Por cortesía de la Fundación Universitaria Behavior & Law

Categoría: Justicia (Página 2 de 3)

Sabiduría popular frente a conocimiento científico sobre la detección no verbal del engaño. Club Lenguaje no Verbal.

Detección de la mentira

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, en esta ocasión les sugerimos un resumen del artículo “¿Se pilla antes a un mentiroso que a un cojo? Sabiduría popular frente a la científica sobre la detección no-verbal del engaño”, del autor Jaume Masip, de la Universidad de Salamanca, en el cuál se revisa la fiabilidad de la detección del engaño a través de la evaluación del lenguaje no verbal.

En multitud de ocasiones, la psicología social ha sido criticada por estudiar ciertas situaciones que, según gran parte de la población, son “de sentido común”. Esto provoca, habitualmente, que la sabiduría popular sustituya al auténtico conocimiento científico a la hora de abordar evidencias o problemas de la vida cotidiana (a lo cual contribuyen, sin duda, series de televisión, libros de autoayuda, etc.). Uno de los campos de la psicología en los que más falsas creencias existen es el de la comunicación no verbal.

¿Hasta qué punto puede la comunicación no verbal transmitirnos realidades absolutas sobre el comportamiento de un individuo? Mientras que la investigación científica nos lleva a relativizar los descubrimientos, la mayoría de la sabiduría popular habla de realidades dicotómicas, sin atender a la variación entre individuos o situaciones. Esta visión errónea es especialmente flagrante en casos como la detección de mentiras, en la cual existen multitud de creencias sobre la utilidad del lenguaje no verbal para detectar las mismas. Este artículo trata de desmantelar algunas de estas creencias populares erróneas, basándose en la rigurosa investigación científica para demostrar la falsedad de muchas de las afirmaciones realizadas fuera de la disciplina de la psicología sobre el tema.

  • ¿Se pilla antes a un mentiroso que a un cojo?

Tal y como las evidencias científicas demuestran, no hay diferencias sustanciales en la detección de la mentira a través del lenguaje corporal respecto a tratar de adivinarlo al azar (en torno al 50% de los casos son acertados). Ni siquiera tras “entrenar” a expertos se encontraron diferencias importantes entre estos y personas que no tenían ningún conocimiento sobre detección de mentiras. Por tanto, y en contra de la “afirmación popular”, se encontró que la capacidad para discriminar entre mensajes verdaderos y falsos es muy escasa en los seres humanos, dependiente sobre todo de elementos personales y contextuales. No es, por tanto, fácil “pillar a un mentiroso”.

  • ¿Afecta nuestra confianza a nuestra capacidad para detectar mentiras?

En absoluto. De hecho, tal y como muestran las investigaciones, las personas no tenemos conciencia de lo correctos o incorrectos que son nuestros juicios de credibilidad. Incluso en multitud de ocasiones tendemos a sobreestimar nuestra capacidad de discriminar entre verdades y mentiras.

  • ¿Existen señales conductuales de cuándo alguien nos está mintiendo?

Taparse la boca, tocarse la nariz, frotarse un ojo o el cuello, mirar fijamente a los ojos… todas estas acciones son, según la cultura popular, rasgos de un mentiroso. De hecho, muchos de estos estereotipos también han sido estudiados, encontrándose que muchos de ellos parecen tener validez universal (como el de que un mentiroso aparta la mirada).

Por supuesto, prácticamente ninguno de estos estereotipos es cierto (y menos generalizables a toda la población). La discrepancia entre estos y la realidad empírica puede dar cuenta del escaso valor de las claves conductuales para formular juicios correctos de mentira.

  • ¿Existe alguna posibilidad de llegar a ser un buen “detector de mentiras”?

Se han realizado multitud de intentos en este sentido, entrenando de diversas maneras a múltiples observadores. Sin embargo, el porcentaje de aciertos no ha representado un gran aumento (del 54% a 57%). ¿A qué se debe esto? En realidad, no es motivo exclusivamente del tipo de entrenamiento, sino de los escasos indicadores conductuales que son realmente útiles. Según ciertos autores, más que incrementar la precisión, lo que provocan estos entrenamientos es el aumento de la tendencia a decir que los mensajes son falsos.

Si quieres saber más sobre el comportamiento no verbal y su aplicación, visita nuestro Máster en Comportamiento No Verbal y Detección de la Mentira. También puedes seguir leyendo artículos de comportamiento no verbal en nuestro blog de Comportamiento No Verbal.

