Club Lenguaje No Verbal

Club del Lenguaje no Verbal

Por cortesía de la Fundación Universitaria Behavior & Law

La atracción social: claves no verbales según el medio de comunicación. Club del Lenguaje no Verbal

Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Social attraction in video-mediated communicationThe role of nonverbal affiliative behavior” de CroesE. A. J.AntheunisML.Schouten, A. P. Krahmer, E. J. (2018), en el que se estudia cómo lapersonas expresan conductas afiliativas no verbales relevantes para la atracción social en la comunicación mediada por vídeos. 

Las plataformas de comunicación mediada por vídeo permiten a los usuarios comunicarse mediante una combinación de voz, vídeo y texto. Esto significa que se pueden transmitir muchas señales no verbales. A pesar de sus similitudes con la comunicación en persona, cara a cara, destacan dos diferencias fundamentales entre ambas formas. 

Por un lado, la comunicación por vídeo implica que las personas no están directamente en el entorno físico del otro. Por otro lado, tiene menor riqueza de información. La calidad y la velocidad de la señal de vídeo y audio pueden disminuir la transmisión de señales no verbales. Además, los comunicadores generalmente solo son visibles parcialmente, lo que significa que tienen un marco limitado para comunicarse. Consecuentemente, los comunicadores no pueden transmitir todas las señales que están disponibles en persona, como las señales posturales y las señales del contexto social. 

Por lo tanto, puede ser que las señales no verbales se utilicen y perciban de manera diferente. No obstante, la comunicación por vídeo puede tener sus beneficios. La falta de presencia física requiere menos habilidades sociales; así, las personas sienten una mayor sensación de control sobre la interacción y se sienten menos expuestos. 

Esto sugiere que, para algunas personas, la comunicación por vídeo puede ser un entorno más seguro, especialmente en las interacciones iniciales.  

Las señales no verbales tienen varios significados sociales en diferentes contextos y culturasPor tanto, al estudiar la conducta no verbal es importante no centrarse solo en el significado (positivo o negativo) social de las señales únicas, sino en señales múltiples y cómo estas pueden aparecer en las interacciones.  

De manera similar a la participación, se cree que la inmediatez mejora la comunicación directa y la cercanía entre los comunicadores y conduce a resultados positivos. Así las cosas, los autores se plantean tres cuestiones 

¿Cuánto difieren la comunicación por vídeo y en persona con respecto a la expresión de comportamientos afiliativos no verbales? ¿En qué medida los comportamientos afiliativos no verbales dan como resultado la mejora o el deterioro de la atracción social? ¿En qué medida este efecto es más pronunciado, en la comunicación por vídeo o en la comunicación en persona? 

Para darles respuesta, se condujo un experimento con 186 estudiantes de comunicación mayoritariamente, de entre 18 y 32 años. Los estudiantes fueron asignados al azar a una díada de sexo cruzado con un individuo desconocido. Aleatoriamente, se les asignó la forma de comunicación cara a cara o mediante vídeo.  

Se instruyó a los participantes que mantuvieran una conversación con libertad para conocerse y hablar sobre cualquier tema durante un mínimo de 12 minutos. En el caso de los vídeos, los participantes pudieron mirar la pantalla y hacer contacto visual al mismo tiempo sin poder verse a sí mismos. Todas las interacciones fueron grabadas.  

Los gestos y signos visuales analizados fueron asentimientos de cabeza, sonreír, inclinarse hacia adelante, evitar la mirada, tocarse la cara y coincidencia de la postura corporal. Los auditivos fueron la fluidez del discurso o habla, variación del tono de voz y la intensidad y tensión vocal. Después del experimento, los participantes respondieron un cuestionario para medir la atracción social. 

Así pues, los resultados fueron los siguientes. Por un lado, asentir con la cabeza, la fluidez del discurso, inclinarse hacia adelante, la coincidencia de posturas, la tensión vocal y evitar la mirada no eran signos significativos que difirieran entre la comunicación por vídeo y en persona.  

En contraposición, sonreír, las variaciones en el tono de voz, tocarse la cara y la intensidad vocal sí revelaron diferencias basadas en la forma de comunicación. En la comunicación por vídeo, los participantes sonreían de manera más animada y expresaban más intensidad vocal (hablaban más alto)Esto podría indicar que, mediante una mayor expresividad visual y vocal, se trata de compensar la falta de presencia física. Cuando los participantes se comunicaban en persona las variaciones en el tono de voz eran mayores y se tocaban más la cara. Sin embargo, no se pudo determinar el por qué de estas diferencias ni su significado exacto. 

