Por cortesía de la Fundación Universitaria Behavior & Law

Categoría: Expresión Facial (Página 1 de 5)

¿Presencialidad o a distancia? Comunicación no verbal en los juicios tras la pandemia. Club del Lenguaje No Verbal

Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Justice and Nonverbal Communication in a Post-pandemic World: An Evidence-Based Commentary and Cautionary Statement for Lawyers and Judges” de Denault, V y Patterson, M. L. (2021), en el que se estudia la integridad de los juicios y de los sistemas judiciales en base a la comunicación no verbal exhibida en interacciones personales.

Las nuevas normas de distanciamiento físico resultantes han tenido muchas consecuencias, algunas de las cuales experimentadas en el sistema judicial. Así, los tribunales de todo el mundo limitaron sus actividades.

No obstante, muchas jurisdicciones han recurrido a la tecnología para asuntos urgentes. El uso de aplicaciones telefónicas e informáticas, como Skype o Zoom, para realizar juicios por videoconferencia plantea preocupaciones similares a las identificadas por juristas, como deshumanizar a los acusados.

El uso de la comunicación no verbal durante los juicios se remonta a cientos, si no miles de años. Hasta el día de hoy, en los sistemas de justicia estadounidense y canadiense, por ejemplo, quienes juzgan los hechos están legalmente autorizados para valorar la conducta de los testigos. De acuerdo con las opiniones de los mayores tribunales, los que juzgan los hechos suelen recurrir al comportamiento de los testigos para evaluar la credibilidad. Este enfoque, sin embargo, ha sido severamente criticado.

No debe haber ninguna duda sobre la importancia, si no la necesidad, de reconocer los peligros de los prejuicios y estereotipos sistémicos en los tribunales. Los mitos sobre la violación, por ejemplo. Lo mismo se aplica a las creencias erróneas sobre la validez de las señales no verbales para detectar mentiras. Tanto las señales visuales no verbales comunes para detectar mentiras como muchas señales vocales y verbales son, en gran parte, débiles y poco fiables. Además, las técnicas novedosas desarrolladas para detectar mentiras se han promovido como alternativas para entrevistas de investigación, no procedimientos judiciales reales.

No obstante, esas técnicas ignoran las características reales prácticas de los sistemas de justicia. Esto es, la naturaleza de las preguntas formuladas en la vida real, a menudo, es diferente de las que se hacen en entornos experimentales. Lo mismo ocurre con las respuestas de los testigos en los tribunales.

Los académicos de varias disciplinas han demostrado que, durante los intercambios en persona, nuestro rostro y cuerpocumplen una variedad de funciones más allá de la detección de mentiras. Por tanto, el diseño y disposición de los tribunales; las características de apariencia; y las señales y comportamientos no verbales de jueces, jurados, secretarios, guardias de seguridad, acusados, testigos y abogados afectan al curso de los procedimientos judiciales.

En el caso de los juicios ante jurado, las oportunidades para observar comportamientos no verbales incluyen: cuando los jueces hablan con testigos y abogados; testifican testigos; interrogatorios y contrainterrogatorios a testigos; cuando los abogados presentan sus argumentos de apertura y cierre; y cuando los abogados y los clientes hablan. Además, las reacciones expresivas por parte de jueces, jurados, acusados, testigos y abogados hacia otros participantes de la interacción precipitan evaluaciones sobre el curso de los hechos.

Muy pocas señales y comportamientos no verbales tienen un significado definido. Los factores contextuales que involucran las intenciones de los codificadores, sus otros comportamientos verbales y no verbales, otras personas y el entorno afectarán el significado. Además, la forma en que las personas comprenden y se adaptan a las expresiones faciales, patrones de mirada, posturas y movimientos corporales suelen ocurrir inconscientemente, incluso a través de la tendencia automática a imitar el comportamiento de los demás. La mímica no consciente también tiene muchas otras consecuencias prosociales o positivas. Una gran cantidad de investigaciones muestra que los gestos con las manos,producidos durante el habla, son, junto con las palabras, parte de un sistema integrado de producción del habla.

