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Club del Lenguaje no Verbal

Por cortesía de la Fundación Universitaria Behavior & Law

Categoría: Expresión Facial (página 1 de 4)

¿Cómo percibir el engaño en negociaciones? Club del Lenguaje No Verbal

Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Perceived deception in negotiation: Consequences and the mediating role of trust” de Au, A. K. C. y Wong, N. C. Q. (2019), en el que se estudia la percepción del engaño en las negociaciones.

La negociación es común en la vida cotidiana, pudiéndose ver como una forma de resolución conjunta de problemas. Sin embargo, se trata de una situación de cooperación atípica, en la que las partes pretenden alcanzar sus propios objetivos personales.

En tal contexto, encontramos el dilema de la información. Participar en una comunicación abierta y honesta es fundamental para que las partes negociadoras descubran la compatibilidad de sus intereses, pero revelar información sobre los verdaderos intereses de uno puede resultar en explotación por parte de la contraparte de la negociación.

No es de extrañar, entonces, que nos cuestionemos si la otra parte con la que negociamos está siendo honesta con nosotros o, por el contrario, pretende engañarnos.

Si bien el engaño ha sido estudiado en múltiples ocasiones desde la perspectiva de quien lo lleva a cabo, no se puede decir lo mismo de la otra parte. Cabe señalar que, desde el punto de vista del receptor, los mecanismos psicológicos relacionados con el engaño no dependen de su ocurrencia real. Un negociador a menudo se ve atrapado entre juzgar a la contraparte como una persona que dice la verdad o miente, a menudo sin pruebas objetivas.

La medida en que la contraparte de la negociación se perciba como engañosa debería influir en la cognición y conductas del perceptor en el proceso de negociación. La negociación se caracteriza por la incertidumbre informativa con respecto a los motivos y las intenciones entre las partes involucradas. De manera intuitiva, las personas pueden ceñirse a la verdad para encontrar la mejor solución. Pero la incertidumbre crea la oportunidad para que una persona use estratégicamente el engaño.

Por un lado, la negociación puede verse como una situación que genera desconfianza presuntiva o exageradafácilmente. Los roles en una negociación a menudo se definen claramente (por ejemplo, comprador y vendedor), creando un sentido de distinción. Los negociadores tienden a ver que sus acciones son monitoreadas por su contraparte. Además, como decíamos, la ambigüedad sobre las intenciones contribuye a no estar seguros de la propia posición en una negociación. En conjunto, todo esto hace que la cognición paranoica sea relevante para las negociaciones y el posible engaño de la contraparte.

Por otro lado, a la paranoia debemos añadir que, generalmente, las personas no saben detectar adecuadamente el engaño. Son comunes las falsas alarmas o los juicios erróneos sobre el engaño, basándose en la intuición. Las personas se fundamentan en señales verbales o no verbales, pero no asociadas de manera confiable con el engaño real. Como consecuencia, esto puede hacer que algunas personas juzguen mal su verdadera capacidad para detectar el engaño.

De forma global, algunos de los signos no verbales que se asumen como indicativos de engaño son el nerviosismo, la incoherencia, ciertos movimientos corporales y expresiones faciales, inconsistencias en las respuestas verbales… Una señal destaca universalmente: la aversión de la mirada. Curiosamente, algunos estudios demostraron empíricamente que esta última no tiene por qué estar relacionada con el engaño.

Entonces, ¿qué efectos tiene la percepción del engaño en las negociaciones, sea este real o solo percibido?

Para tratar de dar respuesta a estas cuestiones, los autores llevaron a cabo dos estudios. En el primero, participaron 99 estudiantes universitarios. Se les dijo que el estudio trataba de investigar estrategias que las personas suelen utilizar en una negociación.

Primero leyeron los antecedentes de un escenario de negociación y se pusieron en el papel del vendedor. Luego se les asignó al azar ver una de las dos versiones de un video que mostraba parte del proceso de negociación; este era una continuación del escenario que acababan de leer. Después, completaron un cuestionario sobre sus percepciones de la contraparte. Concretamente, en el cuestionario se midió la concesión prevista, medidas relacionadas con la confianza, engaño percibido, disposición a revelar información y satisfacción con la contraparte negociadora

En este estudio, los resultados mostraron lo siguiente. En cuanto al engaño percibido, se manipuló exitosamente mediante la exhibición de señales no verbales que normalmente se consideran signos de engaño. Sobre las medidas de confianza y de negociación, el engaño percibido se relacionó negativamente con las medidas de confianza basadas en la capacidad y la benevolencia.

