Club del Lenguaje no Verbal

Por cortesía de la Fundación Universitaria Behavior & Law

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Cuestionario sobre la construcción y validación de experiencias y actitudes táctiles (TEAQ) (III). Club de Lenguaje No Verbal.

Amigos del Club de Lenguaje No Verbal esta semana concluimos el artículo “Construction and Validation of the Touch Experiences and Attitudes Questionnaire (TEAQ): A Self-report Measure to Determine Attitudes Toward and Experiences of Positive Touch” de Trotter, McGlone, Reniers y Deakin. En este artículo hablan sobre la construcción y validación del cuestionario TEAQ, sobre las experiencias de contacto físico tanto en la infancia como en la edad adulta.

Este estudio ha descrito la construcción y validación del Cuestionario de Experiencias y Actitudes Táctiles (TEAQ), que es una medida de autoinforme de las experiencias de cada persona sobre el contacto positivo tanto en la infancia como en el presente y su actitud hacía ese tipo de contacto. Originalmente constaba de 117 ítems que abarcaban todas las circunstancias donde se podía producir un toque positivo, se diseño de una manera holística para evitar posibles sesgos por parte de los investigadores.

Finalmente se dejaron 57 ítems divididos en seis componentes: experiencias de contacto positivo en la infancia (ChT), contacto entre amigos y familiares (FFT), experiencia actual de contacto íntimo (CIT), actitud al contacto íntimo (AIT), actitud para tocar a personas desconocidas (AUT) y actitud hacía el autocuidado (ASC). Estos componentes obtuvieron una buena confiabilidad.

La importancia del contacto en la infancia es de sobra conocida por su influencia en el desarrollo saludable temprano del niño con mecanismos epigenéticos implicados. Era de esperar que fuera uno de los elementos identificados por el cuestionario. Como así ocurrió, destacando como la subescala de negligencia emocional en la niñez. Esto es de interés, ya que el toque positivo, especialmente las caricias, son importantes en la comunicación del amor y éstas activan las células aferentes, implicadas en la codificación como afectivo en vez de como discriminatorio.

Las experiencias actuales de contacto positivo promueven el bienestar y protegen contra la depresión, incluso cuando se recibe un masaje tiene beneficios terapéuticos emocionalmente, reduciendo la depresión, el estrés, la ansiedad, la agresión y el dolor. Es curioso que los componentes claves del contacto positivo en relación con el apoyo social se pueden relacionar más fuertemente con la escala CIT que con la FFT.

El componente de actitud de toque de personas desconocidas se asoció negativamente con el STQ de Wilhelm et al. El STQ se desarrolló para investigar la ansiedad social, donde las puntuaciones más elevadas estaban más desarrolladas con una mayor ansiedad social. Sería de interés un estudio futuro donde se relacionarán las puntuaciones de (AUT) con la ansiedad social.

La escala de actitud hacía el autocuidado fue la única no relacionada con el toque interpersonal. Sería de interés relacionar la puntuación de esta escala en relación a la psicopatología, especialmente la de la depresión, ya que la literatura existente relaciona un cuidado corporal más descuidado con los adolescentes suicidas y con las personas adultas que padecen enfermedades mentales. También se identificó que las mujeres tienen puntuaciones más altas que los hombres en esta subescala.

En lo referente a las limitaciones del estudio hay que destacar que la mayor parte de la muestra eran universitarios, por tanto, sería interesante investigar otros tipos de muestras que confirmen la validez. También, hay que señalar que la mayor parte de los participantes no tenían hijos, se cree que es muy probable que la paternidad puede alterar las experiencias y las actitudes táctiles pudiendo ser muy enriquecedor realizar una muestra con este tipo de población. Además, sería interesante realizar otro estudio con una muestra que hubiera tenido problemas en la infancia de abandono, para ver como reaccionaría el cuestionario ya que en el estudio 3 sólo hubo un 13.4% de participantes con traumas infantiles.

Otros estudios de interés podrían ser relacionarlos con la sensibilidad del procesamiento sensorial y ver que variaciones se producen en el TEAQ. También, sería interesante validarlo en otras culturas, ya que es sabido que las normas culturales influyen en el contacto físico y la muestra que se han barajado en los estudios eran mayoritariamente blancos británicos. Al igual que la mayoría de la muestra tenía menos de 30 años y también sería interesante validarlo en otras franjas de edad. Otro estudio interesante, sería ver las diferencias entre el toque del mismo sexo y el toque del sexo opuesto, hecho que especialmente se evitó en el presente estudio.

