Por cortesía de la Fundación Universitaria Behavior & Law

Categoría: Comunicación social (Página 1 de 28)

La higiene bucal y la confianza en uno mismo. Club del Lenguaje No Verbal

Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Oral hygiene effects verbal and nonverbal displays of confidence” de Taylor, P.; Banks, F.; Jolley, D.; Ellis, D.; Watson, S.; Weiher, L.; Davidson, B. y Julku, J. (2020), en el que se analiza la influencia de la higiene bucal en el comportamiento no verbal.

La higiene bucal y su manifestación, como el mal aliento, es un aspecto integral de la autoimagen.

Por ejemplo, un estudio encontró que el 75% de los pacientes explicaron su asistencia a una clínica de olores de aliento, no con referencia a su salud, sino porque el mal aliento los había llevado a sentirse inseguros en las relaciones sociales. Otros también han aludido que el mal aliento conduce a una disminución de la confianza, incluida la reducción de autoestima, el aumento de la ansiedad social y la aparición de fobias sociales.

La razón por la que el mal aliento tiene un impacto profundo en la confianza probablemente tenga raíces sociales. La higiene bucal actúa como una de una serie de señales sociales que los humanos utilizan para atender sus relaciones y juicios sociales. Esto, a su vez, se refleja muchas veces en el comportamiento no verbal de las personas.

Esta noción está firmemente arraigada en los relatos evolutivos de la cognición social humana. Un número creciente de estudios ha demostrado que los participantes hacen inferencias adversas sobre un objetivo en función de olores desagradables o inesperados, así como anomalías morfológicas. Tales inferencias parecen ocurrir incluso cuando los perceptores saben que la anomalía es engañosa o que su respuesta refleja un estereotipo inapropiado.

Estos hallazgos sugieren que los olores de una persona pueden afectar a la forma en que los juzgamos y actuamos hacia ellos. No obstante, dicen menos sobre cómo el conocimiento de estos efectos puede moldear el comportamiento personal o cómo el olor moldeará el comportamiento en una interacción en desarrollo. De acuerdo con un estudio previo, el “estigma” del mal aliento llevará a los participantes de una interacción a adaptarse menos al comportamiento de los demás. Así, mostrarán menos imitación verbal y no verbal del comportamiento de los otros que en otras circunstancias.

Así, en el estudio de los autores se contó con 140 participantes, estudiantes de pregrado y posgrado de una universidad de Reino Unido. Se obtuvieron medidas pre-experimentales de cuán conscientes eran los participantes de su presentación a los demás (es decir, autocontrol), su nivel de autoestima y su atractivo. Previamente al experimento, los participantes posaron para una foto estilo pasaporte con una camiseta negra lisa sobre un fondo también liso. Luego completaron las medidas de autoconstrucción, autocontrol y autoestima. Posteriormente, los participantes asistieron al ensayo en grupos de diez.

A su llegada, se les entregó una placa que indicaba una letra y se sentaron separados. Una vez que llegaron todos los participantes, se les explicó que estarían completando una serie de interacciones uno a uno de 3 minutos (es decir, “rondas”), de manera similar a las citas rápidas, con el objetivo de “llegar a conocerse unos a otros”. Se les dijo que necesitarían usar una camiseta negra para estandarizar su apariencia en las interacciones.

Específicamente, los participantes fueron asignados al azar a un grupo de control o experimental. Cada uno de estos contenía cinco participantes con una mezcla de hombres y mujeres. Por otro lado, se les pidió que se abstuvieran de comportamientos rituales matutinos normales, como cepillarse los dientes o tomar un café.

Por su parte, el uso de dos baños se explicó como una forma rápida de colocarse las camisetas. Sin embargo, mientras estaban en el baño, los asignados al azar al baño “experimental” también se lavaron los dientes con pasta de dientes. A estos participantes no se les indicó que no mencionaran el cepillado para no levantar sospechas sobre la manipulación. Por la misma razón, tampoco se les pidió que confirmaran que habían seguido instrucciones previas de no comer determinados alimentos y no cepillarse los dientes esa mañana. En cambio, se usaron un conjunto de comprobacionesposteriores al ensayo para determinar hasta qué punto los participantes adivinaron la manipulación.