Una posible explicación es que la habilidad de engañar suele asociarse con ser un negociador competente. En consecuencia, puede que la mayoría de negociadores esperen el engaño, o al menos una falta de honestidad sobre los verdaderos intereses de la contraparte. Es posible que el engaño percibido dé lugar a respuestas negativas en la negociación directamente, sin pasar por la confianza.

Para tratar de completar estos resultados, los autores condujeron un segundo estudio, si bien con las mismas bases que el primero, con algunas modificaciones. Esta vez participaron 227 estudiantes universitarios. Esta vez, en lugar de las dos versiones de los vídeos se les mostró tres versiones. Una con signos no verbales evidentes de engaño, otra con signos sutiles y una tercera neutral, sin signos de ningún tipo.

Así pues, en este segundo estudio se hicieron dos hallazgos principales. En primer lugar, la percepción de engaño ejerció un efecto en forma de mediación secuencial. Esto es: primero se hace un juicio en forma de engaño percibido antes de que se forme confianza en la contraparte. En segundo lugar, las señales sutiles, como una pequeña aversión de la mirada y pausas en el habla, podrían desencadenar un engaño percibido más alto que en la condición neutral. Ejercen el mismo efecto de mediación secuencial, aunque la fuerza del efecto es menor que mostrar señales evidentes.

Por tanto, en líneas generales, los resultados muestran que percibir señales no verbales en la negociación que sugieren engaño desencadena el engaño percibido. Este está relacionado con la percepción de confiabilidad (habilidad, benevolencia e integridad), así como con la confianza en la contraparte. La confianza entonces es clave, ejerciendo un efecto sobre la negociación. Dicho efecto incluye la reducción de la concesión prevista, la voluntad de revelar información y la satisfacción con la contraparte. Todo el mecanismo toma la forma de una mediación secuencial.

El engaño percibido es relevante porque no siempre se espera una comunicación abierta en negociaciones. Independientemente de la presencia de un engaño real, el engaño percibido puede acarrear efectos perjudiciales para la negociación, a través de comportamientos protectores. Esto descarta la posibilidad de que algunos signos puedan simplemente indicar que la contraparte está nerviosa o actúa con cautela. Consecuentemente, juzgar el engaño podría obstaculizar los posibles beneficios que podrían obtenerse mediante la comunicación abierta.

La necesidad de controlar los propios comportamientos no verbales es importante. Actuar de forma sospechosa inintencionadamente puede desencadenar respuestas indeseables de la contraparte. Los hallazgos también recuerdan a los negociadores que sus respuestas se ven afectadas por las señales no verbales que perciben en el proceso de negociación.

Por ende, en lugar de sopesar excesivamente las señales no verbales, sería más valioso para los negociadores confiar en múltiples señales o recopilar más información sobre la contraparte a través de la búsqueda directa de información para emitir un juicio sobre el engaño.

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¿Cómo se mide el contacto visual? Club del Lenguaje No Verbal

Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “The Measurement of Eye Contact in Human Interactions: A Scoping Review” de Jongerius, C.; Hessels, R. S.; Romijn, J. A.; Smets, E. M. A. y Hillen, M. A. (2020), en el que se analizan los métodos más utilizados para medir y estudiar el contacto visual como parte de la comunicación no verbal en las interacciones humanas.

El contacto visual es un aspecto fundamental de la comunicación no verbal y la interacción social desde el nacimiento hasta la edad adulta.

Desde la formación de relaciones interpersonales hasta la comunicación entre paciente y doctor, el contacto visual juega un papel fundamental. Por tanto, no es de extrañar que dicho contacto haya sido estudiado en múltiples contextos, como la manipulación y el engaño también. Estos estudios han identificado patrones de la mirada en las interacciones que indican que alguien está hablando, escuchando o invitando a otro a hacerse cargo.

