Club del Lenguaje no Verbal

Por cortesía de la Fundación Universitaria Behavior & Law

Categoría: Comunicación no verbal (página 1 de 31)

Alexitimia e interpretación del lenguaje no verbal. Club del Lenguaje No Verbal

Amigos el Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Alexithymic traits predict the speed of classifying non-literal statements using nonverbal cues” de Jakobson L. S. y Pearson P. M. (2020), en el cual se explora la habilidad de las personas con alexitimia en interpretar adecuadamente mensajes verbales y no verbales no literales, tales como sarcásticos, bromas o mentiras piadosas.

La alexitimia es un rasgo de personalidad que implica un estilo de pensamiento lógico y enfocado al exterior, limitaciones en la habilidad de fantasear, así como dificultades para interpretar, describir y regular emociones.

En cuanto a otros aspectos que la describen, hay opiniones mixtas. Algunos investigadores defienden que los individuos con alexitimia también presentan un deterioro (o un desarrollo inadecuado) de la Teoría de la Mente. La Teoría de la Mente (TM) se refiere a la habilidad de hacer inferencias sobre el estado mental y afectivo de otras personas.

Si en la alexitimia habría ese deterioro, por ello habría un impacto en los procesos socio-perceptivos y/o cognitivos. En el primero caso, el deterior se traduciría en, por ejemplo, dificultades para decodificar señales no verbales de otros. En el segundo caso, se trataría de un deterior a nivel lingüístico y de razonamiento.

Algunos estudios mostraron que las personas con alexitimia muestran una respuesta psicológica atípica ante posturas corporales emocionales.  En otros se ha observado un deterioro en la habilidad de detectar, reconocer y etiquetar expresiones faciales rápidas. También se ha visto deterioro en el procesamiento de señales prosódicas y vocalizaciones no verbales como risa o llanto.

A nivel fisiológico, los deterioros que se dan en alexitimia se han asociado a una activación atípica de las vías sensorio-motoras y de los aspectos fisiológicos ligados a la emoción.  Si es así, todo ello puede interferir en la habilidad de simular el estado mental de otra persona.

Para entender fácilmente lo que implica esa simulación, un ejemplo. Cuando un amigo es sarcástico, hay un montón de señales que somos capaces de procesar y entender que lo dicho, verbal y no verbalmente, es sarcasmo o broma.  De no ser así, todo lo que dicen los demás, con palabras y cuerpo, se interpretaría de manera literal. Por otro lado, la TM abarca mucho más, como decíamos, lo afectivo y lo cognitivo. Gracias a ello, podemos captar las emociones ajenas y cambiar nuestra perspectiva por la de otro.

Varios grupos científicos defienden que la alexitimia no implica deterioro en detectar si algo debe ser interpretado de manera literal o no, excepto cuando la detección precisa depende de una inferencia sobre el estado afectivo del otro. Otros grupos científicos han mostrado que las personas con niveles altos de alexitimia no son menos precisos en esa detección, sino más lentas. En este último caso, los hallazgos provienen de estudios sobre la detección del sarcasmo en mensajes escritos.

Por eso, los autores de este estudio plantean algo similar, pero en el lenguaje oral. Consideran que es posible que las personas con alexitimia tarden más en detectar adecuadamente sarcasmo y similar. También plantean que las dificultades se darán especialmente cuando la interpretación del mensaje solo se basa en señales no verbales.

En el estudio participan 70 estudiantes. Todos miran varios videos en las que hay dos personas interactuando. Una pregunta y la otra responde. En algunos videos la respuesta es sincera y en otros no. Las respuestas son: literales positivas (p. ej. un cumplido), literales negativas (p. ej. crítica), mentira piadosa negativa (con sarcasmo, con connotación negativa), mentira piadosa positiva (broma, con connotación positiva).

La mitad de los videos se muestran sin audio, por lo que los participantes pueden interpretar solo el lenguaje no verbal. La otra mitad se muestra con audio, por lo que el lenguaje no verbal se puede poner en contexto.

Los participantes también cubren varios cuestionarios. Uno de ellos evalúa la alexitimia: Escala de Alexitimia de Toronto (TAS-20). Esta escala se compone de tres subescalas que miden: dificultad para identificar emociones (DIE), dificultad para describir emociones (DDE) y estilo de pensamiento orientado hacia lo exterior (EPOE). Se espera que la DIE y la DDE predigan mejor que la EPOE el rendimiento en la tarea experimental, con diferencias según sexo y nivel de IQ verbal.

