Club del Lenguaje no Verbal

Por cortesía de la Fundación Universitaria Behavior & Law

Categoría: Macrogestos (página 1 de 18)

Gestos que percibimos a media distancia, normalmente realizados con las manos y en menor medida con el resto del cuerpo

Comportamiento no verbal para reducir el dolor. Club de Lenguaje No Verbal

Amigos del Club de Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Nonverbal communication as a pain reliever: the impacto of physician supportive nonverbal behavior on experimentally induced pain” de Ruben M. A., Blanch-Hartigan D. y Hall J. A. (2016), en el cual se analiza si hay diferencias en cómo se experimenta el dolor en función del tipo de comportamiento no verbal (apoyo vs. no apoyo) de los profesionales de la salud.

Los beneficios del apoyo social para la salud están muy bien establecidos. Se puede apoyar verbalmente, pero también a través de comportamientos no verbales como inclinarse hacia delante, tener contacto visual, sonriendo, utilizando un tono de voz cálido, asentir con la cabeza y otros gestos. Tanto la salud física como la salud mental muestran un mejor funcionamiento cuando se interacciona con personas que expresan comportamientos no verbales de apoyo.

El dolor es una experiencia multidimensional. Desde el modelo de comunicación social del dolor (Craig K. D., 2009) se considera que las interacciones sociales modulan la experiencia de dolor tanto subjetiva como objetiva. El dolor subjetivo hace referencia a pensamientos, sentimientos y sensaciones de dolor informados por un sujeto. En cambio, el dolor objetivo se define en términos de índices de comportamiento de dolor, dónde se incluyen la tolerancia y las expresiones no verbales del dolor. Estas últimas cumplen una función comunicativa con el fin de conseguir apoyo y protección.

Las evidencias más destacables en este campo son varias. Por ejemplo, los sujetos informan de menos dolor y lo toleran más tiempo cuando están presentes personas de apoyo. También se observaron menos expresiones faciales cuando un sujeto experimenta el dolor y está acompañado que si esta solo.  Una revisión sistemática indicó que las interacciones sociales con significado positivo (p. ej. sostener la mano) tienen un impacto beneficioso en los que sufren de dolor. Estos beneficios se resumirían en reducción de la intensidad del dolor y aumento de la tolerancia del dolor.

La hipótesis de este estudio es que interaccionar con médicos que expresan comportamientos no verbales (CNV) de apoyo disminuirá tanto el dolor objetivo como el subjetivo en la medición posterior a las pruebas y dos semanas más tarde.

En el estudio, 205 participantes pasan por un procedimiento experimental de inducción del dolor. El procedimiento utilizado (procedimiento del torniquete) consiste en restringir el flujo sanguíneo en un brazo durante un minuto. A continuación, los sujetos deben hacer 20 ejercicios de empuñadura con la mitad de sus fuerzas. Cuando paran estos interaccionan con un/a médico/a anteriormente grabado con CNV de apoyo o de no apoyo. Cuando el CNV del médico es de apoyo, el profesional sonríe, mira a los ojos, se inclina hacia delante, afirma con la cabeza y se expresa con un tono de voz cálido. Cuando el CNV del médico es de no apoyo, el profesional mira abajo a menudo, mira poco a los ojos, se inclina hacia atrás, utiliza un tono frio de voz y dobla los brazos hacia el pecho frecuentemente.

La medición subjetiva consiste en una evaluación de los sujetos del dolor percibido (escala Likert de 1 a 9) cada 30 segundos a lo largo de los ejercicios y después de dos semanas del experimento. También se utiliza una escala con palabras descriptivas del dolor. La medición objetiva consiste en registrar cuándo los sujetos informan de que quieren parar los ejercicios (tolerancia del dolor). Además, dos investigadores entrenados evalúan el nivel de estrés/dolor de los participantes en función de las señales no verbales de dolor que estos expresan.

Por último, también se evalúan las percepciones de los participantes hacia los médicos que les han atendido. Las dimensiones a evaluar son: dominancia, calidez, competencia y disposición de informar sobre procedimientos e instrucciones. La satisfacción con el profesional se mide después del experimento y dos semanas más tarde.

El CNV de apoyo de los profesionales dieron lugar a percepciones de los sujetos de mayor calidez, mayor disposición a compartir información y menor nivel de dominancia. También se registró mayor satisfacción con los profesionales que apoyan tanto cuando se experimentó el dolor como dos semanas más tarde (recuerdo del dolor).

En cuanto a las medidas objetivas del dolor, se observó mayor tolerancia al dolor cuando el profesional que atendió a los sujetos utilizó una comunicación no verbal de apoyo. Lo mismo ocurrió con las expresiones no verbales de dolor en cara y cuerpo: se registraron menos cuando se recibió atención basada en comunicación no verbal de apoyo.