Como se observa, el contacto visual es fundamental para la investigación en diversas disciplinas centradas en comprender la interacción humana. Para ello, se han utilizado una variedad de metodologías y estrategias de medición. Así, se deben elegir métodos válidos y confiables, apropiados para el objetivo de investigación y la población específicos.

La variación en las metodologías para medir el contacto visual complica la agregación o comparación de los resultados de los estudios. Por ello, los autores del artículo tienen como objetivo proporcionar una descripción general de los métodos utilizados para estudiar el contacto visual en todas las disciplinas de investigación.

Más específicamente, cómo se define y evalúa el contacto visual en la literatura empírica para descubrir las técnicas específicas que se han utilizado en la investigación del contacto visual. De manera más general, analizaron la evoluciónde las medidas de contacto visual a lo largo del tiempo, el grupo de edad de los participantes, el campo de estudio y la pregunta de investigación.

Para ello, se seleccionaron un total de 109 estudios, publicados entre 1965 y 2017 y realizados principalmente en EE.UU y Europa. Hubo 80 estudios experimentales, siendo uno de ellos un ensayo controlado aleatorio, y 29 fueron estudios observacionales, de los cuales 8 tenían un diseño longitudinal. Los estudios incluyeron participantes de varios grupos de edad: bebés, niños, adolescentes, adultos y ancianos.

Los estudios incluidos se centraron en seis aspectos. La mayoría de los estudios evaluaron el papel del contacto visual durante las conversaciones. Los estudios del desarrollo se centraron en el papel del contacto visual durante el desarrollo infantil y del bebé sano. Los estudios de psiquiatría evaluaron el papel del contacto visual en los trastornos psiquiátricos de adultos.

Por su parte, los estudios de proximidad examinaron su papel en los comportamientos de acercamiento o distanciamiento. Los estudios en psicopatología del desarrollo se centraron en la relación entre contacto visual y desarrollo de trastornos psiquiátricos en niños. Por último, los estudios de dinámica de grupo investigaron el papel del contacto visual dentro de los grupos.

Asimismo, se encontraron dos enfoques principales para evaluar el contacto visual. Por un lado, el directo: el contacto visual se evalúa mientras ocurre y no es verificable retrospectivamente. Por otro lado, en el indirecto el contacto visual se registra y evalúa después de que ha ocurrido, siendo verificable retrospectivamente. Dentro de estas dos categorías, se pueden distinguir también ocho técnicas específicas para evaluar el contacto visual.

Del mismo modo, se apreciaron amplias variaciones entre los estudios sobre qué se considera contacto visual. En las investigaciones que usaban medidas recíprocas, el contacto visual se definió como las situaciones en que un individuo mira al otro, y viceversa, simultáneamente. En contraposición, las medidas no recíprocas lo ven como situaciones en las que un individuo mira al otro, independientemente del comportamiento y mirada del otro.

Las definiciones también difieren en la ubicación específica a la que se debe dirigir la mirada para definirla como contacto visual. Entre estas ubicaciones, se señalaron los ojos, el rostro o la dirección general del interlocutor. No obstante, otros estudios no concretaron ninguna ubicación.

Así las cosas, la investigación reveló que las diferentes técnicas identificadas para evaluar el contacto visual producen distintos resultados. Consecuentemente, las variadas técnicas ofrecen diversas posibilidades en función de las preguntas o hipótesis planteadas en una investigación, adecuándose más o menos según el caso. Los investigadores deben elegir lo que mejor se adapte a su pregunta, población y tarea de investigación.

Encontramos diversos ejemplos. La estimación o valoración realizada por un participante u observador produce un únicoindicador de la ocurrencia del contacto visual. En contraposición, una hoja de codificación proporciona la estimación de un evaluador del nivel de contacto visual en una escala predefinida. Un temporizador proporciona datos, funcionando como un registrador de eventos, sobre tanto la frecuencia como la duración del nivel de contacto visual.

