Por cortesía de la Fundación Universitaria Behavior & Law

Categoría: Comunicación no verbal (Página 1 de 38)

La fatiga de Zoom: implicaciones no verbales. Club del Lenguaje No Verbal

Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Nonverbal Overload: A Theoretical Arguent for the Causes of Zoom Fatigue” de Bailenson, J. N. (2021), en el que se investiga la sobrecarga no verbal como una causa potencial de fatiga y cómo varios aspectos de la interfaz actual de Zoom probablemente conducen a consecuencias psicológicas.

En 2020, la pandemia del Covid-19 forzó un aumento drástico del número de reuniones por videoconferencia. Así, la videoconferencia fue una herramienta fundamental que permitió a los colegios y muchas empresas continuar trabajando durante los confinamientos. Zoom, en particular, ayudó a millones de personas al hacer que las videoconferencias fueran gratuitas y fáciles de usar.

Sin embargo, estar en videoconferencia tanto tiempo parece resultar agotador, surgiendo el popular término “Zoom Fatigue”, en español, cansancio o fatiga de Zoom.

Si bien hay docenas de estudios empíricos en psicología y comunicación que examinan el comportamiento durante las videoconferencias, aún no se han realizado estudios rigurosos sobre las consecuencias psicológicas de pasar horas al día en este medio particular.

En Zoom, el comportamiento reservado para las relaciones cercanas —largos períodos mirando directamente a los ojos, cercanía a los rostros de otros…— se ha convertido en la forma de interactuar con conocidos casuales, compañeros de trabajo e, incluso, desconocidos. En estos contextos hay dos componentes: el tamaño de las caras en la pantalla y la cantidad de tiempo que se está viendo frontalmente la cara de otra persona, simulando el contacto visual.

El tamaño de las caras en una pantalla, por supuesto, dependerá del tamaño del monitor del ordenador, lo lejos que nos sentamos de este, la configuración de vista que se elige en Zoom y cuántas caras hay en pantalla. En las cuadrículas de Zoom, las caras son más grandes en el campo de visión de lo que son cara a cara, cuando se tiene en cuenta cómo los grupos se espacian naturalmente en las salas de conferencias físicas.

Incluso cuando los hablantes ven rostros virtuales en lugar de reales, la investigación ha demostrado que ser mirado mientras se habla provoca excitación fisiológica. Pero el diseño de la interfaz de Zoom transmite constantemente rostros a todos, independientemente de quién esté hablando. Desde el punto de vista de la percepción, Zoom transforma eficazmente a los oyentes en hablantes, asfixiando a todos con la mirada.

Comparado con una sala de conferencias real, donde cada persona habla durante aproximadamente la misma cantidad de tiempo, es bastante raro que un oyente mire fijamente a otro. Es aún más raro que esta mirada dirigida al no hablante dure tanto tiempo como la reunión. Entonces, asumiendo que todos los oyentes siempre están mirando al orador en la sala de conferencias, la cantidad de mirada fija en Zoom es ocho veces mayor. Pero el contacto visual directo se usa con moderación.

Incluso en reuniones cara a cara, dos conversadores pasarán una parte sustancial de la interacción evitando mirarse el uno al otro. La mayoría de las personas en la sala no miran al orador y, aparte de las dos conversaciones de la barra lateral, las personas que están cerca una de la otra no se miran a los ojos. Pero con Zoom, todas las personas tienen la vista frontal de todos los demás constantemente. Esto es similar a estar entre una multitud y verse obligado a mirar fijamente a quien está muy cerca, en lugar de mirar hacia abajo o al teléfono.

En la interacción cara a cara, la comunicación no verbal fluye de forma natural, hasta el punto en que rara vez prestamos atención consciente a nuestros propios gestos y otras señales no verbales. Uno de los aspectos notables de los primeros trabajos sobre la sincronía no verbal es cómo el comportamiento no verbal es, a la vez, sencillo y complejo. En Zoom, el comportamiento no verbal sigue siendo complejo, pero los usuarios deben esforzarse más para enviar y recibir señales.

