Por cortesía de la Fundación Universitaria Behavior & Law

Categoría: Microexpresiones (Página 1 de 13)

Señales emocionales: influencia de los teléfonos en los niños. Club del Lenguaje No Verbal

Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Mobile Technologies and Their Relationship to Children’s Ability to Read Nonverbal Emotional Cues: A Cross-Temporal Comparison” de Uhls, Y. T.; Broome, J.; Levi, S.; Szczepanski-Beavers, J. y Greenfield, P. (2020), en el que se analiza cómo las tecnologías móviles contribuyen a que los niños reconozcan señales emocionales no verbales.

Desde el año 2007, la posesión de teléfonos móviles ha ido creciendo exponencialmente.

De hecho, creció tanto que, en 2018, se estimó que el 95% de adolescentes y adultos en EE.UU confirmaron tener un smartphone. En los hogares con niños pequeños, también aumentó la posesión de móviles rápidamente. Y, en menos de una década, el panorama del aprendizaje se transformó drásticamente con el uso de tablets y smartphones.

La teoría sociocultural del desarrollo enfatiza el papel de la cultura y la sociedad en el desarrollo social del niño. Con los dispositivos móviles cada vez más presentes en entornos de aprendizaje temprano, se teorizó que los niños podrían perder oportunidades para comprender señales emocionales. Estas se aprenden principalmente a través de la interacción cara a cara, en persona. Por eso se dice que, debido al tiempo mirando pantallas, pierden dichas oportunidades.

Tras décadas de investigación, se encontró que un hito importante del desarrollo infantil saludable es comprender las emociones. Esto se debe a que comprenderlas es fundamental para desarrollar un comportamiento social adaptativo. El conocimiento de las emociones comienza temprano en la vida a través del aprendizaje de señales emocionales no verbales (expresiones faciales, gestos, tono de voz…).

Las expresiones faciales juegan un papel comunicativo especialmente importante en las interacciones sociales, especialmente para bebés y niños. A medida que crecen, los niños aprenden a sintetizar múltiples fuentes de señales emocionales no verbales para su adaptación social. A causa de esta disminución de interacciones en persona, surge la siguiente duda.

¿Es posible que algunos de los “niños modernos”, que utilizan móviles, no hayan aprendido a reconocer igual las emociones mediante señales no verbales?

Para dar respuesta a esta pregunta los autores realizaron un estudio propio al respecto. Diseñaron una comparación temporal entre estudiantes de 2012 y 2017, observando sus puntuaciones en pruebas que miden la comprensión de señales emocionales no verbales.

La muestra se compuso de 54 estudiantes como participantes de 2012, y 56 estudiantes para los participantes de 2017. En total, por tanto, eran 110 participantes. Todos eran alumnos de sexto grado (sexto de primaria), de entre 11 y 13 años de edad. Los participantes comenzaron realizando una encuesta online para medir las actividades tecnológicas diarias que realizaban y sus características demográficas.

Asimismo, se llevó a cabo la medida de percepción social infantil y adolescente. Esta examina la capacidad de los niños para integrar e interpretar con precisión diferentes señales no verbales en un entorno que refleja la vida real. Específicamente, a través de vídeos silenciados y sin señales verbales explícitas, los participantes reciben e interpretan señales emocionales no verbales. Los niños vieron cada uno de los videos en secuencia. Después se les dio hasta 5 minutos para escribir en papel qué emociones mostraban los actores.

Finalmente, se mostraron imágenes en color de 48 rostros, 24 de niños y 24 de adultos. En las fotos expresaban una de las cuatro emociones: felicidad, tristeza, enfado y miedo; en baja y alta intensidad. Cada imagen apareció en la pantalla durante un total de 2 segundos. Para contrarrestar el orden de las imágenes, en un aula los participantes vieron primero los rostros de los adultos. Por otro lado, los participantes de una segunda aula vieron primero a los niños.

Los resultados mostraron que los estudiantes de sexto grado en 2017 se desempeñaron mejor que los estudiantes de sexto grado en 2012. Una característica importante de los tests es que ambos (tanto los vídeos como las imágenes) se basaron en pantallas.

En este contexto, encontramos una posible explicación para estos resultados. Los adolescentes modernos pasan mucho tiempo usando sus dispositivos móviles para comunicarse con sus compañeros mediante fotos, por ejemplo, mediante redes sociales como Instagram. Quizás el tiempo dedicado a tomar y revisar fotografías de sí mismos y de otros contribuye a la capacidad de los participantes para comprender mejor las emociones presentadas mediante fotografías.

