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Club del Lenguaje no Verbal

Por cortesía de la Fundación Universitaria Behavior & Law

Categoría: Microexpresiones (página 1 de 12)

La inmediatez de los profesores y su importancia. Club del Lenguaje No Verbal

Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “EFL Teachers’ Verbal and Nonverbal Immediacy: A Study of its Impact on Students’ Emotional States, Cognitive Learning, and Burnout” de Gholamrezaee, S. y Ghanizadeh, A. (2018), en el que se analiza la influencia de la estimulación no verbal y verbal, concretamente de la inmediatez de los profesores de inglés en sus alumnos.

Una interacción significativa y positiva entre profesor y alumno es algo esencial.

Los investigadores creen que, si bien los alumnos tienen un papel inevitable en el aula, es el profesor quien tiene la responsabilidad principal de establecer y comprender los patrones de comunicación. Así, la interacción en el aula no se limita a la comunicación explícita verbal; abarca también el comportamiento no verbal.

En este contexto, la inmediatez se definió inicialmente como “la estimulación sensorial mutua entre dos personas”. Es la medida en que los comportamientos de comunicación mejoran la cercanía y reducen la distancia física o psicológica entre comunicadores. Como ejemplos de inmediaciones verbales tenemos utilizar el humor o ejemplos personales, llamar a los alumnos por su nombre… Las inmediaciones no verbales serían el contacto visual, la proximidad y la calidez.

Los estudios empíricos relacionados con la inmediatez son multifacéticos y abarcan muchas dimensiones del aprendizaje y la enseñanza eficaces.

La inmediatez del profesor se ha estudiado en diferentes contextos y dominios, y en relación con diversos factores inter-/intraindividuales. Sin embargo, la inmediatez de los profesores de idiomas sigue siendo un territorio bastante inexplorado. Hasta la fecha, solo se han realizado unos pocos estudios al respecto. Además, estos escasos estudios se centraron en una dimensión de la inmediatez: verbal o no verbal.

Así, en el estudio de los autores se tuvieron en cuenta los comportamientos de inmediatez como una variable independiente. Los estados emocionales de los estudiantes (autoestima, autorrealización y tolerancia al estrés), su aprendizaje cognitivo y su agotamiento académico, por otro lado, son variables dependientes que se hipotetizó que estaban influenciadas por la inmediatez del profesor.

Se contó con 206 estudiantes universitarios de inglés como lengua extranjera en Irán como participantes. Se escogió un país en el que inglés no fuera el idioma materno ni usado habitualmente. Las edades de los participantes variaban entre los 19 y los 38 años.

Para medir la inmediatez verbal se utilizó la escala de Gorham, identificando varios ítems. Con respecto a la inmediatez no verbal, se presentaron ejemplos particulares de comportamiento y se preguntó por su frecuencia. Asimismo, se usaron 26 ítems relacionados con los estados emocionales para medir la autoestima, autorrealización y tolerancia al estrés.

Del mismo modo, se midieron tres dimensiones del agotamiento: el agotamiento emocional, cinismo y eficacia académica. Finalmente, para medir el aprendizaje cognitivo se cuestionó a los participantes sobre cuánto habían aprendido en clase y cuánto creían que podrían haber aprendido con un profesor ideal. Todas las cuestiones se hicieron en la lengua materna de los participantes.

Los resultados demostraron que el comportamiento de inmediatez del profesor tuvo un impacto significativo en todas las variables de los estudiantes. El mayor impacto se detectó para la autoestima y la autorrealización. En general, los tres estados emocionales relacionados con los estudiantes estaban alta y positivamente relacionados con ambos tipos de inmediatez (verbal y no verbal).

Así las cosas, el estudio demostró que, por un lado, cuando los estudiantes perciben que su instructor presenta una mayor inmediatez verbal (usa una variedad de ejemplos personales, humor, participa en conversaciones con ellos…) son menos propensos a agotarse emocionalmente. Lo mismo sucede con la inmediatez no verbal (sonreir, acercarse, tener contacto visual…), la cual disminuye el agotamiento emocional y hace que los alumnos se comprometan más emocionalmente en el aula.

