Por cortesía de la Fundación Universitaria Behavior & Law

Categoría: Seducción (Página 1 de 5)

El flirteo competitivo no verbal entre mujeres. Club del Lenguaje No Verbal

Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “I saw him first: Competitive nonverbal flirting among women, the tactics used and their perceived effectiveness” de Wade, T. J.; Fisher, M. L. y Clark, E. (2021), en el cual se estudian las acciones no verbales de flirteo que las mujeres utilizan para coquetear competitivamente entre sí con el propósito de acceder a una pareja.

Universalmente, las personas tienen el deseo de formar relaciones íntimas, ya sean de corta o larga duración.

Uno de los desafíos que enfrentan las personas interesadas en establecer relaciones románticas es atraer parejas, y una forma de superar este obstáculo es flirtear. El flirteo es un aspecto universal y esencial de la interacción interpersonal humana. Si bien el flirteo puede usarse para muchos propósitos, como divertirse, aumentar la autoestima o, incluso, obtener bienes o servicios materiales, es parte del apareamiento. De hecho, la mayor parte de la literatura se refiere claramente a cómo implica señalar a una pareja potencial en la que uno está interesado en formar una relación o pasar tiempo con ellos.

Sin embargo, el flirteo difiere entre hombres y mujeres, lo que refleja sus distintas preferencias de pareja debido a sus niveles únicos de inversión. Si bien dichas diferencias han sido bien documentadas, la forma en que se relacionan con el flirteo y la posterior formación de relaciones es compleja.

En particular, y de acuerdo con los psicólogos evolutivos, la forma en que las mujeres flirtean para atraer a una pareja potencial depende presumiblemente de muchos factores, como si la pareja es de “calidad” lo suficientemente alta para ser elegida inicialmente, si invertir en ella compensa los costes asociados con las relaciones, o si ha sido seleccionado como posible compañero a largo plazo.

Si bien el flirteo se puede realizar verbalmente, es más frecuente que se haga de manera no verbal.

Los actos de flirteo de las mujeres que sugieren accesibilidad sexual y las acciones de flirteo de los hombres que sugieren la voluntad de comprometerse pueden ser las formas más efectivas para que mujeres y hombres coqueteen con el sexo opuesto. Si bien el flirteo de las mujeres puede ser más sutil que el de hombres, muchas mujeres pueden estar señalando a la misma pareja potencial en un entorno dado. Por lo tanto, los autores postulan que el flirteo entre mujeres puede ser competitivo; es decir, involucrando competencia intrasexual por la misma pareja de interés. Sin embargo, los investigadores no han examinado cómo las mujeres compiten de forma no verbal, a través del flirteo, con otras mujeres con el fin de atraer parejas.

Por ende, los autores llevaron a cabo dos estudios para determinar las acciones no verbales que las mujeres usan para “flirtear competitivamente” con otras mujeres, y la efectividad percibida de estas acciones por parte de hombres y mujeres.

En el primer estudio se contó con 91 participantes, todas mujeres heterosexuales de entre 18 y 58 años. Los participantes recibieron un cuestionario online que incluía preguntas demográficas y una descripción de los signos no verbales de flirteo que habían visto en otras mujeres que competían entre sí por la misma pareja potencial; específicamente, un hombre.

La lista final constaba de 11 acciones que implicaban: captar la atención del hombre, disuadir a la competidora, hacer las dos cosas antes mencionadas y emplear un signo de “acuerdo”. Específicamente, las acciones descritas por consenso para el flirteo competitivo fueron: contacto visual, bailar en su línea de visión, sonreírle, tocarle, reírse de sus bromas, meterse entre la otra mujer y el hombre, mostrar disgusto por ella (por ejemplo, poniendo los ojos en blanco o frunciendo el ceño), rozarlo, abrazarlo, coquetear con otros hombres y saludarlo.

El segundo estudio contó con 139 participantes; 89 mujeres y 50 hombres. El objetivo era determinar cuáles de las 11 acciones competitivas de flirteo no verbal se perciben como las más efectivas. Los participantes recibieron un cuestionario online con preguntas demográficas, una medida de deseabilidad social y una pregunta en la que se les pidió que indicaran qué acciones, en su opinión, erann más efectivas para flirtear.

