Por cortesía de la Fundación Universitaria Behavior & Law

Categoría: Emociones (Página 2 de 40)

Lágrimas: ¿reflejan el arrepentimiento o la sinceridad? Club del Lenguaje No Verbal

Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “How Visible Tears Affect Observers’ Judgements and Behavioral Intentions: Sincerity, Remorse, and Punishment” de Picó, A.; Gračanin, A.; Gadea, M.; Boeren, A.; Aliño, M. y Vingerhoets, A. (2020), en el que analiza cómo afectan las lágrimas visibles a la percepción de honestidad, arrepentimiento y sinceridad en un individuo.

Tradicionalmente, las lágrimas se han asociado con la sinceridad como creencia popular. Pero ¿qué hay de cierto en esto?

Estudios anteriores demostraron que las lágrimas facilitan la percepción de tristeza e impotencia en los individuos que lloran. Por su parte, los observadores también expresaron más empatía hacia dichas personas, menor tendencia a evitarlas y mayor intención de acercarse y ofrecer apoyo emocional.

Ahora bien, el llanto tranquilo y silencioso en particular, en lugar del llanto fuerte, parece evocar apoyo social, adquiriendo mayor consuelo. Esto está en consonancia con la idea de que una función esencial de las lágrimas es estimular la vinculación y obtener ayuda de otros. Los rostros llorosos también se consideran menos agresivos que los rostros neutrales, enfadados o temerosos.

Por otro lado, estudios más recientes han demostrado que las personas que lloran son juzgadas como más indefensas, amigables y cálidas que las personas sin lágrimas. Los observadores también dijeron sentirse más conectados con las personas que lloraban. Así pues, las transgresiones parecen un contexto apropiado para estudiar los efectos de las lágrimas en las percepciones de sinceridad y remordimiento.

Con el fin de explorar esta cuestión, los autores llevaron a cabo dos estudios. En el primero, se pretendía comprobar si las lágrimas visibles afectan a la percepción de la sinceridad, naturaleza e intensidad emocional de quien llora en situaciones diarias. En el segundo estudio, se midieron las mismas variables en el contexto de un juicio, siendo el acusado quien lloraba. Fundamentalmente, se presentaron contextos y respuestas relacionados significativamente con las funciones propuestas de las lágrimas.

En el primer estudio se contó con 72 estudiantes universitarios españoles como participantes, siendo mujeres la mayoría. Los estímulos consistieron en un conjunto de fotografías que representan rostros con lágrimas visibles y las mismas imágenes con las lágrimas extraídas digitalmente. Esta extracción arrojó 2 conjuntos de 4 fotografías (dos mujeres y dos hombres) que eran idénticas excepto por la presencia de lágrimas.

Los individuos fotografiados no eran actores, sino que respondían emocionalmente a una representación artística. Por tanto, sus rostros eran totalmente naturales, al igual que la emoción que mostraron. Para darles un contexto, las fotografías se presentaron junto con 4 breves viñetas. Estas describían situaciones en las que el personaje principal había dicho algo de dudosa sinceridad o veracidad.

A cada historia le siguió una pregunta sobre si la persona representada está diciendo la verdad y en qué medida. Asimismo, los participantes calificaron las fotografías con respecto a 5 cuestiones. Estas eran si se expresaba alguna emoción; la intensidad de la emoción; la sinceridad percibida; el grado de empatía; y la simpatía que el participante sintió por la persona representada.

Los resultados de este estudio revelaron que ver a un individuo llorando parece cambiar la forma en que lo evaluamos en términos de reacciones emocionales y sinceridad. Por lo tanto, las lágrimas visibles facilitan la identificación de un estado emocional, aumentan la sinceridad percibida de la persona que llora y promueven la simpatía y empatía. La mayor simpatía provocada por las lágrimas puede haber mejorado aún más la sinceridad percibida de los objetivos que lloran. Este hallazgo está en consonancia con los resultados de estudios anteriores.

El segundo estudio se llevó a cabo en los Países Bajos, contando con 359 participantes, siendo casi todos de nacionalidad holandesa. Se utilizó el mismo conjunto de fotografías que en el primer estudio, nuevamente con y sin lágrimas. Las viñetas presentadas con las fotografías describían brevemente cuatro contextos judiciales o de transgresión distintos. Estos son: un accidente por alcoholemia; un asesinato; tráfico de drogas duras; y un asesinato considerado un “crimen pasional”.

