Por cortesía de la Fundación Universitaria Behavior & Law

Categoría: Microgestos (Página 1 de 14)

Grupos de conductas no verbales y su fiabilidad para detectar la mentira. Club del Lenguaje No Verbal

Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Clusters of Nonverbal Behaviors Differ According to Type of Question and Veracity in Investigative Interviews in a Mock Crime Context” de Matsumoto, D y Hwang, H. C. (2018), en el cual analiza la noción de que examinar grupos de comportamientos no verbales es una forma más fructífera de tomar determinaciones sobre la veracidad y el engaño que los comportamientos únicos y específicos.

Realizar entrevistas de investigación es una parte importante del proceso de justicia penal. Evaluar la veracidad, la credibilidad y detectar el engaño son determinaciones importantes que se toman durante estas entrevistas.

Durante años, los investigadores han examinado el comportamiento no verbal en busca de pistas para tales determinaciones. Estas son acciones dinámicas del rostro, la voz y el cuerpo que comunican mensajes. Los primeros estudios produjeron evidencia preliminar de expresiones faciales, gestos… para diferenciar las verdades de las mentiras. Sin embargo, estudios posteriores produjeron resultados contradictorios o nulos. La mayor parte de la investigación hasta la fecha ha examinado un comportamiento no verbal específico y único. No obstante, algunos han sugerido que grupos de comportamiento no verbal (a veces combinados con palabras), en lugar de conductas únicas, pueden diferenciar de manera fiable las verdades de las mentiras.

La noción de que los grupos son mejores para diferenciar las verdades de las mentiras se basa en una consideración de la complejidad y los grados de conciencia sobre las cogniciones y emociones de uno. Así, los comportamientos no verbales son señales de estas cogniciones y emociones. La mente está repleta de múltiples pensamientos y sentimientos que, a menudo, existen simultáneamente.

Mentir requiere conocimiento de la verdad y el contenido de las propias mentiras. Por tanto, los mentirosos deben mentir sobre sus conocimientos. También tienen pensamientos sobre el hecho de la mentira, recordando dónde y cómo mienten, así como las consecuencias de ser descubierto (o no). En consecuencia, los mentirosos tienen conocimientos adicionalessobre sus mentiras. Dichas cogniciones adicionales dan como resultado emociones adicionales sobre sus mentiras. Y, en cierta medida, mentir requiere falsificar esos sentimientos. Así, los mentirosos deben mentir sobre sus emociones.

Estas características de los estados mentales de los mentirosos sugieren circunstancias muy complejas asociadas a la mentira. Por ende, el examen de cualquier canal por sí solo puede no diferenciar a quienes dicen la verdad de los mentirosos tan bien como los grupos o clusters lo harían. Esto se debe a que los clusters proyectan una red más ampliade fuentes de señales con las que capturar posibles fugas (conscientes o inconscientes) de los diversos estados cognitivos y emocionales.

Otro factor que debería influir en la producción diferencial de comportamiento no verbal entre personas sinceras y mentirosos en las entrevistas de investigación son los tipos de preguntas que se hacen. Los diferentes tipos de preguntas deberían provocar diferentes cogniciones y emociones para los que dicen la verdad y los que mienten, produciendo así diferentes comportamientos no verbales.

Las diferencias individuales aseguran que diferentes personas tengan diferentes reacciones cognitivas y emocionales a estas complejidades. El marco presentado sugiere que los diferentes tipos de cogniciones y emociones, los cuales son reclutados por diferentes tipos de preguntas, deben asociarse con diferentes grupos de comportamiento no verbal. Otro factor que considerar en esta línea de investigación es que la calidad de la entrevista se contamina fácilmente. Los entrevistados pueden no comprenden las preguntas formuladas, o el entrevistador puede impedir o influir negativamente en la entrevista.

En su investigación, los autores categorizaron tres tipos de preguntas y examinaron si las diferencias en los grupos de comportamiento no verbal entre quienes dicen la verdad y los mentirosos son moderadas por estos tipos de preguntas. También controlaron la calidad de las entrevistas codificando la contaminación de la entrevista.

Así, participantes de cuatro grupos étnicos “robaron un cheque” y mintieron al respecto, o no lo hicieron y dijeron la verdad. Después de ser asignados a una condición (robar-mentir o no robar-verdad) cada participante realizó tres entrevistas, dos antes de cometer el delito y una después (la de investigación). Las tres categorías de comportamiento no verbal examinadas fueron expresiones faciales de emociones (seis tipos), gestos (tres tipos) y características vocales(cinco tipos).