Después de la manipulación, se dio a cada uno una insignia sociométrica, una hoja de instrucciones y un paquete de cuestionarios. Las preguntas requerían que los participantes calificaran, en una escala de 8 puntos, el grado en el que se sintieron “nerviosos vs. relajados” y “seguros vs. inseguros“. También se les preguntó por su percepción del grado en el que su pareja se sentía nerviosa o relajada, segura o insegura y, en comparación con ellos, como de iguales o diferentes eran.

Así, a través de medidas verbales y no verbales surgió un patrón predecible en el comportamiento de los participantes después de cepillarse —o no cepillarse— los dientes. En comparación con los que no se cepillaron, los que lo hicieron mostraron menos movimiento corporal y mayor asertividad verbal en sus interacciones con los demás.

Estas diferencias conductuales sugieren que el uso de pasta de dientes llevó a los participantes a comportarse de formas normalmente asociadas con una mayor confianza en sí mismos. De hecho, así lo dijeron los participantes como reflejo de su experiencia subjetiva. La manipulación también tuvo efectos interpersonales significativos, hasta el punto de cambiar la impresión subjetiva de la pareja.

Estos hallazgos ofrecen evidencias tentativas de que la higiene bucal puede influir en el comportamiento a corto plazo. Esto se basa en la evidencia de asociaciones entre la higiene bucal y las percepciones y la confianza en sí misma de una persona. Asimismo, los resultados coinciden con investigaciones relacionadas como, por ejemplo, estudios que muestran una correlación positiva entre confianza subjetiva y el volumen del habla. Si bien esta explicación es prometedora, se necesitan más pruebas antes de establecer firmemente una asociación entre la higiene bucal y la confianza interpersonal.

Un resultado curioso fue el aumento del nerviosismo autoinformado durante las interacciones, independientemente de si los participantes se habían cepillado los dientes o no. Como explicación encontramos posibles limitaciones de la investigación. Es posible, por ejemplo, que algunos participantes no siguieran completamente las instrucciones. O que el cambio de rutina afectara a su comportamiento al aumentar la conciencia de sí mismos, etc. Cada una de estas posibilidades puede actuar para moderar o mediar esta asociación entre higiene bucal y comportamiento.

Asimismo, puede sugerirse que la autoconciencia con respecto al atractivo personal puede moderar los efectos de la higiene. Específicamente, aquellos que han aprendido por experiencia cómo los perciben otros pueden estar menos preocupados por la higiene bucal. Contrariamente, otras personas pueden extender esta preocupación a su estado actual de higiene bucal.

Si quieres saber más sobre el comportamiento no verbal y su relación con la confianza y la autoestima, visita nuestro Máster en Comportamiento No Verbal y Detección de la Mentira o nuestro Experto Universitario en Comunicación No Verbal y Personalidad, con becas especiales para los lectores del Club del Lenguaje no Verbal.

Interacciones entre clientes e influencias no verbales. Club del Lenguaje No Verbal

Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Impact of nonverbal customer-to-customer interactions on customer satisfaction and loyalty intentions” de Lin, H.; Zhang, M. y Gursoy, D. (2020), en el que se examina la relación entre la relación entre las interacciones no verbales entre clientes, las emociones positivas y negativas, la satisfacción del cliente y las intenciones de lealtad.

La interacción de cliente a cliente prevalece y es un fenómeno crítico en muchos entornos de servicio. Se trata de un componente integral de los servicios sociales, jugando un papel fundamental en la producción y entrega de experiencias. Asimismo, se trata de un tema que ha recibido una atención creciente por parte del mundo académico.

Así, la investigación existente sugiere que las experiencias de servicio de las personas pueden verse influenciadas por otros clientes, a través de interacciones verbales con ellos y la observación de sus señales no verbales. Sin embargo, hay una falta de estudios que examinen las interacciones no verbales de un cliente a otro y su impacto en las experiencias de los mismos.

En los encuentros de servicio, aunque los clientes no necesariamente tienen interacciones verbales directas entre sí, es probable que las interacciones no verbales ocurran con más frecuencia, como el contacto visual. Como otros clientes son un componente importante del panorama de servicios, estas señales no verbales pueden desempeñar un papel importante en la evaluación de las experiencias del servicio. Los estudios sostienen, de hecho, que únicamente la presencia de otros clientes puede influir en las experiencias de los clientes focales. Por ello, se requieren más estudios al respecto.

La investigación ha afirmado que las interacciones sociales pueden evocar estados emocionales de los clientes, que luego conducen a sus respuestas cognitivas. Utilizando el marco estímulo-organismo-respuesta como base conceptual, se sugiere que varias dimensiones de las interacciones no verbales entre clientes inducen emociones positivas y negativas de los clientes, que luego determinan su nivel de satisfacción con la experiencia y sus intenciones de lealtad.

