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Club del Lenguaje no Verbal

Por cortesía de la Fundación Universitaria Behavior & Law

Categoría: Proxemica (página 1 de 8)

Estudio del uso del espacio por el ser humano y los animales

La comunicación no verbal en las interacciones con robots. Club del Lenguaje No Verbal

Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “How Robots Influence Humans: A Survey of Nonverbal Communication in Social Human-Robot Interaction” de Saunderson, S. y Nejat, G. (2019), en el que se investiga la interacción entre robots y humanos y, en particular, cuál es el papel del comportamiento no verbal.

A medida que la presencia de robots incrementa en diversos ámbitos de nuestra vida, surge también la necesidad de que estos tengan cierta inteligencia social.

La razón radica en que, mediante esta, pueden interactuar de manera efectiva con humanos. El uso efectivo de la comunicación no verbal por parte de robots puede ser crucial, ya que permite la interacción intuitiva entre humanos y robots. El comportamiento y la comunicación no verbal son más instintivos e involuntarios que la comunicación verbal. Consecuentemente, son una representación más verdadera de los pensamientos y emociones humanas.

En este artículo, los autores investigaron las interrelaciones entre múltiples modos de comunicación no verbal, intentando tender un puente entre estos hallazgos. Asimismo, se enfocan en cómo tales comportamientos no verbales de robots influyen en los humanos como resultado. En concreto, se estudió cómo influyen en el marco cognitivo, reconocimiento y respuesta emocional, respuesta conductual y el desempeño de habilidad de las personas.

Bien, por un lado, la kinésica se define como la comunicación no verbal a través de movimientos corporales, posicionamiento, expresiones faciales y gestos.

En esta disciplina se halló que los movimientos de brazos, generalmente, son una forma efectiva de influenciar a la gente. Esto puede deberse a que realizan movimientos mayores y las personas prefieran comportamientos más dinámicos y animados de los robots. No obstante, algunas personas pueden percibir determinados gestos como dominantes. En cualquier caso, cabe añadir que, aunque los robots carezcan de emociones, los gestos pueden afectar emocionalmente a los individuos.

El uso de movimientos del cuerpo y cabeza de un robot puede influir en el marco cognitivo en distintas métricas sociales. Por ejemplo, el compromiso social, la intriga, el atractivo social… etc. Además, las manifestaciones emocionales a través de dichos movimientos tienden a ser reconocibles por los humanos, pudiendo llegar a afectar a sus propias emociones. La mirada del robot puede conducir a mejoras en el rendimiento del individuo en diferentes tareas. De hecho, se ha demostrado que contribuyen positivamente a la comprensión del robot, llevando a reducciones en el tiempo de finalización de tareas y errores.

Finalmente, las expresiones faciales del robot pueden influir en el marco cognitivo del individuo en una serie de conceptos como aceptación, simpatía, inteligencia percibida, amistad… Las emociones son igualmente reconocibles, pudiendo evocar respuestas conductuales tanto positivas como negativas, incluso en niños de diversa condición. Con respecto a las tareas, se ha demostrado que comunican rápidamente el fracaso y la necesidad de ayuda, lo que mejora el tiempo de finalización.

Por otro lado, encontramos la proxémica, la cual se corresponde con la percepción y el uso del espacio en relación a la comunicación. Es decir: el establecimiento consciente o inconsciente de distancias entre varios objetos, agentes y uno mismo.

Así, en esta disciplina los resultados revelaron que el distanciamiento social, por lo general, es similar entre humanos y robots y las interacciones entre humanos. Sin embargo, muchas personas se acercaron a los robots más que en un contexto típico entre humanos, dentro del “espacio íntimo”. La distancia no tenía influencia sobre la sensación de seguridad.

Asimismo, diferentes tareas y roles sociales parecen dictar las preferencias del individuo para el distanciamiento proxémico de un robot. Con respecto al tránsito social, los individuos pueden sentirse incómodos con los comportamientos de paso de robots que entran en su espacio íntimo. En contraste, se sintieron más cómodos con interacciones repetidas.

Por otra parte, la háptica abarca la relación entre el tacto y la comunicación. Si bien se requiere de más investigación, se determinó que, incluso de las acciones táctiles simples de un robot a un humano, ayudan a mejorar el encuadre cognitivo de los robots. Por ejemplo, con respecto a la diversión, la actitud positiva hacia los robots, la semejanza humana, la simpatía y la estimulación.

El campo de la cronémica se define como el estudio del uso que las personas hacen del tiempo durante o en la comunicación. Bien, los pocos estudios al respecto se centraron principalmente en gestos de vacilación del robot. Estos tienen el potencial de mejorar la seguridad, animación, simpatía y el antropomorfismo de los robots, y reducir la percepción de dominancia. En el desempeño de tareas, pueden aumentar el tiempo de finalización, pero también reducir en gran medida los errores de actividad.