Después de ver la imagen y la descripción correspondiente del crimen, los participantes primero respondieron cuántos años de pena merecía el individuo. Estos podían ser de 0 a 75 años. Posteriormente, se hicieron tres preguntas adicionales a los participantes sobre la persona condenada. Esto es: cuánto arrepentimiento mostraba la persona; cuán amable/bueno pensaban que es; y cómo de confiable creen que es.

Esta vez, los resultados mostraron que se evaluó a los criminales como más amables, más honestos y más arrepentidoscuando se observan lágrimas. Sin embargo, únicamente se apreció el efecto anticipado de las lágrimas en el castigo propuesto en el caso de conducir ebrio. Es decir, solo en tal caso se propusieron castigos menos severos, en relación también con la presencia o ausencia de lágrimas. Este hallazgo parece sugerir un mecanismo por el cual las lágrimas inhiben las tendencias agresivas en general, incluido el castigo formal. Una pregunta intrigante es por qué este efecto solo se observó en el caso de conducir bajo los efectos del alcohol y no en los otros escenarios delictivos.

Una posible explicación podría estar relacionada con la intención de cometer el delito que se percibe. Es posible que las lágrimas influyeran en todos los delitos y castigos propuestos por los participantes, pero que la propuesta de penas elevadas para los delitos más graves se debiera a otros motivos. Por ejemplo: la presunta necesidad de sacar al delincuente de la sociedad o de rehabilitarlo.

En consecuencia, mientras que en la literatura popular el llanto generalmente se asocia particularmente con la debilidad, los resultados expuestos muestran claramente que esto no tiene por qué ser así. De hecho, la gente tiende a atribuir rasgos y características bastante positivas a las personas que lloran.

Los estudios futuros sobre los efectos del llanto y las lágrimas podrían beneficiarse de la investigación de las reacciones conductuales en situaciones donde las lágrimas visibles son reales, genuinas.

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La percepción de personalidad y su precisión. Club del Lenguaje No Verbal

Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Accuracy in Judging Others’ Personalities: The Role of Emotion Recognition, Emotion Understanding, and Trait Emotional Intelligence” de Jaksic, C. y Schlegel, K. (2020), en el cual se estudia la relación entre el reconocimiento de emociones en otras personas y la habilidad de juzgar correctamente la personalidad de otros.

Como seres sociales, las personas forman rápidamente sus primeras impresiones sobre la personalidad de los demás, la pertenencia al grupo y otras características, incluso cuando solo se dispone de unas pocas señales.

Esta “inclinación irresistible” a descubrir a los demás se desarrolla desde la infancia. La formación de impresiones puede ocurrir incluso sin que seamos conscientes de ello y por exposiciones subliminales. Hacer inferencias rápidas sobre la personalidad de los demás parece tener raíces evolutivas, considerándose un proceso adaptativo, en el sentido de que nos ayuda en las decisiones cotidianas. Pero, para ser adaptativo, las primeras impresiones de la personalidad o las características sociales deben ser precisas.

Bien, el grado en que estos elementos pueden percibirse con precisión depende de dos cosas. Por un lado, de si se expresan en señales observables en los individuos objetivo (por ejemplo, comportamientos no verbales o características de la apariencia). Por otro lado, de si los perceptores detectan y usan señales válidas para hacer su juicio. Sin embargo, se sabe poco sobre el perceptor “bueno” o exacto de la personalidad.

Así pues, los autores llevaron a cabo un estudio propio al respecto de estas cuestiones. El objetivo principal era proporcionar más apoyo para la precisión del juicio de la personalidad, al demostrar que se correlaciona con la precisión de la percepción de la emoción. La percepción o reconocimiento de las emociones puede llevarse a cabo a partir de señales faciales, vocales y corporales no verbales.

Ambos son dos tipos de percepción interpersonal (personalidad y emoción), siendo parte de la construcción más amplia de la precisión interpersonal. Esto se refiere a la capacidad general para evaluar correctamente estados (por ejemplo, emociones, mentiras), rasgos (por ejemplo, personalidad) y atributos sociales (por ejemplo, orientación sexual) de otros a partir de su comportamiento verbal y no verbal.