En conclusión, se ha demostrado que el TEAQ tiene buena validez aparente, consistencia interna, validez de construcción en términos de validez discriminante, validez de grupo conocido, validez convergente y validez predictiva y concurrente. Siendo el único cuestionario de contacto físico actual que evalúa tanto las experiencias como las actitudes hacía esas experiencias táctiles.

A continuación, se ofrece la lista de los ítems del TEAQ:

  1. No me gusta que las personas sean muy afectuosas conmigo.
  2. Me gusta usar lociones corporales.
  3. Tengo que conocer a alguien bastante bien para disfrutar de un abrazo.
  4. Me resulta natural saludar a mis amigos y familiares con un beso en la mejilla.
  5. Hubo mucho afecto físico durante mi infancia.
  6. Cuando era niño solía abrazar a los miembros de mi familia.
  7. Me gusta usar esencias cuando me baño.
  8. Me parece que acariciar el cabello a una persona que quiero es muy agradable.
  9. Mis padres no fueron muy afectuosos físicamente hacía mí durante mi infancia.
  10. Me gusta dormirme en brazos de alguien que es muy cercano a mí.
  11. A menudo me acurruco en el sofá con alguien.
  12. Disfruto de la intimidad física del juego sexual previo.
  13. Me gusta agarrar el brazo a mis amigos y familiares mientras caminamos.
  14. Normalmente abrazo a mis amigos y familia para despedirnos.
  15. Cuando era un niño y estaba triste mis padres me abrazaban y eso me hacía sentir más feliz.
  16. Es agradable cuando amigos y familiares me saludan con un beso.
  17. A menudo me doy la mano con alguien que conozco íntimamente.
  18. Cuando estoy molesto, generalmente hay alguien que puede consolarme.
  19. Besarse es una buena manera de expresar atracción física.
  20. Se siente realmente bien cuando alguien que me gusta pasa sus dedos por mi cabello.
  21. Normalmente abrazo a la gente cercana.
  22. De niño, mis padres me acostaban todas las noches y me daban un abrazo y un beso de buenas noches.
  23. Mi vida carece de afecto físico.
  24. Me gusta que me acaricien la piel.
  25. A menudo me baño con alguien.
  26. Me gusta tener sexo.
  27. A menudo tengo sexo.
  28. Estoy desanimado por la familiaridad física.
  29. Siempre puedo encontrar a alguien para consolarme físicamente cuando estoy molesto.
  30. Siempre saludo a mis amigos y familiares dándoles un abrazo.
  31. Disfruto de ser abrazo por alguien a quien amo.
  32. Mi madre me baña normalmente cuando era niño.
  33. De niño, mis padres siempre me consolaban cuando estaba molesto.
  34. Disfruto de la sensación de mi piel contra la de otra persona si la conozco íntimamente.
  35. De niño, mis padres me llevaban normalmente de la mano cuando caminábamos juntos.
  36. La mayor parte de los días consigo un abrazo o un beso.
  37. Si alguien a quien no conozco muy bien me pone la mano en el brazo me hace sentir incómodo.
  38. Normalmente tengo contacto físico con mis amigos y familiares cuando estoy con ellos.
  39. Me hace sentir incómodo si alguien a quien no conozco muy bien me toca de manera amigable.
  40. Disfruto de tomarme la mano con alguien que me gusta.
  41. A menudo comparto un beso romántico.
  42. De niño, mi madre me cepillaba regularmente el pelo.
  43. Me gusta exfoliar mi piel.
  44. Besar es la parte agradable de expresar sentimientos románticos.
  45. A menudo me acarician la piel.
  46. A menudo me tomo de la mano con alguien que me gusta.
  47. Me gusta acariciar la piel de alguien que conozco íntimamente.
  48. Estoy en condiciones “abrazable” con un buen número de personas.
  49. A menudo me duermo sosteniendo a alguien cercano.
  50. Acurrucarme en el sofá con alguien es genial.
  51. A menudo paso el brazo alrededor de un amigo cercano cuando caminamos juntos.
  52. Me gusta darme un baño con muchas burbujas.
  53. No me dan muchos abrazos últimamente.
  54. Normalmente doy un masaje de hombros.
  55. Me gusta usar mascarillas faciales.
  56. Me gusta cuando mis familiares y amigos me saludan con un abrazo.
  57. Normalmente cojo del brazo a mis familiares y amigos cuando caminamos juntos.

