Por cortesía de la Fundación Universitaria Behavior & Law

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Pensamiento abstracto y lenguaje. Club del Lenguaje No Verbal

Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Assessing abstract thought and its relation to language with a new nonverbal paradigm: Evidence from aphasia” de Langland-Hassan, P.; Faries, F. R.; Gatyas, M.; Dietz, A. y Richardson, M. J. (2021), en el que se analiza si el lenguaje facilita el pensamiento abstracto. Para ello, se emplearon tareas de memoria semántica, diseñadas para evaluar el pensamiento abstracto de manera no lingüística.

¿Qué es, si es que hay algo, distintivo del pensamiento humano?

Una respuesta común es que los seres humanos son excepcionalmente capaces de pensar en abstracto, reflejado en las lenguas habladas. Esto hace preguntarnos: ¿cuál es la relación entre el pensamiento abstracto y las palabras que usamos para expresarlo?

Una respuesta a esta pregunta asigna al lenguaje un papel meramente comunicativo, con palabras que permiten la expresión de pensamientos, mientras que no son esenciales para el pensamiento abstracto en sí. Desde este punto de vista, alguien que carece de lenguaje podría tener los mismos pensamientos que un hablante fluido sin poder expresar sus pensamientos con palabras. Recientemente, sin embargo, una hipótesis considera que el lenguaje no solo comunica pensamientos, sino que también es un recurso que apoya o habilita ciertas formas de pensamiento. En particular, el lenguaje es visto por muchos como un soporte o herramienta crucial para el pensamiento abstracto.

Pero ¿qué califica una forma de pensamiento como “abstracto”?

Todos los conceptos son abstractos en cierto sentido. Sin embargo, se puede definir un sentido relativo de abstracción, por el cual algunos conceptos son más abstractos que otros. Un medio común para hacerlo es apelar a la relativa concreción o imaginabilidad de las palabras asociadas con el concepto. En líneas generales, el pensamiento abstracto alude a conceptos que tratan de cosas que en cierto sentido son difíciles de percibir, o que representan categorías que son superiores con respecto a muchas otras.

La relatividad de prueba de la dimensionalidad baja y alta es especialmente importante, ya que es probable que ocurra dentro de muchas evaluaciones no verbales del pensamiento abstracto. Estas evaluaciones son, a su vez, importantes para investigar la relación del lenguaje con el pensamiento abstracto. En particular, la relatividad de prueba ocurre dentro de las tareas de memoria semántica pictórica estándar (recuerdo/ evocación de imágenes), que sirven como marco para la prueba del pensamiento abstracto desarrollado por los autores.

Por un lado, la concreción de conceptos es la concreción vinculada a palabras o conceptos individuales. Las calificaciones de concreción, las calificaciones de capacidad de imagen y las calificaciones de experiencia sensorial son todas formas de medir la concreción del concepto, así entendido. Por otro lado, la concreción del ensayo consta, a su vez, de dos dimensiones.

Primero, una prueba podría ser más concreta en la medida en que el objetivo y la coincidencia compartan muchas similitudes perceptibles visualmente. Esto se correspondería con la idea de que las categorías subordinadas (ej. manzana) son más concretas que las superiores (ej. fruta). La segunda dimensión de abstracción relevante para las tareas de memoria semántica consiste en si los dos elementos coincidentes se encuentran a menudo en un entorno común y, por esa razón, están fuertemente asociados.

Un tenedor y un plato, por ejemplo, no comparten muchas similitudes visuales. Sin embargo, están asociados temáticamente debido a que suelen aparecer juntos en un contexto. Las conexiones temáticas de este tipo son muy destacadas y moldean fuertemente las expectativas del perceptor. Los adultos tienden a clasificar los elementos más rápidamente por relación temática que por categoría funcional. Y, de manera más general, la presentación de una palabra o imagen favorece el reconocimiento de elementos relacionados temáticamente.

Así, el experimento de los autores compara un grupo de personas con afasia con otro grupo control, emparejados por edad, educación y género para analizar su desempeño en la selección de la imagen de coincidencia correcta en los ensayos normativos. Se utilizaron 430 imágenes a color para crear 86 pruebas de cinco imágenes cada una. No se utilizó ninguna imagen más de una vez. Cada ensayo consistió en una imagen de destino en la parte superior de la pantalla con cuatro imágenes de elección debajo. En total se contó con 1000 participantes. Estos participantes se dividieron en tres subgrupos. Cada participante completó solo un tipo de tarea.

