Club del Lenguaje no Verbal

Por cortesía de la Fundación Universitaria Behavior & Law

Señales no verbales de vulnerabilidad en relación a la Tétrada Oscura. Club de Lenguaje No Verbal

Amigos del Club de Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Evil intentions: examining the relationship between the Dark Tetrad and victim selection basd don nonverbal gait cues” de Ritchie M. B., Blais J. y Forth A. E., en el cual se explora la relación entre rasgos pertenecientes a la Tétrada Oscura (psicopatía, maquiavelismo, narcicismo y sadismo) y la detección de señales no verbales que indican vulnerabilidad.

Algunos estudios han establecido que ciertas señales no verbales, como la forma de caminar, pueden ser indicadores precisos de la vulnerabilidad de ser la víctima de un delito. Basándose en estas señales, los sujetos con un alto nivel de rasgos psicopáticos son capaces de identificar la vulnerabilidad de una persona. Esa información influiría en la decisión del delincuente de atacar o no, según si la posible víctima le parece más o menos vulnerable. No obstante, cabe destacar que guiarse por las señales no verbales no implica dar atención a unas señales específicas y de manera voluntaria. La detección de la vulnerabilidad en base al comportamiento no verbal es un proceso más bien intuitivo, los sujetos simplemente saben que una persona es vulnerable.

La psicopatía no es el único trastorno de personalidad asociado a un mayor número de  víctimas y a más manipulación y engaño. Por lo tanto, es posible que haya sujetos con otros trastornos de personalidad (o con rasgos relacionados) capaces de detectar a las víctimas más vulnerables en base a señales no verbales. Por esta razón, el estudio extiende la relación entre psicopatía y detección de señales no verbales indicadoras de vulnerabilidad a los rasgos asociados a la Tétrada Oscura.

Las señales del comportamiento no verbal que más indican vulnerabilidad a ser víctima es el movimiento del cuerpo, y específicamente, la forma de caminar. En un estudio con delincuentes encarcelados por atacar a extraños se observó que estos, al mirar varios videos de personas caminando, son capaces de determinar los targets más fáciles y a aquellas personas que es mejor evitar atacarlas. Las diferencias en la forma de caminar entre los targets fáciles y difíciles se daban en: la longitud de zancada (corta, larga o media), el cambio de peso en el caminar (de arriba hacia abajo o lateral), coordinación entre brazos y piernas y colocación de los pies.

También hay diferencias de género en los agresores:  los hombres con rasgos psicopáticos son mejores que las mujeres en detectar mujeres vulnerables a través de señales no verbales. Esta capacidad se ha observado en muestras de estudiantes, delincuentes y de oficiales de policía.

Hasta hace poco, la combinación de rasgos de psicopatía, maquiavelismo y narcicismo se ha considerado como un posible constructo unitario llamado la Tríada Oscura. En cambio, en la Tétrada Oscura se añaden rasgos de un sadismo del a día a día, que hace referencia a la obtención de placer a través de provocar daño a otros y un deseo recurrente de hacerlo. Todos los componentes de la Tétrada Oscura muestran relaciones con comportamientos antisociales, bullying, trolling online y con la obtención de placer a través de las desgracias de los demás.

En el estudio participan 99 estudiantes a las cuales se les aplican varios cuestionarios relativos a los rasgos de la Tétrada Oscura. Los participantes observan 8 videos en los cuales varias mujeres caminan de espaldas a la cámara, para evitar la influencia de las expresiones faciales. De las 8 mujeres grabadas, 4 de ellas fueron víctimas de algún delito en el pasado y 4 no. Para cada grabación, se pide a los sujetos que indiquen si creen que las mujeres del video fueron víctimas de algún delito o no. Además, deben dar una justificación para cada evaluación de la vulnerabilidad, es decir, deben decir en qué se basan para considerar que una mujer fue víctima o no en el pasado (p. ej. en la edad, ropa, género, movimiento al caminar, intuición, etc.).

Al igual que en otros estudios, se encuentra una alta precisión en la detección de la vulnerabilidad en aquellos sujetos con altas puntuaciones en psicopatía. También se observan los mismos resultados en los sujetos con puntuaciones altas en maquiavelismo y en el sadismo del día a día. En cambio, no se encuentra una relación significativa entre tener rasgos de narcisismo y detectar la vulnerabilidad en base a las señales no verbales.

En la psicopatía se consideran dos factores. El Factor 1 se asocia a una predominancia de comportamientos de manipulación y de insensibilidad afectiva. El Factor 2 indica un estilo de vida errático y más comportamientos antisociales. De estos dos factores, se observó que el segundo es el mejor predictor para la precisión en la detección de la vulnerabilidad, por encima de todos los demás rasgos de la Tétrada Oscura.

