, Un modelo de sistemas de interacción diádica no verbal. Club de Lenguaje No Verbal., Club del Lenguaje no Verbal

Amigos del Club de Lenguaje No Verbal esta semana presentamos el artículo “A Systems Model of Dyadic Nonverbal Interaction” de Patterson. En este artículo se presenta un nuevo modelo de sistemas de interacción diádica no verbal, basado en la integración de los procesos paralelos de envío y recepción de socios en un sistema ecológico más amplio y dinámico.

El presente estudio se basa en un extenso trabajo teórico y empírico en comunicación no verbal que busca la creación de un modelo de interacción diádica no verbal, que sirva para identificar y describir los procesos y factores que determinan el curso de las interacciones diádicas.

La investigación en comunicación no verbal creció mucho en los años 50 y 60, pero casi toda examinó grupos y diferencias individuales. La primera teoría desde una perspectiva interactiva fue la teoría del equilibrio de la intimidad interpersonal. Esta teoría proponía que los individuos señalaban su intimidad con otra persona a través de una serie de comportamientos como era la distancia, la mirada o la sonrisa. También señalaba que si se producía una alteración del nivel de intimidad que tenían, el otro miembro optaba por un comportamiento que lo compensase. En la década de los 70 se introdujeron las teorías cognitivas, como la teoría de la intimidad – excitación, donde decía que si la emoción era negativa seguramente se compensaría pero que si era positiva la actitud sería recíproca. En los 80 se planteó que el nivel de discrepancia entre el comportamiento esperado y el real de la pareja sería el que marcara la compensación o la reciprocidad. En los 90 se puso el énfasis en la automaticidad del comportamiento social.

Todas estas teorías tenían tres limitaciones, no abordaban la utilidad más amplia del comportamiento no verbal de cada persona en la interacción, tenían un alcance limitado y todas las teorías eran reactivas en naturaleza. Para acabar con estas limitaciones se propuso el modelo funcional del comportamiento no verbal, que decía que las personas inician patrones de interacción no verbal para cumplir diferentes funciones sociales, como podrían ser proporcionar información, regular la interacción, expresar intimidad, ejercer influencia y gestionar impresiones. También propuso que la biología, la cultura, el género y la personalidad son determinantes de nuestros patrones de interacción.

La teoría de la cognición social de los 80 y los 90 desvió la atención en los 2000 hacía los procesos cognitivos encubiertos y los juicios sociales. Estas teorías se basaban principalmente en el receptor, mientras que las primeras teorías se basaban en el emisor, se intentó integrar ambas perspectivas en el modelo de proceso paralelo de comunicación no verbal, ya que combina los procesos de codificación y descodificación de la comunicación no verbal en un solo sistema, impulsado por un conjunto común de determinantes y mediadores.  Aun así, seguían sin tener en cuenta el ambiente en donde se producía la comunicación ni la interacción que se presenta en una comunicación diádica.

La interacción se puede dividir en interacción enfocada o no enfocada. La primera de ellas hace alusión a la versión más tradicional de interacción como puede ser una conversación. La interacción no enfocada sería aquella en la que no se produce tal conversación y se basa en personas que comparten un entorno común y hacen ajustes de comportamiento mutuos en relación a la presencia cercana de otros, por ejemplo, el dejar pasar a alguien en la calle.  En cuanto al entorno, una misma persona se comportará de manera diferente en distintos entornos. Además, las personas que compartan entorno es más fácil que sean más similares entre sí que aquellas que no lo comparten.

Por tanto, la biología, la cultura, el género y la personalidad de cada persona tiene una influencia en la elección de entornos, objetivos, procesos de referencia cognitivo – afectivos y comportamiento. Además, las normas sociales y el establecimiento de características pueden hacer que se restrinjan las opciones de comportamiento. Al igual que los objetivos que se busquen pueden llevar a una modificación del ambiente. También el número de objetivos influenciará en el reparto de recursos cognitivos y este reparto a su vez puede llevar a la propia modificación de los objetivos planteados.

A pesar de la importancia que tiene biología, la cultura, el género y la personalidad, al igual que en los juicios sociales y comportamiento paralelo, así como la influencia de los procesos automáticos y complementados por procesos controlados, y de los objetivos conscientes e inconscientes, no acaban de explicar un modelo de sistemas. Para ello hay que añadir dos nuevas características como son el nivel diádico de la interacción e identificar las relaciones recíprocas entre el entorno y los procesos de interacción.

El problema de presentar un modelo tan amplio está en que es difícil comprobar las hipótesis, por ello hay que tomarlo como un marco en el cual se pueden plantear otras teorías más restrictivas y por ello más fáciles de comprobar empíricamente.

En relación a las nuevas tecnologías, el uso de dispositivos móviles, aunque ha facilitado la comunicación entre personas que vivan lejos, también ha dificultado el contacto cara a cara donde es frecuente que nuestro dispositivo interrumpa nuestras conversaciones. Otro problema que plantea es la adicción que hay a estos dispositivos, especialmente entre las personas más jóvenes. Esto podría suponer cambios en nuestras interacciones cara a cara, que podrían plantear nuevos problemas de interpretación debido a su menor número o incluso afectar a nuestras relaciones interpersonales. Lo que llevaría a nuevos escenarios a analizar con el modelo de sistemas. También, dentro de estos nuevos escenarios habría que incluir nuestras interacciones con entes robóticos como podría ser Siri o Alexa.