Club del Lenguaje no Verbal

Por cortesía de la Fundación Universitaria Behavior & Law

Categoría: Política (página 1 de 8)

Lenguaje no verbal aplicado al mundo de la política

Rendimiento del candidato y respuesta observable en la audiencia. Club de Lenguaje No Verbal.

Amigos del Club de Lenguaje No Verbal esta semana presentamos el artículo “Candidate Performance and Observable Audience Response: Laughter and Applause – Cheering during the first 2016 Clinton – Trump Presidential Debate” de Stewart, Eubanks, Dye, Gong, Bucy, Wicks y Eidelman. En este artículo se analizan las respuestas del público y su influencia sobre la simpatía que tienen a los candidatos.

En este artículo se estudia la Respuesta Observable de la Audiencia (OAR) y la influencia que esta tienen en la evaluación de los candidatos presidenciales durante un debate. Para realizar los estudios se utilizó los métodos de observación propios de la etología humana. El material de estudio es el primer debate de las elecciones generales entre Donald Trump y Hillary Clinton. Este debate tuvo lugar el 26 de septiembre de 2016. Fue moderado por Lester Holt de la NBC News y duró noventa minutos. Algunos de los temas a tratar fueron: el empleo, las relaciones raciales y la posibilidad de ciberataques.  Tuvo 84 millones de espectadores, siendo el debate más visto de la historia de EE.UU.

En el primer estudio se analizó las OAR del público presente en el plató de televisión. Se catalogaron en: risas, aplausos, abucheos y mixtas. También se estudió su duración y fuerza y cual era el candidato que las provocaba.

Primeramente, se analizó que Trump tuvo cinco minutos más par hablar (47 minutos) que Clinton (42 minutos). Trump tuvo 80 turnos de palabra y Clinton 43. Lester Holt, el moderador, utilizó 10 minutos y 91 turnos de habla. El tiempo total de habla fue de 98 minutos y 214 turnos de palabra, lo que hace ver que existió una alta tasa de superposición en las intervenciones durante el debate.

Se encontró 34 OAR durante el debate, que duraron un total de 102,72 segundos, con un promedio de duración de tres segundos cada uno. Se repartieron de la siguiente manera: 21 risas, nueve aplausos, dos abucheos y dos mixtas (aplauso y risa; aplauso y abucheo).

Estos resultados nos indican que en lo relativo al contagio social la risa fue más confiable debido a la ausencia relativa de control sobre ella. Pero lo que distingue el debate es la OAR relativas a la participación voluntaria (aplausos, abucheos y mezcla). El punto diferenciador de este debate estuvo en que no siguió las normas de educación habituales. Trump interrumpió en repetidas ocasiones y usó una retórica que provocaba risas lo cual haría que la audiencia se replanteará su comportamiento colectivo. Esto provocó que los ataques de Clinton a Trump hicieran que sus seguidores tuvieran una respuesta defensiva. También quedó patente la falta de control del moderador sobre la audiencia a través de las risas.

La habilidad para provocar OAR por parte de los candidatos fue similar, pero hay algunas diferencias. Ambos consiguieron cuatro aplausos cada uno de la audiencia. Además, Trump elicitó cinco más a través de sus ataques de risa. También provocó más abucheos.

El segundo estudio se centró en analizar cómo afecta no sólo las reacciones de los candidatos sino también del público presente durante el debate en la audiencia que lo veía a través de la televisión. Para ello se utilizó una muestra de 341 estudiantes universitarios, compuesto por un 64% de mujeres y un 36% de hombres con una edad media de 19 años. El 83% eran caucásicos, el 6% afroamericanos, el 3% asiáticos y un 1% nativos americanos. De ellos el 77% dijo ser votantes registrados. El 50,1% se identificó con el partido republicano, el 27,6% con el partido demócrata y un 22% se declaró independiente. Se les dividió en siete grupos. Cada grupo vería el debate a través de una cadena de televisión diferente (ABC, Fox News, MSNBC/NBC, CNN, NPR, CBS y C-SPAN) en grupos de entre 42 a 57 participantes.

Se utilizó observadores para identificar las risas, los aplausos, los abucheos y las demás reacciones entre la audiencia del debate. Se pudieron identificar 113 OAR única. En este estudio se centraron en analizar solamente aquellas OAR que encajaran con las que también había presentado el público del plató, para analizar las respuestas compartidas a los candidatos y el contagio social de las reacciones.

Claramente se encontró un patrón de acuerdo: se verificaron un total de 321 reacciones correlacionadas con las respuestas del candidato. Un 79,4% fueron risas, solo diez fueron distinguibles como aplausos (8) y abucheos (2).  En base a estos resultados se puede ver que la risa predomina, pero también hay que tener en cuenta que es la OAR más fácil de identificar. Fue habitual que los tres observadores que había en cada sala estuvieran de acuerdo respecto a la risa no siendo igual con el resto de OAR. La percepción por parte de los observadores pudo estar influenciada por factores como la posición en la que se encontraban.

A pesar de lo anteriormente comentado hay una clara evidencia de que la risa estuvo más presente. Se presentó una relación moderadamente fuerte entre el tipo de OAR del público y el de la audiencia. La risa es más automática y estereotipada que el resto de respuestas presentes. Hay que tener en cuenta que esta es más probable en audiencias jóvenes como las que se utilizaron para este estudio. Además, los jóvenes son más propensos a imitar al resto, especialmente si los consideran miembros de su grupo implícito.

Por último, se realizó un tercer estudio en el cual se investigó la influencia que tendría en las OAR si el candidato les gustaba o no a la audiencia. Para ello se obtuvo una muestra de 34 participantes de una comunidad del oeste de Texas. De ellos 14 eran republicanos, 11 independientes y nueve demócratas. El rango de edad fue de los 18 a los 73 años siendo un 54,3% de hombres y un 45,7% mujeres.

Para evaluar al candidato se utilizó la respuesta de los participantes momento a momento (MTM) a través de diales de respuesta. Al ver el debate, los participantes utilizarían su dial para indicar que estaba de acuerdo con “me gusta el candidato que esta hablando” con opciones de respuesta que iban del 0 al 100. Se tuvieron en cuenta las 21 OAR de risas y 9 de aplausos del Estudio 1.

