Club del Lenguaje no Verbal

Por cortesía de la Fundación Universitaria Behavior & Law

Categoría: Comportamiento cooperativo (página 1 de 4)

¿Puede una sonrisa falsa aumentar la percepción de confianza de los demás? Club de Lenguaje No Verbal

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, en esta ocasión presentamos un resumen del artículo “A fake smile thwarts cheater detection” de Matia Okubo, Akihiro y Kenta Ishikawa. Un interesante estudio publicado en «Journal of Nonverbal Behavior», en donde explican como las personas discriminan a posibles mentirosos en base a sus expresiones faciales negativas, y como una expresión facial positiva falsa (como una sonrisa falsa) puede influir en la percepción de confianza de los demás y frustrar la posible detección de una mentira. 

La cooperación social es una característica universal de las sociedades humanas porque las interacciones cooperativas mejoran la aptitud para la supervivencia. Sin embargo, esta mejora puede estar en riesgo si hay mentirosos durante las interacciones de cooperación: Los mentirosos pueden explotar a sus compañeros en un intercambio social beneficiándose de ellos sin reciprocidad. La cooperación social a largo plazo sólo tiene éxito si los individuos son capaces de detectar y evitar a los mentirosos en sus interacciones sociales. Aunque existen técnicas científicas que ayudan a detector las mentiras, Cosmides (1989) propuso que los humanos tienen mecanismos cognitivos innatos para detectar a estos mentirosos, basándose especialmente en las expresiones faciales.

Las expresiones faciales de los demás proporcionan información sobre su estado emocional y sus intenciones, que desempeñan un papel importante en la cooperación social. Algunas investigaciones encontraron que las caras de los mentirosos eran juzgadas más agresivas (amenazantes e intimidantes) y atraían la atención de los observadores durante las tareas visuales. Estos resultados sugieren que las expresiones emocionales agresivas como la ira pueden funcionar como una señal facial para la detección de los mentirosos.

Además, una expresión emocional agresiva es un determinante importante de la confianza facial percibida. Oosterhof y Todorov en una investigación en 2008 utilizaron una técnica de transformación en rostros generados por computadora y demostraron que los cambios en la dimensión confiable de los rostros afectaban principalmente a las percepciones de ira y felicidad, pero no a las percepciones de otras expresiones emocionales básicas. Demostraron además que los rostros dignos de desconfianza son percibidos como más enojados que los rostros confiables. Por tanto la capacidad de detectar a los mentirosos (erroneamente o no) por su apariencia puede basarse, al menos parcialmente, en la detección de expresiones emocionales agresivas de los rostros. Si los mentirosos expresan habitualmente niveles más altos de emociones agresivas, la gente debería ser capaz de distinguir de manera fiable a los mentirosos de los cooperadores. Sin embargo, este no es el caso: Aunque la gente es sensible a los mentirosos, la detección de los mentirosos, por supuesto, no es perfecta en situaciones del mundo real. Los autores de este artículo especulan que estas fallas en la detección de mentirosos son atribuibles a la habilidad de los mentirosos para disfrazar las emociones que indicarían su actitud poco cooperativa.

Una expresión facial que puede utilizarse para disfrazar las emociones subyacentes es la sonrisa, que es la señal más importante en la cooperación social, así como una de las expresiones más fáciles de fingir según Ekman. De hecho, en un experimento se usaron caras generadas por ordenador y demostraron que la percepción de la confiabilidad de las caras estaba correlacionada con la intensidad de las expresiones felices. Utilizaron fotografías de candidatos electorales y descubrieron que la intensidad de la sonrisa predijo la confianza percibida.

Estos resultados sugieren que incluso un símil artificial o planteado aumenta la confianza percibida. Sobre la base de estos hallazgos, se formularon las siguientes hipótesis: (1) Debido a que las expresiones faciales agresivas señalan la actitud poco colaboradora del observador, los observadores pueden discriminar con éxito a los mentirosos de los cooperadores detectando niveles más altos de expresiones faciales agresivas entre los mentirosos. Sin embargo, (2) tal detección de mentirosos puede ser frustrada por una sonrisa falsa, que los mentirosos expresarían con mayor intensidad que los cooperadores.

Para probar estas hipótesis, los autores llevaron a cabo una tarea de calificación utilizando fotografías faciales de los mentirosos y cooperadores, que fueron categorizados sobre la base de las puntuaciones en un juego económico. Se pidió a los modelos para las fotografías (es decir, a los mentirosos y cooperadores) que adoptaran tres tipos de expresiones faciales posadas (feliz, neutral y enojado) cuando se tomaron sus fotografías. Debido a que las  hipótesis involucraban la función de una sonrisa falsa (es decir, una expresión de felicidad posada), se usaron expresiones faciales posadas en lugar de expresiones espontáneas. Los participantes evaluaron las fotografías faciales en términos de intensidad emocional (la fuerza de la emoción que se expresa) y confiabilidad. En base a las hipótesis, se predijo que las fotografías de los mentirosos serían calificadas como emocionalmente más expresivas (más felices y más enojadas por rostros felices y enojados, respectivamente) que las de los cooperadores. Como resultado de una exitosa detección de mentirosos basada en expresiones agresivas, las fotografías de los mentirosos serían calificadas como menos confiables que las de los cooperadores para la expresión de enojo. Sin embargo, para la expresión feliz, la desventaja de los mentirosos en la confiabilidad desaparecería debido a una sonrisa falsa, que los mentirosos expresarían con mayor intensidad que los cooperadores para ocultar su actitud social.