Las pruebas se clasificaron en cuatro bancos, conteniendo cada uno 21 o 22 ensayos. Había tres tipos de tareas diseñadas para generar normas para lo siguiente: (1) elecciones correctas y palabras de enlace para cada prueba; (2) la frecuencia con la que el objetivo y la elección correcta se encuentran juntos en un entorno común, en relación con las otras opciones; y (3) la similitud visual del objetivo y la elección correcta, en relación con las otras opciones.

Los resultados demostraron que incluso las tareas que implican vincular dos imágenes apelando a su conexión compartida con un concepto concreto pueden requerir un alto grado de pensamiento abstracto. La relación del pensamiento abstracto con el lenguaje sigue sin resolverse. Los resultados de las personas con afasia y otras poblaciones con trastornos del lenguaje han sugerido, durante mucho tiempo, que el pensamiento abstracto —y el razonamiento complejo en general— no depende estrictamente de la capacidad simultánea para generar lenguaje.

Por otro lado, también se ha considerado que el lenguaje juega un papel importante como facilitador del pensamiento abstracto. Esto incluye el hecho de que los tiempos de respuesta de las personas con afasia eran proporcionalmente más lentos, y que los tiempos de respuesta de confianza de las personas con afasia estaban correlacionados con sus habilidades lingüísticas.

Además, se debe reconocer que el lenguaje aún podría haber jugado un papel en el apoyo a las personas con afasia en el desempeño, en la medida en que todas las personas con afasia tenían habilidades normales del lenguaje en algún momento de su desarrollo. Por lo tanto, pueden haber adquirido estructuras neuronales que dependen del lenguaje en el desarrollo. Es posible que tales estructuras permanezcan intactas y faciliten el pensamiento abstracto, incluso si, después de un accidente cerebrovascular, no son suficientes para la producción activa del lenguaje.

La complejidad de los resultados en el experimento principal puede simplemente reflejar una realidad subyacente compleja. Parece poco probable que las diversas habilidades reconocidas como “pensamiento abstracto” dependan del lenguaje. Determinar la forma precisa de apoyo que el lenguaje proporciona al pensamiento abstracto requerirá un refinamiento continuo de nuestra comprensión tanto de lo que significa que el pensamiento sea “abstracto” como de los paradigmas destinados a medirlo.

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Las emociones y su reconocimiento facial en niños. Club del Lenguaje No Verbal

Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “The Child Emotion Facial Expression Set: A Database for Emotion Recognition in Children” de Negrão, J. G.; Caldas Osorio, A. A.; Focaccia Siciliano, R.; Gerber Lederman, V. R.; Harumi Kozasa, E.; Famá D’Antino, M. E.; Tamborim, A.; Santos, V.; Barsand de Leucas, D. L.; Camargo, P. S.; Mograbi, D. C.; Pontrelli Mecca, T. y Salomão Schwartzman, J. (2021), en el que se estudia el reconocimiento facial de las emociones en niños de 4 a 6 años.

La capacidad de reconocer y nombrar las propias emociones y las de los demás, según las pistas de la expresión facial, es una capacidad de adaptación importante para sobrevivir y prosperar en la sociedad. Esta capacidad está directamente relacionada con la forma en que un individuo interactúa con los demás y comprende los sentimientos y emociones en cada contexto. Dicha habilidad es aún más importante en la niñez, cuando ocurren las primeras interacciones sociales.

Una gran cantidad de información se puede determinar a primera vista en el rostro de otra persona, como el grupo de edad, el sexo y la dirección de la mirada. La mayor parte de la comunicación no verbal entre humanos se muestra en la cara. El análisis facial informa rápidamente a una persona sobre las emociones y el comportamiento de los demás durante la interacción social. Decodificar con precisión las emociones de los rostros parece ser uno de los principales mecanismos para comprender la información social.

Las ventajas de comprender las emociones para el desarrollo saludable de un niño son claras. La falta de este reconocimiento está estrechamente relacionada con problemas en el desarrollo infantil y posibles retrasos en las habilidades sociales primordiales necesarias para adaptarse a la vida en sociedad. El conocimiento deficiente de las emociones en los niños se ha relacionado con resultados negativos: funcionamiento social y rendimiento académico deficiente, así como problemas de comportamiento.

