Club del Lenguaje no Verbal

Por cortesía de la Fundación Universitaria Behavior & Law

Autor: Sara Carreño

Comunicación gestual en niños con autismo. Club de Lenguaje No Verbal

Amigos del Club de Lenguaje No Verbal esta semana presentamos el artículo “Gestural communication in Children with autism spectrum disorders during mother-child interaction” de Mastrogiuseppe, Capirci, Cuva y Venuti. En este artículo nos hablan de cómo es la comunicación gestual, uno de los aspectos más afectados por el autismo, en los niños durante la interacción con sus madres.

Este estudio se llevó a cabo con un grupo de 20 niños con un trastorno del espectro autista y sus respectivas madres. Se combinó con otros dos grupos, uno formado por 20 niños con Síndrome de Down y sus madres y el otro grupo lo formaban 20 niños con un desarrollo típico y sus progenitoras. La edad mental media en los tres grupos era de 24,16 meses en los tres grupos mientras que la edad real fue diferente entre ellos siendo: de 25 meses en el grupo de desarrollo normal, de 41 meses en el de Síndrome de Down y de 42 en el de autismo.

Los datos fueron recogidos durante una sesión de juego de diez minutos de duración. En ella se pidió a la madre que jugará con su hijo como lo haría si estuviera en casa. Se les proporcionó un conjunto de juguetes estándar donde había: una muñeca, un juego de té, una pelota, dos libros, un teléfono y un trenecito.

Todas las sesiones se grabaron en vídeo y se analizaron posteriormente. Por un lado, se transcribió el audio y, por otro lado, se usó un esquema de codificación específico que permitió el análisis cuantitativo y cualitativo de la producción gestual.

Los gestos fueron clasificados en diferentes categorías. La primera de ellas fue los gestos deícticos, que son aquellos que se refieren a un objeto o cuento que tocan o indican. Su significado solo se puede comprender en base al contexto. Incluyen gestos como: señalar, mostrar, dar o solicitar.

Otra categoría son los gestos ideativos, que están formados por varias subcategorías: gestos representativos – icónicos, gestos convencionales – interactivos y gestos pragmáticos. Los primeros son aquellos que se refieren a un objeto, persona, ubicación o evento a través del movimiento de la mano, el movimiento del cuerpo o la expresión facial. Dentro de estos se incluyen aquellos relacionados con acción realizan por o con el referente, gestos que muestran cualidades o características de un objeto o situación y gesto que representan acciones intransitivas. Los gestos interactivos – convencionales son aquellos que son definidos culturalmente y se usan para regular la interacción, como, por ejemplo, asentir con la cabeza para decir sí. Los gestos pragmáticos son aquellos que sirven para resaltar aspectos de la estructura del discurso y con el contenido del mismo.

Otra categoría son los gestos per se que son aquellos producidos por un estado, pero no están dirigidos a la pareja comunicativa. La siguiente son los gestos corporales instrumentales, estos sirven para usar a la pareja como herramienta para lograr un objetivo. Un ejemplo sería tomar de la mano a la madre y acercarla al objeto deseado.

Una última categoría son los gestos nominales o de acción y son aquellos que se producen con el referente del objeto en la mano. Existen varios tipos: nominal – uno mismo (produce una acción con un objeto referente en la mano), nominal – compañero (realizar la acción con el cuerpo del compañero) y nominal – objeto (produce un gesto de acción sobre un objeto).

Los resultados muestran que la edad cronológica del niño se asoció negativamente con la frecuencia de los gestos totales, de señalar, de mostrar y de dar. No hubo ninguna asociación entre la frecuencia de gestos y la edad de la madre o del desarrollo del niño.

Los resultados también revelaran que los niños con autismo mostraran un número menor de gestos totales que los niños con Síndrome de Down o con un desarrollo típico. Si se analiza cada categoría de gestos se comprobó que, dentro de los gestos deícticos, los relacionados con apuntar fueron mostrados en una proporción significativamente menor en los niños autistas que en los otros dos grupos. Los gestos de solicitud, por el contrario, fueron realizados en mayor medida por los niños con autismo. En lo referente a los gestos de mostrar el porcentaje fue significativamente menor. Y, por último, no se encontraron diferencias para los gestos de dar.

En relación a los gestos ideativos, los niños con autismo produjeron una proporción menor de estos gestos que los otros dos grupos. En cuanto a los gestos nominales, los niños con autismo producían menos gestos de estos tipos que los niños con Síndrome de Down, a su vez estos presentan una mayor cantidad de estos gestos que los niños con desarrollo típico.

En general se puede decir que los niños con autismo producen menos gestos que los niños con Síndrome de Down o con un desarrollo típico, lo que es consistente con la literatura previa, así como los criterios diagnósticos del DSM – V donde el deterioro en el uso de los gestos es uno de ellos.

Los niños con autismo muestran un perfil específico de comportamiento gestual que es diferente de los niños con Síndrome de Down o con desarrollo típico. Tienen impedimentos en el uso de gestos interactivos convencionales, ósea con aquellos que vienen definidos culturalmente. A pesar de no existir literatura previa directamente relacionada, se puede enlazar con los estudios que afirman que los niños con Síndrome de Down producen más gestos convencionales para compensar sus limitaciones lingüísticas.

Por el contrario, los niños con autismo producen una cantidad significativamente mayor de gestos relacionados con solicitar. Sin embargo, muestra impedimentos en la producción de gestos relacionados con mostrar. También eran escasos sus gestos nominales – compañero, que son aquellos en los que el niño realiza una acción sobre el cuerpo de la pareja. Esto está relacionado con deficiencias de compromiso conjunto y de capacidad de atención conjunto que muestran estos niños.

Las correlaciones obtenidas sugieren una relación informal entre las habilidades de interacción lingüística y social y la producción de gestos ideativos y nominales. Estos gestos están estrictamente relacionados con factores cognitivos.

Expresiones de dolor en la demencia y su validez según el ángulo de observación. Club de Lenguaje No Verbal.

Amigos del Club de Lenguaje No Verbal esta semana presentamos el artículo “Pain expressions in dementia: validity of observer’s pain judgments as a function of angle of observation” de Browne, Hadjistavropoulos, Prkachin, Asfraf y Taati. En este artículo nos hablan sobre la importancia del ángulo mediante el que se ve la expresión facial de dolor en pacientes con demencia.

Las expresiones faciales nos dan mucha información, en el caso clínico son muy reveladoras frente al dolor que pueden estar sintiendo los pacientes. Estas expresiones son más importantes si cabe en el caso de los pacientes con demencia ya que sufren graves limitaciones comunicativas pudiendo ser su único canal de comunicación. Se asume que la vista frontal de la cara permite las evaluaciones observacionales más válidas y confiables pero el impacto del ángulo de visión no ha sido nunca investigado.

Para comprobarlo se realizaron dos estudios. En el primero de ellos se reunió una muestra de 102 adultos mayores de 65 años (con una edad media de 78 años). De esta muestra, 48 personas (13 hombres y 35 mujeres) fueron reclutados de centros de atención de larga instancia donde residían por tener demencia y graves limitaciones en la comunicación verbal. Otras 52 personas (19 hombres y 33 mujeres) fueron seleccionados en una clínica de fisioterapia donde recibían tratamiento para el dolor.

Cada participante fue grabado en video acostado en una cama durante un periodo de referencia de cinco minutos y durante un examen de fisioterapia basado en el movimiento para identificar las áreas dolorosas. El examen consistía en que el fisioterapeuta guiaba al paciente para: cerrar cada mano, levantar cada brazo, doblar cada rodilla hacía el pecho, extender cada pie y sentarse en la cama. Esta fase también duró unos cinco minutos. Los participantes provenientes de la clínica de fisioterapia fueron capaces de autoinformar sobre el dolor en una escala del uno al diez (siendo la media de 5,45). Se filmó a cada paciente tanto durante la fase de referencia como durante el examen, de manera simultanea con una vista frontal y otra de perfil.

Posteriormente, se codificaron todas las grabaciones por un experto de frente con el FACS para evaluar el dolor. Se buscaban cuatro categorías relacionadas con el dolor: bajar las cejas (AU4), levantar la mejilla y párpados tensos (AU6 y AU7), arrugar la nariz y levantar labio superior (AU9 y AU 10) y cerrar los ojos (AU43). Para cada frame de video se asignó una puntuación para cada AU analizada. La suma total de todas iba de 0 al 16. Después un codificador diferente repitió el proceso con la vista de perfil.

Además se usó la PACSLAC – II (Pain Assessment Checklist for Seniors with Limited Ability to Communicate – II, Lista de Verificación de la evaluación del dolor para personas mayores con capacidad limitada para comunicarse – II) que es una herramienta de evaluación observacional validada para ser utilizada por profesionales de la salud en el ámbito clínico, que consiste en una lista de 31 comportamientos asociados al dolor como son: verbalizaciones, movimientos corporales, expresiones faciales, cambios en la actividad, cabios interpersonales o cambios en el estado mental.

Los resultados muestran que la confiabilidad de la codificación PACSLAC -II fue algo mayor usando la vista frontal en lugar de la de perfil. No hubo un efecto significativo dentro del sujeto con respecto al ángulo de observación en las puntuaciones basadas en el FACS y el efecto de interacción tampoco fue significativo para observadores entrenados.

Un segundo estudio se centró en el análisis de la precisión de los juicios de dolor de observadores no entrenados basados en la vista de perfil y de frente. Para ello se utilizaron a 61 estudiantes, con una edad media de 22 años, siendo 41 mujeres y 20 hombres, que visualizaron 80 fragmentos de 10 segundos de duración en orden aleatorio de los pacientes mayores con o sin demencia que se sometieron al examen del fisioterapeuta en el primer estudio. Cada participante vio los 80 fragmentos correspondientes a 40 personas. Primero vio el fragmento de perfil durante 10 segundos, después frontal durante el mismo tiempo, a continuación, se le mostraba un mensaje para que calificará el dolor percibido y por último salía una pantalla blanca durante 15 segundos.

Los resultados muestran que hay un efecto principal significativo que confirmó que los codificadores no entrenados identificaron más comportamientos de dolor durante el examen de fisioterapia que durante el video de referencia. El análisis indicó que había una diferencia significativa en las puntuaciones de la intensidad del dolor entre la vista frontal y la de perfil durante el examen, pero no durante el video de referencia. El género de las personas no tuvo repercusión en los juicios o expresiones. Las puntuaciones obtenidas también sugieren que los observadores entrenados tienden a calificar el dolor como más bajo que los observadores no entrenados. Además, se descubrió que estos últimos fueron significativamente más precisos al evaluar la intensidad del dolor viéndolo de perfil que con la vista frontal en los dos sistemas de codificación.

En relación a las AUs analizadas con el FACS el cierre de ojos se asoció significativamente con los juicios de los observadores entrenados y no entrenados desde la vista de perfil. Los jueces no entrenados también confían más en el levantamiento de las mejillas y la tensión en los párpados (AU6 y AU7) y en arrugar la nariz y levantar el labio superior (AU9 y AU10) desde la vista de perfil que desde la vista frontal. En relación al PACSLAC – II los jueces entrenados tuvieron una confianza mayor en la vista frontal para: P1 (hacer muecas), P2 (cara apretada), P3 (expresión de dolor) y P5 (contracción por dolor). No hay diferencias para observadores no entrenados entre la vista de perfil y la frontal.

En resumen, los observadores no entrenados tendían a calificar la intensidad del dolor como más alta durante un examen de fisioterapia al evaluar la expresión facial desde una vista de perfil. También fueron más precisos en calificar el dolor desde una vista frontal que los observadores entrenados.

En conclusión, las diferencias medias entre las vistas frontal y lateral fueron significativamente pequeñas para las medidas basadas tanto en FACS como en PACSLAC – II. La vista de perfil diferenció los segmentos relacionados con el dolor de los no relacionados, lo mismo ocurrió con la vista frontal. Los observadores no entrenados asignaron calificaciones de mayor intensidad del dolor a los individuos que se sometieron a un examen de fisioterapia cuando lo vieron desde una vista de perfil. Esta vista admitió realmente una correspondencia superior entre las calificaciones de perfil de los observadores y el índice de comportamiento directo de la expresión del dolor en relación a la vista frontal.

Por tanto, el principal hallazgo es que sorprendentemente la vista de perfil tiene ventajas sobre la vista frontal. Se cree que esto es así porque los escenarios actuales donde se necesita que sea eficaz la comunicación del dolor rara vez se producen con una visión frontal perfecta de la cara y, por tanto, se ha ido evolucionando para hacer que otras vistas menos favorables, como la de perfil, comuniquen de manera óptima ese estado interno de dolor.

La comunicación no verbal en el lugar de trabajo. Club de Lenguaje No Verbal.

Amigos del Club de Lenguaje No Verbal esta semana presentamos el artículo “Nonverbal Behavior and communication in the workplace: a reivew and an agenda for Research” de Bonaccio, O’Reilly, O’Sullivan y Chiocchio. En este artículo se revisan cómo aplicar la comunicación no verbal en las organizaciones.

A día de hoy nadie niega la importancia de la comunicación no verbal en general y, además, hay una gran dedicación por parte de la prensa no especializada en hablar del tema. Sin embargo, el mundo empresarial se ha quedado más rezagado en el entendimiento y aplicación de este tipo de comunicación. Por ello en el presente estudio se pretende hacer una revisión de la literatura de la comunicación no verbal a través del prisma de la organización empresarial.

Los comportamientos no verbales son socialmente pragmáticos ya que de manera implícita o explícita sirven para lograr objetivos sociales y estas demostraciones emocionales son piezas de información social. El comportamiento no verbal nos sirve para coordinar y aportar claridad a las interacciones sociales. Hay cinco funciones de los comportamientos no verbales que tienen implicaciones para la vida organizacional: mostrar los atributos personales, ejercer dominación y establecer una jerarquía, promover el funcionamiento social, fomentar relaciones de alta calidad y mostrar expresiones emocionales.

La primera de las funciones, mostrar los atributos personales, sirve para revisar la información sobre personalidad, interacciones y actitudes de una persona. Estamos constantemente emitiendo señales a través de nuestro comportamiento no verbal y estas son interpretadas con más o menos exactitud por las personas que nos rodean como expresión de nuestros atributos ocultos. Siempre estamos interpretando, incluso una aparente falta de comunicación no verbal será interpretada como indicadora de algún riesgo. Por ejemplo, una falta de expresión que se está realizando para mostrar neutralidad puede ser interpretada como indiferencia o desinterés. Estos comportamientos son muy importantes en la formación de impresiones y en el manejo de las mismas. Esto es fácilmente aplicable en el campo de la selección de personal y evaluación de desempeño. Algunas investigaciones en este campo nos dejan como conclusiones que los individuos tienden a ser más precisos cuando confían en comportamientos no verbales para evaluar habilidades sociales que para evaluar la motivación laboral. En relación al proceso de selección un firme y breve apretón de manos puede conferir sociabilidad, amistad y confianza y está asociado a la contratación. Otros comportamientos relacionados son: las sonrisas, el contacto visual, la expresividad, los gestos con las manos, la apariencia facial y el asentir con la cabeza. Durante este proceso tanto el entrevistador como el entrevistado se ven influidos mutuamente. Los académicos han conceptualizado el comportamiento no verbal como un contaminante en los procesos de selección y apuestan por entrevistas más estructuradas para evitar el sesgo de manejo de impresiones.

La segunda función, ejercer dominancia y establecer una jerarquía, nos dice que las señales de poder no verbales se responden con señales no verbales de sumisión. Estos conceptos de dominancia y jerarquía son de gran importancia en las organizaciones porque normalmente están establecidas en relación a una estructura jerárquica. Algunos de los comportamientos relacionados con el poder y la jerarquía son: la postura de poder (estar de pie con el pecho abierto y las manos en las caderas), el tiempo de conversación y la interrupción, el contacto visual, el tono vocal, la apariencia facial, el tamaño y la fuerza. Se ha demostrado que hay ciertos comportamientos no verbales de poder que son universales en todas las culturas, pero otros dependerán de la misma. Por ejemplo, el poner los pies encima del escritorio es una postura de poder en EE.UU.  no así en los asiático – orientales. Estos comportamientos relacionados con el poder también varían con el género, no son iguales en hombre y en mujeres. La explicación a este fenómeno tiene dos vías, por un lado, se piensa que puede deberse a los estereotipos y expectativos diversas que tiene cada género y, por otro lado, en las diferentes oportunidades relacionadas con sus distintos roles estratificados dentro de la sociedad.

La tercera función, promover el funcionamiento social, busca influenciar a los demás para lograr seguimiento y coordinación social a través de demostraciones no verbales de competencia, prestigio y persuasión, ya que es más probable que la gente siga a aquella persona que muestra carisma, entusiasmo y capacidad. La comunicación no verbal puede aumentar el mensaje de un líder carismático y fortalecer su influencia a través de una comunicación fuerte, que viene caracterizado por: el contacto visual, la fluidez verbal, la expresión facial y corporal, el tono vocal y la variedad. Un mensaje débil con una comunicación fuerte calará más hondo que un mensaje potente con una comunicación débil. Para poder considerarse un líder carismático también es importante mostrarse cercano y mimético. La cercanía incluiría comportamientos como sonreír e inclinarse hacía la otra persona ya que trasmite simpatía y acercamiento. La mimética sería la imitación de la comunicación no verbal de nuestro interlocutor. Si se consigue manejar estas dos características se conseguirán intercambios suaves y recíprocos. Además, hay que tener en cuenta que la pasión se trasmite a través del lenguaje no verbal con los gestos corporales animados, el tono de voz adecuado y el mensaje apropiado.

La cuarta función, fomentar relaciones de alta calidad, gracias a la comunicación no verbal podemos generar y mantener relaciones interpersonales confiables y comprometidos. ¿Cómo? Ayudándonos a prestarnos atención mutua y una respuesta perfecta a las intenciones, estados emocionales y actitudes de los demás. También los comportamientos antes analizados de cercanía e imitación ayudan a establecer una relación mediante la creación de afiliación y confianza y promueve el comportamiento prosocial. Esto puede tener una clara aplicación en el mundo de la empresa sirviendo para afianzar compromisos, confianza y cohesión, pero ha recibido poca atención académica. Sí que ha quedado demostrada la importancia de la intimidad psicológica en una relación mentor – aprendiz, aunque tampoco ha sido muy investigado el papel de la comunicación no verbal en ella. La faceta que ha recibido un poco más de atención ha sido la compasión en el lugar de trabajo. Una relación recíproca producirá comportamientos no verbales más compasivos, que a su vez reforzará dicha relación. La compasión no verbal se muestra principalmente a través del “toque compasivo” (un toque suave no amenazador que puede producir una conexión instantánea incluso entre extraños).

La última función, mostrar emociones, está interconectada con las otras funciones antes mencionadas, pero merecía ser destacada de manera individual porque influye en procesos sociales únicos como, las exhibiciones emocionales de los demás, siendo especialmente relevante para fenómenos como el contagio y los ciclos emocionales. Esto puede llegar a tener una gran influencia en una organización ya que las emociones positivas pueden ampliar el pensamiento de los individuos y extenderse a todos los miembros haciendo que el funcionamiento mejore en las organizaciones. También las emociones pueden ser interpretadas para extraer información del contexto y poder hacer una interpretación del entorno laboral.

Aquí encontramos un pequeño resumen de cómo puede influenciar la comunicación no verbal en el entorno empresarial, pero aun queda mucho por investigar en este campo, como, por ejemplo, el desarrollo de mejores instrumentos de selección y programas de capacitación para entrevistadores que incluyan la comunicación no verbal en los conflictos interpersonales y la discriminación, mejorar el liderazgo o la comunicación entre culturas.

Competitividad y estrategias de seducción no verbal en adolescentes de Curazao. Club de Lenguaje No Verbal.

Amigos del Club de Lenguaje No Verbal esta semana presentamos el artículo “Intrasexual competitiveness and non – verbal seduction strategies to attract males: a study among teenage girls from Curaçao” de Van Brummen y Buunk. En este artículo se hablan de la competitividad intrasexual y las estrategias de seducción no verbal que llevan a cabo los adolescentes de Curazao.

Hay bastantes estudios previos que indican como las mujeres modifican su atuendo (ropa, complementos, peinados o maquillaje) en función de sus intenciones de cortejo. En el presente estudio se añadió una variable más, la ausencia o presencia durante su infancia de la figura paterna y como influía en la competitividad que tenían con el resto de mujeres y en qué estrategias no verbales de seducción ponían en marcha con los hombres.

En Curazao el 40% de la población se cría en hogares donde el padre no está presente. Esta ausencia paterna, en concreto en algunos momentos de la vida, puede llevar aparejado unas determinadas consecuencias para las niñas, entre las que destacan la búsqueda de atención masculina.  Estudios anteriores mencionaban que aquellas niñas que fueron abandonadas antes de los cinco años buscaban una mayor atención por parte de hombres adultos en comparación con aquellas a las que había abandonado a una edad más tardía. También se demostró que aquellas abandonadas de más pequeñas tenían una tendencia mayor a comenzar a tener relaciones sexuales a una edad más temprana y no estaban tan interesadas en casarse y tener descendencia que aquellas que tenían un padre presente o fueron abandonadas a edad más avanzada.

La hipótesis de este estudio es que aquellas niñas que no tengan padre estarán más interesadas en atraer a los hombres a una edad más temprana, en especial para mantener una relación sexual esporádica. Por ello, será más competitivas con el resto de mujeres y pondrán en marcha un mayor número de estrategias no verbales de seducción.

La competitividad intrasexual se medirá con la escala de Buunk y Fisher que evalúa, entre otras cosas: el deseo de derrotar a otra mujer en vez de mejorar su propio rendimiento, el deseo de verse a sí misma mejor que el resto, los sentimientos de envidia y frustración que experimentan cuando otra chica recibe la atención masculina o la envidia que sienten si otra chica tiene un coche o una casa más bonitos.

Para comprobar dicha hipótesis, primeramente, se realizó un estudio piloto en el que varios observadores acudieron a un lugar de ocio donde se reunían los adolescentes después de la jornada lectiva para evaluar sus relaciones. De sus observaciones extrajeron cuarenta comportamientos no verbales relacionados con la seducción.

Después de descubrir estas conductas en el estudio piloto, se pasó a realizar otro donde poder clasificar dichas conductas de seducción no verbal en estrategias de seducción no verbales. Para ello se utilizó una muestra de 105 adolescentes con una edad media de 16 años. Para llevar a cabo el estudio se observó a las chicas y después se les abordó para obtener sus datos sociodemográficos como edad, lugar de nacimiento, nivel educativo y la ausencia/presencia del padre.

Después se analizaron las conductas observadas a través de un análisis factorial. De esos resultados se dividieron las conductas en nueve estrategias diferentes. La primera de ellas estaba formada por los comportamientos de coqueteo directo donde incluyen conductas como: “reaccionar de manera constante al coqueteo de los hombres”, “reírse constantemente”, “presumir de tener un iPhone o una BlackBerry” o “contonear exageradamente las caderas al andar”. La segunda estrategia era la llamada comportamiento del pavo real que contaba con conductas como: “usar lápiz labial” o “uso de joyas brillantes y coloridas”. La tercera estrategia era el comportamiento inquieto y activo que consistía en: “hablar en voz alta”, “reír a carcajadas”, “mirar para ver si la observan”, entre otros. La cuarta estrategia se llamó dulce tentación donde destacaban conductas como: “usar ropa sintética”, “usar tacones altos” o “comer gominolas”. La quinta estrategia se denominó peinados con ondas y maquillaje, donde destaca el uso de peinados con ondas para dar mayor volumen al pelo, el uso de una gran cantidad de maquillaje fácil o el uso excesivo de brillo de labios. La sexta estrategia era el uso de joyas y accesorios donde se analizaba el uso de gafas de sol o de numerosas pulseras. La séptima estrategia era “lollypop” donde se hacía referencia a ir comiendo chupa – chups, pero también, a usar recogedores de pelo con la misma forma. La octava estrategia era la relacionada con el cuidado de las uñas y la novena la relacionada con el uso de ropa sexy. La confiabilidad de todas las estrategias fue buena a excepción de la novena que fue excluida del estudio posterior.

En el estudio dos se examinó la relación entre la presencia/ausencia del padre y la competitividad intrasexual que presentaban, así como el uso de las estrategias de seducción que usaban. Se obtuvo una nueva muestra de 123 chicas con una edad media de 18 años, dividiéndolas en dos grupos: aquellas que habían crecido con un padre (76) y aquellas que fueron abandonadas por el mismo antes de los 14 años (47).

Para desarrollarlo se utilizaron las ocho estrategias establecidas en el estudio uno y se examinó los resultados en función de la ausencia/presencia del padre. También se analizaron las variables de color de piel, figura corporal y tipo de cabello. Además, se utilizaron los datos extraídos de la Escala de Competitividad Intrasexual de Buunk y Fisher.

La ausencia/presencia del padre no mostró diferencias en lo relacionado con nivel educativo, percepción de la seguridad de su vecindario, color de piel, figura corporal o tipo de cabello. Por el contrario, las niñas con padres ausentes mostraron mayores niveles de competitividad intrasexual que aquellas que habían crecido con un padre presente. En esta línea, también estuvieron los resultados relacionados con las estrategias no verbales de seducción. Las niñas ausentes de padre tenían índices más altos que las de padre presentes. Es decir, las niñas ausentes de padre usaban más a menudo peinados con ondas, maquillaje facial, joyas, accesorios, tenían unas uñas más cuidadas, mostraban más coqueteo directo y un comportamiento más activo, inquieto y de pavo real en presencia de chicos que las niñas con un padre presente.

También se obtuvieron correlaciones más altas entre las diferentes estrategias analizadas y una mayor competitividad intrasexual a excepción de la estrategia “lollypop”. Además, se estableció que la competitividad intrasexual funciona como un mediador entre la ausencia de padre y las estrategias de seducción no verbal analizadas.

Por tanto, estos resultados se pueden relacionar con los estudios previos que afirmaban que las niñas con un padre ausente comenzaban a mantener relaciones sexuales a edades más tempranas y estaban menos interesadas en mantener relaciones estables y tener descendencia, ya que este estilo de vida se veía favorecido con el mayor empleo de estrategias de seducción y una mayor competitividad intrasexual, ya que esto serviría para mostrarse más disponibles sexualmente.

Rendimiento del candidato y respuesta observable en la audiencia. Club de Lenguaje No Verbal.

Amigos del Club de Lenguaje No Verbal esta semana presentamos el artículo “Candidate Performance and Observable Audience Response: Laughter and Applause – Cheering during the first 2016 Clinton – Trump Presidential Debate” de Stewart, Eubanks, Dye, Gong, Bucy, Wicks y Eidelman. En este artículo se analizan las respuestas del público y su influencia sobre la simpatía que tienen a los candidatos.

