Por cortesía de la Fundación Universitaria Behavior & Law

Categoría: Política (Página 1 de 9)

Lenguaje no verbal aplicado al mundo de la política

Líderes políticos: la influencia del género y la comunicación no verbal. Club del Lenguaje No Verbal

Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Culture and Gender in Nonverbal Communication” de Grebelsky-Lichtman, T. y Katz, R. (2020), en el que se analiza si influyó y cómo el género de los líderes políticos en su estructura comunicativa no verbal durante la crisis de la pandemia.

La estructura comunicativa no verbal tiene un papel central en las percepciones del liderazgo, el carisma y la confianza de los políticos. Dicha estructura es esencial para la comunicación, la influencia y la persuasión efectivas, especialmente durante las crisis y períodos desafiantes de estrés, miedo o incertidumbre.

Así, la estructura comunicativa no verbal está fuertemente correlacionada con el género y afecta a las evaluaciones de líderes políticos masculinos y femeninos. La personalización política y el sentimentalismo enfatizan la identidad de género de los líderes; esto conduce a la formación de expectativas sociales de género de los líderes masculinos y femeninos. Con respecto a estos últimos, se han definido patrones no verbales masculinos o femeninos en la comunicación política, utilizando estilos de liderazgo de género. De hecho, la desviación de estos puede causar una “reacción violenta” de las percepciones, así como evaluaciones negativas del líder en cuestión.

Según la teoría de la congruencia de roles, el efecto del género en el comportamiento de los líderes es especialmente importante porque la esfera política es, posiblemente, un espacio masculino. Por ende, las mujeres políticas que deseen triunfar deberían expresar una estructura comunicativa masculina no verbal según este planteamiento.

Análisis previos de líderes políticos masculinos versus femeninos han encontrado que la mayoría de las percepciones de las diferencias de género pertenecen a atributos comunales (femeninos) y de agencia (masculinos).

Las características masculinas de los líderes políticos describen principalmente cuatro dimensiones: asertividad, control, confianza y tendencias racionales.

Las manifestaciones no verbales de asertividad psicológicamente correlacionadas incluyen movimientos agresivos y bruscos que expresan un mensaje inequívoco y determinado. La dimensión del control incluye manifestaciones no verbales como proxémicas amplias, ocupando mucho espacio, indicando control o una conducta amenazante, atemorizante, en líderes con alto estatus y autoconfianza. La dimensión de la confianza incluye posturas dominantes, contundentes y ascendentes, como estar muy erguido, para transmitir confianza y estabilidad. En cuanto a la cuarta dimensión de la racionalidad, las manifestaciones incluyen gestos ilustrativos racionales-intencionales que mejoran la comprensión, la memoria, la participación y aumentan la impresión de vitalidad y reciprocidad de participación.

Las características femeninas de los líderes políticos describen otras cuatro dimensiones principales: comunicación emocional, sensibilidad interpersonal, bondad y empatía.

Las manifestaciones no verbales psicológicamente correlacionadas con la comunicación emocional incluyen una voz expresiva de afecto, la cual fomenta la escucha, influye en las percepciones de confianza y mejora las conexiones personales. La sensibilidad interpersonal presenta manifestaciones como el contacto visual, importante para aumentar la credibilidad, confianza y personalización política, o el agrado. La bondad incluye expresiones faciales extensas, (ej. sonreír, para reflejar optimismo y facilitar la percepción de bondad, calma y capacidad para retener la presión) y movimientos suaves, redondos y pequeños. Con respecto a la racionalidad, encontramos la entonación diversa, que representa la preocupación por el bienestar de otras personas.

Durante una crisis como la de COVID-19, las estructuras comunicativas no verbales de los líderes pueden verse afectadas por la situación de la pandemia. Del mismo modo, durante períodos de crisis, los espectadores son sensibles a la filtración no verbal de tensión en la conducta de los líderes políticos. Por lo tanto, la situación de la pandemia y el nivel de gravedad de la crisis pueden tener un efecto mediado sobre el género y la estructura comunicativa no verbal de los líderes.

Para medir estos efectos, el estudio de los autores analizó 20 apariciones televisadas de 10 líderes políticos (dos apariciones para cada uno, siendo 5 hombres y 5 mujeres líderes) durante la crisis del COVID-19. Todos los líderes eran primeros ministros o presidentes de países occidentales democráticos. Se tuvo en cuenta el género, edad, experiencia, ideología política (de izquierda o de derechas) y tipo de democracia (democracia parlamentaria federal, monarquías constitucionales y repúblicas parlamentarias). En el análisis de la estructura comunicativa no verbal de los líderes se incluyó gestos, posturas, expresiones faciales, características vocálicas y desempeño.