Acorde a hallazgos previos, se observa que la alexitimia no está asociada a una precisión deteriorada para discernir las intenciones de un hablante. De hecho, al controlar la varianza debida al IQ verbal y al sexo, los autores encontraron que las puntuaciones más altas de DDE predicen una mayor precisión en la condición no verbal.

Una posible explicación para este resultado es el siguiente. En muestras no clínicas (estudiantes), las puntuaciones de DDE y DIE están positivamente relacionadas con dos aspectos de la sensibilidad del procesamiento sensorial: facilidad de activación y tener menores umbrales de sensibilidad sensorial.

Aquellos que obtuvieron puntuaciones altas en DDE pueden haber encontrado atractiva la complejidad de la tarea. Si es así, ya conseguirían cierta activación y se volverían más sensibles en el análisis perceptivo de las señales no verbales. Por lo que cualquier esfuerzo adicional que hayan realizado para procesar la información de los videos puede haber mejorado su rendimiento.

Por supuesto, si en los videos se hubiesen mostrado interacciones mucho más cargadas emocionalmente, estos individuos podrían haber sido más fácilmente abrumados por ello, lo que daría lugar a un desempeño poco preciso.

Más importante aún, se observó que los sujetos con puntuaciones altas en la escala DIE necesitaron más tiempo para determinar el tipo de respuesta que se mostraba en videos de la condición no verbal. Es decir, cuando las personas con dificultad para identificar emociones deben interpretar si un mensaje no verbal es literal o no literal, interpretan correctamente, pero necesitan más tiempo que una persona que no tiene esas dificultades.

Por ejemplo, imaginemos que una persona con alexitimia nos cuenta una experiencia triste para ella. Nosotros, los que escuchamos, respondemos con una sonrisa ligera, no muy marcada, cálida, típicamente mostrada en situaciones de apoyo. Ante esa respuesta no verbal, si la persona con alexitimia la interpreta de manera literal, ¿qué captará?

Según este estudio, podrá entender de que no se trata de una sonrisa como tal, captar la no literalidad, solo que tardará más tiempo. No obstante, si hay mucha carga emocional, puede que no sea capaz de interpretarla adecuadamente.

Aunque se necesitan más estudios, estos resultados tiene utilidad para comprender las dificultades a los que se enfrentan las personas con alexitimia. Dificultades en interacciones sociales, que fácilmente puede quitar calidad de vida.

 

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Comunicación no verbal en pareja: ¿cómo expresar afecto hacia personas con apego evitativo? Club del Lenguaje No Verbal

Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Effects of verbal and noverbal communication of affection on avoidantly attached partners’ emotions and message receptiveness” de Schrage K. M., Maxwell J. A., Impett e. A., Keltner D. y MacDonald G. (2020), en el cual se analizan los efectos del afecto expresado verbal y no verbalmente en personas con apego evitativo y en contexto de pareja.

Una de las cosas más importantes que nos permiten establecer relaciones afectivas con los demás es el apego. Esta capacidad de vinculación afectiva está presente desde que nacemos.

La teoría del apego (John Bowlby) describe las dinámicas de relación entre los seres humanos a largo plazo. Según diferentes tipos de relaciones niños/as-cuidador/a, las personas desarrollan vínculos basados en diferentes tipos de apego. Se plantea que el tipo de apego desarrollado en la infancia permanece en la vida adulta. Y donde mejor se refleja el apego adulto es en las relaciones de pareja.

Se habla de cuatro tipos de apego: seguro, inseguro-evitativo, inseguro-ambivalente (ansioso) y desorganizado. Cada tipo de apego implica diferentes formas de relacionarse, de reaccionar a conflictos, de expresar emociones, etc.

En este artículo se atiende a la comunicación afectiva de las personas con apego evitativo en el contexto de pareja. Las personas con apego evitativo (PEAs) suelen ser menos receptivas a la intimidad, muestran menos emociones positivas y más emociones negativas.

Importante destacar que se trata de patrones comportamentales bastante inconscientes cuyas bases implican desconfianza, miedo a ser traicionados y engañados. A menudo perciben a las personas cercanas como desconfiables o indiferentes.

Y aunque sean consciente de ellos y quieran cambiar, necesitan la ayuda de otras personas, incluidas sus parejas para hacerlo. Si una PEA tiene pareja y esta está dispuesta a ayudar a la modificación de ese esquema de apego, este estudio pretende dar unas pistas para ello.

