Club del Lenguaje no Verbal

Por cortesía de la Fundación Universitaria Behavior & Law

Categoría: Microgestos (página 1 de 11)

¿Sabemos detectar emociones fingidas? Club de Lenguaje No Verbal

Amigos del Club de Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “When do we see that others misrepresent how they feel? Detecting deception from emotional faces with direct and indirect measures” de Stel M. y van Dijk E. (2018), en el cual se analiza la capacidad de las personas para detectar cuando alguien finge sus emociones, sean positivas o negativas.

Más de una vez expresamos emociones que no reflejan realmente qué sentimos. Disimulamos una sonrisa cuando estamos tristes o cuando alguien nos cae mal. Disimulamos tristeza cuando queremos convencer a alguien que sentimos haber echo algo mal, aunque no lo creemos de verdad.

La expresión emocional consiste, en otras, en mostrar señales no verbales que indican a los demás las emociones que sentimos. Estas señales no verbales son parte de la comunicación no verbal y muchas de ellas son espontáneas y difícil de fingir, especialmente en términos de microexpresiones faciales.

Detectar si las emociones que otros expresan son reales no solo es importante en el contexto de la vida cotidiana, sino también en contextos más profesionales (p. ej. cuando se negocia) o en contextos forenses (p. ej. para detectar mentiras). En este último caso, las evidencias muestran que las personas no son muy buenas en detectar el engaño.

Las posibles razones son la tendencia de las personas a confiar más que desconfiar o las creencias incorrectas y basadas en mitos en cuanto a las señales que indican engaño. Por ejemplo, solemos creer que el que miente debe mostrar signos de nerviosismo, evitar mirar a los ojos, etc. Pero, como ya hemos expuesto en otras publicaciones, muchas señales de engaño son bastante diferentes de las creencias populares. Otros autores consideran que la poca detección del engaño que se consigue en la población normal se debe al hecho de basarse en señales no verbales que predicen muy débilmente el engaño.

En cuanto a la detección de emociones, las evidencias son mixtas, aunque se tiende también hacia una detección muy poco por encima del azar. Curiosamente, parece que de lo que más capaces somos es de detectar la sonrisa Duchenne de la no Duchenne, justo una señal de comunicación no verbal y emocional que se puede fingir más fácilmente que otras.

En los estudios previos sobre la discriminación entre emociones genuinas y no genuinas y detección del engaño se han utilizado muy poco las medidas indirectas. Es decir, se suele preguntar a los sujetos directamente si creen que los sujetos bajo análisis engañan, sea en cuanto a señales de comunicación no verbal, verbal o emocional (medidas directas).

En cambio, en este estudio se utilizan tanto medidas directas como indirectas. Los autores se basan en la hipótesis de que una medida indirecta que requiera a los sujetos elegir qué emoción siente un determinado sujeto podría mostrar un rendimiento más objetivo en cuanto a la capacidad natural de las personas de detectar el engaño.

Se llevan a cabo dos estudios similares. En ambos, los participantes observan unos videos previamente creados, en los cuales una persona le cuenta a otra algo que ha visto, expresando señales emocionales positivas o negativas. Se presentan cuatro tipos de videos: con sujetos que sienten y expresan emociones positivas o negativas y con sujetos que sienten una de estas emociones, pero expresan las opuestas. En el primer estudio, la muestra de videos se compone de 8 y, en el segundo, de 12 videos.

En la medición directa, los participantes evalúan, a través de una escala Likert de 7 puntos, en qué medida creen que los sujetos de los videos dicen la verdad. En el segundo estudio, se añade la misma evaluación, pero sobre la mentira. En la medida indirecta, los participantes deben elegir una emoción de varias, eligiendo a aquella que creen que el sujeto del video realmente siente. En el primer estudio se incluyen ítems relativos a 12 tipos de expresión emocional (tensión, entusiasmo, agrado, preocupación, ira, enfado, confusión, alegría, tristeza, irascibilidad, felicidad, monotonía/melancolía). En el segundo estudio se añaden 6, más relacionadas con el engaño (miedo, asustado, ansiosos, nervioso, culpable, arrepentido o que muestra autocastigo/penitencia).

Dado que la finalidad de haber hecho dos estudios similares es verificar la replicabilidad de los resultados, los autores consiguen este objetivo. En ambos estudios, los participantes detectaron más el engaño cuando los sujetos de los videos expresaban emociones negativas. Estos resultados son consistentes con las evidencias previas sobre la dificultad de detectar el engaño a partir de la expresión de señales no verbales positivos, tales como indicadoras de alegría, satisfacción o entusiasmo.

Una explicación posible de una mejor detección del engaño a partir de emociones negativas (aunque no muy respaldada por las evidencias previas) se daría en términos de estado de ánimo. Por lo general, tanto el estado de ánimo positivo como negativo impacta de una manera particular en el procesamiento de la información y, por lo tanto, en cómo nos expresamos verbal y no verbalmente.

Las personas con un estado de ánimo positivo suelen basarse más en heurísticos. En cambio, las personas con un estado de ánimo más negativo suelen comprometerse en un procesamiento más cauteloso y que conlleva más esfuerzo. Probablemente, de aquí se deriva la idea de que una persona triste reflexiona más y coge mas perspectiva de las cosas, a diferencia de una persona feliz que se enfoca más en las experiencias y menos en el análisis de estas. Es posible que fingir emociones negativas sea mucho más complejo y, por tanto, más fácil detectar cuando se fingen.

