Percepción archivos - Club del Lenguaje no Verbal

Club del Lenguaje no Verbal

Por cortesía de la Fundación Universitaria Behavior & Law

Categoría: Percepción (página 1 de 22)

¿Cómo percibir el engaño en negociaciones? Club del Lenguaje No Verbal

Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Perceived deception in negotiation: Consequences and the mediating role of trust” de Au, A. K. C. y Wong, N. C. Q. (2019), en el que se estudia la percepción del engaño en las negociaciones.

La negociación es común en la vida cotidiana, pudiéndose ver como una forma de resolución conjunta de problemas. Sin embargo, se trata de una situación de cooperación atípica, en la que las partes pretenden alcanzar sus propios objetivos personales.

En tal contexto, encontramos el dilema de la información. Participar en una comunicación abierta y honesta es fundamental para que las partes negociadoras descubran la compatibilidad de sus intereses, pero revelar información sobre los verdaderos intereses de uno puede resultar en explotación por parte de la contraparte de la negociación.

No es de extrañar, entonces, que nos cuestionemos si la otra parte con la que negociamos está siendo honesta con nosotros o, por el contrario, pretende engañarnos.

Si bien el engaño ha sido estudiado en múltiples ocasiones desde la perspectiva de quien lo lleva a cabo, no se puede decir lo mismo de la otra parte. Cabe señalar que, desde el punto de vista del receptor, los mecanismos psicológicos relacionados con el engaño no dependen de su ocurrencia real. Un negociador a menudo se ve atrapado entre juzgar a la contraparte como una persona que dice la verdad o miente, a menudo sin pruebas objetivas.

La medida en que la contraparte de la negociación se perciba como engañosa debería influir en la cognición y conductas del perceptor en el proceso de negociación. La negociación se caracteriza por la incertidumbre informativa con respecto a los motivos y las intenciones entre las partes involucradas. De manera intuitiva, las personas pueden ceñirse a la verdad para encontrar la mejor solución. Pero la incertidumbre crea la oportunidad para que una persona use estratégicamente el engaño.

Por un lado, la negociación puede verse como una situación que genera desconfianza presuntiva o exageradafácilmente. Los roles en una negociación a menudo se definen claramente (por ejemplo, comprador y vendedor), creando un sentido de distinción. Los negociadores tienden a ver que sus acciones son monitoreadas por su contraparte. Además, como decíamos, la ambigüedad sobre las intenciones contribuye a no estar seguros de la propia posición en una negociación. En conjunto, todo esto hace que la cognición paranoica sea relevante para las negociaciones y el posible engaño de la contraparte.

Por otro lado, a la paranoia debemos añadir que, generalmente, las personas no saben detectar adecuadamente el engaño. Son comunes las falsas alarmas o los juicios erróneos sobre el engaño, basándose en la intuición. Las personas se fundamentan en señales verbales o no verbales, pero no asociadas de manera confiable con el engaño real. Como consecuencia, esto puede hacer que algunas personas juzguen mal su verdadera capacidad para detectar el engaño.

De forma global, algunos de los signos no verbales que se asumen como indicativos de engaño son el nerviosismo, la incoherencia, ciertos movimientos corporales y expresiones faciales, inconsistencias en las respuestas verbales… Una señal destaca universalmente: la aversión de la mirada. Curiosamente, algunos estudios demostraron empíricamente que esta última no tiene por qué estar relacionada con el engaño.

Entonces, ¿qué efectos tiene la percepción del engaño en las negociaciones, sea este real o solo percibido?

Para tratar de dar respuesta a estas cuestiones, los autores llevaron a cabo dos estudios. En el primero, participaron 99 estudiantes universitarios. Se les dijo que el estudio trataba de investigar estrategias que las personas suelen utilizar en una negociación.

