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Club del Lenguaje no Verbal

Por cortesía de la Fundación Universitaria Behavior & Law

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Experiencias emocionales en las aulas. Club Lenguaje No Verbal.

Experiencias emocionales en las aulas. Club Lenguaje No Verbal.

Experiencias emocionales en las aulas. Club Lenguaje No Verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, esta vez les sugerimos un resumen del artículo “Experiencias emocionales de los alumnos en el aula: Un estudio cualitativo multimétodo”, de los autores Wondimu Ahmed, Margaretha P.C. Van der Werf y Alexander Minnaert de la Universidad de Groningen (Países Bajos), que estudia las reacciones emocionales de los alumnos en el aula de clase.

Las recientes investigaciones sobre emociones en el contexto educativo han recibido mucha atención. Este aumento del interés se ha atribuido al reconocimiento de las emociones como importantes constructos psicológicos que fomentan el aprendizaje y el rendimiento. La emoción es un constructo hipotético compuesto de distintos componentes que generalmente, incluyen, pero no se limitan a, sentimientos subjetivos (estoy enfadado), expresiones (fruncir el ceño cuando se siente ira) y reacciones fisiológicas. Por lo tanto, la comprensión de la experiencia emocional hace necesario el conocimiento de los componentes emocionales subyacentes así como la forma en que funcionan mutuamente. Un tema muy relacionado con las manifestaciones emocionales son sus posibles antecedentes. La bibliografía sobre emociones destaca la viabilidad de las valoraciones cognitivas en la obtención de emociones. Las valoraciones determinan y diferencian las experiencias emocionales. El propósito de este estudio es examinar de qué manera el sistema de respuesta emocional (cambios en el ritmo cardíaco, expresiones no verbales y sentimientos subjetivos) funciona de forma simultánea para revelar las experiencias emocionales y cómo la valoración de situaciones específicas se relaciona con las emociones experimentadas de forma temporal. Se ha tratado de analizar estas cuestiones en las aulas, utilizando un enfoque cualitativo.

Un supuesto fundamental en la medición de emociones, es que las emociones son constructos hipotéticos que pueden inferirse a través de varios indicadores. Tales inferencias son: la experiencia subjetiva, los cambios fisiológicos, y las expresiones no verbales que acompañan a la experiencia. Por lo tanto, para entender el constructo psicológico de la emoción es necesario evaluar distintos sistemas de respuesta emocional a la vez. Otra de las cuestiones de interés en la exploración de las experiencias emocionales son los determinantes de las emociones. Las emociones son el resultado de la valoración cognitiva de eventos significativos para el individuo. La opinión acerca del suceso en el contexto es crucial para provocar emociones. Los contextos pueden variar en función de sus posibilidades y limitaciones, algunos comprenden tareas desafiantes y otros menos exigentes. La conclusión es, que las emociones se producen como resultado de las valoraciones cognitivas en un contexto por lo que no pueden analizarse por separado. Así pues, en el ámbito educativo, el estudio de las experiencias emocionales de los estudiantes en el contexto exige tener en cuenta el aula de clase. El objetivo de este estudio es triple. En primer lugar, se pretende explorar la correspondencia entre los sentimientos subjetivos, las expresiones emocionales no verbales y las reacciones fisiológicas asociadas al aula. Se evaluaron las emociones (ira, ansiedad, aburrimiento, placer, orgullo y vergüenza) en el aula de matemáticas de forma simultánea a través de múltiples modalidades de respuesta. El segundo objetivo, es examinar la relación entre las emociones de los estudiantes y las valoraciones de rendimiento y valor. Y el tercer propósito, es determinar si los patrones de experiencias emocionales en el aula dependen de la dificultad de la tarea y la capacidad de los participantes.

