Por cortesía de la Fundación Universitaria Behavior & Law

Categoría: Percepción (Página 1 de 24)

La vigilancia epistémica en los niños. Club del Lenguaje No Verbal

Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Epistemic Vigilance in Early Ontogeny: Children’s Use of Nonverbal Behavior to Detect Deception” de Ghossainy, M. E.; Al-Shawaf, L. y Woolley, J. D. (2021), en el que se analiza el desarrollo de la vigilancia epistémica en los niños; esto es, la capacidad de los niños para modular su confianza en el testimonio verbal como una función del comportamiento no verbal.

Una consecuencia importante de los intercambios comunicativos es el potencial de engaño y desinformación. Los intereses de los oradores a menudo divergen, estando rara vez perfectamente alineados. En otras palabras, normalmente existe una posibilidad distinta de cero de ser engañado o manipulado.

Las ventajas evolutivas resultantes de nuestra capacidad para aprender de los demás solo pueden existir en conjunto con la coevolución de aquellos mecanismos que nos protegen contra el engaño y la desinformación. Según esta lógica, es posible que incluso los niños pequeños posean tales defensas.

El proceso de evolución cultural acumulativa se beneficia enormemente de la capacidad de comunicación, mediante la cual los miembros de una especie transmiten deliberadamente información útil a otros. La veracidad de la información transmitida de una persona a otra depende de al menos dos factores: la capacidad o competencia del comunicador como fuente de información y sus intenciones. Según algunos autores, la comunicación manipuladora impulsa la evolución conjunta de los mecanismos que protegen contra la manipulación.

El riesgo de explotación genera una presión de selección que favorece a quienes son capaces de evitar la manipulación y explotación, dándoles más probabilidades de sobrevivir y reproducirse. Asimismo, los mecanismos de engaño y contraengaño se vuelven cada vez más sofisticados con el tiempo. Podría decirse que esto es lo que vemos en el repertorio humano de interacción social.

Practicar la vigilancia epistémica nos protege de formar creencias falsas basadas en lo que otras personas nos dicen. Implica adoptar una postura crítica hacia la información que recibimos. Para los niños, que adquieren gran parte de sus conocimientos a través del testimonio de otros, la vigilancia epistémica es inmensamente útil. La vigilancia ayuda a los niños a detectar fuentes de información inferiores y/o engañosas.

Así, las investigaciones indican que una variedad de atributos de los hablantes afectan a la confianza selectiva de los niños. Estos incluyen la edad percibida del hablante, las características morales, la familiaridad, la precisión previa y la experiencia. Los niños pequeños prefieren aprender de los adultos en lugar de otros niños. También usan la información sobre la personalidad de los hablantes para juzgar su confiabilidad, confiando preferentemente en los hablantes familiares sobre los extraños.

Es importante destacar que, a los 4 años, los niños se vuelven expertos no solo en reconocer a informantes inexactos, sino en preferir juiciosamente aprender de aquellos con un historial de precisión. Tomados en conjunto, estos estudios demuestran que los niños usan heurísticas que los guían a confiar de manera preferencial en algunos informantes sobre otros. Sin embargo, sigue desconociéndose mucho sobre cómo los niños se protegen contra individuos potencialmente engañosos: cuándo se desarrollan estos mecanismos defensivos, en qué señales se basan y qué tan exitosos son.

Por ello, el estudio de los autores tiene como objetivo comenzar a llenar este vacío, examinando el desarrollo de la capacidad espontánea de los niños para utilizar el comportamiento no verbal para modular la confianza en el testimonio verbal.