Por otro lado, en lo que respecta a la medición de la atracción social, se observó lo siguiente. El análisis no reveló ningún efecto significativo de los movimientos de cabeza, la sonrisa, inclinarse hacia adelante, coincidencia postural, variación de tono, intensidad vocal, el tacto facial o la tensión vocal en la atracción social.  

Por el contrario, la fluidez del discurso y evitar la mirada sí influíanEn la comunicación en persona, solamente apartar la mirada impactaba en la atracción social, mejorándola. Por su parte, en la comunicación por vídeo solo una mayor fluidez del discurso conducía a una mayor calificación de atracción social por parte de su compañero de interacción. Ninguna de las otras señales influyó significativamente en la atracción social. 

Por lo que, resumidamente, los hallazgos sugieren que cuanto más rápido hablaban las personas y más tiempo desviaban la mirada, más atraídos estaban sus compañeros de interacción hacia ellos. Se cree que el habla más rápida muestra afinidad. Así, los comunicadores que hablan más rápido a menudo parecen más agradables y amigables en comparación con los comunicadores “menos” involucrados. 

Por otro lado, los estudios muestran que los compañeros de interacción generalmente se evalúan de manera más positiva, cuanto más largas y menos frecuentes son sus miradas. La frecuencia y duración de la mirada deben entenderse de forma conjunta para impactar en la atracción social, no separadamente.  

Todo esto sugiere que diferentes señales mejoran la atracción social en diferentes modos de comunicación. Puede ser que la mediación en sí, o la ausencia de presencia física, influya en cómo las personas se expresan en una interacción. También cabe la posibilidad de que, en interacciones inicialeslas señales no verbales tengan un efecto relativamente pequeño en la atracción social en comparación a la comunicación verbal. 

En el futuro, otras investigaciones podrían indagar en las diferencias de sexo en las distintas formas de comunicarse, estudiarse los atributos globales de interacción y no solo de manera individual, o qué significan la duración y frecuencia de distintas señales no verbales en vez de solo de la mirada. 

Del mismo modo, sería interesante para futuras investigaciones analizar si el uso de señales no verbales específicas, como la mirada, son empleadas con más frecuencia por lapersonas como un medio para expresar su atracción hacia su interlocutor en las interacciones iniciales. 

Si quieres saber más sobre el comportamiento no verbal y su aplicación en el ámbito social, visita nuestro Máster en Comportamiento No Verbal y Detección de la Mentirao nuestro Experto Universitario en Comunicación No Verbal y Personalidad, con becas especiales para los lectores del Club del Lenguaje no Verbal. 

Psicopatía y victimización. ¿Se puede percibir la vulnerabilidad a través de la comunicación no verbal? Club del Lenguaje no Verbal

Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Psychopathy and Victim SelectionDoes Nonverbal Decoding or Empathy Impact Vulnerability Ratings?” de Roney, J. L. D.FalkenbachD. MAveson, O. (2018), en el que se analiza el papel de los rasgos psicopáticos a la hora de percibir la vulnerabilidad y victimización de otras personas (es decir, la relación entre psicopatía y victimización). 

Una de las clasificaciones de los rasgos psicopáticos en casos no forenses podría ser la siguiente. Por un lado, encontramos el factor 1, que engloba el dominio, la inmunidad al estrés y la valentía y, a menudo, se asocia con la salud emocional y psicológica. Por otro lado, el factor 2 evalúa los aspectos egocéntricos e impulsivos de la psicopatía y está asociado con la agresión, el afecto negativo y el comportamiento criminal. 

La decodificación no verbal es la capacidad de juzgar el estado cognitivo y emocional de alguien mediante señales no verbales. Entre estas encontramos las expresiones faciales y el lenguaje corporal; se trata de una habilidad que impacta las relaciones interpersonales. 

Así las cosas, la relación entre las habilidades de decodificación y rasgos de personalidad ha sido extensamente estudiada. Dada la relación positiva entre empatía y decodificación, parece que la psicopatía se corresponde con pobres habilidades de decodificación. Sin embargo, en investigaciones sobre psicópatas no forenses existen resultados variados.  

