Club del Lenguaje no Verbal

Por cortesía de la Fundación Universitaria Behavior & Law

Categoría: Comunicacion No Verbal Negocios (página 1 de 17)

Sincronía y complementariedad en díadas desconocidas en un entorno competitivo. Club de Lenguaje No Verbal.

Amigos del Club de Lenguaje No Verbal esta semana presentamos el artículo “Nonverbal Synchrony and Complementary in unacquainted same sex dyads: a comparison in a competitive context” de Lozza, Spoerri, Ehlert, Kesselring, Hubmann, Tschacher y La Marca. En este artículo se hace una comparación entre la sincronía no verbal con el concepto de complementariedad en un contexto competitivo.

Las investigaciones sugieren que la sincronía no verbal y la complementariedad van asociadas al mantenimiento de relaciones positivas, pero no ha sido estudiado dentro de un contexto competitivo, en este caso un debate. Las hipótesis que plantea este estudio son tres: la primera, la sincronía no verbal y la complementariedad están presentes en una tarea verbal y competitiva. La segunda, la complementariedad se asocia positivamente con la sincronía no verbal. Por último, se esperaba que la sincronía no verbal y la complementariedad estarán asociadas negativamente con el tiempo necesario para debatir y serían mayores en los individuos que ganan.

Para el presente estudio se utilizó una muestra de 80 participantes (42 mujeres y 38 hombres) con edades comprendidas entre los 18 y los 35 años. Se establecieron como criterios de exclusión el embarazo, la toma regular de medicamentos, la toma de medicinas para enfermedades agudas los siete días previos al experimento, el consumo alto de bebidas alcohólicas, consumo de drogas en los tres últimos meses, el daltonismo y la participación en algún otro estudio sobre estrés. Primeramente, se les contactaba por teléfono para ver si cumplían los criterios establecidos y se les daba información sobre el estudio. Se les contaba que lo que se buscaba era examinar las asociaciones entre capacidades cognitivas, construcciones psicológicas y medidas fisiológicas. Se les pedía que el día anterior a la cita evitaran la actividad física y el alcohol, y el mismo día evitaran el esfuerzo físico, las bebidas con cafeína y las comidas pesadas.

El procedimiento fue el siguiente, cada participante fue asignado a una pareja aleatoria que no conocían previamente. Primero, cada individuo de la díada fue a una habitación con un examinador donde se les realizó la Tarea de estrés por imágenes de Montreal, siendo asignados al azar al grupo control o a la condición de estrés. Esta última consistía en problemas aritméticos de alta dificultad con la amenaza de evaluación social. Una vez acabada la prueba, se les reunía con su pareja y se llevaba a cabo un juego de rol durante 15 minutos. Seis minutos después completaban una versión adaptada de la Prueba de Presión en Frío. Para terminar, se les interrogó sobre el verdadero propósito del experimento.

El juego de rol al que se sometieron trataba de que ambos eran empleados de una compañía telefónica y que su jefe les había asignado un coche y entre ellos tenían que decir quien sería el que usará dicho vehículo. Se les dio argumentos contrarios a cada uno sin que conocieran los del otro. Para aumentar el entorno competitivo se les dijo que estaban muy motivados para conseguir el automóvil ya que eso mejoraría su estado y tendría más comodidades. Una vez explicado, se dejaba a la pareja sola en la sala durante diez minutos para que negociaran y se grababa con una cámara toda la interacción.

Para analizar la sincronía no verbal se utilizó el análisis de la energía de movimiento a través del programa MEA que analiza los píxeles de un área predeterminada, en este caso el cuerpo de cada participante. Los valores más altos indican una mayor cantidad de movimiento de todo el cuerpo. Para evaluar la dominancia y afiliación se utilizó el método de seguimiento de joystick de Sadler, que se usó para calcular las medidas de complementariedad. Se obtuvieron dos medidas por díada mediante la realización de correlaciones cruzadas.

Para evaluar la sincronía no verbal se aplicaron las “pseudointeracciones”. Lo que quiere decir que los valores auténticos de sincronía no verbal pueden compararse con las correlaciones cruzadas que podrían esperarse por casualidad. Se obtuvieron resultados de 1,31 y 1,41 lo que indica que la sincronía no verbal estaba presente por encima del nivel de probabilidad y con un gran tamaño de efecto. Esto indica que la sincronía no verbal depende de las instrucciones de la tarea y es particularmente alta en entornos competitivos.

Se realizó un análisis de regresión para examinar si la complementariedad predecía la sincronía no verbal. Las medidas de complementariedad restringidas al debate se asociaron con la sincronía no verbal restringida al debate, pero solo para la dimensión de afiliación. Esto significa que las díadas que mostraron un comportamiento de afiliación complementaria durante el debate también mostraron una mayor sincronía no verbal.

En relación a la tarea que se les había asignado, siete díadas (17,95%) acordaron compartir el vehículo, 21 díadas (53,85%) acordaron que una de ellos sería el propietario y 11 díadas (28,21%) no llegaron a un acuerdo. Ni la sincronía no verbal, ni las medidas de complementariedad de dominio, ni de afiliación variaron significativamente con respecto al resultado de la tarea. En cambio, la complementariedad de afiliación predecía negativamente la duración del debate, es decir, las parejas con una complementariedad de afiliación mayor debatieron durante menos tiempo. En lo que respecta a la complementariedad de dominancia correlacionó positivamente con el tiempo, por tanto, aquellas parejas con una complementariedad de dominancia mayor tardaron más tiempo en llegar a un acuerdo.