En este artículo se estudia la Respuesta Observable de la Audiencia (OAR) y la influencia que esta tienen en la evaluación de los candidatos presidenciales durante un debate. Para realizar los estudios se utilizó los métodos de observación propios de la etología humana. El material de estudio es el primer debate de las elecciones generales entre Donald Trump y Hillary Clinton. Este debate tuvo lugar el 26 de septiembre de 2016. Fue moderado por Lester Holt de la NBC News y duró noventa minutos. Algunos de los temas a tratar fueron: el empleo, las relaciones raciales y la posibilidad de ciberataques.  Tuvo 84 millones de espectadores, siendo el debate más visto de la historia de EE.UU.

En el primer estudio se analizó las OAR del público presente en el plató de televisión. Se catalogaron en: risas, aplausos, abucheos y mixtas. También se estudió su duración y fuerza y cual era el candidato que las provocaba.

Primeramente, se analizó que Trump tuvo cinco minutos más par hablar (47 minutos) que Clinton (42 minutos). Trump tuvo 80 turnos de palabra y Clinton 43. Lester Holt, el moderador, utilizó 10 minutos y 91 turnos de habla. El tiempo total de habla fue de 98 minutos y 214 turnos de palabra, lo que hace ver que existió una alta tasa de superposición en las intervenciones durante el debate.

Se encontró 34 OAR durante el debate, que duraron un total de 102,72 segundos, con un promedio de duración de tres segundos cada uno. Se repartieron de la siguiente manera: 21 risas, nueve aplausos, dos abucheos y dos mixtas (aplauso y risa; aplauso y abucheo).

Estos resultados nos indican que en lo relativo al contagio social la risa fue más confiable debido a la ausencia relativa de control sobre ella. Pero lo que distingue el debate es la OAR relativas a la participación voluntaria (aplausos, abucheos y mezcla). El punto diferenciador de este debate estuvo en que no siguió las normas de educación habituales. Trump interrumpió en repetidas ocasiones y usó una retórica que provocaba risas lo cual haría que la audiencia se replanteará su comportamiento colectivo. Esto provocó que los ataques de Clinton a Trump hicieran que sus seguidores tuvieran una respuesta defensiva. También quedó patente la falta de control del moderador sobre la audiencia a través de las risas.

La habilidad para provocar OAR por parte de los candidatos fue similar, pero hay algunas diferencias. Ambos consiguieron cuatro aplausos cada uno de la audiencia. Además, Trump elicitó cinco más a través de sus ataques de risa. También provocó más abucheos.

El segundo estudio se centró en analizar cómo afecta no sólo las reacciones de los candidatos sino también del público presente durante el debate en la audiencia que lo veía a través de la televisión. Para ello se utilizó una muestra de 341 estudiantes universitarios, compuesto por un 64% de mujeres y un 36% de hombres con una edad media de 19 años. El 83% eran caucásicos, el 6% afroamericanos, el 3% asiáticos y un 1% nativos americanos. De ellos el 77% dijo ser votantes registrados. El 50,1% se identificó con el partido republicano, el 27,6% con el partido demócrata y un 22% se declaró independiente. Se les dividió en siete grupos. Cada grupo vería el debate a través de una cadena de televisión diferente (ABC, Fox News, MSNBC/NBC, CNN, NPR, CBS y C-SPAN) en grupos de entre 42 a 57 participantes.

Se utilizó observadores para identificar las risas, los aplausos, los abucheos y las demás reacciones entre la audiencia del debate. Se pudieron identificar 113 OAR única. En este estudio se centraron en analizar solamente aquellas OAR que encajaran con las que también había presentado el público del plató, para analizar las respuestas compartidas a los candidatos y el contagio social de las reacciones.

Claramente se encontró un patrón de acuerdo: se verificaron un total de 321 reacciones correlacionadas con las respuestas del candidato. Un 79,4% fueron risas, solo diez fueron distinguibles como aplausos (8) y abucheos (2).  En base a estos resultados se puede ver que la risa predomina, pero también hay que tener en cuenta que es la OAR más fácil de identificar. Fue habitual que los tres observadores que había en cada sala estuvieran de acuerdo respecto a la risa no siendo igual con el resto de OAR. La percepción por parte de los observadores pudo estar influenciada por factores como la posición en la que se encontraban.

A pesar de lo anteriormente comentado hay una clara evidencia de que la risa estuvo más presente. Se presentó una relación moderadamente fuerte entre el tipo de OAR del público y el de la audiencia. La risa es más automática y estereotipada que el resto de respuestas presentes. Hay que tener en cuenta que esta es más probable en audiencias jóvenes como las que se utilizaron para este estudio. Además, los jóvenes son más propensos a imitar al resto, especialmente si los consideran miembros de su grupo implícito.

Por último, se realizó un tercer estudio en el cual se investigó la influencia que tendría en las OAR si el candidato les gustaba o no a la audiencia. Para ello se obtuvo una muestra de 34 participantes de una comunidad del oeste de Texas. De ellos 14 eran republicanos, 11 independientes y nueve demócratas. El rango de edad fue de los 18 a los 73 años siendo un 54,3% de hombres y un 45,7% mujeres.

Para evaluar al candidato se utilizó la respuesta de los participantes momento a momento (MTM) a través de diales de respuesta. Al ver el debate, los participantes utilizarían su dial para indicar que estaba de acuerdo con “me gusta el candidato que esta hablando” con opciones de respuesta que iban del 0 al 100. Se tuvieron en cuenta las 21 OAR de risas y 9 de aplausos del Estudio 1.

Los resultados muestran que el aplauso del público provocó una respuesta MTM más positiva que la risa, aunque esta diferencia no fue estadísticamente significativa. Esto puede interpretarse como que la risa no está asociada con la evaluación del candidato, a pesar de que el contexto puede ser diferente cuando existe un fuerte sentimiento hacía uno de los candidatos. La respuesta de los independientes no difería significativamente de la de los republicanos o demócratas. Por el contrario, la de estos dos grupos entre ellos sí que fue mayor. Por ejemplo, cuando el público aplaudía a Clinton, los demócratas e independientes tenían más reacciones positivas, mientras que los republicanos tuvieron más negativas. En cambio, cuando los aplausos fueron para Trump no hubo esta diferencia. Las risas independientemente del candidato tampoco provocaron diferencias en las reacciones. Finalmente se concluyó que la afiliación política no tenía relevancia significativa.

En conclusión, se puede decir que existe una relación moderadamente sólida entre las OAR del público del debate y la de las personas que lo veían por televisión. Principalmente, se destacó en esta relación la risa, seguida del aplauso y, por último, las demás reacciones estudiadas. Parece que los aplausos provocados por Trump pudieron ser más importantes que los provocados por Clinton, ya que la simpatía que presentó Trump se vio afectada positivamente por los aplausos generados. También hay que destacar la influencia negativa que tuvo el poco control ejercido por el moderador del debate sobre la audiencia del mismo.

La Teoría Básica de la Emoción en el siglo XXI. Club de Lenguaje No Verbal.

Amigos del Club de Lenguaje No Verbal esta semana presentamos el artículo “What basic emotion Theory really says for the twenty First century study of emotion” de Keltner, Tracy, Sauter y Cowen. En este artículo se comentan las críticas recibidas a dicha teoría y los avances que se han producido en los últimos tiempos.

La emoción es un estado breve que surge por la evaluación de eventos interpersonales o intrapersonales. Presenta antecedentes, señalizaciones, fisiología y tendencia de acción y evaluación que demuestran cierta coherencia. Además, se observan de forma relacionada en nuestros parientes primates. Esta ha sido la definición utilizada para la investigación sobre la regulación de emociones, los patrones de emoción en el cerebro, las influencias específicas de la emoción sobre la cognición y las respuestas fisiológicas periféricas relacionadas con las emociones.

La Teoría Básica de la Emoción (BET) proporciona un marco generativo que guía el estudio de diferentes facetas de la emoción. Además, ofrece criterios empíricos abiertos para incursionar en cualquier estado que un ser humano pueda vivir en las diferentes tradiciones culturales.  La BET ha inspirado nuevos enfoques de estudio como el de los primates (por ejemplo: el tacto puede ser una señal de gratitud) o cómo las emociones influyen en el juicio y la toma de decisiones o los nuevos enfoques para estudiar la universalidad de la sensación físicas relacionada con las emociones.

Las experiencias emocionales son complejas, e involucran procesos subconscientes, representaciones de las sensaciones corporales, interpretación del contexto social, asociaciones, memoria y conocimiento semántico. Debido a esta complejidad la técnica utilizada para su estudio ha sido el autoinforme, que obviamente tiene sus limitaciones, pero es la opción más simple ya que hay una ligazón innegable entre las emociones y los sentimientos de las personas. A pesar de las limitaciones que puede tener esto no invalida, como afirman los críticos, el estudio empírico de la emoción a través del mismo, ya que facilita información sobre el estado interno de las personas.

Por otro lado, se ha criticado la taxonomía de las emociones donde se ha llegado a descubrir hasta 20 estados diferentes. Justamente la crítica indica que no se pueden comparar estos estados con las seis emociones básicas descritas por Ekman. Los nuevos descubrimientos son signos inigualables de la idoneidad de la teoría que permite ir generando nuevos conocimientos. En los últimos tiempos, los investigadores de la teoría BET se han centrado especialmente en las funciones sociales de las emociones que parten de dos supuestos básicos. El primero de ellos es que las emociones nos permiten enfrentar los desafíos y oportunidades que definen aquellas relaciones que son críticas para nuestra vida. Ejemplos de ello son: las investigaciones relacionadas con la jerarquía humana y no humana; el análisis teórico de la vergüenza, el orgullo, la culpa y la envidia o el estudio de las emociones que permiten los apegos interpersonales de diferentes tipos. El segundo supuesto es que las emociones cumplen tres funciones importantes dentro de las interacciones sociales: proporcionar información a los demás, sirven de incentivo para el comportamiento social y evocan respuestas específicas en los observadores.

La investigación de la expresión emocional también se ha desarrollado y ha establecido que es posible que cada emoción puede expresarse de varias maneras. Ya Ekman en 1992 adelantó que la ira podría expresarse de 60 formas diferentes. Desde ese momento los diferentes estudios han documentado variantes de risa, orgullo, vergüenza, amor, deseo y contacto táctil relacionado con las más de veinte emociones.

El conocimiento que poseemos sobre los procesos de atribución de significado a la expresión emocional también ha aumentado. Ahora sabemos que estas comunican: el sentimiento actual, lo que esta sucediendo en el contexto presente, las intenciones o tendencias de acción, las reacciones deseadas en otros y las características de la relación social. Cualquier expresión emocional puede comunicar alguna o todas las informaciones ante mencionadas ya que los conceptos emocionales en sí mismos implican secuencias de causa, sensaciones, cursos de acción, reacciones anticipadas y normas culturales.

Las críticas a la BET suelen centrarse solamente en si las personas relacionan las palabras emocionales con las expresiones faciales prototípicas de la emoción, lo que hace que se produzcan varios errores inferenciales. Hay que tener en cuenta que las palabras en sí mismas son intrínsicamente ambiguas y no logran abarcar toda la estructura conceptual en que basan las personas sus experiencias emocionales.

Como ya se ha mencionado la BET plantea que las personas pueden expresar una emoción de diferentes maneras. Incluso ya se ha estudiado la compatibilidad con los múltiples tipos de variabilidad en la respuesta relacionada con las emociones y su significado contextual, conceptual e interactivo para los observadores. También hay estudios que indican que el significado de la expresión facial puede verse modificado por otros canales que se presentan de manera simultánea como puede ser la postura o el gesto.

Se ha criticado mucho la universalidad de las emociones. Es cierto que varias expresiones emocionales no verbales no están respaldadas por pruebas de universalidad intercultural, pero en esos casos los investigadores han concluido que esa expresión concreta no es generalizable a todas las culturas. La BET reconoce que la evidencia de similitud entre culturas puede explicarse por procesos culturales comunes a todo el mundo, que hoy es más probable gracias a la posibilidad de compartir por internet.

En lo referente a sí la expresión está conformada por la propia evolución o se construye culturalmente. Los nuevos métodos empíricos y estadísticos nos ayudan en el avance de la investigación emocional, especialmente en lo relativo a la cultura. Los miembros de una cultura desarrollan dialectos específicos en los que expresan emociones en formas que solamente son reconocidas por los miembros de dicha cultura. Un estudio reciente afirma que el 50% de los comportamientos multimodales específicos de una determinada expresión emocional se comparten entre culturas, dejando otro 50% al dialecto propio de esa cultura específica. Otros estudios afirman que ciertas expresiones vocales emocionales como la risa, son más universales que otras, como la ira. La universalidad de las emociones puede variar dependiendo de la modalidad estudiada.

Percepción del sexo del hablante a través de vocalizaciones volitivas y espontáneas. Club de Lenguaje No Verbal.

Amigos del Club de Lenguaje No Verbal esta semana presentamos el artículo “Speaker sex perception from spontaneous and volitional nonverbal vocalizations” de Lavan, Domone, Fisher, Kenigzstein, Kerttu y McGettigan. En este artículo se habla sobre cómo a través de dos experimentos analizaron si era posible adivinar el sexo de una persona simplemente escuchando vocalizaciones como la risa o el llanto.

Las personas somos capaces de distinguir el sexo de los hablantes rápidamente, con menos de dos ciclos glóticos. Lo que nos permite realizar esta diferenciación son las características anatómicas diversas que tienen los dos sexos en su laringe y en sus cuerdas vocales. Los hombres tienen las cuerdas vocales más largas y gruesas que las mujeres y unas vías vocales más largas. Estas diferencias hacen que las voces de los dos sexos sean diferentes. En el presente estudio lo que se busca es comprobar si las personas somos capaces de distinguir el sexo del hablante solo con una vocalización emocional y comprobar si afecta a la precisión la naturaleza, espontánea o volitiva, de la misma.

El primer experimento tuvo 44 participantes de los cuales 24 eran mujeres y 20 hombres con una edad media de 21 años. Para la realización del experimento se grabaron en una cámara anecoica risas, llantos y registros vocales de 5 oradores (tres hombres y dos mujeres con edades comprendidas entre los 23 y los 46 años). Para generar la risa les pusieron vídeos divertidos y para el llanto se les pedía que recordasen algún evento triste. También grabaron series vocálicas cortas. Se realizó un estudio piloto para clasificar la risa y el llanto espontáneo y el volitivo. Con los resultados del estudio piloto se escogieron 25 estímulos de cada tipo, cinco por orador.

Los participantes se sentaban frente al ordenador y se les presentaban 75 estímulos a través de unos auriculares. En la pantalla tenían una cruz que después de escuchar cada estímulo se convertía en un mensaje donde debían elegir si era un hombre o una mujer el que había producido el estímulo. Tenían la instrucción de contestar lo más rápido que pudieran, siendo el tiempo máximo para cada uno de 2,5 segundos.

El fin era evaluar si la vocalización emocional con un control volitivo reducido afectaba a la percepción del sexo del hablante. Como resultado se obtuvo que el rendimiento se vio afectado por las vocalizaciones masculinas espontáneas (llanto y risas) frente a las vocales. En el caso de las mujeres no fue tan aparente. El tiempo de reacción también fue superior en las vocalizaciones emocionales masculinas que en las vocales. Esto indica que es más complicado adivinar el sexo de una persona a través de las vocalizaciones espontáneas.

Las dificultades que se presentan con las vocalizaciones espontáneas se producen porque este tipo de vocalización hace que se sobrescriban o sean menos evidentes las propiedades acústicas que ayudan a codificar el sexo del hablante. Investigaciones previas habían demostrado que las medidas de la Frecuencia Fundamental (F0) y las de los formantes son muy relevantes para la identificación de sexo; pero en el caso de la risa y el llanto espontáneo están menos marcadas. Esto llega hasta el punto de que la F0 en la risa o el llanto espontáneo masculino puede llegar a sobrepasar los niveles asociados a las vocalizaciones durante el habla femeninas. Lo que hace que sea más probable decir que una risa o un llanto es femenino cuando en verdad corresponden a un hombre.

El rendimiento de las risas fue menor que el del llanto. Las risas fueron significativamente más altas en la excitación percibida que en los llantos. A pesar de las pequeñas diferencias presentadas la mayoría de vocalizaciones fueron clasificadas correctamente. Se obtuvo un 70% de precisión media, llegando al 100% en algunos casos. Por tanto, se puede concluir que es una medida robusta. Queda por determinar si los cambios en el rendimiento se deben a diferencias en el grado de control volitivo sobre la producción de voz, en el tipo de vocalización o en la percepción de la excitación.

En lo relativo al segundo experimento que realizaron, se utilizó una muestra de 43 participantes, siendo 39 mujeres y cuatro hombres con una edad media de 19 años. El material que se utilizó fueron las risas grabadas para el primer experimento más otras risas que tenían que hacer conscientemente sin provocar en los oradores ningún estado de ánimo concreto, con un total control volitivo. El procedimiento fue similar al primer experimento, cada participante fue expuesto a 75 estímulos, 25 por cada tipo (vocales, risas volitivas, risas espontáneas), en un orden aleatorio.

Los resultados confirmaron que la interacción entre el tipo de vocalización y el sexo de hablante fue significativa. La precisión fue bastante menor para la risa espontánea que para la volitiva y las vocalizaciones para los oradores masculinos. También se obtuvieron puntuaciones diferentes entre las vocalizaciones y las risas volitivas. En relación a los oradores femeninos la predicción con un nivel más alto fue para las risas volitivas, mientras que para las risas espontáneas y para las vocalizaciones se obtuvieron los mismos niveles. Además, se encontró que los tiempos de reacción fueron similares para las vocalizaciones como para las risas volitivas, mientras que para las risas espontáneas fueron un poco más largos para todos los oradores.

Se encontró, también, una relación entre la F0 y la precisión del reconocimiento del sexo del hablante. Los oyentes fueron más propensos a juzgar las vocalizaciones como producidas por una mujer cuando aumentaba la FO siendo más pronunciado en las vocalizaciones de los hombres.

En conclusión, para los oradores masculinos la precisión fue menor para las risas espontáneas que para las volitivas con diferentes grados dependiendo del tipo de vocalización. Estos resultados están en línea con otros estudios recientes. Además, se encontró una relación entre la F0 y la percepción del sexo, las vocalizaciones con una F0 más alta, aunque fueran producidas por hombres se percibían como realizadas por mujeres, en sentido contrario también ocurría aunque en menor medida.

Factores que afectan a la interpretación del comportamiento no verbal en las clases a los alumnos de EFL. Club de Lenguaje No Verbal.

Amigos del Club de Lenguaje No Verbal esta semana presentamos el artículo “What factor affect learner’s ability to interpret Nonverbal behaviors in EFL classrooms?” de Kamiya. En este artículo se habla sobre cómo puede afectar la edad, el dominio del inglés y los años que los alumnos llevan estudiando este idioma para comprender con precisión el comportamiento no verbal en una clase de inglés como lengua extranjera.

El comportamiento no verbal es un complemento indispensable para el lenguaje verbal. En las clases, especialmente en las de idiomas extranjeros los profesores utilizan gestos para compensar la falta de comprensión lingüística de los alumnos, pero se ha demostrado que no siempre favorecen la asimilación de lo que el profesor está diciendo. Por ello, este estudio pretende analizar diferentes variables que pueden influir en la comprensión de los alumnos del comportamiento no verbal de sus profesores.

Para realizar el estudio se contó con una muestra de 112 estudiantes japoneses residentes en ese país. La competencia lingüística se midió utilizando el Marco Común Europeo de Referencia, que establece seis niveles. Se hicieron cuatro grupos, por un lado, 32 niños de sexto grado de ocho escuelas públicas que tenían nivel A1, y que ya tenían un año de estudio del inglés dentro de sus horas lectivas. El segundo grupo estaba formado por 18 niños provenientes de escuelas de inversión en lengua inglesa, en este grupo el nivel iba desde el A1 al B1. Por otro lado, había dos grupos de adultos, el primero de ellos eran 30 estudiantes universitarios con bajo nivel de inglés (A1 – A2). El segundo grupo estaba formado por 32 estudiantes universitarios expertos en comunicación internacional que contaban con alto nivel de inglés (B2 – C1).

Para llevar a cabo el estudio se utilizaron videoclips que fueron grabados en cuatro clases diferentes de escuelas primarias japonesas que tuvieran profesores que fueran nativos ingleses. De estos videos se extrajeron 12 videoclips de cada clase, tres de ellos se veía al profesor haciendo gestos mientras preguntaba algo a la clase, en otros tres el profesor no gesticulaba mientras preguntaba. De los seis restantes, tres se veía al profesor gesticular mientras no hacía ninguna pregunta y los otros tres el profesor no gesticulaba mientras no hacía una pregunta. Los videoclips duraban entre cinco y ocho segundos.

El procedimiento del estudio fue una reunión de entre 30 minutos a una hora en las oficinas del entrevistador. Las entrevistas eran individuales y en japonés. Primero rellenaban un cuestionario personal, después practicaban con tres ejemplos, a continuación, veían un videoclip dos veces seguidas sin sonido. Después de visualizarlo tenían que responder si el profesor había hecho una pregunta o no y tenían que dar una explicación de como habían llegado a esa conclusión. El proceso se repetía para los 48 videoclips grabados.

En relación a qué factores predicen la precisión de los juicios de los alumnos se puede decir que tanto los grupos de niños como los de adultos fueron capaces de hacer predicciones por encima de los niveles propios del azar. Los adultos obtuvieron mayores puntuaciones que los niños, siendo por tanto los juicios de los adultos más precisos que los de los niños respecto a los gestos de los profesores, pero esto no pasaba cuando el profesor no hacía gestos. Aunque la diferencia es muy pequeña y no es estadísticamente significativa, deja la edad como un factor débil. El único factor que contribuyó de una manera significativa fue los años de experiencia en el aprendizaje del idioma, aunque hay que tener en cuenta que este factor parece no tener relevancia hasta llevar seis años de estudio.

En lo que respecta a qué comportamientos no verbales les ayudaron a llegar a sus conclusiones se descubrió que cuantos más comentarios realizaron sobre el comportamiento no verbal para los juicios correctos más precisos fueron los mismos y en los casos en los que el juicio era erróneo cuantos más comentarios menos precisos fueron los juicios. Los años de experiencia en el aprendizaje del idioma era clave, ya que aquellos con más experiencia realizaban más comentarios sobre el comportamiento no verbal, especialmente para los juicios correctos.

Todos los comportamientos no verbales observados en el profesor eran adaptadores, deícticos y miradas. Puede ser que el mayor uso de adaptadores se deba a que los profesores usaban muchas cajas y tarjetas debido al hecho de que estaban en clases elementales con niños pequeños. Las miradas estaban presentes en mayor medida cuando el profesor no realizaba ninguna otra clase de gestos, siendo uno de los comportamientos no verbales que más apareció. De los juicios emitidos se extrajeron dos suposiciones de cómo llegaban a las conclusiones: la primera de ellas es que mirar a un estudiante era un signo de que el profesor iba a realizar una pregunta. El segundo elemento que utilizaban era la cronémica.

En resumen, a pesar de que todos juzgaron si era o no una pregunta por encima de los niveles de azar, hay que destacar que los adultos alcanzaron niveles más precisos en sus juicios. Esto es destacable especialmente porque el estímulo presentado era una clase de niños, lo cual a priori parecería más beneficioso para el grupo de niños. Tampoco se puede afirmar que más mayor será mejor ya que entran en juego otras variables como la propia habilidad o los años de aprendizaje que llevaban de esa lengua. Especialmente esta última variable parece que es la más influyente a la hora de realizar juicios correctos, ya que parece ser que la capacidad para interpretar el comportamiento no verbal propio de cada cultura se va a aprendiendo a la vez que el idioma. A esta afirmación hay que sumar el contexto, en este caso tenían experiencia previa en recibir clases de inglés como lengua extranjera, si hubiera sido otro contexto, como estudiar en el extranjero, hubiera tenido que reprogramar su protocolo de decodificación de gestos.

Como implicaciones para mejorar en clase hay que tener en cuenta el papel preponderante que ha jugado la mirada dentro del comportamiento no verbal, el que el profesor mire al alumno ayuda en el aprendizaje de una nueva lengua ya que crea una mayor intimidad entre ambos y favorece una retroalimentación positiva. También debería centrarse en alargar el tiempo de espera a las preguntas, especialmente cuando los alumnos tienen una competencia lingüística más baja. Además, se recomienda enseñar los gestos típicos de la propia cultura o realizar siempre el mismo gesto a la hora de hacer una pregunta.

De la Teoría Básica de la Emoción al Teoría de la Ecología del Comportamiento. Club de Lenguaje No Verbal.

Amigos del Club de Lenguaje No Verbal esta semana presentamos el artículo “Inside – Out: From Basic Emotions Theory to the Behavioral Ecology View” de Crivelli y Fridlund. En este artículo se hace una revisión de la Teoría Básica de la Emoción resaltando sus incoherencias internas y proponiendo una teoría alternativa, la Ecología del Comportamiento.

La Teoría Básica de las Emociones (BET) tiene ya más de 60 años y fue la causante del interés del público en general sobre el estudio del comportamiento facial humano. La existencia de expresiones faciales que sean universales tanto en su producción como en su entendimiento influyeron en la mejora de las técnicas de interrogatorio y detección de engaños de manera global. Sin embargo, esta teoría presenta incoherencias internas y suposiciones viciadas y por ello se presenta la Teoría de la Ecología del Comportamiento (BECV), que describe el comportamiento facial humano basándose en la comunicación animal y la evolución biológica y cultural.

El inicio de los estudios sobre la emoción puede remontarse hasta Aristóteles, así como de la expresión facial de la misma pueden estar en LeBrun en el siglo XVII. Pero no fue hasta “La expresión de las emociones del hombre y los animales” de Charles Darwin donde se asentarían las bases del BET. Darwin reflexionaba sobre que la expresión facial de las emociones eran vestigios de comportamientos ancestrales.

Ya en el siglo XX Allport definió las expresiones como el lenguaje de la cara que tendría cientos de emociones asociadas, categorizándolas en seis: dolor, sorpresa-miedo, ira, disgusto, placer y varias actitudes de tono hedónico neutral. Allport creía que las expresiones se adquirían a través del condicionamiento social temprano. Pero la BET no estuvo de acuerdo ya que para ellos las expresiones faciales de la emoción eran automáticas, sólo se suprimían con gran dificultad, sus significados eran invariantes y no dependían del contexto. Esta idea fue la predominantes hasta finales del siglo, cuando diversos estudios confirmaron la dependencia de las expresiones faciales con el contexto.

La formulación de BET de emociones categóricas, universales y expresiones coincidentes con las mismas se basó en los escritos de Tomkins. Se fundaba en un conjunto de afectos primarios que eran como autómatas autocontenidos, independientes de la cognición, no intencionados y tenían primacía sobre los impulsos. Cada uno de los afectos producía una configuración facial distinguible y reconocible universalmente.

