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¿Los hombres muestran menos miedo si son observados por mujeres atractivas? Club del Lenguaje No Verbal

miedo hombres ante mujeres - ¿Los hombres muestran menos miedo si son observados por mujeres atractivas? Club del Lenguaje No Verbal

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, en esta ocasión presentamos un resumen del artículo “Fear Attenuated and Affection Augmented: Male Self-Presentation in a Romantic Context” de Dina Dosmukhambetova y Antony Manstead, en donde se explica el comportamiento facial de los hombres para aumentar su atractivo hacia las mujeres en entornos de miedo (películas de terror) y de ternura (vídeos de niños pequeños). 

 

Introducción

La gente se esfuerza en dar una buena impresión cuando ellos mismos se encuentran en presencia de miembros deseables del sexo opuesto.  Las mujeres por ejemplo se presentan como fieles cuando quieren una relación a largo plazo y ayudan más para parecer más generosas, mientras que los hombres se describen a sí mismos como más ambiciosos y reportan dar mayor importancia al éxito financiero y se vuelven más creativos. Dado lo anterior, parece probable que en un contexto romántico los individuos también usarían expresiones faciales de emociones de tal manera que parecieran más deseables. De hecho, hay investigaciones que demuestran que las personas modulan sus emociones para lograr objetivos sociales. Por ejemplo, varios estudios explican que las personas muestran ser felices para ser más agradables, o que las mujeres son más propensas a mostrar emociones “impotentes” ante determinados problemas (como la tristeza y el miedo), mientras que los hombres son más propensos a reportar emociones “poderosas” ante este tipo de situaciones, como la ira y la decepción porque estas últimas están de acuerdo con una motivación para mantener el control.

El objetivo del estudio que resumimos fue examinar si, en el contexto del romance, los individuos intentan manipular su imagen a los ojos de los demás alterando estratégicamente sus expresiones faciales de emoción (según lo medido por el sistema de codificación FACS). Los autores derivan hipótesis sobre el contenido del comportamiento de autopresentación a partir de la teoría evolutiva, que proporciona información sobre lo que la gente valora en las parejas románticas potenciales. Por lo tanto, la teoría evolutiva predice que la conveniencia de un hombre como pareja romántica dependerá, al menos en parte, de la percepción de su voluntad de invertir en sus hijos y de su percepción de su capacidad de proteger físicamente tanto a su pareja femenina como a su descendencia. Estas predicciones también son consistentes con una perspectiva psicológica social sobre el comportamiento romántico.

En términos de voluntad de invertir en la infancia, tanto los cambios en los roles de género como la presión social actual sobre los varones para que se involucren más en el cuidado de los niños podrían hacer que los varones expresen más afecto hacia los bebés en el contexto del romance. En cuanto a la capacidad de proporcionar protección física, la investigación psicológica social muestra que las mujeres prefieren a los hombres que no muestran miedo frente a un estímulo que provoca miedo. Ya sea que la preferencia de las mujeres por ciertos rasgos en los varones esté determinada por factores evolutivos o sociales, si estos son los rasgos que prefieren las mujeres, son los que los varones deben mostrar en el contexto del romance.

Cuando se encuentren en presencia de una mujer atractiva, los varones deben estar motivados para mostrar menos expresiones que sean indicativas de su incapacidad para proporcionar dicha protección; también deben estar motivados para aumentar las expresiones que demuestren que es probable que sean buenos padres. Sin embargo, existen diferencias individuales conocidas en la forma en que las personas abordan el romance y en su propensión a ejercer un control expresivo sobre sus conductas sociales, por lo que estas hipótesis deben ser más amplias.

Investigaciones anteriores muestran que los esfuerzos de manejo de la impresión en un contexto romántico son moderados por la orientación sociosexual. El Inventario de Orientación Sociosexual (SOI; Simpson y Gangestad 1991) mide la predisposición a tener relaciones sexuales sin compromiso ni intimidad. Las puntuaciones más bajas de esta escala indican que las personas están “restringidas”, lo que significa que necesitan estar emocionalmente apegadas y cómodas con las personas con las que tienen relaciones sexuales; las puntuaciones más altas de esta escala indican que las personas están “sin restricciones”, lo que significa que no necesitan involucrarse emocionalmente antes de tener relaciones sexuales, y que se sienten cómodas teniendo múltiples relaciones sexuales casuales. Consistente con esta distinción, se ha demostrado que la SOI está asociada con un número de tendencias conductuales sociosexuales.