Las PEAs a menudo hacen esfuerzos para evitar el desarrollo de la intimidad con otro. A su vez, esta es una de las razones por las cuales suelen experimentar menos resultados positivos del comportamiento afectivo de la pareja. Un te quiero en una no PEA sería correspondido y aumentaría la emocionalidad positiva y el afecto. En cambio, en una PEA no ocurriría lo mismo y podría no tener, aparentemente, ningun efecto positivo.

A nivel comportamental, las PEAs evitan la intimidad exhibiendo menos receptividad ante estimulo sociales positivos. La receptividad se conceptualiza aquí como demonstraciones comportamentales, verbales y no verbales, de aprobación, compromiso y calidez ante estímulos sociales.

Las PEAs ejercen altos niveles de control sobre sus emociones positivas, tal como esconderlas o disimularlas ante sus parejas. Aquellas con mayor grado de apego evitativo se muestran menos sensibles incluso cuando sus parejas hablan de eventos positivos.

En un estudio se pedía el recuerdo de momentos en los cuales la pareja había mostrado un comportamiento amable/bondadoso. Se ha visto que aquellos con mayor apego evitativo recordaban más experiencias negativas de pareja, como amenazas y desconfianza y menos positivas, como felicidad y amor.  En otro estudio se ha observado que, incluso en situaciones emocionalmente cargadas, tal como encuentros después de largos periodos de separación, las PEAs inhibían o disimulaban emociones positivas y mostraban mayor grado de conflicto.

Por lo tanto, la supresión de respuestas comportamentales de las PEAs puede ser problemática por dos razones principales. Primero, fallan en comprometerse con los gestos afectivos de sus parejas y en responder adecuadamente. Segundo, se impiden una experiencia plena donde se incluye experimentar los beneficios emocionales de esas expresiones afectivas. No es que no se esfuercen en alcanzar resultados positivos a nivel comportamental y afectivo en la pareja, sino que tienen mayores dificultades para ello.

Una de las preguntas que siempre quedan sin responder es cómo puede una persona expresar afectividad eficazmente si su pareja es una PEA. Las PEAs, en este contexto, tienen necesidades únicas. Necesitan obtener evidencias claras o más aumentadas de lo normal sobre la confiabilidad de la pareja.

Entre los comportamientos que expresan afectividad tenemos, por un lado, los verbales y, por otro lado, los no verbales. Los verbales serían los primeros en los que pensamos cuando se trata de claridad. Un te quiero, un me gustas son frases sin ambigüedad que, en principio, no dejan lugar a dudas. No obstante, el lenguaje verbal es un comportamiento controlado que también se utiliza para engañar, mentir y manipular para conseguir lo que queremos.

La expresión no verbal, en cambio, implica un alto grado de espontaneidad. Esa sería una gran ventaja porque genera mayor confianza, interpretándose la mayoría de las veces como genuino. Además, permite el envió de mensajes afectivos a través de múltiples canales. Afecto no verbal sería, entre otras, sonreír, inclinación hacia el otro, afirmaciones con la cabeza y/o voz y gestos animados.

Por otro lado, también tiene desventajas. El lenguaje no verbal es más ambiguo. Por ejemplo, una voz y unos gestos animados pueden expresar afecto o alegría. Además, son señales indirectas y no siempre son salientes. Si las PEAs típicamente ignoran las señales de cercanía e intimidad, lo no verbal podrían ser pasado por alto fácilmente.

¿Qué es lo mejor? Los autores del estudio intentan determinar si hay maneras específicas de comunicar afecto que pueden ayudar a las PEAs a cosechar las mismas recompensas que se derivan de la comunicación afectiva, al igual que las personas con apego seguro.

En el estudio participan 324 parejas tanto hetero como homosexuales. Cubren diferentes cuestionarios y escalas que recogen datos demográficos, estilo de apego (evitativo bajo/alto), satisfacción con la pareja y emociones. Las evaluaciones de las emociones se hacen antes y después de una tarea.

La tarea consiste en describir un momento en el que se han sentido muy queridos por sus parejas y como lo han expresado. Ambos miembros de la pareja han sido emisores de ese recuerdo y oyentes. Todas estas conversaciones se han grabado. Posteriormente, se han analizado comportamientos afectivos verbales y no verbales que el emisor del recuerdo muestra en esas conversaciones, así como la receptividad del oyente.

Se observan muchos detalles y matices, pero hay resultados más claros que otros. Hay dos grupos en cuanto al apego evitativo. Personas con altos niveles de apego evitativo (+PEAs) y con bajos niveles de apego evitativo (-PEAs).

