Club del Lenguaje no Verbal

Por cortesía de la Fundación Universitaria Behavior & Law

Categoría: Percepción (página 1 de 18)

Entrevistas de trabajo: ansiedad social y efecto del feedback no verbal del entrevistador. Club del Lenguaje No Verbal

Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Social anxiety and employment interviews: does nonverbal differentially predict cortisol and performance?” de Budnick C. J., Anderson E. M., Santuzzi A. M., Grippo A. J. y Matuszewich L. (2018), en el cual se analiza el efecto diferencial del feedback no verbal en el rendimiento en entrevistas de trabajo de personas con y sin ansiedad social.

Millones de personas sufren de ansiedad social (AS) o de malestar persistente cuando experimentan/anticipan situaciones sociales que implican interacción y evaluación. Una de estas situaciones es la entrevista laboral. Todo el mundo puede sentir cierto nerviosismo o preocupación por su rendimiento en una entrevista laboral. No obstante, hay personas que se salen de los límites de normalidad.

En una entrevista, el entrevistador suele emitir mensajes no verbales para tranquilizar a los entrevistados más nerviosos. Es más común que sonrían, se muestren más cálidos y similar, que digan verbalmente algo tranquilizador. Es decir, emiten respuestas no verbales positivas.

Algunos estudios han mostrado que el feedback no verbal (FNV) positivo no tiene los mismos efectos en personas con AS que en otras personas. Las personas con AS suelen tener una preocupación por la evaluación ajena más marcada y, asimismo, una visión negativa de sí mismos. Si alguien se autoevalúa de manera negativa, es probable que un feedback en la dirección opuesta provoque aún más ansiedad. Otra opción es que simplemente no valga de nada.

¿Y por qué interesa el efecto del FNV en este caso? Una de las razones es que la ansiedad per se puede afectar negativamente al rendimiento en una entrevista y en general. Si el FNV del entrevistador aumenta la ansiedad de los entrevistados con AS, se espera que su rendimiento sea aun peor que sus posibilidades reales.

Las personas con AS esperan evaluaciones negativas por parte de aquellos con los que interaccionan. Además, interpretan la información social ambigua en la dirección negativa. Cuando interaccionan, pueden mostrar agitación psicomotora y/o afecto negativo.

Es probable que pasen por alto señales sociales sutiles pero importante. Y también suelen ser menos propensos a ofrecer información auto-reveladora, se abren menos. Todo ello explica porque las personas con altos niveles de AS suelen ser vistas como menos atractivas, agradables, asertivas y/o relajadas.

En una entrevista, las personas con AS reflejan su estrés interno en un aumento de la ansiedad comportamental o motora y una disminución de la asertividad. Asimismo, pueden fallar en revelar la información más relevante sobre sí mismas, clave para un buen rendimiento en la entrevista.

Los estudios que han analizado el efecto del FNV positivo en personas con AS, han utilizado medidas de conductancia de la piel. A través de ello, han observado que el FNV positivo provoca mayor activación fisiológica (típica en la ansiedad) en las personas con alta AS. Otro indicador utilizado ha sido el cortisol, hormona que se libera en el organismo en las situaciones estresantes.

Cuando el cortisol se libera en el organismo, varios procesos cognitivos pueden quedar afectados temporalmente. Uno de ellos sería la atención, en términos de ser capaz de focalizarse en la información relevante e inhibir la no relevante. Una persona con altos niveles de AS podría tener dificultades en inhibir los cambios atencionales hacia información irrelevante. Y un tipo de tal información serían las señales internas de ansiedad.  Además, se ha visto que, por la ansiedad per se, se da una mayor autoconsciencia y auto-focalización en las señales internas.

Los autores de este estudio utilizan, entre otras medidas de ansiedad, los niveles de cortisol en la saliva. Se toman medidas de cortisol pre y post entrevista. Se evalúan mediante test la ansiedad social, la atención auto-focalizada, los afectos y la ansiedad social en entrevistas. Asimismo, los entrevistadores evalúan las muestras de ansiedad en el comportamiento, la asertividad y el rendimiento de cada entrevistado.

Participan 130 sujetos graduados, tanto hombres como mujeres. Se establecen 3 grupos formados por participantes asignados aleatoriamente. Un primer grupo recibirá FNV negativo: postura corporal cerrada, tono de voz y expresiones de aburrimiento y desinterés. El segundo grupo implica un FNV ambiguo: postura semi-abierta, expresiones faciales neutras y tono normal de conversación. El tercer grupo recibirá FNV positivo, con posturas corporales abiertas, tono motivador y expresiones faciales positivas.

La Teoría de la Autoverificación defiende que las personas experimentan confort y bienestar cuando el feedback de aquellos con los que interaccionan coinciden con su autopercepción y/o autoconcepto. Los resultados de este estudio van en la misma dirección.