Este efecto de las emociones negativas como mejores indicadores de engaño o veracidad se observó solo a través de las medidas indirectas. Cuando se pidió directamente evaluar (medidas directas) si un sujeto observado miente o dice la verdad, no hubo una buena detección independientemente del tipo de emociones expresadas. Una vez más, estos resultados diferenciales en cuanto a medidas directas versus indirectas son consistentes con otros estudios en los cuales las medidas directas de detección del engaño no mostraron un buen rendimiento de los participantes.

Se plantea que las medidas indirectas ofrecen mejor detección del engaño porque en estas se pide explícitamente prestar atención a las emociones. Esto hace que las personas se fijen más en qué sienten y expresan los sujetos de los videos y se facilita detectar discrepancias entre una y otra. También puede ser que los participantes se hayan fijado en señales visuales y afectivas que, posiblemente, difieran entre mentirosos y sinceros.

Como conclusión, la capacidad de distinguir emociones veraces de las simuladas depende tanto de la valencia emocional —negativa vs. positiva—, como del procedimiento de medición —directo vs. indirecto—.

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Evidencias sobre el uso y la interpretación del lenguaje no verbal en la práctica clínica. Club de Lenguaje No Verbal

Amigos del Club de Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo“Reading and using body language in your medical practice: 25 research findings” de Hills L. (2011),  que resume las evidencias más relevantes sobre la importancia del comportamiento no verbal en la interacción médico-paciente.

Por lo general, podemos elegir cuidadosamente las palabras que decimos. En cambio, nuestro lenguaje no verbal a menudo nos traiciona. Se podría decir que la expresión no verbal en gran parte es imposible de controlar, dado que ocurre a múltiples niveles: movimientos, gestos, expresiones faciales, orientación del cuerpo, etc. Del 60 a 93% de la comunicación es de naturaleza no verbal. Por lo tanto, en las interacciones con otros, transmitimos e interpretamos multitud de mensajes de naturaleza no verbal.

En el contexto médico expresar e interpretar el lenguaje no verbal adecuadamente impacta de diversas maneras. Por ejemplo, los profesionales de la salud que son más sensibles a las señales no verbales y que expresan mas empatía generan mayor satisfacción general en el paciente y reciben menos demandas legales. También suelen tener relaciones más positivas con sus compañeros. Aquellos que se encuentran en posiciones de liderazgo pueden utilizar el comportamiento no verbal (CNV) para incrementar la eficacia de su liderazgo y fomentar un mejor trabajo en equipo. Dada la importancia del CNV, se resumen a continuación las evidencias más relevantes en el contexto laboral, con gran utilidad en el contexto de la atención sanitaria.

Si un superior nos da una palmadita de apoyo en la espalda, puede que no sea buena idea devolvérselo. En EE. UU., en el contexto de trabajo se utiliza el tacto como símbolo del estatus socioeconómico. Por eso, un superior puede utilizar gestos de este tipo con sus subordinados, pero no es recomendable hacerlo recíprocamente. El estatus también se expresa según el sitio para sentarse. Cada profesional debe discernir si es mejor sentarse detrás de un escritorio, al lado de un paciente, etc. según qué se quiere transmitir. Al sentarse, se debe tener en cuenta en ángulo del cuerpo con respecto al interlocutor. Por ejemplo, si un paciente se mantiene reclinado en la silla durante la conversación con el médico puede que no tome muy en serio lo que se le dice. Por lo general, cuánto más cerca se sienta, más interés tiene en escuchar.

La comunicación no verbal puede revelar 6 aspectos que otros podrían esconder: interés y compromiso, gusto/disgusto, emociones, la naturaleza de la relación, qué se prefiere mantener oculto y sentimientos que ni uno mismo es capaz de admitir. En cualquier caso, es importante observar con atención y no asumir nada. Conocer esto sirve para que los profesionales observen y, posteriormente, expongan algunas de esas observaciones a los pacientes, facilitando las conversaciones más complicadas. También se debe tener en cuenta que algunas cosas que los pacientes quieren esconder no tienen nada que ver con la relación médico-paciente o las prácticas médicas.

En este proceso de observación del lenguaje no verbal, se debe considerar si este concuerda con el lenguaje verbal. Cuando no concuerdan, el lenguaje no verbal es el que domina las percepciones. Por eso, si alguien dice no estoy enfadado, pero respira rápido y de modo audible, tensa los hombros, cierra los puños, etc., no creemos lo que dice, sino lo que expresa de manera no verbal. No obstante, cuando creemos que el CNV de alguien nos indica algo diferente de lo verbal, se debe comparar el CNV con la línea de comportamiento base de dicha persona. La razón de ser de esta comparación es la posible presencia de hábitos no verbales, que no expresan algo en particular. Por ejemplo, un paciente puede tener el hábito de dar golpecitos dedos contra dedos que no expresa ningún estado en particular. De no ser un hábito, podría indicar nerviosismo, aburrimiento y otros, pero si lo es, no debe interpretarse como tal.

Además de tener en cuenta la línea de comportamiento base de una paciente, un profesional sanitario debe tener en cuenta que, indudablemente, hay diferencias culturales en la expresión no verbal. Si se encentra con pacientes de otras culturas debe interpretar cuidadosamente el CNV de dichos pacientes. Todos solemos interpretar el lenguaje no verbal a través de lente de la cultura en la que vivimos y, aunque sea difícil conocer todas las diferencias culturales, se debe tener cuenta su posible existencia. Además, cualquier profesional debería adecuar su propia expresión no verbal a lo culturalmente aceptado en la cultura en la que practica su profesión. En la misma línea, se destaca el carácter contextual del lenguaje corporal. Si el contexto cambia, el CNV puede expresarse de la misma manera, pero con significado diferente. Por ejemplo, frotarse la frente puede indicar un dolor de cabeza, cansancio o estoy estresado.