Con pocas excepciones, las preguntas abiertas produjeron más comportamiento no verbal que otros tipos de preguntas. Pero cuando se controló la duración de la respuesta, las preguntas directas produjeron la mayor cantidad de comportamiento no verbal, seguidas de las preguntas indicadoras. También los grupos de comportamiento no verbal diferenciaron a los que dicen la verdad de los mentirosos, y los grupos específicos sí fueron moderados por preguntas. El hecho de que las diferencias en la conducta no verbal se produjeran en función de diferentes tipos de preguntas tiene importantes implicaciones para su uso en entrevistas de investigación y en el proceso de justicia penal.

Las preguntas abiertas claramente brindan la capacidad de observar mayor cantidad y rango de comportamiento no verbal en busca de pistas de veracidad o engaño, especialmente cuando se consideran junto con las declaraciones verbales. Pero los análisis también mostraron que otras preguntas, incluso las directas y cerradas que requieren respuestas duales simples, están repletas de cognición y emoción.

Empíricamente, estos hallazgos sugieren el desarrollo de taxonomías de tipos de preguntas en el futuro, así como para la explicación continua de patrones diferenciales de respuestas a esas taxonomías. Ningún comportamiento no verbal diferenciaba las verdades de las mentiras en todas las preguntas.

En las preguntas abiertas, los mentirosos mostraron menos ira y felicidad y más disgusto, miedo y sorpresa. También asintieron menos con la cabeza; el tono de voz era más bajo, con un mayor rango de tono y de intensidad. En las preguntas indicadoras, los mentirosos experimentaron más ira y disgusto facial y menos asentimientos con la cabeza. La mayor ira y disgusto, tono más alto y menos asentimientos con la cabeza probablemente reflejen una mayor emotividadgeneral a tales preguntas en comparación con quienes dicen la verdad, lo cual es indicativo de las preguntas indicadoras.

En la práctica, estos hallazgos sugieren que los investigadores deben ser conscientes de los patrones diferenciales de respuestas no verbales frente a los diferentes tipos de preguntas durante las entrevistas de investigación. Este conocimiento permitiría desarrollar estrategias y técnicas para preparar y ejecutar entrevistas de manera más efectiva. Asimismo, se necesitarían conocimientos operativos y habilidades de observación relacionadas con múltiples canales de conducta.

Los estilos comunicativos de los grupos también produjeron diferencias en la forma en que los participantes se expresaban (por ejemplo, hablando más o menos alto). Sin embargo, esto no necesariamente se asocia con el engaño. Así, las diferencias no verbales también pueden conducir a otros sesgos interesantes en las percepciones, prejuicios y estereotipos de personas y grupos. Esta constituye una importante línea de investigación potencial en el futuro, con importantes ramificaciones para el sistema de justicia penal y los procesos de investigación.

Si quieres saber más sobre el comportamiento no verbal y detección de la mentira, visita nuestro Máster en Comportamiento No Verbal y Detección de la Mentira o nuestro Experto Universitario en Comunicación No Verbal y Personalidad, con becas especiales para los lectores del Club del Lenguaje no Verbal.

Sincronía no verbal, ¿es mejor la codificación automática o manual? Club del Lenguaje No Verbal

Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Comparing Manual and Automated Coding Methods of Nonverbal Synchrony” de Fujiwara, K.; Bernhold, Q. S.; Dunbar, N. E.; Otmar, C. D. y Hansia, M. (2020), en el que se analiza, mediante comparación, métodos de codificación automáticos y manuales en un experimento de conversación cara a cara.

La sincronía interpersonal se ha definido como dos partes en una interacción que se involucran de manera similar debido a la coordinación rítmica de sus patrones de comportamiento.

Bernieri et al. definieron tres tipos de sincronía: ritmos de interacción, comportamientos simultáneos y mallado de comportamientos.

  • Los ritmos de interacción se definen como las secuencias de comportamiento idéntico entre compañeros de interacción ocurridas a lo largo del tiempo.
  • Los comportamientos simultáneos se definen como conductas idénticas entre los compañeros de interacción en el mismo momento.
  • Finalmente, el mallado conductual se define como los compañeros de interacción que se comportan de una manera complementaria y forman un todo significativo.

Durante los últimos 60 años, los científicos sociales han estudiado la coordinación de los individuos en las interacciones sociales. Este cuerpo de estudios ha revelado que el movimiento armonizado entre los interactuantes se relaciona con la orientación compartida hacia sus intenciones y motivos. Sin embargo, uno de los debates académicos centrales de la sincronía no verbal es la temporalidad de esta. Las complicaciones para capturar el dinamismo de la sincronía dieron como resultado que gran parte de la investigación se centrara en cuestiones metodológicas, en contraposición a los procesos y funciones subyacentes a la sincronía.