Basándose en este marco, el estudio propone que las interacciones no verbales de cliente a cliente (estímulos) pueden desencadenar respuestas emocionales de los clientes (organismo). Luego influyen en la evaluación de los clientes de las experiencias de servicio, es decir, la satisfacción, y sus actitudes hacia el servicio, es decir, intenciones de lealtad (respuesta).

[FOTO]

En el contexto particular analizado, se utilizaron la kinésica, proxémica, paralelenguaje y apariencia física en la exploración de interacciones no verbales entre clientes. La kinésica se refiere a interacciones indirectas entre clientes, a través de movimientos corporales como expresiones faciales, posturas y gestos. La proxémica se refiere al concepto de espacio personal y la distancia adecuada entre clientes. Paralenguaje se refiere a las características no verbales de las comunicaciones, como la intensidad, emociones o el tono de voz y la velocidad del habla. Se centra en cómo se transmite un mensaje verbal, mientras que la interacción verbal se refiere al contenido del mensaje.

La apariencia física se refiere principalmente al atractivo físico y la vestimenta de otros clientes. Dado que los clientes tienen expectativas diferentes de sus interacciones con los empleados comparadas con otros clientes, es probable que sus actitudes sean diferentes. Por lo tanto, estos cuatro tipos de interacciones no verbales de cliente a cliente pueden tener impactos distintos en comparación con las interacciones no verbales entre clientes y empleados.

Así, la teoría de la valoración sugiere que la interacción con un estímulo ambiental dará como resultado una evaluación subjetiva de ese estímulo. Por otro lado, según la teoría del contagio emocional, las emociones de una persona pueden desencadenar las emociones correspondientes de los demás durante las interacciones interpersonales. Este proceso de contagio se puede realizar a través de interacciones no verbales.

Por ende, los autores escogieron el contexto de servicios de restaurantes como escenario de investigación. Para ello, recopilaron los datos para examinar el modelo propuesto a través de una encuesta online. A los encuestados que aprobaron la pregunta de selección se les pidió que respondieran a las preguntas basándose en su experiencia gastronómica más reciente en un restaurante informal. Antes de responder a las declaraciones estructuradas, se les pidió que proporcionaran detalles sobre el restaurante y sus acompañantes. En total, el estudio contó con 583 participantes de EE.UU.

Los resultados mostraron que, entre los cuatro tipos de interacciones no verbales de cliente a cliente, la kinésica y el paralelenguaje tienen una influencia positiva en las emociones positivas de los clientes, pero no en las emociones negativas. En contraposición, la proxémica, el paralelenguaje y la apariencia física tienen una influencia negativa en sus emociones negativas, pero no en las emociones positivas. Estos hallazgos sugieren que los impactos de las interacciones no verbales entre los clientes probablemente sean diferentes de los de las interacciones no verbales entre empleados y clientes.

Dado que las emociones positivas y/o negativas de estos dependen de si reciben las señales no verbales esperadas, las diferencias en los resultados sugieren que es probable que los clientes tengan expectativas de interacción no verbal diferentes para los empleados y otros clientes. Esto sugiere que los clientes tienen mayores expectativas de sus interacciones con los empleados en comparación con sus interacciones con otros clientes.

Los hallazgos sugieren también que la invasión del espacio personal de los clientes focales por parte de otros clientes puede generar emociones negativas; mantener una distancia adecuada, probablemente, no tenga ningún impacto emocional. Los mismo puede decirse de la apariencia física. En consecuencia, los clientes tienden a tener sentimientos negativos cuando otros clientes violan las expectativas de distancia interpersonal y apariencia física.

Los resultados también sugieren que el paralelenguaje ejerce un impacto significativo en las emociones tanto positivas como negativas. Cuando otros clientes hablan de forma articulada con el tono y la velocidad adecuados, los clientes focales experimentan emociones positivas. Sin embargo, cuando son inadecuados durante la comunicación verbal puede resultar en la generación de emociones negativas.

En conjunto, los resultados muestran que las emociones desencadenadas por interacciones no verbales entre clientes ejercen una influencia significativa en la satisfacción y las intenciones de lealtad de los clientes. Específicamente, las emociones positivas afectan positivamente a ambas cosas, mientras que las emociones negativas tienen impactos negativos, de acuerdo con los resultados de investigaciones anteriores.