Finalmente, al analizar la combinación de modos de comunicación no verbal (específicamente, las disciplinas descritas y analizadas antes), se encontró lo siguiente. En general, las demostraciones multimodales de comunicación no verbal tenían tasas de reconocimiento emocional más altas que la comunicación no verbal unimodal. Del mismo modo, influía positivamente en el marco cognitivo de las personas.

En referencia a las tareas, llevaban a la mejora en la reacción y compleción de tiempo en tareas de cooperación sencilla, generalmente. Finalmente, se encontraron algunas discrepancias con respecto a la influencia de un robot en el comportamiento humano. Mientras que al colaborar las personas mostraron mayores niveles de entretenimiento e interacciones naturales, las conversaciones eran más satisfactorias cuando el robot exhibía menos comportamientos verbales.

En conclusión, las respuestas de comportamiento humano a los robots parecen estar correlacionadas con nuestra percepción de los robots en métricas de naturalidad, semejanza de máquina y posiblemente otras. Por tanto, cuanto más humanos sean los robots, más influyen positivamente en la conducta humana.

Así, al tener una mejor comprensión de las razones de estas formas de influencia, podemos apuntar a diseñar robots con comportamientos no verbales que puedan influir positivamente en los humanos.

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Psicopatía y victimización. ¿Se puede percibir la vulnerabilidad a través de la comunicación no verbal? Club del Lenguaje No Verbal

Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Psychopathy and Victim SelectionDoes Nonverbal Decoding or Empathy Impact Vulnerability Ratings?” de Roney, J. L. D.FalkenbachD. MAveson, O. (2018), en el que se analiza el papel de los rasgos psicopáticos a la hora de percibir la vulnerabilidad y victimización de otras personas (es decir, la relación entre psicopatía y victimización). 

Una de las clasificaciones de los rasgos psicopáticos en casos no forenses podría ser la siguiente. Por un lado, encontramos el factor 1, que engloba el dominio, la inmunidad al estrés y la valentía y, a menudo, se asocia con la salud emocional y psicológica. Por otro lado, el factor 2 evalúa los aspectos egocéntricos e impulsivos de la psicopatía y está asociado con la agresión, el afecto negativo y el comportamiento criminal. 

La decodificación no verbal es la capacidad de juzgar el estado cognitivo y emocional de alguien mediante señales no verbales. Entre estas encontramos las expresiones faciales y el lenguaje corporal; se trata de una habilidad que impacta las relaciones interpersonales. 

Así las cosas, la relación entre las habilidades de decodificación y rasgos de personalidad ha sido extensamente estudiada. Dada la relación positiva entre empatía y decodificación, parece que la psicopatía se corresponde con pobres habilidades de decodificación. Sin embargo, en investigaciones sobre psicópatas no forenses existen resultados variados.  

Estas discrepancias podrían explicarse por las asociaciones diferenciales de los factores psicopáticos. Así, aquellos vinculados al factor 1 parecen ser mejores en la decodificación mientras que la prevalencia del factor 2 se asocia con los déficits de decodificación, posiblemente dada la falta de empatía. 

Entonces ¿tiene esto algo que ver con la victimización de determinadas personas? ¿Por qué algunas son víctimas de delitos más de una o dos veces? 

La teoría del patrón delictivo sugiere que el delito se desencadena por una combinación de factores circunstanciales (ej. Proximidad a los delincuentes), elementos de la vida diaria experiencias pasadas con comportamientos delictivosSegún esta teoría, los delincuentes utilizan señales para identificar a las víctimas adecuadas, incluida la identificación de la vulnerabilidad a través del modo de andar. 

Los delincuentes psicopáticos tienden a victimizar a extraños y rara vez están motivados por la emoción, lo que sugiere que pueden apuntar específicamente a víctimas a quienes perciben como vulnerables. Las personas con rasgos psicopáticos del Factor 1 sobretodo demuestran una identificación superior de las víctimas, quizás como resultado de una evaluación más hábil de la señal de vulnerabilidad. 

En el estudio de los autores se evalúa el papel de las habilidades de decodificación emocional, la empatía y las clases de autodefensa en la relación entre la psicopatía y la capacidad para identificar víctimas.  

Contaron con 269 participantes (126 hombres, 143 mujeres) de entre 20 y 75 años que no habían sido victimizados antes. Así, se les mostraron videos de mujeres objetivo caminando, excluyendo a hombres por evitar posibles diferencias en los signos de vulnerabilidad. El aspecto físico de estas mujeres fue ocultado por trajes de nylon. 

