Club del Lenguaje no Verbal

Por cortesía de la Fundación Universitaria Behavior & Law

Mes: mayo 2019

Reconocimiento de la emoción, locus de control y dificultades emocionales y conductuales en niño. Club de Lenguaje No Verbal

Amigos del Club de Lenguaje No Verbal esta semana presentamos el artículo “The Association of children’s locus control orientation and emotion recognition abilities at 8 years of age and teacher’s rating of their personal and social difficulties at 10 years” de Nowicki, Bliwise y Joinson. En este artículo nos hablan de la relación entre los problemas de reconocimiento de las emociones en la expresión facial, la orientación del locus de control y los problemas conductuales y emocionales en niños.

En el presente estudio se hipotetizaba que los niños de ocho años que son menos exactos en el reconocimiento emocional de rostros y voces, cuyo locus de control sea externo y que sean de sexo masculino, tendrán más posibilidades de que sus maestros los señalen como que tienen mayores dificultades emocionales y conductuales a la edad de diez años.

La muestra se obtuvo del Estudio Longitudinal de Avon para Padres e Hijos (ALSPAC) que era un estudio prospectivo de cohorte de nacimiento basado en la población y diseñado para investigar la interacción del medio ambiente y el genotipo en la salud y el desarrollo de los niños. Se mantiene el contacto activo con unos 10.000 niños de la región de Avon (suroeste de Inglaterra) que nacieron entre 1991 y 1992.

La información sobre el reconocimiento de la expresión fácil se recogió basándose en el Análisis de Diagnóstico de Precisión No Verbal 2 (DANVAC 2), en el cual había pruebas de rostros y de voces de niños. La de rostros constaba de 24 fotografía de caras de niños, cada rostro mostraba una de las siguientes emociones: miedo, felicidad, tristeza e ira. Las imágenes eran a color de niños y niñas en edad escolar, cada una de ellas se mostraba durante dos segundos. Después el niño tenía que identificar la emoción que se mostraba. Las imágenes incluyen tres estímulos de alta intensidad y tres de baja intensidad para cada emoción. La prueba de voces eran 24 grabaciones donde los niños decían la frase: “Voy a salir de la habitación, pero volveré más tarde”. Las emociones representadas eran la felicidad, la tristeza, la ira y el miedo, mostraba tres estímulos de alta intensidad y tres de baja intensidad para cada emoción.

Para medir el locus de control se utilizó la versión inglesa de la Escala de Control Interno – Externo de Nowicki y Stickland (CNSIE). Una persona que obtenga la calificación de “interno” tiene más resultados donde los eventos están bajo su control que una persona “externa”.

Se utilizó el WICS – II para evaluar la función cognitiva, que era la versión más actualizada de la Escala de Inteligencia para niños e Wecksler. Se usó una versión corta ya que se utilizaban solo los elementos aleatorios, excepto en la prueba de codificación que se usó entera.

Los profesores completaron el Cuestionario de Fortalezas y Debilidades (SDQ) que es una prueba muy utilizada en salud mental de niños y adolescentes. Mide cuatro constructos de salud mental: dificultad de atención/ hiperactividad, problemas de conducta, síntomas emocionales y comportamiento prosocial. Cada uno de ellos se mide a través de cinco ítems calificados con una escala de Likert de tres puntos. Cada constructo se valora del 1 al 10 siendo la puntuación más alta la que indica graves problemas de salud y un comportamiento prosocial más bajo.

La literatura previa sugiere que las habilidades de procesamiento no verbal son importantes para el bienestar de los niños y niñas, pero existen diferencias de género para estas habilidades, así como para los problemas emocionales y de comportamiento que se experimentan. Los resultados de este estudio son consistentes con la literatura previa, ya que se encuentra diferencias en el número total de emociones y de comportamientos. Los maestros informaron de un número mayor de problemas en los chicos que en las chicas y de un locus de control externo mayor en niñas que en niños. Además, los chicos tenían más errores en el reconocimiento de caras felices, voces tristes, caras enfadadas y voces con miedo, mientras que las niñas tuvieron más errores en el reconocimiento de las voces felices.