A medida que la función de la cámara en los teléfonos se hizo más popular y mejor, las personas no solo comenzaron a sacar más fotografías de otros, sino también de sí mismos. La comunicación mediada es, por tanto, más visual, cuando compartir fotografías se ha vuelto algo habitual. Además, como decíamos, las plataformas de redes sociales más nuevas fomentan la comunicación visual entre pares (es decir, gente de un mismo grupo de edad).

Una teoría es que, si los adolescentes están tomando un número creciente de fotografías, podrían estar prestando más atención a los rostros que de otra manera.

Por otro lado, aunque la comunicación mediante fotografías es muy popular, en comparación la comunicación por vídeoaún se encuentra en sus primeras etapas. Esta limitación se reflejó también en los resultados del estudio. Esto es en tanto que los resultados obtenidos para los vídeos mostrados a los participantes eran menos significativos.

Si bien las preocupaciones sobre los efectos de las redes sociales y la tecnología móvil en el aprendizaje social y emocional son bastantes, a menudo no consideramos que la tecnología está en constante evolución. Como la investigación reflejó, las tecnologías no solo no tienen por qué no afectar negativamente a la percepción de las emociones en los niños. De hecho, pueden contribuir positivamente a esta percepción.

Así, estos avances podrían cambiar los hallazgos de la investigación basada en tecnología más antigua.

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Percepción de la sumisión en los deportes. Club del Lenguaje No Verbal

Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “The power motive as a predictor of receptiveness to nonverbal behavior in sport” de Furley, P.; Schweizer, G. y Wegner, M. (2019), en el que se analiza cómo el poder implícito se asocia con la percepción de la sumisión en los deportes, a través del comportamiento no verbal.

El poder ha sido descrito como un impulso motivacional adaptativo central en los seres humanos. Su fundamento consiste en la capacidad de marcar una diferencia. Esto es, afectar a otras personas, alterando su estado, ya sea cognitivamente, físicamente, emocionalmente…

El poder puede percibirse como una cualidad de la persona, que se manifiesta a través de una interacción, o como resultado de dicha interacción. Por ejemplo, el poder puede percibirse, o demostrarse, a través de la dominancia como uno de sus aspectos conductuales. Al igual que con cualquier impulso motivacional adaptativo, los individuos difieren en la intensidad con que lo experimentan.

La necesidad de poder puede definirse como la disposición a sentir placer afectivo por tener un impacto en otros o en el mundo. Una forma en que las personas intentan satisfacer su necesidad de poder es siendo receptivas a las señales no verbales entre otras personas asociadas con la dominación / sumisión. En este sentido, los deportes competitivos presentan un escenario en el que constantemente se exhiben dichas señales no verbales.

Con respecto al motivo de poder implícito, investigaciones iniciales han demostrado que este motivo tiene el potencial de afectar al comportamiento. Por ejemplo, orientando la atención a signos del entorno que faciliten ejercer influencia en otras personas o la inminente influencia de otros sobre uno mismo.

A este respecto, investigaciones previas han demostrado que las diferencias individuales en el poder implícito del observador predijeron su receptividad hacia las señales no verbales relacionadas con el dominio y la sumisión. Así, quienes tienen un alto poder implícito parecen orientar su atención en rostros sumisos y alejarla de los dominantes.

Presumiblemente, este patrón surge porque las expresiones no verbales de dominio y sumisión son importantes para satisfacer la disposición de tener un impacto en los demás y evitar ser controlado por otros. Podría decirse que ser capaz de distinguir fácilmente entre señales no verbales dominantes y sumisas ayudaría a satisfacer este motivo implícito o evitaría frustrarlo. Sin embargo, en un contexto deportivo suele ser más difícil distinguir tales expresiones faciales.

En conjunto, podemos argumentar que los individuos con altos atributos de poder propios (motivo de poder explícito) pueden centrar su atención en las señales de poder asociadas con el éxito, sincronizadas con sus propios atributos, en lugar de las señales de poder asociadas con el fracaso.

Los autores, por tanto, llevaron a cabo una investigación al respecto. El objetivo era comprobar si las diferencias individuales en la necesidad (explícita e implícita) de poder de las personas predicen lo receptivos que son los observadores hacia el comportamiento no verbal asociado con el dominio y la sumisión de los atletas. Siendo más concretos, se pretendía medir si las personas identifican a los atletas que van perdiendo o ganando un partido.