Los entrevistados con altos niveles de AS se sienten mejor cuando el FNV de los entrevistadores coinciden con sus visiones negativas sobre sí mismos. El cortisol de los participantes con alta AS se ha registrado como mayor después de la entrevista en el grupo FNV positivo. No obstante, parece que este nivel aumentado de cortisol no ha afectado al rendimiento.

El rendimiento sí se ha visto afectado de manera diferencial entre aquellos participantes con bajos niveles de AS. El FNV positivo y ambiguo ha mejorado de manera significativa el rendimiento en la entrevista comparado con el FNV negativo. De hecho, a modo general, el FNV de los entrevistadores parece tener un importante impacto en personas con baja ansiedad social. Es decir, beneficia a estas personas. En cambio, en las personas con alta AS no hay reducción de la ansiedad por el FNV positivo ni impacto alguno en su rendimiento.

El cortisol se ha visto aumentado en personas con alta AS y disminuido en persona con baja AS como resultado al FNV positivo. Tal como se esperaba parece que el FNV positivo entra en conflicto con la autopercepción negativa de los sujetos con alta AS.

Lo más destacable es que ni el FNV positivo ni el negativo empeoran o mejoran el rendimiento de las personas con alta AS. Por tanto, significa que el feedback no verbal no es una estrategia útil en ningún sentido para estas personas. Hay alta ansiedad social, alto cortisol y, probablemente, bajo rendimiento en ambas situaciones.

Al analizar si la auto-focalización medía entre la ansiedad social y el rendimiento, no se han observado resultados claros. No obstante, parece que ansiedad reflejada en el comportamental es la que medía entre ansiedad y rendimiento. Es decir, a medida que la ansiedad aumenta, los comportamientos que la reflejan también lo hacen. Y, a medida que se muestran más comportamientos de ansiedad, más empeora el rendimiento.

Por lo tanto, el tipo de feedback no verbal de los entrevistadores predice relativamente el nivel de cortisol en función de si las personas presentan baja o alta ansiedad social. Además, en una entrevista de trabajo, el problema no parece ser sentir ansiedad, sino que esta se refleje en el comportamiento (verbal y no verbal).

Los entrevistadores pueden evaluar de manera más negativa solo por esas muestras de ansiedad comportamental. Y puede ser porque, si no hay mejoras al ofrecer un feedback no verbal positivo, pueden considerar que ese comportamiento se dará en todas las situaciones sociales y laborales.

Como reflexión, por un lado, cabría pensar en las necesidades constantes del mercado laboral en que todo el mundo muestre una actitud positiva y segura de sí misma, a veces incluso por encima de las capacidades y habilidades de cada uno. A la vez, es una necesidad lógica, dado el gran componente social en todos los empleos. Algunos puestos dependen de las habilidades sociales.

Por otro lado, las personas con alta ansiedad social se autoevalúan de manera negativa, algo que, de ser constante, provoca alto malestar y se pierde calidad de vida. Esperemos que más investigaciones analicen esta temática y se detecten maneras más simples, tales como el feedback no verbal, que puedan mejorar los estados de alta ansiedad en las situaciones sociales.

 

Si quieres saber más sobre el comportamiento no verbal y la gran utilidad de conocerlo para nuestras profesiones y para la vida cotidiana, visita nuestro Máster en Comportamiento No Verbal y Detección de la Mentira o nuestro Experto Universitario en Comunicación no verbal y Personalidad, con becas especiales para los lectores del Club del Lenguaje no Verbal.

La voz de la persuasión. Club de Lenguaje No Verbal.

Amigos del Club de Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “How the voice persuades” de Van Zant A. B. y Berger J. (2019), en el cual se analiza la persuasión no verbal a través de la modulación de las características de la voz.

La palabra persuasión rara vez nos suena a algo positivo. Si somos conscientes que alguien intenta persuadirnos probablemente nos resistiríamos a ello. Incluso si somos nosotros los que intentamos persuadir somos capaces de decir no, yo no intento convencer a nadie de nada. Pero la verdad es que la persuasión está en todas partes. Intentar conseguir cosas buenas o malas implica un mismo proceso subyacente: persuadir (e influir).

A veces los que intentan persuadir son un grupo de personas. Detrás de las políticas de salud que intentan persuadirnos para dejar de fumar o ponernos una vacuna hay muchas personas trabajando en ello. Los activistas que intentan persuadir a los políticos y la población son otro ejemplo.

Otras veces una sola persona es la que intenta persuadir a otra u otras. El/la dependiente/a del supermercado que nos ofrece algo en oferta. Una pareja que pide un masaje o el/la hijo/a que le apetece el doble de postre.

¿Qué nos persuade? Del discurso no dudamos. Las palabras tienen un poder de persuasión importante. Además, la mayoría de las investigaciones se han centrado en este aspecto: lo verbal. ¿Y el comportamiento no verbal? Somos capaces de adaptar nuestro lenguaje corporal y las expresiones faciales a cada situación. También sabemos modular nuestro paralenguaje o las propiedades acústicas de nuestra voz.

