Por cortesía de la Fundación Universitaria Behavior & Law

Categoría: Comunicación no verbal (Página 1 de 39)

¿Presencialidad o a distancia? Comunicación no verbal en los juicios tras la pandemia. Club del Lenguaje No Verbal

Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Justice and Nonverbal Communication in a Post-pandemic World: An Evidence-Based Commentary and Cautionary Statement for Lawyers and Judges” de Denault, V y Patterson, M. L. (2021), en el que se estudia la integridad de los juicios y de los sistemas judiciales en base a la comunicación no verbal exhibida en interacciones personales.

Las nuevas normas de distanciamiento físico resultantes han tenido muchas consecuencias, algunas de las cuales experimentadas en el sistema judicial. Así, los tribunales de todo el mundo limitaron sus actividades.

No obstante, muchas jurisdicciones han recurrido a la tecnología para asuntos urgentes. El uso de aplicaciones telefónicas e informáticas, como Skype o Zoom, para realizar juicios por videoconferencia plantea preocupaciones similares a las identificadas por juristas, como deshumanizar a los acusados.

El uso de la comunicación no verbal durante los juicios se remonta a cientos, si no miles de años. Hasta el día de hoy, en los sistemas de justicia estadounidense y canadiense, por ejemplo, quienes juzgan los hechos están legalmente autorizados para valorar la conducta de los testigos. De acuerdo con las opiniones de los mayores tribunales, los que juzgan los hechos suelen recurrir al comportamiento de los testigos para evaluar la credibilidad. Este enfoque, sin embargo, ha sido severamente criticado.

No debe haber ninguna duda sobre la importancia, si no la necesidad, de reconocer los peligros de los prejuicios y estereotipos sistémicos en los tribunales. Los mitos sobre la violación, por ejemplo. Lo mismo se aplica a las creencias erróneas sobre la validez de las señales no verbales para detectar mentiras. Tanto las señales visuales no verbales comunes para detectar mentiras como muchas señales vocales y verbales son, en gran parte, débiles y poco fiables. Además, las técnicas novedosas desarrolladas para detectar mentiras se han promovido como alternativas para entrevistas de investigación, no procedimientos judiciales reales.

No obstante, esas técnicas ignoran las características reales prácticas de los sistemas de justicia. Esto es, la naturaleza de las preguntas formuladas en la vida real, a menudo, es diferente de las que se hacen en entornos experimentales. Lo mismo ocurre con las respuestas de los testigos en los tribunales.

Los académicos de varias disciplinas han demostrado que, durante los intercambios en persona, nuestro rostro y cuerpocumplen una variedad de funciones más allá de la detección de mentiras. Por tanto, el diseño y disposición de los tribunales; las características de apariencia; y las señales y comportamientos no verbales de jueces, jurados, secretarios, guardias de seguridad, acusados, testigos y abogados afectan al curso de los procedimientos judiciales.

En el caso de los juicios ante jurado, las oportunidades para observar comportamientos no verbales incluyen: cuando los jueces hablan con testigos y abogados; testifican testigos; interrogatorios y contrainterrogatorios a testigos; cuando los abogados presentan sus argumentos de apertura y cierre; y cuando los abogados y los clientes hablan. Además, las reacciones expresivas por parte de jueces, jurados, acusados, testigos y abogados hacia otros participantes de la interacción precipitan evaluaciones sobre el curso de los hechos.

Muy pocas señales y comportamientos no verbales tienen un significado definido. Los factores contextuales que involucran las intenciones de los codificadores, sus otros comportamientos verbales y no verbales, otras personas y el entorno afectarán el significado. Además, la forma en que las personas comprenden y se adaptan a las expresiones faciales, patrones de mirada, posturas y movimientos corporales suelen ocurrir inconscientemente, incluso a través de la tendencia automática a imitar el comportamiento de los demás. La mímica no consciente también tiene muchas otras consecuencias prosociales o positivas. Una gran cantidad de investigaciones muestra que los gestos con las manos,producidos durante el habla, son, junto con las palabras, parte de un sistema integrado de producción del habla.