La sincronía interpersonal pueda estudiarse desde una variedad de perspectivas teóricas. Por ende, el esquema de codificación utilizado para la investigación de sincronías debe alinearse con el marco teórico del investigador.

Un tipo de software que se desarrolló para ayudar a los investigadores a codificar datos conductuales es el sistema de anotación de comportamiento C# (C-BAS en inglés). Estudios recientes que analizan la comunicación engañosa lo han utilizado para respaldar el proceso de codificación. Un método automatizado para el análisis de sincronía se compone de dos partes: obtener datos de series de tiempo continuas y realizar un análisis de dichas series. Para obtenerlas hay varias opciones, que deben elegirse según la investigación. Por ejemplo, el software OpenFace proporciona puntos de referencia faciales y datos sobre la postura de la cabeza, lo que se centraría en el análisis facial del sujeto.

El ritmo y la sincronización son las dos principales propiedades de la sincronía. Mediante un análisis de espectro se pueden examinar ambas propiedades. La transformada de Fourier es uno de los tipos más conocidos de análisis de espectro. Esta técnica calcula una potencia espectral que indica la magnitud en la frecuencia de cada componente. Como limitación encontramos que este método asume que se produce una frecuencia estable o un patrón repetitivo en toda la interacción. En general, las interacciones diarias no suelen estar estructuradas y carecen de una frecuencia.

Así, la medición de la sincronía es una tarea compleja; no existe una correspondencia perfecta entre los diferentes métodos de medición. Sin embargo, la investigación ha comenzado a descubrir la convergencia entre las puntuaciones de sincronía derivadas de diferentes métodos. En consecuencia, es necesario saber si los métodos automatizados para analizar señales no verbales son mejores y más rápidos para recopilar la misma información que la codificación manual. Para profundizar en esta cuestión, los autores realizaron su propio estudio.

Los participantes de este estudio fueron 110 estudiantes de una universidad estadounidense. La muestra contaba con un 68% de mujeres y un 32% de hombres. Los participantes, de manera aislada, tuvieron tiempo para preparar de qué iban a hablar durante la interacción (tres cosas que les encantan de su universidad). Después, se dividió a los participantes en dos grupos, pidiéndoles que manipularan su nivel de participación en la interacción.

Al primer grupo se le asignó la condición de alta participación; se les dijo que parecieran lo más interesados ​​y atentos posible. Al segundo grupo se les asignó una baja participación; debían parecer desatentos, distraídos o no involucrados en la interacción. Después, los participantes se reunieron en una sala en la que se sentaron uno frente al otro y mantuvieron una conversación sobre el tema escogido. La interacción duró aproximadamente de 6 a 11 min.

La sincronización compuesta por 11 categorías fue codificada manualmente a través del C-BAS por codificadores entrenados. Asimismo, los datos de movimientos corporales en series de tiempo se analizaron usando un software de análisis de energía de movimiento (MEA en inglés). Se cubrió todo el cuerpo de cada participante como una región de interés, no solo el rostro o la cabeza.

Los resultados revelaron lo siguiente. Las puntuaciones de sincronía obtenidas a través de la codificación manual y automática se correlacionaron significativamente. Asimismo, ambas produjeron una diferencia significativa entre las condiciones de participación, y hubo una asociación significativa con las medidas autoinformadas (proporcionadas por los participantes de acuerdo con su experiencia) para ambos métodos de codificación. Sin embargo, también revelaron algunos hallazgos inesperados.

Por un lado, la correlación de ambos métodos de codificación no fue tan fuerte como se esperaba. Esto se debe a que la codificación manual se centró en el propio comportamiento que la sincronía (por ejemplo, identificar un mismo gesto simultáneo entre dos participantes) mientras que la codificación automática analizó comportamientos diferentes si su tiempo coincidía.

En cuanto a los patrones de movimiento, la sincronía en esta banda de frecuencia podía consistir en una variedad de comportamientos, pero la sincronía de los movimientos de las manos sería representativa. Para los participantes, la sincronía podría percibirse como un todo organizado, no como una suma de comportamientos individuales emparejados.

Por otro lado, los resultados sugieren que la codificación manual o automatizada puede fortalecerse o debilitarse según las señales que se retengan. Así, aunque este estudio se centró en la sincronía no verbal de los movimientos corporales, OpenFace sería una mejor opción si los investigadores estuvieran interesados en la sincronía de las expresiones faciales. Para el estudio de la sincronización en los patrones vocales también se puede investigar con el software OpenSMILE.

