Club del Lenguaje no Verbal

Por cortesía de la Fundación Universitaria Behavior & Law

Categoría: Detección de mentiras (página 2 de 2)

Detección Indirecta del Engaño: Buscando el Cambio.

Estudios realizados (DePaulo & Bell, 1996; DePaulo & Kashy, 1998; Kashy & DePaulo, 1996) han demostrado que la gente durante el transcurso de sus actividades diarias miente en un 25% de sus interacciones con otros.

Esto prueba que es una conducta muy constante en la socialización del ser humano, sin embargo, ¿tú te crees capaz de detectar cuando alguien te está mintiendo? Si no te miran a los ojos, si su postura cambia, si se nota nervioso, o si se mueve mucho, pues esos son algunos de los estereotipos más populares para descifrar a quien está mintiendo, pero el que sean los más populares no quiere decir que sean los más certeros.

Estos estereotipos caen dentro de lo que Christian L. Hart (Texas Woman University), Derek G. Filmore (East Central University) y James D. Griffith (Shippensburg University), llaman detección directa del engaño, que para ellos no es tan efectiva a la hora de evidenciar mentiras ya que se basa en una identificación explícita de patrones concretos, la cual, diversos análisis bibliográficos han demostrado no ser tan precisa. En cambio, ellos proponen la detección indirecta de mentiras o del engaño, bajo la hipótesis de que observar simples cambios de conducta más allá de seguir algún patrón de conductas específico, es un método mucho más certero. Para ello han realizado un estudio donde se le pidió a 104 estudiantes universitarios de psicología (53 hombres y 51 mujeres) contrastar detección directa vs. detección indirecta en 20 entrevistas (10 hombres y 10 mujeres) grabadas en video.

A todos los entrevistados se les hacían las mismas cuatro preguntas, pidiéndole a la mitad de ellos que mintiera en su respuesta a la cuarta pregunta. Los estudiantes se dividieron en grupos y se les pidió a cada grupo por separado realizar una de dos instrucciones: a unos determinar si las personas en las entrevistas mentían o decían la verdad al contestar la cuarta pregunta, y a los otros grupos se les ordenó registrar si los entrevistados mostraban cambios en su conducta, en su lenguaje corporal o variaciones al hablar, al responder a la cuarta pregunta.

Los resultados de la investigación arrojaron que los grupos de detección indirecta, que se guiaban por registrar los cambios en conducta de los entrevistados, identificaron con mayor precisión quienes mentían en la cuarta pregunta, mientras que los grupos de detección directa, basados en determinar directamente quienes mentían y quienes no, obtuvieron una precisión muy cercana a la que se hubiera obtenido por mera probabilidad.

Esto apoya pues su hipótesis de que el observar simples cambios en la conducta de las personas que mienten, puede ser una estrategia mucho más productiva que buscar conductas específicas a la hora de detectar mentiras. Más allá de que existan conductas o patrones de conductas universales en las personas al mentir, lo que es evidente es que la gente que miente sí manifiesta ligeros o sutiles cambios de conducta, que en cada uno pueden ser únicos y/o diferentes. Para los investigadores, el hecho de que los participantes desconocieran el propósito de su experimento previno que ellos desviaran su atención hacia los clásicos estereotipos de detección, los cuales parecen más bien desorientar a la gente. En cambio el cuerpo creciente de evidencia sugiere que si la gente puede ser alejada de sus estrategias de detección estereotípicas de mentiras, puede entonces detectar pistas significativas e importantes sobre las conductas de los mentirosos, que de otra forma hubieran pasado desapercibidas. Finalmente proponen estudiar a futuro las diferentes variantes de detección indirecta que pudiera haber y dentro de entornos más reales para alcanzar una detección del engaño más precisa.

Libros Club Lenguaje no Verbal

Estimados amigos, debido a la acogida que tuvo el pasado año nuestro libro de recopilación de artículos publicados en el Club del Lenguaje no Verbal, este año volvemos a editar un ebook con la recopilación de todos nuestros post publicados durante el 2011. Puedes descargarlo en este link

<< descargar libro 2011 >>

Y si tu llegada al Club es reciente y aun no tienes el libro del 2010, también puedes descargarlo en este link

<<descargar libro 2010>>

 

Un mundo de mentiras

Estimados amigos del Club del Lenguaje no Verbal, hoy nos hacemos eco de un artículo publicado por la Universidad de MacQuaire en Sidney en la cual analizaban los indicadores subjetivos de la mentira. Estos indicadores son elementos que creemos hacen las personas cuando mienten, indicadores comúnmente aceptados por la mayoría de la población pero que pueden corresponderse con indicadores reales o no.

