Por cortesía de la Fundación Universitaria Behavior & Law

Categoría: Justicia (Página 1 de 3)

Detección del engaño en los tribunales. Club del Lenguaje No Verbal

Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “The detection of deception during trials: Ignoring the nonverbal communication of witnesses is not the solution—A response to Vrij and Turgeon (2018)” de Denault, V.; Dunbar, N. E. y Plusquellec, P. (2019), en el cual se argumenta por qué los jurados sí deberían tener en cuenta el comportamiento no verbal de los testigos, informándose asimismo sobre información errónea.

Cuando los testigos testifican durante los juicios, incluso si están bajo juramento, algunos de ellos no dirán la verdad.

En los sistemas legales contradictorios, como los de Canadá y Estados Unidos, si los miembros del jurado o el tribunal no identifican correctamente a los testigos honestos y deshonestos, las consecuencias pueden ser sustanciales. En los juicios penales, la libertad de los acusados o incluso su vida (en países donde todavía existe la pena de muerte) puede depender de la capacidad de detección de mentiras de los jurados. A pesar de estas terribles consecuencias, se ha prestado muy poca atención a la detección del engaño durante los juicios.

Vrij y Turgeon (2018) abordan este tema tan importante. Los autores argumentan que se debe advertir a los miembros del jurado de que no consideren la conducta al tratar de evaluar si los testigos son honestos o deshonestos. Esto es debido a una “evidencia científica abrumadora”. Asimismo, reflexionan sobre dos posibles razones por las que las personas confían excesivamente en las señales no verbales para detectar el engañar. También detallan técnicas para mejorar la precisión de la detección del engaño utilizando señales verbales.

Sin embargo, en la respuesta de los autores a Vrij y Turgeon, se sostiene que, si bien se debe advertir a los miembros del jurado sobre creencias erróneas y conceptos dudosos sobre la comunicación humana, también se les debe advertir de que consideren la conducta como una forma de enriquecer su comprensión general de los testigos y su testimonio verbal.

Si bien el público en general, y también los profesionales de la justicia, tienen creencias erróneas sobre las señales no verbales del engaño, también tienen creencias erróneas sobre los mensajes verbales y vocales. La coherencia de los testimonios y la espontaneidad de los testigos, por ejemplo, se asocian con la veracidad. Sin embargo, no son indicadores confiables de honestidad. Si se aconseja a los miembros del jurado que ignoren las expresiones faciales y los gestos debido a dichas creencias erróneas, ¿no se les debería recomendar que ignoren los testimonios en su conjunto?

El uso de señales vocales y verbales estereotipadas del engaño es un peligro para los jurados, sobretodo considerando que los abogados en contrainterrogatorios pueden atraer a los testigos a estas señales, para que parezcan nerviosos y mentirosos. Además, las valoraciones de los testimonios pueden verse distorsionadas por otras suposiciones incorrectas, como en falsas confesiones.

La comunicación humana es un proceso complejo. La importancia de la comunicación no verbal durante los juicios se extiende mucho más allá de la detección del engaño. Por ejemplo, la aversión a la mirada no es un indicador confiable de engaño. Sin embargo, la mirada sirve para una plétora de otras funciones de regulación, seguimiento y expresión que se han documentado durante décadas. De ahí la importancia de la mirada en las interacciones cara a cara.

Durante los juicios, la responsabilidad principal de los jurados es averiguar los hechos, no determinar quién miente y quién dice la verdad. No siempre hay un testigo mintiendo y un testigo diciendo la verdad. Los testimonios pueden ser diversos y parecer irreconciliables, pero siendo veraces; pueden contar la historia desde sus propias perspectivas.

Tanto Vrij como Turgeon abogan por el uso de técnicas desarrolladas para entrevistas de investigación, utilizadas para provocar señales verbales de engaño. Sin embargo, durante los juicios con jurado, el uso de tales técnicas es muy poco probable. Esto se debe, principalmente, a que los jurados no pueden hacer a los testigos preguntas abiertas y de seguimiento. La naturaleza y el objetivo de las preguntas formuladas por los abogados durante los interrogatorios y contrainterrogatorios son completamente diferentes de las que formula la policía durante las entrevistas de investigación.

