Por cortesía de la Fundación Universitaria Behavior & Law

Categoría: Detección de mentiras (Página 1 de 17)

¿Presencialidad o a distancia? Comunicación no verbal en los juicios tras la pandemia. Club del Lenguaje No Verbal

Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Justice and Nonverbal Communication in a Post-pandemic World: An Evidence-Based Commentary and Cautionary Statement for Lawyers and Judges” de Denault, V y Patterson, M. L. (2021), en el que se estudia la integridad de los juicios y de los sistemas judiciales en base a la comunicación no verbal exhibida en interacciones personales.

Las nuevas normas de distanciamiento físico resultantes han tenido muchas consecuencias, algunas de las cuales experimentadas en el sistema judicial. Así, los tribunales de todo el mundo limitaron sus actividades.

No obstante, muchas jurisdicciones han recurrido a la tecnología para asuntos urgentes. El uso de aplicaciones telefónicas e informáticas, como Skype o Zoom, para realizar juicios por videoconferencia plantea preocupaciones similares a las identificadas por juristas, como deshumanizar a los acusados.

El uso de la comunicación no verbal durante los juicios se remonta a cientos, si no miles de años. Hasta el día de hoy, en los sistemas de justicia estadounidense y canadiense, por ejemplo, quienes juzgan los hechos están legalmente autorizados para valorar la conducta de los testigos. De acuerdo con las opiniones de los mayores tribunales, los que juzgan los hechos suelen recurrir al comportamiento de los testigos para evaluar la credibilidad. Este enfoque, sin embargo, ha sido severamente criticado.

No debe haber ninguna duda sobre la importancia, si no la necesidad, de reconocer los peligros de los prejuicios y estereotipos sistémicos en los tribunales. Los mitos sobre la violación, por ejemplo. Lo mismo se aplica a las creencias erróneas sobre la validez de las señales no verbales para detectar mentiras. Tanto las señales visuales no verbales comunes para detectar mentiras como muchas señales vocales y verbales son, en gran parte, débiles y poco fiables. Además, las técnicas novedosas desarrolladas para detectar mentiras se han promovido como alternativas para entrevistas de investigación, no procedimientos judiciales reales.

No obstante, esas técnicas ignoran las características reales prácticas de los sistemas de justicia. Esto es, la naturaleza de las preguntas formuladas en la vida real, a menudo, es diferente de las que se hacen en entornos experimentales. Lo mismo ocurre con las respuestas de los testigos en los tribunales.

Los académicos de varias disciplinas han demostrado que, durante los intercambios en persona, nuestro rostro y cuerpocumplen una variedad de funciones más allá de la detección de mentiras. Por tanto, el diseño y disposición de los tribunales; las características de apariencia; y las señales y comportamientos no verbales de jueces, jurados, secretarios, guardias de seguridad, acusados, testigos y abogados afectan al curso de los procedimientos judiciales.

En el caso de los juicios ante jurado, las oportunidades para observar comportamientos no verbales incluyen: cuando los jueces hablan con testigos y abogados; testifican testigos; interrogatorios y contrainterrogatorios a testigos; cuando los abogados presentan sus argumentos de apertura y cierre; y cuando los abogados y los clientes hablan. Además, las reacciones expresivas por parte de jueces, jurados, acusados, testigos y abogados hacia otros participantes de la interacción precipitan evaluaciones sobre el curso de los hechos.

Muy pocas señales y comportamientos no verbales tienen un significado definido. Los factores contextuales que involucran las intenciones de los codificadores, sus otros comportamientos verbales y no verbales, otras personas y el entorno afectarán el significado. Además, la forma en que las personas comprenden y se adaptan a las expresiones faciales, patrones de mirada, posturas y movimientos corporales suelen ocurrir inconscientemente, incluso a través de la tendencia automática a imitar el comportamiento de los demás. La mímica no consciente también tiene muchas otras consecuencias prosociales o positivas. Una gran cantidad de investigaciones muestra que los gestos con las manos,producidos durante el habla, son, junto con las palabras, parte de un sistema integrado de producción del habla.

Finalmente, aunque el uso de aplicaciones telefónicas e informáticas limitan la amplitud de visión y la capacidad de los abogados e investigadores para elegir su enfoque, se podría argumentar que la información conductual es simplemente diferente. Por ejemplo, a diferencia de los juicios en persona, las características faciales de los testigos podrían verse mejor en las videoconferencias. Sin embargo, esto podría introducir otras preocupaciones sobre el curso de los procedimientos judiciales.

