acción física, movimiento, postura, o gesto usado con el propósito de atraer y/o mantener la atención de un hombre, o demostrar interés en él. Eibl-Eibesfeldt descubrió ya en los años 70 que las mujeres usaban sorprendentemente señales no verbales similares a las del sexo opuesto para medir la disponibilidad sexual o el interés del sexo opuesto. Sonrisas, miradas tímidas, arqueos de cejas, risas nerviosas y roces, todos se han podido observar en mujeres de diferentes culturas.

Con el empleo de estrategias tanto verbales como no verbales las mujeres adquieren un papel activo con el fin de influir sexualmente en los hombres. A pesar de la creencia generalizada de que las mujeres dependen de los hombres para iniciar el sexo, se ha demostrado lo contrario. Los hombres dan el primer paso, aunque las mujeres inician esos encuentros dando señales con sus movimientos y gestos. Givens (1978) descubrió que el habla parece jugar un papel menos importante en el coqueteo, el cortejo y la seducción, ya que estos intercambios sociales dependen más bien de señales no verbales (expresiones faciales, posturas, gestos, miradas y tono de voz). Según Moore (1985), a pesar de que los hombres son los que dan el primer paso, las mujeres realmente provocan el acercamiento a través de sus señales no verbales. De acuerdo a su investigación, las mujeres son responsables de los acercamientos en el 65% de las ocasiones. Identificó y catalogó 52 comportamientos no verbales de cortejo diferentes usados por mujeres. Únicamente se documentaron como señas de coqueteo las señales exhibidas que llamaban sistemáticamente la atención de los hombres.

Este tipo de investigación acarrea ciertas limitaciones. En primer lugar, la mayor parte de los estudios previos se basan fundamentalmente en la observación. Este método a pesar de tener muchas ventajas también tiene grandes desventajas (la dificultad de la observación discreta en ambientes abiertos, las circunstancias impredecibles en el comportamiento de los sujetos observados y en de los individuos que les rodean, etc.). Para abordar estas limitaciones, el presente estudio utilizó la metodología de encuesta usando como herramienta de compilación de datos primarios un cuestionario de 52 ítems basados principalmente en las 52 señales no verbales catalogadas por Moore (1985).

El cuestionario (tipo Likert) para este estudio también incluye seis variables demográficas: edad, estado civil, fumadora, bebedora, estilo de la vestimenta, y nivel de atractivo percibido del sujeto. Se eligieron estas variables ya que supuestamente debería existir una correlación entre estas y la frecuencia con la que las mujeres coquetean. Se ha encontrado alguna evidencia de la relación entre la edad y los comportamientos de coqueteo. Las adolescentes de 13 a 16 años utilizan muchas de la señales que se han observado en mujeres de 31 a 52 años, pero de una forma menos elegante y más exagerada, y hacen menos señas. El estado civil puede ser igualmente un factor que influye en la frecuencia del coqueteo. Duberman (1974) descubrió que la mayoría de la gente ve el matrimonio como un estado más deseable y natural que la soltería. Esta preferencia puede llevar a que las mujeres coqueteen más. Cargan (1981) señaló asimismo, que es más probable que las personas solteras tengan sentimientos de soledad. Esos sentimientos pueden actuar como combustible para el deseo de coquetear de una mujer con el fin de atraer a un compañero. Por otro lado, fumar incrementa los comportamientos sexuales en adolescentes y adultos jóvenes. Por lo que existe una correlación entre ser fumador y el coqueteo. En cuanto al alcohol, un estudio de Abbey, Zawacki y McAuslan (2000) reveló que después de consumirlo, tanto mujeres como hombres se comportaban de manera más sexual y se mostraban más desinhibidos. Además, otros estudios han evidenciado que mujeres y hombres son percibidos como sexualmente más disponibles cuando están bebiendo. La manera en la que se viste una persona puede decir mucho de como se siente consigo misma y de lo que intenta transmitir a los demás. Por lo tanto, existe una gran posibilidad de que el estilo de vestir de una mujer juegue un papel determinante en las preferencias del coqueteo. Por último, el nivel de atractivo percibido del sujeto puede causar un fuerte impacto en la disposición a la hora de iniciar el cortejo. Nezlek (1999) descubrió que los individuos que se encuentran a si mismos atractivos y que piensan que los demás también los ven de ese modo tienen más interacciones íntimas con individuos del sexo opuesto que los que no se ven atractivos. En cuanto al cortejo, las mujeres que se sienten atractivas tienen más seguridad cuando coquetean.