La fiabilidad de los datos generados mediante codificación automatizada es bastante alta, siempre que los investigadores utilicen el mismo software. Aunque la velocidad de codificación depende de la potencia de la máquina, incluso en un estudio con una muestra grande la codificación podría completarse en un par de semanas. Sin embargo, actualmente la codificación manual puede ser más precisa y flexible en lo que se mide. Esto se debe a que los datos generados a través de la codificación automatizada son movimientos, no una conducta propiamente dicha.

Si el interés de los investigadores está en un comportamiento en particular, la codificación manual puede ser una opción razonable. Además de las empleadas por los autores, existen muchas otras técnicas para la codificación manual y automatizada de los que obtener información útil.

Si quieres saber más sobre el comportamiento no verbal y su relación con la sincronía no verbal y las interacciones sociales, visita nuestro Máster en Comportamiento No Verbal y Detección de la Mentira o nuestro Experto Universitario en Comunicación No Verbal y Personalidad, con becas especiales para los lectores del Club del Lenguaje no Verbal.

El parpadeo como indicador no verbal de engaño. Club del Lenguaje No Verbal

Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “In the blink of an eye: Quantitative blink dynamics predict deceptive personality traits in forensic interviews” de Gullapalli, A. R.; Anderson, N. E.; Yerramsetty, R.; Harenski, C. L. y Kiehl, K. A. (2021), en el que se analiza la hipótesis de que la detección automatizada del parpadeo y la frecuencia de parpadeo predicen los niveles de engaño en el ámbito forense.

El engaño se define como la transmisión intencional de un mensaje destinado a fomentar creencias o percepciones falsas en el destinatario. A pesar de la prevalencia de varias tácticas para detectar a un mentiroso, su fiabilidad es, en el mejor de los casos, controvertida. La investigación moderna sugiere que los humanos rara vez se desempeñan mejor que el azar cuando se les asigna la tarea de identificar mentiras.

Con la llegada de mejor tecnología, existe un mayor interés en los enfoques automatizados para la detección del engaño. Algunas de estas técnicas se basan teóricamente en observaciones de que mentir, al menos para algunos tipos de mentiras, puede ser más exigente cognitivamente que decir la verdad. Fabricar una mentira plausible con detalles relevantes requiere imaginación, planificación… entre otras estrategias cognitivas. El aumento de la demanda cognitiva de decir una mentira también se ha observado en estudios de resonancia magnética funcional. En estos se asoció con tiempos de respuesta más largos y una mayor actividad cerebral.

Una de las manifestaciones no verbales observables de la carga cognitiva se puede encontrar en los parpadeos. Los parpadeos no ocurren al azar; se ha dicho que se producen después de una alta carga cognitiva. Esto ha llevado a un mayor interés en el uso de la tasa de parpadeo como indicador de engaño, en función de la carga cognitiva en el cerebro.

Varios estudios han encontrado que las tasas de parpadeo disminuyen con un aumento en la carga cognitiva (durante la confabulación) seguido de un aumento compensatorio en los parpadeos inmediatamente después de la mentira, cuando la carga cognitiva ha disminuido. No obstante, otros estudios han propuesto el efecto contrario: la frecuencia de parpadeo aumenta mientras se dice una mentira.

El hecho común observable en todos los estudios es que hay una desviación de la frecuencia de parpadeo durante el proceso de decir una mentira.

El comportamiento deshonesto como la mentira patológica, engaño y manipulación son características clínicas de la psicopatía. Así, los autores investigaron si la frecuencia de parpadeo puede estar relacionada con rasgos de personalidad psicopáticos en un entorno orgánico, donde no se animó a los participantes a participar en conductas engañosas. El conjunto de datos comprendía grabaciones en video de hombres adultos encarcelados, 125 en total. Los voluntarios fueron filmados durante las evaluaciones clínicas basadas en entrevistas, incluido el PCL-R y el SCID-IV. Los datos se registraron a través de una cámara digital enfocada en los entrevistados, quienes estaban sentados y frente a la cámara.

Hay dos metodologías principales para detectar parpadeos: activa y pasiva. Los métodos activos son muy fiables, pero requieren hardware adicional que puede resultar intrusivo, por ejemplo, cámaras e iluminadores de infrarrojos, etc. Las metodologías pasivas generalmente se basan en datos de video adquiridos de una sola cámara. Los avances recientes en el procesamiento de imágenes han llevado al desarrollo de detectores de puntos de referencia faciales que exhiben robustez en la orientación, iluminación y expresiones de la cabeza. Este último método fue el que utilizaron los investigadores.