Futuras investigaciones sobre la materia podrían evaluar el impacto del comportamiento no verbal en contextos diferentes al de la restauración y hostelería, o en contextos culturales distintos, ya que la muestra se basaba enteramente en personas estadounidenses.

Si quieres saber más sobre el comportamiento no verbal y su relación con el ámbito del comercio, la restauración y la atención al cliente, visita nuestro Máster en Comportamiento No Verbal y Detección de la Mentira o nuestro Experto Universitario en Comunicación No Verbal y Personalidad, con becas especiales para los lectores del Club del Lenguaje no Verbal.

Las expresiones faciales de seducción. Club del Lenguaje No Verbal

Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Identifying a Facial Expression of Flirtation and Its Effect on Men” de Haj-Mohamadi, P.; Gillath, O. y Rosenberg, E. L. (2020), en el que se estudia la habilidad de las mujeres para transmitir efectivamente señales faciales indicativas de coqueteo y entre los hombres para reconocer esta señal.

Como criaturas sexuales, la mayoría de la gente quiere tener una pareja para reproducirse.

Asegurar una pareja sexual a menudo requiere la identificación de una persona adecuada, disponible y dispuesta, y la comunicación del interés en ella. La comunicación efectiva debería facilitar este proceso, mientras que la comunicación ineficaz podría resultar en consecuencias negativas para ambos. Un medio a través del cual las personas pueden transmitir interés en una pareja es la comunicación no verbal.

En particular, se sabe que las expresiones faciales son un indicador de estados internos y desempeñan un papel importante en la comunicación no verbal. Asimismo, se ha sugerido que son una forma eficaz de facilitar los procesos de inicio de relaciones y selección de pareja.

Las conductas de seducción no verbal, como el contacto visual sostenido, las sonrisas, una mirada tímida o tocarse, ya desempeñaban un papel importante en la seducción. No obstante, hasta la fecha pocas investigaciones sistemáticas han examinado las señales faciales no verbales específicas involucradas en la seducción.

Los comportamientos de seducción tienden a ser mostrados por ambas personas involucradas, brindándoles una manera de comunicar su interés mientras. Así posiblemente se evoca a su vez el interés de la pareja potencial. Por lo tanto, una pareja puede comunicar interés coqueteando, lo que puede conducir a una respuesta recíproca. Esto a su vez facilita el inicio de una relación, tanto esporádica como, incluso, más completa.

La seducción es comunicativa pero sutil, dejando abiertas las opciones sobre cómo (o si) proceder. La ambigüedad en el mensaje transmitido es especialmente importante para las mujeres. Según las teorías evolutivas, un conjunto diferente de desafíos motiva a las mujeres a ser más selectivas que los hombres a la hora de elegir una pareja.

Con el fin de analizar cómo las mujeres muestran expresiones faciales de seducción, y cómo los hombres reconocen e interpretan estas, los autores realizaron su propia investigación al respecto, realizando un total de 6 estudios. Se tomaron un total de 482 fotografías de 9 mujeres posando, actrices profesionales o mujeres que, en entrevista preliminar, dijeron haber coqueteado en el pasado. Las imágenes consistían en expresiones faciales felices, neutrales (de control) y de seducción (experimentales), hechas espontáneamente o siguiendo instrucciones. Estas estaban basadas en la anatomía de la acción facial dirigida.

Si los hombres participantes percibían ciertas expresiones faciales como indicativas de coqueteo, se pretendió reducir el grupo de estímulos a menos imágenes calificadas como altamente representativas de una expresión facial seductora. Específicamente, se expuso a los hombres a cada imagen, registrando sus reacciones inmediatas.

En el segundo estudio el objetivo era analizar aún más el conjunto de fotografías para distinguir más las expresiones seductoras de las felices y neutrales, con la menor superposición posible. Para ello, participaron 26 hombres a los que se les presentaron 233 imágenes de expresiones faciales neutrales, felices y coquetas. Para cada imagen, se pidió que imaginaran a la mujer con la expresión mostrada en una fiesta o un bar y calificaran cuánto encaja con la definición de coqueteo proporcionada para el estudio.

El tercer estudio pretendía determinar si los hombres calificarían las expresiones en las imágenes seleccionadas en los estudios previos como seductoras sin que se les pidiera inicialmente. Un objetivo adicional fue verificar que los hombres no calificaran simplemente las imágenes más atractivas de las mujeres como indicativas de seducción. Se les presentaron 31 fotografías de seis mujeres, mostradas al azar.

