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Club del Lenguaje no Verbal

Por cortesía de la Fundación Universitaria Behavior & Law

Categoría: Seducción (página 1 de 5)

Cosificación y deshumanización a través de vestimenta y posturas “sexualmente sugestivas”. Club de Lenguaje No Verbal

Amigos el Club de Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Why is sexualization dehumanizing? The effects of posture and revealing clothing on dehumanization” de Bernard P. y Wollast R. (2019), en el cual se examina el rol de la postura corporal y del uso de una vestimenta reducida en la cosificación de las personas.

Las personas están expuestas todos los días a imágenes sexualizadas tanto de hombres como mujeres. La sexualización en los medios de comunicación se manifiesta especialmente a través de la vestimenta y de las posturas que adoptan los diferentes modelos. Un análisis de las portadas de la revista americana Rolling Stone mostró que, en 4 décadas, la intensidad y frecuencia de imágenes sexualizadas se ha incrementado gradualmente.

También se ha observado que la sexualización de las mujeres es más intensa. Ello genera efectos negativos sobre el bienestar de las mujeres en general. Aumenta la insatisfacción con el propio cuerpo, la ansiedad relacionada con el peso y la apariencia, la auto-cosificación, etc.

Para ver el efecto de la sexualización en este sentido, se ha estudiado cómo esta impacta en la percepción. La Teoría de la Cosificación (Fredrickson y Roberts, 1997) defiende que los medios de comunicación son el vehículo principal para la cosificación de la mujer en las culturas occidentales. Algunos hallazgos muestran que la percepción visual de cuerpos sexualizados es muy diferente de los no sexualizados. Específicamente, el cuerpo sexualizado se percibe muy similarmente a cómo se perciben los objetos.

La percepción de objetos es relativamente fragmentaria. Nos centramos a nivel más local y más tarde creamos una imagen completa del objeto. Parece que lo mismo ocurre con los cuerpos sexualizados. Cognitivamente, percibimos partes del cuerpo, no vemos una imagen global. En cambio, cuando observamos cuerpos no sexualizados, obtenemos una percepción global del cuerpo y de la persona.

La percepción sobre la mayoría de las personas que vemos por la calle es global. No nos centramos en partes específicas de su cuerpo. Por ejemplo, podemos percibir que alguien tiene sobrepeso, pero no nos centramos en qué parte de su cuerpo lo sugiere más específicamente.

En cambio, si vemos una mujer con un amplio escote y pechos prominentes es probable que nos centremos en eso. No es difícil imaginarse que si tenemos que describirla diríamos (o pensáramos) la de los pechos grandes. Cambiamos la imagen global por un rasgo físico particular y obtenemos una percepción fragmentada. Igual podría pasar si vemos a un hombre sin camiseta, aunque ocurre menos.

La percepción de cuerpos sexualizadas como objetos tiene efecto tanto a nivel neural como a nivel comportamental. Si percibimos a las personas como objetos les atribuimos menos rasgos típicamente humanos.

Muchas investigaciones han mostrado que las personas perciben a las mujeres sexualizadas como poseedoras de menos características mentales. Se les atribuyen menos características típicamente humanas y menos agencialidad. Esta sutil deshumanización predice la forma en la que las personas evalúan la responsabilidad de un agresor sexual vs. la de la víctima.  Y no hace falta buscar demasiado para encontrar múltiples ejemplos de ello.

¿Esta cosificación solo depende de la cantidad o el tipo de ropa que lleva una persona? Seguramente no. Por eso, los autores de este estudio incluyen en el análisis las posturas que sugieren contenido de naturaleza sexual. Serían posturas sugestivas, provocadoras o insinuantes de significados sexuales y están relacionadas con un lenguaje corporal abierto.

Esa apertura corporal modula la formación de impresiones. Y cuanta más apertura postural se percibe, más percepciones cosificadoras y sexualizadas. Además, la combinación de una postura insinuante y poca ropa genera aún más efectos en esta dirección.

Las características típicamente humanas son varias. En este estudio se evalúa la presencia de tres de ellas en las percepciones de los participantes. Una es la calidez, un rasgo que no atribuimos a los objetos e incluye ser amable, bueno y amigable. Otra es la competencia, que incluye ser inteligente y/o capaz de hacer cosas, de decidir y con intencionalidad. Por último, la moralidad, ser confiable, honesto y ser capaz de utilizar valores morales en el comportamiento.

Toda la información del estudio se recogió a través de un cuestionario online y participaron 218 personas (136 mujeres). Los participantes visualizaron una de las cuatro imágenes que observáis en la foto.

Estos evaluaron hasta qué punto consideran que la mujer de la imagen muestra una postura insinuante y está representada de manera sexualizada. El objetivo era verificar si los participantes atribuyen significado sexual a la postura y a la representación de la mujer en estas imágenes.

Los resultados mostraron que, efectivamente, es así. Tanto la postura corporal de la derecha como la vestimenta reducida generaron un significado sexual. Por ejemplo, consideraron que la mujer en lencería intima está representada de manera más sexualizada que la mujer vestida de negro.

Para verificar si una apariencia relacionada con significados sexuales puede provocar cosificación, los sujetos evaluaron calidez, competencia y moralidad de la mujer observada. La mujer en lencería íntima y con una postura insinuante ha sido considerada como muy poco competente comparado con las demás condiciones. Por lo tanto, ya se observa un efecto deshumanizante por considerar que una postura es sexualmente sugestiva. No obstante, ocurre de manera significativa si se añade el efecto de utilizar ropa que revela el cuerpo de la mujer.