El mayor auge de esta teoría se dio a raíz de la investigación de Ekman sobre el comportamiento facial ya que presentaba mejores pruebas deductivas y era más fácil para utilizar los métodos de laboratorio estándar. Ekman consideró como básicas las emociones que tenían una expresión asociadas a ellas única y reconocida universalmente. Las seis emociones básicas eran: ira, miedo, asco, tristeza, sorpresa, y alegría. La explicación que brindó fue que los humanos compartimos ciertas expresiones faciales de emoción que expresan nuestras emociones específicas debido a nuestra filogenia común y que la cultura actúa como supervisora y podría llegar a modificar alguna expresión prototípica innata. Refiriéndose esto último a la posibilidad de enmascaramiento de alguna emoción debido a las reglas culturales sobre las mismas. Además, diferenciaron entre situaciones donde la persona está sola a otras donde está acompañada. En el primero de los casos las expresiones se mostrarán más libremente, sin la influencia de la cultura, y en el segundo estarán más influenciadas por la parte cultural.

Algunos problemas que presenta dicha teoría son: primeramente, la experiencia emocional o sentimientos, que no han podido ser verificados empíricamente y hay que confiar en el autoinforme de los sujetos. También hay conflicto con el número de emociones básicas, ya que no hay exposición clara de criterios de inclusión o exclusión en la lista de estas.

Otro de los problemas que presenta es el de la mezcla, esta teoría nos dice que las emociones pueden combinarse o derivar una en la otra y que por tanto las expresiones aparezcan también mezcladas. Lo que supone que si una persona presenta dos expresiones combinadas está sintiendo dos emociones combinadas, lo cual es complicado de verificar empíricamente, ya que, si no se puede comprobar una, dos es más difícil. Además, se contaba con el problema de que las expresiones prototípicas rara vez se podían observar de manera plena porque están influidas por la cultura que hace que se maquillen.

Como alternativa encontramos la Teoría de la Ecología del Comportamiento (BECV) que fue presentada en la década de los 90. Es una teoría externalista y funcionalista que permite reconectar el estudio de las exhibiciones faciales humanas con la evidencia de la biología evolutiva y los estudios de comunicación animal. Para esta teoría las expresiones faciales son herramientas flexibles que han ido evolucionando conjuntamente y que permite la modificación del comportamiento de las personas con las que nos relacionamos en beneficio de ambos. La evolución se puede dar por selección natural o cultural.  Las expresiones faciales tienen un significado dentro de la propia interacción social y dependerá de los objetivos y los contextos. Esto viene respaldado por los modelos bayesianos de flexibilidad fenotípica desarrollados por biólogos evolutivos contemporáneos.

Esta teoría plantea que incluso aunque el sujeto este solo en una sala, puede sentir la influencia social, ya sea pensando en otros o al enfrentarse a alguna máquina que hace algo inesperado (no devolver el cambio) o cuando está rezando a Dios. Esto dejará sin validez la diferenciación hecha previamente entre caras libres de cultura o influenciadas por la misma.

El BECV tampoco tiene interés en afirmar que las expresiones faciales sean universales, ni puede afirmar si tiene un origen biológico o cultural, ya que para realizar dicha afirmación habría que hacer un análisis muy minucioso y múltiples experimentos para determinar todas las posibles explicaciones. Su enfoque es funcionalista y está centrado en explicar como usamos las expresiones en nuestro día a día, enfatizando la sensibilidad al contexto del propio comportamiento facial durante la interacción.

La revisión presentada plantea que BET o no se ha dado cuenta de los problemas o contradicciones que presenta y que los nuevos planteamientos sobre nuevas emociones y nuevas formas de visualización de las expresiones no se han analizado con la profundidad suficiente. Al igual que no se ha tenido en cuenta otros puntos de vista diferentes al occidental tanto en su definición de emociones como en la de la expresión facial. A modo de resumen de los principales problemas que presenta son la visión simplista y anticuada de la interacción biología – cultura, un conjunto de dicotomías, reflejadas en la partición neurocultural que ya no es sostenible, un conjunto de cambios en los criterios y conceptos mediante los cuales explican los nuevos hallazgos y una conciencia limitada frente a la importancia de la cultura en la vida.

Avances en la teoría básica de la emoción. Club de Lenguaje No Verbal.

Amigos del Club de Lenguaje No Verbal esta semana presentamos el artículo “Emotional expression: Advances in basic emotion theory” de Keltner, Sauter, Tracy y Cowen. En este artículo se revisan los estudios recientes sobre la expresión emocional, analizan los procesos de reconocimiento de emociones y como se percibe la expresión emocional.

La Teoría Básica de las Emociones (BET) postula que las emociones son estados breves y distintos que involucran componentes fisiológicos, subjetivos y expresivos que permiten a los humanos responder de maneras que son típicamente adaptativas en relación con problemas evolutivamente significativos. También nos dice que la expresión de las emociones tiene cinco propiedades: son patrones de comportamiento breve y coherente con experiencias subjetivas distintas, señalan el estado emocional actual, tienen similitud intercultural, tiene precursores evolutivos también presenten en otros mamíferos y coinciden con la respuesta fisiológica relacionada con la emoción.

Los primeros estudios fueron los de Ekman y Friesen en Nueva Guinea donde identificaron la forma de expresión facial de las seis emociones básicas: ira, miedo, felicidad, tristeza, asco y sorpresa. Surgieron varias críticas a esta teoría, por ejemplo, que las emociones no solo se expresan a través de la expresión facial. La más importante es la que se llamó Teoría del comportamiento ecológico en la cual se postula que las expresiones faciales lo que realmente señalan son intenciones sociales o motivos. Estos estudios favorecieron el desarrollo de tres grandes áreas: la naturaleza de la expresión emocional, la percepción emocional y la coordinación de las interacciones entre individuos en base a las expresiones.

En la primera de ellas, la expresión emocional, asumimos que las emociones permiten que las personas respondan de manera adaptativa a las amenazas y a las oportunidades que se presentan en el entorno. Esto es así debido a cambios en la fisiología periférica, patrones de cognición, movimientos del cuerpo y comportamientos expresivos.

Los primeros estudios de esta rama se centraron en descubrir si las personas eran capaces de detectar las emociones básicas en una imagen estática de la cara. Durante 20 años de estudios en el área se ha descubierto que las expresiones emocionales son multimodales, con patrones dinámicos de comportamiento que incluyen no solo la expresión facial sino también vocalizaciones, movimientos corporales, miradas, gestos, tacto e incluso el olor. Por ejemplo, se ha comprobado que las personas son capaces de juzgar la ira, el miedo, la felicidad, la tristeza y la ternura con una precisión del 70% sólo a través de la prosodia siendo más efectivos cuando son miembros de su propia cultura. También se ha comprobado la efectividad de los estallidos vocales para transmitir hasta doce emociones. Además, en lo relativo al tacto se comprobó que se es capaz de transmitir de manera confiable la ira, el disgusto, el miedo, el amor, la gratitud y la simpatía con toques en el brazo.

Hay tres líneas de estudios dentro de este campo que son los que codifican emociones, los que producen emociones y los que reconocen emociones; gracias a ellos se han descubierto hasta 24 emociones diferentes. También hay que añadir que las emociones no solo se expresan de una manera prototípica, sino que cuentan con diferentes variaciones.

La segunda gran área de estudio ha sido la percepción emocional. Primero se empezó por el reconocimiento de la emoción en la expresión facial, donde se han conseguido resultados de un 58% de precisión en la percepción de la emoción. Después se estudió el reconocimiento de la emoción en la voz, diciendo una sola palabra se han conseguido juzgar la emoción de la ira, el miedo, la felicidad, la tristeza y la sensibilidad con una precisión de entorno al 70%. Estos estudios han llevado a preguntarse qué es lo que realmente se transmite por la voz, si son sentimientos, intenciones, acciones probables o propiedades.

Se plantea que lo primero que se hace al ver expresar una emoción a alguien a través de un movimiento postural o táctil, es inferir el patrón de evaluaciones que llevaría a la otra persona a expresar esa emoción, y de ahí ya se sacaría como conclusión la emoción que está sintiendo. Por ejemplo, vemos que alguien pone una expresión facial de sorpresa y lo primero que inferimos es que ha recibido una información novedosa e inesperada y concluimos que lo que siente es sorpresa.

En esta línea, la teoría de la pragmática afectiva dice que las expresiones faciales o posturales expresan cuatro tipos de información: el sentimiento del individuo, lo que sucede en el contexto actual, el curso de acción deseado y la intención y planes acerca de lo que la persona puede hacer.

La percepción de las emociones va más allá de etiquetarlas, es también la forma en que las distintas expresiones emocionales se relacionan entre sí. También hay que atender a cómo afecta el contexto social a la percepción de las emociones, ya que las personas no perciben la cara de manera aislada, sino dentro de un contexto que condiciona sus inferencias.

Por último, la tercera área es la coordinación de las interacciones entre individuos en base a las expresiones. Aquí nos dicen que las expresiones emocionales desencadenan inferencias sistemáticas y respuestas de comportamiento en otros para ello hay que observar no desde la visión individual sino desde la diádica o grupal.

¿Cómo se produce esta coordinación? Hay tres líneas de pensamiento: la primera de ellas es que las expresiones emocionales proporcionan rápidamente información importante y relevante para los preceptores y es una guía útil para su comportamiento posterior, al igual que también señalan la confiabilidad de remitente.  La segunda es que evocan respuestas específicas en los preceptores sociales, ya que hay algunas expresiones emocionales que desencadenan emociones complementarias en los otros. Por último, las expresiones emocionales sirven como incentivos para las acciones de los demás, al recompensar determinadas medidas, por ejemplo, cuando los padres sonríen frente a un comportamiento que consideran como adecuado en sus hijos.

Por tanto, se presupone que en una primera etapa la función adaptativa de la expresión de emociones fue la regulación fisiológica pero que más tarde evolucionó para cumplir con las funciones comunicativas.

Marcadores no verbales de la mentira en entrevistas colectivas de niños con sus amigos. Club de Lenguaje No Verbal.

Amigos del Club de Lenguaje No Verbal esta semana presentamos el artículo “Nonverbal Markers of lying during children’s collective interviewing with friends” de Șen y Küntay. En este artículo se habla los indicadores de mentira en los niños cuando se les entrevistaba por parejas sobre una acción que acababa de ocurrir.

Al realizar una entrevista sobre una secuencia de eventos reales provocados, durante los cuales la transgresión de la norma era potencialmente probable, las mentiras son probablemente más representativas que las que se dan en un contexto menos controlado, ya que no solo se miente por comisión sino también por omisión.

El presente estudio utilizó a 90 parejas de niños del mismo sexo, 47 parejas eran hombres y 43 parejas eran mujeres. Eran alumnos de escuelas preescolares locales y algunos otros reclutados por redes sociales. La edad de los niños oscilaba entre los 48 y los 83 meses. La diferencia media de edad entre los componentes de las parejas era de 5,69 meses.

Para el estudio se utilizó una versión modificada del paradigma de la resistencia a la tentación de Kochansja y Aksan. El investigador 1 llevaba a los niños a una sala donde había tres mesas, en la mesa más alejada se colocaron los juguetes más llamativos. En la pared opuesta había otra mesa con materiales diversos, como un conejo de peluche, un cuaderno y ceras de colores, libros para colorear y rompecabezas. En la mesa del centro había dos sillas para que las usaran los niños. A través de un espejo unidireccional el investigador 2 grababa todas las interacciones.

Cuando entraban en la sala el investigador les sentaba en las sillas y les explicaba las normas de la sala. Les decía que iban a jugar, pero que no podían tocar ni la mesa del fondo ni los juguetes que están encima y alrededor de ella. Por el contrario, podían jugar y tocar todo lo que quisieran de la mesa opuesta. El investigador les hacía repetir las normas a los niños para comprobar que las habían entendido, volviéndoselas a decir si había alguna duda. Después se procedió a una sesión de evaluación individual sobre los correlatos sociocognitivos de la conducta de la mentira con cada niño. A continuación, se les volvía a llevar a la sala, donde les volvían a hacer repetir las normas. Entonces el investigador les decía que tenía que irse a preparar materiales para el siguiente juego a otra sala y les pidió a los niños que clasificaran unos cubiertos de plástico mientras no estaba. Después se iba de la sala y dejaba a los dos niños solos.

Se dividió el experimento en cuatro fases, en la primera de ellas, los niños estaban solos un minuto. En la segunda, después de ese tiempo, entraba otro investigador y se ponía a jugar con los juguetes prohibidos a la vista de los niños y no contestaba a ningún intento de comunicación por parte de los niños. En la fase tres, los niños estaban solos seis minutos. La última fase consistía en una entrevista simultanea a ambos niños. El investigador se sentó en una posición enfrentada a los niños de manera equidistante de ambos y mientras realizaba las preguntas, no mantenía contacto visual con ningún de ellos para que fueran ellos los que iniciasen la conversación como prefiriesen.

Las preguntas fueron las mismas y en el mismo orden para todas las parejas. ¿Qué hicisteis juntos cuando no estuve aquí? Cuando no estaba aquí, ¿tocasteis estos juguetes? ¿Estuvisteis alrededor de su mesa todo el tiempo? Parece que la disposición de los juguetes (prohibidos) ha cambiado, ¿no es así? Si los niños no contestaban se les repetía la pregunta. Al acabar la ronda de preguntas se les permitió jugar con los juguetes prohibidos unos minutos.

Se clasificó a los niños como sinceros o mentirosos según su estado de transgresión de la regla/ obediencia y relación con la verdad o mentira durante la entrevista. Los mentirosos fueron consistentes al responder durante la entrevista; es decir, los niños que mentían mantuvieron sus mentiras y no revelaron ninguna información sobre la violación de las reglas durante la entrevista.

Se excluyeron 28 niños de la clasificación, por no responder ninguna pregunta, por haber confesado o por ser un chivato. La muestra final fue de 152 niños en 79 parejas. Ciento veinticuatro niños fueron sinceros, no tocaron los juguetes y dijeron la verdad en la entrevista. Los mentirosos (28 niños) estaban divididos en dos grupos: el primero de ellos, eran niños que tocaron los juguetes prohibidos y ocultaron la situación mintiendo (18), el segundo grupo fueron los niños que no tocaron los juguetes pero que mintieron para ocultar que su amigo los había tocado.

La conducta no verbal que se analizó fue: la transición del habla, la tasa de expresión y la mirada al amigo, así como, la latencia en la respuesta a las preguntas, la presencia de superposición durante la respuesta, la dirección de la mirada o los gestos realizados mientras respondían. La transición del habla es el tiempo que tarda el niño en realizar cualquier expresión que proporciona una elaboración, corrección o acuerdo inmediatamente a continuación del turno del amigo. La media de las transiciones fue de 21. La tasa de expresión se calculó al dividir el número total de enunciados del niño durante la fase de la entrevista con la duración total de la entrevista. La media fue de 6,34.  La mirada al amigo se produce cuando el niño mira explícitamente a la cara o a los ojos del amigo. La media fue de 1,29. La latencia de respuesta era cuánto tiempo pasaba desde que acaba un turno hasta que comenzaba el siguiente. La media estuvo entre 0,63 a 1,93 segundos. La latencia fue mayor en los mentirosos que en los sinceros, estos tardaban de media dos veces más en comenzar la respuesta ya que necesitaban crear un evento que no había existido. Las superposiciones se producían cuando el niño interrumpía a su compañero mientras hablaba se dieron en el 81% de los casos, hubo una tendencia mayor a superponerse en los sinceros (85%) que en los mentirosos (64%), aunque no es una diferencia estadísticamente significativa. La dirección de la mirada se codificó entre mirar al amigo, al investigador o a lo lejos, siendo lo más común una combinación de ellas. Los niños que decían la verdad miraron poco a sus amigos, solo en un 2% de los casos. Aquellos niños que mentían los miraron en un 22% de las veces.  Por último, en un 62,3% de los casos los niños realizaron gestos frente a un 37,7% donde no realizaron ningún tipo de gestos. Los niños sinceros hicieron más gestos después de la pregunta objetivo que aquellos que mentían.

No hay asociación entre el sexo de los niños y la respuesta. Tampoco hubo diferencias entre los mentirosos y sinceros y la duración de la amistad. Cuando los niños mienten por omisión, es decir, no revelan la transgresión, hablaron sobre otros eventos reales de manera similar a como lo hicieron los niños sinceros, ya que mencionan otros eventos verdaderos al tiempo que omite la violación de la regla impuesta.

En resumen, es posible ocultar información crítica mientras se habla de otros eventos reales. En esta situación, el comportamiento no verbal de los niños que dicen la verdad y los que mienten será bastante similar durante toda la entrevista, solamente surgirán diferencias después de la pregunta objeto. Esto es especialmente destacable en lo relativo a la latencia de respuesta mayor en los mentirosos, en un mayor número de miradas al compañero y un menor número de gestos.

Formación de impresiones de estudiantes con gafas o audífonos. Club de Lenguaje No Verbal.

Amigos del Club de Lenguaje No Verbal esta semana presentamos el artículo “Impression Formation of male and Female Millenial Students Wearing Eye Glasses or Hearing Aids” de Kinley, Strübel y Amlani. En este artículo nos hablan de las impresiones que nos generan los hombres y mujeres que utilizan audífonos y gafas.

Las impresiones las formamos muy rápidamente, en milisegundos. Con una breve exposición a una cara somos capaces de hacer inferencias sobre inteligencia, emociones, personalidad, competencia, confianza, simpatía, atractivo… En este estudio se pretende descubrir cuales son las impresiones que se obtienen al observar a hombres y mujeres que utilizan gafas o audífonos.

Basándose en la literatura preexistente concretamente desde la teoría de la personalidad implícita se formulan dos hipótesis, que son: el uso de gafas hará que las personas tengan una impresión más negativa sobre la persona que los utiliza y lo mismo ocurrirá con el uso de audífonos. También se preguntaron si el género del observador afectaría al juicio que realiza de la persona que lleva gafas o audífonos. También se cuestionaron que si el observador lleva gafas tiene una impresión más positiva de una persona con gafas que sin ellas.

Para realizar el estudio se utilizaron dos fotos, una de un modelo femenino y otra de un modelo masculino, y luego se pasaba una lista con adjetivos sobre su impresión basándose en el cuestionario de Kaigler – Evans y Damhorst. En este caso se redujo el número de adjetivos a 25. Cada adjetivo tenía que puntuarse del 1 (en desacuerdo) al 5 (de acuerdo). Se seleccionaron dos estilos de gafas: uno era de color claro y no era el punto de atención de la cara, mientras que el otro era oscuro y llamaba más la atención. También se utilizaron dos estilos de audífonos: uno era muy pequeño y quedaba casi completamente insertado en el oído y el otro era de color carne, más grande y más visible para el observador.  Además, se utilizaron imágenes control en el estudio donde los modelos no llevaban ni gafas ni audífonos. Se utilizaron dos posturas una de frente y otro de lado. No había fondo en las fotografías y la pose de los modelos era informal.

En total participaron en el estudio 569 participantes de los cuales un 72% eran mujeres, un 27% eran hombres y un 0.4% transgénero. Un 43% eran caucásicos, un 23% hispanos, un 16% negros y un 8% asiáticos. Las edades iban entre 17 a los 56, siendo la edad media de 21. El 60% indicó que llevaba gafas y el 0,5% que usaba audífonos.

En relación a la hipótesis de las gafas, concretamente para el modelo masculino cuando usaba las gafas oscuras fue juzgado como más confiable y más negativamente para el resto de aspectos que cuando iba sin gafas. En el caso de las gafas claras se consideró menos confiable y menos jovial que sin gafas. Por tanto, se puede decir que dentro del modelo masculino la hipótesis se confirma para estar a la moda, ser provocativo y atractivo. Para el modelo femenino se consideró que usando gafas era más de confianza y más jovial que sin ellas. Por tanto, la hipótesis 1 se cumple para ir a la moda, ser provocativo y atractivo.

Las impresiones que generó el modelo control a cuando usaban gafas eran diferentes. El tipo de gafas que llevaba también creaban diferentes impresiones. Con gafas el chico parecía más confiable pero menos a la moda, menos provocativo y menos atractivo y la chica con gafas parecía más confiable y más jovial pero menos a la moda, menos provocativa y menos atractiva que sin ellas.

En relación a los audífonos, para el modelo masculino tanto el que llevaba el más discreto como el más aparatoso fue juzgado como más confiable que el que no llevaba ninguno, pero fue juzgado como menos jovial, menos atractivo, menos provocativo y menos a la moda que él que no llevaba ningún audífono. Por tanto, la hipótesis se confirma para casi todos los valores. Para la modelo femenina, puntúo más alto en estar a la moda y provocativa sin llevar audífonos que llevándolos. También puntúo más alto en atractivo el control que cuando llevaba el audífono que se notaba más. Sin embargo, puntúo más alto en jovialidad y confiabilidad cuando llevaba audífonos. También puntúo como más atractiva cuando usaba el audífono que pasaba más desapercibido que cuando no llevaba ninguno. En general se juzgó a la modelo femenina más negativamente cuando llevaba audífonos para los valores de estar a la moda, ser provocativa y ser atractiva.

Las impresiones que generó el modelo control a cuando usaban audífonos eran diferentes. El tipo de audífonos que llevaba también creaban diferentes impresiones. Con audífonos el chico parecía más confiable pero menos a la moda, menos jovial, menos provocativo y menos atractivo y la chica con audífonos parecía más confiable y más jovial pero menos a la moda, menos provocativa y menos atractiva que sin ellos.

En relación a las diferencias respecto al sexo del observador en el caso del modelo masculino con gafas oscuras se encontró que las observadoras mujeres lo puntuaban como más confiable, mientras que los observadores masculinos le puntuaban como más provocativo. Para el modelo con gafas claras no hay diferencias entre sexos de los observadores. En el caso de la modelo femenina con gafas oscuras la puntuaron como más a la moda y más atractiva los hombres, mientras que las mujeres la puntuaron como más provocativa. En el caso de la modelo femenina con gafas claras los hombres la puntuaron como más atractiva y más provocativa.

Siguiendo con las diferencias según el sexo del observador en el caso de los audífonos, los observadores masculinos puntuaron como más provocativo al modelo masculino que llevaba audífonos. Los hombres, también señalaron como más atractiva a la modelo con el audífono que se notaba más, así como más a la moda y más atractiva a la modelo que llevaba el audífono más pequeño que aquella que no llevaba. Coincide con lo que opinaban las observadoras femeninas.

De la muestra, 172 de las 569 personas que contestaron declararon que llevaban gafas. No se detectó ninguna diferencia entre los observadores que llevaban gafas y aquellos que no las llevaban.

Se puede concluir que las impresiones que nos formamos de la gente que tiene alguna enfermedad o discapacidad son diferentes de aquellas personas sanas. Llevar gafas y el tipo de gafas que se lleva, así como llevar audífonos supone que las personas se formen impresiones diferentes sobre nosotros. Los resultados obtenidos coinciden con la literatura preexistente, así como con los estereotipos sociales, donde llevar gafas te hace parecer más inteligente y más confiable pero no más atractivo. En los últimos años el llevar gafas se ha puesto más de moda y las personas creen que quien las lleva son más inteligentes y más competentes en su trabajo, lo que hace que algunas personas las lleven incluso sin prescripción médica. Sin embargo, los audífonos, especialmente los que se notan más, siguen estando relacionados con la discapacidad, aunque parece que los jóvenes aceptan mejor esta condición que las generaciones más mayores.

Análisis de comportamiento no verbal de fuentes persuasivas. Club de Lenguaje No Verbal.

Amigos del Club de Lenguaje No Verbal esta semana presentamos el artículo “Nonverbal Behavior of persuasive sources: A multiple process analysis” de Guyer, Briñol, Petty y Horcajo. En este artículo se describen los mecanismos no verbales que utilizan los comunicadores para persuadir, además, se analizarán en base al modelo de probabilidad de elaboración.

Es sabido que la comunicación no verbal que mantiene un comunicador puede llegar a cambiar las actitudes de los receptores. Lo que se busca en este artículo es relacionar determinados comportamientos con los procesos psicológicos del receptor que hacen que se produzca el cambio de actitud y cómo estos mecanismos pueden ser diferentes en función de la situación en la que se presenten.

En base al Modelo de Probabilidad de Elaboración (ELM) la comunicación no verbal de la fuente puede influir en relación a los siguientes procesos: cantidad de pensamiento relevante para el problema, servir como claves, sesgar la valencia de pensamiento, examinarlos como evidencia y su relación con la metacognición.

La cantidad de pensamiento que una persona tiene sobre un tema puede verse influido por la comunicación no verbal. Cuanto más pensamiento dedique al tema mejorará la persuasión en base a argumentos fuertes ya que generarán un mayor número de ideas favorables.  En segundo lugar, en relación al uso de claves, en situaciones de pensamiento bajo una clave de comportamiento no verbal puede llevar al cambio de actitudes en el receptor, por ejemplo, una postura encorvada del comunicador puede llevar a rechazar el mensaje por ser poco convincente. El tercer mecanismo, sesgar la valencia, entra en juego cuando  el pensamiento ya está alto y la comunicación no verbal puede llevar a respaldar o rechazar el contenido del mensaje. Por ejemplo, un comunicador sonriente hará que generemos más pensamientos favorables al mensaje que nos transmite. En cuarto lugar, examinaremos como un argumento más la comunicación no verbal de la fuente en situaciones que tenemos un nivel de pensamiento alto.  En relación a la metacognición, la comunicación no verbal nos puede llevar a pensar en la calidad y validez de nuestros propios pensamientos, ya que si no consideramos válidos nuestros propios pensamientos lo desecharemos y por tanto no ejercerán influencia. Por ejemplo, una fuente puede transmitirnos su credibilidad a través de su comunicación no verbal y si la juzgamos como creíble entonces tendrá más posibilidades de que juzguemos su mensaje de esa misma manera y pueda ejercer en nosotros una mayor influencia.

El ELM es complejo y sus diferentes mecanismos pueden actuar de diferente manera en diferentes situaciones y  los resultados pueden ser producto de diferentes procesos.

Ahora pasaremos a analizar los procesos que subyacen a los efectos de atractivo, credibilidad y poder de la fuente. El atractivo puede aumentar o disminuir la atención que se tiene sobre un mensaje bajo situación de pensamiento moderado. Generalmente se reduce la persuasión de los argumentos fuertes cuando la fuente es atractiva y en esa misma situación aumenta la persuasión de los argumentos débiles. Esto está en línea con la idea de que las cosas que nos hacen sentir bien mejoran la fluidez de pensamiento y pueden reducir la minuciosidad de procesamiento del mensaje. También hay que señalar que el atractivo ejerce más influencia en aquellas personas con baja necesidad de cognición, mientras que en las que la tienen alta parece no ejercer influencia. Además, puede ocurrir que si las personas creen que el atractivo les ha influenciado sesguen sus pensamientos justamente en la dirección contraria.