Primero leyeron los antecedentes de un escenario de negociación y se pusieron en el papel del vendedor. Luego se les asignó al azar ver una de las dos versiones de un video que mostraba parte del proceso de negociación; este era una continuación del escenario que acababan de leer. Después, completaron un cuestionario sobre sus percepciones de la contraparte. Concretamente, en el cuestionario se midió la concesión prevista, medidas relacionadas con la confianza, engaño percibido, disposición a revelar información y satisfacción con la contraparte negociadora

En este estudio, los resultados mostraron lo siguiente. En cuanto al engaño percibido, se manipuló exitosamente mediante la exhibición de señales no verbales que normalmente se consideran signos de engaño. Sobre las medidas de confianza y de negociación, el engaño percibido se relacionó negativamente con las medidas de confianza basadas en la capacidad y la benevolencia.

Una posible explicación es que la habilidad de engañar suele asociarse con ser un negociador competente. En consecuencia, puede que la mayoría de negociadores esperen el engaño, o al menos una falta de honestidad sobre los verdaderos intereses de la contraparte. Es posible que el engaño percibido dé lugar a respuestas negativas en la negociación directamente, sin pasar por la confianza.

Para tratar de completar estos resultados, los autores condujeron un segundo estudio, si bien con las mismas bases que el primero, con algunas modificaciones. Esta vez participaron 227 estudiantes universitarios. Esta vez, en lugar de las dos versiones de los vídeos se les mostró tres versiones. Una con signos no verbales evidentes de engaño, otra con signos sutiles y una tercera neutral, sin signos de ningún tipo.

Así pues, en este segundo estudio se hicieron dos hallazgos principales. En primer lugar, la percepción de engaño ejerció un efecto en forma de mediación secuencial. Esto es: primero se hace un juicio en forma de engaño percibido antes de que se forme confianza en la contraparte. En segundo lugar, las señales sutiles, como una pequeña aversión de la mirada y pausas en el habla, podrían desencadenar un engaño percibido más alto que en la condición neutral. Ejercen el mismo efecto de mediación secuencial, aunque la fuerza del efecto es menor que mostrar señales evidentes.

Por tanto, en líneas generales, los resultados muestran que percibir señales no verbales en la negociación que sugieren engaño desencadena el engaño percibido. Este está relacionado con la percepción de confiabilidad (habilidad, benevolencia e integridad), así como con la confianza en la contraparte. La confianza entonces es clave, ejerciendo un efecto sobre la negociación. Dicho efecto incluye la reducción de la concesión prevista, la voluntad de revelar información y la satisfacción con la contraparte. Todo el mecanismo toma la forma de una mediación secuencial.

El engaño percibido es relevante porque no siempre se espera una comunicación abierta en negociaciones. Independientemente de la presencia de un engaño real, el engaño percibido puede acarrear efectos perjudiciales para la negociación, a través de comportamientos protectores. Esto descarta la posibilidad de que algunos signos puedan simplemente indicar que la contraparte está nerviosa o actúa con cautela. Consecuentemente, juzgar el engaño podría obstaculizar los posibles beneficios que podrían obtenerse mediante la comunicación abierta.

La necesidad de controlar los propios comportamientos no verbales es importante. Actuar de forma sospechosa inintencionadamente puede desencadenar respuestas indeseables de la contraparte. Los hallazgos también recuerdan a los negociadores que sus respuestas se ven afectadas por las señales no verbales que perciben en el proceso de negociación.

Por ende, en lugar de sopesar excesivamente las señales no verbales, sería más valioso para los negociadores confiar en múltiples señales o recopilar más información sobre la contraparte a través de la búsqueda directa de información para emitir un juicio sobre el engaño.

Si quieres saber más sobre el comportamiento no verbal y su aplicación en los ámbitos de negocios, visita nuestro Máster en Perfilación de Personalidad y Negociación o nuestro Experto Universitario en Comunicación No Verbal y Personalidad, con becas especiales para los lectores del Club del Lenguaje no Verbal.

¿Cómo categorizan los alumnos a sus profesores? Club del Lenguaje No Verbal

Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “How Students Categorize Teachers Based on Visual Cues: Implications of Nonverbal Communication for Classroom Management” de Martikainen, J. (2019), en el que se estudia cómo los alumnos categorizan a los profesores, en base a signos visuales y la primera impresión que estos causan.

Los estudiantes son expertos en notar incluso las señales visuales más sutiles. A partir de estas se forman las primeras impresiones, así como las categorizaciones iniciales, de los profesores.