Los usuarios se ven obligados a monitorear conscientemente el comportamiento no verbal y a enviar señales a otros que se generan intencionalmente. Los ejemplos incluyen centrarse en el campo de visión de la cámara, asentir de manera exagerada durante unos segundos más para indicar que está de acuerdo o mirar directamente a la cámara, en lugar de las caras en la pantalla, para intentar hacer contacto visual directo al hablar. Este seguimiento constante de la conducta supone un esfuerzo. Incluso la forma en que vocalizamos en video requiere esfuerzo.

Otra fuente de carga se relaciona con la recepción de señales. En una conversación cara a cara, las personas obtienen un gran significado de los movimientos de la cabeza y los ojos. En Zoom, un usuario puede ver que en su cuadrícula parece que una persona mira a otra. Sin embargo, eso no es lo que realmente sucede, ya que las personas a menudo no tienen las mismas cuadrículas. Los usuarios reciben constantemente señales no verbales que tienen diferentes significados en Zoom. Además, en Zoom, los receptores reciben menos señales de las que suelen recibir en las conversaciones cara a cara.

Finalmente, es importante señalar que, a pesar de los argumentos planteados anteriormente sobre la contribución de Zoom a la carga cognitiva, quienes asisten a las conferencias telefónicas con frecuencia se dan cuenta de que las conversaciones de solo audio sufren a medida que los grupos se hacen más grandes. Futuros trabajos deberían examinar los costes y beneficios psicológicos de la videoconfenrencia en comparación con el audio en grupos más grandes.

Por otra parte, los usuarios de Zoom ven imágenes de sí mismos con una frecuencia y duración mayor de lo que antes hacían. No obstante, se carece de datos sobre los efectos de verse a uno mismo durante muchas horas al día. Es probable que un “espejo” constante en Zoom cause autoevaluación y afecto negativo. Pero cómo esto cambia longitudinalmente, es una cuestión importante en el futuro.

Asimismo, aunque Zoom no impide técnicamente usar gestos durante el discurso, verse obligado a sentarse a la vista de la cámara ciertamente altera y limita el movimiento. Una cuestión que deberíamos evaluar es por qué elegimos un video para tantas llamadas que, anteriormente, no hubieran justificado una reunión cara a cara. Las llamadas telefónicas han impulsado la productividad y la conexión social durante muchas décadas, y solo una minoría de las llamadas requieren mirar el rostro de otra persona para comunicarse con éxito.

Así, por un lado, se han enfatizado las diferencias entre las reuniones de Zoom y las presenciales. Pero si se contaran las similitudes entre los dos, superarían con creces las diferencias. Quizás un factor de la fatiga de Zoom es simplemente que estamos asistiendo a más reuniones de las que haríamos cara a cara. Incluso cuando las reuniones cara a cara vuelvan a ser seguras, es probable que la cultura haya cambiado lo suficiente como para eliminar algunos de los estigmas que se tenían anteriormente contra las reuniones virtuales.

Por otro lado, con ligeros cambios, Zoom tiene el potencial de continuar impulsando la productividad y reducir las emisiones de carbono al reemplazar los desplazamientos diarios. En consecuencia, las videoconferencias serán cada vez más habituales. Esto implicará la necesidad de construir mejores interfaces y el desarrollo de mejores prácticas de uso para los usuarios.

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La vigilancia epistémica en los niños. Club del Lenguaje No Verbal

Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Epistemic Vigilance in Early Ontogeny: Children’s Use of Nonverbal Behavior to Detect Deception” de Ghossainy, M. E.; Al-Shawaf, L. y Woolley, J. D. (2021), en el que se analiza el desarrollo de la vigilancia epistémica en los niños; esto es, la capacidad de los niños para modular su confianza en el testimonio verbal como una función del comportamiento no verbal.

Una consecuencia importante de los intercambios comunicativos es el potencial de engaño y desinformación. Los intereses de los oradores a menudo divergen, estando rara vez perfectamente alineados. En otras palabras, normalmente existe una posibilidad distinta de cero de ser engañado o manipulado.

Las ventajas evolutivas resultantes de nuestra capacidad para aprender de los demás solo pueden existir en conjunto con la coevolución de aquellos mecanismos que nos protegen contra el engaño y la desinformación. Según esta lógica, es posible que incluso los niños pequeños posean tales defensas.

