Club del Lenguaje no Verbal

Por cortesía de la Fundación Universitaria Behavior & Law

Categoría: Detección de mentiras (página 1 de 15)

¿Sabemos detectar emociones fingidas? Club de Lenguaje No Verbal

Amigos del Club de Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “When do we see that others misrepresent how they feel? Detecting deception from emotional faces with direct and indirect measures” de Stel M. y van Dijk E. (2018), en el cual se analiza la capacidad de las personas para detectar cuando alguien finge sus emociones, sean positivas o negativas.

Más de una vez expresamos emociones que no reflejan realmente qué sentimos. Disimulamos una sonrisa cuando estamos tristes o cuando alguien nos cae mal. Disimulamos tristeza cuando queremos convencer a alguien que sentimos haber echo algo mal, aunque no lo creemos de verdad.

La expresión emocional consiste, en otras, en mostrar señales no verbales que indican a los demás las emociones que sentimos. Estas señales no verbales son parte de la comunicación no verbal y muchas de ellas son espontáneas y difícil de fingir, especialmente en términos de microexpresiones faciales.

Detectar si las emociones que otros expresan son reales no solo es importante en el contexto de la vida cotidiana, sino también en contextos más profesionales (p. ej. cuando se negocia) o en contextos forenses (p. ej. para detectar mentiras). En este último caso, las evidencias muestran que las personas no son muy buenas en detectar el engaño.

Las posibles razones son la tendencia de las personas a confiar más que desconfiar o las creencias incorrectas y basadas en mitos en cuanto a las señales que indican engaño. Por ejemplo, solemos creer que el que miente debe mostrar signos de nerviosismo, evitar mirar a los ojos, etc. Pero, como ya hemos expuesto en otras publicaciones, muchas señales de engaño son bastante diferentes de las creencias populares. Otros autores consideran que la poca detección del engaño que se consigue en la población normal se debe al hecho de basarse en señales no verbales que predicen muy débilmente el engaño.

En cuanto a la detección de emociones, las evidencias son mixtas, aunque se tiende también hacia una detección muy poco por encima del azar. Curiosamente, parece que de lo que más capaces somos es de detectar la sonrisa Duchenne de la no Duchenne, justo una señal de comunicación no verbal y emocional que se puede fingir más fácilmente que otras.

En los estudios previos sobre la discriminación entre emociones genuinas y no genuinas y detección del engaño se han utilizado muy poco las medidas indirectas. Es decir, se suele preguntar a los sujetos directamente si creen que los sujetos bajo análisis engañan, sea en cuanto a señales de comunicación no verbal, verbal o emocional (medidas directas).

En cambio, en este estudio se utilizan tanto medidas directas como indirectas. Los autores se basan en la hipótesis de que una medida indirecta que requiera a los sujetos elegir qué emoción siente un determinado sujeto podría mostrar un rendimiento más objetivo en cuanto a la capacidad natural de las personas de detectar el engaño.

Se llevan a cabo dos estudios similares. En ambos, los participantes observan unos videos previamente creados, en los cuales una persona le cuenta a otra algo que ha visto, expresando señales emocionales positivas o negativas. Se presentan cuatro tipos de videos: con sujetos que sienten y expresan emociones positivas o negativas y con sujetos que sienten una de estas emociones, pero expresan las opuestas. En el primer estudio, la muestra de videos se compone de 8 y, en el segundo, de 12 videos.

En la medición directa, los participantes evalúan, a través de una escala Likert de 7 puntos, en qué medida creen que los sujetos de los videos dicen la verdad. En el segundo estudio, se añade la misma evaluación, pero sobre la mentira. En la medida indirecta, los participantes deben elegir una emoción de varias, eligiendo a aquella que creen que el sujeto del video realmente siente. En el primer estudio se incluyen ítems relativos a 12 tipos de expresión emocional (tensión, entusiasmo, agrado, preocupación, ira, enfado, confusión, alegría, tristeza, irascibilidad, felicidad, monotonía/melancolía). En el segundo estudio se añaden 6, más relacionadas con el engaño (miedo, asustado, ansiosos, nervioso, culpable, arrepentido o que muestra autocastigo/penitencia).

Dado que la finalidad de haber hecho dos estudios similares es verificar la replicabilidad de los resultados, los autores consiguen este objetivo. En ambos estudios, los participantes detectaron más el engaño cuando los sujetos de los videos expresaban emociones negativas. Estos resultados son consistentes con las evidencias previas sobre la dificultad de detectar el engaño a partir de la expresión de señales no verbales positivos, tales como indicadoras de alegría, satisfacción o entusiasmo.