Cuando la atención se centra, principalmente, en la cara, por ejemplo, aumenta el impacto potencial de las características faciales. Esto no debe tomarse a la ligera. Las características faciales pueden influir negativamente en la evaluación de las pruebas y la sentencia de los acusados.

No debe haber duda de que durante la pandemia del Covid-19, la tecnología ha permitido ¾y permite¾ que los investigadores escuchen a testigos y resuelvan disputas urgentes, aunque de manera imperfecta. Y es evidente que, en algunas situaciones delicadas, la tecnología puede facilitar el testimonio de personas vulnerables. Sin embargo, se deben considerar las múltiples funciones de la comunicación no verbal, al igual que otras preocupaciones planteadas por los expertos.

Los estudiosos han escrito sobre diversas consecuencias adversas de los juicios por videoconferencia. Estas no solo incluyen deshumanizar a los acusados, sino también comprometer su derecho a una asistencia letrada eficaz, así como obstaculizar la imagen y el papel de los jueces, la función simbólica de los juzgados y la legitimidad y autoridad de la ley.

Las preocupaciones planteadas por los profesionales tampoco deben pasarse por alto. Por ejemplo, en ausencia de juicios en persona, es difícil, si no imposible, saber si alguien no visible en la pantalla está entrenando a los testigos, o si estos están consultando documentos no autorizados para ayudar en su interrogatorio y contrainterrogatorio. Además, el acceso inadecuado a ordenadores e Internet de alta velocidad podría generar graves problemas de equidad.

A la luz de todos estos problemas, los abogados y jueces pueden trabajar en estrecha colaboración con los académicos de la comunicación no verbal en la búsqueda de mejorar la administración de justicia en un mundo pospandémico.

A pesar de los desafíos de investigar los sistemas de justicia, tales esfuerzos brindan una oportunidad para que los académicos de la comunicación no verbal contribuyan a la mejora de la sociedad.

Si quieres saber más sobre el comportamiento no verbal y la detección de la mentira, visita nuestro Máster en Comportamiento No Verbal y Detección de la Mentira o nuestro Experto Universitario en Comunicación No Verbal y Personalidad, con becas especiales para los lectores del Club del Lenguaje no Verbal.

Microexpresiones como señales indicativas de engaño. Club del Lenguaje No Verbal

Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Microexpressions Differentiate Truths From Lies About Future Malicious Intent” de Matsumoto, D y Hwang, H. C. (2018), en el cual se investigan las microexpresiones y su posible capacidad para diferenciar a los que dicen la verdad de los mentirosos sobre su intención de cometer un acto ilícito en el futuro.

Estudios previos han proporcionado, de forma generalizada, resultados sugiriendo que las microexpresiones no son necesariamente indicativas de engaño y que su rareza limitaba su potencial en este aspecto. Sin embargo, los hallazgos hasta la fecha con respecto a las microexpresiones como posibles indicadores de engaño han sido equívocos. Así, la conceptualización y operacionalización de qué gestos constituyen o no microexpresiones ha influido en tales resultados.

Los autores argumentan que una operacionalización empíricamente justificada del rango de duración del límite superiorpara microexpresiones debería ser ≤0,50s. Dado que afirmaciones anteriores sugerían que las microexpresiones eran signos de emociones ocultas o reprimidas, definirlas con mayor duración puede resultar en la identificación de expresiones que ya no son signos de emociones ocultas o reprimidas.

Sin embargo, no hay ningún estudio previo de producción que haya probado si las microexpresiones ocurren con cualquier duración o si son indicadores de engaño. Dada dicha falta de evidencia, los autores sugieren que la operacionalización de la duración de la microexpresión propuesta es la metodología más limpia para medir las microexpresiones en su estudio exploratorio inicial.

Por tanto, los autores examinaron si ocurrieron microexpresiones ≤0.50s y si estas eran indicadores de veracidad y engaño. La duración se definió como el tiempo total desde el inicio de una expresión a través de su vértice hasta su desplazamiento. Estos análisis permitieron examinar si se produjeron microexpresiones a diferentes velocidades y si permitían diferenciar a los que dicen la verdad de los mentirosos.