El afecto no verbal se ha visto asociado con resultados positivos en general. No obstante, las +PEAs oyentes mostraron beneficios particulares cuando sus parejas mostraron mayor afecto no verbal. Asimismo, se vieron más afectadas negativamente cuando las parejas mostraron un bajo afecto no verbal. Todo ello, en comparación con los efectos del afecto no verbal en las –PEAs.

A altos niveles de afecto no verbal, las +PEAs informaron emociones positivas y receptividad tan altas como las –PEAs. En cambio, a bajos niveles de afecto no verbal, las +PEAs informaron mucho menos emociones positivas que las –PEAs. Por tanto, las personas con altos niveles de apego evitativo son muy sensibles a diferentes niveles de afecto no verbal.

En cuanto a emociones negativas, no se ha observado ningún efecto del o asociación con el afecto no verbal. En cambio, el afecto expresado verbalmente sí ha mostrado tales asociaciones. Lo que se ha observado es que el afecto expresado verbalmente no consigue disminuir o modificar las emociones negativas de las +PEAs.

Por tanto, en este caso, lo verbal no aumenta emociones positivas ni receptividad, ni consigue disminuir las negativas. El efecto del afecto verbal es similar independientemente de si se trata de +PEAs o –PEAs. El afecto no verbal aumenta las emociones positivas tanto cuando hay un alto apego evitativo como cuando no lo hay. No obstante, en +PEAs, su ausencia o poca expresión no permite un aumento de las emociones positivas.

Para entenderlo, un ejemplo. Imaginemos una curva con dos picos que representa un estado de desconfianza (pico alto) mezclado con cariño hacia otra persona (pico bajo). El impacto de la desconfianza es mucho mayor, de ahí que las PEAs eviten la intimidad y la expresión emocional positiva. Si la pareja muestra afecto no verbal, la desconfianza no disminuye, pero el cariño aumenta. Si la pareja no muestra afecto no verbal, los picos permanecen en el mismo estado. Y si la pareja muestra afecto verbal, tampoco hay cambio.

Por tanto, si el afecto no verbal falta, es un problema. Si está presente, es una manera eficaz de generar más receptividad y emocionalidad positiva y, así, paliar el impacto de la emocionalidad negativa.

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Poder, estatus y dominancia a través del comportamiento no verbal. Club del Lenguaje No Verbal

Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “The nonverbal expression of power, status and dominance” de Carney D. R. (2020), en el cual se exponen los comportamientos no verbales que reflejan poder, alto estatus y dominancia, así como aquellos relacionados con estos tres constructos.

El poder, el estatus y la dominancia son teoréticamente tres constructos diferentes, con manifestaciones distintitas en términos de estado psicológico y de los comportamientos derivados. No obstante, a menudo hay confusión sobre qué es cada uno de ellas. Incluso se solapan cuando se trata de comportamientos asociados.

Desde el punto de vista del comportamiento no verbal, hay diferencias marcadas entre Margaret Thatcher y Oprah Winfrey. La primera, una mujer con voz grave, fuerte y pausas controladas en el discurso, acentuando sus gestos y patrones verbales. Codos fuera, cuerpo y cara inmóviles y tranquilos, con los silencios como aliados de su poder e influencia.

Oprah, en cambio, se mueve con gusto y gesticula ampliamente. Sus expresiones faciales van cargadas de cada emoción del momento. Llora, se ríe e incluso muestra confusión o curiosidad. Se sienta y se levanta. Abraza a los demás. Pero, al igual que Margaret Thatcher, el terreno en el que se mueve le pertenece.

¿Ambos estilos no verbales, aunque diferentes, indican poder, estatus y dominancia (PES)? Sí y no. De entre todos los comportamientos no verbales (CNV) que se dan en diferentes personas y contextos, emerge una lista de CNVs que creemos que están asociados a PES. No obstante, los CNVs que realmente están asociados a PES conforman una lista muy corta.

El poder se define a menudo como el acceso a recursos y el control sobre resultados monetarios y sociales. El estatus es el respeto y admiración de otros y tiene impacto en la influencia y el apoyo social. La dominancia es una diferencia individual relativamente estable que describe la tendencia a buscar y ejercitar poder, estatus e influencia. El poder y el estatus tienden a co-ocurrir en el mismo individuo, pero no necesariamente.

El autor de este estudio revisa múltiples investigaciones, estableciendo CNVs que creemos ser asociadas a PES y otros que realmente han mostrado asociación.