En cuanto al primer objetivo de este estudio, los resultados revelaron que las expresiones emocionales no verbales de la ira, la ansiedad y del placer son en cierto modo congruentes con la reacciones fisiológicas y con la propia confirmación retrospectiva de los estudiantes de experimentar las emociones simultáneamente. Las expresiones no verbales de aburrimiento, orgullo y vergüenza rara vez correspondieron con las respuestas de los estudiantes en la entrevista. La falta de expresión de emociones de orgullo y vergüenza podría explicarse de varias maneras. La experiencia y expresión de estas emociones requieren tres importantes habilidades cognitivas: conocer las normas y reglas, tener un concepto de sí mismo y ser capaz de valorarse en relación a esas normas. Otra explicación podría ser que informar acerca de las propias emociones es embarazoso, especialmente en contextos como éste. En relación al segundo de los objetivos, los resultados sugieren que las funciones lineales sencillas no son aptas para explicar las relaciones. Las valoraciones de rendimiento y valor parecen funcionar de manera interactiva. Un examen más detenido de las emociones dominantes experimentadas por cada estudiante y su correspondientes evaluaciones, sugiere que el bajo rendimiento y el bajo valor de la tarea percibidos puede provocar ira y/o ansiedad, mientras que las valoraciones de bajo valor y alto rendimiento pueden llevar al aburrimiento. Por otra parte, las valoraciones de alto rendimiento y alto valor pueden provocar placer. La explicación más plausible para estos diferentes patrones de relaciones entre las valoraciones y las emociones tiene que ver con las características de medición. Otra posible explicación es que las valoraciones de rendimiento y valor podrían no haber sido suficientes para obtener las distintas emociones. Respecto al tercer objetivo, no se ha hallado una clara asociación entre el nivel de dificultad de la tarea y las emociones de los estudiantes.

A pesar de que el enfoque multimétodo cualitativo utilizado en el presente estudio ha servido para analizar las experiencias emocionales de los estudiantes de manera más eficaz que con un solo método, existen algunas limitaciones que deben ser consideradas. En primer lugar, aunque el diseño del estudio de casos múltiples ha permitido explorar la experiencia emocional de un número limitado de casos con mucho más detalle que con métodos de encuesta, los resultados no se pueden generalizar. Segundo, no se puede asegurar que las emociones manifestadas durante la entrevista sean representaciones precisas de cómo los individuos se sienten en una situación real. En tercer lugar, las reacciones fisiológicas pueden deberse a simples movimientos de la mano y pueden haber interferido en el registro de datos de la frecuencia cardíaca. Por último, las expresiones emocionales no verbales son a priori muestras de esquemas de codificación existentes. Por lo tanto, la aplicación de tales instrumentos para codificar las emociones en un contexto natural como las aulas puede requerir el muestreo de emociones intensas, que no suelen darse con frecuencia. Teniendo en cuenta estas limitaciones, las futuras investigaciones podrían recurrir al uso de cámaras de vídeo ocultas para registrar las expresiones emocionales no verbales de los participantes. A pesar de estas limitaciones, los resultados del actual estudio tienen importantes implicaciones para la docencia y los procesos de aprendizaje. Los resultados muestran que hay cierta correspondencia entre los sistemas de respuesta emocional en el contexto del aula. La sincronización de los sistemas emocionales de respuesta moviliza los recursos del organismo para afrontar un reto importante. Por lo tanto, un sistema emocional de respuesta coordinado puede ayudar a los estudiantes a afrontar o evitar las tareas de clase. Por otra parte, las expresiones emocionales no verbales de los estudiantes permiten a los profesores inferir las experiencias subjetivas y las tendencias de acción de los estudiantes. Los resultados revelan asimismo que atendiendo al rendimiento y al valor de las valoraciones de los estudiantes en el aula, se puede mejorar la experiencia de emociones de adaptación. En conclusión, el enfoque multimétodo plantea que la evidencia convergente de múltiples métodos puede facilitar la comprensión del impreciso constructo de la emoción. En consecuencia, es necesario pasar de los métodos únicos a los multimétodos y de los autoinformes retrospectivos a las evaluaciones online.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club del Lenguaje No Verbal

Traducción y edición: Leticia Moreno

Reconocimiento de anomalías conductuales y Detección de mentiras. Club Lenguaje No Verbal.

Reconocimiento de anomalías conductuales y detección de mentiras. Club Lenguaje No Verbal.

Reconocimiento de anomalías conductuales y Detección de mentiras. Club Lenguaje No Verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, en esta ocasión les presentamos un resumen del artículo “Efectos positivos del entrenamiento en reconocimiento de anomalías conductuales para la detección de mentiras”, de los autores David Matsumoto y Hyisung C. Hwang de la Universidad Estatal de San Francisco (EE.UU.), Lisa G. Skinner del F.B.I. (EE.UU.) y Mark G. Frank de la Universidad Estatal de Nueva York (EE.UU.), que trata de los posibles efectos positivos del entrenamiento en la detección de anomalías conductuales para los agentes de la ley.

