Club del Lenguaje no Verbal

Por cortesía de la Fundación Universitaria Behavior & Law

Categoría: Comunicación social (página 1 de 21)

¿Podría un robot darse cuenta de si eres responsable, extrovertido o amable? Club de Lenguaje No Verbal

Amigos del Club de Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Nonverbal behavior cue for recongnizing human personality traits in human-robot social interaction” de Shen Z., Elibol A. y Young Chong N. (2019), en el cual se comprueba la posibilidad de que un robot sea capaz de inferir rasgos de personalidad de las personas con las que interactúa a partir de señales no verbales.

En paralelo a los impresionantes avances en robótica, cada vez más investigadores se enfocaron en mejorar la calidad de la interacción entre personas y robots (IPR). Estas mejoras persiguen dotar a los robots con habilidades para entender intenciones, emociones y otros aspectos del comportamiento de las personas. ¿Es eso posible?

Por lo general, los robots se diseñan con el fin de llevar a cabo varias tareas en numerosos campos de la ciencia y de la vida diaria. En sus tareas, algunos también interaccionan con las personas y serían robots sociales. Estos presentan diseños muy realistas y son muy buenos compañeros de trabajo, de ocio o de ayuda en la vida diaria, pero no tienen las habilidades de interacción típicamente humanas.

Algunos robots como Pepper, Nao o ASIMO han sido sincronizados a nivel verbal y no verbal para alcanzar una IPR cada vez mejor. En cualquier caso, esta sincronización está enfocada en atraer la atención de los usuarios y hacer que estos se impliquen en la interacción.

En cambio, durante una IPR las personas sí adaptan su comportamiento a las respuestas de su interlocutor, aunque sea un robot. Además, las respuestas verbales y no verbales de las personas están influidas no solo por el comportamiento del robot, sino también por sus propios rasgos de personalidad y muchos otros factores. Los rasgos de la personalidad humana reflejan las diferencias individuales en cuanto a patrones de pensar, sentir y actuar. Estos afectan al comportamiento de las personas y a la interpretación que hacen de las respuestas de su interlocutor (incluidos robots).

En principio, los robots no son capaces de tales actuaciones. Para que la IPR sea lo más eficaz posible y realista haría falta que un robot sea capaz de captar y analizar las señales sociales de sus interlocutores de manera coherente y similar a como lo hacen los humanos.

En estudios previos se ha observado una fuerte conexión entre personalidad y comportamientos mostrados de un robot. Es decir, las personas infieren rasgos de personalidad de los robots casi como si fueran personas. Estudios con robots Nao mostraron que los usuarios les perciben diferente en función de la extraversión vs introversión y de su profesión. Los robots con comportamientos de introversión y presentados con la profesión de CEO fueron percibidos como más inteligentes. Lo mismo ocurrió con los robots en roles de profesor y extrovertidos. También se ha observado que los usuarios prefieren interaccionar con robots con una personalidad similar a la de uno mismo.

Si las personas son capaces de inferir rasgos de personalidad de los robots, se hace necesario que también los robots sean capaces de inferir los rasgos de personalidad de los usuarios para mejorar la interacción (y que sea similar a la de humano-humano). Este estudio se basa en el desarrollo de un algoritmo eficiente que mida las dimensiones de personalidad de los usuarios, recogidas en el modelo de personalidad Big Five (extraversión, estabilidad emocional, responsabilidad, apertura a la experiencia y amabilidad).

El problema principal consiste en que inferir rasgos de personalidad supone interpretar muchas señales no verbales. La pregunta es ¿cómo conseguir inferencias basadas en lo no verbal de la manera más fácil posible? Es la parte más esencial pero también la más difícil y en otros estudios se plantean modelos de extracción altamente complejos.

En este estudio el robot que interacciona con personas es un semi-humanoide Pepper fabricado por SoftBank Robotics. Antes de la IPR, cada participante que interacciona con Pepper completa un cuestionario de personalidad. Las primeras IPRs aportan los datos necesarios para que se pueda diseñar y entrenar el modelo (proporcionar datos de entrenamiento y crear el algoritmo de aprendizaje adecuado).