Los resultados mostraron que la complementariedad se asocia positivamente con la sincronía no verbal. En relación a la afiliación hay evidencias de una relación positiva entre la misma y la actividad motora sincronizada. En cuanto a la dominancia no se han obtenido resultados que indiquen que esté relacionada con la sincronía no verbal. Una posible explicación es que la dominancia afecta a la percepción de jerarquía dentro de las díadas, y esto hace que cuando se percibe al compañero como dominante la postura corporal disminuya. Esto provoca que en un miembro de la pareja se aprecien gestos dominantes, mientras que en el otro sean sumisos. Como ya se ha dicho, la afiliación reducía el tiempo de debate. Estos resultados están en línea con la literatura preexistente, donde se dice que las parejas que modifican su comportamiento en base a la afiliación tienen un desempeño de tarea más rápido.

La comunicación no verbal en el lugar de trabajo. Club de Lenguaje No Verbal.

Amigos del Club de Lenguaje No Verbal esta semana presentamos el artículo “Nonverbal Behavior and communication in the workplace: a reivew and an agenda for Research” de Bonaccio, O’Reilly, O’Sullivan y Chiocchio. En este artículo se revisan cómo aplicar la comunicación no verbal en las organizaciones.

A día de hoy nadie niega la importancia de la comunicación no verbal en general y, además, hay una gran dedicación por parte de la prensa no especializada en hablar del tema. Sin embargo, el mundo empresarial se ha quedado más rezagado en el entendimiento y aplicación de este tipo de comunicación. Por ello en el presente estudio se pretende hacer una revisión de la literatura de la comunicación no verbal a través del prisma de la organización empresarial.

Los comportamientos no verbales son socialmente pragmáticos ya que de manera implícita o explícita sirven para lograr objetivos sociales y estas demostraciones emocionales son piezas de información social. El comportamiento no verbal nos sirve para coordinar y aportar claridad a las interacciones sociales. Hay cinco funciones de los comportamientos no verbales que tienen implicaciones para la vida organizacional: mostrar los atributos personales, ejercer dominación y establecer una jerarquía, promover el funcionamiento social, fomentar relaciones de alta calidad y mostrar expresiones emocionales.

La primera de las funciones, mostrar los atributos personales, sirve para revisar la información sobre personalidad, interacciones y actitudes de una persona. Estamos constantemente emitiendo señales a través de nuestro comportamiento no verbal y estas son interpretadas con más o menos exactitud por las personas que nos rodean como expresión de nuestros atributos ocultos. Siempre estamos interpretando, incluso una aparente falta de comunicación no verbal será interpretada como indicadora de algún riesgo. Por ejemplo, una falta de expresión que se está realizando para mostrar neutralidad puede ser interpretada como indiferencia o desinterés. Estos comportamientos son muy importantes en la formación de impresiones y en el manejo de las mismas. Esto es fácilmente aplicable en el campo de la selección de personal y evaluación de desempeño. Algunas investigaciones en este campo nos dejan como conclusiones que los individuos tienden a ser más precisos cuando confían en comportamientos no verbales para evaluar habilidades sociales que para evaluar la motivación laboral. En relación al proceso de selección un firme y breve apretón de manos puede conferir sociabilidad, amistad y confianza y está asociado a la contratación. Otros comportamientos relacionados son: las sonrisas, el contacto visual, la expresividad, los gestos con las manos, la apariencia facial y el asentir con la cabeza. Durante este proceso tanto el entrevistador como el entrevistado se ven influidos mutuamente. Los académicos han conceptualizado el comportamiento no verbal como un contaminante en los procesos de selección y apuestan por entrevistas más estructuradas para evitar el sesgo de manejo de impresiones.

La segunda función, ejercer dominancia y establecer una jerarquía, nos dice que las señales de poder no verbales se responden con señales no verbales de sumisión. Estos conceptos de dominancia y jerarquía son de gran importancia en las organizaciones porque normalmente están establecidas en relación a una estructura jerárquica. Algunos de los comportamientos relacionados con el poder y la jerarquía son: la postura de poder (estar de pie con el pecho abierto y las manos en las caderas), el tiempo de conversación y la interrupción, el contacto visual, el tono vocal, la apariencia facial, el tamaño y la fuerza. Se ha demostrado que hay ciertos comportamientos no verbales de poder que son universales en todas las culturas, pero otros dependerán de la misma. Por ejemplo, el poner los pies encima del escritorio es una postura de poder en EE.UU.  no así en los asiático – orientales. Estos comportamientos relacionados con el poder también varían con el género, no son iguales en hombre y en mujeres. La explicación a este fenómeno tiene dos vías, por un lado, se piensa que puede deberse a los estereotipos y expectativos diversas que tiene cada género y, por otro lado, en las diferentes oportunidades relacionadas con sus distintos roles estratificados dentro de la sociedad.