Dichas categorizaciones pueden ser difíciles de cambiar luego. Enseñar no es solo un acto verbal, sino también no verbal. La parte visual de la docencia se suele estudiar dentro de la comunicación no verbal. Esto incluye elementos como apariencia física, expresión facial, gestos, postura, movimiento, vestimenta y uso del espacio.

Un resultado muy compartido dentro de la investigación existente sobre las características visuales de los profesores parece sugerir que el atractivo físico, un comportamiento no verbal entusiasta y expresivo y la ropa adecuada son evaluados positivamente por los estudiantes. Consecuentemente, esto contribuye positivamente a su desempeño en el estudio.

Además, varios estudios sugieren que las características visuales de los profesores tienen un impacto en la interacción en el aula. También en la motivación de los estudiantes y los resultados del estudio, sin especificar la naturaleza de dicho impacto. Por otra parte, parece haber menos investigación cualitativa sobre el tema.

Las personas generalmente no son conscientes de su influencia implícita en la interacción social cotidiana. En este proceso de toma de sentido —consciente/inconsciente—, llamado anclaje en la teoría de las representaciones sociales, la categorización juega un papel importante. La categorización también se considera una operación central en la percepción de las personas.

Un enfoque teórico que une las dimensiones sensorial y cognitiva de esta percepción es la teoría ecológica de la percepción social. Esta considera la percepción de la persona como una contribución conjunta de lo que se conoce en psicología como ofrecimientos. Estos abarcan los atributos externos de la persona “percibida”, así como el estado de ánimo, expectativas, experiencias previas y el trasfondo cultural del perceptor. Después de todo, la cultura contribuye en gran parte a la definición de las representaciones sociales.

Por otro lado, la categorización de membresía es un proceso que evalúa qué es apropiado o inapropiado cuando se actúa en un rol social específico. No categorizamos solo verbalmente, sino también visualmente.

Más recientemente, fotos, videos e imágenes de medios también han proporcionado material para el análisis de categorización de miembros. Dada su orientación visual, el análisis de categorización de membresía ofrece una herramienta metodológica para estudiar cómo los estudiantes categorizan a los profesores según las señales visuales.

Así las cosas, el autor llevó a cabo un experimento para tratar de determinar esta categorización de estudiantes a profesores. Para ello, contó con 65 estudiantes de diferentes estudios culturales / artísticos en universidades finlandesas como participantes. De esos 65 estudiantes, 51 eran mujeres, abarcando edades entre los 15 y 42 años. 53 de los participantes tenían entre 15 y 20 años.

Se pidió que escribieran qué tipo de profesores serían las personas de los retratos mostrados y que formaran sus opiniones basándose en lo que veían. Se escogió utilizar pinturas que representan a personas que no eran profesores, en lugar de fotografías reales. Asimismo, se informó a los participantes de que no se trataba de profesores verdaderos.

Los retratos se seleccionaron de modo que representaran a varios tipos de personas en relación con la edad, género, origen étnico y orientación sexual. El fin fue estudiar si tienen un impacto en la categorización. Además, las pinturas fueron seleccionadas de modo que tanto los “profesores” femeninos como los masculinos fueran representados de manera similar.

Los resultados fueron los siguientes: los participantes señalaron cinco tipos o categorías de profesores. A saber: estricto, amigable, distante, comunicativo e indiferente.

Se caracterizó al profesor estricto como aquel que desprecia con arrogancia a los estudiantes y tiene una expresión facial estricta. Usa ropa formal, de colores oscuros o fuertes y, en el caso de las mujeres, mucho maquillaje. Tampoco utiliza expresiones faciales ni el lenguaje corporal para mostrar sus reacciones espontáneas.

Seguidamente, el profesor amigable sería el que sonríe y mantiene una postura relajada y lleva ropa casual de tonos cálidos. Son capaces de crear una sensación de igualdad y que los estudiantes les vean como accesibles. No obstante, un exceso de amabilidad puede resultar en menos respeto por parte de los estudiantes. El profesor distante, por su parte, lleva ropa formal oscura y tiene una postura rígida. Con respecto al comportamiento no verbal, no suele mirar directamente a los estudiantes y, en general, expresa desvinculación.