Las víctimas y las no víctimas demostraron una combinación de movimientos corporales vulnerables y no vulnerables, mientras que las víctimas que estudiaban o sabían autodefensa (Krav Maga concretamente) demostraron consistentemente movimientos leves, pero insignificantes, más no vulnerables. Todas las víctimas (ambos tipos) experimentaron al menos un crimen violento, físico o sexual. 

Pues bien, los resultados mostraron que las víctimas que estudiaban autodefensa eran, en general, las más difíciles de identificar correctamente. A pesar de ser quienes habían experimentado una victimización más severa, estas eran evaluadas como “menos probables” de ser victimizadas. Por tanto, tomar clases de defensa personal está relacionado con una menor vulnerabilidad percibida. Esto puede ser una intervención significativa para las víctimas.  

Sin embargo, los individuos con altos rasgos psicopáticos (específicamente, rasgos de impulsividad egocéntrica) tenían más probabilidades que los individuos con bajos rasgos psicopáticos de identificar a las víctimas que practicaban Krav Maga como víctimas. En contraposición, los individuos con rasgos psicopáticos del factor 2, más relacionados con aspectos antisociales y agresivos, tienen más posibilidades de interpretar incorrectamente movimientos de baja vulnerabilidad como vulnerables.  

Del mismo modo, dichos individuos también encontraron dificultades en identificar correctamente a las víctimas que no sabían Krav Maga. En esencia, esto parece sugerir que tales personas tienden a malinterpretar las señales no verbales que pueden estar asociadas con la vulnerabilidad.  

De hecho, parece que las personas con altos rasgos psicopáticos y baja capacidad de decodificación no verbal pueden tener más probabilidades de ver a las mujeres como víctimas porque no pueden decodificar la información no verbal que sugiere baja vulnerabilidad. 

No se encontró que los niveles de empatía medien la relación entre psicopatía e identificación de víctimas y no víctimas. Contrariamente, las habilidades de decodificación no verbal de individuos con altos rasgos psicopáticos pueden no estar relacionadas con la empatía. Asimismo, estos resultados sugieren que identificar a las víctimas que saben defensa propia y a las que no pueden ser habilidades diferentes.  

En cualquier caos, podemos decir que sí es posible percibir la vulnerabilidad de las personas por medio del comportamiento y la comunicación no verbal. Investigaciones adicionales podrían examinar si los rasgos psicopáticos específicos están asociados con una mayor habilidad de decodificación no verbal. 

A su vezlas diferencias en la cultura, género, edad y raza de las víctimas podrían afectar los resultados. En base a relaciones diferenciales de estos factores no estudiados de la víctima en la decodificación de las señales de vulnerabilidad, estos aspectos deben considerarse como posibles factores contribuyentes en investigaciones futuras. 

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El carisma de los vendedores y el éxito de ventas. Club del Lenguaje No Verbal

Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “An investigation of salespeople’s nonverbal behaviors and their effect on charismatic appearance and favorable consumer responses” de Pauser, S.; Wagner, U. y Ebster, C. (2018), en el que se identifican qué comportamientos no verbales que conducen a la percepción del carisma de los vendedores pueden producir actitudes favorables hacia el vendedor y una respuesta positiva del consumidor.

Desde hace tiempo, se ha observado una fuerte asociación entre el carisma de un vendedor y la venta eficaz. Descubrir las características y factores que predicen el desempeño de un vendedor es de gran interés para gerentes e investigadores. Así, el carisma puede considerarse una habilidad importante para los vendedores.

Existen múltiples perspectivas sobre qué es este. No obstante, las conceptualizaciones recientes se refieren al carisma como el conjunto de comportamientos que mejoran el atractivo de una persona de una manera inspiradora. Puede manifestarse tanto verbalmente como no verbalmente.

Por lo tanto, la comunicación carismática no verbal sería “la capacidad de modular el comportamiento no verbal para mejorar la fidelización del cliente”. La evidencia muestra que los mensajes no verbales representan gran parte de la comunicación general y pueden impulsar las respuestas favorables de los clientes.

En este sentido, la formación de las primeras impresiones es también importante. Por lo que ¿cómo se forman estas con respecto a los vendedores?

Los autores manejan la siguiente hipótesis. Por un lado, está la indudable influencia o impacto de la comunicación del vendedor con el cliente, tanto verbal como los mensajes no verbales. Esta comunicación, ligada al contexto cultural, provocan que los clientes perciban (o no) el carisma del vendedor y, asimismo, posean una determinada actitud hacia la persona. En línea con esta visión, los autores proponen el carisma como un motor potencial del éxito de ventas.

Así pues, las posturas y movimientos simétricos han demostrado ser con más frecuencia más fáciles de asimilar para el interlocutor en culturas que hacen menos uso de la gesticulación (por ejemplo, la inglesa). Consecuentemente, estos suelen causar una mejor impresión en el carisma percibido. Sin embargo, como ya hemos dicho, existen diferencias culturales en los tipos de gestos y su frecuencia de uso. Esto da lugar a dos tipos de culturas diferenciadas en el artículo: aquellas en las que las personas gesticulan mucho y las culturas que utilizan con menos frecuencia los gestos.

