Por cortesía de la Fundación Universitaria Behavior & Law

Autor: Lydia González (Página 1 de 10)

¿Presencialidad o a distancia? Comunicación no verbal en los juicios tras la pandemia. Club del Lenguaje No Verbal

Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Justice and Nonverbal Communication in a Post-pandemic World: An Evidence-Based Commentary and Cautionary Statement for Lawyers and Judges” de Denault, V y Patterson, M. L. (2021), en el que se estudia la integridad de los juicios y de los sistemas judiciales en base a la comunicación no verbal exhibida en interacciones personales.

Las nuevas normas de distanciamiento físico resultantes han tenido muchas consecuencias, algunas de las cuales experimentadas en el sistema judicial. Así, los tribunales de todo el mundo limitaron sus actividades.

No obstante, muchas jurisdicciones han recurrido a la tecnología para asuntos urgentes. El uso de aplicaciones telefónicas e informáticas, como Skype o Zoom, para realizar juicios por videoconferencia plantea preocupaciones similares a las identificadas por juristas, como deshumanizar a los acusados.

El uso de la comunicación no verbal durante los juicios se remonta a cientos, si no miles de años. Hasta el día de hoy, en los sistemas de justicia estadounidense y canadiense, por ejemplo, quienes juzgan los hechos están legalmente autorizados para valorar la conducta de los testigos. De acuerdo con las opiniones de los mayores tribunales, los que juzgan los hechos suelen recurrir al comportamiento de los testigos para evaluar la credibilidad. Este enfoque, sin embargo, ha sido severamente criticado.

No debe haber ninguna duda sobre la importancia, si no la necesidad, de reconocer los peligros de los prejuicios y estereotipos sistémicos en los tribunales. Los mitos sobre la violación, por ejemplo. Lo mismo se aplica a las creencias erróneas sobre la validez de las señales no verbales para detectar mentiras. Tanto las señales visuales no verbales comunes para detectar mentiras como muchas señales vocales y verbales son, en gran parte, débiles y poco fiables. Además, las técnicas novedosas desarrolladas para detectar mentiras se han promovido como alternativas para entrevistas de investigación, no procedimientos judiciales reales.

No obstante, esas técnicas ignoran las características reales prácticas de los sistemas de justicia. Esto es, la naturaleza de las preguntas formuladas en la vida real, a menudo, es diferente de las que se hacen en entornos experimentales. Lo mismo ocurre con las respuestas de los testigos en los tribunales.

Los académicos de varias disciplinas han demostrado que, durante los intercambios en persona, nuestro rostro y cuerpocumplen una variedad de funciones más allá de la detección de mentiras. Por tanto, el diseño y disposición de los tribunales; las características de apariencia; y las señales y comportamientos no verbales de jueces, jurados, secretarios, guardias de seguridad, acusados, testigos y abogados afectan al curso de los procedimientos judiciales.

En el caso de los juicios ante jurado, las oportunidades para observar comportamientos no verbales incluyen: cuando los jueces hablan con testigos y abogados; testifican testigos; interrogatorios y contrainterrogatorios a testigos; cuando los abogados presentan sus argumentos de apertura y cierre; y cuando los abogados y los clientes hablan. Además, las reacciones expresivas por parte de jueces, jurados, acusados, testigos y abogados hacia otros participantes de la interacción precipitan evaluaciones sobre el curso de los hechos.

Muy pocas señales y comportamientos no verbales tienen un significado definido. Los factores contextuales que involucran las intenciones de los codificadores, sus otros comportamientos verbales y no verbales, otras personas y el entorno afectarán el significado. Además, la forma en que las personas comprenden y se adaptan a las expresiones faciales, patrones de mirada, posturas y movimientos corporales suelen ocurrir inconscientemente, incluso a través de la tendencia automática a imitar el comportamiento de los demás. La mímica no consciente también tiene muchas otras consecuencias prosociales o positivas. Una gran cantidad de investigaciones muestra que los gestos con las manos,producidos durante el habla, son, junto con las palabras, parte de un sistema integrado de producción del habla.