La literatura científica indica que el reconocimiento de emociones entre los 6 y los 11 años predice el bienestar y las relaciones sociales. Sin embargo, muchos trastornos pueden ocurrir antes de este punto. Los niños en edad preescolar, de 3 a 5 años, pueden sufrir una incapacidad para integrarse con sus compañeros de clase y evitar las actividades sociales, llegando a no ser aceptados por sus compañeros. Todas estas dificultades podrían estar relacionadas con problemas de identificación emocional.

Recientemente, se ha descrito la importancia de tener las expresiones emocionales de los niños representadas en bases de datos para investigar el procesamiento de estas durante el desarrollo temprano. Por tanto, se necesitan conjuntos validados de rostros emocionales infantiles para su uso en la investigación del desarrollo. Una elección importante en la construcción de un conjunto de datos es la forma de despertar diferentes emociones en los participantes. Eso se puede dividir en tres categorías: expresiones planteadas, inducidas y espontáneas.

El método planteado lleva a la persona a realizar la emoción proporcionando una imagen a replicar, o instrucciones a seguir indicando a la persona exactamente la expresión que desea ver el investigador. Este método es el más sencillo de recopilar fotografías de emociones. Por otro lado, el método inducido es capaz de capturar emociones más genuinas. El individuo normalmente interactúa con otras personas o mira estímulos audiovisuales con el fin de evocar emociones reales.

Dada la importancia del diagnóstico precoz de los trastornos del desarrollo y las dificultades socioemocionales asociadas, deberían producirse más bases de datos que cubran el rango de edad preescolar, utilizando estas fotos inducidas y estímulos de video. Así, el estudio de los autores tuvo como objetivo desarrollar una base de datos de fotos y videos inducidos y posados ​​de expresiones emocionales universales y neutrales en niños de entre 4 y 6 años.

Entre las bases de datos publicadas de expresiones emocionales infantiles, sólo una, la CAFE, estudió predominantemente las expresiones faciales en niños en su primera infancia (hasta los 6 años). Se sabe que las expresiones faciales de emoción pueden variar según la edad, especialmente en los primeros años de vida.

Como participantes se contó con 132 niños de 4 a 6 años en Brasil. Después de realizar dos estudios piloto, todos los niños seleccionados fueron a un estudio de cine, acompañados de sus tutores, vistiendo una blusa blanca y sin maquillaje. Los participantes vieron los extractos de caricaturas en una secuencia ininterrumpida con el objetivo de provocar, respectivamente: neutralidad, felicidad, disgusto, sorpresa, miedo, tristeza, ira y desprecio. Durante este proceso se grabó a los niños, para su posterior análisis y la producción de fotografías y videos de emociones espontáneas. Cuatro jueces certificados en el Sistema de Codificación de Acción Facial (FACS en inglés) participaron en el análisis y selección de estímulos. El FACS es un método de análisis y puntuación de expresión emocional, cuantificando datos cualitativos importantes. Se capturaron un total de 29 horas de video en el estudio.

Aunque no se tratara del objetivo principal del estudio, los jueces tuvieron mayor facilidad para identificar las expresiones faciales en niños afrodescendientes que caucásicos. Así, debería ser importante realizar más investigaciones con diferentes etnias. De hecho, las diferencias étnicas en el reconocimiento emocional disminuyen con una mayor coexistencia, al igual que el entrenamiento puede reducir los efectos de la etnia en el reconocimiento emocional.

En cuanto al método de inducción de estímulos, hubo mayor acuerdo entre los jueces para los estímulos planteados que para los inducidos. Esta diferencia podría explicarse por el hecho de que los estímulos planteados generan emociones exageradas, que facilitan la identificación. Además, los videos y fotos de emociones inducidas pueden involucrar expresiones faciales más complejas, revelando características sutiles de la mímica facial particular en cada emoción.