Se utiliza la cámara de Pepper para extraer señales no verbales visuales del interlocutor: movimiento de la cabeza, mirada y energía del movimiento de la parte superior del cuerpo. Las señales no verbales auditivas/vocales (tono, energía y MFCCs —coeficientes para la representación del habla en la percepción auditiva humana—) se extraen de la grabación de audio que Pepper obtiene en la interacción. Para cada señal no verbal se utilizan dos tipos de valores: el valor real obtenido y normalizado (Vn) y un valor binario (Vb, 0 y 1). Por ejemplo, el movimiento de la cabeza de un usuario mientras habla con Pepper toma un x valor. En términos binarios se considera que se da el movimiento de la cabeza si ese valor es mayor que 0 y toma el valor de 1.

El último paso consiste en evaluar el modelo de aprendizaje del robot, un modelo que ha sido entrenado con características no verbales obtenidas de las primeras IPRs junto a los rasgos de personalidad de los usuarios obtenidos en los cuestionarios.

Para probar la eficacia del modelo, 12 participantes interaccionan con Pepper ya entrenado. La distancia de interacción es de 1.5-1.7 metros. Pepper pone preguntas sobre quién es el interlocutor, el tiempo actual, el tiempo/clima y descripciones de la ciudad natal del interlocutor. Aunque pueda, el robot en este caso está programado para no mover la cabeza para evitar la recogida de datos no pertinentes. Esto es relevante porque aleja bastante la IPR de una interacción natural entre personas y puede influir en el comportamiento de los participantes.

Se obtienen diferentes valores de precisión en la inferencia de Pepper sobre la personalidad de los usuarios en función del lenguaje no verbal expuesto en las IPRs. Primero, los peores predictores de personalidad (y el menor acierto de Pepper) fueron el tono de voz y el movimiento de la cabeza.

La mejor señal no verbal para la inferencia de rasgos de personalidad fue la energía del habla. Lo que mejor predijo fue la dimensión de personalidad apertura a la experiencia, seguida de responsabilidad. La energía del movimiento de la parte superior del cuerpo también se presentó como la segunda más útil y sirvió para inferir la dimensión amabilidad. Desde los MFCCs se infirió correctamente las dimensiones responsabilidad, estabilidad emocional y apertura a la experiencia. La mirada solo fue relevante en el caso de inferir la extraversión, aunque el valor de precisión obtenido fue bastante menor que todos los demás valores.

Este último resultado puede deberse a que las personas extrovertidas suelen utilizar muchos gestos al hablar y una voz muy enérgica. En cambio, en este estudio se pidió a los participantes que se sentasen muy cerca de la mesa, lo que pudo impedir una expresión libre del movimiento. Por otro lado, para que una persona mire mucho a los ojos de otra se necesita de mayor implicación bidireccional en la interacción. Con un robot se dificulta esta implicación y esa es la posible razón de los valores tan pequeños del registro de la mirada.

Por último y en cuanto a resultados, los valores binarios de las señales no verbales fallaron bastante en el modelo para inferir rasgos de personalidad. En todas las señales no verbales que predijeron significativamente las dimensiones de personalidad los valores resultantes del modelo binario mostraron una disminución importante de la precisión. Por lo tanto, los autores concluyen que utilizar valores binarios no mejoran la precisión.

Este estudio supone un avance importante, mostrando que es posible crear modelos de aprendizaje para las máquinas que las hagan cada vez más similares a los humanos también a nivel cognitivo. Aún queda mucho por hacer, pero el modelo planteado mostró un rendimiento prometedor.

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Comportamiento no verbal para reducir el dolor. Club de Lenguaje No Verbal

Amigos del Club de Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Nonverbal communication as a pain reliever: the impacto of physician supportive nonverbal behavior on experimentally induced pain” de Ruben M. A., Blanch-Hartigan D. y Hall J. A. (2016), en el cual se analiza si hay diferencias en cómo se experimenta el dolor en función del tipo de comportamiento no verbal (apoyo vs. no apoyo) de los profesionales de la salud.

Los beneficios del apoyo social para la salud están muy bien establecidos. Se puede apoyar verbalmente, pero también a través de comportamientos no verbales como inclinarse hacia delante, tener contacto visual, sonriendo, utilizando un tono de voz cálido, asentir con la cabeza y otros gestos. Tanto la salud física como la salud mental muestran un mejor funcionamiento cuando se interacciona con personas que expresan comportamientos no verbales de apoyo.