Contrariamente, el profesor comunicativo sonríe demostrando una comunicación fluida, con ropa casual y una postura relajada. Otra pista importante fue la ubicación del “profesor”, al mismo nivel que el espectador. Estas características visuales se asociaron con una comunicación fácil y positiva entre profesor y estudiante.

Finalmente, el profesor indiferente. Se identificó como tal a quienes transmitían desinterés en enseñar, bien por percibir egocentrismo (posturas alejadas de los estudiantes), bien por transmitir cansancio por la edad y/o expresión facial, o ser demasiado relajados. Consecuentemente, se esperaba que estos profesores fuesen aburridos y no ofreciesen orientación académica a los estudiantes.

Así pues, el profesor preferido por los participantes es una mezcla del profesor amigable y comunicativo. Las señales no verbales asociadas a ellos indicaban que estos profesores están dispuestos a comunicarse con los estudiantes y comprometerse con su educación. Esto genera, a su vez, confianza en los estudiantes.

Si bien estas dos categorías comparten algunas características, el profesor amigable se asoció más con la bondad y empatía. En contraposición, el profesor comunicativo se asoció con la actividad, inmediatez y entusiasmo. Con respecto a las categorías desfavorables, visualmente los profesores distantes y estrictos tienen en común la formalidad de la ropa y signos de distanciamiento.

En conclusión, las características visuales de los profesores difícilmente conllevan significados deliberados, pero los estudiantes pueden interpretarlas así. Ser conscientes de que los estudiantes emiten juicios sobre los profesores basándose en señales visuales puede orientar positivamente la autopresentación y comportamiento de los profesores.

Por tanto, la forma en que los estudiantes categorizan a los profesores está inevitablemente fuera del control de los mismos, hasta cierto punto. Sin embargo, el manejo hábil de los profesores de su expresividad visual, no verbal es importante. Esto es debido a que puede dirigir la percepción de los estudiantes de una manera que contribuya positivamente al manejo exitoso del aula.

Si quieres saber más sobre el comportamiento no verbal y su aplicación en el ámbito educativo, visita nuestro Máster en Comportamiento No Verbal y Detección de la Mentira o nuestro Experto Universitario en Comunicación No Verbal y Personalidad, con becas especiales para los lectores del Club del Lenguaje no Verbal.

La comunicación no verbal en las interacciones con robots. Club del Lenguaje No Verbal

Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “How Robots Influence Humans: A Survey of Nonverbal Communication in Social Human-Robot Interaction” de Saunderson, S. y Nejat, G. (2019), en el que se investiga la interacción entre robots y humanos y, en particular, cuál es el papel del comportamiento no verbal.

A medida que la presencia de robots incrementa en diversos ámbitos de nuestra vida, surge también la necesidad de que estos tengan cierta inteligencia social.

La razón radica en que, mediante esta, pueden interactuar de manera efectiva con humanos. El uso efectivo de la comunicación no verbal por parte de robots puede ser crucial, ya que permite la interacción intuitiva entre humanos y robots. El comportamiento y la comunicación no verbal son más instintivos e involuntarios que la comunicación verbal. Consecuentemente, son una representación más verdadera de los pensamientos y emociones humanas.

En este artículo, los autores investigaron las interrelaciones entre múltiples modos de comunicación no verbal, intentando tender un puente entre estos hallazgos. Asimismo, se enfocan en cómo tales comportamientos no verbales de robots influyen en los humanos como resultado. En concreto, se estudió cómo influyen en el marco cognitivo, reconocimiento y respuesta emocional, respuesta conductual y el desempeño de habilidad de las personas.

Bien, por un lado, la kinésica se define como la comunicación no verbal a través de movimientos corporales, posicionamiento, expresiones faciales y gestos.

En esta disciplina se halló que los movimientos de brazos, generalmente, son una forma efectiva de influenciar a la gente. Esto puede deberse a que realizan movimientos mayores y las personas prefieran comportamientos más dinámicos y animados de los robots. No obstante, algunas personas pueden percibir determinados gestos como dominantes. En cualquier caso, cabe añadir que, aunque los robots carezcan de emociones, los gestos pueden afectar emocionalmente a los individuos.