En este sentido, se detectó que la simetría en los gestos es más propia (y mejor percibida) de culturas con menos gesticulación, mientras que la asimetría lo sería para culturas con mucha gesticulación.

La hipótesis de la proximidad sugiere que la proximidad cultural y lingüística entre diferentes etnias también se extiende a la comunicación no verbal. Es decir: las personas con mayor proximidad cultural y lingüística interactuarán más fácilmente de forma no verbal que las personas que proceden de culturas menos similares.

Teniendo en cuenta estos datos, los autores llevaron a cabo dos estudios. En el primero, se grabó a 44 vendedores de dos culturas distintas mientras se presentaban a sí mismos y a sus productos o servicios. Su cuerpo era visible hasta las rodillas. En el segundo estudio, se pidió a los participantes que valoraran la presentación de cada vendedor, su carisma y su actitud hacia los vendedores y sus productos.

Bien, los resultados mostraron 12 variables que diferían sustancialmente entre los grupos para al menos una cultura. Estas variables se referían esencialmente a varios aspectos de los movimientos de brazos. Así las cosas, en el primer estudio, para ambos tipos de cultura se detectaron diferencias de género: las mujeres empleaban más movimientos simétricos mientras que los hombres hacían más uso de gestos asimétricos.

Por otra parte, en el segundo estudio los encuestados en la cultura con menos gestos percibieron a los vendedores que se comunicaban a través de un lenguaje corporal más simétrico (por ejemplo, acción del brazo y postura del brazo) como más carismáticos que los otros vendedores. En contraposición, movimientos simétricos dieron como resultado percepciones inferiores del carisma de un vendedor para la muestra que representa la cultura con más gestos, en favor de los asimétricos.

En resumen: el efecto de los gestos simétricos/asimétricos sobre el carisma percibido depende de la cultura. Del mismo modo, los movimientos corporales afectan a la actitud hacia el vendedor de manera diferente, dependiendo de la cultura.

Esta actitud se corresponde con los mismos criterios aplicados al carisma percibido. En culturas con menos gestos, existe una actitud más positiva hacia vendedores que emplean gestos simétricos para comunicarse, y más negativa hacia los gestos asimétricos. Contrariamente, en culturas con mucha gesticulación, la actitud mas negativa va dirigida a vendedores que usan gestos simétricos.

Entonces, ¿cómo podemos aplicar estos hallazgos en el ámbito profesional?

Para fomentar una respuesta positiva del cliente, los jefes y empresarios deben considerar el carisma del vendedor, así como alentar su fuerza de ventas para que utilice tácticas de comunicación simétricas o asimétricas, según el entorno cultural. En consecuencia, se debe alentar a los profesionales de las ventas a utilizar dichos comportamientos no verbales.

Una forma eficaz de lograr esto podría ser practicar estos comportamientos en sesiones de capacitación de ventas (es decir, juegos de roles, comentarios en video…), especialmente considerando que el carisma se puede aprender y capacitar en un contexto de ventas.

Debido a que la actitud hacia el vendedor influye en la efectividad de las ventas, en las ventas personalizadas el carisma es un aspecto importante que, en última instancia, contribuye a alcanzar dicha efectividad.

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Comportamiento No Verbal en fotografías naturales versus posadas. Club de Lenguaje No Verbal

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Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, en esta ocasión presentamos un resumen del artículo “Status, gender, and nonverbal behavior in candid and posed photographs: A study of conversations between university employees” de Judith Hall, Lavonia Smith, Frank Thayer y Jeannette Gordon, en donde explican a través de una investigación las diferencias más significativas en el comportamiento no verbal mostrado en fotografías posadas frente al mostrado en fotografías naturales, así como la posible diferenciación en estos comportamientos entre hombres y mujeres. 

La observación cotidiana sugiere que las personas que difieren en el estado social se comportan de manera diferente el uno del otro. Existe la idea de que los comportamientos no verbales sutiles son una forma de mostrar y mantener las diferencias de estado. La mayoría de los estudios que han examinado el estado y el comportamiento no verbal han utilizado estudiantes universitarios que interactuaron en roles determinados experimentalmente. En un paradigma, por ejemplo, a los participantes se les asignan sus roles, que pueden ser gerente-empleado, profesor-alumno, o entrevistador –entrevistado, pero muy pocos estudios se han llevado a cabo entre personas en puestos establecidos de forma natural. Aunque los experimentos que usan los roles tienen valor porque mantienen los factores extraños constantes mientras manipulan el estado, tales estudios generan preocupación sobre el impacto de las manipulaciones de estado y la naturaleza de las interacciones sociales que siguen al estar, en cierto modo, haciendo un papel.