Cabe destacar que los rasgos de la Tétrada Oscura se solapan (excepto los del narcisismo), por lo que un sujeto con rasgos psicopáticos puede detectar igual de bien la vulnerabilidad que un sujeto con rasgos de psicopatía, maquiavelismo y sadismo.

No se encuentran relaciones entre tener rasgos de la Tétrada Oscura y utilizar las señales no verbales relativas a la forma de caminar para discriminar la, vulnerabilidad. Lo que indican estos resultados es, tal como mencionábamos antes, que los sujetos no analizan la forma de caminar de forma consciente. Los participantes se daban cuenta a través de la intuición de quienes eran víctimas y quienes no.

Aunque los sujetos no sean conscientes de que se fijan en la forma de caminar, sí que valoran de manera correcta a las mujeres de los videos en función de las diferencias en ese aspecto. También parece ser que la forma de caminar destaca por encima de la apariencia física y la vestimenta, un resultado obtenido en este y en otros estudios previos.

La falta de asociación entre rasgos de narcisismo y la precisión en detectar la vulnerabilidad a través de la forma de caminar se puede deber a que en el narcisismo predomina el egocentrismo y la sensación de grandiosidad. Estos rasgos pueden desviar la atención hacia uno mismo e impedir una detección precisa de la vulnerabilidad en otros. En cambio, en los demás componentes de la Tétrada Oscura predominan otros rasgos que pueden facilitar esa detección: la insensibilidad afectiva, la impulsividad, la manipulación, etc.

Cabe destacar que la vulnerabilidad a ser la víctima de un delito no implica culpar a las víctimas. La importancia de este tipo de análisis reside en la detección de factores que podrían ser utilizados en entrenamientos de defensa ante delincuentes potenciales. De hecho, existen estudios que han demostrado que el entrenamiento para cambiar la forma de caminar reduce la percepción de vulnerabilidad de terceros.

 

Si quieres saber más sobre el  comportamiento no verbal y cómo influye en diferentes áreas como la vulnerabilidad o la percepción de los demás no te pierdas nuestro   Máster en Comportamiento No Verbal y Detección de la Mentira.

¿Somos conscientes de nuestro comportamiento no verbal? Club de Lenguaje No verbal

Amigos del Club de Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Nonverbal self-accuracy: individual differences in knowing one’s own social interaction behavior” de Murphy N. A., Schimd Mast M. y Hall. J. A. (2016), en el cual se analiza si las personas son conscientes del comportamiento no verbal que expresan en las interacciones sociales.

Analizar si los individuos son capaces de recordar el comportamiento o la apariencia de otros con los que han interaccionado ha sido el objetivo de muchos estudios. En cambio, la capacidad de recordar el propio comportamiento no verbal (CNV) no ha tenido tanta suerte. En los pocos estudios que se ha explorado se ha visto que, por lo general, las personas recuerdan con precisión los gestos que expresaron en una interacción social. Algunos gestos se recuerdan más (p. ej. sonreir) y otros menos (p. ej. tocar al otro).

Esta habilidad de traer a la memoria gestos pasados recibe el nombre de nonverbal self-accuracy (NVSA, detección precisa del CNV propio). A nivel interpersonal, se han observado diferencias individuales en la precisión de detectar los estados y rasgos de otros. Por lo que este constructo tendría la misma función, pero a nivel intrapersonal. Algunos autores que han estudiado esta detección precisa del CNV propio, han constatado que es un constructo medible. Con el objetivo de probar esta hipótesis y de replicar los resultados previos, este estudio explora la existencia de NVSA, las diferencias individuales y la utilidad de considerar esta habilidad en teorías basadas en la autoconsciencia o teorías del self (p. ej. autopercepción, meta-percepción, etc.).

En el estudio participaron 84 pares de sujetos, asignados aleatoriamente a los roles de compañero de interacción o target. Solo una persona de cada par, el target, es objeto de análisis. Los sujetos conversaron durante 5 minutos sobre un tema. Se grabó cada interacción para que 6 expertos analicen posteriormente el CNV expresado y compararlo con lo que cada target informa.

Después de la interacción los sujetos valoran (en una escala Likert de 1 a 9) si han expresado los siguientes comportamientos no verbales: sonreír, inclinar la cabeza (p. ej. afirmar), mirar a los ojos, tocarse la cara/el cuerpo y gestos con las manos. Además, se aplican 7 escalas de autoconsciencia y monitorización de uno mismo, expresión emocional, rasgos de neuroticismo y ansiedad para observar si el constructo NVSA se relaciona con otros constructos.

