Por cortesía de la Fundación Universitaria Behavior & Law

Categoría: Microgestos (Página 1 de 14)

El parpadeo como indicador no verbal de engaño. Club del Lenguaje No Verbal

Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “In the blink of an eye: Quantitative blink dynamics predict deceptive personality traits in forensic interviews” de Gullapalli, A. R.; Anderson, N. E.; Yerramsetty, R.; Harenski, C. L. y Kiehl, K. A. (2021), en el que se analiza la hipótesis de que la detección automatizada del parpadeo y la frecuencia de parpadeo predicen los niveles de engaño en el ámbito forense.

El engaño se define como la transmisión intencional de un mensaje destinado a fomentar creencias o percepciones falsas en el destinatario. A pesar de la prevalencia de varias tácticas para detectar a un mentiroso, su fiabilidad es, en el mejor de los casos, controvertida. La investigación moderna sugiere que los humanos rara vez se desempeñan mejor que el azar cuando se les asigna la tarea de identificar mentiras.

Con la llegada de mejor tecnología, existe un mayor interés en los enfoques automatizados para la detección del engaño. Algunas de estas técnicas se basan teóricamente en observaciones de que mentir, al menos para algunos tipos de mentiras, puede ser más exigente cognitivamente que decir la verdad. Fabricar una mentira plausible con detalles relevantes requiere imaginación, planificación… entre otras estrategias cognitivas. El aumento de la demanda cognitiva de decir una mentira también se ha observado en estudios de resonancia magnética funcional. En estos se asoció con tiempos de respuesta más largos y una mayor actividad cerebral.

Una de las manifestaciones no verbales observables de la carga cognitiva se puede encontrar en los parpadeos. Los parpadeos no ocurren al azar; se ha dicho que se producen después de una alta carga cognitiva. Esto ha llevado a un mayor interés en el uso de la tasa de parpadeo como indicador de engaño, en función de la carga cognitiva en el cerebro.

Varios estudios han encontrado que las tasas de parpadeo disminuyen con un aumento en la carga cognitiva (durante la confabulación) seguido de un aumento compensatorio en los parpadeos inmediatamente después de la mentira, cuando la carga cognitiva ha disminuido. No obstante, otros estudios han propuesto el efecto contrario: la frecuencia de parpadeo aumenta mientras se dice una mentira.

El hecho común observable en todos los estudios es que hay una desviación de la frecuencia de parpadeo durante el proceso de decir una mentira.

El comportamiento deshonesto como la mentira patológica, engaño y manipulación son características clínicas de la psicopatía. Así, los autores investigaron si la frecuencia de parpadeo puede estar relacionada con rasgos de personalidad psicopáticos en un entorno orgánico, donde no se animó a los participantes a participar en conductas engañosas. El conjunto de datos comprendía grabaciones en video de hombres adultos encarcelados, 125 en total. Los voluntarios fueron filmados durante las evaluaciones clínicas basadas en entrevistas, incluido el PCL-R y el SCID-IV. Los datos se registraron a través de una cámara digital enfocada en los entrevistados, quienes estaban sentados y frente a la cámara.

Hay dos metodologías principales para detectar parpadeos: activa y pasiva. Los métodos activos son muy fiables, pero requieren hardware adicional que puede resultar intrusivo, por ejemplo, cámaras e iluminadores de infrarrojos, etc. Las metodologías pasivas generalmente se basan en datos de video adquiridos de una sola cámara. Los avances recientes en el procesamiento de imágenes han llevado al desarrollo de detectores de puntos de referencia faciales que exhiben robustez en la orientación, iluminación y expresiones de la cabeza. Este último método fue el que utilizaron los investigadores.

Los puntos de referencia faciales se detectan localizando primero el rostro en una imagen. Una vez que se identifica esta región de interés, se identifican las estructuras faciales clave. Hay varias implementaciones, pero todas etiquetan las regiones clave de la cara, como la boca, la nariz, la mandíbula, los ojos y las cejas.

Así, los resultados del estudio indicaron que los rasgos psicopáticos interpersonales están asociados con anomalías en el cambio de las tasas de parpadeo durante las entrevistas naturalistas.