Por ejemplo, los individuos “sin restricciones” son más propensos a desear parejas que obtienen un alto puntaje en atractivo y visibilidad social, mientras que los individuos “con restricciones” suelen desear parejas que posean buenas cualidades personales y de crianza. En una serie de estudios relativos al SOI se encontró que los varones sin restricciones se vuelven más generosos y tienen más probabilidades de involucrarse en una ayuda heroica. Los investigadores argumentaron que este comportamiento no restringía la inclinación de los hombres a buscar múltiples parejas románticas.

En el presente estudio resumido los autores buscan mostrar que en el contexto de la atracción romántica los hombres muestran menos miedo ante una película de terror y aumentan sus expresiones de afecto hacia los bebés. Además, predicen que en el contexto romántico los hombres sin restricciones controlarán el miedo mucho más que los hombres con restricciones. Esto se debería a que tal patrón estaría en línea con la tendencia de los varones a exhibir “heroísmo” cuando se encuentran en un contexto romántico.

El autocontrol es otro posible moderador de las conductas de autopresentación. La escala de autocontrol es una medida ampliamente utilizada para medir la propensión de las personas a controlar su comportamiento expresivo con el fin de ejercer control sobre la imagen social que proyectan. Las investigaciones muestran que los sujetos con un alto autocontrol manejan mejor las impresiones que producen en las personas que los sujetos con un bajo autocontrol. La investigación también muestra que la escala de autocontrol está correlacionada con la orientación sociosexual, de tal manera que los individuos sin restricciones tienden a tener un mayor autocontrol.

Por lo tanto, hay dos predicciones contradictorias sobre el papel moderador del autocontrol:

En primer lugar, en presencia de una mujer atractiva, es probable que los autocontroladores de alto nivel, supuestamente capaces de gestionar la impresión que dan en mayor medida, atenúen sus expresiones de miedo y aumenten sus expresiones de afecto más que los autocontrolados de bajo nivel.

En segundo lugar, la correlación positiva entre la falta de restricciones y el alto autocontrol implica que los altos autocontroles podrían comportarse como participantes sin restricciones, en el sentido de que fruncen menos el ceño en presencia de escenas de terror, pero no sonríen más durante la presencia de escenas con niños pequeños (para mostrar esa vinculación con la crianza).

En la presente investigación se examinan estas dos predicciones que compiten entre sí. La investigación muestra además que la mera exposición a fotos de mujeres atractivas hace que los hombres se comporten como si estuvieran tratando de impresionar a una mujer. Una razón de tales efectos es que los hombres están más abiertos a encuentros sexuales casuales que las mujeres.

Para comprobar todo esto, los autores realizaron una manipulación del contexto romántico, llevando a los participantes masculinos de la investigación a creer que estaban siendo observados a través de una cámara de video por una asistente de investigación atractiva o poco atractiva.

 

Investigación

La investigación se realizó del siguiente modo: participaron 62 sujetos masculinos, con una edad media de 22,37 años, y siendo el 47% solteros.

En primer lugar se les mostraron fotografías de mujeres. El material usado fue 6 fotos de mujeres (3 atractivas y otras 3 menos atractivas) que debían ser puntuadas del 1 (“la mujer menos atractiva que he visto nunca”) al 11 (“la mujer más atractiva que he visto nunca”). En ese estudio, la imagen atractiva recibió una puntuación media de 7,37, mientras que la imagen menos atractiva recibió la puntuación media de 2,47.

Posteriormente se prepararon tres breves películas. La película 1 (horror) fue un extracto de 2 min 20 s de la película de terror “1408”. El extracto representa a un hombre tratando de escapar de una habitación “maldita”; al final del clip un atacante intenta apuñalar al protagonista. Este film fue seleccionado de entre un número de clips de horror que habían sido probados previamente para evocar miedo. La película 2 (neutral) fue la película ‘Sticks’ , un film emocionalmente neutro que únicamente muestra palos dibujados en la pantalla. También tuvo una duración de 2 min 20 s. La película 3 (infantes) era una versión editada del comercial “Pampers Peace on Earth”  que muestra a niños durmiendo con una suave melodía; duraba 1 minuto.