Concretamente, el experimento fue un diseño bidireccional con la condición de veracidad (verdades y mentiras) y la etnia (estadounidenses europeos e inmigrantes chinos) como factores. Los individuos participaron en un experimento de crimen simulado, en el cual tenían que mentir o decir la verdad sobre un robo. No obstante, también se tuvieron en cuenta las expresiones producidas por los participantes en una entrevista de selección inicial. Por tanto, se examinó la posibilidad de emplear microexpresiones para diferenciar a los que dicen la verdad de los mentirosos en su intención de cometer un acto malicioso en el futuro.

Los participantes completaron un cuestionario demográfico, el Cuestionario General de Etnicidad, la Escala de Maquiavelismo y la Escala de Autocontrol, además de una lista de verificación de emociones al principio y al final del experimento. Esta lista de verificación incluía 12 palabras de emoción.

Los participantes primero completaron las medidas previas a la sesión, tras lo cual se les dijo que serían asignados al azarpara coger un cheque de 100$ en efectivo, o para mirar, pero no coger, el cheque. Su objetivo era pasar por hasta tres puntos de control / entrevistas, debiendo convencer a todos los oficiales de su honestidad, sinceridad e inocencia.

Los hallazgos proporcionaron el primer apoyo empírico para la noción de que las microexpresiones de entre ≤0,40 y ≤0,50s ocurren con suficiente frecuencia para diferenciar a los que dicen la verdad de los mentirosos. En contraposición, las microexpresiones que ocurrieron ≤0,30s no lo hicieron.

No obstante, han de mencionarse algunas limitaciones. Quizás la más relevante se corresponde con la falta de tamañoadecuado de la muestra. La investigación futura debería utilizar muestras adicionales y más grandes, no solo para replicar los hallazgos principales, sino para probar mejor otros posibles moderadores como el sexo o la etnia. Además, el estudio involucró solo un tipo de mentira (sobre futuras intenciones maliciosas) en un tipo de contexto (entrevista de control de seguridad). Por ende, el potencial de las microexpresiones para diferenciar a los que dicen la verdad y a los mentirosos en otros tipos de mentiras y contextos debe ser examinado en el futuro.

Hasta la fecha, tampoco se han investigado las variables diferenciales individuales que están asociadas con qué emociones serán experimentadas o expresadas por qué individuos. Por otro lado, las expresiones que ocurrieron ≤6.00s también produjeron hallazgos positivos, lo que sugiere que las macroexpresiones también podrían diferenciar a los que dicen la verdad de los mentirosos.

Asimismo, los resultados sugirieron grandes diferencias individuales en los tipos de emociones negativas que experimentaron los participantes; mientras que algunos se enfadaban, otros estaban disgustados y otros asustados o tristes. Pero la diferencia entre las expresiones de emociones negativas de los que dicen la verdad y de los mentirosos puede estar en su ocultación.

Esto es, los mentirosos eran más propensos a ocultar o reprimir sus sentimientos negativos, lo que resultaba en más microexpresiones. Los que decían la verdad, sin embargo, eran menos propensos a hacerlo, lo que resultaba en expresiones de apariencia más normal, con duraciones más largas.

Así, la mayoría de los estudios sobre el engaño hasta la fecha han examinado las mentiras sobre un incidente en el pasado. Por el contrario, los autores analizaron la intención de cometer un acto malicioso en el futuro. En consecuencia, dichos resultados tienen varias implicaciones.

A nivel teórico, sugieren una reconsideración del papel de las expresiones faciales de la emoción en general, y de las microexpresiones en particular, frente a la veracidad y el engaño. Dada la naturaleza transitoria de la emoción y las expresiones emocionales, junto a la naturaleza dinámica de cualquier interacción, las microexpresiones pueden desempeñar un papel diferente como indicadores de estados mentales.

Además, el tipo de mentira y los tipos de preguntas que se hacen y responden, probablemente, moderan la función de las expresiones emocionales, al igual que los comportamientos y la conducta del entrevistador. Todos estos factores deben tenerse en cuenta en un marco más completo en el futuro.

Finalmente, los resultados apuntan a que se puede tanto entrenar a las personas para detectar microexpresiones como desarrollar tecnologías informáticas que pueden identificar mejor el comportamiento no verbal, desempeñando un importante papel en contextos de seguridad. Utilizada de manera cuidadosa y estratégica dentro de un enfoque de seguridad multinivel, la identificación de microexpresiones puede mejorar sustancialmente diversas operaciones en este ámbito seguridad.

Si quieres saber más sobre el comportamiento no verbal, microexpresiones y la detección de la mentira, visita nuestro Máster en Comportamiento No Verbal y Detección de la Mentira o nuestro Experto Universitario en Comunicación No Verbal y Personalidad, con becas especiales para los lectores del Club del Lenguaje no Verbal.