Los resultados mostraron que los sujetos recuerdan el comportamiento no verbal que han expresado de forma precisa y por encima del azar. No obstante, los sujetos no recuerdan con la misma precisión el gesto de inclinar la cabeza. Las puntuaciones de NVSA se relacionan significativamente con una mayor autoconsciencia pública, indicando que la precisión de recordar el CNV propio aumenta cuando los sujetos informan haber prestado más atención a su apariencia y a sus maneras. Además, ser mejor en recordar los gestos no verbales que uno expresa parece estar muy relacionado con detectar mejor las emociones y, especialmente, la ira.

Se detecta también una mayor relación entre puntuar alto en NVSA y mayores niveles de neuroticismo y negatividad en el estilo de expresión, por lo que es probable que los sujetos con un alto nivel de NVSA sean más sensibles a las señales de desaprobación.

Para medir el constructo NVSA de momento requiere algo más que un cuestionario o un test. Aun así, estos resultados permiten crear un esbozo del conjunto de rasgos de personalidad que una persona con alta precisión en recordar su CNV tendría. Una persona con puntuaciones altas en NVSA sería algo ansiosa, consciente de sus maneras, con pocas intenciones o ganas de expresar emociones positivas y sensible a la detección de la ira de otros sujetos.

En contra de los esperado, no se han encontrado relaciones de NVSA con autoconsciencia, ni con una monitorización del self. Por esta razón, se plantea que NVSA no es tanto un constructo basado en la autoconsciencia, ni una habilidad interpersonal. Dada su relación con variables sociales negativas (p. ej. alto neuroticismo) parece que NVSA refleja un enfoque exagerado hacia uno mismo, acompañado de miedo a la evaluación social.

Esta última conclusión tiene sentido especialmente si tenemos en cuenta que el comportamiento no verbal supone una expresión bastante automática y con poco procesamiento racional de por medio. Cuando hay mayor autoconsciencia y autocontrol sobre el CNV es, por ejemplo, cuando se intenta mentir, una situación en la cual la evaluación de otros también se hace importante. En ese caso, el CNV se puede ver modificado de manera autocontrolada y consciente, siendo necesario estar centrado en uno mismo con el fin de intentar controlar la expresión no verbal.

Esta analogía indica que ser capaz de recordar un comportamiento no verbal podría ser una habilidad interpersonal pero en términos más bien negativos. Es posible que por eso se encuentren relaciones entre NVSA y la detección de emociones negativas, como la ira. También se plantea un posible carácter contextual de la habilidad de recordar el CNV expresado en una interacción. Se recordarán más algunos comportamientos no verbales y se recordarán más en algunos contextos. Y si tenemos en cuenta el mentir como contexto especifico u otros ejemplos, como las situaciones de interacción con superiores, tendría sentido que en dichos contextos un sujeto se centre más en sí mismo y en las señales no verbales que expresa.

Por último, en el estudio se destaca la duración corta de las interacciones. Se desconoce si la precisión de recordar el propio CNV se mantendría por encima del azar en interacciones más largas, típicas de la vida real. Otras limitaciones residen en el tipo de muestra utilizado (estudiantes) y en el uso de escalas de medición (medición del CNV distinta entre sujetos y observadores).

Si quieres saber más sobre el amplio campo de estudio del comportamiento no verbal y la aplicación práctica de estos conocimientos, visita nuestro Máster en Comportamiento No Verbal y Detección de la Mentira.

Marcadores no verbales de la mentira en edades tempranas. Club de Lenguaje No Verbal

Amigos del Club de Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Nonverbal markers of lying during children’s collective interviewing with Friends” de Sen H. H. y Küntay A. C. (2018), en el cual se analiza y compara el comportamiento no verbal de niños/as que mienten con el de los que dicen la verdad. ¿Harán lo mismo que los adultos?

Detectar a aquellos que engañan es una labor que recibe mucha atención dada la importancia que tiene en contextos sociales y jurídicos. En el estudio de la detección de la mentira existen herramientas diversas, tanto para analizar el comportamiento verbal, como no verbal. Todas son necesarias, dado que niños/as y adultos/as, expresan multitud de comportamientos que pueden indicar engaño.

En el caso del comportamiento no verbal (CNV), hay señales que pueden delatar más que otras, pero no son tan fácilmente reconocibles como se desearía. Las señales no verbales relativas al engaño se apoyan principalmente en los movimientos de la cara y del cuerpo, además de elementos paralingüísticos del discurso. En el primer caso, las evidencias muestran que en el comportamiento del engaño se da una disminución de la expresión del lenguaje corporal y un mayor contacto visual. En el segundo caso, lo más indicativo de engaño ha mostrado ser un discurso más lento, con menos detalles y una mayor latencia de respuesta ante las preguntas de un entrevistador.