Para comprobarlo hicieron un experimento con 68 estudiantes universitarios o de posgrado (33 mujeres y 35 hombres) de la Universidad de Sophia o de la Universidad de Meijigakuin, Tokio, Japón. La mitad de los participantes calificaron las caras enojadas y la otra mitad las caras felices.

Los modelos para las fotografías de los rostros fueron reclutados en la Universidad de Senshu, Kanagawa, Japón, y eran desconocidos para los participantes en las tareas de calificación. Las fotografías de los rostros se seleccionaron a partir de fotografías de 84 modelos masculinos. Había dos expresiones faciales posadas (feliz, enojado) para cada modelo. Se pidió a las modelos que se sentaran frente a la cámara y se les animó a ser tan emocionalmente expresivos como fuera posible para cada emoción.

La tarea de calificación utilizó un total de 108 fotografías. Fueron 96 fotografías definidas por una combinación ortogonal de 2 expresiones faciales (enojado y feliz) y 2 condiciones de cooperación (mentirosos y cooperadores, 24 cada uno). Además, se utilizaron 12 estímulos de relleno con una expresión neutra en la tarea de clasificación. Los modelos para los estímulos de relleno puntuaron alrededor del promedio en la puntuación de engaño (es decir, 6 modelos cada uno por encima y por debajo de la mediana). Se agregaron estímulos de relleno para aumentar la variedad de intensidad de las expresiones faciales, de modo que los participantes pudieran realizar fácilmente la tarea de calificación.

En cada ensayo, se pidió a los participantes que evaluaran una fotografía de un rostro presentado en un monitor LCD en términos de (1) la confiabilidad y (2) la intensidad de la expresión facial de la persona en la fotografía en una escala de 7 puntos (0 no confiable en absoluto – 6 extremadamente confiable, y 0 extremadamente feliz, 6 extremadamente enojado). La fotografía de la cara estaba presente hasta que se hizo la respuesta.

Cada participante completó 60 ensayos ya sea con caras con expresiones felices o expresiones de enojo. Esto se hace para evitar un efecto potencial de arrastre de presentaciones repetidas del mismo modelo con diferentes expresiones faciales: El juicio previo sobre el modelo con una expresión (por ejemplo, enojado) puede afectar el juicio posterior sobre el mismo modelo con la otra expresión facial (por ejemplo, feliz), especialmente con respecto a la confiabilidad.

La intensidad emocional fue relativamente alta en todas las fotografías porque se animó a los modelos a ser lo más expresivos emocionalmente posible cuando se tomaron sus fotografías. Tales fotografías podrían haber tenido un aspecto similar entre los ensayos en cuanto a intensidad emocional porque los participantes observaron sólo un tipo de expresiones planteadas (feliz o enojado). Por lo tanto, se añadieron los estímulos de relleno con expresiones emocionales neutras para aumentar la variedad de intensidad de las expresiones faciales de modo que los participantes pudieran realizar fácilmente la tarea de calificación. Los 60 ensayos consistieron en 48 ensayos de dos condiciones de cooperación (mentirosos versus cooperadores, 24 cada uno) y 12 ensayos de relleno.

Para analizar los resultados, para cada participante, se calcularon las calificaciones medias de intensidad emocional y confiabilidad para las 4 condiciones definidas, una combinación ortogonal de dos condiciones de cooperación (mentirosos y cooperadores) y dos tipos de calificación (intensidad emocional y confiabilidad). Cada puntaje de calificación fue sometido a un análisis de diseño mixto de dos factores de varianza con la expresión facial (feliz vs. enojado) como un factor entre los participantes y la cooperación (mentirosos vs. cooperadores) como un factor dentro de los participantes.

Sobre la intensidad emocional, las fotografías de los mentirosos fueron calificadas como emocionalmente más expresivas que las de los cooperadores. La expresión facial fue significativa con mayor intensidad para la expresión feliz que para la expresión de enojo. No hubo interacción entre la cooperación y la expresión facial, lo que indica que la ventaja de los mentirosos en la intensidad emocional se observó independientemente de las expresiones emocionales.

En cuanto a la confiabilidad, las fotografías de los mentirosos se calificaron de menos fiables que las de los cooperadores. Hubo un efecto principal significativo de la expresión facial, con mayor confiabilidad para la expresión feliz que para la expresión enojada. Estos efectos principales fueron calificados por una interacción significativa entre la cooperatividad y la expresión facial: Para la expresión de enojo, los mentirosos fueron calificados de menos confiables que los cooperadores. La desventaja de estos mentirosos desapareció para las expresiones felices. Además, la confiabilidad de los mentirosos fue calificada como más alta para la expresión feliz que para la expresión enojada. Esta ventaja de la expresión feliz no era significativa para los cooperadores.

A raíz de los resultados del experimento, se concluye que las fotografías de los mentirosos fueron calificadas como más expresivas emocionalmente independientemente de la expresión emocional en el presente estudio. Para la expresión de enojo, este resultado concuerda con los hallazgos previos de que los rostros de los mentirosos fueron juzgados como más agresivos (amenazantes e intimidantes) y atrajeron la atención de los observadores. Además, encontraron que los rostros poco confiables eran percibidos como más enojados que los rostros confiables.

La intensidad emocional de la expresión feliz también fue calificada como más alta para los mentirosos que para los cooperadores. Además, los rostros con expresiones emocionales felices eliminaron la desventaja de los mentirosos en la confiabilidad que se observaba en la expresión de enojo. Estos resultados apoyan la hipótesis de que la detección de mentirosos puede verse frustrada por una sonrisa falsa, que los mentirosos son más capaces de expresar con mayor intensidad que los cooperadores.