Finalmente, aunque el uso de aplicaciones telefónicas e informáticas limitan la amplitud de visión y la capacidad de los abogados e investigadores para elegir su enfoque, se podría argumentar que la información conductual es simplemente diferente. Por ejemplo, a diferencia de los juicios en persona, las características faciales de los testigos podrían verse mejor en las videoconferencias. Sin embargo, esto podría introducir otras preocupaciones sobre el curso de los procedimientos judiciales.

Cuando la atención se centra, principalmente, en la cara, por ejemplo, aumenta el impacto potencial de las características faciales. Esto no debe tomarse a la ligera. Las características faciales pueden influir negativamente en la evaluación de las pruebas y la sentencia de los acusados.

No debe haber duda de que durante la pandemia del Covid-19, la tecnología ha permitido ¾y permite¾ que los investigadores escuchen a testigos y resuelvan disputas urgentes, aunque de manera imperfecta. Y es evidente que, en algunas situaciones delicadas, la tecnología puede facilitar el testimonio de personas vulnerables. Sin embargo, se deben considerar las múltiples funciones de la comunicación no verbal, al igual que otras preocupaciones planteadas por los expertos.

Los estudiosos han escrito sobre diversas consecuencias adversas de los juicios por videoconferencia. Estas no solo incluyen deshumanizar a los acusados, sino también comprometer su derecho a una asistencia letrada eficaz, así como obstaculizar la imagen y el papel de los jueces, la función simbólica de los juzgados y la legitimidad y autoridad de la ley.

Las preocupaciones planteadas por los profesionales tampoco deben pasarse por alto. Por ejemplo, en ausencia de juicios en persona, es difícil, si no imposible, saber si alguien no visible en la pantalla está entrenando a los testigos, o si estos están consultando documentos no autorizados para ayudar en su interrogatorio y contrainterrogatorio. Además, el acceso inadecuado a ordenadores e Internet de alta velocidad podría generar graves problemas de equidad.

A la luz de todos estos problemas, los abogados y jueces pueden trabajar en estrecha colaboración con los académicos de la comunicación no verbal en la búsqueda de mejorar la administración de justicia en un mundo pospandémico.

A pesar de los desafíos de investigar los sistemas de justicia, tales esfuerzos brindan una oportunidad para que los académicos de la comunicación no verbal contribuyan a la mejora de la sociedad.

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Microexpresiones como señales indicativas de engaño. Club del Lenguaje No Verbal

Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Microexpressions Differentiate Truths From Lies About Future Malicious Intent” de Matsumoto, D y Hwang, H. C. (2018), en el cual se investigan las microexpresiones y su posible capacidad para diferenciar a los que dicen la verdad de los mentirosos sobre su intención de cometer un acto ilícito en el futuro.

Estudios previos han proporcionado, de forma generalizada, resultados sugiriendo que las microexpresiones no son necesariamente indicativas de engaño y que su rareza limitaba su potencial en este aspecto. Sin embargo, los hallazgos hasta la fecha con respecto a las microexpresiones como posibles indicadores de engaño han sido equívocos. Así, la conceptualización y operacionalización de qué gestos constituyen o no microexpresiones ha influido en tales resultados.

Los autores argumentan que una operacionalización empíricamente justificada del rango de duración del límite superiorpara microexpresiones debería ser ≤0,50s. Dado que afirmaciones anteriores sugerían que las microexpresiones eran signos de emociones ocultas o reprimidas, definirlas con mayor duración puede resultar en la identificación de expresiones que ya no son signos de emociones ocultas o reprimidas.

Sin embargo, no hay ningún estudio previo de producción que haya probado si las microexpresiones ocurren con cualquier duración o si son indicadores de engaño. Dada dicha falta de evidencia, los autores sugieren que la operacionalización de la duración de la microexpresión propuesta es la metodología más limpia para medir las microexpresiones en su estudio exploratorio inicial.

Por tanto, los autores examinaron si ocurrieron microexpresiones ≤0.50s y si estas eran indicadores de veracidad y engaño. La duración se definió como el tiempo total desde el inicio de una expresión a través de su vértice hasta su desplazamiento. Estos análisis permitieron examinar si se produjeron microexpresiones a diferentes velocidades y si permitían diferenciar a los que dicen la verdad de los mentirosos.