Una explicación posible de una mejor detección del engaño a partir de emociones negativas (aunque no muy respaldada por las evidencias previas) se daría en términos de estado de ánimo. Por lo general, tanto el estado de ánimo positivo como negativo impacta de una manera particular en el procesamiento de la información y, por lo tanto, en cómo nos expresamos verbal y no verbalmente.

Las personas con un estado de ánimo positivo suelen basarse más en heurísticos. En cambio, las personas con un estado de ánimo más negativo suelen comprometerse en un procesamiento más cauteloso y que conlleva más esfuerzo. Probablemente, de aquí se deriva la idea de que una persona triste reflexiona más y coge mas perspectiva de las cosas, a diferencia de una persona feliz que se enfoca más en las experiencias y menos en el análisis de estas. Es posible que fingir emociones negativas sea mucho más complejo y, por tanto, más fácil detectar cuando se fingen.

Este efecto de las emociones negativas como mejores indicadores de engaño o veracidad se observó solo a través de las medidas indirectas. Cuando se pidió directamente evaluar (medidas directas) si un sujeto observado miente o dice la verdad, no hubo una buena detección independientemente del tipo de emociones expresadas. Una vez más, estos resultados diferenciales en cuanto a medidas directas versus indirectas son consistentes con otros estudios en los cuales las medidas directas de detección del engaño no mostraron un buen rendimiento de los participantes.

Se plantea que las medidas indirectas ofrecen mejor detección del engaño porque en estas se pide explícitamente prestar atención a las emociones. Esto hace que las personas se fijen más en qué sienten y expresan los sujetos de los videos y se facilita detectar discrepancias entre una y otra. También puede ser que los participantes se hayan fijado en señales visuales y afectivas que, posiblemente, difieran entre mentirosos y sinceros.

Como conclusión, la capacidad de distinguir emociones veraces de las simuladas depende tanto de la valencia emocional —negativa vs. positiva—, como del procedimiento de medición —directo vs. indirecto—.

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Análisis de la verdad para detectar las mentiras. Club de Lenguaje No Verbal

Amigos del Club de Lenguaje No Verbal esta semana presentamos el artículo “The anatomy of confession: an examination of verbal and nonverbal cues surrounding a confession” de Dunbar N. E., Bernhold Q. S., Jensen M. L. y Burgoon J. K. (2018), en el cual se analizan las variaciones en el comportamiento no verbal desde antes de confesar hasta después de hacerlo y las estrategias de entrevista utilizadas.

El principal objetivo de los investigadores y entrevistadores de sospechosos es obtener una confesión y detectar si estos mienten. El foco de mira suele ser las declaraciones falsas y las confesiones (veraces) se valoran como anomalías. El análisis de estas últimas solo alcanza una comparación con las declaraciones falsas.

Una confesión suele ignorarse y, en el momento en el cual se detecta una declaración como veraz, se omite de la observación. Esta omisión ocurre a menudo en los estudios experimentales, dado que una confesión ya no cumple la condición de engaño a la cual fue asignada.

Examinar las confesiones es importante principalmente porque algunos hallazgos indican que las personas a menudo utilizan una confesión para destapar mentiras (13,9% de los casos) o en paralelo a otros métodos para dejarlas a descubierto (55% de los casos).

En este estudio, el objetivo principal es observar y entender los cambios en el comportamiento no verbal (CNV) de los entrevistados, atendiendo a las diferencias entre el CNV de antes y después de confesar.

Los cambios en el CNV se analizan a través de cinco indicadores de comunicación: sincronía, dominancia, tensión, amabilidad (agrado) y cooperación (involucramiento). Estos son los cinco más relevantes en el estudio de las confesiones de un total de 12 temas que se utilizan a menudo como lentes heurísticas en el análisis de la comunicación (Burgoon y Hale, 1984; 1987).

La sincronía se refiere a la coordinación de los patrones de comportamiento entre ambas partes en una interacción. En la detección del engaño se tiene en cuenta como posible estrategia del que engaña, pero también son importantes las estrategias de entrevista. Desde la Teoría Interpersonal del Engaño, se postula que el que intenta engañar debe sincronizarse con su interlocutor para mantener una apariencia de compenetración y para procesar adecuadamente información inesperada que recibe de este (p. ej. preguntas inesperadas).

La dominancia es un intento de control y de ganar ventaja en la interacción a través de actos comunicativos (p. ej. dando argumentos más sólidos). La tensión se observa en un comportamiento de comunicación acelerado o inquieto y, a modo general, se ha observado que los que mienten se muestran más tensos que los que dicen la verdad. Por último, ser agradable y cooperar o involucrarse se refieren a comportamientos verbales y no verbales que indican interés en la conversación y una expresión emocional positiva.