Los resultados fueron los siguientes. El género tuvo un efecto significativo en la estructura comunicativa no verbal de los líderes políticos. La estructura comunicativa no verbal de los líderes masculinos era muy diferente a la de las líderes femeninas.

La estructura comunicativa no verbal de los líderes políticos masculinos durante la crisis del COVID-19 contenía principalmente movimientos de patrones masculinos de proxémica amplia. Concretamente, amplios movimientos de manos. Además, su comportamiento contenía gestos asertivos masculinos de advertencia y amenaza. Otra característica importante fue la filtración de gestos de tensión o estrés en los movimientos, como lamerse los labios, contradiciendo así los mensajes de calma, tranquilidad y confianza. Finalmente, los líderes masculinos exhibían pocas características de estructura femenina en sus apariciones televisivas relacionadas con la pandemia; por ejemplo, manteniendo escaso contacto visual con la cámara al ceñirse a sus discursos o notas escritas.

Por su parte, la estructura comunicativa no verbal de las líderes políticas femeninas durante la crisis del COVID-19 contenía principalmente patrones femeninos como el contacto visual. Curiosamente, todas las líderes políticas lograron combinar ceñirse a su discurso con mantener el contacto visual. Otra estructura comunicativa femenina no verbal observada fueron los movimientos redondos y pequeños de manos. En cuanto a los aspectos vocálicos, las líderes femeninas expresaron una diversa entonación, utilizaron una voz expresiva. La estructura comunicativa no verbal de mujeres líderes políticas durante la crisis de COVID-19 también contenía pocos patrones masculinos. Entre estos se apreciaron movimientos amplios y asertivos de la mano, combinados con el resto de características femeninas.

Finalmente, se encontró un efecto entre el género y la gravedad de la pandemia, en términos de fallecidos y casos graves. En países con líderes femeninas donde la situación fue menos severa se observaron más expresiones femeninas de amabilidad y optimismo durante la crisis. En contraposición, en países con líderes masculinos donde la crisis fue más severa y en sus intervenciones se observaban más a menudo manifestaciones masculinas de enfado y advertencia, así como filtraciones no verbales de signos de estrés.

Así pues, en base a estos resultados podemos concluir que el género afecta la estructura comunicativa no verbal de los líderes. Durante una crisis, los líderes presentan un comportamiento correspondiente a su estructura comunicativa no verbal de género.

Anteriormente, una clave para el éxito político de los líderes, incluidas mujeres, era el desempeño de la estructura comunicativa no verbal masculina. Sin embargo, los resultados muestran que las líderes políticas femeninas contemporáneas no adoptan una estructura de liderazgo comunicativa no verbal masculina. Contrariamente, adoptan un nuevo estilo de liderazgo basado en la estructura comunicativa no verbal femenina.

Finalmente, estas conclusiones podrían tener implicaciones prácticas significativas para los líderes políticos, tanto masculinos como femeninos. Estos pueden adoptar el marco teórico y analítico propuesto para desarrollar y mejorar sus habilidades de comunicación, efectos de persuasión, influencia social, apoyo público y cooperación hacia el éxito político.

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Poder, estatus y dominancia a través del comportamiento no verbal. Club del Lenguaje No Verbal

Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “The nonverbal expression of power, status and dominance” de Carney D. R. (2020), en el cual se exponen los comportamientos no verbales que reflejan poder, alto estatus y dominancia, así como aquellos relacionados con estos tres constructos.

El poder, el estatus y la dominancia son teoréticamente tres constructos diferentes, con manifestaciones distintitas en términos de estado psicológico y de los comportamientos derivados. No obstante, a menudo hay confusión sobre qué es cada uno de ellas. Incluso se solapan cuando se trata de comportamientos asociados.

Desde el punto de vista del comportamiento no verbal, hay diferencias marcadas entre Margaret Thatcher y Oprah Winfrey. La primera, una mujer con voz grave, fuerte y pausas controladas en el discurso, acentuando sus gestos y patrones verbales. Codos fuera, cuerpo y cara inmóviles y tranquilos, con los silencios como aliados de su poder e influencia.

Oprah, en cambio, se mueve con gusto y gesticula ampliamente. Sus expresiones faciales van cargadas de cada emoción del momento. Llora, se ríe e incluso muestra confusión o curiosidad. Se sienta y se levanta. Abraza a los demás. Pero, al igual que Margaret Thatcher, el terreno en el que se mueve le pertenece.

¿Ambos estilos no verbales, aunque diferentes, indican poder, estatus y dominancia (PES)? Sí y no. De entre todos los comportamientos no verbales (CNV) que se dan en diferentes personas y contextos, emerge una lista de CNVs que creemos que están asociados a PES. No obstante, los CNVs que realmente están asociados a PES conforman una lista muy corta.