Estas dinámicas anormales de frecuencia de parpadeo indican cambios más frecuentes en la frecuencia de parpadeo en bloques de tiempo cortos. Estos cambios en las tasas de parpadeo se han asociado anteriormente con la deshonestidad en las manipulaciones de laboratorio. Estos resultados pueden agregar credibilidad a la fiabilidad de los indicadores no verbales de deshonestidad, específicamente en este caso el parpadeo.

También debe tenerse en cuenta que los cambios en la frecuencia del parpadeo no son indicativos de engaño per se. Más bien puede considerarse indicativo de los cambios en la demanda cognitiva, entre otras influencias fisiológicas y ambientales. Es notable que no se encontró una asociación significativa con la puntuación general de psicopatía.

Los investigadores utilizaron las puntuaciones PCL-R del Factor 1 como una medida de los rasgos engañosos, en lugar del engaño por se. Esto es, más que detectar una mentira concreta en todo momento, la frecuencia de parpadeo puede indicar tendencias o aspectos engañosos sobre el mensaje del interlocutor, o el propio interlocutor, señalando una mentira o mentira parcial.

En los resultados, vemos una relación entre las co-ocurrencias de conteo de parpadeo más alto con las puntuaciones del Factor 1. Esto puede ser indicativo de ráfagas de parpadeo que se han informado previamente como asociadas con el engaño. La mayor incidencia de parpadeos, en este caso, puede ser indicativa de un comportamiento engañoso.

El enfoque de modelado dinámico propuesto también se puede ampliar para trabajar con datos de parpadeo, en los que se conocen casos explícitos de mentir frente a decir la verdad. Una limitación del estudio de los autores es que la muestra actual incluyó solo hombres adultos. Futuros trabajos deberían examinar si estos resultados se generalizan entre géneros y edades (es decir, jóvenes).

Además de los parpadeos, se han identificado otras señales no verbales del engaño, como el aumento de la velocidad del habla, el aumento del número de palabras habladas y los movimientos de la cabeza mientras se está acostado.

Los hallazgos de los autores se suman a un campo emergente de la literatura, el cual investiga el uso de los últimos avances tecnológicos hacia el modelado del comportamiento. Así, el método seguido en esta investigación resulta único para cuantificar la dinámica de parpadeo extraída de un entorno naturalista, en el cual no se pidió a los participantes ni que mintieran ni que dijeran la verdad.

También se ha demostrado que los patrones de parpadeo, en vez de las tasas generales de parpadeo, son indicadores útiles de los niveles de rasgos de engaño.

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El impacto de la música en el estrés de cuidadores. Club del Lenguaje No Verbal

Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “A Randomized Pilot Study of Rhythm-Based Music with Movement Strategies on Stress and Interaction Behaviors of Infant Caregivers” de Geist, K.; Zoccola, P.; Andary, N.; Geist, E.; Dogbey, G.; Williams, L. A. y Tuttle, B. (2021), en el que se investiga si existe relación entre la música y las hormonas de estrés del cuidador y los comportamientos de interacción positiva.

Las interacciones saludables entre cuidador y bebé son fundamentales para el bienestar cognitivo, social y emocional a largo plazo de un bebé.

Quienes cuidan a sus bebés y crean experiencias de apego seguro al tocar, vocalizar, abrazar, mecer… al infante, brindan experiencias que ayudan a este a crecer y prosperar. Los bebés que no experimentan esto, pueden tener un apego inseguro, tendiendo a tener dificultades con la regulación sensorial y emocional, así como para manejar situaciones emocionales a lo largo de sus vidas.

La literatura existente sobre el impacto que tienen los cuidadores principales, específicamente maternos, que brindan música en vivo, con interacciones de movimiento rítmico con los bebés, respalda la premisa de que los bebés necesitan estas interacciones para su desarrollo. La investigación desde la neurociencia apoya el uso de estrategias rítmicas cuando un cuidador está interactuando con un bebé. Por ejemplo, los beneficios de que el cuidador cante al ritmo de la respiración de un bebé pueden beneficiar la percepción, la calma y la atención tanto del bebé como del cuidador.