Concretamente, el experimento fue un diseño bidireccional con la condición de veracidad (verdades y mentiras) y la etnia (estadounidenses europeos e inmigrantes chinos) como factores. Los individuos participaron en un experimento de crimen simulado, en el cual tenían que mentir o decir la verdad sobre un robo. No obstante, también se tuvieron en cuenta las expresiones producidas por los participantes en una entrevista de selección inicial. Por tanto, se examinó la posibilidad de emplear microexpresiones para diferenciar a los que dicen la verdad de los mentirosos en su intención de cometer un acto malicioso en el futuro.

Los participantes completaron un cuestionario demográfico, el Cuestionario General de Etnicidad, la Escala de Maquiavelismo y la Escala de Autocontrol, además de una lista de verificación de emociones al principio y al final del experimento. Esta lista de verificación incluía 12 palabras de emoción.

Los participantes primero completaron las medidas previas a la sesión, tras lo cual se les dijo que serían asignados al azarpara coger un cheque de 100$ en efectivo, o para mirar, pero no coger, el cheque. Su objetivo era pasar por hasta tres puntos de control / entrevistas, debiendo convencer a todos los oficiales de su honestidad, sinceridad e inocencia.

Los hallazgos proporcionaron el primer apoyo empírico para la noción de que las microexpresiones de entre ≤0,40 y ≤0,50s ocurren con suficiente frecuencia para diferenciar a los que dicen la verdad de los mentirosos. En contraposición, las microexpresiones que ocurrieron ≤0,30s no lo hicieron.

No obstante, han de mencionarse algunas limitaciones. Quizás la más relevante se corresponde con la falta de tamañoadecuado de la muestra. La investigación futura debería utilizar muestras adicionales y más grandes, no solo para replicar los hallazgos principales, sino para probar mejor otros posibles moderadores como el sexo o la etnia. Además, el estudio involucró solo un tipo de mentira (sobre futuras intenciones maliciosas) en un tipo de contexto (entrevista de control de seguridad). Por ende, el potencial de las microexpresiones para diferenciar a los que dicen la verdad y a los mentirosos en otros tipos de mentiras y contextos debe ser examinado en el futuro.

Hasta la fecha, tampoco se han investigado las variables diferenciales individuales que están asociadas con qué emociones serán experimentadas o expresadas por qué individuos. Por otro lado, las expresiones que ocurrieron ≤6.00s también produjeron hallazgos positivos, lo que sugiere que las macroexpresiones también podrían diferenciar a los que dicen la verdad de los mentirosos.

Asimismo, los resultados sugirieron grandes diferencias individuales en los tipos de emociones negativas que experimentaron los participantes; mientras que algunos se enfadaban, otros estaban disgustados y otros asustados o tristes. Pero la diferencia entre las expresiones de emociones negativas de los que dicen la verdad y de los mentirosos puede estar en su ocultación.

Esto es, los mentirosos eran más propensos a ocultar o reprimir sus sentimientos negativos, lo que resultaba en más microexpresiones. Los que decían la verdad, sin embargo, eran menos propensos a hacerlo, lo que resultaba en expresiones de apariencia más normal, con duraciones más largas.

Así, la mayoría de los estudios sobre el engaño hasta la fecha han examinado las mentiras sobre un incidente en el pasado. Por el contrario, los autores analizaron la intención de cometer un acto malicioso en el futuro. En consecuencia, dichos resultados tienen varias implicaciones.

A nivel teórico, sugieren una reconsideración del papel de las expresiones faciales de la emoción en general, y de las microexpresiones en particular, frente a la veracidad y el engaño. Dada la naturaleza transitoria de la emoción y las expresiones emocionales, junto a la naturaleza dinámica de cualquier interacción, las microexpresiones pueden desempeñar un papel diferente como indicadores de estados mentales.

Además, el tipo de mentira y los tipos de preguntas que se hacen y responden, probablemente, moderan la función de las expresiones emocionales, al igual que los comportamientos y la conducta del entrevistador. Todos estos factores deben tenerse en cuenta en un marco más completo en el futuro.