La tercera función, promover el funcionamiento social, busca influenciar a los demás para lograr seguimiento y coordinación social a través de demostraciones no verbales de competencia, prestigio y persuasión, ya que es más probable que la gente siga a aquella persona que muestra carisma, entusiasmo y capacidad. La comunicación no verbal puede aumentar el mensaje de un líder carismático y fortalecer su influencia a través de una comunicación fuerte, que viene caracterizado por: el contacto visual, la fluidez verbal, la expresión facial y corporal, el tono vocal y la variedad. Un mensaje débil con una comunicación fuerte calará más hondo que un mensaje potente con una comunicación débil. Para poder considerarse un líder carismático también es importante mostrarse cercano y mimético. La cercanía incluiría comportamientos como sonreír e inclinarse hacía la otra persona ya que trasmite simpatía y acercamiento. La mimética sería la imitación de la comunicación no verbal de nuestro interlocutor. Si se consigue manejar estas dos características se conseguirán intercambios suaves y recíprocos. Además, hay que tener en cuenta que la pasión se trasmite a través del lenguaje no verbal con los gestos corporales animados, el tono de voz adecuado y el mensaje apropiado.

La cuarta función, fomentar relaciones de alta calidad, gracias a la comunicación no verbal podemos generar y mantener relaciones interpersonales confiables y comprometidos. ¿Cómo? Ayudándonos a prestarnos atención mutua y una respuesta perfecta a las intenciones, estados emocionales y actitudes de los demás. También los comportamientos antes analizados de cercanía e imitación ayudan a establecer una relación mediante la creación de afiliación y confianza y promueve el comportamiento prosocial. Esto puede tener una clara aplicación en el mundo de la empresa sirviendo para afianzar compromisos, confianza y cohesión, pero ha recibido poca atención académica. Sí que ha quedado demostrada la importancia de la intimidad psicológica en una relación mentor – aprendiz, aunque tampoco ha sido muy investigado el papel de la comunicación no verbal en ella. La faceta que ha recibido un poco más de atención ha sido la compasión en el lugar de trabajo. Una relación recíproca producirá comportamientos no verbales más compasivos, que a su vez reforzará dicha relación. La compasión no verbal se muestra principalmente a través del “toque compasivo” (un toque suave no amenazador que puede producir una conexión instantánea incluso entre extraños).

La última función, mostrar emociones, está interconectada con las otras funciones antes mencionadas, pero merecía ser destacada de manera individual porque influye en procesos sociales únicos como, las exhibiciones emocionales de los demás, siendo especialmente relevante para fenómenos como el contagio y los ciclos emocionales. Esto puede llegar a tener una gran influencia en una organización ya que las emociones positivas pueden ampliar el pensamiento de los individuos y extenderse a todos los miembros haciendo que el funcionamiento mejore en las organizaciones. También las emociones pueden ser interpretadas para extraer información del contexto y poder hacer una interpretación del entorno laboral.

Aquí encontramos un pequeño resumen de cómo puede influenciar la comunicación no verbal en el entorno empresarial, pero aun queda mucho por investigar en este campo, como, por ejemplo, el desarrollo de mejores instrumentos de selección y programas de capacitación para entrevistadores que incluyan la comunicación no verbal en los conflictos interpersonales y la discriminación, mejorar el liderazgo o la comunicación entre culturas.

La importancia de las señales visuales y vocales de los portavoces en tiempos de crisis. Club de Lenguaje No Verbal.

Amigos del Club de Lenguaje No Verbal esta semana presentamos el artículo “Spokespersons’ Nonverbal Behavioral in Times of Crisis: The Relative Importance of Visual and Vocal Cues” de De Waele, Claeys, Cauberghe y Fannes. En este artículo hablan de la influencia tanto de las señales visuales como de las vocales de engaño de los portavoces de las organizaciones durante una crisis y su repercusión tanto en las actitudes de las personas hacía ella como de las intenciones de compra de sus productos.

Directores ejecutivos, políticos, celebridades y demás figuras públicas son examinadas al detalle en sus intervenciones porque se cree que el significado auténtico de sus mensajes está en las señales no verbales. Un ejemplo de ello sería el abundante análisis que realizó la prensa norteamericana durante la campaña electoral de 2016 de Donald Trump y Hillary Clinton. En situaciones en las que no se confía especialmente en el orador o se cree que puede estar mintiendo se analizará el comportamiento no verbal para dilucidar sobre la credibilidad del compareciente. La crisis en las organizaciones son momentos en los cuales el público no muestra una confianza plena en las mismas, por tanto, sería un tiempo muy relevante para descubrir cómo las señales no verbales pueden influir en la percepción del público.

Aun siendo un tema importante no abunda la investigación centrada en él. La mayor parte de los estudios hablan sobre aspectos verbales durante la comunicación en crisis, especialmente sobre el impacto del contenido de la comunicación. Otra área investigada ha sido los aspectos visuales como la etnicidad, las características faciales, las expresiones visuales de poder y las expresiones emocionales faciales. Sólo un estudio se centró en las señales vocales, concretamente en el tono de voz. Dado que la mayor parte de este tipo de comunicaciones se produce a través de conferencias audiovisuales, vídeos corporativos o entrevistas sería interesante analizar tanto las señales visuales como las vocales.

La psicología social dice que las personas confían más en las señales visuales que en las señales vocales cuando se están formando la opinión sobre otra persona, pero esto dependerá del contexto en el que se produzca. Dado que la credibilidad jugará un papel de suma importancia en la comunicación durante una crisis en las empresas es interesante examinar como este tipo de señales producidas por el portavoz de la misma afectan a las actitudes hacia la empresa como el comportamiento que se tiene hacia la misma.