De hecho, utilizar una lengua extranjera en clase puede incrementar la importancia de la inmediatez no verbal. Sin esta, los profesores pueden incluso aumentar el agotamiento de los alumnos.

Por otro lado, los estudiantes que percibieron más inmediatez en su profesor mostraron un mayor rendimiento en el aprendizaje cognitivo. Emplear pistas verbales y no verbales en las clases de inglés como lengua extranjera puede ayudar a los profesores a aclarar mejor las lecciones y acercarse emocionalmente a sus estudiantes. Consecuentemente, esto mejora su aprendizaje y rendimiento cognitivo.

Con respecto a los estados emocionales de los alumnos, cuanto mayor sea la inmediatez del profesor, mayor será su autorrealización, control del estrés y autoestima. Esto es, se trata de una relación directa positiva. Además, la tasa de correlación de la inmediatez verbal y no verbal con los factores mencionados fue casi idéntica. La alta inmediatez influye en la autorrealización permitiendo a los estudiantes adquirir mejor los conocimientos, ser creativos y desarrollar sus habilidades.

En lo referente a la tolerancia al estrés, los estudiantes son capaces de afrontar mejor los problemas en clase cuando se sienten emocionalmente cerca de su profesor. Esto es particularmente relevante en las clases de idiomas extranjeros, donde la ansiedad de los estudiantes puede ser mayor.

Finalmente, emplear signos de inmediatez en el aula hace que los estudiantes se sientan lo suficientemente válidos como para estar cerca de su profesor. La autoestima es más positiva de este modo. En consecuencia, así se promueve el sentido de creer en la competencia, el éxito y el valor de uno mismo.

Por tanto, parece que los profesores que emplean signos de inmediatez verbal y no verbal adecuadamente ayudan a sus estudiantes a ser más conscientes de sus habilidades y, en consecuencia, alcanzar su propio potencial.

Consecuentemente, los profesores en general, y especialmente aquellos que enseñen lenguas extranjeras, podrían recibir formación específica mediante cursos de mejora de la inmediatez. Los cursos ofrecen a los profesores una buena oportunidad para obtener más conocimientos sobre la importancia de la comunicación educativa en el aula. Asimismo, ayudan a promover sus comportamientos verbales y no verbales.

Tales cursos podrían promoverse, a su vez, a través de las políticas educativas y las autoridades competentes. Por último, cabe añadir que las propias instituciones de enseñanza (colegios, institutos…) pueden tener en cuenta las habilidades de inmediatez y comunicación de los docentes, con el objetivo de mejorar el rendimiento de las aulas.

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La atracción social: claves no verbales según el medio de comunicación. Club del Lenguaje No Verbal

Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Social attraction in video-mediated communicationThe role of nonverbal affiliative behavior” de CroesE. A. J.AntheunisML.Schouten, A. P. Krahmer, E. J. (2018), en el que se estudia cómo lapersonas expresan conductas afiliativas no verbales relevantes para la atracción social en la comunicación mediada por vídeos. 

Las plataformas de comunicación mediada por vídeo permiten a los usuarios comunicarse mediante una combinación de voz, vídeo y texto. Esto significa que se pueden transmitir muchas señales no verbales. A pesar de sus similitudes con la comunicación en persona, cara a cara, destacan dos diferencias fundamentales entre ambas formas. 

Por un lado, la comunicación por vídeo implica que las personas no están directamente en el entorno físico del otro. Por otro lado, tiene menor riqueza de información. La calidad y la velocidad de la señal de vídeo y audio pueden disminuir la transmisión de señales no verbales. Además, los comunicadores generalmente solo son visibles parcialmente, lo que significa que tienen un marco limitado para comunicarse. Consecuentemente, los comunicadores no pueden transmitir todas las señales que están disponibles en persona, como las señales posturales y las señales del contexto social. 