El coeficiente intelectual verbal, el género, la cantidad de errores de reconocimiento de la emoción en los rostros tristes, enfadados y con miedo y el locus de control surgieron de los análisis como predictores estadísticamente significativos de las dificultades emocionales y los problemas conductuales.

Para evaluar si los errores en la identificación de emociones en caras y voces reflejaban un sesgo específico o se distribuían de forma más aleatoria, los análisis se repitieron con un enfoque en un patrón específico de errores. Estos análisis revelaron efectos principales estadísticamente significativos para clasificar incorrectamente las expresiones como felices, tristes o temerosas a los ocho años en relación a un mayor número de calificaciones por parte de los profesores de tener problemas emocionales y conductuales a los diez años. También fueron factores predictivos de estos problemas el CI verbal, el género y el locus de control externo.

Por tanto, como se había hipotetizado los niños que fueron menos precisos en la identificación de emociones tuvieron más dificultades según las evaluaciones de sus profesores. Esto es así porque para un buen funcionamiento los niños necesitan saber como se sienten sus compañeros y las expresiones faciales son una buena fuente de información. Aquellos niños que tengan dificultades en el procesamiento de las caras tendrán mayores dificultades a la hora de hacer amigos que es un objetivo importante en esa etapa de la vida. Los niños tuvieron más errores en el reconocimiento de la ira que las niñas, aunque no mostraban un sesgo de atribución errónea hacía esa emoción. Los errores con las caras enfadadas se asociarán con dificultades emocionales y de comportamiento social, ya que no identificar bien esa emoción aumenta las posibilidades de dificultades sociales. El reconocimiento de la voz se presentó como menos importante ya que los niños dependen más de lo que ven que de lo que escuchan.

En relación al locus de control mostraron más problemas aquellos que tenían uno externo. La existencia de una fala de conexión entre el comportamiento y los resultados interfieren con que los niños aprendan de sus malos comportamientos. Además, hace menos probable que persistan en alcanzar una meta o en que acepten la responsabilidad de sus acciones o en la recopilación de información, ya que ven los resultados como productos de la suerte o del destino. El poseer un locus externo está asociado a resultados negativos de personalidad, sociales y emocionales.

Como se había hipotetizado los maestros señalaron que presentarían más dificultades los niños que las niñas. Estos resultados hay que tomarlos con cautela porque la mayor parte de los maestros son mujeres. Las maestras pueden ser más propensas a ver el comportamiento típico de los niños como un mal comportamiento en niños varones. Además, también puede ser que los malos comportamientos más visibles en el aula sean los de los niños ya que las niñas suelen enfocar esos problemas a su interior y no hacerlos tan visibles.

En conclusión, los niños varones de ocho años que eran peores en el reconocimiento de las emociones y tenían un locus de control externo eran calificados como poseedores de mayores dificultades emocionales y conductuales por sus profesores a los diez años. No se encontraron interacciones entre los tres factores predictivos y los resultados. Los efectos fueron aditivos y no condicionales.

Las intervenciones para mejorar las habilidades de reconocimiento de emociones y para guiar el aprendizaje apropiado de los niños en la orientación del control pueden ayudar a reducir el número de dificultades en el colegio. Los ejercicios enfocados en grupos pequeños en la lectura de expresiones faciales durante seis semanas mejoraron la capacidad de los niños para identificar la emoción en las caras de adultos y niños. Se requiere una investigación más profunda en este aspecto al igual que en comprobar si se puede realizar una intervención para volver más interno el locus de control.

Comunicación gestual en niños con autismo. Club de Lenguaje No Verbal

Amigos del Club de Lenguaje No Verbal esta semana presentamos el artículo “Gestural communication in Children with autism spectrum disorders during mother-child interaction” de Mastrogiuseppe, Capirci, Cuva y Venuti. En este artículo nos hablan de cómo es la comunicación gestual, uno de los aspectos más afectados por el autismo, en los niños durante la interacción con sus madres.