El proceso de evolución cultural acumulativa se beneficia enormemente de la capacidad de comunicación, mediante la cual los miembros de una especie transmiten deliberadamente información útil a otros. La veracidad de la información transmitida de una persona a otra depende de al menos dos factores: la capacidad o competencia del comunicador como fuente de información y sus intenciones. Según algunos autores, la comunicación manipuladora impulsa la evolución conjunta de los mecanismos que protegen contra la manipulación.

El riesgo de explotación genera una presión de selección que favorece a quienes son capaces de evitar la manipulación y explotación, dándoles más probabilidades de sobrevivir y reproducirse. Asimismo, los mecanismos de engaño y contraengaño se vuelven cada vez más sofisticados con el tiempo. Podría decirse que esto es lo que vemos en el repertorio humano de interacción social.

Practicar la vigilancia epistémica nos protege de formar creencias falsas basadas en lo que otras personas nos dicen. Implica adoptar una postura crítica hacia la información que recibimos. Para los niños, que adquieren gran parte de sus conocimientos a través del testimonio de otros, la vigilancia epistémica es inmensamente útil. La vigilancia ayuda a los niños a detectar fuentes de información inferiores y/o engañosas.

Así, las investigaciones indican que una variedad de atributos de los hablantes afectan a la confianza selectiva de los niños. Estos incluyen la edad percibida del hablante, las características morales, la familiaridad, la precisión previa y la experiencia. Los niños pequeños prefieren aprender de los adultos en lugar de otros niños. También usan la información sobre la personalidad de los hablantes para juzgar su confiabilidad, confiando preferentemente en los hablantes familiares sobre los extraños.

Es importante destacar que, a los 4 años, los niños se vuelven expertos no solo en reconocer a informantes inexactos, sino en preferir juiciosamente aprender de aquellos con un historial de precisión. Tomados en conjunto, estos estudios demuestran que los niños usan heurísticas que los guían a confiar de manera preferencial en algunos informantes sobre otros. Sin embargo, sigue desconociéndose mucho sobre cómo los niños se protegen contra individuos potencialmente engañosos: cuándo se desarrollan estos mecanismos defensivos, en qué señales se basan y qué tan exitosos son.

Por ello, el estudio de los autores tiene como objetivo comenzar a llenar este vacío, examinando el desarrollo de la capacidad espontánea de los niños para utilizar el comportamiento no verbal para modular la confianza en el testimonio verbal.

Así, en dicho estudio participaron 83 niños de entre 4 y 6 años. Los niños vieron una serie de vídeos que mostraban a un adulto sentado detrás de dos cajas. A los niños se les dijo que solo una tenía un juguete dentro. Para asegurarse de que los niños entendieran la tarea, todos los participantes vieron primero dos vídeos de familiarización. Después, los niños pasaron a ver una serie de 12 vídeos en los que se grabó a un adulto diferente para cada vídeo. Todos los niños visionaron, primero, un vídeo de testimonio verbal, seguido de un vídeo de testimonio inconsistente. Los 10 vídeos restantes se presentaron en orden aleatorio. Después de cada video, se les pidió a los niños que eligieran la caja que creían que tenía el juguete escondido y que justificaran su respuesta.

En los videos de testimonios no verbales, el adulto abrió cada caja, en secuencia, y miró adentro. Para una de las cajas el adulto tuvo una expresión neutra, pero reaccionó emocionado al mirar dentro de la otra caja. En los vídeos de testimonios consistentes, el adulto expresó su entusiasmo de manera no verbal hacia el contenido de una caja y sugirió verbalmente que el objeto estaba en esa misma caja. Durante los vídeos inconsistentes, el adulto expresó su entusiasmo de manera no verbal hacia una de las cajas, pero sugirió verbalmente que el objeto estaba en otra.

Cuando no se ofreció otra información, los niños de hasta 4 años demostraron una capacidad clara y sistemática para aprender del testimonio verbal de los adultos. Los niños no eligieron al azar ni mostraron una desconfianza sistemática en lo que decía el adulto. En cambio, los niños de todas las edades utilizaron la declaración verbal del adulto como verdadera sobre la ubicación del juguete. Cuando las dos fuentes de testimonio ofrecieron información coherente, las decisiones de los niños también se basaron abrumadoramente en el testimonio. Es importante destacar que ningún niño decidió desconfiar del testimonio en los tres juicios consistentes.