El poder se define a menudo como el acceso a recursos y el control sobre resultados monetarios y sociales. El estatus es el respeto y admiración de otros y tiene impacto en la influencia y el apoyo social. La dominancia es una diferencia individual relativamente estable que describe la tendencia a buscar y ejercitar poder, estatus e influencia. El poder y el estatus tienden a co-ocurrir en el mismo individuo, pero no necesariamente.

El autor de este estudio revisa múltiples investigaciones, estableciendo CNVs que creemos ser asociadas a PES y otros que realmente han mostrado asociación.

A modo general, las personas piensan que las personas dominantes suelen expresar más ira y/o desprecio. Que suelen mostrar una mirada más penetrante o feroz y gestos más amplios. También se asocian a la dominancia menos pausas en el discurso y una voz más ruidosa. Cuando se trata del estatus, las diferencias entre bajo y alto estatus son menores, aunque significativas. Y los CNVs asociados son similares a los mencionados para dominancia.

Estos datos referidos a qué CNVs creemos estar asociados a PES provienen de estudios en los cuales se solicita a participantes tal información. La lista es muy larga, habiéndose encontrado unas 45 señales no verbales que las personas consideran como indicadores diferenciales entre niveles bajo y altos de PES. En cambio, la lista de CNVs realmente asociados a PES es muy corta e incluye 10 CNVs diferentes.

Algunos CNVs se encuentran como específicos de uno de los PES. Una risa más dominante y desinhibida aparece en personas de alto estatus. A mayor dominancia, mayor duración del discurso, las personas más dominantes hablan más tiempo. Una duración mayor de las miradas en los ojos del interlocutor refleja mayor poder.

Otros CNVs se encuentran asociados a dos de los PES. Así, tanto el estatus alto como la dominancia implican una ratio mayor de comportamientos dominantes. Esta ratio se conforma de tiempos de duración de una secuencia que consiste en mirar a los ojos tanto cuando se habla como cuando se escucha al interlocutor. A mayor poder y estatus, se da un mayor control de los gestos en brazos y manos. También se reflejan más gestos no verbales a lo largo del discurso.

A los niveles altos de los tres constructos incluidos en PES se encuentran asociados cuatro tipos de CNV. Se trata de posturas corporales más abiertas y menor distancia interpersonal, por ejemplo, sentarse cerca o hablar con el interlocutor desde más cerca de él. Los dos CNVs restantes son más interrupciones exitosas (del discurso del otro) y una voz más ruidosa/con mayor volumen.

Aunque excluidos de la lista anterior, hay otros constructos relacionados con PES. Estos son el estatus socioeconómico, el tamaño de la red social y la confianza. Estas variables se han estudiado menos y, por eso, no se puede considerar que los CNVs asociados tengan la misma validez predictiva que los anteriores.

El estatus socioeconómico (SE) se ha estudiado en términos de ingresos y nivel educativo. Mayor SE se ha visto asociado a señales no verbales que reflejan bajo compromiso con el interlocutor. Se trata de CNVs que indican una orientación hacia uno mismo. Se trata de más CNVs de autocuidado (p. ej. tocarse), juguetear con objetos cercanos, hacer garabatos, mirar menos a los ojos y menos afirmaciones con la cabeza.

Un mayor tamaño de la red social correlaciona con más miradas hacia la cámara, más gestos y un tono menos agudo. De estos, solo el mayor número de gestos aparecía también asociado a PES. De las señales no verbales de la confianza hemos hablado en un reciente artículo de este blog. La persuasión efectiva a través del CNV implica mayor volumen del habla y más variaciones vocales y estos CNVs tienen tal efecto persuasivo porque inspiran más confianza.

¿Son estos CNVs universales? Puede que sí. Algunos de los CNVs mencionados se han registrado incluso en primates no humanos. Por ejemplo, los de mayor estatus muestran, al igual que los humanos, posturas más abiertas o miradas a los ojos más sostenidas y frecuentes. Parte de las asociaciones encontradas entre CNVs y PES provienen de estudios de otras culturas, como la japonesa, y se han observado en diferentes países.

Por último, el orgullo o la arrogancia también son constructos relacionados con PES. Y las señales no verbales que indican orgullo se han registrado en múltiples culturas, considerándose como universales. Por hallazgos como estos, es pertinente preguntarse sobre la universalidad del comportamiento no verbal en cuando a PES.

Con los actuales avances tecnológicos, como FaceReader o PRAAT, hay cada vez más probabilidades de avance en este campo y de obtener mejores predicciones y asociaciones entre CNV y constructos psicológicos. Mayor precisión en detectar CNVs e interpretarlos tiene implicaciones cruciales en la detección de la mentira, la actividad criminal o la adherencia a los tratamientos, entre otras.