Los autores del estudio se preguntan cómo lo hacemos en el último caso. Además, la persuasión a través del paralenguaje ¿puede aumentar el efecto de la persuasión? Para responder a tales preguntas desarrollan varios experimentos.

Se exploran dos maneras posibles de aumentar la persuasión a través las características paralingüísticas. Por un lado, las modificaciones paralingüísticas podrían escapar de la detección. Puede ser mucho más difícil detectar intenciones de persuasión en la voz que en el discurso, especialmente si el que intenta persuadir lo encubre.

Por otro lado, las modificaciones paralingüísticas con el fin de persuadir podrían ser efectivas a pesar de ser detectadas. La explicación seria que a través de la voz uno puedo inspirar confianza más fácilmente que a través del discurso. La confianza en este caso se conceptualiza como el grado en el cual el receptor de un mensaje percibe que el emisor refleja una actitud de certeza o de convicción.

El comportamiento no verbal se interpreta a menudo como espontáneo a diferencia de lo verbal. Esto a su vez genera la impresión de que uno no finge y se puede confiar. Además, como ya vimos en otro artículo de este blog, la sobreconfianza no suele penalizarse cuando se expresa a través del lenguaje no verbal, pero sí cuando se expresa verbalmente.

El estudio que llevan a cabo los autores es muy amplio. Primero, se verifica la eficacia de las señales paralingüísticas para conseguir persuadir a los oyentes. Segundo, se verifican la confianza y la baja detección de la persuasión como explicaciones de una persuasión con éxito. Tercero, llevan a cabo un análisis confirmatorio, replicando los resultados. Y, por último, se extraen con un programa informático las características paralingüísticas de los discursos utilizados para persuadir.

Debido a la gran extensión del estudio, vamos a detallar los resultados más importantes y guardando en mente lo siguiente. Todos los estudios implican receptores y emisores de mensajes.

Además, hay tres tipos de discurso. Primero, emitir un mensaje e intentar persuadir a través de la voz. Segundo, similar al primero, pero añadiendo al discurso información explicita de la esa intención (en diferentes grados). Tercero, se emite un mensaje sin intención de persuadir (grupo control).

La persuasión paralingüística aumenta el efecto persuasivo del discurso mientras no se detecte la intención de persuasión. Cuando se explícita verbalmente esa intención, el efecto persuasivo de las señales paralingüísticas disminuye en algunos casos, pero se mantiene de manera importante. En cuanto a la confianza, las cosas fueron más claras. El emisor del mensaje fue valorado como confiable independientemente de si los receptores conocían o no la intención de persuadir.

Estos resultados fueron replicados por los mismos autores en tres experimentos. La persuasión a través de la voz fue eficaz tanto cuando los mensajes fueron más genéricos (vender algo) como cuando eran personalmente relevantes (información sobre una tarea que los receptores iban a hacer).

Se registraron evidencias claras sobre las explicaciones posibles de la eficacia de la persuasión a través del paralenguaje. Inspirar confianza es clave. Esta es el proceso subyacente a la persuasión a través de la voz. Si los receptores evalúan un emisor como digno de confianza, da igual si conocen su intención de persuadir.

Por otro lado, la persuasión a través de la voz no es más eficaz porque no sea detectable. Pensemos en las personas cercanas. Aunque sepamos que nos quieren convencer de algo, la mayoría de las veces accedemos a ello fácilmente.

¿Cómo se persuade a través de la voz? ¿Y la modulación de la voz realmente influye en el proceso de persuasión?

Cuando se pidió a los emisores persuadir a través de la voz, estos subieron el volumen con respecto al mensaje sin intención de persuadir. También utilizaron un tono más agudo. Se registró mayor rapidez de habla cuando se intentó persuadir y mayores variaciones de volumen.

Siendo estas las modificaciones paralingüísticas que aplicaron los emisores, ¿son realmente las que persuaden? Sí y no. Es decir, lo que consiguió la persuasión de los receptores de los mensajes fue el mayor volumen, así como la mayor cantidad de variaciones de esta característica. El aumento y la variabilidad del tono, así como la rapidez de habla no influyeron en el efecto de persuasión.

Tal como se esperaba, la eficacia de esas dos modificaciones se debe a que generan en los receptores una percepción de confianza sobre los emisores. Esto implica que el volumen y sus variaciones median entre el efecto persuasivo de la voz y las actitudes de los receptores. Y ocurre lo mismo con las percepciones de confianza.

Para no dejar vacíos en la comprensión de todo ello, los autores también plantean diferentes rutas a través de las cuales la confianza influye en la persuasión. Es decir, las personas son persuadidas a través de la voz porque algunas de sus características inspiran confianza. La pregunta es ¿por qué nos dejamos persuadir por quienes nos inspiran confianza?

