Club del Lenguaje no Verbal

Por cortesía de la Fundación Universitaria Behavior & Law

Categoría: Percepción (página 1 de 16)

Cuando la izquierda es “derecha”: lateralidad y conceptos abstractos. Club de Lenguaje No Verbal

Amigos del Club de Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “When left is ‘right’: motor fluency shapes abstract concepts” de Casasanto D. y Chrysikou G. E. (2011), en el cual se analiza el papel de la fluidez motora en la lateralidad y su impacto en la percepción de conceptos abstractos, como “bueno” y “malo”.

A lo largo de muchas culturas, el lado derecho se ha asociado con cosas buenas y justas. En cambio, el lado izquierdo se ha asociado con cosas malas o prohibidas. Se han hecho tales asociaciones en la Biblia y en las leyes islámicas. También en el lenguaje se muestran asociaciones similares. Por ejemplo, en español se considera tener dos pies izquierdos cuando no se sabe bailar muy bien. Ser la mano derecha de alguien denota que una persona es muy útil y/o de confianza. Podríamos dar ejemplos de múltiples culturas e idiomas en la misma línea.

Las personas también asocian ideas positivas y negativas de manera implícita a la derecha e izquierda, respectivamente, pero no siempre en la misma dirección de las convenciones culturales. Por ejemplo, cuando se pide elegir un producto de dos posibles, los sujetos diestros prefieren los productos situados a la derecha y los zurdos los situados en la izquierda. Este patrón también persiste en elecciones verbales y sin el uso de las manos para elegir.

Los menores de 5 años ya evalúan las cosas del entorno en función de su lateralidad. Por ejemplo, un niño diestro considera que un animal situado a su derecha es más listo y simpático que uno situado a su izquierda.

Fuera del laboratorio, encontramos interesantes ejemplos y uno de ellos en política. En las elecciones de EE. UU. de 2004, ambos candidatos eran diestros. Sus discursos fueron considerados como positivos cuando utilizaron gestos con la mano derecha y negativos cuando hubo gestos con la mano izquierda. En las elecciones de 2008, ambos candidatos eran zurdos. En este caso, se ha observado el patrón de asociación inverso entre valencia del discurso y la lateralidad de los gestos.

Estos ejemplos muestran que la asociación entre derecha, izquierda y valencias (positiva vs negativa) no siempre es algo cultural. Se puede hablar de una hipótesis de especificidad corporal. Esta definiría que diferentes cuerpos reaccionan y piensan de forma diferente, pero predecible en función de la lateralidad, incluso para las ideas altamente abstractas.

Una pregunta importante es por qué los diestros y los zurdos asocian valencia positiva a las cosas situadas en su lado dominante (y negativa a las situadas en el lado opuesto). Hay varias posibilidades. Una es que las personas interaccionan de manera más fluida con las cosas que se sitúan en su lado dominante.

Una interacción fluida supone que, por ejemplo, un diestro escribe mejor con la derecha o corta mejor con una tijera que un zurdo. Se habla de una fluidez perceptiva-motriz que influye en las percepciones del entorno y en las evaluaciones que se hace de sus elementos. Por lo tanto, el lado dominante de una persona puede asociarse en su memoria como algo positivo, debido a que la interacción con el mundo a través de esa parte del cuerpo es fluida, sin dificultades.

Otra opción podría ser que haya diferencias neurológicas determinadas genéticamente entre zurdos y diestros. Las diferencias relevantes en este caso serian en cuanto a un mapeo espacial diferente de lo bueno y de lo malo. Los marcadores neurológicos que provocarían ser diestro o zurdo también podrían crear diferencias en el juicio y evaluación del entorno.

En el estudio se investiga si es la experiencia motora (fluidez) la que genera asociaciones entre espacio y valencia emocional de manera independiente a la lateralidad genética. Por lo tanto, se observa si la lateralidad inducida, debido a cambios a corto y largo plazo en la fluidez motora, puede influir en los juicios de valor sobre el espacio.

En un primer experimento, participan 13 sujetos diestros con hemiparesia derecha (5) e izquierda (8), adquirida tras un accidente cerebrovascular unilateral. Si una hemiparesia afecta a la parte dominante del cuerpo, el sujeto podría seguir valorando como bueno a ese lado del espacio, a pesar de perder movilidad en su lado dominante. En este caso, no sería la fluidez motora la que genera asociaciones, sino la lateralidad adquirida por genética.

En cambio, si la hemiparesia afecta a la parte dominante del cuerpo, el sujeto debe aprender a utilizar la otra parte del cuerpo. Con tiempo y práctica, se consigue fluidez motora en ese lado. Si el sujeto cambia sus evaluaciones del espacio acorde con su nuevo lado dominante (lateralidad inducida) entonces sí sería la fluidez motora la que da lugar a asociaciones entre valencia y espacio.