En todos estos temas, se desconoce la gradación que pueden presentar los que mienten desde antes hasta después de una confesión. Existen razones para mostrar comportamientos verbales y no verbales de todos estos indicadores tanto antes como después confesar. Por ejemplo, el que miente puede mostrarse más tenso antes de confesar, por los esfuerzos de mantener la calma; y también puede mostrar más signos de tensión después de una confesión, como respuesta de miedo e incertidumbre sobre la gravedad de las consecuencias.

Los autores del estudio también atienden a las estrategias de entrevista más eficaces en obtener una confesión. Las evidencias hasta el momento hablan, por ejemplo, de obtener mayor número de confesiones cuando el entrevistador actúa de manera más amable y es más humano. También se observó lo opuesto: más confesiones cuando hay mayor presión en las entrevistas policiales. Otro elemento importante sería presentar evidencias claras y fuertes sobre las mentiras de los sospechosos e incluso evidencias falsas, dado que pueden incrementar las tasas de confesión si son fuertes.

Otra cuestión para resolver en el estudio es si las estrategias de entrevista se asocian de manera diferencial con el CNV de antes y después de una confesión. Por ejemplo, si el entrevistador detecta más tensión antes de una confesión ¿utilizará estrategias de entrevista diferentes a que si nota otros indicadores no verbales? Y cuando se obtiene una confesión, ¿son esas estrategias utilizadas las que predicen un cierto CNV en el sospechoso? Aunque en la práctica algunos profesionales consideren que el CNV no sea fiable, observándolo de manera holística con el comportamiento verbal puede dar indicios fiables, especialmente en términos de sincronía.

Seis estudiantes previamente entrenados evalúan el CNV y las estrategias de entrevista de 86 videos de entrevista. En estas, cuatro profesionales entrevistaron a 86 sujetos que utilizaron el engaño (se les pidió previamente hacerlo) para ganar en un juego tipo Trivial. Los evaluadores de este estudio analizan un minuto de entrevista de antes y después de la confesión.

En cuanto al CNV, se observó un aumento en los indicadores no verbales de dominancia y amabilidad/agrado después de confesar. En cambio, desde antes hasta después de la confesión, la sincronía entre entrevistado y entrevistador disminuyó significativamente. La disminución de la sincronía puede deberse a que, una vez se confiesa, ya no hay necesidad de seguir aparentando honestidad. Además, cuando se confiesa, las preguntas sobre el engaño rompen la relación sincronizada previamente establecida.

Uno de los entrevistadores de los videos obtuvo muchas más confesiones que los demás. Su éxito pudo deberse al uso recurrente de la difusión de la responsabilidad – el sospechoso solo seguía órdenes de hacer trampa en el juego. También fue más minucioso en formular las preguntas y solicitó respuestas más claras y detalladas. Estas estrategias llevaron a un CNV más involucrado y cooperativo antes de confesar comparado con el uso de una estrategia basada en destacar la presencia de evidencia externa para incriminar al sospechoso.

Cuando los entrevistados confesaron seguidamente a la pregunta ¿has hecho trampa?, mostraron más tensión después de la confesión que los que confesaron espontáneamente. Estos últimos también se mostraron más agradables después de confesar que los que fueron avisados de la existencia de evidencias contra ellos. El aumento de la dominancia antes mencionado pueden deberse a que, una vez confesado el engaño, el sospechoso tiene la necesidad de dominar la interacción para poder dar las explicaciones oportunas sobre su comportamiento de engaño. De hecho, después de ¿has hecho trampa?, la respuesta iba acompañada a menudo de largas justificaciones.

A modo general, las estrategias acusatorias en la entrevista dieron peores resultados. Menos amabilidad y más tensión después de confesar y menos confesiones obtenidas. De hecho, el entrevistador que utilizó la difusión de la responsabilidad consiguió un 70% de 23 confesiones en las que se utilizó esta estrategia.

Cabe destacar que este entrevistador también utilizó significativamente más referencias éticas. No obstante, después de estas referencias, los entrevistados subrayaban la poca cantidad de dinero que se podía ganar en el juego (20$) – algo así como mi ética personal vale más que 20$ -. Esta es la razón probable por la que los sospechosos cargan la responsabilidad de su engaño a los que les mandaron hacerlo y no en el deseo de ganar el premio. Este dato es relevante porque en otros estudios se observó que los criminales que confiesan un crimen se diferencian de los falsos confesores en que suelen echar la culpa a las víctimas o a sus cómplices.

Concluyendo, analizar también las confesiones y los patrones de comportamiento verbal y no verbal que se dan en estos casos es una fuente de información de gran valor. Se consiguen puntos de referencia para la detección del engaño al conocer las diferencias comportamentales desde antes hasta después de una confesión y no solo a través de la comparación entre declaraciones falsas y veraces.