También hay que tener en cuenta que, al evaluar la precisión de estos juicios, se puede calcular de diferentes maneras utilizando los mismos datos. Es decir, existen distintos tipos de precisión. El primero es la precisión del rasgo, refiriéndose a la capacidad de discriminar entre diferentes objetivos -personas- un rasgo dado (por ejemplo, evaluar si una persona es más o menos agradable que otra). Por tanto, se requieren comparaciones entre objetivos. El segundo tipo es la precisión del perfil. Esta es la capacidad de discriminar niveles relativos de diferentes rasgos dentro de un objetivo (por ejemplo, juzgar si una persona es más agradable que extrovertida). Consecuentemente, implica comparaciones dentro de un objetivo.

Cabe recalcar que los tres tipos de precisión (del rasgo, la precisión general del perfil y la precisión del perfil distintivo) no son medidas intercambiables. Y, en cualquier caso, los tres son necesarios para entender al completo y detectar correctamente la personalidad y el reconocimiento de emociones de otra persona.

Así, el objetivo de la investigación de los autores es revelar cómo se relacionan la exactitud del juicio de personalidad y el reconocimiento de emociones, argumentando que existe una correlación positiva. Para ello, la tarea sobre el juicio de personalidad contaba con 30 objetivos -personas-, presentados en fotografía o video, tanto silenciado como con audio.

A cada uno de estos objetivos se les juzgó en base a 8 rasgos de personalidad. Estos son: inteligencia, empatía, cooperación y los cinco grandes (apertura a experiencias, conciencia, extraversión, amabilidad y neuroticismo o inestabilidad emocional). Después de ver la foto o el video de un objetivo, los participantes tenían que calificar cada uno de los ocho adjetivos o rasgos.

En total, se contó con 121 participantes de una universidad suiza. Los participantes completaron el estudio en pequeños grupos en la misma habitación, sentados cada uno frente a un ordenador con los auriculares puestos. El estudio se realizó en francés.

Bien, los resultados fueron los siguientes. Dos indicadores de la precisión del juicio de la personalidad se correlacionaron significativamente con la precisión del reconocimiento de emociones. Estos son, primeramente, la precisión del rasgo, que refleja la capacidad de clasificar con precisión los objetivos en cada rasgo de la personalidad. El otro es la precisión del perfil distintivo. Este refleja la capacidad de juzgar cuánto se desvían los niveles de los rasgos de un objetivo de los de la persona media o corriente.

La precisión general del perfil es la capacidad de juzgar la personalidad de los objetivos sin separar el perfil de personalidad de una persona media. Esta precisión general mostró solo una pequeña correlación positiva, no significativa, con la precisión del reconocimiento de emociones. La comprensión de las emociones y la inteligencia emocional noestaban relacionados con la precisión al juzgar la personalidad.

Estos resultados coinciden con la suposición de que la precisión del reconocimiento de emociones, la del rasgo y la distintiva pueden compartir mecanismos / habilidades subyacentes. Una de estas sería una mayor capacidad para detectar e interpretar las señales relevantes no verbales (a menudo sutiles y breves).

También se puede especular que los resultados se basan más en hacer distinciones entre objetivos y otras personas (por ejemplo, comparando las señales de un objetivo individual con esquemas prototípicos). En contraposición, una alta precisión de perfil general se puede lograr simplemente atribuyendo un perfil típico a todos los objetivos, sin hacer distinciones individuales detalladas.

Consecuentemente, los resultados actuales se apoyan más en la idea de que la precisión interpersonal es una habilidad amplia, la cual abarca todos los dominios de la percepción de la persona. Así, sugiere que las personas que son precisas en la detección e interpretación de las emociones de los demás también son mejores para juzgar los rasgos más estables de los demás (la personalidad).

Este estudio evaluó también la relación de las emociones y la inteligencia emocional de rasgos con la precisión del juicio de la personalidad. Sin embargo, ambas no se asociaron significativamente con esta última. Por ello, ser bueno para evaluar cuán agradable, inteligente o neurótico es alguien no parece depender de un conocimiento sólido general sobre las emociones.

Sin embargo, otros estudios han proporcionado alguna evidencia de que los rasgos que indican una alta orientación interpersonal, como la preocupación empática, sí se relacionan con juicios de personalidad más precisos. Por tanto, en cualquier caso, se necesita de mucha más investigación al respecto.

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La comunicación no verbal en las interacciones con robots. Club del Lenguaje No Verbal

Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “How Robots Influence Humans: A Survey of Nonverbal Communication in Social Human-Robot Interaction” de Saunderson, S. y Nejat, G. (2019), en el que se investiga la interacción entre robots y humanos y, en particular, cuál es el papel del comportamiento no verbal.

