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Club del Lenguaje no Verbal

Por cortesía de la Fundación Universitaria Behavior & Law

Categoría: Sanidad (página 1 de 3)

Diferencias verbales y no verbales en personas de tercera edad con y sin depresión. Club de Lenguaje No Verbal

Amigos del Club de Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Differences in verbal and nonverbal communication between depressed and non-depressed elderly patients” de Asan O., Kim S. C., Iglar P. y Yan A. (2018), en el cual se describen la diferencias verbales y no verbales entre personas de tercera edad con y sin depresión.

La comunicación médico-paciente es crucial en una atención y cuidados centrados en el paciente. La calidad de esta influye en la respuesta de los pacientes en términos de compromiso y adherencia al tratamiento. También impacta en el cumplimento de los consejos médicos, satisfacción, salud emocional, así como en la probabilidad de errores médicos.

Como en cualquier comunicación, e incluida la mediada por tecnología, hay una dimensión verbal y otra no verbal. Y, por ejemplo, la adherencia al tratamiento puede variar en función de ambas dimensiones.

Las personas en tercera edad suelen presentar una mejor adherencia al tratamiento que las personas jóvenes. Ya teniendo esta facilitación, hace falta asegurar la comprensión de los consejos y cuidados que ofrece el médico en el caso de las personas mayores. Y decimos comprensión no porque tengan dificultades para ello por ser mayores. Sino que se hace especialmente relevante cuando se trata de personas con funciones deterioradas como ocurre, por ejemplos, en los pacientes con depresión. No obstante, cabe destacar que también hay un deterioro de algunas funciones relacionado con la edad.

Para entender el estudio presentado, hace falta una mención a la Teoría de la Acomodación en la Comunicación (TAC) de Howard Giles. Esta explica, entre otras, el impacto de la comunicación en la calidad de las interacciones entre individuos. La percepción de un receptor sobre la comunicación de un emisor impacta en su comportamiento (p. ej., la del paciente sobre lo que comunica el médico).

Cada uno de los implicados en una comunicación deben acomodar su lenguaje verbal y no verbal para que el proceso ocurra con éxito. El éxito de ello puede suponer comprensión, satisfacción, información detallada, no mentir, etc. Los elementos de la TAC son la convergencia, la divergencia y la sobreacomodación.

Si alguien está dispuesto a conseguir la convergencia, modificará aspectos comunicativos haciéndolos complementarios o acordes al interlocutor. Por ejemplo, similitudes en la rapidez y tono del discurso, un estilo verbal similar o una mutua autorrevelación.

Si alguien se mantiene o busca la divergencia, mantendrá, aplicará acentuará estrategias de comunicación diferentes de las del interlocutor. Por ejemplo, cuando alguien se expresa de forma muy técnica y el otro no tiene los mismos conocimientos. En términos no verbales, que el médico hable muy despacio, con un/a paciente nervioso/a y preocupado.

La sobre-acomodación provoca una comunicación basada en prejuicios y estereotipos. Por ejemplo, gritar a todas las personas mayores, porque algunos tengan problemas de audición. Otro ejemplo es un habla infantilizadora, que afecta negativamente a la autoestima, autoconcepto y autoeficacia de las personas mayores.

Por lo general, la convergencia (acomodación) es lo deseable, aunque en algunos casos la divergencia (no acomodación) funciona mejor. Para conseguir cualquiera de las dos, CAT ofrece 5 estrategias socio-lingüísticas. Estas son estrategias de: aproximación, interpretabilidad, control interpersonal, gestión del discurso y expresión emocional.

Para conseguir la acomodación, todas ellas suponen en mayor o menor medida la adaptación de los elementos verbales y no verbales propios a las del interlocutor. Por tanto, son habilidades que resultan en la adecuación del discurso y lenguaje no verbal según el interlocutor.

La utilidad de estas estrategias se ha observado en muchos estudios. Por ejemplo, el uso de las últimas tres mencionadas dio lugar a interacciones médico-paciente satisfactorias. Asimismo, la infra- o sobre-acomodación dan lugar a la insatisfacción.

En cuanto la comunicación con pacientes de tercera edad, se ha observado que los médicos suelen utilizar tales estrategias. No obstante, es bastante más común la sobre-acomodación. Los médicos reducen la tasa de habla, aplican una entonación exagerada o hablan muy alto. Como es de esperar, esto provoca que los pacientes se sientan distantes de sus médicos y percibir las interacciones como degradantes.

En el caso de la comunicación verbal y no verbal de las personas mayores con depresión se ha investigado muy poco. Analizar las diferencias verbales y no verbales de pacientes mayores con y sin depresión puede arrojar luz sobre la existencia de patrones comunicativos. Si las hay, sería una muy buena razón para seguir investigando en otras subpoblaciones clínicas. Asimismo, ayudaría al desarrollo de tecnologías de comunicación para la salud más adecuadas, procurando una atención lo más personalizada posible.