Estas discrepancias podrían explicarse por las asociaciones diferenciales de los factores psicopáticos. Así, aquellos vinculados al factor 1 parecen ser mejores en la decodificación mientras que la prevalencia del factor 2 se asocia con los déficits de decodificación, posiblemente dada la falta de empatía. 

Entonces ¿tiene esto algo que ver con la victimización de determinadas personas? ¿Por qué algunas son víctimas de delitos más de una o dos veces? 

La teoría del patrón delictivo sugiere que el delito se desencadena por una combinación de factores circunstanciales (ej. Proximidad a los delincuentes), elementos de la vida diaria experiencias pasadas con comportamientos delictivosSegún esta teoría, los delincuentes utilizan señales para identificar a las víctimas adecuadas, incluida la identificación de la vulnerabilidad a través del modo de andar. 

Los delincuentes psicopáticos tienden a victimizar a extraños y rara vez están motivados por la emoción, lo que sugiere que pueden apuntar específicamente a víctimas a quienes perciben como vulnerables. Las personas con rasgos psicopáticos del Factor 1 sobretodo demuestran una identificación superior de las víctimas, quizás como resultado de una evaluación más hábil de la señal de vulnerabilidad. 

En el estudio de los autores se evalúa el papel de las habilidades de decodificación emocional, la empatía y las clases de autodefensa en la relación entre la psicopatía y la capacidad para identificar víctimas.  

Contaron con 269 participantes (126 hombres, 143 mujeres) de entre 20 y 75 años que no habían sido victimizados antes. Así, se les mostraron videos de mujeres objetivo caminando, excluyendo a hombres por evitar posibles diferencias en los signos de vulnerabilidad. El aspecto físico de estas mujeres fue ocultado por trajes de nylon. 

Las víctimas y las no víctimas demostraron una combinación de movimientos corporales vulnerables y no vulnerables, mientras que las víctimas que estudiaban o sabían autodefensa (Krav Maga concretamente) demostraron consistentemente movimientos leves, pero insignificantes, más no vulnerables. Todas las víctimas (ambos tipos) experimentaron al menos un crimen violento, físico o sexual. 

Pues bien, los resultados mostraron que las víctimas que estudiaban autodefensa eran, en general, las más difíciles de identificar correctamente. A pesar de ser quienes habían experimentado una victimización más severa, estas eran evaluadas como “menos probables” de ser victimizadas. Por tanto, tomar clases de defensa personal está relacionado con una menor vulnerabilidad percibida. Esto puede ser una intervención significativa para las víctimas.  

Sin embargo, los individuos con altos rasgos psicopáticos (específicamente, rasgos de impulsividad egocéntrica) tenían más probabilidades que los individuos con bajos rasgos psicopáticos de identificar a las víctimas que practicaban Krav Maga como víctimas. En contraposición, los individuos con rasgos psicopáticos del factor 2, más relacionados con aspectos antisociales y agresivos, tienen más posibilidades de interpretar incorrectamente movimientos de baja vulnerabilidad como vulnerables.  

Del mismo modo, dichos individuos también encontraron dificultades en identificar correctamente a las víctimas que no sabían Krav Maga. En esencia, esto parece sugerir que tales personas tienden a malinterpretar las señales no verbales que pueden estar asociadas con la vulnerabilidad.  

De hecho, parece que las personas con altos rasgos psicopáticos y baja capacidad de decodificación no verbal pueden tener más probabilidades de ver a las mujeres como víctimas porque no pueden decodificar la información no verbal que sugiere baja vulnerabilidad. 

No se encontró que los niveles de empatía medien la relación entre psicopatía e identificación de víctimas y no víctimas. Contrariamente, las habilidades de decodificación no verbal de individuos con altos rasgos psicopáticos pueden no estar relacionadas con la empatía. Asimismo, estos resultados sugieren que identificar a las víctimas que saben defensa propia y a las que no pueden ser habilidades diferentes.  

En cualquier caos, podemos decir que sí es posible percibir la vulnerabilidad de las personas por medio del comportamiento y la comunicación no verbal. Investigaciones adicionales podrían examinar si los rasgos psicopáticos específicos están asociados con una mayor habilidad de decodificación no verbal. 

A su vezlas diferencias en la cultura, género, edad y raza de las víctimas podrían afectar los resultados. En base a relaciones diferenciales de estos factores no estudiados de la víctima en la decodificación de las señales de vulnerabilidad, estos aspectos deben considerarse como posibles factores contribuyentes en investigaciones futuras. 