Las señales no verbales de un hablante tienen una gran importancia para la percepción del oyente, ya que a través de ella puede juzgar la intención que tiene el interlocutor de ser sincero o por el contrario de engañarle. Este tipo de señales no verbales habitualmente han sido divididas en dos clases, señales visuales (gestos con las manos, miradas…) y señales paraverbales o vocales (tono de voz, trastornos en el habla…). Un área muy importante de investigación ha sido en el impacto de las señales visuales en la percepción del poder. Se ha observado que las señales visuales de poder (expresión facial relajada, posición abierta del cuerpo, contacto en la mirada, postura erguida y movimientos corporales expresivos) aumentan la competencia de un portavoz durante una crisis, sin embargo, después de una crisis, las señales visuales impotentes aumentan la sinceridad del portavoz. Por tanto, un aumento en la competencia como en la sinceridad mejoraran la reputación.

Otra línea de investigación ha sido la detección del engaño a través de las señales visuales. Hay dos ramas, unos investigadores se han centrado en las señales reales u objetivas de engaño y, por otro lado, otros investigadores han trabajado sobre que señales nos hacen creer que nos están engañando. En la primera línea, varios metaanálisis han demostrado que hay pocos comportamientos no verbales que indiquen claramente el engaño, llegando a cuestionarse si se podría detectar simplemente con señales no verbales. En relación con la segunda línea, hay señales que independientemente de la veracidad del mensaje nos llevan que lo percibamos como engañoso, como, por ejemplo, la aversión de la mirada, los movimientos del tronco, los cambios de posición, los adaptadores o los movimientos de manos y pies.

Los dos estudios que a continuación se presentan examinan la interacción entre las señales visuales y vocales de los portavoces de las organizaciones durante una crisis. El estudio 1 trata sobre el impacto de las señales visuales del engaño y los trastornos del habla en las actitudes hacia una organización en crisis. El estudio 2 habla sobre el impacto de las señales visuales de engaño y el tono de voz en las intenciones de compra hacia una organización durante una crisis.

Como ya se ha dicho la credibilidad es muy importante en la comunicación, especialmente en aquella que se produce durante una crisis. Por tanto, en el estudio 1 se plantea la hipótesis de que las señales visuales engañosos en la comunicación de crisis resultan en una actitud más negativa hacia la organización que las señales visuales no engañosos porque disminuyen la credibilidad del portavoz. La otra hipótesis planteada es que la alteración en el habla (uso de muletillas, palabras repetidas u oraciones incompletas) en la comunicación durante la crisis tiene como resultado más actitudes negativas hacia la organización que si no están presentes, pero sólo cuando hay señales visuales engañosas.

Se presentaba en papel un escenario de crisis de una empresa ficticia dedicada al comercio online que había tenido un problema con la confidencialidad de los datos de los clientes, ya que habían sido publicados los nombres, direcciones, emails, tarjetas de crédito y contraseñas de los usuarios de su tienda online. No se especificaba quien era el responsable. Después se mostraban tres instantáneas y un audio de la entrevista donde el CEO explicaba que había sido debido a un virus informático muy agresivo y que sus estrictos protocolos de seguridad no habían podido evitarlos. Se mostraba diferentes situaciones experimentales, en una había señales visuales engañosas, en otra no, en otra había alteraciones en el habla y en la otra no. Las señales visuales engañosas eran aversión en la mirada, cambios en la postura y uso de adaptadores (tocarse el brazo y reajustarse la corbata). Las alteraciones del habla eran errores en el habla (palabras u oraciones repetidas, cambios de oración, oraciones incompletas y deslizamientos de los labios) y variaciones en el habla.

Participaron 125 personas (52% mujeres y 48% hombres) con edades comprendidas entre los 18 y los 73 años, la media de edad estaba en 33 años. Se envía por email la situación y luego un link a un vídeo de YouTube donde se presentaban las fotos y el audio de la entrevista, para finalizar tenían que realizar una encuesta.

Se confirmó la importancia de las señales visuales de engaño, ya que las mismas provocaban un mayor número de actitudes negativas hacía la empresa y hacía menos creíble al CEO. Por tanto, es importante que los portavoces se aseguren de mirar a la cámara, al entrevistador o al público, que eviten los cambios de postura y los adaptadores para transmitir una mayor credibilidad. También, se confirmó que las señales vocales dependerán de las visuales. Exclusivamente cuando había señales visuales de engaño, las alteraciones del habla tuvieron también una influencia negativa.

El estudio 2 tiene como hipótesis que las señales visuales engañosas en la comunicación de una crisis dan como resultado intenciones de compra más bajas y que un tono de voz elevado en la comunicación de la crisis también da como resultado las intenciones más bajas de compra debido a la menor credibilidad del portavoz, pero solo cuando haya señales visuales engañosas.

El procedimiento a seguir fue igual que en el estudio 1, en lo relacionado al tono, en una de las condiciones experimentales se elevó (a 123 Hz) y en otra se disminuyó (a 87 Hz). La situación presentada fue la siguiente, el agua embotellada de una empresa dedicada a ello contenía altos niveles de nitratos lo que había llevado a la hospitalización de un niño por cianosis. El CEO explicaba que el problema estaba fuera del control de la empresa. En este caso hubo 126 participantes (54% mujeres y 46% de hombres) con edades entre los 19 y 85 años, con una media de 39 años.

El estudio 2 corrobora los resultados del estudio 1. También demostró que las señales visuales de engaño afectan a la intención de compra. En lo relativo al tono de voz, una voz aguda tiene un impacto negativo en la intención de compra solo sí existen señales visuales de engaño. Por tanto, queda confirmado el impacto de las señales visuales sobre el efecto que puedan tener las señales vocales.