Las cámaras de video producen los resultados mencionados y, además, sirven para hacer evaluaciones retrospectivas. Por su parte, una cámara con gafas también puede proporcionar una perspectiva móvil. Las técnicas de seguimiento ocular montadas en la cabeza y escritorio evalúan el tiempo y frecuencia de las fijaciones, dentro de un área de interés determinada.

Los resultados muestran, en cualquier caso, que el uso de medidas en las que interviene el evaluador del contacto visual como interlocutor ha disminuido con el tiempo. Ahora bien, la experiencia del contacto visual de las personas puede verse influenciada por muchos factores. La presencia de una tercera persona, la distancia del rostro de las otras personas o la agudeza visual del perceptor son algunos de ellos.

Ahora bien, es cierto que los investigadores suelen operacionalizar el contacto visual como si estuviera vinculado a una ubicación concreta de la mirada. No obstante, esto difiere en cuanto a la experiencia personal. Se sabe que los seres humanos no siempre son capaces de juzgar cuándo se les está mirando a los ojos. Particularmente, las direcciones hacia abajo (hacia la boca) a menudo provocan la experiencia del contacto visual. De ser posible, los estudios futuros deberían combinar medidas basadas en la experiencia personal del contacto visual con técnicas sin la participación del evaluador. El fin es determinar la congruencia, o incongruencia, entre los resultados.

Así pues, queda patente que los estudios que evalúan el contacto visual son heterogéneos, no solo en los métodos de medición, sino también en las poblaciones de estudio y los comportamientos que se estudiaron. Esto impide que los investigadores comparen los hallazgos relacionados con el contacto visual entre los estudios.

Por todo ello, las futuras investigaciones deben definir y poner en práctica con precisión el contacto visual para mejorar la interpretación y la comparación entre los estudios.

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La comunicación en tiempos de crisis. Club del Lenguaje No Verbal

Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Preparing to face the media in times of crisis: Training spokespersons’ verbal and nonverbal cues” de De Waele, A.; Claeys, A. M. y Opgenhaffen, M. (2019), en el que se analizan las recomendaciones sobre comunicación verbal y no verbal en tiempos de crisis cuando se hace frente a los medios de comunicación.

Cuando una crisis golpea, los portavoces se convierten tanto en el rostro como en la voz de una organización. Entonces, ¿cómo pueden entrenarse estos portavoces para enfrentarse a los medios de comunicación?

Las pautas basadas en pruebas con respecto a la comunicación de crisis son limitadas. No obstante, los académicos de la comunicación de crisis recomiendan que los portavoces se capaciten y preparen para enfrentarse a los medios. De hecho, es una práctica habitual en muchas empresas. Sin embargo, queda la cuestión de qué aspectos se tratan en esta formación y qué recomendaciones se ofrecen, pues los enfoques son muy variados.

En tiempos de crisis, las organizaciones a menudo reaccionan a través de conferencias de prensa, entrevistas por radio o televisión, o videos corporativos. En ellos, un portavoz de la organización se dirige al público. Luego la audiencia forma una opinión sobre la crisis y la organización basándose en lo que dice el portavoz y cómo transmite el mensaje. En este sentido, siempre es más recomendable abordar la crisis rápidamente, en lugar de esperar a que otro lo haga o esta se pase.

La formación en medios se considera fundamental para preparar a un portavoz y una parte importante de la preparación para una crisis. Esta se enfoca en cómo un portavoz debe transmitir un mensaje, tanto verbalmente como no verbalmente. Verbalmente, los libros suelen recomendar ser claros, mostrar empatía, no hacer declaraciones excesivamente tranquilizadoras y reconocer los puntos de incertidumbre cuando sea necesario.

Por otro lado, los signos no verbales en este contexto han empezado a estudiarse recientemente. En concreto, el impacto de los aspectos visuales de la comunicación ha adquirido más protagonismo. Esto incluiría la selección del propio portavoz (su género, apariencia…). Asimismo, sonreír debe evitarse cuando se disculpa y, en su lugar, se ha recomendado transmitir señales de poder como, por ejemplo, el contacto visual. En contraposición, deben evitarse señales engañosas como apartar la mirada o hacer gestos nerviosos.

Con respecto a los aspectos vocales, en los libros reciben poca atención. Algunos estudios indican que deben evitarse alteraciones del habla, pausas, hablar lentamente y un tono de voz agudo para ser percibidos como creíbles y dominantes.