En este estudio, los empleados de la universidad tuvieron una conversación con alguien de su departamento o unidad mientras se les tomaban fotografías. Llamamos a estas fotografías “francas” porque, aunque los participantes sabían que estaban siendo fotografiados, las fotografías se tomaron a intervalos no anunciados a medida que avanzaba la conversación. Para cada par de empleados, el asistente de investigación también obtuvo una fotografía “posada” al terminar la conversación después de 4 minutos y pidiéndoles a los participantes que miraran a la cámara para obtener una imagen final. Luego se relacionó el estado relativo autoinformado, el tipo de fotografía (sincera vs. posada) y el sexo con ocho comportamientos no verbales: inclinación hacia arriba, postura erecta, inclinación hacia adelante, sonrisa, cejas levantadas, brazos cruzados, auto tocamiento, y descansando los codos en la pierna o en los muebles.

Al tratar de relacionar el estado con una conducta sincera no verbal, lo ideal sería utilizar una observación discreta para obtener muestras de un comportamiento completamente auténtico. Sin embargo, esto no fue posible por razones éticas y, además, la observación no controlada crea ambigüedades interpretativas (debido a la confusión con las tareas y los entornos). La discusión de la relación de estado con el comportamiento no verbal se ha relacionado estrechamente con la discusión de las diferencias de género en el comportamiento no verbal. Los hombres y las mujeres difieren en el número de comportamientos no verbales, y las magnitudes de estas diferencias rivalizan o superan las de otras diferencias psicológicas de género, así como otros correlatos de las mismas conductas no verbales. La literatura indica que las mujeres sonríen y miran más, se inclinan más (se sientan de una manera menos relajada), se acercan a los demás más y se tocan más, entre otras diferencias. Henley propuso que las diferencias de género en el status subyacen a las diferencias de género no verbales, es decir, los individuos de alto status o dominantes se comportan como los hombres, mientras que las personas de bajo status o sumisas se comportan como lo hacen las mujeres, si bien relativamente pocos estudios han medido tanto el estado como el sexo en el mismo estudio y pocos estudios han podido probar esta hipótesis directamente. En este estudio los autores evalúan los resultados en busca de evidencia de que las diferencias de status podrían subyacer a las diferencias de género no verbales.

El estudio parte de la hipótesis de que las fotografías posadas provocarían una diferencia de género más extrema que las fotografías espontáneas. De esos comportamientos que se examinan, uno de los que más veces se ha examinado en investigaciones bajo diferentes circunstancias es la sonrisa. En los metanálisis se encontró que cuando la observación era más notoria (por ejemplo, la presencia de la cámara era más obvia), la tendencia de los hombres a sonreír menos que las mujeres se volvió más pronunciada . Los estudios de fotografías posadas (es decir, cámaras muy destacadas) han sido previamente virtualmente unánimes en mostrar que las mujeres sonríen más que los hombres bajo tales circunstancias. Pero, ¿qué sucede ante fotografías espontáneas? ¿aparece la misma diferencia?

Para comprobarlo, contaron con 96 profesores y personal de Northeastern University en Boston, MA. La mitad (18 mujeres, 30 hombres) de estos individuos fueron seleccionados al azar de la guía telefónica de la facultad / personal universitario por asistentes de investigación; la mitad restante (28 mujeres, 20 hombres) fueron otros profesores universitarios y personal que fueron reclutados por el primer grupo para servir como socios de interacción. Según la inspección visual de las fotografías, la muestra era blanca, con la excepción de cuatro hombres afroamericanos, dos mujeres afroamericanas y una mujer asiática. En lo sucesivo, los reclutados por los asistentes de investigación se llamarán empleados, y aquellos que a su vez fueron reclutados por los empleados serán llamados socios. En total, había 13 díadas parejas socias-socias, 5 dúo parejas socias-socias, 15 díadas parejas socias-socias, y 15 díadas parejas socias-socias. Las restricciones impuestas durante el reclutamiento fueron que los empleados no podían ser estudiantes, no podían ser conocidos por el asistente de investigación y no podían ser del Departamento de Psicología. Los empleados tenían una edad promedio de 47 años (SD = 10.62, rango = 29-69). Los socios tenían una edad media de 38 años (SD = 13.14, rango = 19-68).

60 estudiantes masculinos y femeninos de pregrado que recibieron crédito parcial en su curso de Introducción a la Psicología hicieron juicios de comportamiento no verbal de las fotografías. No se recopilaron datos sobre la etnia, pero la población de la cual se reclutaron los calificadores es predominantemente blanca y de clase media.