Una herramienta útil para analizar el CNV relacionado con el engaño es la entrevista grupal. En los últimos años, se ha mostrado mucho interés en el uso de esta herramienta con adultos. A modo general, en una entrevista grupal, se espera una mayor interacción entre los miembros del grupo (o pares) cuando dicen la verdad. La razón es que parten de recuerdos compartidos y, por eso, cuando cuentan una historia se completan, se corrigen, se miran más, etc. En cambio, contar mentiras implica que cada uno de los miembros de un grupo se basará en su capacidad individual de construir una historia en la misma línea con la de otros compañeros. No interaccionan tanto, se esfuerzan para crear una historia coherente, añaden menos información y se miran menos.

En el caso de los/as niños/as, la entrevista grupal no se ha utilizado para detectar señales no verbales relacionados con el engaño. Pero hay evidencias relativas a lo verbal, a como cuentan una historia compartida (co-narración). Se ha visto que en estas interacciones los/as niños/as utilizan la confirmación, la negación, modifican la información del otro espontáneamente y añaden información nueva.

Cuando se ha analizado el CNV relativo al engaño (de manera individual) en niños/as, este análisis venía precedido por la presentación de instrucciones explícitas o algún tipo de motivación a priori para que ocurra un comportamiento de engaño. Es decir, los/as niños/as tenían tiempo para preparárselo, no era puramente espontáneo. Posiblemente sea esa la razón por la cual se ha observado que, en edades tempranas, los que dicen la verdad no expresan un CNV muy diferente de los que mienten.

Dado que existen evidencias limitadas sobre señales no verbales de engaño a edades tempranas, uno de los objetivos de este estudio es cubrir estas carencias. Por tanto, utilizan la entrevista grupal en niños/as y se analiza el CNV espontáneo relativo al engaño. Otro objetivo es observar si el CNV es distinto cuando se miente por omisión o por acción (by commission). En el primer caso, lo que se cuenta no es falso, pero se omite información crítica. En el segundo caso, se expone una mentira intencional, un enunciado falso.

Los participantes del estudio son 45 pares de niños y niñas (pares del mismo sexo), con edades comprendidas entre 4 y 7 años. Se utiliza una versión modificada del paradigma Resistencia a la tentación, en la cual los/as niños/as tienen prohibido tocar unos juguetes, pero no otros. Un experimentador lleva a cada par de sujetos a una sala, donde hay tres mesas. Encima de una de ellas están los juguetes prohibidos, justo al lado de un espejo unidireccional, detrás del cual hay un investigador que graba. Encima de otra mesa, a la otra punta de la sala, hay juguetes con los que sí se puede jugar. En el medio de la sala, está la tercera mesa, donde los pares de sujetos se pueden sentar, hablar y jugar.

El experimentador lleva a los sujetos a la sala de juego y expone unas reglas. No se pueden tocar ni los juguetes que están encima de la mesa del espejo, ni la mesa. Sí pueden jugar con los juguetes que están encima de la mesa opuesta y tocar todo lo que quieran de ese lado. También se aplican pruebas de evaluación de correlatos sociocognitivos de la mentira (p. ej. teoría de la mente, funciones ejecutivas) para asegurar que los/as niños/as son capaces de mentir. Al final de la evaluación, cada par de sujetos vuelve a la sala de juego y el experimentador explica que se tiene que ir.

A partir de este punto, el estudio se desarrolla en cuatro fases. En la primera, los sujetos permanecen solos durante un minuto en la sala. En la segunda, una mujer desconocida entra y juega (otro minuto) con los juguetes prohibidos, sin interaccionar con los sujetos. Lo seis minutos siguientes (fase 3), los sujetos vuelven a quedarse solos. En la fase 4, el experimentador entra en la sala y les entrevista. Se les pone 4 preguntas: qué han hecho mientras han estado solos (1), si han tocado los juguetes (2, pregunta target), si se han movido de la mesa del centro (3) y si los juguetes prohibidos están cambiados de sitio (4).

En el análisis de variables demográficas (sexo, edad, etc.) se encontró una interacción con la edad: la mayoría de los que han mentido eran mayores que los que dijeron la verdad. Solo mintió una pequeña parte de los sujetos. Ante la pregunta 1, respondieron con una mentira por omisión, ocultando que han tocado los juguetes prohibido (p. ej. hemos hablado). Para mantener la coherencia, estos mismos se vieron forzados a responder con una mentira por acción ante la pregunta 2 (no hemos tocado los juguetes prohibidos).

El CNV observado al decir una mentira por omisión no mostró diferencias del CNV observado en quienes dijeron la verdad. En cambio, en las respuestas a la pregunta 2 emergen las diferencias en el CNV. En este caso, los sujetos que mintieron tardaron dos veces más en responder a la pregunta. Este hallazgo es coherente con lo que se ha observado en adultos.