Así, en dicho estudio participaron 83 niños de entre 4 y 6 años. Los niños vieron una serie de vídeos que mostraban a un adulto sentado detrás de dos cajas. A los niños se les dijo que solo una tenía un juguete dentro. Para asegurarse de que los niños entendieran la tarea, todos los participantes vieron primero dos vídeos de familiarización. Después, los niños pasaron a ver una serie de 12 vídeos en los que se grabó a un adulto diferente para cada vídeo. Todos los niños visionaron, primero, un vídeo de testimonio verbal, seguido de un vídeo de testimonio inconsistente. Los 10 vídeos restantes se presentaron en orden aleatorio. Después de cada video, se les pidió a los niños que eligieran la caja que creían que tenía el juguete escondido y que justificaran su respuesta.

En los videos de testimonios no verbales, el adulto abrió cada caja, en secuencia, y miró adentro. Para una de las cajas el adulto tuvo una expresión neutra, pero reaccionó emocionado al mirar dentro de la otra caja. En los vídeos de testimonios consistentes, el adulto expresó su entusiasmo de manera no verbal hacia el contenido de una caja y sugirió verbalmente que el objeto estaba en esa misma caja. Durante los vídeos inconsistentes, el adulto expresó su entusiasmo de manera no verbal hacia una de las cajas, pero sugirió verbalmente que el objeto estaba en otra.

Cuando no se ofreció otra información, los niños de hasta 4 años demostraron una capacidad clara y sistemática para aprender del testimonio verbal de los adultos. Los niños no eligieron al azar ni mostraron una desconfianza sistemática en lo que decía el adulto. En cambio, los niños de todas las edades utilizaron la declaración verbal del adulto como verdadera sobre la ubicación del juguete. Cuando las dos fuentes de testimonio ofrecieron información coherente, las decisiones de los niños también se basaron abrumadoramente en el testimonio. Es importante destacar que ningún niño decidió desconfiar del testimonio en los tres juicios consistentes.

Cuando los testimonios verbales y no verbales no coincidían, los resultados muestran que, antes de los 6 años de edad, los niños pequeños basan principalmente sus decisiones en el testimonio verbal de un hablante. En las tres situaciones de testimonio inconsistente, la mayoría de niños de 4 y 5 años eligieron mirar en la caja indicada por la declaración verbal del adulto. Aunque esto no se debe a una falta de comprensión de que la conducta no verbal es comunicativa. Por el contrario, la mayoría de los niños de 6 años atendieron a la información no verbal en los tres ensayos que incluían inconsistencias entre la información verbal y no verbal.

Por tanto, los resultados del estudio actual sugieren que los niños de 4 y 6 años difieren notablemente en su capacidad para detectar el engaño a través del comportamiento no verbal.

Durante estas edades, los niños parecen experimentar un cambio de desarrollo dramático en su comprensión de la relación entre los comportamientos verbales y no verbales, así como su utilidad en las decisiones de confianza. Aunque los niños de tan solo 4 años extraen información de la conducta no verbal, cuando el testimonio verbal está ausente o es consistente, no parecen comprender su función de indicar un testimonio engañoso hasta los 6 años. Una vez que los niños tienen esta comprensión, se vuelven capaces de utilizar conductas no verbales para modular su confianza en el testimonio que reciben.

Estos resultados proporcionan una nueva y emocionante evidencia del desarrollo de la vigilancia epistémica. Específicamente la capacidad de los niños para modular la confianza en el testimonio verbal basado en la presencia de conductas no verbales conflictivas. Los niños no sólo muestran la capacidad de identificar y, preferentemente, aprender de buenas fuentes de información, sino que también, a los 6 años, pueden disminuir juiciosamente su confianza en los adultos que parecen estar mintiendo. Consecuentemente, estos hallazgos representan una fuerte evidencia de que los niños están equipados con una capacidad de vigilancia epistémica basada en señales no verbales.

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La inmediatez no verbal en profesores de secundaria. Club del Lenguaje No Verbal

Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Nonverbal Immediacy in Teaching Process: A Case Study in Secondary Education” de Stamatis, P. J. y Kostoula, V. E. (2021), en el que se analiza la influencia de la inmediatez en la comunicación entre profesores y alumnos de secundaria.

