Por cortesía de la Fundación Universitaria Behavior & Law

Categoría: Comunicación social (Página 2 de 29)

La mímica no verbal y su influencia en la comunicación médica. Club del Lenguaje No Verbal

Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Automatic Nonverbal Mimicry Detection and Analysis in Medical Video Consultations” de Wu, K.; Liu, C. y Calvo, R. A. (2020), en el que se estudia cómo la mímica no verbal entre paciente y doctor influye en la calidad de la consulta médica.

La importancia de las buenas habilidades de comunicación en las interacciones interpersonales está ampliamente reconocida. El impacto de las habilidades de comunicación también se ha estudiado en la comunicación médico-paciente. Entre otras cosas, se ha dicho que los médicos con buenas habilidades de comunicación pueden reconocer la enfermedad de los pacientes con mayor precisión y estos están más satisfechos con su atención, logrando mejores resultados de salud.

El mimetismo o mímica no verbal se ha investigado durante décadas y su impacto en la calidad de la comunicación es ampliamente aceptado. Se define como un comportamiento que una persona copia de un interlocutor mientras interactúan.

Muchos estudios también han demostrado la importancia del mimetismo en la comunicación médico-paciente. Por ejemplo, los médicos imitan a los pacientes para establecer una proximidad y empatía durante la interacción. Otro estudio reveló que la imitación conductual de los médicos es uno de los factores que influyen en la confianza del paciente en la terapia.

Así, el mimetismo puede ayudar a desarrollar un sentido de conexión entre las personas, aunque por lo general ocurre inconscientemente. Los interlocutores lo interpretan como un comportamiento amistoso, que ayuda a crear una buena relación y permite ganarse el favor de la persona imitada. Además, se cree ampliamente que el mimetismo está relacionado con la transmisión de empatía. Pero en situaciones de la vida real, esta relación tiene más matices a tener en cuenta, por ejemplo, el género de los interlocutores.

Así pues, los autores realizaron un estudio propio de julio a noviembre de 2017 para investigar la relación entre la mímica no verbal de estudiantes de medicina (130), de una universidad australiana, y su habilidad de comunicación general durante las consultas por vídeo. Se contó con 29 pacientes voluntarios simulados como participantes, además de los estudiantes.

Los 130 estudiantes debían completar una consulta de video con un paciente simulado a través de una plataforma de videoconferencia en línea. Todos los estudiantes estaban matriculados en cursos de formación en habilidades de comunicación médica. Los pacientes simulados fueron entrenados para actuar como pacientes. No obstante, no se les enseñó cómo comportarse, sino que solo se introdujo el proceso de entrevista y cómo evaluar a los estudiantes.

Bien, los pacientes simulados y estudiantes fueron grabados mientras tenían una consulta de video de práctica, y los primeros completaron una encuesta posterior a la consulta para medir el desempeño del estudiante. Después de recopilar los datos, se utilizaron algoritmos informáticos para detectar las características no verbales de los estudiantes y los pacientes simulados. También para identificar el momento en que el estudiante imitó comportamientos no verbales de los pacientes simulados. Por último, se investigó cómo la mímica no verbal de los estudiantes influyó en la calidad de la consulta.

Tras todo este proceso, se detectaron cuatro tipos de comportamiento no verbal tanto de los pacientes simulados como de los estudiantes: sonreír, fruncir el ceño, asentir con la cabeza y sacudir la cabeza.

Seguidamente, se detectó la mímica no verbal de los estudiantes al hacer coincidir sus características no verbales con la de los pacientes simulados. En este caso, se consideró que los estudiantes se comportaban de forma mímica en función de cuando iniciaban y/o terminaban sus interacciones, distinguiendo en total 4 tipos de mímica. Las características de la mímica no verbal incluían el número de ocurrencias, la frecuencia de la acción no verbal y la duración en segundos de los diferentes tipos de mímica.

Los resultados mostraron que, en una conversación, la conducta más común de los estudiantes era sacudir la cabeza, seguido de sonreír y asentir. Por otro lado, el comportamiento más común para los pacientes simulados era asentir y sonreír o fruncir el ceño menos tiempo. De media, los estudiantes imitaron mucho más sonreír y asentir que fruncir el ceño y sacudir la cabeza en cada conversación.