Las medidas subjetivas del dolor mostraron interacciones entre la comunicación no verbal de apoyo vs. de no apoyo y el género de los participantes. Las mujeres atendidas por un profesional que apoya informaron de mayor nivel del dolor comparado con una atención de no apoyo. Asimismo, los hombres atendidos por un profesional que apoya informaron de menor nivel del dolor comparado con una atención de no apoyo. Estas diferencias también se observaron en el registro de la memoria de dolor (evaluación dos semanas más tarde).

Para este ultimo resultado se destaca que ser mujer y atendida por un profesional que apoya mediante CNV de apoyo no implica sentir más dolor por el apoyo percibido, sino porque el contexto de apoyo ofrece más confianza y empatía y hace que las mujeres se sientan más cómodas para compartir lo que sienten. No obstante, también cabe destacar que en esta explicación se parte de un estereotipo de género, dónde la mujer expresa y responde más a la empatía y al apoyo de otros. No se trata de que los autores explican los resultados basándose en estereotipos de género, sino que hace referencia a que las mujeres adoptan ese rol estereotipado por la cultura, aprendizaje, etc.

En cuanto a la memoria del dolor, se destaca que recordar menos dolor después de la experiencia médica puede favorecer que los sujetos sientan menos ansiedad hacia futuros procedimientos médicos, así como mejor adherencia a los tratamientos. Todos los resultados del estudio deben interpretarse con especial cautela debido a unas condiciones experimentales que impiden la generalización de los resultados a la vida real. La inducción experimental del dolor puede mostrar diferencias importantes con el dolor inducido por problemas de salud o situaciones de riesgo reales. Además, tal como hemos mencionado, el dolor es una experiencia multidimensional y existen múltiples tipos de dolor tanto a nivel objetivo como subjetivo.

Como conclusión, los comportamientos no verbales de apoyo son prácticas que se enseñan en las escuelas y prácticas médicas como componentes de la atención centrada en el cliente. Aun así, las implicaciones diferenciales de mostrar apoyo no verbal no recibieron tanta atención en los estudios científicos como la importancia que parecen tener.

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Análisis de la verdad para detectar las mentiras. Club de Lenguaje No Verbal

Amigos del Club de Lenguaje No Verbal esta semana presentamos el artículo “The anatomy of confession: an examination of verbal and nonverbal cues surrounding a confession” de Dunbar N. E., Bernhold Q. S., Jensen M. L. y Burgoon J. K. (2018), en el cual se analizan las variaciones en el comportamiento no verbal desde antes de confesar hasta después de hacerlo y las estrategias de entrevista utilizadas.

El principal objetivo de los investigadores y entrevistadores de sospechosos es obtener una confesión y detectar si estos mienten. El foco de mira suele ser las declaraciones falsas y las confesiones (veraces) se valoran como anomalías. El análisis de estas últimas solo alcanza una comparación con las declaraciones falsas.

Una confesión suele ignorarse y, en el momento en el cual se detecta una declaración como veraz, se omite de la observación. Esta omisión ocurre a menudo en los estudios experimentales, dado que una confesión ya no cumple la condición de engaño a la cual fue asignada.

Examinar las confesiones es importante principalmente porque algunos hallazgos indican que las personas a menudo utilizan una confesión para destapar mentiras (13,9% de los casos) o en paralelo a otros métodos para dejarlas a descubierto (55% de los casos).

En este estudio, el objetivo principal es observar y entender los cambios en el comportamiento no verbal (CNV) de los entrevistados, atendiendo a las diferencias entre el CNV de antes y después de confesar.

Los cambios en el CNV se analizan a través de cinco indicadores de comunicación: sincronía, dominancia, tensión, amabilidad (agrado) y cooperación (involucramiento). Estos son los cinco más relevantes en el estudio de las confesiones de un total de 12 temas que se utilizan a menudo como lentes heurísticas en el análisis de la comunicación (Burgoon y Hale, 1984; 1987).

La sincronía se refiere a la coordinación de los patrones de comportamiento entre ambas partes en una interacción. En la detección del engaño se tiene en cuenta como posible estrategia del que engaña, pero también son importantes las estrategias de entrevista. Desde la Teoría Interpersonal del Engaño, se postula que el que intenta engañar debe sincronizarse con su interlocutor para mantener una apariencia de compenetración y para procesar adecuadamente información inesperada que recibe de este (p. ej. preguntas inesperadas).

La dominancia es un intento de control y de ganar ventaja en la interacción a través de actos comunicativos (p. ej. dando argumentos más sólidos). La tensión se observa en un comportamiento de comunicación acelerado o inquieto y, a modo general, se ha observado que los que mienten se muestran más tensos que los que dicen la verdad. Por último, ser agradable y cooperar o involucrarse se refieren a comportamientos verbales y no verbales que indican interés en la conversación y una expresión emocional positiva.