Para medir los resultados se usaron dos medidas, el SOI (Sociosexual Orientation Inventory), una medida de 7 ítems de la preferencia de las personas por el sexo sin restricción o restringido; y el SMS (Self-Monitoring Scale), un instrumento de 18 ítems que mide la propensión de las personas a ejercer un control expresivo sobre su comportamiento. Además, los participantes fueron grabados durante el experimento. Se utilizó el Facial Action Coding System (FACS) para codificar su comportamiento facial.

Se codificaron cuatro unidades de acción (UA) o combinaciones de UA: AU1- AU4 (elevador de ceja interno y bajada de ceja), AU4 (bajada de ceja o frunciendo el ceño), AU5 (elevador de párpado superior), y AU12 (tirador de esquina de labio, o sonriendo). AU4 no estaba codificado como’AU4′ cuando ocurrió en combinación con AU1, pero estaba codificado en todos los demás casos por su conexión con la expresión del miedo, mientras que AU12 (con o sin elevador de mejillas, AU6) fue seleccionado porque ha sido usado como una medida de la calidez y afecto de los padres. Todas las codificaciones fueron realizadas por dos expertos codificadores de FACS de forma independiente. La fiabilidad fue del 79%.

Todas las emociones se midieron en una escala de 9 puntos, desde 0 (“no sentí la emoción en lo más mínimo”) hasta 8 (“lo máximo que he sentido en reacción a una película”). Las emociones eran afecto, diversión, ira, miedo, tristeza y sorpresa. También se midió la valencia general del afecto experimentado durante cada película (1 = muy desagradable, 8 = muy agradable).

Antes de que los participantes llegaran al laboratorio, la experimentadora se puso maquillaje y ropa para parecer poco atractiva. Esto era necesario para eliminar la posibilidad de que los participantes consideraran atractivo a la experimentadora, porque esto podría haber interferido con la manipulación del atractivo del asistente de investigación. Después de dar la bienvenida a los participantes y sentarlos frente a un ordenador y una cámara de video, la experimentadora mencionó que tenía que irse en unos minutos y que su asistente de investigación podría monitorear su progreso durante el experimento a través de una cámara y los interrogaría al final del estudio. La experimentadora también mencionó que los participantes eran libres de hacer preguntas a la asistente de investigación, si tenían alguna, durante el experimento. Luego se dejó a los participantes solos para que leyeran el consentimiento informado y comenzaran el experimento.

La manipulación del atractivo físico de la asistente de investigación y el refuerzo de la creencia de los participantes de que vería sus cintas de video se incorporó al consentimiento informado. Después de leer la información estándar sobre las tareas y procedimientos del experimento, los participantes continuaron a una página que proporcionaba información sobre la asistente de investigación, quien ostensiblemente también tendría acceso a sus datos de video para fines de codificación y análisis. El atractivo de la asistente de investigación fue manipulado por una foto que se incluyó en esa página.

Después de acordar participar, los participantes vieron los tres films (horror, infantes y neutrales) y respondieron preguntas sobre sus reacciones emocionales a cada uno de ellos. Al final, los participantes completaron los correspondientes cuestionarios (SOI, autocontrol…). Luego se les dio un informe completo. Las respuestas abiertas a una pregunta sobre el propósito del experimento revelaron que ninguno de los participantes adivinó el verdadero propósito del experimento.

El diseño del estudio fue un doble factorial: Atractivo asistente: atractiva vs. poco atractiva; y Tipo de película: horror vs. neutro vs. infantil.

 

Resultados

Los resultados fueron los siguientes: De los 67 participantes, 5 fueron excluidos. Dos reportaron ser homosexuales, uno reportó haber visto la película 1408 demasiadas veces, en otro caso la grabación del vídeo fue de muy baja calidad, y un quinto sujeto declaró no creerse que realmente había una asistente observando tras la cámara. Por tanto, quedaron 62 participantes válidos para el estudio.