Así, ciertas conductas de mímica no verbal de los estudiantes se correlacionan con los resultados de la evaluación de su comunicación médica. Por ejemplo, la frecuencia de la mímica de fruncir el ceño resultó significativamente positiva en las puntuaciones de su desempeño general. Esto es interesante ya que es menos probable que se imite fruncir el ceño, al asociarse generalmente con ser una expresión negativa.

Por su parte, el modelo de regresión múltiple reveló que la mímica no verbal era un factor predictivo de las habilidades de comunicación del estudiante. Por ende, la cantidad de imitación no verbal puede influir en los resultados de la comunicación. De hecho, resulta curioso que, en el estudio, incluso la mímica de gestos no verbales “negativos” como fruncir el ceño repercutía positivamente sobre la comunicación y la relación médico-paciente. Esto puede deberse a que se considere como un signo de empatía.

Asimismo, en el estudio de los autores no se diseñaron comportamientos controlados. La investigación constató que cuánto se imite el comportamiento no verbal del interlocutor puede influir en el resultado de la comunicación. Además, se observó que la imitación de la conducta no verbal debe usarse, en conjunto, para afectar a las emociones de la contraparte. No obstante, como decíamos, el comportamiento no verbal por sí solo no fue un factor predictivo de las habilidades de comunicación del estudiante. La conducta no verbal no tiene muchos efectos sobre el desempeño comunicativo en la interacción médica.

Finalmente, se encontraron dos estilos de mimetismo por agrupamiento, los cuales podrían ser los mejores indicadores de una buena comunicación. En primer lugar, quienes imitaban los asentimientos (y seguían asintiendo incluso si el paciente simulado se detenía) se consideraron mejores comunicadores. En segundo lugar, el paciente simulado calificaba mejor al estudiante cuando realizaba combinaciones específicas de asentir y sonreír durante la comunicación. Sin embargo, debe mencionarse que imitar con mayor frecuencia la sonrisa de los pacientes no garantiza una calificación más alta o positiva.

En cambio, quienes realizaban más imitaciones de asentir con la cabeza, pero no demasiadas de sonreir, podían lograr mejores puntuaciones de comunicación. Consecuentemente, esta evidencia lleva a varias implicaciones prácticas. Particularmente para aquellos involucrados en la formación de habilidades de comunicación y el diseño de plataformas de aprendizaje.

A modo de conclusión, cabe señalar que un estudiante que imita al paciente sin reconocer o entender la razón por la cual el paciente realizó la conducta probablemente no sería un comunicador eficaz.

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Líderes políticos: la influencia del género y la comunicación no verbal. Club del Lenguaje No Verbal

Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Culture and Gender in Nonverbal Communication” de Grebelsky-Lichtman, T. y Katz, R. (2020), en el que se analiza si influyó y cómo el género de los líderes políticos en su estructura comunicativa no verbal durante la crisis de la pandemia.

La estructura comunicativa no verbal tiene un papel central en las percepciones del liderazgo, el carisma y la confianza de los políticos. Dicha estructura es esencial para la comunicación, la influencia y la persuasión efectivas, especialmente durante las crisis y períodos desafiantes de estrés, miedo o incertidumbre.

Así, la estructura comunicativa no verbal está fuertemente correlacionada con el género y afecta a las evaluaciones de líderes políticos masculinos y femeninos. La personalización política y el sentimentalismo enfatizan la identidad de género de los líderes; esto conduce a la formación de expectativas sociales de género de los líderes masculinos y femeninos. Con respecto a estos últimos, se han definido patrones no verbales masculinos o femeninos en la comunicación política, utilizando estilos de liderazgo de género. De hecho, la desviación de estos puede causar una “reacción violenta” de las percepciones, así como evaluaciones negativas del líder en cuestión.

Según la teoría de la congruencia de roles, el efecto del género en el comportamiento de los líderes es especialmente importante porque la esfera política es, posiblemente, un espacio masculino. Por ende, las mujeres políticas que deseen triunfar deberían expresar una estructura comunicativa masculina no verbal según este planteamiento.