Por tanto, no parece que ignorar la comunicación no verbal de los testigos sea la solución, más aún cuando las alternativas sugeridas no sirven durante los juicios. En contraposición, el entrenamiento para mejorar la precisión de los juicios de emoción, intención y personalidad mediante el uso de señales no verbales ofrece resultados notables.

En consecuencia, considerando que la responsabilidad primordial de los jurados no es determinar quién miente y quién dice la verdad, se debe abandonar la idea de que deben ser capaces de esto. Pedirles que ignoren la conducta, como sugieren Vrij y Turgeon, es una tarea imposible y, probablemente, resultará en frustración y confusión por parte de los miembros del jurado.

Vrij y Turgeon reflexionan correctamente sobre las creencias erróneas de que la comunicación no verbal es más reveladora y espontánea que la verbal. Estas son dos posibles razones por las que las personas confían demasiado en las señales no verbales para engañar. Sin embargo, el impacto de tales creencias erróneas puede extenderse mucho más allá de la detección del engaño. Desafortunadamente, otras creencias erróneas también podrían ser perjudiciales. Por ejemplo, aquellas que afirman que los movimientos corporales tienen significados absolutos para saber lo que otros piensan, pero no dicen.

El significado de los comportamientos no verbales puede variar, dependiendo de factores contextuales y culturales, entre otras cosas, y lo mismo se aplica a los mensajes verbales.

Las palabras no tienen el mismo significado todas y cada una de las veces que se pronuncian, lo que respalda aún más la importancia de apreciar adecuadamente la comunicación humana. Por ende, la importancia de la comunicación no verbal durante los juicios se extiende mucho más allá de la detección del engaño.

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Cara de matón: Los rasgos faciales predicen la sentencia. Club Lenguaje no Verbal.

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Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, en esta ocasión les presentamos un resumen del artículo “Facial trustworthiness predicts extreme criminal-sentencing outcomes”, de los autores John Paul Wilson y Nicholas O. Rule, de la Universidad de Toronto (Canadá), que estudian el efecto subconsciente que nos produce la cara de los demás en ámbitos legales.

La mayoría de la gente preferiría tener un rostro atractivo e, innegablemente, se sienten atraídos por personas con rasgos faciales agradables. Sin embargo, a la hora de sentir confianza preferimos una cara “típica”. Los rostros promedio, aquellos que podríamos ver como anodinos y absolutamente “del montón”, de alguna forma nos hacen sentir cómodos. Esas caras representan la normalidad y eso nos hace sentir confianza y percibirles como más fiables. Y es que no sólo “los ojos son la ventana del alma”, de algún modo sentimos que toda la cara nos muestra lo que necesitamos saber de la otra persona incluso sin necesidad de cruzar una palabra. Basta con un vistazo para que nos hagamos una idea de la extroversión, la competencia, la dominación e incluso la honradez de una persona. Y eso, por supuesto, es totalmente una opinión sesgada y basada en estereotipos.

Por desgracia para muchos, una cara ancha se percibe como más violenta y agresiva, como si fuera la cara de “un matón”, y por consiguiente transmite muy poca confianza. Y, aunque sepamos que esto es un sesgo, no podemos evitar que nuestro subconsciente nos juegue una mala pasada juzgando a estas personas, en cuyo caso sus rasgos son una cuestión puramente genética. Y esto es un grave problema cuando lo que estamos juzgando es si esa persona es culpable o inocente de un crimen. O, peor aún, si merece la pena de muerte.

Para ver hasta qué punto nos afecta la cara de una persona en los juicios que nos formamos de él, incluso en situaciones en las que no deberíamos hacerlo como lo es un tribunal, se llevó a cabo este experimento. La idea principal era demostrar si las caras calificadas como poco fiables coincidían también con las que habían sido condenadas a pena de muerte y si la amplitud facial era una de las causas de verles de este modo.