A medida que la presencia de robots incrementa en diversos ámbitos de nuestra vida, surge también la necesidad de que estos tengan cierta inteligencia social.

La razón radica en que, mediante esta, pueden interactuar de manera efectiva con humanos. El uso efectivo de la comunicación no verbal por parte de robots puede ser crucial, ya que permite la interacción intuitiva entre humanos y robots. El comportamiento y la comunicación no verbal son más instintivos e involuntarios que la comunicación verbal. Consecuentemente, son una representación más verdadera de los pensamientos y emociones humanas.

En este artículo, los autores investigaron las interrelaciones entre múltiples modos de comunicación no verbal, intentando tender un puente entre estos hallazgos. Asimismo, se enfocan en cómo tales comportamientos no verbales de robots influyen en los humanos como resultado. En concreto, se estudió cómo influyen en el marco cognitivo, reconocimiento y respuesta emocional, respuesta conductual y el desempeño de habilidad de las personas.

Bien, por un lado, la kinésica se define como la comunicación no verbal a través de movimientos corporales, posicionamiento, expresiones faciales y gestos.

En esta disciplina se halló que los movimientos de brazos, generalmente, son una forma efectiva de influenciar a la gente. Esto puede deberse a que realizan movimientos mayores y las personas prefieran comportamientos más dinámicos y animados de los robots. No obstante, algunas personas pueden percibir determinados gestos como dominantes. En cualquier caso, cabe añadir que, aunque los robots carezcan de emociones, los gestos pueden afectar emocionalmente a los individuos.

El uso de movimientos del cuerpo y cabeza de un robot puede influir en el marco cognitivo en distintas métricas sociales. Por ejemplo, el compromiso social, la intriga, el atractivo social… etc. Además, las manifestaciones emocionales a través de dichos movimientos tienden a ser reconocibles por los humanos, pudiendo llegar a afectar a sus propias emociones. La mirada del robot puede conducir a mejoras en el rendimiento del individuo en diferentes tareas. De hecho, se ha demostrado que contribuyen positivamente a la comprensión del robot, llevando a reducciones en el tiempo de finalización de tareas y errores.

Finalmente, las expresiones faciales del robot pueden influir en el marco cognitivo del individuo en una serie de conceptos como aceptación, simpatía, inteligencia percibida, amistad… Las emociones son igualmente reconocibles, pudiendo evocar respuestas conductuales tanto positivas como negativas, incluso en niños de diversa condición. Con respecto a las tareas, se ha demostrado que comunican rápidamente el fracaso y la necesidad de ayuda, lo que mejora el tiempo de finalización.

Por otro lado, encontramos la proxémica, la cual se corresponde con la percepción y el uso del espacio en relación a la comunicación. Es decir: el establecimiento consciente o inconsciente de distancias entre varios objetos, agentes y uno mismo.

Así, en esta disciplina los resultados revelaron que el distanciamiento social, por lo general, es similar entre humanos y robots y las interacciones entre humanos. Sin embargo, muchas personas se acercaron a los robots más que en un contexto típico entre humanos, dentro del “espacio íntimo”. La distancia no tenía influencia sobre la sensación de seguridad.

Asimismo, diferentes tareas y roles sociales parecen dictar las preferencias del individuo para el distanciamiento proxémico de un robot. Con respecto al tránsito social, los individuos pueden sentirse incómodos con los comportamientos de paso de robots que entran en su espacio íntimo. En contraste, se sintieron más cómodos con interacciones repetidas.

Por otra parte, la háptica abarca la relación entre el tacto y la comunicación. Si bien se requiere de más investigación, se determinó que, incluso de las acciones táctiles simples de un robot a un humano, ayudan a mejorar el encuadre cognitivo de los robots. Por ejemplo, con respecto a la diversión, la actitud positiva hacia los robots, la semejanza humana, la simpatía y la estimulación.

El campo de la cronémica se define como el estudio del uso que las personas hacen del tiempo durante o en la comunicación. Bien, los pocos estudios al respecto se centraron principalmente en gestos de vacilación del robot. Estos tienen el potencial de mejorar la seguridad, animación, simpatía y el antropomorfismo de los robots, y reducir la percepción de dominancia. En el desempeño de tareas, pueden aumentar el tiempo de finalización, pero también reducir en gran medida los errores de actividad.