 

 

 

Cuestionario sobre la construcción y validación de experiencias y actitudes táctiles (TEAQ) (II). Club de Lenguaje No Verbal.

Amigos del Club de Lenguaje No Verbal esta semana continuamos con el artículo “Construction and Validation of the Touch Experiences and Attitudes Questionnaire (TEAQ): A Self-report Measure to Determine Attitudes Toward and Experiences of Positive Touch” de Trotter, McGlone, Reniers y Deakin. En este artículo hablan sobre la construcción y validación del cuestionario TEAQ, sobre las experiencias de contacto físico tanto en la infancia como en la edad adulta.

El segundo estudio que realizaron los autores para desarrollar el cuestionario fue hecho para validar la estructura factorial a través de una segunda muestra de participantes y un análisis factorial. En este caso se les suministró el test con los 57 ítems y la muestra estaba compuesta por 704 participantes, siendo el 73% mujeres y la edad media de 27 años.

La confiabilidad del modelo de ecuaciones estructurales se reduce por un número excesivamente grande de variables. La estructura de seis componentes previamente identificados proporcionó un ajuste razonable de los datos de la muestra. Por tanto, quedó confirmada la estructura de seis componentes y el uso apropiado del TEAQ para calcular las puntuaciones de cada subescala para investigar las experiencias y actitudes positivas.

El tercer estudio que realizaron fue para comprobar la validez concurrente y la predictiva del TEAQ. Para la parte predictiva se usó el TEAQ junto con el Cuestionario de Trauma en la Infancia (CTQ-SF), ya que se esperaba que la subescala de contacto con la infancia del TEAQ fuera una predicción negativa del trauma infantil. Además, se utilizó el Cuestionario de Apoyo Social (SSQ6), ya que se creía que las escalas de Contacto entre familiares y amigos y la de Toque íntimo actual predijeran los valores de apoyo social percibido. Para la validez concurrente y discriminante se completó el TEAQ junto con otros cuestionarios existentes sobre el contacto físico que fueron: La Medida de Evitación del Toque (TAM), la Escala de Orientación del Toque Familiar (FTO), el Cuestionario TACTYPE, la Prueba del Tacto, el Cuestionario sobre la experiencia de contacto físico (QPCE), el Cuestionario de Evaluación de Contacto Físico y el Cuestionario de Contacto Social (STQ). Se consideraron un poco anticuados e inadecuados para el uso actual los cuestionarios TAM, el TACTYPE y la prueba táctil. Además, se intentó incluir el Cuestionario de Evaluación del contacto físico, pero no se puedo obtener una copia de los autores.

Para realizar este estudio se utilizó una muestra de 201 participantes en el cual el 80% fueron mujeres, con edades comprendidas entre los 18 y los 81 años. Fueron principalmente estudiantes, y en menor medida trabajadores a tiempo completo. Complementaron en línea el TEAQ junto con preguntas generales, además se les facilitó los cuestionarios de La Orientación de contacto familiar de 16 ítems, que mide las experiencias de contacto físico positivo en la infancia; el cuestionario del toque social con 20 ítems, que estudia las actitudes al contacto físico; el Cuestionario Físico La Experiencia con 8 ítems, que puntúa el contacto físico en la infancia y en la actualidad. También se facilitó el CTQ que contiene cinco subescalas que están referidas al abuso sexual, físico y emocional en la niñez y al abandono físico y emocional. Por último, se les suministró una versión modificada del SSQ6.

Los resultados arrojaron que el TEAQ tenía una buena validez convergente y predictiva. Las puntuaciones se correlacionaban como se esperaba con las otras medidas existentes para el contacto físico.

El estudio 4 tenía como objetivo identificar las diferencias demográficas en las respuestas del TEAQ para investigar la validez de constructo en términos de validez de grupo conocido. Se hipotetizó que las habría diferencias de género ya que la literatura existente afirmaba que las mujeres se sienten más cómodas que los hombres con el contacto interpersonal, especialmente en términos iniciales. En estudios existentes se ha probado que las madres tienen más contactos positivos con las hijas que con los hijos y por ello las mujeres reportan un toque parental más positivo en la infancia que los hombres. También se había probado que tanto las adolescentes como las mujeres tienen más actitudes relativas al cuidado personal que los hombres.