Finalmente, aunque el uso de aplicaciones telefónicas e informáticas limitan la amplitud de visión y la capacidad de los abogados e investigadores para elegir su enfoque, se podría argumentar que la información conductual es simplemente diferente. Por ejemplo, a diferencia de los juicios en persona, las características faciales de los testigos podrían verse mejor en las videoconferencias. Sin embargo, esto podría introducir otras preocupaciones sobre el curso de los procedimientos judiciales.

Cuando la atención se centra, principalmente, en la cara, por ejemplo, aumenta el impacto potencial de las características faciales. Esto no debe tomarse a la ligera. Las características faciales pueden influir negativamente en la evaluación de las pruebas y la sentencia de los acusados.

No debe haber duda de que durante la pandemia del Covid-19, la tecnología ha permitido ¾y permite¾ que los investigadores escuchen a testigos y resuelvan disputas urgentes, aunque de manera imperfecta. Y es evidente que, en algunas situaciones delicadas, la tecnología puede facilitar el testimonio de personas vulnerables. Sin embargo, se deben considerar las múltiples funciones de la comunicación no verbal, al igual que otras preocupaciones planteadas por los expertos.

Los estudiosos han escrito sobre diversas consecuencias adversas de los juicios por videoconferencia. Estas no solo incluyen deshumanizar a los acusados, sino también comprometer su derecho a una asistencia letrada eficaz, así como obstaculizar la imagen y el papel de los jueces, la función simbólica de los juzgados y la legitimidad y autoridad de la ley.

Las preocupaciones planteadas por los profesionales tampoco deben pasarse por alto. Por ejemplo, en ausencia de juicios en persona, es difícil, si no imposible, saber si alguien no visible en la pantalla está entrenando a los testigos, o si estos están consultando documentos no autorizados para ayudar en su interrogatorio y contrainterrogatorio. Además, el acceso inadecuado a ordenadores e Internet de alta velocidad podría generar graves problemas de equidad.

A la luz de todos estos problemas, los abogados y jueces pueden trabajar en estrecha colaboración con los académicos de la comunicación no verbal en la búsqueda de mejorar la administración de justicia en un mundo pospandémico.

A pesar de los desafíos de investigar los sistemas de justicia, tales esfuerzos brindan una oportunidad para que los académicos de la comunicación no verbal contribuyan a la mejora de la sociedad.

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El flirteo competitivo no verbal entre mujeres. Club del Lenguaje No Verbal

Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “I saw him first: Competitive nonverbal flirting among women, the tactics used and their perceived effectiveness” de Wade, T. J.; Fisher, M. L. y Clark, E. (2021), en el cual se estudian las acciones no verbales de flirteo que las mujeres utilizan para coquetear competitivamente entre sí con el propósito de acceder a una pareja.

Universalmente, las personas tienen el deseo de formar relaciones íntimas, ya sean de corta o larga duración.

Uno de los desafíos que enfrentan las personas interesadas en establecer relaciones románticas es atraer parejas, y una forma de superar este obstáculo es flirtear. El flirteo es un aspecto universal y esencial de la interacción interpersonal humana. Si bien el flirteo puede usarse para muchos propósitos, como divertirse, aumentar la autoestima o, incluso, obtener bienes o servicios materiales, es parte del apareamiento. De hecho, la mayor parte de la literatura se refiere claramente a cómo implica señalar a una pareja potencial en la que uno está interesado en formar una relación o pasar tiempo con ellos.

Sin embargo, el flirteo difiere entre hombres y mujeres, lo que refleja sus distintas preferencias de pareja debido a sus niveles únicos de inversión. Si bien dichas diferencias han sido bien documentadas, la forma en que se relacionan con el flirteo y la posterior formación de relaciones es compleja.

En particular, y de acuerdo con los psicólogos evolutivos, la forma en que las mujeres flirtean para atraer a una pareja potencial depende presumiblemente de muchos factores, como si la pareja es de “calidad” lo suficientemente alta para ser elegida inicialmente, si invertir en ella compensa los costes asociados con las relaciones, o si ha sido seleccionado como posible compañero a largo plazo.

Si bien el flirteo se puede realizar verbalmente, es más frecuente que se haga de manera no verbal.