Grupos de conductas no verbales y su fiabilidad para detectar la mentira. Club del Lenguaje No Verbal

Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Clusters of Nonverbal Behaviors Differ According to Type of Question and Veracity in Investigative Interviews in a Mock Crime Context” de Matsumoto, D y Hwang, H. C. (2018), en el cual analiza la noción de que examinar grupos de comportamientos no verbales es una forma más fructífera de tomar determinaciones sobre la veracidad y el engaño que los comportamientos únicos y específicos.

Realizar entrevistas de investigación es una parte importante del proceso de justicia penal. Evaluar la veracidad, la credibilidad y detectar el engaño son determinaciones importantes que se toman durante estas entrevistas.

Durante años, los investigadores han examinado el comportamiento no verbal en busca de pistas para tales determinaciones. Estas son acciones dinámicas del rostro, la voz y el cuerpo que comunican mensajes. Los primeros estudios produjeron evidencia preliminar de expresiones faciales, gestos… para diferenciar las verdades de las mentiras. Sin embargo, estudios posteriores produjeron resultados contradictorios o nulos. La mayor parte de la investigación hasta la fecha ha examinado un comportamiento no verbal específico y único. No obstante, algunos han sugerido que grupos de comportamiento no verbal (a veces combinados con palabras), en lugar de conductas únicas, pueden diferenciar de manera fiable las verdades de las mentiras.

La noción de que los grupos son mejores para diferenciar las verdades de las mentiras se basa en una consideración de la complejidad y los grados de conciencia sobre las cogniciones y emociones de uno. Así, los comportamientos no verbales son señales de estas cogniciones y emociones. La mente está repleta de múltiples pensamientos y sentimientos que, a menudo, existen simultáneamente.

Mentir requiere conocimiento de la verdad y el contenido de las propias mentiras. Por tanto, los mentirosos deben mentir sobre sus conocimientos. También tienen pensamientos sobre el hecho de la mentira, recordando dónde y cómo mienten, así como las consecuencias de ser descubierto (o no). En consecuencia, los mentirosos tienen conocimientos adicionalessobre sus mentiras. Dichas cogniciones adicionales dan como resultado emociones adicionales sobre sus mentiras. Y, en cierta medida, mentir requiere falsificar esos sentimientos. Así, los mentirosos deben mentir sobre sus emociones.

Estas características de los estados mentales de los mentirosos sugieren circunstancias muy complejas asociadas a la mentira. Por ende, el examen de cualquier canal por sí solo puede no diferenciar a quienes dicen la verdad de los mentirosos tan bien como los grupos o clusters lo harían. Esto se debe a que los clusters proyectan una red más ampliade fuentes de señales con las que capturar posibles fugas (conscientes o inconscientes) de los diversos estados cognitivos y emocionales.

Otro factor que debería influir en la producción diferencial de comportamiento no verbal entre personas sinceras y mentirosos en las entrevistas de investigación son los tipos de preguntas que se hacen. Los diferentes tipos de preguntas deberían provocar diferentes cogniciones y emociones para los que dicen la verdad y los que mienten, produciendo así diferentes comportamientos no verbales.

Las diferencias individuales aseguran que diferentes personas tengan diferentes reacciones cognitivas y emocionales a estas complejidades. El marco presentado sugiere que los diferentes tipos de cogniciones y emociones, los cuales son reclutados por diferentes tipos de preguntas, deben asociarse con diferentes grupos de comportamiento no verbal. Otro factor que considerar en esta línea de investigación es que la calidad de la entrevista se contamina fácilmente. Los entrevistados pueden no comprenden las preguntas formuladas, o el entrevistador puede impedir o influir negativamente en la entrevista.

En su investigación, los autores categorizaron tres tipos de preguntas y examinaron si las diferencias en los grupos de comportamiento no verbal entre quienes dicen la verdad y los mentirosos son moderadas por estos tipos de preguntas. También controlaron la calidad de las entrevistas codificando la contaminación de la entrevista.

Así, participantes de cuatro grupos étnicos “robaron un cheque” y mintieron al respecto, o no lo hicieron y dijeron la verdad. Después de ser asignados a una condición (robar-mentir o no robar-verdad) cada participante realizó tres entrevistas, dos antes de cometer el delito y una después (la de investigación). Las tres categorías de comportamiento no verbal examinadas fueron expresiones faciales de emociones (seis tipos), gestos (tres tipos) y características vocales(cinco tipos).