Los resultados fueron los siguientes. Las acciones de las mujeres que sugieren que han “reclamado” a un hombre en concreto se perciben como las más efectivas para el flirteo competitivo. Tocar a un hombre en el brazo, hombro, pecho o pierna puede ser el acto de flirteo no verbal más efectivo, porque significa para otras mujeres que se está formando, o se ha formado, un vínculo con el hombre. Desde el punto de vista de la competencia intrasexual, puede ser más fructífero recurrir a posibles parejas alternativas en lugar de desperdiciar la energía y el tiempo tratando de competir contra un rival que ya ha formado, o está formando, un vínculo con la pareja en cuestión.

Sería interesante explorar cómo el valor de pareja autopercibido influye en las técnicas de flirteo y, en particular, cómo impacta en el flirteo competitivo.

Iniciar contacto visual puede ser otra actividad eficaz, en tanto que el contacto visual sostenido puede provocar sentimientos de amor, etc, que desvíen la atención del hombre de otra mujer. Abrazar también puede ser efectivo, ya que puede verse como un signo de vínculo que indica “posesión”; además, abrazar libera oxitocina, la cual, a su vez, une a las personas. Reírse de las bromas puede ser efectivo porque indica el interés de la mujer y que le gusta su pareja, lo que también podría desviar la atención de otra mujer. Se debe enfatizar la importancia de desviar la atención de un rival. Esa estrategia también incluye aislar al compañero para evitar que los rivales tengan interés en él.

Las personas sin experiencia en relaciones pueden sentir que tocar al hombre en quien tienen interés es más efectivo que las personas con experiencia en relaciones. Esto puede deberse a que las primeras sin experiencia estén más deseosas de una relación y sean más competitivas.

Finalmente, se necesita más investigación para determinar por qué existen estas diferencias, así como las formas en que la experiencia de la relación puede influir en el flirteo en general.

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Las expresiones faciales de seducción. Club del Lenguaje No Verbal

Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Identifying a Facial Expression of Flirtation and Its Effect on Men” de Haj-Mohamadi, P.; Gillath, O. y Rosenberg, E. L. (2020), en el que se estudia la habilidad de las mujeres para transmitir efectivamente señales faciales indicativas de coqueteo y entre los hombres para reconocer esta señal.

Como criaturas sexuales, la mayoría de la gente quiere tener una pareja para reproducirse.

Asegurar una pareja sexual a menudo requiere la identificación de una persona adecuada, disponible y dispuesta, y la comunicación del interés en ella. La comunicación efectiva debería facilitar este proceso, mientras que la comunicación ineficaz podría resultar en consecuencias negativas para ambos. Un medio a través del cual las personas pueden transmitir interés en una pareja es la comunicación no verbal.

En particular, se sabe que las expresiones faciales son un indicador de estados internos y desempeñan un papel importante en la comunicación no verbal. Asimismo, se ha sugerido que son una forma eficaz de facilitar los procesos de inicio de relaciones y selección de pareja.

Las conductas de seducción no verbal, como el contacto visual sostenido, las sonrisas, una mirada tímida o tocarse, ya desempeñaban un papel importante en la seducción. No obstante, hasta la fecha pocas investigaciones sistemáticas han examinado las señales faciales no verbales específicas involucradas en la seducción.

Los comportamientos de seducción tienden a ser mostrados por ambas personas involucradas, brindándoles una manera de comunicar su interés mientras. Así posiblemente se evoca a su vez el interés de la pareja potencial. Por lo tanto, una pareja puede comunicar interés coqueteando, lo que puede conducir a una respuesta recíproca. Esto a su vez facilita el inicio de una relación, tanto esporádica como, incluso, más completa.

La seducción es comunicativa pero sutil, dejando abiertas las opciones sobre cómo (o si) proceder. La ambigüedad en el mensaje transmitido es especialmente importante para las mujeres. Según las teorías evolutivas, un conjunto diferente de desafíos motiva a las mujeres a ser más selectivas que los hombres a la hora de elegir una pareja.