Los actos de flirteo de las mujeres que sugieren accesibilidad sexual y las acciones de flirteo de los hombres que sugieren la voluntad de comprometerse pueden ser las formas más efectivas para que mujeres y hombres coqueteen con el sexo opuesto. Si bien el flirteo de las mujeres puede ser más sutil que el de hombres, muchas mujeres pueden estar señalando a la misma pareja potencial en un entorno dado. Por lo tanto, los autores postulan que el flirteo entre mujeres puede ser competitivo; es decir, involucrando competencia intrasexual por la misma pareja de interés. Sin embargo, los investigadores no han examinado cómo las mujeres compiten de forma no verbal, a través del flirteo, con otras mujeres con el fin de atraer parejas.

Por ende, los autores llevaron a cabo dos estudios para determinar las acciones no verbales que las mujeres usan para “flirtear competitivamente” con otras mujeres, y la efectividad percibida de estas acciones por parte de hombres y mujeres.

En el primer estudio se contó con 91 participantes, todas mujeres heterosexuales de entre 18 y 58 años. Los participantes recibieron un cuestionario online que incluía preguntas demográficas y una descripción de los signos no verbales de flirteo que habían visto en otras mujeres que competían entre sí por la misma pareja potencial; específicamente, un hombre.

La lista final constaba de 11 acciones que implicaban: captar la atención del hombre, disuadir a la competidora, hacer las dos cosas antes mencionadas y emplear un signo de “acuerdo”. Específicamente, las acciones descritas por consenso para el flirteo competitivo fueron: contacto visual, bailar en su línea de visión, sonreírle, tocarle, reírse de sus bromas, meterse entre la otra mujer y el hombre, mostrar disgusto por ella (por ejemplo, poniendo los ojos en blanco o frunciendo el ceño), rozarlo, abrazarlo, coquetear con otros hombres y saludarlo.

El segundo estudio contó con 139 participantes; 89 mujeres y 50 hombres. El objetivo era determinar cuáles de las 11 acciones competitivas de flirteo no verbal se perciben como las más efectivas. Los participantes recibieron un cuestionario online con preguntas demográficas, una medida de deseabilidad social y una pregunta en la que se les pidió que indicaran qué acciones, en su opinión, erann más efectivas para flirtear.

Los resultados fueron los siguientes. Las acciones de las mujeres que sugieren que han “reclamado” a un hombre en concreto se perciben como las más efectivas para el flirteo competitivo. Tocar a un hombre en el brazo, hombro, pecho o pierna puede ser el acto de flirteo no verbal más efectivo, porque significa para otras mujeres que se está formando, o se ha formado, un vínculo con el hombre. Desde el punto de vista de la competencia intrasexual, puede ser más fructífero recurrir a posibles parejas alternativas en lugar de desperdiciar la energía y el tiempo tratando de competir contra un rival que ya ha formado, o está formando, un vínculo con la pareja en cuestión.

Sería interesante explorar cómo el valor de pareja autopercibido influye en las técnicas de flirteo y, en particular, cómo impacta en el flirteo competitivo.

Iniciar contacto visual puede ser otra actividad eficaz, en tanto que el contacto visual sostenido puede provocar sentimientos de amor, etc, que desvíen la atención del hombre de otra mujer. Abrazar también puede ser efectivo, ya que puede verse como un signo de vínculo que indica “posesión”; además, abrazar libera oxitocina, la cual, a su vez, une a las personas. Reírse de las bromas puede ser efectivo porque indica el interés de la mujer y que le gusta su pareja, lo que también podría desviar la atención de otra mujer. Se debe enfatizar la importancia de desviar la atención de un rival. Esa estrategia también incluye aislar al compañero para evitar que los rivales tengan interés en él.

Las personas sin experiencia en relaciones pueden sentir que tocar al hombre en quien tienen interés es más efectivo que las personas con experiencia en relaciones. Esto puede deberse a que las primeras sin experiencia estén más deseosas de una relación y sean más competitivas.

Finalmente, se necesita más investigación para determinar por qué existen estas diferencias, así como las formas en que la experiencia de la relación puede influir en el flirteo en general.