Cuando los testimonios verbales y no verbales no coincidían, los resultados muestran que, antes de los 6 años de edad, los niños pequeños basan principalmente sus decisiones en el testimonio verbal de un hablante. En las tres situaciones de testimonio inconsistente, la mayoría de niños de 4 y 5 años eligieron mirar en la caja indicada por la declaración verbal del adulto. Aunque esto no se debe a una falta de comprensión de que la conducta no verbal es comunicativa. Por el contrario, la mayoría de los niños de 6 años atendieron a la información no verbal en los tres ensayos que incluían inconsistencias entre la información verbal y no verbal.

Por tanto, los resultados del estudio actual sugieren que los niños de 4 y 6 años difieren notablemente en su capacidad para detectar el engaño a través del comportamiento no verbal.

Durante estas edades, los niños parecen experimentar un cambio de desarrollo dramático en su comprensión de la relación entre los comportamientos verbales y no verbales, así como su utilidad en las decisiones de confianza. Aunque los niños de tan solo 4 años extraen información de la conducta no verbal, cuando el testimonio verbal está ausente o es consistente, no parecen comprender su función de indicar un testimonio engañoso hasta los 6 años. Una vez que los niños tienen esta comprensión, se vuelven capaces de utilizar conductas no verbales para modular su confianza en el testimonio que reciben.

Estos resultados proporcionan una nueva y emocionante evidencia del desarrollo de la vigilancia epistémica. Específicamente la capacidad de los niños para modular la confianza en el testimonio verbal basado en la presencia de conductas no verbales conflictivas. Los niños no sólo muestran la capacidad de identificar y, preferentemente, aprender de buenas fuentes de información, sino que también, a los 6 años, pueden disminuir juiciosamente su confianza en los adultos que parecen estar mintiendo. Consecuentemente, estos hallazgos representan una fuerte evidencia de que los niños están equipados con una capacidad de vigilancia epistémica basada en señales no verbales.

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La voz como indicador no verbal de trauma infantil. Club del Lenguaje No Verbal

Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Does Self‐Reported Childhood Trauma Relate to Vocal Acoustic Measures? Preliminary Findings at Trauma Recall” de Monti, E.; D’Andrea, W.; Freed, S.; Kidd, D. C.; Feuer, S.; Carroll, L. M. y Castano, E. (2021), en el que se investiga la relación entre los traumas infantiles y la voz como indicador no verbal del mismo.

La voz es un instrumento fundamental para la comunicación y puede revelar información importante sobre un individuo. Debido a que la voz puede transmitir información muy compleja sobre un individuo, cabe preguntarse si la voz también puede servir como un marcador no verbal del trauma infantil.

El trauma infantil se ha relacionado con una multitud de resultados para los sobrevivientes de abuso y negligencia. La evidencia sugiere que existen vínculos entre el trauma infantil y la conducta no verbal, como la desconexión física o los índices de afecto. La literatura también relaciona el trauma infantil con las diferencias en las expresiones faciales de las emociones al revelar el abuso. Sobre la relación empírica entre trauma y voz, la literatura es escasa. Sin embargo, algunas líneas de investigación y hallazgos de la psicofisiología y medicina de la voz parecen sugerir que podría existir una relación entre ambos.

El aparato vocal está muy relacionado con la fisiología. El trauma se ha relacionado con cambios fisiológicos en este aparato y puede predisponer a un individuo a desarrollar un trastorno de la voz. Sin embargo, el trauma puede tener una relación con el aparato vocal incluso cuando no existe un trastorno de voz específico. En la medicina de la voz, el trauma psicológico se ha relacionado con casos de pacientes con disfunción laríngea y trastornos de la voz “psicógenos”. Estos son trastornos que ocurren en ausencia de patología laríngea y que a menudo van precedidos de un evento traumático.

A menudo, el diagnóstico de estos trastornos se produce cuando se han descartado causas biológicas y el especialista en voz tiene dificultades para encontrar un factor “físico” que afecte la voz. En algunos casos, los pacientes han perdido la voz por completo, inmediatamente después del evento traumático. En otros casos la voz se ha vuelto inusualmente ronca después de dicho evento, lo que hace que la investigación psicológica sea parte del tratamiento.

