, ¿Me estás mintiendo? Aprender a detectar mentiras, Club del Lenguaje no VerbalEl artículo que hoy os presentamos forma parte de un reciente estudio realizado por Hurley y M.G. Frank de la Universidad de Buffalo en E.E.U.U (2011) quienes investigaron la capacidad que tenemos de controlar  los músculos de la cara para ocultar una mentira.

El engaño es parte de la vida cotidiana. La mayoría de la gente miente a diario para sobrellevar  las interacciones sociales (DePaulo y Kashy 1998). La cortesía dicta que no debemos tratar de desenmascarar estas mentiras, ya que desembocaría en un malestar social que afectaría al funcionamiento normal de las relaciones (Goffman, 1963). Hay otro  tipo de mentiras que sí son importantes de detectar, éstas son menos habituales, y afectan a la seguridad pública. Los individuos peligrosos mienten en contextos y situaciones arriesgadas como es el caso de las investigaciones criminales, en zonas de control de aeropuertos, lucha contra el terrorismo, y así sucesivamente (Frank et al. 2007). La detección de estas mentiras ha adquirido especial importancia desde los acontecimientos terroristas del 11 de septiembre de 2001.

Después del 11 de septiembre, una serie de programas de televisión se dedicaron a representar la lucha de las fuerzas de seguridad contra la delincuencia y el terrorismo, en todos ellos se mostraban técnicas de investigación forense, entrevistas e interrogatorios, y detección de mentiras. Aunque estos programas se permitían ciertas licencias poéticas y eran en apariencia ficticios, muchas de las técnicas descritas se basaban en estrategias y en indicadores conductuales propias de los profesionales de este ámbito. Esta información se presentaba al público  de una forma tan apetecible que planteaba la posibilidad de que pudiera ser un medio de aprendizaje para individuos con malas intenciones. En el mundo de la seguridad, una persona que altera deliberadamente su conducta para engañar a un agente o personal de seguridad se dice que está utilizando contramedidas conductuales.

Las contramedidas conductuales son las estrategias que los mentirosos eligen deliberadamente para controlar el comportamiento de la cara o cuerpo y engañar así a los profesionales de la detección de mentiras. Hasta la fecha no se ha demostrado si los mentirosos pueden suprimir elementos de su expresión facial como una medida más. Este estudio examinó si los participantes podían reprimir las acciones faciales como el movimiento de las cejas o la sonrisa cuando estaban siendo sometidos a un examen realizado por un agente de seguridad. Los resultados derivados de las micro codificaciones momentáneas revelaron que las acciones faciales se pueden reducir, pero no eliminar, y que las instrucciones para suprimir un solo elemento de la expresión dio lugar a una reducción total del movimiento facial, independientemente de la veracidad.

En esta investigación se planteaba una cuestión ¿pueden los participantes suprimir deliberadamente elementos de su expresión facial, de igual manera que cuando utilizan contramedidas conductuales? Los resultados mostraron que la respuesta a esta pregunta es sí y no. Las instrucciones para suprimir voluntariamente un solo elemento de una expresión facial mostraron que efectivamente, los participantes redujeron significativamente la sonrisa, pero fueron menos efectivos en el control de la frente. Además, para la sonrisa, también se produjo una disminución significativa en la media de la intensidad de las expresiones mostradas, pero otra vez se repitió lo mismo para la frente. Sin embargo, estos hallazgos también muestran que los participantes no podían eliminar por completo estos movimientos en un periodo crítico durante un interrogatorio. Todos los participantes mostraron al menos una sonrisa en un período crítico durante el interrogatorio, a pesar de la instrucción recibida de suprimir esas sonrisas. De manera similar, casi todos los participantes mostraron al menos un movimiento de la frente a pesar otra vez de recibir instrucciones específicas de eliminar ese tipo de movimientos.

El control de los gestos faciales es menor que el que ejercemos sobre nuestro cuerpo como es el caso de los movimientos de las manos y los dedos (Caso et al. 2006). Sin embargo, a pesar de mostrar cierta habilidad en suprimir y ocultar ciertas acciones faciales, con el experimento se demostró que los participantes no eran capaces de eliminar completamente todas las acciones.

Hay que tener en cuenta estos resultados, ya que este es el primer estudio que examina contramedidas conductuales faciales, sin embargo los autores del estudio reconocen que el experimento se realizó en un contexto de laboratorio en el que las condiciones son muy diferentes a las que se encontrarían en la vida real por lo que instan a tener mucha precaución y no generalizar los resultados a escenarios del mundo real.

Aún así, y dado que en los programas de seguridad ciudadana se está destacando cada vez más la importancia del comportamiento no verbal como otro recurso para identificar a las personas con intenciones sospechosas (Frank et al. 2007), necesitamos urgentemente investigación adicional acerca de estos temas.