Análisis previos de líderes políticos masculinos versus femeninos han encontrado que la mayoría de las percepciones de las diferencias de género pertenecen a atributos comunales (femeninos) y de agencia (masculinos).

Las características masculinas de los líderes políticos describen principalmente cuatro dimensiones: asertividad, control, confianza y tendencias racionales.

Las manifestaciones no verbales de asertividad psicológicamente correlacionadas incluyen movimientos agresivos y bruscos que expresan un mensaje inequívoco y determinado. La dimensión del control incluye manifestaciones no verbales como proxémicas amplias, ocupando mucho espacio, indicando control o una conducta amenazante, atemorizante, en líderes con alto estatus y autoconfianza. La dimensión de la confianza incluye posturas dominantes, contundentes y ascendentes, como estar muy erguido, para transmitir confianza y estabilidad. En cuanto a la cuarta dimensión de la racionalidad, las manifestaciones incluyen gestos ilustrativos racionales-intencionales que mejoran la comprensión, la memoria, la participación y aumentan la impresión de vitalidad y reciprocidad de participación.

Las características femeninas de los líderes políticos describen otras cuatro dimensiones principales: comunicación emocional, sensibilidad interpersonal, bondad y empatía.

Las manifestaciones no verbales psicológicamente correlacionadas con la comunicación emocional incluyen una voz expresiva de afecto, la cual fomenta la escucha, influye en las percepciones de confianza y mejora las conexiones personales. La sensibilidad interpersonal presenta manifestaciones como el contacto visual, importante para aumentar la credibilidad, confianza y personalización política, o el agrado. La bondad incluye expresiones faciales extensas, (ej. sonreír, para reflejar optimismo y facilitar la percepción de bondad, calma y capacidad para retener la presión) y movimientos suaves, redondos y pequeños. Con respecto a la racionalidad, encontramos la entonación diversa, que representa la preocupación por el bienestar de otras personas.

Durante una crisis como la de COVID-19, las estructuras comunicativas no verbales de los líderes pueden verse afectadas por la situación de la pandemia. Del mismo modo, durante períodos de crisis, los espectadores son sensibles a la filtración no verbal de tensión en la conducta de los líderes políticos. Por lo tanto, la situación de la pandemia y el nivel de gravedad de la crisis pueden tener un efecto mediado sobre el género y la estructura comunicativa no verbal de los líderes.

Para medir estos efectos, el estudio de los autores analizó 20 apariciones televisadas de 10 líderes políticos (dos apariciones para cada uno, siendo 5 hombres y 5 mujeres líderes) durante la crisis del COVID-19. Todos los líderes eran primeros ministros o presidentes de países occidentales democráticos. Se tuvo en cuenta el género, edad, experiencia, ideología política (de izquierda o de derechas) y tipo de democracia (democracia parlamentaria federal, monarquías constitucionales y repúblicas parlamentarias). En el análisis de la estructura comunicativa no verbal de los líderes se incluyó gestos, posturas, expresiones faciales, características vocálicas y desempeño.

Los resultados fueron los siguientes. El género tuvo un efecto significativo en la estructura comunicativa no verbal de los líderes políticos. La estructura comunicativa no verbal de los líderes masculinos era muy diferente a la de las líderes femeninas.

La estructura comunicativa no verbal de los líderes políticos masculinos durante la crisis del COVID-19 contenía principalmente movimientos de patrones masculinos de proxémica amplia. Concretamente, amplios movimientos de manos. Además, su comportamiento contenía gestos asertivos masculinos de advertencia y amenaza. Otra característica importante fue la filtración de gestos de tensión o estrés en los movimientos, como lamerse los labios, contradiciendo así los mensajes de calma, tranquilidad y confianza. Finalmente, los líderes masculinos exhibían pocas características de estructura femenina en sus apariciones televisivas relacionadas con la pandemia; por ejemplo, manteniendo escaso contacto visual con la cámara al ceñirse a sus discursos o notas escritas.