 

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Carteles electorales, emociones y expresión facial.

whatsapp image 2019 11 02 at 12.57.13 289x300 - Carteles electorales, emociones y expresión facial.Introducción.

Es evidente que la mayoría de los votantes actuamos de manera emocional. Votamos por coherencia con las ideas familiares, o todo lo contrario. Votamos porque los candidatos nos parecen atractivos, o porque se parecen a nosotros. Votamos sin haber leído el programa electoral. Aún así votamos convencidos de nuestra decisión.

Lejos de ser un error en la forma de proceder del ser humano, esto es precisamente lo que nos ha hecho llegar hasta aquí. Durante miles de años, el ser humano ha sobrevivido gracias a las decisiones emocionales e instantáneas, que consumen pocos recursos cognitivos y nos permitían seguir adelante sin necesidad de procesar lentamente toda la información que existía a nuestro alrededor. No es de extrañar, por tanto, que hoy en día esa carga genética siga haciendo su trabajo y nuestras decisiones estén plagadas de atajos y mecanismos que las hacen automáticas, incluso cuando elegimos a quien votar.

Y si esta toma de decisiones tiene un alto componente emocional, ¿cómo afectarán las emociones expresadas por los políticos a la hora de a elegir a uno u otro? ¿nos decidiremos por el político con expresión más alegre o por el contrario por aquel que parezca más duro? Sea de una u otra manera, está claro que analizar las expresiones emocionales de nuestros políticos es de gran interés para entender qué quieren transmitirnos y cómo afectan a nuestras decisiones.

En esta línea, el equipo de investigadores de la Fundación Universitaria Behavior & Law, dirigido por el Dr. Rafael López, se planteó realizar una encuesta para conocer la percepción que los votantes tienen acerca de las emociones que transmiten los rostros de lo candidatos a las próximas elecciones. Para ello se utilizó la expresión facial plasmada en las fotografías oficiales de los seis candidatos que más intención de voto acumulaban en las encuestas (a fecha de 1 de noviembre de 2019). Es decir, utilizando las fotografías de los carteles oficiales publicados en las webs y redes sociales de los diferentes partidos, se extrajeron los rostros de Pedro Sánchez, Pablo Casado, Pablo Iglesias, Albert Rivera, Santiago Abascal e Iñigo Errejón. Dado que la investigación se enmarca en la psicología básica de la emoción, se procedió a eliminar toda la información contextual como puede ser el fondo de la imagen, la ropa del candidato (camisa, corbata, etc.) o los textos del cartel.

A través de un formulario web, se presentaron los rostros de los candidatos preguntando a los encuestados que nivel, de 1 a 10, de cada una de las emociones básicas reconocían en ellos. Previamente se preguntaba por el género del encuestado, su edad y su país de residencia. Dado que la encuesta circuló por las redes sociales, y podían participar personas de diferentes países, se procedía también a preguntar si el encuestado conocía al político español. Para finalizar se procedía a preguntar el grado de acuerdo que el encuestado tenía con las ideas de cada candidato, partiendo de que la afinidad con ellos podría influir en el reconocimiento de unas u otras emociones o en la graduación de su intensidad.

En el estudio participaron 643 personas, 473 personas de género femenino y 170 de género masculino. 613 personas indicaron tener la residencia en España y el resto en Alemania, Argentina, Colombia, Finlandia, Guatemala, México, Países Bajos, Portugal, Reino Unido, República Dominicana, Suiza y Venezuela (cuatro encuestados marcaron Catalunya como país de residencia, uno Euskadi, uno Madrid, uno Zaragoza y otro Santiago de Compostela). Todos ellos entre 16 y 75 años.

De cara a los análisis estadísticos descriptivos, la muestra se dividió, por cada candidato, en tres grupos:

  • Los que indican que no le conocen.
  • Los que sí le conocen y son afines a sus ideas (puntuación de entre 7 y 10 en concordancia con sus ideas).
  • Los que sí le conocen y sólo tienen cierta afinidad (puntuación de entre 4 y 6 en concordancia con sus ideas).
  • Los que sí le conocen y no son nada afines (puntuación de entre 0 y 3 en concordancia con sus ideas).

Resultados.

Quieres ver todos los resultados… descarga aquí el documento completo.

Conclusiones.

Una de las conclusiones más evidentes es la clara repercusión que tiene la expresión facial de la fotografía de Errejón sobre la confianza percibida. Con una fotografía que refleja tristeza, miedo y algo de sorpresa, la percepción de confianza que emana esta fotografía se configura como la menor de todos los candidatos.