Los puntos de referencia faciales se detectan localizando primero el rostro en una imagen. Una vez que se identifica esta región de interés, se identifican las estructuras faciales clave. Hay varias implementaciones, pero todas etiquetan las regiones clave de la cara, como la boca, la nariz, la mandíbula, los ojos y las cejas.

Así, los resultados del estudio indicaron que los rasgos psicopáticos interpersonales están asociados con anomalías en el cambio de las tasas de parpadeo durante las entrevistas naturalistas.

Estas dinámicas anormales de frecuencia de parpadeo indican cambios más frecuentes en la frecuencia de parpadeo en bloques de tiempo cortos. Estos cambios en las tasas de parpadeo se han asociado anteriormente con la deshonestidad en las manipulaciones de laboratorio. Estos resultados pueden agregar credibilidad a la fiabilidad de los indicadores no verbales de deshonestidad, específicamente en este caso el parpadeo.

También debe tenerse en cuenta que los cambios en la frecuencia del parpadeo no son indicativos de engaño per se. Más bien puede considerarse indicativo de los cambios en la demanda cognitiva, entre otras influencias fisiológicas y ambientales. Es notable que no se encontró una asociación significativa con la puntuación general de psicopatía.

Los investigadores utilizaron las puntuaciones PCL-R del Factor 1 como una medida de los rasgos engañosos, en lugar del engaño por se. Esto es, más que detectar una mentira concreta en todo momento, la frecuencia de parpadeo puede indicar tendencias o aspectos engañosos sobre el mensaje del interlocutor, o el propio interlocutor, señalando una mentira o mentira parcial.

En los resultados, vemos una relación entre las co-ocurrencias de conteo de parpadeo más alto con las puntuaciones del Factor 1. Esto puede ser indicativo de ráfagas de parpadeo que se han informado previamente como asociadas con el engaño. La mayor incidencia de parpadeos, en este caso, puede ser indicativa de un comportamiento engañoso.

El enfoque de modelado dinámico propuesto también se puede ampliar para trabajar con datos de parpadeo, en los que se conocen casos explícitos de mentir frente a decir la verdad. Una limitación del estudio de los autores es que la muestra actual incluyó solo hombres adultos. Futuros trabajos deberían examinar si estos resultados se generalizan entre géneros y edades (es decir, jóvenes).

Además de los parpadeos, se han identificado otras señales no verbales del engaño, como el aumento de la velocidad del habla, el aumento del número de palabras habladas y los movimientos de la cabeza mientras se está acostado.

Los hallazgos de los autores se suman a un campo emergente de la literatura, el cual investiga el uso de los últimos avances tecnológicos hacia el modelado del comportamiento. Así, el método seguido en esta investigación resulta único para cuantificar la dinámica de parpadeo extraída de un entorno naturalista, en el cual no se pidió a los participantes ni que mintieran ni que dijeran la verdad.

También se ha demostrado que los patrones de parpadeo, en vez de las tasas generales de parpadeo, son indicadores útiles de los niveles de rasgos de engaño.

Si quieres saber más sobre el comportamiento no verbal y su relación con la mentira y la detección del engaño, visita nuestro Máster en Comportamiento No Verbal y Detección de la Mentira o nuestro Experto Universitario en Comunicación No Verbal y Personalidad, con becas especiales para los lectores del Club del Lenguaje no Verbal.

El impacto de la música en el estrés de cuidadores. Club del Lenguaje No Verbal

Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “A Randomized Pilot Study of Rhythm-Based Music with Movement Strategies on Stress and Interaction Behaviors of Infant Caregivers” de Geist, K.; Zoccola, P.; Andary, N.; Geist, E.; Dogbey, G.; Williams, L. A. y Tuttle, B. (2021), en el que se investiga si existe relación entre la música y las hormonas de estrés del cuidador y los comportamientos de interacción positiva.

Las interacciones saludables entre cuidador y bebé son fundamentales para el bienestar cognitivo, social y emocional a largo plazo de un bebé.

Quienes cuidan a sus bebés y crean experiencias de apego seguro al tocar, vocalizar, abrazar, mecer… al infante, brindan experiencias que ayudan a este a crecer y prosperar. Los bebés que no experimentan esto, pueden tener un apego inseguro, tendiendo a tener dificultades con la regulación sensorial y emocional, así como para manejar situaciones emocionales a lo largo de sus vidas.