De todos modos, es necesario tener en cuenta algo, y es que a diferencia del presente estudio, otros estudios previos encontrados (no resumidos a fecha actual en el Club de Lenguaje No Verbal) han encontrado que los cooperadores, en lugar de los mentirosos, son emocionalmente más expresivos durante las interacciones sociales que los mentirosos. Estos resultados parecen ser inconsistentes con los hallazgos de este estudio. Esta inconsistencia puede atribuirse a las expresiones faciales planteadas utilizadas en el presente estudio. En contraste con el presente estudio, los estudios consultados anteriormente se centraron en las expresiones faciales espontáneas durante situaciones sociales, por lo que esa “espontaneidad” puede ser la responsable de estas diferencias, ya que las emociones espontáneas pueden funcionar como una señal para la cooperación social porque los individuos emocionalmente expresivos son menos capaces de ocultar emociones y, por lo tanto, deben comprometerse a tener intenciones de cooperación y comportarse de manera cooperativa. Dicho de otra manera, los cooperadores con señales emocionales honestas pueden ser menos capaces de fingir sus emociones que los mentirosos, quienes pueden expresar intensidades más altas de emociones falsas con el fin de disfrazar su actitud no cooperativa para que puedan fingir ser cooperativos. Además, mientras que en el presente estudio se utilizaron imágenes fijas, en estudios anteriores consultados se utilizaron vídeos que pueden transmitir información más significativa desde el punto de vista social, como expresiones faciales dinámicas e interacción social continua.

 

 

Competencia, moralidad, sociabilidad… ¿Qué aspectos están más vinculados al apoyo laboral entre compañeros?. Club Lenguaje No Verbal

Estimados suscriptores y seguidores del Club de Lenguaje No Verbal, en esta ocasión les presentamos un resumen del artículo “Initial Impressions Determine Behaviours: Morality Predicts the Willingness to Help Newcomers.”, de los autores Stefano Pagliaro, Marco Brambilla, Simona Sacchi , Manuela D’Angelo y Naomi Ellemers, que analizan qué papel tiene la moralidad en el juicio social y en la evaluación inicial de la otra persona.

Durante las últimas décadas, la psicología social ha abordado las implicaciones sociales de la moralidad en las relaciones interpersonales y los procesos grupales. Esta investigación en concreto ha examinado la relación existente entre el razonamiento moral y el juicio emitido, así como las emociones provocadas por las características morales y por tanto su consecuencia en la formación de impresiones. Se trata de un estudio interesante ya que, como sabemos, los juicios morales son muy importantes en las evaluaciones dentro de los grupos, en las normas grupales y en la formación de impresiones de otros individuos o grupos.

Además de realizar un estudio sobre ello, el presente artículo investiga una hipótesis: ¿la información moral percibida y la respuesta emocional provocada al inicio de la interacción también tiene un impacto en las intenciones conductuales posteriores hacia la otra persona (por ejemplo, voluntad de ayudar y apoyar a un recién llegado en el trabajo)?.

El modo en que las personas forman impresiones de otros individuos y grupos es un tema central en la psicología social, que organiza las impresiones de las personas en dos dimensiones evaluadoras centrales que son la competencia (instrumental) y la calidez (expresiva). La dimensión de calidez abarca los rasgos asociados con la sociabilidad (como ser servicial y amable), así como los rasgos que indican la moralidad (como la honestidad y la confiabilidad). Además, se demostró a través de diferentes grupos, contextos culturales y metodologías de investigación que la moralidad (más que la competencia o la sociabilidad) es la base principal del orgullo y la identificación del grupo. Como resultado, por ejemplo, se descubrió que la moralidad percibida de la organización aumentaba los sentimientos de orgullo de los empleados hacia la organización, y predijo su satisfacción y compromiso laboral.

Conociendo por tanto estas dimensiones y subdimensiones, algunos estudios examinaron el impacto de la información vinculada a la moralidad de desconocidos en comparación con la información vinculada a la sociabilidad y competencia de desconocidos. En una serie de experimentos, los participantes mostraron una tendencia significativa a seleccionar más moralidad que sociabilidad e información de competencia cuando se les pidió que eligieran rasgos que los ayudaran a formarse una impresión de otro desconocido. En un esfuerzo por explicar por qué la gente mira principalmente la moralidad (en vez de competencia y sociabilidad) cuando forma una impresión global de los demás, los investigadores generalmente se refieren a una hipótesis funcionalista que explica que las personas atienden la información moral en las interacciones sociales porque les interesa principalmente comprender si las intenciones conductuales de la otra parte (que puede ser un individuo o un grupo) son beneficiosas o perjudiciales para ellos. Podría decirse que este juicio debería guiar el comportamiento posterior hacia la otra parte, en términos, por ejemplo, de las tendencias de evitación de aproximación, o de las tendencias de cooperación. La idea de que la información sobre la moralidad de otra persona probablemente provoque respuestas emocionales más fuertes que la información relacionada con la competencia también es sugerida por aquellos trabajos que han argumentado que los juicios morales tienen implicaciones sociales de mayor alcance que los juicios de competencia, causando que las personas sean más vigilantes para los miembros de su grupo que podrían carecer de moralidad en lugar de aquellos que carecen de competencia. Por tanto podemos entender que la moralidad (en lugar de la competencia) es un determinante primario de las reacciones emocionales hacia un objetivo específico, y que provoca respuestas conductuales.