Además, se predijo que las personas que estuvieran en una relación o casada reportarían mayores niveles de contacto físico actual que aquellas que estuvieran solteras. Previamente había sido identificado que es en la fase intermedia de la relación cuando hay mayor contacto físico. Estudios anteriores mostraban que las personas mayores se sentían más cómodos frente al contacto interpersonal que los jóvenes. También se ha comprobado que, en diadas de sexo diferentes, la iniciación al tocar disminuyó con la edad en hombres, pero aumentó en mujeres.

En este estudio se utilizaron los datos recogidos en los tres estudios anteriores y se analizaron para estudiar el estado civil, el género y la edad y su influencia en las puntuaciones de las subescalas del TEAQ. Por tanto, se tuvo un total de 1509 participantes de los cuales un 73.2% eran mujeres con una edad media de 27 años.

Los resultados mostraron que las mujeres obtuvieron mejores puntuaciones en las escalas de FFT, CIT y ChT que los hombres, lo que viene a decir que las mujeres tienen más contacto físico a lo largo de sus vidas que los hombres. Estos resultados coinciden con la literatura preexistente. También, se comprobó que las mujeres tienen una actitud más positiva hacía el cuidado personal que los hombres. En la edad adulta el uso de productos y el dinero invertido en el cuidado y la apariencia es mayor en mujeres que en hombres.

Otros resultados fueron que los hombres tenían una actitud más positiva ante el toque desconocido. La actitud hacía el toque íntimo fue comparables entre hombres y mujeres. La mayor evitación del contacto, sobre todo si provenía del sexo opuesto es por parte de las mujeres, especialmente si era de parte de un desconocido.

Se comprobó también que las personas que estaban en una relación tenían mayor contacto íntimo que aquellas que estaban casadas o vivían juntas.  Para acabar no se consiguieron resultados diferenciados por edad.

La semana que viene presentaremos las conclusiones generales del estudio, así como los ítems del cuestionario.

Cuestionario sobre la construcción y validación de experiencias y actitudes táctiles (TEAQ) (I). Club de Lenguaje No Verbal.

Amigos del Club de Lenguaje No Verbal esta semana presentamos el artículo “Construction and Validation of the Touch Experiences and Attitudes Questionnaire (TEAQ): A Self-report Measure to Determine Attitudes Toward and Experiences of Positive Touch” de Trotter, McGlone, Reniers y Deakin. En este artículo hablan sobre la construcción y validación del cuestionario TEAQ, sobre las experiencias de contacto físico tanto en la infancia como en la edad adulta.

Desde el descubrimiento de las células aferentes C- táctil ha habido un creciente interés por el papel que juegan las interacciones táctiles en nuestra vida. Estas células responden a las caricias humanas. Las caricias guardan relación con la temperatura de la piel y los estímulos son enviados a la región límbica del cerebro en vez de a la corteza somatosensorial.

Desde hace tiempo se conoce la importancia de las caricias para el desarrollo temprano de los niños, como vio Spitz en los niños de los orfanatos que a pesar de tener cubiertas sus necesidades básicas no prosperaban debido a la falta de cariño. Se comprobó también que las crías de ratas que recibían más cuidados por parte de su madre relacionados con el lamer y el aseo respondían con menos estrés en la etapa adulta que aquellas que tuvieron niveles más bajos. El efecto protector que producen las caricias maternas, tanto en términos de efectos epigenéticos como de comportamiento también ha sido replicado en humanos.

Este efecto protector también se da en la edad adulta, aquellas personas que tienen menos contacto social son más propensas a la depresión. En relación a la parte terapéutica, los masajes reducen la depresión, el estrés, la ansiedad, la agresión y el dolor. Incluso un leve contacto en el hombro antes de la hora de la comida a los residentes de una residencia de ancianos les hacía ingerir más calorías y más proteínas.

Está claro la importancia de los contactos físicos positivos a lo largo de la vida. Por ello, los autores de este estudio decidieron crear y validar un cuestionario que estudiase estas cuestiones, el Cuestionario de Experiencias y Actitudes Táctiles (TEAQ). Este cuestionario está diseñado para medir las experiencias táctiles positivas en la actualidad y en la infancia y medir las actitudes que se tiene frente a esos contactos. Se incluyeron preguntas tanto de contacto interpersonal como no interpersonal.