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Entrevista Cognitiva: carga cognitiva y su efecto en el comportamiento no verbal. Club de Lenguaje No Verbal

Amigos del Club de Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “The effect of cognitive load on nonverbal behavior in the cognitive interview” de Frosina p., Logue M., Book A., Huizinga T., Amos S. y Stark S. (2018), en el cual se analiza el efecto de la carga cognitiva como productora de cambios en el comportamiento no verbal (CNV) a la hora de mentir y decir la verdad.

En la detección de la mentira se consideran varias señales no verbales como indicadoras del engaño y/o de la verdad. Sigue habiendo ciertas discrepancias sobre el valor de algunas, como mirar a los ojos o el parpadeo. También hay dudas sobre la causa y el significado de algunos gestos, como los movimientos de manos o el uso de ilustradores. ¿Cuál es la solución?

Los autores del estudio hacen hincapié en la necesidad de tener en cuenta las diferencias individuales en el análisis del CNV. Por esa razón, incluyen en su estudio una variable con posible impacto en la relación entre carga cognitiva y los cambios (o ausencia de ellos) en el CNV: los rasgos psicopáticos. Se espera que los sujetos con rasgos psicopáticos y que mienten muestren señales no verbales distintas a los que también engañan, pero no presentan estos rasgos.

El aumento de la carga cognitiva, una herramienta clave en la entrevista cognitiva, puede exagerar y, por tanto, sacar a la luz las diferencias entre mentirosos y sinceros. La razón es que para mentir hay que utilizar más energía mental para crear y mantener consistencia en una historia que no es real. Si se aumenta la carga cognitiva se quitan recursos para seguir con una mentira de manera eficiente.

Este estudio tiene el objetivo de examinar si los cambios en el CNV durante la entrevista cognitiva son consistentes con 3 posibles causas: aumento de la ansiedad, aumento de la carga cognitiva o ambas. Además, se predice que los rasgos psicopáticos se relacionarán con cambios en la expresión de señales no verbales cuando se introduce carga cognitiva.

El diseño del estudio consiste en dos condiciones: veracidad y falsa coartada. Participan 150 estudiantes asignados de manera aleatoria a cada condición. Ambas condiciones implican jugar Connect Four (Conecta 4/ 4 en Línea) y siempre juegan un participante y un investigador (I1). Mientras juegan, el investigador habla de diversos temas cotidianos. Después de 7 minutos, un segundo investigador (I2) entra en la sala (tiene su escritorio ahí), recoge un libro y se va. Juegan 5 minutos más, después de lo cual el I1 sale a hablar por teléfono. Cuando vuelve, el juego continúa y 3 minutos más tarde I2 vuelve a la sala para recoger su cartera del escritorio. Cuando la abre reclama que le faltan 10$. El I1 le cuenta que el participante ha estado muy poco tiempo solo en la sala. El I2 va a pedir ayuda a un tercer investigador (I3) para dilucidar qué ha pasado. Por último, el participante es interrogado por el I3 y antes de la entrevista se le informa de que recibirá 10$ si consigue convencer al I3 de su inocencia.

Lo anteriormente descrito representa la condición de veracidad. En la condición de falsa coartada ocurre exactamente lo mismo, excepto que a los participantes se les informa de todo lo que va a pasar, se les pide que roben los 10$ y se les instruye en la construcción de una coartada. Si consiguen convencer al I3 de su inocencia, pueden quedarse los 10$.

Como variables dependientes se miden los rasgos psicopáticos (Self-Report Psychopathy Scale: Version III, SRP-III; Williams, Nathanson & Paulhus, 2003) y se registra la frecuencia por minuto de varias señales no verbales: parpadear, gestos repetitivos, movimientos del tronco y la mirada directa (a los ojos). El aumento de la frecuencia de estas señales no verbales se considera como resultado del aumento de la ansiedad. En cambio, la disminución de la frecuencia de estas se considera como resultado del aumento de la carga cognitiva.

Se dan cinco fases en la entrevista cognitiva: línea base, contar la historia cronológicamente, contar la historia en orden inverso, volver a contarla cronológicamente y un reto. Se graban tanto las condiciones experimentales como las entrevistas.

Se encuentra apoyo para cambios provocados por la carga cognitiva. Con el aumento de la carga cognitiva la frecuencia de los gestos repetitivos disminuyó. La frecuencia del parpadeo aumentó a medida que la entrevista progresó, por lo que podría estar relacionado con un aumento de la ansiedad. Los movimientos del tronco no mostraron cambios con el incremento de la carga cognitiva. En los estudios previos se consideró que la frecuencia de la mirada directa debe aumentar con el aumento de la carga cognitiva, pero en este estudio disminuyó significativamente.