Finalmente, aunque el uso de aplicaciones telefónicas e informáticas limitan la amplitud de visión y la capacidad de los abogados e investigadores para elegir su enfoque, se podría argumentar que la información conductual es simplemente diferente. Por ejemplo, a diferencia de los juicios en persona, las características faciales de los testigos podrían verse mejor en las videoconferencias. Sin embargo, esto podría introducir otras preocupaciones sobre el curso de los procedimientos judiciales.

Cuando la atención se centra, principalmente, en la cara, por ejemplo, aumenta el impacto potencial de las características faciales. Esto no debe tomarse a la ligera. Las características faciales pueden influir negativamente en la evaluación de las pruebas y la sentencia de los acusados.

No debe haber duda de que durante la pandemia del Covid-19, la tecnología ha permitido ¾y permite¾ que los investigadores escuchen a testigos y resuelvan disputas urgentes, aunque de manera imperfecta. Y es evidente que, en algunas situaciones delicadas, la tecnología puede facilitar el testimonio de personas vulnerables. Sin embargo, se deben considerar las múltiples funciones de la comunicación no verbal, al igual que otras preocupaciones planteadas por los expertos.

Los estudiosos han escrito sobre diversas consecuencias adversas de los juicios por videoconferencia. Estas no solo incluyen deshumanizar a los acusados, sino también comprometer su derecho a una asistencia letrada eficaz, así como obstaculizar la imagen y el papel de los jueces, la función simbólica de los juzgados y la legitimidad y autoridad de la ley.

Las preocupaciones planteadas por los profesionales tampoco deben pasarse por alto. Por ejemplo, en ausencia de juicios en persona, es difícil, si no imposible, saber si alguien no visible en la pantalla está entrenando a los testigos, o si estos están consultando documentos no autorizados para ayudar en su interrogatorio y contrainterrogatorio. Además, el acceso inadecuado a ordenadores e Internet de alta velocidad podría generar graves problemas de equidad.

A la luz de todos estos problemas, los abogados y jueces pueden trabajar en estrecha colaboración con los académicos de la comunicación no verbal en la búsqueda de mejorar la administración de justicia en un mundo pospandémico.

A pesar de los desafíos de investigar los sistemas de justicia, tales esfuerzos brindan una oportunidad para que los académicos de la comunicación no verbal contribuyan a la mejora de la sociedad.

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Microexpresiones como señales indicativas de engaño. Club del Lenguaje No Verbal

Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Microexpressions Differentiate Truths From Lies About Future Malicious Intent” de Matsumoto, D y Hwang, H. C. (2018), en el cual se investigan las microexpresiones y su posible capacidad para diferenciar a los que dicen la verdad de los mentirosos sobre su intención de cometer un acto ilícito en el futuro.

Estudios previos han proporcionado, de forma generalizada, resultados sugiriendo que las microexpresiones no son necesariamente indicativas de engaño y que su rareza limitaba su potencial en este aspecto. Sin embargo, los hallazgos hasta la fecha con respecto a las microexpresiones como posibles indicadores de engaño han sido equívocos. Así, la conceptualización y operacionalización de qué gestos constituyen o no microexpresiones ha influido en tales resultados.

Los autores argumentan que una operacionalización empíricamente justificada del rango de duración del límite superiorpara microexpresiones debería ser ≤0,50s. Dado que afirmaciones anteriores sugerían que las microexpresiones eran signos de emociones ocultas o reprimidas, definirlas con mayor duración puede resultar en la identificación de expresiones que ya no son signos de emociones ocultas o reprimidas.

Sin embargo, no hay ningún estudio previo de producción que haya probado si las microexpresiones ocurren con cualquier duración o si son indicadores de engaño. Dada dicha falta de evidencia, los autores sugieren que la operacionalización de la duración de la microexpresión propuesta es la metodología más limpia para medir las microexpresiones en su estudio exploratorio inicial.

Por tanto, los autores examinaron si ocurrieron microexpresiones ≤0.50s y si estas eran indicadores de veracidad y engaño. La duración se definió como el tiempo total desde el inicio de una expresión a través de su vértice hasta su desplazamiento. Estos análisis permitieron examinar si se produjeron microexpresiones a diferentes velocidades y si permitían diferenciar a los que dicen la verdad de los mentirosos.