Así, en el estudio de los autores se exploró la relación entre el trauma infantil autoinformado y las características de la voz. La perturbación de la voz se midió tanto al inicio como después de recordar el trauma. Además, también se incluyó en los modelos la “minimización” o negación del trauma. Esto es debido a que la evidencia sugiere que minimizar o “reprimir” las emociones puede alterar la fisiología de formas que potencialmente podrían afectar la voz.

Los autores se centraron en las medidas de frecuencia fundamental y perturbación en la fonación sostenida (sonido /a/ alargado, no tener un habla continua), para señalar la relación del trauma infantil en características específicas de la voz. De acuerdo con la mayoría de la investigación fisiológica relacionada con el trauma, la relación de este con la voz puede surgir solo, o con mayor fuerza, después de la evocación del trauma. Por ello, las características vocales se evaluaron antes y después de que los participantes respondieran a preguntas sobre el trauma en cuestión.

Se contó con 48 participantes de todos los géneros, mayores de 18 años y que dominaran el inglés. De ellos, 12 no aludieron a antecedentes de trauma, mientras que 36 participantes informaron al menos de una categoría de trauma infantil. La forma en que se publicitó el estudio podría haber tenido un impacto en atraer el interés de los participantes que se preguntan sobre su historia psicológica y cómo se puede comunicar en voz alta.

Así, se utilizó el Childhood Trauma Questionnaire-Short Form (CTQ-SF en inglés). Se trata de una escala de autoinforme de 28 ítems que consta de diferentes subescalas las cuales evalúan la gravedad de la exposición al abuso físico, emocional y sexual, así como la negligencia física y emocional en la niñez y la adolescencia. El CTQ también incluye una subescala de minimización-negación para evaluar la tendencia de los participantes a minimizar su exposición al trauma.

Junto a este se utilizó también el State-Trait Anxiety Inventory (STAI, en inglés) como medida de autoevaluación sobre el rasgo y el estado de ansiedad. Con respecto a la voz, se utilizó un medidor del nivel de sonido estándar (comúnmente utilizado para registrar el sonido y medir las variables del nivel de presión del sonido) para registrarla. Finalmente, los participantes completaron un cuestionario demográfico, así como un cuestionario sobre factores que pudieran afectar a la voz: problemas respiratorios, cirugía vocal, tabaquismo y hábitos de bebida.

A continuación, en una habitación silenciosa, se realizó la primera serie de grabaciones vocales. El análisis de voz se realizó utilizando el software lingWAVES para el análisis profesional de la voz y el habla. Se analizó la voz de cada participante para evaluar la frecuencia fundamental y los datos de perturbación acústica.

Así, los resultados mostraron lo siguiente. El trauma total informado mostró una relación marginalmente significativa con la frecuencia fundamental de la voz al inicio del estudio. Curiosamente, la minimización del trauma infantil predijo significativamente la frecuencia fundamental de la voz al inicio del estudio. Se encontró la misma relación entre el rasgo de ansiedad y frecuencia fundamental.

Es importante destacar que varios de los indicadores de perturbación de la voz tras el recuerdo traumático se relacionaron con el trauma infantil autoinformado. Estos efectos indican que, después de recordar la historia de trauma infantil, la voz puede reflejar la cantidad de exposición al trauma y no solo el “estrés” de recordarlo. En esta muestra, la relación del trauma infantil con el nerviosismo vocal y con la aspereza/irregularidad es fuerte y consistente. Esto sugiere que la reactividad específica al recuerdo del trauma infantil podría tener una relación con variaciones en los patrones vibratorios de las cuerdas vocales.

Dicho esto, ciertamente esta respuesta vocal puede que no se deba exclusivamente al recuerdo del trauma infantil. Asimismo, tampoco es probable que este tipo de respuesta vocal no sea un marcador definitivo de antecedentes de abuso y negligencia en una persona. No obstante, entre otros factores importantes, sí puede sugerirse que el historial de trauma de una persona puede estar relacionado con la voz.

