, ¿Hacia qué lado se gira la cabeza en el primer beso? Club de Lenguaje No Verbal., Club del Lenguaje no Verbal

Amigos del Club de Lenguaje No Verbal esta semana presentamos el artículo “Kissing Right? Absence of rightward directional turning bias during first kiss encounters among strangers” de Sedgewick, Holtslander y Elias. En este artículo se habla sobre la dirección en la que giramos la cabeza en el primer beso que nos damos con un desconocido.

Se ha comprado que la dirección a la que gira la cabeza cuando damos un beso depende del contexto del mismo. Por ejemplo, en besos románticos los adultos giran la cabeza a la derecha, en los besos entre padres e hijos normalmente lo hacían a la izquierda. En el presente estudio se busca comprobar para que lado se produce el giro en el primer beso que se dan dos personas desconocidas.

Para realizar el estudio se utilizaron 23 vídeos sobre “First Kiss” encontrados en Youtube, en los cuales se pudo examinar a 226 parejas. Solo se tuvo en cuenta la dirección inicial del beso. Se codificaron dos variables, la dirección de giro (izquierda, centro, derecha) y la formación de la pareja (hombre- hombre, mujer – mujer, hombre – mujer). Cada beso fue codificado por dos personas, el investigador principal y otro investigador que no conocía la finalidad del estudio. Se excluyeron aquellos besos en los que no estaba claro el sentido del giro.

Los resultados obtenidos fueron bastante similares para ambos lados. Los giros hacia la izquierda representaron el 48,2% y los giros hacia la derecha el 50,9%. El 0,9% restante no mostró sesgo y se excluyó antes del análisis.

Se había predicho que las parejas de extraños tendrían un sesgo de giro hacia la derecha, ya que esos eran los resultados que se podían esperar en relación a los estudios anteriores basados en los besos románticos de parejas occidentales. Esto era así debido a un sesgo motor que se puede observar desde las 38 semanas de gestación. Como se ha visto, los resultados obtenidos en el presente estudio no pueden afirmar la preponderancia del giro a la derecha, ya que las cifras disponibles de giro para ambos lados son muy similares. Lo que lleva a cuestionarse la teoría de que el sentido del giro al dar un beso es una preferencia motora innata.

Las diferencias con los resultados de los estudios anteriores pueden explicarse debido a la naturaleza propia del beso, ya que la motivación y propósito con el que se da un beso a una pareja es diverso al que se le da a un extraño. El beso romántico tiene motivos relacionales y sexuales, y su frecuencia y calidad están relacionadas con la satisfacción de la pareja. Es evidente por todo el material que se puede encontrar en internet la importancia que se le otorga al beso perfecto. El acto de besar implica una gran intimidad como se comprobó en entrevistas con trabajadoras sexuales de la calle y acompañantes de lujo. Las primeras, cuyo cometido esencial es el placer físico, definían los besos como un acto demasiado íntimo que no solían practicar con sus clientes. Las segundas, cuyo trabajo está más relacionado con mantener una supuesta conexión emocional con el cliente, sí que proporcionaban este servicio. Por tanto, los besos románticos expresan intimidad, placer físico y pasión.

Los besos entre extraños no compartían los elementos mencionados anteriormente. La participación era voluntaria, pero nadie esperaba entregar o recibir un beso apasionado. Además, la experiencia tendría cierto grado de incomodidad ya que se filmaron en Norteamérica donde no es habitual culturalmente el beso como saludo social. Por tanto, se puede especular que los resultados diferentes entre el presente estudio y los anteriores sobre besos románticos era justamente la ausencia de esa motivación afectiva.

Estas diferencias de lateralidad se presentan en otros aspectos de la vida. Por ejemplo, cuando a la gente se les dice que se sienten para ver una película donde quieran hay un sesgo hacía los asientos de la derecha. Este sesgo desaparece si no están muy motivados para verla. Cuando a las personas se les dice que intenten mostrar la máxima emoción posible en una foto, suelen dejar ver la mejilla izquierda, girando hacia la derecha la cara. Pero, cuando se les pidió que contuviesen la emoción, dejaron ver la mejilla derecha, girando la cara hacia la izquierda. Esto parece que no tiene tanto que ver con un mecanismo congénito, sino que se debe más a las diferencias funcionales entre los hemisferios cerebrales.

El modelo de aproximación – evitación de la lateralización emocional afirma que las diferencias funcionales entre los hemisferios cerebrales guían la dirección de las asimetrías. Las emociones como la felicidad o la ira están asociadas con la motivación hacia la aproximación, con conductas orientadas hacia la meta y la recompensa. Neurológicamente este tipo de comportamientos están asociados a la activación del hemisferio izquierdo, ya que cuando se promueve un afecto positivo, hay un aumento relativo en la corteza prefrontal izquierda, lo que lleva aparejado un incremento en la atención del campo visual derecho. Por el contrario, el sistema de evitación se centra en las emociones más negativas, como el asco o el miedo, que se relacionan con un comportamiento más evitativo de los objetos. Estos están más relacionados con el hemisferio derecho y por tanto produce un sesgo opuesto hacía la izquierda.

La teoría de la lateralidad emocional puede explicar los resultados del estudio, ya que, si se considera que los besos románticos están relacionados con un comportamiento motivado a la aproximación, los giros se producirán más a la derecha por una activación mayor de hemisferio izquierdo. Los besos entre desconocidos objeto de este estudio carecían de la motivación para proporcionar un beso de calidad como ocurre en los besos románticos y esto podía llegar a activar el comportamiento de evitación lo que activaba más el hemisferio derecho del cerebro y por ello se producía el giro hacía la izquierda. También hay que tener presente lo comentado anteriormente sobre el origen geográfico de las parejas analizadas en los vídeos, todas eran de Norteamérica donde no hay una costumbre social de besar lo que lleva también aparejado una mayor tendencia a la evitación de este comportamiento.