Estos resultados en conjunto muestran que los cambios en el CNV se pueden dar tanto por el aumento de la ansiedad como de la carga cognitiva y no es tan fácil predecir esos cambios. También se destacan diferencias en el CNV a lo largo de la entrevista entre los que deben mentir y los que dicen la verdad. Los que mintieron parpadearon cada vez más desde el inicio hasta el final de la entrevista, pero no hay diferencias significativas.

Se observan más cambios en los movimientos del tronco de aquellos que mienten y son significativos en el momento en el cual se debe contar la historia hacia atrás. En esta fase de la entrevista se observa también una disminución importante en la mirada directa en ambos grupos, pero con diferencias. Aquellos que mienten miran más a menudo a los ojos a lo largo de toda la entrevista que los que dicen la verdad. Los cambios más relevantes aparecen en los gestos repetitivos. Los que mienten disminuyen drásticamente el uso de estos gestos y, una vez más, el punto clave de la entrevista es cuando se debe contar la historia hacia atrás. En cambio, los que dicen la verdad mantienen un ritmo relativamente constante en el uso de gestos.

Por lo tanto, la fase de la entrevista cognitiva que requiere contar una historia hacia atrás es clave en observar los cambios en el CNV. Esto lleva directamente al impacto de la carga cognitiva y se debe subrayar que las diferencias observada ocurren en comparación con la línea base. Solo la mirada directa ha mostrado diferencias importantes también entre la fase de contar la historia cronológicamente y hacia atrás.

Por último, y en cuanto a los rasgos psicopáticos, en la fase de línea base de la entrevista cognitiva ninguna señal no verbal se ha mostrado diferente. Además, los cambios en la frecuencia de parpadeo, mirada directa y gestos fueron similares entre sujetos con y sin rasgos psicopáticos a medida que aumentaba la carga cognitiva.

Solo los movimientos del tronco aumentaron en los sujetos con rasgos psicopáticos que mintieron y, especialmente, desde la fase de contar la historia hacia atrás. Se plantea que más movimientos del tronco sirven como distractores para los demás y una ventana abierta que facilita la influencia sobre otros. Los autores consideran este hallazgo suficiente como para considerar que aún queda sobre la mesa la importancia de las diferencias individuales en el CNV (especialmente de los rasgos de personalidad).

Como conclusión, tanto la carga cognitiva como la ansiedad son importante en la tarea de determinar el CNV en el contexto de la interrogación. La mejor manera de detectar las señales no verbales indicadoras de engaño parecer ser la consideración de las diferencias individuales y, por tanto, un buen registro de la línea base del CNV.

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Marcadores no verbales de la mentira en edades tempranas. Club de Lenguaje No Verbal

Amigos del Club de Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Nonverbal markers of lying during children’s collective interviewing with Friends” de Sen H. H. y Küntay A. C. (2018), en el cual se analiza y compara el comportamiento no verbal de niños/as que mienten con el de los que dicen la verdad. ¿Harán lo mismo que los adultos?

Detectar a aquellos que engañan es una labor que recibe mucha atención dada la importancia que tiene en contextos sociales y jurídicos. En el estudio de la detección de la mentira existen herramientas diversas, tanto para analizar el comportamiento verbal, como no verbal. Todas son necesarias, dado que niños/as y adultos/as, expresan multitud de comportamientos que pueden indicar engaño.

En el caso del comportamiento no verbal (CNV), hay señales que pueden delatar más que otras, pero no son tan fácilmente reconocibles como se desearía. Las señales no verbales relativas al engaño se apoyan principalmente en los movimientos de la cara y del cuerpo, además de elementos paralingüísticos del discurso. En el primer caso, las evidencias muestran que en el comportamiento del engaño se da una disminución de la expresión del lenguaje corporal y un mayor contacto visual. En el segundo caso, lo más indicativo de engaño ha mostrado ser un discurso más lento, con menos detalles y una mayor latencia de respuesta ante las preguntas de un entrevistador.

Una herramienta útil para analizar el CNV relacionado con el engaño es la entrevista grupal. En los últimos años, se ha mostrado mucho interés en el uso de esta herramienta con adultos. A modo general, en una entrevista grupal, se espera una mayor interacción entre los miembros del grupo (o pares) cuando dicen la verdad. La razón es que parten de recuerdos compartidos y, por eso, cuando cuentan una historia se completan, se corrigen, se miran más, etc. En cambio, contar mentiras implica que cada uno de los miembros de un grupo se basará en su capacidad individual de construir una historia en la misma línea con la de otros compañeros. No interaccionan tanto, se esfuerzan para crear una historia coherente, añaden menos información y se miran menos.