Las señales no verbales no deberían ser interpretadas de manera aislada, porque un solo gesto puede tener múltiples significados y es difícil discernir cual es el más adecuado. En la expresión de cualquier significado, los gestos suelen darse de manera agrupada. Por ejemplo, hay varias señales no verbales que indican incomodidad: una alta tasa de parpadeo, morderse los labios, movimientos de inquietud, gestos rápidos con las manos, etc. y suelen agruparse.

Observar si hay agrupaciones de gestos no verbales que indican lo mismo lleva a maximizar la precisión en la interpretación y a minimizar el riesgo de una mala interpretación. En el ejemplo, detectar la incomodidad del paciente de manera precisa facilita poner en marcha acciones que hagan que el paciente se sienta mejor. Analizar el CNV de la manera más global posible también facilita detectar mentiras. La expresión corporal es un mejor indicador que la expresión facial en esta labor y atender al movimiento del cuerpo de manera global mejora la detección de las mentiras.

El lenguaje corporal puede dar indicios sobre relaciones y control. Quien tiene mayor estatus, quien respeta a quien, quien domina y quien es sumiso, etc. Estos indicios relacionales y de control son especialmente relevantes cuando a consulta acuden pacientes acompañados de pareja, hijos/as, amigos/as (u otros familiares. Por ejemplo, puede observarse si un paciente se siente incomodo al contar algo delante de un acompañante y el lenguaje corporal facilitaría al profesional el darse de cuenta de la necesidad de atender al paciente en ausencia de terceros.

El CNV como indicador de confianza y control también se puede dar a la inversa. El paciente puede observar el lenguaje no verbal del profesional y si este se siente confiado y en control de la situación que se le expone. La autora sugiere poner la espalda recta, respirar desde la tripa y relajar la mandíbula generando así mensajes de autoconfianza, tanto interna como externamente. También es importante mirar a los ojos del paciente, porque evitarlo lleva a una interpretación de falta de interés en el paciente.

Expresar confianza y control podría evitar ser víctima de acoso sexual. Por un lado, las personas con tendencia a llevar a cabo acciones de acoso sexual suelen tener un comportamiento dominante y se aprovechan de ambigüedades de los roles de otros. Por ejemplo, un profesional puede comportarse de manera más sumisa, acorde a un rol de subordinación y un superior con tendencia al acoso sexual puede aprovechar esa situación para exculparse y culpar al otro por invitarle al acoso. También puede ocurrir algo similar en relaciones médico-paciente o paciente-familiar, por lo que es importante detectar las señales no verbales que indican riesgo de acoso sexual y buscar/ofrecer protección.

Muchas partes del cuerpo transmiten información valiosa a través del lenguaje no verbal. La posición de las manos y brazos y tocarse revelan sentimientos. Tocarse o jugar con los accesorios puede indicar nerviosismo, baja autoconfianza o necesidad de más apoyo emocional. Alguien que se toca la cara puede expresar un estado de aburrimiento o ansiedad. Cruzar los brazos puede indicar el tener frio, necesidad de más atención, falta de interés o enfado.

La velocidad del movimiento de la cabeza (típico de la afirmación) también comunica cómo se sienten las personas con respecto a lo que se les está contando. Un movimiento regular en la conversación (p. ej. después de exponer cada posible causa de un síntoma) puede indicar que se está entendiendo/de acuerdo con lo que se escucha. Si el movimiento se enlentece sustancialmente puede indicar presencia de dudas. Por lo contrario, si aumenta de velocidad, puede señalar pérdida de interés y/o el deseo de que la charla se acelere y finalice pronto.

Mover o afirmar demasiado con la cabeza es uno gesto que se desaconseja en el caso de las mujeres líderes. Otro gesto a evitar es esperar demasiado para tomar el turno en una conversación. La autora menciona varios gestos como importantes solo en el caso de las mujeres líderes porque consideran que ser mujer y líder a la vez suele llevar más trabajo para mantener ese rol en la percepción de terceros, debido a la asignación de un rol sumiso a la mujer en la sociedad. También se aconseja un apretón de manos firme tanto para hombres como para mujeres profesionales, con una posición del cuerpo de frente al interlocutor y mirar a los ojos. Esta agrupación de gestos genera percepciones más favorables sobre los profesionales y se les juzga como más confiables y agradables.

Leemos constantemente las caras de las personas. Hay diferentes marcadores faciales a tener en cuenta. Los que se pueden controlar son los rasgos de apariencia (maquillaje, piercings, peinado, etc.) y los rasgos indicadores de emociones (movimientos musculares de la cara acordes a las emociones) pueden entrenarse en caso de no ser los adecuados. Controlar estos marcadores (especialmente los últimos) en la práctica profesional pueden ser clave, porque influirán inevitablemente en la percepción que el paciente tenga del profesional (si es de fiar o no, entre otras) y, posiblemente, en la interacción con él.

En cuanto a las expresiones faciales del paciente, destacan las sonrisas exageradas, fuera de lugar, que pueden indicar la disposición a empezar una discusión, o un empuje muy corto de la lengua hacia fuera, que puede indicar un desacuerdo o disgusto. Este ultimo es un acto inconsciente que observamos ya en los bebés cuando rechazan la comida que no les gusta.