En cuanto a la calidez, los resultados son algo curiosos y no concluyentes. La imagen que menos calidez haya expresado para los participantes fue la de la mujer vestido de negro y con una postura insinuante. En cuanto a la moralidad, la postura tiene mucho impacto. Cuando la postura se percibe como provocadora, se atribuye menos moralidad.

Las ideas más claras que este estudio permite extraer son varias. Una es que la cosificación de la mujer se debe a que su imagen aparece frecuentemente de manera hiper-sexualizada. Esta hiper-sexualización se refleja a través de vestimentas y posturas que activan connotaciones sexuales.

El porqué de la asociación entre cierto tipo de ropa y ciertas posturas con lo sexual es un tema aparte no analizada en este estudio. Pueden ser sesgos perceptivos, naturaleza de los procesos cognitivos o aprendizajes socio-culturales, entre otras, por los que asociamos semi-desnudez y ciertas posturas con sexualidad. Sea por lo que sea, si tal asociación lleva a la cosificación, los medios de comunicación deberían dejar de representar a la mujer como un ser hiper-sexualizado tan frecuentemente.

Debido a ciertas limitaciones del estudio, no se ha podido analizar el efecto del género en estas percepciones. Además, solo se han utilizado modelos femeninos. Y hace falta estudiarlo también con modelos masculinos.

¿Estos resultados responsabilizan a las mujeres por llevar poca ropa o adoptar postura que se perciben como insinuantes? Un rotundo no. Estudios así promueven que seamos más conscientes y responsables sobres nuestras percepciones. Que una mujer se ponga minifalda no significa que quiera insinuar temas sexuales. El problema es que otros lo perciben como tal.

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¿Hacia qué lado se gira la cabeza en el primer beso? Club de Lenguaje No Verbal.

Amigos del Club de Lenguaje No Verbal esta semana presentamos el artículo “Kissing Right? Absence of rightward directional turning bias during first kiss encounters among strangers” de Sedgewick, Holtslander y Elias. En este artículo se habla sobre la dirección en la que giramos la cabeza en el primer beso que nos damos con un desconocido.

Se ha comprado que la dirección a la que gira la cabeza cuando damos un beso depende del contexto del mismo. Por ejemplo, en besos románticos los adultos giran la cabeza a la derecha, en los besos entre padres e hijos normalmente lo hacían a la izquierda. En el presente estudio se busca comprobar para que lado se produce el giro en el primer beso que se dan dos personas desconocidas.

Para realizar el estudio se utilizaron 23 vídeos sobre “First Kiss” encontrados en Youtube, en los cuales se pudo examinar a 226 parejas. Solo se tuvo en cuenta la dirección inicial del beso. Se codificaron dos variables, la dirección de giro (izquierda, centro, derecha) y la formación de la pareja (hombre- hombre, mujer – mujer, hombre – mujer). Cada beso fue codificado por dos personas, el investigador principal y otro investigador que no conocía la finalidad del estudio. Se excluyeron aquellos besos en los que no estaba claro el sentido del giro.

Los resultados obtenidos fueron bastante similares para ambos lados. Los giros hacia la izquierda representaron el 48,2% y los giros hacia la derecha el 50,9%. El 0,9% restante no mostró sesgo y se excluyó antes del análisis.

Se había predicho que las parejas de extraños tendrían un sesgo de giro hacia la derecha, ya que esos eran los resultados que se podían esperar en relación a los estudios anteriores basados en los besos románticos de parejas occidentales. Esto era así debido a un sesgo motor que se puede observar desde las 38 semanas de gestación. Como se ha visto, los resultados obtenidos en el presente estudio no pueden afirmar la preponderancia del giro a la derecha, ya que las cifras disponibles de giro para ambos lados son muy similares. Lo que lleva a cuestionarse la teoría de que el sentido del giro al dar un beso es una preferencia motora innata.

Las diferencias con los resultados de los estudios anteriores pueden explicarse debido a la naturaleza propia del beso, ya que la motivación y propósito con el que se da un beso a una pareja es diverso al que se le da a un extraño. El beso romántico tiene motivos relacionales y sexuales, y su frecuencia y calidad están relacionadas con la satisfacción de la pareja. Es evidente por todo el material que se puede encontrar en internet la importancia que se le otorga al beso perfecto. El acto de besar implica una gran intimidad como se comprobó en entrevistas con trabajadoras sexuales de la calle y acompañantes de lujo. Las primeras, cuyo cometido esencial es el placer físico, definían los besos como un acto demasiado íntimo que no solían practicar con sus clientes. Las segundas, cuyo trabajo está más relacionado con mantener una supuesta conexión emocional con el cliente, sí que proporcionaban este servicio. Por tanto, los besos románticos expresan intimidad, placer físico y pasión.

Los besos entre extraños no compartían los elementos mencionados anteriormente. La participación era voluntaria, pero nadie esperaba entregar o recibir un beso apasionado. Además, la experiencia tendría cierto grado de incomodidad ya que se filmaron en Norteamérica donde no es habitual culturalmente el beso como saludo social. Por tanto, se puede especular que los resultados diferentes entre el presente estudio y los anteriores sobre besos románticos era justamente la ausencia de esa motivación afectiva.