Concretamente, el experimento fue un diseño bidireccional con la condición de veracidad (verdades y mentiras) y la etnia (estadounidenses europeos e inmigrantes chinos) como factores. Los individuos participaron en un experimento de crimen simulado, en el cual tenían que mentir o decir la verdad sobre un robo. No obstante, también se tuvieron en cuenta las expresiones producidas por los participantes en una entrevista de selección inicial. Por tanto, se examinó la posibilidad de emplear microexpresiones para diferenciar a los que dicen la verdad de los mentirosos en su intención de cometer un acto malicioso en el futuro.

Los participantes completaron un cuestionario demográfico, el Cuestionario General de Etnicidad, la Escala de Maquiavelismo y la Escala de Autocontrol, además de una lista de verificación de emociones al principio y al final del experimento. Esta lista de verificación incluía 12 palabras de emoción.

Los participantes primero completaron las medidas previas a la sesión, tras lo cual se les dijo que serían asignados al azarpara coger un cheque de 100$ en efectivo, o para mirar, pero no coger, el cheque. Su objetivo era pasar por hasta tres puntos de control / entrevistas, debiendo convencer a todos los oficiales de su honestidad, sinceridad e inocencia.

Los hallazgos proporcionaron el primer apoyo empírico para la noción de que las microexpresiones de entre ≤0,40 y ≤0,50s ocurren con suficiente frecuencia para diferenciar a los que dicen la verdad de los mentirosos. En contraposición, las microexpresiones que ocurrieron ≤0,30s no lo hicieron.

No obstante, han de mencionarse algunas limitaciones. Quizás la más relevante se corresponde con la falta de tamañoadecuado de la muestra. La investigación futura debería utilizar muestras adicionales y más grandes, no solo para replicar los hallazgos principales, sino para probar mejor otros posibles moderadores como el sexo o la etnia. Además, el estudio involucró solo un tipo de mentira (sobre futuras intenciones maliciosas) en un tipo de contexto (entrevista de control de seguridad). Por ende, el potencial de las microexpresiones para diferenciar a los que dicen la verdad y a los mentirosos en otros tipos de mentiras y contextos debe ser examinado en el futuro.

Hasta la fecha, tampoco se han investigado las variables diferenciales individuales que están asociadas con qué emociones serán experimentadas o expresadas por qué individuos. Por otro lado, las expresiones que ocurrieron ≤6.00s también produjeron hallazgos positivos, lo que sugiere que las macroexpresiones también podrían diferenciar a los que dicen la verdad de los mentirosos.

Asimismo, los resultados sugirieron grandes diferencias individuales en los tipos de emociones negativas que experimentaron los participantes; mientras que algunos se enfadaban, otros estaban disgustados y otros asustados o tristes. Pero la diferencia entre las expresiones de emociones negativas de los que dicen la verdad y de los mentirosos puede estar en su ocultación.

Esto es, los mentirosos eran más propensos a ocultar o reprimir sus sentimientos negativos, lo que resultaba en más microexpresiones. Los que decían la verdad, sin embargo, eran menos propensos a hacerlo, lo que resultaba en expresiones de apariencia más normal, con duraciones más largas.

Así, la mayoría de los estudios sobre el engaño hasta la fecha han examinado las mentiras sobre un incidente en el pasado. Por el contrario, los autores analizaron la intención de cometer un acto malicioso en el futuro. En consecuencia, dichos resultados tienen varias implicaciones.

A nivel teórico, sugieren una reconsideración del papel de las expresiones faciales de la emoción en general, y de las microexpresiones en particular, frente a la veracidad y el engaño. Dada la naturaleza transitoria de la emoción y las expresiones emocionales, junto a la naturaleza dinámica de cualquier interacción, las microexpresiones pueden desempeñar un papel diferente como indicadores de estados mentales.

Además, el tipo de mentira y los tipos de preguntas que se hacen y responden, probablemente, moderan la función de las expresiones emocionales, al igual que los comportamientos y la conducta del entrevistador. Todos estos factores deben tenerse en cuenta en un marco más completo en el futuro.