El dolor es una experiencia multidimensional. Desde el modelo de comunicación social del dolor (Craig K. D., 2009) se considera que las interacciones sociales modulan la experiencia de dolor tanto subjetiva como objetiva. El dolor subjetivo hace referencia a pensamientos, sentimientos y sensaciones de dolor informados por un sujeto. En cambio, el dolor objetivo se define en términos de índices de comportamiento de dolor, dónde se incluyen la tolerancia y las expresiones no verbales del dolor. Estas últimas cumplen una función comunicativa con el fin de conseguir apoyo y protección.

Las evidencias más destacables en este campo son varias. Por ejemplo, los sujetos informan de menos dolor y lo toleran más tiempo cuando están presentes personas de apoyo. También se observaron menos expresiones faciales cuando un sujeto experimenta el dolor y está acompañado que si esta solo.  Una revisión sistemática indicó que las interacciones sociales con significado positivo (p. ej. sostener la mano) tienen un impacto beneficioso en los que sufren de dolor. Estos beneficios se resumirían en reducción de la intensidad del dolor y aumento de la tolerancia del dolor.

La hipótesis de este estudio es que interaccionar con médicos que expresan comportamientos no verbales (CNV) de apoyo disminuirá tanto el dolor objetivo como el subjetivo en la medición posterior a las pruebas y dos semanas más tarde.

En el estudio, 205 participantes pasan por un procedimiento experimental de inducción del dolor. El procedimiento utilizado (procedimiento del torniquete) consiste en restringir el flujo sanguíneo en un brazo durante un minuto. A continuación, los sujetos deben hacer 20 ejercicios de empuñadura con la mitad de sus fuerzas. Cuando paran estos interaccionan con un/a médico/a anteriormente grabado con CNV de apoyo o de no apoyo. Cuando el CNV del médico es de apoyo, el profesional sonríe, mira a los ojos, se inclina hacia delante, afirma con la cabeza y se expresa con un tono de voz cálido. Cuando el CNV del médico es de no apoyo, el profesional mira abajo a menudo, mira poco a los ojos, se inclina hacia atrás, utiliza un tono frio de voz y dobla los brazos hacia el pecho frecuentemente.

La medición subjetiva consiste en una evaluación de los sujetos del dolor percibido (escala Likert de 1 a 9) cada 30 segundos a lo largo de los ejercicios y después de dos semanas del experimento. También se utiliza una escala con palabras descriptivas del dolor. La medición objetiva consiste en registrar cuándo los sujetos informan de que quieren parar los ejercicios (tolerancia del dolor). Además, dos investigadores entrenados evalúan el nivel de estrés/dolor de los participantes en función de las señales no verbales de dolor que estos expresan.

Por último, también se evalúan las percepciones de los participantes hacia los médicos que les han atendido. Las dimensiones a evaluar son: dominancia, calidez, competencia y disposición de informar sobre procedimientos e instrucciones. La satisfacción con el profesional se mide después del experimento y dos semanas más tarde.

El CNV de apoyo de los profesionales dieron lugar a percepciones de los sujetos de mayor calidez, mayor disposición a compartir información y menor nivel de dominancia. También se registró mayor satisfacción con los profesionales que apoyan tanto cuando se experimentó el dolor como dos semanas más tarde (recuerdo del dolor).

En cuanto a las medidas objetivas del dolor, se observó mayor tolerancia al dolor cuando el profesional que atendió a los sujetos utilizó una comunicación no verbal de apoyo. Lo mismo ocurrió con las expresiones no verbales de dolor en cara y cuerpo: se registraron menos cuando se recibió atención basada en comunicación no verbal de apoyo.

Las medidas subjetivas del dolor mostraron interacciones entre la comunicación no verbal de apoyo vs. de no apoyo y el género de los participantes. Las mujeres atendidas por un profesional que apoya informaron de mayor nivel del dolor comparado con una atención de no apoyo. Asimismo, los hombres atendidos por un profesional que apoya informaron de menor nivel del dolor comparado con una atención de no apoyo. Estas diferencias también se observaron en el registro de la memoria de dolor (evaluación dos semanas más tarde).