Cuatro asistentes de investigación (1 hombre, 3 mujeres) reclutaron a los empleados por teléfono. A los empleados se les preguntó si estarían interesados ​​en participar en un estudio conducido por un profesor en el Departamento de Psicología. Una vez aceptado, se les dijo a los empleados que serían fotografiados durante una conversación para estudiar la interacción social en una situación de “vida real”. Si los empleados estaban dispuestos a participar, se les pidió que contrataran a alguien de su departamento o unidad que no fuera un amigo personal cercano para que participara con ellos. Una vez que los empleados estaban seguros de que tenían un socio interesado en participar, el asistente de investigación programó una cita en la oficina del empleado. Al empleado y a la pareja se les pidió que sostuvieran una conversación de 4 minutos sobre “trabajo y vida en Northeastern”; muchas díadas hablaron sobre temas específicos relacionados con el trabajo. Se les informó que durante esta conversación el asistente de investigación tomaría fotografías en intervalos no anunciados. Cuando el asistente de investigación había tomado cuatro fotografías a intervalos de 40 segundos (en lo sucesivo denominadas fotografías “espontáneas”), pidió a los participantes que miraran la cámara para una fotografía final (fotografía “posada”). El asistente de investigación se abstuvo explícitamente de pedirles a los participantes que sonrieran o que dijeran “queso”. En todo momento, se permitió a los asistentes de investigación interactuar de forma natural con los participantes.

Después de que se tomó la última fotografía, se pidió a todos los participantes que completaran un cuestionario en el que calificaron, en una escala de 9 puntos, su estado relativo a la otra persona: “¿Cómo describiría su relación jerárquica (en términos de rango, autoridad, o cadena de mando) a su socio en su oficina, departamento o unidad? ” (mucho más bajo que mi compañero / mucho más alto que mi compañero). Los participantes también se les pidió que escriban su título de trabajo. Ejemplos de puestos de trabajo de alto status fueron vicepresidente y profesor; ejemplos de puestos de trabajo de bajo status fueron secretario y asistente de programación. Finalmente, los participantes calificaron el grado en que conocían a la otra persona y su comodidad, disfrute y tensión durante la conversación (en escalas de 9 puntos).

Resultaron 235 fotografías que fueron plasmadas de forma aleatoria en álbumes de fotografías. Las mitades izquierda y derecha de cada fotografía se cubrieron alternativamente con papel opaco, de modo que un evaluador determinado solo podía ver un miembro de la díada. En total, cada participante fue calificado por 5 calificadores por cada elemento de calificación no verbal. Cada evaluador puntuó solo uno de los siguientes para las 235 fotografías (solo la persona de la izquierda o de la derecha): posición de la cabeza hacia abajo / posición de la cabeza hacia arriba; cejas arqueadas / cejas levantadas; postura desplomada / postura rígida; inclinarse hacia atrás / inclinarse hacia adelante; no sonríe / sonríe intensamente (todo en escalas de 9 puntos); o una lista de verificación que enumera (1) los brazos cruzados, (2) tocarse a sí mismo (no incluye las manos apoyadas en el regazo, los brazos cruzados o las manos juntas) y (3) los codos apoyados sobre la mesa, el brazo de la silla o la rodilla. Los evaluadores en la condición de la lista de verificación podían verificar todos los que se aplicaron para cada fotografía. En la puntuación, los elementos de la lista de verificación se convirtieron en variables (presente / ausente).

El análisis se realizó del siguiente modo: En primer lugar, para cada fotografía, las clasificaciones realizadas por los cinco observadores se promediaron para cada comportamiento no verbal. A continuación, para cada participante por cada elemento de comportamiento, se promediaron las calificaciones de las cuatro fotografías tomadas durante la conversación (fotografías espontáneas). Estos se analizaron por separado de la fotografía final, que es la fotografía posada.

Los empleados y socios valoraron su propio estado relativo. Debido a que estuvieron muy de acuerdo con su estado relativo, se creó un conjunto de calificaciones de empleados y socios al promediarlos después de revertir la calificación del socio, de modo que para ambos participantes las calificaciones en el extremo superior de la escala indicaron que el empleado tenía mayor estado que el socio, mientras que las calificaciones en el extremo inferior indicaron que el empleado tenía un estado más bajo que el socio. Esta calificación de status compuesto se usó para identificar quién tenía el status más alto y quién era el miembro del status más bajo de cada díada.

Las relaciones de status, las fotografías naturales / posadas y el género a la conducta no verbal se examinaron en análisis de varianza univariante de modelo mixto de cuatro vías (ANOVA) que tenían dos factores entre pares y dos dentro de las parejas; en estos ANOVA las variables dependientes fueron las conductas no verbales, los factores entre las dos parejas fueron el género de la persona de menor status y el género de la persona de mayor status, y los factores dentro de las parejas fueron el comportamiento de la persona de menor status versus mayor y tipo de fotografía (natural / posada). Las diferencias de género se examinaron adicionalmente utilizando correlaciones entre el género (0: masculino, 1: femenino) y las conductas no verbales.