A modo general, las personas piensan que las personas dominantes suelen expresar más ira y/o desprecio. Que suelen mostrar una mirada más penetrante o feroz y gestos más amplios. También se asocian a la dominancia menos pausas en el discurso y una voz más ruidosa. Cuando se trata del estatus, las diferencias entre bajo y alto estatus son menores, aunque significativas. Y los CNVs asociados son similares a los mencionados para dominancia.

Estos datos referidos a qué CNVs creemos estar asociados a PES provienen de estudios en los cuales se solicita a participantes tal información. La lista es muy larga, habiéndose encontrado unas 45 señales no verbales que las personas consideran como indicadores diferenciales entre niveles bajo y altos de PES. En cambio, la lista de CNVs realmente asociados a PES es muy corta e incluye 10 CNVs diferentes.

Algunos CNVs se encuentran como específicos de uno de los PES. Una risa más dominante y desinhibida aparece en personas de alto estatus. A mayor dominancia, mayor duración del discurso, las personas más dominantes hablan más tiempo. Una duración mayor de las miradas en los ojos del interlocutor refleja mayor poder.

Otros CNVs se encuentran asociados a dos de los PES. Así, tanto el estatus alto como la dominancia implican una ratio mayor de comportamientos dominantes. Esta ratio se conforma de tiempos de duración de una secuencia que consiste en mirar a los ojos tanto cuando se habla como cuando se escucha al interlocutor. A mayor poder y estatus, se da un mayor control de los gestos en brazos y manos. También se reflejan más gestos no verbales a lo largo del discurso.

A los niveles altos de los tres constructos incluidos en PES se encuentran asociados cuatro tipos de CNV. Se trata de posturas corporales más abiertas y menor distancia interpersonal, por ejemplo, sentarse cerca o hablar con el interlocutor desde más cerca de él. Los dos CNVs restantes son más interrupciones exitosas (del discurso del otro) y una voz más ruidosa/con mayor volumen.

Aunque excluidos de la lista anterior, hay otros constructos relacionados con PES. Estos son el estatus socioeconómico, el tamaño de la red social y la confianza. Estas variables se han estudiado menos y, por eso, no se puede considerar que los CNVs asociados tengan la misma validez predictiva que los anteriores.

El estatus socioeconómico (SE) se ha estudiado en términos de ingresos y nivel educativo. Mayor SE se ha visto asociado a señales no verbales que reflejan bajo compromiso con el interlocutor. Se trata de CNVs que indican una orientación hacia uno mismo. Se trata de más CNVs de autocuidado (p. ej. tocarse), juguetear con objetos cercanos, hacer garabatos, mirar menos a los ojos y menos afirmaciones con la cabeza.

Un mayor tamaño de la red social correlaciona con más miradas hacia la cámara, más gestos y un tono menos agudo. De estos, solo el mayor número de gestos aparecía también asociado a PES. De las señales no verbales de la confianza hemos hablado en un reciente artículo de este blog. La persuasión efectiva a través del CNV implica mayor volumen del habla y más variaciones vocales y estos CNVs tienen tal efecto persuasivo porque inspiran más confianza.

¿Son estos CNVs universales? Puede que sí. Algunos de los CNVs mencionados se han registrado incluso en primates no humanos. Por ejemplo, los de mayor estatus muestran, al igual que los humanos, posturas más abiertas o miradas a los ojos más sostenidas y frecuentes. Parte de las asociaciones encontradas entre CNVs y PES provienen de estudios de otras culturas, como la japonesa, y se han observado en diferentes países.

Por último, el orgullo o la arrogancia también son constructos relacionados con PES. Y las señales no verbales que indican orgullo se han registrado en múltiples culturas, considerándose como universales. Por hallazgos como estos, es pertinente preguntarse sobre la universalidad del comportamiento no verbal en cuando a PES.

Con los actuales avances tecnológicos, como FaceReader o PRAAT, hay cada vez más probabilidades de avance en este campo y de obtener mejores predicciones y asociaciones entre CNV y constructos psicológicos. Mayor precisión en detectar CNVs e interpretarlos tiene implicaciones cruciales en la detección de la mentira, la actividad criminal o la adherencia a los tratamientos, entre otras.