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Territorialidad en deportes competitivos. ¿Podemos identificar a quienes juegan en casa? Club del Lenguaje no Verbal

Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Thin Slices of Athletes’ Nonverbal Behavior Give Away Game Location: Testing the Territoriality Hypothesis of the Home Game Advantage” de Furley, P.; Schweizer, G. y Memmert, D. (2018), sobre la territorialidad en deportes competitivos, en el que se investiga si se puede detectar quién juega en casa o fuera en partidos de fútbol por la conducta no verbal de los jugadores, así como si los que juegan en casa exhibían una mayor territorialidad a través de su comportamiento.

La territorialidad puede definirse como la ocupación de un área “por un animal o grupo de animales por medio de la repulsión mediante la defensa abierta o los avisos”.

Algunos autores sostienen que los humanos a veces muestran una respuesta territorial similar a los animales, pudiéndose observar en contextos de deportes competitivos. Por ejemplo, se descubrió que los niveles de testosterona eran mayores antes de partidos de fútbol en casa que fuera de ella. Este mayor nivel de testosterona se asoció con niveles más altos de confianza y niveles más bajos de ansiedad cuando se juega en casa en comparación con fuera.

Por lo tanto, la investigación de los autores abordó la cuestión de si jugar en casa o fuera está asociado con ciertas señales no verbales asociadas con la territorialidad. Concretamente, con demostraciones de dominio, agresión y asertividad.

Para ello, la investigación se basa también en la teoría de “thin slices” o cortes finos. Esta consiste, esencialmente, en observar una breve interacción a partir de la cual sacar conclusiones sobre la actitud y emociones de quienes interactúan.

Así las cosas, los autores llevaron a cabo tres experimentos. En el primero, 80 participantes, sin gran experiencia futbolística, observaron videos escogidos aleatoriamente de los jugadores antes de los partidos. En los videos se evitó mostrar características del estadio y se modificaron algunos de los jerséis de los jugadores. De este modo, se pretendía no dar pistas sobre la localización del partido.

Como resultado, los observadores fueron capaces de distinguir a los futbolistas que jugaban en casa de los que jugaban fuera. Este dato está en consonancia con la hipótesis de la territorialidad. Es decir: parece que los jugadores mostraron algunas señales válidas que estaban asociadas con la localización del juego.

En consonancia con dichos resultados, en el segundo experimento se pidió a los participantes que volvieran a ver los videos. Esta vez, el objetivo era centrarse en el comportamiento no verbal de los jugadores. Los participantes se dividieron en dos grupos de 102 (quienes vieron a los jugadores con los jerséis modificados) y 101 (estos vieron a los jugadores sin los jerséis modificados) personas. Con respecto al comportamiento no verbal, se midieron específicamente las demostraciones aparentes de dominación, agresividad y asertividad de los futbolistas.

Pues bien, los resultados mostraron que, para el grupo con los jerséis modificados, se detectaron principalmente signos de dominación y asertividad, pero no tanto de agresividad, en base a la territorialidad. Con respecto al grupo con los vídeos sin jerséis modificados, los resultados son los mismos, añadiendo efectos significativos en cuanto a la agresividad percibida.

Cabe añadir que, en ambos grupos de participantes, no existieron diferencias significativas en lo referente al género.

Así pues, los resultados de ambos grupos son similares, si bien el efecto de la territorialidad era más pronunciado en el grupo que vio a los jugadores con el jersey original (no modificados). Por consiguiente, el comportamiento no verbal de los jugadores varía según la localización (si juegan en casa o fuera). Así, los que juegan en casa demuestran mayor dominación y asertividad, pareciendo también más agresivos pero de manera menos significativa.

Puede decirse, entonces, que los atletas que juegan en casa se sienten más confiados y amigables que al jugar fuera de casa. Por tanto, parece probable que los resultados se refieran a comunicar no verbalmente la territorialidad y no a otras cuestiones.

Finalmente, el tercer experimento tenía como finalidad comprobar si en partidos de fútbol de aficionados también era posible distinguir esto. Es decir, si los jugadores estaban en casa o fuera, así como los tipos de comportamiento no verbal medidos previamente. En total, 112 personas nuevas sin conocimientos particulares de fútbol visionaron una serie de videos al respecto.