Por su parte, la estructura comunicativa no verbal de las líderes políticas femeninas durante la crisis del COVID-19 contenía principalmente patrones femeninos como el contacto visual. Curiosamente, todas las líderes políticas lograron combinar ceñirse a su discurso con mantener el contacto visual. Otra estructura comunicativa femenina no verbal observada fueron los movimientos redondos y pequeños de manos. En cuanto a los aspectos vocálicos, las líderes femeninas expresaron una diversa entonación, utilizaron una voz expresiva. La estructura comunicativa no verbal de mujeres líderes políticas durante la crisis de COVID-19 también contenía pocos patrones masculinos. Entre estos se apreciaron movimientos amplios y asertivos de la mano, combinados con el resto de características femeninas.

Finalmente, se encontró un efecto entre el género y la gravedad de la pandemia, en términos de fallecidos y casos graves. En países con líderes femeninas donde la situación fue menos severa se observaron más expresiones femeninas de amabilidad y optimismo durante la crisis. En contraposición, en países con líderes masculinos donde la crisis fue más severa y en sus intervenciones se observaban más a menudo manifestaciones masculinas de enfado y advertencia, así como filtraciones no verbales de signos de estrés.

Así pues, en base a estos resultados podemos concluir que el género afecta la estructura comunicativa no verbal de los líderes. Durante una crisis, los líderes presentan un comportamiento correspondiente a su estructura comunicativa no verbal de género.

Anteriormente, una clave para el éxito político de los líderes, incluidas mujeres, era el desempeño de la estructura comunicativa no verbal masculina. Sin embargo, los resultados muestran que las líderes políticas femeninas contemporáneas no adoptan una estructura de liderazgo comunicativa no verbal masculina. Contrariamente, adoptan un nuevo estilo de liderazgo basado en la estructura comunicativa no verbal femenina.

Finalmente, estas conclusiones podrían tener implicaciones prácticas significativas para los líderes políticos, tanto masculinos como femeninos. Estos pueden adoptar el marco teórico y analítico propuesto para desarrollar y mejorar sus habilidades de comunicación, efectos de persuasión, influencia social, apoyo público y cooperación hacia el éxito político.

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Género y culturas ¿cómo afectan a la comunicación no verbal? Club del Lenguaje No Verbal

Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Culture and Gender in Nonverbal Communication” de Zand, S.; Baradaran, M.; Nafaji, R.; Maleki Mousavi, A. y Golbazi Mahdipour, A. (2020), en el cual se estudia cómo el género de la persona y el contexto cultural afectan a la comunicación no verbal.

Sin la comunicación no es posible el surgimiento y desarrollo de la humanidad. Existe un amplio consenso que considera el lenguaje como la principal diferencia entre los animales y los humanos.

Como es sabido, la comunicación se realiza principalmente de dos formas: verbal y no verbal. La comunicación verbal se produce a través de las palabras, ya sea habladas o escritas. En contraposición, la comunicación no verbal es el proceso de enviar y recibir mensajes por cualquier medio que no sea el lenguaje hablado, como la expresión facial, el tacto, la distancia, los gestos…

De hecho, las investigaciones psicológicas revelan que más del 65% del intercambio de información en interacciones cara a cara se realiza a través de la comunicación no verbal. Los investigadores han argumentado que la transmisión de un mensaje solo es efectiva cuando la comunicación verbal (palabras), el audio (melodía, tono…) y aspectos visuales (gestos y movimientos corporales) están relacionados entre sí.

Así, según esta investigación, los comportamientos no verbales juegan un papel esencial en la comunicación interpersonal. La conducta facial también es de importancia, ya que es importante en la comunicación emocional. Las personas usamos el lenguaje corporal sin darnos cuenta y constantemente experimentamos e interpretamos el lenguaje corporal de los demás.

Por otro lado, también se ha establecido que las diferencias de género en el comportamiento no verbal son relativamente pequeñas, aunque pueden asociarse con resultados significativos. Los hombres y las mujeres son diferentes tanto en la comunicación verbal (la elección de palabras, el estilo de conversación, el contenido del habla, el uso del silencio…) como en la comunicación no verbal. Por ejemplo, las mujeres se acercan más al interactuar que los hombres y permiten que otros se acerquen, etc.