Con el fin de analizar cómo las mujeres muestran expresiones faciales de seducción, y cómo los hombres reconocen e interpretan estas, los autores realizaron su propia investigación al respecto, realizando un total de 6 estudios. Se tomaron un total de 482 fotografías de 9 mujeres posando, actrices profesionales o mujeres que, en entrevista preliminar, dijeron haber coqueteado en el pasado. Las imágenes consistían en expresiones faciales felices, neutrales (de control) y de seducción (experimentales), hechas espontáneamente o siguiendo instrucciones. Estas estaban basadas en la anatomía de la acción facial dirigida.

Si los hombres participantes percibían ciertas expresiones faciales como indicativas de coqueteo, se pretendió reducir el grupo de estímulos a menos imágenes calificadas como altamente representativas de una expresión facial seductora. Específicamente, se expuso a los hombres a cada imagen, registrando sus reacciones inmediatas.

En el segundo estudio el objetivo era analizar aún más el conjunto de fotografías para distinguir más las expresiones seductoras de las felices y neutrales, con la menor superposición posible. Para ello, participaron 26 hombres a los que se les presentaron 233 imágenes de expresiones faciales neutrales, felices y coquetas. Para cada imagen, se pidió que imaginaran a la mujer con la expresión mostrada en una fiesta o un bar y calificaran cuánto encaja con la definición de coqueteo proporcionada para el estudio.

El tercer estudio pretendía determinar si los hombres calificarían las expresiones en las imágenes seleccionadas en los estudios previos como seductoras sin que se les pidiera inicialmente. Un objetivo adicional fue verificar que los hombres no calificaran simplemente las imágenes más atractivas de las mujeres como indicativas de seducción. Se les presentaron 31 fotografías de seis mujeres, mostradas al azar.

En el cuarto estudio, se buscó utilizar una metodología diferente para verificar que las imágenes elegidas como representativas de seducción se perciben efectivamente como tal; y determinar la morfología específica de una expresión reconocida como seductora por los hombres. Para lograr estos objetivos, se usaron solo expresiones de seducción, examinando qué expresiones tenían más probabilidades de ser calificadas como tal.

Así, estos cuatro estudios demostraron que una expresión facial de seducción tiene características únicas que la hacen diferente de las de felicidad o neutrales. En el quinto estudio se expuso a los participantes a la expresión facial seductora, midiendo posteriormente la accesibilidad cognitiva para palabras relacionadas con el sexo. Participaron 55 hombres. En el sexto estudio, se esperaba que las expresiones de seducción, en comparación con las felices y neutrales, dieran como resultado una identificación más rápida de palabras relacionadas con el sexo, en comparación con las neutrales o la ausencia de palabras. Los participantes de este último estudio fueron 72 estudiantes universitarios varones.

Así, se logró identificar dos expresiones faciales que los hombres reconocían constantemente como de seducción. Estas exhibían distintas similitudes con expresiones de coquetería observadas previamente, siendo:

  • La cabeza girada hacia un lado.
  • La cabeza ligeramente inclinada hacia abajo.
  • Una leve sonrisa.
  • Los ojos hacia adelante, hacia el objetivo implícito.

También los giros corporales menores. Sin embargo, no está claro si esta diferencia sugiere dos formas o motivaciones para coquetear, o si es un artefacto de la pose.

Las expresiones faciales de coquetería activaron esquemas relacionados con el sexo, como lo demuestra la identificación más rápida de palabras relacionadas con este en comparación con las palabras neutrales (estudios 5 y 6). Estos hallazgos sugieren que las expresiones de seducción en las mujeres transmiten interés y son reconocidas con éxito por los hombres.

Las expresiones faciales coquetas son sutiles y ambiguas; esto permite que las personas comuniquen su interés potencial mientras mantienen un margen de seguridad. Los hombres fueron capaces de reconocer esta sutileza en expresiones seductoras en comparación con expresiones felices o neutrales. En otras palabras, los hombres detectaron las sutiles diferencias entre las expresiones de seducción y alegría y respondieron más rápido a las mujeres que coqueteaban.