Finalmente, los resultados apuntan a que se puede tanto entrenar a las personas para detectar microexpresiones como desarrollar tecnologías informáticas que pueden identificar mejor el comportamiento no verbal, desempeñando un importante papel en contextos de seguridad. Utilizada de manera cuidadosa y estratégica dentro de un enfoque de seguridad multinivel, la identificación de microexpresiones puede mejorar sustancialmente diversas operaciones en este ámbito seguridad.

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Grupos de conductas no verbales y su fiabilidad para detectar la mentira. Club del Lenguaje No Verbal

Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Clusters of Nonverbal Behaviors Differ According to Type of Question and Veracity in Investigative Interviews in a Mock Crime Context” de Matsumoto, D y Hwang, H. C. (2018), en el cual analiza la noción de que examinar grupos de comportamientos no verbales es una forma más fructífera de tomar determinaciones sobre la veracidad y el engaño que los comportamientos únicos y específicos.

Realizar entrevistas de investigación es una parte importante del proceso de justicia penal. Evaluar la veracidad, la credibilidad y detectar el engaño son determinaciones importantes que se toman durante estas entrevistas.

Durante años, los investigadores han examinado el comportamiento no verbal en busca de pistas para tales determinaciones. Estas son acciones dinámicas del rostro, la voz y el cuerpo que comunican mensajes. Los primeros estudios produjeron evidencia preliminar de expresiones faciales, gestos… para diferenciar las verdades de las mentiras. Sin embargo, estudios posteriores produjeron resultados contradictorios o nulos. La mayor parte de la investigación hasta la fecha ha examinado un comportamiento no verbal específico y único. No obstante, algunos han sugerido que grupos de comportamiento no verbal (a veces combinados con palabras), en lugar de conductas únicas, pueden diferenciar de manera fiable las verdades de las mentiras.

La noción de que los grupos son mejores para diferenciar las verdades de las mentiras se basa en una consideración de la complejidad y los grados de conciencia sobre las cogniciones y emociones de uno. Así, los comportamientos no verbales son señales de estas cogniciones y emociones. La mente está repleta de múltiples pensamientos y sentimientos que, a menudo, existen simultáneamente.

Mentir requiere conocimiento de la verdad y el contenido de las propias mentiras. Por tanto, los mentirosos deben mentir sobre sus conocimientos. También tienen pensamientos sobre el hecho de la mentira, recordando dónde y cómo mienten, así como las consecuencias de ser descubierto (o no). En consecuencia, los mentirosos tienen conocimientos adicionalessobre sus mentiras. Dichas cogniciones adicionales dan como resultado emociones adicionales sobre sus mentiras. Y, en cierta medida, mentir requiere falsificar esos sentimientos. Así, los mentirosos deben mentir sobre sus emociones.

Estas características de los estados mentales de los mentirosos sugieren circunstancias muy complejas asociadas a la mentira. Por ende, el examen de cualquier canal por sí solo puede no diferenciar a quienes dicen la verdad de los mentirosos tan bien como los grupos o clusters lo harían. Esto se debe a que los clusters proyectan una red más ampliade fuentes de señales con las que capturar posibles fugas (conscientes o inconscientes) de los diversos estados cognitivos y emocionales.

Otro factor que debería influir en la producción diferencial de comportamiento no verbal entre personas sinceras y mentirosos en las entrevistas de investigación son los tipos de preguntas que se hacen. Los diferentes tipos de preguntas deberían provocar diferentes cogniciones y emociones para los que dicen la verdad y los que mienten, produciendo así diferentes comportamientos no verbales.

Las diferencias individuales aseguran que diferentes personas tengan diferentes reacciones cognitivas y emocionales a estas complejidades. El marco presentado sugiere que los diferentes tipos de cogniciones y emociones, los cuales son reclutados por diferentes tipos de preguntas, deben asociarse con diferentes grupos de comportamiento no verbal. Otro factor que considerar en esta línea de investigación es que la calidad de la entrevista se contamina fácilmente. Los entrevistados pueden no comprenden las preguntas formuladas, o el entrevistador puede impedir o influir negativamente en la entrevista.