Para este ultimo resultado se destaca que ser mujer y atendida por un profesional que apoya mediante CNV de apoyo no implica sentir más dolor por el apoyo percibido, sino porque el contexto de apoyo ofrece más confianza y empatía y hace que las mujeres se sientan más cómodas para compartir lo que sienten. No obstante, también cabe destacar que en esta explicación se parte de un estereotipo de género, dónde la mujer expresa y responde más a la empatía y al apoyo de otros. No se trata de que los autores explican los resultados basándose en estereotipos de género, sino que hace referencia a que las mujeres adoptan ese rol estereotipado por la cultura, aprendizaje, etc.

En cuanto a la memoria del dolor, se destaca que recordar menos dolor después de la experiencia médica puede favorecer que los sujetos sientan menos ansiedad hacia futuros procedimientos médicos, así como mejor adherencia a los tratamientos. Todos los resultados del estudio deben interpretarse con especial cautela debido a unas condiciones experimentales que impiden la generalización de los resultados a la vida real. La inducción experimental del dolor puede mostrar diferencias importantes con el dolor inducido por problemas de salud o situaciones de riesgo reales. Además, tal como hemos mencionado, el dolor es una experiencia multidimensional y existen múltiples tipos de dolor tanto a nivel objetivo como subjetivo.

Como conclusión, los comportamientos no verbales de apoyo son prácticas que se enseñan en las escuelas y prácticas médicas como componentes de la atención centrada en el cliente. Aun así, las implicaciones diferenciales de mostrar apoyo no verbal no recibieron tanta atención en los estudios científicos como la importancia que parecen tener.

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¿Somos conscientes de nuestro comportamiento no verbal? Club de Lenguaje No verbal

Amigos del Club de Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Nonverbal self-accuracy: individual differences in knowing one’s own social interaction behavior” de Murphy N. A., Schimd Mast M. y Hall. J. A. (2016), en el cual se analiza si las personas son conscientes del comportamiento no verbal que expresan en las interacciones sociales.

Analizar si los individuos son capaces de recordar el comportamiento o la apariencia de otros con los que han interaccionado ha sido el objetivo de muchos estudios. En cambio, la capacidad de recordar el propio comportamiento no verbal (CNV) no ha tenido tanta suerte. En los pocos estudios que se ha explorado se ha visto que, por lo general, las personas recuerdan con precisión los gestos que expresaron en una interacción social. Algunos gestos se recuerdan más (p. ej. sonreir) y otros menos (p. ej. tocar al otro).

Esta habilidad de traer a la memoria gestos pasados recibe el nombre de nonverbal self-accuracy (NVSA, detección precisa del CNV propio). A nivel interpersonal, se han observado diferencias individuales en la precisión de detectar los estados y rasgos de otros. Por lo que este constructo tendría la misma función, pero a nivel intrapersonal. Algunos autores que han estudiado esta detección precisa del CNV propio, han constatado que es un constructo medible. Con el objetivo de probar esta hipótesis y de replicar los resultados previos, este estudio explora la existencia de NVSA, las diferencias individuales y la utilidad de considerar esta habilidad en teorías basadas en la autoconsciencia o teorías del self (p. ej. autopercepción, meta-percepción, etc.).

En el estudio participaron 84 pares de sujetos, asignados aleatoriamente a los roles de compañero de interacción o target. Solo una persona de cada par, el target, es objeto de análisis. Los sujetos conversaron durante 5 minutos sobre un tema. Se grabó cada interacción para que 6 expertos analicen posteriormente el CNV expresado y compararlo con lo que cada target informa.

Después de la interacción los sujetos valoran (en una escala Likert de 1 a 9) si han expresado los siguientes comportamientos no verbales: sonreír, inclinar la cabeza (p. ej. afirmar), mirar a los ojos, tocarse la cara/el cuerpo y gestos con las manos. Además, se aplican 7 escalas de autoconsciencia y monitorización de uno mismo, expresión emocional, rasgos de neuroticismo y ansiedad para observar si el constructo NVSA se relaciona con otros constructos.

Los resultados mostraron que los sujetos recuerdan el comportamiento no verbal que han expresado de forma precisa y por encima del azar. No obstante, los sujetos no recuerdan con la misma precisión el gesto de inclinar la cabeza. Las puntuaciones de NVSA se relacionan significativamente con una mayor autoconsciencia pública, indicando que la precisión de recordar el CNV propio aumenta cuando los sujetos informan haber prestado más atención a su apariencia y a sus maneras. Además, ser mejor en recordar los gestos no verbales que uno expresa parece estar muy relacionado con detectar mejor las emociones y, especialmente, la ira.