Para este estudio se seleccionaron a 371 presos del corredor de la muerte (226 caucásicos y 145 afroamericanos). Se seleccionaron la misma cantidad de presos, manteniendo la proporción racial, que estuvieran en prisión por homicidio de primer grado y condenados a cadena perpetua como grupo control. De manera que se formaron parejas con las fotografías: presos de misma raza y sexo pero uno condenado a muerte y el otro no. Las 742 fotos finales fueron puestas en blanco y negro para evitar diferencias de iluminación o que se viera el color del uniforme (ya que el corredor de la muerte tiene un uniforme distinto a la cárcel convencional). Posteriormente las fotos eran evaluadas por voluntarios, que las calificaban en función de atractivo, madurez y confiabilidad entre otras.

Para una segunda fase, se cogieron fotografías de Proyecto Inocencia, por lo que eran personas que se había demostrado que habían ido a la cárcel injustamente. Se seleccionaron 37 fotografías, de las cuales 20 eran afroamericanos y 17 caucásicos o hispanos. Además, 17 habían sido condenados a muerte y 20 a cadena perpetua. Una vez más fueron puestas en blanco y negro y se valoró la confiabilidad de sus rostros por voluntarios externos.

El primer experimento nos mostró una correlación entre que una cara fuera calificada como poco confiable y recibir una pena de muerte. Una de las variables que parecía influir en esa falta de confianza era el ancho de la cara: las caras anchas daban poca confianza. El resultado se volvió a encontrar en el segundo experimento, cuando se trataba de personas inocentes. Esto pone en evidencia un peligroso sesgo en el sistema judicial: más allá de las pruebas, si una cara no nos transmite confianza porque tiene aspecto “de matón”, lo consideramos culpable. Y, por desgracia, la cara ancha es una cuestión de genética.

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Enfrentarse a los injustos: Introducción de la imagen proxémica como medida implícita de aproximación y evitación durante la interacción social. Club del Lenguaje no Verbal.

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Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, en esta ocasión les presentamos un resumen del artículo “Facing Off with Unfair Others: Introducing Proxemic Imaging as an Implicit Measure of Approach and Avoidance during Social Interaction”, de los autores Cade McCall y Tania Singer, del Institute for Human Cognitive and Brain Sciences de Alemania, que estudia la proxemia durante interacciones con personas leales y desleales.

A nadie le gusta ser tratado injustamente. Distintos experimentos han demostrado que, a nivel actitudinal, percibimos a los desleales como menos agradables y menos atractivos que los que nos tratan con justicia. A nivel emocional, las personas que han recibido un trato injusto reportan desprecio, ira, e incluso tristeza. La reacción contra la injusticia tiene lugar incluso cuando sólo somos meros observadores y no receptores de la acción. Desde un punto de vista evolutivo, tiene sentido una reacción adversa contra la deslealtad dado que ataca directamente a la cooperación y a la vida en grupo, tan necesarios en una especie social. Por tanto, es lógico reaccionar censurando y/o evitando a estas personas que no son dignas de confianza.

El antropólogo Edward C. Hall acuñó el termino “proxémica” para describir los usos comunicativos y culturales del espacio interpersonal. Esto incluye el distanciamiento interpersonal, la orientación corporal y la forma de mirar a otros. Estos elementos de la comunicación no verbal expresan implícitamente actitudes y motivaciones durante las interacciones sociales y pueden reflejar la naturaleza de la relación entre los dos interactuantes. Así que no es de extrañar que tendamos a acercarnos a las personas que evaluamos positivamente y evitemos a los que no.

En la investigación se ha abordado ampliamente el tema de la injusticia mediante experimentos de economía monetaria, y también por otro lado se ha evaluado el lenguaje no verbal ante personas que no nos eran agradables. Pero este experimento se planteó otro tipo de situación mucho más propia de la vida real: ¿qué ocurre cuando contemplamos la injusticia y no tenemos la oportunidad de castigar a esa persona? ¿Y cómo nuestro cuerpo refleja esas actitudes? ¿Podría predecirse en nuestro lenguaje no verbal cuando vamos a tomar represalias contra otra persona?