Para ello, participaron 156 estudiantes universitarios de habla alemana con una edad media unos 26 años. Así, el poder implícito se midió a través de las historias imaginativas que los participantes escribieron durante 4 minutos, basándose en seis imágenes ambiguas diferentes. Cada imagen se mostró a los participantes durante 15 segundos. Las historias de los participantes se codificaron según el contenido de su motivo de poder. Este se codificó siempre que las historias incluían una descripción de una persona o grupo que tenía un impacto en otra persona o grupo.

Concretamente, cuando las descripciones hablaban de acciones fuertes o contundentes; control de otros; persuadir o convencer a otros; dar ayuda, consejo o apoyo; impresionar a otros o preocupaciones sobre el propio prestigio; o emociones fuertes como respuesta a otra persona. El motivo de poder explícito, por su parte, se evaluó mediante la escala de dominación; se trata de una autoevaluación con 16 ítems.

Así, en el contexto deportivo se utilizaron vídeos de jugadores profesionales de baloncesto y tenis de mesa. En particular, los vídeos mostraban a los atletas durante los descansos del partido. Asimismo, evitaron mostrar cualquier tipo de señales no verbales obvias asociadas con el orgullo, etc. Había tres categorías diferentes de puntuaciones: muy atrás, puntuación cercana y ventaja alta. La prueba final incluyó un grupo de 20 videos en cada categoría para ambos deportes (200 videoclips en total).

Los resultados del estudio fueron diversos. Por una parte, estos sugirieron que las personas con un elevado motivo de poder implícito son particularmente receptivas. Lo son, o bien a la presencia de señales no verbales relacionadas con la sumisión, o bien a la ausencia de señales de dominación.

Esto se refleja en que los participantes pudieron identificar particularmente a los atletas que estaban muy atrás y no a quienes estaban muy por delante. Al fin y al cabo, se supone que los primeros exhiben más señales no verbales relacionadas con la sumisión.

En el deporte, esto podría aplicarse como una orientación sobre cuándo ejercer más presión sobre el contrario según su comportamiento no verbal, signos de sumisión… Por lo demás, los resultados no respaldaron las especulaciones de que el motivo de poder explícito podría estar asociado con una mayor receptividad de las señales de dominación.

Sin embargo, podría ser una vía fructífera para futuras investigaciones para investigar más a fondo las funciones de orientación atencional de diferentes motivos implícitos y explícitos. Lo mismo puede decirse de cómo estos podrían influir de manera diferente al comportamiento. En cualquier caso, futuras investigaciones deberían profundizar en si estos hallazgos aportan ventajas a los atletas, y -en todo caso- qué ventajas son esas.

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Formación de prejuicios y comportamiento no verbal. Club del Lenguaje No Verbal

Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Teachers’ nonverbal behaviors influence children’s stereotypic beliefs” de Brey, E. y Pauker, K. (2019), en el cual se estudia cómo el comportamiento no verbal de los profesores influye en las creencias estereotípicas o prejuicios de los niños.

Los niños comienzan a usar marcadores grupales, como la raza, clase y género, para guiar sus preferencias y expectativas sobre los demás cuando tienen edad de ingreso al colegio.

Por su parte, los adultos pueden demostrar prejuicios hacia individuos de grupos sociales a través de sus comportamientos no verbales, sin llegar a ser explícitos. En este sentido, el colegio es un ámbito en el que los profesores pueden jugar un papel importante sobre sus alumnos. Por ejemplo, los profesores pueden influir en las inferencias que los estudiantes hacen sobre sus compañeros (podéis leer el artículo concreto sobre este tema aquí).

Así pues, numerosos estudios sostienen que los profesores tienden a tener mayores expectativas y preferir a los estudiantes de grupos estereotipados de alto rendimiento. Estas preferencias o expectativas se reflejan en el comportamiento no verbal, siendo este más positivo para el grupo preferido (por ejemplo, sonreír).

Otros estudios muestran que los niños en edad preescolar detectan y adoptan fácilmente prejuicios que los adultos expresan mediante comportamientos no verbales hacia otros adultos. Esto mismo sucede también con otros niños, no solo con adultos, y con respecto a las evaluaciones que los niños hacen de los demás.