Con pocas excepciones, las preguntas abiertas produjeron más comportamiento no verbal que otros tipos de preguntas. Pero cuando se controló la duración de la respuesta, las preguntas directas produjeron la mayor cantidad de comportamiento no verbal, seguidas de las preguntas indicadoras. También los grupos de comportamiento no verbal diferenciaron a los que dicen la verdad de los mentirosos, y los grupos específicos sí fueron moderados por preguntas. El hecho de que las diferencias en la conducta no verbal se produjeran en función de diferentes tipos de preguntas tiene importantes implicaciones para su uso en entrevistas de investigación y en el proceso de justicia penal.

Las preguntas abiertas claramente brindan la capacidad de observar mayor cantidad y rango de comportamiento no verbal en busca de pistas de veracidad o engaño, especialmente cuando se consideran junto con las declaraciones verbales. Pero los análisis también mostraron que otras preguntas, incluso las directas y cerradas que requieren respuestas duales simples, están repletas de cognición y emoción.

Empíricamente, estos hallazgos sugieren el desarrollo de taxonomías de tipos de preguntas en el futuro, así como para la explicación continua de patrones diferenciales de respuestas a esas taxonomías. Ningún comportamiento no verbal diferenciaba las verdades de las mentiras en todas las preguntas.

En las preguntas abiertas, los mentirosos mostraron menos ira y felicidad y más disgusto, miedo y sorpresa. También asintieron menos con la cabeza; el tono de voz era más bajo, con un mayor rango de tono y de intensidad. En las preguntas indicadoras, los mentirosos experimentaron más ira y disgusto facial y menos asentimientos con la cabeza. La mayor ira y disgusto, tono más alto y menos asentimientos con la cabeza probablemente reflejen una mayor emotividadgeneral a tales preguntas en comparación con quienes dicen la verdad, lo cual es indicativo de las preguntas indicadoras.

En la práctica, estos hallazgos sugieren que los investigadores deben ser conscientes de los patrones diferenciales de respuestas no verbales frente a los diferentes tipos de preguntas durante las entrevistas de investigación. Este conocimiento permitiría desarrollar estrategias y técnicas para preparar y ejecutar entrevistas de manera más efectiva. Asimismo, se necesitarían conocimientos operativos y habilidades de observación relacionadas con múltiples canales de conducta.

Los estilos comunicativos de los grupos también produjeron diferencias en la forma en que los participantes se expresaban (por ejemplo, hablando más o menos alto). Sin embargo, esto no necesariamente se asocia con el engaño. Así, las diferencias no verbales también pueden conducir a otros sesgos interesantes en las percepciones, prejuicios y estereotipos de personas y grupos. Esta constituye una importante línea de investigación potencial en el futuro, con importantes ramificaciones para el sistema de justicia penal y los procesos de investigación.

Si quieres saber más sobre el comportamiento no verbal y detección de la mentira, visita nuestro Máster en Comportamiento No Verbal y Detección de la Mentira o nuestro Experto Universitario en Comunicación No Verbal y Personalidad, con becas especiales para los lectores del Club del Lenguaje no Verbal.

El parpadeo como indicador no verbal de engaño. Club del Lenguaje No Verbal

Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “In the blink of an eye: Quantitative blink dynamics predict deceptive personality traits in forensic interviews” de Gullapalli, A. R.; Anderson, N. E.; Yerramsetty, R.; Harenski, C. L. y Kiehl, K. A. (2021), en el que se analiza la hipótesis de que la detección automatizada del parpadeo y la frecuencia de parpadeo predicen los niveles de engaño en el ámbito forense.

El engaño se define como la transmisión intencional de un mensaje destinado a fomentar creencias o percepciones falsas en el destinatario. A pesar de la prevalencia de varias tácticas para detectar a un mentiroso, su fiabilidad es, en el mejor de los casos, controvertida. La investigación moderna sugiere que los humanos rara vez se desempeñan mejor que el azar cuando se les asigna la tarea de identificar mentiras.

Con la llegada de mejor tecnología, existe un mayor interés en los enfoques automatizados para la detección del engaño. Algunas de estas técnicas se basan teóricamente en observaciones de que mentir, al menos para algunos tipos de mentiras, puede ser más exigente cognitivamente que decir la verdad. Fabricar una mentira plausible con detalles relevantes requiere imaginación, planificación… entre otras estrategias cognitivas. El aumento de la demanda cognitiva de decir una mentira también se ha observado en estudios de resonancia magnética funcional. En estos se asoció con tiempos de respuesta más largos y una mayor actividad cerebral.