Sobre las manipulaciones del tipo de película, la emoción dominante reportada por los participantes mientras veían la película de terror fue el miedo. Reportaron sentir más miedo que enfado o tristeza. La emoción dominante reportada por los participantes mientras miraban el anuncio de niños pequeños fue el afecto. Los participantes reportaron experimentar más afecto que diversión. Para el film neutro, los medios de todas las emociones reportadas (afecto, diversión, enojo, miedo, tristeza y sorpresa) fueron menos de 3 en una escala de 1 a 9 y la valencia media estuvo cerca del punto medio. Por lo tanto, se entiende que las manipulaciones de las películas fueron exitosas.

Sobre la manipulación relativa al atractivo de la asistente, el cuestionario de verificación de manipulación fue administrado después de que las películas hubieran sido vistas, con el pretexto de que ”la investigación muestra que las personas a veces se ven afectadas en cómo se comportan al saber que alguien las está observando”.

A los participantes se les instruyó además que ”para eliminar estadísticamente cualquier efecto de la Asistente de Investigación en tu comportamiento, nos gustaría medir tus percepciones de ella”. Hubo un efecto de la atracción de la asistente sobre las percepciones, de tal manera que los participantes vieron a la asistente atractiva como mucho más atractiva que a la asistente poco atractiva. Así, durante la película de terror, aunque el atractivo de la asistente no afectó los auto-reportes de ninguna emoción, incluyendo el miedo, ira, tristeza y sorpresa, si que hubo un efecto del atractivo de la asistente sobre la cantidad de fruncimiento de ceño (AU4) de los participantes. Como se predijo, los hombres en la condición de asistente atractiva fruncieron menos el ceño que los hombres en la condición de asistente poco atractiva.

La cantidad de fruncimiento de ceño (AU4) no se vio afectada por el atractivo de la asistente cuando los participantes estaban viendo el film neutro.

El atractivo de la asistente tampoco afectó a los auto-reportes de ninguna emoción en el visionado del vídeo sobre niños. No influyó en las respuestas sobre afecto, diversión, ira, tristeza o sorpresa, ni sobre la valencia percibida del contenido afectivo de film. Eso si, como se predijo, los participantes en la condición de asistente atractiva sonrieron más veces  (AU12) que los participantes en la condición de asistente poco atractivo.

En cuanto a la Orientación Sociosexual, se utilizó la regresión logística para determinar si la relación entre el atractivo de la asistente y el fruncir el ceño (AU4) durante el film de terror dependía de la orientación sociosexual. Los resultados mostraron que al ver el film de terror, los hombres sin restricciones fruncían el ceño menos cuando eran observados por una asistente atractiva que cuando eran observados por una asistente poco atractiva, mientras que los hombres con restricciones no mostraban apenas diferencia.

En cuanto al autocontrol, los sujetos con alto autocontrol fruncieron menos el ceño cuando fueron observados por asistentes atractivas que cuando fueron observados por asistentes poco atractivas, mientras que los sujetos con bajo autocontrol no mostraron diferencias en la cantidad de veces que fruncieron el ceño con independencia del atractivo de la asistente.

Por tanto, se confirma que bajo determinadas circunstancias y características del sujeto, los participantes varones variaron sistemáticamente en función del atractivo de una observadora. De forma general, la presencia de una atractiva observadora femenina llevó a los varones a fruncir menos el ceño mientras veían un film de terror, pero no mientras veían un film neutral. Como se predijo, este efecto fue más evidente entre los hombres con una orientación socio-sexual sin restricciones, es decir, hombres que están más fuertemente motivados para perseguir múltiples relaciones románticas no comprometidas, así como entre los hombres con un alto nivel de autocontrol.

La presencia de una atractiva observadora femenina también llevó a los varones a sonreír más mientras miraban un film que representaba a bebés “lindos”, pero no cuando veían un film neutral. Sin embargo, ni la orientación sociosexual ni el autocontrol (algo sorprendente) moderaron este efecto.