Estas diferencias de lateralidad se presentan en otros aspectos de la vida. Por ejemplo, cuando a la gente se les dice que se sienten para ver una película donde quieran hay un sesgo hacía los asientos de la derecha. Este sesgo desaparece si no están muy motivados para verla. Cuando a las personas se les dice que intenten mostrar la máxima emoción posible en una foto, suelen dejar ver la mejilla izquierda, girando hacia la derecha la cara. Pero, cuando se les pidió que contuviesen la emoción, dejaron ver la mejilla derecha, girando la cara hacia la izquierda. Esto parece que no tiene tanto que ver con un mecanismo congénito, sino que se debe más a las diferencias funcionales entre los hemisferios cerebrales.

El modelo de aproximación – evitación de la lateralización emocional afirma que las diferencias funcionales entre los hemisferios cerebrales guían la dirección de las asimetrías. Las emociones como la felicidad o la ira están asociadas con la motivación hacia la aproximación, con conductas orientadas hacia la meta y la recompensa. Neurológicamente este tipo de comportamientos están asociados a la activación del hemisferio izquierdo, ya que cuando se promueve un afecto positivo, hay un aumento relativo en la corteza prefrontal izquierda, lo que lleva aparejado un incremento en la atención del campo visual derecho. Por el contrario, el sistema de evitación se centra en las emociones más negativas, como el asco o el miedo, que se relacionan con un comportamiento más evitativo de los objetos. Estos están más relacionados con el hemisferio derecho y por tanto produce un sesgo opuesto hacía la izquierda.

La teoría de la lateralidad emocional puede explicar los resultados del estudio, ya que, si se considera que los besos románticos están relacionados con un comportamiento motivado a la aproximación, los giros se producirán más a la derecha por una activación mayor de hemisferio izquierdo. Los besos entre desconocidos objeto de este estudio carecían de la motivación para proporcionar un beso de calidad como ocurre en los besos románticos y esto podía llegar a activar el comportamiento de evitación lo que activaba más el hemisferio derecho del cerebro y por ello se producía el giro hacía la izquierda. También hay que tener presente lo comentado anteriormente sobre el origen geográfico de las parejas analizadas en los vídeos, todas eran de Norteamérica donde no hay una costumbre social de besar lo que lleva también aparejado una mayor tendencia a la evitación de este comportamiento.

Competitividad y estrategias de seducción no verbal en adolescentes de Curazao. Club de Lenguaje No Verbal.

Amigos del Club de Lenguaje No Verbal esta semana presentamos el artículo “Intrasexual competitiveness and non – verbal seduction strategies to attract males: a study among teenage girls from Curaçao” de Van Brummen y Buunk. En este artículo se hablan de la competitividad intrasexual y las estrategias de seducción no verbal que llevan a cabo los adolescentes de Curazao.

Hay bastantes estudios previos que indican como las mujeres modifican su atuendo (ropa, complementos, peinados o maquillaje) en función de sus intenciones de cortejo. En el presente estudio se añadió una variable más, la ausencia o presencia durante su infancia de la figura paterna y como influía en la competitividad que tenían con el resto de mujeres y en qué estrategias no verbales de seducción ponían en marcha con los hombres.

En Curazao el 40% de la población se cría en hogares donde el padre no está presente. Esta ausencia paterna, en concreto en algunos momentos de la vida, puede llevar aparejado unas determinadas consecuencias para las niñas, entre las que destacan la búsqueda de atención masculina.  Estudios anteriores mencionaban que aquellas niñas que fueron abandonadas antes de los cinco años buscaban una mayor atención por parte de hombres adultos en comparación con aquellas a las que había abandonado a una edad más tardía. También se demostró que aquellas abandonadas de más pequeñas tenían una tendencia mayor a comenzar a tener relaciones sexuales a una edad más temprana y no estaban tan interesadas en casarse y tener descendencia que aquellas que tenían un padre presente o fueron abandonadas a edad más avanzada.

La hipótesis de este estudio es que aquellas niñas que no tengan padre estarán más interesadas en atraer a los hombres a una edad más temprana, en especial para mantener una relación sexual esporádica. Por ello, será más competitivas con el resto de mujeres y pondrán en marcha un mayor número de estrategias no verbales de seducción.

La competitividad intrasexual se medirá con la escala de Buunk y Fisher que evalúa, entre otras cosas: el deseo de derrotar a otra mujer en vez de mejorar su propio rendimiento, el deseo de verse a sí misma mejor que el resto, los sentimientos de envidia y frustración que experimentan cuando otra chica recibe la atención masculina o la envidia que sienten si otra chica tiene un coche o una casa más bonitos.

Para comprobar dicha hipótesis, primeramente, se realizó un estudio piloto en el que varios observadores acudieron a un lugar de ocio donde se reunían los adolescentes después de la jornada lectiva para evaluar sus relaciones. De sus observaciones extrajeron cuarenta comportamientos no verbales relacionados con la seducción.

Después de descubrir estas conductas en el estudio piloto, se pasó a realizar otro donde poder clasificar dichas conductas de seducción no verbal en estrategias de seducción no verbales. Para ello se utilizó una muestra de 105 adolescentes con una edad media de 16 años. Para llevar a cabo el estudio se observó a las chicas y después se les abordó para obtener sus datos sociodemográficos como edad, lugar de nacimiento, nivel educativo y la ausencia/presencia del padre.