Se detecta también una mayor relación entre puntuar alto en NVSA y mayores niveles de neuroticismo y negatividad en el estilo de expresión, por lo que es probable que los sujetos con un alto nivel de NVSA sean más sensibles a las señales de desaprobación.

Para medir el constructo NVSA de momento requiere algo más que un cuestionario o un test. Aun así, estos resultados permiten crear un esbozo del conjunto de rasgos de personalidad que una persona con alta precisión en recordar su CNV tendría. Una persona con puntuaciones altas en NVSA sería algo ansiosa, consciente de sus maneras, con pocas intenciones o ganas de expresar emociones positivas y sensible a la detección de la ira de otros sujetos.

En contra de los esperado, no se han encontrado relaciones de NVSA con autoconsciencia, ni con una monitorización del self. Por esta razón, se plantea que NVSA no es tanto un constructo basado en la autoconsciencia, ni una habilidad interpersonal. Dada su relación con variables sociales negativas (p. ej. alto neuroticismo) parece que NVSA refleja un enfoque exagerado hacia uno mismo, acompañado de miedo a la evaluación social.

Esta última conclusión tiene sentido especialmente si tenemos en cuenta que el comportamiento no verbal supone una expresión bastante automática y con poco procesamiento racional de por medio. Cuando hay mayor autoconsciencia y autocontrol sobre el CNV es, por ejemplo, cuando se intenta mentir, una situación en la cual la evaluación de otros también se hace importante. En ese caso, el CNV se puede ver modificado de manera autocontrolada y consciente, siendo necesario estar centrado en uno mismo con el fin de intentar controlar la expresión no verbal.

Esta analogía indica que ser capaz de recordar un comportamiento no verbal podría ser una habilidad interpersonal pero en términos más bien negativos. Es posible que por eso se encuentren relaciones entre NVSA y la detección de emociones negativas, como la ira. También se plantea un posible carácter contextual de la habilidad de recordar el CNV expresado en una interacción. Se recordarán más algunos comportamientos no verbales y se recordarán más en algunos contextos. Y si tenemos en cuenta el mentir como contexto especifico u otros ejemplos, como las situaciones de interacción con superiores, tendría sentido que en dichos contextos un sujeto se centre más en sí mismo y en las señales no verbales que expresa.

Por último, en el estudio se destaca la duración corta de las interacciones. Se desconoce si la precisión de recordar el propio CNV se mantendría por encima del azar en interacciones más largas, típicas de la vida real. Otras limitaciones residen en el tipo de muestra utilizado (estudiantes) y en el uso de escalas de medición (medición del CNV distinta entre sujetos y observadores).

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La voz de la autoridad. Club de Lenguaje No Verbal

Amigos del Club de Lenguaje No Verbal esta semana presentamos el artículo “Voice of authority: professionals lower their vocal frequencies when giving expert advice” de Sorokowski, Puts, Johnson, Zolkiewiez, Sorokowska, Kowal, Borkwska, Pisanski. En este artículo nos hablan de cómo las personas modulamos nuestra voz en entornos profesionales y cómo esto afecta a las evaluaciones de los oyentes sobre la competencia y autoridad de los oradores.

Los hombres generalmente tienen un tono de voz más bajo que las mujeres, esto es debido al dimorfismo sexual en la anatomía vocal. Dentro del mismo género, los sujetos más grandes o más dominantes producen frecuencias fundamentales y formantes más bajos en relación a los sujetos más pequeños. Esto produce una asociación entre voces de baja frecuencia y mayor tamaño, fuerza, masculinidad y dominio, además de rasgos psicológicos positivos como la competencia y la inteligencia. Las personas con un tono de voz relativamente bajo en contextos profesionales suelen ser juzgados como más competentes y dominantes. Por tanto, una voz grave parece beneficiar a los hombres en una gran gama de contextos desde el sexual al político o al económico. En cambio, en la mujer puede dar una imagen de más masculinas y poco atractivas.

A pesar de la facilidad que presentan las personas para modificar tanto su frecuencia fundamental como sus formantes pocos estudios han analizado las variaciones intrasujetos y su influencia en los oyentes. Los pocos estudios existentes han sido aplicados al contexto del apareamiento.