Para corroborar estas ideas, la investigación que presentamos se centra en el impacto de la moralidad (frente a la competencia) sobre la formación de impresiones y las tendencias de comportamiento en un lugar de trabajo real aplicado (una muestra de maestros y empleados escolares evalúan a un recién llegado en su organización y expresan su disposición a participar en actividades relacionadas con el trabajo que ayudarían al recién llegado a adaptarse a la nueva situación). Específicamente, la investigación evaluó las respuestas emocionales iniciales y la disposición a ayudar a la otra persona como indicadores relevantes de estos procesos. Es decir, el objetivo fue evaluar si las respuestas emocionales iniciales guían el enfoque de comportamiento frente a las tendencias de evitación (en este caso, la disposición a participar en actividades sociales y relacionadas con el trabajo que ayudan al recién llegado a adaptarse a la nueva situación). Se examinó esto en el contexto de los trabajadores que dan la bienvenida a un recién llegado en el trabajo, ya que esto representa una situación en la que los participantes no dependen directamente de las acciones de la otra persona para sus propios resultados. Esto permite ir más allá de las explicaciones de pruebas de investigación anteriores basadas en el intercambio interpersonal y la interdependencia.

En la investigación participaron 79 profesores y empleados voluntarios, con una edad media de 40 años. Al comienzo del experimento, el investigador les dijo a los participantes que estaban participando en un estudio sobre la formación de impresiones. Se les pidió a los participantes que imaginaran que un nuevo director de escuela llegaría a su escuela en el futuro cercano. Los participantes fueron asignados aleatoriamente a una de las cuatro condiciones experimentales: Baja moralidad, alta moralidad, baja competencia o alta competencia. Esto se mostraba según la descripción del gerente (tratando la moralidad en aspectos de honestidad, sinceridad y confiabilidad, y la competencia en aspectos de inteligencia, competencia y habilidad). Según la descripción, cada uno de los participantes debería de indicar el grado en que sentían diferentes rasgos como afecto, hostilidad, odio o sospecha hacia el sujeto.

A continuación, se pidió a los participantes que indicaran sus intenciones de ayudar a que el nuevo gerente se ajustara a la nueva situación participando en actividades (es decir, estaría dispuesto a: “pasar tiempo con el nuevo director escolar para describir el prácticas educativas », » pasar tiempo con el nuevo director de la escuela para mostrar nuestra ciudad », » trabajar junto con el nuevo director de escuela », etc.).

Finalmente se preguntó a cada participante que calificaran al nuevo gerente según la percepción de moralidad (“qué tan moral es el nuevo gerente?”) y de competencia (“es competente?”), en escalas del 1 (nada) al 7 (totalmente).

Los resultados mostraron lo siguiente: Los participantes indicaron una respuesta emocional más positiva al nuevo director escolar en la condición de alta moralidad que en la condición de baja moralidad, y calificaron al objetivo de manera más favorable en la condición de alta competencia que en la condición de baja competencia. Aun así, se revela que el efecto de la moralidad era confiablemente mucho más fuerte que el efecto de la competencia. En cuanto al comportamiento, los participantes mostraron más intenciones conductuales positivas en la condición de alta moralidad que en la condición de baja moralidad, pero no hubo resultados claramente diferenciados en los casos de alta y baja competencia.

Esto, por supuesto, no quiere decir que la competencia sea irrelevante, y de hecho también en la competencia de investigación actual afectó las respuestas emocionales iniciales. Sin embargo, los resultados muestran que el efecto de la competencia en estas respuestas iniciales es más débil que el efecto de la moralidad. Además, y posiblemente lo más útil e importante a nivel práctico, la competencia no influye en las tendencias conductuales de las personas para ayudar al otro desconocido, mientras que la moralidad sí lo hace. Estos resultados tienen implicaciones prácticas importantes, especialmente en empresas y organizaciones en los que las personas tratan de dar más visibilidad a su competencia que a su moralidad, ya que estos resultados sugieren que los compañeros de trabajo pueden estar más inclinados a utilizar información relacionada con la moral para establecer relaciones de apoyo y cooperación con otros en el trabajo. Por lo tanto, estos hallazgos relacionados con el papel de diferentes dimensiones evaluativas en las percepciones sociales y sus consecuencias conductuales podrían ayudar a mejorar estratégicamente la sinergia entre los empleados en el trabajo, lo que puede ser crucial para promover la formación de equipos, la confianza y la cooperación en la empresa.

Las emociones positivas y la empatía como promotores de conductas prosociales e inhibidores de conductas agresivas.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, en esta ocasión les presentamos un resumen del artículo “Positive emotions and empathy as promotors of prosocial behavior and inhibitors of aggresive behavior” de los autores Richaud y Mesurado, que analizan si  la empatía y las emociones positivas son capaces de inhibir conductas agresivas y potenciar conductas prosociales.

Las emociones positivas son conceptualizadas como experiencias de satisfacción o placer, siendo las más frecuentes la alegría, la satisfacción, la serenidad y la simpatía. Las funciones de las emociones positivas vendrían a complementar las de las emociones negativas, y ambas serían igualmente importantes en un contexto evolutivo. Si las emociones negativas solucionan problemas de supervivencia inmediata, las emociones positivas solucionan cuestiones relativas al desarrollo y crecimiento personal y a la conexión social. En este sentido las emociones positivas permiten desarrollar las habilidades sociales adecuadas para generar vínculos entre personas y el aprendizaje de conductas de ayuda. Al mismo tiempo, varios estudios han mostrado una alta correlación entre los afectos negativos y el neuroticismo, cuyas características principales son la inestabilidad emocional y la agresividad.

