, Reconocimiento verbal y no verbal de ciertos estados mentales y Síndrome de Asperger. Club del Lenguaje no Verbal., Club del Lenguaje no Verbal

Sindrome de Asperger y reconocimiento de ciertos estados mentales. Club del Lenguaje no Verbal.

Apreciados seguidores del Club del Lenguaje no Verbal, el artículo que hoy presentamos muestra la investigación llevada a cabo por John P. Doody y Peter Bull del Departamento de Psicología de la Universidad de York (UK) con 20 personas diagnosticadas de Síndrome de Asperger (SA) y 20 sujetos que no padecen este síndrome o Neurotípicos (NT), término acuñado en la comunidad autista para etiquetar a las personas que no están en el espectro del autismo. EL objetivo de dicha investigación fue comparar su capacidad para decodificar señales corporales que indicaban aburrimiento, interés y desacuerdo.

En los últimos años se ha incrementado la investigación acerca de la capacidad de las personas con trastornos del espectro autista para descifrar emociones ante el comportamiento no verbal. La mayoría de los estudios se han centrado en la decodificación de las expresiones faciales (descifrar la emoción que una persona siente al observar ciertas expresiones físicas), aunque los resultados han sido poco concluyentes. Hasta la fecha se han dado escasos estudios sobre la percepción de la postura corporal por parte de los individuos con SA. La mayoría se han centrado en la decodificación de la emoción del movimiento del cuerpo, sin investigar las posturas estáticas. Al igual que en relación a la expresión facial, los resultados tampoco fueron concluyentes. El presente experimento ha pretendido ir más allá del reconocimiento de las emociones, investigando la decodificación del aburrimiento, el interés y el desacuerdo, comportamientos denominados estados mentales o actitudes.

Para crear las posturas corporales estímulos con las que se codificaron las tres actitudes mencionadas se utilizó el programa Poser 7 3D. Este software de diseño gráfico y animación permite obtener resultados fotorrealistas y crear figuras humanas animadas y manipularlas en cualquier postura concebible con una altísima calidad, lo que resultó de gran interés para la presente investigación ya que ciertos estados mentales pueden ser decodificados con mayor precisión sobre figuras humanas realistas que sobre maniquíes. Para que las respuestas de los participantes no estuvieran influenciadas por la expresión facial, el área del rostro de cada figura estímulo fue borrada. Se utilizaron dos procedimientos:

Tarea 1 (coincidencia no verbal) > se examinó la capacidad de los participantes para reconocer posturas del cuerpo que caracterizaran determinados estados mentales (aburrimiento, interés y desacuerdo).

Tarea 2 (etiquetado verbal) > se examinó la capacidad de los participantes para seleccionar la etiqueta verbal más apropiada para describir el estado mental codificado por la postura corporal de las figuras mostradas.

Para el análisis tanto en la tarea 1 como en la tarea 2 de la precisión de las respuestas de los participantes como del tiempo de reacción, se formularon cuatro hipótesis:

1. Cometer significativamente más errores el grupo con SA que el grupo de control o de los NT en la Tarea 1.

2. Invertir mucho más tiempo el grupo con SA que el grupo de control o de los NT en las respuestas de la Tarea 1.

3. Cometer significativamente más errores el grupo con SA que el grupo de control o de los NT en la Tarea 2.

4. Invertir mucho más tiempo el grupo con SA que el grupo de control o de los NT en las respuestas de la Tarea 2.

Los resultados confirmaron las hipótesis 2 y 4. Los tiempos de respuesta del grupo con SA fueron significativamente más lentos que los de los neurotípicos en sus juicios sobre las tres actitudes corporales de ambas tareas, con la única excepción de la postura de “no estar de acuerdo” en la tarea de clasificación verbal. La hipótesis 3 también se confirmó, ya que el grupo con SA cometió significativamente más errores que el grupo de los NT en la tarea de clasificación verbal especialmente al etiquetar las posturas corporales de aburrimiento. Los participantes con SA parecen ser conscientes de que las posturas corporales codifican estados mentales diferentes; su problema radica en las que conllevan un etiquetado más preciso. Estos resultados apoyan la hipótesis de que los individuos con SA tienen una teoría de la mente dañada (Baron-Cohen 1995), que se traduce en la dificultad de ponerse en el lugar de los demás y experimentar su estado mental. Tan sólo la hipótesis 1 no quedó confirmada ya que en las tareas de clasificación no verbal, el grupo con SA obtuvo tanta precisión como el grupo de control o NT.