La educación y la docencia son predominantemente comunicativas. Las interacciones pedagógicas que se desarrollan en las aulas son parte de un proceso de comunicación instructivo.

La creación de un ambiente pedagógico y advertir las relaciones interpersonales son elementos que refuerzan la eficiencia de la enseñanza y el aprendizaje. Los protagonistas del proceso educativo, docente y alumno, desarrollan relaciones humanas basadas en la comunicación verbal y no verbal. No obstante, es importante aclarar el término “comunicación”. La comunicación es un proceso continuo, dinámico y en constante cambio. La comunicación no verbal juega un papel importante en la comunicación interpersonal. Envía y recibe mensajes de varias formas sin utilizar códigos verbales, pudiendo ser intencionada o no.

Así, en el proceso de enseñanza intervienen tres factores principales: transmisor, mensaje y receptor. El profesor envía sus mensajes a los alumnos, que son los receptores del mensaje. Luego, los estudiantes responden a los mensajes del profesor enviándole uno nuevo, quien se convierte en un destinatario o receptor a su vez.

La comunicación en la educación se centra en las formas de utilizar los principios y métodos de comunicación en el proceso de enseñanza y las habilidades de comunicación de los profesores, para ser más eficientes en el aula. No basta con conocer la asignatura que se imparte; la asignatura debe transmitirse pedagógicamente a los estudiantes, para atraer su atención y lograr resultados en el aprendizaje.

Es importante que cada profesor integre las “técnicas” de comunicación en la práctica docente, como el entorno pedagógico y la inmediatez. Según diversos autores, el comportamiento no verbal durante la enseñanza parece afectar al proceso de comunicación. Por parte de los profesores, es frecuente el uso de expresiones faciales, contacto visual, gestos y lenguaje corporal en general. Esto muestra su expectativa de tener un impacto importante en los estudiantes, relacionándose con resultados positivos.

En el ámbito educativo, el concepto de inmediatez es un factor relacionado con la actitud docente y la conducta comunicativa de los docentes. Es un comportamiento de comunicación que incluye elementos de comunicación verbal y no verbal. La inmediatez verbal se refiere a los mensajes verbales utilizados por los profesores que expresan empatía, transparencia, amabilidad, elogio, sentimiento de inclusión, humor… y la voluntad de los profesores de involucrar a los estudiantes en la comunicación.

La inmediatez no verbal se define como la conducta que refuerza la proximidad y la interacción no verbal entre las partes comunicantes. Es la capacidad de los profesores para transmitir sentimientos, calidez, proximidad, sentido de pertenencia… Lo que es posible lograr mediante el contacto visual, la posición y movimientos corporales, los gestos, la sonrisa, la expresividad o la háptica.

La inmediatez del profesor aumenta la comunicación e interacción entre él y el alumno, lo que facilita la adquisición de la información que estos últimos necesitan. También constatan que la diferencia de estatus entre alumnos y profesores se reduce, aunque sin igualarse. Como resultado, se anima al alumno a hacer preguntas sin miedo. A su vez, la discusión personal refuerza el entorno pedagógico, creando un impacto positivo en el proceso de aprendizaje.

Este impacto positivo se traduce en un mayor aprendizaje cognitivo y una evaluación más positiva de los estudiantes por parte de los profesores. Además, fomenta la actitud positiva de los estudiantes hacia los profesores y la escuela en general.

Teniendo en cuenta esto, los autores realizaron su propia investigación para estudiar la inmediatez y su impacto en alumnos de secundaria. Para ello, se contó con docentes de un colegio de educación general de Bachillerato en Grecia de diversas materias, a los que se realizó una encuesta. De los docentes, el 48,1% eran hombres y el 51,9% mujeres. La investigación de campo se llevó a cabo en 2019.

En las encuestas se observó que los participantes expresaban a menudo inmediatez no verbal moviendo sus manosmientras enseñan. Además, parecía que los profesores eran habitualmente cercanos con sus alumnos. De acuerdo con la literatura académica, los profesores que, mientras enseñan, se mueven entre sus alumnos, son percibidos como más amigables y eficientes. Aunque esto también podría considerarse como una forma indirecta de supervisar y controlar a los estudiantes.