En el caso de los/as niños/as, la entrevista grupal no se ha utilizado para detectar señales no verbales relacionados con el engaño. Pero hay evidencias relativas a lo verbal, a como cuentan una historia compartida (co-narración). Se ha visto que en estas interacciones los/as niños/as utilizan la confirmación, la negación, modifican la información del otro espontáneamente y añaden información nueva.

Cuando se ha analizado el CNV relativo al engaño (de manera individual) en niños/as, este análisis venía precedido por la presentación de instrucciones explícitas o algún tipo de motivación a priori para que ocurra un comportamiento de engaño. Es decir, los/as niños/as tenían tiempo para preparárselo, no era puramente espontáneo. Posiblemente sea esa la razón por la cual se ha observado que, en edades tempranas, los que dicen la verdad no expresan un CNV muy diferente de los que mienten.

Dado que existen evidencias limitadas sobre señales no verbales de engaño a edades tempranas, uno de los objetivos de este estudio es cubrir estas carencias. Por tanto, utilizan la entrevista grupal en niños/as y se analiza el CNV espontáneo relativo al engaño. Otro objetivo es observar si el CNV es distinto cuando se miente por omisión o por acción (by commission). En el primer caso, lo que se cuenta no es falso, pero se omite información crítica. En el segundo caso, se expone una mentira intencional, un enunciado falso.

Los participantes del estudio son 45 pares de niños y niñas (pares del mismo sexo), con edades comprendidas entre 4 y 7 años. Se utiliza una versión modificada del paradigma Resistencia a la tentación, en la cual los/as niños/as tienen prohibido tocar unos juguetes, pero no otros. Un experimentador lleva a cada par de sujetos a una sala, donde hay tres mesas. Encima de una de ellas están los juguetes prohibidos, justo al lado de un espejo unidireccional, detrás del cual hay un investigador que graba. Encima de otra mesa, a la otra punta de la sala, hay juguetes con los que sí se puede jugar. En el medio de la sala, está la tercera mesa, donde los pares de sujetos se pueden sentar, hablar y jugar.

El experimentador lleva a los sujetos a la sala de juego y expone unas reglas. No se pueden tocar ni los juguetes que están encima de la mesa del espejo, ni la mesa. Sí pueden jugar con los juguetes que están encima de la mesa opuesta y tocar todo lo que quieran de ese lado. También se aplican pruebas de evaluación de correlatos sociocognitivos de la mentira (p. ej. teoría de la mente, funciones ejecutivas) para asegurar que los/as niños/as son capaces de mentir. Al final de la evaluación, cada par de sujetos vuelve a la sala de juego y el experimentador explica que se tiene que ir.

A partir de este punto, el estudio se desarrolla en cuatro fases. En la primera, los sujetos permanecen solos durante un minuto en la sala. En la segunda, una mujer desconocida entra y juega (otro minuto) con los juguetes prohibidos, sin interaccionar con los sujetos. Lo seis minutos siguientes (fase 3), los sujetos vuelven a quedarse solos. En la fase 4, el experimentador entra en la sala y les entrevista. Se les pone 4 preguntas: qué han hecho mientras han estado solos (1), si han tocado los juguetes (2, pregunta target), si se han movido de la mesa del centro (3) y si los juguetes prohibidos están cambiados de sitio (4).

En el análisis de variables demográficas (sexo, edad, etc.) se encontró una interacción con la edad: la mayoría de los que han mentido eran mayores que los que dijeron la verdad. Solo mintió una pequeña parte de los sujetos. Ante la pregunta 1, respondieron con una mentira por omisión, ocultando que han tocado los juguetes prohibido (p. ej. hemos hablado). Para mantener la coherencia, estos mismos se vieron forzados a responder con una mentira por acción ante la pregunta 2 (no hemos tocado los juguetes prohibidos).

El CNV observado al decir una mentira por omisión no mostró diferencias del CNV observado en quienes dijeron la verdad. En cambio, en las respuestas a la pregunta 2 emergen las diferencias en el CNV. En este caso, los sujetos que mintieron tardaron dos veces más en responder a la pregunta. Este hallazgo es coherente con lo que se ha observado en adultos.

En el estudio también se registró la tendencia o el acto de mirar al compañero cuando se contestaba a las preguntas. Lo que se observó es que los sujetos que mintieron tenían más tendencia de mirar hacia el compañero justo después de responder a la pregunta target, pero no en el resto de la entrevista. Esta tendencia en un momento específico tiene sentido, dado que ante esa pregunta se podía emitir una mentira como tal. No se puede saber cuál es el significado exacto de esa mirada, pero podría señalar un esfuerzo o petición de colaboración en la mentira.