Los resultados reflejaron que, en partidos aficionados o menos profesionales, también se distinguió a quienes jugaban en casa o no. Una vez más, no se apreciaron diferencias de género entre los participantes en los resultados. Asimismo, los jugadores demostraban dominancia, asertividad y agresividad en base a localización del juego, siendo mayor cuando jugaban en casa.

Sin embargo, este comportamiento no verbal también podría estar influenciado por otros factores aparte de la territorialidad. Consecuentemente, se requiere de más investigación al respecto.

En consecuencia, los atletas tanto profesionales como aficionados indicaban una relativa mayor dominancia, asertividad y, posiblemente, aunque en menor medida, agresividad a través de signos no verbales cuando el partido era jugado en su casa. Así, tanto la comunicación de la territorialidad como la dominación pueden considerarse un importante mecanismo de adaptación que promueve el orden social en los grupos y ayuda a evitar una agresión abierta dañina.

El principal hallazgo de la investigación de los autores apoya la hipótesis de la territorialidad en los deportes competitivos. Esta sugiere que los humanos muestran una respuesta protectora natural (evolucionada) en incursiones territoriales.

La ventaja de jugar en casa se basa en una gran cantidad de investigaciones que muestran que los atletas y equipos suelen rendir mejor cuando compiten en casa en comparación con fuera. ¿Por qué esto es así?

Entre todas las explicaciones, una posibilidad es la respuesta territorial, que incluye niveles más altos de testosterona. Esta contribuye a que los atletas incrementen conductas de riesgo y mejoren las tasas metabólicas de los músculos y la habilidad espacial. En adición, el comportamiento no verbal más dominante y confiado puede afectar a oponentes en su propia confianza y expectativas.

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El carisma de los vendedores y el éxito de ventas. Club del Lenguaje no Verbal

Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “An investigation of salespeople’s nonverbal behaviors and their effect on charismatic appearance and favorable consumer responses” de Pauser, S.; Wagner, U. y Ebster, C. (2018), en el que se identifican qué comportamientos no verbales que conducen a la percepción del carisma de los vendedores pueden producir actitudes favorables hacia el vendedor y una respuesta positiva del consumidor.

Desde hace tiempo, se ha observado una fuerte asociación entre el carisma de un vendedor y la venta eficaz. Descubrir las características y factores que predicen el desempeño de un vendedor es de gran interés para gerentes e investigadores. Así, el carisma puede considerarse una habilidad importante para los vendedores.

Existen múltiples perspectivas sobre qué es este. No obstante, las conceptualizaciones recientes se refieren al carisma como el conjunto de comportamientos que mejoran el atractivo de una persona de una manera inspiradora. Puede manifestarse tanto verbalmente como no verbalmente.

Por lo tanto, la comunicación carismática no verbal sería “la capacidad de modular el comportamiento no verbal para mejorar la fidelización del cliente”. La evidencia muestra que los mensajes no verbales representan gran parte de la comunicación general y pueden impulsar las respuestas favorables de los clientes.

En este sentido, la formación de las primeras impresiones es también importante. Por lo que ¿cómo se forman estas con respecto a los vendedores?

Los autores manejan la siguiente hipótesis. Por un lado, está la indudable influencia o impacto de la comunicación del vendedor con el cliente, tanto verbal como los mensajes no verbales. Esta comunicación, ligada al contexto cultural, provocan que los clientes perciban (o no) el carisma del vendedor y, asimismo, posean una determinada actitud hacia la persona. En línea con esta visión, los autores proponen el carisma como un motor potencial del éxito de ventas.

Así pues, las posturas y movimientos simétricos han demostrado ser con más frecuencia más fáciles de asimilar para el interlocutor en culturas que hacen menos uso de la gesticulación (por ejemplo, la inglesa). Consecuentemente, estos suelen causar una mejor impresión en el carisma percibido. Sin embargo, como ya hemos dicho, existen diferencias culturales en los tipos de gestos y su frecuencia de uso. Esto da lugar a dos tipos de culturas diferenciadas en el artículo: aquellas en las que las personas gesticulan mucho y las culturas que utilizan con menos frecuencia los gestos.

En este sentido, se detectó que la simetría en los gestos es más propia (y mejor percibida) de culturas con menos gesticulación, mientras que la asimetría lo sería para culturas con mucha gesticulación.

La hipótesis de la proximidad sugiere que la proximidad cultural y lingüística entre diferentes etnias también se extiende a la comunicación no verbal. Es decir: las personas con mayor proximidad cultural y lingüística interactuarán más fácilmente de forma no verbal que las personas que proceden de culturas menos similares.