El presente estudio se diseñó para comprobar si los hombres y las mujeres modifican sus frecuencias cuando hablan con autoridad sobre un tema de su especialización frente a cuando contestan a cualquier tipo de pregunta. Además, se pretende comprobar si los oyentes juzgan las voces como más competentes y autorizadas cuando hablan del tema especializado a cuando lo hacen del normal y, por último, se pretende describir si esto varía dependiendo del sexo del orador. Para ello se realizaron dos experimentos.

En el primer experimento se utilizó una muestra de 51 participantes (27 hombres y 24 mujeres) con edades comprendidas entre los 30 y los 55. Todos ellos eran profesores universitarios y científicos con el doctorado realizado. Dos asistentes de investigación acudieron a la universidad haciéndose pasar por conductores de un programa de radio. En la condición de control se les pedían indicaciones a los profesores y científicos de cómo llegar a las oficinas de administración. En la condición experimental se les decía que estaban haciendo un programa para jóvenes sobre cómo convertirse en científicos y si valía la pena. Además, durante la charla se le repetía en varias ocasiones “Dr. (apellido) usted es un experto y una autoridad en esta área. Por favor díganos…”.

Las mediciones se realizaron en Praat V.6.0.17. Para cada grabación se midió: la frecuencia fundamental (Fo), tanto mínimo como máxima, la desviación estándar de la frecuencia fundamental, la posición del formante, el espaciamiento del formante y la longitud aparente del tracto vocal. El espaciamiento de los formantes predice efectivamente la longitud del tracto vocal y el tamaño de hombres y mujeres.

Para probar las diferencias en los parámetros de voz entre las condiciones del habla se realizó una prueba MANOVA de medidas repetidas con la condición del habla como una variable dentro del sujeto y del sexo del hablante y el orden de condición como entre variables del sujeto.  Las comparaciones por pares confirmaron valores más altos para todos los parámetros de voz entre las mujeres en comparación con los hombres y la longitud aparente del tracto vocal fue más larga en hombres que en mujeres como era de esperar debido al dimorfismo sexual. En ambos el habla de autoridad tuvo una medida de frecuencia fundamental más baja y una posición de formante más baja también en comparación con la condición de control. Las mujeres, además, bajaron más su tono de voz en la condición experimental que los hombres. Cuando los sujetos participaron por primera vez en la condición de autoridad seguida por la condición control, el rango de frecuencia fundamental fue más bajo que en el orden opuesto. La duración del habla no parecía influir.

Para el segundo experimento se utilizaron 39 sujetos (31 varones y 8 mujeres) con edades comprendidas entre los 20 y los 49 años. Todos eran extranjeros que no entendían el polaco, lengua en la que se llevó a cabo el experimento. Los países de origen de la muestrea era: Bulgaria (1), Canadá (2), Croacia (1), Finlandia (2), Francia (2), Alemania (4), Iraq (1), Italia (4), Corea (1), Luxemburgo (1), España (8), Turquía (1), Reino Unido (4), Estados Unidos (3) e inespecífico (1). Se utilizaron las grabaciones del primer experimento donde se borraron las voces múltiples, los ruidos agudos o las vocalizaciones no verbales. Se extrajeron los primeros cinco segundos de cada grabación para que todas fueran homogéneas. Se les pidió a los participantes que escucharan pares de voces y de cada par que eligieran cual les parecía más competente y autoritaria.

Los modelos lineales mixtos con el sexo del hablante incluido como un factor fijo indicaron que los oyentes eligieron los estímulos de voz de la condición de habla de autoridad como relativamente más competente que los estímulos de habla de control en el 62% de los casos, sin efecto del sexo del orador. Además, en el 57% eligieron como más autoritario la condición experimental que la de control, siendo elegidos más veces en el caso de los hombres que en el de las mujeres.

Por tanto, los resultados de ambos experimentos muestran que ambos sexos bajan el tono de voz en un contexto autoritario, especialmente las mujeres. Además, el experimento de reproducción muestra que los oyentes juzgaron las voces como más autoritarias y competentes cuando estaban hablando de su área de conocimiento. Esto está en línea con la creencia de que las personas modulamos los parámetros no verbales de la voz en contextos sociales para obtener evoluciones positivas.