En cuanto a la expresión de gestos en el discurso, se observó que los sujetos que mintieron gesticularon menos que los que dijeron la verdad. El control del lenguaje corporal puede ser un intento de crear credibilidad. Pero se destaca la dificultad de interpretar una mayor o menor expresión del lenguaje corporal, dado que, a veces, los sujetos que mienten gesticulan más para apoyar aquello que dicen y, así, parecer más creíbles.

La mayoría de los sujetos no incumplieron la regla. De los que lo hicieron, solo 2 tocaron los juguetes prohibidos en el primer minuto. Ocho sujetos incumplieron la regla cuando la mujer desconocida estaba presente. Y, por último, 33 de ellos tocaron los juguetes después de que la mujer desconocida se fuera. Esta variedad, aunque limitada por una muestra demasiado pequeña, muestra que los/as niños/as no incumplen las reglas necesariamente por tener un ejemplo, también lo hacen por su cuenta. Lo más destacable es que no hubo ningún ejemplo de la acción de mentir a lo largo del experimento, por lo que cuando se mintió fue por volición propia.

Una de las aportaciones más interesantes de este estudio es observar que, cuando se puede mentir por omisión, la detección de la mentira a través del comportamiento no verbal se complica. Las diferencias en CNV entre los que dicen la verdad y los que mienten no salieron a la luz cuando estaba presente la posibilidad de mentir por omisión. No es necesario fingir a lo largo de toda la entrevista, mientras se pueda omitir información y no mentir per se. Tener en cuenta las características de la entrevista y del contexto en el cual se examina la veracidad de unas declaraciones puede ser clave en la detección de la mentira.

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Las claves de la detección del engaño. Club del Lenguaje No Verbal

Amigos del Club de Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Deception and truth detection when analyzing nonverbal and verbal cues” de Vrij A. (2018), una revisión de los hallazgos de los últimos 30 años en la detección de la mentira. El autor, uno de los investigadores más importantes de este área, repasa las evidencias clave y las técnicas más utilizadas.

Detección del engaño a través de lo visible: comportamiento no verbal vs discurso

En el estudio de la detección de la mentira hubo una transferencia progresiva, desde el interés en el comportamiento no verbal (CNV) hacia el comportamiento verbal (CV). Esto se debe a que ha habido muchas investigaciones que han mostrado evidencias débiles sobre la utilidad del análisis del CNV para detectar mentiras, engaño o fraude, al menos tal como se ha venido haciendo hasta ahora. Estas evidencias aparecen bien reflejadas en meta-análisis llevadas a cabo por DePaulo, junto a otros autores (2003; 2006).

El análisis del CNV en la detección de la mentira ha generado algunos hallazgos y desarrollo de herramientas que se utilizan incluso a día de hoy. Un caso es la técnica de Reid o técnica de interrogación de 9 pasos. Desarrollada en los años ’50, se basa en un estilo acusatorio de interrogación. La realidad empírica sobre el tema mostró que este estilo no es útil porque da lugar a menos información y señales de engaño, menor número de confesiones veraces y más confesiones falsas. Los indicadores que se utilizan para la mentira parece que no están relacionados con el engaño y la técnica se basa en observaciones del CNV de sospechosos, es decir, sin saber si son culpables o no.

Otro caso es algo que a muchos seguramente nos suena: Paul Ekman y el concepto de micro-expresiones faciales que indican emociones. Este autor ha tenido mucho éxito y en su libro Telling lies presentó ideas muy innovadoras sobre la detección de la mentira. El problema es que aportó muy poca o ninguna evidencia sobre la relación entre micro-expresiones faciales, emociones y la detección de la mentira.

En uno de los meta-análisis de DePaulo (2016), analizan la habilidad de 25000 observadores para detectar el engaño mediante la observación del CNV y del CV. De media, un 54% de los sujetos detectaron correctamente el engaño, un poco por encima de lo que se conseguiría por azar. Además, se encuentran diferencias entre el análisis del CNV y el análisis del discurso. Cuando lo sujetos solo ven a la persona que deben considerar si engaña o no, aciertan un 52%. En cambio, cuando solo oyen a dicha persona, aciertan un 63%. Los mismos patrones de detección se encuentran cuando oficiales de policía intentan detectar verdades y mentiras en entrevistas policiales reales.

Todos estos datos sobre las diferencias entre analizar el CNV y el discurso para detectar el engaño, no implica que el análisis del CNV se deba descartar, sino al contrario. Será útil cuando se tiene en cuenta junto al CV y también cuando no es posible acceder al discurso.