Con el fin de buscar la relación entre estas variables se llevó a cabo este experimento, donde se contó con 56 participantes (26 mujeres y 30 hombres). Cada uno de los participantes interactuaba con dos investigadores-cómplices, haciéndoles creer que eran participantes como ellos. Se les hacía esperar juntos en el vestíbulo para darle credibilidad, se les explicaba el experimento y luego los separaban para interactuar en línea desde salas separadas.

El experimento consistía en cuatro tareas: 1) un juego económico, 2) una tarea de memoria en un entorno virtual, 3) la posibilidad de castigar económicamente a otros jugadores, 4) cuestionarios. En el juego económico, uno de los dos cómplices era significativamente más equitativo que el otro para crear la sensación de que uno de los dos era injusto. Posteriormente se les ponía las gafas de realidad virtual y se les introducía en un mundo virtual que consistía en una habitación gris donde estaban los otros dos compañeros. Las gafas permitían también medir la posición y orientación de la cabeza respecto a los otros para los cálculos proxémicos. Los participantes debían andar por la habitación virtual memorizando las fotos para ser interrogados por ellas, pero la verdadera intención de la prueba era ver su acercamiento a los dos cómplices.

Después volvían al juego monetario, donde se les daba la oportunidad de castigar a los otros dos jugadores, haciendo que esa persona perdiera el triple de lo que el participante pagara. Y finalmente se cumplimentaron unos cuestionarios en los que debían calificar numéricamente a los otros participantes en términos de justicia, simpatía, atractivo o molesto entre otros.

Tal como se esperaba, los resultados mostraron que el cómplice justo era valorado como más equitativo, más agradable, más simpático, menos molesto y más atractivo que el cómplice injusto. Esto a su vez demuestra que el intercambio monetario del juego es considerado como una actividad social relevante, puesto que afectaba a nivel actitudinal a los participantes.

Por otro lado, todos los participantes eligieron castigar a los jugadores desleales más que a los justos, y ninguno castigó al justo más que al injusto. En cuanto a la proxémica, los participantes eligieron acercarse más a los justos en la habitación de realidad virtual, aunque sólo encontraron resultados significativos para la distancia interpersonal, no en la mirada. Sin embargo, también se esperaba que algunos participantes prefirieran estar cerca de los desleales: aquellos que eran propensos a castigar a los injustos. Así que se analizó la proxémica con la tendencia a castigar a los otros en la tarea posterior, encontrando que los que más castigaban a los desleales también estuvieron más tiempo frente a ellos y además les dieron la espalda mientras eran observados por ellos.

En definitiva, podemos afirmar que la injusticia influye en nuestro comportamiento no verbal y que la proxémica sirve de predictor de nuestra conducta posterior. Pero con estos resultados aún surgen más preguntas por contestar: ¿es la aproximación y la evitación una forma de mostrar aprobación y censura a los demás o en realidad son expresiones involuntarias demasiado sutiles como para ser percibidas por los otros?

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¿Influye la comunicación no verbal en las decisiones judiciales? Club del Lenguaje No Verbal.

Comunicacion no verbal afecta decisiones judiciales - Club Lenguaje No Verbal
Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, en ocasión les presentamos un resumen del artículo “Comunicación no verbal y toma de decisiones en el ámbito judicial”, de los autores Fernando Gordillo León y Miguel Ángel Pérez Nieto, de la Universidad Camilo José Cela, Rafael Manuel López Pérez, de la Fundación Universitaria Behavior & Law, Lilia Mestas Hernández, de la Facultad de Estudios Superiores de Zaragoza, y José M. Arana Martínez, de la Universidad de Salamanca”, que reflexiona sobre la importancia de la comunicación no verbal de víctimas, testigos y acusados en decisiones judiciales.