¿Cómo te das cuenta cuando alguien está mintiendo?, esa es la pregunta que realizó el equipo de investigación “The Global Deception Research Team” en un estudio hecho en 75 países y con 43 idiomas diferentes. Lo que este equipo había notado es que los estereotipos más comunes en occidente sobre alguien al mentir no son los que los investigadores han encontrado como los más reveladores de engaño o mentira. Sin embargo el estudio realizado confirmó la existencia de estereotipos globales sobre las conductas que realizan las personas cuando mienten.

Esta investigación se desarrolló en dos partes, una respondiendo la pregunta abierta “¿Cómo te das cuenta cuando alguien está mintiendo?”  y la otra contestando un cuestionario sobre el hecho de mentir.

Algunas conclusiones interesantes que arrojó este estudio fueron que, en 51 de 58 países estudiados, el “desviar la mirada” fue el rasgo más respondido de todos y el que 43.90% de las personas respondió como primera opción. El 71.5% de los que respondieron cree que los que mienten desvían la mirada, el 65.2% cree que las personas que mienten cambian su postura más de lo usual, 64.8% cree que los mentirosos se  tocan y/o rascan repetidamente, y el 62.2% cree que los que cuentan historias más largas de lo normal también mienten.

En la primera parte del estudio, los sujeto de los Emiratos Árabes Unidos fueron menos proclives a mencionar la desviación de mirada como característica de alguien que miente, sin embargo en el cuestionario, el 65% mencionó que las personas tienen un menor contacto visual a la hora de mentir.

En general el estudio nos dice que “desviar la mirada”, es el estereotipo que más gente detecta como signo de que alguien está mintiendo, dado que 61 de 63 países participantes lo creen, sin embargo existen extensas investigaciones publicadas que demuestran que el hecho de “desviar la mirada” tiene muy poca asociación al hecho de mentir, ya que sucede de igual forma tanto en gente que dice la verdad como en quien no, entonces, si los estereotipos de alguien que miente no reflejan en realidad conducta de engaño, ¿cómo es que se tiene esa concepción de ellos?

Para eso, este equipo de investigadores ha propuesto una hipótesis muy interesante. Ellos explican que los estereotipos están diseñados para desalentar el hábito de mentir pero no para describir la conducta de quienes mienten. Según su hipótesis estos estereotipos tienen unos cimientos morales y encarnan una norma global: la gente que miente debe sentir vergüenza, por lo que deben mostrar signos de ocultamiento, pena y sumisión, y el desviar la mirada según sus resultados, es una interpretación universal asociada a la vergüenza.

Por ejemplo, los niños deben avergonzarse al mentir a sus padres, los mentirosos deben sentirse mal y ser atrapados. Los estereotipos capturan y promueven estos preceptos como vehículos de control social y así, estos estereotipos son pasados de generación en generación. Incluso señalan que el contacto visual se remonta hasta el momento en que somos bebés. El primer vehículo de interconexión entre madre e hijo se da mediante el contacto visual, por lo que el rompimiento de este contacto se convierte en la primera señal de desaprobación del niño. Para cuando los niños ya tienen 3 años, ya saben que los adultos reaccionan negativamente ante las conductas engañosas, por lo que terminan asociando el desviar la mirada con la mentira o engaño. Finalmente los autores expresan una visión distinta ya que les preocupa que, lejos de desalentar el hábito de mentir, estos estereotipos mas bien promueven dichas conductas engañosas, puesto que ignoran las habilidades de los mentirosos y predisponen a las personas para no detectar las mentiras por completo y por ende ser incapaces de castigarlas. Para los autores estas creencias tienen nobles sentimientos nobles pero terminan siendo contraproducentes. 

Cuatro oportunidades para la detección de mentiras en una entrevista.

“Ojos que no ven, corazón que no siente” o “el amor es ciego” son dos dichos populares que anuncian que la mayoría de las personas buscamos la felicidad, aunque sea a costa apartar la vista ante las evidencias. En 1969 Frijda enunció sus leyes emocionales. Entre ellas, se encuentra la ley de la realidad aparente, según la cual la intensidad emocional será mayor cuanto más real le parezca la situación al individuo. Este mecanismo psicológico tiende a desvirtuar la realidad haciéndola más asumible en términos de felicidad. Quizá sea este el motivo por el cual las personas somos tan ineficaces a la hora de detectar mentiras. Desde pequeños, preferimos no ver la realidad antes de asumir que nos están mintiendo. Este hecho hace que, cuando vamos madurando, seamos realmente “malos” detectando mentiras, aun cuando éstas estén delante de nuestras narices.

Un reciente artículo publicado en Psychology Today por Joe Navarro, hace mención a la investigación de 261 casos en los cuales se declaraba, a diferentes imputados, como inocentes a consecuencia de la aparición de pruebas irrefutables de ADN. En estos casos, investigados por diferentes cuerpos de seguridad estadounidenses, el 100% de los inspectores de policía se equivocaron.