El uso de movimientos del cuerpo y cabeza de un robot puede influir en el marco cognitivo en distintas métricas sociales. Por ejemplo, el compromiso social, la intriga, el atractivo social… etc. Además, las manifestaciones emocionales a través de dichos movimientos tienden a ser reconocibles por los humanos, pudiendo llegar a afectar a sus propias emociones. La mirada del robot puede conducir a mejoras en el rendimiento del individuo en diferentes tareas. De hecho, se ha demostrado que contribuyen positivamente a la comprensión del robot, llevando a reducciones en el tiempo de finalización de tareas y errores.

Finalmente, las expresiones faciales del robot pueden influir en el marco cognitivo del individuo en una serie de conceptos como aceptación, simpatía, inteligencia percibida, amistad… Las emociones son igualmente reconocibles, pudiendo evocar respuestas conductuales tanto positivas como negativas, incluso en niños de diversa condición. Con respecto a las tareas, se ha demostrado que comunican rápidamente el fracaso y la necesidad de ayuda, lo que mejora el tiempo de finalización.

Por otro lado, encontramos la proxémica, la cual se corresponde con la percepción y el uso del espacio en relación a la comunicación. Es decir: el establecimiento consciente o inconsciente de distancias entre varios objetos, agentes y uno mismo.

Así, en esta disciplina los resultados revelaron que el distanciamiento social, por lo general, es similar entre humanos y robots y las interacciones entre humanos. Sin embargo, muchas personas se acercaron a los robots más que en un contexto típico entre humanos, dentro del “espacio íntimo”. La distancia no tenía influencia sobre la sensación de seguridad.

Asimismo, diferentes tareas y roles sociales parecen dictar las preferencias del individuo para el distanciamiento proxémico de un robot. Con respecto al tránsito social, los individuos pueden sentirse incómodos con los comportamientos de paso de robots que entran en su espacio íntimo. En contraste, se sintieron más cómodos con interacciones repetidas.

Por otra parte, la háptica abarca la relación entre el tacto y la comunicación. Si bien se requiere de más investigación, se determinó que, incluso de las acciones táctiles simples de un robot a un humano, ayudan a mejorar el encuadre cognitivo de los robots. Por ejemplo, con respecto a la diversión, la actitud positiva hacia los robots, la semejanza humana, la simpatía y la estimulación.

El campo de la cronémica se define como el estudio del uso que las personas hacen del tiempo durante o en la comunicación. Bien, los pocos estudios al respecto se centraron principalmente en gestos de vacilación del robot. Estos tienen el potencial de mejorar la seguridad, animación, simpatía y el antropomorfismo de los robots, y reducir la percepción de dominancia. En el desempeño de tareas, pueden aumentar el tiempo de finalización, pero también reducir en gran medida los errores de actividad.

Finalmente, al analizar la combinación de modos de comunicación no verbal (específicamente, las disciplinas descritas y analizadas antes), se encontró lo siguiente. En general, las demostraciones multimodales de comunicación no verbal tenían tasas de reconocimiento emocional más altas que la comunicación no verbal unimodal. Del mismo modo, influía positivamente en el marco cognitivo de las personas.

En referencia a las tareas, llevaban a la mejora en la reacción y compleción de tiempo en tareas de cooperación sencilla, generalmente. Finalmente, se encontraron algunas discrepancias con respecto a la influencia de un robot en el comportamiento humano. Mientras que al colaborar las personas mostraron mayores niveles de entretenimiento e interacciones naturales, las conversaciones eran más satisfactorias cuando el robot exhibía menos comportamientos verbales.

En conclusión, las respuestas de comportamiento humano a los robots parecen estar correlacionadas con nuestra percepción de los robots en métricas de naturalidad, semejanza de máquina y posiblemente otras. Por tanto, cuanto más humanos sean los robots, más influyen positivamente en la conducta humana.

Así, al tener una mejor comprensión de las razones de estas formas de influencia, podemos apuntar a diseñar robots con comportamientos no verbales que puedan influir positivamente en los humanos.