Por lo tanto, puede ser que las señales no verbales se utilicen y perciban de manera diferente. No obstante, la comunicación por vídeo puede tener sus beneficios. La falta de presencia física requiere menos habilidades sociales; así, las personas sienten una mayor sensación de control sobre la interacción y se sienten menos expuestos. 

Esto sugiere que, para algunas personas, la comunicación por vídeo puede ser un entorno más seguro, especialmente en las interacciones iniciales.  

Las señales no verbales tienen varios significados sociales en diferentes contextos y culturasPor tanto, al estudiar la conducta no verbal es importante no centrarse solo en el significado (positivo o negativo) social de las señales únicas, sino en señales múltiples y cómo estas pueden aparecer en las interacciones.  

De manera similar a la participación, se cree que la inmediatez mejora la comunicación directa y la cercanía entre los comunicadores y conduce a resultados positivos. Así las cosas, los autores se plantean tres cuestiones 

¿Cuánto difieren la comunicación por vídeo y en persona con respecto a la expresión de comportamientos afiliativos no verbales? ¿En qué medida los comportamientos afiliativos no verbales dan como resultado la mejora o el deterioro de la atracción social? ¿En qué medida este efecto es más pronunciado, en la comunicación por vídeo o en la comunicación en persona? 

Para darles respuesta, se condujo un experimento con 186 estudiantes de comunicación mayoritariamente, de entre 18 y 32 años. Los estudiantes fueron asignados al azar a una díada de sexo cruzado con un individuo desconocido. Aleatoriamente, se les asignó la forma de comunicación cara a cara o mediante vídeo.  

Se instruyó a los participantes que mantuvieran una conversación con libertad para conocerse y hablar sobre cualquier tema durante un mínimo de 12 minutos. En el caso de los vídeos, los participantes pudieron mirar la pantalla y hacer contacto visual al mismo tiempo sin poder verse a sí mismos. Todas las interacciones fueron grabadas.  

Los gestos y signos visuales analizados fueron asentimientos de cabeza, sonreír, inclinarse hacia adelante, evitar la mirada, tocarse la cara y coincidencia de la postura corporal. Los auditivos fueron la fluidez del discurso o habla, variación del tono de voz y la intensidad y tensión vocal. Después del experimento, los participantes respondieron un cuestionario para medir la atracción social. 

Así pues, los resultados fueron los siguientes. Por un lado, asentir con la cabeza, la fluidez del discurso, inclinarse hacia adelante, la coincidencia de posturas, la tensión vocal y evitar la mirada no eran signos significativos que difirieran entre la comunicación por vídeo y en persona.  

En contraposición, sonreír, las variaciones en el tono de voz, tocarse la cara y la intensidad vocal sí revelaron diferencias basadas en la forma de comunicación. En la comunicación por vídeo, los participantes sonreían de manera más animada y expresaban más intensidad vocal (hablaban más alto)Esto podría indicar que, mediante una mayor expresividad visual y vocal, se trata de compensar la falta de presencia física. Cuando los participantes se comunicaban en persona las variaciones en el tono de voz eran mayores y se tocaban más la cara. Sin embargo, no se pudo determinar el por qué de estas diferencias ni su significado exacto. 

Por otro lado, en lo que respecta a la medición de la atracción social, se observó lo siguiente. El análisis no reveló ningún efecto significativo de los movimientos de cabeza, la sonrisa, inclinarse hacia adelante, coincidencia postural, variación de tono, intensidad vocal, el tacto facial o la tensión vocal en la atracción social.  

Por el contrario, la fluidez del discurso y evitar la mirada sí influíanEn la comunicación en persona, solamente apartar la mirada impactaba en la atracción social, mejorándola. Por su parte, en la comunicación por vídeo solo una mayor fluidez del discurso conducía a una mayor calificación de atracción social por parte de su compañero de interacción. Ninguna de las otras señales influyó significativamente en la atracción social. 