Este estudio se llevó a cabo con un grupo de 20 niños con un trastorno del espectro autista y sus respectivas madres. Se combinó con otros dos grupos, uno formado por 20 niños con Síndrome de Down y sus madres y el otro grupo lo formaban 20 niños con un desarrollo típico y sus progenitoras. La edad mental media en los tres grupos era de 24,16 meses en los tres grupos mientras que la edad real fue diferente entre ellos siendo: de 25 meses en el grupo de desarrollo normal, de 41 meses en el de Síndrome de Down y de 42 en el de autismo.

Los datos fueron recogidos durante una sesión de juego de diez minutos de duración. En ella se pidió a la madre que jugará con su hijo como lo haría si estuviera en casa. Se les proporcionó un conjunto de juguetes estándar donde había: una muñeca, un juego de té, una pelota, dos libros, un teléfono y un trenecito.

Todas las sesiones se grabaron en vídeo y se analizaron posteriormente. Por un lado, se transcribió el audio y, por otro lado, se usó un esquema de codificación específico que permitió el análisis cuantitativo y cualitativo de la producción gestual.

Los gestos fueron clasificados en diferentes categorías. La primera de ellas fue los gestos deícticos, que son aquellos que se refieren a un objeto o cuento que tocan o indican. Su significado solo se puede comprender en base al contexto. Incluyen gestos como: señalar, mostrar, dar o solicitar.

Otra categoría son los gestos ideativos, que están formados por varias subcategorías: gestos representativos – icónicos, gestos convencionales – interactivos y gestos pragmáticos. Los primeros son aquellos que se refieren a un objeto, persona, ubicación o evento a través del movimiento de la mano, el movimiento del cuerpo o la expresión facial. Dentro de estos se incluyen aquellos relacionados con acción realizan por o con el referente, gestos que muestran cualidades o características de un objeto o situación y gesto que representan acciones intransitivas. Los gestos interactivos – convencionales son aquellos que son definidos culturalmente y se usan para regular la interacción, como, por ejemplo, asentir con la cabeza para decir sí. Los gestos pragmáticos son aquellos que sirven para resaltar aspectos de la estructura del discurso y con el contenido del mismo.

Otra categoría son los gestos per se que son aquellos producidos por un estado, pero no están dirigidos a la pareja comunicativa. La siguiente son los gestos corporales instrumentales, estos sirven para usar a la pareja como herramienta para lograr un objetivo. Un ejemplo sería tomar de la mano a la madre y acercarla al objeto deseado.

Una última categoría son los gestos nominales o de acción y son aquellos que se producen con el referente del objeto en la mano. Existen varios tipos: nominal – uno mismo (produce una acción con un objeto referente en la mano), nominal – compañero (realizar la acción con el cuerpo del compañero) y nominal – objeto (produce un gesto de acción sobre un objeto).

Los resultados muestran que la edad cronológica del niño se asoció negativamente con la frecuencia de los gestos totales, de señalar, de mostrar y de dar. No hubo ninguna asociación entre la frecuencia de gestos y la edad de la madre o del desarrollo del niño.

Los resultados también revelaran que los niños con autismo mostraran un número menor de gestos totales que los niños con Síndrome de Down o con un desarrollo típico. Si se analiza cada categoría de gestos se comprobó que, dentro de los gestos deícticos, los relacionados con apuntar fueron mostrados en una proporción significativamente menor en los niños autistas que en los otros dos grupos. Los gestos de solicitud, por el contrario, fueron realizados en mayor medida por los niños con autismo. En lo referente a los gestos de mostrar el porcentaje fue significativamente menor. Y, por último, no se encontraron diferencias para los gestos de dar.

En relación a los gestos ideativos, los niños con autismo produjeron una proporción menor de estos gestos que los otros dos grupos. En cuanto a los gestos nominales, los niños con autismo producían menos gestos de estos tipos que los niños con Síndrome de Down, a su vez estos presentan una mayor cantidad de estos gestos que los niños con desarrollo típico.