En todos estos temas, se desconoce la gradación que pueden presentar los que mienten desde antes hasta después de una confesión. Existen razones para mostrar comportamientos verbales y no verbales de todos estos indicadores tanto antes como después confesar. Por ejemplo, el que miente puede mostrarse más tenso antes de confesar, por los esfuerzos de mantener la calma; y también puede mostrar más signos de tensión después de una confesión, como respuesta de miedo e incertidumbre sobre la gravedad de las consecuencias.

Los autores del estudio también atienden a las estrategias de entrevista más eficaces en obtener una confesión. Las evidencias hasta el momento hablan, por ejemplo, de obtener mayor número de confesiones cuando el entrevistador actúa de manera más amable y es más humano. También se observó lo opuesto: más confesiones cuando hay mayor presión en las entrevistas policiales. Otro elemento importante sería presentar evidencias claras y fuertes sobre las mentiras de los sospechosos e incluso evidencias falsas, dado que pueden incrementar las tasas de confesión si son fuertes.

Otra cuestión para resolver en el estudio es si las estrategias de entrevista se asocian de manera diferencial con el CNV de antes y después de una confesión. Por ejemplo, si el entrevistador detecta más tensión antes de una confesión ¿utilizará estrategias de entrevista diferentes a que si nota otros indicadores no verbales? Y cuando se obtiene una confesión, ¿son esas estrategias utilizadas las que predicen un cierto CNV en el sospechoso? Aunque en la práctica algunos profesionales consideren que el CNV no sea fiable, observándolo de manera holística con el comportamiento verbal puede dar indicios fiables, especialmente en términos de sincronía.

Seis estudiantes previamente entrenados evalúan el CNV y las estrategias de entrevista de 86 videos de entrevista. En estas, cuatro profesionales entrevistaron a 86 sujetos que utilizaron el engaño (se les pidió previamente hacerlo) para ganar en un juego tipo Trivial. Los evaluadores de este estudio analizan un minuto de entrevista de antes y después de la confesión.

En cuanto al CNV, se observó un aumento en los indicadores no verbales de dominancia y amabilidad/agrado después de confesar. En cambio, desde antes hasta después de la confesión, la sincronía entre entrevistado y entrevistador disminuyó significativamente. La disminución de la sincronía puede deberse a que, una vez se confiesa, ya no hay necesidad de seguir aparentando honestidad. Además, cuando se confiesa, las preguntas sobre el engaño rompen la relación sincronizada previamente establecida.

Uno de los entrevistadores de los videos obtuvo muchas más confesiones que los demás. Su éxito pudo deberse al uso recurrente de la difusión de la responsabilidad – el sospechoso solo seguía órdenes de hacer trampa en el juego. También fue más minucioso en formular las preguntas y solicitó respuestas más claras y detalladas. Estas estrategias llevaron a un CNV más involucrado y cooperativo antes de confesar comparado con el uso de una estrategia basada en destacar la presencia de evidencia externa para incriminar al sospechoso.

Cuando los entrevistados confesaron seguidamente a la pregunta ¿has hecho trampa?, mostraron más tensión después de la confesión que los que confesaron espontáneamente. Estos últimos también se mostraron más agradables después de confesar que los que fueron avisados de la existencia de evidencias contra ellos. El aumento de la dominancia antes mencionado pueden deberse a que, una vez confesado el engaño, el sospechoso tiene la necesidad de dominar la interacción para poder dar las explicaciones oportunas sobre su comportamiento de engaño. De hecho, después de ¿has hecho trampa?, la respuesta iba acompañada a menudo de largas justificaciones.

A modo general, las estrategias acusatorias en la entrevista dieron peores resultados. Menos amabilidad y más tensión después de confesar y menos confesiones obtenidas. De hecho, el entrevistador que utilizó la difusión de la responsabilidad consiguió un 70% de 23 confesiones en las que se utilizó esta estrategia.

Cabe destacar que este entrevistador también utilizó significativamente más referencias éticas. No obstante, después de estas referencias, los entrevistados subrayaban la poca cantidad de dinero que se podía ganar en el juego (20$) – algo así como mi ética personal vale más que 20$ -. Esta es la razón probable por la que los sospechosos cargan la responsabilidad de su engaño a los que les mandaron hacerlo y no en el deseo de ganar el premio. Este dato es relevante porque en otros estudios se observó que los criminales que confiesan un crimen se diferencian de los falsos confesores en que suelen echar la culpa a las víctimas o a sus cómplices.

Concluyendo, analizar también las confesiones y los patrones de comportamiento verbal y no verbal que se dan en estos casos es una fuente de información de gran valor. Se consiguen puntos de referencia para la detección del engaño al conocer las diferencias comportamentales desde antes hasta después de una confesión y no solo a través de la comparación entre declaraciones falsas y veraces.

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Entrevista Cognitiva: carga cognitiva y su efecto en el comportamiento no verbal. Club de Lenguaje No Verbal

Amigos del Club de Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “The effect of cognitive load on nonverbal behavior in the cognitive interview” de Frosina p., Logue M., Book A., Huizinga T., Amos S. y Stark S. (2018), en el cual se analiza el efecto de la carga cognitiva como productora de cambios en el comportamiento no verbal (CNV) a la hora de mentir y decir la verdad.

