Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Reply speed as nonverbal cue in text messaging with a read receipt display function: effect of meesaging dependancy on times until negative emotions occur whil wainting for a reply” de Kato S., Kato Y. y Ozawa Y. (2020), en el cual se analizan relaciones entre tiempo de respuesta a los mensajes, tipos de receptores, estado del mensaje (leído vs no leído) y activación de emociones negativas, así como el papel de estos factores en términos de lenguaje no verbal.

En la situación actual, utilizamos las herramientas digitales más que nunca, especialmente para hablar con las personas que nos importan. En cualquier caso, utilizamos estas como parte de nuestra rutina diaria. La eliminación de restricciones temporales y espaciales que ofrecen las herramientas digitales suponen ventajas revolucionarias. Podemos comunicarnos cuándo y dónde queramos.

En general, observamos constantemente personas que, incluso si están caminando o conduciendo, responden a los mensajes que reciben con la mayor rapidez posible. ¿Se trata de una presión ligada a la mensajería instantánea (MI) o proviene de nosotros y/o nuestros interlocutores?

Asimismo, cuando enviamos un mensaje, verificamos si hay respuesta, si lo que enviamos se ha leído, si el receptor está activo, etc. Los autores del estudio plantean que, desde enviar un mensaje hasta recibir una respuesta, hay un lapso de tiempo cuya duración modula la aparición de emociones negativas. Estas desaparecen cuando recibimos respuestas.

Una de las aplicaciones que más utilizamos es Whatsapp. Tanto esta como Facebook Messenger o LINE tienen una función de confirmación de lectura. Si esa función no está presente, entre el envío de un mensaje y su respuesta no hay interacción alguna entre los que interactúan. En cambio, si está presente, esa función se podría entender como una señal no verbal. Y la presencia/ausencia de comportamiento no verbal (CNV) en las interacciones digitales es una cuestión importante, dado el gran impacto del CNV en la comunicación.  

Otras señales no verbales de la MI podrían ser los emoticonos e incluso el tiempo de respuesta a los mensajes. Este último elemento transmite información no verbal importante. Podría ser que una respuesta tardía transmita una emoción negativa del emisor. Por ejemplo, si alguien tarda mucho en contestar, podríamos interpretar que está enfadado o que no tiene interés suficiente en nosotros.

Las emociones ligadas a la comunicación a través de MI tienen un papel clave en la dependencia de este tipo de mensajería. Las personas con una dependencia más alta tienden a utilizar MI más compulsivamente y a sentir miedo de que una relación se interrumpa por la ausencia de mensajes de texto. Otros incluso pueden tener miedo a su propio aislamiento de la red social.

Se ha sugerido en diversas investigaciones que hay personas con una sobredependencia a la MI. En este contexto es relevante el grado de sincronicidad, siendo la rapidez con la que las personas responden a los mensajes. En general, los resultados de las interacciones humanas dependen de la sincronicidad, entre otros factores. Y este aspecto se ha visto relacionado con la frecuencia de uso de MI en pos de un mantenimiento de las relaciones.

Para entender las relaciones entre rapidez de respuesta, emociones negativas y la función de confirmación de lectura, los autores aplican un cuestionario en papel a 213 sujetos. Todos utilizaban LINE y todos conocían la función de confirmación de lectura.

Se les plantea que envían un mensaje a las 12 pm a 4 tipos de receptores: familiares, parejas, amigos y conocidos/familiares de la tercera edad. Una vez que envían el mensaje, ¿cuándo aparecerán emociones como: tristeza, ansiedad, ira o culpa? ¿Cuánto tardan estas emociones en aparecer si los mensajes permanecen no leídos?

Hay diferentes opciones de respuesta en términos temporales: hasta las 13 pm, 15 pm, 17 pm, 19 pm, 21 pm, 23 pm, 1 am, mañana siguiente, mediodía siguiente, tarde siguiente. También se mide la dependencia a la MI con el uso de una escala pertinente. Se generan dos grupos en función del nivel de dependencia a MI: dependencia baja vs alta.