Los resultados fueron los siguientes:

En cuanto a la inclinación de la cabeza hacia arriba, los miembros de menor status inclinaron la cabeza hacia arriba más que los miembros de mayor status. Hubo también un efecto altamente significativo de fotografías naturales / posadas: Los participantes inclinaron la cabeza más en las fotografías posadas que en las naturales. No hubo otros efectos significativos.

En cuanto a la sonrisa, el status no se relacionó significativamente con la sonrisa. Sin embargo, los participantes sonreían mucho más en las fotografías posadas que en las naturales. Además, para las fotografías naturales, la sonrisa (para los dos participantes combinados) no estaba relacionada con el sexo de la persona de menor status, pero para las fotografías posadas sonriendo (para ambos participantes combinados) fue sustancialmente mayor cuando la persona de menor status era mujer que cuando la persona de menor status era hombre. Lo más llamativo es la cantidad de sonrisas en los casos en las que ambos participantes eran mujeres, en relación con las otras condiciones.

Ni el status ni las fotografías naturales / posadas se relacionaban significativamente con el auto-contacto, aunque cuando la persona de menor status era hombre, la persona de mayor status se tocaba más que la persona de menor status, pero cuando la persona de menor status era mujer no había diferencia. Aparte, en fotografías naturales, los participantes se tocaron un poco más cuando la persona de menor status era mujer que hombre, pero esta diferencia de género se revirtió para las fotografías posadas: los participantes se tocaron más cuando el status inferior era hombre en vez de mujer.

En cuanto a los codos en reposo, la persona de mayor status apoyó los codos en una pierna o en los muebles más que la persona de menor status. Además, cuando la persona de menor status era hombre, la persona de mayor status descansaba más sus codos que la persona de menor status, pero no había mucha diferencia cuando la persona de menor status era mujer.

Sobre las posturas e inclinaciones, ni el estado ni las fotografías naturales / posadas se relacionaron significativamente con estos comportamientos. Tampoco hubo otros efectos significativos en los ANOVA para estos comportamientos.

Sobre las diferencias de género en el comportamiento no verbal de la investigación, hubo algunas diferencias de género significativas. Aunque no fue consistente entre los participantes y las fotografías naturales / posadas, hubo evidencia de que las mujeres se sentaron con una postura más erguida, se inclinaron más hacia adelante, sonrieron más y arquearon las cejas más que los hombres. De todas las diferencias entre las diferencias de género naturales y posadas, la más notable fue la sonrisa: no hubo diferencias sonrientes para las fotografías sinceras, pero en las fotografías posadas las mujeres de menor status sonrieron notablemente más que los hombres de menor status.

En resumen, este estudio encontró evidencia de que varios comportamientos no verbales variaron con el status, las fotografías sinceras versus las posadas, y el sexo. Sin embargo, la evidencia de interacciones entre estos factores sugiere que puede haber una utilidad limitada para generalizar sobre cualquiera de estas variables individualmente en relación con el comportamiento no verbal. Los efectos de status no siempre fueron constantes a través del género, y las diferencias de género no siempre fueron constantes en las fotografías naturales / posadas. Es particularmente interesante que las diferencias de género en la sonrisa parecían ser especialmente sensibles a las demandas situacionales (fotografías naturales frente a las posadas).

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También puedes leer más artículos relacionados con el Comportamiento No Verbal en nuestro blog.

La importancia de la inmediatez en el comportamiento no verbal para crear vínculos de confianza. Club del Lenguaje No Verbal

inmediatez - La importancia de la inmediatez en el comportamiento no verbal para crear vínculos de confianza. Club del Lenguaje No Verbal

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, en esta ocasión les presentamos un resumen del estudio “Creating Immediacy Using Verbal and Nonverbal Methods” de Debra Dalonges y Jacquelyn Fried, documento en donde se explica la importancia de la inmediatez y de las relaciones positivas a través del comportamiento no verbal para establecer vínculos de confianza entre pacientes y médicos o alumnos y profesores.

La inmediatez se define como el grado de cercanía física o psicológica percibida entre dos personas. Las personas se sienten atraídas por las personas y cosas que les gustan, evalúan positivamente y prefieren, y evitan o se alejan de las cosas que les disgustan, evalúan negativamente o no prefieren.