 

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Relaciones superior-subordinado: agresividad verbal e inmediatez no verbal en el trabajo. Club del Lenguaje No Verbal

Amigos del Club del Lenguaje No verbal, esta semana presentamos el artículo “Superior-subordinate communication in the workplace: verbal aggression, nonverbal inmediacy and their joint affects on perceived superior credibility” de Lybarger J. E., Rancer A. S. y Lin Y. (2017), en el cual se analiza el efecto del comportamiento verbal y no verbal de los superiores en las percepciones de los subordinados en el contexto laboral.

La comunicación superior-subordinado es un intercambio de información e influencia dentro de una organización. En estas interacciones, el superior es una autoridad formal con permiso para instruir y evaluar el rendimiento de los demás empleados.

El estilo comunicativo de un superior es crítico en las relaciones con sus subordinados. Hay muchas características tanto verbales como no verbales que pueden influir en las relaciones de una empresa. Específicamente, en este estudio se examinan los efectos conjuntos de la agresividad verbal y de la inmediatez del comportamiento no verbal de un superior sobre las percepciones de los subordinados en cuanto a la credibilidad de su superior.

Aunque creemos dar más importancia al estilo verbal, el estilo no verbal es igual de importante porque no es separable del primero. Los estudios previos no han seguido tanto esta idea. Los que existen en esta temática, estudiaron la agresividad verbal y la inmediatez no verbal de un superior por separado.

Las agresiones verbales o el lenguaje agresivo en general son comportamientos muy destructivos en términos de interacción social.  Un mensaje verbal agresivo supone atacar el carácter de un individuo, su nivel de competencia, su experiencia o apariencia física.

Son mensajes agresivos los que ridiculiza o amenaza a otros. Puede darse el uso de palabrotas, maldiciones, burlas e incluso elementos no verbales como gestos despectivos. En estudios previos se ha visto que, a más comportamientos agresivos de un superior, menos confiable, creíble y competente será visto por sus subordinados.

La inmediatez se define como el grado de cercanía física o psicológica percibida entre dos personas. En este caso, a nivel no verbal, se trata de comportamientos que generan confianza y cercanía entre los que interaccionan. Serían tales comportamientos el mirar a los ojos, sonreír, la orientación corporal hacia el interlocutor, la proximidad, etc. Por tanto, al contrario del lenguaje verbal agresivo, la inmediatez no verbal implica una serie de comportamientos constructivos, no destructivos.

Se ha visto que la inmediatez no verbal de los superiores hace que los subordinados los perciban como más abiertos. Esa percepción a su vez influye en la motivación de los subordinados. Este conjunto de comportamientos no verbales promueve las relaciones positivas, la satisfacción y el empoderamiento de los empleados. A falta de ello, es más probable que los empleados sufran agotamiento o burnout en el trabajo.

Al igual que el lenguaje agresivo, la inmediatez no verbal también impacta en percepciones de confianza y credibilidad, entre otras. No obstante, la relación es inversa con respecto a la agresividad verbal. Si un superior se muestra más cercano a nivel no verbal, es percibido más positivamente por sus subordinados.

La credibilidad percibida de un superior está ligada a la credibilidad de la fuente y comparte a grandes rasgos las mismas características. La credibilidad de la fuente es una actitud multidimensional que el emisor de un mensaje mantiene y expresa en un determinado momento. Aun siendo multidimensional, se destacan tres de ellas: competencia, confianza y preocupación hacia otros (y/o cuidarlos).

Se ha observado que este factor influye en la satisfacción de los empleados con la organización. Si los subordinados no ven a su superior como creíble, será muy difícil que desarrollen confianza hacia él. Y, lo más importante, esa percepción de credibilidad impacta en el rendimiento y en el funcionamiento eficaz de la organización como un todo.

En el estudio participan 415 sujetos asignados a 4 condiciones experimentales. Primera, superior con uso de inmediatez no verbal y agresividad verbal. Segundo, superior solamente agresivo verbalmente. Tercero, superior con uso de inmediatez no verbal solamente. Cuarto, superior con un comportamiento que no implica ninguna de las dos variables.

En cada condición, los participantes observan videos de una situación laboral. Para medir la credibilidad del superior, los sujetos responden a continuación a una escala de credibilidad de la fuente adaptada a esta situación. En la situación observada en el video, un superior llama a un subordinado a su oficina para hablar del rendimiento de este.

Para mostrar un comportamiento verbal agresivo, el superior dice cosas como: Tu rendimiento este extremadamente decepcionante, ¿Es así cómo siempre te vistes tú para el trabajo? (con uso de palabrotas) o Eres un vago inútil. Para mostrar inmediatez no verbal, el superior mira a los ojos frecuentemente, sonríe, se sienta al lado del subordinado, le toca el hombro o utiliza entonaciones alegres.