¿Pero qué pautas dan los entrenadores expertos en la materia a los portavoces?

Para dar respuesta a esta cuestión, los autores realizaron 17 entrevistas en profundidad con preparadores belgas de portavoces organizativos y directores ejecutivos. Los preparadores tenían todos experiencia entrenando en comunicación de medios, así como con comunicación en momentos de crisis. 11 de los entrevistados eran hombres, mientras que el resto eran mujeres.

Así pues, los resultados fueron los siguientes. En el ámbito verbal, los preparadores recomiendan tener siempre definidos dos o tres mensajes clave que se quieren transmitir de antemano y ceñirse a ellos. Asimismo, recomiendan la “creación de puentes” como técnica para vincular una pregunta determinada con los mensajes clave que el portavoz quiere transmitir. Otra recomendación que dieron casi todos los formadores de medios es traducir esos mensajes clave en citas breves y claras.

Igualmente, se recomienda a los portavoces que hagan su información vívida, utilizando metáforas o ejemplos para hacer declaraciones abstractas más concretas. Y, en cualquier caso, los mensajes y la comunicación deben ser comprensibles para cualquier persona. Por último, específicamente en contextos de crisis, los formadores destacan unánimemente que es fundamental mostrar empatía y demostrar que una organización está manejando la crisis.

Con respecto a las señales visuales, casi todos enfatizan que es importante prestar atención al fondo como un medio para ejercer control sobre la situación. Esto es debido a que los elementos visuales del fondo pueden poner el mensaje en un contexto diferente (tanto positivo como negativo).

La postura recomendada por los preparadores es una abierta, estable y relajada, al estar frente a la cámara. Sin embargo, las recomendaciones sobre los movimientos de manos están divididas: algunos piensan que enfatizan el mensaje pero otros consideran que distraen. Finalmente, en referencia a la apariencia se recomienda esencialmente no llamar la atención y distraer del mensaje.

Por último, las pausas, énfasis vocal, entonación, velocidad del habla y volumen son signos vocales habitualmente mencionados por los formadores. No obstante, no son muy concretos sobre cómo usarlos. Recomiendan pausas y énfasis vocal para enfatizar ciertas cosas, mientras que la entonación no debe ser demasiado monótona. El volumen debe ser lo suficientemente alto y, junto al acento o dialecto, han de ser inteligibles. La velocidad del habla tampoco debe ser demasiado rápida.

Los preparadores de medios vinculan explícitamente las señales visuales con las percepciones de credibilidad, en referencia a investigaciones sobre el engaño. Cuando se percibe a un hablante como engañoso, su credibilidad es mucho menor.

Con respecto a la importancia relativa de las señales verbales, visuales y vocales en el entrenamiento en los medios, podemos concluir que, en general, se considera que la comunicación no verbal tiene una mayor influencia que la comunicación verbal por parte de los formadores de medios. Sin embargo, los aspectos verbales reciben más atención en la formación en medios que los visuales y vocales.

Esto se refleja en que los consejos son más limitados en referencia a los aspectos no verbales. Otra razón puede ser que los aspectos verbales y no verbales están fuertemente entrelazados. Esto significa que entrenar los aspectos verbales también puede tener un impacto positivo automático en el comportamiento no verbal.

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La inmediatez de los profesores y su importancia. Club del Lenguaje No Verbal

Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “EFL Teachers’ Verbal and Nonverbal Immediacy: A Study of its Impact on Students’ Emotional States, Cognitive Learning, and Burnout” de Gholamrezaee, S. y Ghanizadeh, A. (2018), en el que se analiza la influencia de la estimulación no verbal y verbal, concretamente de la inmediatez de los profesores de inglés en sus alumnos.

Una interacción significativa y positiva entre profesor y alumno es algo esencial.

Los investigadores creen que, si bien los alumnos tienen un papel inevitable en el aula, es el profesor quien tiene la responsabilidad principal de establecer y comprender los patrones de comunicación. Así, la interacción en el aula no se limita a la comunicación explícita verbal; abarca también el comportamiento no verbal.