Asimismo, es bien sabido que, si una persona se expone repetidamente a situaciones estresantes, puede resultar en una variedad de problemas de salud. El cortisol es una hormona secretada en respuesta a situaciones estresantes. La exposición repetida o prolongada a niveles elevados de cortisol puede afectar negativamente a nuestra salud física y mental.

Las concentraciones más altas de cortisol y sus proporciones son indicativas de una patología de estrés más alta, mientras que las proporciones de cortisol relativamente más bajas son indicativas de resistencia. También existe una creciente evidencia sobre cómo la música impacta positivamente los niveles de cortisol en los niños. El impacto positivo de la música y el movimiento para reducir el estrés en niños y cuidadores se encuentra bien documentado.

Así, los autores realizaron su propio estudio al respecto. Este se correspondió con un ensayo piloto de control aleatorio. El objetivo era observar si la música basada en el ritmo y las estrategias de movimiento influyeron en las medidas de estrés pre y post intervención del cuidador, así como en las conductas de interacción social observados durante el estudio. Se contó con cuidadores y bebés para participar en dos visitas al lugar de investigación. Se asignó al azar a la pareja la condición de control o experimental.

La muestra en este estudio consistió en 13 díadas de lactantes / cuidadores, 6 de control y 7 de intervención. De los cuidadores, 1 era hombre y 12 eran mujeres. Había 5 niñas y 8 niños varones; las edades de los bebés oscilaron entre 6 y 40 semanas (10 meses). La edad de los cuidadores iba desde los 23 a los 50 años.

La sala de sesiones era un espacio abierto con dos áreas, estando una de ellas destinada a que una enfermera tomara los signos vitales del cuidador y del bebé y recolectara una muestra de saliva del cuidador. La otra sección de la habitación estaba decorada como una guardería.

Para la condición de control no había música de fondo, aunque sí ruido ambiente del aire acondicionado. En este supuesto, se pidió a los cuidadores que permanecieran en la habitación con su bebé durante 30 minutos e interactuaran con ellos como lo harían normalmente. La enfermera llegó después de la sesión y tomó medidas de saliva y signos vitales posteriores a la sesión del cuidador.

Para la condición de intervención, los intervencionistas de música y movimiento estuvieron en la sala junto a los participantes. Esta condición incluyó de 5 a 10 minutos para construir una buena relación y preguntarle al cuidador sobre las experiencias musicales del bebé. Los siguientes 15-20 minutos de la sesión se basaron en la música y la intervención de movimiento. El objetivo general era que los intervencionistas demostraran estrategias musicales y de movimiento accesibles para el cuidador y receptivas para el bebé.

Las estrategias musicales que se utilizaron incluyeron un tarareo dirigido a los bebés, canto dirigido a los bebés, toques rítmicos y el uso de movimiento rítmico. Las estrategias de toque rítmico abarcaron desde el uso de este sin palabras ni melodía, hasta combinar el toque con tararear o cantar. Las estrategias de movimiento rítmico incluyeron tararear, cantar y tocar con el objetivo principal de facilitar los patrones de movimiento del desarrollo. Ahora bien, cabe señalar las siguientes limitaciones del estudio.

Primeramente, aunque se reconoce que se trataba de una prueba piloto, se contó con una muestra pequeña, siendo deseable ampliar el estudio a una muestra más grande para obtener una observación más fiable. Otra limitación fue que el diseño observacional de las interacciones era defectuoso, ya que la cantidad de tiempo del que disponía el cuidador para interactuar con el bebé fue distinta para ambos grupos.

Ahora bien, el resultado más impactante de este piloto, aún a pesar de la muestra pequeña, fue la disminución significativa en el cortisol del cuidador antes y después de la intervención en comparación con el control. Si bien la investigación sobre los niveles de cortisol de los cuidadores después de usar música es limitada, estos resultados son consistentes con la disminución de cortisol de los bebés después de haber estado expuestos a experiencias musicales. De media, la proporción de cortisol tendió a disminuir después de la intervención en este grupo, mientras que fue más alto después en el grupo de control. Esta tendencia es significativa y debería explorarse más en futuras investigaciones.

Los hallazgos del piloto sugieren que las intervenciones musicales y movimiento son prometedoras para reducir las hormonas del estrés entre los cuidadores de bebés. Dichos hallazgos son consistentes con observaciones anteriores sobre los beneficios socioemocionales del uso de estas intervenciones para promover relaciones sanas y duraderas entre el cuidador y el bebé.