La depresión en personas mayores es mucho más común de lo que pensamos. No obstante, solo una pequeña parte recibe un tratamiento.  En EE. UU. se estima que de 6 millones de personas mayores de 65 años que sufren de síntomas depresivos, un 10% recibe tratamiento. Muchas áreas de la vida de una persona quedar afectadas por la depresión, entre las cuales la comunicación. Tanto las enfermedades orgánicas como otras enfermedades mentales empeoran con la depresión. Las tasas de suicidio aumentan y en pacientes con edades entre 80 y 84 años se duplica. Con estos datos queda claro que investigaciones como esta son imprescindibles.

En el estudio, se analizan video-grabaciones de interacciones médico-paciente en sesiones de atención primaria geriátrica. Se analizan 22 pacientes sin depresión y 21 con depresión, todos ellos con edades de 65 años o más. Se registran diferentes elementos verbales y no verbales medidas en segundos de duración y se mencionan en los resultados.

Aunque la mayoría de los resultados intergrupales mostraron diferencias no significativas, sí se han registrado algunas importantes. En cuanto la comunicación verbal, se ha observado que los/as pacientes sin depresión dedican mucho más tiempo a conversar con el médico sobre las opciones de tratamiento. Estas diferencias, con mayor dedicación temporal en los/as pacientes sin depresión, también se han observado en cuanto a conversar sobre los síntomas que uno presenta. No obstante, no son significativas, muy probablemente por el pequeño tamaño de muestra.

Los/as pacientes mayores con depresión pasan más tiempo comunicando problemas emocionales, el aislamiento social u otras situaciones estresantes. La CAT puede explicar estas diferencias. Aquellos/as pacientes sin depresión pueden manejar habilidades como el control interpersonal o la gestión del discurso en busca de la convergencia con la comunicación del médico.

Por ejemplo, el control interpersonal es cómo uno modifica los patrones de comunicación según el rol que desempeña en una interacción o en base a la relación de simetría/asimetría (poder). Un paciente que utiliza esta estrategia puede reconocer y aceptar el nivel de pericia y conocimiento del médico. Se sentiría motivado a preguntar y escuchar más y a dar explicaciones amplias y claras sobre la sintomatología que presenta.

En cambio, se ha visto que los pacientes mayores con depresión tienden a ver a los médicos como una autoridad. Esto hace que se conformen más con las recomendaciones médicas y se sitúan en una posición de yo no sé nada y lo que usted diga. Hablar más de síntomas emocionales se ve lógico, dado que la depresión tiene un alto componente emocional. Impacta gravemente en el área social (aislamiento, soledad, etc.), siendo lo social una fuente clave en el bienestar emocional (recibir apoyo, sentir comprensión, etc,).

Ambos grupos de pacientes dedicaron tiempos similares en silencios, conversaciones sociales y sobre el final de la vida. No obstante, los pacientes con depresión expresaron menos preocupaciones verbales sobre el fin de la vida.

En cuanto a lo no verbal, los pacientes con depresión miraron menos a los ojos y a la cara del médico. Esto puede deberse a que las personas con depresión presentan dificultades cognitivas y un span atencional corto. Por eso, no prestarían tanta atención al profesional. También puede ser por falta de motivación y/o percepción de competencia, algo común en los enfermos de depresión. En cualquier caso, a modo general, los pacientes de tercera edad y con depresión se acomodaron menos a sus médicos.

También se observó que los médicos miraron menos a los ojos y apuntaron datos clínicos durante más tiempo en las sesiones con pacientes con depresión. Los autores consideran este dato como inconveniente para la relación médico-paciente y hay diversos estudios que lo confirman.

En conclusión, aunque no se hayan encontrado patrones de comunicación claros y diferenciales entre pacientes de tercera edad con y sin depresión, no significa que no los haya. El tamaño de muestra del estudio es una limitación clara. No obstante, aun con esta limitación, se observaron diferencias que deberían tenerse en cuenta. ¡Esperemos que se siga investigando!

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El perfil no verbal del reclutador eficaz de muestras para estudios clínicos. Club de Lenguaje No Verbal

Amigos del Club de Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “The role of nonverbal communication behaviors in clinical trial and research study recruitment” de Morgan S. E., Mouton A., Occa A. y Potter J. (2016), en el cual se analizan los comportamientos no verbales más eficaces a expresar en la tarea de reclutamiento de muestras para investigaciones clínicas.

Para cumplir los objetivos de muchas investigaciones, se necesitan personas que actúen como sujetos de estudio. En el caso de los ensayos clínicos, conseguir una muestra es imprescindible en la mayoría de los casos. Además, si hablamos de muestras de sujetos con alguna enfermedad, aparecen complicaciones.

Cerca del 40% de los ensayos clínicos enfocados en el cáncer se anulan debido a la falta de muestra suficiente. Otro problema es la pérdida de sujetos de muestra después de que ya se haya iniciado el estudio. También ocurre que muchos de los sujetos que podrían participar en un estudio no tienen la oportunidad de inscribirse. Solo un 20% de los pacientes enfermos de cáncer están informados sobre los ensayos disponibles en los que podrían participar.