En el estudio también se registró la tendencia o el acto de mirar al compañero cuando se contestaba a las preguntas. Lo que se observó es que los sujetos que mintieron tenían más tendencia de mirar hacia el compañero justo después de responder a la pregunta target, pero no en el resto de la entrevista. Esta tendencia en un momento específico tiene sentido, dado que ante esa pregunta se podía emitir una mentira como tal. No se puede saber cuál es el significado exacto de esa mirada, pero podría señalar un esfuerzo o petición de colaboración en la mentira.

En cuanto a la expresión de gestos en el discurso, se observó que los sujetos que mintieron gesticularon menos que los que dijeron la verdad. El control del lenguaje corporal puede ser un intento de crear credibilidad. Pero se destaca la dificultad de interpretar una mayor o menor expresión del lenguaje corporal, dado que, a veces, los sujetos que mienten gesticulan más para apoyar aquello que dicen y, así, parecer más creíbles.

La mayoría de los sujetos no incumplieron la regla. De los que lo hicieron, solo 2 tocaron los juguetes prohibidos en el primer minuto. Ocho sujetos incumplieron la regla cuando la mujer desconocida estaba presente. Y, por último, 33 de ellos tocaron los juguetes después de que la mujer desconocida se fuera. Esta variedad, aunque limitada por una muestra demasiado pequeña, muestra que los/as niños/as no incumplen las reglas necesariamente por tener un ejemplo, también lo hacen por su cuenta. Lo más destacable es que no hubo ningún ejemplo de la acción de mentir a lo largo del experimento, por lo que cuando se mintió fue por volición propia.

Una de las aportaciones más interesantes de este estudio es observar que, cuando se puede mentir por omisión, la detección de la mentira a través del comportamiento no verbal se complica. Las diferencias en CNV entre los que dicen la verdad y los que mienten no salieron a la luz cuando estaba presente la posibilidad de mentir por omisión. No es necesario fingir a lo largo de toda la entrevista, mientras se pueda omitir información y no mentir per se. Tener en cuenta las características de la entrevista y del contexto en el cual se examina la veracidad de unas declaraciones puede ser clave en la detección de la mentira.

Si quieres conocer las múltiples utilidades del análisis de la comunicación no verbal, visita nuestra Máster en Comportamiento No Verbal y Detección de la Mentira.

Diferencias culturales en la comunicación no verbal. Club de Lenguaje No Verbal

Amigos del Club de Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Reflection of cultural difference of the East and the West in nonverbal communication” de Ming Cai (2019), en el cual se analizan los componentes de la comunicación no verbal y las diferencias que se dan entre las culturas de Este y del Oeste.

El proceso de globalización, del cual somos testigos y partícipes desde hace tiempo, ha dado lugar a interacciones interculturales constantes. En estas interacciones, la comunicación no verbal (CNV) es clave porque la mayoría de los significados generados en los encuentros con otras personas se forman a través de tacto, contacto visual, gestos y expresiones faciales. Se estima que, en general, la comunicación verbal supone un 35% y el resto se corresponde a la CNV. Con o sin la ayuda de las palabras, cualquier armonía o discordancia en el lenguaje no verbal guía la interpretación de atributos y estados de los demás. El conocimiento de las diferencias culturales en la CNV permite captar actitudes y valores subyacentes de las personas y de sus culturas y promueve una liberación del etnocentrismo aislante.

Fundamentos teóricos

La CNV se refiere, entre otras cosas, a acciones que se envían a propósito, se reciben con conciencia y pueden tener una respuesta. Cualquier acción puede ser un acto comunicativo no verbal, excepto el uso de palabras. La variedad de comportamientos no verbales se puede clasificar en cuatro grandes grupos:

1. El comportamiento kinésico, en el que se incluyen los movimientos corporales, las expresiones faciales, gestos de mano y piernas y el contacto visual. Todos ellos se pueden clasificar a través de cinco tipos de gestos: emblemas, ilustradores patógrafos o expresión de estados afectivos, reguladores y adaptadores.

2. El paralenguaje es un conjunto de sonidos, emitidos consciente o inconscientemente, que siguen al lenguaje oral para incrementar su significado. Entran aquí: el volumen, el tono y la entonación.

3. El lenguaje a través de los objetos, en el cual se incluye la apariencia física, ropa, accesorios, olores y colores. Esta parte del lenguaje no verbal, intencionada o no, afecta a como los demás nos ven y como se reciben los mensajes que emitimos.

4. El lenguaje ambiental se refiere a una CNV expresada a través del uso que hacemos del espacio: orientación, proxémica, territorialidad y disposición de los asientos. También se incluyen la orientación en el tiempo y la expresión a través del diseño arquitectónico y la decoración de las casas, porque reflejan gustos y características.