Estas interacciones en sí mismas podrían transformar la relación socioemocional de la díada cuidador-infante y, quizás, prevenir los efectos negativos a largo plazo relacionados con la falta de experiencias de vinculación y apego prolongadas.

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Líderes políticos: la influencia del género y la comunicación no verbal. Club del Lenguaje No Verbal

Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Culture and Gender in Nonverbal Communication” de Grebelsky-Lichtman, T. y Katz, R. (2020), en el que se analiza si influyó y cómo el género de los líderes políticos en su estructura comunicativa no verbal durante la crisis de la pandemia.

La estructura comunicativa no verbal tiene un papel central en las percepciones del liderazgo, el carisma y la confianza de los políticos. Dicha estructura es esencial para la comunicación, la influencia y la persuasión efectivas, especialmente durante las crisis y períodos desafiantes de estrés, miedo o incertidumbre.

Así, la estructura comunicativa no verbal está fuertemente correlacionada con el género y afecta a las evaluaciones de líderes políticos masculinos y femeninos. La personalización política y el sentimentalismo enfatizan la identidad de género de los líderes; esto conduce a la formación de expectativas sociales de género de los líderes masculinos y femeninos. Con respecto a estos últimos, se han definido patrones no verbales masculinos o femeninos en la comunicación política, utilizando estilos de liderazgo de género. De hecho, la desviación de estos puede causar una “reacción violenta” de las percepciones, así como evaluaciones negativas del líder en cuestión.

Según la teoría de la congruencia de roles, el efecto del género en el comportamiento de los líderes es especialmente importante porque la esfera política es, posiblemente, un espacio masculino. Por ende, las mujeres políticas que deseen triunfar deberían expresar una estructura comunicativa masculina no verbal según este planteamiento.

Análisis previos de líderes políticos masculinos versus femeninos han encontrado que la mayoría de las percepciones de las diferencias de género pertenecen a atributos comunales (femeninos) y de agencia (masculinos).

Las características masculinas de los líderes políticos describen principalmente cuatro dimensiones: asertividad, control, confianza y tendencias racionales.

Las manifestaciones no verbales de asertividad psicológicamente correlacionadas incluyen movimientos agresivos y bruscos que expresan un mensaje inequívoco y determinado. La dimensión del control incluye manifestaciones no verbales como proxémicas amplias, ocupando mucho espacio, indicando control o una conducta amenazante, atemorizante, en líderes con alto estatus y autoconfianza. La dimensión de la confianza incluye posturas dominantes, contundentes y ascendentes, como estar muy erguido, para transmitir confianza y estabilidad. En cuanto a la cuarta dimensión de la racionalidad, las manifestaciones incluyen gestos ilustrativos racionales-intencionales que mejoran la comprensión, la memoria, la participación y aumentan la impresión de vitalidad y reciprocidad de participación.

Las características femeninas de los líderes políticos describen otras cuatro dimensiones principales: comunicación emocional, sensibilidad interpersonal, bondad y empatía.

Las manifestaciones no verbales psicológicamente correlacionadas con la comunicación emocional incluyen una voz expresiva de afecto, la cual fomenta la escucha, influye en las percepciones de confianza y mejora las conexiones personales. La sensibilidad interpersonal presenta manifestaciones como el contacto visual, importante para aumentar la credibilidad, confianza y personalización política, o el agrado. La bondad incluye expresiones faciales extensas, (ej. sonreír, para reflejar optimismo y facilitar la percepción de bondad, calma y capacidad para retener la presión) y movimientos suaves, redondos y pequeños. Con respecto a la racionalidad, encontramos la entonación diversa, que representa la preocupación por el bienestar de otras personas.

Durante una crisis como la de COVID-19, las estructuras comunicativas no verbales de los líderes pueden verse afectadas por la situación de la pandemia. Del mismo modo, durante períodos de crisis, los espectadores son sensibles a la filtración no verbal de tensión en la conducta de los líderes políticos. Por lo tanto, la situación de la pandemia y el nivel de gravedad de la crisis pueden tener un efecto mediado sobre el género y la estructura comunicativa no verbal de los líderes.