Después se analizaron las conductas observadas a través de un análisis factorial. De esos resultados se dividieron las conductas en nueve estrategias diferentes. La primera de ellas estaba formada por los comportamientos de coqueteo directo donde incluyen conductas como: “reaccionar de manera constante al coqueteo de los hombres”, “reírse constantemente”, “presumir de tener un iPhone o una BlackBerry” o “contonear exageradamente las caderas al andar”. La segunda estrategia era la llamada comportamiento del pavo real que contaba con conductas como: “usar lápiz labial” o “uso de joyas brillantes y coloridas”. La tercera estrategia era el comportamiento inquieto y activo que consistía en: “hablar en voz alta”, “reír a carcajadas”, “mirar para ver si la observan”, entre otros. La cuarta estrategia se llamó dulce tentación donde destacaban conductas como: “usar ropa sintética”, “usar tacones altos” o “comer gominolas”. La quinta estrategia se denominó peinados con ondas y maquillaje, donde destaca el uso de peinados con ondas para dar mayor volumen al pelo, el uso de una gran cantidad de maquillaje fácil o el uso excesivo de brillo de labios. La sexta estrategia era el uso de joyas y accesorios donde se analizaba el uso de gafas de sol o de numerosas pulseras. La séptima estrategia era “lollypop” donde se hacía referencia a ir comiendo chupa – chups, pero también, a usar recogedores de pelo con la misma forma. La octava estrategia era la relacionada con el cuidado de las uñas y la novena la relacionada con el uso de ropa sexy. La confiabilidad de todas las estrategias fue buena a excepción de la novena que fue excluida del estudio posterior.

En el estudio dos se examinó la relación entre la presencia/ausencia del padre y la competitividad intrasexual que presentaban, así como el uso de las estrategias de seducción que usaban. Se obtuvo una nueva muestra de 123 chicas con una edad media de 18 años, dividiéndolas en dos grupos: aquellas que habían crecido con un padre (76) y aquellas que fueron abandonadas por el mismo antes de los 14 años (47).

Para desarrollarlo se utilizaron las ocho estrategias establecidas en el estudio uno y se examinó los resultados en función de la ausencia/presencia del padre. También se analizaron las variables de color de piel, figura corporal y tipo de cabello. Además, se utilizaron los datos extraídos de la Escala de Competitividad Intrasexual de Buunk y Fisher.

La ausencia/presencia del padre no mostró diferencias en lo relacionado con nivel educativo, percepción de la seguridad de su vecindario, color de piel, figura corporal o tipo de cabello. Por el contrario, las niñas con padres ausentes mostraron mayores niveles de competitividad intrasexual que aquellas que habían crecido con un padre presente. En esta línea, también estuvieron los resultados relacionados con las estrategias no verbales de seducción. Las niñas ausentes de padre tenían índices más altos que las de padre presentes. Es decir, las niñas ausentes de padre usaban más a menudo peinados con ondas, maquillaje facial, joyas, accesorios, tenían unas uñas más cuidadas, mostraban más coqueteo directo y un comportamiento más activo, inquieto y de pavo real en presencia de chicos que las niñas con un padre presente.

También se obtuvieron correlaciones más altas entre las diferentes estrategias analizadas y una mayor competitividad intrasexual a excepción de la estrategia “lollypop”. Además, se estableció que la competitividad intrasexual funciona como un mediador entre la ausencia de padre y las estrategias de seducción no verbal analizadas.

Por tanto, estos resultados se pueden relacionar con los estudios previos que afirmaban que las niñas con un padre ausente comenzaban a mantener relaciones sexuales a edades más tempranas y estaban menos interesadas en mantener relaciones estables y tener descendencia, ya que este estilo de vida se veía favorecido con el mayor empleo de estrategias de seducción y una mayor competitividad intrasexual, ya que esto serviría para mostrarse más disponibles sexualmente.

Cambios en la percepción del atractivo y la simetría del rostro con el movimiento facial. Club Lenguaje No Verbal

Amigos del Club de Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el resumen del estudio “Symmetry in Motion: Perception of Attractiveness Changes with Facial Movement” de Hughes y Aung; en él nos hablan de las diferencias de atractivo y simetría que muestran los rostros dependiendo de si se examina un estímulo en movimiento o estático.

A pesar de que la belleza es un concepto cultural que cambia de una cultura a otra, hay algunos puntos que coinciden en todas. Uno de ellos es la simetría facial. Esto se debe a que la simetría bilateral indica una genética subyacente buena y una buena adaptación al estrés medioambiental y de desarrollo. Clasificando de esta manera a los sujetos simétricos como deseables.

La asimetría fluctuante (FA) se refiere a la desviación producida al azar de la simetría perfecta de los rasgos bilaterales y es fluctuante porque no depende de los genes. Siendo uno de los indicadores que los humanos usan para elegir compañero. Índices bajos de FA van unidos a una mayor salud, una mayor resistencia a la enfermedad y mayores niveles de fertilidad. En hombres los niveles bajos están relacionados con un incremento de la masculinidad y el vigor y una menor tasa metabólica en reposo. En mujeres se ha visto relacionado con menor peso corporal en relación al índice de masa corporal (IMC). La presencia de niveles altos de FA está relacionada con la esquizofrenia y la depresión.

Niveles bajos de FA está relacionado con cualidades personales positivas como ser más sociables, animado, con más autoconfianza, estables, con menores niveles de ansiedad y mayor nivel de inteligencia. La simetría también guarda relación con los comportamientos sexuales. Niveles más bajos de FA están asociados a un mayor número de parejas sexuales a lo largo de la vida.

En lo referente al atractivo hay múltiples estudios que concluyen que las caras simétricas son más atractivas que las asimétricas. También se ha relacionado la simetría del cuerpo con una percepción mayor de atractivo tanto para hombres como para mujeres.

Las investigaciones previas donde se ha establecido la relación entre simetría y atractivo fueron hechas solo con imágenes. Esto es una limitación ya que en la vida real normalmente se ven las caras en movimiento, como cuando las personas hablan, lo cual hace que la simetría del rostro cambie.