En general se puede decir que los niños con autismo producen menos gestos que los niños con Síndrome de Down o con un desarrollo típico, lo que es consistente con la literatura previa, así como los criterios diagnósticos del DSM – V donde el deterioro en el uso de los gestos es uno de ellos.

Los niños con autismo muestran un perfil específico de comportamiento gestual que es diferente de los niños con Síndrome de Down o con desarrollo típico. Tienen impedimentos en el uso de gestos interactivos convencionales, ósea con aquellos que vienen definidos culturalmente. A pesar de no existir literatura previa directamente relacionada, se puede enlazar con los estudios que afirman que los niños con Síndrome de Down producen más gestos convencionales para compensar sus limitaciones lingüísticas.

Por el contrario, los niños con autismo producen una cantidad significativamente mayor de gestos relacionados con solicitar. Sin embargo, muestra impedimentos en la producción de gestos relacionados con mostrar. También eran escasos sus gestos nominales – compañero, que son aquellos en los que el niño realiza una acción sobre el cuerpo de la pareja. Esto está relacionado con deficiencias de compromiso conjunto y de capacidad de atención conjunto que muestran estos niños.

Las correlaciones obtenidas sugieren una relación informal entre las habilidades de interacción lingüística y social y la producción de gestos ideativos y nominales. Estos gestos están estrictamente relacionados con factores cognitivos.

Expresiones de dolor en la demencia y su validez según el ángulo de observación. Club de Lenguaje No Verbal.

Amigos del Club de Lenguaje No Verbal esta semana presentamos el artículo “Pain expressions in dementia: validity of observer’s pain judgments as a function of angle of observation” de Browne, Hadjistavropoulos, Prkachin, Asfraf y Taati. En este artículo nos hablan sobre la importancia del ángulo mediante el que se ve la expresión facial de dolor en pacientes con demencia.

Las expresiones faciales nos dan mucha información, en el caso clínico son muy reveladoras frente al dolor que pueden estar sintiendo los pacientes. Estas expresiones son más importantes si cabe en el caso de los pacientes con demencia ya que sufren graves limitaciones comunicativas pudiendo ser su único canal de comunicación. Se asume que la vista frontal de la cara permite las evaluaciones observacionales más válidas y confiables pero el impacto del ángulo de visión no ha sido nunca investigado.

Para comprobarlo se realizaron dos estudios. En el primero de ellos se reunió una muestra de 102 adultos mayores de 65 años (con una edad media de 78 años). De esta muestra, 48 personas (13 hombres y 35 mujeres) fueron reclutados de centros de atención de larga instancia donde residían por tener demencia y graves limitaciones en la comunicación verbal. Otras 52 personas (19 hombres y 33 mujeres) fueron seleccionados en una clínica de fisioterapia donde recibían tratamiento para el dolor.

Cada participante fue grabado en video acostado en una cama durante un periodo de referencia de cinco minutos y durante un examen de fisioterapia basado en el movimiento para identificar las áreas dolorosas. El examen consistía en que el fisioterapeuta guiaba al paciente para: cerrar cada mano, levantar cada brazo, doblar cada rodilla hacía el pecho, extender cada pie y sentarse en la cama. Esta fase también duró unos cinco minutos. Los participantes provenientes de la clínica de fisioterapia fueron capaces de autoinformar sobre el dolor en una escala del uno al diez (siendo la media de 5,45). Se filmó a cada paciente tanto durante la fase de referencia como durante el examen, de manera simultanea con una vista frontal y otra de perfil.

Posteriormente, se codificaron todas las grabaciones por un experto de frente con el FACS para evaluar el dolor. Se buscaban cuatro categorías relacionadas con el dolor: bajar las cejas (AU4), levantar la mejilla y párpados tensos (AU6 y AU7), arrugar la nariz y levantar labio superior (AU9 y AU 10) y cerrar los ojos (AU43). Para cada frame de video se asignó una puntuación para cada AU analizada. La suma total de todas iba de 0 al 16. Después un codificador diferente repitió el proceso con la vista de perfil.