Los sujetos participan en una tarea a la que tienen que responder verbalmente. En el centro de una pantalla observan la cabeza de dibujo animado. A ambos lados de este se encuentran dos cajas. A los sujetos se les cuenta que el dibujo animado adora las cebras y piensa que son buenas. Asimismo, odia a los pandas y piensan que son malos. La pregunta es ¿en qué caja metería el dibujo animado a cada uno de los dos animales?

Doce de los trece participantes respondieron acorde a su fluidez motora posterior a la hemiparesia. Es decir, contestaron acorde a una lateralidad inducida. Los sujetos con hemiparesia derecha consideraron que el animal bueno debe ir en la caja izquierda y el malo en la derecha. Por lo tanto, a pesar de ser genéticamente diestros, la fluidez adquirida con la izquierda generó una percepción positiva del lado izquierdo del espacio.

Asimismo, los sujetos con hemiparesia izquierda consideraron que la cebra debe ir en la caja derecha y el panda en la izquierda. Estos sujetos, siguieron siendo diestros después del accidente cerebrovascular y siguieron con la misma fluidez motora lateral al adquirir la hemiparesia. Por ello, la valencia positiva se asocia al lado derecho del espacio. Solo un sujeto ha mostrado respuestas opuestas a las esperada según la hipótesis de fluidez motora.

En la muestra utilizada hay mucha variabilidad en cuanto a la localización de las lesiones cerebrales. Por ello, no se puede descartar que sean estos cambios los que explican los resultados, más que una fluidez motora independiente de modificaciones neurológicas.

Para verificar estas ideas se lleva a cabo un segundo experimento. Participan 53 sujetos diestros y sanos. Primero, estos llevan a cabo una tarea de fluidez motora, como fase de entrenamiento. En esta, los sujetos deben poner 84 fichas de dominó encima de una mesa, en localizaciones marcadas.

La tarea se debe hacer con ambas manos a la vez y en un tiempo máximo de 12 minutos. Con cada mano solo se pueden poner las fichas en el lado que se corresponde a la mano; derecha-derecha, izquierda-izquierda. Los sujetos deben llevar a cabo la tarea con un guante de esquí puesto en una de las manos y con el otro atada a la muñeca opuesta. La mitad de los sujetos llevan el guante puesto en la derecha y la mitad en la izquierda.

Después de la fase de entrenamiento, se pide cubrir tres cuestionarios cortos para evitar la asociación entre la primera fase y segunda fase del experimento. En la segunda fase, se lleva a cabo la misma tarea que en el primer experimento.

Recordemos que todos los sujetos eran diestros. De los sujetos que tuvieron el guante puesto en la mano izquierda durante el entrenamiento, un 77% optó por meter el animal bueno en la caja derecha. De los sujetos que tuvieron el guante puesto en la mano derecha en la fase inicial, un 63% optó por meter el animal bueno en la caja izquierda.

Generalmente, se puede decir que la tendencia a asignar el animal bueno a la caja situada en el mismo lado que la mano sin guante fue 5 veces mayor que la tendencia a asignarlo a la caja situada en el mismo lado que la mano con guante. Congruente con los resultados del primer experimento, la fluidez motora reforzada o adquirida en la fase de entrenamiento llevó a una evaluación positiva del hemiespacio correspondiente.

Como conclusión, parece que cambiar la forma en la cual las personas utilizan sus manos puede cambiar sus juicios sobre las ideas abstractas de bueno y malo. Los cambios a largo plazo en la fluidez motora pueden invertir las asociaciones implícitas entre valencia emocional y localización en el espacio. No obstante, con estos hallazgos no se descarta el impacto de posibles factores neurobiológicos innatos que contribuyan al mapeo del espacio según lateralidad.

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Efectos de la duración de las expresiones faciales en la detección de las microexpresiones. Club de Lenguaje No Verbal

Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Effects of the duration of expressions on the recognition of microexpressions” de Shen X., Wu Q. y Fu X. (2012), en el cual se investigan los efectos de la duración de las expresiones faciales en el reconocimiento de microexpresiones.

Durante la comunicación interpersonal es importante detectar las emociones de los interlocutores. Algunos individuos pueden suprimir la expresión emocional real y mostrar expresiones faciales engañosas. Hay situaciones en las que el individuo lo hace a propósito, pero también hay situaciones sociales que se rigen por normas que requieren enmascarar o inhibir lo que realmente se siente.

Afortunadamente, por más que se intente fingir, hay expresiones faciales que aparecen cuando se intenta encubrir las emociones reales: las microexpresiones faciales. Estas son movimientos faciales sutiles, involuntarios, inconscientes y de muy corta duración. Son indicadores de las seis emociones básicas: alegría, tristeza, ira, sorpresa, asco y miedo. No son fácil de detectar sin entrenamiento y tanto las habilidades como las herramientas para hacerlo son temas de investigación recurrente.

Aparecen especialmente en situaciones de alto riesgo o alta tensión, en las cuales las personas tienen algo que perder o ganar. Según Ekman, una microexpresión es un reflejo de las intenciones reales de los individuos, especialmente de aquellas hostiles. Por eso, son esenciales en la detección del engaño y de personas potencialmente peligrosas (p. ej. terroristas). En cambio, las macroexpresiones faciales son aquellas que aparecen como expresión de una emoción sin que se intente encubrir o fingir nada.