Existen diferencias de percepción entre las imágenes fijas y en movimiento, por ejemplo, los vídeos son más favorables que las imágenes fijas. Otro estudio demostró que las caras femeninas que eran atractivas en movimiento no lo tenían porque ser en una imagen estática. La causa de esto, puede ser que la emoción se traslada mejor en la imagen en movimiento que en las fijas, esto es especialmente valorado en el caso de las mujeres. Aunque las conclusiones parecen no estar claras, ya que hay estudios que determinan que los niveles de atractivo eran iguales en ambos sexos para las imágenes fijas como para las estáticas.

En el presente estudio se analiza el atractivo en función de la simetría y del movimiento, por ejemplo, cuando una persona habla. Esto hace que las conclusiones tengan una mejor validez ecológica. La hipótesis de partida es que cuando al hablar el movimiento resalta la simetría facial las caras serán consideradas como más atractivas en movimiento que en una imagen estática.

Participaron un total de 224 participantes (120 mujeres y 104 hombres) todos procedentes de la Junta de Revisión Institucional. Los vídeos utilizados fueron grabados por alumnos de universidades, siendo un total de 46 individuos (24 mujeres y 22 hombres) que fueron grabados del cuello para arriba recitando número del 1 al 10 más o menos al ritmo de un número al segundo. Los vídeos fueron reproducidos sin sonido. Después se tomaron muchos fotogramas de cada vídeo, el primero uno en el que estuviera con una expresión neutra, con los ojos abiertos mirando hacía adelante y la boca cerrada, y después, se extrajeron otros donde estuvieran diciendo “1”, “3”, “5” y “8” porque son los que producen más movimiento.

Otros 48 participantes (25 mujeres y 23 hombres) valoraron el atractivo de las imágenes extraídas de los vídeos con expresión neutra del 1 al 10. Otro grupo de 50 participantes (28 mujeres y 22 hombres) valoraron el atractivo del 1 al 10 de los vídeos sin sonido.

Se utilizaron dos grupos más para valorar la simetría del rostro. Para ello se usa la siguiente definición “simetría es cuando imaginas una línea que baja por la línea media de la cara de las personas y ve los lados derechos e izquierdos de la cara como idénticos uno con relación al otro. La simetría perfecta sería como la imagen en el espejo del lado derecho e izquierdo de la cara”. El grupo que valoró las fotos estaba formado por 47 participantes (26 mujeres y 21 hombres) y el grupo que valoró el vídeo estaba formado por 33 participantes (17 mujeres y 16 hombres).

Se calcularon diferentes valoraciones medias del atractivo, por un lado, una total, y por otro, en base a las puntuaciones otorgado por el mismo sexo y otra por los de sexo opuesto. Luego se calculó la diferencia entre el atractivo medio de un sujeto en base a sus fotografías fijas y de su vídeo.

La diferencia entre las puntuaciones era cuanto puede variar el atractivo viendo una foto o un vídeo. Si era positivo la diferencia significaba que el vídeo era más atractivo y si era negativo significaba que las fotografías eran más atractivas. Los mismos cálculos se realizaron para la asimetría fluctuante (FA).

Se demostró que la percepción del atractivo está afectada por la simetría facial que puede cambiar mientras se habla. Si el movimiento del habla crea una mayor simetría la persona será considerada como más atractiva y, al contrario, si el movimiento producido durante el habla hace que el rostro parecía más asimétrico se volverá menos atractivo.

Estos resultados concuerdan con los de Sadr et al (2006) que examinaron la simetría en relación al movimiento corporal. Comprobaron que cuando el movimiento de andar hacía más asimétrico el cuerpo, las personas eran catalogadas como más atractivas. Concluyeron que la simetría producidas por el movimiento tenía más peso al decidir el atractivo de una persona que la propia simetría anatómica.

El estudio actual describe que las actuales medidas de simetría no predicen bien el atractivo. Las puntuaciones de atractivo que se dan si se utiliza un estímulo en movimiento predicen mejor las evaluaciones subjetivas de simetría, pero no así las objetivas. Si se utiliza los cambios que se producen en la medición de la simetría facial mientras habla una persona se pueden ver que hay diferencias entre el atractivo producido por un estímulo estático o por uno dinámico.

Rubenstein (2005) descubrió que cuando se utilizaba un estímulo estático generalmente se concentraban más en los elementos estructurales de la cara mientras que con uno dinámico la atención se dirigirá más a los elementos no estructurales como la expresión de la emoción, o en algunas características estructurales concretas como el movimiento de la adiposidad facial. En el estudio actual se propone que la medida son los cambios transitorios de la simetría facial.

Solo se ha comprobado que existen diferencias de atractivo entre los estímulos estáticos y los dinámicos cuando se tiene en consideración el género tanto del evaluador como del modelo. Las mujeres consideran más atractivo a los hombres en los vídeos mientras que los hombres consideran más atractivos a los otros hombres en las fotos. Las mujeres son más sensibles a los estímulos dinámicos que los hombres.

El movimiento del rostro puede hacer que parezca más simétrico y por tanto más atractivo. Futuros estudios deberán investigar sobre que movimientos exactos producen está mayor percepción de simetría.

 

¿Los hombres muestran menos miedo si son observados por mujeres atractivas? Club del Lenguaje No Verbal

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, en esta ocasión presentamos un resumen del artículo “Fear Attenuated and Affection Augmented: Male Self-Presentation in a Romantic Context” de Dina Dosmukhambetova y Antony Manstead, en donde se explica el comportamiento facial de los hombres para aumentar su atractivo hacia las mujeres en entornos de miedo (películas de terror) y de ternura (vídeos de niños pequeños). 