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Cosificación y deshumanización a través de vestimenta y posturas “sexualmente sugestivas”. Club de Lenguaje No Verbal

Amigos el Club de Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Why is sexualization dehumanizing? The effects of posture and revealing clothing on dehumanization” de Bernard P. y Wollast R. (2019), en el cual se examina el rol de la postura corporal y del uso de una vestimenta reducida en la cosificación de las personas.

Las personas están expuestas todos los días a imágenes sexualizadas tanto de hombres como mujeres. La sexualización en los medios de comunicación se manifiesta especialmente a través de la vestimenta y de las posturas que adoptan los diferentes modelos. Un análisis de las portadas de la revista americana Rolling Stone mostró que, en 4 décadas, la intensidad y frecuencia de imágenes sexualizadas se ha incrementado gradualmente.

También se ha observado que la sexualización de las mujeres es más intensa. Ello genera efectos negativos sobre el bienestar de las mujeres en general. Aumenta la insatisfacción con el propio cuerpo, la ansiedad relacionada con el peso y la apariencia, la auto-cosificación, etc.

Para ver el efecto de la sexualización en este sentido, se ha estudiado cómo esta impacta en la percepción. La Teoría de la Cosificación (Fredrickson y Roberts, 1997) defiende que los medios de comunicación son el vehículo principal para la cosificación de la mujer en las culturas occidentales. Algunos hallazgos muestran que la percepción visual de cuerpos sexualizados es muy diferente de los no sexualizados. Específicamente, el cuerpo sexualizado se percibe muy similarmente a cómo se perciben los objetos.

La percepción de objetos es relativamente fragmentaria. Nos centramos a nivel más local y más tarde creamos una imagen completa del objeto. Parece que lo mismo ocurre con los cuerpos sexualizados. Cognitivamente, percibimos partes del cuerpo, no vemos una imagen global. En cambio, cuando observamos cuerpos no sexualizados, obtenemos una percepción global del cuerpo y de la persona.

La percepción sobre la mayoría de las personas que vemos por la calle es global. No nos centramos en partes específicas de su cuerpo. Por ejemplo, podemos percibir que alguien tiene sobrepeso, pero no nos centramos en qué parte de su cuerpo lo sugiere más específicamente.

En cambio, si vemos una mujer con un amplio escote y pechos prominentes es probable que nos centremos en eso. No es difícil imaginarse que si tenemos que describirla diríamos (o pensáramos) la de los pechos grandes. Cambiamos la imagen global por un rasgo físico particular y obtenemos una percepción fragmentada. Igual podría pasar si vemos a un hombre sin camiseta, aunque ocurre menos.

La percepción de cuerpos sexualizadas como objetos tiene efecto tanto a nivel neural como a nivel comportamental. Si percibimos a las personas como objetos les atribuimos menos rasgos típicamente humanos.

Muchas investigaciones han mostrado que las personas perciben a las mujeres sexualizadas como poseedoras de menos características mentales. Se les atribuyen menos características típicamente humanas y menos agencialidad. Esta sutil deshumanización predice la forma en la que las personas evalúan la responsabilidad de un agresor sexual vs. la de la víctima.  Y no hace falta buscar demasiado para encontrar múltiples ejemplos de ello.

¿Esta cosificación solo depende de la cantidad o el tipo de ropa que lleva una persona? Seguramente no. Por eso, los autores de este estudio incluyen en el análisis las posturas que sugieren contenido de naturaleza sexual. Serían posturas sugestivas, provocadoras o insinuantes de significados sexuales y están relacionadas con un lenguaje corporal abierto.

Esa apertura corporal modula la formación de impresiones. Y cuanta más apertura postural se percibe, más percepciones cosificadoras y sexualizadas. Además, la combinación de una postura insinuante y poca ropa genera aún más efectos en esta dirección.