La credibilidad puede venir definida por la comunicación no verbal con relación al dominio y la fuerza física, el uso de uniformes, uso de gafas de lectura, sudaderas con capucha, la lateralidad facial, el grado de madurez de la cara, el vello facial o los tatuajes. La credibilidad influirá en las actitudes de las personas frente al mensaje, por ejemplo, pensaran más en un mensaje que provenga de una fuente con conocimientos que de una que no los posea. Este indicador funcionará como un heurístico simple en situaciones donde el receptor esté poco motivado o no pueda pensar, al igual que cuando tenga poca relevancia personal. Aquí, también, ocurriría como en el atractivo: si las personas creen que sus pensamientos han sido sesgados pueden dirigirlos en sentido contrario.

El poder está relacionado con la apariencia, la postura corporal, la mirada y el estilo de habla. Normalmente las fuentes poderosas (con estilo confiado, dominante, directo o asertivo) producen un mayor acuerdo que aquellas con una imagen más impotente (presentan dudas, interrupciones…).

Para acabar vamos a hablar sobre la imitación y la compensación. En relación a la imitación cuando nos identificamos con algún aspecto no verbal de la fuente influye en las actitudes sirviendo de señal periférica en situaciones de baja capacidad de pensamiento, en condiciones altas desvía la dirección de los mismos y aumenta la atención en condiciones moderadas. Por tanto, si se identifica con la fuente se realizará un mayor procesamiento del mensaje. También ayuda a la validación cuando la identificación de la fuente se produce después de haber procesado el mensaje. Hay otras veces que en vez de imitar lo que se hace es compensar, si una fuente se muestra muy poderosa puede hacer que los receptores se muestren sumisos.

En este artículo se han descrito como la persuasión del mensaje se puede ver afectada por distintos mecanismos mediante la comunicación no verbal de la fuente. El comportamiento de la fuente puede hacer cambiar de actitud al receptor a través de diferentes procesos dependiendo de las circunstancias que se den.

Un modelo de sistemas de interacción diádica no verbal. Club de Lenguaje No Verbal.

Amigos del Club de Lenguaje No Verbal esta semana presentamos el artículo “A Systems Model of Dyadic Nonverbal Interaction” de Patterson. En este artículo se presenta un nuevo modelo de sistemas de interacción diádica no verbal, basado en la integración de los procesos paralelos de envío y recepción de socios en un sistema ecológico más amplio y dinámico.

El presente estudio se basa en un extenso trabajo teórico y empírico en comunicación no verbal que busca la creación de un modelo de interacción diádica no verbal, que sirva para identificar y describir los procesos y factores que determinan el curso de las interacciones diádicas.

La investigación en comunicación no verbal creció mucho en los años 50 y 60, pero casi toda examinó grupos y diferencias individuales. La primera teoría desde una perspectiva interactiva fue la teoría del equilibrio de la intimidad interpersonal. Esta teoría proponía que los individuos señalaban su intimidad con otra persona a través de una serie de comportamientos como era la distancia, la mirada o la sonrisa. También señalaba que si se producía una alteración del nivel de intimidad que tenían, el otro miembro optaba por un comportamiento que lo compensase. En la década de los 70 se introdujeron las teorías cognitivas, como la teoría de la intimidad – excitación, donde decía que si la emoción era negativa seguramente se compensaría pero que si era positiva la actitud sería recíproca. En los 80 se planteó que el nivel de discrepancia entre el comportamiento esperado y el real de la pareja sería el que marcara la compensación o la reciprocidad. En los 90 se puso el énfasis en la automaticidad del comportamiento social.

Todas estas teorías tenían tres limitaciones, no abordaban la utilidad más amplia del comportamiento no verbal de cada persona en la interacción, tenían un alcance limitado y todas las teorías eran reactivas en naturaleza. Para acabar con estas limitaciones se propuso el modelo funcional del comportamiento no verbal, que decía que las personas inician patrones de interacción no verbal para cumplir diferentes funciones sociales, como podrían ser proporcionar información, regular la interacción, expresar intimidad, ejercer influencia y gestionar impresiones. También propuso que la biología, la cultura, el género y la personalidad son determinantes de nuestros patrones de interacción.

La teoría de la cognición social de los 80 y los 90 desvió la atención en los 2000 hacía los procesos cognitivos encubiertos y los juicios sociales. Estas teorías se basaban principalmente en el receptor, mientras que las primeras teorías se basaban en el emisor, se intentó integrar ambas perspectivas en el modelo de proceso paralelo de comunicación no verbal, ya que combina los procesos de codificación y descodificación de la comunicación no verbal en un solo sistema, impulsado por un conjunto común de determinantes y mediadores.  Aun así, seguían sin tener en cuenta el ambiente en donde se producía la comunicación ni la interacción que se presenta en una comunicación diádica.

La interacción se puede dividir en interacción enfocada o no enfocada. La primera de ellas hace alusión a la versión más tradicional de interacción como puede ser una conversación. La interacción no enfocada sería aquella en la que no se produce tal conversación y se basa en personas que comparten un entorno común y hacen ajustes de comportamiento mutuos en relación a la presencia cercana de otros, por ejemplo, el dejar pasar a alguien en la calle.  En cuanto al entorno, una misma persona se comportará de manera diferente en distintos entornos. Además, las personas que compartan entorno es más fácil que sean más similares entre sí que aquellas que no lo comparten.

Por tanto, la biología, la cultura, el género y la personalidad de cada persona tiene una influencia en la elección de entornos, objetivos, procesos de referencia cognitivo – afectivos y comportamiento. Además, las normas sociales y el establecimiento de características pueden hacer que se restrinjan las opciones de comportamiento. Al igual que los objetivos que se busquen pueden llevar a una modificación del ambiente. También el número de objetivos influenciará en el reparto de recursos cognitivos y este reparto a su vez puede llevar a la propia modificación de los objetivos planteados.

A pesar de la importancia que tiene biología, la cultura, el género y la personalidad, al igual que en los juicios sociales y comportamiento paralelo, así como la influencia de los procesos automáticos y complementados por procesos controlados, y de los objetivos conscientes e inconscientes, no acaban de explicar un modelo de sistemas. Para ello hay que añadir dos nuevas características como son el nivel diádico de la interacción e identificar las relaciones recíprocas entre el entorno y los procesos de interacción.

El problema de presentar un modelo tan amplio está en que es difícil comprobar las hipótesis, por ello hay que tomarlo como un marco en el cual se pueden plantear otras teorías más restrictivas y por ello más fáciles de comprobar empíricamente.

En relación a las nuevas tecnologías, el uso de dispositivos móviles, aunque ha facilitado la comunicación entre personas que vivan lejos, también ha dificultado el contacto cara a cara donde es frecuente que nuestro dispositivo interrumpa nuestras conversaciones. Otro problema que plantea es la adicción que hay a estos dispositivos, especialmente entre las personas más jóvenes. Esto podría suponer cambios en nuestras interacciones cara a cara, que podrían plantear nuevos problemas de interpretación debido a su menor número o incluso afectar a nuestras relaciones interpersonales. Lo que llevaría a nuevos escenarios a analizar con el modelo de sistemas. También, dentro de estos nuevos escenarios habría que incluir nuestras interacciones con entes robóticos como podría ser Siri o Alexa.

Modelo integrador de formación de las impresiones (II). Club de Lenguaje No Verbal.

Amigos del Club de Lenguaje No Verbal esta semana concluimos el artículo “Making Sense of Other People’s Encounters: Towards an Integrative Model of Relational Impression Formation” de Quadflieg y Westmoreland. En este artículo nos proponen el Modelo Integrativo de Formación de Impresión Relacional (IMRIF) que nos habla de cómo nos formamos las impresiones sobre los demás en nuestros encuentros diarios.

El Modelo Integrativo de Formación de Impresión Relacional (IMRIF) tiene como objetivo principal comprender y predecir las propiedades psicológicas de las impresiones basadas en encuentros. Se basa en que una tercera persona que presencia un encuentro entre dos o más personas es capaz de generar impresiones relacionadas con la naturaleza de las relaciones que mantienen, cosa que no sería posible sí sólo observasen a una de ellas. Principalmente se centra en aquellas relaciones de dos personas que se producen debido a las obligaciones sociales que tenemos. Lo que busca es identificar los atributos psicológicos fundamentales que determinan la formación de las impresiones, como son la precisión, el consenso y la funcionalidad.

El IMRIF postula que la variación de la precisión se vincula a cuatro tipos de atributos psicológicos que son los atributos de contenido, los atributos de destino, los atributos de los receptores y los atributos de contexto.

Se ha reconocido que las impresiones sobre el tipo de relación que mantienen dos personas son más precisas que las que se forman en relación a la calidad de esta relación. Esto confirma que la variación de las propiedades psicológicas depende de los atributos de contenido. Estos atributos que están relacionados con el tema de la impresión.

También se cree que la variación de la funcionalidad está determinada por los sentimientos. Las impresiones espontáneas basadas en el encuentro están acompañadas por respuestas afectivas rápidas, como la ansiedad, el disgusto, la admiración o la calidez. Estas respuestas afectivas pueden guiar las propias intenciones o acciones de los preceptores, por ejemplo, se comprobó que los encuentros que generan admiración son propicios para el aprendizaje social observacional. El IMRIF cree que la distinción entre las respuestas cognitivas y afectivas de los preceptores frente a los encuentros de otras personas puede ser muy relevantes en relación a la funcionalidad.

Aún queda por investigar y establecer una taxonomía clara basada en evidencia que sirva para describir impresiones basadas en el encuentro con respecto a su precisión, consenso y funcionalidad.

Los encuentros sociales pueden variar mucho en término de atributos objetivos visuales. También está claro que hay algunos atributos que influyen más que otros, como pueden ser el lugar donde se produce, en grado de similitud interpersonal, el nivel de comunicación directa, o su lenguaje no verbal.

De la comunicación no verbal se extraen mucha información relacionada con la proximidad física de las personas a través de su grado de contacto visual, su contacto interpersonal, alineación postural, alienación facial, sincronía de movimiento, coordinación de acciones… pero todavía no queda claro como usan los preceptores utilizan esta información para formar sus impresiones.

También se ha observado que diferentes observadores pueden llegar a conclusiones distintas de un mismo encuentro. Hay personas que son mucho más precisas que otras en sus impresiones. Esto es debido a que las propias experiencias y expectativas interpersonales de los observadores juegan un papel influyente a la hora de formar sus impresiones sobre un encuentro. Por ejemplo, las personas que tienden a la evitación (con poco deseo de buscar apoyo en los demás) juzgan como menos favorables los encuentros positivos que las personas con una evitación más baja.

Además, se ha descubierto, aunque habría que seguir investigando, que las personas que padecen esquizofrenia y trastorno del espectro autista formulan impresiones menos precisas y consensuadas. Las personas con esquizofrenia están menos atentas a las caras o la orientación corporal cuando observan un encuentro. Las personas que padecen un trastorno del espectro autista están incapacitadas para extraer marcadores visuales de compromiso no verbal y tienen dificultades para comprender los motivos sociales que guían las interacciones.

Hay que destacar el papel importante de los atributos del receptor en la formación de impresiones basadas en el encuentro. Específicamente destacan la edad, la salud mental, el género, la personalidad, las actitudes sociales y el estado emocional.

Los atributos menos estudiados han sido los de contexto, que son, aquellos relacionados con las circunstancias situacionales bajo las que se producen las impresiones. Los más estudiados han sido el método de exposición, la duración de la exposición y el punto de vista. El método de exposición hace referencia al medio a través del cual los preceptores pueden presenciar en encuentro entre otras personas, como puede ser en vivo, a través de un video, de una fotografía, de un dibujo o una pintura… No queda claro cómo afectan ya que, por ejemplo, se ha comprobado que observar un acto racista en video genera más angustia que verlo en directo, por tanto, este punto requiere más investigación.  Igualmente, no está claro el efecto de la duración de la exposición. En relación al punto de vista se ha comprobado que es más fácil de analizar la persona que inicia la acción cuando se encuentra en el lado izquierdo que cuando se encuentra en el derecho.

Este modelo presenta limitaciones, a pesar de que identifica cuatro atributos principales todavía no es capaz de explicar como influyen cada uno de ellos en la formación de impresiones.

Modelo integrador de formación de las impresiones (I). Club de Lenguaje No Verbal.

Amigos del Club de Lenguaje No Verbal esta semana presentamos el artículo “Making Sense of Other People’s Encounters: Towards an Integrative Model of Relational Impression Formation” de Quadflieg y Westmoreland. En este artículo nos proponen el Modelo Integrativo de Formación de Impresión Relacional (IMRIF) que nos habla de como nos formamos las impresiones sobre los demás en nuestros encuentros diarios.

Cuando miramos a un extraño por la calle recogemos una gran cantidad de información basada en la dirección de la mirada, la forma y postura de su cuerpo, la forma y dirección de su movimiento y su vestimenta. Con toda ella nos formamos impresiones sociales rápidas sobre sus intenciones, estado emocional e incluso personalidad. Estas impresiones no siempre son precisas al 100%. Esto puede tener grandes repercusiones en múltiples campos, desde dar una oportunidad a una posible pareja pasando por encontrar pareja o incluso la sentencia que recibiéremos en un juicio. Cuando se evalúa a un grupo de extraños no solo se sacan lo anteriormente, sino que también se realizan impresiones del tipo y la calidad de las relaciones que existen entre ellos.

Las teorías tradicionales sobre la formación de impresiones, ya desde mediados del siglo pasado describen que las impresiones sociales precisas surgen cuando se observan las características visuales de otros cuando son indicadores veraces de objetivos, estados o rasgos. Por ejemplo, el nivel de dominio social se puede inferir en relación al estilo de sus gestos.

Se descubrió que la formación de impresiones está caracterizada por tres propiedades psicológicas que son la precisión de la impresión, el consenso en la impresión y la funcionalidad de la impresión. Para que la primera de ella se produzca la persona observada tiene que mostrar una señal visual informativa durante un episodio de percepción del observador, que éste lo perciba y después lo interprete adecuadamente. El consenso depende del razonamiento iterativo de los perceptores durante la consulta.  La funcionalidad está relacionada con que las personas puedan formar impresiones precisas de los demás y su capacidad para interactuar adecuadamente con ellos. Pero los diferentes tipos de impresiones no parecen que formen una construcción psicológica uniforme.

A pesar de la importancia que puede tener este tema no se había propuesto hasta la fecha un modelo de estudio del mismo. Los autores nos proponen el Modelo Integrativo de Formación de Impresión Relacional (IMRIF), donde abordan la experiencia de los individuos que presencian encuentros de toras personas desde la perspectiva de una tercera persona.

Este modelo es oportuno por dos razones principales, la mayoría de las teorías existentes hasta la fecha se basan en la captura de impresiones de los individuos y no en la de los encuentros. La segunda razón es que a pesar de tener una gran amplitud conceptual todas las teorías anteriores, no poseen una profundidad explicativa.

Las impresiones basadas en encuentros se basan en las apariencias y las conductas abiertas y los perceptores sacan conclusiones de gran alcance sobre las relaciones u obligaciones sociales de otras personas sin conocerlas directamente. Hay varias categorías, la primera de ellas es prototípica para el dominio e implica impresiones de los atributos sociales que típicamente surgen en el nivel de la díada, se refiere, al tipo de relación que hay entre dos personas y cuál es el propósito de esa reunión.

La segunda categoría son las similitudes y diferencias que constituyen la díada, por ejemplo, las relaciones de poder de otras personas o las relaciones morales de los demás. Estas impresiones se basan en la consideración simultánea de una combinación particular de individuos.

La tercera categoría se refiere a características sociales que residen en individuos. Estas pueden ser motivadas por encuentros sociales con otras personas, pero no dependen de ellos. Por ejemplo, el nivel de neuroticismo puede juzgarse al verle interactuar con otros o simplemente a través de su vestimenta o su expresión facial. En este caso por tanto no importa tanto con quién interactúe ya que no será una variable tan importante como en las dos anteriores categorías.

Las evidencias iniciales sobre las propiedades psicológicas (precisión, consenso y finalidad) indican que estas pueden variar sustancialmente. Las impresiones sobre los tipos de relaciones de otras personas tienden a ser más precisas que las impresiones sobre la calidad de las mismas. En la gran mayoría de casos los observadores estaban de acuerdo en la relación existente entre dos personas, pero diferían en el grado que tenía esa relación.  También se ha investigado cada vez más el sesgo sistemático que presentan, cuando dos personas tienen una apariencia física similar tienden a ser juzgados más favorables los encuentros que entre dos personas diferentes. Por ejemplo, las parejas que tenía un nivel de atractivo similar eran juzgadas como más felices, más equilibradas y con una relación de pareja más profunda que aquellas que tenía un nivel de atractivo diferente. Lo mismo ocurrió cuando se daba un empujoncito ambiguo, las personas que eran más parecidos fue juzgado como un empujón juguetón mientras que en aquellas que eran diferentes se juzgo como más agresivo. Esto nos lleva a la conclusión de que los estereotipos y perjuicios influyen también en las impresiones sobre las relaciones entre dos personas. Esto tiene importantes consecuencias en la vida, ya que parejas interraciales serán juzgadas como menos aptas para recibir una hipoteca o para adoptar a un niño.

Estos sesgos se presentan comunes a aquellas personas con orígenes culturales similares, por tanto, se propone que las presiones evolutivas pueden haber dado forma a la tendencia humana a formar impresiones basadas en el encuentro.

También las impresiones basadas en el encuentro impiden que los perceptores penetren en territorios que otras personas necesitan para comunicarse y conectarse. Al igual que también motivan un enfoque social selectivo y el comportamiento de evitación, por ejemplo, un estudio reveló que un blanco estadounidense estará más predispuesto a acercarse a un negro sonriente cuando éste venga acompañado por un amigo blanco que cuando este solo.

Las impresiones basadas en el encuentro proporcionan una oportunidad para el aprendizaje social, los niños pequeños imitan las acciones que ven cuando te encuentras con otra persona y lo extrapolan a su vida.

Debido a la importancia de las impresiones basadas en el encuentro se propuso el nuevo Modelo Integrativo de Formación de Impresión Relacional (IMRIF) del que hablaremos la semana que viene.

Distrés auditivo, sesgo atencional y caras temerosas. Club de Lenguaje No Verbal.

Amigos del Club de Lenguaje No Verbal esta semana concluimos el artículo “Auditory Distress Signals Potentiate Attentional Bias to Fearful Faces: Evidence for Multimodal Facilitation of Spatial Attention by Emotion” de Carlson, Conger y Sterr. En este artículo hablan sobre cómo el distrés auditivo potencia la captación de atención hacia caras temerosas.

En nuestro a día nos vemos atacados por un montón de estímulos que luchan por nuestra atención, de ahí que el cerebro haya diseñado métodos de selección de dichos estímulos ya que nos sería imposible atender a todos. Los estímulos con una carga emocional sobresalen del resto y capturan la atención rápidamente. Estos estímulos con carga emocional han sido ampliamente estudiados cuando se presentan en formato visual, se comprobó que las señales de amenaza como pueden ser las caras de miedo o de ira, así como las armas, los actos violentos o los animales peligrosos captan instantáneamente nuestra atención. También hay estímulos más relacionados con emociones positivas, como pueden ser caras felices o bebés, que captan la atención rápidamente. Pero, generalmente estos han sido estudiados desde un punto de vista unimodal, cuando por ejemplo se comprobó que las señales de amenaza auditiva mejoran el procesamiento visual y las señales de amenaza visual mejoran el procesamiento auditivo.

A día de hoy se desconoce cuanto mejoran las señales emocionales multimodales la atención en relación con las señales emocionales unimodales. Nosotros estamos programados para que tanto la señal auditiva como la visual se integren en una sola audiovisual por ello es razonable pensar que aquellas señales audiovisuales emocionales tengan un mayor efecto que las que se presenten sólo desde una perspectiva unimodal.

Una señal de peligro como puede ser una cara con una expresión de miedo, en el medio natural, por lo general, estará acompañada de una señal de distrés auditivo como sería unos gritos. Esto plantea dos posibilidades, que la presentación de ambas señales juntas provoque que se capten mejor o que la respuesta programada sea de “todo o nada” y por tanto sea indiferente el número de fuentes por las que se presente. La hipótesis que se maneja en este estudio es que, si se presenta el estímulo de una manera multimodal, auditivamente y visual, se captará más la atención que si se presenta de una manera unimodal.

Para comprobar la hipótesis se realizó un experimento 58 estudiantes (31 mujeres y 27 hombres; 53 diestros y 5 zurdos) con edades comprendidas entre los 18 y los 33 años, siendo la media de 20 años.

Para la realización del experimento se seleccionaron cuatro caras con expresiones neutras y de miedo en escala de grises y diez archivos auditivos que incluían sonidos de angustia humana (gritos), así como otros sonidos (risas, bostezos, silbidos). Los archivos de sonido tenían una duración de 6000 ms que fueron recortados quedado en segmentos de 1200 ms. Resultando en nueve archivos de angustia y nueve de no angustia, con los mismos decibelios, pero diferentes frecuencias fundamentales. Debido a esta diferencia de frecuencia fundamental se estudió previamente la relación entre la frecuencia y la atención y no se puedo encontrar ninguna relación consistente.

Cada prueba comenzaba con la fijación de un blanco sobre un fondo negro durante 1000 ms, después se presentaban dos caras simultáneamente durante 200 ms, la exposición era corta porque estudios anteriores afirmaban que los tiempos cortos y la asincronía en la presentación estímulos hacía que la atención fuera más fuerte. En un tercio de los ensayos no se presentaba ningún estímulo auditivo, otro tercio era con sonidos de angustia y otro con sonidos no relacionados con la angustia. Los sonidos se presentaban biauralmente durante 1200 ms, era más largo el estímulo auditivo porque la significación emocional es más compleja de transmitir por medios no visuales.  En total se realizaron 480 pruebas.

Se obtuvo que los sonidos de no angustia y angustia produjeron una facilitación no específica del tiempo de reacción, que fue mayor para los sonidos de angustia. Las caras temerosas atrajeron la atención siempre, pero fue mayor cuando se presentó con sonidos de angustia como predecía la hipótesis. Las respuestas más rápidas en los ensayos congruentes sugieren que el distrés auditivo facilita la captura inicial de la atención.

Estos resultados están en línea con las investigaciones existentes que afirmaba que la atención emocional opera en una naturaleza intermodal, de modo que las señales emocionales de una modalidad sensorial mejoran la atención y la percepción en otras modalidades.

Al encontrar una mejora inespecífica del tiempo de reacción con los sonidos humanos no verbales, y mayor para los sonidos de angustia, sugiere que el presentar multiples fuentes de señales sensoriales convergentes aumentan el nivel de alerta.

Estos resultados concuerdan con las investigaciones que afirmaban que los estímulos multimodales de voz y cara mejoran automáticamente el procesamiento emocional.

Hay que tener en cuenta que la utilización solo de caras con expresión de miedo y neutras así como el uso de audios con angustia y sin ella puede dejar limitada la generalización de los resultados a otros estímulos emocionales.

Cuestionario sobre la construcción y validación de experiencias y actitudes táctiles (TEAQ) (III). Club de Lenguaje No Verbal.

Amigos del Club de Lenguaje No Verbal esta semana concluimos el artículo “Construction and Validation of the Touch Experiences and Attitudes Questionnaire (TEAQ): A Self-report Measure to Determine Attitudes Toward and Experiences of Positive Touch” de Trotter, McGlone, Reniers y Deakin. En este artículo hablan sobre la construcción y validación del cuestionario TEAQ, sobre las experiencias de contacto físico tanto en la infancia como en la edad adulta.

Este estudio ha descrito la construcción y validación del Cuestionario de Experiencias y Actitudes Táctiles (TEAQ), que es una medida de autoinforme de las experiencias de cada persona sobre el contacto positivo tanto en la infancia como en el presente y su actitud hacía ese tipo de contacto. Originalmente constaba de 117 ítems que abarcaban todas las circunstancias donde se podía producir un toque positivo, se diseño de una manera holística para evitar posibles sesgos por parte de los investigadores.

Finalmente se dejaron 57 ítems divididos en seis componentes: experiencias de contacto positivo en la infancia (ChT), contacto entre amigos y familiares (FFT), experiencia actual de contacto íntimo (CIT), actitud al contacto íntimo (AIT), actitud para tocar a personas desconocidas (AUT) y actitud hacía el autocuidado (ASC). Estos componentes obtuvieron una buena confiabilidad.

La importancia del contacto en la infancia es de sobra conocida por su influencia en el desarrollo saludable temprano del niño con mecanismos epigenéticos implicados. Era de esperar que fuera uno de los elementos identificados por el cuestionario. Como así ocurrió, destacando como la subescala de negligencia emocional en la niñez. Esto es de interés, ya que el toque positivo, especialmente las caricias, son importantes en la comunicación del amor y éstas activan las células aferentes, implicadas en la codificación como afectivo en vez de como discriminatorio.

Las experiencias actuales de contacto positivo promueven el bienestar y protegen contra la depresión, incluso cuando se recibe un masaje tiene beneficios terapéuticos emocionalmente, reduciendo la depresión, el estrés, la ansiedad, la agresión y el dolor. Es curioso que los componentes claves del contacto positivo en relación con el apoyo social se pueden relacionar más fuertemente con la escala CIT que con la FFT.

El componente de actitud de toque de personas desconocidas se asoció negativamente con el STQ de Wilhelm et al. El STQ se desarrolló para investigar la ansiedad social, donde las puntuaciones más elevadas estaban más desarrolladas con una mayor ansiedad social. Sería de interés un estudio futuro donde se relacionarán las puntuaciones de (AUT) con la ansiedad social.

La escala de actitud hacía el autocuidado fue la única no relacionada con el toque interpersonal. Sería de interés relacionar la puntuación de esta escala en relación a la psicopatología, especialmente la de la depresión, ya que la literatura existente relaciona un cuidado corporal más descuidado con los adolescentes suicidas y con las personas adultas que padecen enfermedades mentales. También se identificó que las mujeres tienen puntuaciones más altas que los hombres en esta subescala.

En lo referente a las limitaciones del estudio hay que destacar que la mayor parte de la muestra eran universitarios, por tanto, sería interesante investigar otros tipos de muestras que confirmen la validez. También, hay que señalar que la mayor parte de los participantes no tenían hijos, se cree que es muy probable que la paternidad puede alterar las experiencias y las actitudes táctiles pudiendo ser muy enriquecedor realizar una muestra con este tipo de población. Además, sería interesante realizar otro estudio con una muestra que hubiera tenido problemas en la infancia de abandono, para ver como reaccionaría el cuestionario ya que en el estudio 3 sólo hubo un 13.4% de participantes con traumas infantiles.