En la detección de la mentira se consideran varias señales no verbales como indicadoras del engaño y/o de la verdad. Sigue habiendo ciertas discrepancias sobre el valor de algunas, como mirar a los ojos o el parpadeo. También hay dudas sobre la causa y el significado de algunos gestos, como los movimientos de manos o el uso de ilustradores. ¿Cuál es la solución?

Los autores del estudio hacen hincapié en la necesidad de tener en cuenta las diferencias individuales en el análisis del CNV. Por esa razón, incluyen en su estudio una variable con posible impacto en la relación entre carga cognitiva y los cambios (o ausencia de ellos) en el CNV: los rasgos psicopáticos. Se espera que los sujetos con rasgos psicopáticos y que mienten muestren señales no verbales distintas a los que también engañan, pero no presentan estos rasgos.

El aumento de la carga cognitiva, una herramienta clave en la entrevista cognitiva, puede exagerar y, por tanto, sacar a la luz las diferencias entre mentirosos y sinceros. La razón es que para mentir hay que utilizar más energía mental para crear y mantener consistencia en una historia que no es real. Si se aumenta la carga cognitiva se quitan recursos para seguir con una mentira de manera eficiente.

Este estudio tiene el objetivo de examinar si los cambios en el CNV durante la entrevista cognitiva son consistentes con 3 posibles causas: aumento de la ansiedad, aumento de la carga cognitiva o ambas. Además, se predice que los rasgos psicopáticos se relacionarán con cambios en la expresión de señales no verbales cuando se introduce carga cognitiva.

El diseño del estudio consiste en dos condiciones: veracidad y falsa coartada. Participan 150 estudiantes asignados de manera aleatoria a cada condición. Ambas condiciones implican jugar Connect Four (Conecta 4/ 4 en Línea) y siempre juegan un participante y un investigador (I1). Mientras juegan, el investigador habla de diversos temas cotidianos. Después de 7 minutos, un segundo investigador (I2) entra en la sala (tiene su escritorio ahí), recoge un libro y se va. Juegan 5 minutos más, después de lo cual el I1 sale a hablar por teléfono. Cuando vuelve, el juego continúa y 3 minutos más tarde I2 vuelve a la sala para recoger su cartera del escritorio. Cuando la abre reclama que le faltan 10$. El I1 le cuenta que el participante ha estado muy poco tiempo solo en la sala. El I2 va a pedir ayuda a un tercer investigador (I3) para dilucidar qué ha pasado. Por último, el participante es interrogado por el I3 y antes de la entrevista se le informa de que recibirá 10$ si consigue convencer al I3 de su inocencia.

Lo anteriormente descrito representa la condición de veracidad. En la condición de falsa coartada ocurre exactamente lo mismo, excepto que a los participantes se les informa de todo lo que va a pasar, se les pide que roben los 10$ y se les instruye en la construcción de una coartada. Si consiguen convencer al I3 de su inocencia, pueden quedarse los 10$.

Como variables dependientes se miden los rasgos psicopáticos (Self-Report Psychopathy Scale: Version III, SRP-III; Williams, Nathanson & Paulhus, 2003) y se registra la frecuencia por minuto de varias señales no verbales: parpadear, gestos repetitivos, movimientos del tronco y la mirada directa (a los ojos). El aumento de la frecuencia de estas señales no verbales se considera como resultado del aumento de la ansiedad. En cambio, la disminución de la frecuencia de estas se considera como resultado del aumento de la carga cognitiva.

Se dan cinco fases en la entrevista cognitiva: línea base, contar la historia cronológicamente, contar la historia en orden inverso, volver a contarla cronológicamente y un reto. Se graban tanto las condiciones experimentales como las entrevistas.

Se encuentra apoyo para cambios provocados por la carga cognitiva. Con el aumento de la carga cognitiva la frecuencia de los gestos repetitivos disminuyó. La frecuencia del parpadeo aumentó a medida que la entrevista progresó, por lo que podría estar relacionado con un aumento de la ansiedad. Los movimientos del tronco no mostraron cambios con el incremento de la carga cognitiva. En los estudios previos se consideró que la frecuencia de la mirada directa debe aumentar con el aumento de la carga cognitiva, pero en este estudio disminuyó significativamente.

Estos resultados en conjunto muestran que los cambios en el CNV se pueden dar tanto por el aumento de la ansiedad como de la carga cognitiva y no es tan fácil predecir esos cambios. También se destacan diferencias en el CNV a lo largo de la entrevista entre los que deben mentir y los que dicen la verdad. Los que mintieron parpadearon cada vez más desde el inicio hasta el final de la entrevista, pero no hay diferencias significativas.