El reconocimiento de indicadores relacionados con la verdad y la mentira puede ser una valiosa ayuda para los agentes de la ley, y la investigación ha proporcionado una gran fuente de información relativa a dichos indicadores. Una de ellas proviene del análisis de las palabras utilizadas en las tomas de declaración o los interrogatorios. Las mentiras contienen menos palabras y omisiones de información; son menos plausibles, estructuradas, y lógicas; son más internamente discrepantes y ambivalentes; contienen detalles recurrentes y carecen de marco contextual; e incluyen más descripciones de lo que no ocurrió. Otra fuente de indicadores proviene del análisis del comportamiento no verbal. Los indicadores de comportamiento no verbal se producen debido a que las emociones y cogniciones se expresan verbalmente y porque los pensamientos y sentimientos opuestos generados al mentir suelen filtrarse a pesar de los intentos de controlarlos. Los indicadores de comportamiento no verbal de la mentira comprenden cambios en el uso de ilustradores del habla y gestos emblemáticos; expresiones faciales de emoción y cognición, especialmente fuga emocional; cambios en el parpadeo, pausas, y tasas de habla; e intentos de controlar o regular las propias emociones. A pesar de la existencia de estas dos ricas fuentes de indicadores de la verdad y la mentira, no son fácilmente identificables. Pero para algunas profesiones, es crucial que las mentiras se detecten con mayor precisión que al azar; la aplicación de la ley es una de esas profesiones. Dado que no existen indicios de engaño, una cuestión fundamental es si los individuos en general, y los agentes de la ley en particular, pueden ser entrenados para mejorar su capacidad para detectar mentiras. Por lo tanto es importante formar a las personas en el reconocimiento de los indicadores verbales y no verbales de la verdad y la mentira conjuntamente puesto que suelen aparecer de forma simultánea. Se ha examinado si la formación tanto en indicadores verbales como no verbales de la verdad y la mentira tendría efectos positivos sobre la capacidad de los agentes de la ley para su detección. Los participantes del estudio son alumnos de la Academia Nacional del FBI.

Los análisis han generado varias conclusiones notables. Cuando los vídeos fueron analizados en su conjunto, hubo un aumento general de las tasas de precisión de alrededor del 10%, lo que corresponde con un tamaño del efecto bastante grande. Los efectos positivos del entrenamiento se repitieron cuando se analizaron los datos de los vídeos de individuos que decían la verdad y los vídeos de individuos que mentían por separado. Curiosamente el efecto del entrenamiento fue mayor con los vídeos en los que se mentía que con los vídeos en los que se decía la verdad, y limitado a vídeos de crímenes más que a vídeos de opiniones. No obstante, existen ciertas limitaciones en este estudio, tal vez la mayor es la falta de grupo control. Debido a esto, no se puede descartar por completo la posibilidad de que los alumnos hayan mejorado su capacidad de detectar mentiras simplemente asistiendo a un curso en la Academia Nacional del FBI, ni se puede deducir que los efectos dependan exclusivamente del contenido de ese curso en particular. Otra limitación podría ser el número relativamente pequeño de vídeos utilizados en los pre y post tests y su brevedad, y el hecho de que los alumnos fueran meros observadores de la interacción y no tuvieran la libertad de interrogar a los entrevistados ellos mismos. De este modo, los alumnos tuvieron que hacer juicios basados en la mínima información disponible. Otra posible limitación de los vídeos utilizados para evaluar la precisión en la detección de mentiras es el hecho de que representaban estudiantes de licenciatura y de postgrado y algunos miembros de la comunidad, mientras que los vídeos utilizados en la formación incluyen víctimas reales, sospechosos y testigos. No parece, sin embargo, que esto sea una limitación, ya que no hay evidencia que sugiera que las fugas verbales y no verbales sean específicas de la edad adulta, y no hay ninguna razón o evidencia que indique que la anomalías conductuales representadas en los vídeos sean diferentes a las generadas por las personas que aparecen en los vídeos de formación para las clases. Por otro lado, que la mejoría en la precisión de la detección de mentiras se produzca al combinar las técnicas de análisis de palabras y comportamiento no verbal puede parecer de sentido común dado que el entrenamiento en una estrategia u otra generalmente produce beneficios. Sin embargo, que cada técnica produzca efectos positivos por separado no significa necesariamente que lo hagan de forma combinada. Los alumnos que aprenden ambas técnicas por separado suelen sentirse abrumados por la cantidad de detalles a los que deben prestar atención, y es muy probable que la formación en ambas pueda haber producido demasiada sobrecarga de información de manera que su aplicación práctica no haya tenido éxito. Los resultados sugieren asimismo que la mejora en los índices de precisión observados en el estudio no es simplemente debida a los aumentos en el procesamiento activo de los estímulos. Algunos estudios han revelado que, debido al sesgo de verdad (tendencia a juzgar las declaraciones como verdaderas), el entrenamiento en detección de mentiras puede afectar a la precisión en la detección de mentiras pero no de verdades. No obstante, los resultados hallados no apoyan esta idea, ya que el entrenamiento produce un aumento en los índices de precisión tanto en los vídeos de individuos que dicen la verdad como en los vídeos de individuos que engañan. Lamentablemente, el diseño del estudio impide saber exactamente que elementos fundamentales de los cursos producen efectos positivos en la precisión de la detección de mentiras.