Es importante señalar que cuanto mayor es el número de emociones evaluadas, más complejo se vuelve el acuerdo entre los jueces. Cabe señalar también que el mayor acuerdo entre los jueces fue por la emoción de felicidad. Este resultado también se ha observado en otras bases de datos de niños. Entre las emociones básicas, la felicidad es la única con valencia positiva, y el reconocimiento suele ser más fácil que para las emociones con valencia negativa. En las interacciones sociales, se entiende como un instrumento de aproximación afectiva y social.

La expresión facial de las principales emociones universales y la neutralidad se puede representar en fotos, videos, y tanto de forma inducida como posada, siendo esta última aparentemente más efectiva.

No obstante, deben tenerse en cuenta algunas limitaciones de este estudio. Por un lado, debería considerarse un segundo estudio que busque validar los estímulos con niños que desempeñen el papel de jueces de estas emociones. Asimismo, en este estudio hubo un predominio de caucásicos, por lo que, en el futuro, podría hacerse una comparación detallada de la influencia de la heterogeneidad étnica en el acuerdo de reconocimiento de emociones.

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Sincronía no verbal, ¿es mejor la codificación automática o manual? Club del Lenguaje No Verbal

Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Comparing Manual and Automated Coding Methods of Nonverbal Synchrony” de Fujiwara, K.; Bernhold, Q. S.; Dunbar, N. E.; Otmar, C. D. y Hansia, M. (2020), en el que se analiza, mediante comparación, métodos de codificación automáticos y manuales en un experimento de conversación cara a cara.

La sincronía interpersonal se ha definido como dos partes en una interacción que se involucran de manera similar debido a la coordinación rítmica de sus patrones de comportamiento.

Bernieri et al. definieron tres tipos de sincronía: ritmos de interacción, comportamientos simultáneos y mallado de comportamientos.

  • Los ritmos de interacción se definen como las secuencias de comportamiento idéntico entre compañeros de interacción ocurridas a lo largo del tiempo.
  • Los comportamientos simultáneos se definen como conductas idénticas entre los compañeros de interacción en el mismo momento.
  • Finalmente, el mallado conductual se define como los compañeros de interacción que se comportan de una manera complementaria y forman un todo significativo.

Durante los últimos 60 años, los científicos sociales han estudiado la coordinación de los individuos en las interacciones sociales. Este cuerpo de estudios ha revelado que el movimiento armonizado entre los interactuantes se relaciona con la orientación compartida hacia sus intenciones y motivos. Sin embargo, uno de los debates académicos centrales de la sincronía no verbal es la temporalidad de esta. Las complicaciones para capturar el dinamismo de la sincronía dieron como resultado que gran parte de la investigación se centrara en cuestiones metodológicas, en contraposición a los procesos y funciones subyacentes a la sincronía.

La sincronía interpersonal pueda estudiarse desde una variedad de perspectivas teóricas. Por ende, el esquema de codificación utilizado para la investigación de sincronías debe alinearse con el marco teórico del investigador.

Un tipo de software que se desarrolló para ayudar a los investigadores a codificar datos conductuales es el sistema de anotación de comportamiento C# (C-BAS en inglés). Estudios recientes que analizan la comunicación engañosa lo han utilizado para respaldar el proceso de codificación. Un método automatizado para el análisis de sincronía se compone de dos partes: obtener datos de series de tiempo continuas y realizar un análisis de dichas series. Para obtenerlas hay varias opciones, que deben elegirse según la investigación. Por ejemplo, el software OpenFace proporciona puntos de referencia faciales y datos sobre la postura de la cabeza, lo que se centraría en el análisis facial del sujeto.

El ritmo y la sincronización son las dos principales propiedades de la sincronía. Mediante un análisis de espectro se pueden examinar ambas propiedades. La transformada de Fourier es uno de los tipos más conocidos de análisis de espectro. Esta técnica calcula una potencia espectral que indica la magnitud en la frecuencia de cada componente. Como limitación encontramos que este método asume que se produce una frecuencia estable o un patrón repetitivo en toda la interacción. En general, las interacciones diarias no suelen estar estructuradas y carecen de una frecuencia.

Así, la medición de la sincronía es una tarea compleja; no existe una correspondencia perfecta entre los diferentes métodos de medición. Sin embargo, la investigación ha comenzado a descubrir la convergencia entre las puntuaciones de sincronía derivadas de diferentes métodos. En consecuencia, es necesario saber si los métodos automatizados para analizar señales no verbales son mejores y más rápidos para recopilar la misma información que la codificación manual. Para profundizar en esta cuestión, los autores realizaron su propio estudio.