Parece que el receptor percibe que el emisor es digno de confianza y de que hay que dejarse persuadir porque la confianza indica actitudes extremas, en este caso positivas. Es decir, si el emisor intenta vender algo debería mostrar actitudes positivas hacia ese algo. Cuando lo hace, el receptor interpreta que en realidad al emisor le gusta aún más ese producto y lo valora aún mejor.

 Por último, ¿por qué no se da una resistencia a la persuasión a pesar de conocer el intento de persuasión por parte del otro?  Parece que modular la voz en consonancia con el intento de persuasión genera una percepción de transparencia del receptor sobre el emisor. Percibimos que el que intenta persuadirnos es sincero y sus convicciones en aquello de lo que nos intenta convencer son genuinas y opuestas a metas como ganar dinero.

Como siempre, los hallazgos de este estudio deben ser interpretados con cautela. En el comportamiento no verbal influyen muchos factores internos y externos que, además, siguen sus propias variaciones e interacciones. Estudios como este nos dan pistas para entender este interesante mundo de lo no verbal, pero es una labor dinámica, de conjunto.

Si quieres saber más sobre el comportamiento no verbal y la gran utilidad de conocerlo para nuestras profesiones y para la vida cotidiana, visita nuestro Máster en Comportamiento No Verbal y Detección de la Mentira o nuestro Experto Universitario en Comunicación no verbal y Personalidad, con becas especiales para los lectores del Club del Lenguaje no Verbal.

Cosificación y deshumanización a través de vestimenta y posturas “sexualmente sugestivas”. Club de Lenguaje No Verbal

Amigos el Club de Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Why is sexualization dehumanizing? The effects of posture and revealing clothing on dehumanization” de Bernard P. y Wollast R. (2019), en el cual se examina el rol de la postura corporal y del uso de una vestimenta reducida en la cosificación de las personas.

Las personas están expuestas todos los días a imágenes sexualizadas tanto de hombres como mujeres. La sexualización en los medios de comunicación se manifiesta especialmente a través de la vestimenta y de las posturas que adoptan los diferentes modelos. Un análisis de las portadas de la revista americana Rolling Stone mostró que, en 4 décadas, la intensidad y frecuencia de imágenes sexualizadas se ha incrementado gradualmente.

También se ha observado que la sexualización de las mujeres es más intensa. Ello genera efectos negativos sobre el bienestar de las mujeres en general. Aumenta la insatisfacción con el propio cuerpo, la ansiedad relacionada con el peso y la apariencia, la auto-cosificación, etc.

Para ver el efecto de la sexualización en este sentido, se ha estudiado cómo esta impacta en la percepción. La Teoría de la Cosificación (Fredrickson y Roberts, 1997) defiende que los medios de comunicación son el vehículo principal para la cosificación de la mujer en las culturas occidentales. Algunos hallazgos muestran que la percepción visual de cuerpos sexualizados es muy diferente de los no sexualizados. Específicamente, el cuerpo sexualizado se percibe muy similarmente a cómo se perciben los objetos.

La percepción de objetos es relativamente fragmentaria. Nos centramos a nivel más local y más tarde creamos una imagen completa del objeto. Parece que lo mismo ocurre con los cuerpos sexualizados. Cognitivamente, percibimos partes del cuerpo, no vemos una imagen global. En cambio, cuando observamos cuerpos no sexualizados, obtenemos una percepción global del cuerpo y de la persona.

La percepción sobre la mayoría de las personas que vemos por la calle es global. No nos centramos en partes específicas de su cuerpo. Por ejemplo, podemos percibir que alguien tiene sobrepeso, pero no nos centramos en qué parte de su cuerpo lo sugiere más específicamente.

En cambio, si vemos una mujer con un amplio escote y pechos prominentes es probable que nos centremos en eso. No es difícil imaginarse que si tenemos que describirla diríamos (o pensáramos) la de los pechos grandes. Cambiamos la imagen global por un rasgo físico particular y obtenemos una percepción fragmentada. Igual podría pasar si vemos a un hombre sin camiseta, aunque ocurre menos.

La percepción de cuerpos sexualizadas como objetos tiene efecto tanto a nivel neural como a nivel comportamental. Si percibimos a las personas como objetos les atribuimos menos rasgos típicamente humanos.

Muchas investigaciones han mostrado que las personas perciben a las mujeres sexualizadas como poseedoras de menos características mentales. Se les atribuyen menos características típicamente humanas y menos agencialidad. Esta sutil deshumanización predice la forma en la que las personas evalúan la responsabilidad de un agresor sexual vs. la de la víctima.  Y no hace falta buscar demasiado para encontrar múltiples ejemplos de ello.

¿Esta cosificación solo depende de la cantidad o el tipo de ropa que lleva una persona? Seguramente no. Por eso, los autores de este estudio incluyen en el análisis las posturas que sugieren contenido de naturaleza sexual. Serían posturas sugestivas, provocadoras o insinuantes de significados sexuales y están relacionadas con un lenguaje corporal abierto.