En consecuencia, el reconocimiento de anomalías conductuales en el comportamiento verbal y no verbal no sólo ayuda a los investigadores a detectar mentiras con mayor precisión; sino que también puede utilizarse como apoyo en las entrevistas e interrogatorios. No obstante, el reconocimiento de anomalías conductuales para evaluar la veracidad y detectar mentiras en entrevistas de investigación no es la panacea para resolver todos los casos. Normalmente las entrevistas e interrogatorios necesitan apoyarse en otras fuentes como declaraciones de testigos, pruebas forenses y otras evidencias. Aún así, los investigadores deben preparar y planificar las entrevistas e interrogatorios, y elaborar las preguntas y guiar la conversación cuando se detecten anomalías. Del mismo modo, los investigadores que han recibido formación en detección de mentiras deberían tener cuidado con los sesgos que puedan aparecer tras el entrenamiento. Así pues, la identificación de anomalías conductuales válidas indicadoras de verdad y mentira, tanto verbales como no verbales, puede ser de gran utilidad para cualquier investigador.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club del Lenguaje No Verbal

Traducción y edición: Leticia Moreno

Arrepentimiento Verdadero y Arrepentimiento Simulado. Club Lenguaje No Verbal.

Arrepentimiento Verdadero y Arrepentimiento Simulado. Club Lenguaje No Verbal.

Arrepentimiento Verdadero y Arrepentimiento Simulado. Club Lenguaje No Verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, esta vez les ofrecemos un resumen del artículo “Lágrimas de cocodrilo: Comportamientos faciales, verbales y corporales relacionados con el arrepentimiento verdadero y simulado”, de los autores Leanne ten Brinke y Stephen Porter de la Universidad de Columbia Británica (Canadá), que trata sobre la detección del engaño emocional en el arrepentimiento.

El engaño es un aspecto común de la interacción social humana. No obstante, las mentiras acompañadas de intensas emociones y manifestaciones emocionales falsas pueden tener graves consecuencias a nivel individual y social. Por ejemplo, en sentencias condenatorias o audiencias de libertad condicional, el arrepentimiento es un factor importante; la credibilidad percibida de la emoción de un acusado durante su testimonio determina las decisiones finales relativas a su futuro. Los sentimientos de culpa se producen sobre todo en situaciones en las que el acto deplorable era controlable por el transgresor. Aunque se ha sugerido que una sola expresión universal no representa arrepentimiento, ninguna investigación empírica hasta la fecha ha considerado analizar la combinación de expresiones emocionales universales asociadas a este estado de ánimo. Además, ningún estudio ha examinado las posibles diferencias de expresión emocional entre el arrepentimiento verdadero y el simulado. La teoría y la investigación plantean la existencia de varias señales de comportamiento asociados con el engaño. En teoría, las manifestaciones de un mentiroso y de quien dice la verdad deben variar debido a la elevada excitación, la carga cognitiva y el control conductual involucrados en la simulación de un relato o sentimientos. Mientras relata los hechos, el mentiroso debe controlar sus expresiones faciales (a veces tiene que ocultar o simular una emoción) y el lenguaje corporal. Esta necesaria “multitarea” debería reducir el nivel de control consciente que el mentiroso tiene sobre cada canal de comportamiento e incrementar la cantidad de “fugas” relativas a uno u otro(s), en función de a que le está dedicando su esfuerzo. Teniendo en cuenta que la cara es el foco principal en la interacción interpersonal, un mentiroso inteligente sería capaz de controlar su expresión facial. De esta manera, los individuos que engañan deben mantener su duplicidad simulando expresiones emocionales concurrentes con la mentira y eliminando la “fuga” de sus verdaderas emociones. Dada la compleja musculatura de la cara, y la pesada carga cognitiva relacionada con esta tarea, no es de extrañar que la expresión de emociones genuinas y simuladas pueda ser sensiblemente diferente. Por lo tanto, se puede deducir que las emociones relacionadas con el engaño podrían dar lugar a expresiones simuladas.