Los participantes de este estudio fueron 110 estudiantes de una universidad estadounidense. La muestra contaba con un 68% de mujeres y un 32% de hombres. Los participantes, de manera aislada, tuvieron tiempo para preparar de qué iban a hablar durante la interacción (tres cosas que les encantan de su universidad). Después, se dividió a los participantes en dos grupos, pidiéndoles que manipularan su nivel de participación en la interacción.

Al primer grupo se le asignó la condición de alta participación; se les dijo que parecieran lo más interesados ​​y atentos posible. Al segundo grupo se les asignó una baja participación; debían parecer desatentos, distraídos o no involucrados en la interacción. Después, los participantes se reunieron en una sala en la que se sentaron uno frente al otro y mantuvieron una conversación sobre el tema escogido. La interacción duró aproximadamente de 6 a 11 min.

La sincronización compuesta por 11 categorías fue codificada manualmente a través del C-BAS por codificadores entrenados. Asimismo, los datos de movimientos corporales en series de tiempo se analizaron usando un software de análisis de energía de movimiento (MEA en inglés). Se cubrió todo el cuerpo de cada participante como una región de interés, no solo el rostro o la cabeza.

Los resultados revelaron lo siguiente. Las puntuaciones de sincronía obtenidas a través de la codificación manual y automática se correlacionaron significativamente. Asimismo, ambas produjeron una diferencia significativa entre las condiciones de participación, y hubo una asociación significativa con las medidas autoinformadas (proporcionadas por los participantes de acuerdo con su experiencia) para ambos métodos de codificación. Sin embargo, también revelaron algunos hallazgos inesperados.

Por un lado, la correlación de ambos métodos de codificación no fue tan fuerte como se esperaba. Esto se debe a que la codificación manual se centró en el propio comportamiento que la sincronía (por ejemplo, identificar un mismo gesto simultáneo entre dos participantes) mientras que la codificación automática analizó comportamientos diferentes si su tiempo coincidía.

En cuanto a los patrones de movimiento, la sincronía en esta banda de frecuencia podía consistir en una variedad de comportamientos, pero la sincronía de los movimientos de las manos sería representativa. Para los participantes, la sincronía podría percibirse como un todo organizado, no como una suma de comportamientos individuales emparejados.

Por otro lado, los resultados sugieren que la codificación manual o automatizada puede fortalecerse o debilitarse según las señales que se retengan. Así, aunque este estudio se centró en la sincronía no verbal de los movimientos corporales, OpenFace sería una mejor opción si los investigadores estuvieran interesados en la sincronía de las expresiones faciales. Para el estudio de la sincronización en los patrones vocales también se puede investigar con el software OpenSMILE.

La fiabilidad de los datos generados mediante codificación automatizada es bastante alta, siempre que los investigadores utilicen el mismo software. Aunque la velocidad de codificación depende de la potencia de la máquina, incluso en un estudio con una muestra grande la codificación podría completarse en un par de semanas. Sin embargo, actualmente la codificación manual puede ser más precisa y flexible en lo que se mide. Esto se debe a que los datos generados a través de la codificación automatizada son movimientos, no una conducta propiamente dicha.

Si el interés de los investigadores está en un comportamiento en particular, la codificación manual puede ser una opción razonable. Además de las empleadas por los autores, existen muchas otras técnicas para la codificación manual y automatizada de los que obtener información útil.

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Liderazgo formal e informal: efectos del carisma. Club del Lenguaje No Verbal

Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “Effect of charismatic signaling in social media settings: Evidence from TED and Twitter” de Tur, B.; Harstad, J. y Antonakis, J. (2020), en el cual se investiga el éxito del carisma de los líderes informales, quienes transmiten sus creencias y preferencias a los demás pero sin autoridad formal sobre ellos.

¿Puede el carisma ayudar a las personas a ganar influencia social como líderes en la esfera digital?

Los límites organizacionales han ido cambiando desde hace cierto tiempo. Los investigadores han ignorado, en gran medida, el funcionamiento del liderazgo en entornos digitales, que caracterizan gran parte de las interacciones sociales actuales. Estos entornos proporcionan una plataforma única y ubicua para que los líderes formales e informales ejerzan influencia social.