La gente se esfuerza en dar una buena impresión cuando ellos mismos se encuentran en presencia de miembros deseables del sexo opuesto.  Las mujeres por ejemplo se presentan como fieles cuando quieren una relación a largo plazo y ayudan más para parecer más generosas, mientras que los hombres se describen a sí mismos como más ambiciosos y reportan dar mayor importancia al éxito financiero y se vuelven más creativos. Dado lo anterior, parece probable que en un contexto romántico los individuos también usarían expresiones faciales de emociones de tal manera que parecieran más deseables. De hecho, hay investigaciones que demuestran que las personas modulan sus emociones para lograr objetivos sociales. Por ejemplo, varios estudios explican que las personas muestran ser felices para ser más agradables, o que las mujeres son más propensas a mostrar emociones “impotentes” ante determinados problemas (como la tristeza y el miedo), mientras que los hombres son más propensos a reportar emociones “poderosas” ante este tipo de situaciones, como la ira y la decepción porque estas últimas están de acuerdo con una motivación para mantener el control.

El objetivo del estudio que resumimos fue examinar si, en el contexto del romance, los individuos intentan manipular su imagen a los ojos de los demás alterando estratégicamente sus expresiones faciales de emoción (según lo medido por el sistema de codificación FACS). Los autores derivan hipótesis sobre el contenido del comportamiento de autopresentación a partir de la teoría evolutiva, que proporciona información sobre lo que la gente valora en las parejas románticas potenciales. Por lo tanto, la teoría evolutiva predice que la conveniencia de un hombre como pareja romántica dependerá, al menos en parte, de la percepción de su voluntad de invertir en sus hijos y de su percepción de su capacidad de proteger físicamente tanto a su pareja femenina como a su descendencia. Estas predicciones también son consistentes con una perspectiva psicológica social sobre el comportamiento romántico. En términos de voluntad de invertir en la infancia, tanto los cambios en los roles de género como la presión social actual sobre los varones para que se involucren más en el cuidado de los niños podrían hacer que los varones expresen más afecto hacia los bebés en el contexto del romance. En cuanto a la capacidad de proporcionar protección física, la investigación psicológica social muestra que las mujeres prefieren a los hombres que no muestran miedo frente a un estímulo que provoca miedo. Ya sea que la preferencia de las mujeres por ciertos rasgos en los varones esté determinada por factores evolutivos o sociales, si estos son los rasgos que prefieren las mujeres, son los que los varones deben mostrar en el contexto del romance. Cuando se encuentren en presencia de una mujer atractiva, los varones deben estar motivados para mostrar menos expresiones que sean indicativas de su incapacidad para proporcionar dicha protección; también deben estar motivados para aumentar las expresiones que demuestren que es probable que sean buenos padres. Sin embargo, existen diferencias individuales conocidas en la forma en que las personas abordan el romance y en su propensión a ejercer un control expresivo sobre sus conductas sociales, por lo que estas hipótesis deben ser más amplias.

Investigaciones anteriores muestran que los esfuerzos de manejo de la impresión en un contexto romántico son moderados por la orientación sociosexual. El Inventario de Orientación Sociosexual (SOI; Simpson y Gangestad 1991) mide la predisposición a tener relaciones sexuales sin compromiso ni intimidad. Las puntuaciones más bajas de esta escala indican que las personas están “restringidas”, lo que significa que necesitan estar emocionalmente apegadas y cómodas con las personas con las que tienen relaciones sexuales; las puntuaciones más altas de esta escala indican que las personas están “sin restricciones”, lo que significa que no necesitan involucrarse emocionalmente antes de tener relaciones sexuales, y que se sienten cómodas teniendo múltiples relaciones sexuales casuales. Consistente con esta distinción, se ha demostrado que la SOI está asociada con un número de tendencias conductuales sociosexuales. Por ejemplo, los individuos “sin restricciones” son más propensos a desear parejas que obtienen un alto puntaje en atractivo y visibilidad social, mientras que los individuos “con restricciones” suelen desear parejas que posean buenas cualidades personales y de crianza. En una serie de estudios relativos al SOI se encontró que los varones sin restricciones se vuelven más generosos y tienen más probabilidades de involucrarse en una ayuda heroica. Los investigadores argumentaron que este comportamiento no restringía la inclinación de los hombres a buscar múltiples parejas románticas.

En el presente estudio resumido los autores buscan mostrar que en el contexto de la atracción romántica los hombres muestran menos miedo ante una película de terror y aumentan sus expresiones de afecto hacia los bebés. Además, predicen que en el contexto romántico los hombres sin restricciones controlarán el miedo mucho más que los hombres con restricciones. Esto se debería a que tal patrón estaría en línea con la tendencia de los varones a exhibir “heroísmo” cuando se encuentran en un contexto romántico.