La voz aguda no es una señal engañosa en sí misma porque no disminuye la credibilidad del CEO, pero sí que es negativa en la intención de compra cuando existen señales engañosas. Esto puede ser porque influye de otra manera reduciendo la credibilidad. Además, la voz aguda está relacionada con la falta de poder, nerviosismo, menor atractivo y menor competencia.

Como limitaciones se tiene el uso de fotos en lugar de vídeo que hubiera sido más realista, la mayor prevalencia de las señales visuales sobre las vocales, la no interacción con los elementos verbales del mensaje y que la realización al ser online el audio y el vídeo no se presentaron en un entorno controlado.

¿Puede una sonrisa falsa aumentar la percepción de confianza de los demás? Club de Lenguaje No Verbal

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, en esta ocasión presentamos un resumen del artículo “A fake smile thwarts cheater detection” de Matia Okubo, Akihiro y Kenta Ishikawa. Un interesante estudio publicado en «Journal of Nonverbal Behavior», en donde explican como las personas discriminan a posibles mentirosos en base a sus expresiones faciales negativas, y como una expresión facial positiva falsa (como una sonrisa falsa) puede influir en la percepción de confianza de los demás y frustrar la posible detección de una mentira. 

La cooperación social es una característica universal de las sociedades humanas porque las interacciones cooperativas mejoran la aptitud para la supervivencia. Sin embargo, esta mejora puede estar en riesgo si hay mentirosos durante las interacciones de cooperación: Los mentirosos pueden explotar a sus compañeros en un intercambio social beneficiándose de ellos sin reciprocidad. La cooperación social a largo plazo sólo tiene éxito si los individuos son capaces de detectar y evitar a los mentirosos en sus interacciones sociales. Aunque existen técnicas científicas que ayudan a detector las mentiras, Cosmides (1989) propuso que los humanos tienen mecanismos cognitivos innatos para detectar a estos mentirosos, basándose especialmente en las expresiones faciales.

Las expresiones faciales de los demás proporcionan información sobre su estado emocional y sus intenciones, que desempeñan un papel importante en la cooperación social. Algunas investigaciones encontraron que las caras de los mentirosos eran juzgadas más agresivas (amenazantes e intimidantes) y atraían la atención de los observadores durante las tareas visuales. Estos resultados sugieren que las expresiones emocionales agresivas como la ira pueden funcionar como una señal facial para la detección de los mentirosos.

Además, una expresión emocional agresiva es un determinante importante de la confianza facial percibida. Oosterhof y Todorov en una investigación en 2008 utilizaron una técnica de transformación en rostros generados por computadora y demostraron que los cambios en la dimensión confiable de los rostros afectaban principalmente a las percepciones de ira y felicidad, pero no a las percepciones de otras expresiones emocionales básicas. Demostraron además que los rostros dignos de desconfianza son percibidos como más enojados que los rostros confiables. Por tanto la capacidad de detectar a los mentirosos (erroneamente o no) por su apariencia puede basarse, al menos parcialmente, en la detección de expresiones emocionales agresivas de los rostros. Si los mentirosos expresan habitualmente niveles más altos de emociones agresivas, la gente debería ser capaz de distinguir de manera fiable a los mentirosos de los cooperadores. Sin embargo, este no es el caso: Aunque la gente es sensible a los mentirosos, la detección de los mentirosos, por supuesto, no es perfecta en situaciones del mundo real. Los autores de este artículo especulan que estas fallas en la detección de mentirosos son atribuibles a la habilidad de los mentirosos para disfrazar las emociones que indicarían su actitud poco cooperativa.

Una expresión facial que puede utilizarse para disfrazar las emociones subyacentes es la sonrisa, que es la señal más importante en la cooperación social, así como una de las expresiones más fáciles de fingir según Ekman. De hecho, en un experimento se usaron caras generadas por ordenador y demostraron que la percepción de la confiabilidad de las caras estaba correlacionada con la intensidad de las expresiones felices. Utilizaron fotografías de candidatos electorales y descubrieron que la intensidad de la sonrisa predijo la confianza percibida.

Estos resultados sugieren que incluso un símil artificial o planteado aumenta la confianza percibida. Sobre la base de estos hallazgos, se formularon las siguientes hipótesis: (1) Debido a que las expresiones faciales agresivas señalan la actitud poco colaboradora del observador, los observadores pueden discriminar con éxito a los mentirosos de los cooperadores detectando niveles más altos de expresiones faciales agresivas entre los mentirosos. Sin embargo, (2) tal detección de mentirosos puede ser frustrada por una sonrisa falsa, que los mentirosos expresarían con mayor intensidad que los cooperadores.