En este contexto, la inmediatez se definió inicialmente como “la estimulación sensorial mutua entre dos personas”. Es la medida en que los comportamientos de comunicación mejoran la cercanía y reducen la distancia física o psicológica entre comunicadores. Como ejemplos de inmediaciones verbales tenemos utilizar el humor o ejemplos personales, llamar a los alumnos por su nombre… Las inmediaciones no verbales serían el contacto visual, la proximidad y la calidez.

Los estudios empíricos relacionados con la inmediatez son multifacéticos y abarcan muchas dimensiones del aprendizaje y la enseñanza eficaces.

La inmediatez del profesor se ha estudiado en diferentes contextos y dominios, y en relación con diversos factores inter-/intraindividuales. Sin embargo, la inmediatez de los profesores de idiomas sigue siendo un territorio bastante inexplorado. Hasta la fecha, solo se han realizado unos pocos estudios al respecto. Además, estos escasos estudios se centraron en una dimensión de la inmediatez: verbal o no verbal.

Así, en el estudio de los autores se tuvieron en cuenta los comportamientos de inmediatez como una variable independiente. Los estados emocionales de los estudiantes (autoestima, autorrealización y tolerancia al estrés), su aprendizaje cognitivo y su agotamiento académico, por otro lado, son variables dependientes que se hipotetizó que estaban influenciadas por la inmediatez del profesor.

Se contó con 206 estudiantes universitarios de inglés como lengua extranjera en Irán como participantes. Se escogió un país en el que inglés no fuera el idioma materno ni usado habitualmente. Las edades de los participantes variaban entre los 19 y los 38 años.

Para medir la inmediatez verbal se utilizó la escala de Gorham, identificando varios ítems. Con respecto a la inmediatez no verbal, se presentaron ejemplos particulares de comportamiento y se preguntó por su frecuencia. Asimismo, se usaron 26 ítems relacionados con los estados emocionales para medir la autoestima, autorrealización y tolerancia al estrés.

Del mismo modo, se midieron tres dimensiones del agotamiento: el agotamiento emocional, cinismo y eficacia académica. Finalmente, para medir el aprendizaje cognitivo se cuestionó a los participantes sobre cuánto habían aprendido en clase y cuánto creían que podrían haber aprendido con un profesor ideal. Todas las cuestiones se hicieron en la lengua materna de los participantes.

Los resultados demostraron que el comportamiento de inmediatez del profesor tuvo un impacto significativo en todas las variables de los estudiantes. El mayor impacto se detectó para la autoestima y la autorrealización. En general, los tres estados emocionales relacionados con los estudiantes estaban alta y positivamente relacionados con ambos tipos de inmediatez (verbal y no verbal).

Así las cosas, el estudio demostró que, por un lado, cuando los estudiantes perciben que su instructor presenta una mayor inmediatez verbal (usa una variedad de ejemplos personales, humor, participa en conversaciones con ellos…) son menos propensos a agotarse emocionalmente. Lo mismo sucede con la inmediatez no verbal (sonreir, acercarse, tener contacto visual…), la cual disminuye el agotamiento emocional y hace que los alumnos se comprometan más emocionalmente en el aula.

De hecho, utilizar una lengua extranjera en clase puede incrementar la importancia de la inmediatez no verbal. Sin esta, los profesores pueden incluso aumentar el agotamiento de los alumnos.

Por otro lado, los estudiantes que percibieron más inmediatez en su profesor mostraron un mayor rendimiento en el aprendizaje cognitivo. Emplear pistas verbales y no verbales en las clases de inglés como lengua extranjera puede ayudar a los profesores a aclarar mejor las lecciones y acercarse emocionalmente a sus estudiantes. Consecuentemente, esto mejora su aprendizaje y rendimiento cognitivo.

Con respecto a los estados emocionales de los alumnos, cuanto mayor sea la inmediatez del profesor, mayor será su autorrealización, control del estrés y autoestima. Esto es, se trata de una relación directa positiva. Además, la tasa de correlación de la inmediatez verbal y no verbal con los factores mencionados fue casi idéntica. La alta inmediatez influye en la autorrealización permitiendo a los estudiantes adquirir mejor los conocimientos, ser creativos y desarrollar sus habilidades.