Sobre la duración de las microexpresiones faciales no hay un consenso, pero sí parece que todas las variaciones encontradas en la investigación duran menos de medio segundo. Las micro y macroexpresiones solo difieren en duración. Como ya hemos mencionado, la razón de su aparición también es distinta, pero si no sabemos de antemano que alguien finge o esconde algo, no se pueden diferenciar más que por su duración.

Por lo tanto, se supone que un sujeto que es capaz de identificar una microexpresión, también será capaz de identificar la macroexpresión pertinente, ya que esta es diferente solo en longitud. En cualquier caso, la detección precisa no implica que los sujetos sean capaces de diferenciar si una expresión facial es micro o macro. Es posible que para las personas 1 segundo de alegría sea lo mismo que 3. Cuando se pueden medir, como en este estudio, las microexpresiones tienen una duración tan corta que la duración que marca la diferencia entre sujetos capaces y no capaces de detectarlas supondría el punto de corte que separa las micro de las macroexpresiones faciales.

Además de evaluar los efectos de la duración de las microexpresiones, los autores también comparan dos paradigmas de detección. Una es BART de Ekman y Friesen (1974), en la cual la expresión de cada emoción de las seis básicas se presenta durante tiempos expresados en milisegundos (procesamiento subconsciente). Autores que han analizado BART constatan que es una herramienta fiable y válida, excepto por la validez ecológica: porque provoca post-imágenes, algo que no ocurre en la vida real. Otro paradigma es METT de Ekman (2003), que corrige esos fallos y que se ha desarrollado como herramienta de entrenamiento.

Se llevan a cabo dos experimentos. En el primero, se exponen a 11 sujetos a imágenes de 40, 120, 200 y 300 milisegundos y se utilizan ambos paradigmas. Antes de las pruebas experimentales, se entrena a los sujetos con imágenes de las 6 emociones básicas de 2 segundos de duración. No se procede con el experimento hasta que no se acierta al 100% en la detección de las expresiones faciales.

Los resultados mostraron un aumento en la precisión de detección de las microexpresiones a la par con el aumento de la duración de las imágenes. Este aumento solo se observó hasta 200 ms. Por lo tanto, se establece que 200 ms es un punto crítico para la detección y definición de las microexpresiones.

Ente paradigmas, solo se han observado diferencias significativas en el acierto cuando las imágenes se presentaron durante 40 ms. Las microexpresiones faciales mejor detectadas fueron las de alegría (86,8%). Los sujetos mostraron confusión entre las microexpresiones de ira y asco, miedo y sorpresa, tristeza y asco.

En el segundo experimento, los sujetos practican la detección de microexpresiones de 40 ms de duración. Uno de los objetivos es comprobar las ideas de Ekman, que informó que el entrenamiento con METT mejora la detección en un 10%. Se verifica una vez más el efecto de la duración de las microexpresiones, utilizándose en este caso 8 niveles de duración (20, 40, 80, 120, 160, 200 y 240).

Primero, doce participantes practican el reconocimiento de microexpresiones faciales. En las imágenes se diferencian claramente dos modelos: hombre y mujer. Segundo, se procede con la fase experimental de reconocimiento de microexpresiones, igual que la del experimento 1, excepto por la mayor diversidad de duraciones.

Se observan diferencias en la detección según la duración y el paradigma utilizado hasta 160 ms (excluido este valor). A partir de 200 ms se observa que las medias de acierto en la detección según paradigmas casi se superponen. En este segundo experimento, la emoción mejor detectada es la sorpresa, seguida de la alegría. En cambio, la expresión del miedo se presenta como la más difícil de detectar.

Los efectos de la práctica se analizan en ambos experimentos. Se observa que los sujetos sí mejoran en la detección de microexpresiones con la práctica. Asimismo, no se observan diferencias entre paradigmas en la tendencia de aumento de la precisión por la práctica. Lo más destacable es que se observa que con una cantidad considerable de práctica, los sujetos son capaces de mejorar la detección incluso de microexpresiones con duraciones menores de 40 ms.

Este valor es un límite definido por Ekman. No obstante, en este experimento se observa que la práctica puede beneficiar mucho más de lo que se creía. El efecto de la práctica implica que la percepción de las expresiones faciales humanas es muy rápida y puede ser moldeada por la experiencia.

En términos generales, los paradigmas utilizados muestran resultados diferenciales en la detección en microexpresiones de duraciones muy cortas. Sin práctica, las diferencias entre sujetos se observan en la detección de microexpresiones de menos de 40 ms. En cambio, con práctica, las diferencias se observan en microexpresiones de hasta 160 ms. Aunque las medias de acierto sean mayores en el paradigma BART, varían menos con la duración. En cambio, las medias de acierto de METT presentan más variabilidad. Por ello, los autores consideran que METT es más fiable debido a que muestra más sensibilidad a los cambios en duración.