Por lo que, resumidamente, los hallazgos sugieren que cuanto más rápido hablaban las personas y más tiempo desviaban la mirada, más atraídos estaban sus compañeros de interacción hacia ellos. Se cree que el habla más rápida muestra afinidad. Así, los comunicadores que hablan más rápido a menudo parecen más agradables y amigables en comparación con los comunicadores “menos” involucrados. 

Por otro lado, los estudios muestran que los compañeros de interacción generalmente se evalúan de manera más positiva, cuanto más largas y menos frecuentes son sus miradas. La frecuencia y duración de la mirada deben entenderse de forma conjunta para impactar en la atracción social, no separadamente.  

Todo esto sugiere que diferentes señales mejoran la atracción social en diferentes modos de comunicación. Puede ser que la mediación en sí, o la ausencia de presencia física, influya en cómo las personas se expresan en una interacción. También cabe la posibilidad de que, en interacciones inicialeslas señales no verbales tengan un efecto relativamente pequeño en la atracción social en comparación a la comunicación verbal. 

En el futuro, otras investigaciones podrían indagar en las diferencias de sexo en las distintas formas de comunicarse, estudiarse los atributos globales de interacción y no solo de manera individual, o qué significan la duración y frecuencia de distintas señales no verbales en vez de solo de la mirada. 

Del mismo modo, sería interesante para futuras investigaciones analizar si el uso de señales no verbales específicas, como la mirada, son empleadas con más frecuencia por lapersonas como un medio para expresar su atracción hacia su interlocutor en las interacciones iniciales. 

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Territorialidad en deportes competitivos. ¿Podemos identificar a quienes juegan en casa? Club del Lenguaje No Verbal

Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Thin Slices of Athletes’ Nonverbal Behavior Give Away Game Location: Testing the Territoriality Hypothesis of the Home Game Advantage” de Furley, P.; Schweizer, G. y Memmert, D. (2018), sobre la territorialidad en deportes competitivos, en el que se investiga si se puede detectar quién juega en casa o fuera en partidos de fútbol por la conducta no verbal de los jugadores, así como si los que juegan en casa exhibían una mayor territorialidad a través de su comportamiento.

La territorialidad puede definirse como la ocupación de un área “por un animal o grupo de animales por medio de la repulsión mediante la defensa abierta o los avisos”.

Algunos autores sostienen que los humanos a veces muestran una respuesta territorial similar a los animales, pudiéndose observar en contextos de deportes competitivos. Por ejemplo, se descubrió que los niveles de testosterona eran mayores antes de partidos de fútbol en casa que fuera de ella. Este mayor nivel de testosterona se asoció con niveles más altos de confianza y niveles más bajos de ansiedad cuando se juega en casa en comparación con fuera.

Por lo tanto, la investigación de los autores abordó la cuestión de si jugar en casa o fuera está asociado con ciertas señales no verbales asociadas con la territorialidad. Concretamente, con demostraciones de dominio, agresión y asertividad.

Para ello, la investigación se basa también en la teoría de “thin slices” o cortes finos. Esta consiste, esencialmente, en observar una breve interacción a partir de la cual sacar conclusiones sobre la actitud y emociones de quienes interactúan.

Así las cosas, los autores llevaron a cabo tres experimentos. En el primero, 80 participantes, sin gran experiencia futbolística, observaron videos escogidos aleatoriamente de los jugadores antes de los partidos. En los videos se evitó mostrar características del estadio y se modificaron algunos de los jerséis de los jugadores. De este modo, se pretendía no dar pistas sobre la localización del partido.

Como resultado, los observadores fueron capaces de distinguir a los futbolistas que jugaban en casa de los que jugaban fuera. Este dato está en consonancia con la hipótesis de la territorialidad. Es decir: parece que los jugadores mostraron algunas señales válidas que estaban asociadas con la localización del juego.