En su investigación, los autores categorizaron tres tipos de preguntas y examinaron si las diferencias en los grupos de comportamiento no verbal entre quienes dicen la verdad y los mentirosos son moderadas por estos tipos de preguntas. También controlaron la calidad de las entrevistas codificando la contaminación de la entrevista.

Así, participantes de cuatro grupos étnicos “robaron un cheque” y mintieron al respecto, o no lo hicieron y dijeron la verdad. Después de ser asignados a una condición (robar-mentir o no robar-verdad) cada participante realizó tres entrevistas, dos antes de cometer el delito y una después (la de investigación). Las tres categorías de comportamiento no verbal examinadas fueron expresiones faciales de emociones (seis tipos), gestos (tres tipos) y características vocales(cinco tipos).

Con pocas excepciones, las preguntas abiertas produjeron más comportamiento no verbal que otros tipos de preguntas. Pero cuando se controló la duración de la respuesta, las preguntas directas produjeron la mayor cantidad de comportamiento no verbal, seguidas de las preguntas indicadoras. También los grupos de comportamiento no verbal diferenciaron a los que dicen la verdad de los mentirosos, y los grupos específicos sí fueron moderados por preguntas. El hecho de que las diferencias en la conducta no verbal se produjeran en función de diferentes tipos de preguntas tiene importantes implicaciones para su uso en entrevistas de investigación y en el proceso de justicia penal.

Las preguntas abiertas claramente brindan la capacidad de observar mayor cantidad y rango de comportamiento no verbal en busca de pistas de veracidad o engaño, especialmente cuando se consideran junto con las declaraciones verbales. Pero los análisis también mostraron que otras preguntas, incluso las directas y cerradas que requieren respuestas duales simples, están repletas de cognición y emoción.

Empíricamente, estos hallazgos sugieren el desarrollo de taxonomías de tipos de preguntas en el futuro, así como para la explicación continua de patrones diferenciales de respuestas a esas taxonomías. Ningún comportamiento no verbal diferenciaba las verdades de las mentiras en todas las preguntas.

En las preguntas abiertas, los mentirosos mostraron menos ira y felicidad y más disgusto, miedo y sorpresa. También asintieron menos con la cabeza; el tono de voz era más bajo, con un mayor rango de tono y de intensidad. En las preguntas indicadoras, los mentirosos experimentaron más ira y disgusto facial y menos asentimientos con la cabeza. La mayor ira y disgusto, tono más alto y menos asentimientos con la cabeza probablemente reflejen una mayor emotividadgeneral a tales preguntas en comparación con quienes dicen la verdad, lo cual es indicativo de las preguntas indicadoras.

En la práctica, estos hallazgos sugieren que los investigadores deben ser conscientes de los patrones diferenciales de respuestas no verbales frente a los diferentes tipos de preguntas durante las entrevistas de investigación. Este conocimiento permitiría desarrollar estrategias y técnicas para preparar y ejecutar entrevistas de manera más efectiva. Asimismo, se necesitarían conocimientos operativos y habilidades de observación relacionadas con múltiples canales de conducta.

Los estilos comunicativos de los grupos también produjeron diferencias en la forma en que los participantes se expresaban (por ejemplo, hablando más o menos alto). Sin embargo, esto no necesariamente se asocia con el engaño. Así, las diferencias no verbales también pueden conducir a otros sesgos interesantes en las percepciones, prejuicios y estereotipos de personas y grupos. Esta constituye una importante línea de investigación potencial en el futuro, con importantes ramificaciones para el sistema de justicia penal y los procesos de investigación.

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El flirteo competitivo no verbal entre mujeres. Club del Lenguaje No Verbal

Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “I saw him first: Competitive nonverbal flirting among women, the tactics used and their perceived effectiveness” de Wade, T. J.; Fisher, M. L. y Clark, E. (2021), en el cual se estudian las acciones no verbales de flirteo que las mujeres utilizan para coquetear competitivamente entre sí con el propósito de acceder a una pareja.

Universalmente, las personas tienen el deseo de formar relaciones íntimas, ya sean de corta o larga duración.