Características de la CNV

Se destacan cuatro características de la CNV. Esta es universal y siempre presente, aunque haya diferencias culturales en su expresión. Algunas, como sonreír, fruncir el ceño, reírse o llorar tienen significados similares en cualquier sitio. La CNV también es convencional, es decir, está ligada a la cultura y esta influye de manera importante en la expresión e interpretación de las señales no verbales.

Otra característica es la ambigüedad, no podemos estar seguros de que los demás entenderán lo que queremos expresar a través de la CNV. Además, algunos comportamientos no verbales contienen varios significados posibles. Por ejemplo, llorar puede expresar tristeza, alegría, alta emocionalidad u otros. Y, por último, la CNV es contextual, el mismo comportamiento no verbal (p. ej. mirar al suelo) puede diferir en significado según el contexto en el que se da (tristeza o sumisión).

Funciones de la CNV

En la comunicación cara a cara, la CNV es un complemento clave del discurso y desempeña diversas funciones. Una es la de reiterar o repetir la información verbal (p. ej. señalar con el dedo una dirección dicha). Algunas veces sirve para complementar con más información lo que se dice (p. ej.  poner una mano en el foco de dolor para expresar la intensidad). Otras veces sustituye lo verbal (p. ej. saludar solo con la mano). A menudo utilizamos la CNV con el fin de regular el proceso de comunicación (p. ej. afirmar con la cabeza para que el otro siga hablando) y, por último, las señales no verbales pueden indicar significados opuestos a lo que se expresa verbalmente (p.ej. decir que no nos molesta algo con cara de desagrado).

Diferencias culturales en la CNV

La cultura hace referencia a un grupo de personas, cuyos miembros comparten, a través de comportamientos de comunicación, creencias, costumbres, valores, patrones de interacción y antecedentes históricos. La CNV está muy ligada a la cultura y, al igual que esta, es omnipresente, multidimensional e ilimitada. La mayor parte del comportamiento no verbal se aprende después de nacer. Sus funciones, dimensiones y uso adecuado se adquieren en el seno de una cultura.

Las diferencias culturales más destacables se encuentran en la expresión de lenguaje corporal. Se comparan principalmente China y EE. UU., como representantes de las culturas del Este y del Oeste, respectivamente.

La postura presenta diferencias de significado entre ambas culturas. En China, tanto hombres como mujeres se deben levantar cuando se les presenta a alguien. Los alumnos también deben levantarse para dirigirse al profesor. En EE. UU. se permite hablar estando sentado, sea cual sea la relación con el receptor. Además, nos podemos imaginar fácilmente a un hombre que, en su oficina privada, habla por teléfono echándose la silla para atrás y subiendo los pies encima de la mesa. En este contexto, dicha postura puede reflejar relajación, entre otras. En cambio, en China esta postura se consideraría altamente ofensiva.

En cuanto a los gestos, destacan aquellos que solo tienen sentido en la cultura en la que se han desarrollado.  En China, un puño con el dedo meñique extendido significa el último; los dedos índices puestos en las sienes indica pensar. En EE. UU., mover en circulo el dedo índice al lado de la sien expresa que alguien está loco. Frotar los dedos índices señala vergüenza y encogerse de hombros indica un no lo sé.

Las expresiones faciales son especialmente indicadores de emociones y sentimientos. En la cultura del Oeste lo normativo es expresarlas. En cambio, en la cultura del Este se evita tal expresión. En China, por ejemplo, aunque una familia pase por una etapa de sufrimiento, recibirá a sus huéspedes con una buena sonrisa.

El contacto visual es una parte importante de la kinésica. En EE. UU. mirar a los ojos cuando se expresa un mensaje es signo de honestidad y sinceridad. En China, un contacto visual directo puede ser considerado como señal de desprecio, falta de educación o de respeto, entre otras.

En cuanto al tacto, en EE. UU. no es común en conversaciones con amigos o conocidos y en China es un indicador de cuidados. Besar, que también supone el uso del canal háptico, es parte del saludo en las culturas del Oeste. En China el beso solo es propio de las parejas.

La proxémica estudia el uso que hacemos del espacio y de las distancias que mantenemos cuando nos comunicamos. La cultura del Oeste tiene más necesidad de espacio interpersonal, orientada hacia el individualismo y ocurre lo contrario con las culturas del Este. En EE. UU., si una persona toca a otra persona por error, le pedirá disculpas. En un grupo de personas de EE. UU., suele haber más interacción entre aquellas con posiciones enfrentadas. En cambio, en China las personas se relacionan más con los que tienen al lado. Interaccionar con quienes están en una posición opuesta les supone dificultades e incomodidad.

La territorialidad también muestra diferencias a lo largo de las culturas. En el Este, el concepto de territorio es muy débil y compartir o tocar cosas de otros sin permiso es algo natural. En el Oeste, tocar o hacer uso de las cosas de otros sin permiso provoca actitudes más marcadas de territorialidad.