Finalmente, al analizar la combinación de modos de comunicación no verbal (específicamente, las disciplinas descritas y analizadas antes), se encontró lo siguiente. En general, las demostraciones multimodales de comunicación no verbal tenían tasas de reconocimiento emocional más altas que la comunicación no verbal unimodal. Del mismo modo, influía positivamente en el marco cognitivo de las personas.

En referencia a las tareas, llevaban a la mejora en la reacción y compleción de tiempo en tareas de cooperación sencilla, generalmente. Finalmente, se encontraron algunas discrepancias con respecto a la influencia de un robot en el comportamiento humano. Mientras que al colaborar las personas mostraron mayores niveles de entretenimiento e interacciones naturales, las conversaciones eran más satisfactorias cuando el robot exhibía menos comportamientos verbales.

En conclusión, las respuestas de comportamiento humano a los robots parecen estar correlacionadas con nuestra percepción de los robots en métricas de naturalidad, semejanza de máquina y posiblemente otras. Por tanto, cuanto más humanos sean los robots, más influyen positivamente en la conducta humana.

Así, al tener una mejor comprensión de las razones de estas formas de influencia, podemos apuntar a diseñar robots con comportamientos no verbales que puedan influir positivamente en los humanos.

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¿Es posible predecir el éxito de una relación romántica gracias al comportamiento no verbal? Club del Lenguaje No Verbal

Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Speech Is Silver, Nonverbal Behavior Is Gold: How Implicit Partner Evaluations Affect Dyadic Interactions in Close Relationships” de Faure, R.; Righetti, F.; Seibel, M. y Hofmann, W. (2018), en el cual se estudia de qué forma el éxito de una relación romántica de pareja parece depender en gran medida de cómo las personas se comportan espontáneamente en su relación, lo que puede estar enraizado en sus evaluaciones implícitas de la pareja y el comportamiento no verbal.

¿Qué determina que una relación romántica de pareja sea exitosa en el largo plazo?

Los últimos hallazgos al respecto revelan que las evaluaciones implícitas de la pareja (es decir, asociaciones afectivas automáticas que involucran a nuestra pareja) tienen un papel crucial en la predicción de cambios en la satisfacción de la relación.

Se sabe muy poco acerca de los procesos relacionales reales (es decir, evaluados objetivamente) y específicos (es decir, espontáneos o deliberativos), que están influenciados por las evaluaciones implícitas de la pareja en entornos de la vida real.

Las evaluaciones implícitas de la pareja se activan automáticamente tan pronto como la pareja se encuentra y sirven como una fuerza impulsora para provocar comportamientos espontáneos (por ejemplo, el lenguaje no verbal), a menos que las personas estén motivadas y puedan controlar más sus respuestas.

Evaluar los sentimientos automáticos y las asociaciones que involucran a la pareja de uno usando medidas indirectas (es decir, medidas implícitas), evitando que las personas monitoreen su respuesta, es más adecuado para detectar afectos espontáneos y experiencias emocionales que ocurren en las parejas o díadas románticas.

En el estudio concreto de los autores, se usaron datos de observación y experiencias de la vida real para investigar si dichas evaluaciones de la pareja predicen su comportamiento no verbal en interacciones diádicas —esto es, de pareja— y si el comportamiento no verbal, en consecuencia, afecta los resultados de la relación. De hecho, el comportamiento interpersonal es un determinante principal del éxito de la relación y, aunque sutiles, las respuestas no verbales cumplen funciones cruciales durante la comunicación romántica.

Así pues, tras analizar los cuestionarios rellenados por los miembros de 129 parejas heterosexuales y 1 pareja homosexual y observar una conversación de cada pareja sobre un tema en el que tuvieran posturas enfrentadas y que, en el largo plazo, tuviera el potencial de influenciar o impactar su bienestar de pareja, se llegaron a las siguientes conclusiones generales.

En primer lugar, se pudo establecer una relación directa entre las evaluaciones implícitas de la pareja y su comportamiento no verbal. Esto es, cuanto más asociaran automáticamente los participantes a su pareja con elementos positivos, más signos no verbales constructivos exhibían al interactuar con la pareja. Lo mismo puede decirse a la hora de buscar una solución juntos, más satisfactoria, en temas de conversación con puntos de vista enfrentados.