Las 4 emociones estudiadas aparecen significativamente más rápido con estado leído, cuando se esperan mensajes de cualquiera de los 4 tipos de receptores. Es decir, los emisores de mensajes leídos experimentan emociones negativas más rápido cuando no reciben respuestas.

La ansiedad y la tristeza son las emociones que más rápido aparecen. Es decir, si no se recibe una respuesta a los mensajes en próximas horas del envío o, por lo menos, en el mismo día, aparecen más y más rápido que la ira o la culpa.

Se registran diferencias en función del tipo de receptores. Y las más destacable se dan cuando se trata de pareja y familiares. Cuando se esperan mensajes de estos receptores, la ansiedad aparece en poco tiempo, tanto si el estado del mensaje enviado es leído como no leído. Las relaciones con estos dos tipos de receptores suelen tener más importancia personal, por lo que es fácil preocuparse por accidentes o enfermedad cuando los mensajes permanecen no leídos durante un largo periodo de tiempo.

También se ha observado que la tristeza aparece con mayor rapidez cuando el receptor es pareja y el estado del mensaje es leído. ¿Por qué no se da lo mismo con la familia? Los autores plantean que ambos tipos de relaciones son cercanas e importantes. No obstante, la relación con la familia suele ser fuerte y duradera, a diferencia de las relaciones de pareja, que son bastante frágiles.

Además, cuando una pareja no contesta rápidamente, aunque haya leído el mensaje, es probable que se interprete como una falta de interés o similar. Probablemente es por eso por lo que la tristeza aparece con bastante rapidez.

Si nos enfocamos en los receptores, independientemente del estado de mensaje enviado, la emoción más rápida en aparecer es la ansiedad, seguida de ira cuando se trata de familia. En cambio, como decíamos, si el receptor es pareja, son la ansiedad y la tristeza las que más rápido aparecen.

Cuando se trata de amigos, somos mucho más comprensibles. La ansiedad puede darse si el estado del mensaje es leído, pero tarda bastante en aparecer. Es decir, uno espera mucho más tiempo por la respuesta que en los otros casos sin sentir ningún afecto negativo. Lo mismo ocurre con la tristeza.

En el caso de conocidos o familiares de la tercera edad, la ansiedad es la emoción más rápida, independientemente del estado del mensaje. Si solo nos enfocamos en el estado leído, la culpa aparece más rápido. Esta puede estar relacionada con una preocupación sobre generar molestias al receptor. Además, si no hay interacción frecuente con estos receptores, la culpa también puede darse por no haber interaccionado más.

En términos generales, las personas con mayor dependencia a la MI suelen sentir emociones negativas con mayor rapidez cuando esperan que se les responda a los mensajes. Da igual si hay confirmación de lectura o no. No obstante, análisis específicos muestran ausencia de diferencias según el nivel de dependencia a MI y el tipo de receptores.

Se podría destacar que, en el caso de la pareja, las diferencias probablemente sean en términos de interpretación de la tardanza en responder a los mensajes con estado no leído. El grupo con baja dependencia a MI pueden sentir ansiedad y tristeza, pero por cuestiones de preocupación en términos de emergencias. En cambio, el grupo con alta dependencia a MI pueden sentir las mismas emociones, con la misma rapidez, pero con preocupaciones en cuanto al estado de la pareja.

Como conclusión, parece que las confirmaciones de lectura tienen un papel importante en generar emociones negativas. Aparecen más rápido cuando el receptor ha leído el mensaje y tarda en responder. Por algo se permite desactivar la función de confirmación de lectura, ¿verdad?

En términos de lenguaje no verbal, parece que tanto el tiempo de respuesta como el estado del mensaje transmiten información. No obstante, es probable que dicha información esté mucho más sesgada que la extraída del CNV real. Aun así, dada nuestra capacidad de extraer información de cualquier aspecto implicado en las interacciones y la permanente presencia del contexto virtual, no cabe duda de que investigaciones como esta nos ayudan a comprender un poco más el fascinante mundo no verbal.

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