Los resultados muestran que el aplauso del público provocó una respuesta MTM más positiva que la risa, aunque esta diferencia no fue estadísticamente significativa. Esto puede interpretarse como que la risa no está asociada con la evaluación del candidato, a pesar de que el contexto puede ser diferente cuando existe un fuerte sentimiento hacía uno de los candidatos. La respuesta de los independientes no difería significativamente de la de los republicanos o demócratas. Por el contrario, la de estos dos grupos entre ellos sí que fue mayor. Por ejemplo, cuando el público aplaudía a Clinton, los demócratas e independientes tenían más reacciones positivas, mientras que los republicanos tuvieron más negativas. En cambio, cuando los aplausos fueron para Trump no hubo esta diferencia. Las risas independientemente del candidato tampoco provocaron diferencias en las reacciones. Finalmente se concluyó que la afiliación política no tenía relevancia significativa.

En conclusión, se puede decir que existe una relación moderadamente sólida entre las OAR del público del debate y la de las personas que lo veían por televisión. Principalmente, se destacó en esta relación la risa, seguida del aplauso y, por último, las demás reacciones estudiadas. Parece que los aplausos provocados por Trump pudieron ser más importantes que los provocados por Clinton, ya que la simpatía que presentó Trump se vio afectada positivamente por los aplausos generados. También hay que destacar la influencia negativa que tuvo el poco control ejercido por el moderador del debate sobre la audiencia del mismo.

Comportamiento No Verbal y Liderazgo: Factores individuales y contextuales. Club Lenguaje No Verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, en esta ocasión les presentamos un resumen del artículo “Nonverbal Elements of Leadership Behaviour” de los autores Birgit Schyns y Fisela Mohr, que analizan aquellos elementos relativos al comportamiento no verbal de los líderes hacia sus seguidores. Terminamos este conjunto de artículos relativos al comportamiento no verbal en el liderazgo resumiendo la influencia de los factores contextuales y de las características individuales de los líderes y seguidores en el comportamiento no verbal.

En el presente se explicará, continuando la explicación del anterior, como influyen las características individuales de los líderes y seguidores y los factores contextuales en el comportamiento no verbal en el liderazgo. Antes de entrar en detalles sobre qué características de los líderes y seguidores juegan un papel en la decodificación y codificación del comportamiento no verbal, consideraremos algunos principios generales en el contexto de la interacción no verbal.

Del lado del codificador, podemos hacer una distinción entre expresividad y habilidades de comunicación. La expresividad en sí misma no implica necesariamente habilidades para enviar y decodificar mensajes. Las habilidades si responden a la capacidad de enviar mensajes relevantes claramente cuando una situación social lo requiere. Las habilidades de envío incluyen inhibir los sentimientos que no son relevantes para el mensaje que se enviará, incluso puede ser necesario simular sentimientos que realmente no se sienten en el momento dado.

Del lado del decodificador, la investigación sobre la percepción social ha demostrado que la capacidad de decodificar señales no verbales es asombrosamente buena. Se ha demostrado  que, incluso después de una presentación muy breve (milisegundos) de escenas de video que cubrían cinco dominios diferentes de interacción social (parentesco, engaño, estado, intimidad y competencia) que contenían expresiones de emociones no verbales, las personas no capacitadas podían dar una interpretación precisa, incluso cuando el sonido estaba apagado. Estos resultados en ausencia de sonido nos permiten suponer que la mayoría de la información se basó en claves no verbales.

¿Qué características particulares juegan un papel en la decodificación y codificación? En primer lugar, debemos tener en cuenta que las características individuales desempeñan un papel en la exhibición del comportamiento no verbal. Para nombrar un ejemplo, las mujeres son más expresivas y, como se muestra en el contexto del matrimonio, dan señales no verbales más específicas para los mensajes negativos y positivos, y por lo tanto, desempeñará un papel importante en la interacción no verbal del liderazgo. La importancia del género aumenta cuando tenemos en cuenta que las diferencias sexuales se han encontrado en el proceso de decodificación de la comunicación no verbal. Como generalmente se considera que la decodificación es la tarea principal del seguidor, la composición de género particular de la díada de líder-seguidor debería ser extremadamente importante. Con respecto a las diferencias de género en el proceso de decodificación, los estudios que usan las escenas de video mencionadas más a menudo encuentran que las mujeres obtienen una puntuación más alta en sensibilidad interpersonal. Su capacidad para realizar evaluaciones correctas de los comportamientos no verbales que se muestran en escenas de video es más alta que la de los observadores masculinos.

En el proceso de decodificación del comportamiento no verbal, los estereotipos de género también juegan un papel. Por ejemplo, sobre el contacto visual, las mujeres tienden a mostrar menos dominio visual que los hombres. Para los hombres, el alto dominio visual está relacionado con la influencia efectiva, mientras que para las mujeres, el bajo dominio visual se correlaciona con una gran influencia social. Ambos estudios muestran que el género y el estado del líder deben tenerse en cuenta como una variable de contexto importante al analizar la decodificación del comportamiento del liderazgo no verbal.

La decodificación del comportamiento no verbal también depende de la reciprocidad de los comportamientos mostrados por los actores. Por ejemplo, el contacto visual y el tacto tienen diferentes significados para los observadores cuando estos comportamientos se intercambian mutuamente o cuando se muestran solo por uno de los actores. También se demostró que el comportamiento idéntico recibe diferentes significados de un observador dependiendo de si se muestra o no hacia un superior o un seguidor. El mismo comportamiento se considera más agradable cuando se muestra hacia un seguidor que cuando se muestra hacia un líder.

Otras características individuales también pueden ser relevantes, como las capacidades de autocontrol. Las personas con altas capacidades de autocontrol muestran una mayor precisión en el juicio al decodificar el comportamiento de los demás y están en mejores condiciones para influir en sus propias expresiones. Por lo tanto, este factor puede ser relevante tanto en la decodificación como en la visualización de comportamientos no verbales.