Para los ensayos clínicos, los médicos pueden no cumplir con el reclutamiento necesario debido a diferentes razones. Falta de conocimiento de los ensayos existentes o el reembolso deficiente de los gastos asociados con la inscripción de pacientes. La incomodidad con la discusión de los ensayos y la falta de tiempo también pueden ser barreras para ello.

No obstante, el trabajo más pesado de los ensayos clínicos, incluido el reclutamiento, suele ser tarea de personal no médico (o en proceso de formación). Encontramos estudiantes de enfermería o coordinadores de investigación. También se contratan reclutadores entrenados a conversar con muestras potenciales sobre una amplia variedad de temas de estudio.

A pesar de la amplia actividad de reclutamiento de los últimos, se ha prestado poca atención a su comportamiento comunicativo. Es decir, hubo mayor interés en establecer qué decir y mucho menos para cómo decirlo.

Para reclutar personas, las actitudes y las creencias del reclutador sobre el ensayo del que se trate influyen significativamente. Lo obvio, pero que sigue siendo un problema, es ofrecer la participación en el estudio a los pacientes. Para ello, se deben tener habilidades de comunicación para describir debidamente la investigación. Y también importa la cantidad de información que se ofrece.

El cómo de cualquier acto comunicativo suele definirse en base al lenguaje no verbal. No se trata de que lo verbal no sea importante. Contar la utilidad de estudiar un tema es algo que no debería faltar en la comunicación con participantes potenciales. No obstante, también influye si se habla sobre esa utilidad como si fuera un tema aburrido o un tema útil e interesante. Y, muchas veces, esa parte no verbal es la que determina la eficacia de la comunicación.

Por eso, los autores del estudio analizan el papel del lenguaje no verbal de los reclutadores en las conversaciones con pacientes y participantes potenciales. Asimismo, se analiza la relación entre los comportamientos no verbales identificados y el éxito de reclutamiento.

En el estudio participaron 63 reclutadores con experiencia. Se organizaron 11 grupos focales formados por 3-9 reclutadores. Se les informó de que el objetivo del estudio es aumentar el conocimiento sobre el proceso de reclutamiento. Todo ello podría ayudar a mejorar las tasas de participación en estudios y ensayos clínicos. La sesión de cada grupo focal fue grabada en video y duró entre 1,5 y 2 horas.

Los grupos focales se desarrollaron en torno a dos cuestiones. Primero, cada reclutador informa sobre estrategias verbales ya utilizadas para describir conceptos complejos relativos a la investigación para la cual reclutaban. Segundo, informan sobre comportamientos no verbales ya utilizados y considerados como útiles. Los resultados del estudio describen este segundo punto.

Lectura de los participantes potenciales. Muchos de los reclutadores consideran que ser capaz de leer al interlocutor determina el éxito de convertirlo en participante. Esta lectura se basa en analizar señales no verbales del otro y ser capaz de adaptarse a ellas. Por ejemplo, si alguien es tímido hay que hacer que se abra y que confíe. Pero, antes de hacer eso, primero hay que ser capaz de captar esa timidez a través del lenguaje no verbal.

Se incluye aquí la elección de momentos oportunos para informar y conversar con un posible participante. Y, para ello, una vez más los reclutadores consideran que deben fijarse en lenguaje no verbal. Un ejemplo simple es que si alguien está llorando seguramente no sea un buen momento para intentar iniciar una conversación.

Comportamientos no verbales en espejo. Esa adaptación antes mencionada se basa muchas veces en copiar algunas señales no verbales. El tono, los gestos y muchas otras señales pueden converger y generar mayor conexión entre reclutador y participante. La utilidad de esta convergencia coincide con la Teoría de la Acomodación en la Comunicación (TAC) de Howard Giles. Esta explica el impacto del comportamiento no verbal en la calidad de las interacciones entre individuos.

La convergencia es una función de la atracción, similitud percibida y aceptación e implica un lenguaje no verbal en espejo. Los reclutadores aciertan en la necesidad de una acomodación en la interacción. Hacen falta, por ejemplo, similitudes en la rapidez y tono del discurso de los que interaccionan. Y, verbalmente, puede darse un estilo de discurso similar o una mutua autorrevelación.

En el contexto de la salud, la acomodación en convergencia es lo deseable y comprobada como eficaz. No obstante, hay situaciones en las que no es lo más adecuado. La convergencia emocional es algo que no siempre se desea. Por ejemplo, una sesión de terapia en la cual el/la psicólogo/a llora casi a la par con el/la paciente puede perder eficacia debido a la convergencia emocional. En este caso, una adecuación entre elementos de convergencia y divergencia sería más eficaz al comunicarse con los pacientes.

Los otros elementos de la TAC son la divergencia y la sobreacomodación. La divergencia supone una acentuación de las diferencias. Ocurre, por ejemplo, cuando alguien se expresa de forma muy técnica y el otro no tiene los mismos conocimientos. Aparece una distancia social que suele indicar una confrontación en términos de pertenencia a grupos distintos.

La sobreacomodación provoca una comunicación basada en prejuicios y estereotipos. Por ejemplo, gritar siempre cuando hablemos con personas mayores, basándonos en el estereotipo de persona mayor = problemas de audición. Otro ejemplo es un habla infantilizadora, que afecta negativamente a la autoestima, autoconcepto y autoeficacia de las personas mayores. Si nos comunicamos en base a prejuicios y estereotipos, se requiere mucho esfuerzo para entregar y recibir un mensaje.