Existe mucha evidencia acerca de la relación entre la empatía y la conducta prosocial pero la mayoría de estos estudios han analizado la relación entre la empatía y la conducta prosocial en conexión con situaciones de necesidad y o emociones negativas del objetivo, y se ha dado muy poca atención a la empatía positiva y en especial a la relación entre la empatía positiva y la conducta prosocial. Las personas tienden a ayudar a aquellos a quienes perciben como alegres y felices, por lo que la experiencia de empatía positiva puede determinar conductas prosociales. Las conductas prosociales son las acciones que se realizan voluntariamente para aumentar el bienestar de otro. Actuando autónomamente la prosocialidad no sólo contribuye al bienestar del que recibe la acción y mejora las relaciones interpersonales, sino que además genera afecto positivo y bienestar en la persona que realiza tales conductas, por lo tanto, las personas estarían intrínsecamente motivadas a mostrar conducta prosocial cuando experimentan afecto positivo, porque actuar en forma prosocial sería un medio para mantener ese estado afectivo placentero.

Dado que existe abundante evidencia acerca de los predictores psicosociales de la prosocialidad, empatía, emociones positivas y autoeficacia social, a la vez que protectores frente a la agresividad, el objetivo del presente estudio es analizar qué proporción de variancia de la prosocialidad y de la agresividad predice cada uno de los factores antes mencionados. Asimismo, como existen abundantes investigaciones que muestran que existen diferencias significativas en las conductas prosociales y la agresividad en función del sexo, los análisis se realizaron por separados en niños y niñas.

En el estudio participaron 221 niños de ambos sexos entre 10 y 13 años de clase social media, y se utilizaron los siguientes instrumentos de evaluación: Cuestionario de emociones positivos (mide la dimensión de alegría y gratitud, serenidad, simpatía y satisfacción personal), el cuestionario “the interpersonal reactivity index” (IRI) para evaluar la disposición empática a través de factores cognitivos y emocionales; la escala multidimensional de autoeficacia social que permite evaluar la autoeficacia a través de las dimensiones académicas, deportivas y sociales; la escala de agresividad física y social que describen la conducta del niño tendiente a herir a otros física y verbalmente; y el cuestionario de conducta prosocial que evalúa conductas como el grado de ayuda, capacidad de compartir, bondad y cooperación.

Tras emplear todos estos instrumentos en los participantes, se obtuvieron los siguientes resultados: Los resultados de las correlaciones indicaron que tanto en los niños como en las niñas la conducta prosocial se relacionó con la empatía, en especial con la toma de perspectiva, pero en mayor grado con las emociones positivas, en especial con la alegría y la satisfacción personal. Analizando la relación entre la empatía y las emociones positivas, se encontró que tanto la toma de perspectiva como la preocupación empática se encuentran altamente relacionadas con las emociones positivas, en especial con la alegría y gratitud y con la satisfacción personal, tanto en los varones como en las mujeres y con la serenidad en las niñas. Estos hallazgos estarían en línea con la idea acerca de la importancia de las emociones positivas en el desarrollo de la prosocialidad. Sin embargo, en el presente estudio, la empatía negativa aparece altamente relacionada con las emociones positivas. Por lo tanto, podríamos pensar que las personas estarían intrínsecamente motivadas a mostrar conducta prosocial cuando experimentan afecto positivo, pero también podríamos considerar que la empatía negativa también genera ese afecto placentero y esto especialmente si observamos, como queda dicho, que la mayor relación entre la empatía negativa (tanto en toma de perspectiva como en preocupación empática) se da con alegría y gratitud, tanto en los niños como en las niñas (por tanto entendemos que tanto la empatía negativa como la positiva generan conductas prosociales). Los autores hipotetizan que probablemente lo que realmente actúa determinando la conducta prosocial es el afecto positivo generado por la capacidad para resonar dentro nuestro con el afecto del otro, ya sea positivo o negativo, que lleva a actuar en pro del otro.

Con respecto a la autoeficacia social estuvo asociada a la conducta prosocial, la satisfacción personal y la preocupación empática sólo en las niñas. Probablemente la educación característica de las niñas, que acentúa su sensibilidad emocional a las necesidades de los demás y su capacidad para las relaciones interpersonales, determina en ellas creencias más firmes de autoeficacia social, que son importantes para el desarrollo de su prosocialidad. A la vez esta última estaría en los varones más apoyada en la empatía, en especial en la preocupación empática y en el afecto positivo que ella implicaría.

En relación a los análisis de regresión jerárquica realizados en este estudio pudo observarse que tanto la empatía como las emociones positivas se encuentran involucradas en la predicción de la conducta prosocial, tanto en los niños como en las niñas. Sin embargo, parece claro que en el caso de los niños la empatía tiene una mayor fuerza predictiva que las emociones positivas (la empatía explica el 29 % de la varianza mientras que las emociones positivas explican el 13 %), a diferencia de las niñas donde ambas variables parecen compartir similar potencia (la empatía explica el 21 % de la varianza mientras que las emociones positivas explican el 18 %). Se entiende por tanto que en varones la prosocialidad estaría más asociada al afecto positivo provocado por la resonancia afectiva con el otro, que las emociones positivas experimentadas aisladamente. En las niñas, en cambio, ambas formas de afecto positivo tendrían la misma importancia, nuevamente porque en las mujeres las emociones serían más valoradas que en los varones y por lo tanto parecerían tener una mayor fuerza motivante en el desarrollo de conductas prosociales. Estudios previos que han analizado la intencionalidad de las conductas prosociales han encontrado que las mujeres presentan mayores niveles de conductas prosociales emocionales, es decir aquellas conductas prosociales que implican ayudar a otros cuando están pasando por circunstancias emocionales difíciles- que los varones.