Esa apertura corporal modula la formación de impresiones. Y cuanta más apertura postural se percibe, más percepciones cosificadoras y sexualizadas. Además, la combinación de una postura insinuante y poca ropa genera aún más efectos en esta dirección.

Las características típicamente humanas son varias. En este estudio se evalúa la presencia de tres de ellas en las percepciones de los participantes. Una es la calidez, un rasgo que no atribuimos a los objetos e incluye ser amable, bueno y amigable. Otra es la competencia, que incluye ser inteligente y/o capaz de hacer cosas, de decidir y con intencionalidad. Por último, la moralidad, ser confiable, honesto y ser capaz de utilizar valores morales en el comportamiento.

Toda la información del estudio se recogió a través de un cuestionario online y participaron 218 personas (136 mujeres). Los participantes visualizaron una de las cuatro imágenes que observáis en la foto.

Estos evaluaron hasta qué punto consideran que la mujer de la imagen muestra una postura insinuante y está representada de manera sexualizada. El objetivo era verificar si los participantes atribuyen significado sexual a la postura y a la representación de la mujer en estas imágenes.

Los resultados mostraron que, efectivamente, es así. Tanto la postura corporal de la derecha como la vestimenta reducida generaron un significado sexual. Por ejemplo, consideraron que la mujer en lencería intima está representada de manera más sexualizada que la mujer vestida de negro.

Para verificar si una apariencia relacionada con significados sexuales puede provocar cosificación, los sujetos evaluaron calidez, competencia y moralidad de la mujer observada. La mujer en lencería íntima y con una postura insinuante ha sido considerada como muy poco competente comparado con las demás condiciones. Por lo tanto, ya se observa un efecto deshumanizante por considerar que una postura es sexualmente sugestiva. No obstante, ocurre de manera significativa si se añade el efecto de utilizar ropa que revela el cuerpo de la mujer.

En cuanto a la calidez, los resultados son algo curiosos y no concluyentes. La imagen que menos calidez haya expresado para los participantes fue la de la mujer vestido de negro y con una postura insinuante. En cuanto a la moralidad, la postura tiene mucho impacto. Cuando la postura se percibe como provocadora, se atribuye menos moralidad.

Las ideas más claras que este estudio permite extraer son varias. Una es que la cosificación de la mujer se debe a que su imagen aparece frecuentemente de manera hiper-sexualizada. Esta hiper-sexualización se refleja a través de vestimentas y posturas que activan connotaciones sexuales.

El porqué de la asociación entre cierto tipo de ropa y ciertas posturas con lo sexual es un tema aparte no analizada en este estudio. Pueden ser sesgos perceptivos, naturaleza de los procesos cognitivos o aprendizajes socio-culturales, entre otras, por los que asociamos semi-desnudez y ciertas posturas con sexualidad. Sea por lo que sea, si tal asociación lleva a la cosificación, los medios de comunicación deberían dejar de representar a la mujer como un ser hiper-sexualizado tan frecuentemente.

Debido a ciertas limitaciones del estudio, no se ha podido analizar el efecto del género en estas percepciones. Además, solo se han utilizado modelos femeninos. Y hace falta estudiarlo también con modelos masculinos.

¿Estos resultados responsabilizan a las mujeres por llevar poca ropa o adoptar postura que se perciben como insinuantes? Un rotundo no. Estudios así promueven que seamos más conscientes y responsables sobres nuestras percepciones. Que una mujer se ponga minifalda no significa que quiera insinuar temas sexuales. El problema es que otros lo perciben como tal.

Si quieres saber más sobre el comportamiento no verbal y la gran utilidad de conocerlo para nuestras profesiones y para la vida cotidiana, visita nuestro Máster en Comportamiento No Verbal y Detección de la Mentira o nuestro Experto Universitario en Comunicación no verbal y Personalidad, con becas especiales para los lectores del Club del Lenguaje no Verbal.

 

La voz es un reflejo de nuestras emociones. Club de Lenguaje No Verbal

Amigos del Club de Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “The primacy of categories in the recognition of 12 emotions in speech prosody across two cultures” de Cowen A. S., Laukka P., Elfenbein H. A., Liu R. y Keltner D. (2019), en el cual se analiza el reconocimiento emocional a través de la voz y el significado compartido entre dos culturas.

El reconocimiento de las emociones es fundamental para las interacciones sociales. Los adultos, a través de cara y voz, muestran brevemente emociones que guían a sus descendientes a través del entorno. Estas muestras breves también son importantes para negociar del status, generar confianza o discernir entre afectos y compromisos. Podríamos enumerar decenas de funciones de las emociones. Y no hay dudas sobre la utilidad de ser capaces de reconocerlas en nosotras mismas y en otras personas.

Por tanto, la expresión y el reconocimiento emocional ocupan un lugar central en la vida social. El reconocimiento humano de las expresiones faciales y vocales emocionales se procesa en regiones específicas del cerebro. Este proceso se preserva de manera similar a lo largo de múltiples culturas. Además, tiene a su homologo evolutivo en múltiples especies de primates y otros mamíferos.