Otra conclusión a la que podemos llegar es que Abascal levanta pasiones. Sus seguidores, aunque pocos, le dan la mayor puntuación en confianza percibida.

En cuanto a las emociones de ira y desprecio, parece que las que presentan una alta puntuación pueden corresponderse con una alta percepción de confianza.

Todo ello tendría una relación con teorías evolucionistas que dotarían al líder de una imagen seria, dura, reflejo de una persona que se siente superior y que sería capaz de defender al grupo frente a lo avatares del destino. Esta persona en la que confiaríamos, reflejaría en su rostro cierto desprecio, ira y, desde luego, nada de miedo ni tristeza.

Limitaciones de estudio.

El presente estudio pretende ser un análisis exploratorio y descriptivo que de lugar a futuras investigaciones. Nuestro interés ha sido únicamente el acercar la Psicología de la Emoción y el Análisis del Comportamiento no Verbal al gran público recopilando datos de personas encuestadas y presentándolos de una manera seria y rigurosa, para así alejarnos de la interpretación fácil.

Este estudio es el inicio de una investigación científica más profunda que se está realizando en la actualidad, con control de la aleatorización en la presentación de estímulos y una muestra mayor de personas que no conocen a los candidatos.

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Rendimiento del candidato y respuesta observable en la audiencia. Club de Lenguaje No Verbal.

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Amigos del Club de Lenguaje No Verbal esta semana presentamos el artículo “Candidate Performance and Observable Audience Response: Laughter and Applause – Cheering during the first 2016 Clinton – Trump Presidential Debate” de Stewart, Eubanks, Dye, Gong, Bucy, Wicks y Eidelman. En este artículo se analizan las respuestas del público y su influencia sobre la simpatía que tienen a los candidatos.

En este artículo se estudia la Respuesta Observable de la Audiencia (OAR) y la influencia que esta tienen en la evaluación de los candidatos presidenciales durante un debate. Para realizar los estudios se utilizó los métodos de observación propios de la etología humana. El material de estudio es el primer debate de las elecciones generales entre Donald Trump y Hillary Clinton. Este debate tuvo lugar el 26 de septiembre de 2016. Fue moderado por Lester Holt de la NBC News y duró noventa minutos. Algunos de los temas a tratar fueron: el empleo, las relaciones raciales y la posibilidad de ciberataques.  Tuvo 84 millones de espectadores, siendo el debate más visto de la historia de EE.UU.

En el primer estudio se analizó las OAR del público presente en el plató de televisión. Se catalogaron en: risas, aplausos, abucheos y mixtas. También se estudió su duración y fuerza y cual era el candidato que las provocaba.

Primeramente, se analizó que Trump tuvo cinco minutos más par hablar (47 minutos) que Clinton (42 minutos). Trump tuvo 80 turnos de palabra y Clinton 43. Lester Holt, el moderador, utilizó 10 minutos y 91 turnos de habla. El tiempo total de habla fue de 98 minutos y 214 turnos de palabra, lo que hace ver que existió una alta tasa de superposición en las intervenciones durante el debate.

Se encontró 34 OAR durante el debate, que duraron un total de 102,72 segundos, con un promedio de duración de tres segundos cada uno. Se repartieron de la siguiente manera: 21 risas, nueve aplausos, dos abucheos y dos mixtas (aplauso y risa; aplauso y abucheo).

Estos resultados nos indican que en lo relativo al contagio social la risa fue más confiable debido a la ausencia relativa de control sobre ella. Pero lo que distingue el debate es la OAR relativas a la participación voluntaria (aplausos, abucheos y mezcla). El punto diferenciador de este debate estuvo en que no siguió las normas de educación habituales. Trump interrumpió en repetidas ocasiones y usó una retórica que provocaba risas lo cual haría que la audiencia se replanteará su comportamiento colectivo. Esto provocó que los ataques de Clinton a Trump hicieran que sus seguidores tuvieran una respuesta defensiva. También quedó patente la falta de control del moderador sobre la audiencia a través de las risas.

La habilidad para provocar OAR por parte de los candidatos fue similar, pero hay algunas diferencias. Ambos consiguieron cuatro aplausos cada uno de la audiencia. Además, Trump elicitó cinco más a través de sus ataques de risa. También provocó más abucheos.

El segundo estudio se centró en analizar cómo afecta no sólo las reacciones de los candidatos sino también del público presente durante el debate en la audiencia que lo veía a través de la televisión. Para ello se utilizó una muestra de 341 estudiantes universitarios, compuesto por un 64% de mujeres y un 36% de hombres con una edad media de 19 años. El 83% eran caucásicos, el 6% afroamericanos, el 3% asiáticos y un 1% nativos americanos. De ellos el 77% dijo ser votantes registrados. El 50,1% se identificó con el partido republicano, el 27,6% con el partido demócrata y un 22% se declaró independiente. Se les dividió en siete grupos. Cada grupo vería el debate a través de una cadena de televisión diferente (ABC, Fox News, MSNBC/NBC, CNN, NPR, CBS y C-SPAN) en grupos de entre 42 a 57 participantes.