Otros estudios de interés podrían ser relacionarlos con la sensibilidad del procesamiento sensorial y ver que variaciones se producen en el TEAQ. También, sería interesante validarlo en otras culturas, ya que es sabido que las normas culturales influyen en el contacto físico y la muestra que se han barajado en los estudios eran mayoritariamente blancos británicos. Al igual que la mayoría de la muestra tenía menos de 30 años y también sería interesante validarlo en otras franjas de edad. Otro estudio interesante, sería ver las diferencias entre el toque del mismo sexo y el toque del sexo opuesto, hecho que especialmente se evitó en el presente estudio.

En conclusión, se ha demostrado que el TEAQ tiene buena validez aparente, consistencia interna, validez de construcción en términos de validez discriminante, validez de grupo conocido, validez convergente y validez predictiva y concurrente. Siendo el único cuestionario de contacto físico actual que evalúa tanto las experiencias como las actitudes hacía esas experiencias táctiles.

A continuación, se ofrece la lista de los ítems del TEAQ:

  1. No me gusta que las personas sean muy afectuosas conmigo.
  2. Me gusta usar lociones corporales.
  3. Tengo que conocer a alguien bastante bien para disfrutar de un abrazo.
  4. Me resulta natural saludar a mis amigos y familiares con un beso en la mejilla.
  5. Hubo mucho afecto físico durante mi infancia.
  6. Cuando era niño solía abrazar a los miembros de mi familia.
  7. Me gusta usar esencias cuando me baño.
  8. Me parece que acariciar el cabello a una persona que quiero es muy agradable.
  9. Mis padres no fueron muy afectuosos físicamente hacía mí durante mi infancia.
  10. Me gusta dormirme en brazos de alguien que es muy cercano a mí.
  11. A menudo me acurruco en el sofá con alguien.
  12. Disfruto de la intimidad física del juego sexual previo.
  13. Me gusta agarrar el brazo a mis amigos y familiares mientras caminamos.
  14. Normalmente abrazo a mis amigos y familia para despedirnos.
  15. Cuando era un niño y estaba triste mis padres me abrazaban y eso me hacía sentir más feliz.
  16. Es agradable cuando amigos y familiares me saludan con un beso.
  17. A menudo me doy la mano con alguien que conozco íntimamente.
  18. Cuando estoy molesto, generalmente hay alguien que puede consolarme.
  19. Besarse es una buena manera de expresar atracción física.
  20. Se siente realmente bien cuando alguien que me gusta pasa sus dedos por mi cabello.
  21. Normalmente abrazo a la gente cercana.
  22. De niño, mis padres me acostaban todas las noches y me daban un abrazo y un beso de buenas noches.
  23. Mi vida carece de afecto físico.
  24. Me gusta que me acaricien la piel.
  25. A menudo me baño con alguien.
  26. Me gusta tener sexo.
  27. A menudo tengo sexo.
  28. Estoy desanimado por la familiaridad física.
  29. Siempre puedo encontrar a alguien para consolarme físicamente cuando estoy molesto.
  30. Siempre saludo a mis amigos y familiares dándoles un abrazo.
  31. Disfruto de ser abrazo por alguien a quien amo.
  32. Mi madre me baña normalmente cuando era niño.
  33. De niño, mis padres siempre me consolaban cuando estaba molesto.
  34. Disfruto de la sensación de mi piel contra la de otra persona si la conozco íntimamente.
  35. De niño, mis padres me llevaban normalmente de la mano cuando caminábamos juntos.
  36. La mayor parte de los días consigo un abrazo o un beso.
  37. Si alguien a quien no conozco muy bien me pone la mano en el brazo me hace sentir incómodo.
  38. Normalmente tengo contacto físico con mis amigos y familiares cuando estoy con ellos.
  39. Me hace sentir incómodo si alguien a quien no conozco muy bien me toca de manera amigable.
  40. Disfruto de tomarme la mano con alguien que me gusta.
  41. A menudo comparto un beso romántico.
  42. De niño, mi madre me cepillaba regularmente el pelo.
  43. Me gusta exfoliar mi piel.
  44. Besar es la parte agradable de expresar sentimientos románticos.
  45. A menudo me acarician la piel.
  46. A menudo me tomo de la mano con alguien que me gusta.
  47. Me gusta acariciar la piel de alguien que conozco íntimamente.
  48. Estoy en condiciones “abrazable” con un buen número de personas.
  49. A menudo me duermo sosteniendo a alguien cercano.
  50. Acurrucarme en el sofá con alguien es genial.
  51. A menudo paso el brazo alrededor de un amigo cercano cuando caminamos juntos.
  52. Me gusta darme un baño con muchas burbujas.
  53. No me dan muchos abrazos últimamente.
  54. Normalmente doy un masaje de hombros.
  55. Me gusta usar mascarillas faciales.
  56. Me gusta cuando mis familiares y amigos me saludan con un abrazo.
  57. Normalmente cojo del brazo a mis familiares y amigos cuando caminamos juntos.

 

 

 

Cuestionario sobre la construcción y validación de experiencias y actitudes táctiles (TEAQ) (II). Club de Lenguaje No Verbal.

Amigos del Club de Lenguaje No Verbal esta semana continuamos con el artículo “Construction and Validation of the Touch Experiences and Attitudes Questionnaire (TEAQ): A Self-report Measure to Determine Attitudes Toward and Experiences of Positive Touch” de Trotter, McGlone, Reniers y Deakin. En este artículo hablan sobre la construcción y validación del cuestionario TEAQ, sobre las experiencias de contacto físico tanto en la infancia como en la edad adulta.

El segundo estudio que realizaron los autores para desarrollar el cuestionario fue hecho para validar la estructura factorial a través de una segunda muestra de participantes y un análisis factorial. En este caso se les suministró el test con los 57 ítems y la muestra estaba compuesta por 704 participantes, siendo el 73% mujeres y la edad media de 27 años.

La confiabilidad del modelo de ecuaciones estructurales se reduce por un número excesivamente grande de variables. La estructura de seis componentes previamente identificados proporcionó un ajuste razonable de los datos de la muestra. Por tanto, quedó confirmada la estructura de seis componentes y el uso apropiado del TEAQ para calcular las puntuaciones de cada subescala para investigar las experiencias y actitudes positivas.

El tercer estudio que realizaron fue para comprobar la validez concurrente y la predictiva del TEAQ. Para la parte predictiva se usó el TEAQ junto con el Cuestionario de Trauma en la Infancia (CTQ-SF), ya que se esperaba que la subescala de contacto con la infancia del TEAQ fuera una predicción negativa del trauma infantil. Además, se utilizó el Cuestionario de Apoyo Social (SSQ6), ya que se creía que las escalas de Contacto entre familiares y amigos y la de Toque íntimo actual predijeran los valores de apoyo social percibido. Para la validez concurrente y discriminante se completó el TEAQ junto con otros cuestionarios existentes sobre el contacto físico que fueron: La Medida de Evitación del Toque (TAM), la Escala de Orientación del Toque Familiar (FTO), el Cuestionario TACTYPE, la Prueba del Tacto, el Cuestionario sobre la experiencia de contacto físico (QPCE), el Cuestionario de Evaluación de Contacto Físico y el Cuestionario de Contacto Social (STQ). Se consideraron un poco anticuados e inadecuados para el uso actual los cuestionarios TAM, el TACTYPE y la prueba táctil. Además, se intentó incluir el Cuestionario de Evaluación del contacto físico, pero no se puedo obtener una copia de los autores.

Para realizar este estudio se utilizó una muestra de 201 participantes en el cual el 80% fueron mujeres, con edades comprendidas entre los 18 y los 81 años. Fueron principalmente estudiantes, y en menor medida trabajadores a tiempo completo. Complementaron en línea el TEAQ junto con preguntas generales, además se les facilitó los cuestionarios de La Orientación de contacto familiar de 16 ítems, que mide las experiencias de contacto físico positivo en la infancia; el cuestionario del toque social con 20 ítems, que estudia las actitudes al contacto físico; el Cuestionario Físico La Experiencia con 8 ítems, que puntúa el contacto físico en la infancia y en la actualidad. También se facilitó el CTQ que contiene cinco subescalas que están referidas al abuso sexual, físico y emocional en la niñez y al abandono físico y emocional. Por último, se les suministró una versión modificada del SSQ6.

Los resultados arrojaron que el TEAQ tenía una buena validez convergente y predictiva. Las puntuaciones se correlacionaban como se esperaba con las otras medidas existentes para el contacto físico.

El estudio 4 tenía como objetivo identificar las diferencias demográficas en las respuestas del TEAQ para investigar la validez de constructo en términos de validez de grupo conocido. Se hipotetizó que las habría diferencias de género ya que la literatura existente afirmaba que las mujeres se sienten más cómodas que los hombres con el contacto interpersonal, especialmente en términos iniciales. En estudios existentes se ha probado que las madres tienen más contactos positivos con las hijas que con los hijos y por ello las mujeres reportan un toque parental más positivo en la infancia que los hombres. También se había probado que tanto las adolescentes como las mujeres tienen más actitudes relativas al cuidado personal que los hombres.

Además, se predijo que las personas que estuvieran en una relación o casada reportarían mayores niveles de contacto físico actual que aquellas que estuvieran solteras. Previamente había sido identificado que es en la fase intermedia de la relación cuando hay mayor contacto físico. Estudios anteriores mostraban que las personas mayores se sentían más cómodos frente al contacto interpersonal que los jóvenes. También se ha comprobado que, en diadas de sexo diferentes, la iniciación al tocar disminuyó con la edad en hombres, pero aumentó en mujeres.

En este estudio se utilizaron los datos recogidos en los tres estudios anteriores y se analizaron para estudiar el estado civil, el género y la edad y su influencia en las puntuaciones de las subescalas del TEAQ. Por tanto, se tuvo un total de 1509 participantes de los cuales un 73.2% eran mujeres con una edad media de 27 años.

Los resultados mostraron que las mujeres obtuvieron mejores puntuaciones en las escalas de FFT, CIT y ChT que los hombres, lo que viene a decir que las mujeres tienen más contacto físico a lo largo de sus vidas que los hombres. Estos resultados coinciden con la literatura preexistente. También, se comprobó que las mujeres tienen una actitud más positiva hacía el cuidado personal que los hombres. En la edad adulta el uso de productos y el dinero invertido en el cuidado y la apariencia es mayor en mujeres que en hombres.

Otros resultados fueron que los hombres tenían una actitud más positiva ante el toque desconocido. La actitud hacía el toque íntimo fue comparables entre hombres y mujeres. La mayor evitación del contacto, sobre todo si provenía del sexo opuesto es por parte de las mujeres, especialmente si era de parte de un desconocido.

Se comprobó también que las personas que estaban en una relación tenían mayor contacto íntimo que aquellas que estaban casadas o vivían juntas.  Para acabar no se consiguieron resultados diferenciados por edad.

La semana que viene presentaremos las conclusiones generales del estudio, así como los ítems del cuestionario.

Cuestionario sobre la construcción y validación de experiencias y actitudes táctiles (TEAQ) (I). Club de Lenguaje No Verbal.

Amigos del Club de Lenguaje No Verbal esta semana presentamos el artículo “Construction and Validation of the Touch Experiences and Attitudes Questionnaire (TEAQ): A Self-report Measure to Determine Attitudes Toward and Experiences of Positive Touch” de Trotter, McGlone, Reniers y Deakin. En este artículo hablan sobre la construcción y validación del cuestionario TEAQ, sobre las experiencias de contacto físico tanto en la infancia como en la edad adulta.

Desde el descubrimiento de las células aferentes C- táctil ha habido un creciente interés por el papel que juegan las interacciones táctiles en nuestra vida. Estas células responden a las caricias humanas. Las caricias guardan relación con la temperatura de la piel y los estímulos son enviados a la región límbica del cerebro en vez de a la corteza somatosensorial.

Desde hace tiempo se conoce la importancia de las caricias para el desarrollo temprano de los niños, como vio Spitz en los niños de los orfanatos que a pesar de tener cubiertas sus necesidades básicas no prosperaban debido a la falta de cariño. Se comprobó también que las crías de ratas que recibían más cuidados por parte de su madre relacionados con el lamer y el aseo respondían con menos estrés en la etapa adulta que aquellas que tuvieron niveles más bajos. El efecto protector que producen las caricias maternas, tanto en términos de efectos epigenéticos como de comportamiento también ha sido replicado en humanos.

Este efecto protector también se da en la edad adulta, aquellas personas que tienen menos contacto social son más propensas a la depresión. En relación a la parte terapéutica, los masajes reducen la depresión, el estrés, la ansiedad, la agresión y el dolor. Incluso un leve contacto en el hombro antes de la hora de la comida a los residentes de una residencia de ancianos les hacía ingerir más calorías y más proteínas.

Está claro la importancia de los contactos físicos positivos a lo largo de la vida. Por ello, los autores de este estudio decidieron crear y validar un cuestionario que estudiase estas cuestiones, el Cuestionario de Experiencias y Actitudes Táctiles (TEAQ). Este cuestionario está diseñado para medir las experiencias táctiles positivas en la actualidad y en la infancia y medir las actitudes que se tiene frente a esos contactos. Se incluyeron preguntas tanto de contacto interpersonal como no interpersonal.

Para la construcción y validación del cuestionario se realizaron cuatro estudios independientes. El estudio 1 sirvió para construir el cuestionario original que tenía 117 ítems, que después se redujeron a 57 y se identificaron seis componentes diferentes. El estudio 2 confirmó la estructura del cuestionario. El estudio 3 describe la validez adicional del mismo, determinando la validez concurrente y predictiva. Por último, el estudio 4 examinó las diferencias de género, edad y estado civil en las respuestas del cuestionario.

 

El objetivo del estudio 1 era identificar todas las circunstancias en las que se experimenta un toque positivo. De ahí salieron los 117 ítems originales. Después se utilizó el análisis de componentes principales para determinar la estructura de componentes del cuestionario y eliminar los elementos superfluos.

El primer borrador fue completado por 618 personas (440 mujeres y 178 hombres). La edad media fue 26 años, la mayor parte de las personas eran estudiantes (58%), el 60% tenía pareja en ese momento y un 82% no tenía hijos.

En la elaboración del cuestionario participaron psicólogos y psiquiatras. Los principales tipos de contacto positivo interpersonal fueron abrazos, besos, piel con piel y pelo con piel. Las circunstancias en las que se producía el contacto fueron saludo, consuelo, intimidad y contacto infantil. Las relacionadas con el contacto positivo no interpersonal fueron el autocuidado (incluido el aseo personal), el contacto con animales y el contacto con tejidos. Se generó tres ítems por cada tipo de contacto, uno que determinase la frecuencia con la que se daba, otro para determinar la actitud del individuo sobre el mismo y el último para determinar la actitud de la persona cuando se lo da a otra. También había preguntas más generales sobre el contacto físico del tipo “la familiaridad física me desanima” o “Mi vida carece de afecto físico”. Las respuestas era una escala de Likert de 5 puntos siendo el 1 “bastante en desacuerdo” y el 5 “muy de acuerdo”. El cuestionario se aplicó online, junto con algunas preguntas demográficas.

Al final se quedaron 57 ítems, identificando 6 componentes. Cinco de los componentes eran en relación a los demás y uno guardaba relación con el cuidado personal (5 ítems). El componente más importante era el relacionado con los contactos con amigos y familia que tenía 11 ítems acerca de la cantidad y el gusto de recibir un toque cariñoso por parte de los familiares y amigos. Los demás componentes eran sobre el contacto en la relación íntima actual (14 ítems), que como su nombre indica se basa en el contacto que mantienen las personas que están emocionalmente cercanas o en una relación romántica. El tercer componente es el contacto en la infancia (9 ítems). El cuarto es el relacionado con el autocuidado, que se basa en cuanto les gusta a las personas llevar a cabo comportamientos de cuidado de la piel y el aseo personal. El quito es actitud afectiva al contacto con los demás en las relaciones íntimas (13 ítems), que es básicamente con cuantas personas disfrutan de esos contactos más íntimos tanto en una relación emocional cercana como en una relación íntima. Y, por último, el toque de un desconocido (5 ítems), como se sienten cuando una persona desconocida les toca.

Es interesante destacar que se eliminaron dentro de los toques no personales, los relacionados con el contacto con animales y con diferentes tejidos ya que no cumplieron los criterios de inclusión.

A pesar de presentar buena consistencia interna y validez aparente se decidió llevar a cabo el estudio 2 para comprobar la validación de la estructura de los componentes.

La semana que viene continuaremos con el resto de estudios que sirvieron para validar el cuestionario.

 

 

Atribución de emociones en la comunicación vocal dirigida a bebes prematuros. Club de Lenguaje No Verbal.

Amigos del Club de Lenguaje No Verbal esta semana presentamos el artículo “Emotion Attribution in Nonverbal Vocal Communication Directed to Pretern Infants” de Filippa, Monaci y Grandjean. En este artículo hablan de la relación de las características no verbales de la comunicación vocal de las madres con los bebés prematuros.

Cuando un bebé nace las interacciones sociales más tempranas las tiene con sus progenitores, las cualidades dinámicas de la voz del adulto pueden modular las respuestas del bebé. A su vez el comportamiento que este adopta afecta a la manera que su madre les habla. Cuando el bebé es prematuro esto afecta al proceso de comunicación, ya que la prematuridad influye en la espontaneidad y la reciprocidad del intercambio socioemocional. Los progenitores tienen dificultades para leer el comportamiento y las emociones del bebé y éste tolera menos las interacciones cara a cara. Se ha demostrado que las madres de bebés prematuros tienen menos contactos sociales coordinados con ellos que las madres con bebés nacidos a término. Esto es problemático ya que se ha demostrado que los contactos piel con piel son importantes y tienen efectos a largo plazo.

Hay pocos estudios donde analicen los comportamientos de las madres con los bebés prematuros. Se ha demostrado que las madres modulan su voz de acuerdo con los comportamientos que ven en el bebé como que abra los ojos o sonría a partir de las primeras semanas de la vida del niño.

En el caso de los bebés a término los adultos instintivamente modifican sus expresiones y las características vocales cuando se dirigen a los bebés, ajustándolas a la edad y al estado subjetivo que le otorgan, que varia en tono, estructura temporal con la que se dirigen a los adultos.

Los bebés se sienten atraídos por las emociones positivas expresadas en el habla. Lo mismo ocurre con el canto, prefieren canciones que expresen un contenido emocional feliz. El canto le mantiene interesados y tiene importantes efectos sobre la excitación de los niños, es importante no solo para calmarle sino también para involucrarle en juegos que afectan a su desarrollo temprano.

Cuando las personas se dirigen a los niños utilizan una expresión más generalizada de sus emociones y no tan inhibida como cuando se dirigen a adultos. Se ha demostrado que las madres usan un tono más alto cuando ven que su bebé de cuatro meses produce expresiones de felicidad en una pantalla de video.

En este estudio se pretende investigar las cualidades emocionales de las voces de las madres cuando ven una expresión como una sonrisa o la apertura de los ojos en sus bebés prematuros. Se pretende determinar los niveles de emoción y la sonrisa de la madre a través de la observación de oyentes ajenos y no sólo a nivel acústico. Por tanto, se pretende combinar el análisis acústico con la calificación emocional. Los oyentes adultos pueden percibir las emociones en la voz con un alto grado de precisión. Al igual que, también, son capaces de detectar la sonrisa en la voz humana, ya que al sonreír se altera el tracto vocal y esto tiene efectos en la voz.

La hipótesis del estudio es que la voz materna se modula cuando ve a su bebé sonreír o abrir los ojos y se percibe como más emocional y sonriente. También se plantea que esto es más fácil de percibir cuando se habla que cuando se canta. Por último, se plantea la hipótesis de la existencia de una asociación entre el grado de emoción y la atribución de la sonrisa por parte de los adultos y los parámetros acústicos específicos asociados con comportamientos de los bebés prematuros.

El estudio contó con 31 participantes (20 mujeres y 11 hombres) con edades comprendidas entre los 23 y los 32 años. Ninguno de ellos entendía el idioma en el que se habla para evitar que pudiera interferir la comprensión del mensaje verbal.

Como materiales se utilizaron unas grabaciones recopiladas en la unidad de cuidados neonatales del Hospital de Aosta (Italia). Los oyentes juzgaron solo a través de las características acústicas presentes en el habla ya que no hablan el idioma (italiano). Por otro lado, se analizaron las conductas de los bebés, en este caso, abrir los ojos y sonreír, también se analizó acústicamente el audio de las madres.

Se identificaron 31 comportamientos infantiles específicos entre 10 bebés registrados. Por cada comportamiento se identificó una secuencia de audio que contenía tres muestras maternas extraídas en tres condiciones: en presencia del comportamiento facial del bebé, en ausencia del mismo y los cinco segundos anteriores. Los dos comportamientos del bebé (abrir ojos y sonreír) se dieron de manera simultánea.

Los participantes tenían que responder a algunas preguntas relativas a ellos mismos (edad, género, lengua, relación con el cuidado de bebés…) y después podían realizar unas escuchas de prueba que no eran incluidas en el experimento para familiarizarse con ellas, y posteriormente ya entraban en la prueba.  Tenían que clasificar el grado de emotividad transmitida por la voz y el grado de percepción de sonrisas en la voz.

Los resultados muestran que el habla y el canto materno dirigida a los recién nacidos prematuros presentan características acústicas cuando son concomitantes con una expresión facial particular (ojos abiertos o sonrisa) en el lactante prematuro. La calidad de la voz de una madre se coordina con la expresión infantil prematura.

Esto sugiere un efecto de la retroalimentación de los bebés sobre la calidad del habla. La expresión del bebé prematuro, pudiendo ser accidental o a consecuencia de lo percibido, aumenta la participación emocional materna y ayuda a crear lazos de sintonización emocional por la mayor interacción entre los progenitores y los bebés en los primeros meses de vida.

Se ha descubierto también que, aunque ocurre tanto cuando se habla como cuando se canta, es más fácil de percibir en el primero de ellos que en el segundo. Esto es así porque el canto viene limitado por la estructura melódica de la canción y por tanto no tiene tanta flexibilidad estructural como el habla.

En cuanto a la importancia se le asigna más al hecho de que el bebé abra los ojos a que sonría. El abrir los ojos es un indicador de interés por parte del bebé. La sonrisa en bebés prematuros se ha visto que se producen de manera endógenos, de manera espontánea mientras duermen, aún así los interlocutores las perciben como atractivas y relacionadas con emociones positivas y generalmente las madres tienen a imitarles.

En lo relativo al análisis acústico se concluye que el tono medio se puede considerar como un parámetro acústico clave para predecir la atribución de emociones. La atribución de la sonrisa a través de la voz se asocia al aumento en el tono y en la intensidad.

Se necesitan más investigación para determinar si el contacto temprano, el grado y precocidad de la imitación materna de las expresiones faciales de los bebés tienen repercusión en el desarrollo de las competencias sociales en los bebés prematuros.

Estilos de comunicación relacionados con la psicopatía y su influencia en las impresiones de los observadores (II). Club de Lenguaje No Verbal

Amigos del Club de Lenguaje No Verbal esta semana continuamos con el artículo “An Examination of the Communication Styles Associated with Psychopathy and Their Influence on Observer Impressions” de Brinke, Porter, Korva, Fowler, Lilienfeld y Patrick. En este artículo hablan de cómo se comunican las personas con rasgos psicopáticos y cómo podemos usar su estilo de comunicación para detectarlos.

Hay razones para creer que la psicopatía está asociada a diferentes estilos de comunicación tanto verbal como no verbal. Sus diferentes características hacen que sus comportamientos sean distintos, por ejemplo, su déficit afectivo puede ir asociada con una menor intensidad de las expresiones faciales; pero también saben que son una buena manera de influir a los demás y por ello pueden intentar fingirlas. Esto puede servir para descubrir al psicópata, ya que a veces, por ejemplo, puede estar mostrando una expresión de felicidad, pero sus palabras sean de ira o enfado.

Se cree que las personas con psicopatía presentaran en mayor medida la sonrisa de Duchenne, ya que puede hacerles parecer más amables, encantadores y hacer creer al resto que no son peligrosos. Además, usarían más gestos con las manos lo que está asociado a una mayor influencia social. También, usarían menos palabras emocionalmente positivas debido a su agresividad y a su poca experiencia emocional y por ello utilizaran palabras más negativas u hostiles. Finalmente se cree que usarán menos pausas llenas.

Se utilizó el modelo de la lente de Brunswik para examinar cuales eran señales de comportamiento predictoras de los rasgos de la psicopatía y que correlacionaban con las percepciones de los rasgos psicopáticos de los observadores. También se examinó la combinación de dos canales de comportamiento incongruentes – el lenguaje emocional y la expresión facial emocional – y su asociación con los rasgos psicopáticos y con la observación de los mismos.

La muestra del estudio eran 100 reclusos masculinos voluntarios que estaban en una prisión de seguridad media en Florida. Cada recluso se sometió a una entrevista del PCL-R completa. Dos personas evaluaron a cada interno, dando puntuaciones altamente confiables. De los presos analizados 18 obtuvieron puntuaciones mayores de 30, cumpliendo con los criterios para el diagnóstico de la psicopatía.

Se codificaron 88 clips de video para al menos un tipo de comportamiento: expresiones faciales, lenguaje corporal o lingüística. Concretamente 50 vídeos fueron codificados para expresiones faciales, 51 para lenguaje corporal y 64 para análisis lingüístico. Treinta y cuatro de los vídeos fueron codificados para todos los comportamientos.

Las expresiones faciales fueron codificadas por un observador ajeno a la puntuación del PCL-R. Se clasificaron la expresión emocional en cada fotograma para la presencia y duración de la expresión, en las regiones superior e inferior de la cara por separado. La expresión de felicidad ocurrió con la frecuencia suficiente para ser sometida a análisis estadístico, las expresiones de tristeza, ira, miedo, disgusto, desprecio y sorpresa no fueron examinadas más en profundidad. En cuanto al lenguaje corporal se codificaron por un lado los ilustradores como índices de animación y los auto -manipuladores como índices de estrés. El contenido verbal se transcribió y se analizo con el software Word Count de Linguistic Inquiry (LIWC), concretamente se estudiaron las características de palabras emocionales positivas y negativas, palabras asociadas específicamente con la ira y expresiones no fluidas.

Uno de los hallazgos más destacados es que las puntuaciones más altas en psicopatía se asociaron con un estilo de comunicación distintivo. Las puntuaciones en el factor 1 del PCL-R estaban asociadas con un aumento de la sonrisa de Duchenne. Este tipo de sonrisa incluye la activación del orbicularis occuli, la aparición de patas de gallo alrededor de los ojos y está asociada con la felicidad genuina; pero investigaciones recientes han descubierto que el 71% de las personas pueden producirla sin sentir esa felicidad. Los psicópatas suelen simular las emociones, por tanto, se cree que serán capaces de producir esta sonrisa sin sentir la felicidad.  También es cierto que los psicópatas son personas que no se dejan llevar por la angustia, por tanto, se puede pensar que la aparición de esta sonrisa en situaciones donde la mayor parte de las personas estarían angustiadas puede reflejar sus bajos niveles de estrés en esa situación. Otra posible explicación es que los presos utilizan este tipo de sonrisa para aumentar su estatus o poder, ya que en los hombres son percibidas como señales de dominancia.