En consonancia con dichos resultados, en el segundo experimento se pidió a los participantes que volvieran a ver los videos. Esta vez, el objetivo era centrarse en el comportamiento no verbal de los jugadores. Los participantes se dividieron en dos grupos de 102 (quienes vieron a los jugadores con los jerséis modificados) y 101 (estos vieron a los jugadores sin los jerséis modificados) personas. Con respecto al comportamiento no verbal, se midieron específicamente las demostraciones aparentes de dominación, agresividad y asertividad de los futbolistas.

Pues bien, los resultados mostraron que, para el grupo con los jerséis modificados, se detectaron principalmente signos de dominación y asertividad, pero no tanto de agresividad, en base a la territorialidad. Con respecto al grupo con los vídeos sin jerséis modificados, los resultados son los mismos, añadiendo efectos significativos en cuanto a la agresividad percibida.

Cabe añadir que, en ambos grupos de participantes, no existieron diferencias significativas en lo referente al género.

Así pues, los resultados de ambos grupos son similares, si bien el efecto de la territorialidad era más pronunciado en el grupo que vio a los jugadores con el jersey original (no modificados). Por consiguiente, el comportamiento no verbal de los jugadores varía según la localización (si juegan en casa o fuera). Así, los que juegan en casa demuestran mayor dominación y asertividad, pareciendo también más agresivos pero de manera menos significativa.

Puede decirse, entonces, que los atletas que juegan en casa se sienten más confiados y amigables que al jugar fuera de casa. Por tanto, parece probable que los resultados se refieran a comunicar no verbalmente la territorialidad y no a otras cuestiones.

Finalmente, el tercer experimento tenía como finalidad comprobar si en partidos de fútbol de aficionados también era posible distinguir esto. Es decir, si los jugadores estaban en casa o fuera, así como los tipos de comportamiento no verbal medidos previamente. En total, 112 personas nuevas sin conocimientos particulares de fútbol visionaron una serie de videos al respecto.

Los resultados reflejaron que, en partidos aficionados o menos profesionales, también se distinguió a quienes jugaban en casa o no. Una vez más, no se apreciaron diferencias de género entre los participantes en los resultados. Asimismo, los jugadores demostraban dominancia, asertividad y agresividad en base a localización del juego, siendo mayor cuando jugaban en casa.

Sin embargo, este comportamiento no verbal también podría estar influenciado por otros factores aparte de la territorialidad. Consecuentemente, se requiere de más investigación al respecto.

En consecuencia, los atletas tanto profesionales como aficionados indicaban una relativa mayor dominancia, asertividad y, posiblemente, aunque en menor medida, agresividad a través de signos no verbales cuando el partido era jugado en su casa. Así, tanto la comunicación de la territorialidad como la dominación pueden considerarse un importante mecanismo de adaptación que promueve el orden social en los grupos y ayuda a evitar una agresión abierta dañina.

El principal hallazgo de la investigación de los autores apoya la hipótesis de la territorialidad en los deportes competitivos. Esta sugiere que los humanos muestran una respuesta protectora natural (evolucionada) en incursiones territoriales.

La ventaja de jugar en casa se basa en una gran cantidad de investigaciones que muestran que los atletas y equipos suelen rendir mejor cuando compiten en casa en comparación con fuera. ¿Por qué esto es así?

Entre todas las explicaciones, una posibilidad es la respuesta territorial, que incluye niveles más altos de testosterona. Esta contribuye a que los atletas incrementen conductas de riesgo y mejoren las tasas metabólicas de los músculos y la habilidad espacial. En adición, el comportamiento no verbal más dominante y confiado puede afectar a oponentes en su propia confianza y expectativas.