Alrededor de los dos años, una persona ya es capaz de identificar 5 emociones positivas a partir de vocalizaciones emocionales. Las personas llegan a poder expresar unas 15 emociones diferentes a través de la voz. La clave de la expresión vocal emocional parece ser la prosodia.

La prosodia es un componente de gran importancia del comportamiento no verbal. Es un patrón no léxico de melodía, ritmo y timbre que se da en el discurso. Añade a las palabras sensaciones emocionales y actitudes hacia aquello de lo que se habla. Diversos estudios han sugerido que a través de la prosodia se pueden expresar hasta 12 categorías emocionales. Además, también puede añadir al mensaje vocal características afectivas más amplias, tales como la valencia o el arousal.

Por ejemplo, cuando alguien nos saluda con un simple hola, somos capaces de detectar cierta valencia emocional (positiva vs negativa). Aun sin ver la cara del emisor, no nos suena igual un hola corto y rápido que un holaaa.

El estudio pretende responder a diferentes cuestiones en cuanto a la relación entre prosodia y reconocimiento emocional. Una es cómo las variaciones en prosodia sirven de representaciones emocionales. Otra es cuántas emociones diferentes se reconocen a través de la prosodia en la vida diaria. Asimismo, ¿reconocemos emociones discretas, continuas o categorías más amplias de afecto (p. ej. valencia o arousal).

En el estudio participan 2.435 sujetos indios y americanos. Cada uno de ellos analiza al menos 30 muestras de discurso. Para el estudio se utilizan 2.519 muestras de discurso seleccionados del corpus VENEC. Las muestras vocales fueron creadas por 100 actores de 5 culturas angloparlantes. Hay dos frases diferentes, cada una con una expresión emocional distinta: Te voy a decir una cosa y Eso es exactamente lo que pasó.

Una parte de la muestra asignó una de 30 categorías emocionales a cada audio (p. ej. desprecio, miedo o adoración). La otra parte de la muestra de participantes no asignó emociones, sino características afectivas (p. ej. dominancia, certeza, seguridad). Así, para el análisis se obtuvieron más un de un millón de evaluaciones voz-emoción.

El uso de participantes de dos culturas distintas, así como de muestras vocales creadas por actores de diferentes países angloparlantes permite analizar las representaciones emocionales a través de la prosodia a nivel inter-cultural.

Los participantes determinaron que la capacidad de detectar emociones a partir de la prosodia se extiende a 22 emociones diferentes. Cinco de ellas fueron detectadas por más de la mitad de los sujetos: diversión, ira, miedo, deseo y tristeza. Asimismo, otras cinco fueron detectadas por un tercio de los sujetos: adoración, confusión, distrés, dolor y alivio.

Dadas las diferencias culturales, sería lógico que la categorización psicológica de las emociones se construya similarmente entre culturas en base a afectos centrales. Por eso, se esperaba que el reconocimiento emocional compartido culturalmente se observe mejor en escala de afectos, tales como arousal. Por ejemplo, personas de EE. UU. y de India coincidirían más que un audio expresa alta activación y no miedo. No obstante, la detección de categorías emocionales se mostró a ser lo compartido entre culturas y no los afectos.

Así, tanto las emociones básicas (p. ej. ira o miedo), como las categorías más complejas (p. ej. amor romántico) se vieron compartidas entre culturas. Ni siquiera la valencia emocional es tan compartida por encima de las categorías emocionales. Un resultado un tanto curioso, siendo considerada la valencia cómo la base de construcción de nuestro mundo emocional.

Por tanto, parece que los afectos se construyen en base a las categorías emocionales y no al revés. Esto se confirma entre los sujetos americanos e indios también de otra manera. Se observó que el reconocimiento de emociones de la muestra india predecía qué emociones va a reconocer la muestra americana. Y no ocurrió lo mismo con predicciones emoción-afecto, ni con predicciones afecto-afecto.

Las categorías emocionales comparten aspectos semánticos entre sí. Por ejemplo, el temor y el miedo podrían ser similares y distintas a la vez. Comparten significado y, por eso, podrían incluirse (o no) en el mismo patrón de reconocimiento o dimensión emocional. Esto ocurre con todas las emociones.

Detectar 22 emociones a través de la prosodia en realidad se puede resumir en menor número de dimensiones. Dicho de otro modo, las variaciones en prosodia para expresar emociones se basan en esas dimensiones. Estas últimas son en realidad las que se comparten entre culturas. Las que marcan las diferencias culturales en el reconocimiento emocional son algo así como matices de significado.

En el estudio se ha observado un reconocimiento emocional compartido a lo largo de 12 dimensiones de la prosodia emocional. Así, el dolor comparte la misma dimensión con la tristeza. El amor romántico la comparte con el deseo. Las 12 dimensiones detectadas son: adoración, diversión, ira, admiración, confusión, distrés, miedo, desprecio, deseo, interés, tristeza y decepción.