Se observan más cambios en los movimientos del tronco de aquellos que mienten y son significativos en el momento en el cual se debe contar la historia hacia atrás. En esta fase de la entrevista se observa también una disminución importante en la mirada directa en ambos grupos, pero con diferencias. Aquellos que mienten miran más a menudo a los ojos a lo largo de toda la entrevista que los que dicen la verdad. Los cambios más relevantes aparecen en los gestos repetitivos. Los que mienten disminuyen drásticamente el uso de estos gestos y, una vez más, el punto clave de la entrevista es cuando se debe contar la historia hacia atrás. En cambio, los que dicen la verdad mantienen un ritmo relativamente constante en el uso de gestos.

Por lo tanto, la fase de la entrevista cognitiva que requiere contar una historia hacia atrás es clave en observar los cambios en el CNV. Esto lleva directamente al impacto de la carga cognitiva y se debe subrayar que las diferencias observada ocurren en comparación con la línea base. Solo la mirada directa ha mostrado diferencias importantes también entre la fase de contar la historia cronológicamente y hacia atrás.

Por último, y en cuanto a los rasgos psicopáticos, en la fase de línea base de la entrevista cognitiva ninguna señal no verbal se ha mostrado diferente. Además, los cambios en la frecuencia de parpadeo, mirada directa y gestos fueron similares entre sujetos con y sin rasgos psicopáticos a medida que aumentaba la carga cognitiva.

Solo los movimientos del tronco aumentaron en los sujetos con rasgos psicopáticos que mintieron y, especialmente, desde la fase de contar la historia hacia atrás. Se plantea que más movimientos del tronco sirven como distractores para los demás y una ventana abierta que facilita la influencia sobre otros. Los autores consideran este hallazgo suficiente como para considerar que aún queda sobre la mesa la importancia de las diferencias individuales en el CNV (especialmente de los rasgos de personalidad).

Como conclusión, tanto la carga cognitiva como la ansiedad son importante en la tarea de determinar el CNV en el contexto de la interrogación. La mejor manera de detectar las señales no verbales indicadoras de engaño parecer ser la consideración de las diferencias individuales y, por tanto, un buen registro de la línea base del CNV.

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Evidencias sobre el uso y la interpretación del lenguaje no verbal en la práctica clínica. Club de Lenguaje No Verbal

Amigos del Club de Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo“Reading and using body language in your medical practice: 25 research findings” de Hills L. (2011),  que resume las evidencias más relevantes sobre la importancia del comportamiento no verbal en la interacción médico-paciente.

Por lo general, podemos elegir cuidadosamente las palabras que decimos. En cambio, nuestro lenguaje no verbal a menudo nos traiciona. Se podría decir que la expresión no verbal en gran parte es imposible de controlar, dado que ocurre a múltiples niveles: movimientos, gestos, expresiones faciales, orientación del cuerpo, etc. Del 60 a 93% de la comunicación es de naturaleza no verbal. Por lo tanto, en las interacciones con otros, transmitimos e interpretamos multitud de mensajes de naturaleza no verbal.

En el contexto médico expresar e interpretar el lenguaje no verbal adecuadamente impacta de diversas maneras. Por ejemplo, los profesionales de la salud que son más sensibles a las señales no verbales y que expresan mas empatía generan mayor satisfacción general en el paciente y reciben menos demandas legales. También suelen tener relaciones más positivas con sus compañeros. Aquellos que se encuentran en posiciones de liderazgo pueden utilizar el comportamiento no verbal (CNV) para incrementar la eficacia de su liderazgo y fomentar un mejor trabajo en equipo. Dada la importancia del CNV, se resumen a continuación las evidencias más relevantes en el contexto laboral, con gran utilidad en el contexto de la atención sanitaria.

Si un superior nos da una palmadita de apoyo en la espalda, puede que no sea buena idea devolvérselo. En EE. UU., en el contexto de trabajo se utiliza el tacto como símbolo del estatus socioeconómico. Por eso, un superior puede utilizar gestos de este tipo con sus subordinados, pero no es recomendable hacerlo recíprocamente. El estatus también se expresa según el sitio para sentarse. Cada profesional debe discernir si es mejor sentarse detrás de un escritorio, al lado de un paciente, etc. según qué se quiere transmitir. Al sentarse, se debe tener en cuenta en ángulo del cuerpo con respecto al interlocutor. Por ejemplo, si un paciente se mantiene reclinado en la silla durante la conversación con el médico puede que no tome muy en serio lo que se le dice. Por lo general, cuánto más cerca se sienta, más interés tiene en escuchar.

La comunicación no verbal puede revelar 6 aspectos que otros podrían esconder: interés y compromiso, gusto/disgusto, emociones, la naturaleza de la relación, qué se prefiere mantener oculto y sentimientos que ni uno mismo es capaz de admitir. En cualquier caso, es importante observar con atención y no asumir nada. Conocer esto sirve para que los profesionales observen y, posteriormente, expongan algunas de esas observaciones a los pacientes, facilitando las conversaciones más complicadas. También se debe tener en cuenta que algunas cosas que los pacientes quieren esconder no tienen nada que ver con la relación médico-paciente o las prácticas médicas.