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¿Es posible predecir el éxito de una relación romántica gracias al comportamiento no verbal? Club del Lenguaje No Verbal

Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Speech Is Silver, Nonverbal Behavior Is Gold: How Implicit Partner Evaluations Affect Dyadic Interactions in Close Relationships” de Faure, R.; Righetti, F.; Seibel, M. y Hofmann, W. (2018), en el cual se estudia de qué forma el éxito de una relación romántica de pareja parece depender en gran medida de cómo las personas se comportan espontáneamente en su relación, lo que puede estar enraizado en sus evaluaciones implícitas de la pareja y el comportamiento no verbal.

¿Qué determina que una relación romántica de pareja sea exitosa en el largo plazo?

Los últimos hallazgos al respecto revelan que las evaluaciones implícitas de la pareja (es decir, asociaciones afectivas automáticas que involucran a nuestra pareja) tienen un papel crucial en la predicción de cambios en la satisfacción de la relación.

Se sabe muy poco acerca de los procesos relacionales reales (es decir, evaluados objetivamente) y específicos (es decir, espontáneos o deliberativos), que están influenciados por las evaluaciones implícitas de la pareja en entornos de la vida real.

Las evaluaciones implícitas de la pareja se activan automáticamente tan pronto como la pareja se encuentra y sirven como una fuerza impulsora para provocar comportamientos espontáneos (por ejemplo, el lenguaje no verbal), a menos que las personas estén motivadas y puedan controlar más sus respuestas.

Evaluar los sentimientos automáticos y las asociaciones que involucran a la pareja de uno usando medidas indirectas (es decir, medidas implícitas), evitando que las personas monitoreen su respuesta, es más adecuado para detectar afectos espontáneos y experiencias emocionales que ocurren en las parejas o díadas románticas.

En el estudio concreto de los autores, se usaron datos de observación y experiencias de la vida real para investigar si dichas evaluaciones de la pareja predicen su comportamiento no verbal en interacciones diádicas —esto es, de pareja— y si el comportamiento no verbal, en consecuencia, afecta los resultados de la relación. De hecho, el comportamiento interpersonal es un determinante principal del éxito de la relación y, aunque sutiles, las respuestas no verbales cumplen funciones cruciales durante la comunicación romántica.

Así pues, tras analizar los cuestionarios rellenados por los miembros de 129 parejas heterosexuales y 1 pareja homosexual y observar una conversación de cada pareja sobre un tema en el que tuvieran posturas enfrentadas y que, en el largo plazo, tuviera el potencial de influenciar o impactar su bienestar de pareja, se llegaron a las siguientes conclusiones generales.

En primer lugar, se pudo establecer una relación directa entre las evaluaciones implícitas de la pareja y su comportamiento no verbal. Esto es, cuanto más asociaran automáticamente los participantes a su pareja con elementos positivos, más signos no verbales constructivos exhibían al interactuar con la pareja. Lo mismo puede decirse a la hora de buscar una solución juntos, más satisfactoria, en temas de conversación con puntos de vista enfrentados.

Por lo tanto, las evaluaciones implícitas de la pareja se asociaron positivamente con la satisfacción de la relación a largo plazo, manteniéndose o incrementándose gradualmente esa satisfacción. Este efecto parece explicarse en parte por un comportamiento no verbal más constructivo exhibido en la interacción diádica.

Sin embargo, debe puntualizarse que dichas evaluaciones son aplicables a la propia persona que las realiza y no tanto a su pareja (los efectos no perduran mucho en el tiempo para la otra persona, sino más para uno mismo). En cualquier caso, contribuyen al bienestar de la relación al promover señales no verbales más constructivas, aunque también, en menor medida, pueden beneficiar indirectamente a su pareja.

Los comportamientos no verbales y los resultados en la relación de los participantes fueron predichos predominantemente por sus propias evaluaciones implícitas, y no se asociaron de forma consistente con la evaluación implícita de su pareja o el comportamiento no verbal de su pareja.