Las características típicamente humanas son varias. En este estudio se evalúa la presencia de tres de ellas en las percepciones de los participantes. Una es la calidez, un rasgo que no atribuimos a los objetos e incluye ser amable, bueno y amigable. Otra es la competencia, que incluye ser inteligente y/o capaz de hacer cosas, de decidir y con intencionalidad. Por último, la moralidad, ser confiable, honesto y ser capaz de utilizar valores morales en el comportamiento.

Toda la información del estudio se recogió a través de un cuestionario online y participaron 218 personas (136 mujeres). Los participantes visualizaron una de las cuatro imágenes que observáis en la foto.

comportamiento no verbal

Estos evaluaron hasta qué punto consideran que la mujer de la imagen muestra una postura insinuante y está representada de manera sexualizada. El objetivo era verificar si los participantes atribuyen significado sexual a la postura y a la representación de la mujer en estas imágenes.

Los resultados mostraron que, efectivamente, es así. Tanto la postura corporal de la derecha como la vestimenta reducida generaron un significado sexual. Por ejemplo, consideraron que la mujer en lencería intima está representada de manera más sexualizada que la mujer vestida de negro.

Para verificar si una apariencia relacionada con significados sexuales puede provocar cosificación, los sujetos evaluaron calidez, competencia y moralidad de la mujer observada. La mujer en lencería íntima y con una postura insinuante ha sido considerada como muy poco competente comparado con las demás condiciones. Por lo tanto, ya se observa un efecto deshumanizante por considerar que una postura es sexualmente sugestiva. No obstante, ocurre de manera significativa si se añade el efecto de utilizar ropa que revela el cuerpo de la mujer.

En cuanto a la calidez, los resultados son algo curiosos y no concluyentes. La imagen que menos calidez haya expresado para los participantes fue la de la mujer vestido de negro y con una postura insinuante. En cuanto a la moralidad, la postura tiene mucho impacto. Cuando la postura se percibe como provocadora, se atribuye menos moralidad.

Las ideas más claras que este estudio permite extraer son varias. Una es que la cosificación de la mujer se debe a que su imagen aparece frecuentemente de manera hiper-sexualizada. Esta hiper-sexualización se refleja a través de vestimentas y posturas que activan connotaciones sexuales.

El porqué de la asociación entre cierto tipo de ropa y ciertas posturas con lo sexual es un tema aparte no analizada en este estudio. Pueden ser sesgos perceptivos, naturaleza de los procesos cognitivos o aprendizajes socio-culturales, entre otras, por los que asociamos semi-desnudez y ciertas posturas con sexualidad. Sea por lo que sea, si tal asociación lleva a la cosificación, los medios de comunicación deberían dejar de representar a la mujer como un ser hiper-sexualizado tan frecuentemente.

Debido a ciertas limitaciones del estudio, no se ha podido analizar el efecto del género en estas percepciones. Además, solo se han utilizado modelos femeninos. Y hace falta estudiarlo también con modelos masculinos.

¿Estos resultados responsabilizan a las mujeres por llevar poca ropa o adoptar postura que se perciben como insinuantes? Un rotundo no. Estudios así promueven que seamos más conscientes y responsables sobres nuestras percepciones. Que una mujer se ponga minifalda no significa que quiera insinuar temas sexuales. El problema es que otros lo perciben como tal.

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¿Hacia qué lado se gira la cabeza en el primer beso? Club de Lenguaje No Verbal.

beso

Amigos del Club de Lenguaje No Verbal esta semana presentamos el artículo “Kissing Right? Absence of rightward directional turning bias during first kiss encounters among strangers” de Sedgewick, Holtslander y Elias. En este artículo se habla sobre la dirección en la que giramos la cabeza en el primer beso que nos damos con un desconocido.

Se ha comprado que la dirección a la que gira la cabeza cuando damos un beso depende del contexto del mismo. Por ejemplo, en besos románticos los adultos giran la cabeza a la derecha, en los besos entre padres e hijos normalmente lo hacían a la izquierda. En el presente estudio se busca comprobar para que lado se produce el giro en el primer beso que se dan dos personas desconocidas.

