, El poder de las imágenes: género vs lenguaje corporal en el estatus percibido. Club Lenguaje No Verbal., Club del Lenguaje no Verbal

 

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana les presentamos un resumen del artículo “Picture Power: Gender Versus Body Language in Perceived Status”, de los autores April H. Bailey y Spencer D. Kelly, de la University of Colgate, que investiga la relación entre las variables género y lenguaje corporal con el establecimiento de posiciones jerárquicas entre individuos.

Durante los primeros 5 minutos del encuentro de 3 personas totalmente extrañas entre sí, una jerarquía de poder emerge entre ellos. Esto es así dado que los propios individuos son colocados en distintas posiciones de poder en base a su poder personal y percibido por el grupo. Para establecer esta jerarquía o estatus, hay varias claves que son tenidas en cuenta. El género y las conductas no verbales se encuentran entre ellas, pero todavía se desconoce qué variable se impone cuando dos o más de ellas entran en conflicto. Específicamente, si bien la relación entre diversas variables ha sido largamente estudiada, apenas se ha prestado atención a la relación entre las variables género y lenguaje corporal, debido a lo cual todavía es desconocido cuál de las dos prima sobre la otra a la hora de asignar un estatus.

Esta investigación se centra en demostrar qué elemento es más poderoso, ya sea género o lenguaje corporal, a la hora de atribuir poder jerárquico a un individuo. A los individuos de la muestra se les pediría que decidiesen si una serie de palabras representaban dominancia o sumisión, a la vez que se les ponía una imagen de un hombre o mujer realizando una pose concreta. Durante este proceso, que debería tener lugar durante pocos segundos, se debía medir los índices conductuales a través de la aplicación del N400, de calcular los tiempos de reacción, la tasa de error y, en general, la respuesta cerebral del individuo. La hipótesis de trabajo se resume del siguiente modo: si los participantes daban más importancia al género que a la pose del individuo, la incongruencia de la pose con la palabra tendría un efecto muy pequeño en las medidas. Sin embargo, si le daban mucha importancia a la pose, la incongruencia de esta tendría un impacto mayor a la hora de responder, afectando por tanto a la decisión de una manera más evidente.

Respecto a las conclusiones que arroja esta investigación, el primer resultado obtenido  es que la prueba de medida N400 no fue útil para predecir diferencias a la hora de seleccionar si una palabra era sumisiva o dominante en función del género o la pose. Sin embargo, los tiempos de respuesta y la tasa de error sí que replicaron asociaciones ya establecidas en la literatura entre hombres y posturas dominantes y mujeres y posturas menos dominantes, así como entre posturas más abiertas y palabras más relacionadas con la dominación, y posturas más cerradas y palabras relacionadas con la sumisión. La relación encontrada entre las palabras de sumisión y dominancia y el género fue mucho más leve, por lo que los autores determinan que la pose tiene un impacto mucho mayor.

En conclusión, los autores encontraron que la pose (conducta corporal) tiende a afectar más a nuestra percepción de dominancia o sumisión jerárquica que el género al que pertenezcamos, aunque esta relación parece encontrarse levemente desdibujada cuando hablamos de la relación entre hombres y palabras de sumisión. Esto lleva a los autores a plantear que, probablemente, la pose tenga un impacto mucho mayor en la percepción de dominación o sumisión jerárquica en mujeres que en hombres.