En este proceso de observación del lenguaje no verbal, se debe considerar si este concuerda con el lenguaje verbal. Cuando no concuerdan, el lenguaje no verbal es el que domina las percepciones. Por eso, si alguien dice no estoy enfadado, pero respira rápido y de modo audible, tensa los hombros, cierra los puños, etc., no creemos lo que dice, sino lo que expresa de manera no verbal. No obstante, cuando creemos que el CNV de alguien nos indica algo diferente de lo verbal, se debe comparar el CNV con la línea de comportamiento base de dicha persona. La razón de ser de esta comparación es la posible presencia de hábitos no verbales, que no expresan algo en particular. Por ejemplo, un paciente puede tener el hábito de dar golpecitos dedos contra dedos que no expresa ningún estado en particular. De no ser un hábito, podría indicar nerviosismo, aburrimiento y otros, pero si lo es, no debe interpretarse como tal.

Además de tener en cuenta la línea de comportamiento base de una paciente, un profesional sanitario debe tener en cuenta que, indudablemente, hay diferencias culturales en la expresión no verbal. Si se encentra con pacientes de otras culturas debe interpretar cuidadosamente el CNV de dichos pacientes. Todos solemos interpretar el lenguaje no verbal a través de lente de la cultura en la que vivimos y, aunque sea difícil conocer todas las diferencias culturales, se debe tener cuenta su posible existencia. Además, cualquier profesional debería adecuar su propia expresión no verbal a lo culturalmente aceptado en la cultura en la que practica su profesión. En la misma línea, se destaca el carácter contextual del lenguaje corporal. Si el contexto cambia, el CNV puede expresarse de la misma manera, pero con significado diferente. Por ejemplo, frotarse la frente puede indicar un dolor de cabeza, cansancio o estoy estresado.

Las señales no verbales no deberían ser interpretadas de manera aislada, porque un solo gesto puede tener múltiples significados y es difícil discernir cual es el más adecuado. En la expresión de cualquier significado, los gestos suelen darse de manera agrupada. Por ejemplo, hay varias señales no verbales que indican incomodidad: una alta tasa de parpadeo, morderse los labios, movimientos de inquietud, gestos rápidos con las manos, etc. y suelen agruparse.

Observar si hay agrupaciones de gestos no verbales que indican lo mismo lleva a maximizar la precisión en la interpretación y a minimizar el riesgo de una mala interpretación. En el ejemplo, detectar la incomodidad del paciente de manera precisa facilita poner en marcha acciones que hagan que el paciente se sienta mejor. Analizar el CNV de la manera más global posible también facilita detectar mentiras. La expresión corporal es un mejor indicador que la expresión facial en esta labor y atender al movimiento del cuerpo de manera global mejora la detección de las mentiras.

El lenguaje corporal puede dar indicios sobre relaciones y control. Quien tiene mayor estatus, quien respeta a quien, quien domina y quien es sumiso, etc. Estos indicios relacionales y de control son especialmente relevantes cuando a consulta acuden pacientes acompañados de pareja, hijos/as, amigos/as (u otros familiares. Por ejemplo, puede observarse si un paciente se siente incomodo al contar algo delante de un acompañante y el lenguaje corporal facilitaría al profesional el darse de cuenta de la necesidad de atender al paciente en ausencia de terceros.

El CNV como indicador de confianza y control también se puede dar a la inversa. El paciente puede observar el lenguaje no verbal del profesional y si este se siente confiado y en control de la situación que se le expone. La autora sugiere poner la espalda recta, respirar desde la tripa y relajar la mandíbula generando así mensajes de autoconfianza, tanto interna como externamente. También es importante mirar a los ojos del paciente, porque evitarlo lleva a una interpretación de falta de interés en el paciente.

Expresar confianza y control podría evitar ser víctima de acoso sexual. Por un lado, las personas con tendencia a llevar a cabo acciones de acoso sexual suelen tener un comportamiento dominante y se aprovechan de ambigüedades de los roles de otros. Por ejemplo, un profesional puede comportarse de manera más sumisa, acorde a un rol de subordinación y un superior con tendencia al acoso sexual puede aprovechar esa situación para exculparse y culpar al otro por invitarle al acoso. También puede ocurrir algo similar en relaciones médico-paciente o paciente-familiar, por lo que es importante detectar las señales no verbales que indican riesgo de acoso sexual y buscar/ofrecer protección.

Muchas partes del cuerpo transmiten información valiosa a través del lenguaje no verbal. La posición de las manos y brazos y tocarse revelan sentimientos. Tocarse o jugar con los accesorios puede indicar nerviosismo, baja autoconfianza o necesidad de más apoyo emocional. Alguien que se toca la cara puede expresar un estado de aburrimiento o ansiedad. Cruzar los brazos puede indicar el tener frio, necesidad de más atención, falta de interés o enfado.

