, La voz de la autoridad. Club de Lenguaje No Verbal, Club del Lenguaje no Verbal

Amigos del Club de Lenguaje No Verbal esta semana presentamos el artículo “Voice of authority: professionals lower their vocal frequencies when giving expert advice” de Sorokowski, Puts, Johnson, Zolkiewiez, Sorokowska, Kowal, Borkwska, Pisanski. En este artículo nos hablan de cómo las personas modulamos nuestra voz en entornos profesionales y cómo esto afecta a las evaluaciones de los oyentes sobre la competencia y autoridad de los oradores.

Los hombres generalmente tienen un tono de voz más bajo que las mujeres, esto es debido al dimorfismo sexual en la anatomía vocal. Dentro del mismo género, los sujetos más grandes o más dominantes producen frecuencias fundamentales y formantes más bajos en relación a los sujetos más pequeños. Esto produce una asociación entre voces de baja frecuencia y mayor tamaño, fuerza, masculinidad y dominio, además de rasgos psicológicos positivos como la competencia y la inteligencia. Las personas con un tono de voz relativamente bajo en contextos profesionales suelen ser juzgados como más competentes y dominantes. Por tanto, una voz grave parece beneficiar a los hombres en una gran gama de contextos desde el sexual al político o al económico. En cambio, en la mujer puede dar una imagen de más masculinas y poco atractivas.

A pesar de la facilidad que presentan las personas para modificar tanto su frecuencia fundamental como sus formantes pocos estudios han analizado las variaciones intrasujetos y su influencia en los oyentes. Los pocos estudios existentes han sido aplicados al contexto del apareamiento.

El presente estudio se diseñó para comprobar si los hombres y las mujeres modifican sus frecuencias cuando hablan con autoridad sobre un tema de su especialización frente a cuando contestan a cualquier tipo de pregunta. Además, se pretende comprobar si los oyentes juzgan las voces como más competentes y autorizadas cuando hablan del tema especializado a cuando lo hacen del normal y, por último, se pretende describir si esto varía dependiendo del sexo del orador. Para ello se realizaron dos experimentos.

En el primer experimento se utilizó una muestra de 51 participantes (27 hombres y 24 mujeres) con edades comprendidas entre los 30 y los 55. Todos ellos eran profesores universitarios y científicos con el doctorado realizado. Dos asistentes de investigación acudieron a la universidad haciéndose pasar por conductores de un programa de radio. En la condición de control se les pedían indicaciones a los profesores y científicos de cómo llegar a las oficinas de administración. En la condición experimental se les decía que estaban haciendo un programa para jóvenes sobre cómo convertirse en científicos y si valía la pena. Además, durante la charla se le repetía en varias ocasiones “Dr. (apellido) usted es un experto y una autoridad en esta área. Por favor díganos…”.

Las mediciones se realizaron en Praat V.6.0.17. Para cada grabación se midió: la frecuencia fundamental (Fo), tanto mínimo como máxima, la desviación estándar de la frecuencia fundamental, la posición del formante, el espaciamiento del formante y la longitud aparente del tracto vocal. El espaciamiento de los formantes predice efectivamente la longitud del tracto vocal y el tamaño de hombres y mujeres.

Para probar las diferencias en los parámetros de voz entre las condiciones del habla se realizó una prueba MANOVA de medidas repetidas con la condición del habla como una variable dentro del sujeto y del sexo del hablante y el orden de condición como entre variables del sujeto.  Las comparaciones por pares confirmaron valores más altos para todos los parámetros de voz entre las mujeres en comparación con los hombres y la longitud aparente del tracto vocal fue más larga en hombres que en mujeres como era de esperar debido al dimorfismo sexual. En ambos el habla de autoridad tuvo una medida de frecuencia fundamental más baja y una posición de formante más baja también en comparación con la condición de control. Las mujeres, además, bajaron más su tono de voz en la condición experimental que los hombres. Cuando los sujetos participaron por primera vez en la condición de autoridad seguida por la condición control, el rango de frecuencia fundamental fue más bajo que en el orden opuesto. La duración del habla no parecía influir.

Para el segundo experimento se utilizaron 39 sujetos (31 varones y 8 mujeres) con edades comprendidas entre los 20 y los 49 años. Todos eran extranjeros que no entendían el polaco, lengua en la que se llevó a cabo el experimento. Los países de origen de la muestrea era: Bulgaria (1), Canadá (2), Croacia (1), Finlandia (2), Francia (2), Alemania (4), Iraq (1), Italia (4), Corea (1), Luxemburgo (1), España (8), Turquía (1), Reino Unido (4), Estados Unidos (3) e inespecífico (1). Se utilizaron las grabaciones del primer experimento donde se borraron las voces múltiples, los ruidos agudos o las vocalizaciones no verbales. Se extrajeron los primeros cinco segundos de cada grabación para que todas fueran homogéneas. Se les pidió a los participantes que escucharan pares de voces y de cada par que eligieran cual les parecía más competente y autoritaria.

Los modelos lineales mixtos con el sexo del hablante incluido como un factor fijo indicaron que los oyentes eligieron los estímulos de voz de la condición de habla de autoridad como relativamente más competente que los estímulos de habla de control en el 62% de los casos, sin efecto del sexo del orador. Además, en el 57% eligieron como más autoritario la condición experimental que la de control, siendo elegidos más veces en el caso de los hombres que en el de las mujeres.

Por tanto, los resultados de ambos experimentos muestran que ambos sexos bajan el tono de voz en un contexto autoritario, especialmente las mujeres. Además, el experimento de reproducción muestra que los oyentes juzgaron las voces como más autoritarias y competentes cuando estaban hablando de su área de conocimiento. Esto está en línea con la creencia de que las personas modulamos los parámetros no verbales de la voz en contextos sociales para obtener evoluciones positivas.

El hallazgo de que las mujeres bajan más el tono que los hombres en un contexto autoritario puede reflejar factores anatómicos y culturales. El tono de la voz es dos veces más alto en las mujeres que en los hombres, y, por tanto, estas reducirían más su tono para conseguir resultados similares. A la vez las mujeres son más conscientes de los estereotipos vocales y pueden modular varios parámetros de voz para asumir una presentación más masculina en contextos profesionales. A pesar de ello parece que la ventaja obtenida es mayor en los hombres.

Se necesita mucha más investigación para comprender qué parámetros vocales modulan las personas y bajo qué condiciones sociales y de qué manera estas modifican la influencia en el juicio de los oyentes.