Según el autor, esta situación se puede modificar actuando sobre el entorno y la formación como claves fundamentales a la hora mejorar la precisión en la detección de mentiras.  Sólo en un entorno donde el entrevistador domine la situación y tenga el control del tiempo podríamos hablar de posibilidad de éxito en la detección. El entrevistador, en este entorno, deberá ser el que dirija la conversación haciendo preguntas. Cuando se le otorgue al entrevistado la libertad total de expresar sus opiniones, la posibilidad de detectar una mentira será mucho menor. Sin embargo, cuando se le hagan preguntas en una secuencia adecuada y por parte de un entrevistador bien formado, se dispondrá de 4 elementos a través de los cuales detectar el engaño. Durante cualquier proceso de entrevista, especialmente en un entorno forense, hay básicamente cuatro oportunidades por pregunta, para evaluar si la persona está ocultando algo.

Primera oportunidad. Durante la enunciación de la pregunta.

A medida que el entrevistado escucha la pregunta se puede ver el comportamiento que indica que el individuo se bloquea, restringe sus movimientos o se ve afectado negativamente por la pregunta (labios apretados, retracción de la barbilla, etc), por el contrario podría comenzar a relajarse. Un buen entrevistador formula la pregunta y observa sin mostrar duda o sospecha. Una vez que se hace la pregunta, el entrevistador espera y observa. Ahora bien, para el culpable, no todas las palabras tendrán el mismo peso. Un asesino que utiliza un punzón va a reaccionar a esta palabra de manera diferente que si se le pregunta por un machete, un cuchillo o una pistola. Esas palabras no tendrán el mismo efecto emocional, porque sólo la palabra «punzón», el arma del crimen, es una amenaza para él.

Segunda Oportunidad – Durante el procesamiento de la pregunta.

La segunda oportunidad para evaluar el engaño es cuando la persona entrevistada procesa la pregunta que acaba de oír. Algunas personas procesan muy rápidamente las preguntas, mientras que otros se toman su tiempo. No importa cuál sea la forma de procesar la pregunta, la clave será la variación respecto de su forma habitual de procesamiento, así como los efectos de la pregunta sobre el entrevistado (repetir la pregunta, cierre de tobillos, mirada fija hacia adelante, variación en la velocidad de parpadeo, …) Cambios en el comportamiento o la expresión facial implican cambios cognitivos o emocionales. La cuestión a plantearse por el entrevistador será la de averiguar el “por qué”.

Tercera oportunidad – Durante la respuesta

Cómo responde, su convicción, los titubeos, la voz firme, los movimientos de brazos de cierre o apertura, cerrar los puños ocultando los dedos, las palmas hacia arriba o hacia abajo, la posición de la barbilla, y los hombros subiendo hacia las orejas son elementos a observar. Si se comprueba un cambio de estado o intensidad emocional, estaremos ante una pregunta sobre la que profundizar.

Cuarta oportunidad. Después de la respuesta.

La cuarta oportunidad para evaluar el engaño será después de que haya respondido a la pregunta. En ese momento, un buen entrevistador va a esperar creando una pausa de aspecto natural, pero que será tensa para el entrevistado. Se podrá observar si hay alguna expiración de alivio, relajación en el comportamiento, movimientos en la silla, o respiración agitada. Después de una pregunta, el entrevistado, si cree que no le han detectado su engaño, desarrollará un comportamiento tendente a la relajación del estrés soportado al escuchar, procesar y responder a la pregunta (movimientos, exhalación con carrillos hinchados, exhalación prolongada, tocarse a uno mismo o auto-calmarse).
Evidentemente, al igual que el resto de autores que estudian, desde la seriedad, el ámbito de la detección de mentiras, Navarro plantea que estos elementos son tan sólo indicadores, meramente sugieren que hay problemas sobre los cuales habrá que profundizar. Puede que no haya indicadores concluyentes de engaño, pero hay cosas que podemos observar, tanto en lo que se dice, como en el lenguaje corporal del entrevistado.

En la lectura de la emoción facial, el contexto lo es todo, ¿o no?

Recogemos en este artículo un trabajo publicado en “Current Directions in Psychological Science” por la investigadora Lisa Feldman Barr de la universidad estadounidense Northeastern University, en el cua se cuestiona la eliminación de contexto de las expresiones faciales ya que esto hace difícil la percepción emocional.

Como podrán comprobar a continuación este estudio ataca directamente a la corriente evolucionista del estudio de las emociones. Desde nuestro punto de vista (que ofreceremos al final del artículo), las conclusiones a las que llega la autora no están exentas de razón, pero, evidentemente desde una óptica muy diferente a la planteada.