La importancia de la comunicación no verbal en situaciones de interacción entre individuos se pone en evidencia al ser conscientes de que, tan solo utilizando gestos, ya podemos comunicar ideas. Sin embargo, la expresión emocional que aporta la comunicación no verbal no puede ser eliminada de las interacciones comunicativas sin suponer un duro golpe a la información transmitida al interlocutor. Esta información, lejos de resultar nimia, posibilita la realización de inferencias sobre los procesos psicológicos subyacentes (cognición, motivación y emoción) de la persona que la recibe. Resalta, a su vez, la importancia que puede poseer esta influencia sobre motivaciones, emociones propias y actitudes.

Partiendo de este último apunte, hay que recordar que en la toma de decisiones están implicados tanto procesos emocionales como racionales, siendo ambos necesarios para alcanzar un resultado final (según la teoría de los Marcadores Somáticos, de Damasio). Entonces, si la comunicación no verbal es un instrumento tan útil para la transmisión de información emocional, ¿hasta qué punto podría suponer una influencia en decisiones de gran calibre, como las decisiones judiciales?

Por supuesto, todos conocemos que en algún grado debe existir una influencia del arrepentimiento o no arrepentimiento por parte del acusado, pero… ¿hay datos científicos que avalen la importancia de la emoción expresada en el ámbito judicial?

Efectivamente, muchos estudios han puesto de relevancia que lo apropiado o no de las emociones expresadas en el juicio podrían condicionar el resultado del mismo. Desde el punto de vista del acusado o las víctimas, la emoción que expresen puede tener efecto sobre su credibilidad, aunque otros estudios indican que los jueces no suelen verse afectados en sus decisiones por estas emociones. Por otro lado, también se ha relacionado la expresión de remordimiento con un aumento de la cuantía de indemnizaciones a pagar y una reducción de años de condena (ya sea transmitida por el propio acusado, o por el abogado defensor). Percibir al acusado como una persona arrepentida genera una percepción más favorable sobre el carácter de dicha persona, siendo además menos propenso a reincidir y más a rehabilitarse.

Por su parte, la credibilidad de las víctimas o testigos también se ve afectada por las emociones que expresan. Así, una víctima de violación manifestando expresiones negativas (tristeza o desesperación) se perciben como más fiables respecto a cuándo manifiestan neutralidad o sonrisas nerviosas. En general, una víctima que exprese más emociones negativas cuando hablan del acontecimiento que originó sus emociones resulta más creíble.

¿Influye, por tanto, la emoción expresada en las decisiones tomadas en los juicios? Si bien no parece claro que haya una influencia directa, sí parece existir una influencia indirecta, siendo su peso más fuerte ante situaciones donde las evidencias no son tan claras. En este sentido, se podría prever que la decisión tomada en un juicio se verá más afectada por el componente emocional cuando el componente racional (las pruebas) sea menos consistente.

El factor clave para explicar estos efectos parece la congruencia o incongruencia entre el delito y la respuesta emocional esperable por parte de víctima o acusado. Los seres humanos tienen ideas estereotipadas sobre cómo deben ser las reacciones emocionales de una víctima (por ejemplo) ante delitos concretos. En función de la congruencia con estos estereotipos, la víctima verá mejor o peor considerada su credibilidad.

¿Qué aspectos de la comunicación no verbal parecen producir efectos en las decisiones judiciales? Aunque el uso de sonrisas para expresar emociones sería quizá el más relevante, esto no sería lo único. Así, aspectos como el tono, el timbre, el llanto o la risa, la forma de vestir, el físico de un individuo o incluso el modo de dirigirse al juez o al jurado podrían tener efectos en la percepción de los mismos.

Por último, hay un último elemento que podría estar afactando a las decisiones judiciales, en base al llamado “juicio paralelo”: el tratamiento de los medios de comunicación sobre un caso sometido a investigación. Algunas investigaciones indican que cuando el jurado es conocedor en primera persona de las experiencias vividas por los familiares de una víctima de asesinato, se genera un sesgos hacia el veredicto de culpabilidad, así como un aumento de emociones positivas hacia la víctima y de emociones negativas hacia el acusado.