Si quieres saber más sobre el comportamiento no verbal y su aplicación a la tecnología, inteligencia artificial… etc., visita nuestro Máster en Comportamiento No Verbal y Detección de la Mentira o nuestro Experto Universitario en Comunicación No Verbal y Personalidad, con becas especiales para los lectores del Club del Lenguaje no Verbal.

El autismo y la percepción de dominancia. Club del Lenguaje No Verbal

Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Inferring Power and Dominance from Dyadic Nonverbal Interactions in Autism Spectrum Disorder” de Kuschefski, M.; Falter-Wagner, C. M.; Bente, G.; Vogeley, K. y Georgescu, A. L. (2019), en el que se estudia la relación entre autismo y dominancia. Es decir, cómo las personas con autismo detectan signos de dominancia y poder a través de la comunicación no verbal.

Las dificultades de comunicación, interacción y reciprocidad social son características definitorias del trastorno del espectro autista (TEA). Particularmente, el procesamiento de los signos no verbales parece verse afectado.

En la literatura no se han encontrado resultados consistentes con respecto a los factores que modulan la percepción de la información social en personas autistas. Así, la percepción del poder a partir de señales no verbales sigue principios universales transculturales, ya reconocidos por los niños.

Por tanto, identificamos el poder como un fenómeno social latente que no se basa en conductas ritualizadas. Sin embargo, se expresa como un comportamiento contingente interpersonal: no hay dominio sin sumisión complementaria y viceversa. En este contexto, se ha observado que individuos con autismo son capaces de identificar la dominancia tan correctamente como los individuos desarrollados típicamente.

Por tanto, la percepción del poder y dominio proporciona un banco de pruebas ideal para analizar cómo diferentes factores de una interacción modulan la percepción social en personas con TEA, en comparación con quienes se desarrollan típicamente. Esta percepción depende fundamentalmente de contingencias temporales y patrones de movimientos recíprocos entre dos sujetos. Más específicamente, de que las interacciones sean próximas físicamente, orientadas mutuamente y atendiendo al otro.

Sin embargo, estos factores o cuestiones no han sido estudiadas sistemáticamente en experimentos previos. Por ello, los autores del artículo condujeron su propia investigación. El objetivo era profundizar en la relevancia de estos factores a la hora de identificar signos de poder y dominancia. Asimismo, también se pretendía comprobar si existen diferencias entre las personas con TEA y las desarrolladas típicamente.

Para ello, contaron con 26 participantes de Alemania para cada grupo. La muestra incluyó solo pacientes con el diagnóstico de autismo de alto funcionamiento o síndrome de Asperger. Los participantes con TEA tenían entre 29 y 56 años. Los participantes con un desarrollo típico tenían edades de entre 27 y 59 años. Todos los participantes vieron animaciones silenciosas de 10 segundos mostrando dos maniquíes virtuales conversando.

El experimento se dividió en dos bloques de 80 ensayos cada uno, con una duración de 20 minutos, respectivamente, y un breve descanso entre ellos. Cada una de las animaciones se presentó en dos repeticiones, una en su posición original y otra con posiciones intercambiadas. Seguidamente, se preguntó a los participantes quién de los dos agentes o maniquíes era más bien dominante o más bien sumiso, así como por la intensidad de la dominación/sumisión.

Finalmente, se manipularon sistemáticamente dos factores principales de interés en dos niveles cada uno. En primer lugar, la contingencia de movimiento. Esto es, los movimientos contingentes y, posteriormente, intercambiar al agente original visto por otro de una díada (pareja) diferente. Y, en segundo lugar, el contexto espacial (los agentes estuvieron cara a cara y, después, en posición de espalda con espalda).

Los resultados revelaron una precisión y coherencia comparables de los juicios de poder para ambos grupos. Sorprendentemente, las condiciones no contingentes aumentaron la precisión pero disminuyeron la consistencia de las percepciones. El segundo factor, el contexto espacial, no tuvo un impacto significativo en la exactitud de la percepción del poder y la dominancia. No obstante, sí lo tuvo en los tiempos de reacción. Cuando los maniquíes estaban de espalda requerían tiempos de reacción más largos por parte de los participantes.