Además se usó la PACSLAC – II (Pain Assessment Checklist for Seniors with Limited Ability to Communicate – II, Lista de Verificación de la evaluación del dolor para personas mayores con capacidad limitada para comunicarse – II) que es una herramienta de evaluación observacional validada para ser utilizada por profesionales de la salud en el ámbito clínico, que consiste en una lista de 31 comportamientos asociados al dolor como son: verbalizaciones, movimientos corporales, expresiones faciales, cambios en la actividad, cabios interpersonales o cambios en el estado mental.

Los resultados muestran que la confiabilidad de la codificación PACSLAC -II fue algo mayor usando la vista frontal en lugar de la de perfil. No hubo un efecto significativo dentro del sujeto con respecto al ángulo de observación en las puntuaciones basadas en el FACS y el efecto de interacción tampoco fue significativo para observadores entrenados.

Un segundo estudio se centró en el análisis de la precisión de los juicios de dolor de observadores no entrenados basados en la vista de perfil y de frente. Para ello se utilizaron a 61 estudiantes, con una edad media de 22 años, siendo 41 mujeres y 20 hombres, que visualizaron 80 fragmentos de 10 segundos de duración en orden aleatorio de los pacientes mayores con o sin demencia que se sometieron al examen del fisioterapeuta en el primer estudio. Cada participante vio los 80 fragmentos correspondientes a 40 personas. Primero vio el fragmento de perfil durante 10 segundos, después frontal durante el mismo tiempo, a continuación, se le mostraba un mensaje para que calificará el dolor percibido y por último salía una pantalla blanca durante 15 segundos.

Los resultados muestran que hay un efecto principal significativo que confirmó que los codificadores no entrenados identificaron más comportamientos de dolor durante el examen de fisioterapia que durante el video de referencia. El análisis indicó que había una diferencia significativa en las puntuaciones de la intensidad del dolor entre la vista frontal y la de perfil durante el examen, pero no durante el video de referencia. El género de las personas no tuvo repercusión en los juicios o expresiones. Las puntuaciones obtenidas también sugieren que los observadores entrenados tienden a calificar el dolor como más bajo que los observadores no entrenados. Además, se descubrió que estos últimos fueron significativamente más precisos al evaluar la intensidad del dolor viéndolo de perfil que con la vista frontal en los dos sistemas de codificación.

En relación a las AUs analizadas con el FACS el cierre de ojos se asoció significativamente con los juicios de los observadores entrenados y no entrenados desde la vista de perfil. Los jueces no entrenados también confían más en el levantamiento de las mejillas y la tensión en los párpados (AU6 y AU7) y en arrugar la nariz y levantar el labio superior (AU9 y AU10) desde la vista de perfil que desde la vista frontal. En relación al PACSLAC – II los jueces entrenados tuvieron una confianza mayor en la vista frontal para: P1 (hacer muecas), P2 (cara apretada), P3 (expresión de dolor) y P5 (contracción por dolor). No hay diferencias para observadores no entrenados entre la vista de perfil y la frontal.

En resumen, los observadores no entrenados tendían a calificar la intensidad del dolor como más alta durante un examen de fisioterapia al evaluar la expresión facial desde una vista de perfil. También fueron más precisos en calificar el dolor desde una vista frontal que los observadores entrenados.

En conclusión, las diferencias medias entre las vistas frontal y lateral fueron significativamente pequeñas para las medidas basadas tanto en FACS como en PACSLAC – II. La vista de perfil diferenció los segmentos relacionados con el dolor de los no relacionados, lo mismo ocurrió con la vista frontal. Los observadores no entrenados asignaron calificaciones de mayor intensidad del dolor a los individuos que se sometieron a un examen de fisioterapia cuando lo vieron desde una vista de perfil. Esta vista admitió realmente una correspondencia superior entre las calificaciones de perfil de los observadores y el índice de comportamiento directo de la expresión del dolor en relación a la vista frontal.