Comportamientos no verbales específicos. Los reclutadores del estudio destacan la necesidad de ser empático y amable. Una muestra de ello es la sonrisa que, además, muestra fácilmente la convergencia con el otro (se devuelve o no). La sonrisa es un elemento clave en el reclutamiento a través del teléfono. No obstante, es más importante adecuar las expresiones faciales para cada situación. La sonrisa tiene sus variaciones para cada situación.

En cuanto a la voz, los reclutadores cuidan y adaptan el tono, el volumen y la rapidez del habla. Un reclutador menciona que ya tiene su voz de reclutador, cambios en su patrón del habla normal para estas situaciones. Un tono monótono puede indicar que el reclutador no cree el estudio para el cual recluta. Un volumen del habla relativamente bajo hace que el interlocutor sienta que su privacidad es valorada.

En cuanto a la posición del cuerpo, los reclutadores piensan que es necesario posicionarse al mismo nivel de sus interlocutores. Marcarse un papel de dominancia o autoridad a través del cómo y dónde se sienta el reclutador dificulta el reclutamiento. En el tema de tacto vuelve la importancia de adaptarse. A veces el tacto debe seguir la divergencia, por ejemplo, debido a su significado social de atracción sexual.

El contacto visual tiene un papel amplio permite y transmite mensajes a lo largo de toda la interacción. Sirve para esa lectura antes mencionada y también para verificar la comprensión de la información. Es un elemento clave para crear un lenguaje no verbal en espejo. Asimismo, puede transmitir que el reclutador no tiene nada que esconder sobre el estudio para el cual recluta.

El mayor desacuerdo entre los reclutadores aparece en cuanto a la apariencia física. Muchas veces no tienen elección y deben llevar una bata de laboratorio con el nombre de la institución impreso. La bata de laboratorio representa para algunos un elemento positivo que genera credibilidad. En cambio, para otros representa una señal de autoridad que no facilita las cosas. Estos últimos considera que tener una apariencia de estar en la calle aumenta la identificación en términos de pertenencia grupal.

El perfil del reclutador eficaz sería el siguiente. Un contacto visual moderado, no excesivo, con una postura corporal al mismo nivel físico que el reclutado. El uso del tacto se restringe a muestras de compasión, coincidiendo con una norma cultural en este sentido. Utilizar un tono de voz que refleje el estado de ánimo o mental del reclutado. Sonreír de manera cálida y frecuentemente. Utilizar elementos de apariencia física que indiquen credibilidad, adecuándolos al contexto y al tipo de población a reclutar.

La información recogida de esta muestra de reclutadores indica que la acomodación en la comunicación es importante. Todas las señales no verbales implicadas en la interacción sirven para conectar con los reclutados. Pero también sirven para facilitar la comprensión de la información y ofrecer confianza y seguridad. La adecuación del comportamiento no verbal del reclutador puede ser aún más importante cuando se trata de minorías, pacientes enfermos y personas en riesgo de exclusión social.

 

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Expresiones de dolor en la demencia y su validez según el ángulo de observación. Club de Lenguaje No Verbal.

ancianos - Expresiones de dolor en la demencia y su validez según el ángulo de observación. Club de Lenguaje No Verbal.

Amigos del Club de Lenguaje No Verbal esta semana presentamos el artículo “Pain expressions in dementia: validity of observer’s pain judgments as a function of angle of observation” de Browne, Hadjistavropoulos, Prkachin, Asfraf y Taati. En este artículo nos hablan sobre la importancia del ángulo mediante el que se ve la expresión facial de dolor en pacientes con demencia.

Las expresiones faciales nos dan mucha información, en el caso clínico son muy reveladoras frente al dolor que pueden estar sintiendo los pacientes. Estas expresiones son más importantes si cabe en el caso de los pacientes con demencia ya que sufren graves limitaciones comunicativas pudiendo ser su único canal de comunicación. Se asume que la vista frontal de la cara permite las evaluaciones observacionales más válidas y confiables pero el impacto del ángulo de visión no ha sido nunca investigado.

Para comprobarlo se realizaron dos estudios. En el primero de ellos se reunió una muestra de 102 adultos mayores de 65 años (con una edad media de 78 años). De esta muestra, 48 personas (13 hombres y 35 mujeres) fueron reclutados de centros de atención de larga instancia donde residían por tener demencia y graves limitaciones en la comunicación verbal. Otras 52 personas (19 hombres y 33 mujeres) fueron seleccionados en una clínica de fisioterapia donde recibían tratamiento para el dolor.

Cada participante fue grabado en video acostado en una cama durante un periodo de referencia de cinco minutos y durante un examen de fisioterapia basado en el movimiento para identificar las áreas dolorosas. El examen consistía en que el fisioterapeuta guiaba al paciente para: cerrar cada mano, levantar cada brazo, doblar cada rodilla hacía el pecho, extender cada pie y sentarse en la cama. Esta fase también duró unos cinco minutos. Los participantes provenientes de la clínica de fisioterapia fueron capaces de autoinformar sobre el dolor en una escala del uno al diez (siendo la media de 5,45). Se filmó a cada paciente tanto durante la fase de referencia como durante el examen, de manera simultanea con una vista frontal y otra de perfil.