Las categorías emocionales podrían ser discretas o continuas. Hay teorías que postulan que los límites de una emoción son claras. Al contrario de estas ideas, en el estudio se ha observado que la prosodia emocional se distribuye a lo largo de gradientes emocionales. Los limites son más bien difuminados. Por ejemplo, hay gradientes desde la tristeza al distrés o desde el interés hasta la confusión.

Este hallazgo conlleva implicaciones para el estudio de las emociones. Los correlatos fisiológicos y neurales u otros indicadores pueden indicar patrones continuos de expresión y activación y no emociones discretas. Asimismo, cuando dos personas no coinciden en el significado de la prosodia emocional, puede deberse a estos gradientes y no a la falta de un significado compartido.

Los hallazgos del estudio se integran en el concepto de espacio semántico del reconocimiento de las emociones. Este espacio semántico está cargado de significado emocional. Como se ha observado en el estudio, en la prosodia hay un espacio semántico compartido entre culturas. Por lo menos, entre las culturas americana e india.

El espacio semántico tiene tres propiedades y son las estudiadas aquí. Primero, su conceptualización, qué categorías emocionales o escalas de afecto contribuyen al reconocimiento emocional a través de la prosodia. Segundo, su dimensionalidad, cuántas emociones diferentes se detectan en la prosodia. Y, tercero, la distribución de estados, cuál es la naturaleza de los límites entre categorías emocionales.

De manera general, los hallazgos de este estudio encajan en dos interpretaciones generales posibles. Una es que somos capaces de detectar de manera innata las variedades de la prosodia emocional. Otra es que esta capacidad sea adquirida. En ambos casos hay una primacía de las categorías emocionales y sus indicadores por encima de los afectos. En cualquier caso, no podemos hablar de universalidad, dado que el estudio se centra en muestras de EE. UU. e India.

Si quieres saber más sobre el comportamiento no verbal y la gran utilidad de conocerlo para nuestras profesiones y para la vida cotidiana, visita nuestro Máster en Comportamiento No Verbal y Detección de la Mentira o nuestro Experto Universitario en Comunicación no verbal y Personalidad, con becas especiales para los lectores del Club del Lenguaje no Verbal.

Expresión emocional a través del movimiento corporal. Club de Lenguaje No Verbal

Amigos del Club de Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Ambiguous bodies: the role of displayed arousal in emotion [mis]perception” de Reynolds R. M., Novotny E., Lee J., Roth D. y Bente G. (2019), en el cual se pretende ampliar el conocimiento sobre los procesos perceptivos que llevan a inferencias emocionales a partir de expresiones no verbales mediante el movimiento corporal.

Detectar las emociones de los demás es algo esencial en las interacciones sociales. Por un lado, sirven de explicación para comportamientos pasados y presentes. Por otro lado, guían nuestras expectativas en cuanto a acciones futuras. Así, inferimos emociones que otros sienten y expresan y esas inferencias (junto a otros factores) moldean nuestras respuestas sociales.

Las inferencias emocionales se basan fuertemente en las señales no verbales. El movimiento corporal expresivo (MCE) es una fuente de señales no verbales muy amplia. Por tanto, captamos señales no verbales del EMC y con ellas (además de otras) hacemos inferencias emocionales. No obstante, es difícil determinar de forma exacta qué aspectos del MCE son más cruciales en estas inferencias.

El papel del MCE en el reconocimiento de emociones está aún en debate. Una de las razones es la poca claridad sobre la relación entre la intensidad y la ambigüedad de las expresiones emocionales. Es difícil considerar que haya expresiones emocionales corporales muy específicas para cada emoción. Si fuera el caso, la inferencia sería más fácil. Pero sí hay indicadores emocionales del MCE, aunque la intensidad y la ambigüedad impactan en la detección de estas.

Similarmente, las expresiones faciales emocionales se consideran por algunos autores como universales. En cambio, cuando se evalúa la capacidad de las personas en detectarlas, esa universalidad puede ponerse en duda hasta cierto punto. A mayor intensidad de las expresiones emocionales, más acierto en la detección y menos ambigüedad. No obstante, las señales no verbales no siempre vienen acompañadas de alta intensidad.

Un aspecto que indica la intensidad emocional es el nivel de activación (arousal) mostrado (o expresado). Por ejemplo, alguien puede detectar que hablamos rápido, nuestra respiración acelerada o movimientos gestuales rápidos. Junto a señales contextuales, como que hemos ganado a la lotería, se puede inferir que estamos felices.

Para entender la función del MCE, es de interés averiguar qué aspectos de este informan sobre el nivel de activación. Y de haber indicadores de movimiento que informar sobre el arousal, ¿qué papel juega la ambigüedad?