La cultura es otro factor importante en el comportamiento y la comunicación no verbal que hace que estas se diferencien en la forma de practicarse entre países diferentes. Las personas repetimos el comportamiento y la comunicación no verbal individualmente, influenciados por la cultura de la que hemos aprendido. Asimismo, la cultura influye en cómo interpretamos el lenguaje corporal y comportamiento no verbal de otros. Como resultado, aparece la diversidad cultural entre países y sociedades.

Sin embargo, muchas personas no solo carecen de información y conciencia sobre los estilos de comunicación no verbal de su propia cultura, sino que tampoco tienen suficiente conocimiento sobre otras culturas. En consecuencia, las personas a menudo asumen erróneamente que en otras culturas se comunican de la misma forma que ellos; esto se conoce como semejanza de proyección. El resultado es que se producen malentendidos en las interacciones interculturales cuando uno interpreta la comunicación no verbal de otros a la luz de sus normas culturales.

Así, los autores del artículo condujeron su propia investigación para comprobar si existen diferencias de género y si los diferentes antecedentes culturales afectan al conocimiento de las señales no verbales. Para ello, tomaron como referencia las culturas italiana e iraní, comparándolas.

La investigación contó con 720 participantes, 360 estudiantes iranís y 360 estudiantes italianos, todos ellos universitarios. La edad de los participantes osciló entre 18 y 49 años, siendo el 41,1% mujeres y el 58,9% hombres. Los participantes completaron una encuesta y proporcionaron su información demográfica básica (sexo, edad, antecedentes educativos y antecedentes culturales). Finalmente, completaron la prueba de conocimiento de señales no verbales.

Los resultados fueron los siguientes. Las mujeres iraníes obtuvieron puntuaciones más altas en el conocimiento de las señales no verbales. En contraposición, la diferencia de sexo en el grupo italiano no fue significativa. Sí se detectó una diferencia notable en las habilidades de comunicación no verbal entre los estudiantes de Irán e Italia; los estudiantes italianos obtuvieron más puntuación. Por tanto, se confirmó la influencia ejercida por los diferentes orígenes culturales sobre el conocimiento de las señales no verbales.

Específicamente, las mujeres participantes en el grupo iraní mostraron tener más conocimiento sobre las señales no verbales que los hombres, así como más precisión en la decodificación no verbal que los hombres. Existe una diferencia esencial entre los medios de conocimiento de la comunicación no verbal de cada grupo (Irán e Italia). Esto significa que los diferentes antecedentes culturales afectan al conocimiento de las señales no verbales de los individuos.

En las culturas individualistas, uno es más importante que el grupo, mientras que, en las culturas colectivistas, los individuos deben adaptarse entre sí y con el grupo. Cuando la cultura colectivista se vuelve más independiente, los individuos a menudo se involucran en las actividades diarias y se unen, mientras que en las culturas individualistas actúan de manera más independiente.

Por tanto, el individualismo y el colectivismo son dimensiones importantes que ayudan a comprender las diferencias y similitudes culturales en el contexto de la comunicación. En el estudio expuesto, el grupo iraní parece actuar de forma conservadora con respecto a sus emociones.

En futuras investigaciones, podría compararse la comunicación en personas con trastornos mentales e individuos sanos, o investigarse la comunicación no verbal con características de personalidad de los individuos, así como factores de interferencia como el estado económico, social y civil en la comunicación no verbal.

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Lágrimas: ¿reflejan el arrepentimiento o la sinceridad? Club del Lenguaje No Verbal

Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “How Visible Tears Affect Observers’ Judgements and Behavioral Intentions: Sincerity, Remorse, and Punishment” de Picó, A.; Gračanin, A.; Gadea, M.; Boeren, A.; Aliño, M. y Vingerhoets, A. (2020), en el que analiza cómo afectan las lágrimas visibles a la percepción de honestidad, arrepentimiento y sinceridad en un individuo.