Los participantes del estudio evitaban tocar a sus alumnos para evitar malentendidos. En cuanto al contacto visual, la mayoría de participantes afirmó que mantienen contacto visual con los estudiantes. Este es particularmente importante para el ambiente escolar, ya que el profesor puede pretender ignorar un comportamiento o hacer contacto visual para enfatizarlo.

No obstante, los resultados de la investigación mostraron que el indicador de inmediatez no verbal se encontraba en un nivel moderado, aunque las mujeres tenían una ligera ventaja sobre los hombres. Dada la cultura mediterránea de la muestra, se esperaría un indicador de inmediatez no verbal más alto.

Esto puede deberse a la variedad de especializaciones y formación de los distintos profesores. Además, en la educación secundaria griega ha prevalecido una cultura disuasiva en cuanto al desarrollo de conductas de inmediatez no verbal. Esto es debido a que se consideran incompatibles con los objetivos y la metodología de enseñanza de las unidades escolares.

Teniendo en cuenta que, por la naturaleza de su trabajo, los docentes desarrollan un diálogo e interactúan constantemente con los alumnos adolescentes en el caso estudiado, este hallazgo se considera suficientemente justificado, aunque se podría haber esperado una inmediatez no verbal mayor.

Un factor adicional que afecta la inmediatez no verbal es el sistema orientado al examen. En este sistema, el profesor es visto como un evaluador, más distante. Esta relación examinador-examinado es un factor limitante en el desarrollo de la comunicación interpersonal y, por lo tanto, la expresión de la inmediatez no verbal.

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La detección de mentiras sobre el futuro. Club del Lenguaje No Verbal

Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Clusters of nonverbal behavior differentiate truths and lies about future malicious intent in checkpoint screening interviews” de Matsumoto, D. y Hwang, H. C. (2020), en el que se examinan verdades y mentiras sobre la intención de cometer un acto malicioso en el futuro mediante entrevistas breves de control de seguridad.

El comportamiento no verbal asociado con la verdad y el engaño ha sido estudiado durante décadas. Sin embargo, ningún estudio ha examinado si múltiples comportamientos no verbales permiten diferenciar las verdades de las mentiras sobre la intención con respecto a futuros comportamientos maliciosos, o entre múltiples grupos culturales o étnicos.

Los mentirosos mienten sobre sus pensamientos y piensan sobre sus mentiras, al igual que ocurre con sus emociones. Todo esto ocurre mientras intentan manejar las impresiones de sí mismos que le dan a los demás y mantener el control cognitivo y emocional. Se trata, por tanto, de un proceso complejo. Debido a que las personas verbalizan solo una parte de sus contenidos mentales, y a que los diferentes estados mentales se asignan a distintos canales de comportamiento no verbal, la señalización veraz versus engañosa puede ocurrir en múltiples canales y de diferentes maneras.

Emocionalmente, el miedo a ser atrapado –o la culpa, o incluso la emoción por mentir– puede ser delatado por el rostro, el cuerpo o la voz, al igual que el nerviosismo. Cognitivamente, la ofuscación, la fabricación u omisión en las palabras pueden ser traicionadas por la voz y el gesto. Las mentiras sobre las emociones y las sensaciones experimentadas sobre un incidente pueden variar desde la ira o el miedo hasta la vergüenza o la alegría.

Existe, pues, una miríada de posibilidades en cogniciones y emociones combinadas con la complejidad del sistema de conducta no verbal. En consecuencia, el análisis de canales de conducta no verbal individuales será subestimado para diferenciar a los que dicen la verdad de los mentirosos. Así, el análisis de comportamientos no verbales a través de múltiples canales puede ser más útil, como algunos estudios previos han señalado.