En el cuarto estudio, se buscó utilizar una metodología diferente para verificar que las imágenes elegidas como representativas de seducción se perciben efectivamente como tal; y determinar la morfología específica de una expresión reconocida como seductora por los hombres. Para lograr estos objetivos, se usaron solo expresiones de seducción, examinando qué expresiones tenían más probabilidades de ser calificadas como tal.

Así, estos cuatro estudios demostraron que una expresión facial de seducción tiene características únicas que la hacen diferente de las de felicidad o neutrales. En el quinto estudio se expuso a los participantes a la expresión facial seductora, midiendo posteriormente la accesibilidad cognitiva para palabras relacionadas con el sexo. Participaron 55 hombres. En el sexto estudio, se esperaba que las expresiones de seducción, en comparación con las felices y neutrales, dieran como resultado una identificación más rápida de palabras relacionadas con el sexo, en comparación con las neutrales o la ausencia de palabras. Los participantes de este último estudio fueron 72 estudiantes universitarios varones.

Así, se logró identificar dos expresiones faciales que los hombres reconocían constantemente como de seducción. Estas exhibían distintas similitudes con expresiones de coquetería observadas previamente, siendo:

  • La cabeza girada hacia un lado.
  • La cabeza ligeramente inclinada hacia abajo.
  • Una leve sonrisa.
  • Los ojos hacia adelante, hacia el objetivo implícito.

También los giros corporales menores. Sin embargo, no está claro si esta diferencia sugiere dos formas o motivaciones para coquetear, o si es un artefacto de la pose.

Las expresiones faciales de coquetería activaron esquemas relacionados con el sexo, como lo demuestra la identificación más rápida de palabras relacionadas con este en comparación con las palabras neutrales (estudios 5 y 6). Estos hallazgos sugieren que las expresiones de seducción en las mujeres transmiten interés y son reconocidas con éxito por los hombres.

Las expresiones faciales coquetas son sutiles y ambiguas; esto permite que las personas comuniquen su interés potencial mientras mantienen un margen de seguridad. Los hombres fueron capaces de reconocer esta sutileza en expresiones seductoras en comparación con expresiones felices o neutrales. En otras palabras, los hombres detectaron las sutiles diferencias entre las expresiones de seducción y alegría y respondieron más rápido a las mujeres que coqueteaban.

Si quieres saber más sobre el comportamiento no verbal y su relación con la seducción y las relaciones personales, visita nuestro Máster en Comportamiento No Verbal y Detección de la Mentira o nuestro Experto Universitario en Comunicación No Verbal y Personalidad, con becas especiales para los lectores del Club del Lenguaje no Verbal.

La mímica no verbal y su influencia en la comunicación médica. Club del Lenguaje No Verbal

Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Automatic Nonverbal Mimicry Detection and Analysis in Medical Video Consultations” de Wu, K.; Liu, C. y Calvo, R. A. (2020), en el que se estudia cómo la mímica no verbal entre paciente y doctor influye en la calidad de la consulta médica.

La importancia de las buenas habilidades de comunicación en las interacciones interpersonales está ampliamente reconocida. El impacto de las habilidades de comunicación también se ha estudiado en la comunicación médico-paciente. Entre otras cosas, se ha dicho que los médicos con buenas habilidades de comunicación pueden reconocer la enfermedad de los pacientes con mayor precisión y estos están más satisfechos con su atención, logrando mejores resultados de salud.

El mimetismo o mímica no verbal se ha investigado durante décadas y su impacto en la calidad de la comunicación es ampliamente aceptado. Se define como un comportamiento que una persona copia de un interlocutor mientras interactúan.

Muchos estudios también han demostrado la importancia del mimetismo en la comunicación médico-paciente. Por ejemplo, los médicos imitan a los pacientes para establecer una proximidad y empatía durante la interacción. Otro estudio reveló que la imitación conductual de los médicos es uno de los factores que influyen en la confianza del paciente en la terapia.

Así, el mimetismo puede ayudar a desarrollar un sentido de conexión entre las personas, aunque por lo general ocurre inconscientemente. Los interlocutores lo interpretan como un comportamiento amistoso, que ayuda a crear una buena relación y permite ganarse el favor de la persona imitada. Además, se cree ampliamente que el mimetismo está relacionado con la transmisión de empatía. Pero en situaciones de la vida real, esta relación tiene más matices a tener en cuenta, por ejemplo, el género de los interlocutores.