Uno de los desafíos que enfrentan las personas interesadas en establecer relaciones románticas es atraer parejas, y una forma de superar este obstáculo es flirtear. El flirteo es un aspecto universal y esencial de la interacción interpersonal humana. Si bien el flirteo puede usarse para muchos propósitos, como divertirse, aumentar la autoestima o, incluso, obtener bienes o servicios materiales, es parte del apareamiento. De hecho, la mayor parte de la literatura se refiere claramente a cómo implica señalar a una pareja potencial en la que uno está interesado en formar una relación o pasar tiempo con ellos.

Sin embargo, el flirteo difiere entre hombres y mujeres, lo que refleja sus distintas preferencias de pareja debido a sus niveles únicos de inversión. Si bien dichas diferencias han sido bien documentadas, la forma en que se relacionan con el flirteo y la posterior formación de relaciones es compleja.

En particular, y de acuerdo con los psicólogos evolutivos, la forma en que las mujeres flirtean para atraer a una pareja potencial depende presumiblemente de muchos factores, como si la pareja es de “calidad” lo suficientemente alta para ser elegida inicialmente, si invertir en ella compensa los costes asociados con las relaciones, o si ha sido seleccionado como posible compañero a largo plazo.

Si bien el flirteo se puede realizar verbalmente, es más frecuente que se haga de manera no verbal.

Los actos de flirteo de las mujeres que sugieren accesibilidad sexual y las acciones de flirteo de los hombres que sugieren la voluntad de comprometerse pueden ser las formas más efectivas para que mujeres y hombres coqueteen con el sexo opuesto. Si bien el flirteo de las mujeres puede ser más sutil que el de hombres, muchas mujeres pueden estar señalando a la misma pareja potencial en un entorno dado. Por lo tanto, los autores postulan que el flirteo entre mujeres puede ser competitivo; es decir, involucrando competencia intrasexual por la misma pareja de interés. Sin embargo, los investigadores no han examinado cómo las mujeres compiten de forma no verbal, a través del flirteo, con otras mujeres con el fin de atraer parejas.

Por ende, los autores llevaron a cabo dos estudios para determinar las acciones no verbales que las mujeres usan para “flirtear competitivamente” con otras mujeres, y la efectividad percibida de estas acciones por parte de hombres y mujeres.

En el primer estudio se contó con 91 participantes, todas mujeres heterosexuales de entre 18 y 58 años. Los participantes recibieron un cuestionario online que incluía preguntas demográficas y una descripción de los signos no verbales de flirteo que habían visto en otras mujeres que competían entre sí por la misma pareja potencial; específicamente, un hombre.

La lista final constaba de 11 acciones que implicaban: captar la atención del hombre, disuadir a la competidora, hacer las dos cosas antes mencionadas y emplear un signo de “acuerdo”. Específicamente, las acciones descritas por consenso para el flirteo competitivo fueron: contacto visual, bailar en su línea de visión, sonreírle, tocarle, reírse de sus bromas, meterse entre la otra mujer y el hombre, mostrar disgusto por ella (por ejemplo, poniendo los ojos en blanco o frunciendo el ceño), rozarlo, abrazarlo, coquetear con otros hombres y saludarlo.

El segundo estudio contó con 139 participantes; 89 mujeres y 50 hombres. El objetivo era determinar cuáles de las 11 acciones competitivas de flirteo no verbal se perciben como las más efectivas. Los participantes recibieron un cuestionario online con preguntas demográficas, una medida de deseabilidad social y una pregunta en la que se les pidió que indicaran qué acciones, en su opinión, erann más efectivas para flirtear.

Los resultados fueron los siguientes. Las acciones de las mujeres que sugieren que han “reclamado” a un hombre en concreto se perciben como las más efectivas para el flirteo competitivo. Tocar a un hombre en el brazo, hombro, pecho o pierna puede ser el acto de flirteo no verbal más efectivo, porque significa para otras mujeres que se está formando, o se ha formado, un vínculo con el hombre. Desde el punto de vista de la competencia intrasexual, puede ser más fructífero recurrir a posibles parejas alternativas en lugar de desperdiciar la energía y el tiempo tratando de competir contra un rival que ya ha formado, o está formando, un vínculo con la pareja en cuestión.

Sería interesante explorar cómo el valor de pareja autopercibido influye en las técnicas de flirteo y, en particular, cómo impacta en el flirteo competitivo.