Otro hallazgo interesante ha sido la correlación significativa negativa entre la precisión y el tiempo de respuesta, en el grupo con SA en la tarea de clasificación verbal. A medida que aumenta el tiempo de respuesta, la exactitud de las respuestas disminuye. Por el contrario, no se da correlación significativa en el grupo de control entre precisión y tiempo de respuesta. Los participantes ofrecieron respuestas más rápidas ante los estímulos más fáciles de identificar, pero se tomaron más tiempo ante los estímulos más difíciles de descifrar y que requerían un esfuerzo de descodificación más consciente. Los sujetos con SA necesitaron mucho más tiempo para decodificar las posturas del cuerpo que los neurotípicos.

Este hallazgo puede ser interpretado de diferentes maneras. Una posibilidad es que los sujetos con SA tienen una velocidad de procesamiento en general más lenta que los neurotípicos, en cuyo caso tardarían más tiempo para procesar la información. Sin embargo, en uno de los pocos estudios realizados en este área, no se observó ninguna diferencia significativa en la velocidad de procesamiento entre niños autistas y neurotípicos en una tarea en la que los participantes tenían que observar el dibujo de un muñeco extraterrestre y contestar si las antenas que le habían dibujado eran de la misma o de diferente longitud (Scheuffgen et al. 2000). En otro estudio, donde se analizó el denominado “efecto de Stroop”, ( tarea consistente en decir el color en que está escrita una palabra como “azul”, “verde”, ”rojo”, etc. cuando está escrita con una tinta que difiere del color expresado por el significado semántico, por ejemplo la palabra “rojo” está escrita con tinta azul) ,se produjo tal y como constató Stroop un aumento de los tiempos de reacción requeridos para completar la tarea tanto para los participantes con SA como para los controles ( Ashwin et al. 2006 ). En el experimento actual, se intentó medir mediante un test psicométrico las habilidades de percepción visual y aunque esta prueba no medía los tiempos de reacción como tal, incluía subtests que medían la cantidad de figuras que los participantes podían marcar en un plazo limitado de tiempo. Los resultados de los dos grupos de participantes en este experimento no fueron significativamente diferentes ni en la medida de “velocidad visomotora » ni en la de “velocidad de búsqueda visual ». Por lo tanto, la evidencia disponible no es consistente con la hipótesis de que los tiempos de reacción más lentos de los participantes con SA reflejan en general una velocidad de procesamiento más lenta.

Por otro lado, investigaciones anteriores habían mostrado correlaciones positivas significativas entre las puntuaciones de CI verbal de los participantes con SA y su precisión a la hora de llevar a cabo una decodificación no verbal. Los autistas utilizan procesos verbales que les ayuden con las tareas que los neurotípicos realizan de modo automático. Esta interpretación no se ve respaldada por los resultados que aquí se presentan, dada la falta de correlaciones significativas entre lo verbal y no verbal, la precisión y los tiempos de respuesta.

Hay un número de posibles aplicaciones prácticas de este experimento. La incapacidad para identificar el aburrimiento supone una desventaja social, por lo que una persona potencialmente aburrida resultará muy poco atractiva para los demás. Los individuos con Asperger tienden a tener intereses obsesivos, distantes de los intereses ajenos, suelen mantener conversaciones divagantes, sin sentido para los demás sin ser conscientes que, por ello pueden resultar ser personas aburridas. Los datos aportados en el presente estudio muestran, que aunque los sujetos con SA pueden identificar señales posturales de aburrimiento como codificadoras de un estado mental distinto tienen dificultades para etiquetar adecuadamente este tipo de señales. Por lo tanto, las intervenciones de entrenamiento podrían centrarse en mejorar el reconocimiento consciente del aburrimiento por estos individuos, así como en mejorar la velocidad con la que estos sujetos pueden reconocer diferentes actitudes, con lo que se conseguirá que las etiqueten de forma más automática. Sin embargo, no es suficiente simplemente ser capaz de reconocer el aburrimiento en los demás, sino que también es necesario implementar estrategias verbales alternativas para aliviar el aburrimiento, como cambiar el tema de conversación o prestar mayor interés a los demás. Desde esta perspectiva, la formación en el reconocimiento del aburrimiento tiene que ser parte de una intervención más amplia, que implicaría habilidades de comunicación, tanto verbales como no verbales.

Club del Lenguaje no Verbal

Traducción: Nahikari Sánchez

Edición: Belén Alcázar