Posteriormente, se codificaron todas las grabaciones por un experto de frente con el FACS para evaluar el dolor. Se buscaban cuatro categorías relacionadas con el dolor: bajar las cejas (AU4), levantar la mejilla y párpados tensos (AU6 y AU7), arrugar la nariz y levantar labio superior (AU9 y AU 10) y cerrar los ojos (AU43). Para cada frame de video se asignó una puntuación para cada AU analizada. La suma total de todas iba de 0 al 16. Después un codificador diferente repitió el proceso con la vista de perfil.

Además se usó la PACSLAC – II (Pain Assessment Checklist for Seniors with Limited Ability to Communicate – II, Lista de Verificación de la evaluación del dolor para personas mayores con capacidad limitada para comunicarse – II) que es una herramienta de evaluación observacional validada para ser utilizada por profesionales de la salud en el ámbito clínico, que consiste en una lista de 31 comportamientos asociados al dolor como son: verbalizaciones, movimientos corporales, expresiones faciales, cambios en la actividad, cabios interpersonales o cambios en el estado mental.

Los resultados muestran que la confiabilidad de la codificación PACSLAC -II fue algo mayor usando la vista frontal en lugar de la de perfil. No hubo un efecto significativo dentro del sujeto con respecto al ángulo de observación en las puntuaciones basadas en el FACS y el efecto de interacción tampoco fue significativo para observadores entrenados.

Un segundo estudio se centró en el análisis de la precisión de los juicios de dolor de observadores no entrenados basados en la vista de perfil y de frente. Para ello se utilizaron a 61 estudiantes, con una edad media de 22 años, siendo 41 mujeres y 20 hombres, que visualizaron 80 fragmentos de 10 segundos de duración en orden aleatorio de los pacientes mayores con o sin demencia que se sometieron al examen del fisioterapeuta en el primer estudio. Cada participante vio los 80 fragmentos correspondientes a 40 personas. Primero vio el fragmento de perfil durante 10 segundos, después frontal durante el mismo tiempo, a continuación, se le mostraba un mensaje para que calificará el dolor percibido y por último salía una pantalla blanca durante 15 segundos.

Los resultados muestran que hay un efecto principal significativo que confirmó que los codificadores no entrenados identificaron más comportamientos de dolor durante el examen de fisioterapia que durante el video de referencia. El análisis indicó que había una diferencia significativa en las puntuaciones de la intensidad del dolor entre la vista frontal y la de perfil durante el examen, pero no durante el video de referencia. El género de las personas no tuvo repercusión en los juicios o expresiones. Las puntuaciones obtenidas también sugieren que los observadores entrenados tienden a calificar el dolor como más bajo que los observadores no entrenados. Además, se descubrió que estos últimos fueron significativamente más precisos al evaluar la intensidad del dolor viéndolo de perfil que con la vista frontal en los dos sistemas de codificación.

En relación a las AUs analizadas con el FACS el cierre de ojos se asoció significativamente con los juicios de los observadores entrenados y no entrenados desde la vista de perfil. Los jueces no entrenados también confían más en el levantamiento de las mejillas y la tensión en los párpados (AU6 y AU7) y en arrugar la nariz y levantar el labio superior (AU9 y AU10) desde la vista de perfil que desde la vista frontal. En relación al PACSLAC – II los jueces entrenados tuvieron una confianza mayor en la vista frontal para: P1 (hacer muecas), P2 (cara apretada), P3 (expresión de dolor) y P5 (contracción por dolor). No hay diferencias para observadores no entrenados entre la vista de perfil y la frontal.

En resumen, los observadores no entrenados tendían a calificar la intensidad del dolor como más alta durante un examen de fisioterapia al evaluar la expresión facial desde una vista de perfil. También fueron más precisos en calificar el dolor desde una vista frontal que los observadores entrenados.

En conclusión, las diferencias medias entre las vistas frontal y lateral fueron significativamente pequeñas para las medidas basadas tanto en FACS como en PACSLAC – II. La vista de perfil diferenció los segmentos relacionados con el dolor de los no relacionados, lo mismo ocurrió con la vista frontal. Los observadores no entrenados asignaron calificaciones de mayor intensidad del dolor a los individuos que se sometieron a un examen de fisioterapia cuando lo vieron desde una vista de perfil. Esta vista admitió realmente una correspondencia superior entre las calificaciones de perfil de los observadores y el índice de comportamiento directo de la expresión del dolor en relación a la vista frontal.

Por tanto, el principal hallazgo es que sorprendentemente la vista de perfil tiene ventajas sobre la vista frontal. Se cree que esto es así porque los escenarios actuales donde se necesita que sea eficaz la comunicación del dolor rara vez se producen con una visión frontal perfecta de la cara y, por tanto, se ha ido evolucionando para hacer que otras vistas menos favorables, como la de perfil, comuniquen de manera óptima ese estado interno de dolor.