En conclusión, no resulta extraño que los abogados preparen a sus defendidos a sabiendas del impacto que tiene no solo la información verbal, sino también lo que expresan a través de su comunicación no verbal, en las decisiones y en el contexto judicial. Aunque se intentan establecer pautas por parte de los letrados para que haya una mejor comunicación de la información, esto no siempre es posible, dado que el control de la comunicación no verbal (y las emociones expresadas a través de la misma) es mucho más difícil que en el caso de la verbal.

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Estimando el éxito de la mediación a través de claves no verbales. Club Lenguaje No Verbal.

Comunicacion no verbal y mediacion - club lenguaje no verbal

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, en ocasión les presentamos un resumen del artículo “Non-verbal communication analysis in Victim–Offender Mediations”, de los autores Víctor Ponce-López y Xavier Baró, de la Universitat Oberta de Catalunya, y Sergio Escalera, Marc Pérez y Oriol Janés, de la Universidad de Barcelona, cuyo fin es dar a conocer una herramienta para evaluar el éxito de las reuniones de mediación.

La justicia restaurativa es un movimiento social internacional dirigido a reformar la justicia criminal actual, centrándose en las necesidades de las víctimas, que toman un rol activo en el proceso. A su vez, los propios delincuentes son animados a asumir la responsabilidad de sus acciones con el fin de reparar el daño causado. Pues bien: uno de los procedimientos más comunes ofrecidos a las víctimas es la posibilidad de compartir impresiones con un mediador, en un programa conocido como el “Victim-Offender Mediation”, o “Mediación víctima-agresor”. Durante el mismo, ambas partes se reúnen con un mediador por separado, analizando el problema por separado. Finalmente, se realiza un encuentro entre ambas partes y el mediador.

Aunque no existe una guía estándar para establecer el mejor curso de acción para alcanzar los objetivos de mediación deseados, sí que se han descubierto una serie de patrones de comunicación físicos (no verbales) que afectan al modo en el que cada participante percibe al contrario. Ampliamente analizada por la psicología social y otras ciencias cognitivas, su análisis puede resultar crucial en el transcurso de una entrevista de mediación.

Es por ello que los autores de esta investigación plantearon el uso de una sistema inteligente multimodal para analizar la información a través de la extracción de elementos de distintos análisis, lo cual permitiría definir y reconocer indicadores comunicativos. Esto, a su vez, en combinación con el aporte de un individuo experto en el campo de la mediación, podría suponer un gran descubrimiento para este campo de la justicia restaurativa. En este artículo se presentó la fase inicial de este proyecto, sus resultados y sus implicaciones.

La metodología consistió en la grabación de los individuos pertenecientes a las sesiones, realizadas en varias localizaciones de Cataluña. El 15% de las mismas fueron realizadas en encuentros entre las dos partes. A su vez, se definieron tres conceptos de análisis durante los encuentros: receptividad de los individuos, acuerdo alcanzado entre ambas partes y satisfacción alcanzada en relación a las expectativas del mediador. Estos conceptos fueron medidos en cada una de las sesiones a través de observación por parte del mediador.

Los indicadores conductuales no verbales analizados a través de los distintos dispositivos fueron muy variados: la mirada de los individuos (y la dirección de la misma), la postura corporal, la agitación de la mitad superior del cuerpo, la agitación de las manos y su posición, el tiempo hablado por cada individuo y sus turnos, la cantidad de interrupciones, el nerviosismo pre y post encuentro, etc. De los mismos, los resultados indicaron que los más relevantes para analizar la satisfacción fueron la agitación de cuerpo y manos y el turno de los mediadores; para analizar el acuerdo, lo más útil fue analizar la edad del mediador; y en el caso de la receptividad, los movimientos de las manos aportaron los datos más relevantes.

La conclusión derivada de la aplicación de este sistema, a nivel estadístico, resultó ser muy prometedora: se obtuvo una precisión del 86% para predecir satisfacción, del 79% para predecir tanto acuerdo como receptividad, y una gran correlación en los análisis de regresión.

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