La velocidad del movimiento de la cabeza (típico de la afirmación) también comunica cómo se sienten las personas con respecto a lo que se les está contando. Un movimiento regular en la conversación (p. ej. después de exponer cada posible causa de un síntoma) puede indicar que se está entendiendo/de acuerdo con lo que se escucha. Si el movimiento se enlentece sustancialmente puede indicar presencia de dudas. Por lo contrario, si aumenta de velocidad, puede señalar pérdida de interés y/o el deseo de que la charla se acelere y finalice pronto.

Mover o afirmar demasiado con la cabeza es uno gesto que se desaconseja en el caso de las mujeres líderes. Otro gesto a evitar es esperar demasiado para tomar el turno en una conversación. La autora menciona varios gestos como importantes solo en el caso de las mujeres líderes porque consideran que ser mujer y líder a la vez suele llevar más trabajo para mantener ese rol en la percepción de terceros, debido a la asignación de un rol sumiso a la mujer en la sociedad. También se aconseja un apretón de manos firme tanto para hombres como para mujeres profesionales, con una posición del cuerpo de frente al interlocutor y mirar a los ojos. Esta agrupación de gestos genera percepciones más favorables sobre los profesionales y se les juzga como más confiables y agradables.

Leemos constantemente las caras de las personas. Hay diferentes marcadores faciales a tener en cuenta. Los que se pueden controlar son los rasgos de apariencia (maquillaje, piercings, peinado, etc.) y los rasgos indicadores de emociones (movimientos musculares de la cara acordes a las emociones) pueden entrenarse en caso de no ser los adecuados. Controlar estos marcadores (especialmente los últimos) en la práctica profesional pueden ser clave, porque influirán inevitablemente en la percepción que el paciente tenga del profesional (si es de fiar o no, entre otras) y, posiblemente, en la interacción con él.

En cuanto a las expresiones faciales del paciente, destacan las sonrisas exageradas, fuera de lugar, que pueden indicar la disposición a empezar una discusión, o un empuje muy corto de la lengua hacia fuera, que puede indicar un desacuerdo o disgusto. Este ultimo es un acto inconsciente que observamos ya en los bebés cuando rechazan la comida que no les gusta.

Por último, el lenguaje no verbal también impacta en el clima laboral. Al relacionarse con compañeros o superiores es mejor sentarse en frente de ellos. Tener solo un cuarto del cuerpo girado hacia otro lado puede indicar falta de interés. Para construir y mantener un buen equipo a menudo se hace necesaria la eliminación de barreras físicas y tecnológicas. Se debe facilitar el contacto visual, gesticular con las palmas abiertas más hacia arriba al hablar y afirmar con la cabeza para animar a los demás a que participen y se comuniquen con libertad. Ser capaz de interpretar el lenguaje no verbal de los compañeros de trabajo y percibir que ellos también pueden interpretar el nuestro genera un espacio de trabajo menos estresante.

En conclusión, atender al comportamiento no verbal en el contexto profesional sanitario puede mejorar la comunicación tanto en relaciones simétricas (compañeros) como en relaciones asimétricas (profesional-paciente, empleado-superior). La consecuencia más directa sería el aumento de la efectividad de las prácticas médicas y, no menos importante, el aumento de la satisfacción de todas las partes implicadas.

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Señales no verbales de vulnerabilidad en relación a la Tétrada Oscura. Club de Lenguaje No Verbal

Amigos del Club de Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Evil intentions: examining the relationship between the Dark Tetrad and victim selection based on nonverbal gait cues” de Ritchie M. B., Blais J. y Forth A. E., en el cual se explora la relación entre rasgos pertenecientes a la Tétrada Oscura (psicopatía, maquiavelismo, narcicismo y sadismo) y la detección de señales no verbales que indican vulnerabilidad.

Algunos estudios han establecido que ciertas señales no verbales, como la forma de caminar, pueden ser indicadores precisos de la vulnerabilidad de ser la víctima de un delito. Basándose en estas señales, los sujetos con un alto nivel de rasgos psicopáticos son capaces de identificar la vulnerabilidad de una persona. Esa información influiría en la decisión del delincuente de atacar o no, según si la posible víctima le parece más o menos vulnerable. No obstante, cabe destacar que guiarse por las señales no verbales no implica dar atención a unas señales específicas y de manera voluntaria. La detección de la vulnerabilidad en base al comportamiento no verbal es un proceso más bien intuitivo, los sujetos simplemente saben que una persona es vulnerable.

La psicopatía no es el único trastorno de personalidad asociado a un mayor número de  víctimas y a más manipulación y engaño. Por lo tanto, es posible que haya sujetos con otros trastornos de personalidad (o con rasgos relacionados) capaces de detectar a las víctimas más vulnerables en base a señales no verbales. Por esta razón, el estudio extiende la relación entre psicopatía y detección de señales no verbales indicadoras de vulnerabilidad a los rasgos asociados a la Tétrada Oscura.