Cuando analizamos el poder predictivo de la empatía, las emociones positivas y la autoeficacia social en la inhibición de las conductas agresivas, encontramos que el modelo no resultó significativo en la explicación de la conducta agresiva en los niños, y sí en el caso de las niñas. Los resultados indicaron que tanto la empatía como las emociones positivas inhiben la conducta agresiva en las niñas. Quizás, dado que en los varones generalmente predomina la agresión física, mucho más impulsiva que la verbal, no daría lugar a empatizar con el otro y menos aún a experimentar una emoción positiva que pudiera llegar a atenuar o modular la conducta agresiva. Este resultado vuelve a resaltar la importancia que tienen las emociones en las niñas, a la hora de contribuir al desarrollo de conductas funcionales, así como de inhibir conductas disruptivas.

Comportamiento No Verbal y Liderazgo: Factores individuales y contextuales. Club Lenguaje No Verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, en esta ocasión les presentamos un resumen del artículo “Nonverbal Elements of Leadership Behaviour” de los autores Birgit Schyns y Fisela Mohr, que analizan aquellos elementos relativos al comportamiento no verbal de los líderes hacia sus seguidores. Terminamos este conjunto de artículos relativos al comportamiento no verbal en el liderazgo resumiendo la influencia de los factores contextuales y de las características individuales de los líderes y seguidores en el comportamiento no verbal.

En el presente se explicará, continuando la explicación del anterior, como influyen las características individuales de los líderes y seguidores y los factores contextuales en el comportamiento no verbal en el liderazgo. Antes de entrar en detalles sobre qué características de los líderes y seguidores juegan un papel en la decodificación y codificación del comportamiento no verbal, consideraremos algunos principios generales en el contexto de la interacción no verbal.

Del lado del codificador, podemos hacer una distinción entre expresividad y habilidades de comunicación. La expresividad en sí misma no implica necesariamente habilidades para enviar y decodificar mensajes. Las habilidades si responden a la capacidad de enviar mensajes relevantes claramente cuando una situación social lo requiere. Las habilidades de envío incluyen inhibir los sentimientos que no son relevantes para el mensaje que se enviará, incluso puede ser necesario simular sentimientos que realmente no se sienten en el momento dado.

Del lado del decodificador, la investigación sobre la percepción social ha demostrado que la capacidad de decodificar señales no verbales es asombrosamente buena. Se ha demostrado  que, incluso después de una presentación muy breve (milisegundos) de escenas de video que cubrían cinco dominios diferentes de interacción social (parentesco, engaño, estado, intimidad y competencia) que contenían expresiones de emociones no verbales, las personas no capacitadas podían dar una interpretación precisa, incluso cuando el sonido estaba apagado. Estos resultados en ausencia de sonido nos permiten suponer que la mayoría de la información se basó en claves no verbales.

¿Qué características particulares juegan un papel en la decodificación y codificación? En primer lugar, debemos tener en cuenta que las características individuales desempeñan un papel en la exhibición del comportamiento no verbal. Para nombrar un ejemplo, las mujeres son más expresivas y, como se muestra en el contexto del matrimonio, dan señales no verbales más específicas para los mensajes negativos y positivos, y por lo tanto, desempeñará un papel importante en la interacción no verbal del liderazgo. La importancia del género aumenta cuando tenemos en cuenta que las diferencias sexuales se han encontrado en el proceso de decodificación de la comunicación no verbal. Como generalmente se considera que la decodificación es la tarea principal del seguidor, la composición de género particular de la díada de líder-seguidor debería ser extremadamente importante. Con respecto a las diferencias de género en el proceso de decodificación, los estudios que usan las escenas de video mencionadas más a menudo encuentran que las mujeres obtienen una puntuación más alta en sensibilidad interpersonal. Su capacidad para realizar evaluaciones correctas de los comportamientos no verbales que se muestran en escenas de video es más alta que la de los observadores masculinos.

En el proceso de decodificación del comportamiento no verbal, los estereotipos de género también juegan un papel. Por ejemplo, sobre el contacto visual, las mujeres tienden a mostrar menos dominio visual que los hombres. Para los hombres, el alto dominio visual está relacionado con la influencia efectiva, mientras que para las mujeres, el bajo dominio visual se correlaciona con una gran influencia social. Ambos estudios muestran que el género y el estado del líder deben tenerse en cuenta como una variable de contexto importante al analizar la decodificación del comportamiento del liderazgo no verbal.

La decodificación del comportamiento no verbal también depende de la reciprocidad de los comportamientos mostrados por los actores. Por ejemplo, el contacto visual y el tacto tienen diferentes significados para los observadores cuando estos comportamientos se intercambian mutuamente o cuando se muestran solo por uno de los actores. También se demostró que el comportamiento idéntico recibe diferentes significados de un observador dependiendo de si se muestra o no hacia un superior o un seguidor. El mismo comportamiento se considera más agradable cuando se muestra hacia un seguidor que cuando se muestra hacia un líder.

Otras características individuales también pueden ser relevantes, como las capacidades de autocontrol. Las personas con altas capacidades de autocontrol muestran una mayor precisión en el juicio al decodificar el comportamiento de los demás y están en mejores condiciones para influir en sus propias expresiones. Por lo tanto, este factor puede ser relevante tanto en la decodificación como en la visualización de comportamientos no verbales.