En cuanto al paralenguaje, se destaca el significado del silencio. En el Este se considera oro, una señal de respeto y contemplación. En cambio, en el Oeste, la ausencia de un feedback continuo y la presencia del silencio en una conversación se considera como una falta de respeto y genera incomodidad. En cuanto a los sonidos no verbales, en China el volumen y el tono del habla son muy altos, comparados con los de EE. UU., incluso a una distancia interpersonal pequeña. En cambio, reírse a carcajadas es común entre las personas estadounidenses y, en China, la risa se suele contener.

Por último, y en cuanto a la CNV a través de los objetos, se destaca que las culturas del Este dan mucha importancia a la apariencia física y a la vestimenta. La preocupación principal es la adecuación de estas. En cambio, no dan tanta importancia al olor, habiendo un menor consumo de productos que modifican el olor, como los perfumes. En las culturas del Oeste, la vestimenta es generalmente informal y se le da mayor importancia en las situaciones formales. El olor, en este caso, sí importa significativamente y hay mucho desagrado hacia los olores naturales.

Concluyendo, las diferencias culturales en la CNV se generan especialmente por los rasgos culturales del colectivismo, propios de las culturas del Este, y del individualismo, propios de las culturas del Este. Edward T. Hall, un antropólogo estadounidense, considera a aquellas culturas en las que hay mayor necesidad de un intercambio verbal como culturas de bajo contexto. Estas serían las culturas del Oeste y se hace referencia a una alta necesidad de comunicación verbal para poder expresar significados variados y poco uso del contexto. Las culturas del Este serían de alto contexto, porque el significado varía mucho en función del contexto y se capta sin necesidad de palabras.

Si quieres saber más sobre el análisis de la comunicación no verbal, visita nuestro Máster en Comportamiento No Verbal y Detección de la Mentira.

Querido desconocido, si te sonrio ¿creerás que soy buena persona? Club de Lenguaje No Verbal

lenguaje no verbal, Querido desconocido, si te sonrio ¿creerás que soy buena persona? Club de Lenguaje No Verbal, Club del Lenguaje no Verbal

Amigos del Club de Lenguaje No Verbal, hoy presentamos el artículo “Are attitudes Contagious Exposure to biased nonverbal signals can create novel social attitudes” de Skinner A. L. y Perry S. (2019), en el que se examina la posibilidad de que las señales del comportamiento no verbal de unos individuos cambien, produzcan o “contagien” actitudes sesgadas en otros individuos.

Imagínate que subes en el metro y, cuando entras por la puerta, observas que en el lado izquierdo está lleno de personas y en lado derecho solo una. Las personas que acaban de subir contigo miran a ambos lados y también se sientan en el lado izquierdo del vagón. ¿Dónde crees que te vas a sentar tú? Si piensas que depende de las características de la persona que está a la derecha, puede que te equivoques. ¿Y de qué dependerá?

En los estudios relacionados con las actitudes que generamos hacia otros cuando se nos informa verbalmente sobre aspectos o acciones de estos, se observó que solemos generar actitudes congruentes con el tipo de información que recibimos. Si es negativa, la actitud tenderá a ser negativa, si es positiva, probablemente pasará lo mismo con la actitud. Por lo tanto, la información verbal que se recibe sobre otros impacta sobre las actitudes que se generan hacia ellos. La cuestión es que, en la mayoría de las situaciones sociales, las señales que recibimos sobre los demás no son tan explícitas, sino son más bien señales no verbales.

A modo general, asociar estímulos agradables o desagradables (imágenes, olores, hechos, etc.) con otros estímulos (personas, objetos, acciones, etc.) da lugar a un proceso llamado condicionamiento evaluativo. Por ejemplo, si nos dicen que el vecino de enfrente ayuda a otro vecino mayor con la compra, es probable que la actitud que generemos hacia esa persona sea positiva, sin tener más conocimientos sobre ella. Esa actitud positiva se puede reflejar en multitud de cosas (p. ej. intención de comunicarnos con la persona) y la información positiva que hemos recibido influirá en las interacciones posteriores que tengamos con esa persona, será un condicionante de la evaluación que hacemos de ella. Por lo tanto, sea positiva o negativa, no deja de ser una actitud sesgada.

Lo desconocido se encuentra en la influencia que pueda tener ver, por ejemplo, a un compañero de trabajo que sonríe siempre al que trae el correo, que expresa gestos de agradecimiento o le da la mano para saludarle con mucha ternura. ¿Influirán esas señales no verbales que observamos en nuestra actitud hacia el que nos trae el correo? En esta dirección va el estudio que presentamos. Exploran la posibilidad de que exposición a señales no verbales puede sesgar, cambiar o producir actitudes sociales, implícitas o explicitas, hacia individuos desconocidos.