Por último, el lenguaje no verbal también impacta en el clima laboral. Al relacionarse con compañeros o superiores es mejor sentarse en frente de ellos. Tener solo un cuarto del cuerpo girado hacia otro lado puede indicar falta de interés. Para construir y mantener un buen equipo a menudo se hace necesaria la eliminación de barreras físicas y tecnológicas. Se debe facilitar el contacto visual, gesticular con las palmas abiertas más hacia arriba al hablar y afirmar con la cabeza para animar a los demás a que participen y se comuniquen con libertad. Ser capaz de interpretar el lenguaje no verbal de los compañeros de trabajo y percibir que ellos también pueden interpretar el nuestro genera un espacio de trabajo menos estresante.

En conclusión, atender al comportamiento no verbal en el contexto profesional sanitario puede mejorar la comunicación tanto en relaciones simétricas (compañeros) como en relaciones asimétricas (profesional-paciente, empleado-superior). La consecuencia más directa sería el aumento de la efectividad de las prácticas médicas y, no menos importante, el aumento de la satisfacción de todas las partes implicadas.

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Diferencias culturales en la comunicación no verbal. Club de Lenguaje No Verbal

Amigos del Club de Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Reflection of cultural difference of the East and the West in nonverbal communication” de Ming Cai (2019), en el cual se analizan los componentes de la comunicación no verbal y las diferencias que se dan entre las culturas de Este y del Oeste.

El proceso de globalización, del cual somos testigos y partícipes desde hace tiempo, ha dado lugar a interacciones interculturales constantes. En estas interacciones, la comunicación no verbal (CNV) es clave porque la mayoría de los significados generados en los encuentros con otras personas se forman a través de tacto, contacto visual, gestos y expresiones faciales. Se estima que, en general, la comunicación verbal supone un 35% y el resto se corresponde a la CNV. Con o sin la ayuda de las palabras, cualquier armonía o discordancia en el lenguaje no verbal guía la interpretación de atributos y estados de los demás. El conocimiento de las diferencias culturales en la CNV permite captar actitudes y valores subyacentes de las personas y de sus culturas y promueve una liberación del etnocentrismo aislante.

Fundamentos teóricos

La CNV se refiere, entre otras cosas, a acciones que se envían a propósito, se reciben con conciencia y pueden tener una respuesta. Cualquier acción puede ser un acto comunicativo no verbal, excepto el uso de palabras. La variedad de comportamientos no verbales se puede clasificar en cuatro grandes grupos:

1. El comportamiento kinésico, en el que se incluyen los movimientos corporales, las expresiones faciales, gestos de mano y piernas y el contacto visual. Todos ellos se pueden clasificar a través de cinco tipos de gestos: emblemas, ilustradores, patógrafos o expresión de estados afectivos, reguladores y adaptadores.

2. El paralenguaje es un conjunto de sonidos, emitidos consciente o inconscientemente, que siguen al lenguaje oral para incrementar su significado. Entran aquí: el volumen, el tono y la entonación.

3. El lenguaje a través de los objetos, en el cual se incluye la apariencia física, ropa, accesorios, olores y colores. Esta parte del lenguaje no verbal, intencionada o no, afecta a como los demás nos ven y como se reciben los mensajes que emitimos.

4. El lenguaje ambiental se refiere a una CNV expresada a través del uso que hacemos del espacio: orientación, proxémica, territorialidad y disposición de los asientos. También se incluyen la orientación en el tiempo y la expresión a través del diseño arquitectónico y la decoración de las casas, porque reflejan gustos y características.

Características de la CNV

Se destacan cuatro características de la CNV. Esta es universal y siempre presente, aunque haya diferencias culturales en su expresión. Algunas, como sonreír, fruncir el ceño, reírse o llorar tienen significados similares en cualquier sitio. La CNV también es convencional, es decir, está ligada a la cultura y esta influye de manera importante en la expresión e interpretación de las señales no verbales.

Otra característica es la ambigüedad, no podemos estar seguros de que los demás entenderán lo que queremos expresar a través de la CNV. Además, algunos comportamientos no verbales contienen varios significados posibles. Por ejemplo, llorar puede expresar tristeza, alegría, alta emocionalidad u otros. Y, por último, la CNV es contextual, el mismo comportamiento no verbal (p. ej. mirar al suelo) puede diferir en significado según el contexto en el que se da (tristeza o sumisión).

Funciones de la CNV

En la comunicación cara a cara, la CNV es un complemento clave del discurso y desempeña diversas funciones. Una es la de reiterar o repetir la información verbal (p. ej. señalar con el dedo una dirección dicha). Algunas veces sirve para complementar con más información lo que se dice (p. ej.  poner una mano en el foco de dolor para expresar la intensidad). Otras veces sustituye lo verbal (p. ej. saludar solo con la mano). A menudo utilizamos la CNV con el fin de regular el proceso de comunicación (p. ej. afirmar con la cabeza para que el otro siga hablando) y, por último, las señales no verbales pueden indicar significados opuestos a lo que se expresa verbalmente (p.ej. decir que no nos molesta algo con cara de desagrado).

Diferencias culturales en la CNV

La cultura hace referencia a un grupo de personas, cuyos miembros comparten, a través de comportamientos de comunicación, creencias, costumbres, valores, patrones de interacción y antecedentes históricos. La CNV está muy ligada a la cultura y, al igual que esta, es omnipresente, multidimensional e ilimitada. La mayor parte del comportamiento no verbal se aprende después de nacer. Sus funciones, dimensiones y uso adecuado se adquieren en el seno de una cultura.

Las diferencias culturales más destacables se encuentran en la expresión de lenguaje corporal. Se comparan principalmente China y EE. UU., como representantes de las culturas del Este y del Oeste, respectivamente.