Teniendo en cuenta estos datos, los autores llevaron a cabo dos estudios. En el primero, se grabó a 44 vendedores de dos culturas distintas mientras se presentaban a sí mismos y a sus productos o servicios. Su cuerpo era visible hasta las rodillas. En el segundo estudio, se pidió a los participantes que valoraran la presentación de cada vendedor, su carisma y su actitud hacia los vendedores y sus productos.

Bien, los resultados mostraron 12 variables que diferían sustancialmente entre los grupos para al menos una cultura. Estas variables se referían esencialmente a varios aspectos de los movimientos de brazos. Así las cosas, en el primer estudio, para ambos tipos de cultura se detectaron diferencias de género: las mujeres empleaban más movimientos simétricos mientras que los hombres hacían más uso de gestos asimétricos.

Por otra parte, en el segundo estudio los encuestados en la cultura con menos gestos percibieron a los vendedores que se comunicaban a través de un lenguaje corporal más simétrico (por ejemplo, acción del brazo y postura del brazo) como más carismáticos que los otros vendedores. En contraposición, movimientos simétricos dieron como resultado percepciones inferiores del carisma de un vendedor para la muestra que representa la cultura con más gestos, en favor de los asimétricos.

En resumen: el efecto de los gestos simétricos/asimétricos sobre el carisma percibido depende de la cultura. Del mismo modo, los movimientos corporales afectan a la actitud hacia el vendedor de manera diferente, dependiendo de la cultura.

Esta actitud se corresponde con los mismos criterios aplicados al carisma percibido. En culturas con menos gestos, existe una actitud más positiva hacia vendedores que emplean gestos simétricos para comunicarse, y más negativa hacia los gestos asimétricos. Contrariamente, en culturas con mucha gesticulación, la actitud mas negativa va dirigida a vendedores que usan gestos simétricos.

Entonces, ¿cómo podemos aplicar estos hallazgos en el ámbito profesional?

Para fomentar una respuesta positiva del cliente, los jefes y empresarios deben considerar el carisma del vendedor, así como alentar su fuerza de ventas para que utilice tácticas de comunicación simétricas o asimétricas, según el entorno cultural. En consecuencia, se debe alentar a los profesionales de las ventas a utilizar dichos comportamientos no verbales.

Una forma eficaz de lograr esto podría ser practicar estos comportamientos en sesiones de capacitación de ventas (es decir, juegos de roles, comentarios en video…), especialmente considerando que el carisma se puede aprender y capacitar en un contexto de ventas.

Debido a que la actitud hacia el vendedor influye en la efectividad de las ventas, en las ventas personalizadas el carisma es un aspecto importante que, en última instancia, contribuye a alcanzar dicha efectividad.

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¿Es posible predecir el éxito de una relación romántica de pareja gracias al comportamiento no verbal? Club del Lenguaje no Verbal

Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Speech Is Silver, Nonverbal Behavior Is Gold: How Implicit Partner Evaluations Affect Dyadic Interactions in Close Relationships” de Faure, R.; Righetti, F.; Seibel, M. y Hofmann, W. (2018), en el cual se estudia de qué forma el éxito de una relación romántica de pareja parece depender en gran medida de cómo las personas se comportan espontáneamente en su relación, lo que puede estar enraizado en sus evaluaciones implícitas de la pareja y el comportamiento no verbal.

¿Qué determina que una relación romántica de pareja sea exitosa en el largo plazo?

Los últimos hallazgos al respecto revelan que las evaluaciones implícitas de la pareja (es decir, asociaciones afectivas automáticas que involucran a nuestra pareja) tienen un papel crucial en la predicción de cambios en la satisfacción de la relación.

Se sabe muy poco acerca de los procesos relacionales reales (es decir, evaluados objetivamente) y específicos (es decir, espontáneos o deliberativos), que están influenciados por las evaluaciones implícitas de la pareja en entornos de la vida real.

Las evaluaciones implícitas de la pareja se activan automáticamente tan pronto como la pareja se encuentra y sirven como una fuerza impulsora para provocar comportamientos espontáneos (por ejemplo, el lenguaje no verbal), a menos que las personas estén motivadas y puedan controlar más sus respuestas.