Para medir estos efectos, el estudio de los autores analizó 20 apariciones televisadas de 10 líderes políticos (dos apariciones para cada uno, siendo 5 hombres y 5 mujeres líderes) durante la crisis del COVID-19. Todos los líderes eran primeros ministros o presidentes de países occidentales democráticos. Se tuvo en cuenta el género, edad, experiencia, ideología política (de izquierda o de derechas) y tipo de democracia (democracia parlamentaria federal, monarquías constitucionales y repúblicas parlamentarias). En el análisis de la estructura comunicativa no verbal de los líderes se incluyó gestos, posturas, expresiones faciales, características vocálicas y desempeño.

Los resultados fueron los siguientes. El género tuvo un efecto significativo en la estructura comunicativa no verbal de los líderes políticos. La estructura comunicativa no verbal de los líderes masculinos era muy diferente a la de las líderes femeninas.

La estructura comunicativa no verbal de los líderes políticos masculinos durante la crisis del COVID-19 contenía principalmente movimientos de patrones masculinos de proxémica amplia. Concretamente, amplios movimientos de manos. Además, su comportamiento contenía gestos asertivos masculinos de advertencia y amenaza. Otra característica importante fue la filtración de gestos de tensión o estrés en los movimientos, como lamerse los labios, contradiciendo así los mensajes de calma, tranquilidad y confianza. Finalmente, los líderes masculinos exhibían pocas características de estructura femenina en sus apariciones televisivas relacionadas con la pandemia; por ejemplo, manteniendo escaso contacto visual con la cámara al ceñirse a sus discursos o notas escritas.

Por su parte, la estructura comunicativa no verbal de las líderes políticas femeninas durante la crisis del COVID-19 contenía principalmente patrones femeninos como el contacto visual. Curiosamente, todas las líderes políticas lograron combinar ceñirse a su discurso con mantener el contacto visual. Otra estructura comunicativa femenina no verbal observada fueron los movimientos redondos y pequeños de manos. En cuanto a los aspectos vocálicos, las líderes femeninas expresaron una diversa entonación, utilizaron una voz expresiva. La estructura comunicativa no verbal de mujeres líderes políticas durante la crisis de COVID-19 también contenía pocos patrones masculinos. Entre estos se apreciaron movimientos amplios y asertivos de la mano, combinados con el resto de características femeninas.

Finalmente, se encontró un efecto entre el género y la gravedad de la pandemia, en términos de fallecidos y casos graves. En países con líderes femeninas donde la situación fue menos severa se observaron más expresiones femeninas de amabilidad y optimismo durante la crisis. En contraposición, en países con líderes masculinos donde la crisis fue más severa y en sus intervenciones se observaban más a menudo manifestaciones masculinas de enfado y advertencia, así como filtraciones no verbales de signos de estrés.

Así pues, en base a estos resultados podemos concluir que el género afecta la estructura comunicativa no verbal de los líderes. Durante una crisis, los líderes presentan un comportamiento correspondiente a su estructura comunicativa no verbal de género.

Anteriormente, una clave para el éxito político de los líderes, incluidas mujeres, era el desempeño de la estructura comunicativa no verbal masculina. Sin embargo, los resultados muestran que las líderes políticas femeninas contemporáneas no adoptan una estructura de liderazgo comunicativa no verbal masculina. Contrariamente, adoptan un nuevo estilo de liderazgo basado en la estructura comunicativa no verbal femenina.

Finalmente, estas conclusiones podrían tener implicaciones prácticas significativas para los líderes políticos, tanto masculinos como femeninos. Estos pueden adoptar el marco teórico y analítico propuesto para desarrollar y mejorar sus habilidades de comunicación, efectos de persuasión, influencia social, apoyo público y cooperación hacia el éxito político.

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Señales emocionales: influencia de los teléfonos en los niños. Club del Lenguaje No Verbal

Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Mobile Technologies and Their Relationship to Children’s Ability to Read Nonverbal Emotional Cues: A Cross-Temporal Comparison” de Uhls, Y. T.; Broome, J.; Levi, S.; Szczepanski-Beavers, J. y Greenfield, P. (2020), en el que se analiza cómo las tecnologías móviles contribuyen a que los niños reconozcan señales emocionales no verbales.