La importancia de la inmediatez en el comportamiento no verbal para crear vínculos de confianza. Club del Lenguaje No Verbal

inmediatez - La importancia de la inmediatez en el comportamiento no verbal para crear vínculos de confianza. Club del Lenguaje No Verbal

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, en esta ocasión les presentamos un resumen del estudio “Creating Immediacy Using Verbal and Nonverbal Methods” de Debra Dalonges y Jacquelyn Fried, documento en donde se explica la importancia de la inmediatez y de las relaciones positivas a través del comportamiento no verbal para establecer vínculos de confianza entre pacientes y médicos o alumnos y profesores.

La inmediatez se define como el grado de cercanía física o psicológica percibida entre dos personas. Las personas se sienten atraídas por las personas y cosas que les gustan, evalúan positivamente y prefieren, y evitan o se alejan de las cosas que les disgustan, evalúan negativamente o no prefieren.

La inmediatez abarca técnicas de comunicación verbal y no verbal que se pueden aplicar en múltiples entornos. Reducir el estrés y establecer una relación con los clientes requiere integrar la delicadeza de un educador y la compasión de un médico de calidad. Los educadores usan técnicas de inmediatez para educar a sus alumnos; estos mismos métodos se pueden aplicar en un entorno clínico. Al igual que los académicos, los higienistas dentales confían en las habilidades de comunicación verbal y no verbal finamente perfeccionadas para impartir información sobre educación sanitaria para motivar y educar a los pacientes sobre la salud oral y sistémica. Los higienistas dentales, como médicos expertos y conocedores, deben utilizar habilidades de comunicación que generen confianza en los pacientes y que transmitan sus habilidades y conocimientos. Los rasgos deseados asociados con la inmediatez verbal incluyen la autorrevelación, el humor, el tono, la referencia a los rasgos positivos y el discurso de otro con respecto a las similitudes. Las principales señales no verbales asociadas con la inmediatez incluyen la escucha empática, la migración facial (que muestra la expresión), la sonrisa, la orientación de la mirada, la apariencia física y el tacto.

Mediante estrategias de comunicación no verbales y verbales, un higienista dental puede mejorar las interacciones y alentar a los clientes a expresar sus inquietudes. Las señales no verbales pueden ser mucho más importantes que lo que se dice. Estas señales pueden influir en los resultados de los intercambios académicos y clínicos.

De acuerdo con los resultados de la comunicación educativa, los pacientes que ven a los médicos como profesionales cercanos son menos temerosos y generalmente están más satisfechos con la atención médica que reciben. El atractivo interpersonal, el grado en que otros responden positivamente entre sí, se puede mejorar utilizando comportamientos de inmediatez. Los médicos que deseen emplear los comportamientos de la inmediatez deben explorar las técnicas verbales y no verbales y las formas de asegurar su congruencia. Actos simples como mantener el contacto visual cuando se comunican, tocar suavemente el brazo de un paciente para reforzarlo y hablar con un tono suave y no amenazante son algunas de las maneras de lograr la inmediatez. La aplicación consciente y el aprendizaje diligente de estrategias de comunicación tanto verbales como no verbales pueden ayudar a mejorar los resultados de la educación sanitaria.

Una parte de toda comunicación son los comportamientos no verbales. Estas conductas incluyen el estudio de los movimientos corporales al comunicarse, los gestos y expresiones faciales, la proxémica (la naturaleza, grado y efecto de la separación espacial que los individuos mantienen naturalmente), la sensibilidad de la piel, el uso de artefactos, características físicas, movimiento ocular, comportamiento conmovedor y factores ambientales. Las expresiones faciales y los gestos incluyen el contacto corporal, la apariencia física y la dirección de la mirada. Los comportamientos no verbales incluyen las variables paralingüísticas del tono emocional, el tiempo y el acento. Los docentes consideran que los profesores que transmiten mensajes de cuidado verbal en combinación con señales de cuidado no verbal son más creíbles. Algunos investigadores creen que los comportamientos no verbales son más efectivos para comunicar la inmediatez que los comportamientos verbales. Las señales no verbales a menudo son innatas y, a veces, pueden contradecir un mensaje verbal. Quien tiene un conocimiento experto de las conductas no verbales puede transmitir efectivamente un mensaje no verbal controlado.

Al aplicar los principios de inmediatez, se pueden combinar comportamientos de comunicación tanto verbales como no verbales. Ya sea que se discuta el estado de salud de una persona o se educa a los estudiantes, los mensajes se transmiten a través de dos tipos de comunicación: explícita e implícita. Los mensajes explícitos llevan el contenido; la comunicación implícita transmite emociones y sentimientos. Los mensajes explícitos son fundamentalmente verbales, mientras que las comunicaciones implícitas son principalmente no verbales. Del 7% de la comunicación verbal, se descubrió que el 38% pasa por el tono de voz y el 55% por el lenguaje corporal general. Al formar relaciones de inmediatez con los pacientes, los médicos deben considerar todos los actos de comunicación verbal y no verbal.