El hallazgo de que las mujeres bajan más el tono que los hombres en un contexto autoritario puede reflejar factores anatómicos y culturales. El tono de la voz es dos veces más alto en las mujeres que en los hombres, y, por tanto, estas reducirían más su tono para conseguir resultados similares. A la vez las mujeres son más conscientes de los estereotipos vocales y pueden modular varios parámetros de voz para asumir una presentación más masculina en contextos profesionales. A pesar de ello parece que la ventaja obtenida es mayor en los hombres.

Se necesita mucha más investigación para comprender qué parámetros vocales modulan las personas y bajo qué condiciones sociales y de qué manera estas modifican la influencia en el juicio de los oyentes.

 

Correspondencia entre las respuestas fisiológicas y no verbales: comportamiento no verbal que acompaña el desafío y la amenaza. Club Lenguaje No Verbal

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, en esta ocasión les presentamos un resumen del estudio “On the Correspondence Between Physiological and Nonverbal Responses: Nonverbal Behavior Accompanying Challenge and Threat”, de los autores Max Weisbuch, Mark D. Seery, Nalini Ambady y Jim Blascovich, quienes investigan la correspondencia entre las respuestas fisiológicas y las no verbales en las situaciones de desafíos y amenazas.

Se sabe que los marcadores fisiológicos son propensos a estar acompañados por un comportamiento no verbal psicológicamente significativo, y esto ha sido estudiado en el caso de las situaciones estresantes. Investigadores como Darwin y Cannon estuvieron de acuerdo en que las respuestas a las situaciones estresantes (por ejemplo, el terror) se caracterizan por patrones específicos fisiológicos y no verbales (temblor del cuerpo, piel pálida, pelo erizado…).

Aunque esta idea sugiere que la actividad fisiológica y no verbal constituyen una respuesta integrada a las demandas ambientales, hay pocas investigaciones que respalden esta teoría, y estas ausencias de investigaciones pueden deberse a la posibilidad de que las respuestas fisiológicas y no verbales ante situaciones ambientales sean independientes. Por ejemplo, las expresiones no verbales pueden funcionar como respuestas comunicativas que no dependen de la actividad autónoma subyacente. Además, la dificultad de medir respuestas fisiológicas complejas puede explicar la falta de evidencia fisiológica-no verbal.

La investigación realizada en el presente estudio examina el grado en que una situación estresante (desafío o amenaza) provoca la covarianza entre los patrones de actividad no verbal (comportamiento no verbal) y fisiológica (medición de marcadores cardiovasculares).

Los marcadores de desafío y amenaza son relevantes dentro de contextos que requieren respuestas cognitivas para cumplir un objetivo relevante. Ejemplos de tales situaciones de rendimiento motivado incluyen realizar un examen, dar un discurso y causar una buena impresión. Por lo tanto, las situaciones de rendimiento motivado incluyen muchas de esas situaciones que comprendemos como «estresantes». Los estados motivacionales de desafío y amenaza se producen del siguiente modo: El desafío se produce cuando se evalúa que los recursos de afrontamiento (por ejemplo, habilidades, disposiciones, soporte externo) cumplen o superan las demandas de la situación (por ejemplo, esfuerzo requerido, peligro, incertidumbre). La amenaza se produce cuando las demandas de la situación se evalúan como recursos superiores a la superación. Por lo tanto, el desafío y la amenaza pueden entenderse como niveles de «confianza» específica del contexto.  Más de 30 estudios diferentes demostraron que el desafío incluye más confianza en el afrontamiento de tareas y una mayor movilización de energía que la amenaza, factores que deberían mejorar el rendimiento.

En cuanto al comportamiento no verbal estudiado en la investigación, los autores son conscientes de que el comportamiento facial parece ser especialmente susceptible de control consciente, por lo que las respuestas faciales pueden reflejar más la deseabilidad social que la experiencia subjetiva o fisiológica (de hecho, las expresiones faciales positivas a veces pueden ser más probables entre las personas que experimentan un afecto negativo que entre las personas que experimentan un afecto neutral. En este caso, ante una amenaza, quienes experimentan dicha amenaza pueden esforzarse especialmente por crear una expresión facial segura y, por lo tanto, pueden parecer más seguros que los individuos desafiados). En contraste, la voz parece ser menos susceptible al control consciente y puede ser un indicador más verídico de la experiencia psicológica (Ekman y Friesen). Por lo tanto, los canales faciales y vocales pueden diferir con respecto a su relación con los procesos fisiológicos.