Las únicas diferencias de grupo apreciadas fueron reacciones de tiempo más largas para el grupo con TEA en comparación con el otro. Se detectó que el contexto espacial de “espalda con espalda” aumentaba los tiempos de reacción para díadas de contingencia más que para las no contingentes, y únicamente para el grupo con TEA. Esto es, los juicios u opiniones de las personas con autismo se formaban con menos rapidez que de las desarrolladas típicamente. En contraposición, estas tienden a tener menos precisión en comparación con el grupo con TEA.

Así las cosas, ambos factores (movimientos de contingencia y contexto espacial) importan para procesar los signos o juicios de poder y dominancia. Los primeros influyen en la exactitud y el segundo en la velocidad de reacción. Los movimientos de contingencia son los que principalmente afectan a la percepción de las interacciones de comunicación no verbal.

Del mismo modo, en el experimento se carecía de información verbal y facial que influyera en la percepción de la dominancia. Sin embargo, existen otros signos no verbales e información que denotan dicha dominancia o poder. Como ejemplos encontramos tener la cabeza alta o las extremidades abiertas. Estos gestos parecen ser de importancia transcultural para la percepción del poder en las díadas.

En conclusión, la interacción entre los movimientos de dos individuos y su orientación mutua entre sí (su posición) son requisitos esenciales para entender completamente las interacciones diádicas. Como resultado principal, encontramos que los individuos con TEA muestran una precisión y consistencia comparables en la percepción del poder en comparación con los individuos típicamente desarrollados. Contrariamente, presentaron tiempos de reacción más lentos, lo que podría indicar un estilo de procesamiento más explícito.

Si quieres saber más sobre el comportamiento no verbal y su aplicación a personas con autismo, visita nuestro Máster en Comportamiento No Verbal y Detección de la Mentira o nuestro Experto Universitario en Comunicación No Verbal y Personalidad, con becas especiales para los lectores del Club del Lenguaje no Verbal.

Interacción parasocial y las revistas deportivas. Club del Lenguaje No Verbal

Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Gender, Parasocial Interaction, and Nonverbal Communication: Testing the Visual Effect of Sports Magazine Cover Models” de Wasike, B. (2018), en el cual se analiza el efecto de las modelos de portadas de revistas de deportes en la interacción parasocial y la comunicación no verbal.

Horton y Wohl introdujeron el concepto de interacción parasocial como “las observaciones sobre la intimidad en la distancia”.

Esto hace referencia a la relación simbólica que las personas desarrollan con los individuos o personajes que ven en la televisión, radio o películas. Dicha relación suele caracterizarse por ser unilateral, no dialéctica, controlada por el ejecutante y no susceptible de desarrollarse mutuamente. Las conceptualizaciones más nuevas del término incluyen un aspecto experiencial. Es decir, la intuición del usuario sobre las señales no verbales del ejecutante juega un papel en el proceso.

Las investigaciones han establecido que los medios deportivos, en general, y las revistas deportivas en particular, muestran desproporcionadamente a más hombres que mujeres atletas. Cuando muestran a las mujeres, la representación es mayoritariamente negativa, y rara vez aparecen en las portadas de las revistas deportivas.

Cuando las mujeres aparecen en estas portadas, lo más probable es que sean sexualizadas, cosificadas o trivializadas. Además, las mujeres tenían menos probabilidades que los hombres de estar vinculadas a un deporte específico y, en general, las portadas enfatizaban el género antes que los logros deportivos.

Así las cosas, las portadas de revistas suelen tener tres elementos principales: el logotipo (nombre de la revista), líneas de portada (teasers textuales / leyendas) y la imagen principal. Es el último elemento (normalmente, un modelo de portada) el que tiene más consecuencias por la influencia en la venta, etc. Y, como cualquier imagen, las portadas pueden afectar tanto positiva como negativamente al lector. Por ejemplo, un efecto negativo podría ser la promoción de dimensiones corporales insostenibles.