Como bien sabemos, las microexpresiones se usan en la detección del engaño. No obstante, son objeto de debate y amplias críticas en cuanto a su aplicación real. En cualquier caso, ninguna herramienta, por más útil que parezca, no debe ser utilizada como única vía para detectar el engaño.

Si un sujeto intenta encubrir una emoción, sin una medición de la duración de sus expresiones faciales puede ser imposible detectar si aquello que expresa es una micro o macroexpresión. Aunque la práctica sí mejore la detección de microexpresiones, ¿cómo podría saber un observador que aquello que observa dura menos de 200 ms? Las herramientas diseñadas para ello, cada vez más avanzadas, pueden ser la respuesta.

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Comportamiento no verbal para reducir el dolor. Club de Lenguaje No Verbal

Amigos del Club de Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Nonverbal communication as a pain reliever: the impacto of physician supportive nonverbal behavior on experimentally induced pain” de Ruben M. A., Blanch-Hartigan D. y Hall J. A. (2016), en el cual se analiza si hay diferencias en cómo se experimenta el dolor en función del tipo de comportamiento no verbal (apoyo vs. no apoyo) de los profesionales de la salud.

Los beneficios del apoyo social para la salud están muy bien establecidos. Se puede apoyar verbalmente, pero también a través de comportamientos no verbales como inclinarse hacia delante, tener contacto visual, sonriendo, utilizando un tono de voz cálido, asentir con la cabeza y otros gestos. Tanto la salud física como la salud mental muestran un mejor funcionamiento cuando se interacciona con personas que expresan comportamientos no verbales de apoyo.

El dolor es una experiencia multidimensional. Desde el modelo de comunicación social del dolor (Craig K. D., 2009) se considera que las interacciones sociales modulan la experiencia de dolor tanto subjetiva como objetiva. El dolor subjetivo hace referencia a pensamientos, sentimientos y sensaciones de dolor informados por un sujeto. En cambio, el dolor objetivo se define en términos de índices de comportamiento de dolor, dónde se incluyen la tolerancia y las expresiones no verbales del dolor. Estas últimas cumplen una función comunicativa con el fin de conseguir apoyo y protección.

Las evidencias más destacables en este campo son varias. Por ejemplo, los sujetos informan de menos dolor y lo toleran más tiempo cuando están presentes personas de apoyo. También se observaron menos expresiones faciales cuando un sujeto experimenta el dolor y está acompañado que si esta solo.  Una revisión sistemática indicó que las interacciones sociales con significado positivo (p. ej. sostener la mano) tienen un impacto beneficioso en los que sufren de dolor. Estos beneficios se resumirían en reducción de la intensidad del dolor y aumento de la tolerancia del dolor.

La hipótesis de este estudio es que interaccionar con médicos que expresan comportamientos no verbales (CNV) de apoyo disminuirá tanto el dolor objetivo como el subjetivo en la medición posterior a las pruebas y dos semanas más tarde.

En el estudio, 205 participantes pasan por un procedimiento experimental de inducción del dolor. El procedimiento utilizado (procedimiento del torniquete) consiste en restringir el flujo sanguíneo en un brazo durante un minuto. A continuación, los sujetos deben hacer 20 ejercicios de empuñadura con la mitad de sus fuerzas. Cuando paran estos interaccionan con un/a médico/a anteriormente grabado con CNV de apoyo o de no apoyo. Cuando el CNV del médico es de apoyo, el profesional sonríe, mira a los ojos, se inclina hacia delante, afirma con la cabeza y se expresa con un tono de voz cálido. Cuando el CNV del médico es de no apoyo, el profesional mira abajo a menudo, mira poco a los ojos, se inclina hacia atrás, utiliza un tono frio de voz y dobla los brazos hacia el pecho frecuentemente.

La medición subjetiva consiste en una evaluación de los sujetos del dolor percibido (escala Likert de 1 a 9) cada 30 segundos a lo largo de los ejercicios y después de dos semanas del experimento. También se utiliza una escala con palabras descriptivas del dolor. La medición objetiva consiste en registrar cuándo los sujetos informan de que quieren parar los ejercicios (tolerancia del dolor). Además, dos investigadores entrenados evalúan el nivel de estrés/dolor de los participantes en función de las señales no verbales de dolor que estos expresan.

Por último, también se evalúan las percepciones de los participantes hacia los médicos que les han atendido. Las dimensiones a evaluar son: dominancia, calidez, competencia y disposición de informar sobre procedimientos e instrucciones. La satisfacción con el profesional se mide después del experimento y dos semanas más tarde.

El CNV de apoyo de los profesionales dieron lugar a percepciones de los sujetos de mayor calidez, mayor disposición a compartir información y menor nivel de dominancia. También se registró mayor satisfacción con los profesionales que apoyan tanto cuando se experimentó el dolor como dos semanas más tarde (recuerdo del dolor).