Una cuestión que surge con respecto a la interpretación de estos resultados es si los hombres atenuaron el miedo y expresaron mayor afecto para parecer más deseables como pareja romántica al observador femenino atractivo. Si los hombres intentaban manipular su imagen social de tal manera, en principio según informaron no lo hacían conscientemente: Los hombres no reportaron querer impresionar a la atractiva asistente más de lo que querían impresionar a la poco atractiva asistente. Sin embargo, la ausencia de estrategias conscientes por parte de los varones no implica que su comportamiento no haya sido impulsado por preocupaciones estratégicas. No sólo la autopresentación es a menudo subconsciente; también es más probable que tenga éxito cuando el autopresentador engaña sin ser consciente de ello.

 

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No puedes mentir a un mentiroso. Club del Lenguaje no Verbal.

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Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, en esta ocasión les presentamos un resumen del artículo “’You can’t kid a kidder’: association between production and detection of deception in an interactive deception task”, de los autores Gordon R. T. Wright, Christopher J. Berry y Geoffrey Bird, de la Universidad de Londres, que analizan la correlación entre detectar mentiras y ser un buen mentiroso. 

Quizás te suene de algo el nombre de Frank Abagnale Jr., o cómo mínimo, recuerdes la película Atrápame si puedes, dirigida por Steven Spielberg y basada en la juventud de Frank. Un ejemplo, entre muchos otros, de delincuentes que acaban colaborando con la ley para pillar a otros delincuentes. Y es que existe la creencia de que los infractores de la ley son buenos pillando a otros como ellos.

Y, aunque no hay evidencia científica, también creemos que un buen mentiroso también es bueno detectando las mentiras en los demás. Como si su propio control del lenguaje verbal y no verbal en la mentira le diera las claves para captar esas señales en otros. Y ésta era la hipótesis que pretendían demostrar los autores de este estudio.

Participaron 51 adultos (27 mujeres y 24 hombres) de 25,35 años de media e inglés como lengua materna. Les dividieron en 10 grupos y se les pasó una encuesta de opinión con afirmaciones con las que debían mostrar su acuerdo o desacuerdo como “deberían prohibir fumar en todos los espacios públicos”. Una vez que sabíamos sus verdaderas opiniones, se les pidió que hablaran con su grupo y compartieran algunas afirmaciones veraces sobre esas opiniones y en otras ocasiones mintieran al respecto, en ambos casos acompañándolo de argumentos para lo cual disponían de 20 segundos por afirmación (por ejemplo, “estoy a favor de los Realitys en televisión porque es una importante forma de aprender sobre el mundo y sobre la gente. A veces, un mal ejemplo es una buena manera de comprender el camino correcto y cómo deberíamos comportarnos”). Se les animó diciéndoles que habría un premio de 50 libras para el que mejor mintiera y otro para el que más mentiras de los demás detectara.

Los investigadores encontraron que, efectivamente, cuanta más facilidad se tenía para mentir, más fácil les resultaba detectar las mentiras de los demás. Es decir, en esta ocasión la cultura popular ha acertado: un buen mentiroso reconoce las mentiras en otros. Lo cual nos sugiere un dilema: Un jurado honesto será peor detectando las mentiras del acusado. ¿Rentaría más confiar en un jurado menos honrado?

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Lenguaje no verbal en pediatría: interacción de niños hospitalizados con payasos.

Lenguaje no verbal y pediatria - interaccion entre niños y payasos - club del lenguaje no verbal

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, en ocasión les presentamos un resumen del artículo “Effect of interaction with clowns on vital signs and non-verbal communication of hospitalized children”, de los autores Pauline Lima Alcântara, Ariane Zonho Wogel, Maria Isabela Lobo Rossi, Isabela Rodrigues Neves y Ana Cláudia Puggina, de la Faculdade de Medicina de Jundiaí, y Ana Llonch Sabates, de la Universidade Guarulhos de Brasil, que utiliza la comunicación no verbal como elemento diagnóstico en interacciones entre menores y payasos en el contexto sanitario.

La risoterapia es un método terapéutico creado en 1960 por Hunter Adams, que desde su época de estudiante ya implantaba esta metodología en los contextos sanitarios y escuelas. En ella, se utiliza la risa como mecanismo de liberación del estrés, reduciendo así los efectos nocivos de la tensión generada en el cuerpo. Esto es así debido a la activación del sistema parasimpático, el cual a su vez actúa sobre el sistema inmunológico, aumentando la concentración de anticuerpos y aliviando el dolor causado por el sistema simpático.