Para realizar el estudio se utilizaron 23 vídeos sobre “First Kiss” encontrados en Youtube, en los cuales se pudo examinar a 226 parejas. Solo se tuvo en cuenta la dirección inicial del beso. Se codificaron dos variables, la dirección de giro (izquierda, centro, derecha) y la formación de la pareja (hombre- hombre, mujer – mujer, hombre – mujer). Cada beso fue codificado por dos personas, el investigador principal y otro investigador que no conocía la finalidad del estudio. Se excluyeron aquellos besos en los que no estaba claro el sentido del giro.

Los resultados obtenidos fueron bastante similares para ambos lados. Los giros hacia la izquierda representaron el 48,2% y los giros hacia la derecha el 50,9%. El 0,9% restante no mostró sesgo y se excluyó antes del análisis.

Se había predicho que las parejas de extraños tendrían un sesgo de giro hacia la derecha, ya que esos eran los resultados que se podían esperar en relación a los estudios anteriores basados en los besos románticos de parejas occidentales. Esto era así debido a un sesgo motor que se puede observar desde las 38 semanas de gestación. Como se ha visto, los resultados obtenidos en el presente estudio no pueden afirmar la preponderancia del giro a la derecha, ya que las cifras disponibles de giro para ambos lados son muy similares. Lo que lleva a cuestionarse la teoría de que el sentido del giro al dar un beso es una preferencia motora innata.

Las diferencias con los resultados de los estudios anteriores pueden explicarse debido a la naturaleza propia del beso, ya que la motivación y propósito con el que se da un beso a una pareja es diverso al que se le da a un extraño. El beso romántico tiene motivos relacionales y sexuales, y su frecuencia y calidad están relacionadas con la satisfacción de la pareja. Es evidente por todo el material que se puede encontrar en internet la importancia que se le otorga al beso perfecto. El acto de besar implica una gran intimidad como se comprobó en entrevistas con trabajadoras sexuales de la calle y acompañantes de lujo. Las primeras, cuyo cometido esencial es el placer físico, definían los besos como un acto demasiado íntimo que no solían practicar con sus clientes. Las segundas, cuyo trabajo está más relacionado con mantener una supuesta conexión emocional con el cliente, sí que proporcionaban este servicio. Por tanto, los besos románticos expresan intimidad, placer físico y pasión.

Los besos entre extraños no compartían los elementos mencionados anteriormente. La participación era voluntaria, pero nadie esperaba entregar o recibir un beso apasionado. Además, la experiencia tendría cierto grado de incomodidad ya que se filmaron en Norteamérica donde no es habitual culturalmente el beso como saludo social. Por tanto, se puede especular que los resultados diferentes entre el presente estudio y los anteriores sobre besos románticos era justamente la ausencia de esa motivación afectiva.

Estas diferencias de lateralidad se presentan en otros aspectos de la vida. Por ejemplo, cuando a la gente se les dice que se sienten para ver una película donde quieran hay un sesgo hacía los asientos de la derecha. Este sesgo desaparece si no están muy motivados para verla. Cuando a las personas se les dice que intenten mostrar la máxima emoción posible en una foto, suelen dejar ver la mejilla izquierda, girando hacia la derecha la cara. Pero, cuando se les pidió que contuviesen la emoción, dejaron ver la mejilla derecha, girando la cara hacia la izquierda. Esto parece que no tiene tanto que ver con un mecanismo congénito, sino que se debe más a las diferencias funcionales entre los hemisferios cerebrales.

El modelo de aproximación – evitación de la lateralización emocional afirma que las diferencias funcionales entre los hemisferios cerebrales guían la dirección de las asimetrías. Las emociones como la felicidad o la ira están asociadas con la motivación hacia la aproximación, con conductas orientadas hacia la meta y la recompensa. Neurológicamente este tipo de comportamientos están asociados a la activación del hemisferio izquierdo, ya que cuando se promueve un afecto positivo, hay un aumento relativo en la corteza prefrontal izquierda, lo que lleva aparejado un incremento en la atención del campo visual derecho. Por el contrario, el sistema de evitación se centra en las emociones más negativas, como el asco o el miedo, que se relacionan con un comportamiento más evitativo de los objetos. Estos están más relacionados con el hemisferio derecho y por tanto produce un sesgo opuesto hacía la izquierda.