En cuanto a las medidas objetivas del dolor, se observó mayor tolerancia al dolor cuando el profesional que atendió a los sujetos utilizó una comunicación no verbal de apoyo. Lo mismo ocurrió con las expresiones no verbales de dolor en cara y cuerpo: se registraron menos cuando se recibió atención basada en comunicación no verbal de apoyo.

Las medidas subjetivas del dolor mostraron interacciones entre la comunicación no verbal de apoyo vs. de no apoyo y el género de los participantes. Las mujeres atendidas por un profesional que apoya informaron de mayor nivel del dolor comparado con una atención de no apoyo. Asimismo, los hombres atendidos por un profesional que apoya informaron de menor nivel del dolor comparado con una atención de no apoyo. Estas diferencias también se observaron en el registro de la memoria de dolor (evaluación dos semanas más tarde).

Para este ultimo resultado se destaca que ser mujer y atendida por un profesional que apoya mediante CNV de apoyo no implica sentir más dolor por el apoyo percibido, sino porque el contexto de apoyo ofrece más confianza y empatía y hace que las mujeres se sientan más cómodas para compartir lo que sienten. No obstante, también cabe destacar que en esta explicación se parte de un estereotipo de género, dónde la mujer expresa y responde más a la empatía y al apoyo de otros. No se trata de que los autores explican los resultados basándose en estereotipos de género, sino que hace referencia a que las mujeres adoptan ese rol estereotipado por la cultura, aprendizaje, etc.

En cuanto a la memoria del dolor, se destaca que recordar menos dolor después de la experiencia médica puede favorecer que los sujetos sientan menos ansiedad hacia futuros procedimientos médicos, así como mejor adherencia a los tratamientos. Todos los resultados del estudio deben interpretarse con especial cautela debido a unas condiciones experimentales que impiden la generalización de los resultados a la vida real. La inducción experimental del dolor puede mostrar diferencias importantes con el dolor inducido por problemas de salud o situaciones de riesgo reales. Además, tal como hemos mencionado, el dolor es una experiencia multidimensional y existen múltiples tipos de dolor tanto a nivel objetivo como subjetivo.

Como conclusión, los comportamientos no verbales de apoyo son prácticas que se enseñan en las escuelas y prácticas médicas como componentes de la atención centrada en el cliente. Aun así, las implicaciones diferenciales de mostrar apoyo no verbal no recibieron tanta atención en los estudios científicos como la importancia que parecen tener.

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Evidencias sobre el uso y la interpretación del lenguaje no verbal en la práctica clínica. Club de Lenguaje No Verbal

Amigos del Club de Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo“Reading and using body language in your medical practice: 25 research findings” de Hills L. (2011),  que resume las evidencias más relevantes sobre la importancia del comportamiento no verbal en la interacción médico-paciente.

Por lo general, podemos elegir cuidadosamente las palabras que decimos. En cambio, nuestro lenguaje no verbal a menudo nos traiciona. Se podría decir que la expresión no verbal en gran parte es imposible de controlar, dado que ocurre a múltiples niveles: movimientos, gestos, expresiones faciales, orientación del cuerpo, etc. Del 60 a 93% de la comunicación es de naturaleza no verbal. Por lo tanto, en las interacciones con otros, transmitimos e interpretamos multitud de mensajes de naturaleza no verbal.

En el contexto médico expresar e interpretar el lenguaje no verbal adecuadamente impacta de diversas maneras. Por ejemplo, los profesionales de la salud que son más sensibles a las señales no verbales y que expresan mas empatía generan mayor satisfacción general en el paciente y reciben menos demandas legales. También suelen tener relaciones más positivas con sus compañeros. Aquellos que se encuentran en posiciones de liderazgo pueden utilizar el comportamiento no verbal (CNV) para incrementar la eficacia de su liderazgo y fomentar un mejor trabajo en equipo. Dada la importancia del CNV, se resumen a continuación las evidencias más relevantes en el contexto laboral, con gran utilidad en el contexto de la atención sanitaria.

Si un superior nos da una palmadita de apoyo en la espalda, puede que no sea buena idea devolvérselo. En EE. UU., en el contexto de trabajo se utiliza el tacto como símbolo del estatus socioeconómico. Por eso, un superior puede utilizar gestos de este tipo con sus subordinados, pero no es recomendable hacerlo recíprocamente. El estatus también se expresa según el sitio para sentarse. Cada profesional debe discernir si es mejor sentarse detrás de un escritorio, al lado de un paciente, etc. según qué se quiere transmitir. Al sentarse, se debe tener en cuenta en ángulo del cuerpo con respecto al interlocutor. Por ejemplo, si un paciente se mantiene reclinado en la silla durante la conversación con el médico puede que no tome muy en serio lo que se le dice. Por lo general, cuánto más cerca se sienta, más interés tiene en escuchar.