A su vez, la sonrisa mejora la comunicación interpersonal, mejorando los vínculos y potenciando la sociabilidad de un individuo. Es, a su vez, importante para el profesional analizar esta característica de la comunicación no verbal, por múltiples motivos. Entre ellos, por un lado, la incongruencia entre lo transmitido verbalmente y no verbalmente puede aportar información sobre el estado del paciente. Y por otro lado, la comunicación no verbal sirve como expresión de las emociones, elemento imprescindible para una pronta recuperación y especialmente importante en el caso de los niños que se encuentran en un ambiente “aislado socialmente” como es un hospital.

¿Podría la risa, por tanto, suponer una mejoría observable a nivel físico y emocional en un ambiente sanitario? Para evaluar esta afirmación, los autores de esta investigación decidieron analizar si la interacción entre un payaso (o la no interacción con él) representaría una mejoría tanto a nivel fisiológico (concretamente, de las constantes vitales) para los menores como a nivel de expresión no verbal (representando por tanto una mejoría a nivel emocional).

Para ello, se seleccionó una muestra de 41 menores con una edad media de 7 años. A los mismos les visitaron un grupo de estudiantes de medicina disfrazados de payasos, realizando posteriormente bromas, canciones y trucos de magia, inflando globos y realizando interpretaciones cómicas. Estas intervenciones duraron 20 minutos en total, midiéndose los signos vitales 1 minuto antes y 1 minutos después del evento, así como la comunicación no verbal (que fue analizada durante la intervención a través de un registro de conducta).

Los resultados mostraron, en primer lugar, que las constantes vitales de los menores mejoraban inmediatamente después de las interacciones lúdicas (aunque estos cambios no fueron estadísticamente significativos). Así, se encontró un aumento de la presión sistólica y diastólica arterial, además de una disminución en la sensación de dolor.

En segundo lugar, sí se encontraron cambios significativos en el comportamiento no verbal de los menores durante la interacción, y más concretamente en relación con la postura, el contacto visual, el uso del mobiliario, la expresión facial, el nivel de energía y la postura corporal, siendo seis de los siete comportamientos no verbales observados. Así, una postura rígida pasó a ser una postura relajada; un contacto visual ausente se convirtió en un contacto fijo; el uso de objetos como barrera con las otras personas (por ejemplo, un cojín o una almohada) desaparecieron conforme avanzaba la interacción; la ausencia de expresión se convirtió en una sonrisa; un nivel de energía apático, somnoliento o inquieto se transformó en una alerta constante; por último, la postura resultó cada vez más abierta y dirigida al sujeto de la interacción (en este caso el payaso), cuando antes el menor había estado colocado de lado.

¿Qué representaron estos cambios a nivel práctico? Principalmente, representó la demostración de que la interacción lúdica en un contexto sanitario resultaba eficiente para cambiar el estado emocional del menor, pasando de un estado negativo o apático a un estado de alegría y relajación (algo que también coincidía con lo aportado por otras investigaciones realizadas en contextos sanitarios). Pero además estos resultados pusieron de relevancia la utilidad que el análisis del comportamiento no verbal puede aportar al contexto sanitario, representando un método de análisis emocional de gran utilidad para los sanitarios encargados de los pacientes.

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¿Influye la comunicación no verbal en las decisiones judiciales? Club del Lenguaje No Verbal.

Comunicacion no verbal afecta decisiones judiciales - Club Lenguaje No Verbal
Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, en ocasión les presentamos un resumen del artículo “Comunicación no verbal y toma de decisiones en el ámbito judicial”, de los autores Fernando Gordillo León y Miguel Ángel Pérez Nieto, de la Universidad Camilo José Cela, Rafael Manuel López Pérez, de la Fundación Universitaria Behavior & Law, Lilia Mestas Hernández, de la Facultad de Estudios Superiores de Zaragoza, y José M. Arana Martínez, de la Universidad de Salamanca”, que reflexiona sobre la importancia de la comunicación no verbal de víctimas, testigos y acusados en decisiones judiciales.