La relación observada entre el trauma infantil, la minimización y la voz aporta evidencia empírica preliminar para apoyar el papel potencial de la voz como un marcador de trauma. Además, estos hallazgos son consistentes con los informes terapéuticos sobre cómo responde la voz a las experiencias traumáticas.

Cabe destacar que este estudio destaca la necesidad de combinar metodologías, sentando las bases para direcciones futuras en el estudio de la relación voz-trauma, un campo poco explorado y que debe investigarse más a fondo.

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La detección de mentiras sobre el futuro. Club del Lenguaje No Verbal

Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Clusters of nonverbal behavior differentiate truths and lies about future malicious intent in checkpoint screening interviews” de Matsumoto, D. y Hwang, H. C. (2020), en el que se examinan verdades y mentiras sobre la intención de cometer un acto malicioso en el futuro mediante entrevistas breves de control de seguridad.

El comportamiento no verbal asociado con la verdad y el engaño ha sido estudiado durante décadas. Sin embargo, ningún estudio ha examinado si múltiples comportamientos no verbales permiten diferenciar las verdades de las mentiras sobre la intención con respecto a futuros comportamientos maliciosos, o entre múltiples grupos culturales o étnicos.

Los mentirosos mienten sobre sus pensamientos y piensan sobre sus mentiras, al igual que ocurre con sus emociones. Todo esto ocurre mientras intentan manejar las impresiones de sí mismos que le dan a los demás y mantener el control cognitivo y emocional. Se trata, por tanto, de un proceso complejo. Debido a que las personas verbalizan solo una parte de sus contenidos mentales, y a que los diferentes estados mentales se asignan a distintos canales de comportamiento no verbal, la señalización veraz versus engañosa puede ocurrir en múltiples canales y de diferentes maneras.

Emocionalmente, el miedo a ser atrapado –o la culpa, o incluso la emoción por mentir– puede ser delatado por el rostro, el cuerpo o la voz, al igual que el nerviosismo. Cognitivamente, la ofuscación, la fabricación u omisión en las palabras pueden ser traicionadas por la voz y el gesto. Las mentiras sobre las emociones y las sensaciones experimentadas sobre un incidente pueden variar desde la ira o el miedo hasta la vergüenza o la alegría.

Existe, pues, una miríada de posibilidades en cogniciones y emociones combinadas con la complejidad del sistema de conducta no verbal. En consecuencia, el análisis de canales de conducta no verbal individuales será subestimado para diferenciar a los que dicen la verdad de los mentirosos. Así, el análisis de comportamientos no verbales a través de múltiples canales puede ser más útil, como algunos estudios previos han señalado.

Las mentiras sobre el futuro pueden ser diferentes de las mentiras sobre el pasado porque pueden acceder a diferentes dominios de la cognición y la memoria. Examinar las mentiras sobre la intención futura tiene implicaciones prácticas. Su estudio puede informar a los profesionales sobre los indicadores de comportamiento que pueden ocurrir en interacciones breves, con implicaciones para los procedimientos de seguridad en entornos que evalúan futuras intenciones maliciosas.

Así, el estudio de los autores aborda la posibilidad de utilizar múltiples comportamientos no verbales para diferenciar las verdades de las mentiras sobre futuras intenciones maliciosas. La muestra participó en un experimento de crimen simulado sobre un robo futuro. Los riesgos se asociaron con el rendimiento, haciendo que los participantes los percibieran en niveles moderados a altos; también se aseguró que estuvieran emocionados.

Los participantes (226 en total) fueron entrevistados en una entrevista de selección antes de obtener acceso al área donde podría ocurrir un robo. Se llevó a cabo una entrevista de detección inicial en un área inspirada en un puesto de control de seguridad. La entrevista de proyección incluyó siete preguntas breves y duró aproximadamente dos minutos. El contexto era análogo a los entornos de la vida real, en los que las personas con intenciones maliciosas necesitan ocultar sus intenciones.

El comportamiento de los participantes se grabó en video. En total, se extrajeron datos de cuatro canales de conducta no verbal: expresiones faciales de emoción, gestos, movimientos de todo el cuerpo y vocales. Probamos si el comportamiento no verbal diferenciaba o no a los que dicen la verdad de los mentirosos, tanto individualmente como en combinación. Se usaron dos criterios en los análisis univariados para determinar si era posible esta diferenciación o no: la prueba de significación de hipótesis nula y los tamaños del efecto.