Se utilizó observadores para identificar las risas, los aplausos, los abucheos y las demás reacciones entre la audiencia del debate. Se pudieron identificar 113 OAR única. En este estudio se centraron en analizar solamente aquellas OAR que encajaran con las que también había presentado el público del plató, para analizar las respuestas compartidas a los candidatos y el contagio social de las reacciones.

Claramente se encontró un patrón de acuerdo: se verificaron un total de 321 reacciones correlacionadas con las respuestas del candidato. Un 79,4% fueron risas, solo diez fueron distinguibles como aplausos (8) y abucheos (2).  En base a estos resultados se puede ver que la risa predomina, pero también hay que tener en cuenta que es la OAR más fácil de identificar. Fue habitual que los tres observadores que había en cada sala estuvieran de acuerdo respecto a la risa no siendo igual con el resto de OAR. La percepción por parte de los observadores pudo estar influenciada por factores como la posición en la que se encontraban.

A pesar de lo anteriormente comentado hay una clara evidencia de que la risa estuvo más presente. Se presentó una relación moderadamente fuerte entre el tipo de OAR del público y el de la audiencia. La risa es más automática y estereotipada que el resto de respuestas presentes. Hay que tener en cuenta que esta es más probable en audiencias jóvenes como las que se utilizaron para este estudio. Además, los jóvenes son más propensos a imitar al resto, especialmente si los consideran miembros de su grupo implícito.

Por último, se realizó un tercer estudio en el cual se investigó la influencia que tendría en las OAR si el candidato les gustaba o no a la audiencia. Para ello se obtuvo una muestra de 34 participantes de una comunidad del oeste de Texas. De ellos 14 eran republicanos, 11 independientes y nueve demócratas. El rango de edad fue de los 18 a los 73 años siendo un 54,3% de hombres y un 45,7% mujeres.

Para evaluar al candidato se utilizó la respuesta de los participantes momento a momento (MTM) a través de diales de respuesta. Al ver el debate, los participantes utilizarían su dial para indicar que estaba de acuerdo con “me gusta el candidato que esta hablando” con opciones de respuesta que iban del 0 al 100. Se tuvieron en cuenta las 21 OAR de risas y 9 de aplausos del Estudio 1.

Los resultados muestran que el aplauso del público provocó una respuesta MTM más positiva que la risa, aunque esta diferencia no fue estadísticamente significativa. Esto puede interpretarse como que la risa no está asociada con la evaluación del candidato, a pesar de que el contexto puede ser diferente cuando existe un fuerte sentimiento hacía uno de los candidatos. La respuesta de los independientes no difería significativamente de la de los republicanos o demócratas. Por el contrario, la de estos dos grupos entre ellos sí que fue mayor. Por ejemplo, cuando el público aplaudía a Clinton, los demócratas e independientes tenían más reacciones positivas, mientras que los republicanos tuvieron más negativas. En cambio, cuando los aplausos fueron para Trump no hubo esta diferencia. Las risas independientemente del candidato tampoco provocaron diferencias en las reacciones. Finalmente se concluyó que la afiliación política no tenía relevancia significativa.

En conclusión, se puede decir que existe una relación moderadamente sólida entre las OAR del público del debate y la de las personas que lo veían por televisión. Principalmente, se destacó en esta relación la risa, seguida del aplauso y, por último, las demás reacciones estudiadas. Parece que los aplausos provocados por Trump pudieron ser más importantes que los provocados por Clinton, ya que la simpatía que presentó Trump se vio afectada positivamente por los aplausos generados. También hay que destacar la influencia negativa que tuvo el poco control ejercido por el moderador del debate sobre la audiencia del mismo.

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Comportamiento No Verbal y Liderazgo: Factores individuales y contextuales. Club Lenguaje No Verbal.

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Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, en esta ocasión les presentamos un resumen del artículo “Nonverbal Elements of Leadership Behaviour” de los autores Birgit Schyns y Fisela Mohr, que analizan aquellos elementos relativos al comportamiento no verbal de los líderes hacia sus seguidores. Terminamos este conjunto de artículos relativos al comportamiento no verbal en el liderazgo resumiendo la influencia de los factores contextuales y de las características individuales de los líderes y seguidores en el comportamiento no verbal.