La investigación refuta el argumento de que hay emociones biológicamente fundamentales, cada una de ellas codificada en una configuración facial específica, que pueden ser interpretadas en una imagen de un rostro sin cuerpo por cualquier persona en cualquier lugar.

El documento sostiene que la percepción emocional a través de la expresión facial está afectada por numerosos tipos de contextos. Los experimentos con equipos de “eye tracking” en los cuales se realiza un seguimiento del movimiento ocular del “reconocedor” de la emoción, demuestran que, en función del significado derivado del contexto, la personas miramos y prestamos atención a diferentes zonas faciales.

El idioma también puede ayudar a la percepción de la emoción en el rostro. En otro estudio, los participantes pudieron nombrar mejor las expresiones faciales de “hacer pucheros”, “burla”, o “sonrisa” cuando el investigador les proporcionaba diferentes alternativas, es decir, les ofrecía los términos lingüísticos para expresar esas emociones,  que cuando tenían buscar ellos mismos las palabras.

El contexto cultural de la expresión emocional tendrá la misma importancia, ya que personas de culturas psicológicamente similares pueden interpretar las emociones de su grupo con relativa facilidad.

Barrett dice que este tipo de investigación conlleva importantes consecuencias en el mundo real. Por ejemplo, se ofrecen matices para la comprensión de los cambios en la percepción emocional de personas con demencia o psicopatologías, e incluso en personas mayores sanas, los cuales «pueden tener dificultades para percibir las emociones con exactitud en una foto estática, pero pueden hacerlo muy bien en la vida cotidiana, donde el contexto se suministra.

Como dijimos, esta investigación tiene parte de razón. Está claro que el contexto es imprescindible para reconocer una emoción. Hay numerosos estudios que concluyen que las personas no reconocemos las emociones por encima del azar. Ahora bien, que exista duda sobre la universalidad del reconocimiento no pone en duda la universalidad de la expresión facial emocional. Estudios como el de Matsumoto, en el cual se grabó la expresión facial al ganar o perder una medalla en las olimpiadas de atletas invidentes de nacimiento comparándola con la expresión de atletas videntes, concluyendo que la expresión era idéntica, dejan muy claro que la expresión es universal. Por otro lado, decir que la dificultad en seleccionar las palabras que describen la emoción es reconocerla pero, es mucho decir. Que el contexto cultural es importante en el reconocimiento ya nos lo dijo Ekman en varios de sus artículos.

En definitiva, desde nuestro humilde punto de vista, la expresión parecer ser universal y el reconocimiento podría tener un mayor recorrido investigativo, aunque por otro lado nuestra experiencia en numerosos cursos de formación es que hay determinadas emociones como la alegría que una gran mayoría de personas, de diferentes culturas, de diferentes profesiones, de diferentes edades, de diferentes niveles culturales, etc. se reconocen en un porcentaje muy elevado cercano al 100%. Quizá no todas las emociones básicas tengan un reconocimiento universal, pero sí todas ellas tienen una expresión universal.

Detectores humanos de mentiras

Es habitual encontrarnos con artículo e investigaciones científicas que pretenden ofrecer claves para detectar mentiras. En la mayoría de las ocasiones estas claves se plantean desde la óptica de lo que hace el mentiroso. Ahora bien, puede ser igualmente interesante fijar la atención en lo que hace el buen “detector humano de mentiras”.

Es precisamente esta óptica la que vamos a tratar, presentando  una investigación llevada a cabo por Gary D. Bond de la universidad Estatal de Winston-Salem publicada en Law & Human Behavior. A través de dos experimentos, el autor identifica a expertos en detección y evaluación del engaño y estudia su comportamiento visual, ¿dónde miran para saber que la otra persona está mintiendo? Seleccionaron expertos en detección de mentiras de entre un grupo de miembros de cuerpos de seguridad. Los expertos analizados tuvieron una precisión del 80% en la detección en una primera evaluación y de un 90% en una segunda evaluación. En los análisis de detección de señales, los expertos explotaron la fuente de datos no verbal para tomar decisiones rápidas y precisas sobre si el individuo mentía o no.

Los expertos parecían tener esquemas desarrollados sobre la base de experiencias pasadas con sospechosos, lo cual les serviría como esquemas de búsqueda activa del engaño a través de los comportamientos no verbales. Un porcentaje importante de expertos tomaron la decisión de que un individuo miente fijándose principalmente en la cara (labios, ojos, nariz y mejillas). Esas áreas serían las zonas de alto interés visual porque se habrían usado probablemente con éxito en el pasado para detectar el engaño. Otro grupo de expertos detectaron también la mentira mirando a zonas cercanas a las del torso (zona derecha del torso, brazo izquierdo, parte superior de la pierna derecha), aunque también miraron a la cara, tomando la decisión mientras observaban en el área de los labios y los ojos. Este último grupo, por tanto, tomó también en consideración los movimientos de los brazos y las piernas para el diagnóstico.