En el estudio realizado participaron de forma remunerada 90 mujeres estudiantes de psicología de la Universidad de California. De estas 90 mujeres, 30 fueron seleccionadas para el análisis no verbal sobre

Par la medición fisiológica se usaron dispositivos de medición fisiológica para registrar señales cardíacas, presión arterial y rendimiento cardíaco. Para la medición no verbal se usó un micrófono y cámara de vídeo detrás del cristal tintado situado directamente frente al participante.

Se registró el comportamiento de los participantes a través de las mediciones nombradas, y digitalmente se crearon 2 tipos de packs: Un primer pack de vídeos silenciados en donde se observaba el comportamiento no verbal del participante, enfocándose únicamente la cara, y un segundo pack en donde se eliminó el vídeo y los sonidos de alta frecuencia para que finalmente solo se pudiese percibir la prosodia.

Los participantes completaron el experimento individualmente. Al llegar al laboratorio, un experimentador saludó al participante y la acompañó a una sala de preparación. Se aplicaron los sensores necesarios para el registro fisiológico y se llevó al participante a una sala de control. Allí, se inició un período de descanso de 5 minutos cuando el experimentador abandonó la sala, durante el cual se evaluaron los niveles basales de las respuestas fisiológicas. Después del período de descanso, se informó al participante que un miembro del equipo de investigación entraría ahora en la sala para involucrar al participante en un ejercicio. Una experimentadora desconocida para el participante entró en la sala de grabación, se presentó y se sentó para comenzar una conversación. La conversación duró 3 minutos, durante los cuales se registraron las mediciones fisiológicas. El entrevistador le hizo al participante un conjunto de preguntas predeterminadas sobre sí misma. Las preguntas incluidas generaban sensaciones de desafío o de amenaza dependiendo del participante.

Tras realizar las grabaciones a las participantes, 18 estudiantes de pregrado fueron asignados aleatoriamente para juzgar los clips de video o clips de sonido resultantes, puntuándolos en escalas de 0 a 5 según la confianza y dominio visto u oído en los clips.  Los resultados fueron los siguientes: Autoconfianza facial (a = .81), autoconfianza vocal (a = .59), dominio facial (a = .74) y dominio vocal (a = .56) .

Estudiando las mediciones fisiológicas de las participantes se comprobó que en los casos de sensación de desafío se aumentan las pulsaciones, se dilatan las arterias (disminuye TPR, que es la resistencia vascular), y se produce un mayor flujo sanguíneo. Durante la sensación de amenaza, aumentan las pulsaciones pero disminuye el flujo sanguíneo y la dilatación de arterias es mucho menor.

Se comprobó por tanto que los participantes que exhibieron una amenaza consistente con experimentar una menor confianza, mostraron una confianza vocal menor y una confianza facial mayor. Para los participantes que exhibieron una amenaza, estos resultados son consistentes con el intento de enmascarar una falta subyacente de confianza (indicada por sus respuestas vocales) con un comportamiento no verbal facial relativamente controlable. Por el contrario, el patrón no verbal asociado con el desafío es consistente con la realidad que experimenta una mayor confianza, junto con la falta de preocupación por aparecer con confianza. Las reacciones fisiológicas de los participantes fueron diferentes entre los que sintieron desafío y los que sintieron amenaza. Por tanto, la diferencia entre la confianza vocal y facial que percibían los observadores indicaba un patrón cardiovascular que sólo podría ser observable a través de dispositivos de medición fisiológica.

En términos más generales, estos resultados demuestran que existe covarianza en las respuestas fisiológicas y no verbales, pero que esta covarianza puede observarse mejor con un patrón significativo de actividad fisiológica. Por el contrario, las expresiones faciales a menudo pueden ser engañosas, especialmente en comparación con las expresiones vocales, y pueden estar particularmente sujetas a preocupaciones motivacionales, como la gestión de impresiones. Estas consideraciones resaltan la importancia de utilizar patrones de reactividad fisiológica complejos y validados empíricamente al examinar la relación entre las respuestas fisiológicas y no verbales.

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