Finalmente, los resultados apuntan a que se puede tanto entrenar a las personas para detectar microexpresiones como desarrollar tecnologías informáticas que pueden identificar mejor el comportamiento no verbal, desempeñando un importante papel en contextos de seguridad. Utilizada de manera cuidadosa y estratégica dentro de un enfoque de seguridad multinivel, la identificación de microexpresiones puede mejorar sustancialmente diversas operaciones en este ámbito seguridad.

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Las emociones y su reconocimiento facial en niños. Club del Lenguaje No Verbal

Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “The Child Emotion Facial Expression Set: A Database for Emotion Recognition in Children” de Negrão, J. G.; Caldas Osorio, A. A.; Focaccia Siciliano, R.; Gerber Lederman, V. R.; Harumi Kozasa, E.; Famá D’Antino, M. E.; Tamborim, A.; Santos, V.; Barsand de Leucas, D. L.; Camargo, P. S.; Mograbi, D. C.; Pontrelli Mecca, T. y Salomão Schwartzman, J. (2021), en el que se estudia el reconocimiento facial de las emociones en niños de 4 a 6 años.

La capacidad de reconocer y nombrar las propias emociones y las de los demás, según las pistas de la expresión facial, es una capacidad de adaptación importante para sobrevivir y prosperar en la sociedad. Esta capacidad está directamente relacionada con la forma en que un individuo interactúa con los demás y comprende los sentimientos y emociones en cada contexto. Dicha habilidad es aún más importante en la niñez, cuando ocurren las primeras interacciones sociales.

Una gran cantidad de información se puede determinar a primera vista en el rostro de otra persona, como el grupo de edad, el sexo y la dirección de la mirada. La mayor parte de la comunicación no verbal entre humanos se muestra en la cara. El análisis facial informa rápidamente a una persona sobre las emociones y el comportamiento de los demás durante la interacción social. Decodificar con precisión las emociones de los rostros parece ser uno de los principales mecanismos para comprender la información social.

Las ventajas de comprender las emociones para el desarrollo saludable de un niño son claras. La falta de este reconocimiento está estrechamente relacionada con problemas en el desarrollo infantil y posibles retrasos en las habilidades sociales primordiales necesarias para adaptarse a la vida en sociedad. El conocimiento deficiente de las emociones en los niños se ha relacionado con resultados negativos: funcionamiento social y rendimiento académico deficiente, así como problemas de comportamiento.

La literatura científica indica que el reconocimiento de emociones entre los 6 y los 11 años predice el bienestar y las relaciones sociales. Sin embargo, muchos trastornos pueden ocurrir antes de este punto. Los niños en edad preescolar, de 3 a 5 años, pueden sufrir una incapacidad para integrarse con sus compañeros de clase y evitar las actividades sociales, llegando a no ser aceptados por sus compañeros. Todas estas dificultades podrían estar relacionadas con problemas de identificación emocional.

Recientemente, se ha descrito la importancia de tener las expresiones emocionales de los niños representadas en bases de datos para investigar el procesamiento de estas durante el desarrollo temprano. Por tanto, se necesitan conjuntos validados de rostros emocionales infantiles para su uso en la investigación del desarrollo. Una elección importante en la construcción de un conjunto de datos es la forma de despertar diferentes emociones en los participantes. Eso se puede dividir en tres categorías: expresiones planteadas, inducidas y espontáneas.

El método planteado lleva a la persona a realizar la emoción proporcionando una imagen a replicar, o instrucciones a seguir indicando a la persona exactamente la expresión que desea ver el investigador. Este método es el más sencillo de recopilar fotografías de emociones. Por otro lado, el método inducido es capaz de capturar emociones más genuinas. El individuo normalmente interactúa con otras personas o mira estímulos audiovisuales con el fin de evocar emociones reales.

Dada la importancia del diagnóstico precoz de los trastornos del desarrollo y las dificultades socioemocionales asociadas, deberían producirse más bases de datos que cubran el rango de edad preescolar, utilizando estas fotos inducidas y estímulos de video. Así, el estudio de los autores tuvo como objetivo desarrollar una base de datos de fotos y videos inducidos y posados ​​de expresiones emocionales universales y neutrales en niños de entre 4 y 6 años.