Las mentiras sobre el futuro pueden ser diferentes de las mentiras sobre el pasado porque pueden acceder a diferentes dominios de la cognición y la memoria. Examinar las mentiras sobre la intención futura tiene implicaciones prácticas. Su estudio puede informar a los profesionales sobre los indicadores de comportamiento que pueden ocurrir en interacciones breves, con implicaciones para los procedimientos de seguridad en entornos que evalúan futuras intenciones maliciosas.

Así, el estudio de los autores aborda la posibilidad de utilizar múltiples comportamientos no verbales para diferenciar las verdades de las mentiras sobre futuras intenciones maliciosas. La muestra participó en un experimento de crimen simulado sobre un robo futuro. Los riesgos se asociaron con el rendimiento, haciendo que los participantes los percibieran en niveles moderados a altos; también se aseguró que estuvieran emocionados.

Los participantes (226 en total) fueron entrevistados en una entrevista de selección antes de obtener acceso al área donde podría ocurrir un robo. Se llevó a cabo una entrevista de detección inicial en un área inspirada en un puesto de control de seguridad. La entrevista de proyección incluyó siete preguntas breves y duró aproximadamente dos minutos. El contexto era análogo a los entornos de la vida real, en los que las personas con intenciones maliciosas necesitan ocultar sus intenciones.

El comportamiento de los participantes se grabó en video. En total, se extrajeron datos de cuatro canales de conducta no verbal: expresiones faciales de emoción, gestos, movimientos de todo el cuerpo y vocales. Probamos si el comportamiento no verbal diferenciaba o no a los que dicen la verdad de los mentirosos, tanto individualmente como en combinación. Se usaron dos criterios en los análisis univariados para determinar si era posible esta diferenciación o no: la prueba de significación de hipótesis nula y los tamaños del efecto.

El experimento fue un diseño bidireccional que incluía verdades frente a mentiras y cultura o etnia de los participantes (europeo americano, chino, hispano y del Medio Oriente). Después de completar las medidas previas a la sesión, se informó a estos que serían asignados aleatoriamente para robar un cheque de 100 dólares (los mentirosos) o no (los que contaban la verdad). A los participantes se les dijo que, si se les juzgaba como honestos, recibirían dinero adicional y se les permitiría irse temprano, pero si se los juzgaba como mentirosos, no recibirían dinero adicional y tendrían que quedarse más tiempo para completar otros procedimientos. Los participantes calificaron estos riesgos en una escala de 1 (sin consecuencias, aunque sea ligeramente placentero) hasta 10 (consecuencia máxima).

Los hallazgos de este estudio muestran que, a través de los análisis, los mentirosos produjeron más expresiones faciales de miedo y disgusto, encogimiento de hombros, inquietud / acicalamiento, balanceo corporal y postura rígida. Quienes decían la verdad produjeron más expresiones faciales de felicidad y sorpresa, latencias de respuesta más largas, mayor tono. rangos y duraciones más largas y pausas sin completar.

Los comportamientos no verbales a través de múltiples canales superaron el comportamiento no verbal en canales únicos, lo que respalda el argumento de que el comportamiento no verbal representa un sistema de comunicación corporal complejo y completo que transmite múltiples mensajes en múltiples señales a través de múltiples canales.

Por tanto, los resultados sugirien que los procesos cognitivos y emocionales asociados con la verdad y el engaño pueden ser similares, independientemente de si se está hablando y pensando en el pasado o futuro. Ambos implican mentir sobre el pensamiento de uno, pensar que está mintiendo, mentir sobre sus emociones y tener emociones por mentir. Las conductas no verbales producidas pueden, por tanto, ser señales de estos procesos. Esta interpretación es consistente con los estudios de neuroimagen que han demostrado similitudes entre recordar el pasado e imaginar el futuro.