La comunicación no verbal puede revelar 6 aspectos que otros podrían esconder: interés y compromiso, gusto/disgusto, emociones, la naturaleza de la relación, qué se prefiere mantener oculto y sentimientos que ni uno mismo es capaz de admitir. En cualquier caso, es importante observar con atención y no asumir nada. Conocer esto sirve para que los profesionales observen y, posteriormente, expongan algunas de esas observaciones a los pacientes, facilitando las conversaciones más complicadas. También se debe tener en cuenta que algunas cosas que los pacientes quieren esconder no tienen nada que ver con la relación médico-paciente o las prácticas médicas.

En este proceso de observación del lenguaje no verbal, se debe considerar si este concuerda con el lenguaje verbal. Cuando no concuerdan, el lenguaje no verbal es el que domina las percepciones. Por eso, si alguien dice no estoy enfadado, pero respira rápido y de modo audible, tensa los hombros, cierra los puños, etc., no creemos lo que dice, sino lo que expresa de manera no verbal. No obstante, cuando creemos que el CNV de alguien nos indica algo diferente de lo verbal, se debe comparar el CNV con la línea de comportamiento base de dicha persona. La razón de ser de esta comparación es la posible presencia de hábitos no verbales, que no expresan algo en particular. Por ejemplo, un paciente puede tener el hábito de dar golpecitos dedos contra dedos que no expresa ningún estado en particular. De no ser un hábito, podría indicar nerviosismo, aburrimiento y otros, pero si lo es, no debe interpretarse como tal.

Además de tener en cuenta la línea de comportamiento base de una paciente, un profesional sanitario debe tener en cuenta que, indudablemente, hay diferencias culturales en la expresión no verbal. Si se encentra con pacientes de otras culturas debe interpretar cuidadosamente el CNV de dichos pacientes. Todos solemos interpretar el lenguaje no verbal a través de lente de la cultura en la que vivimos y, aunque sea difícil conocer todas las diferencias culturales, se debe tener cuenta su posible existencia. Además, cualquier profesional debería adecuar su propia expresión no verbal a lo culturalmente aceptado en la cultura en la que practica su profesión. En la misma línea, se destaca el carácter contextual del lenguaje corporal. Si el contexto cambia, el CNV puede expresarse de la misma manera, pero con significado diferente. Por ejemplo, frotarse la frente puede indicar un dolor de cabeza, cansancio o estoy estresado.

Las señales no verbales no deberían ser interpretadas de manera aislada, porque un solo gesto puede tener múltiples significados y es difícil discernir cual es el más adecuado. En la expresión de cualquier significado, los gestos suelen darse de manera agrupada. Por ejemplo, hay varias señales no verbales que indican incomodidad: una alta tasa de parpadeo, morderse los labios, movimientos de inquietud, gestos rápidos con las manos, etc. y suelen agruparse.

Observar si hay agrupaciones de gestos no verbales que indican lo mismo lleva a maximizar la precisión en la interpretación y a minimizar el riesgo de una mala interpretación. En el ejemplo, detectar la incomodidad del paciente de manera precisa facilita poner en marcha acciones que hagan que el paciente se sienta mejor. Analizar el CNV de la manera más global posible también facilita detectar mentiras. La expresión corporal es un mejor indicador que la expresión facial en esta labor y atender al movimiento del cuerpo de manera global mejora la detección de las mentiras.

El lenguaje corporal puede dar indicios sobre relaciones y control. Quien tiene mayor estatus, quien respeta a quien, quien domina y quien es sumiso, etc. Estos indicios relacionales y de control son especialmente relevantes cuando a consulta acuden pacientes acompañados de pareja, hijos/as, amigos/as (u otros familiares. Por ejemplo, puede observarse si un paciente se siente incomodo al contar algo delante de un acompañante y el lenguaje corporal facilitaría al profesional el darse de cuenta de la necesidad de atender al paciente en ausencia de terceros.

El CNV como indicador de confianza y control también se puede dar a la inversa. El paciente puede observar el lenguaje no verbal del profesional y si este se siente confiado y en control de la situación que se le expone. La autora sugiere poner la espalda recta, respirar desde la tripa y relajar la mandíbula generando así mensajes de autoconfianza, tanto interna como externamente. También es importante mirar a los ojos del paciente, porque evitarlo lleva a una interpretación de falta de interés en el paciente.

Expresar confianza y control podría evitar ser víctima de acoso sexual. Por un lado, las personas con tendencia a llevar a cabo acciones de acoso sexual suelen tener un comportamiento dominante y se aprovechan de ambigüedades de los roles de otros. Por ejemplo, un profesional puede comportarse de manera más sumisa, acorde a un rol de subordinación y un superior con tendencia al acoso sexual puede aprovechar esa situación para exculparse y culpar al otro por invitarle al acoso. También puede ocurrir algo similar en relaciones médico-paciente o paciente-familiar, por lo que es importante detectar las señales no verbales que indican riesgo de acoso sexual y buscar/ofrecer protección.

Muchas partes del cuerpo transmiten información valiosa a través del lenguaje no verbal. La posición de las manos y brazos y tocarse revelan sentimientos. Tocarse o jugar con los accesorios puede indicar nerviosismo, baja autoconfianza o necesidad de más apoyo emocional. Alguien que se toca la cara puede expresar un estado de aburrimiento o ansiedad. Cruzar los brazos puede indicar el tener frio, necesidad de más atención, falta de interés o enfado.