Por lo tanto, las evaluaciones implícitas de la pareja se asociaron positivamente con la satisfacción de la relación a largo plazo, manteniéndose o incrementándose gradualmente esa satisfacción. Este efecto parece explicarse en parte por un comportamiento no verbal más constructivo exhibido en la interacción diádica.

Sin embargo, debe puntualizarse que dichas evaluaciones son aplicables a la propia persona que las realiza y no tanto a su pareja (los efectos no perduran mucho en el tiempo para la otra persona, sino más para uno mismo). En cualquier caso, contribuyen al bienestar de la relación al promover señales no verbales más constructivas, aunque también, en menor medida, pueden beneficiar indirectamente a su pareja.

Los comportamientos no verbales y los resultados en la relación de los participantes fueron predichos predominantemente por sus propias evaluaciones implícitas, y no se asociaron de forma consistente con la evaluación implícita de su pareja o el comportamiento no verbal de su pareja.

En contraposición, no existía ninguna relación entre las evaluaciones implícitas y el comportamiento verbal, ni tampoco entre cuestionarios específicos de evaluación de la relación (si estaban satisfechos con la pareja o no) y el comportamiento tanto no verbal como verbal.

El vínculo único entre las evaluaciones implícitas de la pareja y el comportamiento no verbal revela que los resultados de la relación pueden verse afectados por las respuestas conductuales que pueden escaparse del control de los individuos. Tales hallazgos enfatizan la importancia de los procesos automáticos para comprender las fuentes y las consecuencias de la comunicación romántica y para mejorar las interacciones disfuncionales.

Así pues, existe evidencia de que las razones por las que las evaluaciones implícitas de la pareja son capaces de predecir los resultados de la relación a largo plazo pueden descansar en sus influencias sobre los comportamientos automáticos en las interacciones de pareja diarias. Debido a que un aspecto único de las díadas románticas es que las parejas son muy espontáneas entre sí, el comportamiento no verbal se destaca como un proceso interpersonal a través del cual las evaluaciones implícitas de la pareja ejercen su influencia en los resultados de la relación a lo largo del tiempo.

Entonces, ¿cómo es posible esta predicción? ¿En qué se fundamente este proceso?

Además de la contribución del comportamiento no verbal constructivo, ya mencionada, otra posibilidad podría ser que, a corto plazo, los individuos puedan interpretar su relación por las microexpresiones y emociones que exhiben espontáneamente hacia su pareja, que inicialmente se desencadenan por sus evaluaciones implícitas de la pareja. Por ejemplo, si esta evaluación es positiva puede evocar sonrisas hacia la pareja con más frecuencia. Consecuentemente, dichas interacciones de pareja se perciben como más satisfactorias.

Por lo tanto, a largo plazo, las evaluaciones implícitas de la pareja pueden influir en las evaluaciones explícitas por las inferencias que las personas extraen de su comportamiento no verbal hacia su pareja.

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El efecto placebo y nocebo en pacientes médicos. Club del Lenguaje No Verbal

Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “A Qualitative Systematic Review of Effects of Provider Characteristics and Nonverbal Behaviour on Pain, and Placebo and Nocebo Effects” de Daniali, H. y Flaten, M. A. (2019), en el cual se estudia cómo el comportamiento no verbal y las características de los médicos influyen en los dolores y el efecto placebo de sus pacientes.

El efecto placebo es una respuesta psicobiológica que se produce, en el ámbito médico, cuando un paciente nota una disminución de su dolor al administrársele medicación inactiva pero cuya información dada al paciente es positiva. En contraposición, el efecto nocebo es el caso opuesto, cuando la información negativa sobre un medicamento reduce sus efectos analgésicos en el paciente.

Así pues, no es raro el uso de la información para alcanzar el efecto placebo de manera conjunta con la medicación real para el tratamiento en cuestión. Sin embargo, existen otros factores sutiles que pueden influir en el resultado del tratamiento. Estos son, entre otros, las características de médico y su comportamiento no verbal con el paciente.

Con el fin de determinar la importancia de dichos factores, los autores analizaron un total de 34 estudios al respecto.

Por un lado, algunos estudios determinaron que el sexo del médico puede influir en el umbral de dolor y su intensidad reportada por los pacientes. Se detectó evidencia de un efecto interactivo: esto es, los médicos inducían menos dolor en sujetos del sexo opuesto. No obstante, no existe ninguna tendencia clara o fiable de un efecto concreto en el dolor o el efecto placebo en base al sexo del médico.