Se llevan a cabo 3 experimentos. En el primero, los sujetos deben ver videos sin sonido (5-20 seg/10 min) en el cual hay dos personas. Una de ellas expresa señales no verbales positivas hacia otra persona objetivo: sonrisa cálida, acercamiento y afirmación con la cabeza. También observan a otras dos personas, donde la persona que expresa es la misma de antes, pero parece enfadada, frustrada, desaprueba con la cabeza al objetivo y se aleja de él, es decir, un comportamiento no verbal negativo. Se hacen dos versiones de este experimento: sujetos que participan en una versión online versus sujetos que participan de manera presencial, en el laboratorio.

En ambas versiones los resultados son similares y el hallazgo más destacable es que los participantes generan actitudes explícitas congruentes con el tipo de señales no verbales hacia los objetivos. Cuando el objetivo había recibido señales no verbales positivas (p. ej. sonrisa), se valoraba mejor a dicho objetivo. Los participantes estaban más dispuestos a compartir cosas con ellos (distancia social) o a ayudarles (comportamiento prosocial). Cuando el objetivo había recibido señales no verbales negativas, ocurrió aquello que es congruente: se desea más distancia social del objetivo, se le valora de manera más negativa y se le ayudaría menos.

A diferencia del experimento 1, donde las señales no verbales fueron más relativas y más ambiguas, en el experimento 2, las señales no verbales son mucho más marcadas (y menos ambivalentes) y esto se consigue a través de la inclusión en el video de varias personas a la vez y a través de unas respuestas mucho más neutrales por parte de los objetivos. Si varias personas desaprueban a otras, las señales no verbales tienen más fuerza. Se editan los videos para asegurar que los que reciban señales no verbales negativas o positivas sean solo de un tipo, sin ninguna ambivalencia, y también para que el tiempo que ocupen los objetivos en el video sea mucho más corto que el tiempo de visualización de los que expresan las señales (controlando la neutralidad de los objetivos).

Con este segundo experimento consiguen confirmar los resultados anteriores. Por lo tanto, encuentran una influencia del tipo de señales no verbales que han recibido los objetivos en la evaluación que se hace de ellos, siendo esta evaluación congruente con el tipo de señales: positivos o negativos.

En los dos experimentos previos, los objetivos siempre fueron hombres. Por esta razón, en el tercer experimento los objetivos son mujeres. Se hacen las mismas mediciones, excepto una nueva añadida: se les pregunta a los sujetos si creen que sus actitudes hacia los objetivos se vieron influenciadas por algo y si es que sí, de donde creen que viene esa influencia.

Una vez más, encuentran los mismos resultados y, además, es destacable que ocurre lo mismo en términos de actitud explícita también con mujeres. Por lo tanto, este último estudio muestra la generalización de la influencia de las señales no verbales con independencia al género. En cuanto a la nueva medida, 30% de los participantes consideraron que lo que influyó en sus actitudes es la manera en la que los objetivos fueron tratados. En cambio, 60% de los sujetos consideraron que sus actitudes se produjeron por cómo se comportó el objetivo. Recordad que, en realidad, los objetivos daban una respuesta neutra, lo que implica que los participantes atribuyeron las señales no verbales que recibieron los objetivos a su comportamiento (que no han visto).

Aunque no lo hemos mencionado en cada experimento, también se midieron efectos implícitos en las actitudes con un Test de Asociación Implícita. Es decir, se comprobó si se produjeron actitudes sesgadas de manera más profunda, desde donde la expresión de una actitud se convierte en automática, se generaliza o genera estereotipos. No se ha observado de manera significativa ninguna producción de actitudes sesgadas (por el tipo de señales no verbales) a nivel implícito.

El estudio se aleja un poco de la diversidad real de situaciones en las que el comportamiento no verbal puede sesgar una actitud, dado que tiene lugar en un contexto libre de sesgos culturales (p. ej. raciales, todo son blancos). Además, los autores consideran que, si en exposiciones tan cortas a señales no verbales pudieron encontrar influencias en las actitudes, casi no quedan dudas de que, en las largas exposiciones de la vida real, las actitudes cambian, se producen unas nuevas o se ven influenciadas de alguna forma. Aunque aparentemente aporta evidencias débiles, este estudio presenta datos nuevos sobre la relación entre comportamiento no verbal y actitudes, porque las evidencias existentes se centran en esta relación, pero a nivel intra-grupal – en círculos sociales donde todos se conocen o comparten características clave de dicho grupo social (raza, nacionalidad, etc.).

Si quieres conocer más sobre comportamiento no verbal y sus influencias, te presentamos nuestro Máster en Comportamiento No Verbal y Detección de la Mentira.

« Siguientes entradas