Las señales del comportamiento no verbal que más indican vulnerabilidad a ser víctima es el movimiento del cuerpo, y específicamente, la forma de caminar. En un estudio con delincuentes encarcelados por atacar a extraños se observó que estos, al mirar varios videos de personas caminando, son capaces de determinar los targets más fáciles y a aquellas personas que es mejor evitar atacarlas. Las diferencias en la forma de caminar entre los targets fáciles y difíciles se daban en: la longitud de zancada (corta, larga o media), el cambio de peso en el caminar (de arriba hacia abajo o lateral), coordinación entre brazos y piernas y colocación de los pies.

También hay diferencias de género en los agresores:  los hombres con rasgos psicopáticos son mejores que las mujeres en detectar mujeres vulnerables a través de señales no verbales. Esta capacidad se ha observado en muestras de estudiantes, delincuentes y de oficiales de policía.

Hasta hace poco, la combinación de rasgos de psicopatía, maquiavelismo y narcicismo se ha considerado como un posible constructo unitario llamado la Tríada Oscura. En cambio, en la Tétrada Oscura se añaden rasgos de un sadismo del a día a día, que hace referencia a la obtención de placer a través de provocar daño a otros y un deseo recurrente de hacerlo. Todos los componentes de la Tétrada Oscura muestran relaciones con comportamientos antisociales, bullying, trolling online y con la obtención de placer a través de las desgracias de los demás.

En el estudio participan 99 estudiantes a las cuales se les aplican varios cuestionarios relativos a los rasgos de la Tétrada Oscura. Los participantes observan 8 videos en los cuales varias mujeres caminan de espaldas a la cámara, para evitar la influencia de las expresiones faciales. De las 8 mujeres grabadas, 4 de ellas fueron víctimas de algún delito en el pasado y 4 no. Para cada grabación, se pide a los sujetos que indiquen si creen que las mujeres del video fueron víctimas de algún delito o no. Además, deben dar una justificación para cada evaluación de la vulnerabilidad, es decir, deben decir en qué se basan para considerar que una mujer fue víctima o no en el pasado (p. ej. en la edad, ropa, género, movimiento al caminar, intuición, etc.).

Al igual que en otros estudios, se encuentra una alta precisión en la detección de la vulnerabilidad en aquellos sujetos con altas puntuaciones en psicopatía. También se observan los mismos resultados en los sujetos con puntuaciones altas en maquiavelismo y en el sadismo del día a día. En cambio, no se encuentra una relación significativa entre tener rasgos de narcisismo y detectar la vulnerabilidad en base a las señales no verbales.

En la psicopatía se consideran dos factores. El Factor 1 se asocia a una predominancia de comportamientos de manipulación y de insensibilidad afectiva. El Factor 2 indica un estilo de vida errático y más comportamientos antisociales. De estos dos factores, se observó que el segundo es el mejor predictor para la precisión en la detección de la vulnerabilidad, por encima de todos los demás rasgos de la Tétrada Oscura.

Cabe destacar que los rasgos de la Tétrada Oscura se solapan (excepto los del narcisismo), por lo que un sujeto con rasgos psicopáticos puede detectar igual de bien la vulnerabilidad que un sujeto con rasgos de psicopatía, maquiavelismo y sadismo.

No se encuentran relaciones entre tener rasgos de la Tétrada Oscura y utilizar las señales no verbales relativas a la forma de caminar para discriminar la, vulnerabilidad. Lo que indican estos resultados es, tal como mencionábamos antes, que los sujetos no analizan la forma de caminar de forma consciente. Los participantes se daban cuenta a través de la intuición de quienes eran víctimas y quienes no.

Aunque los sujetos no sean conscientes de que se fijan en la forma de caminar, sí que valoran de manera correcta a las mujeres de los videos en función de las diferencias en ese aspecto. También parece ser que la forma de caminar destaca por encima de la apariencia física y la vestimenta, un resultado obtenido en este y en otros estudios previos.

La falta de asociación entre rasgos de narcisismo y la precisión en detectar la vulnerabilidad a través de la forma de caminar se puede deber a que en el narcisismo predomina el egocentrismo y la sensación de grandiosidad. Estos rasgos pueden desviar la atención hacia uno mismo e impedir una detección precisa de la vulnerabilidad en otros. En cambio, en los demás componentes de la Tétrada Oscura predominan otros rasgos que pueden facilitar esa detección: la insensibilidad afectiva, la impulsividad, la manipulación, etc.

Cabe destacar que la vulnerabilidad a ser la víctima de un delito no implica culpar a las víctimas. La importancia de este tipo de análisis reside en la detección de factores que podrían ser utilizados en entrenamientos de defensa ante delincuentes potenciales. De hecho, existen estudios que han demostrado que el entrenamiento para cambiar la forma de caminar reduce la percepción de vulnerabilidad de terceros.

 

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