Una de las manifestaciones no verbales observables de la carga cognitiva se puede encontrar en los parpadeos. Los parpadeos no ocurren al azar; se ha dicho que se producen después de una alta carga cognitiva. Esto ha llevado a un mayor interés en el uso de la tasa de parpadeo como indicador de engaño, en función de la carga cognitiva en el cerebro.

Varios estudios han encontrado que las tasas de parpadeo disminuyen con un aumento en la carga cognitiva (durante la confabulación) seguido de un aumento compensatorio en los parpadeos inmediatamente después de la mentira, cuando la carga cognitiva ha disminuido. No obstante, otros estudios han propuesto el efecto contrario: la frecuencia de parpadeo aumenta mientras se dice una mentira.

El hecho común observable en todos los estudios es que hay una desviación de la frecuencia de parpadeo durante el proceso de decir una mentira.

El comportamiento deshonesto como la mentira patológica, engaño y manipulación son características clínicas de la psicopatía. Así, los autores investigaron si la frecuencia de parpadeo puede estar relacionada con rasgos de personalidad psicopáticos en un entorno orgánico, donde no se animó a los participantes a participar en conductas engañosas. El conjunto de datos comprendía grabaciones en video de hombres adultos encarcelados, 125 en total. Los voluntarios fueron filmados durante las evaluaciones clínicas basadas en entrevistas, incluido el PCL-R y el SCID-IV. Los datos se registraron a través de una cámara digital enfocada en los entrevistados, quienes estaban sentados y frente a la cámara.

Hay dos metodologías principales para detectar parpadeos: activa y pasiva. Los métodos activos son muy fiables, pero requieren hardware adicional que puede resultar intrusivo, por ejemplo, cámaras e iluminadores de infrarrojos, etc. Las metodologías pasivas generalmente se basan en datos de video adquiridos de una sola cámara. Los avances recientes en el procesamiento de imágenes han llevado al desarrollo de detectores de puntos de referencia faciales que exhiben robustez en la orientación, iluminación y expresiones de la cabeza. Este último método fue el que utilizaron los investigadores.

Los puntos de referencia faciales se detectan localizando primero el rostro en una imagen. Una vez que se identifica esta región de interés, se identifican las estructuras faciales clave. Hay varias implementaciones, pero todas etiquetan las regiones clave de la cara, como la boca, la nariz, la mandíbula, los ojos y las cejas.

Así, los resultados del estudio indicaron que los rasgos psicopáticos interpersonales están asociados con anomalías en el cambio de las tasas de parpadeo durante las entrevistas naturalistas.

Estas dinámicas anormales de frecuencia de parpadeo indican cambios más frecuentes en la frecuencia de parpadeo en bloques de tiempo cortos. Estos cambios en las tasas de parpadeo se han asociado anteriormente con la deshonestidad en las manipulaciones de laboratorio. Estos resultados pueden agregar credibilidad a la fiabilidad de los indicadores no verbales de deshonestidad, específicamente en este caso el parpadeo.

También debe tenerse en cuenta que los cambios en la frecuencia del parpadeo no son indicativos de engaño per se. Más bien puede considerarse indicativo de los cambios en la demanda cognitiva, entre otras influencias fisiológicas y ambientales. Es notable que no se encontró una asociación significativa con la puntuación general de psicopatía.

Los investigadores utilizaron las puntuaciones PCL-R del Factor 1 como una medida de los rasgos engañosos, en lugar del engaño por se. Esto es, más que detectar una mentira concreta en todo momento, la frecuencia de parpadeo puede indicar tendencias o aspectos engañosos sobre el mensaje del interlocutor, o el propio interlocutor, señalando una mentira o mentira parcial.

En los resultados, vemos una relación entre las co-ocurrencias de conteo de parpadeo más alto con las puntuaciones del Factor 1. Esto puede ser indicativo de ráfagas de parpadeo que se han informado previamente como asociadas con el engaño. La mayor incidencia de parpadeos, en este caso, puede ser indicativa de un comportamiento engañoso.

El enfoque de modelado dinámico propuesto también se puede ampliar para trabajar con datos de parpadeo, en los que se conocen casos explícitos de mentir frente a decir la verdad. Una limitación del estudio de los autores es que la muestra actual incluyó solo hombres adultos. Futuros trabajos deberían examinar si estos resultados se generalizan entre géneros y edades (es decir, jóvenes).