La inmediatez muestra calidez y mejora las interacciones y las relaciones. Las interacciones con los pacientes son experiencias humanas que crean un vínculo relacional. La comunicación efectiva es un vehículo a través del cual se optimiza la participación de los pacientes. Un estudio correlacional de enfermeras y pacientes reveló que la fortaleza de su vínculo facilitó resultados positivos de la atención y una mayor satisfacción del paciente. Fomentar y fortalecer los vínculos de los higienistas dentales con sus pacientes podría producir resultados similares.

Relatando el principio educativo de la inmediatez, Vélez y Cano estudiaron la asociación entre la motivación del estudiante y la inmediatez del maestro. Su encuesta encontró que para aumentar la motivación del estudiante a través de señales verbales y no verbales se debían de exhibir gestos positivos y alentadores. Las expectativas de éxito se potencian mediante una combinación de comunicación verbal y no verbal constante, positiva y de apoyo.

El Comportamiento No Verbal en la musicoterapia. Club de Lenguaje No Verbal

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Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, en esta ocasión les presentamos un resumen del estudio “A Comparison of Music Therapy Students’ and Professional Music Therapists’ Nonverbal Behavior: A Pilot Study” de los autores Jones, Jennifer D y Cevasco, Andrea M., Se trata de un extenso estudio que trata diferentes temas relativos al comportamiento no verbal y la musicoterapia, por lo que procedemos a resumir un fragmento del estudio en donde se explican las diferencias encontradas entre los profesionales y los estudiantes de musicoterapia en su comportamiento no verbal con los pacientes. 

La musicoterapia ha sido documentada como un tratamiento efectivo para la demencia, y cuando se comparó con otras actividades recreativas, la musicoterapia provocó una mayor participación de pacientes con enfermedad de Alzheimer. Se obtienen habilidades cognitivas como la memoria, y se sabe que la capacidad de mantener la atención se puede mejorar a través de la música. La música en vivo se considera un protocolo de tratamiento efectivo, y el canto se cita frecuentemente como una técnica utilizada con adultos mayores, particularmente en el logro de objetivos sociales / emocionales.

El resumen de esta sección del artículo evalúa el impacto clínico de los comportamientos no verbales de los terapeutas en los clientes. Aunque los tipos de comportamientos no verbales disponibles durante la canción son restringidos, los musicoterapeutas pueden utilizar la expresión facial y la proximidad mientras cantan y tocan la guitarra. No se sabe qué habilidades no verbales tienen los estudiantes de musicoterapia; sin embargo, se observó que las estudiantes de enfermería carecían de habilidades no verbales adecuadas en el entorno clínico. Los objetivos de esta investigación descriptiva fueron observar sistemáticamente la expresión facial y la proximidad de los musicoterapeutas profesionales, y de los estudiantes de musicoterapia durante el uso de la guitarra para adultos mayores, y determinar si existían diferencias en comportamientos no verbales.

Para ello, 10 mujeres participantes fueron reclutadas para las dos partes de este estudio. Cuatro musicoterapeutas profesionales y 6 estudiantes de musicoterapia que brindaron servicios para adultos mayores en la comunidad como parte de su empleo, trabajo de grado o servicio voluntario. Todos aceptaron ser grabados en video y/u observados mientras cantaban canciones con los pacientes. De los musicoterapeutas, tres tenían aproximadamente 5 años de experiencia clínica con gerontología y uno tenía más de 20 años de experiencia clínica con gerontología. Los estudiantes de musicoterapia tenían al menos un semestre de práctica previa y se habían emparejado con los musicoterapeutas profesionales y habían trabajado con estos pacientes geriátricos entre 4 y 6 semanas antes de la recopilación de datos. En la primera parte del estudio, se observaron 3 musicoterapeutas y 3 estudiantes para la expresión facial. Durante la segunda parte, 2 de los 3 terapeutas musicales, un musicoterapeuta adicional y 3 estudiantes diferentes fueron observados por su proximidad.

Se seleccionaron tres entornos para adultos mayores para el estudio: a) vida asistida (n = 1), b) programa de atención diurna para adultos con demencia (n = 1), y c) atención residencial para adultos con demencia (n = 2). Estas instalaciones representan diferentes niveles de atención a lo largo de la serie de servicios para adultos mayores con pérdida de memoria y trastornos de demencia. La configuración no se diseñó con fines de investigación, sino que formaba parte de sesiones de terapia de música en curso que se llevaban a cabo en salas de día en cada instalación. El tamaño del grupo varió de aproximadamente 10 a 25 miembros.

Para la mayoría de las sesiones, el líder del grupo de musicoterapia colocó las sillas en la forma deseada. El grupo más grande, en una de las instalaciones de vida asistida, contenía al menos 25 miembros del grupo sentados en dos amplios arcos. Una segunda instalación de vida asistida tenía 10 participantes sentados en línea recta. Los participantes del programa de guardería (aproximadamente 10) estaban sentados en forma de herradura. Los líderes del grupo en la instalación residencial comenzaron la sesión donde los ocho pacientes ya estaban sentados, lo que resultó en una disposición dispersa de pacientes. El tamaño del grupo y el espacio utilizado disminuyó con el nivel de funcionamiento de los miembros del grupo, con la instalación residencial para adultos con demencia que tiene la menor cantidad de personas ubicadas en el espacio más pequeño. Los líderes determinaron los asientos en grupo y los investigadores no los modificaron.