La postura presenta diferencias de significado entre ambas culturas. En China, tanto hombres como mujeres se deben levantar cuando se les presenta a alguien. Los alumnos también deben levantarse para dirigirse al profesor. En EE. UU. se permite hablar estando sentado, sea cual sea la relación con el receptor. Además, nos podemos imaginar fácilmente a un hombre que, en su oficina privada, habla por teléfono echándose la silla para atrás y subiendo los pies encima de la mesa. En este contexto, dicha postura puede reflejar relajación, entre otras. En cambio, en China esta postura se consideraría altamente ofensiva.

En cuanto a los gestos, destacan aquellos que solo tienen sentido en la cultura en la que se han desarrollado.  En China, un puño con el dedo meñique extendido significa el último; los dedos índices puestos en las sienes indica pensar. En EE. UU., mover en circulo el dedo índice al lado de la sien expresa que alguien está loco. Frotar los dedos índices señala vergüenza y encogerse de hombros indica un no lo sé.

Las expresiones faciales son especialmente indicadores de emociones y sentimientos. En la cultura del Oeste lo normativo es expresarlas. En cambio, en la cultura del Este se evita tal expresión. En China, por ejemplo, aunque una familia pase por una etapa de sufrimiento, recibirá a sus huéspedes con una buena sonrisa.

El contacto visual es una parte importante de la kinésica. En EE. UU. mirar a los ojos cuando se expresa un mensaje es signo de honestidad y sinceridad. En China, un contacto visual directo puede ser considerado como señal de desprecio, falta de educación o de respeto, entre otras.

En cuanto al tacto, en EE. UU. no es común en conversaciones con amigos o conocidos y en China es un indicador de cuidados. Besar, que también supone el uso del canal háptico, es parte del saludo en las culturas del Oeste. En China el beso solo es propio de las parejas.

La proxémica estudia el uso que hacemos del espacio y de las distancias que mantenemos cuando nos comunicamos. La cultura del Oeste tiene más necesidad de espacio interpersonal, orientada hacia el individualismo y ocurre lo contrario con las culturas del Este. En EE. UU., si una persona toca a otra persona por error, le pedirá disculpas. En un grupo de personas de EE. UU., suele haber más interacción entre aquellas con posiciones enfrentadas. En cambio, en China las personas se relacionan más con los que tienen al lado. Interaccionar con quienes están en una posición opuesta les supone dificultades e incomodidad.

La territorialidad también muestra diferencias a lo largo de las culturas. En el Este, el concepto de territorio es muy débil y compartir o tocar cosas de otros sin permiso es algo natural. En el Oeste, tocar o hacer uso de las cosas de otros sin permiso provoca actitudes más marcadas de territorialidad.

En cuanto al paralenguaje, se destaca el significado del silencio. En el Este se considera oro, una señal de respeto y contemplación. En cambio, en el Oeste, la ausencia de un feedback continuo y la presencia del silencio en una conversación se considera como una falta de respeto y genera incomodidad. En cuanto a los sonidos no verbales, en China el volumen y el tono del habla son muy altos, comparados con los de EE. UU., incluso a una distancia interpersonal pequeña. En cambio, reírse a carcajadas es común entre las personas estadounidenses y, en China, la risa se suele contener.

Por último, y en cuanto a la CNV a través de los objetos, se destaca que las culturas del Este dan mucha importancia a la apariencia física y a la vestimenta. La preocupación principal es la adecuación de estas. En cambio, no dan tanta importancia al olor, habiendo un menor consumo de productos que modifican el olor, como los perfumes. En las culturas del Oeste, la vestimenta es generalmente informal y se le da mayor importancia en las situaciones formales. El olor, en este caso, sí importa significativamente y hay mucho desagrado hacia los olores naturales.

Concluyendo, las diferencias culturales en la CNV se generan especialmente por los rasgos culturales del colectivismo, propios de las culturas del Este, y del individualismo, propios de las culturas del Este. Edward T. Hall, un antropólogo estadounidense, considera a aquellas culturas en las que hay mayor necesidad de un intercambio verbal como culturas de bajo contexto. Estas serían las culturas del Oeste y se hace referencia a una alta necesidad de comunicación verbal para poder expresar significados variados y poco uso del contexto. Las culturas del Este serían de alto contexto, porque el significado varía mucho en función del contexto y se capta sin necesidad de palabras.

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El comportamiento facial durante las fases de excitación sexual. Club del Lenguaje No Verbal

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, en esta ocasión presentamos un resumen del artículo “Facial behavior while experiencing sexual excitement” de Fernández-Dols, Crivelli y Carrera, en el que estudian el comportamiento facial de 100 sujetos durante las cuatro fases de excitación sexual, analizando dicho comportamiento a través del sistema de codificación FACS (Facial Action Coding System, de Ekman y Friesen).

La excitación sexual involucra no sólo procesos motores y sensoriales, sino también procesos cognitivos y emocionales. Los componentes cognitivos y emocionales de la excitación sexual llevan a una pregunta interesante pero relativamente descuidada: ¿existe una expresión facial de excitación sexual? Por obvias razones éticas y convencionales, esta cuestión ha sido poco estudiada. La sexualidad es un tema potencialmente polémico que no deja indiferente a nadie, provocando reacciones positivas o negativas muy emocionales. Además, el comportamiento sexual espontáneo y cotidiano es una actividad esencialmente privada, por lo que realizer estudios (serios y profesionales) sobre ello resulta especialmente complicado.