En contraposición, no existía ninguna relación entre las evaluaciones implícitas y el comportamiento verbal, ni tampoco entre cuestionarios específicos de evaluación de la relación (si estaban satisfechos con la pareja o no) y el comportamiento tanto no verbal como verbal.

El vínculo único entre las evaluaciones implícitas de la pareja y el comportamiento no verbal revela que los resultados de la relación pueden verse afectados por las respuestas conductuales que pueden escaparse del control de los individuos. Tales hallazgos enfatizan la importancia de los procesos automáticos para comprender las fuentes y las consecuencias de la comunicación romántica y para mejorar las interacciones disfuncionales.

Así pues, existe evidencia de que las razones por las que las evaluaciones implícitas de la pareja son capaces de predecir los resultados de la relación a largo plazo pueden descansar en sus influencias sobre los comportamientos automáticos en las interacciones de pareja diarias. Debido a que un aspecto único de las díadas románticas es que las parejas son muy espontáneas entre sí, el comportamiento no verbal se destaca como un proceso interpersonal a través del cual las evaluaciones implícitas de la pareja ejercen su influencia en los resultados de la relación a lo largo del tiempo.

Entonces, ¿cómo es posible esta predicción? ¿En qué se fundamente este proceso?

Además de la contribución del comportamiento no verbal constructivo, ya mencionada, otra posibilidad podría ser que, a corto plazo, los individuos puedan interpretar su relación por las microexpresiones y emociones que exhiben espontáneamente hacia su pareja, que inicialmente se desencadenan por sus evaluaciones implícitas de la pareja. Por ejemplo, si esta evaluación es positiva puede evocar sonrisas hacia la pareja con más frecuencia. Consecuentemente, dichas interacciones de pareja se perciben como más satisfactorias.

Por lo tanto, a largo plazo, las evaluaciones implícitas de la pareja pueden influir en las evaluaciones explícitas por las inferencias que las personas extraen de su comportamiento no verbal hacia su pareja.

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El efecto placebo y nocebo en pacientes médicos. Club del Lenguaje No Verbal

Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “A Qualitative Systematic Review of Effects of Provider Characteristics and Nonverbal Behaviour on Pain, and Placebo and Nocebo Effects” de Daniali, H. y Flaten, M. A. (2019), en el cual se estudia cómo el comportamiento no verbal y las características de los médicos influyen en los dolores y el efecto placebo de sus pacientes.

El efecto placebo es una respuesta psicobiológica que se produce, en el ámbito médico, cuando un paciente nota una disminución de su dolor al administrársele medicación inactiva pero cuya información dada al paciente es positiva. En contraposición, el efecto nocebo es el caso opuesto, cuando la información negativa sobre un medicamento reduce sus efectos analgésicos en el paciente.

Así pues, no es raro el uso de la información para alcanzar el efecto placebo de manera conjunta con la medicación real para el tratamiento en cuestión. Sin embargo, existen otros factores sutiles que pueden influir en el resultado del tratamiento. Estos son, entre otros, las características de médico y su comportamiento no verbal con el paciente.

Con el fin de determinar la importancia de dichos factores, los autores analizaron un total de 34 estudios al respecto.

Por un lado, algunos estudios determinaron que el sexo del médico puede influir en el umbral de dolor y su intensidad reportada por los pacientes. Se detectó evidencia de un efecto interactivo: esto es, los médicos inducían menos dolor en sujetos del sexo opuesto. No obstante, no existe ninguna tendencia clara o fiable de un efecto concreto en el dolor o el efecto placebo en base al sexo del médico.

Esta relación entre el sexo del médico y el paciente parece responder, sin embargo, a cuestiones sociales basadas en el rol de género en vez de a factores biológicos. Esto es, la explicación sería que se trata de impresionar al sexo opuesto, si bien también se ha sugerido que, en pacientes femeninas, algunos factores fisiológicos contribuyen al informe de menos dolor frente a médicos varones.