El autocontrol es otro posible moderador de las conductas de autopresentación. La escala de autocontrol es una medida ampliamente utilizada para medir la propensión de las personas a controlar su comportamiento expresivo con el fin de ejercer control sobre la imagen social que proyectan. Las investigaciones muestran que los sujetos con un alto autocontrol manejan mejor las impresiones que producen en las personas que los sujetos con un bajo autocontrol. La investigación también muestra que la escala de autocontrol está correlacionada con la orientación sociosexual, de tal manera que los individuos sin restricciones tienden a tener un mayor autocontrol. Por lo tanto, hay dos predicciones contradictorias sobre el papel moderador del autocontrol: En primer lugar, en presencia de una mujer atractiva, es probable que los autocontroladores de alto nivel, supuestamente capaces de gestionar la impresión que dan en mayor medida, atenúen sus expresiones de miedo y aumenten sus expresiones de afecto más que los autocontrolados de bajo nivel. En segundo lugar, la correlación positiva entre la falta de restricciones y el alto autocontrol implica que los altos autocontroles podrían comportarse como participantes sin restricciones, en el sentido de que fruncen menos el ceño en presencia de escenas de terror, pero no sonríen más durante la presencia de escenas con niños pequeños (para mostrar esa vinculación con la crianza). En la presente investigación se examinan estas dos predicciones que compiten entre sí. La investigación muestra además que la mera exposición a fotos de mujeres atractivas hace que los hombres se comporten como si estuvieran tratando de impresionar a una mujer. Una razón de tales efectos es que los hombres están más abiertos a encuentros sexuales casuales que las mujeres. Para comprobar todo esto, los autores realizaron una manipulación del contexto romántico, llevando a los participantes masculinos de la investigación a creer que estaban siendo observados a través de una cámara de video por una asistente de investigación atractiva o poco atractiva.

La investigación se realizó del siguiente modo: participaron 62 sujetos masculinos, con una edad media de 22,37 años, y siendo el 47% solteros.

En primer lugar se les mostraron fotografías de mujeres. El material usado fue 6 fotos de mujeres (3 atractivas y otras 3 menos atractivas) que debían ser puntuadas del 1 (“la mujer menos atractiva que he visto nunca”) al 11 (“la mujer más atractiva que he visto nunca”). En ese estudio, la imagen atractiva recibió una puntuación media de 7,37, mientras que la imagen menos atractiva recibió la puntuación media de 2,47.

Posteriormente se prepararon tres breves películas. La película 1 (horror) fue un extracto de 2 min 20 s de la película de terror “1408”. El extracto representa a un hombre tratando de escapar de una habitación “maldita”; al final del clip un atacante intenta apuñalar al protagonista. Este film fue seleccionado de entre un número de clips de horror que habían sido probados previamente para evocar miedo. La película 2 (neutral) fue la película ‘Sticks’ , un film emocionalmente neutro que únicamente muestra palos dibujados en la pantalla. También tuvo una duración de 2 min 20 s. La película 3 (infantes) era una versión editada del comercial “Pampers Peace on Earth”  que muestra a niños durmiendo con una suave melodía; duraba 1 minuto.

Para medir los resultados se usaron dos medidas, el SOI (Sociosexual Orientation Inventory), una medida de 7 ítems de la preferencia de las personas por el sexo sin restricción o restringido; y el SMS (Self-Monitoring Scale), un instrumento de 18 ítems que mide la propensión de las personas a ejercer un control expresivo sobre su comportamiento. Además, los participantes fueron grabados durante el experimento. Se utilizó el Facial Action Coding System (FACS) para codificar su comportamiento facial. Se codificaron cuatro unidades de acción (UA) o combinaciones de UA: AU1- AU4 (elevador de ceja interno y bajada de ceja), AU4 (bajada de ceja o frunciendo el ceño), AU5 (elevador de párpado superior), y AU12 (tirador de esquina de labio, o sonriendo). AU4 no estaba codificado como’AU4′ cuando ocurrió en combinación con AU1, pero estaba codificado en todos los demás casos por su conexión con la expresión del miedo, mientras que AU12 (con o sin elevador de mejillas, AU6) fue seleccionado porque ha sido usado como una medida de la calidez y afecto de los padres. Todas las codificaciones fueron realizadas por dos expertos codificadores de FACS de forma independiente. La fiabilidad fue del 79%.

Todas las emociones se midieron en una escala de 9 puntos, desde 0 (“no sentí la emoción en lo más mínimo”) hasta 8 (“lo máximo que he sentido en reacción a una película”). Las emociones eran afecto, diversión, ira, miedo, tristeza y sorpresa. También se midió la valencia general del afecto experimentado durante cada película (1 = muy desagradable, 8 = muy agradable).

Antes de que los participantes llegaran al laboratorio, la experimentadora se puso maquillaje y ropa para parecer poco atractiva. Esto era necesario para eliminar la posibilidad de que los participantes consideraran atractivo a la experimentadora, porque esto podría haber interferido con la manipulación del atractivo del asistente de investigación. Después de dar la bienvenida a los participantes y sentarlos frente a un ordenador y una cámara de video, la experimentadora mencionó que tenía que irse en unos minutos y que su asistente de investigación podría monitorear su progreso durante el experimento a través de una cámara y los interrogaría al final del estudio. La experimentadora también mencionó que los participantes eran libres de hacer preguntas a la asistente de investigación, si tenían alguna, durante el experimento. Luego se dejó a los participantes solos para que leyeran el consentimiento informado y comenzaran el experimento.

La manipulación del atractivo físico de la asistente de investigación y el refuerzo de la creencia de los participantes de que vería sus cintas de video se incorporó al consentimiento informado. Después de leer la información estándar sobre las tareas y procedimientos del experimento, los participantes continuaron a una página que proporcionaba información sobre la asistente de investigación, quien ostensiblemente también tendría acceso a sus datos de video para fines de codificación y análisis. El atractivo de la asistente de investigación fue manipulado por una foto que se incluyó en esa página.