La literatura existente sobre el impacto que tienen los cuidadores principales, específicamente maternos, que brindan música en vivo, con interacciones de movimiento rítmico con los bebés, respalda la premisa de que los bebés necesitan estas interacciones para su desarrollo. La investigación desde la neurociencia apoya el uso de estrategias rítmicas cuando un cuidador está interactuando con un bebé. Por ejemplo, los beneficios de que el cuidador cante al ritmo de la respiración de un bebé pueden beneficiar la percepción, la calma y la atención tanto del bebé como del cuidador.

Asimismo, es bien sabido que, si una persona se expone repetidamente a situaciones estresantes, puede resultar en una variedad de problemas de salud. El cortisol es una hormona secretada en respuesta a situaciones estresantes. La exposición repetida o prolongada a niveles elevados de cortisol puede afectar negativamente a nuestra salud física y mental.

Las concentraciones más altas de cortisol y sus proporciones son indicativas de una patología de estrés más alta, mientras que las proporciones de cortisol relativamente más bajas son indicativas de resistencia. También existe una creciente evidencia sobre cómo la música impacta positivamente los niveles de cortisol en los niños. El impacto positivo de la música y el movimiento para reducir el estrés en niños y cuidadores se encuentra bien documentado.

Así, los autores realizaron su propio estudio al respecto. Este se correspondió con un ensayo piloto de control aleatorio. El objetivo era observar si la música basada en el ritmo y las estrategias de movimiento influyeron en las medidas de estrés pre y post intervención del cuidador, así como en las conductas de interacción social observados durante el estudio. Se contó con cuidadores y bebés para participar en dos visitas al lugar de investigación. Se asignó al azar a la pareja la condición de control o experimental.

La muestra en este estudio consistió en 13 díadas de lactantes / cuidadores, 6 de control y 7 de intervención. De los cuidadores, 1 era hombre y 12 eran mujeres. Había 5 niñas y 8 niños varones; las edades de los bebés oscilaron entre 6 y 40 semanas (10 meses). La edad de los cuidadores iba desde los 23 a los 50 años.

La sala de sesiones era un espacio abierto con dos áreas, estando una de ellas destinada a que una enfermera tomara los signos vitales del cuidador y del bebé y recolectara una muestra de saliva del cuidador. La otra sección de la habitación estaba decorada como una guardería.

Para la condición de control no había música de fondo, aunque sí ruido ambiente del aire acondicionado. En este supuesto, se pidió a los cuidadores que permanecieran en la habitación con su bebé durante 30 minutos e interactuaran con ellos como lo harían normalmente. La enfermera llegó después de la sesión y tomó medidas de saliva y signos vitales posteriores a la sesión del cuidador.

Para la condición de intervención, los intervencionistas de música y movimiento estuvieron en la sala junto a los participantes. Esta condición incluyó de 5 a 10 minutos para construir una buena relación y preguntarle al cuidador sobre las experiencias musicales del bebé. Los siguientes 15-20 minutos de la sesión se basaron en la música y la intervención de movimiento. El objetivo general era que los intervencionistas demostraran estrategias musicales y de movimiento accesibles para el cuidador y receptivas para el bebé.

Las estrategias musicales que se utilizaron incluyeron un tarareo dirigido a los bebés, canto dirigido a los bebés, toques rítmicos y el uso de movimiento rítmico. Las estrategias de toque rítmico abarcaron desde el uso de este sin palabras ni melodía, hasta combinar el toque con tararear o cantar. Las estrategias de movimiento rítmico incluyeron tararear, cantar y tocar con el objetivo principal de facilitar los patrones de movimiento del desarrollo. Ahora bien, cabe señalar las siguientes limitaciones del estudio.

Primeramente, aunque se reconoce que se trataba de una prueba piloto, se contó con una muestra pequeña, siendo deseable ampliar el estudio a una muestra más grande para obtener una observación más fiable. Otra limitación fue que el diseño observacional de las interacciones era defectuoso, ya que la cantidad de tiempo del que disponía el cuidador para interactuar con el bebé fue distinta para ambos grupos.

Ahora bien, el resultado más impactante de este piloto, aún a pesar de la muestra pequeña, fue la disminución significativa en el cortisol del cuidador antes y después de la intervención en comparación con el control. Si bien la investigación sobre los niveles de cortisol de los cuidadores después de usar música es limitada, estos resultados son consistentes con la disminución de cortisol de los bebés después de haber estado expuestos a experiencias musicales. De media, la proporción de cortisol tendió a disminuir después de la intervención en este grupo, mientras que fue más alto después en el grupo de control. Esta tendencia es significativa y debería explorarse más en futuras investigaciones.