Además de los parpadeos, se han identificado otras señales no verbales del engaño, como el aumento de la velocidad del habla, el aumento del número de palabras habladas y los movimientos de la cabeza mientras se está acostado.

Los hallazgos de los autores se suman a un campo emergente de la literatura, el cual investiga el uso de los últimos avances tecnológicos hacia el modelado del comportamiento. Así, el método seguido en esta investigación resulta único para cuantificar la dinámica de parpadeo extraída de un entorno naturalista, en el cual no se pidió a los participantes ni que mintieran ni que dijeran la verdad.

También se ha demostrado que los patrones de parpadeo, en vez de las tasas generales de parpadeo, son indicadores útiles de los niveles de rasgos de engaño.

Si quieres saber más sobre el comportamiento no verbal y su relación con la mentira y la detección del engaño, visita nuestro Máster en Comportamiento No Verbal y Detección de la Mentira o nuestro Experto Universitario en Comunicación No Verbal y Personalidad, con becas especiales para los lectores del Club del Lenguaje no Verbal.

La vigilancia epistémica en los niños. Club del Lenguaje No Verbal

Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Epistemic Vigilance in Early Ontogeny: Children’s Use of Nonverbal Behavior to Detect Deception” de Ghossainy, M. E.; Al-Shawaf, L. y Woolley, J. D. (2021), en el que se analiza el desarrollo de la vigilancia epistémica en los niños; esto es, la capacidad de los niños para modular su confianza en el testimonio verbal como una función del comportamiento no verbal.

Una consecuencia importante de los intercambios comunicativos es el potencial de engaño y desinformación. Los intereses de los oradores a menudo divergen, estando rara vez perfectamente alineados. En otras palabras, normalmente existe una posibilidad distinta de cero de ser engañado o manipulado.

Las ventajas evolutivas resultantes de nuestra capacidad para aprender de los demás solo pueden existir en conjunto con la coevolución de aquellos mecanismos que nos protegen contra el engaño y la desinformación. Según esta lógica, es posible que incluso los niños pequeños posean tales defensas.

El proceso de evolución cultural acumulativa se beneficia enormemente de la capacidad de comunicación, mediante la cual los miembros de una especie transmiten deliberadamente información útil a otros. La veracidad de la información transmitida de una persona a otra depende de al menos dos factores: la capacidad o competencia del comunicador como fuente de información y sus intenciones. Según algunos autores, la comunicación manipuladora impulsa la evolución conjunta de los mecanismos que protegen contra la manipulación.

El riesgo de explotación genera una presión de selección que favorece a quienes son capaces de evitar la manipulación y explotación, dándoles más probabilidades de sobrevivir y reproducirse. Asimismo, los mecanismos de engaño y contraengaño se vuelven cada vez más sofisticados con el tiempo. Podría decirse que esto es lo que vemos en el repertorio humano de interacción social.

Practicar la vigilancia epistémica nos protege de formar creencias falsas basadas en lo que otras personas nos dicen. Implica adoptar una postura crítica hacia la información que recibimos. Para los niños, que adquieren gran parte de sus conocimientos a través del testimonio de otros, la vigilancia epistémica es inmensamente útil. La vigilancia ayuda a los niños a detectar fuentes de información inferiores y/o engañosas.

Así, las investigaciones indican que una variedad de atributos de los hablantes afectan a la confianza selectiva de los niños. Estos incluyen la edad percibida del hablante, las características morales, la familiaridad, la precisión previa y la experiencia. Los niños pequeños prefieren aprender de los adultos en lugar de otros niños. También usan la información sobre la personalidad de los hablantes para juzgar su confiabilidad, confiando preferentemente en los hablantes familiares sobre los extraños.

Es importante destacar que, a los 4 años, los niños se vuelven expertos no solo en reconocer a informantes inexactos, sino en preferir juiciosamente aprender de aquellos con un historial de precisión. Tomados en conjunto, estos estudios demuestran que los niños usan heurísticas que los guían a confiar de manera preferencial en algunos informantes sobre otros. Sin embargo, sigue desconociéndose mucho sobre cómo los niños se protegen contra individuos potencialmente engañosos: cuándo se desarrollan estos mecanismos defensivos, en qué señales se basan y qué tan exitosos son.