Para la construcción y validación del cuestionario se realizaron cuatro estudios independientes. El estudio 1 sirvió para construir el cuestionario original que tenía 117 ítems, que después se redujeron a 57 y se identificaron seis componentes diferentes. El estudio 2 confirmó la estructura del cuestionario. El estudio 3 describe la validez adicional del mismo, determinando la validez concurrente y predictiva. Por último, el estudio 4 examinó las diferencias de género, edad y estado civil en las respuestas del cuestionario.

 

El objetivo del estudio 1 era identificar todas las circunstancias en las que se experimenta un toque positivo. De ahí salieron los 117 ítems originales. Después se utilizó el análisis de componentes principales para determinar la estructura de componentes del cuestionario y eliminar los elementos superfluos.

El primer borrador fue completado por 618 personas (440 mujeres y 178 hombres). La edad media fue 26 años, la mayor parte de las personas eran estudiantes (58%), el 60% tenía pareja en ese momento y un 82% no tenía hijos.

En la elaboración del cuestionario participaron psicólogos y psiquiatras. Los principales tipos de contacto positivo interpersonal fueron abrazos, besos, piel con piel y pelo con piel. Las circunstancias en las que se producía el contacto fueron saludo, consuelo, intimidad y contacto infantil. Las relacionadas con el contacto positivo no interpersonal fueron el autocuidado (incluido el aseo personal), el contacto con animales y el contacto con tejidos. Se generó tres ítems por cada tipo de contacto, uno que determinase la frecuencia con la que se daba, otro para determinar la actitud del individuo sobre el mismo y el último para determinar la actitud de la persona cuando se lo da a otra. También había preguntas más generales sobre el contacto físico del tipo “la familiaridad física me desanima” o “Mi vida carece de afecto físico”. Las respuestas era una escala de Likert de 5 puntos siendo el 1 “bastante en desacuerdo” y el 5 “muy de acuerdo”. El cuestionario se aplicó online, junto con algunas preguntas demográficas.

Al final se quedaron 57 ítems, identificando 6 componentes. Cinco de los componentes eran en relación a los demás y uno guardaba relación con el cuidado personal (5 ítems). El componente más importante era el relacionado con los contactos con amigos y familia que tenía 11 ítems acerca de la cantidad y el gusto de recibir un toque cariñoso por parte de los familiares y amigos. Los demás componentes eran sobre el contacto en la relación íntima actual (14 ítems), que como su nombre indica se basa en el contacto que mantienen las personas que están emocionalmente cercanas o en una relación romántica. El tercer componente es el contacto en la infancia (9 ítems). El cuarto es el relacionado con el autocuidado, que se basa en cuanto les gusta a las personas llevar a cabo comportamientos de cuidado de la piel y el aseo personal. El quito es actitud afectiva al contacto con los demás en las relaciones íntimas (13 ítems), que es básicamente con cuantas personas disfrutan de esos contactos más íntimos tanto en una relación emocional cercana como en una relación íntima. Y, por último, el toque de un desconocido (5 ítems), como se sienten cuando una persona desconocida les toca.

Es interesante destacar que se eliminaron dentro de los toques no personales, los relacionados con el contacto con animales y con diferentes tejidos ya que no cumplieron los criterios de inclusión.

A pesar de presentar buena consistencia interna y validez aparente se decidió llevar a cabo el estudio 2 para comprobar la validación de la estructura de los componentes.

La semana que viene continuaremos con el resto de estudios que sirvieron para validar el cuestionario.

 

 

Comunicación no verbal en la negociación. Club Lenguaje No Verbal.

Comunicacion no verbal en negociacion - Club Lenguaje No Verbal

 

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, en esta ocasión les sugerimos un resumen del artículo “Comunicación no verbal en la negociación: la importancia de saber expresar lo que se dice”, de los autores Fernando Gordillo León, de la Universidad Camilo José Cela, Rafael López Pérez, de la Fundación Universitaria Behavior & Law, Lilia Mestas Hernández, de la Universidad Nacional Autónoma de México, y Beatriz Corbi Gran, de la Universidad Camilo José Cela, que trata las aplicaciones del estudio sobre el comportamiento no verbal en el campo de la negociación.

La comunicación es el medio a través del cual las personas intercambian mensajes racionales y emocionales. Sin embargo, esta no está limitada al componente verbal, sino que se nutre a su vez de componentes no verbales que permiten transmitir una mayor cantidad de información complementaria al mero discurso. La transmisión del lenguaje es, en muchas ocasiones, por tanto, más importante que el contenido del propio mensaje.