Arrepentimiento y Justicia. Club del Lenguaje No Verbal.

Arrepentimiento y Justicia. Club del Lenguaje No Verbal.

Arrepentimiento y Justicia. Club del Lenguaje No Verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, esta vez les sugerimos un resumen del artículo “arrepentimiento y Justicia Penal”, de la autora Susan A. Bandes de la Universidad DePaul (EE. UU.), acerca de la influencia del arrepentimiento de un acusado en la sentencias judiciales.

El acusado no tiene que burlarse, reírse o quedarse dormido para que se juzgue su falta de arrepentimiento , los jurados deducen esa falta por su visible falta de emoción cuando durante el juicio se aportan como evidencias las “terribles descripciones de sus crímenes”. Las entrevistas con miembros del jurado revelan un denominador común: esperan que los acusados expresen una emoción visible, e interpretan su ausencia como arrogancia, indiferencia y falta de arrepentimiento . Percibir el arrepentimiento de un acusado o la falta de este, es uno de los factores más importantes en la decisión de los miembros del jurado para condenarlo a muerte. El análisis de esto juega un papel crucial en una gran número de resoluciones penales (audiencias, libertad condicional, evaluaciones forenses, etc.). En la mayoría de estos contextos, el que toma la decisión está presente mientras el individuo verbaliza sus emociones y actitudes. Aun así, su comportamiento es considerado como un indicador fiable de su nivel de arrepentimiento . Aunque los jueces y los jurados a menudo creen que reconocen el arrepentimiento cuando lo ven, el término en sí rara vez se define en los procesos judiciales, y no hay consenso legal acerca de cómo identificarlo. Esta falta de consenso no se limita a los que tienen que tomar las decisiones.

Existen evidencias de que quienes toman las decisiones lo evalúan a través de su propio punto de vista cultural y emocional, y que analizar el arrepentimiento a través de la conducta es particularmente problemático a causa de las diferencias culturales y raciales, o cuando el acusado es un menor de edad, discapacitado o enfermo mental o ha ingerido drogas. Todo esto conduce una serie de preguntas. ¿Se puede desarrollar un perfil completo del arrepentimiento que determine los signos externos que pueden ser identificados durante un juicio? La respuesta a esta pregunta depende en parte de una cuestión legal: ¿Es relevante el arrepentimiento para el Sistema Judicial Penal? Por ejemplo, se ha demostrado que los que toman las decisiones lo valoran porque consideran que los delincuentes arrepentidos tienen menos posibilidades de reincidir.

Asimismo, se ha probado que ciertos tipos de remordimientos están relacionados con una mayor probabilidad de reincidencia. Por lo tanto, si el arrepentimiento tiene relación con la reincidencia, es fundamental identificarlo en un perfil que lo distinga del remordimiento. Por otro lado, el sistema legal suele considerar como indicadores de arrepentimiento ciertos rasgos de personalidad más duraderos como la empatía o la compasión. Esto plantea la cuestión jurídica de si la sentencia debe depender de la personalidad o también es una cuestión de ciencia afectiva: ¿Pueden la empatía, la compasión o la personalidad analizarse a través de la conducta?

El arrepentimiento juega un papel importante en las decisiones judiciales en EE. UU. y en otros sistemas de derecho común, incluyendo Canadá, Reino Unido y Australia. El comportamiento y la apariencia del acusado durante el juicio es el factor más potente en la determinación del análisis del arrepentimiento en los miembros del jurado. No obstante, el arrepentimiento no es un término definido dentro de las ciencias, ciencias sociales y humanidades, o incluso dentro de cualquier campo concreto. Proeve y Tudor hacen referencia a un grupo de emociones denominadas “emociones de retracción”, que incluye la culpa, el remordimiento, el reproche, la contrición y el arrepentimiento. Que esta imprecisión taxonómica sea problemática o no depende del contexto.

En el Derecho, es un problema serio. A pesar de la falta de definiciones legales, los que toman las decisiones a menudo creen reconocer el arrepentimiento cuando lo ven. Así, el arrepentimiento se considera un indicador de buena conducta y un predictor de futuro comportamiento respetuoso con la ley. Sin embargo, a pesar de este interés por el arrepentimiento y cómo analizarlo, no existe ningún tipo de orientación sobre cómo hacerlo. El problema depende, en primer lugar, de la información legalmente relevante que están descubriendo (o piensan que están descubriendo) los que toman las decisiones cuando tratan de analizar el arrepentimiento. También depende de si este análisis les conduce por el mal camino, por ejemplo, hacia decisiones influidas por un sesgo racial o cultural. Por otra parte, el arrepentimiento desempeña un papel fundamental en teorías y prácticas de castigo menos tradicionales, en particular en aquellas más centradas en las víctimas, como la justicia restaurativa.