Si bien el autor o encontró las claves concretas para detectar la mentira, sí pudo concluir que el lenguaje no verbal fue una herramienta fundamental para estos “detectores humanos” y que la decisión la tomaron en el momento de mirar la zona del rostro.

Por otro lado, apunta el autor que Ekman y O’Sullivan indicaron con anterioridad, que la detección basada en la unión de señales verbales y no verbales obtiene resultados de mayor precisión total que aquellos que utilizan sólo las señales verbales o las señales no verbales.

Entrenamiento para reconocer emociones a través de las microexpresiones, ¿ayuda o pérdida de tiempo?

Durante años hemos oído hablar de la importancia de las microexpresiones a la hora de reconocer las emociones. Desde que, en la década de los 70, Paul Ekman comenzase su línea de investigación en esta materia, se ha producido un intenso debate sobre el papel de la formación en el desarrollo de la habilidad para reconocer microexpresiones. Tras la aparición de diversos artículos que indican que la formación sí es un elemento clave y algún otro que apunta en sentido contrario, queremos hoy presentar un artículo de gran interés. La investigación ha sido llevada a cabo por David Matsumoto y por Hwang Sung, profesores de psicología social de la Universidad Estatal de San Francisco. Las conclusiones de esta investigación, que hoy acercamos a todos los lectores del Club del Lenguaje no Verbal, son de rabiosa actualidad, ya que el artículo en el cual se refleja la investigación ha sido recientemente aprobado para su publicación en Springer Science, pero aún no ha sido publicado.

Otro detalle de interés, es que la investigación realizada por esta universidad fue financiada a través de una subvención del Instituto de Investigación del Ejército y de la Oficina de Investigación Científica de las Fuerzas Aéreas, elemento que nos puede dar una idea de la importancia que el reconocimiento de microexpresiones tiene en materia de seguridad.

Este trabajo es notable porque presenta una evidencia científica de la eficacia del entrenamiento para la mejora de la capacidad de reconocimiento emocional a través de las microexpresiones.

En un primer estudio, varias personas con la profesión de vendedor participaron en una conferencia en la cual se les impartía conocimientos básicos sobre reconocimiento emocional. Con estas personas se constituyeron dos grupos. Uno de ellos recibió una sesión de entrenamiento adicional de 60 minutos impartida por un formador experimentado. Este grupo se comparó con el otro (que no recibió la formación adicional). Los resultados mostraron una capacidad de reconocimiento de microexpresiones significativamente mayor en el grupo de entrenamiento adicional en comparación con el otro grupo y en comparación consigo mismo antes de la formación adicional.

Este hallazgo ha sido especialmente notable por dos razones:

–          En primer lugar, ambos grupos eran equivalentes en su conocimiento de las emociones, porque ambos recibieron información básica sobre reconocimiento emocional. Sin embargo, mientras que un grupo recibió el taller de capacitación adicional, el otro grupo no lo recibió.

–          En segundo lugar, el impacto del programa de capacitación no sólo se demuestra en las tareas de reconocimiento emocional sino que también produjo mejoras sociales y de comunicación según una evaluación de los participantes realizada por terceros dos semanas después del programa.

Los resultados del “estudio 1” fueron reforzados aún más por los resultados del “estudio 2”, que demostraron la eficacia del programa de formación tras un periodo de tiempo tras la formación.

En el estudio 2 los participantes  fueron abogados y psicólogos. Se crearon igualmente dos grupos, uno que recibió la formación en reconocimiento de microexpresiones y otro que no la recibió. Tres semanas más tarde, se realizó un post-test al grupo entrenado y al otro grupo de comparación. El grupo entrenado fue significativamente mejor en reconocimiento emocional que el grupo de comparación. Además, también tuvieron un tiempo de reacción (latencia de respuesta) más rápido.

Estos hallazgos son importantes porque demuestran que las personas pueden ser entrenadas en el reconocimiento de las microexpresiones, y además esta capacidad puede ser retenida en el tiempo.

En el artículo, los autores nos dicen:

“Los datos científicos presentados en estos estudios proporcionan la prueba necesaria para aquellas personas interesadas ​​en la comprensión de las emociones de sus interlocutores. Si usted interactúa a diario con otras personas y quiere comprenderlas mejor, la formación en el reconocimiento de microexpresiones es una opción muy interesante a considerar”.

Sin duda, una línea de investigación de máxima actualidad en el panorama científico internacional.