Además de los factores individuales, los factores contextuales juegan un papel en la decodificación del comportamiento no verbal. Los factores contextuales en las interacciones son numerosos (como la cultura, la duración de la interacción, la complejidad de la situación y la familiaridad de las personas con las que uno interactúa). Aunque algunas expresiones no verbales de las emociones parecen ser las mismas en todas las culturas, las dimensiones culturales como el individualismo, el colectivismo y la diferenciación de estatus parecen crear diferencias. Con respecto a los estereotipos en el contexto de la interacción, la duración de la relación líder-seguidor y la complejidad de la situación son variables contextuales adicionales de importancia. Como se utilizan estereotipos en situaciones en las que hay poca información sobre una persona disponible, parece probable que los estereotipos surjan más a menudo al comienzo de una relación líder-seguidor.

El rol que desempeña la complejidad situacional puede ser obvio cuando consideramos las interacciones del líder en el contexto del procesamiento de la información. La mayoría de las interacciones seguidores-líderes hacen demandas cognitivas complejas a los participantes: una tarea se delega al seguidor o se da retroalimentación; se está llevando a cabo un proceso de resolución conjunta de problemas o, incluso más complejo, se debe resolver un conflicto. Estas situaciones complejas (y a menudo nuevas) normalmente exigen un procesamiento de información cognitiva complejo. De acuerdo con varias investigaciones, el procesamiento de la información incluye el procesamiento consciente y automático, donde el procesamiento automático «libera» la capacidad cognitiva para las demandas más complejas que necesitan ser resueltas de manera consciente. Existe amplia evidencia que sugiere que la decodificación de señales no verbales es un proceso altamente automático. En situaciones cognitivas tan complejas como las interacciones líder-seguidor, la decodificación automática de señales no verbales es un medio de recopilar información adicional. Sin embargo, precisamente la poca atención dada a esta decodificación permite que los estereotipos se vuelvan particularmente efectivos.

Con respecto al despliegue del comportamiento no verbal y las relaciones de poder particulares, se encontró que, en las discusiones, las mujeres y los hombres de alto poder / alto estatus mostraron diferencias en sus expresiones no verbales, dependiendo de si estas discusiones tienen lugar o no un grupo de personas conocidas o en un grupo de extraños. Las mujeres y hombres de alto poder y alto estatus hablaron más en discusiones con extraños que en discusiones con sus pares; los hombres de alto poder y alto estatus sonreían menos en las discusiones con extraños que en las conversaciones con personas conocidas. Esta investigación enfatiza aún más la importancia del contexto para comprender el comportamiento del líder no verbal.

Sabiendo que el comportamiento no verbal se muestra y se decodifica en las interacciones de liderazgo y que las características individuales y los factores contextuales conforman este proceso, ahora pasamos a las funciones y los resultados del comportamiento no verbal en general y en el contexto del liderazgo. El artículo muestra las siguientes funciones del comportamiento no verbal en la interacción social: (a) proporcionar información, (b) regular la interacción, (c) expresar intimidad, (d) control social, (e) presentar identidades e imágenes, (f) afectando la gestión y (g) facilitando el servicio y los objetivos de la tarea.

La investigación sobre la decodificación de la interacción social ha demostrado que los estados emocionales y la calidad o tipo de relación (que involucran cuestiones como la confianza, la intimidad, el engaño, el estado, la competencia) se transmiten de forma no verbal. Esta idea es respaldada por investigaciones que examinan el comportamiento de los líderes políticos. Se puede demostrar, por ejemplo, cómo las demostraciones faciales de los líderes políticos pueden evocar emociones en los espectadores. Además, la percepción del poder está relacionada con el comportamiento no verbal. En un estudio en el que los participantes calificaron a una empleada con respecto a seis bases de poder (recompensa, coercitivo, legítimo, experto, referente y credibilidad), se encontró que el contacto visual directo aumenta la percepción de poder coercitivo. mientras que una expresión facial relajada disminuye las percepciones de poder. La postura del cuerpo tuvo un efecto solo en la percepción del poder referente. La investigación sobre la distancia de asiento indica que una distancia menor está relacionada con un mayor grado de intimidad. Además, la orientación lado a lado indica un mayor grado de intimidad que la orientación cara a cara, aunque no en la misma medida que la distancia.

Además, el comportamiento no verbal puede transmitir apoyo. Como Remland, Jacobson y Jones (1983) encontraron en un estudio experimental, inclinarse hacia adelante, tocar al subordinado, hablar en voz baja, sonreír comprensivamente, mirar y asentir están relacionados con la percepción de apoyo mientras se inclinan hacia atrás, manteniendo la distancia, hablar con voz firme, rehusarse a sonreír, interrumpir, mirar hacia otro lado y alejarse significa no ser comprensivo. El comportamiento no verbal representó un grado considerable de varianza (32%) en la calificación de la consideración del líder. En menor medida (13%), explicó la orientación de la tarea.

Otro resultado, derivado de la investigación sobre el efecto Pigmalión, es que los comportamientos de los líderes no verbales tienen un efecto en la autoeficacia de los seguidores y en su desempeño. Se ha demostrado que un mayor nivel de expresividad está relacionado con el éxito profesional. Por lo tanto, podemos concluir que el despliegue del comportamiento no verbal también está relacionado con los resultados del lado de los líderes.

Resumiendo, se ha demostrado que el comportamiento no verbal tiene diferentes funciones y está relacionado con diferentes tipos de resultados. Todas las investigaciones citadas subrayan la importancia del comportamiento no verbal en los procesos de interacción.

Comportamiento No Verbal y Liderazgo: ¿Qué conductas son las más relevantes e influyentes?. Club Lenguaje No Verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, en esta ocasión les presentamos un resumen del artículo “Nonverbal Elements of Leadership Behaviour” de los autores Birgit Schyns y Fisela Mohr, que analizan aquellos elementos relativos al comportamiento no verbal de los líderes hacia sus seguidores. En esta entrada analizaremos la influencia de la manipulación del comportamiento no verbal por parte del líder sobre los seguidores para comprobar qué conductas son las más influyentes en el liderazgo. 