La evidencia empírica señala que puede ser importante atender a las señales verbales para detectar mentiras emocionales en las manifestaciones de arrepentimiento. La extensa bibliografía sobre el engaño revela que, los mentirosos tienen tendencia a hablar más lento y dar menos detalles. Son asimismo más propensos a dudar. Del mismo modo, los patrones lingüísticos pueden proporcionar indicadores de falso discurso. En concreto, los mentirosos tienden a utilizar menos pronombres en primera persona y referencias a otras personas. La bibliografía existente confirma que también existen asociaciones entre el lenguaje corporal y el engaño. El presente estudio investiga las posibles señales faciales, verbales y corporales de engaño en las manifestaciones de verdaderas transgresiones autobiográficas asociadas con el arrepentimiento verdadero y simulado. Se prevén diferencias en la presencia y duración de las expresiones emocionales que se producen cuando los participantes describen sus sentimientos de arrepentimiento genuinos frente a los simulados. La Hipótesis 1 plantea que se prevé que la tristeza domine las manifestaciones de sentimientos genuinas en comparación con las manifestaciones simuladas. Por otro lado, se prevé que las manifestaciones simuladas de emociones se caractericen por la presencia de expresiones emocionales discordantes, como felicidad o ira. Según la hipótesis 2, se prevé de manera similar que las verdaderas manifestaciones emocionales den lugar a largos estados de tristeza, mientras que las manifestaciones engañosas contendrían mayores estados de felicidad e ira. De acuerdo con la hipótesis 3, se prevé que las expresiones negativas (simuladas) estén más frecuentemente seguidas de expresiones positivas (fuga emocional) en el arrepentimiento simulado, en comparación con el verdadero arrepentimiento. La hipótesis 4 plantea la relación de los indicadores verbales con el arrepentimiento simulado. En la hipótesis 5 se analiza el lenguaje corporal como señal de arrepentimiento simulado.

Este estudio es probablemente el primero en investigar las señales conductuales en el arrepentimiento verdadero y simulado. Se esperaba que las manifestaciones emocionales difirieran en los niveles de credibilidad, especialmente cuando los participantes describían los sentimientos asociados a cada transgresión. Un hallazgo importante es que no existen diferencias significativas en la presencia de expresiones faciales emocionales universales entre el arrepentimiento verdadero y el simulado. Las manifestaciones emocionales de arrepentimiento simulado (por ejemplo: “Me sentí tan culpable”) contienen una mayor variedad de emociones, en relación con las manifestaciones genuinas. Las manifestaciones simuladas se relacionan normalmente con felicidad y sorpresa. Además, puesto que los relatos genuinos contienen menos emociones, la manifestación emocional del mentiroso puede también reflejar una estrategia de sobre-compensación, lo que da lugar a un comportamiento emocional melodramático por una transgresión pasada relativamente leve, no delictiva, que no justifica tal expresión. Dado que ambas experiencias descritas ocurrieron en realidad (es decir, todos los detalles del evento eran verdaderos) y que no se ejerció ningún control sobre la longitud o el contenido específico de los relatos de cada participante, es sorprendente que no se encuentren diferencias en la expresiones faciales emocionales al analizar toda la narración. Se examinaron asimismo las micro-expresiones como posibles señales de engaño emocional y las frecuencias relativas parecen indicar que pueden revelar el verdadero estado de ánimo. Las micro-expresiones generalmente indican tristeza en el arrepentimiento genuino e ira en el simulado. Mientras que la tristeza es un elemento del arrepentimiento, la ira normalmente es contraria a él. Por lo tanto, estas breves expresiones pueden revelar sentimientos encubiertos (y aparentes). El hallazgo de que las micro-expresiones (en general) son igualmente comunes en las expresiones genuinas y en las simuladas destaca la importancia de considerar la emoción expresada en su contexto en lugar de simplemente interpretar la presencia de una micro-expresión como señal de engaño. Además de la presencia de emociones expresadas, se ha descubierto asimismo que las secuencias de expresiones emocionales de arrepentimiento verdadero son diferentes de las del arrepentimiento simulado, pero únicamente en la parte inferior de la cara. Por el contrario, las expresiones negativas (tristeza) en el arrepentimiento simulado son seguidas normalmente por otras emociones, positivas y negativas. A pesar de no presentar diferencias significativas en el lenguaje corporal y las conductas verbales, los participantes muestran más vacilaciones del habla (por ejemplo: “eh, eh, eh”), cuando cuentan la historia relacionada con el arrepentimiento simulado en comparación con el verdadero relato de arrepentimiento. El aumento de vacilaciones del habla generalmente da lugar a un incremento de la complejidad cognitiva. Por otro lado, el contacto cara a cara con un infractor durante una audiencia de libertad condicional influye enormemente en las decisiones relativas a la liberación. Por lo tanto, la identificación de señales de comportamiento fiables que puedan diferenciar entre el arrepentimiento verdadero y el simulado podría tener considerables implicaciones prácticas. Los resultados actuales pueden ser de relevancia práctica para psicólogos forenses, para agentes de libertad condicional y para los que toman decisiones legales al evaluar la veracidad de las manifestaciones de arrepentimiento. A pesar de que es necesaria más investigación antes de que tales señales comporten factores agravantes o atenuantes en un juicio, los profesionales clínicos pueden encontrar esta investigación útil para detectar y enfrentarse a las “lágrimas de cocodrilo”, resultando probablemente en un tratamiento más justo y efectivo para los delincuentes. En general, se necesita más investigación para obtener una mayor comprensión de esta común y significativa emoción humana.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club del Lenguaje No Verbal