Así pues, los autores realizaron un estudio propio de julio a noviembre de 2017 para investigar la relación entre la mímica no verbal de estudiantes de medicina (130), de una universidad australiana, y su habilidad de comunicación general durante las consultas por vídeo. Se contó con 29 pacientes voluntarios simulados como participantes, además de los estudiantes.

Los 130 estudiantes debían completar una consulta de video con un paciente simulado a través de una plataforma de videoconferencia en línea. Todos los estudiantes estaban matriculados en cursos de formación en habilidades de comunicación médica. Los pacientes simulados fueron entrenados para actuar como pacientes. No obstante, no se les enseñó cómo comportarse, sino que solo se introdujo el proceso de entrevista y cómo evaluar a los estudiantes.

Bien, los pacientes simulados y estudiantes fueron grabados mientras tenían una consulta de video de práctica, y los primeros completaron una encuesta posterior a la consulta para medir el desempeño del estudiante. Después de recopilar los datos, se utilizaron algoritmos informáticos para detectar las características no verbales de los estudiantes y los pacientes simulados. También para identificar el momento en que el estudiante imitó comportamientos no verbales de los pacientes simulados. Por último, se investigó cómo la mímica no verbal de los estudiantes influyó en la calidad de la consulta.

Tras todo este proceso, se detectaron cuatro tipos de comportamiento no verbal tanto de los pacientes simulados como de los estudiantes: sonreír, fruncir el ceño, asentir con la cabeza y sacudir la cabeza.

Seguidamente, se detectó la mímica no verbal de los estudiantes al hacer coincidir sus características no verbales con la de los pacientes simulados. En este caso, se consideró que los estudiantes se comportaban de forma mímica en función de cuando iniciaban y/o terminaban sus interacciones, distinguiendo en total 4 tipos de mímica. Las características de la mímica no verbal incluían el número de ocurrencias, la frecuencia de la acción no verbal y la duración en segundos de los diferentes tipos de mímica.

Los resultados mostraron que, en una conversación, la conducta más común de los estudiantes era sacudir la cabeza, seguido de sonreír y asentir. Por otro lado, el comportamiento más común para los pacientes simulados era asentir y sonreír o fruncir el ceño menos tiempo. De media, los estudiantes imitaron mucho más sonreír y asentir que fruncir el ceño y sacudir la cabeza en cada conversación.

Así, ciertas conductas de mímica no verbal de los estudiantes se correlacionan con los resultados de la evaluación de su comunicación médica. Por ejemplo, la frecuencia de la mímica de fruncir el ceño resultó significativamente positiva en las puntuaciones de su desempeño general. Esto es interesante ya que es menos probable que se imite fruncir el ceño, al asociarse generalmente con ser una expresión negativa.

Por su parte, el modelo de regresión múltiple reveló que la mímica no verbal era un factor predictivo de las habilidades de comunicación del estudiante. Por ende, la cantidad de imitación no verbal puede influir en los resultados de la comunicación. De hecho, resulta curioso que, en el estudio, incluso la mímica de gestos no verbales “negativos” como fruncir el ceño repercutía positivamente sobre la comunicación y la relación médico-paciente. Esto puede deberse a que se considere como un signo de empatía.

Asimismo, en el estudio de los autores no se diseñaron comportamientos controlados. La investigación constató que cuánto se imite el comportamiento no verbal del interlocutor puede influir en el resultado de la comunicación. Además, se observó que la imitación de la conducta no verbal debe usarse, en conjunto, para afectar a las emociones de la contraparte. No obstante, como decíamos, el comportamiento no verbal por sí solo no fue un factor predictivo de las habilidades de comunicación del estudiante. La conducta no verbal no tiene muchos efectos sobre el desempeño comunicativo en la interacción médica.

Finalmente, se encontraron dos estilos de mimetismo por agrupamiento, los cuales podrían ser los mejores indicadores de una buena comunicación. En primer lugar, quienes imitaban los asentimientos (y seguían asintiendo incluso si el paciente simulado se detenía) se consideraron mejores comunicadores. En segundo lugar, el paciente simulado calificaba mejor al estudiante cuando realizaba combinaciones específicas de asentir y sonreír durante la comunicación. Sin embargo, debe mencionarse que imitar con mayor frecuencia la sonrisa de los pacientes no garantiza una calificación más alta o positiva.