Los hallazgos del piloto sugieren que las intervenciones musicales y movimiento son prometedoras para reducir las hormonas del estrés entre los cuidadores de bebés. Dichos hallazgos son consistentes con observaciones anteriores sobre los beneficios socioemocionales del uso de estas intervenciones para promover relaciones sanas y duraderas entre el cuidador y el bebé.

Estas interacciones en sí mismas podrían transformar la relación socioemocional de la díada cuidador-infante y, quizás, prevenir los efectos negativos a largo plazo relacionados con la falta de experiencias de vinculación y apego prolongadas.

Si quieres saber más sobre el comportamiento no verbal y su relación con el cuidado de los infantes y el desarrollo de la infancia, visita nuestro Máster en Comportamiento No Verbal y Detección de la Mentira o nuestro Experto Universitario en Comunicación No Verbal y Personalidad, con becas especiales para los lectores del Club del Lenguaje no Verbal.

Líderes políticos: la influencia del género y la comunicación no verbal. Club del Lenguaje No Verbal

Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Culture and Gender in Nonverbal Communication” de Grebelsky-Lichtman, T. y Katz, R. (2020), en el que se analiza si influyó y cómo el género de los líderes políticos en su estructura comunicativa no verbal durante la crisis de la pandemia.

La estructura comunicativa no verbal tiene un papel central en las percepciones del liderazgo, el carisma y la confianza de los políticos. Dicha estructura es esencial para la comunicación, la influencia y la persuasión efectivas, especialmente durante las crisis y períodos desafiantes de estrés, miedo o incertidumbre.

Así, la estructura comunicativa no verbal está fuertemente correlacionada con el género y afecta a las evaluaciones de líderes políticos masculinos y femeninos. La personalización política y el sentimentalismo enfatizan la identidad de género de los líderes; esto conduce a la formación de expectativas sociales de género de los líderes masculinos y femeninos. Con respecto a estos últimos, se han definido patrones no verbales masculinos o femeninos en la comunicación política, utilizando estilos de liderazgo de género. De hecho, la desviación de estos puede causar una “reacción violenta” de las percepciones, así como evaluaciones negativas del líder en cuestión.

Según la teoría de la congruencia de roles, el efecto del género en el comportamiento de los líderes es especialmente importante porque la esfera política es, posiblemente, un espacio masculino. Por ende, las mujeres políticas que deseen triunfar deberían expresar una estructura comunicativa masculina no verbal según este planteamiento.

Análisis previos de líderes políticos masculinos versus femeninos han encontrado que la mayoría de las percepciones de las diferencias de género pertenecen a atributos comunales (femeninos) y de agencia (masculinos).

Las características masculinas de los líderes políticos describen principalmente cuatro dimensiones: asertividad, control, confianza y tendencias racionales.

Las manifestaciones no verbales de asertividad psicológicamente correlacionadas incluyen movimientos agresivos y bruscos que expresan un mensaje inequívoco y determinado. La dimensión del control incluye manifestaciones no verbales como proxémicas amplias, ocupando mucho espacio, indicando control o una conducta amenazante, atemorizante, en líderes con alto estatus y autoconfianza. La dimensión de la confianza incluye posturas dominantes, contundentes y ascendentes, como estar muy erguido, para transmitir confianza y estabilidad. En cuanto a la cuarta dimensión de la racionalidad, las manifestaciones incluyen gestos ilustrativos racionales-intencionales que mejoran la comprensión, la memoria, la participación y aumentan la impresión de vitalidad y reciprocidad de participación.

Las características femeninas de los líderes políticos describen otras cuatro dimensiones principales: comunicación emocional, sensibilidad interpersonal, bondad y empatía.

Las manifestaciones no verbales psicológicamente correlacionadas con la comunicación emocional incluyen una voz expresiva de afecto, la cual fomenta la escucha, influye en las percepciones de confianza y mejora las conexiones personales. La sensibilidad interpersonal presenta manifestaciones como el contacto visual, importante para aumentar la credibilidad, confianza y personalización política, o el agrado. La bondad incluye expresiones faciales extensas, (ej. sonreír, para reflejar optimismo y facilitar la percepción de bondad, calma y capacidad para retener la presión) y movimientos suaves, redondos y pequeños. Con respecto a la racionalidad, encontramos la entonación diversa, que representa la preocupación por el bienestar de otras personas.