Por tanto, el principal hallazgo es que sorprendentemente la vista de perfil tiene ventajas sobre la vista frontal. Se cree que esto es así porque los escenarios actuales donde se necesita que sea eficaz la comunicación del dolor rara vez se producen con una visión frontal perfecta de la cara y, por tanto, se ha ido evolucionando para hacer que otras vistas menos favorables, como la de perfil, comuniquen de manera óptima ese estado interno de dolor.

La comunicación no verbal en el lugar de trabajo. Club de Lenguaje No Verbal.

Amigos del Club de Lenguaje No Verbal esta semana presentamos el artículo “Nonverbal Behavior and communication in the workplace: a reivew and an agenda for Research” de Bonaccio, O’Reilly, O’Sullivan y Chiocchio. En este artículo se revisan cómo aplicar la comunicación no verbal en las organizaciones.

A día de hoy nadie niega la importancia de la comunicación no verbal en general y, además, hay una gran dedicación por parte de la prensa no especializada en hablar del tema. Sin embargo, el mundo empresarial se ha quedado más rezagado en el entendimiento y aplicación de este tipo de comunicación. Por ello en el presente estudio se pretende hacer una revisión de la literatura de la comunicación no verbal a través del prisma de la organización empresarial.

Los comportamientos no verbales son socialmente pragmáticos ya que de manera implícita o explícita sirven para lograr objetivos sociales y estas demostraciones emocionales son piezas de información social. El comportamiento no verbal nos sirve para coordinar y aportar claridad a las interacciones sociales. Hay cinco funciones de los comportamientos no verbales que tienen implicaciones para la vida organizacional: mostrar los atributos personales, ejercer dominación y establecer una jerarquía, promover el funcionamiento social, fomentar relaciones de alta calidad y mostrar expresiones emocionales.

La primera de las funciones, mostrar los atributos personales, sirve para revisar la información sobre personalidad, interacciones y actitudes de una persona. Estamos constantemente emitiendo señales a través de nuestro comportamiento no verbal y estas son interpretadas con más o menos exactitud por las personas que nos rodean como expresión de nuestros atributos ocultos. Siempre estamos interpretando, incluso una aparente falta de comunicación no verbal será interpretada como indicadora de algún riesgo. Por ejemplo, una falta de expresión que se está realizando para mostrar neutralidad puede ser interpretada como indiferencia o desinterés. Estos comportamientos son muy importantes en la formación de impresiones y en el manejo de las mismas. Esto es fácilmente aplicable en el campo de la selección de personal y evaluación de desempeño. Algunas investigaciones en este campo nos dejan como conclusiones que los individuos tienden a ser más precisos cuando confían en comportamientos no verbales para evaluar habilidades sociales que para evaluar la motivación laboral. En relación al proceso de selección un firme y breve apretón de manos puede conferir sociabilidad, amistad y confianza y está asociado a la contratación. Otros comportamientos relacionados son: las sonrisas, el contacto visual, la expresividad, los gestos con las manos, la apariencia facial y el asentir con la cabeza. Durante este proceso tanto el entrevistador como el entrevistado se ven influidos mutuamente. Los académicos han conceptualizado el comportamiento no verbal como un contaminante en los procesos de selección y apuestan por entrevistas más estructuradas para evitar el sesgo de manejo de impresiones.