En este contexto, debe distinguirse la causa (es decir, el carisma) de sus efectos (es decir, la influencia). Diferenciar la causa de sus efectos no es solo una cuestión de definición, sino también empírica. La señalización carismática ocurre por medio de conductas verbales o no verbales específicas, las cuales son prototipos de líderes o individuos carismáticos. Es importante destacar que el carisma, desde el punto de vista de la señalización, explica la variación que no es capturada por las habilidades de comunicación u otros efectos a nivel individual.

El mecanismo a través del cual se cree que ocurre el efecto del carisma es las inferencias. Los individuos desarrollan esquemas al ser expuestos repetidamente a atributos indicativos de un prototipo. En consecuencia, la exposición posterior a uno de los pocos indicadores es suficiente para desencadenar un esquema. Por ejemplo, se supondrá que las personas que expresan algunos comportamientos prototípicos de liderazgo carismático (es decir, la señal) tienen algunas cualidades de liderazgo subyacentes.

Las señales carismáticas que envían las personas son información creíble sobre sus habilidades de liderazgo, en la medida en que las señales son difíciles de emular por personas con baja capacidad. El carisma se refiere más bien a un conjunto más amplio de señales de transmisión de información, tales como símbolos, valores y emociones que involucran a los observadores e influyen en ellos. También se refiere al seguimiento voluntario, que es particularmente pertinente para obtener influencia social en entornos de liderazgo informal (por ejemplo, el ámbito digital).

Una relación formal líder-seguidor es una relación en la que el líder es una autoridad representativa, ya sea por elección o nombramiento formal en una organización. El líder tiene un poder asimétrico coercitivo o gratificante sobre los subordinados. El liderazgo formal a menudo implica el establecimiento de una jerarquía, de títulos y el otorgamiento de poder al líder designado (o autodesignado) sobre seguidores o instituciones.

En comparación, los líderes informales no se benefician de una posición institucionalizada ni tienen autoridad sobre sus seguidores. En cambio, logran influencia social a través de otros mecanismos como la experiencia, el poder de referencia, informativo, la legitimidad de la dependencia u otros procesos inferenciales. Además, sus seguidores forman un movimiento emergente.

Una forma común de medir el carisma es usar cuestionarios y pedir a los seguidores que califiquen a un líder objetivo en varias cuestiones. Una alternativa al cuestionario es el uso de medidas objetivas de carisma. Las medidas objetivas de carisma se refieren a un conjunto de señales verbales y no verbales que se teorizan para desencadenar significados simbólicos y proporcionar justificaciones morales, entre otros.

Los marcadores verbales del carisma incluyen el uso de historias y anécdotas, metáforas, comparaciones, preguntas retóricas, convicción moral, expresión de los sentimientos del colectivo… etc. Estas tácticas son efectivas, no solo por las inferencias que hacen los observadores, sino también porque afectan la forma en que las personas procesan la información transmitida. El efecto carismático solo ocurrirá en la medida en que las señales utilizadas sean señales de calidad y los valores resuenen con los observadores. De manera similar, las señales no verbales afectan la forma en que las personas procesan la información. Por ejemplo, sonreír puede actuar como una recompensa para reforzar un comportamiento o mantener los lazos sociales. Las señales no verbales también transmiten un cierto estado emocional, el cual puede reforzar lo que se dice.

Teniendo en cuenta todo esto, los autores llevaron a cabo dos estudios para medir los efectos del carisma de líderes en entornos digitales. En el estudio 1, se analizaron las transcripciones de 240 charlas TED seleccionadas al azar de entre el total disponibles en la web oficial. En el estudio 2, se recopilaron tweets de 60 personas durante 3 meses. Debido a que Twitter se usa a menudo para otros fines además de compartir creencias y preferencias, la muestra se redujo a dos subgrupos específicos de usuarios: directores ejecutivos y políticos. Se asumió que estos usaban Twitter como plataforma para ganar influencia social. La muestra incluye 30 directores ejecutivos y 30 políticos estadounidenses elegidos al azar de listas disponibles públicamente, excluyendo cuentas inactivas de Twitter.