Durante una crisis como la de COVID-19, las estructuras comunicativas no verbales de los líderes pueden verse afectadas por la situación de la pandemia. Del mismo modo, durante períodos de crisis, los espectadores son sensibles a la filtración no verbal de tensión en la conducta de los líderes políticos. Por lo tanto, la situación de la pandemia y el nivel de gravedad de la crisis pueden tener un efecto mediado sobre el género y la estructura comunicativa no verbal de los líderes.

Para medir estos efectos, el estudio de los autores analizó 20 apariciones televisadas de 10 líderes políticos (dos apariciones para cada uno, siendo 5 hombres y 5 mujeres líderes) durante la crisis del COVID-19. Todos los líderes eran primeros ministros o presidentes de países occidentales democráticos. Se tuvo en cuenta el género, edad, experiencia, ideología política (de izquierda o de derechas) y tipo de democracia (democracia parlamentaria federal, monarquías constitucionales y repúblicas parlamentarias). En el análisis de la estructura comunicativa no verbal de los líderes se incluyó gestos, posturas, expresiones faciales, características vocálicas y desempeño.

Los resultados fueron los siguientes. El género tuvo un efecto significativo en la estructura comunicativa no verbal de los líderes políticos. La estructura comunicativa no verbal de los líderes masculinos era muy diferente a la de las líderes femeninas.

La estructura comunicativa no verbal de los líderes políticos masculinos durante la crisis del COVID-19 contenía principalmente movimientos de patrones masculinos de proxémica amplia. Concretamente, amplios movimientos de manos. Además, su comportamiento contenía gestos asertivos masculinos de advertencia y amenaza. Otra característica importante fue la filtración de gestos de tensión o estrés en los movimientos, como lamerse los labios, contradiciendo así los mensajes de calma, tranquilidad y confianza. Finalmente, los líderes masculinos exhibían pocas características de estructura femenina en sus apariciones televisivas relacionadas con la pandemia; por ejemplo, manteniendo escaso contacto visual con la cámara al ceñirse a sus discursos o notas escritas.

Por su parte, la estructura comunicativa no verbal de las líderes políticas femeninas durante la crisis del COVID-19 contenía principalmente patrones femeninos como el contacto visual. Curiosamente, todas las líderes políticas lograron combinar ceñirse a su discurso con mantener el contacto visual. Otra estructura comunicativa femenina no verbal observada fueron los movimientos redondos y pequeños de manos. En cuanto a los aspectos vocálicos, las líderes femeninas expresaron una diversa entonación, utilizaron una voz expresiva. La estructura comunicativa no verbal de mujeres líderes políticas durante la crisis de COVID-19 también contenía pocos patrones masculinos. Entre estos se apreciaron movimientos amplios y asertivos de la mano, combinados con el resto de características femeninas.

Finalmente, se encontró un efecto entre el género y la gravedad de la pandemia, en términos de fallecidos y casos graves. En países con líderes femeninas donde la situación fue menos severa se observaron más expresiones femeninas de amabilidad y optimismo durante la crisis. En contraposición, en países con líderes masculinos donde la crisis fue más severa y en sus intervenciones se observaban más a menudo manifestaciones masculinas de enfado y advertencia, así como filtraciones no verbales de signos de estrés.

Así pues, en base a estos resultados podemos concluir que el género afecta la estructura comunicativa no verbal de los líderes. Durante una crisis, los líderes presentan un comportamiento correspondiente a su estructura comunicativa no verbal de género.

Anteriormente, una clave para el éxito político de los líderes, incluidas mujeres, era el desempeño de la estructura comunicativa no verbal masculina. Sin embargo, los resultados muestran que las líderes políticas femeninas contemporáneas no adoptan una estructura de liderazgo comunicativa no verbal masculina. Contrariamente, adoptan un nuevo estilo de liderazgo basado en la estructura comunicativa no verbal femenina.

Finalmente, estas conclusiones podrían tener implicaciones prácticas significativas para los líderes políticos, tanto masculinos como femeninos. Estos pueden adoptar el marco teórico y analítico propuesto para desarrollar y mejorar sus habilidades de comunicación, efectos de persuasión, influencia social, apoyo público y cooperación hacia el éxito político.

Si quieres saber más sobre el comportamiento no verbal y su relación con el género y la política, visita nuestro Máster en Comportamiento No Verbal y Detección de la Mentira o nuestro Experto Universitario en Comunicación No Verbal y Personalidad, con becas especiales para los lectores del Club del Lenguaje no Verbal.

« Entradas anteriores