Amigos del Club de Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Nonverbal communication as a pain reliever: the impacto of physician supportive nonverbal behavior on experimentally induced pain” de Ruben M. A., Blanch-Hartigan D. y Hall J. A. (2016), en el cual se analiza si hay diferencias en cómo se experimenta el dolor en función del tipo de comportamiento no verbal (apoyo vs. no apoyo) de los profesionales de la salud.

Los beneficios del apoyo social para la salud están muy bien establecidos. Se puede apoyar verbalmente, pero también a través de comportamientos no verbales como inclinarse hacia delante, tener contacto visual, sonriendo, utilizando un tono de voz cálido, asentir con la cabeza y otros gestos. Tanto la salud física como la salud mental muestran un mejor funcionamiento cuando se interacciona con personas que expresan comportamientos no verbales de apoyo.

El dolor es una experiencia multidimensional. Desde el modelo de comunicación social del dolor (Craig K. D., 2009) se considera que las interacciones sociales modulan la experiencia de dolor tanto subjetiva como objetiva. El dolor subjetivo hace referencia a pensamientos, sentimientos y sensaciones de dolor informados por un sujeto. En cambio, el dolor objetivo se define en términos de índices de comportamiento de dolor, dónde se incluyen la tolerancia y las expresiones no verbales del dolor. Estas últimas cumplen una función comunicativa con el fin de conseguir apoyo y protección.

Las evidencias más destacables en este campo son varias. Por ejemplo, los sujetos informan de menos dolor y lo toleran más tiempo cuando están presentes personas de apoyo. También se observaron menos expresiones faciales cuando un sujeto experimenta el dolor y está acompañado que si esta solo.  Una revisión sistemática indicó que las interacciones sociales con significado positivo (p. ej. sostener la mano) tienen un impacto beneficioso en los que sufren de dolor. Estos beneficios se resumirían en reducción de la intensidad del dolor y aumento de la tolerancia del dolor.

La hipótesis de este estudio es que interaccionar con médicos que expresan comportamientos no verbales (CNV) de apoyo disminuirá tanto el dolor objetivo como el subjetivo en la medición posterior a las pruebas y dos semanas más tarde.

En el estudio, 205 participantes pasan por un procedimiento experimental de inducción del dolor. El procedimiento utilizado (procedimiento del torniquete) consiste en restringir el flujo sanguíneo en un brazo durante un minuto. A continuación, los sujetos deben hacer 20 ejercicios de empuñadura con la mitad de sus fuerzas. Cuando paran estos interaccionan con un/a médico/a anteriormente grabado con CNV de apoyo o de no apoyo. Cuando el CNV del médico es de apoyo, el profesional sonríe, mira a los ojos, se inclina hacia delante, afirma con la cabeza y se expresa con un tono de voz cálido. Cuando el CNV del médico es de no apoyo, el profesional mira abajo a menudo, mira poco a los ojos, se inclina hacia atrás, utiliza un tono frio de voz y dobla los brazos hacia el pecho frecuentemente.

La medición subjetiva consiste en una evaluación de los sujetos del dolor percibido (escala Likert de 1 a 9) cada 30 segundos a lo largo de los ejercicios y después de dos semanas del experimento. También se utiliza una escala con palabras descriptivas del dolor. La medición objetiva consiste en registrar cuándo los sujetos informan de que quieren parar los ejercicios (tolerancia del dolor). Además, dos investigadores entrenados evalúan el nivel de estrés/dolor de los participantes en función de las señales no verbales de dolor que estos expresan.

Por último, también se evalúan las percepciones de los participantes hacia los médicos que les han atendido. Las dimensiones a evaluar son: dominancia, calidez, competencia y disposición de informar sobre procedimientos e instrucciones. La satisfacción con el profesional se mide después del experimento y dos semanas más tarde.

El CNV de apoyo de los profesionales dieron lugar a percepciones de los sujetos de mayor calidez, mayor disposición a compartir información y menor nivel de dominancia. También se registró mayor satisfacción con los profesionales que apoyan tanto cuando se experimentó el dolor como dos semanas más tarde (recuerdo del dolor).

En cuanto a las medidas objetivas del dolor, se observó mayor tolerancia al dolor cuando el profesional que atendió a los sujetos utilizó una comunicación no verbal de apoyo. Lo mismo ocurrió con las expresiones no verbales de dolor en cara y cuerpo: se registraron menos cuando se recibió atención basada en comunicación no verbal de apoyo.

Las medidas subjetivas del dolor mostraron interacciones entre la comunicación no verbal de apoyo vs. de no apoyo y el género de los participantes. Las mujeres atendidas por un profesional que apoya informaron de mayor nivel del dolor comparado con una atención de no apoyo. Asimismo, los hombres atendidos por un profesional que apoya informaron de menor nivel del dolor comparado con una atención de no apoyo. Estas diferencias también se observaron en el registro de la memoria de dolor (evaluación dos semanas más tarde).

Para este ultimo resultado se destaca que ser mujer y atendida por un profesional que apoya mediante CNV de apoyo no implica sentir más dolor por el apoyo percibido, sino porque el contexto de apoyo ofrece más confianza y empatía y hace que las mujeres se sientan más cómodas para compartir lo que sienten. No obstante, también cabe destacar que en esta explicación se parte de un estereotipo de género, dónde la mujer expresa y responde más a la empatía y al apoyo de otros. No se trata de que los autores explican los resultados basándose en estereotipos de género, sino que hace referencia a que las mujeres adoptan ese rol estereotipado por la cultura, aprendizaje, etc.

En cuanto a la memoria del dolor, se destaca que recordar menos dolor después de la experiencia médica puede favorecer que los sujetos sientan menos ansiedad hacia futuros procedimientos médicos, así como mejor adherencia a los tratamientos. Todos los resultados del estudio deben interpretarse con especial cautela debido a unas condiciones experimentales que impiden la generalización de los resultados a la vida real. La inducción experimental del dolor puede mostrar diferencias importantes con el dolor inducido por problemas de salud o situaciones de riesgo reales. Además, tal como hemos mencionado, el dolor es una experiencia multidimensional y existen múltiples tipos de dolor tanto a nivel objetivo como subjetivo.

Como conclusión, los comportamientos no verbales de apoyo son prácticas que se enseñan en las escuelas y prácticas médicas como componentes de la atención centrada en el cliente. Aun así, las implicaciones diferenciales de mostrar apoyo no verbal no recibieron tanta atención en los estudios científicos como la importancia que parecen tener.

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