El experimento fue un diseño bidireccional que incluía verdades frente a mentiras y cultura o etnia de los participantes (europeo americano, chino, hispano y del Medio Oriente). Después de completar las medidas previas a la sesión, se informó a estos que serían asignados aleatoriamente para robar un cheque de 100 dólares (los mentirosos) o no (los que contaban la verdad). A los participantes se les dijo que, si se les juzgaba como honestos, recibirían dinero adicional y se les permitiría irse temprano, pero si se los juzgaba como mentirosos, no recibirían dinero adicional y tendrían que quedarse más tiempo para completar otros procedimientos. Los participantes calificaron estos riesgos en una escala de 1 (sin consecuencias, aunque sea ligeramente placentero) hasta 10 (consecuencia máxima).

Los hallazgos de este estudio muestran que, a través de los análisis, los mentirosos produjeron más expresiones faciales de miedo y disgusto, encogimiento de hombros, inquietud / acicalamiento, balanceo corporal y postura rígida. Quienes decían la verdad produjeron más expresiones faciales de felicidad y sorpresa, latencias de respuesta más largas, mayor tono. rangos y duraciones más largas y pausas sin completar.

Los comportamientos no verbales a través de múltiples canales superaron el comportamiento no verbal en canales únicos, lo que respalda el argumento de que el comportamiento no verbal representa un sistema de comunicación corporal complejo y completo que transmite múltiples mensajes en múltiples señales a través de múltiples canales.

Por tanto, los resultados sugirien que los procesos cognitivos y emocionales asociados con la verdad y el engaño pueden ser similares, independientemente de si se está hablando y pensando en el pasado o futuro. Ambos implican mentir sobre el pensamiento de uno, pensar que está mintiendo, mentir sobre sus emociones y tener emociones por mentir. Las conductas no verbales producidas pueden, por tanto, ser señales de estos procesos. Esta interpretación es consistente con los estudios de neuroimagen que han demostrado similitudes entre recordar el pasado e imaginar el futuro.

Ni la cultura o etnia ni el género moderaron, a grandes rasgos, los resultados descritos en este caso. Aunque hay una amplia evidencia de diferencias culturales en la producción de comportamiento no verbal (podéis leer más al respecto aquí), la situación expuesta, con preguntas breves, puede haber reducido la posibilidad de que surjan tales diferencias debido al enfoque en reacciones y respuestas rápidas.

Así, investigaciones futuras podrían tratar de identificar patrones de comportamiento no verbal que surjan de manera consistente, y también con muestras más grandes. Aún no existe tal volumen de investigación, por lo que los hallazgos actuales y otros podrían servir como un llamado para que se elaboren más estudios al respecto.

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La sensibilidad no verbal en jóvenes deportistas. Club del Lenguaje No Verbal

Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Nonverbal communication of young players in team sports” de Pop, C. L. y Zamfir, M. V. (2020), en el cual se estudian las habilidades o sensibilidad no verbal de jugadores jóvenes de deportes de equipo.

Para un equipo deportivo alcanzar un objetivo depende de la cooperación con los demás hacia un objetivo común. Un equipo deportivo tiene todas las características de un grupo pequeño: interacción, estructura social con normas y reglas, y un propósito común. Para lograr este propósito, la cooperación con los demás es vital.

En tal contexto, el papel del entrenador del equipo radica en alentar a los miembros del equipo a trabajar juntos, enseñar habilidades sociales y fortalecer el espíritu de equipo. Durante un partido en una competición deportiva, el lenguaje específico se corresponde con un código de gestos visuales y auditivos. El éxito muchas veces depende de las relaciones tácticas consolidadas de los compañeros y la sincronización de sus acciones.

En este contexto prevalece la comunicación no verbal, puesto que, durante un partido, salvo en los descansos, normalmente no hay tiempo para hablar. La comunicación no verbal generalmente tiene un significado más emocionalque las palabras aisladamente. Y no solo se da en deportes de equipo. Se ha observado también una prevalencia de la comunicación no verbal en deportes individuales, por ejemplo, con sus entrenadores.