Se observan unas diferencias muy interesantes. Los superiores evaluados como los menos competentes fueron aquellos que han sido agresivos y que también mostraron inmediatez no verbal. Por lo general, la presencia del comportamiento verbal agresivo basta para generar percepciones negativas.  Independientemente de haber mostrado inmediatez no verbal o no, si hay agresividad los superiores son percibidos como poco competentes, dignos de desconfianza y como personas que no se preocupan por los demás.

Desde el punto de vista de la inmediatez no verbal, si un superior muestra tal comportamiento y sin agresividad, es valorado muy positivamente en términos de credibilidad. Aquellos superiores que no mostraron ninguno de los dos tipos de comportamientos no fueron percibidos muy positivamente, pero tampoco tan negativamente como los agresivos.

Por lo tanto, para generar percepciones que benefician las relaciones intra-empresariales, hace falta que los superiores muestren inmediatez no verbal y que se abstengan de los comportamientos agresivos. No mostrar cercanía no es algo muy positivo, pero, desde luego, mejor no mostrar nada que ser agresivo.

Este estudio también confirma, hasta cierto punto, la dependencia entre el comportamiento verbal y no verbal. Los resultados difieren según cada combinación, y los superiores son percibidos como menos o más competentes, fiables o preocupados por el bienestar de los demás.

Algo a destacar es que no nos sería difícil imaginar a personas que siendo verbalmente agresivas intentan ponerle un toque agradable al tema a través de cercanía, sonrisas y otros gestos no verbales. Malas noticias para quienes usan un lenguaje agresivo mezclado con cercanía a través de lo no verbal. La combinación de los dos tipos de comportamientos hace que el agresivo y cercano sea percibido como el menos competente y fiable de todas las combinaciones posibles. ¿Será por la incongruencia?

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«Hemisferio izquierdo verbal y hemisferio derecho no verbal»: ¿realidad o fantasía? Club del Lenguaje No Verbal

Amigos del Club de Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “One is all you need: intrahemispheric processing benefits nonverbal visual recognition” de Macbeth A. y Chiarello c. (2019), en el cual se analiza el procesamiento de información no verbal y el rendimiento en reconocimiento de tal información en función del hemisferio cerebral implicado en estos procesos.

Muchas habilidades cognitivas exhiben algún grado de lateralización cerebral. Muchos habremos escuchado que el hemisferio derecho es el creativo, el emocional e intuitivo, así como no verbal. Asimismo, el hemisferio izquierdo se presenta a menudo como el área cerebral encargado del lenguaje y del razonamiento.

Uno de los procesos que podrían ser lateralizados es la memoria, tanto a la hora de codificar información como de recuperarla. Es decir, si consideramos que el hemisferio izquierdo esté especializado en material verbal, sería lógico esperar que la codificación y recuperación (recuerdo libre o por reconocimiento) de dicho material ocurra mayoritariamente en ese hemisferio.

Las investigaciones previas se enfocaron en la codificación y recuperación por separado y, hasta el momento, no se han analizado estos procesos en conjunto. Por eso, no existe una interpretación clara de si ambos hemisferios pueden encargarse de ambas funciones de manera equivalente o hay algún tipo de lateralización para codificación y recuerdo.

El modelo HERA (Hemispheric Encoding/Retrieval Asymmetry) sugiere que el córtex prefrontal izquierdo está más activo durante la codificación de la memoria episódica. Asimismo, plantea que el córtex prefrontal derecho muestra mayor actividad en la recuperación de los recuerdos episódicos.

Otros estudios mostraron que la codificación es lateralizada en función del tipo de material a codificar. Es decir, cuando se trata de información abstracta, difícil de categorizar, el hemisferio derecho se implica activamente en la codificación. Lo mismo ocurre con información espacial. En cambio, cuando se trata de estímulos verbales o información más concreta (como la numérica), es el hemisferio izquierdo el que se dedica principalmente a la codificación.

Los autores de esta investigación lo que buscan es analizar si existe lateralización, no analizando los procesos de memoria por separado, sino en conjunto. En un primer experimento, 48 estudiantes diestros, sin conocimientos lectoescritores de chino, visualizan caracteres chinos. Estos son presentados o bien en el campo visual derecho, o bien en el izquierdo. Esta presentación en un campo visual u otro determina qué hemisferio procesará más la información.