Ni la cultura o etnia ni el género moderaron, a grandes rasgos, los resultados descritos en este caso. Aunque hay una amplia evidencia de diferencias culturales en la producción de comportamiento no verbal (podéis leer más al respecto aquí), la situación expuesta, con preguntas breves, puede haber reducido la posibilidad de que surjan tales diferencias debido al enfoque en reacciones y respuestas rápidas.

Así, investigaciones futuras podrían tratar de identificar patrones de comportamiento no verbal que surjan de manera consistente, y también con muestras más grandes. Aún no existe tal volumen de investigación, por lo que los hallazgos actuales y otros podrían servir como un llamado para que se elaboren más estudios al respecto.

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Género y culturas ¿cómo afectan a la comunicación no verbal? Club del Lenguaje No Verbal

Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Culture and Gender in Nonverbal Communication” de Zand, S.; Baradaran, M.; Nafaji, R.; Maleki Mousavi, A. y Golbazi Mahdipour, A. (2020), en el cual se estudia cómo el género de la persona y el contexto cultural afectan a la comunicación no verbal.

Sin la comunicación no es posible el surgimiento y desarrollo de la humanidad. Existe un amplio consenso que considera el lenguaje como la principal diferencia entre los animales y los humanos.

Como es sabido, la comunicación se realiza principalmente de dos formas: verbal y no verbal. La comunicación verbal se produce a través de las palabras, ya sea habladas o escritas. En contraposición, la comunicación no verbal es el proceso de enviar y recibir mensajes por cualquier medio que no sea el lenguaje hablado, como la expresión facial, el tacto, la distancia, los gestos…

De hecho, las investigaciones psicológicas revelan que más del 65% del intercambio de información en interacciones cara a cara se realiza a través de la comunicación no verbal. Los investigadores han argumentado que la transmisión de un mensaje solo es efectiva cuando la comunicación verbal (palabras), el audio (melodía, tono…) y aspectos visuales (gestos y movimientos corporales) están relacionados entre sí.

Así, según esta investigación, los comportamientos no verbales juegan un papel esencial en la comunicación interpersonal. La conducta facial también es de importancia, ya que es importante en la comunicación emocional. Las personas usamos el lenguaje corporal sin darnos cuenta y constantemente experimentamos e interpretamos el lenguaje corporal de los demás.

Por otro lado, también se ha establecido que las diferencias de género en el comportamiento no verbal son relativamente pequeñas, aunque pueden asociarse con resultados significativos. Los hombres y las mujeres son diferentes tanto en la comunicación verbal (la elección de palabras, el estilo de conversación, el contenido del habla, el uso del silencio…) como en la comunicación no verbal. Por ejemplo, las mujeres se acercan más al interactuar que los hombres y permiten que otros se acerquen, etc.

La cultura es otro factor importante en el comportamiento y la comunicación no verbal que hace que estas se diferencien en la forma de practicarse entre países diferentes. Las personas repetimos el comportamiento y la comunicación no verbal individualmente, influenciados por la cultura de la que hemos aprendido. Asimismo, la cultura influye en cómo interpretamos el lenguaje corporal y comportamiento no verbal de otros. Como resultado, aparece la diversidad cultural entre países y sociedades.

Sin embargo, muchas personas no solo carecen de información y conciencia sobre los estilos de comunicación no verbal de su propia cultura, sino que tampoco tienen suficiente conocimiento sobre otras culturas. En consecuencia, las personas a menudo asumen erróneamente que en otras culturas se comunican de la misma forma que ellos; esto se conoce como semejanza de proyección. El resultado es que se producen malentendidos en las interacciones interculturales cuando uno interpreta la comunicación no verbal de otros a la luz de sus normas culturales.

Así, los autores del artículo condujeron su propia investigación para comprobar si existen diferencias de género y si los diferentes antecedentes culturales afectan al conocimiento de las señales no verbales. Para ello, tomaron como referencia las culturas italiana e iraní, comparándolas.