Durante la misma sesión, los profesionales y estudiantes dirigieron canciones de su elección que eran familiares para los pacientes en cada una de las cuatro instalaciones. El líder fue observado mientras cantaba y acompañaba la canción usando la guitarra (interpretaban las canciones de memoria). Las canciones variaron en longitud de 90 segundos a 120 segundos. Los adultos mayores fueron animados a cantar con el líder.

Las parejas de estudiantes profesionales se grabaron en vídeo para el análisis de la expresión facial. Dos musicoterapeutas certificados por el consejo analizaron las cintas de vídeo. Las expresiones faciales se observaron durante 10 segundos, seguidas por un período de 5 segundos para registrar si las expresiones faciales se mantuvieron iguales o se cambiaron. Los datos de la expresión facial se recopilaron durante toda la duración de la canción; la confiabilidad entre evaluadores fue del 93% para los datos de expresión facial.

Los investigadores observaron a los profesionales y estudiantes en el sitio para obtener datos de proximidad. Las observaciones se realizaron durante 10 segundos, seguidos por un período de 5 segundos para la grabación. Los datos de proximidad se recolectaron utilizando un formulario de observación diseñado por un investigador que definió los siguientes comportamientos: líder abordado (definido como mover cada pie hacia un cliente), líder inclinado (hacia adelante, hacia atrás o de lado a lado), líder alejado de los clientes , o el líder permaneció en el mismo lugar. Las categorías de comportamiento no eran mutuamente excluyentes; el líder observado podría participar en más de un comportamiento de proximidad durante cada observación de 10 segundos. La confiabilidad entre evaluadores fue del 70% para las observaciones de proximidad.

Los resultados fueron los siguientes: ubo una diferencia significativa en el número total de intervalos en los cuales la expresión facial varió entre los profesionales y los estudiantes. Los terapeutas profesionales cambiaron la expresión facial durante más intervalos que los estudiantes. El profesional de la unidad residencial para adultos con demencia cambió la expresión durante el 100% de los intervalos. Dos de los tres cambios en expresiones faciales para un alumno y los dos cambios para otro alumno fueron autodirigidos (fruncidos el ceño después de un error de interpretación) en lugar de ser dirigidos por el cliente. Las expresiones faciales de los musicoterapeutas profesionales fueron dirigidas hacia el paciente.

Los terapeutas profesionales a menudo comenzaron con una expresión facial neutral que cambió durante la canción, y los estudiantes generalmente sonreían durante toda la canción. Un profesional sonrió al final de las frases de la canción y volvió a una expresión más neutral al reanudar el texto y la melodía. Cuando los estudiantes mantuvieron una sonrisa constante, los cambios observados en la expresión facial ocurrieron en la posición de las cejas. Los cambios en la expresión de los terapeutas profesionales fueron en general más obvios para los investigadores ya que los cambios involucraron varias partes del rostro.

El análisis gráfico se realizó sobre datos de proximidad ya que las categorías de comportamiento no eran mutuamente excluyentes; por lo tanto, los datos no fueron adecuados para el análisis estadístico. Los terapeutas profesionales y los estudiantes se acercaron a los clientes a un ritmo similar; sin embargo, la cantidad de tiempo invertido en moverse o permanecer en un lugar era diferente entre profesionales y estudiantes. Los estudiantes retrocedieron durante más intervalos, reduciendo así la cantidad de tiempo que pasaron cerca de los clientes. Los estudiantes también permanecieron en el mismo lugar durante un mayor porcentaje de tiempo que los terapeutas profesionales y con frecuencia permanecieron en un lugar después de alejarse de los clientes, lo que contribuyó a una mayor cantidad de tiempo que los clientes pasaban en posiciones distantes. Los terapeutas profesionales se balancearon acercándose, alejándose de los clientes y permaneciendo quietos.

Los resultados de este estudio sugieren que los profesionales utilizaron comportamientos no verbales de forma diferente a los estudiantes; sin embargo, es necesaria una investigación adicional que examine los comportamientos no verbales de los musicoterapeutas que interactúan con los pacientes.  Además, este estudio se limitó a los comportamientos no verbales que se muestran mientras se canta con un grupo de adultos mayores. Se necesita investigación durante las sesiones con otras poblaciones clínicas, durante la musicoterapia individual entre un terapeuta y un solo paciente, y durante otros tipos de intervenciones musicales. Es probable que las conductas no verbales entre líderes y pacientes cambien con el tiempo, particularmente la proximidad.

Los musicoterapeutas deben maximizar la comunicación con los pacientes durante la música, lo que a menudo implica el uso de conductas no verbales. Los estudiantes de musicoterapia pueden necesitar instrucción sistemática sobre el uso del comportamiento no verbal para agregarlos a su repertorio de habilidades clínicas.

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