La inmediatez abarca técnicas de comunicación verbal y no verbal que se pueden aplicar en múltiples entornos. Reducir el estrés y establecer una relación con los clientes requiere integrar la delicadeza de un educador y la compasión de un médico de calidad. Los educadores usan técnicas de inmediatez para educar a sus alumnos; estos mismos métodos se pueden aplicar en un entorno clínico. Al igual que los académicos, los higienistas dentales confían en las habilidades de comunicación verbal y no verbal finamente perfeccionadas para impartir información sobre educación sanitaria para motivar y educar a los pacientes sobre la salud oral y sistémica. Los higienistas dentales, como médicos expertos y conocedores, deben utilizar habilidades de comunicación que generen confianza en los pacientes y que transmitan sus habilidades y conocimientos. Los rasgos deseados asociados con la inmediatez verbal incluyen la autorrevelación, el humor, el tono, la referencia a los rasgos positivos y el discurso de otro con respecto a las similitudes. Las principales señales no verbales asociadas con la inmediatez incluyen la escucha empática, la migración facial (que muestra la expresión), la sonrisa, la orientación de la mirada, la apariencia física y el tacto.

Mediante estrategias de comunicación no verbales y verbales, un higienista dental puede mejorar las interacciones y alentar a los clientes a expresar sus inquietudes. Las señales no verbales pueden ser mucho más importantes que lo que se dice. Estas señales pueden influir en los resultados de los intercambios académicos y clínicos.

De acuerdo con los resultados de la comunicación educativa, los pacientes que ven a los médicos como profesionales cercanos son menos temerosos y generalmente están más satisfechos con la atención médica que reciben. El atractivo interpersonal, el grado en que otros responden positivamente entre sí, se puede mejorar utilizando comportamientos de inmediatez. Los médicos que deseen emplear los comportamientos de la inmediatez deben explorar las técnicas verbales y no verbales y las formas de asegurar su congruencia. Actos simples como mantener el contacto visual cuando se comunican, tocar suavemente el brazo de un paciente para reforzarlo y hablar con un tono suave y no amenazante son algunas de las maneras de lograr la inmediatez. La aplicación consciente y el aprendizaje diligente de estrategias de comunicación tanto verbales como no verbales pueden ayudar a mejorar los resultados de la educación sanitaria.

Una parte de toda comunicación son los comportamientos no verbales. Estas conductas incluyen el estudio de los movimientos corporales al comunicarse, los gestos y expresiones faciales, la proxémica (la naturaleza, grado y efecto de la separación espacial que los individuos mantienen naturalmente), la sensibilidad de la piel, el uso de artefactos, características físicas, movimiento ocular, comportamiento conmovedor y factores ambientales. Las expresiones faciales y los gestos incluyen el contacto corporal, la apariencia física y la dirección de la mirada. Los comportamientos no verbales incluyen las variables paralingüísticas del tono emocional, el tiempo y el acento. Los docentes consideran que los profesores que transmiten mensajes de cuidado verbal en combinación con señales de cuidado no verbal son más creíbles. Algunos investigadores creen que los comportamientos no verbales son más efectivos para comunicar la inmediatez que los comportamientos verbales. Las señales no verbales a menudo son innatas y, a veces, pueden contradecir un mensaje verbal. Quien tiene un conocimiento experto de las conductas no verbales puede transmitir efectivamente un mensaje no verbal controlado.

Al aplicar los principios de inmediatez, se pueden combinar comportamientos de comunicación tanto verbales como no verbales. Ya sea que se discuta el estado de salud de una persona o se educa a los estudiantes, los mensajes se transmiten a través de dos tipos de comunicación: explícita e implícita. Los mensajes explícitos llevan el contenido; la comunicación implícita transmite emociones y sentimientos. Los mensajes explícitos son fundamentalmente verbales, mientras que las comunicaciones implícitas son principalmente no verbales. Del 7% de la comunicación verbal, se descubrió que el 38% pasa por el tono de voz y el 55% por el lenguaje corporal general. Al formar relaciones de inmediatez con los pacientes, los médicos deben considerar todos los actos de comunicación verbal y no verbal.

La inmediatez muestra calidez y mejora las interacciones y las relaciones. Las interacciones con los pacientes son experiencias humanas que crean un vínculo relacional. La comunicación efectiva es un vehículo a través del cual se optimiza la participación de los pacientes. Un estudio correlacional de enfermeras y pacientes reveló que la fortaleza de su vínculo facilitó resultados positivos de la atención y una mayor satisfacción del paciente. Fomentar y fortalecer los vínculos de los higienistas dentales con sus pacientes podría producir resultados similares.

Relatando el principio educativo de la inmediatez, Vélez y Cano estudiaron la asociación entre la motivación del estudiante y la inmediatez del maestro. Su encuesta encontró que para aumentar la motivación del estudiante a través de señales verbales y no verbales se debían de exhibir gestos positivos y alentadores. Las expectativas de éxito se potencian mediante una combinación de comunicación verbal y no verbal constante, positiva y de apoyo.

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