Para probar estas hipótesis, los autores llevaron a cabo una tarea de calificación utilizando fotografías faciales de los mentirosos y cooperadores, que fueron categorizados sobre la base de las puntuaciones en un juego económico. Se pidió a los modelos para las fotografías (es decir, a los mentirosos y cooperadores) que adoptaran tres tipos de expresiones faciales posadas (feliz, neutral y enojado) cuando se tomaron sus fotografías. Debido a que las  hipótesis involucraban la función de una sonrisa falsa (es decir, una expresión de felicidad posada), se usaron expresiones faciales posadas en lugar de expresiones espontáneas. Los participantes evaluaron las fotografías faciales en términos de intensidad emocional (la fuerza de la emoción que se expresa) y confiabilidad. En base a las hipótesis, se predijo que las fotografías de los mentirosos serían calificadas como emocionalmente más expresivas (más felices y más enojadas por rostros felices y enojados, respectivamente) que las de los cooperadores. Como resultado de una exitosa detección de mentirosos basada en expresiones agresivas, las fotografías de los mentirosos serían calificadas como menos confiables que las de los cooperadores para la expresión de enojo. Sin embargo, para la expresión feliz, la desventaja de los mentirosos en la confiabilidad desaparecería debido a una sonrisa falsa, que los mentirosos expresarían con mayor intensidad que los cooperadores para ocultar su actitud social.

Para comprobarlo hicieron un experimento con 68 estudiantes universitarios o de posgrado (33 mujeres y 35 hombres) de la Universidad de Sophia o de la Universidad de Meijigakuin, Tokio, Japón. La mitad de los participantes calificaron las caras enojadas y la otra mitad las caras felices.

Los modelos para las fotografías de los rostros fueron reclutados en la Universidad de Senshu, Kanagawa, Japón, y eran desconocidos para los participantes en las tareas de calificación. Las fotografías de los rostros se seleccionaron a partir de fotografías de 84 modelos masculinos. Había dos expresiones faciales posadas (feliz, enojado) para cada modelo. Se pidió a las modelos que se sentaran frente a la cámara y se les animó a ser tan emocionalmente expresivos como fuera posible para cada emoción.

La tarea de calificación utilizó un total de 108 fotografías. Fueron 96 fotografías definidas por una combinación ortogonal de 2 expresiones faciales (enojado y feliz) y 2 condiciones de cooperación (mentirosos y cooperadores, 24 cada uno). Además, se utilizaron 12 estímulos de relleno con una expresión neutra en la tarea de clasificación. Los modelos para los estímulos de relleno puntuaron alrededor del promedio en la puntuación de engaño (es decir, 6 modelos cada uno por encima y por debajo de la mediana). Se agregaron estímulos de relleno para aumentar la variedad de intensidad de las expresiones faciales, de modo que los participantes pudieran realizar fácilmente la tarea de calificación.

En cada ensayo, se pidió a los participantes que evaluaran una fotografía de un rostro presentado en un monitor LCD en términos de (1) la confiabilidad y (2) la intensidad de la expresión facial de la persona en la fotografía en una escala de 7 puntos (0 no confiable en absoluto – 6 extremadamente confiable, y 0 extremadamente feliz, 6 extremadamente enojado). La fotografía de la cara estaba presente hasta que se hizo la respuesta.

Cada participante completó 60 ensayos ya sea con caras con expresiones felices o expresiones de enojo. Esto se hace para evitar un efecto potencial de arrastre de presentaciones repetidas del mismo modelo con diferentes expresiones faciales: El juicio previo sobre el modelo con una expresión (por ejemplo, enojado) puede afectar el juicio posterior sobre el mismo modelo con la otra expresión facial (por ejemplo, feliz), especialmente con respecto a la confiabilidad.

La intensidad emocional fue relativamente alta en todas las fotografías porque se animó a los modelos a ser lo más expresivos emocionalmente posible cuando se tomaron sus fotografías. Tales fotografías podrían haber tenido un aspecto similar entre los ensayos en cuanto a intensidad emocional porque los participantes observaron sólo un tipo de expresiones planteadas (feliz o enojado). Por lo tanto, se añadieron los estímulos de relleno con expresiones emocionales neutras para aumentar la variedad de intensidad de las expresiones faciales de modo que los participantes pudieran realizar fácilmente la tarea de calificación. Los 60 ensayos consistieron en 48 ensayos de dos condiciones de cooperación (mentirosos versus cooperadores, 24 cada uno) y 12 ensayos de relleno.

Para analizar los resultados, para cada participante, se calcularon las calificaciones medias de intensidad emocional y confiabilidad para las 4 condiciones definidas, una combinación ortogonal de dos condiciones de cooperación (mentirosos y cooperadores) y dos tipos de calificación (intensidad emocional y confiabilidad). Cada puntaje de calificación fue sometido a un análisis de diseño mixto de dos factores de varianza con la expresión facial (feliz vs. enojado) como un factor entre los participantes y la cooperación (mentirosos vs. cooperadores) como un factor dentro de los participantes.

Sobre la intensidad emocional, las fotografías de los mentirosos fueron calificadas como emocionalmente más expresivas que las de los cooperadores. La expresión facial fue significativa con mayor intensidad para la expresión feliz que para la expresión de enojo. No hubo interacción entre la cooperación y la expresión facial, lo que indica que la ventaja de los mentirosos en la intensidad emocional se observó independientemente de las expresiones emocionales.

En cuanto a la confiabilidad, las fotografías de los mentirosos se calificaron de menos fiables que las de los cooperadores. Hubo un efecto principal significativo de la expresión facial, con mayor confiabilidad para la expresión feliz que para la expresión enojada. Estos efectos principales fueron calificados por una interacción significativa entre la cooperatividad y la expresión facial: Para la expresión de enojo, los mentirosos fueron calificados de menos confiables que los cooperadores. La desventaja de estos mentirosos desapareció para las expresiones felices. Además, la confiabilidad de los mentirosos fue calificada como más alta para la expresión feliz que para la expresión enojada. Esta ventaja de la expresión feliz no era significativa para los cooperadores.