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Gestos y su frecuencia de uso en niños prelingüísticos. Club del Lenguaje No Verbal

Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Frequency of Gesture Use and Language in Typically Developing Prelinguistic Children” de Stewart, J. R.; Vigil, D. C. y Carlson, R. (2021), en el que se examina la relación entre la frecuencia del uso de los gestos y el lenguaje teniendo en cuenta el efecto de la edad y el establecimiento de la frecuencia del uso de los gestos en los niños prelingüísticos con un desarrollo típico.

El período prelingüístico se define como el “período de desarrollo antes de que un niño tenga un sistema lingüístico para adquirir el lenguaje”; abarca entre los 9 meses y los 18-24 meses de edad.

Si bien los niños con desarrollo típico comienzan a usar palabras sueltas alrededor de los 12 meses de edad, los gestos son la forma dominante de comunicación durante todo el período prelingüístico. Los niños utilizan los gestos de forma intencionada y comunicativa como una forma de compartir experiencias en contextos interpersonales. Los gestos son laprimera forma de comunicación intencional, y significan que un niño ha comenzado a comprender el hito cognitivo del simbolismo.

Está bien establecido que los gestos y el lenguaje están estrechamente relacionados en los niños con un desarrollo típico. El uso temprano de gestos puede predecir el léxico verbal temprano de los niños, el inicio de combinaciones de dos palabras, la capacidad para producir oraciones complejas y la competencia de vocabulario posterior. Hay muchas variables que, potencialmente, podrían afectar la frecuencia del uso de gestos en niños prelingüísticos. Estos incluyen, entre otros, el participante, la edad del niño, los procedimientos de muestreo, el género, la cultura y el estado socioeconómico.

Los autores exploran en el artículo cómo la edad y los procedimientos de muestreo influyen en la frecuencia del uso de gestos. Así, participaron en este estudio un total de 54 niños con desarrollo típico, 34 hombres y 20 mujeres, entre las edades de 9 y 15 meses.

La recopilación de datos se llevó a cabo en una habitación tranquila en varios lugares diferentes dependiendo de la preferencia de los padres, que incluían: el hogar del niño, la guardería, preescolar o centro de aprendizaje temprano del niño, o una clínica universitaria.

La recopilación de datos se realizó en dos sesiones separadas, cada una con una duración de unos 45 minutos. La primera consistió en obtener el consentimiento, completar un cuestionario para los padres y administrar las Escalas de Aprendizaje Temprano de Mullen. La segunda sesión consistió en el muestreo de gestos. Se obtuvieron dos grabaciones de video: una observación no estructurada y otra estructurada.

La observación no estructurada se llevó a cabo primero para permitir que el niño se aclimatara, ya que no estaba familiarizado con los examinadores y pudo encontrarse en un entorno desconocido. La observación estructurada se realizó en segundo lugar. Esta se aseguró de que todos los participantes tuvieran las mismas oportunidades para mostrar los diferentes tipos de gestos examinados.

Asimismo, se examinaron tres tipos de gestos: regulación del comportamiento, interacción social y atención conjunta. Los gestos de regulación del comportamiento se definieron como gestos utilizados para regular el comportamiento de otra persona; por ejemplo, peticiones y protestas señalando objetos o golpeando una mesa. Los gestos de interacción social se entendieron como gestos utilizados para ganar y/o mantener la atención de otra persona. Un ejemplo de estos sería agitar la mano para saludar o despedirse, o sacudir la cabeza sí/no y aplaudir. Los gestos de atención conjunta comprendieron gestos utilizados para dirigir la atención de otra persona a un objeto o evento, como hacer gestos de interrogación o sostener un objeto para mostrarlo.

Los resultados obtenidos fueron los siguientes. Los niños de 9 a 15 meses de edad tenían frecuencias significativamente más bajas de gestos totales en comparación con los niños de 12 a 15 meses. Estos hallazgos son consistentes con los hallazgos de investigaciones previas. Así, la frecuencia de la comunicación prelingüística de los niños, una combinación de gestos y verbalizaciones, aumenta a medida que avanzan en el desarrollo desde la etapa prelingüística hasta la etapa de una palabra y, luego, de varias palabras. Los hallazgos agregan a la literatura que lo mismo ocurre cuando se examinan los gestos como una variable independiente.