Evaluar los sentimientos automáticos y las asociaciones que involucran a la pareja de uno usando medidas indirectas (es decir, medidas implícitas), evitando que las personas monitoreen su respuesta, es más adecuado para detectar afectos espontáneos y experiencias emocionales que ocurren en las parejas o díadas románticas.

En el estudio concreto de los autores, se usaron datos de observación y experiencias de la vida real para investigar si dichas evaluaciones de la pareja predicen su comportamiento no verbal en interacciones diádicas —esto es, de pareja— y si el comportamiento no verbal, en consecuencia, afecta los resultados de la relación. De hecho, el comportamiento interpersonal es un determinante principal del éxito de la relación y, aunque sutiles, las respuestas no verbales cumplen funciones cruciales durante la comunicación romántica.

Así pues, tras analizar los cuestionarios rellenados por los miembros de 129 parejas heterosexuales y 1 pareja homosexual y observar una conversación de cada pareja sobre un tema en el que tuvieran posturas enfrentadas y que, en el largo plazo, tuviera el potencial de influenciar o impactar su bienestar de pareja, se llegaron a las siguientes conclusiones generales.

En primer lugar, se pudo establecer una relación directa entre las evaluaciones implícitas de la pareja y su comportamiento no verbal. Esto es, cuanto más asociaran automáticamente los participantes a su pareja con elementos positivos, más signos no verbales constructivos exhibían al interactuar con la pareja. Lo mismo puede decirse a la hora de buscar una solución juntos, más satisfactoria, en temas de conversación con puntos de vista enfrentados.

Por lo tanto, las evaluaciones implícitas de la pareja se asociaron positivamente con la satisfacción de la relación a largo plazo, manteniéndose o incrementándose gradualmente esa satisfacción. Este efecto parece explicarse en parte por un comportamiento no verbal más constructivo exhibido en la interacción diádica.

Sin embargo, debe puntualizarse que dichas evaluaciones son aplicables a la propia persona que las realiza y no tanto a su pareja (los efectos no perduran mucho en el tiempo para la otra persona, sino más para uno mismo). En cualquier caso, contribuyen al bienestar de la relación al promover señales no verbales más constructivas, aunque también, en menor medida, pueden beneficiar indirectamente a su pareja.

Los comportamientos no verbales y los resultados en la relación de los participantes fueron predichos predominantemente por sus propias evaluaciones implícitas, y no se asociaron de forma consistente con la evaluación implícita de su pareja o el comportamiento no verbal de su pareja.

En contraposición, no existía ninguna relación entre las evaluaciones implícitas y el comportamiento verbal, ni tampoco entre cuestionarios específicos de evaluación de la relación (si estaban satisfechos con la pareja o no) y el comportamiento tanto no verbal como verbal.

El vínculo único entre las evaluaciones implícitas de la pareja y el comportamiento no verbal revela que los resultados de la relación pueden verse afectados por las respuestas conductuales que pueden escaparse del control de los individuos. Tales hallazgos enfatizan la importancia de los procesos automáticos para comprender las fuentes y las consecuencias de la comunicación romántica y para mejorar las interacciones disfuncionales.

Así pues, existe evidencia de que las razones por las que las evaluaciones implícitas de la pareja son capaces de predecir los resultados de la relación a largo plazo pueden descansar en sus influencias sobre los comportamientos automáticos en las interacciones de pareja diarias. Debido a que un aspecto único de las díadas románticas es que las parejas son muy espontáneas entre sí, el comportamiento no verbal se destaca como un proceso interpersonal a través del cual las evaluaciones implícitas de la pareja ejercen su influencia en los resultados de la relación a lo largo del tiempo.

Entonces, ¿cómo es posible esta predicción? ¿En qué se fundamente este proceso?

Además de la contribución del comportamiento no verbal constructivo, ya mencionada, otra posibilidad podría ser que, a corto plazo, los individuos puedan interpretar su relación por las microexpresiones y emociones que exhiben espontáneamente hacia su pareja, que inicialmente se desencadenan por sus evaluaciones implícitas de la pareja. Por ejemplo, si esta evaluación es positiva puede evocar sonrisas hacia la pareja con más frecuencia. Consecuentemente, dichas interacciones de pareja se perciben como más satisfactorias.

Por lo tanto, a largo plazo, las evaluaciones implícitas de la pareja pueden influir en las evaluaciones explícitas por las inferencias que las personas extraen de su comportamiento no verbal hacia su pareja.

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