Además de los factores individuales, los factores contextuales juegan un papel en la decodificación del comportamiento no verbal. Los factores contextuales en las interacciones son numerosos (como la cultura, la duración de la interacción, la complejidad de la situación y la familiaridad de las personas con las que uno interactúa). Aunque algunas expresiones no verbales de las emociones parecen ser las mismas en todas las culturas, las dimensiones culturales como el individualismo, el colectivismo y la diferenciación de estatus parecen crear diferencias. Con respecto a los estereotipos en el contexto de la interacción, la duración de la relación líder-seguidor y la complejidad de la situación son variables contextuales adicionales de importancia. Como se utilizan estereotipos en situaciones en las que hay poca información sobre una persona disponible, parece probable que los estereotipos surjan más a menudo al comienzo de una relación líder-seguidor.

El rol que desempeña la complejidad situacional puede ser obvio cuando consideramos las interacciones del líder en el contexto del procesamiento de la información. La mayoría de las interacciones seguidores-líderes hacen demandas cognitivas complejas a los participantes: una tarea se delega al seguidor o se da retroalimentación; se está llevando a cabo un proceso de resolución conjunta de problemas o, incluso más complejo, se debe resolver un conflicto. Estas situaciones complejas (y a menudo nuevas) normalmente exigen un procesamiento de información cognitiva complejo. De acuerdo con varias investigaciones, el procesamiento de la información incluye el procesamiento consciente y automático, donde el procesamiento automático «libera» la capacidad cognitiva para las demandas más complejas que necesitan ser resueltas de manera consciente. Existe amplia evidencia que sugiere que la decodificación de señales no verbales es un proceso altamente automático. En situaciones cognitivas tan complejas como las interacciones líder-seguidor, la decodificación automática de señales no verbales es un medio de recopilar información adicional. Sin embargo, precisamente la poca atención dada a esta decodificación permite que los estereotipos se vuelvan particularmente efectivos.

Con respecto al despliegue del comportamiento no verbal y las relaciones de poder particulares, se encontró que, en las discusiones, las mujeres y los hombres de alto poder / alto estatus mostraron diferencias en sus expresiones no verbales, dependiendo de si estas discusiones tienen lugar o no un grupo de personas conocidas o en un grupo de extraños. Las mujeres y hombres de alto poder y alto estatus hablaron más en discusiones con extraños que en discusiones con sus pares; los hombres de alto poder y alto estatus sonreían menos en las discusiones con extraños que en las conversaciones con personas conocidas. Esta investigación enfatiza aún más la importancia del contexto para comprender el comportamiento del líder no verbal.

Sabiendo que el comportamiento no verbal se muestra y se decodifica en las interacciones de liderazgo y que las características individuales y los factores contextuales conforman este proceso, ahora pasamos a las funciones y los resultados del comportamiento no verbal en general y en el contexto del liderazgo. El artículo muestra las siguientes funciones del comportamiento no verbal en la interacción social: (a) proporcionar información, (b) regular la interacción, (c) expresar intimidad, (d) control social, (e) presentar identidades e imágenes, (f) afectando la gestión y (g) facilitando el servicio y los objetivos de la tarea.

La investigación sobre la decodificación de la interacción social ha demostrado que los estados emocionales y la calidad o tipo de relación (que involucran cuestiones como la confianza, la intimidad, el engaño, el estado, la competencia) se transmiten de forma no verbal. Esta idea es respaldada por investigaciones que examinan el comportamiento de los líderes políticos. Se puede demostrar, por ejemplo, cómo las demostraciones faciales de los líderes políticos pueden evocar emociones en los espectadores. Además, la percepción del poder está relacionada con el comportamiento no verbal. En un estudio en el que los participantes calificaron a una empleada con respecto a seis bases de poder (recompensa, coercitivo, legítimo, experto, referente y credibilidad), se encontró que el contacto visual directo aumenta la percepción de poder coercitivo. mientras que una expresión facial relajada disminuye las percepciones de poder. La postura del cuerpo tuvo un efecto solo en la percepción del poder referente. La investigación sobre la distancia de asiento indica que una distancia menor está relacionada con un mayor grado de intimidad. Además, la orientación lado a lado indica un mayor grado de intimidad que la orientación cara a cara, aunque no en la misma medida que la distancia.

Además, el comportamiento no verbal puede transmitir apoyo. Como Remland, Jacobson y Jones (1983) encontraron en un estudio experimental, inclinarse hacia adelante, tocar al subordinado, hablar en voz baja, sonreír comprensivamente, mirar y asentir están relacionados con la percepción de apoyo mientras se inclinan hacia atrás, manteniendo la distancia, hablar con voz firme, rehusarse a sonreír, interrumpir, mirar hacia otro lado y alejarse significa no ser comprensivo. El comportamiento no verbal representó un grado considerable de varianza (32%) en la calificación de la consideración del líder. En menor medida (13%), explicó la orientación de la tarea.

Otro resultado, derivado de la investigación sobre el efecto Pigmalión, es que los comportamientos de los líderes no verbales tienen un efecto en la autoeficacia de los seguidores y en su desempeño. Se ha demostrado que un mayor nivel de expresividad está relacionado con el éxito profesional. Por lo tanto, podemos concluir que el despliegue del comportamiento no verbal también está relacionado con los resultados del lado de los líderes.

Resumiendo, se ha demostrado que el comportamiento no verbal tiene diferentes funciones y está relacionado con diferentes tipos de resultados. Todas las investigaciones citadas subrayan la importancia del comportamiento no verbal en los procesos de interacción.