Esta relación entre el sexo del médico y el paciente parece responder, sin embargo, a cuestiones sociales basadas en el rol de género en vez de a factores biológicos. Esto es, la explicación sería que se trata de impresionar al sexo opuesto, si bien también se ha sugerido que, en pacientes femeninas, algunos factores fisiológicos contribuyen al informe de menos dolor frente a médicos varones.

Del mismo modo, el estatus del médico y su confianza, cuanto mayores sean, influyen también en informes de menos dolor, mejores estados físicos y emocionales y valoraciones del dolor más exactas de los pacientes.

Esto es debido a que los pacientes experimentan una presión sanguínea más alta y más estrés que modulan la percepción del dolor. Asimismo, se identificó que la mayor confianza y estatus generan un efecto placebo más alto.

Por otro lado, al estudiar la relación entre el comportamiento no verbal de los médicos y sus efectos en los pacientes, se identificaron aspectos de relevancia. En primer lugar, en comparación a los doctores con un comportamiento no verbal negativo, aquellos que muestran un comportamiento no verbal positivo (sonreír, contacto visual, el tono de voz, la postura…) inducían a una mayor tolerancia al dolor y menos expresiones de dolor. Además, dichos médicos suelen generar valoraciones del dolor más exactas.

En contraposición, los médicos con un comportamiento no verbal negativo (movimientos restringidos, contacto visual mínimo, poco contacto físico con el paciente…) inducía a un menor umbral de dolor del paciente.

Contrariamente, el umbral de dolor será mayor cuando se habla suavemente al paciente y se respeta su espacio personal. Del mismo modo, una actitud más entusiasta o positiva por parte del médico parece repercutir en un menor uso de narcóticos para los pacientes y, en general, un mejor estado físico.

Este tipo de actitud es también aplicable al efecto placebo, el cual se incrementa con una actitud positiva. La comunicación también es importante, pues un estilo más extenso o abierto y cálido, por ejemplo, manteniendo contacto visual y mostrando empatía, influye positivamente en el paciente (menos intensidad del dolor, más alivio de los síntomas y, en general, una mejora global).

Así pues, comparado con un estilo cerrado o neutral de comunicación, el estilo abierto o amigable de comunicación por parte de los médicos inducía a una expectación positiva más fuerte en su tratamiento o mejora (efecto placebo). En el extremo opuesto, el efecto nocebo es inducido con más frecuencia si el médico presenta un comportamiento no verbal negativo o distante (incluida la comunicación) con su paciente, reduciendo en consecuencia el efecto placebo.

¿La explicación?

El dolor es reconocido como un estresor; la mayoría de situaciones dolorosas nos provocan estrés y emociones negativas, las cuales a su vez pueden incrementar la experiencia o sensaciones de dolor.

En este sentido, ofrecer toda la información posible al paciente ayuda a reducir estos niveles de estrés y emociones negativas, permitiéndole adquirir conocimiento acerca de la eficacia de las intervenciones. Esto abarca también el comportamiento no verbal del médico o el interviniente, el cual supone una fuente de información para los pacientes. Por ejemplo, el comportamiento no verbal positivo del médico puede ser interpretado por el paciente como un signo de satisfacción con los resultados de la intervención y viceversa.

Finalmente, para explicar la relación con los efectos placebo y nocebo, se toma una perspectiva similar.

El comportamiento no verbal asume un papel afirmativo o contradictorio de la información verbal, del discurso, por lo que el comportamiento no verbal positivo puede tener un valor añadido al discurso, aumentando el efecto placebo. Si el comportamiento no verbal —negativo— contradice la información verbal, los efectos placebo pueden disminuir o, incluso, no existir. Cabe añadir que las propias expectativas también pueden contribuir a la modulación del estrés y las emociones.

Así pues, es indiscutible que existe una relación entre las características personales de los médicos y, sobretodo, su comportamiento no verbal y los efectos que producen en la percepción del dolor y el efecto placebo y nocebo. Sin embargo, no puede alcanzarse una conclusión generalizada y firme con respecto a cuánta influencia tienen, pues se necesita de más investigación para identificar, entre otras cuestiones, qué comportamientos no verbales específicos tienen un mayor impacto en tales efectos y cuáles son sus mecanismos de funcionamiento.

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