Sin embargo, la investigación reciente continúa encontrando un impacto en la interacción parasocial en lo que respecta al atractivo físico, el carácter moral e incluso la popularidad general del modelo o persona concreta. Se muestra, a su vez, que el género mitiga la interacción parasocial. Esto es, la diversidad de género en los medios puede influir en dicha interacción.

Algunos estudios indican que las mujeres desarrollan más interacción parasocial que los hombres. Estos tienen más probabilidades de experimentar interacciones parasociales si sienten una soledad crónica. Los patrones de interacción parasocial basados en el género también se pueden explicar por cómo ven hombres y mujeres las relaciones.

Otros estudios muestran que los personajes mediáticos masculinos y femeninos provocan diferentes interacciones parasociales entre los sujetos de prueba. Parte de la atracción hacia el mismo sexo puede explicarse por el apego a la preocupación o la idealización que se desarrolla hacia los personajes mediáticos favoritos, generalmente por algunas deficiencias e inseguridades autopercibidas.

Del mismo modo, la apariencia y los signos no verbales de las imágenes de las portadas son importantes, puesto que provocan diversos efectos en los lectores. La investigación contemporánea continúa encontrando diferencias de género en la comunicación no verbal.

Con el fin de ahondar en la relación entre estas cuestiones (género, comunicación no verbal e interacciones parasociales), el autor condujo su propio experimento. En él, se escogieron 10 portadas de revistas de Sports Illustrated y ESPN The Magazine. Los participantes fueron 146 estudiantes universitarios estadounidenses (60% mujeres), quienes -en adición- respondieron a un cuestionario. Los hombres indicaron significativamente más entusiasmo en los deportes. Sin embargo, las mujeres leían revistas con más frecuencia que los hombres.

A pesar de que los participantes vieron una portada a la vez y sin ningún orden en particular, el autor seleccionó las portadas en parejas (cada par con un modelo masculino y femenino). Los modelos de cada par se parecían lo más posible entre sí en cuanto al lenguaje corporal, expresiones faciales y el ángulo de la cámara. Además, solo se seleccionaron las portadas que presentaban un único modelo.

Los resultados revelaron lo siguiente. En general, las modelos femeninas de portada provocaron niveles de interacción más altos que los masculinos. En concreto, provocaban más atractivo principalmente, mientras que los hombres provocaban más amabilidad. La aparición de una mujer en la portada de una revista deportiva aumentó la interacción parasocial con los sujetos. De igual forma, las modelos femeninas producían más señales no verbales que los masculinos, generando mayores efectos.

Todas las combinaciones de interacción parasocial individual y parámetros no verbales se correlacionaron significativamente de manera positiva. Así, a pesar de ser menos frecuentes, las modelos femeninas tenían un efecto parasocial y no verbal más alto. Esto significa que las portadas con mujeres producían una mejor primera impresión visual. Por lo tanto, tenían un mayor potencial para atraer lectores y posibles compradores.

Por otro lado, entre los participantes no se apreciaron patrones de género. Los sujetos femeninos no indicaron significativamente más interacción parasocial que los sujetos masculinos. Asimismo, las similitudes más notables fueron la probabilidad de leer sobre un modelo específico y comprar una revista que lo presentara en la portada (existía congruencia).

Al igual que los resultados del efecto parasocial, no hubo diferencias significativas entre sujetos femeninos y masculinos con respecto a la decodificación no verbal. No obstante, sí se apreciaron levemente en cuanto a cómo se decodificaban las señales verbales según el género del modelo y sus preferencias. Las mujeres eran un poco más propensas a decodificar señales no verbales del mismo género; los hombres lo eran a decodificar señales de género mixto.

Así pues, muchos de estos resultados contradicen la literatura existente hasta el momento sobre la temática, por ejemplo, en lo referente a los patrones de género en la decodificación no verbal. Esto puede deberse a una falta de publicación de otros estudios cuyos resultados no revelan diferencias de género significativas.

Si quieres saber más sobre el comportamiento no verbal y su aplicación en el ámbito social y publicitario, visita nuestro Máster en Comportamiento No Verbal y Detección de la Mentira o nuestro Experto Universitario en Comunicación No Verbal y Personalidad, con becas especiales para los lectores del Club del Lenguaje no Verbal.

Antiguas entradas