Comportamiento No Verbal y Liderazgo: ¿Qué conductas son las más relevantes e influyentes?. Club Lenguaje No Verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, en esta ocasión les presentamos un resumen del artículo “Nonverbal Elements of Leadership Behaviour” de los autores Birgit Schyns y Fisela Mohr, que analizan aquellos elementos relativos al comportamiento no verbal de los líderes hacia sus seguidores. En esta entrada analizaremos la influencia de la manipulación del comportamiento no verbal por parte del líder sobre los seguidores para comprobar qué conductas son las más influyentes en el liderazgo. 

A continuación, veremos estudios en los que se manipuló el liderazgo o en los que se enfocó el comportamiento no verbal de los líderes existentes a fin de descubrir qué conductas son relevantes en el contexto del liderazgo transformacional o carismático. Para ello, es interesante primero prestar atención a qué conductas han sido propensas a ser examinadas y si se han incluido comportamientos no verbales. En un experimento se investigaron las percepciones de carisma. Se presentaron discursos grabados en video en los que se manipuló la entrega de la visión y el contenido de la visión. El actor que transmitió el liderazgo carismático fue «entrenado para mantener el contacto visual, exhibir fluidez vocal, usar expresiones faciales (por ejemplo, sonrisas) y participar en gestos dinámicos de manos y cuerpo». Como era de esperar, además del efecto de los contenidos de la visión en la percepción del carisma, se descubrió que los participantes percibían que los líderes eran más carismáticos cuando los líderes mostraban las conductas no verbales antes mencionadas.

En otro experimento, se manipuló el comportamiento de los líderes creando un guión carismático, en el que los líderes exhibieron algunas conductas no verbales, como alternar entre caminar y sentarse en el borde del escritorio, inclinarse hacia el participante, mantener un contacto visual directo y tener una expresión facial animada. En su verificación de manipulación, se demostró que los participantes atribuyeron mayor carisma a los líderes que mostraron estos comportamientos que a los líderes que fueron entrenados para comportarse de manera neutral, para mantener un contacto visual intermitente, un tono de voz neutral y un facial neutral expresión. En resumen, los subordinados percibieron más carisma cuando los líderes mostraron los siguientes comportamientos no verbales: una gran cantidad de sonrisas, una alta intensidad de sonrisas y una asistencia visual prolongada y frecuente del público. Estos comportamientos también fueron relevantes en la percepción del liderazgo carismático en los líderes políticos. Por lo tanto, podría ser interesante tener una visión más cercana de la investigación en liderazgo político. El liderazgo político se refiere al comportamiento de liderazgo que muestran los políticos hacia el público. La investigación en este campo a menudo se concentra en las apariciones públicas dadas por los líderes políticos, por ejemplo, al dar discursos o entrevistas. Aunque no estamos hablando de liderazgo directo en el resumen de este artículo, algunos resultados de la investigación en esta área también pueden transferirse a la situación de liderazgo directo.

Se analizaron igualmente las expresiones faciales de los líderes políticos y se identificaron tres categorías funcionales de la expresión facial: ira, miedo-evasión y felicidad-tranquilidad (y se asignaron las expresiones faciales respectivas). Estas categorías funcionales se muestran utilizando las siguientes partes faciales: párpados (abiertos / cerrados), cejas (bajadas / elevadas), orientación del ojo (mirando / evitada / enfocada), esquinas de la boca (hacia adelante / retraídas / elevadas), mostrando los dientes, movimiento de la cabeza y orientación de la cabeza. La investigación ha demostrado que cada tipo de visualización no verbal produce diferentes patrones de respuesta emocional en el espectador. Se observó que la homogeneidad o pureza percibida, es decir, el grado de visualización no mixta de la conducta no verbal con respecto a las funciones expresadas, tiene un impacto en la reacción de los perceptores.

En el artículo, en resumen, se explica que los comportamientos de liderazgo no verbal incluyen usar una voz cautivadora, pasear, sentarse en el borde del escritorio, acercarse físicamente e inclinarse hacia el seguidor, usando contacto visual, mostrando expresiones faciales animadas, sonriendo, etc. Sin embargo, algunos puntos importantes de discusión permanecen. Con respecto a la investigación y la teoría de Pigmalión, tenemos información sobre cómo el comportamiento no verbal conduce a un mejor rendimiento con la condición de que el líder realmente crea que su seguidor tiene un alto potencial. Sin embargo, estos estudios no permiten inferencias sobre qué comportamiento no verbal puede ayudar si un líder desea desarrollar el potencial de una persona a un alto nivel, pero está convencido de que el seguidor aún no ha alcanzado un alto nivel. En otras palabras, ¿cómo debe comportarse el líder si la información dada y la expectativa relacionada con ella son diferentes? Esto puede considerarse como un caso clásico de inconsistencia en los canales de comunicación. Como hemos visto en otros casos de inconsistencia, donde el comportamiento no verbal se considera más informativo que el contenido real de un enunciado, el efecto del elogio verbal puede verse reducido por una expresión facial que no se ajusta. La investigación sobre liderazgo transformacional / carismático, líderes políticos y líderes emergentes nos permite suponer que, a diferencia de la investigación de Pigmalión, donde el comportamiento no verbal se muestra inconscientemente, el comportamiento no verbal puede ser influenciado conscientemente.

Al considerar el liderazgo como un proceso interactivo, debemos tener en cuenta los factores que tienen un impacto en esa interacción. El comportamiento de liderazgo no verbal no ocurre independientemente, sino que es influenciado por las características individuales de los líderes y seguidores y por los factores contextuales que enmarcan la interacción entre el líder y el seguidor. Estas características individuales y factores contextuales serán resumidos en la siguiente entrada finalizando así esta serie de artículos relativos al comportamiento no verbal en el liderazgo.

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