Entre las bases de datos publicadas de expresiones emocionales infantiles, sólo una, la CAFE, estudió predominantemente las expresiones faciales en niños en su primera infancia (hasta los 6 años). Se sabe que las expresiones faciales de emoción pueden variar según la edad, especialmente en los primeros años de vida.

Como participantes se contó con 132 niños de 4 a 6 años en Brasil. Después de realizar dos estudios piloto, todos los niños seleccionados fueron a un estudio de cine, acompañados de sus tutores, vistiendo una blusa blanca y sin maquillaje. Los participantes vieron los extractos de caricaturas en una secuencia ininterrumpida con el objetivo de provocar, respectivamente: neutralidad, felicidad, disgusto, sorpresa, miedo, tristeza, ira y desprecio. Durante este proceso se grabó a los niños, para su posterior análisis y la producción de fotografías y videos de emociones espontáneas. Cuatro jueces certificados en el Sistema de Codificación de Acción Facial (FACS en inglés) participaron en el análisis y selección de estímulos. El FACS es un método de análisis y puntuación de expresión emocional, cuantificando datos cualitativos importantes. Se capturaron un total de 29 horas de video en el estudio.

Aunque no se tratara del objetivo principal del estudio, los jueces tuvieron mayor facilidad para identificar las expresiones faciales en niños afrodescendientes que caucásicos. Así, debería ser importante realizar más investigaciones con diferentes etnias. De hecho, las diferencias étnicas en el reconocimiento emocional disminuyen con una mayor coexistencia, al igual que el entrenamiento puede reducir los efectos de la etnia en el reconocimiento emocional.

En cuanto al método de inducción de estímulos, hubo mayor acuerdo entre los jueces para los estímulos planteados que para los inducidos. Esta diferencia podría explicarse por el hecho de que los estímulos planteados generan emociones exageradas, que facilitan la identificación. Además, los videos y fotos de emociones inducidas pueden involucrar expresiones faciales más complejas, revelando características sutiles de la mímica facial particular en cada emoción.

Es importante señalar que cuanto mayor es el número de emociones evaluadas, más complejo se vuelve el acuerdo entre los jueces. Cabe señalar también que el mayor acuerdo entre los jueces fue por la emoción de felicidad. Este resultado también se ha observado en otras bases de datos de niños. Entre las emociones básicas, la felicidad es la única con valencia positiva, y el reconocimiento suele ser más fácil que para las emociones con valencia negativa. En las interacciones sociales, se entiende como un instrumento de aproximación afectiva y social.

La expresión facial de las principales emociones universales y la neutralidad se puede representar en fotos, videos, y tanto de forma inducida como posada, siendo esta última aparentemente más efectiva.

No obstante, deben tenerse en cuenta algunas limitaciones de este estudio. Por un lado, debería considerarse un segundo estudio que busque validar los estímulos con niños que desempeñen el papel de jueces de estas emociones. Asimismo, en este estudio hubo un predominio de caucásicos, por lo que, en el futuro, podría hacerse una comparación detallada de la influencia de la heterogeneidad étnica en el acuerdo de reconocimiento de emociones.

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El parpadeo como indicador no verbal de engaño. Club del Lenguaje No Verbal

Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “In the blink of an eye: Quantitative blink dynamics predict deceptive personality traits in forensic interviews” de Gullapalli, A. R.; Anderson, N. E.; Yerramsetty, R.; Harenski, C. L. y Kiehl, K. A. (2021), en el que se analiza la hipótesis de que la detección automatizada del parpadeo y la frecuencia de parpadeo predicen los niveles de engaño en el ámbito forense.

El engaño se define como la transmisión intencional de un mensaje destinado a fomentar creencias o percepciones falsas en el destinatario. A pesar de la prevalencia de varias tácticas para detectar a un mentiroso, su fiabilidad es, en el mejor de los casos, controvertida. La investigación moderna sugiere que los humanos rara vez se desempeñan mejor que el azar cuando se les asigna la tarea de identificar mentiras.