La importancia de la comunicación no verbal en situaciones de interacción entre individuos se pone en evidencia al ser conscientes de que, tan solo utilizando gestos, ya podemos comunicar ideas. Sin embargo, la expresión emocional que aporta la comunicación no verbal no puede ser eliminada de las interacciones comunicativas sin suponer un duro golpe a la información transmitida al interlocutor. Esta información, lejos de resultar nimia, posibilita la realización de inferencias sobre los procesos psicológicos subyacentes (cognición, motivación y emoción) de la persona que la recibe. Resalta, a su vez, la importancia que puede poseer esta influencia sobre motivaciones, emociones propias y actitudes.

Partiendo de este último apunte, hay que recordar que en la toma de decisiones están implicados tanto procesos emocionales como racionales, siendo ambos necesarios para alcanzar un resultado final (según la teoría de los Marcadores Somáticos, de Damasio). Entonces, si la comunicación no verbal es un instrumento tan útil para la transmisión de información emocional, ¿hasta qué punto podría suponer una influencia en decisiones de gran calibre, como las decisiones judiciales?

Por supuesto, todos conocemos que en algún grado debe existir una influencia del arrepentimiento o no arrepentimiento por parte del acusado, pero… ¿hay datos científicos que avalen la importancia de la emoción expresada en el ámbito judicial?

Efectivamente, muchos estudios han puesto de relevancia que lo apropiado o no de las emociones expresadas en el juicio podrían condicionar el resultado del mismo. Desde el punto de vista del acusado o las víctimas, la emoción que expresen puede tener efecto sobre su credibilidad, aunque otros estudios indican que los jueces no suelen verse afectados en sus decisiones por estas emociones. Por otro lado, también se ha relacionado la expresión de remordimiento con un aumento de la cuantía de indemnizaciones a pagar y una reducción de años de condena (ya sea transmitida por el propio acusado, o por el abogado defensor). Percibir al acusado como una persona arrepentida genera una percepción más favorable sobre el carácter de dicha persona, siendo además menos propenso a reincidir y más a rehabilitarse.

Por su parte, la credibilidad de las víctimas o testigos también se ve afectada por las emociones que expresan. Así, una víctima de violación manifestando expresiones negativas (tristeza o desesperación) se perciben como más fiables respecto a cuándo manifiestan neutralidad o sonrisas nerviosas. En general, una víctima que exprese más emociones negativas cuando hablan del acontecimiento que originó sus emociones resulta más creíble.

¿Influye, por tanto, la emoción expresada en las decisiones tomadas en los juicios? Si bien no parece claro que haya una influencia directa, sí parece existir una influencia indirecta, siendo su peso más fuerte ante situaciones donde las evidencias no son tan claras. En este sentido, se podría prever que la decisión tomada en un juicio se verá más afectada por el componente emocional cuando el componente racional (las pruebas) sea menos consistente.

El factor clave para explicar estos efectos parece la congruencia o incongruencia entre el delito y la respuesta emocional esperable por parte de víctima o acusado. Los seres humanos tienen ideas estereotipadas sobre cómo deben ser las reacciones emocionales de una víctima (por ejemplo) ante delitos concretos. En función de la congruencia con estos estereotipos, la víctima verá mejor o peor considerada su credibilidad.

¿Qué aspectos de la comunicación no verbal parecen producir efectos en las decisiones judiciales? Aunque el uso de sonrisas para expresar emociones sería quizá el más relevante, esto no sería lo único. Así, aspectos como el tono, el timbre, el llanto o la risa, la forma de vestir, el físico de un individuo o incluso el modo de dirigirse al juez o al jurado podrían tener efectos en la percepción de los mismos.

Por último, hay un último elemento que podría estar afactando a las decisiones judiciales, en base al llamado “juicio paralelo”: el tratamiento de los medios de comunicación sobre un caso sometido a investigación. Algunas investigaciones indican que cuando el jurado es conocedor en primera persona de las experiencias vividas por los familiares de una víctima de asesinato, se genera un sesgos hacia el veredicto de culpabilidad, así como un aumento de emociones positivas hacia la víctima y de emociones negativas hacia el acusado.