Desde el año 2007, la posesión de teléfonos móviles ha ido creciendo exponencialmente.

De hecho, creció tanto que, en 2018, se estimó que el 95% de adolescentes y adultos en EE.UU confirmaron tener un smartphone. En los hogares con niños pequeños, también aumentó la posesión de móviles rápidamente. Y, en menos de una década, el panorama del aprendizaje se transformó drásticamente con el uso de tablets y smartphones.

La teoría sociocultural del desarrollo enfatiza el papel de la cultura y la sociedad en el desarrollo social del niño. Con los dispositivos móviles cada vez más presentes en entornos de aprendizaje temprano, se teorizó que los niños podrían perder oportunidades para comprender señales emocionales. Estas se aprenden principalmente a través de la interacción cara a cara, en persona. Por eso se dice que, debido al tiempo mirando pantallas, pierden dichas oportunidades.

Tras décadas de investigación, se encontró que un hito importante del desarrollo infantil saludable es comprender las emociones. Esto se debe a que comprenderlas es fundamental para desarrollar un comportamiento social adaptativo. El conocimiento de las emociones comienza temprano en la vida a través del aprendizaje de señales emocionales no verbales (expresiones faciales, gestos, tono de voz…).

Las expresiones faciales juegan un papel comunicativo especialmente importante en las interacciones sociales, especialmente para bebés y niños. A medida que crecen, los niños aprenden a sintetizar múltiples fuentes de señales emocionales no verbales para su adaptación social. A causa de esta disminución de interacciones en persona, surge la siguiente duda.

¿Es posible que algunos de los “niños modernos”, que utilizan móviles, no hayan aprendido a reconocer igual las emociones mediante señales no verbales?

Para dar respuesta a esta pregunta los autores realizaron un estudio propio al respecto. Diseñaron una comparación temporal entre estudiantes de 2012 y 2017, observando sus puntuaciones en pruebas que miden la comprensión de señales emocionales no verbales.

La muestra se compuso de 54 estudiantes como participantes de 2012, y 56 estudiantes para los participantes de 2017. En total, por tanto, eran 110 participantes. Todos eran alumnos de sexto grado (sexto de primaria), de entre 11 y 13 años de edad. Los participantes comenzaron realizando una encuesta online para medir las actividades tecnológicas diarias que realizaban y sus características demográficas.

Asimismo, se llevó a cabo la medida de percepción social infantil y adolescente. Esta examina la capacidad de los niños para integrar e interpretar con precisión diferentes señales no verbales en un entorno que refleja la vida real. Específicamente, a través de vídeos silenciados y sin señales verbales explícitas, los participantes reciben e interpretan señales emocionales no verbales. Los niños vieron cada uno de los videos en secuencia. Después se les dio hasta 5 minutos para escribir en papel qué emociones mostraban los actores.

Finalmente, se mostraron imágenes en color de 48 rostros, 24 de niños y 24 de adultos. En las fotos expresaban una de las cuatro emociones: felicidad, tristeza, enfado y miedo; en baja y alta intensidad. Cada imagen apareció en la pantalla durante un total de 2 segundos. Para contrarrestar el orden de las imágenes, en un aula los participantes vieron primero los rostros de los adultos. Por otro lado, los participantes de una segunda aula vieron primero a los niños.

Los resultados mostraron que los estudiantes de sexto grado en 2017 se desempeñaron mejor que los estudiantes de sexto grado en 2012. Una característica importante de los tests es que ambos (tanto los vídeos como las imágenes) se basaron en pantallas.

En este contexto, encontramos una posible explicación para estos resultados. Los adolescentes modernos pasan mucho tiempo usando sus dispositivos móviles para comunicarse con sus compañeros mediante fotos, por ejemplo, mediante redes sociales como Instagram. Quizás el tiempo dedicado a tomar y revisar fotografías de sí mismos y de otros contribuye a la capacidad de los participantes para comprender mejor las emociones presentadas mediante fotografías.

