Los profesores Aldert Vrij, Katherine Edward, Kim P. Roberts, and Ray Bull de la Universidad de Portsmouth, publicaron en el Journal of Nonverbal Behavior, en el año 2000, un  nteresante artículo en el cual examinaban dos hipótesis fundamentales. La primera determinar si un análisis sistemático de comportamiento no verbal puede ser útil para la detección de mentiras, y la segunda determinar indicadores son más fiables en la detección de mentiras, los verbales o los no verbales.

La investigación previa la publicación del artículo nos ofrece una visión un tanto pesimista sobre la posibilidad de detectar mentiras a partir de comportamiento no verbal. En este artículo los autores demuestran que ser posible detectar mentiras a través de comportamiento no verbal cuando se tienen en cuenta los comportamientos apropiados y se eliminan las interpretaciones subjetivas. Establecen que existen determinados comportamientos que son signo de carga emocional y otros que son signo de carga cognitiva. Tal y como demostraron anteriormente DePaulo y Ekman, el índice de acierto en la detección de mentiras es más elevado cuanto mayor es lo que está en juego. Es decir, mentira un amigo que te hace un regalo horroroso expresándole que gusta mucho, será difícilmente detectable ya que no hay gran cosa en juego. Mentir en un juzgado o ante un interrogatorio policial, para la mayoría de los mortales, supondrá una situación de tensión en la cual hay mucho en juego y por tanto la detección de nuestras mentiras será mucho más fácil de realizar. En general, y en coincidencia con Ekman, los autores expresan que cuando una persona realiza más pausas de las que realiza en situación (o frente a preguntas de control), cuando la latencia de respuestas mayor o cuando se hable más lento de lo normal, la carga cognitiva será mayor. Ahora bien, mediante comportamiento verbal y no verbal podremos establecer que existe una mayor carga emocional o cognitiva en el individuo, pero no podremos saber el porqué. La clave será concluir que el engaño es la única explicación posible para ese incremento de la intensidad emocional o mental. La investigación arroja que un 80,82% de las mentiras fueron detectadas al utilizarse una combinación de técnicas verbales y no verbales, a la vez que establece que no existe una superioridad en cuanto a fiabilidad de ninguna de las técnicas respecto de la otra.