También se encontró que los rasgos asociados al Factor 1 estaban conectados con un mayor uso de ilustradores. Esto está relacionado con que los psicópatas son oradores animados y usan los gestos de las manos para controlar y dominar la conversación, así como para distraer de los mensajes verbales que son frecuentemente engañosos.

En relación al lenguaje verbal la psicopatía está asociada a un uso más abundante de palabras de emoción negativa, en particular con un lenguaje hostil y de enfado. Este lenguaje está asociado tanto al factor 1 como al 2 y refleja la tendencia de comportamiento agresivo y antisocial a la que son propensos los psicópatas. Este tipo de lenguaje también puede responder al placer que sienten estos individuos frente a la angustia psicológica del resto. Se tenía la hipótesis de que habría un uso reducido de las pausas llenas, pero no se puedo comprobar.

Se ha comprobado que presentan conductas contradictorias como las puntuaciones altas en el PCL -R con una mayor presencia de sonrisa de Duchenne y también un uso de lenguaje negativo y hostil. Esto se puede deber al prodigioso uso del engaño por parte de los psicópatas o al reflejo del placer que siente frente a la manipulación de los demás.

Se puede utilizar varias señales para identificar la psicopatía como son el lenguaje negativo y enojado, los ilustradores y las sonrisas de Duchenne. Concretamente las puntuaciones altas en el factor 1 utilizan la combinación de un lenguaje enojado y la sonrisa de Duchenne.

 

Estilos de comunicación relacionados con la psicopatía y su influencia en las impresiones de los observadores (I). Club de Lenguaje No Verbal

Amigos del Club de Lenguaje No Verbal esta semana presentamos el artículo “An Examination of the Communication Styles Associated with Psychopathy and Their Influence on Observer Impressions” de Brinke, Porter, Korva, Fowler, Lilienfeld y Patrick. En este artículo hablan de cómo se comunican las personas con rasgos psicopáticos y cómo podemos usar su estilo de comunicación para detectarlos.

La psicopatía, tal y como viene en el PCL – R, está dividida en dos factores. El primero de ellos recoge las características interpersonales y afectivas del trastorno, donde destaca el estilo manipulador y capacidades emocionales disminuidas, incluido la menor angustia emocional por el sufrimiento ajeno y menor culpa por el daño producido. El factor 2 esta relacionado con la impulsividad, un escaso control del comportamiento, la agresividad y un estilo de vida socialmente desviado. La psicopatía está relacionada con habilidades de conversación elevadas y una gran habilidad para mentir y manipular a los demás. Por ejemplo, los delincuentes sexuales psicopáticos son dos veces y media más propensos a obtener a la libertad condicional que los no psicopáticos.

Es cierto que las personas con rasgos psicopáticos tienen una mayor habilidad de manipulación, pero también es verdad que ésta no siempre pasa desapercibida a los demás. En un estudio anterior Fowler et al. (2009) comprobó que los observadores son capaces de distinguir los rasgos psicopáticos observando solo unos fragmentos de entre 5 y 10 segundos. Esto plantea la posibilidad de que los seres humanos llevemos incluido un “radar de depredadores” relativamente preciso que nos haga alejarnos de este tipo de personalidades.

Si bien es cierto que siempre se ha hablado del encanto de la personalidad psicopática hay poco estudio científico sobre el tema. Un estudio del año 1978, encontró que los jóvenes delincuentes con una personalidad psicopática hablaban más y realizaban más gestos con las manos. También, se inclinaban hacía delante, sonreían menos y hacían mayor contacto visual durante una conversación que las personas no psicopáticas. Otro estudio del año 1988 comprobó que los infractores psicopáticos realizaban más gesto con las manos mientras hablaban, pero tenían menos relación con lo que estaban diciendo que los agresores no psicopáticos. A parte de la antigüedad que presentan estos estudios, tienen otro problema, que en aquella época todavía no se había desarrollado el PCL-R y, por tanto, no se pudo realizar la medición.

A pesar de las limitaciones de los estudios mencionados anteriormente se puede decir que los psicópatas tienden a usar sus manos como una herramienta poderosa de comunicación y que de esa manera distraen la atención de los mensajes verbales que pueden ser engañosos. Además, otras investigaciones han confirmado que las personas que realizan más gestos con las manos son percibidas como más poderosas y con mayor influencia social. Por tanto, puede decirse que los psicópatas usan los gestos tanto para distraer de la posible mendacidad de su mensaje verbal como una manera de dominar la conversación. Otros estudios han descubierto que los delincuentes psicópatas tienen mayor tasa de automanipulaciones, mayor velocidad en el habla, un aumento de las dudas al hablar, mayor uso de ilustradores y un índice mayor de parpadeo. Se puede decir que las personas con niveles altos de rasgos psicopatológicos sufren un mayor estrés al mentir que las personas normales.

En cuanto a las expresiones faciales se cree que este tipo de personalidad es capaz de adoptar las expresiones faciales convincentes que faciliten la persuasión y la manipulación de los demás. Son capaces de imitar con precisión las expresiones de miedo y arrepentimiento. Las personas con niveles altos en el factor 1 del PCL-R tienen más éxito en producir una expresión emocional falsa frente imágenes con valencia emocional diferente. Las personas con mayores rasgos de psicopatía tienen menos posibilidades de involucrarse en fugas emocionales con respecto a la emoción que están intentando ocultar. Se puede concluir que a pesar de que tienen una escasa experiencia emocional genuina tienen una mayor capacidad para adoptar expresiones emocionales convincentes pero falsas.

En cuanto al contenido verbal de las interacciones, las investigaciones previas sugieren que la elección de determinadas palabras puede ayudar a revelar rasgos de personalidad patológicos, dentro de los cuales se incluiría la psicopatía. El análisis de las narrativas de los homicidios de los delincuentes psicopáticos frente a los no psicopáticos utilizaba descriptores más racionales de causa y efecto (“porque desde entonces”), se centraban más en las necesidades materiales (comida, bebida, dinero) y usaban menos referencias a las necesidades sociales (familia, amigos, religión). También tenían una mayor frecuencia de pausas llenas lo que puede implicar que les es dificultoso cognitivamente describir un evento emocional.

Además, usaron más verbos en pasado y en presente en sus narraciones, lo que correspondería con una menor intensidad emocional.  Esto guarda relación con la teoría de la interpretación emocional que dice que las personas para marcar una mayor distancia emocional narran sus eventos de manera más abstracta y en tiempo pasado. Esto aplicada a los delincuentes psicópatas nos dice que recuerdan de una manera más distante porque les afecta menos a su vida actual los crímenes que hayan podido cometer.

La semana que viene continuaremos con los resultados del presente estudio.

 

Creencias de policías y civiles sobre las señales faciales del engaño (II). Club de Lenguaje No Verbal.

Amigos del Club de Lenguaje No Verbal esta semana continuamos con el artículo “Policemen’s and Civilian’s Beliefs About Facial Cues of Deception” de Delmas, Elissalde, Rochat, Demarchi, Tijus y Urdapilleta. En este artículo hablan de las creencias que tienen los policías y los civiles sobre las expresiones faciales que se presentan durante una mentira.

En estudios anteriores tanto civiles como policías coinciden en que la aversión en la mirada es el componente más decisivo para detectar una mentira. Los civiles, además, daban mucha importancia a las expresiones faciales, cosa que parece que no tenía tanta prevalencia entre los policías. A pesar de no darle la misma importancia que los civiles, sus ideas respecto a ellas eran similares, consideraban que durante el engaño estaban presentes fruncir el ceño (AU4), arrugar la nariz (AU9), morderse los labios (AD32), parpadear (AU45), tragar (80) y mirar hacía otro lado.

Los policías tenían muchas creencias irrelevantes sobre el engaño. Se probó que tenían un 24% y un 22% de precisión en sus creencias para señales paraverbales y no verbales. Un experimento con la policía de Texas demostró que sus aciertos no diferían del azar. Algunas creencias que presentan los policías son que durante el engaño está menos presente la elevación del mentón (AU17) que cuando se dice la verdad. Por el contrario, durante el engaño está más presente el movimiento de cabeza y el parpadeo, al igual que la presión en los labios (AU24). Se sonríe menos al engañar que al decir la verdad. Lo que consideraban más presente durante el engaño era tragar (80). Parece ser que la experiencia por sí sola no contribuye a que se mejore la comprensión sobre el comportamiento engañoso.

Los objetivos del presente estudio eran: primero identificar las creencias con respecto a las expresiones asociadas con el engaño y comparar las creencias de los oficiales de policía y los civiles con respecto a las señales faciales de engaño.

Se utilizó una muestra de 106 participantes (63 mujeres y 42 hombres) de los cuales 55 eran civiles con una media de edad de 29 años, y 51 policías con una media de edad de 38 años. En relación a la policía se contactó con 62 oficiales de policía de los cuales 51 aceptaron participar. Todos eran miembros de los servicios judiciales de la OCRVP (Oficina Central para la Represión de la Violencia contra las Personas), el SRPT (Servicio Regional de Policía en el Transporte) y la CSI (Compañía para la Seguridad y la Intervención) de París. Todos eran miembros de la policía judicial con experiencia en interrogatorios, siendo la media de experiencia de 14 años. El 22% admitió haber recibido formación en interrogatorio y recopilación de testimonios.  Los civiles fueron reclutados en la “Cité des Sciencies et de l’Industrie” en París, ninguno informó de haber recibido formación en detección de la mentira o trabajar en investigación judicial.

Se tomaron 54 fotografías de una misma persona representando las señales faciales descritas en el FACS, en total 26 AU, siete AD, 10 posiciones de los ojos y la cabeza, tres movimientos más comunes de las cejas, y una cara neutral. Las caras se mostraron sobre un fondo negro y la distancia de la toma era de dos metros.

La prueba se realizaba en una sala con un ordenador portátil en el que aparecía el siguiente texto: “Imagina que estás hablando con alguien. Esta persona comienza a mentirte. Aparecen algunas expresiones faciales. Para cada foto tienes que decir si, en tu opinión, la expresión, es más, ni más ni menos, o menos presente durante una mentira”. Después iban apareciendo cada una de las imágenes y tenían que ir evaluándola, al final del test tenían que responder a unas preguntas relacionadas con su edad, sexo, profesión…

Se consideran que están más presentes durante el engaño: la elevación de la comisura de los labios (AU12), afinar labios (AU23), apretar labios (AU24), succión de labios (AU28), mandíbula lateral (AD L30), mordisco (AD32), repasar labios (AD37), girar la cabeza hacía la izquierda (51), cabeza hacía arriba (53), cabeza hacía abajo (54), ojos miran hacía la izquierda (61), ojos miran hacía la derecha (62), ojos hacía arriba (63), ojos hacía abajo (64), Hoyuelo (AU L14). Se consideraron 21 señales ni más ni menos presentes durante el engaño: levantar ceja interior (AU 1), párpados tensos (AU7), levantamiento de labio superior (AU10), depresor de la esquina labio (AU15), depresor labio inferior (AU16), elevador barbilla (AU17), contracción labios (AU18), estiramiento horizontal labios (AU20), apretar cuello (AU21), labios en embudo (AU22), separar labios (AU25), caída de mandíbula (AU26), abrir la boca (AU27), soplar (AD33), hinchar (AD34), chupar (AD35), dilatador fosas nasales (AD38), cabeza hacía atrás (58) y pose neutral. Como menos engañosas se consideraron: Arrugar nariz (AU9), ira (AU4+AU5+AU23), asco (AU9+AU10) y miedo (AU2+AU4+AU5+AU20+AU21).

Hay tres expresiones que muestran diferencias estadísticamente significativas entre policías y civiles: soplar (AD33), cabeza hacía abajo (54) y ojos arriba (63). La AD33 y 54 se consideraron ni más ni menos presentes por los policías y no fueron objeto de creencia por los civiles. La 63 los policías la consideraron como más presente que los civiles. Estas diferencias podrían deberse al azar.

La exactitud de los policías sobre las expresiones faciales asociadas al engaño está un 0’6 por encima del azar. Los agentes tienen numerosas creencias correctas, no asociaron con la mentira: arrugar la nariz (AU9), contracción labios (AU18), separar labios (AU25), caída de mandíbula (AU26), cabeza hacía delante (57), cabeza hacía detrás (58). Consideraron que estaba más presente al mentir y es correcto, apretar los labios (AU24). Por el contrario, tienen la creencia errónea de que está presente pero no es así: levantar mejilla (AU6), elevar comisura de los labios (AU12), cabeza hacía arriba (53), cabeza hacía abajo (54), ojos mirar a la izquierda (61), ojos miran a la derecha (62), ojos arriba (63), ojos abajo (64). También consideraron como menos presente pero sí que está elevar la barbilla (AU17). Además, no tienen creencias respecto a las siguientes expresiones y en realidad no están relacionadas con el engaño: levantar ceja interior (AU1), levantar labio superior (AU10), levantar ceja exterior (AU2), estiramiento horizontal de labios (AU20), afinar labios (AU23), mordisco (AD32), bajar cejas (AU4), cierre de ojos (AU43), levantar mejilla + elevar comisura labios (AU6+AU12), cabeza girada hacía la izquierda (51), cabeza girada hacía la derecha (52).

Como se ha dicho más arriba solo un 6% de las expresiones mostraban una diferencia estadísticamente significativa entre los policías y los civiles y podrían haber sido producto de la casualidad. Es posible que las creencias sobre el comportamiento durante el engaño tengan una mayor relación con los estereotipos interculturales que con la experiencia profesional. La tasa de precisión de los profesionales es solo de un 39% por tanto no es lo suficientemente alta. Por ello habría que seguir aumentando en el conocimiento científico sobre las expresiones relacionadas con el engaño a la vez que se debería corregir las creencias erróneas que presentan los profesionales de la investigación judicial sobre que expresiones están presentes cuando se miente.

 

Creencias de policías y civiles sobre las señales faciales del engaño (I). Club de Lenguaje No Verbal.

Amigos del Club de Lenguaje No Verbal esta semana presentamos el artículo “Policemen’s and Civilian’s Beliefs About Facial Cues of Deception” de Delmas, Elissalde, Rochat, Demarchi, Tijus y Urdapilleta. En este artículo hablan de las creencias que tienen los policías y los civiles sobre las expresiones faciales que se presentan durante una mentira.

Las personas evaluamos la cara de nuestro interlocutor para descubrir movimientos que puedan ayudarnos a entender si lo que nos está diciendo es verdad o mentira. Un ejemplo de las creencias sería cuanto más aversión en la mirada y parpadeo presente, mayor será la percepción de mentira. Estas creencias que todas las personas presentan provienen tanto del sentido común como de las pseudociencias que transmiten los medios de comunicación y que en la mayoría de los casos carecen del respaldo de la investigación empírica. Las creencias presentadas por las personas, por tanto, no siempre están en línea con lo que la ciencia demuestra. Por ejemplo, las personas consideran que con el lenguaje no verbal es fácil distinguir cuando alguien miente a cuando alguien dice la verdad y la ciencia, por el contrario, considera que esa afirmación no es del todo correcta. El problema viene cuando estás creencias erróneas afectan no solo a las personas normales sino también a los profesionales del ámbito de la justicia, que aplican esas creencias durante sus investigaciones.

Uno de los métodos para estudiar las creencias es el CQM, que a través de un cuestionario escrito analiza las creencias de las personas sobre si determinadas señales son características de los mentirosos. En las últimas décadas ha sido una herramienta muy usada en estudios para comprobar esas creencias.

Se analizaron 22 estudios donde se analizaron 11 expresiones faciales, se descubrió que las creencias estaban organizadas en una heurística general sobre el rostro del mentiroso. A continuación, se muestran los resultados de los estudios analizados.

Las señales faciales que las personas asocian con el engaño son: fruncir el ceño, arrugar la nariz, presionar los labios, morder el labio, parpadear, tragar, mover la cabeza y mirar con aversión. Las personas esperan que los mentirosos muestren el nerviosismo en el rostro, lo cual es coincidente con los estereotipos sobre la mentira. Esto no es así, los mentirosos no tienen por qué mostrar nerviosismo en el rostro mientras que las personas que están diciendo la verdad puede ser que sí que muestren nerviosos por temas ajenos al que están hablando. Esto puede llevar a predecir erróneamente la mentira.

Otra creencia es que habrá mayor presencia de expresiones faciales, pero la ciencia no ha podido establecer una relación directa entre el aumento de expresiones faciales y la mentira, ya que está puede deberse a otras causas, como el nerviosismo y no estar relacionado con estar diciendo una mentira.

Las creencias que tienen las personas se pueden ver influidas por las características del propio mentiroso o por las de la mentira. Se han estudiado cuatro categorías, la población, el tipo de mentira, el comportamiento evaluado y las características de la persona evaluada. El tema más estudiado es la población, las características propias de las personas que juzgan a las demás. Aquí se ha estudiado si hay diferencias entre ser un profesional o no del sistema judicial, ser hombre o mujer, ser padre o no tener hijo, o ser jefe o subordinado y su relación con las creencias sobre las expresiones faciales de los mentirosos. Los resultados arrojados parecen confirmar que no hay grandes diferencias en las creencias teniendo en cuenta las variables antes mencionadas. Por tanto, se acepta que tanto los profesionales como los civiles tienen las mismas creencias sobre que expresiones faciales denotan engaño y cuáles no.

El contexto en el que aparece la mentira y su naturaleza tienen una gran influencia sobre las creencias que posee la gente. Las personas relacionan diferentes intereses con las mentiras según el contexto. Por ejemplo, el mentir sobre un crimen se considera de alto riesgo, sin embargo, mentir sobre una transgresión menor se considera de bajo riesgo. Por tanto, al asociar la mentira con el estrés, se considera que las mentiras de alto riesgo tienen una mayor relación con el estrés y, en consecuencia, con una mayor presencia de expresiones faciales.

Otra creencia es que las personas juzgan más severamente a los demás que a ellos mismos. Consideran que los demás se ponen más nerviosos que ellos mismos al mentir. Por ello, informan de un mayor número de expresiones de nerviosismo y vergüenza en los otros que en ellos cuando mienten.

En cuanto a la relación con las creencias de la mentira y las propias creencias, parece que el usar o no un velo o algo que cubra parte del rostro no tiene una influencia directa. Tampoco se encontraron diferencias en relación con la edad de la persona que mentía. Por tanto, se puede concluir, que en principio las características de la persona no tienen una influencia directa sobre las creencias de los demás en relación a sí están mintiendo o diciendo la verdad.

Estos estudios presentaban tres limitaciones importantes. La primera de ellas era que describir las expresiones faciales solamente a través de palabras hacía que se complicara su comprensión y visualización por parte de los sujetos. La segunda limitación guarda relación con la anterior, es que algunos términos pueden ser ambiguos y generar confusión, por ejemplo, el término sonrisa no especifica que tipo de sonrisa sería, pudiendo ser Duchenne o no, y cada una de estas sonrisas involucran músculos diferentes y estados emocionales distintos. La última limitación habla sobre el número de expresiones faciales analizadas, ya que en los estudios revisados sólo se analizaron 11 expresiones faciales y centrándose especialmente en cuatro de ellas, lo cual deja fuera un gran número de expresiones posibles.

En la siguiente entrada veremos el experimento que se realizó para comprobar las diferentes creencias entre oficiales de policía y civiles.

Los efectos de la ropa y la postura en la percepción sobre las personas. Club de Lenguaje No Verbal.

Amigos del Club de Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el resumen del estudio “You are What You Wear: Unless You Moved – Effects of Attire and Posture on Person Perception” de Küster, Krumhuber y Hess; en él nos hablan de cómo afectan la interacción entre los estereotipos ocupacionales reflejados en la vestimenta y la postura en la percepción que nos formamos de las personas.

Las personas utilizamos claves para formar nuestra opinión sobre otras personas que acabamos de conocer. Entre otras utilizamos las señales faciales y más concretamente las expresiones faciales. Pero también, se utilizan como los gestos y señales corporales, incluyendo también la postura que adoptamos. Otros factores serían la vestimenta, el peinado, el aseo personal o los adornos.

La ropa que usamos puede aportar información sobre nuestros gustos o también puede ir asociada a una profesión, ya que los uniformes son los medios más fáciles para asociar a una persona con una determinada profesión, lo que provoca estereotipos ocupacionales. Éstos están generalmente asociados al éxito, los roles de género y la autoestima. Algunos estudios se enfocaron en la relación entre una profesión estereotipada de género y una profesión atípica, aunque al tratarse de estudios antiguos estaban muy centrados en los roles de género imperantes en la época y la metodología que usaron era a través de viñetas.

La presente investigación consta de tres estudios donde se estudiaron la relación entre la vestimenta presentada, en este caso uniformes, con las percepciones de empatía y dominancia. Además, se estudió como la variación de la postura, entre abierta o cerrada, podía modificar las percepciones sobre los puntos anteriores. Para los tres estudios se utilizaron avatares, ya que es más fácil de controlar que ninguna otra variable interfiera en la investigación y en estudios anteriores se descubrió que las personas reaccionan igual ante los avatares que ante otros seres humanos.

El estudio 1 tenía como objetivo evaluar el nivel de empatía que otorgaban a un avatar en función de la vestimenta que presentaba. En este caso era un uniforme de enfermera, uno militar y una vestimenta causal para la condición de control. Se utilizaron 164 personas de muestra (116 mujeres y 48 hombres) con una media de edad de 25 años. Se crearon cinco identidades femeninas caucásicas, con diferencias en el tono de la piel y el color de los ojos y el pelo. Se utilizaron texturas fotorrealistas con luz indirecta. Las imágenes presentaban un tamaño de 400×497 pixeles y eran de la cara, cuello y pecho. Todas las identidades eran presentadas bajo las tres vestimentas distintas.

A cada participante se le asigno una de las 15 combinaciones posibles. Se les dio el siguiente texto: “Esta es Erin. Ella intenta hacerlo bien en su trabajo y lo toma en serio. En su tiempo libre hace deporte. Los fines de semana a Erin le gusta salir con sus amigos”. Los nombres y la descripción fueron idénticos para todos los participantes sin importar la foto que les fuera asignada. Los participantes tenían que evaluar seis ítems diferentes relacionados con la empatía, a través de la pregunta “¿Cuánto es capaz esta persona de X?” Siendo X reemplazada en cada caso por: “tomando la perspectiva de otra persona”, “entendiendo los sentimientos de los demás”, “mostrando compasión”, “brindando consuelo”, “compartiendo sus sentimientos” y “sintiéndose conmovido por los sentimientos de otra persona”.  Las respuestas eran dadas en una escala del 1 al 9, siendo el 1 para nada y el 9 mucho.

Los resultaron mostraron que había un efecto significativo para el atuendo, se veía más empática a la enfermera que a la militar o que a la vestimenta casual. La diferencia entre el uniforme militar y la vestimenta casual no llegó a ser significativa.

El estudio 2 añadía la postura y la calidez y dominio a lo investigado en el anterior. Para ello, se contó con 312 participantes (213 mujeres y 99 hombres) con una edad media de 22 años. En este caso se crearon cuatro identidades caucásicas, en las mismas condiciones que en el estudio anterior. Aquí se presentaban con uniforme militar o de enfermera y con una postura abierta o cerrada, obteniendo así 16 avatares diferentes. Los participantes veían un avatar y completaban la escala de empatía utilizada en el estudio 1. Además, se añadió una escala de cuatro ítems sobre calidad y de otros cuatro sobre dominancia, basados en las Escalas de Adjetivos Interpersonales Revisadas. Las preguntas eran: “Comparado con una persona promedio, ¿Cómo X es esta persona?”. La X era sustituida, en relación a la calidez, por: “de buen corazón”, “tierno”, “de corazón frío” y “antipático”.  Para el dominio, era: “asertivo”, “dominante”, “tímido”, y “flojo”. Las respuestas iban del 0 al 8, siendo el 0 no son capaces y el 8 muy capaces. Se presentaban en primer lugar las escalas para calidez y dominio intercalando las preguntas y por último se pasaba la escala de empatía.

Los resultados mostraron que cuando tenía una postura abierta y el uniforme de enfermera se calificaba como más cálido que cuando la postura era cerrada. La postura abierta y el uniforme militar le otorgaban menor dominio que con la postura cerrada. Se comprobó que la enfermera seguía siendo calificada como más cálida y empática, pero que si se añadía la postura cerrada estos efectos desparecían, por tanto, se puede decir que los estereotipos ocupacionales pueden ser anulados por un comportamiento negativo no verbal.

En el estudio 3 se añadió la variable del sexo al experimento.  Se utilizaron 163 participantes (96 mujeres, 63 hombres y 4 de otro sexo) con una edad media de 28 años.  En este caso se generaron cuatro identidades, dos masculinas y dos femeninas. Cada personaje fue presentado con las tres vestimentas diferentes (enfermera, militar y casual) y las dos posturas (abierta y cerrada).  Para que la apariencia facial no afectara a las percepciones de dominio y calidez se les difuminó el rostro con un filtro. Se utilizó el mismo procedimiento que en los estudios anteriores.

Los resultados para las identidades masculinas fueron más significativos para el dominio con su relación con el uniforme y la postura. Las posturas abiertas tuvieron más alta la empatía y más bajo el dominio. Los avatares con uniforme de enfermero fueron puntuados más altos en empatía que los otros dos. Por el contrario, el dominio fue percibido como mayor con el uniforme militar. El uniforme de enfermero fue asociado a mayor competencia que el de militar, y éste a su vez fue mayor que la vestimenta casual.

Una postura cerrada condujo a un mayor dominio percibido, lo que a su vez llevó a una mayor competencia percibida. Los hombres con uniforme de enfermero se percibían como más empáticos y esto se asociaba a una mayor competencia percibida.

Los resultados para las identidades femeninas los avatares con una postura abierta fueron calificados como menos competentes y dominantes, pero más empáticos. La vestimenta casual se asociaba con menos competencia que los dos uniformes. Con la postura abierta el uniforme militar se asoció con índices de dominancia más altos que el de enfermera o la ropa casual. Con la postura cerrada ambos uniformes fueron asociados a mayor dominancia que la vestimenta casual. Para las mujeres las percepciones de dominancia y empatía se veían afectadas por la postura.

En resumen, para las mujeres los participantes eran más influenciados por su lenguaje no verbal que los estereotipos ocupacionales. Sin embargo, para los hombres fue al revés, los participantes confiaron más en los estereotipos de ocupacionales.

Influencia de la mirada y la postura de la cabeza en los juicios de dominancia, fuerza física e ira. Club de Lenguaje No Verbal.