A medida que la función de la cámara en los teléfonos se hizo más popular y mejor, las personas no solo comenzaron a sacar más fotografías de otros, sino también de sí mismos. La comunicación mediada es, por tanto, más visual, cuando compartir fotografías se ha vuelto algo habitual. Además, como decíamos, las plataformas de redes sociales más nuevas fomentan la comunicación visual entre pares (es decir, gente de un mismo grupo de edad).

Una teoría es que, si los adolescentes están tomando un número creciente de fotografías, podrían estar prestando más atención a los rostros que de otra manera.

Por otro lado, aunque la comunicación mediante fotografías es muy popular, en comparación la comunicación por vídeoaún se encuentra en sus primeras etapas. Esta limitación se reflejó también en los resultados del estudio. Esto es en tanto que los resultados obtenidos para los vídeos mostrados a los participantes eran menos significativos.

Si bien las preocupaciones sobre los efectos de las redes sociales y la tecnología móvil en el aprendizaje social y emocional son bastantes, a menudo no consideramos que la tecnología está en constante evolución. Como la investigación reflejó, las tecnologías no solo no tienen por qué no afectar negativamente a la percepción de las emociones en los niños. De hecho, pueden contribuir positivamente a esta percepción.

Así, estos avances podrían cambiar los hallazgos de la investigación basada en tecnología más antigua.

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¿Cómo percibir el engaño en negociaciones? Club del Lenguaje No Verbal

Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Perceived deception in negotiation: Consequences and the mediating role of trust” de Au, A. K. C. y Wong, N. C. Q. (2019), en el que se estudia la percepción del engaño en las negociaciones.

La negociación es común en la vida cotidiana, pudiéndose ver como una forma de resolución conjunta de problemas. Sin embargo, se trata de una situación de cooperación atípica, en la que las partes pretenden alcanzar sus propios objetivos personales.

En tal contexto, encontramos el dilema de la información. Participar en una comunicación abierta y honesta es fundamental para que las partes negociadoras descubran la compatibilidad de sus intereses, pero revelar información sobre los verdaderos intereses de uno puede resultar en explotación por parte de la contraparte de la negociación.

No es de extrañar, entonces, que nos cuestionemos si la otra parte con la que negociamos está siendo honesta con nosotros o, por el contrario, pretende engañarnos.

Si bien el engaño ha sido estudiado en múltiples ocasiones desde la perspectiva de quien lo lleva a cabo, no se puede decir lo mismo de la otra parte. Cabe señalar que, desde el punto de vista del receptor, los mecanismos psicológicos relacionados con el engaño no dependen de su ocurrencia real. Un negociador a menudo se ve atrapado entre juzgar a la contraparte como una persona que dice la verdad o miente, a menudo sin pruebas objetivas.

La medida en que la contraparte de la negociación se perciba como engañosa debería influir en la cognición y conductas del perceptor en el proceso de negociación. La negociación se caracteriza por la incertidumbre informativa con respecto a los motivos y las intenciones entre las partes involucradas. De manera intuitiva, las personas pueden ceñirse a la verdad para encontrar la mejor solución. Pero la incertidumbre crea la oportunidad para que una persona use estratégicamente el engaño.

Por un lado, la negociación puede verse como una situación que genera desconfianza presuntiva o exageradafácilmente. Los roles en una negociación a menudo se definen claramente (por ejemplo, comprador y vendedor), creando un sentido de distinción. Los negociadores tienden a ver que sus acciones son monitoreadas por su contraparte. Además, como decíamos, la ambigüedad sobre las intenciones contribuye a no estar seguros de la propia posición en una negociación. En conjunto, todo esto hace que la cognición paranoica sea relevante para las negociaciones y el posible engaño de la contraparte.

Por otro lado, a la paranoia debemos añadir que, generalmente, las personas no saben detectar adecuadamente el engaño. Son comunes las falsas alarmas o los juicios erróneos sobre el engaño, basándose en la intuición. Las personas se fundamentan en señales verbales o no verbales, pero no asociadas de manera confiable con el engaño real. Como consecuencia, esto puede hacer que algunas personas juzguen mal su verdadera capacidad para detectar el engaño.

De forma global, algunos de los signos no verbales que se asumen como indicativos de engaño son el nerviosismo, la incoherencia, ciertos movimientos corporales y expresiones faciales, inconsistencias en las respuestas verbales… Una señal destaca universalmente: la aversión de la mirada. Curiosamente, algunos estudios demostraron empíricamente que esta última no tiene por qué estar relacionada con el engaño.