A continuación, veremos estudios en los que se manipuló el liderazgo o en los que se enfocó el comportamiento no verbal de los líderes existentes a fin de descubrir qué conductas son relevantes en el contexto del liderazgo transformacional o carismático. Para ello, es interesante primero prestar atención a qué conductas han sido propensas a ser examinadas y si se han incluido comportamientos no verbales. En un experimento se investigaron las percepciones de carisma. Se presentaron discursos grabados en video en los que se manipuló la entrega de la visión y el contenido de la visión. El actor que transmitió el liderazgo carismático fue «entrenado para mantener el contacto visual, exhibir fluidez vocal, usar expresiones faciales (por ejemplo, sonrisas) y participar en gestos dinámicos de manos y cuerpo». Como era de esperar, además del efecto de los contenidos de la visión en la percepción del carisma, se descubrió que los participantes percibían que los líderes eran más carismáticos cuando los líderes mostraban las conductas no verbales antes mencionadas.

En otro experimento, se manipuló el comportamiento de los líderes creando un guión carismático, en el que los líderes exhibieron algunas conductas no verbales, como alternar entre caminar y sentarse en el borde del escritorio, inclinarse hacia el participante, mantener un contacto visual directo y tener una expresión facial animada. En su verificación de manipulación, se demostró que los participantes atribuyeron mayor carisma a los líderes que mostraron estos comportamientos que a los líderes que fueron entrenados para comportarse de manera neutral, para mantener un contacto visual intermitente, un tono de voz neutral y un facial neutral expresión. En resumen, los subordinados percibieron más carisma cuando los líderes mostraron los siguientes comportamientos no verbales: una gran cantidad de sonrisas, una alta intensidad de sonrisas y una asistencia visual prolongada y frecuente del público. Estos comportamientos también fueron relevantes en la percepción del liderazgo carismático en los líderes políticos. Por lo tanto, podría ser interesante tener una visión más cercana de la investigación en liderazgo político. El liderazgo político se refiere al comportamiento de liderazgo que muestran los políticos hacia el público. La investigación en este campo a menudo se concentra en las apariciones públicas dadas por los líderes políticos, por ejemplo, al dar discursos o entrevistas. Aunque no estamos hablando de liderazgo directo en el resumen de este artículo, algunos resultados de la investigación en esta área también pueden transferirse a la situación de liderazgo directo.

Se analizaron igualmente las expresiones faciales de los líderes políticos y se identificaron tres categorías funcionales de la expresión facial: ira, miedo-evasión y felicidad-tranquilidad (y se asignaron las expresiones faciales respectivas). Estas categorías funcionales se muestran utilizando las siguientes partes faciales: párpados (abiertos / cerrados), cejas (bajadas / elevadas), orientación del ojo (mirando / evitada / enfocada), esquinas de la boca (hacia adelante / retraídas / elevadas), mostrando los dientes, movimiento de la cabeza y orientación de la cabeza. La investigación ha demostrado que cada tipo de visualización no verbal produce diferentes patrones de respuesta emocional en el espectador. Se observó que la homogeneidad o pureza percibida, es decir, el grado de visualización no mixta de la conducta no verbal con respecto a las funciones expresadas, tiene un impacto en la reacción de los perceptores.

En el artículo, en resumen, se explica que los comportamientos de liderazgo no verbal incluyen usar una voz cautivadora, pasear, sentarse en el borde del escritorio, acercarse físicamente e inclinarse hacia el seguidor, usando contacto visual, mostrando expresiones faciales animadas, sonriendo, etc. Sin embargo, algunos puntos importantes de discusión permanecen. Con respecto a la investigación y la teoría de Pigmalión, tenemos información sobre cómo el comportamiento no verbal conduce a un mejor rendimiento con la condición de que el líder realmente crea que su seguidor tiene un alto potencial. Sin embargo, estos estudios no permiten inferencias sobre qué comportamiento no verbal puede ayudar si un líder desea desarrollar el potencial de una persona a un alto nivel, pero está convencido de que el seguidor aún no ha alcanzado un alto nivel. En otras palabras, ¿cómo debe comportarse el líder si la información dada y la expectativa relacionada con ella son diferentes? Esto puede considerarse como un caso clásico de inconsistencia en los canales de comunicación. Como hemos visto en otros casos de inconsistencia, donde el comportamiento no verbal se considera más informativo que el contenido real de un enunciado, el efecto del elogio verbal puede verse reducido por una expresión facial que no se ajusta. La investigación sobre liderazgo transformacional / carismático, líderes políticos y líderes emergentes nos permite suponer que, a diferencia de la investigación de Pigmalión, donde el comportamiento no verbal se muestra inconscientemente, el comportamiento no verbal puede ser influenciado conscientemente.

Al considerar el liderazgo como un proceso interactivo, debemos tener en cuenta los factores que tienen un impacto en esa interacción. El comportamiento de liderazgo no verbal no ocurre independientemente, sino que es influenciado por las características individuales de los líderes y seguidores y por los factores contextuales que enmarcan la interacción entre el líder y el seguidor. Estas características individuales y factores contextuales serán resumidos en la siguiente entrada finalizando así esta serie de artículos relativos al comportamiento no verbal en el liderazgo.

Comportamiento No Verbal y Liderazgo: Elementos comunes. Club Lenguaje No Verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, en esta ocasión les presentamos un resumen del artículo “Nonverbal Elements of Leadership Behaviour” de los autores Birgit Schyns y Fisela Mohr, que analizan aquellos elementos relativos al comportamiento no verbal de los líderes hacia sus seguidores. Dividiremos el contenido del artículo en el comportamiento no verbal de los líderes (en la presente entrada), la influencia de la manipulación del comportamiento no verbal por parte del lider sobre los seguidores, y por último la influencia de los factores contextuales y de las características individuales de los líderes y seguidores en el comportamiento no verbal en el liderazgo en las siguientes entradas.

Este artículo investiga la importancia del comportamiento no verbal en el contexto del liderazgo. La investigación sobre la decodificación de las interacciones sociales ha demostrado que la calidad o el tipo de relación, así como los estados emocionales relevantes se transmiten de forma no verbal. Con esto en mente, revisamos la literatura existente sobre el comportamiento del liderazgo no verbal. Los comportamientos no verbales examinados en estas áreas de investigación muestran una consistencia notable y, por lo tanto, concluimos que es posible deducir comportamientos efectivos de liderazgo no verbal.