Lo que siempre interesa es que los juicios, inferencias y conclusiones que extraemos del comportamiento de los demás sean ciertas. En estos procesos participan sesgos, esquemas perceptivos, habilidades y otros aspectos que difieren entre individuos.

Estas diferencias dan lugar a percepciones diferentes de lo que nos rodea. La ambigüedad también puede deberse a estas diferencias internas entre individuos. Por tanto, si muchas personas no interpretan igual una señal no verbal, puede que esta sea ambigua y no específica, puede ser por diferencias interindividuales o por ambas cosas.

Para capturar señales no verbales integrada en el MCE, los autores del estudio utilizan tecnología de detección de movimientos. Con esta generan animaciones que replican el movimiento humano. Así, 363 sujetos observan videos animados de movimientos corporales de ira o alegría. La observación de animaciones permite eliminar estímulos contextuales, indicadores de personalidad o expresiones faciales que impacten en las inferencias.

Los sujetos son asignados a una de cuatro condiciones. Deben evaluar el nivel de activación que captan de los movimientos corporales (1ª), la valencia emocional (positiva o negativa; 2ª), la emoción específica (enfado o alegría, 3ª) y una combinación de calificaciones simultaneas (4ª).

 Hay varios resultados destacables. Los sujetos mostraron una mejor detección de las expresiones de enfado. Incluso se ha inferido incorrectamente el enfado a partir de simulaciones de MCE de alegría de manera significativa.

A primera vista, los sujetos tienen alta sensibilidad para detectar señales de enfado. No obstante, presentan un sesgo hacia emociones negativas, confundiendo movimientos asociados a la alegría con expresiones de enfado. Por tanto, la habilidad de diferenciar entre alegría y enfado a partir de MCE es muy baja. Lo que predominan son las inferencias sesgadas.

Los sujetos determinaron el arousal principalmente a partir del grado de movimiento mostrado por las animaciones. Es decir, a mayor movimiento, infieren mayor activación. No obstante, percibieron mayor activación en las expresiones de alegría que en las expresiones de enfado.

De manera algo opuesta, la ambigüedad se encontró directamente asociada al nivel de activación. Cuanta más activación se infiere del MCE, mayor dificultad para detectar la emoción expresada o su valencia. Este resultado se observó de manera más pronunciada en el caso de la alegría.

Para entenderlo, podemos pensar en las veces que lloramos de alegría. Hay tanta activación que para descargarla mostramos comportamientos comúnmente asociados a emociones negativas. Aunque en este caso no sea exactamente lo mismo, es entendible que, a mayor activación emocional en el comportamiento, sea más difícil decidir que emoción es la que alguien expresa o cuál es su valencia.

Por tanto, observar mayor arousal expresado a través del MCE lleva a inferencias emocionales generalmente incorrectas. Asimismo, genera más ambigüedad para este proceso de detección emocional. Las expresiones emocionales muy intensas son caóticas y divergentes de los indicadores emociónales comúnmente reconocidos.

Cuando estamos muy activados es posible que la coordinación entre actividad neural y motora falle. Por eso, es probable que las expresiones emocionales se vuelvan y se perciban cómo caóticas y ambiguas. No obstante, aspectos del proceso perceptivo también encajan como explicación.

Por cuestiones de evolución, las personas han desarrollado recursos perceptivos para detectar y responder a amenazas y oportunidades. Una información muy saliente es un alto nivel de movimiento. Y cómo decíamos, mucho movimiento corporal se interpreta como alta activación.

Por tanto, cuando hay mucho movimiento, la atención puede enfocarse predominantemente en el arousal del otro. La finalidad es interpretarlo y detectar las amenazas y oportunidades. Asimismo, se pierden recursos perceptivos que puedan dedicarse a la interpretación de la valencia emocional. Y, por eso, fallamos en la detección.

¿Conclusiones? Simplificando mucho, hay que cuidar cuánto es de pronunciado nuestro movimiento corporal. Y, más allá de eso, regular nuestro nivel de activación. Si estamos muy activados y gesticulamos exageradamente, los demás pueden tener dificultades para captar qué es lo que sentimos.

Asimismo, cuidar nuestras inferencias. Mayor conocimiento ayuda a ello y puede ser crucial en profesiones basadas en atención directa a las personas. En cualquier caso, tenemos la gran suerte de estar rodeados de múltiples factores, como los contextuales, que pueden facilitar inferencias acertadas.

Sería muy interesante que se analice cuáles son los movimientos específicos que indican emoción, valencia o arousal. No obstante, empezar por intentar entender procesos subyacentes permite una mejor selección y manipulación de variables en futuras investigaciones.

Si quieres saber más sobre el comportamiento no verbal y la gran utilidad de conocerlo para nuestras profesiones y para la vida cotidiana, visita nuestro Máster en Comportamiento No Verbal y Detección de la Mentira o nuestro Experto Universitario en Comunicación no verbal y Personalidad, con becas especiales para los lectores del Club del Lenguaje no Verbal.

Antiguas entradas