Gran parte de la literatura documenta, además, las preferencias y estereotipos de muchos niños, los cuales favorecen a quienes también son miembros del grupo mayoritario. Esto puede originarse por el desarrollo de una conciencia de los prejuicios y estereotipos culturales asociados con su grupo. Otra explicación sería la tendencia de los niños a preferir a miembros de su propio grupo.

Los estudios con niños de grupos estigmatizados, por otra parte, sugieren que los estereotipos de los niños pueden resultar de prejuicios culturales. Así pues, las preferencias de grupo pueden estar guiadas por una combinación de prejuicios culturales y preferencias intragrupales.

Así las cosas, los autores llevaron a cabo una investigación para comprobar si los niños pueden identificar los patrones de comportamiento no verbal de los profesores hacia distintos grupos de alumnos. Asimismo, se pretendía observar si dichos patrones influyen y cuánto en preferencias y creencias estereotipadas de los niños, incluidas las formadas sobre su propio grupo.

Para ello, contaron con 96 niños —multirraciales— participantes, de entre 5 y 8 años residentes en Hawái. Se mostró una imagen de tres grupos de 12 niños, representados con el mismo género de cada participante y varios grupos raciales comunes en Hawái. Los grupos novedosos fueron marcados por los niños usando un color específico de camiseta (naranja, verde o azul). Así, los participantes fueron asignados a uno de estos tres grupos.

Posteriormente, vieron cuatro videos de 17 segundos que presentaban una interacción entre una profesora y dos estudiantes, coincidentes con el sexo del participante. Tanto la profesora como los estudiantes eran desconocidos para los participantes, estando estos últimos de espaldas a la cámara. Asimismo, leyeron cada uno un pasaje breve, si bien el audio real que escucharon los participantes era una única grabación, modificada para simular distintas voces.

Así las cosas, antes del visionado de los vídeos, a los participantes se les asignó aleatoriamente uno de los tres grupos distintos mencionados. A saber: uno que recibió señales no verbales positivas de la profesora, otro que recibió señales negativas y un tercer grupo en el que los participantes no vieron la interacción entre estudiantes y profesora (grupo de control). Finalmente, los participantes rellenaron unos cuestionarios sobre sus preferencias y estereotipos o prejuicios.

Los resultados revelaron lo siguiente. Al considerar con quién les gustaría hacerse amigos, los niños tienden a seleccionar miembros de su propio grupo. Esto ocurría independientemente de si se les asignó a un grupo que recibió conductas positivas o negativas de la profesora. Las preferencias intragrupales fueron más fuertes para los asignados al grupo positivo.

Sin embargo, los estereotipos de los grupos de niños sí se vieron influidos por el comportamiento de la profesora. Esto se reflejó en que los participantes, al margen de sus preferencias y grupo de pertenencia, consideraban a los estudiantes a los que la profesora dirigía un comportamiento no verbal positivo como más listos.

Así, parece que una breve exposición a comportamientos diferenciales de los profesores hacia estudiantes de diferentes grupos puede guiar los estereotipos de los niños sobre los nuevos miembros del grupo. Sin embargo, no se indagó en el por qué de estas elecciones finales por parte de los niños. En el grupo de control, las selecciones de los niños no mostraron pruebas sólidas de basarse en estereotipos o sesgos.

Este estudio muestra, de forma novedosa, que los niños generalizan información de conductas no verbales, a partir de interacciones individuales hacia grupos sociales. No obstante, es comprensible que los niños tengan dificultades para generalizar los prejuicios o estereotipos a los nuevos miembros del grupo. Tal vez esto explique porque los niños, al no tener información sobre su propio grupo (el de control en este caso) no demostraran sesgos o prejuicios de grupo.

En conclusión, la investigación actual ilustró cómo los comportamientos no verbales de los profesores guían los estereotipos de los niños sobre los grupos. Sin embargo, se desconoce cómo dichos comportamientos pueden influir en el rendimiento académico de los niños en el aula. La investigación futura podría examinar este asunto. Igualmente, podrían evaluar la atención de los niños a los comportamientos no verbales de los profesores en aulas reales.

Generalmente, parece que los prejuicios en los comportamientos de profesores pueden ser una fuente de estereotipos de grupo de niños en la escuela primaria temprana. Los resultados encontrados aquí se alinean con estudios previos que muestran que los niños, típicamente, prefieren miembros del propio grupo, incluso cuando ellos mismos son miembros de grupos con estereotipos negativos.