En cambio, quienes realizaban más imitaciones de asentir con la cabeza, pero no demasiadas de sonreir, podían lograr mejores puntuaciones de comunicación. Consecuentemente, esta evidencia lleva a varias implicaciones prácticas. Particularmente para aquellos involucrados en la formación de habilidades de comunicación y el diseño de plataformas de aprendizaje.

A modo de conclusión, cabe señalar que un estudiante que imita al paciente sin reconocer o entender la razón por la cual el paciente realizó la conducta probablemente no sería un comunicador eficaz.

Si quieres saber más sobre el comportamiento no verbal y su relación con las habilidades de comunicación y el ámbito de la medicina, visita nuestro Máster en Comportamiento No Verbal y Detección de la Mentira o nuestro Experto Universitario en Comunicación No Verbal y Personalidad, con becas especiales para los lectores del Club del Lenguaje no Verbal.

Líderes políticos: la influencia del género y la comunicación no verbal. Club del Lenguaje No Verbal

Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Culture and Gender in Nonverbal Communication” de Grebelsky-Lichtman, T. y Katz, R. (2020), en el que se analiza si influyó y cómo el género de los líderes políticos en su estructura comunicativa no verbal durante la crisis de la pandemia.

La estructura comunicativa no verbal tiene un papel central en las percepciones del liderazgo, el carisma y la confianza de los políticos. Dicha estructura es esencial para la comunicación, la influencia y la persuasión efectivas, especialmente durante las crisis y períodos desafiantes de estrés, miedo o incertidumbre.

Así, la estructura comunicativa no verbal está fuertemente correlacionada con el género y afecta a las evaluaciones de líderes políticos masculinos y femeninos. La personalización política y el sentimentalismo enfatizan la identidad de género de los líderes; esto conduce a la formación de expectativas sociales de género de los líderes masculinos y femeninos. Con respecto a estos últimos, se han definido patrones no verbales masculinos o femeninos en la comunicación política, utilizando estilos de liderazgo de género. De hecho, la desviación de estos puede causar una “reacción violenta” de las percepciones, así como evaluaciones negativas del líder en cuestión.

Según la teoría de la congruencia de roles, el efecto del género en el comportamiento de los líderes es especialmente importante porque la esfera política es, posiblemente, un espacio masculino. Por ende, las mujeres políticas que deseen triunfar deberían expresar una estructura comunicativa masculina no verbal según este planteamiento.

Análisis previos de líderes políticos masculinos versus femeninos han encontrado que la mayoría de las percepciones de las diferencias de género pertenecen a atributos comunales (femeninos) y de agencia (masculinos).

Las características masculinas de los líderes políticos describen principalmente cuatro dimensiones: asertividad, control, confianza y tendencias racionales.

Las manifestaciones no verbales de asertividad psicológicamente correlacionadas incluyen movimientos agresivos y bruscos que expresan un mensaje inequívoco y determinado. La dimensión del control incluye manifestaciones no verbales como proxémicas amplias, ocupando mucho espacio, indicando control o una conducta amenazante, atemorizante, en líderes con alto estatus y autoconfianza. La dimensión de la confianza incluye posturas dominantes, contundentes y ascendentes, como estar muy erguido, para transmitir confianza y estabilidad. En cuanto a la cuarta dimensión de la racionalidad, las manifestaciones incluyen gestos ilustrativos racionales-intencionales que mejoran la comprensión, la memoria, la participación y aumentan la impresión de vitalidad y reciprocidad de participación.

Las características femeninas de los líderes políticos describen otras cuatro dimensiones principales: comunicación emocional, sensibilidad interpersonal, bondad y empatía.

Las manifestaciones no verbales psicológicamente correlacionadas con la comunicación emocional incluyen una voz expresiva de afecto, la cual fomenta la escucha, influye en las percepciones de confianza y mejora las conexiones personales. La sensibilidad interpersonal presenta manifestaciones como el contacto visual, importante para aumentar la credibilidad, confianza y personalización política, o el agrado. La bondad incluye expresiones faciales extensas, (ej. sonreír, para reflejar optimismo y facilitar la percepción de bondad, calma y capacidad para retener la presión) y movimientos suaves, redondos y pequeños. Con respecto a la racionalidad, encontramos la entonación diversa, que representa la preocupación por el bienestar de otras personas.