Tradicionalmente, las lágrimas se han asociado con la sinceridad como creencia popular. Pero ¿qué hay de cierto en esto?

Estudios anteriores demostraron que las lágrimas facilitan la percepción de tristeza e impotencia en los individuos que lloran. Por su parte, los observadores también expresaron más empatía hacia dichas personas, menor tendencia a evitarlas y mayor intención de acercarse y ofrecer apoyo emocional.

Ahora bien, el llanto tranquilo y silencioso en particular, en lugar del llanto fuerte, parece evocar apoyo social, adquiriendo mayor consuelo. Esto está en consonancia con la idea de que una función esencial de las lágrimas es estimular la vinculación y obtener ayuda de otros. Los rostros llorosos también se consideran menos agresivos que los rostros neutrales, enfadados o temerosos.

Por otro lado, estudios más recientes han demostrado que las personas que lloran son juzgadas como más indefensas, amigables y cálidas que las personas sin lágrimas. Los observadores también dijeron sentirse más conectados con las personas que lloraban. Así pues, las transgresiones parecen un contexto apropiado para estudiar los efectos de las lágrimas en las percepciones de sinceridad y remordimiento.

Con el fin de explorar esta cuestión, los autores llevaron a cabo dos estudios. En el primero, se pretendía comprobar si las lágrimas visibles afectan a la percepción de la sinceridad, naturaleza e intensidad emocional de quien llora en situaciones diarias. En el segundo estudio, se midieron las mismas variables en el contexto de un juicio, siendo el acusado quien lloraba. Fundamentalmente, se presentaron contextos y respuestas relacionados significativamente con las funciones propuestas de las lágrimas.

En el primer estudio se contó con 72 estudiantes universitarios españoles como participantes, siendo mujeres la mayoría. Los estímulos consistieron en un conjunto de fotografías que representan rostros con lágrimas visibles y las mismas imágenes con las lágrimas extraídas digitalmente. Esta extracción arrojó 2 conjuntos de 4 fotografías (dos mujeres y dos hombres) que eran idénticas excepto por la presencia de lágrimas.

Los individuos fotografiados no eran actores, sino que respondían emocionalmente a una representación artística. Por tanto, sus rostros eran totalmente naturales, al igual que la emoción que mostraron. Para darles un contexto, las fotografías se presentaron junto con 4 breves viñetas. Estas describían situaciones en las que el personaje principal había dicho algo de dudosa sinceridad o veracidad.

A cada historia le siguió una pregunta sobre si la persona representada está diciendo la verdad y en qué medida. Asimismo, los participantes calificaron las fotografías con respecto a 5 cuestiones. Estas eran si se expresaba alguna emoción; la intensidad de la emoción; la sinceridad percibida; el grado de empatía; y la simpatía que el participante sintió por la persona representada.

Los resultados de este estudio revelaron que ver a un individuo llorando parece cambiar la forma en que lo evaluamos en términos de reacciones emocionales y sinceridad. Por lo tanto, las lágrimas visibles facilitan la identificación de un estado emocional, aumentan la sinceridad percibida de la persona que llora y promueven la simpatía y empatía. La mayor simpatía provocada por las lágrimas puede haber mejorado aún más la sinceridad percibida de los objetivos que lloran. Este hallazgo está en consonancia con los resultados de estudios anteriores.

El segundo estudio se llevó a cabo en los Países Bajos, contando con 359 participantes, siendo casi todos de nacionalidad holandesa. Se utilizó el mismo conjunto de fotografías que en el primer estudio, nuevamente con y sin lágrimas. Las viñetas presentadas con las fotografías describían brevemente cuatro contextos judiciales o de transgresión distintos. Estos son: un accidente por alcoholemia; un asesinato; tráfico de drogas duras; y un asesinato considerado un “crimen pasional”.

Después de ver la imagen y la descripción correspondiente del crimen, los participantes primero respondieron cuántos años de pena merecía el individuo. Estos podían ser de 0 a 75 años. Posteriormente, se hicieron tres preguntas adicionales a los participantes sobre la persona condenada. Esto es: cuánto arrepentimiento mostraba la persona; cuán amable/bueno pensaban que es; y cómo de confiable creen que es.