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La inmediatez de los profesores y su importancia. Club del Lenguaje No Verbal

Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “EFL Teachers’ Verbal and Nonverbal Immediacy: A Study of its Impact on Students’ Emotional States, Cognitive Learning, and Burnout” de Gholamrezaee, S. y Ghanizadeh, A. (2018), en el que se analiza la influencia de la estimulación no verbal y verbal, concretamente de la inmediatez de los profesores de inglés en sus alumnos.

Una interacción significativa y positiva entre profesor y alumno es algo esencial.

Los investigadores creen que, si bien los alumnos tienen un papel inevitable en el aula, es el profesor quien tiene la responsabilidad principal de establecer y comprender los patrones de comunicación. Así, la interacción en el aula no se limita a la comunicación explícita verbal; abarca también el comportamiento no verbal.

En este contexto, la inmediatez se definió inicialmente como “la estimulación sensorial mutua entre dos personas”. Es la medida en que los comportamientos de comunicación mejoran la cercanía y reducen la distancia física o psicológica entre comunicadores. Como ejemplos de inmediaciones verbales tenemos utilizar el humor o ejemplos personales, llamar a los alumnos por su nombre… Las inmediaciones no verbales serían el contacto visual, la proximidad y la calidez.

Los estudios empíricos relacionados con la inmediatez son multifacéticos y abarcan muchas dimensiones del aprendizaje y la enseñanza eficaces.

La inmediatez del profesor se ha estudiado en diferentes contextos y dominios, y en relación con diversos factores inter-/intraindividuales. Sin embargo, la inmediatez de los profesores de idiomas sigue siendo un territorio bastante inexplorado. Hasta la fecha, solo se han realizado unos pocos estudios al respecto. Además, estos escasos estudios se centraron en una dimensión de la inmediatez: verbal o no verbal.

Así, en el estudio de los autores se tuvieron en cuenta los comportamientos de inmediatez como una variable independiente. Los estados emocionales de los estudiantes (autoestima, autorrealización y tolerancia al estrés), su aprendizaje cognitivo y su agotamiento académico, por otro lado, son variables dependientes que se hipotetizó que estaban influenciadas por la inmediatez del profesor.

Se contó con 206 estudiantes universitarios de inglés como lengua extranjera en Irán como participantes. Se escogió un país en el que inglés no fuera el idioma materno ni usado habitualmente. Las edades de los participantes variaban entre los 19 y los 38 años.

Para medir la inmediatez verbal se utilizó la escala de Gorham, identificando varios ítems. Con respecto a la inmediatez no verbal, se presentaron ejemplos particulares de comportamiento y se preguntó por su frecuencia. Asimismo, se usaron 26 ítems relacionados con los estados emocionales para medir la autoestima, autorrealización y tolerancia al estrés.

Del mismo modo, se midieron tres dimensiones del agotamiento: el agotamiento emocional, cinismo y eficacia académica. Finalmente, para medir el aprendizaje cognitivo se cuestionó a los participantes sobre cuánto habían aprendido en clase y cuánto creían que podrían haber aprendido con un profesor ideal. Todas las cuestiones se hicieron en la lengua materna de los participantes.

Los resultados demostraron que el comportamiento de inmediatez del profesor tuvo un impacto significativo en todas las variables de los estudiantes. El mayor impacto se detectó para la autoestima y la autorrealización. En general, los tres estados emocionales relacionados con los estudiantes estaban alta y positivamente relacionados con ambos tipos de inmediatez (verbal y no verbal).

Así las cosas, el estudio demostró que, por un lado, cuando los estudiantes perciben que su instructor presenta una mayor inmediatez verbal (usa una variedad de ejemplos personales, humor, participa en conversaciones con ellos…) son menos propensos a agotarse emocionalmente. Lo mismo sucede con la inmediatez no verbal (sonreir, acercarse, tener contacto visual…), la cual disminuye el agotamiento emocional y hace que los alumnos se comprometan más emocionalmente en el aula.

De hecho, utilizar una lengua extranjera en clase puede incrementar la importancia de la inmediatez no verbal. Sin esta, los profesores pueden incluso aumentar el agotamiento de los alumnos.

Por otro lado, los estudiantes que percibieron más inmediatez en su profesor mostraron un mayor rendimiento en el aprendizaje cognitivo. Emplear pistas verbales y no verbales en las clases de inglés como lengua extranjera puede ayudar a los profesores a aclarar mejor las lecciones y acercarse emocionalmente a sus estudiantes. Consecuentemente, esto mejora su aprendizaje y rendimiento cognitivo.