En lo referente a la tolerancia al estrés, los estudiantes son capaces de afrontar mejor los problemas en clase cuando se sienten emocionalmente cerca de su profesor. Esto es particularmente relevante en las clases de idiomas extranjeros, donde la ansiedad de los estudiantes puede ser mayor.

Finalmente, emplear signos de inmediatez en el aula hace que los estudiantes se sientan lo suficientemente válidos como para estar cerca de su profesor. La autoestima es más positiva de este modo. En consecuencia, así se promueve el sentido de creer en la competencia, el éxito y el valor de uno mismo.

Por tanto, parece que los profesores que emplean signos de inmediatez verbal y no verbal adecuadamente ayudan a sus estudiantes a ser más conscientes de sus habilidades y, en consecuencia, alcanzar su propio potencial.

Consecuentemente, los profesores en general, y especialmente aquellos que enseñen lenguas extranjeras, podrían recibir formación específica mediante cursos de mejora de la inmediatez. Los cursos ofrecen a los profesores una buena oportunidad para obtener más conocimientos sobre la importancia de la comunicación educativa en el aula. Asimismo, ayudan a promover sus comportamientos verbales y no verbales.

Tales cursos podrían promoverse, a su vez, a través de las políticas educativas y las autoridades competentes. Por último, cabe añadir que las propias instituciones de enseñanza (colegios, institutos…) pueden tener en cuenta las habilidades de inmediatez y comunicación de los docentes, con el objetivo de mejorar el rendimiento de las aulas.

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La atracción social: claves no verbales según el medio de comunicación. Club del Lenguaje No Verbal

Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Social attraction in video-mediated communicationThe role of nonverbal affiliative behavior” de CroesE. A. J.AntheunisML.Schouten, A. P. Krahmer, E. J. (2018), en el que se estudia cómo lapersonas expresan conductas afiliativas no verbales relevantes para la atracción social en la comunicación mediada por vídeos. 

Las plataformas de comunicación mediada por vídeo permiten a los usuarios comunicarse mediante una combinación de voz, vídeo y texto. Esto significa que se pueden transmitir muchas señales no verbales. A pesar de sus similitudes con la comunicación en persona, cara a cara, destacan dos diferencias fundamentales entre ambas formas. 

Por un lado, la comunicación por vídeo implica que las personas no están directamente en el entorno físico del otro. Por otro lado, tiene menor riqueza de información. La calidad y la velocidad de la señal de vídeo y audio pueden disminuir la transmisión de señales no verbales. Además, los comunicadores generalmente solo son visibles parcialmente, lo que significa que tienen un marco limitado para comunicarse. Consecuentemente, los comunicadores no pueden transmitir todas las señales que están disponibles en persona, como las señales posturales y las señales del contexto social. 

Por lo tanto, puede ser que las señales no verbales se utilicen y perciban de manera diferente. No obstante, la comunicación por vídeo puede tener sus beneficios. La falta de presencia física requiere menos habilidades sociales; así, las personas sienten una mayor sensación de control sobre la interacción y se sienten menos expuestos. 

Esto sugiere que, para algunas personas, la comunicación por vídeo puede ser un entorno más seguro, especialmente en las interacciones iniciales.  

Las señales no verbales tienen varios significados sociales en diferentes contextos y culturasPor tanto, al estudiar la conducta no verbal es importante no centrarse solo en el significado (positivo o negativo) social de las señales únicas, sino en señales múltiples y cómo estas pueden aparecer en las interacciones.  

De manera similar a la participación, se cree que la inmediatez mejora la comunicación directa y la cercanía entre los comunicadores y conduce a resultados positivos. Así las cosas, los autores se plantean tres cuestiones 

¿Cuánto difieren la comunicación por vídeo y en persona con respecto a la expresión de comportamientos afiliativos no verbales? ¿En qué medida los comportamientos afiliativos no verbales dan como resultado la mejora o el deterioro de la atracción social? ¿En qué medida este efecto es más pronunciado, en la comunicación por vídeo o en la comunicación en persona? 