Amigos del Club de Lenguaje No Verbal esta semana presentamos el artículo “Eye Gaze and Head Posture Jointly Influence Judgements of Dominance, Physical Strength and Anger” de Toscano, Schubert y Giessner. En este artículo hablan de como la mirada y la postura que adopta la cabeza puede influenciar en los juicios emitidos por los demás sobre la dominancia, la fuerza física o la ira.

En todas las culturas y a través de todos los tiempos las sociedades se han organizado en jerarquías, un estatus alto en ellas ha aportado beneficios para las personas. Cuando se muestran comportamientos propios de estatus alto las personas son categorizadas como dominantes. Uno de estos indicadores es la fuerza física, también el rostro puede ser un indicador de estatus social, tanto la morfología como las expresiones faciales pueden significar dominancia. A parte, la expresión facial de la ira da una configuración de más fuerte y más dominante al rostro.

La percepción de dominación facial puede definirse como la capacidad de influir en otros a través de la implementación de acciones que tienen un impacto en ellos, en particular aquellas que proporcionan recompensas positivas. Algunas investigaciones relacionan la dominancia facial con la fuerza corporal, ya que ésta permite poder llevar a cabo acciones a través de nuestros propios medios corporales. Rostros con cejas bajas, ojos pequeños, barbilla grande, boca estrecha y nariz ancha indican fuerza y dominancia.

Normalmente estos estudios se han llevado a cabo con la cabeza y la mirada neutras, pero en la vida real tanto la postura de la cabeza como la dirección de la mirada varían, por ello habría que estudiar como estas variaciones pueden modificar la percepción de la dominancia y la fuerza.

Los humanos nos interesamos más por nuestros congéneres cuando nos miran directamente. Desde pequeños somos capaces de diferenciar la mirada directa de la desviada. La mirada puede indicar interés, pero también dominio y sumisión. Cuando es directa puede ser interpretada como una amenaza en determinados contextos. Hay investigaciones que demuestran que desviamos la mirada cuando los demás tienen comportamientos dominantes. Las emociones más relacionadas con la dominación son intensificadas con la mirada fija. Las demostraciones de dominación son expresadas a través de miradas fijas mientras que la sumisión se produce por la mirada evitada.

La postura de la cabeza también puede influir en la dominancia percibida. Algunos estudios sugieren que la cabeza levantada aumenta el juicio de dominio. Además, las personas con caras levantadas hacía arriba son percibidas como más pesadas que aquellas con caras hacía abajo. También, una postura más arriba aumenta la masculinidad percibida en hombres.

También hay investigaciones que indican que no solo se consideran más dominantes las caras inclinadas hacía arriba, sino que puede darse el caso de que se perciban como más dominantes aquellas caras inclinadas hacía abajo.

En el presente estudio se explora como cambian los juicios de fuerza física y dominancia dependiendo de la postura de la cabeza y de la mirada, si cambian a la vez y si la mirada y la postura interactuaban en sus efectos.  Las investigaciones anteriores, como ya hemos visto, están de acuerdo en que una cabeza inclinada hacía arriba indica dominio, pero una cabeza hacía abajo puede indicar sumisión, pero también desafío y disposición a combatir. La hipótesis planteada es que la mirada puede influir en este resultado. También se tuvo en cuenta el género ya que los rostros masculinos expresan una mayor dominancia.

En el estudio 1 se investigó tanto la dominancia como la fuerza. Para ello se manipularon tanto la posición de la cabeza (neutra, hacía arriba o hacía abajo) como la mirada (directa o desviada). Hubo 295 participantes agrupados en tres grupos. El grupo 1 eran 93 estudiantes universitarios portugueses (68 mujeres y 25 hombres con una edad media de 23 años). El grupo 2 eran 137 participantes estadounidenses (74 mujeres y 63 hombres, con una edad media de 36 años). El grupo 3 eran 65 participantes estadounidenses (30 mujeres y 35 hombres, con una edad media de 35 años), esta muestra era más pequeña porque solo se investigaba la fuerza. Los participantes juzgaban 60 caras (30 de hombre y 30 de mujer) creadas a partir del software FaceGen. Para cada retrato se utilizaba una posición de cabeza neutra, otra inclinada para arriba y la última inclina para abajo; y dos tipos de miradas, directa y desviada. Todas las caras eran blancas con el fin de evitar estereotipos, aunque el tono de la piel era diferente.

Se concluyó que la dominancia y la fuerza física se juzgaban más altas cuando se inclinaban las cabezas, en comparación con una postura neutral de la misma. Cuando estás inclinado y miras más directamente al interlocutor aumenta la impresión que tiene sobre tu fuerza física y tu dominancia.  En lo referente a la mirada, su relación con la posición de la cabeza era más fuerte con la mirada directa que con la desviada, ya que cuando la mirada se desvía es indiferente la posición de la cabeza. La cabeza inclinada de un hombre se interpretaba más fácilmente como dominante que la de una mujer. Tanto la postura de la cabeza como la mirada tenían una mayor influencia en la percepción de la dominancia que en la de la fuerza física.

El estudio 2 investigó la relación de la ira con las percepciones de dominancia y de fuerza física. Para este estudio se tuvo una muestra de 61 participantes (33 mujeres y 28 hombres, con una edad media de 34 años) a los cuales se les preguntó sobre lo enfadado que parecía una persona, siendo 1 nada enfadado y 7 muy enfadado. Se utilizaron los mismos materiales que en el estudio anterior.

Las señales de ira parece que se perciben de manera similar a la dominancia y la fuerza física. Los juicios de ira eran más altos cuando las cabezas estaban inclinadas o levantadas en lugar de estar en una posición neutra, pero solo cuando la mirada era directa. Las cabezas inclinadas con la mirada directa se juzgaron como más enojadas que las cabezas levantadas con la mirada directa a los ojos. Esto se producía en mayor medida en los hombres.

Se puede concluir que se percibió que las posturas elevadas de la cabeza tenían más estatus social ya que se juzgaron como más fuertes y dominantes que aquellas que estaban en posición neutra. También se descubrió que las cabezas inclinadas eran percibidas como más dominantes, con más fuerza y más enfadadas cuando la mirada era directa y especialmente ocurría en los hombres. Inclinar la cabeza y tener la mirada desviada era muestra de sumisión y debilidad física. También es importante destacar que la relación de la postura de la cabeza y la mirada fue menor con la fuerza física que con la dominancia. Esto puede explicarse porque en los humanos el estatus social va más allá de la fuerza física y entran en juego otros componentes como la inteligencia emocional, la voluntad de liderar y las aptitudes cognitivas.

Reconocimiento de las claves vocales de la emoción y la intención social en adultos y adolescentes. Club de Lenguaje No Verbal.

Amigos del Club de Lenguaje No Verbal esta semana presentamos el artículo “Mid- Adolescent’s and Adults’ Recognition of Vocal Cues of Emotion and Social Intent: Differences by Expression and Speaker Age” de Morningstar, Ly, Feldman y Dirks. En este artículo hablan de la influencia de la edad tanto del hablante como del oyente en el reconocimiento de la emoción y las expresiones sociales a través de las claves vocales.

La voz es una fuente de múltiple información, más allá de lo que nos diga el propio mensaje. La voz, en sí misma, puede transmitir información tanto del estado emocional del hablante como de sus intenciones sociales. La capacidad para entender estas señales emocionales en la voz va mejorando con la edad, hasta que se lleva a la adolescencia donde los niveles son similares a los de los adultos. No se sabe si las diferentes percepciones también varían en función de otras características como la edad del hablante. Estudios recientes indican que la prosodia emocional de los jóvenes puede no ser equivalente a la de los adultos.

Este estudio investiga el reconocimiento de oyentes tanto adultos como adolescentes de las expresiones socioemocionales vocales presentadas por hablantes adultos y adolescentes. Se estudia si la etapa de desarrollo del interlocutor interactúa con las propiedades del estímulo, como la edad del hablante y el tipo de expresión que transmite para predecir la capacidad de reconocimiento de la emoción vocal del oyente. Existe evidencias que ratifican que la capacidad para reconocer las expresiones vocales de la emoción mejora durante la infancia hasta que a mediados de la adolescencia se alcanza los niveles que se presentan en la adultez. Pero trabajos recientes, han demostrado que la red social del cerebro sigue madurando durante la adolescencia lo que sugiere que se pueden presentar nuevos ajustes emocionales. Por ello, el reconocimiento de la emoción vocal puede que se mejore desde la adolescencia y que las propiedades del estímulo sean las que faciliten o dificulten ese reconocimiento.

La edad del hablante, como se ha dicho, puede estar vinculada a la precisión del reconocimiento emocional vocal de los oyentes. La evidencia sugiere que las características acústicas que subyacen a las experiencias emocionales difieran según la edad, siendo más difícil de decodificar la prosodia emocional de los jóvenes que de los adultos. Se comprobó que los actores juveniles presentaban expresiones socioemocionales menos distintas que los actores adultos. Los adultos se expresan en tono más bajo cuando están tristes que cuando están enfadados, en cambio, los jóvenes presentaban el mismo tono para ambos estados. Esto supone que las representaciones vocales de los jóvenes tienen menos variación entre sí que las de los adultos. Debido a la importancia que tiene el tono en el reconocimiento emocional es posible que las expresiones de los jóvenes sean menos reconocidas que las de los adultos. También, debido a que todavía no presentan una madurez plena todas las áreas cerebrales involucradas en el reconocimiento emocional de la voz, puede ser que los adolescentes tengan mayores dificultades que los adultos en reconocer los estados emocionales por la voz de otros adolescentes, al presentarse como un estímulo más complejo debido a su poca variación.

Investigaciones anteriores concluyeron que la ira y la tristeza se reconocen mejor que la felicidad o el asco, también que la voz puede transmitir información social importante en la prosodia actitudinal. En este estudio se examinó el reconocimiento de las emociones básicas por parte de los oyentes, así como las expresiones sociales que denotan hostilidad social (mezquindad) y afiliación (amabilidad).

Las hipótesis que se plantearon para el estudio fueron que la interpretación de los oyentes dependerá de la edad de los hablantes. La voz de los adultos será más fácil de interpretar y que todos los oyentes encontraran más difíciles de interpretar la voz de los adolescentes, ocurrirá especialmente esto con los oyentes adolescentes. También se plantea que los adolescentes mostrarán niveles similares a los adultos en el reconocimiento de ciertas emociones como, la ira, la felicidad o la tristeza; pero, los adultos serán superiores en otras más complejas como el asco o en expresiones sociales como la mezquindad o la amabilidad.

La muestra utilizada de oyentes fue 50 adolescentes (58% mujeres, 42% hombres) con edades entre los 13 y los 15 años y 86 adultos (59% mujeres y 41% hombres) con edades entre los 18 y los 30 años. En cuanto a los hablantes fueron todos actores profesionales 7 niños con una edad media de 12 años y 17 niñas con una edad media de 12 años, 15 mujeres con una edad media de 25 años y 15 hombres con una edad media de 33 años.

Los hablantes grababan cinco frases de contenido neutro en siete tonos emocionales diferentes: ira, felicidad, tristeza, miedo, asco, amabilidad y mezquindad. Los oyentes escuchaban las grabaciones todas las veces que querían y puntuaban lo reconocibles que eran las emociones y la autenticidad que presentaban en una escala del uno al cuatro.

Se concluyó que los oyentes adultos fueron más precisos que los adolescentes. También que las grabaciones de adultos se reconocían mejor que la de los jóvenes. Sin embargo, la interacción bidireccional entre el oyente y la edad del hablante no fue significativa. La tristeza y la ira se reconocieron mejor, seguidas por el miedo y la amabilidad. La felicidad y la amabilidad no fueron diferenciadas y lo mismo le ocurre a la ira con la mezquindad.

Hubo interacciones bidireccionales significativas entre la edad del oyente y el tipo de expresión y la edad del hablante y el tipo de expresión. Los adultos eran más precisos que los jóvenes al escuchar las grabaciones de miedo y de tristeza en adultos y de ira, miedo, amabilidad y tristeza en jóvenes. Adolescentes y adultos oyentes fueron equivalentes en los relatos adultos de ira, asco, amabilidad, felicidad y mezquindad y para los de jóvenes en asco, alegría y mezquindad. El miedo y la tristeza a menudo se confundían entre sí, especialmente en hablantes jóvenes. Al igual que la amabilidad y la alegría, esto era especialmente pronunciado en jóvenes.

Como se hipotetizó las expresiones vocales de los jóvenes eran más difíciles de identificar que la de los adultos en general, esto puede deberse al mayor desarrollo del tracto laríngeo. En cuanto la mejor codificación puede deberse a la mayor maduración de las habilidades sociales con la edad, pero también puede ser por la mayor experiencia profesional, debido a que todos ellos se dedicaban al mundo de la actuación. También se confirmó la hipótesis de que los adolescentes tendría mayores problemas de reconocimiento, especialmente con las voces de otros adolescentes, esto puede ser debido al incompleto desarrollo tanto de la capacidad de reconocimiento emocional como a la menor habilidad de comunicación de los codificadores. Los datos indican que el nivel de desarrollo del codificador es más importante para el reconocimiento emocional vocal que el del decoficador. Se esperaba una mayor precisión por parte de los adultos en expresiones complejas y poco reconocidas, los oyentes adultos superaron a los jóvenes en expresiones bien identificadas como la ira, la tristeza o el miedo. Esto puede significar que la mayor maduración y experiencia de los adultos con señales de emoción puede no ser suficiente para conferir una ventaja de procesamiento con expresiones que son difíciles de comunicar e identificar mediante el uso de señales acústicas.

La importancia de las señales visuales y vocales de los portavoces en tiempos de crisis. Club de Lenguaje No Verbal.

Amigos del Club de Lenguaje No Verbal esta semana presentamos el artículo “Spokespersons’ Nonverbal Behavioral in Times of Crisis: The Relative Importance of Visual and Vocal Cues” de De Waele, Claeys, Cauberghe y Fannes. En este artículo hablan de la influencia tanto de las señales visuales como de las vocales de engaño de los portavoces de las organizaciones durante una crisis y su repercusión tanto en las actitudes de las personas hacía ella como de las intenciones de compra de sus productos.

Directores ejecutivos, políticos, celebridades y demás figuras públicas son examinadas al detalle en sus intervenciones porque se cree que el significado auténtico de sus mensajes está en las señales no verbales. Un ejemplo de ello sería el abundante análisis que realizó la prensa norteamericana durante la campaña electoral de 2016 de Donald Trump y Hillary Clinton. En situaciones en las que no se confía especialmente en el orador o se cree que puede estar mintiendo se analizará el comportamiento no verbal para dilucidar sobre la credibilidad del compareciente. La crisis en las organizaciones son momentos en los cuales el público no muestra una confianza plena en las mismas, por tanto, sería un tiempo muy relevante para descubrir cómo las señales no verbales pueden influir en la percepción del público.

Aun siendo un tema importante no abunda la investigación centrada en él. La mayor parte de los estudios hablan sobre aspectos verbales durante la comunicación en crisis, especialmente sobre el impacto del contenido de la comunicación. Otra área investigada ha sido los aspectos visuales como la etnicidad, las características faciales, las expresiones visuales de poder y las expresiones emocionales faciales. Sólo un estudio se centró en las señales vocales, concretamente en el tono de voz. Dado que la mayor parte de este tipo de comunicaciones se produce a través de conferencias audiovisuales, vídeos corporativos o entrevistas sería interesante analizar tanto las señales visuales como las vocales.

La psicología social dice que las personas confían más en las señales visuales que en las señales vocales cuando se están formando la opinión sobre otra persona, pero esto dependerá del contexto en el que se produzca. Dado que la credibilidad jugará un papel de suma importancia en la comunicación durante una crisis en las empresas es interesante examinar como este tipo de señales producidas por el portavoz de la misma afectan a las actitudes hacia la empresa como el comportamiento que se tiene hacia la misma.

Las señales no verbales de un hablante tienen una gran importancia para la percepción del oyente, ya que a través de ella puede juzgar la intención que tiene el interlocutor de ser sincero o por el contrario de engañarle. Este tipo de señales no verbales habitualmente han sido divididas en dos clases, señales visuales (gestos con las manos, miradas…) y señales paraverbales o vocales (tono de voz, trastornos en el habla…). Un área muy importante de investigación ha sido en el impacto de las señales visuales en la percepción del poder. Se ha observado que las señales visuales de poder (expresión facial relajada, posición abierta del cuerpo, contacto en la mirada, postura erguida y movimientos corporales expresivos) aumentan la competencia de un portavoz durante una crisis, sin embargo, después de una crisis, las señales visuales impotentes aumentan la sinceridad del portavoz. Por tanto, un aumento en la competencia como en la sinceridad mejoraran la reputación.

Otra línea de investigación ha sido la detección del engaño a través de las señales visuales. Hay dos ramas, unos investigadores se han centrado en las señales reales u objetivas de engaño y, por otro lado, otros investigadores han trabajado sobre que señales nos hacen creer que nos están engañando. En la primera línea, varios metaanálisis han demostrado que hay pocos comportamientos no verbales que indiquen claramente el engaño, llegando a cuestionarse si se podría detectar simplemente con señales no verbales. En relación con la segunda línea, hay señales que independientemente de la veracidad del mensaje nos llevan que lo percibamos como engañoso, como, por ejemplo, la aversión de la mirada, los movimientos del tronco, los cambios de posición, los adaptadores o los movimientos de manos y pies.

Los dos estudios que a continuación se presentan examinan la interacción entre las señales visuales y vocales de los portavoces de las organizaciones durante una crisis. El estudio 1 trata sobre el impacto de las señales visuales del engaño y los trastornos del habla en las actitudes hacia una organización en crisis. El estudio 2 habla sobre el impacto de las señales visuales de engaño y el tono de voz en las intenciones de compra hacia una organización durante una crisis.

Como ya se ha dicho la credibilidad es muy importante en la comunicación, especialmente en aquella que se produce durante una crisis. Por tanto, en el estudio 1 se plantea la hipótesis de que las señales visuales engañosos en la comunicación de crisis resultan en una actitud más negativa hacia la organización que las señales visuales no engañosos porque disminuyen la credibilidad del portavoz. La otra hipótesis planteada es que la alteración en el habla (uso de muletillas, palabras repetidas u oraciones incompletas) en la comunicación durante la crisis tiene como resultado más actitudes negativas hacia la organización que si no están presentes, pero sólo cuando hay señales visuales engañosas.

Se presentaba en papel un escenario de crisis de una empresa ficticia dedicada al comercio online que había tenido un problema con la confidencialidad de los datos de los clientes, ya que habían sido publicados los nombres, direcciones, emails, tarjetas de crédito y contraseñas de los usuarios de su tienda online. No se especificaba quien era el responsable. Después se mostraban tres instantáneas y un audio de la entrevista donde el CEO explicaba que había sido debido a un virus informático muy agresivo y que sus estrictos protocolos de seguridad no habían podido evitarlos. Se mostraba diferentes situaciones experimentales, en una había señales visuales engañosas, en otra no, en otra había alteraciones en el habla y en la otra no. Las señales visuales engañosas eran aversión en la mirada, cambios en la postura y uso de adaptadores (tocarse el brazo y reajustarse la corbata). Las alteraciones del habla eran errores en el habla (palabras u oraciones repetidas, cambios de oración, oraciones incompletas y deslizamientos de los labios) y variaciones en el habla.

Participaron 125 personas (52% mujeres y 48% hombres) con edades comprendidas entre los 18 y los 73 años, la media de edad estaba en 33 años. Se envía por email la situación y luego un link a un vídeo de YouTube donde se presentaban las fotos y el audio de la entrevista, para finalizar tenían que realizar una encuesta.

Se confirmó la importancia de las señales visuales de engaño, ya que las mismas provocaban un mayor número de actitudes negativas hacía la empresa y hacía menos creíble al CEO. Por tanto, es importante que los portavoces se aseguren de mirar a la cámara, al entrevistador o al público, que eviten los cambios de postura y los adaptadores para transmitir una mayor credibilidad. También, se confirmó que las señales vocales dependerán de las visuales. Exclusivamente cuando había señales visuales de engaño, las alteraciones del habla tuvieron también una influencia negativa.

El estudio 2 tiene como hipótesis que las señales visuales engañosas en la comunicación de una crisis dan como resultado intenciones de compra más bajas y que un tono de voz elevado en la comunicación de la crisis también da como resultado las intenciones más bajas de compra debido a la menor credibilidad del portavoz, pero solo cuando haya señales visuales engañosas.

El procedimiento a seguir fue igual que en el estudio 1, en lo relacionado al tono, en una de las condiciones experimentales se elevó (a 123 Hz) y en otra se disminuyó (a 87 Hz). La situación presentada fue la siguiente, el agua embotellada de una empresa dedicada a ello contenía altos niveles de nitratos lo que había llevado a la hospitalización de un niño por cianosis. El CEO explicaba que el problema estaba fuera del control de la empresa. En este caso hubo 126 participantes (54% mujeres y 46% de hombres) con edades entre los 19 y 85 años, con una media de 39 años.

El estudio 2 corrobora los resultados del estudio 1. También demostró que las señales visuales de engaño afectan a la intención de compra. En lo relativo al tono de voz, una voz aguda tiene un impacto negativo en la intención de compra solo sí existen señales visuales de engaño. Por tanto, queda confirmado el impacto de las señales visuales sobre el efecto que puedan tener las señales vocales.

La voz aguda no es una señal engañosa en sí misma porque no disminuye la credibilidad del CEO, pero sí que es negativa en la intención de compra cuando existen señales engañosas. Esto puede ser porque influye de otra manera reduciendo la credibilidad. Además, la voz aguda está relacionada con la falta de poder, nerviosismo, menor atractivo y menor competencia.

Como limitaciones se tiene el uso de fotos en lugar de vídeo que hubiera sido más realista, la mayor prevalencia de las señales visuales sobre las vocales, la no interacción con los elementos verbales del mensaje y que la realización al ser online el audio y el vídeo no se presentaron en un entorno controlado.

Revisando los efectos del género en la detección del engaño. Club de Lenguaje No Verbal

Amigos del Club de Lenguaje No Verbal esta semana presentamos el artículo “Revisting Perceiver and Target Gender Effects in Deception Detection” de Lloyd, Summers, Hugenberg y McConnell. En este artículo hablan de como el género del preceptor y del objetivo puede influir en la detección del engaño.

La problemática de la detección del engaño ha sido de gran interés para la justicia durante siglos y también ha sido un tema muy investigado. A pesar de todo ello, la detección del engaño es complejo. Se ha comprobado que las personas detectan correctamente en un 54% de los casos, lo que supone un porcentaje muy bajo por encima de lo que sería el azar (50%). El no poder detectar el engaño con corrección tiene graves consecuencias económicas, sociales, emocionales, teniendo implicaciones significativas para el comercio, la justicia penal y las relaciones románticas.

Las investigaciones sobre el tema han intentado mejorar la precisión con la que se detectan los engaños. Una de las características más investigadas ha sido el receptor y el género del objetivo, tema central del presente estudio.

Las investigaciones llevadas a cabo hasta el momento han llegado a tres conclusiones respecto el género y la detección del engaño. La primera es que las mujeres son mejores que los hombres en la detección del engaño. La segunda es que dependiendo de las investigaciones las mujeres o los hombres son mejores mentirosos. La tercera es la combinación del género tanto del objetivo como del perceptor.

Diferentes investigaciones concluyeron que las mujeres son mejores detectando mentiras que los hombres, mostrando un mayor rendimiento en diferentes paradigmas como puede ser detectándolas con desconocidos o con sus parejas sentimentales. Han sido superiores tanto en los juicios explícitos de engaño como en las medidas inconscientes. Esto es consistente con los resultados del género en las tareas de sensibilidad interpersonal en general. Las mujeres son superiores a los hombres en las tareas relacionadas con la percepción de la persona y la sensibilidad interpersonal como son la memoria de las personas, el reconocimiento de las emociones, el conocimiento de señales no verbales y la interpretación de señales verbales y no verbales. Esto puede ser debido a que las mujeres han desarrollado siempre roles sociales dirigidos al cuidado que enfatizan la sensibilidad emocional. Esto podría hacer que aumentase la sensibilidad social a través de la práctica y la creación de estereotipos que afecten de manera diferente al rendimiento de hombres y mujeres. Se ha comprobado, incluso, que los hombres se desempeñan peor en tareas enmarcadas como femeninas que cuando se enmarcan como masculinas o no se enmarcan. En cambio, en relación con la detección de la mentira no hay estereotipos aparentes sobre que las mujeres sean más sensibles en la detección del engaño. De hecho, si nos fijamos en una de la profesión que más pueden utilizar la detección del engaño, como es la policía, la gran mayoría son hombres. Hay investigaciones que incluso han llegado a la conclusión contraria, que los hombres son mejores detectando mentiras que las mujeres. Los metanálisis no han encontrado evidencias sólidas sobre la mejor precisión en la detección del engaño por alguno de ambos géneros.

En cuanto a la relación del género de la persona que miente, a pesar de haber recibido menos atención, las conclusiones tampoco son definitivas. Unas investigaciones concluyeron que las mujeres eran mejores mintiendo que los hombres ya que tienen más práctica con las emociones y su demostración, y, por tanto, serían capaces de mentir mejor sobre ellas. Mientras que otras investigaciones concluyeron que era más difícil de detectar a los mentirosos masculinos. La teoría que subyace a estas dos conclusiones opuestas es la misma. En este último caso se apuesta a que la causa de que sea más fácil leer a las mujeres es justamente su mayor emocionalidad, lo que hace más fácil que se le escape la emoción real que están sintiendo. Parece ser que hay una mayor evidencia que apuesta porque son mejores mentirosos los hombres, pero no se pueden llegar a conclusiones definitivas firmes.

En la relación con la detección del engaño y la combinación del género del objetivo como del perceptor se concluyó que los preceptores femeninos en comparación con los masculinos eran más precisos en la detección del engaño en blancos masculinos. Por el contrario, los preceptores masculinos fueron más precisos en blancos femeninos. Esto puede explicarse debido a los sesgos y preferencias del género. Confiamos más en las personas de nuestro propio género y puede hacer que nos perdamos pistas sobre el engaño. Pero estudios posteriores no consiguieron comprobar ese efecto.

¿Por qué existen hallazgos tan inconsistentes en esta área? Primero, porque muchos estudios clásicos en este tema tenían conjuntos de estímulos relativamente pequeños, en gran parte debido a la dificultad de crear estímulos de alta calidad en los paradigmas de detección de mentiras. Segundo, muchos estudios que observaron los efectos del género del perceptor tienen bajo poder estadístico. Tercero, algunas inconsistencias de los efectos de género en la detección de mentiras pueden ser metodológicas. Finalmente, los hallazgos del efecto de género también pueden ser ocultados por cuestiones analíticas.