La teoría de la lateralidad emocional puede explicar los resultados del estudio, ya que, si se considera que los besos románticos están relacionados con un comportamiento motivado a la aproximación, los giros se producirán más a la derecha por una activación mayor de hemisferio izquierdo. Los besos entre desconocidos objeto de este estudio carecían de la motivación para proporcionar un beso de calidad como ocurre en los besos románticos y esto podía llegar a activar el comportamiento de evitación lo que activaba más el hemisferio derecho del cerebro y por ello se producía el giro hacía la izquierda. También hay que tener presente lo comentado anteriormente sobre el origen geográfico de las parejas analizadas en los vídeos, todas eran de Norteamérica donde no hay una costumbre social de besar lo que lleva también aparejado una mayor tendencia a la evitación de este comportamiento.

 

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Competitividad y estrategias de seducción no verbal en adolescentes de Curazao. Club de Lenguaje No Verbal.

seducción

Amigos del Club de Lenguaje No Verbal esta semana presentamos el artículo “Intrasexual competitiveness and non – verbal seduction strategies to attract males: a study among teenage girls from Curaçao” de Van Brummen y Buunk. En este artículo se hablan de la competitividad intrasexual y las estrategias de seducción no verbal que llevan a cabo los adolescentes de Curazao.

Hay bastantes estudios previos que indican como las mujeres modifican su atuendo (ropa, complementos, peinados o maquillaje) en función de sus intenciones de cortejo. En el presente estudio se añadió una variable más, la ausencia o presencia durante su infancia de la figura paterna y como influía en la competitividad que tenían con el resto de mujeres y en qué estrategias no verbales de seducción ponían en marcha con los hombres.

En Curazao el 40% de la población se cría en hogares donde el padre no está presente. Esta ausencia paterna, en concreto en algunos momentos de la vida, puede llevar aparejado unas determinadas consecuencias para las niñas, entre las que destacan la búsqueda de atención masculina.  Estudios anteriores mencionaban que aquellas niñas que fueron abandonadas antes de los cinco años buscaban una mayor atención por parte de hombres adultos en comparación con aquellas a las que había abandonado a una edad más tardía. También se demostró que aquellas abandonadas de más pequeñas tenían una tendencia mayor a comenzar a tener relaciones sexuales a una edad más temprana y no estaban tan interesadas en casarse y tener descendencia que aquellas que tenían un padre presente o fueron abandonadas a edad más avanzada.

La hipótesis de este estudio es que aquellas niñas que no tengan padre estarán más interesadas en atraer a los hombres a una edad más temprana, en especial para mantener una relación sexual esporádica. Por ello, será más competitivas con el resto de mujeres y pondrán en marcha un mayor número de estrategias no verbales de seducción.

La competitividad intrasexual se medirá con la escala de Buunk y Fisher que evalúa, entre otras cosas: el deseo de derrotar a otra mujer en vez de mejorar su propio rendimiento, el deseo de verse a sí misma mejor que el resto, los sentimientos de envidia y frustración que experimentan cuando otra chica recibe la atención masculina o la envidia que sienten si otra chica tiene un coche o una casa más bonitos.

Para comprobar dicha hipótesis, primeramente, se realizó un estudio piloto en el que varios observadores acudieron a un lugar de ocio donde se reunían los adolescentes después de la jornada lectiva para evaluar sus relaciones. De sus observaciones extrajeron cuarenta comportamientos no verbales relacionados con la seducción.

Después de descubrir estas conductas en el estudio piloto, se pasó a realizar otro donde poder clasificar dichas conductas de seducción no verbal en estrategias de seducción no verbales. Para ello se utilizó una muestra de 105 adolescentes con una edad media de 16 años. Para llevar a cabo el estudio se observó a las chicas y después se les abordó para obtener sus datos sociodemográficos como edad, lugar de nacimiento, nivel educativo y la ausencia/presencia del padre.