La investigación contó con 720 participantes, 360 estudiantes iranís y 360 estudiantes italianos, todos ellos universitarios. La edad de los participantes osciló entre 18 y 49 años, siendo el 41,1% mujeres y el 58,9% hombres. Los participantes completaron una encuesta y proporcionaron su información demográfica básica (sexo, edad, antecedentes educativos y antecedentes culturales). Finalmente, completaron la prueba de conocimiento de señales no verbales.

Los resultados fueron los siguientes. Las mujeres iraníes obtuvieron puntuaciones más altas en el conocimiento de las señales no verbales. En contraposición, la diferencia de sexo en el grupo italiano no fue significativa. Sí se detectó una diferencia notable en las habilidades de comunicación no verbal entre los estudiantes de Irán e Italia; los estudiantes italianos obtuvieron más puntuación. Por tanto, se confirmó la influencia ejercida por los diferentes orígenes culturales sobre el conocimiento de las señales no verbales.

Específicamente, las mujeres participantes en el grupo iraní mostraron tener más conocimiento sobre las señales no verbales que los hombres, así como más precisión en la decodificación no verbal que los hombres. Existe una diferencia esencial entre los medios de conocimiento de la comunicación no verbal de cada grupo (Irán e Italia). Esto significa que los diferentes antecedentes culturales afectan al conocimiento de las señales no verbales de los individuos.

En las culturas individualistas, uno es más importante que el grupo, mientras que, en las culturas colectivistas, los individuos deben adaptarse entre sí y con el grupo. Cuando la cultura colectivista se vuelve más independiente, los individuos a menudo se involucran en las actividades diarias y se unen, mientras que en las culturas individualistas actúan de manera más independiente.

Por tanto, el individualismo y el colectivismo son dimensiones importantes que ayudan a comprender las diferencias y similitudes culturales en el contexto de la comunicación. En el estudio expuesto, el grupo iraní parece actuar de forma conservadora con respecto a sus emociones.

En futuras investigaciones, podría compararse la comunicación en personas con trastornos mentales e individuos sanos, o investigarse la comunicación no verbal con características de personalidad de los individuos, así como factores de interferencia como el estado económico, social y civil en la comunicación no verbal.

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Señales emocionales: influencia de los teléfonos en los niños. Club del Lenguaje No Verbal

Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Mobile Technologies and Their Relationship to Children’s Ability to Read Nonverbal Emotional Cues: A Cross-Temporal Comparison” de Uhls, Y. T.; Broome, J.; Levi, S.; Szczepanski-Beavers, J. y Greenfield, P. (2020), en el que se analiza cómo las tecnologías móviles contribuyen a que los niños reconozcan señales emocionales no verbales.

Desde el año 2007, la posesión de teléfonos móviles ha ido creciendo exponencialmente.

De hecho, creció tanto que, en 2018, se estimó que el 95% de adolescentes y adultos en EE.UU confirmaron tener un smartphone. En los hogares con niños pequeños, también aumentó la posesión de móviles rápidamente. Y, en menos de una década, el panorama del aprendizaje se transformó drásticamente con el uso de tablets y smartphones.

La teoría sociocultural del desarrollo enfatiza el papel de la cultura y la sociedad en el desarrollo social del niño. Con los dispositivos móviles cada vez más presentes en entornos de aprendizaje temprano, se teorizó que los niños podrían perder oportunidades para comprender señales emocionales. Estas se aprenden principalmente a través de la interacción cara a cara, en persona. Por eso se dice que, debido al tiempo mirando pantallas, pierden dichas oportunidades.

Tras décadas de investigación, se encontró que un hito importante del desarrollo infantil saludable es comprender las emociones. Esto se debe a que comprenderlas es fundamental para desarrollar un comportamiento social adaptativo. El conocimiento de las emociones comienza temprano en la vida a través del aprendizaje de señales emocionales no verbales (expresiones faciales, gestos, tono de voz…).