Es por ello que no prestar atención a la comunicación no verbal en procesos aparentemente racionales, como son las negociaciones, puede suponer una pérdida de información y la imposibilidad de alcanzar un acuerdo que satisfaga a todas las partes. Durante una interacción comercial, si percibimos los mensajes no verbales de nuestro interlocutor y sabemos interpretarlos, podremos cambiar el rumbo de la negociación para adaptarnos a sus necesidades. Esto es posible porque el lenguaje no verbal refleja las emociones, motivaciones y actitudes de las personas. Y es precisamente la presencia de emocione positivas en el momento de la negociación un beneficio para la resolución de conflictos, mientras que las negativas generan competencia y disgregación.

¿Qué elementos no verbales deben ser tenidos en cuenta dentro del campo de la negociación? Como veremos a continuación, encontraremos varios elementos importantes: la distancia interpersonal, la imagen y el contacto físico, el contacto visual, la expresión facial, los gestos y la postura.

  • Distancia interpersonal: conocer la personalidad de los individuos, así como las distancias básicas interpersonales, pueden permitirnos cierta maniobrabilidad a la hora de afrontar una negociación. Así, las personas extrovertidas prefieren distancias menores que los introvertidos, por ejemplo. Esto puede resultar de vital importancia en una negociación, ya que mantener una distancia excesiva puede dar la impresión de desinterés, mientras que una excesivamente cercana puede representar una gran presión para el individuo.
  • Imagen y contacto físico: resultar atractivo tiene diversas consecuencias, como ser considerado más persuasivo, con más habilidades sociales, mejor adaptados, más deseables y exitosos, y más competentes. Esto, a su vez, puede también entenderse de nuestro modo de vestir, que puede afectar a nuestra credibilidad. Por otro lado, el contacto físico puede ser indicador de interés o de dominio, aunque también está sujeto al contexto cultural (por ejemplo, en Latinoamérica hay más contacto físico que en Europa).
  • Contacto visual: en una negociación, el contacto visual es un canal muy importante de comunicación. En términos generales, este elemento puede permitirnos detectar el interés (dilatación de las pupilas), nerviosismo (frecuencia de parpadeo), búsqueda de intimidad o intimidación (prolongación del contacto visual), etc.
  • Expresión facial: el interés de la emoción en el ámbito de la negociación está orientado a comprender como estas pueden favorecer a resolución de problemas en la interacción entre individuos. La expresión facial es uno de los canales más importantes para detectar la información. Por ejemplo, si un individuo muestra la emoción de la ira, por lo general realizará menos concesiones que otro individuo.
  • Los gestos y las posturas: uno de los gestos más importantes en las relaciones comerciales es el apretón de manos, que permiten determinar la actitud de los individuos (dominancia, igualdad, sumisión, etc.). Por otra parte, la postura también informa del estado emocional de las personas, y puede mostrar signos de indiferencia, respeto, agradecimiento, etc.

Contacto físico y riesgo en los negocios. Club Lenguaje No Verbal.

Contacto físico y riesgo en los negocios. Club Lenguaje No Verbal.

Contacto físico y riesgo en los negocios. Club Lenguaje No Verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje no Verbal, esta semana les sugerimos un resumen del artículo «El contacto físico y la asunción de riesgos en los negocios» de los autores Jonathan Levav de la Universidad de Columbia (EE.UU.) y Jennifer J. Argo de la Universidad de Alberta (Canadá) que trata sobre el efecto del contacto físico en los negocios.