El comportamiento no verbal es de interés en la investigación del liderazgo porque la interacción es una de las principales actividades de los líderes. Gran parte de la investigación existente se ha centrado en los «resultados» de las interacciones sociales, como la satisfacción de los subordinados con los líderes, su compromiso con los objetivos de la organización, la realización de tareas, la calidad de las relaciones entre líderes y seguidores, etc. Rara vez, sin embargo, se han examinado los medios utilizados en estas interacciones. En este artículo, nos enfocaremos precisamente en estos medios, específicamente, en el comportamiento del liderazgo no verbal.

Las señales no verbales son un elemento importante en la interacción social. Los elementos importantes de la comunicación no verbal son los gestos, los movimientos corporales, las posturas, las expresiones faciales, la mirada, etc. Sin embargo, la comunicación no verbal también puede incluir señales auditivas como prosodia, volumen, tempo, tono, ritmo, pausas, etc. En la psicología social, el papel de la expresión facial en la formación de impresiones es bien conocido. Los estudios muestran que la impresión general hecha por una persona está conformada por los siguientes componentes: contenido del mensaje, tono de voz y expresión facial. Se sabe además que en los casos de inconsistencia entre el comportamiento verbal y el no verbal, la información no verbal es la que tiene mayor importancia. Estos resultados de investigación respaldan la noción de que la comunicación no verbal es un medio importante para enviar y recibir información y que la expresión facial es una parte importante de este proceso.

Para entender el comportamiento no verbal en el liderazgo, el artículo se apoya en las investigaciones sobre el liderazgo realizadas por Pigmalión, quien sostiene que los líderes actúan de acuerdo con sus expectativas y, por lo tanto, se comportan de manera diferente con cada seguidor en línea con sus expectativas. Este comportamiento, a su vez, conduce a diferencias en el rendimiento de los seguidores. La investigación de Pigmalión se basa en investigaciones realizadas en aulas, en donde se encontró que los profesores trataban a sus alumnos de forma diferente según sus expectativas (evocadas experimentalmente) sobre el rendimiento de los alumnos. Con esta idea se asumió que las expectativas de los líderes sobre sus seguidores podrían estar influenciadas por información (verdadera o falsa) tal como las expectativas de los maestros en el estudio mencionado anteriormente. Por lo tanto, en un contexto organizacional, los líderes adaptarán su comportamiento hacia sus seguidores de acuerdo con sus expectativas. Esto, a su vez, influye en las creencias de eficacia de los seguidores (es decir, su sensación de competencia en la ejecución de ciertos comportamientos) y, por lo tanto, su rendimiento. Esto significa que las expectativas del líder se vuelven autocumplidas a través de las diferencias en su comportamiento con respecto a cada seguidor. Es importante tener en cuenta que los líderes cambian su comportamiento más o menos inconscientemente cuando se alteran sus expectativas.

La pregunta central es saber qué exhiben los líderes del comportamiento y, especialmente, qué tipo de conductas no verbales han demostrado ser relevantes en el contexto del liderazgo. Como se mencionó anteriormente, la investigación original sobre el efecto Pigmalión se realizó en el aula. Se revisaron varias conductas no verbales que están conectadas con altas expectativas y que fueron exhibidas por los profesores: parece que los profesores sonríen más a los alumnos de los que tienen mayores expectativas; mantienen el contacto visual con más frecuencia y más tiempo con estos alumnos; se acercan físicamente a ellos y muestran diversas formas de postura y lenguaje corporal transmitiéndoles calidez, aceptación y aprobación. Se sabe además que los profesores que se inclinan por sus alumnos son evaluados como mejores profesores. Una disminución en el contacto visual entre el maestro y los alumnos se correlaciona con un aumento en las interrupciones. El comportamiento conmovedor solo se relaciona con un mejor rendimiento de los alumnos cuando este comportamiento fue acompañado por una sonrisa. La investigación también ha demostrado que los maestros mantienen una mayor distancia de los alumnos rechazados que de los demás. Por lo tanto, es evidente que las actitudes de los profesores hacia sus alumnos se muestran de forma no verbal.

El comportamiento no verbal en el liderazgo se ha investigado usando los términos de “liderazgo transformacional” y “liderazgo carismático”. Los conceptos de liderazgo transformacional / carismático se han usado durante mucho tiempo para describir a los líderes extraordinarios. Mientras que originalmente, el carisma se refería a los atributos de los líderes, las investigaciones más recientes se centran en el lado conductual del carisma, es decir, en el liderazgo transformacional. A continuación, se hace referencia a los conceptos tal como se usan en los estudios revisados en el artículo, pero se debe de tener en cuenta que ambas etiquetas, ya sea que se usen como atributo (carisma) o comportamiento (liderazgo transformacional), se refieren al mismo fenómeno.

El liderazgo transformacional es un término que resume el comportamiento de liderazgo excepcional, por lo que se aparta de las teorías más tradicionales orientadas a los rasgos sobre el carisma. La concepción del liderazgo transformacional incluye cuatro dimensiones: (1) influencia idealizada, (2) motivación inspiradora, (3) estimulación intelectual y (4) consideración individualizada. Los líderes transformacionales se caracterizan por el uso de visiones para influenciar a sus seguidores. Motivan a través de la inspiración y estimulan a sus seguidores intelectualmente. Los líderes transformacionales hacen uso de la consideración individualizada, lo que significa que consideran las necesidades individuales de cada uno de sus subordinados.

En la siguiente entrada se mostrarán estudios en los que se manipula el comportamiento no verbal de los líderes para descubrir qué conductas son relevantes en el contexto del liderazgo transformacional o carismático.

La influencia del Comportamiento No Verbal de los oponentes en los debates. Club Lenguaje No Verbal

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, en esta ocasión les presentamos un resumen del artículo “The Role of Background Behavior in Televised Debates: Does Displaying Nonverbal Agreement and/or Disagreement Benefit Either Debater?” de los autores John Seiter, Harry Weger y Andrea Jensen Harold, que analizan los efectos del comportamiento no verbal de fondo que muestran los oradores de los debates televisados con el propósito de debilitar al oponente.