En el estudio de la detección del engaño, la publicación de la herramienta CBCA (análisis de contenido basado en criterios/ la hipótesis Undeutsch) supuso avance importante. Esta herramienta se compone de 19 criterios que se dan más frecuentemente en las declaraciones verdaderas que en las falsas. Ha sido comprobada en más de 40 estudios, en los cuales 15 criterios han sido apoyados constantemente. Antes de su aparición ya se estudió el CV, pero de manera distinta. Se enfocaban más en la forma de expresión (p. ej. alto uso de auto-referencias, como yo, mio) y no tanto en el contenido, como ocurre en el CBCA. Este se centra en piezas de información y, aparte de la detección de engaño, cumple con otra necesidad clave: recoger tanta información como sea posible.

Para analizar piezas de información también se utiliza la Monitorización de la Realidad (RM), desarrollada por Marcia Johnson (1988; 2006), y sirve para distinguir entre recuerdos basados en experiencias reales y basados en la imaginación. Tiene un fundamento teórico más fuerte y es más fácil de enseñar y usar que el CBCA. No se basa en criterios, sino en información recogida de tipo espacial, perceptual y temporal, que se ha observado que es más probable que aparezcan en las declaraciones veraces. Por estas razones, actualmente se utiliza más la RM que el CBCA, aunque en términos de precisión en la detección de verdades y mentiras, ambas herramientas producen resultados similares.

 Detección de la mentira a través de lo invisible: activación fisiológica vs cognición

En la detección del engaño también se puede trabajar con procesos más internos, más difícil de observar. Lo primero que se tuvo en cuenta es la medición de correlatos fisiológicos, que indiquen una activación del organismo de un sujeto, partiendo de la idea de que aquel que miente se pondrá más nervioso de lo normal. Con este fin se utilizó el polígrafo, hasta el momento en el cual se dieron cuenta que incluso los que dicen la verdad pueden tener una activación fisiológica (arousal) más alta de lo normal porque el contexto de una entrevista puede ser altamente estresante.

El tercer cambio de paradigma en la detección de la mentira llega con técnicas orientadas a la cognición. Empiezan a aparecer diferentes protocolos de entrevista que buscan desencadenar ciertos procesos mentales o estrategias verbales que marcarán la diferencia entre mentira y verdad. Este cambio de paradigma es importante, porque supone un cambio en la detección del engaño, desde la pasividad del observador hacia un papel activo de este, entrevistando directamente a los sospechosos. Se presentan a continuación cuatro enfoques que han mostrado ser más eficaces en esta labor.

El análisis de criterios indicativos de engaño (ACID) es un protocolo de entrevista basado en la entrevista cognitiva, un procedimiento que sirve para obtener más información de los testigos cooperativos a través del uso de herramientas específicas que mejoran la memoria. Las evidencias muestran que los que dicen la verdad ofrecen más información adicional que los que mienten, cuando se aplican técnicas de este tipo.

Existen técnicas de evaluación de credibilidad cognitiva que abarcan 3 elementos importantes: (1) imponer más carga mental, por ejemplo, dar una segunda tarea al sujeto entrevistado mientras se le pone preguntas. A los que mienten les es más difícil implicarse en una segunda tarea y esta puede perjudicar su habilidad de contar historias inventadas. También se intenta (2) animar a los entrevistados a contar más información, enseñándoles un modelo de declaración no relacionado con el tema de la entrevista. Es una historia detallada que servirá de ejemplo para transmitir que cuantos más detalles se cuentan, mejor. Con esta técnica se consigue más información tanto de los que dicen la verdad como de los que mienten, pero aparecen diferencias en cuanto a la calidad (historias más plausibles y complicadas cuando se dice la verdad). Por último, se plantea una mezcla de preguntas esperadas e inesperadas y se observan diferencias en la facilidad de responder. Los que mienten presentan más dificultad para responder a preguntas inesperadas, incluso si se hayan preparado antes para tales situaciones.

El uso de un enfoque de verificabilidad implica pedir a los entrevistados dar más detalles que se puedan verificar. Los que mienten, por un lado, quieren dar muchos detalles para ganar credibilidad, pero, por otro lado, no cuentan demasiados porque puede que los investigadores los verifiquen. En cambio, los que dicen la verdad, cuentan más detalles que se pueden verificar posteriormente.

Como observamos, el mundo de la detección del engaño es muy amplio y cada vez más avances. Tanto el comportamiento no verbal como el discurso son aspectos que aportan mucha información y esta debe ser analizada adecuadamente. Su estudio y el desarrollo de nuevas metodologías, como el metaprotocolo SAVE, desarrollado por el Instituto de Análisis de Conducta Antifraude, ayudan a mejorar la precisión en esta labor de detección de mentiras.

 

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