A raíz de los resultados del experimento, se concluye que las fotografías de los mentirosos fueron calificadas como más expresivas emocionalmente independientemente de la expresión emocional en el presente estudio. Para la expresión de enojo, este resultado concuerda con los hallazgos previos de que los rostros de los mentirosos fueron juzgados como más agresivos (amenazantes e intimidantes) y atrajeron la atención de los observadores. Además, encontraron que los rostros poco confiables eran percibidos como más enojados que los rostros confiables.

La intensidad emocional de la expresión feliz también fue calificada como más alta para los mentirosos que para los cooperadores. Además, los rostros con expresiones emocionales felices eliminaron la desventaja de los mentirosos en la confiabilidad que se observaba en la expresión de enojo. Estos resultados apoyan la hipótesis de que la detección de mentirosos puede verse frustrada por una sonrisa falsa, que los mentirosos son más capaces de expresar con mayor intensidad que los cooperadores.

De todos modos, es necesario tener en cuenta algo, y es que a diferencia del presente estudio, otros estudios previos encontrados (no resumidos a fecha actual en el Club de Lenguaje No Verbal) han encontrado que los cooperadores, en lugar de los mentirosos, son emocionalmente más expresivos durante las interacciones sociales que los mentirosos. Estos resultados parecen ser inconsistentes con los hallazgos de este estudio. Esta inconsistencia puede atribuirse a las expresiones faciales planteadas utilizadas en el presente estudio. En contraste con el presente estudio, los estudios consultados anteriormente se centraron en las expresiones faciales espontáneas durante situaciones sociales, por lo que esa “espontaneidad” puede ser la responsable de estas diferencias, ya que las emociones espontáneas pueden funcionar como una señal para la cooperación social porque los individuos emocionalmente expresivos son menos capaces de ocultar emociones y, por lo tanto, deben comprometerse a tener intenciones de cooperación y comportarse de manera cooperativa. Dicho de otra manera, los cooperadores con señales emocionales honestas pueden ser menos capaces de fingir sus emociones que los mentirosos, quienes pueden expresar intensidades más altas de emociones falsas con el fin de disfrazar su actitud no cooperativa para que puedan fingir ser cooperativos. Además, mientras que en el presente estudio se utilizaron imágenes fijas, en estudios anteriores consultados se utilizaron vídeos que pueden transmitir información más significativa desde el punto de vista social, como expresiones faciales dinámicas e interacción social continua.

 

 

Competencia, moralidad, sociabilidad… ¿Qué aspectos están más vinculados al apoyo laboral entre compañeros?. Club Lenguaje No Verbal

Estimados suscriptores y seguidores del Club de Lenguaje No Verbal, en esta ocasión les presentamos un resumen del artículo “Initial Impressions Determine Behaviours: Morality Predicts the Willingness to Help Newcomers.”, de los autores Stefano Pagliaro, Marco Brambilla, Simona Sacchi , Manuela D’Angelo y Naomi Ellemers, que analizan qué papel tiene la moralidad en el juicio social y en la evaluación inicial de la otra persona.

Durante las últimas décadas, la psicología social ha abordado las implicaciones sociales de la moralidad en las relaciones interpersonales y los procesos grupales. Esta investigación en concreto ha examinado la relación existente entre el razonamiento moral y el juicio emitido, así como las emociones provocadas por las características morales y por tanto su consecuencia en la formación de impresiones. Se trata de un estudio interesante ya que, como sabemos, los juicios morales son muy importantes en las evaluaciones dentro de los grupos, en las normas grupales y en la formación de impresiones de otros individuos o grupos.

Además de realizar un estudio sobre ello, el presente artículo investiga una hipótesis: ¿la información moral percibida y la respuesta emocional provocada al inicio de la interacción también tiene un impacto en las intenciones conductuales posteriores hacia la otra persona (por ejemplo, voluntad de ayudar y apoyar a un recién llegado en el trabajo)?.

El modo en que las personas forman impresiones de otros individuos y grupos es un tema central en la psicología social, que organiza las impresiones de las personas en dos dimensiones evaluadoras centrales que son la competencia (instrumental) y la calidez (expresiva). La dimensión de calidez abarca los rasgos asociados con la sociabilidad (como ser servicial y amable), así como los rasgos que indican la moralidad (como la honestidad y la confiabilidad). Además, se demostró a través de diferentes grupos, contextos culturales y metodologías de investigación que la moralidad (más que la competencia o la sociabilidad) es la base principal del orgullo y la identificación del grupo. Como resultado, por ejemplo, se descubrió que la moralidad percibida de la organización aumentaba los sentimientos de orgullo de los empleados hacia la organización, y predijo su satisfacción y compromiso laboral.