Alguna vez habremos escuchado que las personas zurdas utilizan más el hemisferio derecho y al revés. Esto sería así porque las vías motoras que conecta miembros y cerebro están cruzadas.  Lo mismo ocurre con los ojos. Todos tenemos vías visuales cruzadas (que se cruzan en el quiasma óptico) que conecta estos con los hemisferios cerebrales. Así, si un estímulo se presenta en el campo visual derecho, el procesamiento de ese estímulo debería llevarse a cabo por áreas visuales del hemisferio izquierdo y al revés.

Después de ver una serie de caracteres chinos (codificación), los participantes debían establecer en la visualización de otra serie cuáles son caracteres nuevos y cuales ya se han visto (recuperación).  A primera vista, parece que los estímulos no verbales codificados en un hemisferio se reconocen más rápido cuando se recuperan a través de los procesos del mismo hemisferio cerebral.

Así, si un estímulo se presenta en el campo visual derecho, se codifica en el hemisferio izquierdo. Si el mismo estimulo se vuelve a presentar en el mismo campo visual, se recupera de la memoria más rápido que si se presenta por segunda vez en el campo visual opuesto.

No obstante, no hubo diferencias significativas entre el rendimiento de los dos hemisferios. Es decir, parece que los procesos de codificación y recuerdo no están tan lateralizados como se pensaba. Tanto el hemisferio derecho como izquierdo son capaces de manipular material no verbal tanto codificándolo como recuperándolo de la memoria. Por tanto, el cerebro parece que puede utilizar funciones de memoria en ambos hemisferios de manera equivalente.

En un segundo experimento, participan 64 estudiantes con las mismas características que los anteriores. Lo que se busca es observar si se encontrará una ventaja intrahemisférica para los estimulo no verbales cuando el número de caracteres retenidos en la memoria hasta que se vuelven a presentar para el recuerdo es menor.

El retraso se mide en número de caracteres chinos presentados entre uno codificado y su nueva presentación para el recuerdo. Esto es así, porque la capacidad de retención en términos de números de elementos retenidos en la memoria es limitada. Sería similar observar diferencias en función de diferentes tiempos entre codificación y recuerdo. No obstante, en este caso, no se controla el tiempo.

Se vuelven a utilizar caracteres chinos y hay diferentes condiciones: 1, 4, 8 y 16 caracteres chino entre codificación y recuerdo. Es decir, si vemos un carácter A,   evaluarémos si lo hemos visto antes después de visualizar 1/4/8/16 caracteres. Todo ello con 4 variaciones en cuanto al campo visual de presentación (p. ej. derecho-codificación/derecho-recuerdo).

Los resultados mostraron varias cosas. Primero, los caracteres codificados en un campo visual se recuerdan mejor (se acierta más) y más rápido cuando se presentan para la recuperación en el mismo campo visual. Estos datos son congruentes con el primer experimento.

Segundo, sí hay un efecto del retraso temporal y del número de caracteres retenidos en el rendimiento. A más caracteres retenidos entre codificación y recuerdo, peor rendimiento. Se observaron diferencias significativas cuando la distancia entre codificación y recuerdo varia de 1 a 4 caracteres y de 8 a 16, pero no de 4 a 8.

Este retraso en número de caracteres entre un proceso de memoria y otro también afecta al tiempo de reacción. No obstante, solo se observaron diferencias cuando se incrementa de 1 a 4 caracteres de retraso. Si los sujetos ven un carácter, seguido de otro y el tercero vuelve a ser el primero, tardan menos en el reconocimiento que si ven un carácter, seguido de 4, siendo el quinto el mismo que el primero.

En otros estudios se ha establecido que para estímulos verbales el hemisferio izquierdo codifica y recuerda mejor. En cambio, este estudio muestra que para los estímulos no verbales no hay tal lateralización. No obstante, si se observa que hay mejor rendimiento y mayor rapidez cuando la información se codifica y se recuerda a nivel intrahemisférico. Si tendríamos que estudiar imágenes presentadas en el campo visual derecho, vamos a reconocerlas mejor y más rápido si se vuelven a presentar en el mismo campo visual.

¿Qué implicaciones tiene esto para el lenguaje no verbal? Por ejemplo, parece que las señales no verbales que otros emiten no las codificamos necesariamente en el hemisferio derecho. Si observamos el comportamiento no verbal de una persona solo a través del campo visual derecho (hemisferio izquierdo), podemos captarlo, interpretarlo y recordarlo igual de bien que si dicha persona se situa en nuestro campo visual izquierdo.

 

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