Con la llegada de mejor tecnología, existe un mayor interés en los enfoques automatizados para la detección del engaño. Algunas de estas técnicas se basan teóricamente en observaciones de que mentir, al menos para algunos tipos de mentiras, puede ser más exigente cognitivamente que decir la verdad. Fabricar una mentira plausible con detalles relevantes requiere imaginación, planificación… entre otras estrategias cognitivas. El aumento de la demanda cognitiva de decir una mentira también se ha observado en estudios de resonancia magnética funcional. En estos se asoció con tiempos de respuesta más largos y una mayor actividad cerebral.

Una de las manifestaciones no verbales observables de la carga cognitiva se puede encontrar en los parpadeos. Los parpadeos no ocurren al azar; se ha dicho que se producen después de una alta carga cognitiva. Esto ha llevado a un mayor interés en el uso de la tasa de parpadeo como indicador de engaño, en función de la carga cognitiva en el cerebro.

Varios estudios han encontrado que las tasas de parpadeo disminuyen con un aumento en la carga cognitiva (durante la confabulación) seguido de un aumento compensatorio en los parpadeos inmediatamente después de la mentira, cuando la carga cognitiva ha disminuido. No obstante, otros estudios han propuesto el efecto contrario: la frecuencia de parpadeo aumenta mientras se dice una mentira.

El hecho común observable en todos los estudios es que hay una desviación de la frecuencia de parpadeo durante el proceso de decir una mentira.

El comportamiento deshonesto como la mentira patológica, engaño y manipulación son características clínicas de la psicopatía. Así, los autores investigaron si la frecuencia de parpadeo puede estar relacionada con rasgos de personalidad psicopáticos en un entorno orgánico, donde no se animó a los participantes a participar en conductas engañosas. El conjunto de datos comprendía grabaciones en video de hombres adultos encarcelados, 125 en total. Los voluntarios fueron filmados durante las evaluaciones clínicas basadas en entrevistas, incluido el PCL-R y el SCID-IV. Los datos se registraron a través de una cámara digital enfocada en los entrevistados, quienes estaban sentados y frente a la cámara.

Hay dos metodologías principales para detectar parpadeos: activa y pasiva. Los métodos activos son muy fiables, pero requieren hardware adicional que puede resultar intrusivo, por ejemplo, cámaras e iluminadores de infrarrojos, etc. Las metodologías pasivas generalmente se basan en datos de video adquiridos de una sola cámara. Los avances recientes en el procesamiento de imágenes han llevado al desarrollo de detectores de puntos de referencia faciales que exhiben robustez en la orientación, iluminación y expresiones de la cabeza. Este último método fue el que utilizaron los investigadores.

Los puntos de referencia faciales se detectan localizando primero el rostro en una imagen. Una vez que se identifica esta región de interés, se identifican las estructuras faciales clave. Hay varias implementaciones, pero todas etiquetan las regiones clave de la cara, como la boca, la nariz, la mandíbula, los ojos y las cejas.

Así, los resultados del estudio indicaron que los rasgos psicopáticos interpersonales están asociados con anomalías en el cambio de las tasas de parpadeo durante las entrevistas naturalistas.

Estas dinámicas anormales de frecuencia de parpadeo indican cambios más frecuentes en la frecuencia de parpadeo en bloques de tiempo cortos. Estos cambios en las tasas de parpadeo se han asociado anteriormente con la deshonestidad en las manipulaciones de laboratorio. Estos resultados pueden agregar credibilidad a la fiabilidad de los indicadores no verbales de deshonestidad, específicamente en este caso el parpadeo.

También debe tenerse en cuenta que los cambios en la frecuencia del parpadeo no son indicativos de engaño per se. Más bien puede considerarse indicativo de los cambios en la demanda cognitiva, entre otras influencias fisiológicas y ambientales. Es notable que no se encontró una asociación significativa con la puntuación general de psicopatía.

Los investigadores utilizaron las puntuaciones PCL-R del Factor 1 como una medida de los rasgos engañosos, en lugar del engaño por se. Esto es, más que detectar una mentira concreta en todo momento, la frecuencia de parpadeo puede indicar tendencias o aspectos engañosos sobre el mensaje del interlocutor, o el propio interlocutor, señalando una mentira o mentira parcial.