Si el arrepentimiento va a seguir desempeñando un papel influyente en la justicia penal debe ser identificado con una precisión razonable. El proceso de identificación no debe aumentar la probabilidad de que los factores ilegítimos como la raza o la etnia influyan en los resultados de la justicia penal. Si no se pueden cumplir estos criterios, el arrepentimiento debe ser eliminado del proceso de deliberación. Sin embargo, la idea de desterrar el arrepentimiento tiene sus problemas ya que se relaciona con otras características que valoran los que toman las decisiones, como la empatía y la conciencia. Un conjunto más asequible de reformas consistiría en educar y guiar sobre cómo analizar el arrepentimiento. Si se determina que el arrepentimiento no se puede percibir de forma fiable por las expresiones faciales y el lenguaje corporal, los jueces podrían entonces instruir a los jurados, y los peritos testificar al efecto.

El estudio del arrepentimiento durante un juicio ofrece una oportunidad para estudiar las emociones, ya que en realidad se desarrollan en el ámbito social, no en un entorno de laboratorio que no puede captar la dimensión social esencial de la expresión e interpretación emocional. La otra gratificación de estudiar el arrepentimiento en el sistema legal es que los resultados tendrán consecuencias reales para la reforma del sistema de justicia penal. La cuestión de si esta actitud compleja puede ser identificada a través de signos externos y además a través de señales exhibidas durante un procedimiento penal tiene que ser urgentemente orientada. Hasta que no se trate adecuadamente, el sistema de justicia penal procederá según el cuestionable supuesto de que el arrepentimiento se puede identificar de forma fiable a través de la actitud, y se tomarán decisiones sobre la vida y la libertad en base a esa suposición.

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Fundación Universitaria Behavior & Law – Club del Lenguaje No Verbal

Traducción y edición: Leticia Moreno

Aspecto y movimiento en la percepción de vulnerabilidad ante una agresión. Club Lenguaje No Verbal.

La influencia del aspecto y el movimiento en la percepcion de vulnerabilidad ante una agresion - Club lenguaje no verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana les proponemos un resumen del artículo “Victim selection and kinematics: a point-light investigation of vulnerability to attack” de los autores Rebekah E. Gunns, Lucy Johnston y Stephen M. Hudson, de la University of Canterbury, que analiza la relación entre la percepción de vulnerabilidad y ciertos elementos kinésicos y aspectuales de los individuos.

Al entrar en una sala llena de extraños, un individuo puede rápidamente detectar características de todos ellos, así como la naturaleza de sus interacciones (quien flirtea, quien discute, quien domina a otros, etc.). Además, también puede llegar a determinarse, de manera en ocasiones bastante precisa, elementos de la personalidad de los distintos individuos. Esto muestra, por tanto, lo importante que puede llegar a ser la comunicación no verbal a efectos de transmitir propiedades de los individuos observados.

La comunicación no verbal puede, sin embargo, llegar a transmitir elementos como la vulnerabilidad de un individuo. Esto cobra sentido si reflexionamos sobre cómo los lobos tienden a aislar a otros animales débiles, sin ser plenamente conscientes de estar llevando a cabo este proceso de selección. Si trasladamos este ejemplo al caso de los humanos, encontramos que en multitud de ocasiones un mismo individuo puede ser repetidamente víctima de ciertos delitos, sugiriendo que tal vez ciertas características del mismo estén demostrando que el mismo es más vulnerable que otros objetivos. Esta investigación se centró, precisamente, en analizar la naturaleza de esta información específica y las características que la transmiten, con el fin de ser capaz de predecir y prevenir ataques (o crímenes) físicos.

Para ello, una muestra de individuos fue grabada con una cámara mientras se desplazaban físicamente. A su vez, se crearon otros dos grupos: uno que codificaría el tipo de movimiento que llevaba a cabo cada uno de ellos (con el fin de establecer un perfil básico), y otro que debería evaluar con qué facilidad consideraba que podría asaltarse a los individuos del vídeo.