Después se analizaron las conductas observadas a través de un análisis factorial. De esos resultados se dividieron las conductas en nueve estrategias diferentes. La primera de ellas estaba formada por los comportamientos de coqueteo directo donde incluyen conductas como: “reaccionar de manera constante al coqueteo de los hombres”, “reírse constantemente”, “presumir de tener un iPhone o una BlackBerry” o “contonear exageradamente las caderas al andar”. La segunda estrategia era la llamada comportamiento del pavo real que contaba con conductas como: “usar lápiz labial” o “uso de joyas brillantes y coloridas”. La tercera estrategia era el comportamiento inquieto y activo que consistía en: “hablar en voz alta”, “reír a carcajadas”, “mirar para ver si la observan”, entre otros. La cuarta estrategia se llamó dulce tentación donde destacaban conductas como: “usar ropa sintética”, “usar tacones altos” o “comer gominolas”. La quinta estrategia se denominó peinados con ondas y maquillaje, donde destaca el uso de peinados con ondas para dar mayor volumen al pelo, el uso de una gran cantidad de maquillaje fácil o el uso excesivo de brillo de labios. La sexta estrategia era el uso de joyas y accesorios donde se analizaba el uso de gafas de sol o de numerosas pulseras. La séptima estrategia era “lollypop” donde se hacía referencia a ir comiendo chupa – chups, pero también, a usar recogedores de pelo con la misma forma. La octava estrategia era la relacionada con el cuidado de las uñas y la novena la relacionada con el uso de ropa sexy. La confiabilidad de todas las estrategias fue buena a excepción de la novena que fue excluida del estudio posterior.

En el estudio dos se examinó la relación entre la presencia/ausencia del padre y la competitividad intrasexual que presentaban, así como el uso de las estrategias de seducción que usaban. Se obtuvo una nueva muestra de 123 chicas con una edad media de 18 años, dividiéndolas en dos grupos: aquellas que habían crecido con un padre (76) y aquellas que fueron abandonadas por el mismo antes de los 14 años (47).

Para desarrollarlo se utilizaron las ocho estrategias establecidas en el estudio uno y se examinó los resultados en función de la ausencia/presencia del padre. También se analizaron las variables de color de piel, figura corporal y tipo de cabello. Además, se utilizaron los datos extraídos de la Escala de Competitividad Intrasexual de Buunk y Fisher.

La ausencia/presencia del padre no mostró diferencias en lo relacionado con nivel educativo, percepción de la seguridad de su vecindario, color de piel, figura corporal o tipo de cabello. Por el contrario, las niñas con padres ausentes mostraron mayores niveles de competitividad intrasexual que aquellas que habían crecido con un padre presente. En esta línea, también estuvieron los resultados relacionados con las estrategias no verbales de seducción. Las niñas ausentes de padre tenían índices más altos que las de padre presentes. Es decir, las niñas ausentes de padre usaban más a menudo peinados con ondas, maquillaje facial, joyas, accesorios, tenían unas uñas más cuidadas, mostraban más coqueteo directo y un comportamiento más activo, inquieto y de pavo real en presencia de chicos que las niñas con un padre presente.

También se obtuvieron correlaciones más altas entre las diferentes estrategias analizadas y una mayor competitividad intrasexual a excepción de la estrategia “lollypop”. Además, se estableció que la competitividad intrasexual funciona como un mediador entre la ausencia de padre y las estrategias de seducción no verbal analizadas.

Por tanto, estos resultados se pueden relacionar con los estudios previos que afirmaban que las niñas con un padre ausente comenzaban a mantener relaciones sexuales a edades más tempranas y estaban menos interesadas en mantener relaciones estables y tener descendencia, ya que este estilo de vida se veía favorecido con el mayor empleo de estrategias de seducción y una mayor competitividad intrasexual, ya que esto serviría para mostrarse más disponibles sexualmente.

 

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