Esta vez, los resultados mostraron que se evaluó a los criminales como más amables, más honestos y más arrepentidoscuando se observan lágrimas. Sin embargo, únicamente se apreció el efecto anticipado de las lágrimas en el castigo propuesto en el caso de conducir ebrio. Es decir, solo en tal caso se propusieron castigos menos severos, en relación también con la presencia o ausencia de lágrimas. Este hallazgo parece sugerir un mecanismo por el cual las lágrimas inhiben las tendencias agresivas en general, incluido el castigo formal. Una pregunta intrigante es por qué este efecto solo se observó en el caso de conducir bajo los efectos del alcohol y no en los otros escenarios delictivos.

Una posible explicación podría estar relacionada con la intención de cometer el delito que se percibe. Es posible que las lágrimas influyeran en todos los delitos y castigos propuestos por los participantes, pero que la propuesta de penas elevadas para los delitos más graves se debiera a otros motivos. Por ejemplo: la presunta necesidad de sacar al delincuente de la sociedad o de rehabilitarlo.

En consecuencia, mientras que en la literatura popular el llanto generalmente se asocia particularmente con la debilidad, los resultados expuestos muestran claramente que esto no tiene por qué ser así. De hecho, la gente tiende a atribuir rasgos y características bastante positivas a las personas que lloran.

Los estudios futuros sobre los efectos del llanto y las lágrimas podrían beneficiarse de la investigación de las reacciones conductuales en situaciones donde las lágrimas visibles son reales, genuinas.

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¿Cómo se mide el contacto visual? Club del Lenguaje No Verbal

Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “The Measurement of Eye Contact in Human Interactions: A Scoping Review” de Jongerius, C.; Hessels, R. S.; Romijn, J. A.; Smets, E. M. A. y Hillen, M. A. (2020), en el que se analizan los métodos más utilizados para medir y estudiar el contacto visual como parte de la comunicación no verbal en las interacciones humanas.

El contacto visual es un aspecto fundamental de la comunicación no verbal y la interacción social desde el nacimiento hasta la edad adulta.

Desde la formación de relaciones interpersonales hasta la comunicación entre paciente y doctor, el contacto visual juega un papel fundamental. Por tanto, no es de extrañar que dicho contacto haya sido estudiado en múltiples contextos, como la manipulación y el engaño también. Estos estudios han identificado patrones de la mirada en las interacciones que indican que alguien está hablando, escuchando o invitando a otro a hacerse cargo.

Como se observa, el contacto visual es fundamental para la investigación en diversas disciplinas centradas en comprender la interacción humana. Para ello, se han utilizado una variedad de metodologías y estrategias de medición. Así, se deben elegir métodos válidos y confiables, apropiados para el objetivo de investigación y la población específicos.

La variación en las metodologías para medir el contacto visual complica la agregación o comparación de los resultados de los estudios. Por ello, los autores del artículo tienen como objetivo proporcionar una descripción general de los métodos utilizados para estudiar el contacto visual en todas las disciplinas de investigación.

Más específicamente, cómo se define y evalúa el contacto visual en la literatura empírica para descubrir las técnicas específicas que se han utilizado en la investigación del contacto visual. De manera más general, analizaron la evoluciónde las medidas de contacto visual a lo largo del tiempo, el grupo de edad de los participantes, el campo de estudio y la pregunta de investigación.

Para ello, se seleccionaron un total de 109 estudios, publicados entre 1965 y 2017 y realizados principalmente en EE.UU y Europa. Hubo 80 estudios experimentales, siendo uno de ellos un ensayo controlado aleatorio, y 29 fueron estudios observacionales, de los cuales 8 tenían un diseño longitudinal. Los estudios incluyeron participantes de varios grupos de edad: bebés, niños, adolescentes, adultos y ancianos.

Los estudios incluidos se centraron en seis aspectos. La mayoría de los estudios evaluaron el papel del contacto visual durante las conversaciones. Los estudios del desarrollo se centraron en el papel del contacto visual durante el desarrollo infantil y del bebé sano. Los estudios de psiquiatría evaluaron el papel del contacto visual en los trastornos psiquiátricos de adultos.