En el presente se explicará, continuando la explicación del anterior, como influyen las características individuales de los líderes y seguidores y los factores contextuales en el comportamiento no verbal en el liderazgo. Antes de entrar en detalles sobre qué características de los líderes y seguidores juegan un papel en la decodificación y codificación del comportamiento no verbal, consideraremos algunos principios generales en el contexto de la interacción no verbal.

Del lado del codificador, podemos hacer una distinción entre expresividad y habilidades de comunicación. La expresividad en sí misma no implica necesariamente habilidades para enviar y decodificar mensajes. Las habilidades si responden a la capacidad de enviar mensajes relevantes claramente cuando una situación social lo requiere. Las habilidades de envío incluyen inhibir los sentimientos que no son relevantes para el mensaje que se enviará, incluso puede ser necesario simular sentimientos que realmente no se sienten en el momento dado.

Del lado del decodificador, la investigación sobre la percepción social ha demostrado que la capacidad de decodificar señales no verbales es asombrosamente buena. Se ha demostrado  que, incluso después de una presentación muy breve (milisegundos) de escenas de video que cubrían cinco dominios diferentes de interacción social (parentesco, engaño, estado, intimidad y competencia) que contenían expresiones de emociones no verbales, las personas no capacitadas podían dar una interpretación precisa, incluso cuando el sonido estaba apagado. Estos resultados en ausencia de sonido nos permiten suponer que la mayoría de la información se basó en claves no verbales.

¿Qué características particulares juegan un papel en la decodificación y codificación? En primer lugar, debemos tener en cuenta que las características individuales desempeñan un papel en la exhibición del comportamiento no verbal. Para nombrar un ejemplo, las mujeres son más expresivas y, como se muestra en el contexto del matrimonio, dan señales no verbales más específicas para los mensajes negativos y positivos, y por lo tanto, desempeñará un papel importante en la interacción no verbal del liderazgo. La importancia del género aumenta cuando tenemos en cuenta que las diferencias sexuales se han encontrado en el proceso de decodificación de la comunicación no verbal. Como generalmente se considera que la decodificación es la tarea principal del seguidor, la composición de género particular de la díada de líder-seguidor debería ser extremadamente importante. Con respecto a las diferencias de género en el proceso de decodificación, los estudios que usan las escenas de video mencionadas más a menudo encuentran que las mujeres obtienen una puntuación más alta en sensibilidad interpersonal. Su capacidad para realizar evaluaciones correctas de los comportamientos no verbales que se muestran en escenas de video es más alta que la de los observadores masculinos.

En el proceso de decodificación del comportamiento no verbal, los estereotipos de género también juegan un papel. Por ejemplo, sobre el contacto visual, las mujeres tienden a mostrar menos dominio visual que los hombres. Para los hombres, el alto dominio visual está relacionado con la influencia efectiva, mientras que para las mujeres, el bajo dominio visual se correlaciona con una gran influencia social. Ambos estudios muestran que el género y el estado del líder deben tenerse en cuenta como una variable de contexto importante al analizar la decodificación del comportamiento del liderazgo no verbal.

La decodificación del comportamiento no verbal también depende de la reciprocidad de los comportamientos mostrados por los actores. Por ejemplo, el contacto visual y el tacto tienen diferentes significados para los observadores cuando estos comportamientos se intercambian mutuamente o cuando se muestran solo por uno de los actores. También se demostró que el comportamiento idéntico recibe diferentes significados de un observador dependiendo de si se muestra o no hacia un superior o un seguidor. El mismo comportamiento se considera más agradable cuando se muestra hacia un seguidor que cuando se muestra hacia un líder.

Otras características individuales también pueden ser relevantes, como las capacidades de autocontrol. Las personas con altas capacidades de autocontrol muestran una mayor precisión en el juicio al decodificar el comportamiento de los demás y están en mejores condiciones para influir en sus propias expresiones. Por lo tanto, este factor puede ser relevante tanto en la decodificación como en la visualización de comportamientos no verbales.

Además de los factores individuales, los factores contextuales juegan un papel en la decodificación del comportamiento no verbal. Los factores contextuales en las interacciones son numerosos (como la cultura, la duración de la interacción, la complejidad de la situación y la familiaridad de las personas con las que uno interactúa). Aunque algunas expresiones no verbales de las emociones parecen ser las mismas en todas las culturas, las dimensiones culturales como el individualismo, el colectivismo y la diferenciación de estatus parecen crear diferencias. Con respecto a los estereotipos en el contexto de la interacción, la duración de la relación líder-seguidor y la complejidad de la situación son variables contextuales adicionales de importancia. Como se utilizan estereotipos en situaciones en las que hay poca información sobre una persona disponible, parece probable que los estereotipos surjan más a menudo al comienzo de una relación líder-seguidor.