Conociendo por tanto estas dimensiones y subdimensiones, algunos estudios examinaron el impacto de la información vinculada a la moralidad de desconocidos en comparación con la información vinculada a la sociabilidad y competencia de desconocidos. En una serie de experimentos, los participantes mostraron una tendencia significativa a seleccionar más moralidad que sociabilidad e información de competencia cuando se les pidió que eligieran rasgos que los ayudaran a formarse una impresión de otro desconocido. En un esfuerzo por explicar por qué la gente mira principalmente la moralidad (en vez de competencia y sociabilidad) cuando forma una impresión global de los demás, los investigadores generalmente se refieren a una hipótesis funcionalista que explica que las personas atienden la información moral en las interacciones sociales porque les interesa principalmente comprender si las intenciones conductuales de la otra parte (que puede ser un individuo o un grupo) son beneficiosas o perjudiciales para ellos. Podría decirse que este juicio debería guiar el comportamiento posterior hacia la otra parte, en términos, por ejemplo, de las tendencias de evitación de aproximación, o de las tendencias de cooperación. La idea de que la información sobre la moralidad de otra persona probablemente provoque respuestas emocionales más fuertes que la información relacionada con la competencia también es sugerida por aquellos trabajos que han argumentado que los juicios morales tienen implicaciones sociales de mayor alcance que los juicios de competencia, causando que las personas sean más vigilantes para los miembros de su grupo que podrían carecer de moralidad en lugar de aquellos que carecen de competencia. Por tanto podemos entender que la moralidad (en lugar de la competencia) es un determinante primario de las reacciones emocionales hacia un objetivo específico, y que provoca respuestas conductuales.

Para corroborar estas ideas, la investigación que presentamos se centra en el impacto de la moralidad (frente a la competencia) sobre la formación de impresiones y las tendencias de comportamiento en un lugar de trabajo real aplicado (una muestra de maestros y empleados escolares evalúan a un recién llegado en su organización y expresan su disposición a participar en actividades relacionadas con el trabajo que ayudarían al recién llegado a adaptarse a la nueva situación). Específicamente, la investigación evaluó las respuestas emocionales iniciales y la disposición a ayudar a la otra persona como indicadores relevantes de estos procesos. Es decir, el objetivo fue evaluar si las respuestas emocionales iniciales guían el enfoque de comportamiento frente a las tendencias de evitación (en este caso, la disposición a participar en actividades sociales y relacionadas con el trabajo que ayudan al recién llegado a adaptarse a la nueva situación). Se examinó esto en el contexto de los trabajadores que dan la bienvenida a un recién llegado en el trabajo, ya que esto representa una situación en la que los participantes no dependen directamente de las acciones de la otra persona para sus propios resultados. Esto permite ir más allá de las explicaciones de pruebas de investigación anteriores basadas en el intercambio interpersonal y la interdependencia.

En la investigación participaron 79 profesores y empleados voluntarios, con una edad media de 40 años. Al comienzo del experimento, el investigador les dijo a los participantes que estaban participando en un estudio sobre la formación de impresiones. Se les pidió a los participantes que imaginaran que un nuevo director de escuela llegaría a su escuela en el futuro cercano. Los participantes fueron asignados aleatoriamente a una de las cuatro condiciones experimentales: Baja moralidad, alta moralidad, baja competencia o alta competencia. Esto se mostraba según la descripción del gerente (tratando la moralidad en aspectos de honestidad, sinceridad y confiabilidad, y la competencia en aspectos de inteligencia, competencia y habilidad). Según la descripción, cada uno de los participantes debería de indicar el grado en que sentían diferentes rasgos como afecto, hostilidad, odio o sospecha hacia el sujeto.

A continuación, se pidió a los participantes que indicaran sus intenciones de ayudar a que el nuevo gerente se ajustara a la nueva situación participando en actividades (es decir, estaría dispuesto a: “pasar tiempo con el nuevo director escolar para describir el prácticas educativas », » pasar tiempo con el nuevo director de la escuela para mostrar nuestra ciudad », » trabajar junto con el nuevo director de escuela », etc.).

Finalmente se preguntó a cada participante que calificaran al nuevo gerente según la percepción de moralidad (“qué tan moral es el nuevo gerente?”) y de competencia (“es competente?”), en escalas del 1 (nada) al 7 (totalmente).

Los resultados mostraron lo siguiente: Los participantes indicaron una respuesta emocional más positiva al nuevo director escolar en la condición de alta moralidad que en la condición de baja moralidad, y calificaron al objetivo de manera más favorable en la condición de alta competencia que en la condición de baja competencia. Aun así, se revela que el efecto de la moralidad era confiablemente mucho más fuerte que el efecto de la competencia. En cuanto al comportamiento, los participantes mostraron más intenciones conductuales positivas en la condición de alta moralidad que en la condición de baja moralidad, pero no hubo resultados claramente diferenciados en los casos de alta y baja competencia.

Esto, por supuesto, no quiere decir que la competencia sea irrelevante, y de hecho también en la competencia de investigación actual afectó las respuestas emocionales iniciales. Sin embargo, los resultados muestran que el efecto de la competencia en estas respuestas iniciales es más débil que el efecto de la moralidad. Además, y posiblemente lo más útil e importante a nivel práctico, la competencia no influye en las tendencias conductuales de las personas para ayudar al otro desconocido, mientras que la moralidad sí lo hace. Estos resultados tienen implicaciones prácticas importantes, especialmente en empresas y organizaciones en los que las personas tratan de dar más visibilidad a su competencia que a su moralidad, ya que estos resultados sugieren que los compañeros de trabajo pueden estar más inclinados a utilizar información relacionada con la moral para establecer relaciones de apoyo y cooperación con otros en el trabajo. Por lo tanto, estos hallazgos relacionados con el papel de diferentes dimensiones evaluativas en las percepciones sociales y sus consecuencias conductuales podrían ayudar a mejorar estratégicamente la sinergia entre los empleados en el trabajo, lo que puede ser crucial para promover la formación de equipos, la confianza y la cooperación en la empresa.

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