Rafael López

 

Fuente: Evidence for training the ability to read microexpressions of emotion. David Matsumoto & Hyi Sung Hwang. Springer Science 2011

 

Existe un interés común en aprender a mentir mejor

Estimados amigos, os dejamos hoy en este post el enlace a una entrevista realizada a Rafael López por Juan Diego Sánchez Martínez, periodista malagueño de gran proyección. Es una entrevista cargada de contenido donde se realiza una revisión general de diferentes aspectos del lenguaje  no verbal.

Esperamos que os guste.

 

<< Leer entrevista >>

 

Análisis no verbal campaña El Mundo – Vídeo III

Tercer vídeo. En esta ocasión, analizamos a los candidatos por Castilla La Mancha. Hay aspectos realmente curiosos en estos dos candidatos que hemos intentado reflejar en un breve vídeo que os presentamos directamente desde el enlace del diario El Mundo.

 

http://www.elmundo.es/elecciones/elecciones-2011/mienteme/03.html

 

 

 

Análisis de campaña en El Mundo -II

Después del éxito obtenido por nuestro primer vídeo en el que analizamos a los líderes del PSOE y PP, os dejamos hoy con el vídeo aparecido el pasado sábado en El Mundo, el cual ocupó el PUESTO Nº 1 en  el ranking de las páginas más vistas sobre las elecciones en este diario (elmundo.es posee una audiencia según OJD de aproximadamente 35 millones de visitnates únicos al mes).

Esto es una muestra más de la importancia de la comunicación no verbal en nuestras vidas y del interés que la mayoría de personas otorgan a esta materia.

Os dejamos con el vídeo.

http://www.elmundo.es/elecciones/elecciones-2011/mienteme/02.html

Analizamos la campaña electoral en el diario El Mundo – I


Es un honor para nosotros que uno de los diarios más prestigiosos de nuestro país haya contado con la colaboración de Rafael López para analizar, desde la óptica del lenguaje no verbal, la campaña electoral que se está llevando a cabo en España.

Os dejamos a continuación el enlace para que podáis acceder al vídeo.

http://www.elmundo.es/elecciones/elecciones-2011/mienteme/01.html

No muevas tus pestañas

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Estimados amigos,

En esta ocasión nos acercamos a todos vosotros con un artículo de gran interés para todos aquellos interesados en detectar “mentirosos”. En el año 2008, los profesores Leal y Vril del departamento de psicología de la Universidad de Portsmouth (Reino Unido) publicaron una investigación en la cual analizaban el parpadeo producido por un conjunto de personas al mentir.

La hipótesis que pretendían contrastar fue la siguiente:

“Cuando una persona miente, su parpadeo se vuelve más lento (fruto de la mayor actividad cognitiva) e inmediatamente después de expresar su mentira, el parpadeo se acelera”.

Esta hipótesis fue planteada en función de anteriores estudios que comprobaron que al realizar actividades mentales complejas (como cálculos matemáticos) el parpadeo de las personas disminuye fruto de la mayor demanda de actividad cognitiva (mayores recursos empleados en pensar). Los autores pretendían contrastar si este mismo hecho ocurría al mentir.

Configuraron una muestra de personas compuesta por dos grupos: uno con individuos que dirían mentiras y otro con individuos que dirían la verdad. Tras realizar todo el proceso especificado en el diseño del experimento obtuvieron los siguientes resultados:

– En el periodo anterior a comenzar la actividad, la tasa media de parpadeo fue similar en ambos grupos.

– El grupo de los mentirosos tuvieron una menor tasa de parpadeo cuando expresaban su mentira.

– El grupo de los mentirosos incrementó su tasa de parpadeo en el periodo inmediatamente posterior a expresar su mentira.

– En el grupo que decía la verdad NO se produjo un descenso de la tasa de parpadeo mientras realizaban su exposición (decían la verdad).

– El grupo que decía la verdad NO tuvo un incremento de la tasa de parpadeo en el periodo posterior a realizar su exposición, lo cual parece lógico ya que anteriormente no habían mentido.

Por tanto, la conclusión a la que llegan los autores es que efectivamente se cumple ese patrón, es decir, se parpadea menos mientras se miente y tras decir la mentira se acelera el parpadeo.

Como una consecuencia práctica de sus conclusiones, los autores creen que los patrones de velocidad de parpadeo podrían estudiarse para ayudar a los profesionales en detección de mentiras. Un beneficio de ese sistema sería que se podría realizar de manera no intrusiva a través de una cámara remota, lo que hace que sea aplicable en muchas situaciones.

Una investigación que, sin duda, tendrá sus defensores y detractores. Por nuestra parte, tan solo hemos querido ofreceros un nuevo artículo para la reflexión y profundización en el apasionante mundo del lenguaje no verbal.