Las expresiones faciales juegan un papel comunicativo especialmente importante en las interacciones sociales, especialmente para bebés y niños. A medida que crecen, los niños aprenden a sintetizar múltiples fuentes de señales emocionales no verbales para su adaptación social. A causa de esta disminución de interacciones en persona, surge la siguiente duda.

¿Es posible que algunos de los “niños modernos”, que utilizan móviles, no hayan aprendido a reconocer igual las emociones mediante señales no verbales?

Para dar respuesta a esta pregunta los autores realizaron un estudio propio al respecto. Diseñaron una comparación temporal entre estudiantes de 2012 y 2017, observando sus puntuaciones en pruebas que miden la comprensión de señales emocionales no verbales.

La muestra se compuso de 54 estudiantes como participantes de 2012, y 56 estudiantes para los participantes de 2017. En total, por tanto, eran 110 participantes. Todos eran alumnos de sexto grado (sexto de primaria), de entre 11 y 13 años de edad. Los participantes comenzaron realizando una encuesta online para medir las actividades tecnológicas diarias que realizaban y sus características demográficas.

Asimismo, se llevó a cabo la medida de percepción social infantil y adolescente. Esta examina la capacidad de los niños para integrar e interpretar con precisión diferentes señales no verbales en un entorno que refleja la vida real. Específicamente, a través de vídeos silenciados y sin señales verbales explícitas, los participantes reciben e interpretan señales emocionales no verbales. Los niños vieron cada uno de los videos en secuencia. Después se les dio hasta 5 minutos para escribir en papel qué emociones mostraban los actores.

Finalmente, se mostraron imágenes en color de 48 rostros, 24 de niños y 24 de adultos. En las fotos expresaban una de las cuatro emociones: felicidad, tristeza, enfado y miedo; en baja y alta intensidad. Cada imagen apareció en la pantalla durante un total de 2 segundos. Para contrarrestar el orden de las imágenes, en un aula los participantes vieron primero los rostros de los adultos. Por otro lado, los participantes de una segunda aula vieron primero a los niños.

Los resultados mostraron que los estudiantes de sexto grado en 2017 se desempeñaron mejor que los estudiantes de sexto grado en 2012. Una característica importante de los tests es que ambos (tanto los vídeos como las imágenes) se basaron en pantallas.

En este contexto, encontramos una posible explicación para estos resultados. Los adolescentes modernos pasan mucho tiempo usando sus dispositivos móviles para comunicarse con sus compañeros mediante fotos, por ejemplo, mediante redes sociales como Instagram. Quizás el tiempo dedicado a tomar y revisar fotografías de sí mismos y de otros contribuye a la capacidad de los participantes para comprender mejor las emociones presentadas mediante fotografías.

A medida que la función de la cámara en los teléfonos se hizo más popular y mejor, las personas no solo comenzaron a sacar más fotografías de otros, sino también de sí mismos. La comunicación mediada es, por tanto, más visual, cuando compartir fotografías se ha vuelto algo habitual. Además, como decíamos, las plataformas de redes sociales más nuevas fomentan la comunicación visual entre pares (es decir, gente de un mismo grupo de edad).

Una teoría es que, si los adolescentes están tomando un número creciente de fotografías, podrían estar prestando más atención a los rostros que de otra manera.

Por otro lado, aunque la comunicación mediante fotografías es muy popular, en comparación la comunicación por vídeoaún se encuentra en sus primeras etapas. Esta limitación se reflejó también en los resultados del estudio. Esto es en tanto que los resultados obtenidos para los vídeos mostrados a los participantes eran menos significativos.

Si bien las preocupaciones sobre los efectos de las redes sociales y la tecnología móvil en el aprendizaje social y emocional son bastantes, a menudo no consideramos que la tecnología está en constante evolución. Como la investigación reflejó, las tecnologías no solo no tienen por qué no afectar negativamente a la percepción de las emociones en los niños. De hecho, pueden contribuir positivamente a esta percepción.

Así, estos avances podrían cambiar los hallazgos de la investigación basada en tecnología más antigua.

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