La segunda función, ejercer dominancia y establecer una jerarquía, nos dice que las señales de poder no verbales se responden con señales no verbales de sumisión. Estos conceptos de dominancia y jerarquía son de gran importancia en las organizaciones porque normalmente están establecidas en relación a una estructura jerárquica. Algunos de los comportamientos relacionados con el poder y la jerarquía son: la postura de poder (estar de pie con el pecho abierto y las manos en las caderas), el tiempo de conversación y la interrupción, el contacto visual, el tono vocal, la apariencia facial, el tamaño y la fuerza. Se ha demostrado que hay ciertos comportamientos no verbales de poder que son universales en todas las culturas, pero otros dependerán de la misma. Por ejemplo, el poner los pies encima del escritorio es una postura de poder en EE.UU.  no así en los asiático – orientales. Estos comportamientos relacionados con el poder también varían con el género, no son iguales en hombre y en mujeres. La explicación a este fenómeno tiene dos vías, por un lado, se piensa que puede deberse a los estereotipos y expectativos diversas que tiene cada género y, por otro lado, en las diferentes oportunidades relacionadas con sus distintos roles estratificados dentro de la sociedad.

La tercera función, promover el funcionamiento social, busca influenciar a los demás para lograr seguimiento y coordinación social a través de demostraciones no verbales de competencia, prestigio y persuasión, ya que es más probable que la gente siga a aquella persona que muestra carisma, entusiasmo y capacidad. La comunicación no verbal puede aumentar el mensaje de un líder carismático y fortalecer su influencia a través de una comunicación fuerte, que viene caracterizado por: el contacto visual, la fluidez verbal, la expresión facial y corporal, el tono vocal y la variedad. Un mensaje débil con una comunicación fuerte calará más hondo que un mensaje potente con una comunicación débil. Para poder considerarse un líder carismático también es importante mostrarse cercano y mimético. La cercanía incluiría comportamientos como sonreír e inclinarse hacía la otra persona ya que trasmite simpatía y acercamiento. La mimética sería la imitación de la comunicación no verbal de nuestro interlocutor. Si se consigue manejar estas dos características se conseguirán intercambios suaves y recíprocos. Además, hay que tener en cuenta que la pasión se trasmite a través del lenguaje no verbal con los gestos corporales animados, el tono de voz adecuado y el mensaje apropiado.

La cuarta función, fomentar relaciones de alta calidad, gracias a la comunicación no verbal podemos generar y mantener relaciones interpersonales confiables y comprometidos. ¿Cómo? Ayudándonos a prestarnos atención mutua y una respuesta perfecta a las intenciones, estados emocionales y actitudes de los demás. También los comportamientos antes analizados de cercanía e imitación ayudan a establecer una relación mediante la creación de afiliación y confianza y promueve el comportamiento prosocial. Esto puede tener una clara aplicación en el mundo de la empresa sirviendo para afianzar compromisos, confianza y cohesión, pero ha recibido poca atención académica. Sí que ha quedado demostrada la importancia de la intimidad psicológica en una relación mentor – aprendiz, aunque tampoco ha sido muy investigado el papel de la comunicación no verbal en ella. La faceta que ha recibido un poco más de atención ha sido la compasión en el lugar de trabajo. Una relación recíproca producirá comportamientos no verbales más compasivos, que a su vez reforzará dicha relación. La compasión no verbal se muestra principalmente a través del “toque compasivo” (un toque suave no amenazador que puede producir una conexión instantánea incluso entre extraños).

La última función, mostrar emociones, está interconectada con las otras funciones antes mencionadas, pero merecía ser destacada de manera individual porque influye en procesos sociales únicos como, las exhibiciones emocionales de los demás, siendo especialmente relevante para fenómenos como el contagio y los ciclos emocionales. Esto puede llegar a tener una gran influencia en una organización ya que las emociones positivas pueden ampliar el pensamiento de los individuos y extenderse a todos los miembros haciendo que el funcionamiento mejore en las organizaciones. También las emociones pueden ser interpretadas para extraer información del contexto y poder hacer una interpretación del entorno laboral.

Aquí encontramos un pequeño resumen de cómo puede influenciar la comunicación no verbal en el entorno empresarial, pero aun queda mucho por investigar en este campo, como, por ejemplo, el desarrollo de mejores instrumentos de selección y programas de capacitación para entrevistadores que incluyan la comunicación no verbal en los conflictos interpersonales y la discriminación, mejorar el liderazgo o la comunicación entre culturas.