Este estudio investigó las señales no verbales que las mujeres hispanas emplean más frecuentemente cuando están coqueteando y describió la potencial relación entre las variables demográficas seleccionadas y la frecuencia con la que se presenta la conducta de coqueteo. Los hallazgos aportan evidencias de que los elementos no verbales más importantes en el cortejo implican la cara en general, pero más concretamente los ojos y la boca. Lo que indica que la cara es una herramienta extremadamente importante no solo en la comunicación si no también en el cortejo. El uso de las manos fue la segunda señal no verbal de coqueteo más empleada. Por otro lado, se encontró una correlación significativa entre mujeres de entre 18 y 21 años en comparación con mujeres de 30 años o más. Una posible explicación es que a medida que una mujer va alcanzando cierto nivel de madurez, la necesidad de coquetear puede no ser tan grande, puesto que ya no existe un interés tan elevado en participar en actividades sociales que propicien el coqueteo. Sorprendentemente, las mujeres solteras no presentan una mayor frecuencia de conductas de coqueteo en comparación con las mujeres casadas. En cuanto a las fumadoras, puntúan considerablemente más alto en las encuestas que las no fumadoras, lo cual era un resultado esperado. Lo mismo podría decirse para las mujeres bebedoras frente a las que no lo son. Otro interesante hallazgo fue la alta puntuación que se les asignó a las mujeres que vestían de manera provocativa frente a las que vestían de forma más conservadora o moderada. Esto puede deberse a que las mujeres que visten de forma más provocativa están más seguras de sí mismas y por ello más dispuestas a coquetear. Lo que sugiere que la confianza en uno mismo y la autoestima son asimismo factores a considerar en las tendencias de coqueteo de las mujeres.

Existen sin embargo algunas limitaciones. En primer lugar, la muestra era bastante limitada (n=175). En segundo lugar, la muestra no era representativa puesto que en su mayoría eran estudiantes universitarias. Otra limitación es el hecho de que la mayor parte del tiempo las personas no son conscientes de su comportamiento no verbal; respecto al coqueteo este tiene lugar a un nivel subconsciente. La observación discreta sigue siendo el mejor modo de investigar el comportamiento no verbal, y este estudio permitió a las mujeres determinar cuales son las señales no verbales que se consideran más ampliamente empleadas y aceptadas en el coqueteo. Igualmente, el estudio proporcionó evidencias de que ciertas variables tienen un impacto significante en la calificación de autoinformes de comportamientos no verbales de coqueteo. Por último, estos datos son consistentes con los hallazgos de Moore y otros investigadores y aportan un respaldo adicional.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club del Lenguaje no Verbal

Traducción y edición: Leticia Moreno

5 Comentarios

  1. vaya basura. Es lo más retrógrado y absurdo que he leído en mucho tiempo

  2. Pero totalmente actual y cierto

  3. pues a mi me parece tan fantástico como todos otros artículos y estoy muy contento de que alguien se preocupe de mantener activa la comunicacion científica , em vez de gastar el tiempo solo en protestar.

  4. En algún libro de los clásicos de comunicación no verbal, no recuerdo ahora cual, peor hace más de una docena de años , decía que se sabía que las mujeres latinas coqueteaban más, estando emparejadas, que las no latinas, que solían ser más directas, independientemete que estuvieran emparejadas o no. El estudio se había hecho en Estados Unidos.
    La relación , apuntada aquí , entre fumadoras y coqueteo lo desconocía.

  5. A pesar de que los hombres reconocen que el ligue tiene mucho de prueba, existe una tendencia masculina a interpretar mal las miradas de coqueteo. Los hombres muchas veces resultan enganados por estas senales y toman por invitaciones sexuales lo que solo es tina manifestacion de interes por conocer mejor al otro.

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por Rafael Lopez Perez Tiempo de lectura: 6 min