Es un hecho que las personas intentan controlar sus conductas comunicativas, especialmente las señales no verbales, para crear las impresiones deseadas de sí mismas, y también de los demás. Estos intentos pueden ser más frecuentes en algunos contextos que en otros. Por ejemplo, en las campañas políticas, los candidatos a vicepresidente pueden gastar más energía promoviendo imágenes favorables de sus compañeros de carrera que de ellos mismos. Al mismo tiempo, los candidatos pueden tratar de retratar a sus oponentes bajo una contexto negativo. Dada la naturaleza altamente competitiva de las campañas políticas, la mayoría de los candidatos entienden lo importante que es aprovechar las oportunidades para gestionar las impresiones de ellos mismos y de los demás. Aunque se puede pensar que se presta más atención a lo que los candidatos dicen durante las campañas que a sus gestos, las oportunidades para gestionar las impresiones no se limitan al mundo de las palabras. Por ejemplo, en los últimos años, las transmisiones de debates políticos han seguido utilizando tecnología como pantallas divididas y subpantallas, proporcionando a los espectadores acceso a señales no verbales que de otro modo no verían (por ejemplo, las señales no verbales del hablante y el oponente en el fondo). Como tal, a los que debaten se les ha brindado la oportunidad de influir en sus audiencias incluso cuando no están hablando. Una forma en que los polemistas televisados ​​podrían verse tentados a participar en tales intentos persuasivos implica expresar el desacuerdo de manera no verbal durante el turno de su oponente al hablar. Dadas las limitaciones de tiempo inherentes a los medios televisados, intentar responder al argumento de un oponente de forma no verbal podría parecer una táctica atractiva cuando las oportunidades de respuestas verbales son limitadas.

Sin embargo, este comportamiento no siempre es agradable para los espectadores. Por ejemplo, los pesados ​​suspiros, las sacudidas de cabeza y las expresiones faciales doloridas del vicepresidente Al Gore durante las respuestas de George W. Bush en la campaña de 2000 dieron como resultado la percepción de que Gore era menos agradable. En la campaña de 2004, las expresiones faciales, muecas y contorsionadas del presidente Bush durante las respuestas del candidato John Kerry redujeron su atractivo para los votantes indecisos.

El desacuerdo no verbal parece disminuir las percepciones de credibilidad, las percepciones de lo apropiado, y las percepciones de simpatía hacia el polemista que expresa desacuerdo. Teniendo en cuenta tales críticas junto con la investigación empírica que apunta a las consecuencias negativas del comportamiento de fondo antagónico (lo explicaremos más adelante), una pregunta importante sigue siendo: ¿cómo podría un candidato obtener una ventaja al mostrar desacuerdo no verbal durante el turno de palabra de un oponente y al mismo tiempo evitar el efecto negativo de dicho comportamiento? El propósito del estudio que resumimos a continuación es examinar la suma de comportamientos no verbales que expresan el acuerdo junto con los signos de desacuerdo no verbal como una táctica para mitigar las posibles consecuencias negativas de expresar únicamente el desacuerdo. Además, este estudio amplía el trabajo existente al explorar si el comportamiento de fondo mostrado por los participantes en el debate afecta las percepciones de la audiencia sobre el resultado del debate.

Hay al menos dos razones por las cuales una combinación de acuerdo y desacuerdo podría ser una táctica efectiva. En primer lugar, en lugar de ser percibido como una acción intencional de frustrar al que habla, un equilibrio entre el acuerdo y el desacuerdo podría simplemente verse como una reacción natural abierta a lo que el hablante está diciendo. Como resultado, el comunicador no verbal podría ser visto como menos antagónico y, a su vez, más creíble y apropiado. En segundo lugar, la investigación sobre conflictos maritales sugiere que la influencia de conductas negativas sobre las percepciones mutuas de los socios y la relación puede reducirse cuando los socios también muestran comportamientos positivos. Uno de esos comportamientos positivos identificados en la investigación conyugal es el acuerdo de comunicación.

Eso si, hay que estudiar si cuando el oponente (que no tiene turno de palabra) realiza comportamientos de estar de acuerdo, la audiencia puede llegar a percibir que el hablante es especialmente creíble y persuasivo. Para analizar todo esto, el estudio toma las siguientes hipótesis:

Hipótesis 1: un polemista será percibido como significativamente (a) menos creíble, y (b) menos apropiado cuando muestre un desacuerdo no verbal moderado o constante durante el discurso de un oponente que cuando muestre una expresión neutral durante el discurso del oponente.

Hipótesis 2: un polemista será percibido como significativamente (a) más creíble, y (b) más apropiado cuando el oponente del hablante muestra un desacuerdo no verbal moderado o constante que cuando el oponente del hablante muestra una expresión neutral.

Cuestión 1: ¿Se considerará que el polemista es más o menos creíble, apropiado y / u objetivo cuando un polemista muestra tanto el acuerdo no verbal como el desacuerdo durante el discurso del oponente en comparación con mostrar solo un desacuerdo no verbal?

Cuestión 2: ¿Se verá al polemista como más o menos creíble, apropiado y / u objetivo cuando un polemista muestra tanto el acuerdo como el desacuerdo durante el discurso del oponente en comparación con mostrar una expresión facial neutral?

Cuestión 3: ¿El comportamiento no verbal de un polemista televisado durante el discurso de un oponente afecta las percepciones de la audiencia acerca de las habilidades de debate de los debatientes?

Cuestión 4: ¿El comportamiento no verbal de un polemista televisado durante el discurso de un oponente afecta las percepciones de la audiencia sobre quién ganó el debate?

Cuestión 5: ¿El comportamiento no verbal de un polemista televisado durante el discurso de un oponente afecta las percepciones de la audiencia de la medida en que se ganó un debate?

Cuestión 6: ¿La percepción de sesgo media la asociación entre el comportamiento no verbal y la credibilidad percibida?

Para resolver todas estas cuestiones, se consiguió la participación de 151 alumnos (72 hombres y 79 mujeres, rango 18-36 años, edad media: 22 años) de cursos universitarios de comunicación. Cada participante recibió 1 crédito por ser voluntario para juzgar un debate televisado y completar un cuestionario después.