Con respecto a los estados emocionales de los alumnos, cuanto mayor sea la inmediatez del profesor, mayor será su autorrealización, control del estrés y autoestima. Esto es, se trata de una relación directa positiva. Además, la tasa de correlación de la inmediatez verbal y no verbal con los factores mencionados fue casi idéntica. La alta inmediatez influye en la autorrealización permitiendo a los estudiantes adquirir mejor los conocimientos, ser creativos y desarrollar sus habilidades.

En lo referente a la tolerancia al estrés, los estudiantes son capaces de afrontar mejor los problemas en clase cuando se sienten emocionalmente cerca de su profesor. Esto es particularmente relevante en las clases de idiomas extranjeros, donde la ansiedad de los estudiantes puede ser mayor.

Finalmente, emplear signos de inmediatez en el aula hace que los estudiantes se sientan lo suficientemente válidos como para estar cerca de su profesor. La autoestima es más positiva de este modo. En consecuencia, así se promueve el sentido de creer en la competencia, el éxito y el valor de uno mismo.

Por tanto, parece que los profesores que emplean signos de inmediatez verbal y no verbal adecuadamente ayudan a sus estudiantes a ser más conscientes de sus habilidades y, en consecuencia, alcanzar su propio potencial.

Consecuentemente, los profesores en general, y especialmente aquellos que enseñen lenguas extranjeras, podrían recibir formación específica mediante cursos de mejora de la inmediatez. Los cursos ofrecen a los profesores una buena oportunidad para obtener más conocimientos sobre la importancia de la comunicación educativa en el aula. Asimismo, ayudan a promover sus comportamientos verbales y no verbales.

Tales cursos podrían promoverse, a su vez, a través de las políticas educativas y las autoridades competentes. Por último, cabe añadir que las propias instituciones de enseñanza (colegios, institutos…) pueden tener en cuenta las habilidades de inmediatez y comunicación de los docentes, con el objetivo de mejorar el rendimiento de las aulas.

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La atracción social: claves no verbales según el medio de comunicación. Club del Lenguaje No Verbal

Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Social attraction in video-mediated communicationThe role of nonverbal affiliative behavior” de CroesE. A. J.AntheunisML.Schouten, A. P. Krahmer, E. J. (2018), en el que se estudia cómo lapersonas expresan conductas afiliativas no verbales relevantes para la atracción social en la comunicación mediada por vídeos. 

Las plataformas de comunicación mediada por vídeo permiten a los usuarios comunicarse mediante una combinación de voz, vídeo y texto. Esto significa que se pueden transmitir muchas señales no verbales. A pesar de sus similitudes con la comunicación en persona, cara a cara, destacan dos diferencias fundamentales entre ambas formas. 

Por un lado, la comunicación por vídeo implica que las personas no están directamente en el entorno físico del otro. Por otro lado, tiene menor riqueza de información. La calidad y la velocidad de la señal de vídeo y audio pueden disminuir la transmisión de señales no verbales. Además, los comunicadores generalmente solo son visibles parcialmente, lo que significa que tienen un marco limitado para comunicarse. Consecuentemente, los comunicadores no pueden transmitir todas las señales que están disponibles en persona, como las señales posturales y las señales del contexto social. 

Por lo tanto, puede ser que las señales no verbales se utilicen y perciban de manera diferente. No obstante, la comunicación por vídeo puede tener sus beneficios. La falta de presencia física requiere menos habilidades sociales; así, las personas sienten una mayor sensación de control sobre la interacción y se sienten menos expuestos. 

Esto sugiere que, para algunas personas, la comunicación por vídeo puede ser un entorno más seguro, especialmente en las interacciones iniciales.  

Las señales no verbales tienen varios significados sociales en diferentes contextos y culturasPor tanto, al estudiar la conducta no verbal es importante no centrarse solo en el significado (positivo o negativo) social de las señales únicas, sino en señales múltiples y cómo estas pueden aparecer en las interacciones.  

De manera similar a la participación, se cree que la inmediatez mejora la comunicación directa y la cercanía entre los comunicadores y conduce a resultados positivos. Así las cosas, los autores se plantean tres cuestiones 

¿Cuánto difieren la comunicación por vídeo y en persona con respecto a la expresión de comportamientos afiliativos no verbales? ¿En qué medida los comportamientos afiliativos no verbales dan como resultado la mejora o el deterioro de la atracción social? ¿En qué medida este efecto es más pronunciado, en la comunicación por vídeo o en la comunicación en persona? 