Los resultados revelaron lo siguiente. En primer lugar, la señalización carismática aumentaba las medidas de influencia social, según se observó con las vistas y calificaciones de las charlas TED y los retweets de Twitter. También se puso de manifiesto la importancia de las diferencias entre líderes en la señalización carismática. En el caso de Twitter, los resultados subrayan el impacto que la señalización carismática puede tener, incluso en un medio de comunicación muy frugal.

En el caso de TED, un hallazgo interesante es que el carisma verbal tuvo un efecto muy fuerte en las opiniones, incluso más allá del carisma no verbal y el atractivo. Los resultados, particularmente con respecto al atractivo, están alineados con la evidencia de otros trabajos recientes sobre la materia. Tanto TED como Twitter no involucraron una forma institucionalizada de liderazgo; la consecuencia del carisma del líder fue experimentada virtualmente por los seguidores.

Podría suponerse que el acto de seguir, en este contexto, es generalmente voluntario en la mayoría de los casos. Por tanto, los resultados proporcionan evidencia empírica de que el uso de señales carismáticas puede aumentar la influencia social y contribuir al surgimiento del líder, aún desde la distancia, a través de canales de comunicación electrónicos. Asimismo, la posibilidad de medir el impacto del carisma directamente en la comunicación basada en texto, independientemente de las señales no verbales, sugiere que se deben explorar nuevas vías de investigación.

Así, las capacitaciones sobre señalización carismática deben estar dirigidas no solo a líderes, sino a una base más amplia de individuos, incluyendo a aquellos que ejercen una influencia pero que no se consideran líderes (maestros, médicos, expertos en políticas públicas…), con independencia de que actúen online o no.

De hecho, nuestros resultados sacan a la luz la importancia de ver el liderazgo como un proceso de influencia social más que como una posición. Aún así, el efecto del carisma funciona de manera similar, al margen de si ocurre en entornos de liderazgo formales o informales. Por último, cabe señalar que las redes sociales son un canal importante en el que los activistas, escritores o científicos también deberían considerar usar más.

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El parpadeo como indicador no verbal de engaño. Club del Lenguaje No Verbal

Amigos del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el artículo “In the blink of an eye: Quantitative blink dynamics predict deceptive personality traits in forensic interviews” de Gullapalli, A. R.; Anderson, N. E.; Yerramsetty, R.; Harenski, C. L. y Kiehl, K. A. (2021), en el que se analiza la hipótesis de que la detección automatizada del parpadeo y la frecuencia de parpadeo predicen los niveles de engaño en el ámbito forense.

El engaño se define como la transmisión intencional de un mensaje destinado a fomentar creencias o percepciones falsas en el destinatario. A pesar de la prevalencia de varias tácticas para detectar a un mentiroso, su fiabilidad es, en el mejor de los casos, controvertida. La investigación moderna sugiere que los humanos rara vez se desempeñan mejor que el azar cuando se les asigna la tarea de identificar mentiras.

Con la llegada de mejor tecnología, existe un mayor interés en los enfoques automatizados para la detección del engaño. Algunas de estas técnicas se basan teóricamente en observaciones de que mentir, al menos para algunos tipos de mentiras, puede ser más exigente cognitivamente que decir la verdad. Fabricar una mentira plausible con detalles relevantes requiere imaginación, planificación… entre otras estrategias cognitivas. El aumento de la demanda cognitiva de decir una mentira también se ha observado en estudios de resonancia magnética funcional. En estos se asoció con tiempos de respuesta más largos y una mayor actividad cerebral.

Una de las manifestaciones no verbales observables de la carga cognitiva se puede encontrar en los parpadeos. Los parpadeos no ocurren al azar; se ha dicho que se producen después de una alta carga cognitiva. Esto ha llevado a un mayor interés en el uso de la tasa de parpadeo como indicador de engaño, en función de la carga cognitiva en el cerebro.

Varios estudios han encontrado que las tasas de parpadeo disminuyen con un aumento en la carga cognitiva (durante la confabulación) seguido de un aumento compensatorio en los parpadeos inmediatamente después de la mentira, cuando la carga cognitiva ha disminuido. No obstante, otros estudios han propuesto el efecto contrario: la frecuencia de parpadeo aumenta mientras se dice una mentira.

El hecho común observable en todos los estudios es que hay una desviación de la frecuencia de parpadeo durante el proceso de decir una mentira.