Aunque no hubo una diferencia significativa en la frecuencia entre los dos rangos de edad para la interacción social y los gestos de atención conjunta, sí hubo una tendencia a que los niños en el rango de edad de 9 a 12 meses tuvieran frecuencias más bajas de estos dos tipos de gestos. Desde el punto de vista del desarrollo, esto podría significar que los niños todavía están en el proceso de aprender a expresar la interacción social y la intención de atención conjunta mediante gestos. El estudio demostró que los niños usaban significativamente menos gestos totales en un entorno no estructurado comparado con un entorno estructurado. Esto también se cumplió al examinar los tipos de gestos individuales.

Al examinar la relación entre la frecuencia del uso de gestos y el lenguaje, el indicador más sólido del lenguaje receptivo y expresivo fue la frecuencia total del uso de gestos. Con respecto a la frecuencia de los tipos de gestos individuales en un entorno estructurado, ninguno de los tipos explicó una proporción significativa de la variación en las habilidades del lenguaje receptivo o expresivo. Esto es plausible porque, en un entorno estructurado, el interlocutor está manipulando el entorno para fomentar la interacción, lo que resulta en oportunidades y frecuencias más uniformes entre los participantes.

En el entorno no estructurado, donde los niños pueden comunicarse a su propio ritmo, los gestos de interacción socialeran indicativos de las habilidades del lenguaje receptivo, y los gestos de regulación del comportamiento eran indicativos de las habilidades del lenguaje expresivo. La relación positiva entre los gestos de interacción social y el lenguaje receptivo es interesante, pues apoya la noción de que la cognición social y los gestos están estrechamente relacionados durante las primeras etapas del desarrollo.

Los hallazgos insignificantes de la relación entre el lenguaje y el gesto de atención conjunta podrían deberse al desarrollo de este tipo de gesto. Los niños todavía están en el proceso de desarrollar gestos conjuntos de atención a esas edades, por lo que esta variable puede no ser un buen predictor de las habilidades del lenguaje. Una explicación alternativa es que los procedimientos de muestreo, de alguna manera, no capturaron adecuadamente la capacidad de los niños para usar gestos de atención conjunta, y/o no brindaron suficientes oportunidades para que los niños realizaran este tipo de gesto.

En el futuro, las investigaciones deberían examinar más de cerca las diferencias en el uso de estos tres tipos de gestos y cómo se relacionan con el desarrollo del lenguaje.

En suma, los resultados apoyan la idea de que la frecuencia del uso de gestos está relacionada con las habilidades del lenguaje, tanto receptivo como expresivo, en niños prelingüísticos con un desarrollo típico. Estos hallazgos son de particular importancia, dado que los gestos son una de las primeras instancias de comunicación intencional.

La identificación de las deficiencias en esta etapa del desarrollo podría brindar a los niños la oportunidad de recibir las intervenciones necesarias durante el primer o primeros años de vida.

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Pensamiento abstracto y lenguaje. Club del Lenguaje No Verbal

Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Assessing abstract thought and its relation to language with a new nonverbal paradigm: Evidence from aphasia” de Langland-Hassan, P.; Faries, F. R.; Gatyas, M.; Dietz, A. y Richardson, M. J. (2021), en el que se analiza si el lenguaje facilita el pensamiento abstracto. Para ello, se emplearon tareas de memoria semántica, diseñadas para evaluar el pensamiento abstracto de manera no lingüística.

¿Qué es, si es que hay algo, distintivo del pensamiento humano?

Una respuesta común es que los seres humanos son excepcionalmente capaces de pensar en abstracto, reflejado en las lenguas habladas. Esto hace preguntarnos: ¿cuál es la relación entre el pensamiento abstracto y las palabras que usamos para expresarlo?