Entonces, ¿qué efectos tiene la percepción del engaño en las negociaciones, sea este real o solo percibido?

Para tratar de dar respuesta a estas cuestiones, los autores llevaron a cabo dos estudios. En el primero, participaron 99 estudiantes universitarios. Se les dijo que el estudio trataba de investigar estrategias que las personas suelen utilizar en una negociación.

Primero leyeron los antecedentes de un escenario de negociación y se pusieron en el papel del vendedor. Luego se les asignó al azar ver una de las dos versiones de un video que mostraba parte del proceso de negociación; este era una continuación del escenario que acababan de leer. Después, completaron un cuestionario sobre sus percepciones de la contraparte. Concretamente, en el cuestionario se midió la concesión prevista, medidas relacionadas con la confianza, engaño percibido, disposición a revelar información y satisfacción con la contraparte negociadora

En este estudio, los resultados mostraron lo siguiente. En cuanto al engaño percibido, se manipuló exitosamente mediante la exhibición de señales no verbales que normalmente se consideran signos de engaño. Sobre las medidas de confianza y de negociación, el engaño percibido se relacionó negativamente con las medidas de confianza basadas en la capacidad y la benevolencia.

Una posible explicación es que la habilidad de engañar suele asociarse con ser un negociador competente. En consecuencia, puede que la mayoría de negociadores esperen el engaño, o al menos una falta de honestidad sobre los verdaderos intereses de la contraparte. Es posible que el engaño percibido dé lugar a respuestas negativas en la negociación directamente, sin pasar por la confianza.

Para tratar de completar estos resultados, los autores condujeron un segundo estudio, si bien con las mismas bases que el primero, con algunas modificaciones. Esta vez participaron 227 estudiantes universitarios. Esta vez, en lugar de las dos versiones de los vídeos se les mostró tres versiones. Una con signos no verbales evidentes de engaño, otra con signos sutiles y una tercera neutral, sin signos de ningún tipo.

Así pues, en este segundo estudio se hicieron dos hallazgos principales. En primer lugar, la percepción de engaño ejerció un efecto en forma de mediación secuencial. Esto es: primero se hace un juicio en forma de engaño percibido antes de que se forme confianza en la contraparte. En segundo lugar, las señales sutiles, como una pequeña aversión de la mirada y pausas en el habla, podrían desencadenar un engaño percibido más alto que en la condición neutral. Ejercen el mismo efecto de mediación secuencial, aunque la fuerza del efecto es menor que mostrar señales evidentes.

Por tanto, en líneas generales, los resultados muestran que percibir señales no verbales en la negociación que sugieren engaño desencadena el engaño percibido. Este está relacionado con la percepción de confiabilidad (habilidad, benevolencia e integridad), así como con la confianza en la contraparte. La confianza entonces es clave, ejerciendo un efecto sobre la negociación. Dicho efecto incluye la reducción de la concesión prevista, la voluntad de revelar información y la satisfacción con la contraparte. Todo el mecanismo toma la forma de una mediación secuencial.

El engaño percibido es relevante porque no siempre se espera una comunicación abierta en negociaciones. Independientemente de la presencia de un engaño real, el engaño percibido puede acarrear efectos perjudiciales para la negociación, a través de comportamientos protectores. Esto descarta la posibilidad de que algunos signos puedan simplemente indicar que la contraparte está nerviosa o actúa con cautela. Consecuentemente, juzgar el engaño podría obstaculizar los posibles beneficios que podrían obtenerse mediante la comunicación abierta.

La necesidad de controlar los propios comportamientos no verbales es importante. Actuar de forma sospechosa inintencionadamente puede desencadenar respuestas indeseables de la contraparte. Los hallazgos también recuerdan a los negociadores que sus respuestas se ven afectadas por las señales no verbales que perciben en el proceso de negociación.

Por ende, en lugar de sopesar excesivamente las señales no verbales, sería más valioso para los negociadores confiar en múltiples señales o recopilar más información sobre la contraparte a través de la búsqueda directa de información para emitir un juicio sobre el engaño.

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