El contacto físico es una característica de la vida humana y animal. Es el sentido más desarrollado entre los recién nacidos, y su efecto es evidente en comportamientos que van desde la comunicación de estados y la respuesta neuronal a amenazas a dejar propinas en un restaurante. De hecho, estudios previos en psicología del desarrollo y comportamiento animal demostraron que el contacto físico es la piedra angular de la relación entre la madre y el bebé, tan importante incluso como la reducción del hambre y la sed. En este sentido, estudios sobre huérfanos de la Segunda Guerra Mundial demostraron la importancia del contacto físico materno y de la crianza para la posterior salud mental de los niños. El beneficioso efecto del contacto físico se extiende asimismo al ámbito de la salud física, ya que tal contacto se asocia con un adecuado aumento de peso y una mayor reacción sensorial entre los recién nacidos. La principal función del contacto físico en la infancia es que la madre pueda crear un sentimiento de apego en su hijo. Este apego genera sentimientos de seguridad y por lo tanto aumenta la predisposición del bebé (animal y humano) a desarrollar una conducta de exploración en entornos no familiares y situaciones extrañas. Ante la falta de apego materno y contacto físico, tanto los bebés humanos como los animales muestran comportamientos contrarios a la seguridad (miedo y recelo) y evidencian una limitada predisposición a explorar el espacio físico. La implicación de estos hallazgos es que la sensación de seguridad que surge del apego provocado por el contacto físico materno hace a los bebés más dispuestos a aceptar el riesgo que conlleva la exploración de nuevos y desconocidos estímulos. A pesar de la importancia del contacto físico como factor decisivo para la conducta de exploración o asunción de riesgos entre los niños, todavía no se ha llegado a entender el efecto del contacto físico en el comportamiento exploratorio de los adultos.

En este artículo, se presentan tres experimentos que analizan si el contacto físico afecta a la predisposición de los adultos a desarrollar un comportamiento exploratorio. En concreto, se estudió el efecto del contacto físico mínimo en la asunción de riesgos en los negocios. La principal hipótesis que se ha probado es que ciertas formas de contacto físico evocarán una sensación de seguridad en los participantes experimentales, y que esta sensación de seguridad, a su vez, aumentará su predisposición a tomar decisiones financieras arriesgadas. La idea de que el contacto puede evocar un sentimiento de seguridad está en parte extraída de la bibliografía que trata acerca de la forma de manifestar las emociones, que propone que “los estados que representan la percepción, la acción y la introspección de un modo específico cuando se está interaccionando con un sujeto particular, o en una situación específica, también se utilizan para representar estas ideas cuando el sujeto o la situación original no están presentes”. Se puede deducir que ciertas formas de contacto podrían recordar a los participantes los sentimientos de seguridad provocados por un contacto físico materno similar en la infancia. La conexión propuesta entre éstos sentimientos y la asunción de riesgos procede de la observación de que los que toman decisiones a menudo miden el riesgo por sus sentimientos en el momento de la elección y no por consideraciones analíticas, de modo que se puede esperar que los sentimientos tengan un efecto a la hora de enfrentarse a decisiones arriesgadas. Un aspecto importante de los experimentos es que la sensación de seguridad de los participantes era ficticia; por lo tanto, estos experimentos contrastan con investigaciones anteriores que han investigado la influencia de la interdependencia social (es decir, la seguridad real) en la elección bajo condiciones de riesgo. Por otra parte, se muestra que el efecto del contacto físico no se debe a cambios en el estado de ánimo en general, que han sido vinculados con cambios en las actitudes hacia el riesgo.

Se han puesto a prueba las hipótesis en tres experimentos de laboratorio que requerían que los participantes tomaran decisiones financieras tanto con consecuencias hipotéticas como reales. Todos los participantes son estudiantes de empresariales que han asistido a un curso introductorio de finanzas. Los participantes fueron reclutados bajo la excusa de un experimento sobre la conducta del consumidor. El contacto físico en el que se centran es una suave palmadita en el hombro. Se ha optado por este tipo de contacto debido a que es una reminiscencia del contacto maternal y se ha demostrado que provoca moderados sentimientos de apoyo y relajación.

Los tres experimentos presentados demuestran una asociación entre ciertos tipos de contacto físico y la asunción de riesgos en los negocios. Esta asociación se pudo observar a pesar de la sutil manipulación: un fugaz toque en el hombro. Se plantea que una leve palmadita, de una mujer, en el hombro, de una manera que signifique apoyo puede evocar sentimientos semejantes a la sensación de seguridad proporcionada por el toque reconfortante de una madre en la infancia. A pesar de que en estos estudios el sentimiento de seguridad fue ficticio, los datos indican que los participantes percibieron una verdadera sensación de seguridad que les llevó a asumir un mayor riesgo económico que los participantes que no tuvieron ese contacto físico. En un sentido más amplio, estos resultados indican que el contacto físico mínimo puede ejercer una fuerte influencia sobre la toma de decisiones y las tendencias de riesgo en los adultos, posiblemente también fuera del ámbito de los negocios.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club del Lenguaje no Verbal

Traducción y edición: Leticia Moreno

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