La velocidad del movimiento de la cabeza (típico de la afirmación) también comunica cómo se sienten las personas con respecto a lo que se les está contando. Un movimiento regular en la conversación (p. ej. después de exponer cada posible causa de un síntoma) puede indicar que se está entendiendo/de acuerdo con lo que se escucha. Si el movimiento se enlentece sustancialmente puede indicar presencia de dudas. Por lo contrario, si aumenta de velocidad, puede señalar pérdida de interés y/o el deseo de que la charla se acelere y finalice pronto.

Mover o afirmar demasiado con la cabeza es uno gesto que se desaconseja en el caso de las mujeres líderes. Otro gesto a evitar es esperar demasiado para tomar el turno en una conversación. La autora menciona varios gestos como importantes solo en el caso de las mujeres líderes porque consideran que ser mujer y líder a la vez suele llevar más trabajo para mantener ese rol en la percepción de terceros, debido a la asignación de un rol sumiso a la mujer en la sociedad. También se aconseja un apretón de manos firme tanto para hombres como para mujeres profesionales, con una posición del cuerpo de frente al interlocutor y mirar a los ojos. Esta agrupación de gestos genera percepciones más favorables sobre los profesionales y se les juzga como más confiables y agradables.

Leemos constantemente las caras de las personas. Hay diferentes marcadores faciales a tener en cuenta. Los que se pueden controlar son los rasgos de apariencia (maquillaje, piercings, peinado, etc.) y los rasgos indicadores de emociones (movimientos musculares de la cara acordes a las emociones) pueden entrenarse en caso de no ser los adecuados. Controlar estos marcadores (especialmente los últimos) en la práctica profesional pueden ser clave, porque influirán inevitablemente en la percepción que el paciente tenga del profesional (si es de fiar o no, entre otras) y, posiblemente, en la interacción con él.

En cuanto a las expresiones faciales del paciente, destacan las sonrisas exageradas, fuera de lugar, que pueden indicar la disposición a empezar una discusión, o un empuje muy corto de la lengua hacia fuera, que puede indicar un desacuerdo o disgusto. Este ultimo es un acto inconsciente que observamos ya en los bebés cuando rechazan la comida que no les gusta.

Por último, el lenguaje no verbal también impacta en el clima laboral. Al relacionarse con compañeros o superiores es mejor sentarse en frente de ellos. Tener solo un cuarto del cuerpo girado hacia otro lado puede indicar falta de interés. Para construir y mantener un buen equipo a menudo se hace necesaria la eliminación de barreras físicas y tecnológicas. Se debe facilitar el contacto visual, gesticular con las palmas abiertas más hacia arriba al hablar y afirmar con la cabeza para animar a los demás a que participen y se comuniquen con libertad. Ser capaz de interpretar el lenguaje no verbal de los compañeros de trabajo y percibir que ellos también pueden interpretar el nuestro genera un espacio de trabajo menos estresante.

En conclusión, atender al comportamiento no verbal en el contexto profesional sanitario puede mejorar la comunicación tanto en relaciones simétricas (compañeros) como en relaciones asimétricas (profesional-paciente, empleado-superior). La consecuencia más directa sería el aumento de la efectividad de las prácticas médicas y, no menos importante, el aumento de la satisfacción de todas las partes implicadas.

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Señales no verbales de vulnerabilidad en relación a la Tétrada Oscura. Club de Lenguaje No Verbal

Amigos del Club de Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Evil intentions: examining the relationship between the Dark Tetrad and victim selection based on nonverbal gait cues” de Ritchie M. B., Blais J. y Forth A. E., en el cual se explora la relación entre rasgos pertenecientes a la Tétrada Oscura (psicopatía, maquiavelismo, narcicismo y sadismo) y la detección de señales no verbales que indican vulnerabilidad.

Algunos estudios han establecido que ciertas señales no verbales, como la forma de caminar, pueden ser indicadores precisos de la vulnerabilidad de ser la víctima de un delito. Basándose en estas señales, los sujetos con un alto nivel de rasgos psicopáticos son capaces de identificar la vulnerabilidad de una persona. Esa información influiría en la decisión del delincuente de atacar o no, según si la posible víctima le parece más o menos vulnerable. No obstante, cabe destacar que guiarse por las señales no verbales no implica dar atención a unas señales específicas y de manera voluntaria. La detección de la vulnerabilidad en base al comportamiento no verbal es un proceso más bien intuitivo, los sujetos simplemente saben que una persona es vulnerable.

La psicopatía no es el único trastorno de personalidad asociado a un mayor número de  víctimas y a más manipulación y engaño. Por lo tanto, es posible que haya sujetos con otros trastornos de personalidad (o con rasgos relacionados) capaces de detectar a las víctimas más vulnerables en base a señales no verbales. Por esta razón, el estudio extiende la relación entre psicopatía y detección de señales no verbales indicadoras de vulnerabilidad a los rasgos asociados a la Tétrada Oscura.