Masters y Johnson en 1966 proporcionaron lo que probablemente sigue siendo el estudio observacional más exhaustivo de las expresiones faciales de excitación sexual. Observaron 10.000 «ciclos completos de respuestas sexuales» de 382 mujeres y 312 hombres, y sus hallazgos todavía se consideran una fuente precisa de información. Observaron una fase de intensa excitación sexual previa al orgasmo («fase de meseta») durante la cual se observaron «ceños fruncidos o muecas», «contracción de la musculatura que rodea la boca» y, más tarde en esta fase, apertura de la boca. La apertura de la boca fue más frecuente en el coito, mientras que las mandíbulas cerradas y las fosas nasales acampanadas fueron más frecuentes en la automanipulación.

Una característica curiosa del trabajo de Masters y Johnson es que sus términos de elección sugieren que las expresiones faciales durante la excitación sexual son similares a las expresiones faciales generalmente categorizadas como expresión de dolor. De hecho, Hughes y Nicholson en 2008 señalaron esta similitud y estudiaron el reconocimiento de expresiones de placer sexual y de expresiones de dolor. Los participantes fueron significativamente más hábiles en reconocer expresiones faciales de dolor que expresiones faciales de placer, pero las tasas de reconocimiento de placer sexual fueron todavía muy sustanciales (79.8% para el dolor y 75.3% para el placer). Aun así, ni Masters ni Johnson ni Hughes ni Nicholson hicieron un análisis detallado de las expresiones faciales que estudiaron con ninguno de los modernos sistemas de codificación objetiva. Este aspecto de su investigación nos deja con preguntas sobre su descripción de los movimientos musculares involucrados.

Los autores de este estudio que se resume realizaron un experimento. Para ello, utilizaron un sitio de Internet que muestra vídeos cortos (aprox. 30-360 segundos) de voluntarios que grabaron su propio comportamiento facial mientras realizaban un comportamiento sexual (generalmente masturbación) y luego alcanzaban un orgasmo. El sitio web (que en el momento de escribir este artículo cuenta con 4.399 vídeos) proporciona instrucciones detalladas a aquellos que quieren publicar sus clips, incluyendo instrucciones sobre la posición de la cámara y las luces y, lo más importante, una petición explícita para evitar la exageración o la simulación.

 Los clips incluyen el orgasmo del emisor, así como una parte sustancial de las fases de la meseta de excitación (es decir, el período anterior al orgasmo) y, ocasionalmente, registros cortos de la fase final (es decir, el período de relajación después del orgasmo).

Estos clips son una valiosa fuente de información (profesional) sobre la expresión facial durante el ciclo sexual. Proporcionan una oportunidad (1) para probar la exactitud de la descripción de Masters y Johnson y (2) para obtener una descripción más precisa de las expresiones faciales observadas mediante el uso de un sistema de codificación objetivo estándar.

Para el experimento realizado los autores seleccionaron 00 clips publicados en el sitio por 100 personas diferentes (74 mujeres y 26 hombres). En este experimento se usó la herramienta FACS (Facial Action Coding System) de Ekman y Friesen, que codifica los movimientos musculares basándose en cambios visibles en la superficie facial. Un codificador entrenado en FACS analizó todas las acciones musculares faciales de los remitentes (excluyendo los movimientos de la cabeza porque la mayoría de las cabezas de los remitentes estaban en una superficie horizontal).

La codificación se dividió en cuatro períodos de acuerdo con la división del ciclo sexual de Masters y Johnson:

(1) Emoción base: los 6 segundos al principio del clip en el que el remitente comienza a estar excitado sexualmente.

(2) Meseta: la primera mitad de la secuencia de 12 segundos inmediatamente antes del periodo de Resolución. Este período está marcado por cambios en los sonidos y la respiración que marcaron un orgasmo inminente.

(3) Orgasmo: la segunda mitad de la secuencia de 12 segundos. Este segundo período de seis segundos incluye signos de orgasmo y termina cuando el orgasmo probablemente terminó, como lo indica el hecho de que las caras de los emisores se relajaron y pasaron al cuarto período. La atribución del orgasmo a este período de Meseta se basa en la tensión muscular aparente y los sonidos producidos por el emisor, una estimación que encaja con la estimación de Masters y Johnson de la duración de un orgasmo.

(4) Resolución: el período desde el momento en que el emisor se relaja, mantiene los ojos abiertos y mueve la cabeza para mirar a su alrededor, enfocándose en otras actividades que no sean el sexo (por ejemplo, ajustar la cámara o interactuar con alguien). La duración de este período variaba de un clip a otro.

Los dos períodos más relevantes son las dos mitades de la secuencia de 12 segundos de intensa excitación sexual y orgasmo inmediatamente antes del corto período final de Resolución. Dividimos esta secuencia de 12 segundos en dos mitades para distinguir entre el comportamiento facial en la meseta y cualquier movimiento reflejo potencial durante el orgasmo.

Es necesario indicar que, debido al uso de FACS para analizar los resultados, los mismos son expresados con términos AU (terminología FACS usada para los diferentes movimientos musculares). Expresar los resultados en estas unidades de movimientos musculares, y aún más, explicarlas una a unaa, resultaría complejo y extenso para el presente artículo, por lo que se indicarán únicamente las conclusiones más características de los resultados del análisis. Sin embargo, es importante recordar que el sistema de codificación facial utilizado en el sistema FACS es uno de los sistemas más importantes para el estudio de la expresión facial, y de hecho, es explicado y estudiado en profundidad, desde un punto de vista teórico y práctico, en el Master de Comportamiento No Verbal y Detección de la mentira.