Traducción y edición: Leticia Moreno

Convenciones Culturales y Lateralidad Manual. Club Lenguaje No Verbal.

Convenciones culturales y lateralidad manual. Club Lenguaje No Verbal.

Convenciones Culturales y Lateralidad Manual. Club Lenguaje No Verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana les presentamos un resumen del artículo “En busca de influencias culturales en la asociación corporal específica de la preferencia de mano y la valencia emocional”, de los autores Juanma de la Fuente, Antonio Román y Julio Santiago de la Universidad de Granada (España) y, Daniel Casasanto del New School for Social Research (EE.UU.), acerca de las convenciones culturales sobre el uso de la mano derecha o izquierda.

En muchas lenguas y culturas se asocia el lado derecho con las cosas buenas y el lado izquierdo con las cosas malas. Casasanto demostró que los zurdos tienden a asociar la izquierda con ideas positivas y la derecha con ideas negativas, mientras que los diestros muestran una correspondencia culturalmente aceptada. Así, cada grupo asocia el bien con su lado dominante, un efecto corporal específico en la estructura conceptual. Las diferencias corporales determinan la dirección de las asociaciones espaciales y de valencia. Curiosamente, Casasanto no encontró pruebas de influencia cultural en relación con “lo bueno está en la derecha” superpuesta al patrón corporal específico. En base a los resultados hallados en los estudios realizados con hablantes holandeses e ingleses, parece ser que las convenciones culturales que asocian el bien con la derecha no juegan ningún papel en el establecimiento del mapa conceptual entre el espacio izquierda-derecha y las ideas sobre el bien y el mal. Sin embargo, las convenciones sobre izquierda-derecha en la cultura inglesa y holandesa pueden no ser tan fuertes como en otras culturas. En inglés y en holandés, la “izquierda” se asocia con la torpeza, pero no necesariamente con lo sucio o con el mal. La cultura árabe, sin embargo, tiene convenciones más fuertes en favor de la derecha y en contra de la izquierda. En la cultura árabe hay tabúes acerca de la izquierda que se aplican a todo tipo de actividades cotidianas. Si la cultura juega un papel en el establecimiento de la asociación conceptual entre el espacio izquierda-derecha y en la evaluación emocional, su efecto debería ser más perceptible en la cultura árabe que en otras culturas que carecen de esos prejuicios. En este artículo se compara la correspondencia entre el espacio izquierda-derecha y la valencia emocional en árabes, españoles, y árabes biculturales que viven en España.

Experimento 1: Asociaciones espaciales y de valencia en españoles y árabes biculturales. El primer paso fue replicar los hallazgos de Casasanto en españoles diestros y zurdos. España comparte las principales características de la cultura occidental con los grupos americanos y holandeses previamente evaluados, pero también difiere de manera importante debido a sus raíces católicas, frente a los protestantes. Además, la lengua española pertenece a una familia lingüística diferente, las lenguas romances (frente a la germánica). Se planteó asimismo extender los resultados anteriores a los participantes biculturales, mediante la inclusión de un grupo de árabes que viven en España. A los participantes se les presentó un dibujo que representaba a un personaje de dibujos animados, visto desde arriba con una caja a la izquierda y otra a la derecha Se les dijo que el personaje (llamado Bob o Mohamed, según la cultura del participante) estaba planeando una visita al zoológico y que le encantan las cebras y piensa que son buenas, pero odia a los pandas y piensa que son malos (o viceversa). Se les indicó a los participantes que colocasen el animal bueno en la casilla correspondiente a las cosas buenas y el animal malo en la casilla correspondiente a las cosas malas. Tras completar esta tarea, los participantes respondieron a cinco preguntas informativas. Después de las preguntas, se les pidió a los participantes que indicaran si eran diestros o zurdos. Experimento 2: Asociaciones espaciales y de valencia en árabes marroquíes. El experimento se llevó a cabo en Marruecos para evaluar un grupo adicional de participantes árabes en la misma tarea. Todos los participantes estaban inmersos en la cultura árabe (en Marruecos) y el lenguaje (Darija, el dialecto local del árabe). El procedimiento fue el mismo que para los grupos anteriores, con la excepción de que los materiales se tradujeron en darija. No se les pidió que indicaran si eran diestros o zurdos. En su lugar, realizaron una prueba de predominancia manual.