Iniciar contacto visual puede ser otra actividad eficaz, en tanto que el contacto visual sostenido puede provocar sentimientos de amor, etc, que desvíen la atención del hombre de otra mujer. Abrazar también puede ser efectivo, ya que puede verse como un signo de vínculo que indica “posesión”; además, abrazar libera oxitocina, la cual, a su vez, une a las personas. Reírse de las bromas puede ser efectivo porque indica el interés de la mujer y que le gusta su pareja, lo que también podría desviar la atención de otra mujer. Se debe enfatizar la importancia de desviar la atención de un rival. Esa estrategia también incluye aislar al compañero para evitar que los rivales tengan interés en él.

Las personas sin experiencia en relaciones pueden sentir que tocar al hombre en quien tienen interés es más efectivo que las personas con experiencia en relaciones. Esto puede deberse a que las primeras sin experiencia estén más deseosas de una relación y sean más competitivas.

Finalmente, se necesita más investigación para determinar por qué existen estas diferencias, así como las formas en que la experiencia de la relación puede influir en el flirteo en general.

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Gestos y su frecuencia de uso en niños prelingüísticos. Club del Lenguaje No Verbal

Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Frequency of Gesture Use and Language in Typically Developing Prelinguistic Children” de Stewart, J. R.; Vigil, D. C. y Carlson, R. (2021), en el que se examina la relación entre la frecuencia del uso de los gestos y el lenguaje teniendo en cuenta el efecto de la edad y el establecimiento de la frecuencia del uso de los gestos en los niños prelingüísticos con un desarrollo típico.

El período prelingüístico se define como el “período de desarrollo antes de que un niño tenga un sistema lingüístico para adquirir el lenguaje”; abarca entre los 9 meses y los 18-24 meses de edad.

Si bien los niños con desarrollo típico comienzan a usar palabras sueltas alrededor de los 12 meses de edad, los gestos son la forma dominante de comunicación durante todo el período prelingüístico. Los niños utilizan los gestos de forma intencionada y comunicativa como una forma de compartir experiencias en contextos interpersonales. Los gestos son laprimera forma de comunicación intencional, y significan que un niño ha comenzado a comprender el hito cognitivo del simbolismo.

Está bien establecido que los gestos y el lenguaje están estrechamente relacionados en los niños con un desarrollo típico. El uso temprano de gestos puede predecir el léxico verbal temprano de los niños, el inicio de combinaciones de dos palabras, la capacidad para producir oraciones complejas y la competencia de vocabulario posterior. Hay muchas variables que, potencialmente, podrían afectar la frecuencia del uso de gestos en niños prelingüísticos. Estos incluyen, entre otros, el participante, la edad del niño, los procedimientos de muestreo, el género, la cultura y el estado socioeconómico.

Los autores exploran en el artículo cómo la edad y los procedimientos de muestreo influyen en la frecuencia del uso de gestos. Así, participaron en este estudio un total de 54 niños con desarrollo típico, 34 hombres y 20 mujeres, entre las edades de 9 y 15 meses.

La recopilación de datos se llevó a cabo en una habitación tranquila en varios lugares diferentes dependiendo de la preferencia de los padres, que incluían: el hogar del niño, la guardería, preescolar o centro de aprendizaje temprano del niño, o una clínica universitaria.

La recopilación de datos se realizó en dos sesiones separadas, cada una con una duración de unos 45 minutos. La primera consistió en obtener el consentimiento, completar un cuestionario para los padres y administrar las Escalas de Aprendizaje Temprano de Mullen. La segunda sesión consistió en el muestreo de gestos. Se obtuvieron dos grabaciones de video: una observación no estructurada y otra estructurada.

La observación no estructurada se llevó a cabo primero para permitir que el niño se aclimatara, ya que no estaba familiarizado con los examinadores y pudo encontrarse en un entorno desconocido. La observación estructurada se realizó en segundo lugar. Esta se aseguró de que todos los participantes tuvieran las mismas oportunidades para mostrar los diferentes tipos de gestos examinados.