Las señales del comportamiento no verbal que más indican vulnerabilidad a ser víctima es el movimiento del cuerpo, y específicamente, la forma de caminar. En un estudio con delincuentes encarcelados por atacar a extraños se observó que estos, al mirar varios videos de personas caminando, son capaces de determinar los targets más fáciles y a aquellas personas que es mejor evitar atacarlas. Las diferencias en la forma de caminar entre los targets fáciles y difíciles se daban en: la longitud de zancada (corta, larga o media), el cambio de peso en el caminar (de arriba hacia abajo o lateral), coordinación entre brazos y piernas y colocación de los pies.

También hay diferencias de género en los agresores:  los hombres con rasgos psicopáticos son mejores que las mujeres en detectar mujeres vulnerables a través de señales no verbales. Esta capacidad se ha observado en muestras de estudiantes, delincuentes y de oficiales de policía.

Hasta hace poco, la combinación de rasgos de psicopatía, maquiavelismo y narcicismo se ha considerado como un posible constructo unitario llamado la Tríada Oscura. En cambio, en la Tétrada Oscura se añaden rasgos de un sadismo del a día a día, que hace referencia a la obtención de placer a través de provocar daño a otros y un deseo recurrente de hacerlo. Todos los componentes de la Tétrada Oscura muestran relaciones con comportamientos antisociales, bullying, trolling online y con la obtención de placer a través de las desgracias de los demás.

En el estudio participan 99 estudiantes a las cuales se les aplican varios cuestionarios relativos a los rasgos de la Tétrada Oscura. Los participantes observan 8 videos en los cuales varias mujeres caminan de espaldas a la cámara, para evitar la influencia de las expresiones faciales. De las 8 mujeres grabadas, 4 de ellas fueron víctimas de algún delito en el pasado y 4 no. Para cada grabación, se pide a los sujetos que indiquen si creen que las mujeres del video fueron víctimas de algún delito o no. Además, deben dar una justificación para cada evaluación de la vulnerabilidad, es decir, deben decir en qué se basan para considerar que una mujer fue víctima o no en el pasado (p. ej. en la edad, ropa, género, movimiento al caminar, intuición, etc.).

Al igual que en otros estudios, se encuentra una alta precisión en la detección de la vulnerabilidad en aquellos sujetos con altas puntuaciones en psicopatía. También se observan los mismos resultados en los sujetos con puntuaciones altas en maquiavelismo y en el sadismo del día a día. En cambio, no se encuentra una relación significativa entre tener rasgos de narcisismo y detectar la vulnerabilidad en base a las señales no verbales.

En la psicopatía se consideran dos factores. El Factor 1 se asocia a una predominancia de comportamientos de manipulación y de insensibilidad afectiva. El Factor 2 indica un estilo de vida errático y más comportamientos antisociales. De estos dos factores, se observó que el segundo es el mejor predictor para la precisión en la detección de la vulnerabilidad, por encima de todos los demás rasgos de la Tétrada Oscura.

Cabe destacar que los rasgos de la Tétrada Oscura se solapan (excepto los del narcisismo), por lo que un sujeto con rasgos psicopáticos puede detectar igual de bien la vulnerabilidad que un sujeto con rasgos de psicopatía, maquiavelismo y sadismo.

No se encuentran relaciones entre tener rasgos de la Tétrada Oscura y utilizar las señales no verbales relativas a la forma de caminar para discriminar la, vulnerabilidad. Lo que indican estos resultados es, tal como mencionábamos antes, que los sujetos no analizan la forma de caminar de forma consciente. Los participantes se daban cuenta a través de la intuición de quienes eran víctimas y quienes no.

Aunque los sujetos no sean conscientes de que se fijan en la forma de caminar, sí que valoran de manera correcta a las mujeres de los videos en función de las diferencias en ese aspecto. También parece ser que la forma de caminar destaca por encima de la apariencia física y la vestimenta, un resultado obtenido en este y en otros estudios previos.

La falta de asociación entre rasgos de narcisismo y la precisión en detectar la vulnerabilidad a través de la forma de caminar se puede deber a que en el narcisismo predomina el egocentrismo y la sensación de grandiosidad. Estos rasgos pueden desviar la atención hacia uno mismo e impedir una detección precisa de la vulnerabilidad en otros. En cambio, en los demás componentes de la Tétrada Oscura predominan otros rasgos que pueden facilitar esa detección: la insensibilidad afectiva, la impulsividad, la manipulación, etc.

Cabe destacar que la vulnerabilidad a ser la víctima de un delito no implica culpar a las víctimas. La importancia de este tipo de análisis reside en la detección de factores que podrían ser utilizados en entrenamientos de defensa ante delincuentes potenciales. De hecho, existen estudios que han demostrado que el entrenamiento para cambiar la forma de caminar reduce la percepción de vulnerabilidad de terceros.

 

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