El comportamiento deshonesto como la mentira patológica, engaño y manipulación son características clínicas de la psicopatía. Así, los autores investigaron si la frecuencia de parpadeo puede estar relacionada con rasgos de personalidad psicopáticos en un entorno orgánico, donde no se animó a los participantes a participar en conductas engañosas. El conjunto de datos comprendía grabaciones en video de hombres adultos encarcelados, 125 en total. Los voluntarios fueron filmados durante las evaluaciones clínicas basadas en entrevistas, incluido el PCL-R y el SCID-IV. Los datos se registraron a través de una cámara digital enfocada en los entrevistados, quienes estaban sentados y frente a la cámara.

Hay dos metodologías principales para detectar parpadeos: activa y pasiva. Los métodos activos son muy fiables, pero requieren hardware adicional que puede resultar intrusivo, por ejemplo, cámaras e iluminadores de infrarrojos, etc. Las metodologías pasivas generalmente se basan en datos de video adquiridos de una sola cámara. Los avances recientes en el procesamiento de imágenes han llevado al desarrollo de detectores de puntos de referencia faciales que exhiben robustez en la orientación, iluminación y expresiones de la cabeza. Este último método fue el que utilizaron los investigadores.

Los puntos de referencia faciales se detectan localizando primero el rostro en una imagen. Una vez que se identifica esta región de interés, se identifican las estructuras faciales clave. Hay varias implementaciones, pero todas etiquetan las regiones clave de la cara, como la boca, la nariz, la mandíbula, los ojos y las cejas.

Así, los resultados del estudio indicaron que los rasgos psicopáticos interpersonales están asociados con anomalías en el cambio de las tasas de parpadeo durante las entrevistas naturalistas.

Estas dinámicas anormales de frecuencia de parpadeo indican cambios más frecuentes en la frecuencia de parpadeo en bloques de tiempo cortos. Estos cambios en las tasas de parpadeo se han asociado anteriormente con la deshonestidad en las manipulaciones de laboratorio. Estos resultados pueden agregar credibilidad a la fiabilidad de los indicadores no verbales de deshonestidad, específicamente en este caso el parpadeo.

También debe tenerse en cuenta que los cambios en la frecuencia del parpadeo no son indicativos de engaño per se. Más bien puede considerarse indicativo de los cambios en la demanda cognitiva, entre otras influencias fisiológicas y ambientales. Es notable que no se encontró una asociación significativa con la puntuación general de psicopatía.

Los investigadores utilizaron las puntuaciones PCL-R del Factor 1 como una medida de los rasgos engañosos, en lugar del engaño por se. Esto es, más que detectar una mentira concreta en todo momento, la frecuencia de parpadeo puede indicar tendencias o aspectos engañosos sobre el mensaje del interlocutor, o el propio interlocutor, señalando una mentira o mentira parcial.

En los resultados, vemos una relación entre las co-ocurrencias de conteo de parpadeo más alto con las puntuaciones del Factor 1. Esto puede ser indicativo de ráfagas de parpadeo que se han informado previamente como asociadas con el engaño. La mayor incidencia de parpadeos, en este caso, puede ser indicativa de un comportamiento engañoso.

El enfoque de modelado dinámico propuesto también se puede ampliar para trabajar con datos de parpadeo, en los que se conocen casos explícitos de mentir frente a decir la verdad. Una limitación del estudio de los autores es que la muestra actual incluyó solo hombres adultos. Futuros trabajos deberían examinar si estos resultados se generalizan entre géneros y edades (es decir, jóvenes).

Además de los parpadeos, se han identificado otras señales no verbales del engaño, como el aumento de la velocidad del habla, el aumento del número de palabras habladas y los movimientos de la cabeza mientras se está acostado.

Los hallazgos de los autores se suman a un campo emergente de la literatura, el cual investiga el uso de los últimos avances tecnológicos hacia el modelado del comportamiento. Así, el método seguido en esta investigación resulta único para cuantificar la dinámica de parpadeo extraída de un entorno naturalista, en el cual no se pidió a los participantes ni que mintieran ni que dijeran la verdad.

También se ha demostrado que los patrones de parpadeo, en vez de las tasas generales de parpadeo, son indicadores útiles de los niveles de rasgos de engaño.

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