El rol que desempeña la complejidad situacional puede ser obvio cuando consideramos las interacciones del líder en el contexto del procesamiento de la información. La mayoría de las interacciones seguidores-líderes hacen demandas cognitivas complejas a los participantes: una tarea se delega al seguidor o se da retroalimentación; se está llevando a cabo un proceso de resolución conjunta de problemas o, incluso más complejo, se debe resolver un conflicto. Estas situaciones complejas (y a menudo nuevas) normalmente exigen un procesamiento de información cognitiva complejo. De acuerdo con varias investigaciones, el procesamiento de la información incluye el procesamiento consciente y automático, donde el procesamiento automático “libera” la capacidad cognitiva para las demandas más complejas que necesitan ser resueltas de manera consciente. Existe amplia evidencia que sugiere que la decodificación de señales no verbales es un proceso altamente automático. En situaciones cognitivas tan complejas como las interacciones líder-seguidor, la decodificación automática de señales no verbales es un medio de recopilar información adicional. Sin embargo, precisamente la poca atención dada a esta decodificación permite que los estereotipos se vuelvan particularmente efectivos.

Con respecto al despliegue del comportamiento no verbal y las relaciones de poder particulares, se encontró que, en las discusiones, las mujeres y los hombres de alto poder / alto estatus mostraron diferencias en sus expresiones no verbales, dependiendo de si estas discusiones tienen lugar o no un grupo de personas conocidas o en un grupo de extraños. Las mujeres y hombres de alto poder y alto estatus hablaron más en discusiones con extraños que en discusiones con sus pares; los hombres de alto poder y alto estatus sonreían menos en las discusiones con extraños que en las conversaciones con personas conocidas. Esta investigación enfatiza aún más la importancia del contexto para comprender el liderazgo no verbal.

Sabiendo que el comportamiento no verbal se muestra y se decodifica en las interacciones de liderazgo y que las características individuales y los factores contextuales conforman este proceso, ahora pasamos a las funciones y los resultados del comportamiento no verbal en general y en el contexto del liderazgo. El artículo muestra las siguientes funciones del comportamiento no verbal en la interacción social: (a) proporcionar información, (b) regular la interacción, (c) expresar intimidad, (d) control social, (e) presentar identidades e imágenes, (f) afectando la gestión y (g) facilitando el servicio y los objetivos de la tarea.

La investigación sobre la decodificación de la interacción social ha demostrado que los estados emocionales y la calidad o tipo de relación (que involucran cuestiones como la confianza, la intimidad, el engaño, el estado, la competencia) se transmiten de forma no verbal. Esta idea es respaldada por investigaciones que examinan el comportamiento de los líderes políticos. Se puede demostrar, por ejemplo, cómo las demostraciones faciales de los líderes políticos pueden evocar emociones en los espectadores. Además, la percepción del poder está relacionada con el comportamiento no verbal. En un estudio en el que los participantes calificaron a una empleada con respecto a seis bases de poder (recompensa, coercitivo, legítimo, experto, referente y credibilidad), se encontró que el contacto visual directo aumenta la percepción de poder coercitivo. mientras que una expresión facial relajada disminuye las percepciones de poder. La postura del cuerpo tuvo un efecto solo en la percepción del poder referente. La investigación sobre la distancia de asiento indica que una distancia menor está relacionada con un mayor grado de intimidad. Además, la orientación lado a lado indica un mayor grado de intimidad que la orientación cara a cara, aunque no en la misma medida que la distancia.

Además, el comportamiento no verbal puede transmitir apoyo. Como Remland, Jacobson y Jones (1983) encontraron en un estudio experimental, inclinarse hacia adelante, tocar al subordinado, hablar en voz baja, sonreír comprensivamente, mirar y asentir están relacionados con la percepción de apoyo mientras se inclinan hacia atrás, manteniendo la distancia, hablar con voz firme, rehusarse a sonreír, interrumpir, mirar hacia otro lado y alejarse significa no ser comprensivo. El comportamiento no verbal representó un grado considerable de varianza (32%) en la calificación de la consideración del líder. En menor medida (13%), explicó la orientación de la tarea.

Otro resultado, derivado de la investigación sobre el efecto Pigmalión, es que el liderazgo no verbal tiene un efecto en la autoeficacia de los seguidores y en su desempeño. Se ha demostrado que un mayor nivel de expresividad está relacionado con el éxito profesional. Por lo tanto, podemos concluir que el despliegue del comportamiento no verbal también está relacionado con los resultados del lado de los líderes.

Resumiendo, se ha demostrado que el comportamiento no verbal tiene diferentes funciones y está relacionado con diferentes tipos de resultados. Todas las investigaciones citadas subrayan la importancia del comportamiento no verbal en los procesos de interacción.

 

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