Para darles respuesta, se condujo un experimento con 186 estudiantes de comunicación mayoritariamente, de entre 18 y 32 años. Los estudiantes fueron asignados al azar a una díada de sexo cruzado con un individuo desconocido. Aleatoriamente, se les asignó la forma de comunicación cara a cara o mediante vídeo.  

Se instruyó a los participantes que mantuvieran una conversación con libertad para conocerse y hablar sobre cualquier tema durante un mínimo de 12 minutos. En el caso de los vídeos, los participantes pudieron mirar la pantalla y hacer contacto visual al mismo tiempo sin poder verse a sí mismos. Todas las interacciones fueron grabadas.  

Los gestos y signos visuales analizados fueron asentimientos de cabeza, sonreír, inclinarse hacia adelante, evitar la mirada, tocarse la cara y coincidencia de la postura corporal. Los auditivos fueron la fluidez del discurso o habla, variación del tono de voz y la intensidad y tensión vocal. Después del experimento, los participantes respondieron un cuestionario para medir la atracción social. 

Así pues, los resultados fueron los siguientes. Por un lado, asentir con la cabeza, la fluidez del discurso, inclinarse hacia adelante, la coincidencia de posturas, la tensión vocal y evitar la mirada no eran signos significativos que difirieran entre la comunicación por vídeo y en persona.  

En contraposición, sonreír, las variaciones en el tono de voz, tocarse la cara y la intensidad vocal sí revelaron diferencias basadas en la forma de comunicación. En la comunicación por vídeo, los participantes sonreían de manera más animada y expresaban más intensidad vocal (hablaban más alto)Esto podría indicar que, mediante una mayor expresividad visual y vocal, se trata de compensar la falta de presencia física. Cuando los participantes se comunicaban en persona las variaciones en el tono de voz eran mayores y se tocaban más la cara. Sin embargo, no se pudo determinar el por qué de estas diferencias ni su significado exacto. 

Por otro lado, en lo que respecta a la medición de la atracción social, se observó lo siguiente. El análisis no reveló ningún efecto significativo de los movimientos de cabeza, la sonrisa, inclinarse hacia adelante, coincidencia postural, variación de tono, intensidad vocal, el tacto facial o la tensión vocal en la atracción social.  

Por el contrario, la fluidez del discurso y evitar la mirada sí influíanEn la comunicación en persona, solamente apartar la mirada impactaba en la atracción social, mejorándola. Por su parte, en la comunicación por vídeo solo una mayor fluidez del discurso conducía a una mayor calificación de atracción social por parte de su compañero de interacción. Ninguna de las otras señales influyó significativamente en la atracción social. 

Por lo que, resumidamente, los hallazgos sugieren que cuanto más rápido hablaban las personas y más tiempo desviaban la mirada, más atraídos estaban sus compañeros de interacción hacia ellos. Se cree que el habla más rápida muestra afinidad. Así, los comunicadores que hablan más rápido a menudo parecen más agradables y amigables en comparación con los comunicadores “menos” involucrados. 

Por otro lado, los estudios muestran que los compañeros de interacción generalmente se evalúan de manera más positiva, cuanto más largas y menos frecuentes son sus miradas. La frecuencia y duración de la mirada deben entenderse de forma conjunta para impactar en la atracción social, no separadamente.  

Todo esto sugiere que diferentes señales mejoran la atracción social en diferentes modos de comunicación. Puede ser que la mediación en sí, o la ausencia de presencia física, influya en cómo las personas se expresan en una interacción. También cabe la posibilidad de que, en interacciones inicialeslas señales no verbales tengan un efecto relativamente pequeño en la atracción social en comparación a la comunicación verbal. 

En el futuro, otras investigaciones podrían indagar en las diferencias de sexo en las distintas formas de comunicarse, estudiarse los atributos globales de interacción y no solo de manera individual, o qué significan la duración y frecuencia de distintas señales no verbales en vez de solo de la mirada. 

Del mismo modo, sería interesante para futuras investigaciones analizar si el uso de señales no verbales específicas, como la mirada, son empleadas con más frecuencia por lapersonas como un medio para expresar su atracción hacia su interlocutor en las interacciones iniciales. 

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