En conclusión, no resulta extraño que los abogados preparen a sus defendidos a sabiendas del impacto que tiene no solo la información verbal, sino también lo que expresan a través de su comunicación no verbal, en las decisiones y en el contexto judicial. Aunque se intentan establecer pautas por parte de los letrados para que haya una mejor comunicación de la información, esto no siempre es posible, dado que el control de la comunicación no verbal (y las emociones expresadas a través de la misma) es mucho más difícil que en el caso de la verbal.

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Estatus, género y comunicación no verbal. Club del Lenguaje No Verbal.

Estatus, genero y comunicacion no verbal - Club lenguaje no verbal
Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, en ocasión les presentamos un resumen del artículo “Status, Gender and Nonverbal Behavior: A Study of Structured Interactions Between Employees of a Company”, de los autores Judith A. Hall y Gregory B. Friedman, de la Northeastern University, que analiza cómo la comunicación no verbal varía debido a los predictores “estatus empresarial” y “género”.

Aunque se han realizado diversos estudios analizando la relación entre la conducta no verbal y el status, hay gran cantidad de carencias y ambigüedades en este tipo de literatura. Esto es debido a una multiplicidad de motivos; entre ellos, que apenas se han estudiado conductas no verbales en su relación con el status, y la incongruencia de resultados entre investigaciones (analizando elementos como la sonrisa, la mirada, etc.).

Además, pocas veces se ha tenido en cuenta la interacción entre estas variables y otras que influyen directamente entre los individuos, como el género de cada uno. Así, la mayoría de los estudios rara vez distinguen entre hombre y mujer en las distintas interacciones, por lo cual están sesgando parcialmente los resultados: el status no tiene por qué producir efectos unitarios en los cambios en el comportamiento no verbal cuando hablamos de distintos géneros.

Con este objetivo en mente, la presente investigación consistió en el análisis de las interacciones en una empresa pequeña, en la cual todos los individuos se conocían previamente (y, por tanto, conocían los puestos y el status empresarial de cada uno), discriminando además a través de la variable género, con el fin de determinar cómo variaba la comunicación no verbal al referirse a otros individuos de diferente status dentro de la empresa.

Los participantes fueron 46 empleados (24 hombres y 22 mujeres), que participaron en dos sesiones de interacción, cada una de ellas con un compañero distinto seleccionado al azar. Los observadores, estudiantes de psicología, se dedicaron a analizar la conducta no verbal de las grabaciones de vídeo y sonido. Un investigador entrenado codificó muchas conductas extra.

Los resultados indicaron que los individuos con un status mayor puntuaban  más alto en la dominancia, expresividad y calidez, menos en calidez vocal, utilizaban más gestos manuales, hablaban más y asentían más. Por su parte, y en referencia al género, se encontró que las mujeres sonreían más, asentían más y transmitían una menor dominación vocal que los hombres.

Las mujeres con un status alto puntuaron mayor que hombres con status altos en calidad vocal y visual, menos en dominancia vocal, más alto en expresividad y asentían y sonreían más. En lo que se refiere a la interacción de género en status bajos, solo dos efectos fueron significativamente distintos: las mujeres con bajo status puntuaron más alto en calidez vocal, y menos dominancia vocal que los hombres.

Además, se encontró que cuando la diferencia de status entre los individuos que interactuaban aumentaba, aquel con status más alto puntuaban menos en dominancia y hablaban menos, mientras que aquel con status menor asentían menos, realizaba más movimientos manipulativos, interrumpía y hablaba más. Además, mientras que los de status alto se volvían menos asertivos, los de menor status se volvían más asertivos.

Por su parte, los hombres con mayor status utilizaban más facilitadores e interrumpían más que los de bajo status. Las mujeres con un mayor status fueron puntuadas como más cálidas y más expresivas en que las de bajo status, además de asentir más, gestualizar más, utilizar menos facilitadores y realizar más contacto visual.

En resumen, los resultados arrojaron tres conclusiones específicas. En primer lugar, que las diferencias de género en el lenguaje no verbal parecen coincidir con lo presentado en otras investigaciones. En segundo lugar, que la relación entre status y comportamiento no verbal es compleja, variando con el género y dependiente de diferentes motivaciones asociadas al rol específico. Por último, que no hay evidencia de que las diferencias no verbales en base al género puedan ser un reflejo de diferencias en el status organizacional de hombres y mujeres.

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