Detectar mentiras mediante el comportamiento verbal y no verbal.

Los profesores Aldert Vrij, Katherine Edward, Kim P. Roberts, and Ray Bull de la Universidad de Portsmouth, publicaron en el Journal of Nonverbal Behavior, en el año 2000, un  nteresante artículo en el cual examinaban dos hipótesis fundamentales. La primera determinar si un análisis sistemático de comportamiento no verbal puede ser útil para la detección de mentiras, y la segunda determinar indicadores son más fiables en la detección de mentiras, los verbales o los no verbales.

La investigación previa la publicación del artículo nos ofrece una visión un tanto pesimista sobre la posibilidad de detectar mentiras a partir de comportamiento no verbal. En este artículo los autores demuestran que ser posible detectar mentiras a través de comportamiento no verbal cuando se tienen en cuenta los comportamientos apropiados y se eliminan las interpretaciones subjetivas. Establecen que existen determinados comportamientos que son signo de carga emocional y otros que son signo de carga cognitiva. Tal y como demostraron anteriormente DePaulo y Ekman, el índice de acierto en la detección de mentiras es más elevado cuanto mayor es lo que está en juego. Es decir, mentira un amigo que te hace un regalo horroroso expresándole que gusta mucho, será difícilmente detectable ya que no hay gran cosa en juego. Mentir en un juzgado o ante un interrogatorio policial, para la mayoría de los mortales, supondrá una situación de tensión en la cual hay mucho en juego y por tanto la detección de nuestras mentiras será mucho más fácil de realizar. En general, y en coincidencia con Ekman, los autores expresan que cuando una persona realiza más pausas de las que realiza en situación (o frente a preguntas de control), cuando la latencia de respuestas mayor o cuando se hable más lento de lo normal, la carga cognitiva será mayor. Ahora bien, mediante comportamiento verbal y no verbal podremos establecer que existe una mayor carga emocional o cognitiva en el individuo, pero no podremos saber el porqué. La clave será concluir que el engaño es la única explicación posible para ese incremento de la intensidad emocional o mental. La investigación arroja que un 80,82% de las mentiras fueron detectadas al utilizarse una combinación de técnicas verbales y no verbales, a la vez que establece que no existe una superioridad en cuanto a fiabilidad de ninguna de las técnicas respecto de la otra.

Caras dignas de confianza

Hemos querido hoy recoger un estudio publicado en el año 2008 por el departamento de psicología de la Universidad de Princeton. Según los propios autores, Nikolaas N.Oosterhof y Alexander Todorov, las personas automáticamente evaluamos el rostro de nuestro interlocutor en búsqueda de determinados rasgos de personalidad, siendo además, esta evaluación, de importancia trascendental en las interrelaciones sociales. El mensaje subconsciente que obtenemos del rostro de la otra persona tendrá un efecto importante en situaciones que pueden ir desde el éxito electoral hasta la decisión de un jurado. Esta investigación concluye que la evaluación del rostro de una persona supone un mecanismo adaptativo que nos hace inferir las intenciones y la capacidad que la otra persona puede tener de hacernos daño y nos previene de ara a obtener una rápida respuesta por nuestra parte.

Los autores de esta investigación llegan también a la conclusión de que el reconocimiento facial podría medirse a través de dos dimensiones: la valencia y la dominancia. La valencia puede definirse como la percepción de pistas faciales que me inducen a acercarme o a evitar a la persona. La dominancia será la evaluación del poder o indefensión física de mi interlocutor a través de su expresión facial. En el caso de que no existan pistas claras sobre estas dimensiones en el rostro de la persona que tenemos enfrente, evaluaremos su rostro en busca de similitud con la expresión de ira o de alegría para inferir de esta manera sus intenciones.

Os dejamos a continuación un enlace al texto completo en inglés.

The functional basis of face evaluation”

Feliz 2011

Queridos amigos del Club del Lenguaje No Verbal.

Hemos querido felicitaros el nuevo año haciéndoos partícipes de un ebook en el cual hemos recopilado todos los artículos publicados durante el año 2010. Desde que abrimos nuestra web, cerca de 15.000 personas, de más de 30 nacionalidades,   han pasado por nuestras páginas. Por ello, y con el objeto de que podáis leer aquellos artículos que os hayais perdido, os enviamos nuestra recopilación del año 2010.

Os deseamos de corazón que el año 2010 os lleve a cumplir vuestros objetivos personales y profesionales, y sobre todo, ¡qué disfrutéis en el camino!