Dos estudiantes femeninas (ambas de 21 años), que habían completado un curso de argumentación en el semestre anterior y que eran aproximadamente equivalentes en sus habilidades de debate, se ofrecieron como oponentes en cuatro versiones de un debate grabado en vídeo. Las cuatro versiones contenían la misma toma de introducción de 7 segundos que mostraba a ambos debatientes sentados en lados opuestos de una tribuna. Las cuatro versiones también compartieron las mismas imágenes de ambos debatientes hablando. El primer polemista abogó por una legislación que exija que las estaciones de televisión cumplan con sus responsabilidades educativas con los niños; su oponente argumentó en contra de este plan. Debido a consideraciones prácticas (por ejemplo, queríamos dejar suficiente tiempo para que los participantes vean el debate y completen cuestionarios), cada participante debatió una sola vez. El discurso del orador 1 duró 6 min 47 s. El orador 2 duró 6 min 59 s. Con el fin de proporcionar a la audiencia vistas de ambos debatientes al mismo tiempo, este estudio utilizó subpantallas, mostrando al polemista en un formato de pantalla completa, mientras que el oponente que no hablaba se mostró en subpantallas más pequeñas que aparecían en la esquina inferior izquierda o derecha de la pantalla completa. Cada vez que el Orador 2 aparecía en la pantalla secundaria, no mostraba ninguna reacción no verbal (es decir, mostraba una expresión neutral denominada «cara de piedra»).  En contraste, cada versión del debate difería en el papel que le otorgaba el Orador 1. Una de las versiones no mostró desacuerdo de fondo por su parte, dos mostraron diferentes grados de desacuerdo de fondo, y una mostró una combinación de acuerdo y desacuerdo. Específicamente, las versiones del debate representaban las siguientes cuatro condiciones: (1) subpantallas mostraban que el Orador 1 permanecía impactado durante el discurso de su oponente; (2) subpantallas mostraron al Orador 1 demostrando un nivel moderado de desacuerdo no verbal durante el discurso de su oponente; (3) subpantallas mostraron al Orador 1 demostrando un desacuerdo no verbal casi constante durante el discurso de su oponente; y (4) subpantallas mostraron al Orador 1 demostrando tanto el acuerdo no verbal como el desacuerdo no verbal durante el discurso de su oponente.

El Orador 1 comunicó el desacuerdo con el Orador 2 mediante el uso de comportamientos silenciosos, como sacudir la cabeza de izquierda a derecha, poner los ojos en blanco, sonreír y pronunciar palabras (por ejemplo, «¿Qué?» Y «No»). En la cuarta condición, el Orador 1 expresó su acuerdo con el Orador 2 ya sea por un simple asentimiento con la cabeza o expresando consideración reflexiva usando una expresión facial contemplativa que termina con una mirada hacia arriba seguida de un leve movimiento de cabeza y apretando los labios como diciendo » Ok, estoy de acuerdo con eso «.

En las cuatro condiciones, las subpantallas que muestran al Orador 1 aparecieron cinco veces durante el discurso de su oponente (a aproximadamente 35 s, 1 min 56 s, 2 min 53 s, 5 min 15 s, y 6 min 33 s en el discurso) y duraron un promedio de 36 s.
En condición 2 (desacuerdo moderado), el presentador 1 mostró desacuerdo no verbal (durando unos 6 s) mientras se mostraba en las dos primeras y dos últimas subpantallas apareció durante el discurso de su oponente. Ella permaneció con cara de piedra durante el resto de su aparición en las subpantallas.
En la Condición 3 (desacuerdo constante), el Orador 1 mostró un desacuerdo no verbal en las cinco subpantallas durante casi toda la duración de cada subpantalla.
En la Condición 4 (acuerdo más desacuerdo), el Orador 1 mostró un desacuerdo no verbal (que duró unos 6 s) en la primera y última subpantalla y acuerdo no verbal (que duró unos 6 s) en la segunda y cuarta subpantallas.

Los estudiantes seleccionaron uno de cuatro períodos de tiempo para ver un debate. Cada versión de debate fue asignada aleatoriamente a una de las cuatro sesiones. Los estudiantes, en grupos de aproximadamente 12 a 20, vieron una de las cuatro versiones del debate (cara de piedra = 19 hombres, 17 mujeres y 2 que no informaron el género; desacuerdo moderado = 18 hombres y 22 mujeres; desacuerdo constante = 15 hombres y 25 mujeres, acuerdo más desacuerdo = 18 hombres y 15 mujeres). Cada versión de debate se proyectó en color en una pantalla grande (178 cm2). A los estudiantes solo se les dijo que debían juzgar el debate. Después del debate, completaron un cuestionario que contenía las medidas dependientes, y luego se les agradeció por participar.

Los factores medidos fueron los siguientes:

Credibilidad del orador. La credibilidad de los debatientes se midió utilizando un instrumento cuya escala está compuesta por 15 elementos diferenciales semánticos de 7 puntos que miden cinco dimensiones de credibilidad: Carácter, Sociabilidad, Competencia, Composición y Extroversión. La escala para cada dimensión se calculó sumando los ítems.

Oportunidad. Se utilizó una herramienta capaz de evaluar las percepciones de la audiencia acerca de la idoneidad de los debatientes. La medida incluye cinco ítems semánticos diferenciales de 7 puntos (por ejemplo, el comportamiento del polemista fue apropiado / inapropiado o apropiado / impropio).

Habilidad de debate. Las percepciones de los participantes sobre las habilidades de debate de los oradores se evaluaron con elementos del “Cuestionario de Debates de la Asociación Americana de Medicina Forense” utilizada comúnmente por los jueces en los torneos de debate intercolegial. El cuestionario incluye una serie de ítems con escalas de 5 puntos, cada una de las cuales evalúa Análisis, Razonamiento y Evidencia.

Objetividad. El grado en que un polemista parecía objetivo se evaluó mediante respuestas a dos ítems semánticos diferenciales de 7 puntos (sesgado / imparcial y unilateral / considera otros puntos de vista). Debido a que esta variable es interesante para aplicaciones prácticas, aunque las escalas con solo dos ítems generalmente tienen puntuaciones de confiabilidad más bajas, la variable se mantuvo para el análisis.

Resultado del debate. Finalmente, los participantes informaron sus percepciones sobre el resultado del debate al indicar a quién creían que habían ganado (Orador 1 o 2) y al indicar en una escala de 7 puntos el grado en que acordaron que un debate fue el ganador del debate ( 1 = ganó el primer orador, 7 = ganó el segundo orador).