Una respuesta a esta pregunta asigna al lenguaje un papel meramente comunicativo, con palabras que permiten la expresión de pensamientos, mientras que no son esenciales para el pensamiento abstracto en sí. Desde este punto de vista, alguien que carece de lenguaje podría tener los mismos pensamientos que un hablante fluido sin poder expresar sus pensamientos con palabras. Recientemente, sin embargo, una hipótesis considera que el lenguaje no solo comunica pensamientos, sino que también es un recurso que apoya o habilita ciertas formas de pensamiento. En particular, el lenguaje es visto por muchos como un soporte o herramienta crucial para el pensamiento abstracto.

Pero ¿qué califica una forma de pensamiento como “abstracto”?

Todos los conceptos son abstractos en cierto sentido. Sin embargo, se puede definir un sentido relativo de abstracción, por el cual algunos conceptos son más abstractos que otros. Un medio común para hacerlo es apelar a la relativa concreción o imaginabilidad de las palabras asociadas con el concepto. En líneas generales, el pensamiento abstracto alude a conceptos que tratan de cosas que en cierto sentido son difíciles de percibir, o que representan categorías que son superiores con respecto a muchas otras.

La relatividad de prueba de la dimensionalidad baja y alta es especialmente importante, ya que es probable que ocurra dentro de muchas evaluaciones no verbales del pensamiento abstracto. Estas evaluaciones son, a su vez, importantes para investigar la relación del lenguaje con el pensamiento abstracto. En particular, la relatividad de prueba ocurre dentro de las tareas de memoria semántica pictórica estándar (recuerdo/ evocación de imágenes), que sirven como marco para la prueba del pensamiento abstracto desarrollado por los autores.

Por un lado, la concreción de conceptos es la concreción vinculada a palabras o conceptos individuales. Las calificaciones de concreción, las calificaciones de capacidad de imagen y las calificaciones de experiencia sensorial son todas formas de medir la concreción del concepto, así entendido. Por otro lado, la concreción del ensayo consta, a su vez, de dos dimensiones.

Primero, una prueba podría ser más concreta en la medida en que el objetivo y la coincidencia compartan muchas similitudes perceptibles visualmente. Esto se correspondería con la idea de que las categorías subordinadas (ej. manzana) son más concretas que las superiores (ej. fruta). La segunda dimensión de abstracción relevante para las tareas de memoria semántica consiste en si los dos elementos coincidentes se encuentran a menudo en un entorno común y, por esa razón, están fuertemente asociados.

Un tenedor y un plato, por ejemplo, no comparten muchas similitudes visuales. Sin embargo, están asociados temáticamente debido a que suelen aparecer juntos en un contexto. Las conexiones temáticas de este tipo son muy destacadas y moldean fuertemente las expectativas del perceptor. Los adultos tienden a clasificar los elementos más rápidamente por relación temática que por categoría funcional. Y, de manera más general, la presentación de una palabra o imagen favorece el reconocimiento de elementos relacionados temáticamente.

Así, el experimento de los autores compara un grupo de personas con afasia con otro grupo control, emparejados por edad, educación y género para analizar su desempeño en la selección de la imagen de coincidencia correcta en los ensayos normativos. Se utilizaron 430 imágenes a color para crear 86 pruebas de cinco imágenes cada una. No se utilizó ninguna imagen más de una vez. Cada ensayo consistió en una imagen de destino en la parte superior de la pantalla con cuatro imágenes de elección debajo. En total se contó con 1000 participantes. Estos participantes se dividieron en tres subgrupos. Cada participante completó solo un tipo de tarea.

Las pruebas se clasificaron en cuatro bancos, conteniendo cada uno 21 o 22 ensayos. Había tres tipos de tareas diseñadas para generar normas para lo siguiente: (1) elecciones correctas y palabras de enlace para cada prueba; (2) la frecuencia con la que el objetivo y la elección correcta se encuentran juntos en un entorno común, en relación con las otras opciones; y (3) la similitud visual del objetivo y la elección correcta, en relación con las otras opciones.

Los resultados demostraron que incluso las tareas que implican vincular dos imágenes apelando a su conexión compartida con un concepto concreto pueden requerir un alto grado de pensamiento abstracto. La relación del pensamiento abstracto con el lenguaje sigue sin resolverse. Los resultados de las personas con afasia y otras poblaciones con trastornos del lenguaje han sugerido, durante mucho tiempo, que el pensamiento abstracto —y el razonamiento complejo en general— no depende estrictamente de la capacidad simultánea para generar lenguaje.