Después de acordar participar, los participantes vieron los tres films (horror, infantes y neutrales) y respondieron preguntas sobre sus reacciones emocionales a cada uno de ellos. Al final, los participantes completaron los correspondientes cuestionarios (SOI, autocontrol…). Luego se les dio un informe completo. Las respuestas abiertas a una pregunta sobre el propósito del experimento revelaron que ninguno de los participantes adivinó el verdadero propósito del experimento.

El diseño del estudio fue un doble factorial: Atractivo asistente: atractiva vs. poco atractiva; y Tipo de película: horror vs. neutro vs. infantil.

Los resultados fueron los siguientes: De los 67 participantes, 5 fueron excluidos. Dos reportaron ser homosexuales, uno reportó haber visto la película 1408 demasiadas veces, en otro caso la grabación del vídeo fue de muy baja calidad, y un quinto sujeto declaró no creerse que realmente había una asistente observando tras la cámara. Por tanto, quedaron 62 participantes válidos para el estudio.

Sobre las manipulaciones del tipo de película, la emoción dominante reportada por los participantes mientras veían la película de terror fue el miedo. Reportaron sentir más miedo que enfado o tristeza. La emoción dominante reportada por los participantes mientras miraban el anuncio de niños pequeños fue el afecto. Los participantes reportaron experimentar más afecto que diversión. Para el film neutro, los medios de todas las emociones reportadas (afecto, diversión, enojo, miedo, tristeza y sorpresa) fueron menos de 3 en una escala de 1 a 9 y la valencia media estuvo cerca del punto medio. Por lo tanto, se entiende que las manipulaciones de las películas fueron exitosas.

Sobre la manipulación relativa al atractivo de la asistente, el cuestionario de verificación de manipulación fue administrado después de que las películas hubieran sido vistas, con el pretexto de que ”la investigación muestra que las personas a veces se ven afectadas en cómo se comportan al saber que alguien las está observando”. A los participantes se les instruyó además que ”para eliminar estadísticamente cualquier efecto de la Asistente de Investigación en tu comportamiento, nos gustaría medir tus percepciones de ella”. Hubo un efecto de la atracción de la asistente sobre las percepciones, de tal manera que los participantes vieron a la asistente atractiva como mucho más atractiva que a la asistente poco atractiva. Así, durante la película de terror, aunque el atractivo de la asistente no afectó los auto-reportes de ninguna emoción, incluyendo el miedo, ira, tristeza y sorpresa, si que hubo un efecto del atractivo de la asistente sobre la cantidad de fruncimiento de ceño (AU4) de los participantes. Como se predijo, los hombres en la condición de asistente atractiva fruncieron menos el ceño que los hombres en la condición de asistente poco atractiva.

La cantidad de fruncimiento de ceño (AU4) no se vio afectada por el atractivo de la asistente cuando los participantes estaban viendo el film neutro.

El atractivo de la asistente tampoco afectó a los auto-reportes de ninguna emoción en el visionado del vídeo sobre niños. No influyó en las respuestas sobre afecto, diversión, ira, tristeza o sorpresa, ni sobre la valencia percibida del contenido afectivo de film. Eso si, como se predijo, los participantes en la condición de asistente atractiva sonrieron más veces  (AU12) que los participantes en la condición de asistente poco atractivo.

En cuanto a la Orientación Sociosexual, se utilizó la regresión logística para determinar si la relación entre el atractivo de la asistente y el fruncir el ceño (AU4) durante el film de terror dependía de la orientación sociosexual. Los resultados mostraron que al ver el film de terror, los hombres sin restricciones fruncían el ceño menos cuando eran observados por una asistente atractiva que cuando eran observados por una asistente poco atractiva, mientras que los hombres con restricciones no mostraban apenas diferencia.

En cuanto al autocontrol, los sujetos con alto autocontrol fruncieron menos el ceño cuando fueron observados por asistentes atractivas que cuando fueron observados por asistentes poco atractivas, mientras que los sujetos con bajo autocontrol no mostraron diferencias en la cantidad de veces que fruncieron el ceño con independencia del atractivo de la asistente.

Por tanto, se confirma que bajo determinadas circunstancias y características del sujeto, los participantes varones variaron sistemáticamente en función del atractivo de una observadora. De forma general, la presencia de una atractiva observadora femenina llevó a los varones a fruncir menos el ceño mientras veían un film de terror, pero no mientras veían un film neutral. Como se predijo, este efecto fue más evidente entre los hombres con una orientación socio-sexual sin restricciones, es decir, hombres que están más fuertemente motivados para perseguir múltiples relaciones románticas no comprometidas, así como entre los hombres con un alto nivel de autocontrol.

La presencia de una atractiva observadora femenina también llevó a los varones a sonreír más mientras miraban un film que representaba a bebés “lindos”, pero no cuando veían un film neutral. Sin embargo, ni la orientación sociosexual ni el autocontrol (algo sorprendente) moderaron este efecto.

Una cuestión que surge con respecto a la interpretación de estos resultados es si los hombres atenuaron el miedo y expresaron mayor afecto para parecer más deseables como pareja romántica al observador femenino atractivo. Si los hombres intentaban manipular su imagen social de tal manera, en principio según informaron no lo hacían conscientemente: Los hombres no reportaron querer impresionar a la atractiva asistente más de lo que querían impresionar a la poco atractiva asistente. Sin embargo, la ausencia de estrategias conscientes por parte de los varones no implica que su comportamiento no haya sido impulsado por preocupaciones estratégicas. No sólo la autopresentación es a menudo subconsciente; también es más probable que tenga éxito cuando el autopresentador engaña sin ser consciente de ello.

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