Los resultados fueron los siguientes:

Las hipótesis 1a y 1b predijeron que mostrar un desacuerdo no verbal de fondo (a diferencia de una expresión neutral, es decir, «con la cara de piedra») llevaría a percepciones menos favorables de la credibilidad y adecuación del Orador 1. Para probar esta hipótesis, los análisis de contraste se calcularon comparando la combinación de calificaciones en las condiciones de desacuerdo moderado y constante con las de la condición de “cara de piedra” enfrentada para cada una de las variables dependientes. Los análisis de contraste indicaron que el Orador 1 recibió valoraciones significativamente más bajas sobre la adecuación y las dimensiones de credibilidad de sociabilidad, competencia y carácter cuando mostraba desacuerdo durante el discurso de su oponente que cuando permanecía con cara de piedra.

Las hipótesis 2a y 2b predijeron que el Orador 2 se percibiría como más creíble y apropiado cuando su oponente mostrara un desacuerdo moderado o constante en comparación con el oponente que permanecía con la cara de piedra. No se encontraron efectos significativos para las percepciones de sociabilidad, compostura, competencia o carácter del Orador 2. Contrario a la predicción inicial, el desacuerdo no verbal mostrado por parte del polemista que no hablaba redujo la percepción del público de la extroversión del Orador 2. Y también, contrariamente a la predicción, el desacuerdo del Orador 1 no aumentó las percepciones de la idoneidad del Portavoz 2.

En cuanto a las cuestiones 1 y 2, preguntan si el acuerdo más la condición de desacuerdo, en comparación con las condiciones de desacuerdo y la condición de piedra, aumentarían o disminuirían las calificaciones de la credibilidad del orador y/o oponente. Para responder la primera pregunta de investigación, los análisis indicaron que mostrar tanto el acuerdo como el desacuerdo no dio lugar a diferencias en las percepciones de la credibilidad para cualquier debate en relación con las condiciones de desacuerdo. Para abordar la segunda pregunta de investigación, se calcularon los contrastes que comparaban el acuerdo más la condición de desacuerdo con la condición de “cara de piedra”. Los resultados indicaron que mostrar acuerdo más desacuerdo se asoció con percepciones de menor sociabilidad, menos carácter y menos adecuación para el Orador 1 en comparación con cuando permaneció con cara de piedra. Para el Orador 2, los resultados indicaron que la muestra de acuerdo de su oponente más desacuerdo, en comparación con el resto de la “cara de piedra”, no afectó las percepciones de su credibilidad. Sin embargo, el análisis de contraste planeado reveló que la conveniencia del Orador 2 se consideró mayor cuando su oponente mostró una mezcla de acuerdo y desacuerdo que cuando su oponente permaneció con cara de piedra.

La tercera pregunta de investigación preguntó si el comportamiento no verbal del Orador 1 estaría asociado con las percepciones de la audiencia acerca de la habilidad del argumento de los debatientes. No hubo diferencias estadísticamente significativas entre las condiciones en los juicios sobre las habilidades de argumentación del Orador 1. Sin embargo, la presentación de acuerdo más desacuerdo del Orador 1 se asoció con un aumento percibido en las habilidades de argumentación de su oponente (es decir, el Orador 2) en relación con cuando el Orador 1 mostró desacuerdo moderado. Las diferencias entre el acuerdo más la condición de desacuerdo, la cara de piedra y las constantes condiciones de desacuerdo se aproximaron, pero no alcanzaron, los niveles de significancia convencionales para las percepciones de la habilidad de debate del Orador 2 (p = .081 y .079 respectivamente)

La cuarta pregunta de investigación pregunta si el comportamiento no verbal mostrado por el Orador 1 estaba relacionado con las percepciones de quién ganó el debate. Las percepciones de quién ganó el debate son independientes de las condiciones experimentales. Sin embargo, debe tenerse en cuenta que, si bien el valor crítico no alcanzó los niveles convencionales de importancia, el público tuvo 10 veces más probabilidades de juzgar al Orador 2 como el ganador del debate en el comportamiento de acuerdo más desacuerdo, mientras que en las tres condiciones restantes, el Orador 2 tenía solo tres veces más probabilidades de ser juzgado como el ganador del debate.

La quinta pregunta de investigación preguntó si la conducta de fondo del Orador 1 estaba asociada con las percepciones de la audiencia acerca del grado en que el debate fue ganado por cualquiera de los debatientes. El público percibió que el Orador 2 ganó el debate por un margen mayor en la condición de acuerdo y desacuerdo en comparación con el desacuerdo moderado y las condiciones de constante desacuerdo. La condición de la cara de piedra no difirió significativamente de ninguna de las otras condiciones en este análisis.

Para responder a la sexta pregunta de investigación, para probar el efecto del comportamiento no verbal de fondo sobre la credibilidad del hablante, la variación del orador 1 en el comportamiento no verbal de fondo predijo las percepciones de la audiencia sobre su sociabilidad, carácter y adecuación. Las condiciones de desacuerdo moderado y constante se asocian con percepciones de objetividad de la audiencia significativamente más bajas que las condiciones de enfrentamiento y acuerdo más desacuerdo. Sin embargo, las condiciones de cara de piedra y acuerdo más desacuerdo no difieren entre sí. La sociabilidad, el carácter y la idoneidad percibidos están todos asociados positivamente con la objetividad percibida.

Teniendo en cuenta estos resultados concluimos que es desaconsejable expresar demasiados desacuerdos no verbales mientras un oponente tiene la palabra. Los resultados e investigaciones previas indican que una pequeña cantidad de desacuerdos no verbales podría ser aceptable para la mayoría de los miembros de la audiencia, pero el uso frecuente de comportamientos como sacudidas de cabeza, suspiros, y similares empeoran las percepciones de la audiencia sobre la propia credibilidad a lo largo de muchas dimensiones. Peor aún, un desacuerdo no verbal fuerte y frecuente puede aumentar las percepciones de la audiencia sobre algunas dimensiones de la credibilidad del oponente. También encontramos que agregar algunas expresiones de acuerdo no verbales al tiempo que expresaba desacuerdo no parecía crear una ventaja para el polemista que participaba en tales conductas. De hecho, agregar expresiones de acuerdo no verbal parece ser contraproducente y, en algunos casos, empeorar la reacción de la audiencia hacia el polemista.

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