Estos resultados replican la asociación corporal específica entre lo bueno y el lado dominante del espacio encontrada por Casasanto en individuos de dos nuevas culturas (española y árabe), probada en dos nuevos idiomas (español y darija). No se han encontrado efectos de las presiones culturales que favorezcan la superposición de la derecha sobre el patrón corporal específico de las asociaciones implícitas. Por otra parte, se han encontrado asociaciones implícitas similares entre el espacio izquierda-derecha y la valencia emocional entre los españoles evaluados en España, los árabes biculturales evaluados en España, y los árabes evaluados en Marruecos. Las comparaciones entre los diestros de los tres grupos no mostraron diferencias significativas en la preferencia implícita de asociar lo bueno con el lado derecho del espacio. No obstante, el grupo árabe marroquí posee creencias explícitas más fuertes acerca de la relación entre la derecha y el bien que el grupo español. En resumen, los datos actuales confirman que las asociaciones explícitas del lado derecho con las cosas buenas y el lado izquierdo con las cosas malas son más fuertes en la cultura árabe que en la cultura española. La fluidez percepto-motora corporal específica sigue siendo, hasta el momento, la única explicación para la asociación conceptual del espacio horizontal y la evaluación emocional. Mientras que la fuerza de las asociaciones explícitas espaciales y de valencia varían entre culturas, la fuerza de las asociaciones implícitas espaciales y de valencia no varían. Las convenciones idiomáticas y culturales que relacionan la derecha con el bien y la izquierda con el mal no parecen tener ningún efecto sobre las asociaciones implícitas espaciales y de valencia de las personas. Sin embargo, la prueba definitiva para afirmar esta conclusión, debería incluir los datos de zurdos árabes. Pero dada la dificultad de encontrar este tipo de participantes, una estrategia alternativa será la de cambiar temporalmente la fluidez percepto-motora en los árabes diestros tal y como hicieron Casasanto y Chrisykou, que demostraron que unos pocos minutos de ejecución menos fluida con la mano derecha fueron suficientes para revertir las asociaciones implícitas de los participantes diestros holandeses del bien con la derecha y del mal con la izquierda. En consecuencia, si la cultura influye, los diestros árabes deberían ser más resistentes que los diestros españoles a los efectos del entrenamiento motor.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club del Lenguaje No Verbal

Traducción y edición: Leticia Moreno

Los Gestos en la Conversación. Club Lenguaje No Verbal.

Los Gestos en la Conversación. Club Lenguaje No Verbal.

Los Gestos en la Conversación. Club Lenguaje No Verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, esta vez les ofrecemos un resumen del artículo “Cuando las palabras fallan: Gestos de colaboración en diálogos explicativos”, de los autores Patrick G.T. Healy y Nicola Plant de la Universidad Queen Mary de Londres (RU), Christine Howes de la Universidad de Gotemburgo (Suecia) y, Mary Lavelle del King’s College (RU), que trata sobre la naturaleza colaborativa del diálogo.