Durante una crisis como la de COVID-19, las estructuras comunicativas no verbales de los líderes pueden verse afectadas por la situación de la pandemia. Del mismo modo, durante períodos de crisis, los espectadores son sensibles a la filtración no verbal de tensión en la conducta de los líderes políticos. Por lo tanto, la situación de la pandemia y el nivel de gravedad de la crisis pueden tener un efecto mediado sobre el género y la estructura comunicativa no verbal de los líderes.

Para medir estos efectos, el estudio de los autores analizó 20 apariciones televisadas de 10 líderes políticos (dos apariciones para cada uno, siendo 5 hombres y 5 mujeres líderes) durante la crisis del COVID-19. Todos los líderes eran primeros ministros o presidentes de países occidentales democráticos. Se tuvo en cuenta el género, edad, experiencia, ideología política (de izquierda o de derechas) y tipo de democracia (democracia parlamentaria federal, monarquías constitucionales y repúblicas parlamentarias). En el análisis de la estructura comunicativa no verbal de los líderes se incluyó gestos, posturas, expresiones faciales, características vocálicas y desempeño.

Los resultados fueron los siguientes. El género tuvo un efecto significativo en la estructura comunicativa no verbal de los líderes políticos. La estructura comunicativa no verbal de los líderes masculinos era muy diferente a la de las líderes femeninas.

La estructura comunicativa no verbal de los líderes políticos masculinos durante la crisis del COVID-19 contenía principalmente movimientos de patrones masculinos de proxémica amplia. Concretamente, amplios movimientos de manos. Además, su comportamiento contenía gestos asertivos masculinos de advertencia y amenaza. Otra característica importante fue la filtración de gestos de tensión o estrés en los movimientos, como lamerse los labios, contradiciendo así los mensajes de calma, tranquilidad y confianza. Finalmente, los líderes masculinos exhibían pocas características de estructura femenina en sus apariciones televisivas relacionadas con la pandemia; por ejemplo, manteniendo escaso contacto visual con la cámara al ceñirse a sus discursos o notas escritas.

Por su parte, la estructura comunicativa no verbal de las líderes políticas femeninas durante la crisis del COVID-19 contenía principalmente patrones femeninos como el contacto visual. Curiosamente, todas las líderes políticas lograron combinar ceñirse a su discurso con mantener el contacto visual. Otra estructura comunicativa femenina no verbal observada fueron los movimientos redondos y pequeños de manos. En cuanto a los aspectos vocálicos, las líderes femeninas expresaron una diversa entonación, utilizaron una voz expresiva. La estructura comunicativa no verbal de mujeres líderes políticas durante la crisis de COVID-19 también contenía pocos patrones masculinos. Entre estos se apreciaron movimientos amplios y asertivos de la mano, combinados con el resto de características femeninas.

Finalmente, se encontró un efecto entre el género y la gravedad de la pandemia, en términos de fallecidos y casos graves. En países con líderes femeninas donde la situación fue menos severa se observaron más expresiones femeninas de amabilidad y optimismo durante la crisis. En contraposición, en países con líderes masculinos donde la crisis fue más severa y en sus intervenciones se observaban más a menudo manifestaciones masculinas de enfado y advertencia, así como filtraciones no verbales de signos de estrés.

Así pues, en base a estos resultados podemos concluir que el género afecta la estructura comunicativa no verbal de los líderes. Durante una crisis, los líderes presentan un comportamiento correspondiente a su estructura comunicativa no verbal de género.

Anteriormente, una clave para el éxito político de los líderes, incluidas mujeres, era el desempeño de la estructura comunicativa no verbal masculina. Sin embargo, los resultados muestran que las líderes políticas femeninas contemporáneas no adoptan una estructura de liderazgo comunicativa no verbal masculina. Contrariamente, adoptan un nuevo estilo de liderazgo basado en la estructura comunicativa no verbal femenina.

Finalmente, estas conclusiones podrían tener implicaciones prácticas significativas para los líderes políticos, tanto masculinos como femeninos. Estos pueden adoptar el marco teórico y analítico propuesto para desarrollar y mejorar sus habilidades de comunicación, efectos de persuasión, influencia social, apoyo público y cooperación hacia el éxito político.

Si quieres saber más sobre el comportamiento no verbal y su relación con el género y la política, visita nuestro Máster en Comportamiento No Verbal y Detección de la Mentira o nuestro Experto Universitario en Comunicación No Verbal y Personalidad, con becas especiales para los lectores del Club del Lenguaje no Verbal.

« Entradas anteriores