Por ello, el estudio de los autores tiene como objetivo comenzar a llenar este vacío, examinando el desarrollo de la capacidad espontánea de los niños para utilizar el comportamiento no verbal para modular la confianza en el testimonio verbal.

Así, en dicho estudio participaron 83 niños de entre 4 y 6 años. Los niños vieron una serie de vídeos que mostraban a un adulto sentado detrás de dos cajas. A los niños se les dijo que solo una tenía un juguete dentro. Para asegurarse de que los niños entendieran la tarea, todos los participantes vieron primero dos vídeos de familiarización. Después, los niños pasaron a ver una serie de 12 vídeos en los que se grabó a un adulto diferente para cada vídeo. Todos los niños visionaron, primero, un vídeo de testimonio verbal, seguido de un vídeo de testimonio inconsistente. Los 10 vídeos restantes se presentaron en orden aleatorio. Después de cada video, se les pidió a los niños que eligieran la caja que creían que tenía el juguete escondido y que justificaran su respuesta.

En los videos de testimonios no verbales, el adulto abrió cada caja, en secuencia, y miró adentro. Para una de las cajas el adulto tuvo una expresión neutra, pero reaccionó emocionado al mirar dentro de la otra caja. En los vídeos de testimonios consistentes, el adulto expresó su entusiasmo de manera no verbal hacia el contenido de una caja y sugirió verbalmente que el objeto estaba en esa misma caja. Durante los vídeos inconsistentes, el adulto expresó su entusiasmo de manera no verbal hacia una de las cajas, pero sugirió verbalmente que el objeto estaba en otra.

Cuando no se ofreció otra información, los niños de hasta 4 años demostraron una capacidad clara y sistemática para aprender del testimonio verbal de los adultos. Los niños no eligieron al azar ni mostraron una desconfianza sistemática en lo que decía el adulto. En cambio, los niños de todas las edades utilizaron la declaración verbal del adulto como verdadera sobre la ubicación del juguete. Cuando las dos fuentes de testimonio ofrecieron información coherente, las decisiones de los niños también se basaron abrumadoramente en el testimonio. Es importante destacar que ningún niño decidió desconfiar del testimonio en los tres juicios consistentes.

Cuando los testimonios verbales y no verbales no coincidían, los resultados muestran que, antes de los 6 años de edad, los niños pequeños basan principalmente sus decisiones en el testimonio verbal de un hablante. En las tres situaciones de testimonio inconsistente, la mayoría de niños de 4 y 5 años eligieron mirar en la caja indicada por la declaración verbal del adulto. Aunque esto no se debe a una falta de comprensión de que la conducta no verbal es comunicativa. Por el contrario, la mayoría de los niños de 6 años atendieron a la información no verbal en los tres ensayos que incluían inconsistencias entre la información verbal y no verbal.

Por tanto, los resultados del estudio actual sugieren que los niños de 4 y 6 años difieren notablemente en su capacidad para detectar el engaño a través del comportamiento no verbal.

Durante estas edades, los niños parecen experimentar un cambio de desarrollo dramático en su comprensión de la relación entre los comportamientos verbales y no verbales, así como su utilidad en las decisiones de confianza. Aunque los niños de tan solo 4 años extraen información de la conducta no verbal, cuando el testimonio verbal está ausente o es consistente, no parecen comprender su función de indicar un testimonio engañoso hasta los 6 años. Una vez que los niños tienen esta comprensión, se vuelven capaces de utilizar conductas no verbales para modular su confianza en el testimonio que reciben.

Estos resultados proporcionan una nueva y emocionante evidencia del desarrollo de la vigilancia epistémica. Específicamente la capacidad de los niños para modular la confianza en el testimonio verbal basado en la presencia de conductas no verbales conflictivas. Los niños no sólo muestran la capacidad de identificar y, preferentemente, aprender de buenas fuentes de información, sino que también, a los 6 años, pueden disminuir juiciosamente su confianza en los adultos que parecen estar mintiendo. Consecuentemente, estos hallazgos representan una fuerte evidencia de que los niños están equipados con una capacidad de vigilancia epistémica basada en señales no verbales.

Si quieres saber más sobre el comportamiento no verbal y su relación con la detección de mentiras y el desarrollo de la infancia, visita nuestro Máster en Comportamiento No Verbal y Detección de la Mentira o nuestro Experto Universitario en Comunicación No Verbal y Personalidad, con becas especiales para los lectores del Club del Lenguaje no Verbal.

« Entradas anteriores