Los resultados indicaron que, tanto en el caso de los hombres como en el de las mujeres, eran considerados que tenían más vulnerabilidad aquellos que se desplazaban con zancadas más cortas en relación a su altura, iban inclinados hacia delante, con un balanceo limitado de los brazos, desprendían una falta de energía en su modo de caminar (podrían ir mirando hacia abajo, con los hombros caídos, etc.) y, en general, andaban lentamente. También el peso de los individuos demostró ser importante a la hora de ser considerados vulnerables, más en el caso de las mujeres que en el de los hombres.

Finalmente, se analizó también la influencia de ropa y calzado que limitara de algún modo el movimiento, con el fin de determinar si también había una influencia de estos elementos al transmitir una sensación de vulnerabilidad. Los resultados indicaron, respecto al tipo de ropa, que aquellos individuos con falda eran considerados más vulnerables, frente a aquellos con leggins o pantalones normales. Por último, respecto al calzado, fueron determinados como más vulnerables aquellos individuos que andaban descalzo o llevaban tacones (por el contrario, aquellos con zapatos planos no fueron encontrados significativamente vulnerables).

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Conducta no verbal en entrevistas con menores víctimas de abuso. Club Lenguaje No Verbal

conducta no verbal en menores victimas de abuso club lenguaje no verbal - Conducta no verbal en entrevistas con menores víctimas de abuso. Club Lenguaje No Verbal

 

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana les presentamos un resumen del artículo “Non-verbal behavior of children who disclose or do not disclose child abuse in investigative interviews”, de los autores Carmit Katz, Lindsay C. Malloy, Michael E. Lamb, Armita Atabaki y Sabine Spindler, de la universidad de Cambridge, e irit Hershkowitz, de la universidad de Haifa, que investiga la posible existencia de relaciones entre la conducta no verbal de las víctimas menores y su confesión (o no) sobre el padecimiento de abusos.

Muchas de las víctimas de abuso de menores son reticentes a divulgar sus experiencias y pueden negar activamente haber sufrido estos abusos cuando son directamente preguntados. Sin embargo, la confesión del menor suele ser habitualmente crucial para el inicio de la intervención de los servicios de protección al menor, el tratamiento, y la persecución criminal al autor. Para poder evitar falsos negativos en los interrogatorios, los entrevistadores necesitan identificar a los niños reticentes a confesar tan pronto como sea posible, con el fin de adaptarse a ellos y tratar de ayudarles a sobrepasar esta reticencia y hablar sobre lo que les ocurrió.

Gran cantidad de investigaciones han estudiado (y demostrado) que la no apertura de los menores, de los cuales se sabe han sido víctimas de abuso, puede ser predicha en base a examinar la reticencia del niño en la parte de la entrevista previa a que se discutan los asuntos más importantes. Sin embargo, estos estudios se centraron tan solo en la conducta verbal de los menores. Los objetivos de la presente investigación están orientados a estudiar la conducta no verbal en este tipo de entrevistas, haciendo hincapié en tres objetivos distintos: 1) evaluar la conducta no verbal en la fase previa a la parte principal de la entrevista de niños que confiesan y niños que no confiesan 2) investigar las diferencias en conducta no verbal entre niños que confiesan o no confiesan, y 3) evaluar los cambios en la conducta no verbal conforme se desarrolla la entrevista.

Para comprobar esto, se seleccionaron 40 entrevistas grabadas a niños entre 3 y 13 años guardadas en archivos, de los cuales 14 eran sospechosos de haber sido víctimas de abusos sexuales, y 26 víctimas de abusos físicos. La particularidad es que la mitad de ellos terminaban confesando ser víctimas del crimen, y la otra mitad lo ocultaba. El visionado de estos vídeos permitió complementar una hoja de registro sobre las conductas no verbales de los individuos, las cuales se dividían en indicadores de estrés, la desconexión física, las emociones faciales negativas y las positivas.

Los resultados de esta investigación mostraron que se podían hallar diferencias en la comunicación no verbal entre confesores y no confesores. Así, por ejemplo, durante todo el interrogatorio, la desconexión física (conductas como girar el cuerpo en dirección contraria al interrogador, cubrirse la cara o la cabeza, levantarse total o parcialmente, etc.) era mucho más prevalente en no confesores que en confesores. Sin embargo, no se encontraron diferencias entre conductas de estrés y emocionalidad, más allá de que durante la entrevista, la expresión de emociones positivas se reducía, y aumentaba el estrés y la desconexión física general. Tampoco la expresividad facial fue determinante a la hora de predecir si un niño llevaría a cabo una confesión o no.