Del mismo modo, el estatus del médico y su confianza, cuanto mayores sean, influyen también en informes de menos dolor, mejores estados físicos y emocionales y valoraciones del dolor más exactas de los pacientes.

Esto es debido a que los pacientes experimentan una presión sanguínea más alta y más estrés que modulan la percepción del dolor. Asimismo, se identificó que la mayor confianza y estatus generan un efecto placebo más alto.

Por otro lado, al estudiar la relación entre el comportamiento no verbal de los médicos y sus efectos en los pacientes, se identificaron aspectos de relevancia. En primer lugar, en comparación a los doctores con un comportamiento no verbal negativo, aquellos que muestran un comportamiento no verbal positivo (sonreír, contacto visual, el tono de voz, la postura…) inducían a una mayor tolerancia al dolor y menos expresiones de dolor. Además, dichos médicos suelen generar valoraciones del dolor más exactas.

En contraposición, los médicos con un comportamiento no verbal negativo (movimientos restringidos, contacto visual mínimo, poco contacto físico con el paciente…) inducía a un menor umbral de dolor del paciente.

Contrariamente, el umbral de dolor será mayor cuando se habla suavemente al paciente y se respeta su espacio personal. Del mismo modo, una actitud más entusiasta o positiva por parte del médico parece repercutir en un menor uso de narcóticos para los pacientes y, en general, un mejor estado físico.

Este tipo de actitud es también aplicable al efecto placebo, el cual se incrementa con una actitud positiva. La comunicación también es importante, pues un estilo más extenso o abierto y cálido, por ejemplo, manteniendo contacto visual y mostrando empatía, influye positivamente en el paciente (menos intensidad del dolor, más alivio de los síntomas y, en general, una mejora global).

Así pues, comparado con un estilo cerrado o neutral de comunicación, el estilo abierto o amigable de comunicación por parte de los médicos inducía a una expectación positiva más fuerte en su tratamiento o mejora (efecto placebo). En el extremo opuesto, el efecto nocebo es inducido con más frecuencia si el médico presenta un comportamiento no verbal negativo o distante (incluida la comunicación) con su paciente, reduciendo en consecuencia el efecto placebo.

¿La explicación?

El dolor es reconocido como un estresor; la mayoría de situaciones dolorosas nos provocan estrés y emociones negativas, las cuales a su vez pueden incrementar la experiencia o sensaciones de dolor.

En este sentido, ofrecer toda la información posible al paciente ayuda a reducir estos niveles de estrés y emociones negativas, permitiéndole adquirir conocimiento acerca de la eficacia de las intervenciones. Esto abarca también el comportamiento no verbal del médico o el interviniente, el cual supone una fuente de información para los pacientes. Por ejemplo, el comportamiento no verbal positivo del médico puede ser interpretado por el paciente como un signo de satisfacción con los resultados de la intervención y viceversa.

Finalmente, para explicar la relación con los efectos placebo y nocebo, se toma una perspectiva similar.

El comportamiento no verbal asume un papel afirmativo o contradictorio de la información verbal, del discurso, por lo que el comportamiento no verbal positivo puede tener un valor añadido al discurso, aumentando el efecto placebo. Si el comportamiento no verbal —negativo— contradice la información verbal, los efectos placebo pueden disminuir o, incluso, no existir. Cabe añadir que las propias expectativas también pueden contribuir a la modulación del estrés y las emociones.

Así pues, es indiscutible que existe una relación entre las características personales de los médicos y, sobretodo, su comportamiento no verbal y los efectos que producen en la percepción del dolor y el efecto placebo y nocebo. Sin embargo, no puede alcanzarse una conclusión generalizada y firme con respecto a cuánta influencia tienen, pues se necesita de más investigación para identificar, entre otras cuestiones, qué comportamientos no verbales específicos tienen un mayor impacto en tales efectos y cuáles son sus mecanismos de funcionamiento.

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