Por su parte, los estudios de proximidad examinaron su papel en los comportamientos de acercamiento o distanciamiento. Los estudios en psicopatología del desarrollo se centraron en la relación entre contacto visual y desarrollo de trastornos psiquiátricos en niños. Por último, los estudios de dinámica de grupo investigaron el papel del contacto visual dentro de los grupos.

Asimismo, se encontraron dos enfoques principales para evaluar el contacto visual. Por un lado, el directo: el contacto visual se evalúa mientras ocurre y no es verificable retrospectivamente. Por otro lado, en el indirecto el contacto visual se registra y evalúa después de que ha ocurrido, siendo verificable retrospectivamente. Dentro de estas dos categorías, se pueden distinguir también ocho técnicas específicas para evaluar el contacto visual.

Del mismo modo, se apreciaron amplias variaciones entre los estudios sobre qué se considera contacto visual. En las investigaciones que usaban medidas recíprocas, el contacto visual se definió como las situaciones en que un individuo mira al otro, y viceversa, simultáneamente. En contraposición, las medidas no recíprocas lo ven como situaciones en las que un individuo mira al otro, independientemente del comportamiento y mirada del otro.

Las definiciones también difieren en la ubicación específica a la que se debe dirigir la mirada para definirla como contacto visual. Entre estas ubicaciones, se señalaron los ojos, el rostro o la dirección general del interlocutor. No obstante, otros estudios no concretaron ninguna ubicación.

Así las cosas, la investigación reveló que las diferentes técnicas identificadas para evaluar el contacto visual producen distintos resultados. Consecuentemente, las variadas técnicas ofrecen diversas posibilidades en función de las preguntas o hipótesis planteadas en una investigación, adecuándose más o menos según el caso. Los investigadores deben elegir lo que mejor se adapte a su pregunta, población y tarea de investigación.

Encontramos diversos ejemplos. La estimación o valoración realizada por un participante u observador produce un únicoindicador de la ocurrencia del contacto visual. En contraposición, una hoja de codificación proporciona la estimación de un evaluador del nivel de contacto visual en una escala predefinida. Un temporizador proporciona datos, funcionando como un registrador de eventos, sobre tanto la frecuencia como la duración del nivel de contacto visual.

Las cámaras de video producen los resultados mencionados y, además, sirven para hacer evaluaciones retrospectivas. Por su parte, una cámara con gafas también puede proporcionar una perspectiva móvil. Las técnicas de seguimiento ocular montadas en la cabeza y escritorio evalúan el tiempo y frecuencia de las fijaciones, dentro de un área de interés determinada.

Los resultados muestran, en cualquier caso, que el uso de medidas en las que interviene el evaluador del contacto visual como interlocutor ha disminuido con el tiempo. Ahora bien, la experiencia del contacto visual de las personas puede verse influenciada por muchos factores. La presencia de una tercera persona, la distancia del rostro de las otras personas o la agudeza visual del perceptor son algunos de ellos.

Ahora bien, es cierto que los investigadores suelen operacionalizar el contacto visual como si estuviera vinculado a una ubicación concreta de la mirada. No obstante, esto difiere en cuanto a la experiencia personal. Se sabe que los seres humanos no siempre son capaces de juzgar cuándo se les está mirando a los ojos. Particularmente, las direcciones hacia abajo (hacia la boca) a menudo provocan la experiencia del contacto visual. De ser posible, los estudios futuros deberían combinar medidas basadas en la experiencia personal del contacto visual con técnicas sin la participación del evaluador. El fin es determinar la congruencia, o incongruencia, entre los resultados.

Así pues, queda patente que los estudios que evalúan el contacto visual son heterogéneos, no solo en los métodos de medición, sino también en las poblaciones de estudio y los comportamientos que se estudiaron. Esto impide que los investigadores comparen los hallazgos relacionados con el contacto visual entre los estudios.

Por todo ello, las futuras investigaciones deben definir y poner en práctica con precisión el contacto visual para mejorar la interpretación y la comparación entre los estudios.

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