Asimismo, se examinaron tres tipos de gestos: regulación del comportamiento, interacción social y atención conjunta. Los gestos de regulación del comportamiento se definieron como gestos utilizados para regular el comportamiento de otra persona; por ejemplo, peticiones y protestas señalando objetos o golpeando una mesa. Los gestos de interacción social se entendieron como gestos utilizados para ganar y/o mantener la atención de otra persona. Un ejemplo de estos sería agitar la mano para saludar o despedirse, o sacudir la cabeza sí/no y aplaudir. Los gestos de atención conjunta comprendieron gestos utilizados para dirigir la atención de otra persona a un objeto o evento, como hacer gestos de interrogación o sostener un objeto para mostrarlo.

Los resultados obtenidos fueron los siguientes. Los niños de 9 a 15 meses de edad tenían frecuencias significativamente más bajas de gestos totales en comparación con los niños de 12 a 15 meses. Estos hallazgos son consistentes con los hallazgos de investigaciones previas. Así, la frecuencia de la comunicación prelingüística de los niños, una combinación de gestos y verbalizaciones, aumenta a medida que avanzan en el desarrollo desde la etapa prelingüística hasta la etapa de una palabra y, luego, de varias palabras. Los hallazgos agregan a la literatura que lo mismo ocurre cuando se examinan los gestos como una variable independiente.

Aunque no hubo una diferencia significativa en la frecuencia entre los dos rangos de edad para la interacción social y los gestos de atención conjunta, sí hubo una tendencia a que los niños en el rango de edad de 9 a 12 meses tuvieran frecuencias más bajas de estos dos tipos de gestos. Desde el punto de vista del desarrollo, esto podría significar que los niños todavía están en el proceso de aprender a expresar la interacción social y la intención de atención conjunta mediante gestos. El estudio demostró que los niños usaban significativamente menos gestos totales en un entorno no estructurado comparado con un entorno estructurado. Esto también se cumplió al examinar los tipos de gestos individuales.

Al examinar la relación entre la frecuencia del uso de gestos y el lenguaje, el indicador más sólido del lenguaje receptivo y expresivo fue la frecuencia total del uso de gestos. Con respecto a la frecuencia de los tipos de gestos individuales en un entorno estructurado, ninguno de los tipos explicó una proporción significativa de la variación en las habilidades del lenguaje receptivo o expresivo. Esto es plausible porque, en un entorno estructurado, el interlocutor está manipulando el entorno para fomentar la interacción, lo que resulta en oportunidades y frecuencias más uniformes entre los participantes.

En el entorno no estructurado, donde los niños pueden comunicarse a su propio ritmo, los gestos de interacción socialeran indicativos de las habilidades del lenguaje receptivo, y los gestos de regulación del comportamiento eran indicativos de las habilidades del lenguaje expresivo. La relación positiva entre los gestos de interacción social y el lenguaje receptivo es interesante, pues apoya la noción de que la cognición social y los gestos están estrechamente relacionados durante las primeras etapas del desarrollo.

Los hallazgos insignificantes de la relación entre el lenguaje y el gesto de atención conjunta podrían deberse al desarrollo de este tipo de gesto. Los niños todavía están en el proceso de desarrollar gestos conjuntos de atención a esas edades, por lo que esta variable puede no ser un buen predictor de las habilidades del lenguaje. Una explicación alternativa es que los procedimientos de muestreo, de alguna manera, no capturaron adecuadamente la capacidad de los niños para usar gestos de atención conjunta, y/o no brindaron suficientes oportunidades para que los niños realizaran este tipo de gesto.

En el futuro, las investigaciones deberían examinar más de cerca las diferencias en el uso de estos tres tipos de gestos y cómo se relacionan con el desarrollo del lenguaje.

En suma, los resultados apoyan la idea de que la frecuencia del uso de gestos está relacionada con las habilidades del lenguaje, tanto receptivo como expresivo, en niños prelingüísticos con un desarrollo típico. Estos hallazgos son de particular importancia, dado que los gestos son una de las primeras instancias de comunicación intencional.

La identificación de las deficiencias en esta etapa del desarrollo podría brindar a los niños la oportunidad de recibir las intervenciones necesarias durante el primer o primeros años de vida.

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