Algunas de las ventajas de la comunicación no verbal son que se trata de un código que es, o suele ser, conocido, puede transmitirse a larga distancia y es posible comprenderlo más rápidamente que la comunicación verbal. Además, al tener una amplia gama de signos y señales, los canales que abordan la comunicación no verbal son, de hecho, los cinco sentidos.

Debido a sus características, la comunicación no verbal a menudo está presente más allá de la cancha o el lugar donde se juega. Los letreros y señales del árbitro tienen un significado para los competidores, entrenadores y la audiencia, independientemente de si estos hablan idiomas distintos. Los colores, números y marcas también tienen importancia en los juegos deportivos.

Por su parte, el estilo de comunicación del entrenador, además del contenido verbal, determinará el clima de trabajo del equipo. Así, un clima abierto inspirará confianza, disfrute y ayudará a los atletas a mantener un buen espíritu de equipo en el entrenamiento y la competencia.

A pesar de todos estos datos, la comunicación no verbal en los deportes continúa sin recibir una gran atención por parte de los investigadores. Así, los autores llevaron a cabo su propio estudio en la materia.

Específicamente, su estudio investigó las habilidades no verbales en jóvenes deportistas de un equipo de baloncesto de cadetes de élite. Se contó con un total de 38 participantes; 20 chicas y 18 chicos de entre 15 y 16 años. Los adolescentes eran miembros de los equipos de cadetes nacionales rumanos con al menos 3 años de experiencia jugando al baloncesto, alcanzando algunos hasta 7 años de experiencia. La prueba que los participantes tuvieron que llevar a cabo fue el perfil de sensibilidad no verbal.

Por tanto, teniendo en cuenta el objetivo de la investigación, se escogió una de las tres formas cortas de la prueba, que consistió en 40 imágenes de rostro y cuerpo sin sonido. Las escenas se visualizaron en una pantalla durante 3 segundos, con 3 segundos de descanso entre imágenes, utilizadas para elegir la respuesta correcta entre dos posibilidades. La hoja de respuestas proporcionaba dos posibles respuestas que reflejaban un estado emocional, y el participante seleccionó la que creía que es la más adecuada. Así, los niveles de competencia o sensibilidad no verbal varían en función de tres rangos de puntuación, pudiendo resultar en una competencia o sensibilidad baja, media o alta.

Los resultados mostraron que las puntuaciones obtenidas por la mayoría de los participantes eran altas. En contraposición, al comparar la puntuación de los participantes según su sexo, se encontró una diferencia significativa entre ambos, siendo más favorable para los adolescentes masculinos.

Asimismo, aquellos que obtuvieron una puntuación más alta en la prueba parecen ser más extravertidos y populares, más alentadores interpersonalmente, menos dogmáticos y más sensibles interpersonalmente, de acuerdo con sus conocidos y supervisores.

Cabe recalcar que los jugadores evaluados eran miembros de los equipos nacionales de cadetes de Rumania, por lo que, presumiblemente, todos los participantes tenían las habilidades adecuadas para el rendimiento deportivo y ser los mejores de su generación. Uno de los pocos estudios que evalúa la sensibilidad no verbal en el rendimiento deportivo competitivo afirma que los jugadores ganadores tienden a obtener puntuaciones más altas en la prueba utilizada en la investigación. En comparación con los jugadores derrotados, los ganadores son más sensibles a las señales no verbales, y sus patrones de comunicación son más homogéneos y confiables.

Por otro lado, una gran cantidad de evidencia sugiere que el lenguaje corporal está tanto bajo un control consciente y deliberado como bajo un control autónomo e inconsciente. En este ámbito, las influencias contextuales, como los partidarios hostiles o la fatiga, podrían desequilibrar las señales no verbales que son controladas conscientemente, haciendo que estas pasen a ser inconscientes.

Aunque existe el estereotipo de que las mujeres se comunican mejor, en el caso de la investigación presentada, los hombres jóvenes parecen leer mejor el lenguaje corporal y ser más sensibles a las señales no verbales, de acuerdo con los resultados.

En cualquier caso, la comunicación no verbal no puede ser ignorada en los contextos deportivos, en tanto que sus componentes mejoran potencialmente la comunicación y la planificación del juego, con el objetivo de construir en el equipo un entorno psicológico y social más saludable.

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