Retomando los resultados, se enumeraron todos los movimientos musculares que ocurrieron en los emisores en cada periodo. Los movimientos musculares encontrados con más frecuencia en los tres primeros períodos fueron los ojos cerrados (AU43), ceño fruncido/cejas bajas (AU4) y caída de la mandíbula (AU26). En el período de excitación inicial encontramos ojos cerrados (AU43), ceño fruncido/fruncimiento de la frente (AU4), caída de la mandíbula (AU26) y movimiento de la esquina del labio (AU12).

En comparación con el período de excitación inicial, los ojos cerrados (AU43), el ceño fruncido (AU4) y la mandíbula caída (AU26) aumentaron en el período de la meseta, durante el cual también hubo, como en el período de excitación inicial, ocurrencias de AU25 (parte de los labios) y AU12 (las esquinas de los labios). Además, en el período de la meseta también hubo ocurrencias de AU42 (ojos achinados), AU6 (elevación de la mejilla), AU10 (elevación del labio superior), AU27 (estiramiento de la boca), y AU29 y AU30 (empuje de la mandíbula hacia los lados). En comparación con el período de la Meseta, el período del orgasmo mostró una disminución significativa en el ceño fruncido, elevación de la mejilla y caída de la mandíbula.

Finalmente, el periodo de Resolución es el tiempo en el que la mayoría de los comportamientos faciales característicos de periodos anteriores se desvanecieron: los remitentes abrieron los ojos, los movimientos fruncidos desaparecieron y la sonrisa (AU12) aumentó significativamente en frecuencia.

Se encontró una diferencia significativa entre hombres y mujeres en la frecuencia de dos unidades de acción relevantes en dos períodos específicos: El AU43 (ojos cerrados) fue más frecuente en las mujeres que en los hombres durante el período de la meseta, mientras que el AU10 (aumento del labio superior) fue más frecuente en los hombres que en las mujeres durante el período de la meseta-orgasmo.

Algunas AU ocurrieron en combinación con otras, y el estudio muestra una extensa tabla en la que se recogen todas las combinaciones encontradas en al menos el 5% de los remitentes en cualquier periodo. El período de excitación de la línea de base incluyó algunas caras neutras y algunas combinaciones de ojos cerrados con labios separados (AU25 y AU43) o mandíbula caída (AU26 y AU43). Durante el periodo de meseta y orgasmo las caras neutrales desaparecieron, pero una de las mismas dos combinaciones (ojos cerrados y mandíbula caída) ocurrió con mayor frecuencia. Las fases de meseta y orgasmo también incluyeron otras combinaciones, principalmente AU4 (ceño fruncido/ceja inferior) con AU4 o AU6 (fruncir el ceño y levantar las mejillas) con los ojos cerrados y los labios separados o con los ojos cerrados y la mandíbula caída. Finalmente, en el período de la Resolución encontramos un aumento significativo de caras neutrales en comparación con las demás fases.

Si bien los resultados del experimento son expresados con gran detalle en el estudio, resulta importante tener en cuenta algunas posibles limitaciones. La primera, el tamaño de la muestra (100 sujetos) resulta pequeña, más aún teniendo en cuenta la importante cantidad de clips disponibles en la página web. Y la posible segunda limitación, relacionada con la primera, la encontramos en la propia naturaleza de estos vídeos. No se trata de participantes de un experimento que siguen una serie de instrucciones, sino de sujetos que voluntariamente se grabaron a sí mismos realizando una experiencia placentera para exhibirla posteriormente en la página web, por lo que es posible que algunos de estos sujetos, al buscar exhibirse a sí mismos disfrutando de una experiencia placentera, puedan haber exagerado o incluso planeado en algún momento sus expresiones faciales.

Aun con estas posibles consideraciones o limitaciones, este experimento muestra que existe diversa actividad facial durante los periodos de excitación sexual, siendo muchos de estos movimientos musculares comunes frecuentemente especialmente en la fase de la meseta y el orgasmo. En cuanto a la hipótesis sobre la similitud entre las expresiones de excitación sexual y las expresiones de dolor, los resultados del estudio confirman las las observaciones de Masters y Johnson y de Hughes y Nicholson sobre la similitud entre la expresión del dolor y la expresión de la excitación sexual. Los movimientos faciales individuales y combinados que se observan son similares a los que se describen como la expresión del dolor, ya que la expresión prototípica del dolor incluyendo cuatro movimientos faciales centrales: ceño fruncido/bajo, (AU4), estrechamiento de la órbita (que incluye levantamiento de mejillas, AU6, o párpados apretados, AU7), levantamiento del labio superior (AU10), y cierre del ojo (AU43). En otros estudios (por ejemplo, en este estudio de Craig, Hyde y Patrick), los investigadores han descrito otros movimientos faciales recurrentes (por ejemplo, tirón de la esquina del labio, caída de la mandíbula…) en el dolor. Todas estas unidades de acción fueron encontradas en las fases de excitación sexual.

Aun así, tanto en el dolor como en la excitación sexual, no todas las personas muestran el mismo patrón facial, pero todas muestran un rango limitado de movimientos. Aunque los resultados de este estudio confirmaron la similitud entre las expresiones de dolor y excitación sexual, Hughes y Nicholson informan que aunque pudiese parecer probable confundir la expresión de uno con la del otro en función de la codificación FACS, los observadores directos pueden distinguirlos con mayor precisión que por casualidad, ya que el contexto influye en el juicio diferencial entre una u otra expresión.