NOTA: Haced click en la imagen para descargar el ebook

Benedicto XVI, Obama, Zapatero y Belén Esteban

Seguro que ha comenzado a leer este artículo invadido por la curiosidad que le ha suscitado el título. Tranquilo, no tienen nada que ver. El único punto de confluencia de estos personajes es que fueron objeto de evaluación en la entrevista que recientemente nos realizaron en Radio Kanal Barcelona. Entre otras cosas, hablamos de su comunicación no verbal. Le dejamos a continuación un enlace para que pueda escuchar la entrevista.

Entrevista lenguaje no verbal

Esperamos que haya sido de su agrado.

Detectar mentiras como el FBI

En numerosas ocasiones nos movemos entre la teoría y la práctica, nos movemos entre las aportaciones teóricas de la ciencia y las aportaciones de determinadas personas que acumulan años de experiencia en una materia. A veces, sus conclusiones coinciden, a veces difieren y, en otras ocasiones como la que nos ocupa, las aportaciones de la experiencia, simplemente no han sido validadas científicamente. Desde el Club del Lenguaje No Verbal pretendemos informar sobre todo aquello que consideremos de interés para vosotros y que, por supuesto, venga avalado por la seriedad de la ciencia o de la experiencia.

Cuando un ex-agente del FBI con decenas de años de experiencia en interrogatorios publica un libro presentando sus conclusiones sobre la detección de mentiras, aunque no tenga validez científica, cuando menos es digno de ser leído.

Este es precisamente el caso que nos ocupa. Tal y como se recoge en diversos blogs, os traemos un resumen de las pistas más interesantes presentadas por Bouton Marcos en su libro “Cómo detectar mentiras igual que el FBI”

El comportamiento del mentiroso.

El  Agente Especial Bouton indica en su libro que hay algunos indicadores de la mentira que son fáciles de detectar: mirar alrededor en vez de establecer contacto visual, ritmo cardiaco acelerado, sudoración aun con baja temperatura en la sala. No obstante, es importante tener en cuenta que la fisiología de cada persona es diferente, por lo tanto, los cambios en ella cuando están diciendo una mentira no es consistente en todos los individuos. Todos muestran signos fisiológicos diferentes cuando dicen una mentira y no una señal fisiológica típica que se pueda aplicar a todas las personas.

Señales peligrosas

Bouton explica que “ser consciente de las señales inconscientes emitidas por un sospechoso cuando está a punto de atacar” fue una parte fundamental de su trabajo.

Las señales que él cree ser signos de una persona violenta incluyen: puños cerrados, una ingesta súbita y profunda de aire, o situarse de pie en una posición defensiva. Por otra parte, afirma que un breve destello de ira en una persona que parece tranquila es una microexpresión de sus verdaderos sentimientos que el sospechoso está tratando de encubrir.

Contacto visual (o la falta de él)

El artículo continúa con un análisis del contacto visual, y cómo los ojos puede ser un indicador de que alguien está siendo engañoso.

Bouton mantiene en su libro «la gente normalmente mantiene el contacto visual durante una conversación sobre el 60 %, algunos apartan la mirada cada vez que mienten. Cuando alguien parpadea más rápidamente, es un buen indicador de que no están diciendo la verdad.

El mismo Bouton acepta que este indicador no es necesariamente fiable. En este sentido sí está prácticamente aceptado que el contacto visual o la falta de él no indica en absoluto la mentira. En este sentido hay que tener en cuenta que, aun sin ser un indicador de mentira, existe el mito de creer que quien no te mira a los ojos oculta algo.

Sociópatas


Bouton habla en su libro de los “mentirosos compulsivos” como personas con una patología social que realmente creen que lo que están diciendo es verdad, por lo que técnicamente no están mintiendo y no pueden presentar los mismos signos que alguien que puede sentirse culpable o nervioso porque sabe que miente.

Hemos considerado ofreceros una breve visión de este libro que recoge la experiencia a través de miles de interrogatorios. A partir de ahí, cada cual podrá sacar sus propias conclusiones.

Detección de mentiras – Entrevista Radio Galega

En esta ocasión os traemos la entrevista que recientemente realizaron a nuestro director Rafael López en la Radio autonómica de Galicia, Radio Galega. En esta entrevista se abordaron los diferentes indicadores de la simulación el engaño y la mentira que pueden ayudarnos a detectar cuándo una persona nos está mintiendo.

Entre los indicadores que se utilizan en la detección de mentiras, podemos encontrar indicadores objetivos y subjetivos de la mentira, y a su vez indicadores verbales, paraverbales, no verbales y fisiológicos. De todo ello hablamos en la entrevista realizada el pasado jueves 18 de marzo.

Este terreno dentro del mundo del lenguaje no verbal y la comunicación no verbal  está despertando un gran interés entre todo tipo de personas . Esperamos que os guste, sólo tenéis que hacer clic en el enlace que esta justo debajo de esta línea.

Entrevista_Rafael_Lopez_Radio_Galega.MP3

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