En los resultados, vemos una relación entre las co-ocurrencias de conteo de parpadeo más alto con las puntuaciones del Factor 1. Esto puede ser indicativo de ráfagas de parpadeo que se han informado previamente como asociadas con el engaño. La mayor incidencia de parpadeos, en este caso, puede ser indicativa de un comportamiento engañoso.

El enfoque de modelado dinámico propuesto también se puede ampliar para trabajar con datos de parpadeo, en los que se conocen casos explícitos de mentir frente a decir la verdad. Una limitación del estudio de los autores es que la muestra actual incluyó solo hombres adultos. Futuros trabajos deberían examinar si estos resultados se generalizan entre géneros y edades (es decir, jóvenes).

Además de los parpadeos, se han identificado otras señales no verbales del engaño, como el aumento de la velocidad del habla, el aumento del número de palabras habladas y los movimientos de la cabeza mientras se está acostado.

Los hallazgos de los autores se suman a un campo emergente de la literatura, el cual investiga el uso de los últimos avances tecnológicos hacia el modelado del comportamiento. Así, el método seguido en esta investigación resulta único para cuantificar la dinámica de parpadeo extraída de un entorno naturalista, en el cual no se pidió a los participantes ni que mintieran ni que dijeran la verdad.

También se ha demostrado que los patrones de parpadeo, en vez de las tasas generales de parpadeo, son indicadores útiles de los niveles de rasgos de engaño.

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Las manifestaciones faciales no verbales y su relación con las diferencias individuales. Club del Lenguaje No Verbal

Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Personal Nonverbal Repertoires in facial displays and their relation to individual differences in social and emotional styles” de Ilgen, H.; Israelashvili, J. y Fischer, A. (2021), en el que se estudian las diferencias individuales en las manifestaciones faciales relativamente frecuentes.

Algunas personas levantan constantemente las cejas, otras sonríen continuamente. ¿Pero es esto pura coincidencia o podría reflejar el estilo social y emocional de un individuo en las interacciones?

Algunos trabajos ya han sugerido la posible existencia de diferencias individuales en los micromovimientos faciales. Sin embargo, hasta la fecha, las manifestaciones faciales se han considerado principalmente como estados momentáneos, descritos como lecturas de emociones, señales de intenciones sociales, estados de preparación para la acción o estados motivacionales más generales. Mientras que las reacciones faciales son claramente contingentes a la situación —es decir, respuestas a un evento— también pueden considerarse como disposiciones más estables. Los individuos pueden diferir sistemáticamente en la frecuencia con la que muestran reacciones faciales específicas, en situaciones específicas.

Siguiendo las discusiones en la investigación de la personalidad, la ocurrencia de un comportamiento no verbal en un individuo puede ser relativamente estable en el tiempo. Por lo tanto, mientras que, por ejemplo, todo el mundo puede sonreír más en una boda que en un funeral, algunas personas pueden sonreír más que otras en ambos contextos.

Para profundizar en esta cuestión, los autores investigaron diferentes tipos de medidas de los estilos sociales y emocionales. En primer lugar, midieron dos dimensiones en el dominio interpersonal: extraversión (frente a introversión) y dominio (frente a sumisión). Además, se incluyeron medidas de diferentes estilos en situaciones de conflicto. La finalidad de esto último era distinguir 5 estilos diferentes para afrontar situaciones conflictivas, basados en dos dimensiones: la preocupación por los demás y la preocupación por uno mismo.

Los estilos sociales y emocionales también pueden reflejarse en las diferencias individuales en la regulación de las emociones. Algunos autores distinguen dos tipos de reguladores emocionales: personas que reprimen sus emociones y personas que revaloran el evento emocional.

Esta investigación ha demostrado típicamente que los reevaluadores son más capaces de disminuir la intensidad de sus emociones negativas, en comparación con los supresores. Los supresores todavía experimentan una buena cantidad de emociones negativas, aunque intentan no mostrarlas. Por último, las personas también difieren en lo nerviosas que están por evitar el castigo frente a lo positivas que son para lograr sus objetivos. Así, se han propuesto dos dimensiones de la personalidad: ansiedad e impulsividad.