En conclusión, esta investigación demuestra que  la conducta no verbal (especialmente, los índices de desconexión física de los individuos) pueden predecir si los niños confesarían o no, lo cual lo vuelve quizá la variable más destacable en esta investigación. Esto además representa una interesante aplicación práctica del estudio del comportamiento no verbal en interrogatorios, permitiendo así que los interrogadores predigan la posible conducta del menor y sean capaces de adaptar el interrogatorio para relajarlo y conseguir una confesión sobre el abuso sufrido.

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La mano sobre el corazón influye sobre conductas y juicios morales. Club Lenguaje No Verbal.

 

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Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana les presentamos un resumen del artículo “Hand over Heart Primes Moral Judgments and Behavior”, de los autores Michal Parzuchowski, de la University of Social Sciences and Humanities de Sopot, y Bogdan Wojciszke, de la SWPS de Sopot, que analiza la influencia que el gesto simbólico de poner una mano sobre el corazón al realizar afirmaciones tiene en la percepción de sinceridad y honestidad.

En la presente investigación, los autores buscan demostrar la influencia que puede tener la comunicación no verbal sobre la honestidad y la conducta moral de los individuos. Más concretamente, evalúan cómo el gesto de poner la mano sobre el corazón puede influir sobre la conducta moral de un individuo.

Esto es contrastado mediante dos hipótesis: en primer lugar, que la persona que realiza el gesto de poner la mano sobre el corazón es percibida como más sincera y honesta; en segundo lugar, que la persona que es manipulada para llevar a cabo este gesto, se comporta de manera más honesta. Para la demostración de estos objetivos, se llevaron a cabo cuatro experimentos distintos, que resumimos a continuación:

En el primer experimento, se evaluó si para la población en la que trabajaban los autores (polaca), el gesto de poner la mano en el corazón era considerado como un signo de honestidad. Se dividió por tanto el experimento en dos condiciones, una que actuaría como “control” y representaba a una persona con la mano en su estómago, y otra condición “experimental” en la que se encontraba a la persona con la mano en el corazón. Como era de esperar, mientras que el 18% de la muestra indicó que se mostraban signos de honestidad en la condición control, el 49% de la muestra indicó que en la condición experimental se encontraban signos de honestidad. Quedó así demostrado que el signo de poner la mano en el corazón implicaba una percepción de honestidad.

El segundo experimento se planteó con el objetivo de demostrar si el gesto de poner la mano sobre el corazón era visto como un signo comunicativo útil para transmitir honestidad o sinceridad. Se dividió nuevamente la investigación en dos condiciones. En la primera, una persona con la mano en el corazón realizaba un discurso. En la segunda, ocurría lo mismo, pero sin realizar este gesto. Como los autores esperaban, el discurso de la persona con la mano en el corazón fue evaluado como más creíble que el de la persona que no realizaba este gesto.

En el tercer experimento, se trató de demostrar la influencia del gesto de la mano sobre el corazón sobre la conducta del propio individuo que lo realiza. Para ello, se pidió a gente que evaluara la belleza física de un grupo de individuos en una serie de fotografías, mientras realizaban varios gestos control (y entre ellos, el gesto experimental de la mano sobre el corazón). Como resultado de esto, se demostró que, cuando se decía que alguien no era atractivo, siempre se le consideraba menos atractivo cuando se tenía la mano sobre el corazón. Esto, tal y como plantean los autores, podría ser debido a que tendemos a “moderar” nuestras opiniones cuando se habla en contextos concretos sobre la belleza física. Este gesto, por tanto, estaría provocando que se diera una opinión más “honesta” con el pensamiento real del individuo, por lo cual quedaría demostrada la influencia de este gesto en la sinceridad del discurso de quien lo realiza.

Por último, en el cuarto experimento se buscó experimentar con la influencia que sobre la mentira puede tener el gesto de poner la mano sobre el corazón. Por ello, se decidió pedirle a un grupo de individuos que mintiesen (o no) al realizar un discurso, mientras sostenían la mano sobre su pecho o sobre su hombro. Los resultados mostraron que los individuos que sostenían la mano sobre el corazón tendían a ser más sinceros y a mentir en menos ocasiones que aquellos en el grupo control de la mano sobre el hombro.

En conclusión, los autores defienden que los experimentos realizados demostraban que la honestidad podía ser manipulada a través de la inclusión de claves asociativas no emotivas, tales como los gestos y la comunicación no verbal y, más concretamente, por el gesto simbólico de poner una mano sobre el corazón.

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