En el presente estudio se analiza el papel del preceptor y el género del objetivo, además se intentan evitar algunos de los problemas que presentaba la literatura prexistente. Para ello se reclutó una gran cantidad de muestra (402 sujetos) y una gran cantidad de vídeos (320) con igualdad de mujeres y de hombres y contando dos verdades y dos mentiras. Los vídeos fueron extraídos de la Base de Datos de Detección del Engaño de la Universidad de Miami, y se normalizaron multitud de variables para que el trabajo contara con más control. Esto permitió usar la Teoría de Detección de Señales (SDT) que ofrece una mayor precisión sobre los mecanismos subyacentes a la detección de mentiras, ayudando a no confundir la capacidad de discriminar entre verdades y mentiras con la tendencia a favorecer una respuesta sobre otra.

Los 402 sujetos (203 hombres y 199 mujeres) vieron cada uno un subconjunto de la muestra de vídeos. Los participantes eran su mayoría blancos (83’5%) y con edades comprendidas entre los 18 y los 78 años. Los vídeos eran muestras de 80 sujetos diferentes (40 hombres y 40 mujeres) diciendo verdades y mentiras sobre sus relaciones personales. Sus edades estaban comprendidas entre los 18 y los 26 años. Los sujetos grababan los videos con las siguientes instrucciones, primero describir a una persona que les gustara, porque les gustaba y que dijeran sus cualidades positivas, después tenían que describir a la misma persona, pero en este caso tenían que mentir y decir porque no les gustaba y sus cualidades negativas. En el tercer vídeo tenían que describir a una persona que no les gustase decir porque no y sus cualidades negativas y para acabar un cuarto vídeo donde mintieran diciendo porque les gustaba esa misma persona y sus cualidades positivas. Cada participante fue asignado al azar para ver uno de los 20 conjuntos de vídeos diferentes que había, cada conjunto contenía 16 vídeos. Cada conjunto incluyó ocho vídeos de objetivos femeninos (cuatro verdades y cuatro mentiras) y ocho vídeos de objetivos masculinos (cuatro verdades y cuatro mentiras). Cada conjunto de vídeos incluía una verdad negativa, una mentira negativa, una verdad positiva y una mentira positiva, de dos mujeres y de dos hombres. Después de ver cada vídeo, los participantes respondían a cuatro preguntas que siempre estaban en el mismo orden: ¿Esta persona está diciendo la verdad o una mentira?, ¿cómo de atractiva es esta persona?, ¿qué confiable es esta persona?, y ¿cómo de ansioso te parece está persona? A la primera pregunta tenían que seleccionar verdad o mentira y las otras tres se evaluaron mediante una escala del 1 al 7 donde el 1 era “De ningún modo” y el 7 era “Extremadamente”.

Los resultados del estudio en primera instancia replicaron conclusiones de la literatura preexistente como que los preceptores exhiben habilidades de detección de mentiras un poco mejor que el azar o que muestran un sesgo de verdad general en sus juicios. Como resultados novedosos se puede hablar de que los preceptores revelaron una mayor sensibilidad y precisión para sus juicios sobre objetivos femeninos que para objetivos masculinos. Además, los perceptores juzgaban a los objetivos masculinos como veraces más a menudo que los objetivos femeninos. Sin embargo, no se observó ningún efecto del género del perceptor en la sensibilidad, precisión o sesgo de verdad. Tampoco se encontró interacción entre el preceptor y el género objetivo en cualquiera de los resultados. Una explicación posible a por qué se juzga como más veraces a los hombres pueden ser los estereotipos. Los hombres son más agresivos físicamente y las mujeres para agredir utilizan más la agresión relacional a través de chismes y cotilleos. Por ello se ven que son más propensos al escepticismo respecto a los objetivos femeninos. Una limitación importante del estudio es que solo se usaron videos con pequeñas mentiras que serían extrapolables a lo que se puede encontrar en nuestro día a día, pero no se podría extrapolar a las grandes mentiras como en la detección de engaño en el ámbito criminal.

Efectos de los gestos icónicos típicos y atípicos en la comprensión narrativa. Club de Lenguaje No Verbal.

Amigos del Club de Lenguaje No Verbal esta semana presentamos el artículo “Not all gestures are created equal: the effects of typical and atypical iconic gestures on narrative comprehension” de Dargue y Sweller. En este artículo hablan de como los diferentes gestos icónicos inciden en la comprensión narrativa y por ende en el proceso de aprendizaje.

Como ya sabemos la comunicación no verbal, incluyendo los gestos, es de vital importancia para la comprensión del mensaje que queremos transmitir, ya que son un apoyo a lo que estamos diciendo. Los gestos nos sirven para llamar la atención sobre algo, o pueden ayudar a representar una situación, un objeto o una acción. A través de la acentuación de un mensaje hablado, los gestos pueden beneficiar el aprendizaje del observador. Si bien los beneficios del gesto son evidentes para la comprensión del habla y la resolución de problemas, poca investigación se refiere a ellos en el contexto de la comprensión narrativa.

La comprensión narrativa es la habilidad para interpretar y dar sentido a las historias, siendo una, si no la más importante, de las herramientas cognitivas para el desarrollo humano. Se utiliza la narrativa para producir el significado de acciones y eventos, indicando el impacto crucial de la comprensión narrativa en la comunicación. En niños es importante ya que les permite expresar sus necesidades y sentimientos además de comprender los de los demás; pero, en adultos también es importante, por ejemplo, para entender los conceptos relacionados con la moral y la ética en la práctica de actividades profesionales tales como la medicina, el derecho o la educación. Darse cuenta de los beneficios de los gestos en la comprensión narrativa repercutirá en mejoras en el proceso de aprendizaje.

Se teoriza que el habla y el gesto se combinan para formar un único sistema de comunicación verbal- gestual subyacente, por el cual la información que se presenta mediante el habla y el gesto se procesa de manera simultánea para formar una sola representación. A través de imágenes de resonancia magnética funcional se comprobó que el habla y el gesto actúan en áreas superpuestas del cerebro. En otros estudios se concluyó que si el gesto y el habla no concuerdan se procesan de manera más lenta que si son congruentes entre sí.

Investigaciones previas han descubierto que se decodifican gestos y discursos simultáneamente cuando se puede ver la narrativa, sugiriendo que el gesto junto con el habla influye en la compresión narrativa. Estudiantes universitarios recordaron más eventos de una historia si el hablante hizo un gesto congruente con la historia que si únicamente se narraba. Por tanto, se espera que la observación de los gestos beneficie la comprensión narrativa. Sin embargo, no todos los gestos son iguales y habrá que ver que tipos de gestos son más importantes.

Los gestos se pueden clasificar en deícticos, metafóricos, rítmicos, o icónicos, nos centraremos en estos últimos. Estos gestos muestran un significado concreto, típicamente un objeto o una acción que está relacionada con el habla, siendo importantes para la evolución del lenguaje. Investigaciones anteriores sobre la efectividad de los gestos icónicos no han encontrado resultados concluyentes.

Los gestos se producen en diferente medida al transmitir un mensaje, por tanto, algunos gestos icónicos se producirán de manera más frecuente con unas palabras o expresiones determinadas. Es posible que esto se deba a factores motores, semejanzas, o simplemente que su uso es más común. Es probable que los gestos que se producen con frecuencia (gestos típicos) puedan beneficiar el aprendizaje en mayor medida que los gestos que se producen con menor frecuencia (gestos atípicos).

Una de las razones por las que los gestos típicos puede ser más beneficios para la comprensión narrativa es porque ayudan a centrar la atención en el contenido del discurso al que acompañan. Al llamar la atención sobre determinados elementos del mensaje oral, el observar los gestos es un apoyo y amplia la información presentada verbalmente, lo que la hace más comprensible.

Para comprobar esto se realizaron dos estudios. El estudio uno se examinó los diferentes gestos icónicos que niños y adultos producían al contar una narrativa que habían visto. A algunos de los participantes se les dieron instrucciones sobre que hicieran gestos mientras recontaban la historia mientras que a otros no les dijo nada de los gestos. Se identificaron diferentes gestos para su uso posterior en la tarea de la comprensión narrativa. Participaron 31 adultos y 37 niños. Los niños eran alumnos de preescolar, de entre tres años y dos meses y cinco años y siete meses, siendo 16 mujeres y 21 hombres. Mientras que los adultos eran 16 mujeres y 16 hombres de entre 18 años y un mes y 52 años y tres meses. Se dividieron aleatoriamente en los dos grupos, quedando de 18 adultos y 21 niños en el grupo que no recibió instrucciones y 14 adultos y 16 niños en el que recibieron instrucciones sobre los gestos. El material que visionaron todos los participantes fue un video de dibujos animados del Pato Donald intentando llenar una regadera para regar sus sandías. Después tenían dos minutos para completar una actividad de unir los puntos. A continuación, se les realizaban una serie de preguntas sobre el video que habían visualizado.  Este estudio sirvió para seleccionar los gestos icónicos típicos. De los gestos icónicos que realizaron se seleccionaron diez para usarlos en el estudio 2.

En el estudio 2 se quería descubrir si los gestos más producidos ayudaban más al aprendizaje que aquellos que eran rara vez producidos. El otro objetivo del estudio 2 era comprobar si los gestos ayudaban a los adultos a comprender mejor la narrativa cuando era difícil. Los participantes de este estudio vieron un video de alguien narrando la historia del Pato Donald que se había visionado en el estudio 1. Según las condiciones del experimento el narrador realizaba gestos típicos, gestos atípicos o no hacía ningún gesto en determinados momentos de la historia. La hipótesis era que los que mejor recordarían serían aquellos que habían visto la narración con los gestos típicos, seguidos de los que tenían gestos atípicos y los que peor recordaran serían los que no tenían gestos. Se esperaba que los gestos ayudaran a la comprensión narrativa cuando el discurso contuviese palabras de uso poco común que cuando tenían palabras de uso más frecuente. Para este estudio se utilizaron 130 estudiantes universitarios (101 mujeres y 29 hombres) con edades comprendidas entre los 17 años y 8 meses y los 52 años y 5 meses. La grabación de la narración que se mostraba era de una mujer adulta desconocida para los participantes. Igual que en el estudio 1 se realizó una tarea de unir puntos y después se pasó a realizarles una serie de preguntas sobre lo que recordaban de la narración.

Se concluyó que los participantes que habían observado gestos icónicos típicos recordaron mejor que aquellos que habían observado gestos atípicos o los que no habían observado ningún gesto. Esto no solo demuestra que los gestos típicos benefician la comprensión narrativa en mayor medida que los atípicos, sino que también prueban que hay subtipos de gestos y cada uno tiene un impacto diferente en el proceso de aprendizaje. Esta diferencia puede ser consecuencia de que los gestos típicos tiene menor carga cognitiva que los gestos atípicos.

Contacto y contexto: manifestación de la comunión o de la dominancia. Club de Lenguaje No Verbal

Amigos del Club de Lenguaje No Verbal esta semana presentamos el artículo “Keeping in touch with context: non-verbal Behavior as a manifestation of communality and dominance” de Sejerdej, Simão, Waldzus y Brito. En este artículo hablan de como un el contacto háptico puede tener un significado de comunión con la otra persona o de dominancia dependiendo de una serie de características.

El tocar es un comportamiento fundamental y complejo en la vida social diaria, ya que posee multiples formas y significados. Varía en duración y puede producirse con múltiples partes del cuerpo, pueden ser contactos simultáneos o con un orden.

El contacto háptico transmite proximidad e intimidad y ayuda a establecer y mantener relaciones cercanas. Investigaciones neuroendocrinológicas muestran que los contactos liberan oxitocinas y endorfinas, que están biológicamente relacionadas con las conexiones sociales. También facilita la liberación de dopamina, que hace aumentar la sensación de placer. Otros descubrimientos sugieren que el contacto realza el comportamiento prosocial, que influye en el comportamiento e incrementa la obediencia.

Por otro lado, algunas formas de contacto pueden transmitir, de manera intencionada o no, mensajes relacionados con la jerarquía, que pueden influir tanto en los observadores como en los propios actores. Hay evidencias que muestran que los diferentes tipos de contacto influyen en el poder y en el estatus. Muchas investigaciones muestran que la iniciación en los contactos hápticos frecuentes produce una diferencia en el poder en las relaciones entre dos personas, estableciéndose este efecto para aquellos que inician el contacto.

En el presente estudio se investiga las condiciones para que se perciba intimidad y poder que los contactos hápticos provocan en los observadores combinando cuatro características: iniciación, reciprocidad, grado de formalidad del contacto y el contexto en el que se produce. La idea de base es que el significado de la relación no es sólo producto del contacto, sino que es el resultado de la combinación de las características del contacto.

El contacto es parte del sistema de relaciones con la comunidad, porque la conexión entre los cuerpos crea la experiencia de unión y de comunión. Por otro lado, cuando una persona inicia el contacto otra lo recibe y esto puede ser un signo de asimetría, característico de las relaciones jerárquicas, y, puede crear la impresión de dominancia. Por tanto, se puede crear la sensación de dominancia o de comunión a través del contacto. Para descubrir cómo surgía cada una de ellas se realizaron dos estudios donde se mostraba un vídeo donde un actor tocaba a otro de manera informal o formal y donde ese contacto podía ser o no recíproco. Posteriormente se medía la percepción de la relación existente entre las dos personas que habían participado en el vídeo.

En el primer estudio se hipotetizó que la persona que iniciaba el contacto expresa una intención de comunión en la relación a través del contacto háptico, especialmente cuando se realizaba en un contexto informal y expresa dominancia si no había relación. También se incrementará la percepción de dominancia en el recibidor y si el contacto es recíproco y se incrementará la comunión si se realiza un gesto de aceptación especialmente en un contexto informal.

El estudio se realizó con 172 participantes (119 mujeres y 53 hombres) de entre 17 y 69 años usando una lista de emails de una universidad portuguesa. El experimento consistía en unas breves instrucciones y el visionado de un vídeo con una interacción entre dos hombres para después contestar unas preguntas sobre el mismo. Se usaron diferentes videos, uno donde el contacto era formal y otro donde era informal. También había uno donde había reciprocidad y otro donde no. Además, de un último donde no se producía contacto ninguno. La formalidad se basa en la intimidad que implicaba el contacto. Se llevó a cabo un pretest donde se determinó que, quitando el choque de manos, el contacto que implicaba menos intimidad era el toque en el hombro y que que más era el toque en la rodilla.

Los videos fueron grabados por dos actores profesionales que hablaban entre ellos, ambos a la misma distancia de la cámara, detrás de ellos había una mesa y una pared en blanco. Los actores mantenían una conversación, pero estaba silenciada y no era entendible. En lo relativo al contacto, uno de los actores tocaba al otro en mitad de la conversación durante un segundo. En el contexto informal pone la palma de la mano en la rodilla del otro. En el formal la pone en el hombre. En la situación de reciprocidad, el segundo actor tocaba al primero de la misma manera unos segundos después. Cada participante veía solamente un vídeo al azar y tenía que verlo hasta el final para poder contestar el cuestionario.

El contacto especialmente el informal hace que se perciba con una intención de comunión. La iniciación del contacto incrementa esa percepción, sin importa el tipo de contacto. La reciprocidad afecta al recibidor, pero no al iniciador, ya que le primero es percibido como más tendente a la comunión en el caso informal, que si no es recíproco.

Ningún tipo de contacto, ni de reciprocidad hace que se perciba la dominancia ni en el iniciador ni en el recibidor. Los últimos indicios piden precaución. ¿Por qué no se perciben cambios en la dominancia? Cuando los observadores no tienen ninguna pista sobre la interacción observada, pueden dudar en hacer inferencias relacionadas en términos de asimetría. Si el gesto que se realiza no es muy agresivo lo interpreta como de comunión por defecto. Es posible que para sacar otros significados sea necesario mayor información del contexto. También, puede deberse a que los participantes fuesen estudiantes y por tanto en su entorno sean más habituales los contextos de comunión que los jerarquizados y hayan interpretado así la relación presentada en los vídeos. Por tanto, hay que enfatizar la importancia del contexto. En entorno más jerarquizado, como podría ser una organización, hubiera cambiado la percepción de la dominancia en la interacción a estudiar.

En el segundo experimento se estudió el contacto háptico en un entorno más formal. Investigaciones anteriores señalaban que, en contextos jerarquizados, las personas con menos estatus iniciaban más los contactos formales y las de estatus superiores iniciaban tanto contactos formales como informales. Se propuso que la reciprocidad del contacto tendría más significado para los observadores cuando el tipo de contacto casara con el contexto de la interacción. Por ello se esperaba que en un contexto jerarquizado la reciprocidad de un contacto formal neutralizará la asimetría entre los sujetos; mientras que en un contexto menos jerarquizado la reciprocidad de un contacto más informal reduce más la asimetría que si fuera un contacto formal.

El estudio contó con 190 participantes (127 mujeres y 63 hombres) y se realizó online a través una lista de emails de una universidad portuguesa. El procedimiento fue similar al del estudio uno salvo que en este se les pedía que describiesen lo que era para ellos una persona con autoridad antes de visualizar los mismos vídeos que en el estudio precedente.

En este estudio se concluyó que quien iniciaba el contacto se veía como más dado a la comunión, independientemente de si el contacto era formal o no. Se incrementó la percepción del recibidor si había reciprocidad, aunque no se encontraron diferencias en el tipo de contacto. La reciprocidad del contacto en contextos no jerarquizados reduce la diferencia entre la comunión percibida en el iniciador y en el recibidor cuando el contexto es informal, pero no cuando es formal. En contexto jerarquizados pasa lo mismo con los contactos formales.

En cuanto a la dominancia, se probó que el dominio era mayor cuando no había contacto recíproco. El contacto no recíproco incrementa la percepción de dominio en el iniciador del mismo y baja la percepción en el recibidor del contacto. La reciprocidad anula ese efecto. Por otro lado, la eliminación de la asimetría de dominancia se debe a la disminución de la dominancia en el iniciador mediante la reciprocidad del contacto informal en contexto no jerarquizados y del contacto forma en contextos jerarquizados.

Para concluir los estudios se centraron en descubrir la relación entre la iniciación, la reciprocidad, el grado de formalidad del contacto háptico y el contexto de la interacción. Los resultados muestran que la inferencia que sale por defecto cuando se observa un contacto es la de comunión. Pero no queda claro si depende de la formalidad de contacto. Otra inferencia adicional sería la presencia o ausencia de asimetría en la dominancia siempre que se observe todo el contacto y se ponga en un contexto. A pesar de que estadísticamente no presentó una relación significativa los efectos condicionales indican que la reciprocidad de un contacto formal es más significativa en un contexto jerarquizado, ya que iguala a ambos interlocutores y lo mismo ocurre en un contexto no jerarquizado con el contacto informal.

El iniciador siempre es percibido como con una intención de comunión que el recibidor, aunque hay que tener en cuenta los límites que presenta una investigación de laboratorio. Cuando el contexto es neutro, el iniciador es percibido como poseedor de una intención de comunión. Sin embargo, en el contacto cercano, la diferencia entre el contacto formal e informal desaparece. En una situación amistosa cualquier tipo de reciprocidad aumenta la percepción de comunión en la persona que lo realiza.

La iniciación del contacto expresa dominancia especialmente en un contexto jerárquico. Sin embargo, en estudios precedentes y en el estudio dos incluso en el contexto no jerárquico el iniciador era percibido como más dominante que el recibidor. Esto puede ser así por la asimetría de poder que presentan algunos contextos, por tanto, el que inicia el contacto aumenta su dominancia. El recibidor puede contrarrestar la asimetría con un contacto recíproco, que será visto como una toma de iniciativa por parte del observador.

Como conclusión, se puede decir que, si bien el contacto es, en general, una forma de comportamiento relacional, solo se pude decodificar su significado correcto atendiendo a la combinación de las siguientes características, iniciación, reciprocidad, tipo de contacto y contexto situacional.

Cambios en la percepción del atractivo y la simetría del rostro con el movimiento facial. Club Lenguaje No Verbal

Amigos del Club de Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el resumen del estudio “Symmetry in Motion: Perception of Attractiveness Changes with Facial Movement” de Hughes y Aung; en él nos hablan de las diferencias de atractivo y simetría que muestran los rostros dependiendo de si se examina un estímulo en movimiento o estático.

A pesar de que la belleza es un concepto cultural que cambia de una cultura a otra, hay algunos puntos que coinciden en todas. Uno de ellos es la simetría facial. Esto se debe a que la simetría bilateral indica una genética subyacente buena y una buena adaptación al estrés medioambiental y de desarrollo. Clasificando de esta manera a los sujetos simétricos como deseables.

La asimetría fluctuante (FA) se refiere a la desviación producida al azar de la simetría perfecta de los rasgos bilaterales y es fluctuante porque no depende de los genes. Siendo uno de los indicadores que los humanos usan para elegir compañero. Índices bajos de FA van unidos a una mayor salud, una mayor resistencia a la enfermedad y mayores niveles de fertilidad. En hombres los niveles bajos están relacionados con un incremento de la masculinidad y el vigor y una menor tasa metabólica en reposo. En mujeres se ha visto relacionado con menor peso corporal en relación al índice de masa corporal (IMC). La presencia de niveles altos de FA está relacionada con la esquizofrenia y la depresión.

Niveles bajos de FA está relacionado con cualidades personales positivas como ser más sociables, animado, con más autoconfianza, estables, con menores niveles de ansiedad y mayor nivel de inteligencia. La simetría también guarda relación con los comportamientos sexuales. Niveles más bajos de FA están asociados a un mayor número de parejas sexuales a lo largo de la vida.

En lo referente al atractivo hay múltiples estudios que concluyen que las caras simétricas son más atractivas que las asimétricas. También se ha relacionado la simetría del cuerpo con una percepción mayor de atractivo tanto para hombres como para mujeres.

Las investigaciones previas donde se ha establecido la relación entre simetría y atractivo fueron hechas solo con imágenes. Esto es una limitación ya que en la vida real normalmente se ven las caras en movimiento, como cuando las personas hablan, lo cual hace que la simetría del rostro cambie.

Existen diferencias de percepción entre las imágenes fijas y en movimiento, por ejemplo, los vídeos son más favorables que las imágenes fijas. Otro estudio demostró que las caras femeninas que eran atractivas en movimiento no lo tenían porque ser en una imagen estática. La causa de esto, puede ser que la emoción se traslada mejor en la imagen en movimiento que en las fijas, esto es especialmente valorado en el caso de las mujeres. Aunque las conclusiones parecen no estar claras, ya que hay estudios que determinan que los niveles de atractivo eran iguales en ambos sexos para las imágenes fijas como para las estáticas.

En el presente estudio se analiza el atractivo en función de la simetría y del movimiento, por ejemplo, cuando una persona habla. Esto hace que las conclusiones tengan una mejor validez ecológica. La hipótesis de partida es que cuando al hablar el movimiento resalta la simetría facial las caras serán consideradas como más atractivas en movimiento que en una imagen estática.

Participaron un total de 224 participantes (120 mujeres y 104 hombres) todos procedentes de la Junta de Revisión Institucional. Los vídeos utilizados fueron grabados por alumnos de universidades, siendo un total de 46 individuos (24 mujeres y 22 hombres) que fueron grabados del cuello para arriba recitando número del 1 al 10 más o menos al ritmo de un número al segundo. Los vídeos fueron reproducidos sin sonido. Después se tomaron muchos fotogramas de cada vídeo, el primero uno en el que estuviera con una expresión neutra, con los ojos abiertos mirando hacía adelante y la boca cerrada, y después, se extrajeron otros donde estuvieran diciendo “1”, “3”, “5” y “8” porque son los que producen más movimiento.

Otros 48 participantes (25 mujeres y 23 hombres) valoraron el atractivo de las imágenes extraídas de los vídeos con expresión neutra del 1 al 10. Otro grupo de 50 participantes (28 mujeres y 22 hombres) valoraron el atractivo del 1 al 10 de los vídeos sin sonido.

Se utilizaron dos grupos más para valorar la simetría del rostro. Para ello se usa la siguiente definición “simetría es cuando imaginas una línea que baja por la línea media de la cara de las personas y ve los lados derechos e izquierdos de la cara como idénticos uno con relación al otro. La simetría perfecta sería como la imagen en el espejo del lado derecho e izquierdo de la cara”. El grupo que valoró las fotos estaba formado por 47 participantes (26 mujeres y 21 hombres) y el grupo que valoró el vídeo estaba formado por 33 participantes (17 mujeres y 16 hombres).

Se calcularon diferentes valoraciones medias del atractivo, por un lado, una total, y por otro, en base a las puntuaciones otorgado por el mismo sexo y otra por los de sexo opuesto. Luego se calculó la diferencia entre el atractivo medio de un sujeto en base a sus fotografías fijas y de su vídeo.

La diferencia entre las puntuaciones era cuanto puede variar el atractivo viendo una foto o un vídeo. Si era positivo la diferencia significaba que el vídeo era más atractivo y si era negativo significaba que las fotografías eran más atractivas. Los mismos cálculos se realizaron para la asimetría fluctuante (FA).

Se demostró que la percepción del atractivo está afectada por la simetría facial que puede cambiar mientras se habla. Si el movimiento del habla crea una mayor simetría la persona será considerada como más atractiva y, al contrario, si el movimiento producido durante el habla hace que el rostro parecía más asimétrico se volverá menos atractivo.

Estos resultados concuerdan con los de Sadr et al (2006) que examinaron la simetría en relación al movimiento corporal. Comprobaron que cuando el movimiento de andar hacía más asimétrico el cuerpo, las personas eran catalogadas como más atractivas. Concluyeron que la simetría producidas por el movimiento tenía más peso al decidir el atractivo de una persona que la propia simetría anatómica.

El estudio actual describe que las actuales medidas de simetría no predicen bien el atractivo. Las puntuaciones de atractivo que se dan si se utiliza un estímulo en movimiento predicen mejor las evaluaciones subjetivas de simetría, pero no así las objetivas. Si se utiliza los cambios que se producen en la medición de la simetría facial mientras habla una persona se pueden ver que hay diferencias entre el atractivo producido por un estímulo estático o por uno dinámico.

Rubenstein (2005) descubrió que cuando se utilizaba un estímulo estático generalmente se concentraban más en los elementos estructurales de la cara mientras que con uno dinámico la atención se dirigirá más a los elementos no estructurales como la expresión de la emoción, o en algunas características estructurales concretas como el movimiento de la adiposidad facial. En el estudio actual se propone que la medida son los cambios transitorios de la simetría facial.

Solo se ha comprobado que existen diferencias de atractivo entre los estímulos estáticos y los dinámicos cuando se tiene en consideración el género tanto del evaluador como del modelo. Las mujeres consideran más atractivo a los hombres en los vídeos mientras que los hombres consideran más atractivos a los otros hombres en las fotos. Las mujeres son más sensibles a los estímulos dinámicos que los hombres.

El movimiento del rostro puede hacer que parezca más simétrico y por tanto más atractivo. Futuros estudios deberán investigar sobre que movimientos exactos producen está mayor percepción de simetría.