Por otro lado, también se ha considerado que el lenguaje juega un papel importante como facilitador del pensamiento abstracto. Esto incluye el hecho de que los tiempos de respuesta de las personas con afasia eran proporcionalmente más lentos, y que los tiempos de respuesta de confianza de las personas con afasia estaban correlacionados con sus habilidades lingüísticas.

Además, se debe reconocer que el lenguaje aún podría haber jugado un papel en el apoyo a las personas con afasia en el desempeño, en la medida en que todas las personas con afasia tenían habilidades normales del lenguaje en algún momento de su desarrollo. Por lo tanto, pueden haber adquirido estructuras neuronales que dependen del lenguaje en el desarrollo. Es posible que tales estructuras permanezcan intactas y faciliten el pensamiento abstracto, incluso si, después de un accidente cerebrovascular, no son suficientes para la producción activa del lenguaje.

La complejidad de los resultados en el experimento principal puede simplemente reflejar una realidad subyacente compleja. Parece poco probable que las diversas habilidades reconocidas como “pensamiento abstracto” dependan del lenguaje. Determinar la forma precisa de apoyo que el lenguaje proporciona al pensamiento abstracto requerirá un refinamiento continuo de nuestra comprensión tanto de lo que significa que el pensamiento sea “abstracto” como de los paradigmas destinados a medirlo.

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Sincronía no verbal, ¿es mejor la codificación automática o manual? Club del Lenguaje No Verbal

Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Comparing Manual and Automated Coding Methods of Nonverbal Synchrony” de Fujiwara, K.; Bernhold, Q. S.; Dunbar, N. E.; Otmar, C. D. y Hansia, M. (2020), en el que se analiza, mediante comparación, métodos de codificación automáticos y manuales en un experimento de conversación cara a cara.

La sincronía interpersonal se ha definido como dos partes en una interacción que se involucran de manera similar debido a la coordinación rítmica de sus patrones de comportamiento.

Bernieri et al. definieron tres tipos de sincronía: ritmos de interacción, comportamientos simultáneos y mallado de comportamientos.

  • Los ritmos de interacción se definen como las secuencias de comportamiento idéntico entre compañeros de interacción ocurridas a lo largo del tiempo.
  • Los comportamientos simultáneos se definen como conductas idénticas entre los compañeros de interacción en el mismo momento.
  • Finalmente, el mallado conductual se define como los compañeros de interacción que se comportan de una manera complementaria y forman un todo significativo.

Durante los últimos 60 años, los científicos sociales han estudiado la coordinación de los individuos en las interacciones sociales. Este cuerpo de estudios ha revelado que el movimiento armonizado entre los interactuantes se relaciona con la orientación compartida hacia sus intenciones y motivos. Sin embargo, uno de los debates académicos centrales de la sincronía no verbal es la temporalidad de esta. Las complicaciones para capturar el dinamismo de la sincronía dieron como resultado que gran parte de la investigación se centrara en cuestiones metodológicas, en contraposición a los procesos y funciones subyacentes a la sincronía.

La sincronía interpersonal pueda estudiarse desde una variedad de perspectivas teóricas. Por ende, el esquema de codificación utilizado para la investigación de sincronías debe alinearse con el marco teórico del investigador.

Un tipo de software que se desarrolló para ayudar a los investigadores a codificar datos conductuales es el sistema de anotación de comportamiento C# (C-BAS en inglés). Estudios recientes que analizan la comunicación engañosa lo han utilizado para respaldar el proceso de codificación. Un método automatizado para el análisis de sincronía se compone de dos partes: obtener datos de series de tiempo continuas y realizar un análisis de dichas series. Para obtenerlas hay varias opciones, que deben elegirse según la investigación. Por ejemplo, el software OpenFace proporciona puntos de referencia faciales y datos sobre la postura de la cabeza, lo que se centraría en el análisis facial del sujeto.