La conversación es una actividad colaborativa e interactiva en la que tanto el que habla como el que escucha contribuyen simultáneamente al establecimiento de cada turno. Poco se sabe acerca de cómo se realizan los gestos durante una interacción cara a cara. Lo que se sabe indica que un contexto conversacional tiene efectos significativos tanto en el tipo de gestos que se producen y cómo se realizan. Aunque los gestos del que habla suelen ser el foco de atención en la conversación los oyentes también pueden contribuir a la interacción. Una de las funciones de conversación común de los gestos de un oyente es proporcionar retroalimentación al hablante acerca de cómo están respondiendo los destinatarios a la intervención expuesta. La forma más conocida de retroalimentación de este tipo son los canales de apoyo verbales como “mmm”, “ahah” o asentir con la cabeza que proporcionan evidencia de que los destinatarios han entendido la intervención hasta el momento. La conversación también crea oportunidades para el uso de gestos cuidadosamente coordinados, como la rectificación reciproca de gestos y el uso de los espacios temáticos compartidos, que son exclusivos de la conversación. Los gestos de los oyentes son especialmente interesantes porque la mayoría de los modelos de producción gestual han asumido que los elementos del sistema cognitivo o computacional que los producen están “mecánicamente conectados” a través de los nervios, músculos o esqueleto. Así pues, los oyentes pueden proporcionar muestras de comprensión al orador. Sin embargo, se puede asimismo sacar provecho de la retroalimentación para señalar problemas en una interacción y esto también puede realizarse con gestos. Esta retroalimentación negativa puede darse en forma de aceptación o puede implicar intentos de iniciar o responder a aclaraciones. Una motivación clave para el análisis que aquí se presenta es la idea de que la evidencia de falta de comprensión determina los puntos de inflexión en una interacción, requiriendo que la gente cambie el curso y realice cambios o rectificaciones para retomar el hilo. Por tanto, esto conduce a la hipótesis general de que los recursos comunicativos son muy valiosos cuando surgen problemas de entendimiento en una conversación. Los gestos, especialmente los de los oyentes, ofrecen tales recursos. Cuando un hablante tiene problemas en su turno de palabra, sus destinatarios intensifican el uso de recursos no verbales para tratar de resolver el problema. En este trabajo se analiza la hipótesis de que los gestos que realizan los oyentes con las manos deberían ser especialmente valiosos cuando aparecen problemas de comprensión en la conversación. Tal y como se ha demostrado, los gestos y las expresiones faciales de los oyentes pueden proporcionar importante información de contenido específico además de servir de funciones genéricas de gestión de la interacción como quien va a hablar a continuación. Los diálogos aclarativos representan una forma particularmente explícita y crítica de retroalimentación donde los participantes han decidido que algún punto de entendimiento tiene que ser abordado antes de que continúe la conversación.

En este trabajo, se exploran dos elementos de las hipótesis. En primer lugar, que las secuencias de clarificación son situaciones en las que el componente verbal de la interacción es insuficiente y deben emplearse recursos no verbales para compensar. En segundo lugar, si la conversación es un esfuerzo de colaboración, deberían ser situaciones en las que los destinatarios (oyentes) ayuden a retomar el hilo de la conversación. Además, se prevé que si los oyentes están colaborando o tratando de colaborar en la solución del problema abordado en la aclaración, sus respuestas deberían conllevar un mayor uso de gestos específicos de contenido (gestos icónicos y mímica) y no sólo, por ejemplo, movimientos de la mano que supongan retroalimentación genérica, búsqueda de palabras o intentos por tomar la palabra. Para probar estas predicciones se han examinado los patrones gestuales del hablante y del oyente durante las secuencias de clarificación en interacciones narrativas espontáneas. La tarea básica consiste en recordar una experiencia específica que se haya tenido y describirla a la otra persona. Las experiencias son sugeridas, al azar, de un conjunto de seis experiencias corrientes: dolor de espalda, risa, masaje, dolor de estómago, dolor de muelas y bostezo.

Los resultados hallados proporcionan apoyo adicional para afirmar que en el diálogo libre, ambos participantes hablante y oyente, contribuyen activamente al establecimiento de cada turno. Aunque los oyentes mueven sus manos menos que los hablantes, aportan una retroalimentación simultánea a los hablantes y a veces usan señales no verbales para tratar directamente de ayudar al hablante a establecer su turno. En general, los hablantes mueven más sus manos y producen más gestos específicos de contenido, mientras que los oyentes proporcionan principalmente información para indicar una atención continua y comprensión. Este trabajo amplía la bibliografía separando las secuencias de aclaración del resto de los diálogos y demostrando que implican un uso distintivo de los recursos no verbales en las que ambos hablantes y oyentes cambian su comportamiento. Estos resultados y los hallazgos anteriores revelan el papel fundamental de las aportaciones de los oyentes durante las rectificaciones y aclaraciones y son consistentes con la idea de que determinan los puntos de inflexión en una conversación. En consecuencia, sostienen que las personas son especialmente sensibles a estos momentos y, los oyentes dedicarán un esfuerzo adicional importante en solventarlos. Asimismo, revelan un conjunto potencialmente útil de claves para la identificación automática de los puntos críticos en la interacción espontánea.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club del Lenguaje no Verbal

Traducción y edición: Leticia Moreno

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