Hasta la fecha, solo unos pocos estudios han examinado las acciones faciales en relación con las diferencias individuales estables, como el temperamento o el estado de ánimo general. Hay que tener en cuenta, sin embargo, que en estudios anteriores solo se midieron expresiones planteadas y no espontáneas, enfocándose exclusivamente en las características que los observadores infieren de estas expresiones.

Así, los autores utilizaron en su propio estudio un enfoque novedoso, examinando las acciones faciales espontáneas en relación con las diferencias individuales autoinformadas en los estilos sociales y emocionales. Los participantes fueron 110 hombres y mujeres holandeses, de 20 a 78 años de edad. Cada participante recibió instrucciones sobre el procedimiento, indicando que participarían en sesiones grabadas en vídeo y luego completarían 5 cuestionarios.

Las preguntas por ordenador comenzaron con hechos, pero se volvieron más personales e íntimas durante la sesión, marcando el participante su ritmo de respuesta. Posteriormente, las preguntas con un entrevistador también se centraron en experiencias emocionales específicas (miedo, ira, orgullo). El entrevistador marcó el ritmo de las preguntas y siguió con preguntas sobre las respuestas iniciales del participante.

Los autores encontraron apoyo para el concepto de repertorios personales no verbales: cada individuo mostró una o más acciones faciales con más frecuencia en dos contextos que la media de todas sus acciones faciales. Específicamente, se dentificaron cinco repertorios —sonreír, parpadeo parcial, caída de párpados, tensión y abrir los ojos—, parcialmente consistentes con investigaciones anteriores. Consecuentemente, se examinó la relación de estos con los estilos sociales y emocionales. Cabe señalar que las acciones faciales individuales pueden enviar una señal diferente cuando ocurren en diferentes combinaciones.

El primero, sonreír, el cual también incluía levantar la mejilla y apretar el párpado inferior, entrecerrando los ojos y sugiriendo una sonrisa auténtica e intensa, más que educada. Como era de esperar, sonreír se asoció con un estilo de interacción positivo y extravertido, destinado a afrontar los problemas y encontrar compromisos.

El segundo, el parpadeo parcial, se asoció negativamente con parpadear, levantar el párpado inferior y levantar las cejas internas. Esto sugiere pasividad, puesto que son señales de una mirada activa y alerta. La asociación negativa con la extraversión encaja con esta explicación, sugiriendo una asociación positiva con la supresión de las emociones y la introversión.

El tercero, la caída de párpados, reflejando una baja excitación. Se asoció positivamente con ceder, lo que implica un estilo de interacción sumiso y ansioso basado en el estrés. La pregunta es cómo se pueden distinguir el parpadeo parcial y la caída, ya que ambos representan una postura pasiva. Mientras que el parpadeo parcial parece estar asociado principalmente con no mostrar ningún sentimiento (es decir, una cara de póquer), el otro sugeriría ansiedad y ceder.

El cuarto repertorio, tensión, consistía en fruncir el ceño, tensar los párpados, los labios y levantar las cejas. Los resultados sugirieron que las personas con este repertorio no verbal personal pueden, por un lado, mostrar enfoque y concentración, al tiempo que reprimen sus sentimientos de ansiedad. Finalmente, el quinto repertorio, abrir los ojos, no se asoció con levantar las cejas internas y externas. De hecho, no se encontró relación con los factores autoinformados. Sin embargo, sí se encontró con la reevaluación y negativa con el compromiso.

Resumidamente, todos los participantes mostraron una o más acciones faciales con relativa frecuencia, encontrándose evidencia de estos cinco factores de acciones faciales, denominados repertorios personales no verbales. Tres de ellos están asociados con estilos sociales y emocionales específicos en las interacciones. A saber: la sonrisa se asocia con el compromiso y la extraversión; la caída de párpados con ceder y el parpadeo parcial se correlaciona negativamente con la extraversión.

Las correlaciones con los estilos sociales y emocionales muestran que existe al menos un apoyo inicial para la idea de que las diferencias individuales, en algunas acciones faciales relativamente frecuentes, están relacionadas con estilos específicos de cada persona en las interacciones sociales.

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