El ritmo y la sincronización son las dos principales propiedades de la sincronía. Mediante un análisis de espectro se pueden examinar ambas propiedades. La transformada de Fourier es uno de los tipos más conocidos de análisis de espectro. Esta técnica calcula una potencia espectral que indica la magnitud en la frecuencia de cada componente. Como limitación encontramos que este método asume que se produce una frecuencia estable o un patrón repetitivo en toda la interacción. En general, las interacciones diarias no suelen estar estructuradas y carecen de una frecuencia.

Así, la medición de la sincronía es una tarea compleja; no existe una correspondencia perfecta entre los diferentes métodos de medición. Sin embargo, la investigación ha comenzado a descubrir la convergencia entre las puntuaciones de sincronía derivadas de diferentes métodos. En consecuencia, es necesario saber si los métodos automatizados para analizar señales no verbales son mejores y más rápidos para recopilar la misma información que la codificación manual. Para profundizar en esta cuestión, los autores realizaron su propio estudio.

Los participantes de este estudio fueron 110 estudiantes de una universidad estadounidense. La muestra contaba con un 68% de mujeres y un 32% de hombres. Los participantes, de manera aislada, tuvieron tiempo para preparar de qué iban a hablar durante la interacción (tres cosas que les encantan de su universidad). Después, se dividió a los participantes en dos grupos, pidiéndoles que manipularan su nivel de participación en la interacción.

Al primer grupo se le asignó la condición de alta participación; se les dijo que parecieran lo más interesados ​​y atentos posible. Al segundo grupo se les asignó una baja participación; debían parecer desatentos, distraídos o no involucrados en la interacción. Después, los participantes se reunieron en una sala en la que se sentaron uno frente al otro y mantuvieron una conversación sobre el tema escogido. La interacción duró aproximadamente de 6 a 11 min.

La sincronización compuesta por 11 categorías fue codificada manualmente a través del C-BAS por codificadores entrenados. Asimismo, los datos de movimientos corporales en series de tiempo se analizaron usando un software de análisis de energía de movimiento (MEA en inglés). Se cubrió todo el cuerpo de cada participante como una región de interés, no solo el rostro o la cabeza.

Los resultados revelaron lo siguiente. Las puntuaciones de sincronía obtenidas a través de la codificación manual y automática se correlacionaron significativamente. Asimismo, ambas produjeron una diferencia significativa entre las condiciones de participación, y hubo una asociación significativa con las medidas autoinformadas (proporcionadas por los participantes de acuerdo con su experiencia) para ambos métodos de codificación. Sin embargo, también revelaron algunos hallazgos inesperados.

Por un lado, la correlación de ambos métodos de codificación no fue tan fuerte como se esperaba. Esto se debe a que la codificación manual se centró en el propio comportamiento que la sincronía (por ejemplo, identificar un mismo gesto simultáneo entre dos participantes) mientras que la codificación automática analizó comportamientos diferentes si su tiempo coincidía.

En cuanto a los patrones de movimiento, la sincronía en esta banda de frecuencia podía consistir en una variedad de comportamientos, pero la sincronía de los movimientos de las manos sería representativa. Para los participantes, la sincronía podría percibirse como un todo organizado, no como una suma de comportamientos individuales emparejados.

Por otro lado, los resultados sugieren que la codificación manual o automatizada puede fortalecerse o debilitarse según las señales que se retengan. Así, aunque este estudio se centró en la sincronía no verbal de los movimientos corporales, OpenFace sería una mejor opción si los investigadores estuvieran interesados en la sincronía de las expresiones faciales. Para el estudio de la sincronización en los patrones vocales también se puede investigar con el software OpenSMILE.

La fiabilidad de los datos generados mediante codificación automatizada es bastante alta, siempre que los investigadores utilicen el mismo software. Aunque la velocidad de codificación depende de la potencia de la máquina, incluso en un estudio con una muestra grande la codificación podría completarse en un par de semanas. Sin embargo, actualmente la codificación manual puede ser más precisa y flexible en lo que se mide. Esto se debe a que los datos generados a través de la codificación automatizada son movimientos, no una conducta propiamente dicha.

Si el interés de los investigadores está en un comportamiento en particular, la codificación manual puede ser una opción razonable. Además de las empleadas por los autores, existen muchas otras técnicas para la codificación manual y automatizada de los que obtener información útil.

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