La importancia de la inmediatez en el comportamiento no verbal para crear vínculos de confianza. Club del Lenguaje No Verbal

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, en esta ocasión les presentamos un resumen del estudio “Creating Immediacy Using Verbal and Nonverbal Methods» de Debra Dalonges y Jacquelyn Fried, documento en donde se explica la importancia de la inmediatez y de las relaciones positivas a través del comportamiento no verbal para establecer vínculos de confianza entre pacientes y médicos o alumnos y profesores.

La inmediatez se define como el grado de cercanía física o psicológica percibida entre dos personas. Las personas se sienten atraídas por las personas y cosas que les gustan, evalúan positivamente y prefieren, y evitan o se alejan de las cosas que les disgustan, evalúan negativamente o no prefieren.

La inmediatez abarca técnicas de comunicación verbal y no verbal que se pueden aplicar en múltiples entornos. Reducir el estrés y establecer una relación con los clientes requiere integrar la delicadeza de un educador y la compasión de un médico de calidad. Los educadores usan técnicas de inmediatez para educar a sus alumnos; estos mismos métodos se pueden aplicar en un entorno clínico. Al igual que los académicos, los higienistas dentales confían en las habilidades de comunicación verbal y no verbal finamente perfeccionadas para impartir información sobre educación sanitaria para motivar y educar a los pacientes sobre la salud oral y sistémica. Los higienistas dentales, como médicos expertos y conocedores, deben utilizar habilidades de comunicación que generen confianza en los pacientes y que transmitan sus habilidades y conocimientos. Los rasgos deseados asociados con la inmediatez verbal incluyen la autorrevelación, el humor, el tono, la referencia a los rasgos positivos y el discurso de otro con respecto a las similitudes. Las principales señales no verbales asociadas con la inmediatez incluyen la escucha empática, la migración facial (que muestra la expresión), la sonrisa, la orientación de la mirada, la apariencia física y el tacto.

Mediante estrategias de comunicación no verbales y verbales, un higienista dental puede mejorar las interacciones y alentar a los clientes a expresar sus inquietudes. Las señales no verbales pueden ser mucho más importantes que lo que se dice. Estas señales pueden influir en los resultados de los intercambios académicos y clínicos.

De acuerdo con los resultados de la comunicación educativa, los pacientes que ven a los médicos como profesionales cercanos son menos temerosos y generalmente están más satisfechos con la atención médica que reciben. El atractivo interpersonal, el grado en que otros responden positivamente entre sí, se puede mejorar utilizando comportamientos de inmediatez. Los médicos que deseen emplear los comportamientos de la inmediatez deben explorar las técnicas verbales y no verbales y las formas de asegurar su congruencia. Actos simples como mantener el contacto visual cuando se comunican, tocar suavemente el brazo de un paciente para reforzarlo y hablar con un tono suave y no amenazante son algunas de las maneras de lograr la inmediatez. La aplicación consciente y el aprendizaje diligente de estrategias de comunicación tanto verbales como no verbales pueden ayudar a mejorar los resultados de la educación sanitaria.

Una parte de toda comunicación son los comportamientos no verbales. Estas conductas incluyen el estudio de los movimientos corporales al comunicarse, los gestos y expresiones faciales, la proxémica (la naturaleza, grado y efecto de la separación espacial que los individuos mantienen naturalmente), la sensibilidad de la piel, el uso de artefactos, características físicas, movimiento ocular, comportamiento conmovedor y factores ambientales. Las expresiones faciales y los gestos incluyen el contacto corporal, la apariencia física y la dirección de la mirada. Los comportamientos no verbales incluyen las variables paralingüísticas del tono emocional, el tiempo y el acento. Los docentes consideran que los profesores que transmiten mensajes de cuidado verbal en combinación con señales de cuidado no verbal son más creíbles. Algunos investigadores creen que los comportamientos no verbales son más efectivos para comunicar la inmediatez que los comportamientos verbales. Las señales no verbales a menudo son innatas y, a veces, pueden contradecir un mensaje verbal. Quien tiene un conocimiento experto de las conductas no verbales puede transmitir efectivamente un mensaje no verbal controlado.

Al aplicar los principios de inmediatez, se pueden combinar comportamientos de comunicación tanto verbales como no verbales. Ya sea que se discuta el estado de salud de una persona o se educa a los estudiantes, los mensajes se transmiten a través de dos tipos de comunicación: explícita e implícita. Los mensajes explícitos llevan el contenido; la comunicación implícita transmite emociones y sentimientos. Los mensajes explícitos son fundamentalmente verbales, mientras que las comunicaciones implícitas son principalmente no verbales. Del 7% de la comunicación verbal, se descubrió que el 38% pasa por el tono de voz y el 55% por el lenguaje corporal general. Al formar relaciones de inmediatez con los pacientes, los médicos deben considerar todos los actos de comunicación verbal y no verbal.

La inmediatez muestra calidez y mejora las interacciones y las relaciones. Las interacciones con los pacientes son experiencias humanas que crean un vínculo relacional. La comunicación efectiva es un vehículo a través del cual se optimiza la participación de los pacientes. Un estudio correlacional de enfermeras y pacientes reveló que la fortaleza de su vínculo facilitó resultados positivos de la atención y una mayor satisfacción del paciente. Fomentar y fortalecer los vínculos de los higienistas dentales con sus pacientes podría producir resultados similares.

Relatando el principio educativo de la inmediatez, Vélez y Cano estudiaron la asociación entre la motivación del estudiante y la inmediatez del maestro. Su encuesta encontró que para aumentar la motivación del estudiante a través de señales verbales y no verbales se debían de exhibir gestos positivos y alentadores. Las expectativas de éxito se potencian mediante una combinación de comunicación verbal y no verbal constante, positiva y de apoyo.

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