Para darles respuesta, se condujo un experimento con 186 estudiantes de comunicación mayoritariamente, de entre 18 y 32 años. Los estudiantes fueron asignados al azar a una díada de sexo cruzado con un individuo desconocido. Aleatoriamente, se les asignó la forma de comunicación cara a cara o mediante vídeo.  

Se instruyó a los participantes que mantuvieran una conversación con libertad para conocerse y hablar sobre cualquier tema durante un mínimo de 12 minutos. En el caso de los vídeos, los participantes pudieron mirar la pantalla y hacer contacto visual al mismo tiempo sin poder verse a sí mismos. Todas las interacciones fueron grabadas.  

Los gestos y signos visuales analizados fueron asentimientos de cabeza, sonreír, inclinarse hacia adelante, evitar la mirada, tocarse la cara y coincidencia de la postura corporal. Los auditivos fueron la fluidez del discurso o habla, variación del tono de voz y la intensidad y tensión vocal. Después del experimento, los participantes respondieron un cuestionario para medir la atracción social. 

Así pues, los resultados fueron los siguientes. Por un lado, asentir con la cabeza, la fluidez del discurso, inclinarse hacia adelante, la coincidencia de posturas, la tensión vocal y evitar la mirada no eran signos significativos que difirieran entre la comunicación por vídeo y en persona.  

En contraposición, sonreír, las variaciones en el tono de voz, tocarse la cara y la intensidad vocal sí revelaron diferencias basadas en la forma de comunicación. En la comunicación por vídeo, los participantes sonreían de manera más animada y expresaban más intensidad vocal (hablaban más alto)Esto podría indicar que, mediante una mayor expresividad visual y vocal, se trata de compensar la falta de presencia física. Cuando los participantes se comunicaban en persona las variaciones en el tono de voz eran mayores y se tocaban más la cara. Sin embargo, no se pudo determinar el por qué de estas diferencias ni su significado exacto. 

Por otro lado, en lo que respecta a la medición de la atracción social, se observó lo siguiente. El análisis no reveló ningún efecto significativo de los movimientos de cabeza, la sonrisa, inclinarse hacia adelante, coincidencia postural, variación de tono, intensidad vocal, el tacto facial o la tensión vocal en la atracción social.  

Por el contrario, la fluidez del discurso y evitar la mirada sí influíanEn la comunicación en persona, solamente apartar la mirada impactaba en la atracción social, mejorándola. Por su parte, en la comunicación por vídeo solo una mayor fluidez del discurso conducía a una mayor calificación de atracción social por parte de su compañero de interacción. Ninguna de las otras señales influyó significativamente en la atracción social. 

Por lo que, resumidamente, los hallazgos sugieren que cuanto más rápido hablaban las personas y más tiempo desviaban la mirada, más atraídos estaban sus compañeros de interacción hacia ellos. Se cree que el habla más rápida muestra afinidad. Así, los comunicadores que hablan más rápido a menudo parecen más agradables y amigables en comparación con los comunicadores “menos” involucrados. 

Por otro lado, los estudios muestran que los compañeros de interacción generalmente se evalúan de manera más positiva, cuanto más largas y menos frecuentes son sus miradas. La frecuencia y duración de la mirada deben entenderse de forma conjunta para impactar en la atracción social, no separadamente.  

Todo esto sugiere que diferentes señales mejoran la atracción social en diferentes modos de comunicación. Puede ser que la mediación en sí, o la ausencia de presencia física, influya en cómo las personas se expresan en una interacción. También cabe la posibilidad de que, en interacciones inicialeslas señales no verbales tengan un efecto relativamente pequeño en la atracción social en comparación a la comunicación verbal. 

En el futuro, otras investigaciones podrían indagar en las diferencias de sexo en las distintas formas de comunicarse, estudiarse los atributos globales de interacción y no solo de manera individual, o qué significan la duración y frecuencia de distintas señales no verbales en vez de solo de la mirada. 

Del mismo modo, sería interesante para futuras investigaciones analizar si el uso de señales no verbales específicas, como la mirada, son empleadas con más frecuencia por lapersonas como un medio para expresar su atracción hacia su interlocutor en las interacciones iniciales. 

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